Agua embotellada tiene más polonio radiactivo que la del grifo

Agua embotelladaAgua embotellada tiene más polonio radiactivo que la del grifo

Este isotopo en el agua embotellada se presenta de forma natural en pequeñas trazas en el agua, el suelo y la atmósfera, aunque cuando se acumula –por ingestión o inhalación– en distintas partes del cuerpo (hígado, bazo, riñones y médula) puede originar daños celulares.

Fuente: ECOticias (07/03/2014)

El POLONIO-210 (210Po) se ha hecho popular por casos como la muerte del espía ruso Aleksandr Litvinenko, envenenado con este radionúclido altamente tóxico, y el del histórico líder palestino Yasser Arafat, que pudo correr la misma suerte.

Este isotopo se presenta de forma natural en pequeñas trazas en el agua, el suelo y la atmósfera, aunque cuando se acumula –por ingestión o inhalación– en distintas partes del cuerpo (hígado, bazo, riñones y médula) puede originar daños celulares.

Ahora, investigadores de la Universidad de Sevilla (US) y el Centro Nacional de Aceleradores (CNA, centro mixto US-Junta de Andalucía-CSIC) han evaluado la dosis de polonio-210 que recibe la población española por consumir agua mineral embotellada. Las muestras se han recogido en botellas de 32 marcas comerciales.

Los resultados, que publica la revista Radiation Protection Dosimetry, muestran que las concentraciones de 210Po oscilan entre los 0,6 y 40 milibecquerelios (mBq) por litro. Esta cantidad es similar a la de otras aguas minerales europeas y quedan lejos de los límites considerados como peligrosos, aunque tampoco hay una legislación clara al respecto.

Aun así, el estudio confirma que la cantidad de polonio-210 en el agua embotellada es muy superior a la del agua del grifo, que en general no suele superar 1 mBq/L. La de Sevilla, por ejemplo, es 0,25 mBq/L.

“Las diferencia se debe a que el agua del grifo está tratada y potabilizada”, explica Rafael García Tenorio, investigador del CNA, quien insiste en que los niveles más altos de 210Po en el agua mineral, como ocurre con el potasio, el sodio y otros elementos, aparecen de forma natural. Se incorporan al agua embotellada desde las rocas de los acuíferos y manantiales.

Los investigadores también han comparado la aportación a la dosis recibida de este radionúclido nocivo respecto a la de otros dos radioisótopos, el uranio 234 y 238, presentes también en el agua.

POLONIO-210 agua“Aunque los niveles de 210Po son inferiores a los de uranio en el agua mineral embotellada, su contribución a la dosis comprometida por ingestión es claramente superior, siendo estas dosis de polonio-210 del agua embotellada superiores a las del agua potable de nuestras viviendas”, recalca la investigadora del Grupo de Física Nuclear Aplicada de la US, Inmaculada Díaz Francés.

Los datos también revelan que los niños de entre uno y siete años reciben una dosis mayor que el resto (hasta 100 microSv/año si consumieran algunas marcas) debido a su menor masa corporal. «Frente a estos resultados llaman la atención las múltiples campañas que se hacen recomendando el consumo de agua embotellada frente a la potable de grifo, sobre todo en niños», dicen los autores. En general, el coeficiente de dosis de radiación recibida disminuye con la edad, y se establece un valor de referencia de 1.000 microSv/año, a partir del cual es necesario adoptar medidas de protección radiológica.

Según los investigadores, el estudio reafirma que el polonio-210 es uno de los mayores contribuyentes a la dosis de radiación por consumo de agua mineral embotellada, por lo que resulta “imprescindible” vigilar sus concentraciones.

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Residuos de AGROTóXICOS en vegetales de consumo

 Residuos residuos El mundo alerta sobre la acumulación de los organoclorados en nuestros cuerpos. Los países extreman sus medidas de control y promueven la agroecología. En nuestra región (y podemos imaginar que en el resto también) seguimos comiendo diariamente residuos de agrotóxicos. ¿Qué tiene que pasar para que las cosas cambien? El camino es la agroecología. Pero insisten en las “buenas prácticas”. Y así estamos.

Han pasado tres años y medio desde que denunciáramos penalmente que hay residuos de plaguicidas en las verduras de consumo humano, aún cuando SENASA lo advierte desde hace años a las autoridades en cada región argentina.

En Mar del Plata hemos escuchado muchas promesas. Se ha declamado hasta el cansancio sobre las “buenas prácticas agrícolas”.

Fuente: EcoPortal.net (05/07/13)

Estamos en época del año de poco uso de plaguicidas, y sin embargo….

En BIOS Argentina hemos realizado una nueva ronda de análisis de vegetales que usted, nosotros, los funcionarios y nuestros hijos comemos a diario. Y han vuelto a aparecer sustancias que no debiesen estar allí.

El mundo alerta sobre la acumulación de los organoclorados en nuestros cuerpos, son residuos. Los países extreman sus medidas de control y promueven la agroecología. En nuestra región (y podemos imaginar que en el resto también) seguimos comiendo diariamente residuos de agrotóxicos. ¿Qué tiene que pasar para que las cosas cambien? El camino es la agroecología. Pero insisten en las “buenas prácticas”. Y así estamos.

Bios demuestra que las buenas prácticas no son la solución. La salud está en juego.

Sintesis explicativa de lo que hemos constatado en los vegetales que adquirimos en diversas verdulerías de la ciudad de Mar del Plata, en período invernal (de bajo uso de agrotóxicos).

ENDOSULFAN
Endosulfan

El endosulfán afecta directamente el sistema nervioso central y también se han reportado de ataques epilépticos recurrentes.

Los síntomas de envenenamiento incluyen hiperactividad, excitación, disnea (dificultad para respirar), apnea (detención de la respiración), salivación, pérdida del conocimiento, diarrea, anemia, náusea, vómito, insomnio, visión borrosa, cianosis (decoloración azulada de la piel, por la falta de oxígeno), formación de espuma en la boca, temblor, sequedad de la boca, falta de apetito, irritabilidad, dolor de cabeza, disminución de la respiración, hematuria, albuminuria, confusión, mareos, falta de equilibrio y de coordinación. Las personas que sufren afecciones asmáticas o convulsivas, forman un grupo de alto riesgo. También se encuentran en alto riesgo las personas que llevan una dieta deficiente en proteínas.

Existe evidencia de efectos adversos del endosulfán en el sistema reproductivo masculino, retrasando la madurez sexual e interfiriendo con la síntesis de la hormona sexual.

El endosulfán exhibe propiedades estrogénicas. Compite por el estradiol para unirse a los receptores de estrógeno, inhibiendo de este modo la función hormonal.

Causa la proliferación (in vitro) de las células MCF749 de las mamas humanas, sensibles al estrógeno, incrementando así el riesgo de cáncer de mamas.

Daña el sistema reproductivo al afectar la calidad del semen, el conteo de espermatozoides, las células espermatogoniales, la morfología del espermatozoide y causar otros defectos en las hormonas sexuales masculinas.

El endosulfán tiene capacidad para alterar el material genético, especialmente los cromosomas, en los cultivos de tejidos de mamíferos. Se ha observado que inhibe la biosíntesis andrógena testicular en experimentos con animales de laboratorio y exhibe un riesgo significativo de daño renal y testicular.

CIPERMETRINA
CIPERMETRINA

La cipermetrina interactúa con los canales de sodio en las células nerviosas mediante los cuales el sodio entra a la célula para transmitir una señal nerviosa. Estos canales pueden permanecer abiertos por segundos a diferencia del período normal de pocas milésimas de segundo, después de la transmisión de la señal. La cipermetrina también interfiere con otros receptores en el sistema nervioso.

El efecto resultante es una larga secuencia de impulsos repetitivos en los órganos sensitivos.

Los síntomas del envenenamiento incluyen sensaciones faciales anormales, mareo, dolor de cabeza, nausea, anorexia y fatiga, vómito y secreción estomacal incrementada. La cipermetrina es también un irritante para la piel y los ojos. Por lo regular, los síntomas deberán aparecer después de algunos días pero los pacientes severamente expuestos pueden sufrir además estirones musculares y ataques convulsivos.

Se han reportado síntomas crónicos después de estar en contacto con los piretroides. Los síntomas que se incluyen son trastornos cerebrales y locomotores, polineuropatía y supresiones inmunológicas, y que además se asemejan al síndrome de sensibilidad química múltiple.

Las opiniones difieren en cuanto al hecho de si la cipermetrina es un carcinógeno o no. La cipermetrina está clasificada por la EPA de Estados Unidos como una débil categoría C oncógeno -un posible carcinógeno humano con evidencia limitada de carcinogenicidad en los animales pero sin ninguna evidencia en el caso de los humanos: produjo tumores benignos de pulmón en ratones hembras con dosis muy altas y tiene carcinogenicidad probable en el hígado de los roedores. Las pruebas hechas con ratones han sugerido que los piretroides en general pueden tener un efecto de supresión inmunológica.

Si la cipermetrina se le da a ratas embarazadas y recién nacidas puede causar un retraso funcional en la maduración del cerebro de los críos.

DIMETOATO

El Dimetoato es un insecticida organofosforado de acción indirecta, es decir se convierte en el organismo al metabolismo activo, Dimetoxòn. Como resultado se desarrollan signos y síntomas de sobreexposición después de un periodo latente y pueden continuar aumentando una vez eliminada la exposición. Por una sobre exposición se pueden desarrollar rápidamente signos y síntomas típicos de intoxicación por órganofosforados, son residuos.

Se adsorbe muy débilmente a las partículas de suelo, por lo que su lixiviación hasta aguas subterráneas puede ser considerable. El uso de organofosforados en los vegetales de mesa implican un riesgo importante para los consumidores.

METIL AZINFOS

Insecticida fosforado de alta toxicidad. Posee un tiempo espera de 21 días y un tiempo de reentrada restringida de 14 días para actividades que impliquen la manipulación de las plantas como poda en verde o raleo. Toxicidad aguda. Altamente peligroso. Altamente tóxico. Acción tóxica y síntomas: síndrome tóxico por inhibidores de la colinesterasa. Toxicidad tópica: capacidad irritativa: ocular positiva; Toxicidad crónica y a largo plazo: neurotoxicidad: nivel (colinérgica) Tóxico en contacto con la piel. Muy tóxico por inhalación y por ingestión.

DISULFOTON

Efectos nocivos en el sistema nervioso. Los productos de degradación nocivos del disulfotón inhiben la actividad de la colinesterasa en el sistema nervioso, lo cual causa efectos neurológicos. Los efectos neurológicos dependen de la cantidad de disulfotón que entra al cuerpo y pueden causar inhibición de la actividad de la colinesterasa, contracción de las pupilas, vómitos, diarreas, salivación, dificultad para respirar, temblores, convulsiones y hasta la muerte. Estos efectos pueden presentarse si usted respira el disulfotón en el aire, lo ingiere o entra en contacto con el mismo a través de la piel. La exposición a cantidades pequeñas de disulfotón puede, en ocasiones, inhibir la actividad de la colinesterasa sin causar efectos neurológicos evidentes. Si usted consume disulfotón en el agua o en los alimentos durante períodos largos de tiempo, es posible que se vuelva miope.

DELTAMETRINA

El envenenamiento por deltametrín puede provocar fuertes dolores abdominales, convulsiones, vómito y pérdida de conocimiento, La inhalación por aerosoles provoca vértigo, cefalea y tos. Dado que la deltametrina es una neurotoxina, ataca el sistema nervioso.

No tiene antídotos, y los tratamientos deben ser sintomáticos.

Los síntomas principales de todas las intoxicaciones con piretroides afectan al sistema nervioso central y al sistema muscular.

Los síntomas más frecuentes son hiperreactibilidad, hipersalivación, vómito, diarrea, temblores, ataxia (descoordinación de movimientos), parestesia (sensación anormal de los sentidos como hormigueo, adormecimiento, etc.) y agotamiento.

También pueden darse pérdida del control de la micción.

En casos de intoxicación grave puede darse también hipertermia (fiebre) o hipotermia (lo contrario), disnea (dificultad para respirar, falta de aire), fuertes temblores, desorientación y espasmos o calambres.

Los síntomas suelen aparecer pocas horas tras la exposición, aunque dependen mucho del compuesto, la dosis y la vía de contacto. Siempre sin residuos

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Se pueden comer los alimentos que caen al suelo??

sueloLa ciencia no respalda la creencia de que un alimento puede comerse si no ha estado más de cinco segundos en el suelo porque hay riesgo de contaminación

En ciertos países, sobre todo estadounidenses, circula una creencia popular conocida como la regla de los cinco segundos.

Fuente: consumer (12 de junio de 2013)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Según esta, si un alimento cae al suelo y se ingiere en menos de este tiempo, no hay riesgo de contaminación microbiana. Como toda opinión de esta naturaleza, no está fundamentada en criterios académicos ni científicos. Otra afirmación similar, más habitual en países como Rusia, cuenta que «si se recoge de forma inmediata, no se considera que ha caído». El sentido es similar a la anterior.

Sin embargo, varios estudios realizados en este campo prueban que sí hay riesgo y que este depende de factores como la superficie (baldosas, alfombras o superficies de cocina) y las bacterias que en ella habitan. El artículo explica qué dice la ciencia, refleja la disparidad de criterios y destaca la importancia de la higiene para hacer frente a los posibles riesgos.

Si una galleta cae al suelo, ¿puede recogerse y consumirse o es mejor tirarla? Si se atendiera a la «regla de los cinco segundos», se podría ingerir sin riesgo de intoxicación alimentaria si no ha permanecido en el suelo más tiempo del mencionado. Sin embargo, investigaciones universitarias, como la desarrollada por un grupo de expertos de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, tiraba por los suelos la teoría expuesta en esta creencia. Según este análisis, la norma debería ser la de los «cero segundos», ya que patógenos como salmonella tienen capacidad de sobrevivir en superficies secas hasta cuatro semanas y de transferirse a los alimentos con el contacto inmediato. El riesgo depende también de otros aspectos como la humedad, la naturaleza de la superficie (porosa o impermeable) y el tipo de alimento: tiene menos riesgo de contaminación uno seco que otro que contenga agua.

Disparidad de criterios

En otro intento por demostrar las debilidades del mito, un grupo de expertos de la Universidad de Illinois analizó el riesgo de contaminación por E.coli en suelos con azulejos, cuando caían sobre ellos manzanas (alimentos «húmedos») y dulces (secos). Para la investigación, los expertos dejaron caer los alimentos durante intervalos de cinco, diez, treinta y sesenta segundos. Transcurrido este tiempo, los limpiaron y los colocaron en placas de agar para realizar un cultivo de posibles bacterias.

El riesgo de contaminación depende del alimento y de la superficie

sueloPero esta vez los resultados fueron más inesperados: se detectaron bacterias en rodajas de manzana que habían estado en el suelo más de un minuto. De ahí que los expertos admitan que se puede «esperar» al menos 30 segundos para recoger alimentos húmedos y más de un minuto en el caso de los secos antes de que se contaminen con bacterias.

En otra investigación, en cambio, se comprobó que, tras esterilizar los azulejos, inocularlos con E.coli y colocar 25 gramos de galletas durante cinco segundos, el patógeno se transfiere al alimento, una contaminación que demuestra que los microorganismos pueden pasar de la baldosa al alimento en este tiempo. En la Universidad Estatal de San Diego, en un intento de explicar si la creencia popular se demuestra con criterios científicos, detectaron gérmenes en zanahorias y biberones antes de cinco segundos.

En esta ocasión, los expertos utilizaron zonas de la cocina como el fregadero, la encimera o la mesa, así como baldosas y alfombras.

El área más contaminada, según los expertos, fue la encimera, seguida de las alfombras.

En el mismo estudio sobre el suelo, se analizaron las tronas de los niños y las bandejas donde se depositan los alimentos. En comparación con otras superficies, como las encimeras, contenían más gérmenes. Esto demuestra que hay algunas zonas de la cocina, como el pomo de la puerta de la nevera, los grifos e, incluso, los interruptores de la luz, que no se desinfectan con la regularidad necesaria para eliminar posibles contaminaciones.

Pulso a la suciedad

Sea cual sea el tiempo que transcurre desde que un alimento cae en una superficie determinada hasta que se contamina, la prevención pasa por una correcta limpieza y desinfección. Salud alimentaria e higiene son conceptos que deben ir a la par con el fin de evitar que gérmenes, virus y bacterias entren a formar parte de la dieta. En la mayoría de los casos, más que el tiempo que transcurre, el aspecto que más influye en una transferencia de patógenos es el grado de contaminación de la superficie. Si un alimento se recoge de una superficie más o menos limpia, el riesgo de infección será menor, aunque hayan pasado más de cinco segundos, que en una superficie con mayor carga bacteriana, aunque pase menos tiempo.

En la cocina, cuando se habla de evitar contaminaciones y de prevenir la acción de bacterias, virus y gérmenes, deben tenerse en cuenta aspectos como la limpieza de todas las superficies, una cocción adecuada y evitar la contaminación cruzada. Una correcta limpieza pasa por:

• Utilizar agua caliente y detergente.
• Fregar con fuerza utensilios y superficies para eliminar cualquier resto de suciedad.
• Enjuagar con agua caliente.
• Lavarse las manos cada vez que se cambie de alimento.
• Mantener una correcta desinfección de utensilios, mesas, estanterías y electrodomésticos.

CÓMO SE DESPLAZAN Y CRECEN LOS MICROORGANISMOS

 suelo

Para que los microorganismos puedan desplazarse de un lugar a otro necesitan un medio que se lo permita. Esta transferencia, que se denomina contaminación, es posible a través de las manos, las superficies, los alimentos e, incluso, animales.

Para crecer y multiplicarse, un microorganismo necesita comida, agua, tiempo y calor. Una bacteria puede duplicarse en 15 minutos, aunque no todas son nocivas, ya que algunas tienen que alcanzar altos niveles para ser perjudiciales, mientras que otras incluso en un número muy reducido pueden provocar enfermedades.

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Micotoxinas en alimentos

 Micotoxinas en alimentos¿Qué son y cómo las MICOTOXINAS se controlan?

Los alimentos de por si pueden no ser inocuos, existen, por ejemplo, distintas clases de hongos, que provocan sustancias que pueden producir intoxicaciones alimentarias como consecuencia de su ingesta dando lugar, por ejemplo, a la gastroenteritis e incluso otras enfermedades más graves.

Estas sustancias tóxicas son las llamadas micotoxinas que suelen encontrarse principalmente en especias, frutos secos, cereales y derivados, café, vino, mosto, leche, cacao o hierbas aromáticas, entre otros alimentos.

Se da la circunstancia de que muchos hongos que producen estas sustancias tóxicas se encuentran de forma natural en los alimentos o pueden crecer en ellos en determinadas condiciones, por ejemplo a determinadas temperaturas y que, por tanto, no es posible eliminarlos, pero si detectarlos.

Consecuencias de su presencia

Normalmente, estas sustancias se encuentran en cantidades ínfimas, pero si se superan, pueden afectar a la salud dependiendo de la clase de hongo que sea y cómo afecte al alimento y, por tanto a nuestra salud. Por ello, las autoridades sanitarias europeas conceden mucha importancia al control de las micotoxinas. La Comunidad Europea ha fijado a través de normativas, el contenido máximo de estas sustancias tóxicas en los productos alimenticios.

En un mundo cada vez más global, los alimentos o materias primas de los productos que consumimos pueden proceder tanto de la UE como de países terceros. Por tanto, la presencia de estas sustancias puede también suponer una restricción comercial para aquellas regiones productoras de alimentos que no garanticen la inocuidad según lo que marcan los parámetros internacionales. La detección de estas sustancias en estos productos puede acarrear fuertes sanciones y la pérdida de mercados, por lo que estas empresas productora deben cuidar mucho lo que comercializan.

Según datos publicados por RASFF (enero-abril 2012), las micotoxinas son las sustancias tóxicas o contaminantes que mayor número de notificaciones presenta, seguidos por los de origen biológico y los plaguicidas.

micotoxinas

Las Aflatoxinas y la Ocratoxina A, son dos de las familias de micotoxinas más tóxicas conocidas. Otros tipos de micotoxinas son: Fumonisinas B1 y B2, Patulina y Toxinas Fusarium (DON, ZEA, T-2, HT-2)

¿Qué papel juegan los laboratorios alimentarios?

Los laboratorios alimentarios juegan un papel fundamental, ya que para detectar a tiempo las micotoxinas se requiere de métodos analíticos muy sensibles, específicos y que además sean fiables. La tecnología aplicada a este objeto es un factor central para poder elaborar controles cada vez más eficaces.

Es el caso de tecnológicas como la cromatografía líquida (HPLC) con detección por fluorescencia que utiliza ainia centro tecnológico, entre otros procesos analíticos. Se trata de una técnica que cumple con los requisitos oficiales establecidos para el control de micotoxinas. Otro aspecto importante es ganar velocidad es su detección, para ello, la automatización de los procesos analíticos logra acortar los plazos de entrega presentados e incluso a 48-72 horas, reduciéndose así los costes analíticos.

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VENENO SI comemos VENENO

 VENENO comemos VENENO SI comemos VENENO

Por el veneno que comemos hay el aumento de:

• Obesidad,

• Cáncer,

• Infertilidad,

y

• Diabetes;

SON por la COMIDA veneno

«El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno».

Fuente: elconfidencial (02/07/13)
Por Iván Gil

Marie-Monique Robin, autora de ‘Las cosechas del futuro’ (Ver Artículo).

“El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno”. Con esta advertencia a modo de carta de presentación, la galardonada documentalista y periodista Marie-Monique Robin nos introduce en el mundo de la agroindustria, su campo de investigación desde hace más de una década, y sobre el que versa su último ensayo: Las cosechas del futuro. Cómo la agroecología puede alimentar al mundo (Península).

Una obra fruto del análisis comparativo de diversos sistemas de producción alimentaria que, en sintonía con otras anteriores como Nuestro veneno cotidiano y El mundo según Monsanto, cuestiona el mito de que la bajada del precio de los alimentos o de que el fin del hambre en el mundo solo son posibles mediante la producción industrial de alimentos. La principal novedad que aporta la autora gala con este último libro es que existe una alternativa demostrable, “más sobresaliente de lo que creía antes de iniciar la investigación”, y que se llama agroecología.

 veneno La transición de la agroindustria a la agroecología todavía es posible, explica Robin, pero aun existiendo la voluntad política necesaria para propiciar los cambios legislativos que la permitan, “llevará muchos años descontaminar las tierras y las aguas subterráneas hasta poder producir alimentos sanos”. Es por ello que urge, en primer lugar, limitar el uso de pesticidas y transgénicos.

“España es el país más permisivo de la UE con el cultivo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y la comercialización de otras sustancias tóxicas, como el bisfenol A que en otros lugares como Francia está prohibido”.

Una permisividad, alerta la autora gala, con unas consecuencias más que visibles: “Las parejas españolas son las que más problemas tienen de infertilidad en toda Europa, al afectar a una de cada cuatro”. Al mismo tiempo, los cánceres de cerebro y la leucemia están creciendo a un ritmo anual del uno al tres por ciento entre los niños, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ponen también de relieve el auge del origen fetal de las enfermedades en la edad adulta (presuntamente por el tipo de alimentación de la gestante). “La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya se está dando cuenta de estas consecuencias y reconociendo las deficiencias del principio toxicológico de que ‘la dosis hace el veneno’ debido a las indetectables hormonas sintéticas, como demuestra la mayoría de literatura científica sobre esta cuestión”, apunta Robin.

El cenit del petróleo lo será también de la comida barata

Tradicionalmente se ha relacionado el bajo coste de los alimentos con los monocultivos, el uso de pesticidas y fertilizantes para reducir las plagas, así como otras técnicas modernas de producción a gran escala. Sin embargo, Robin afirma que “los precios de los alimentos que compramos en el supermercado son completamente falsos porque no incluyen los costes directos ni los indirectos”.

 veneno Los gastos derivados del tratamiento de las aguas contaminadas, del pago de las tasas por los gases de efecto invernadero, de las subvenciones (para el gasóleo, para exportar o directamente de la Política Agraria Común de la UE), así como de los sistemas públicos de salud, por el aumento de enfermos crónicos, son algunos de los costes asociados a la agroindustria que no se incluyen el precio de origen.

“Si sumamos todos estos costes a los productos en origen, su precio subiría y serían más caros que los ecológicos”.

Además, añade Robin, más de la mitad del precio está engordado por los intermediarios y finalistas. Una realidad de la que no estamos muy lejos, según la autora gala, para quien antes o después tendrá que dispararse el precio de la comida, ya sea por el fin de las subvenciones (como se prevé con la PAC), por la creciente especulación bursátil con las materias primas en los mercados de futuro, o por el no menos inminente encarecimiento de los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, debido a su cenit.

Los productos químicos utilizados en la agroindustria se elaboran a partir de petróleo y gas, por lo que un aumento en el precio de estos recursos, junto a la escasez de agua, pondría a la agroindustria en la encrucijada. “Esta es la gran debilidad de las industrias alimentarias. Se sustentan sobre un modelo que depende de los combustibles fósiles, y está claro que el precio de éstos será cada vez mayor, por lo que el de los alimentos será parejo. No tiene sentido que la alimentación en el mundo dependa de la producción de petróleo en una región tan convulsa como es Oriente Medio”, lamenta Robin.

Alimentos saludables en un mundo sostenible

 veneno veneno Las perniciosas consecuencias para la salud y el medio ambiente de la agricultura industrial, así como la crónica de una muerte anunciada que Robin comenzó a describir antes incluso de que se produjesen las primeras crisis alimentarias en Latinoamérica (relacionadas con los biocarburantes) han llevado a la francesa a recorrerse el mundo en busca de alternativas ecológicas.

Después de estudiar diferentes técnicas agroecológicas pudo comprobar que su rendimiento puede ser mayor que con técnicas propias de la agroindustria.

“Muchas veces, cuando hablamos de agroecología pensamos que se trata de volver a las técnicas empleadas por nuestros abuelos. No es así, se trata de prácticas mucho más complejas que dependerán de la zona geográfica donde se desarrollen, del tipo de cultivo o del tipo de tierra”, explica la autora.

Sin embargo, Robin sí pudo comprobar que todos ellos coincidían en un principio básico: la complementariedad. “Se trata de un principio común mediante el que se busca complementar la biodiversidad del medio, mediante rotación de cultivos o interfiriendo en los ciclos biológicos de los insectos, para prevenir plagas y aumentar la producción”.

La demanda de productos ecológicos por parte de los consumidores ha aumentado proporcionalmente al deterioro de la cadena alimentaria, “pero la oferta todavía no llega para abastecerlos a todos”, apunta Robin. Para hacerla extensiva a todo el mundo no llega con la concienciación del consumidor, que al fin y al cabo es el que más poder detenta con sus decisiones de compra, sino que se necesitan medidas políticas concretas.

Entre las propuestas más urgentes para facilitar el cambio, la periodista cita “la prohibición de la especulación con alimentos, el fomento de la soberanía alimentaria mediante una férrea protección de los mercados y agricultores locales, y el acortamiento de las cadenas de distribución buscando conexiones directas entre consumidores y productores”. Solo mediante la eliminación de los intermediarios y finalistas, explica la francesa, el precio de los alimentos orgánicos se reduciría hasta en un 90%.

Las bases para posibilitar un cambio de modelo están puestas “desde hace muchos años”, pero de no iniciarse una pronta transición, advierte Robin, “no podremos anticiparnos a las crisis alimentarias que resurgirán en cualquier momento”.

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 DIENTES Por la noche, antes de acostarse, es fundamental lavarse los dientes porque durante el sueño se produce menos saliva, una defensa ante los microbios

Mantener una higiene oral correcta no solo es la clave para lucir una bonita sonrisa, sino para evitar la placa dental, la halitosis (mal aliento) y las dos enfermedades más comunes en el mundo: la caries y la piorrea o enfermedad periodontal.

A pesar de ello, en España, más del 30% de los adultos y del 20% de los niños no se cepillan los dientes un mínimo de dos veces al día.

Utilizar un cepillo pequeño con cerdas sintéticas, cambiarlo cada tres meses y no olvidarse del hilo dental son algunas de las claves para lucir una sonrisa llena de salud.

Fuente: Alfonso Villa Vigil, presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas de España
(9 de abril de 2013)

Cuándo cepillarse

Los dientes deben cepillarse durante dos minutos al menos dos veces al día, aunque lo idóneo sería hacerlo inmediatamente después de cada comida principal (tres o cinco veces, según el número comidas que se hagan al día). El objetivo es eliminar los restos de alimentos que los microbios adheridos a los dientes convierten en ácido agresivo para el esmalte (cubierta de los dientes). Si se va a disfrutar de una sobremesa muy larga y no es posible lavarse justo después de comer, entonces convendría lavárselos antes, porque al reducir la cantidad de microbios con el cepillado, estos producen menos ácido, aunque haya restos de comida. Entre todas las recomendaciones sobre frecuencia de cepillado la más importante es la de lavarse los dientes antes de acostarse, ya que durante el sueño se produce menos saliva, un agente de defensa vital frente a los microbios.

El movimiento idóneo: «barrer» y no «fregar»

Una técnica correcta de cepillado consiste en «barrer» los dientes con el cepillo y en no «fregarlos»: es decir, debemos mover el cepillo de la encía al borde libre del diente, en lugar de trasladar los microbios de izquierda a derecha como si fregáramos. Así se corre el riesgo de empaquetar los microbios y restos de alimentos debajo de la encía, donde originarían sarro y gingivitis. Los dientes superiores deben cepillarse de arriba a abajo y los inferiores de abajo a arriba. Además, hay que limpiar todas las superficies (cara exterior e interior de los dientes), los espacios interdentales y la lengua.

Cepillo, pequeño y ergonómico

El cepillo de dientes debe ser pequeño y ergonómico para acceder mejor a los rincones, con cerdas cortadas al mismo nivel y sintéticas, ya que tienen más consistencia que las naturales, que son más porosas, menos higiénicas y pierden resistencia con la humedad. Quienes tienen dificultades para cepillarse, pueden recurrir a un cepillo eléctrico. Por su forma redondeada y sus movimientos rotacionales y oscilatorios, se adapta muy bien a la forma y bordes de las encías y son muy favorables para eliminar la placa bacteriana. Además, algunos modelos suelen incorporar un reloj que marca el tiempo de limpieza (dos minutos). Si se opta por uno manual o tradicional, debe cambiarse el cepillo cada dos o tres meses. Otro consejo es disponer de dos cepillos para utilizarlos de modo alterno y así tener siempre uno seco.

Hilo dental, imprescindible

DIENTESEl hilo dental es un elemento indispensable para limpiar los espacios interdentales y evitar la formación de caries en ellos.

Conviene usarlo una vez al día, preferiblemente antes de acostarse y es muy importante aprender a deslizarlo entre los dientes sin dañar las encías.

Para ello, se corta un trozo de hilo de unos 15 cm de largo y se utiliza el dedo pulgar y el índice para introducirlo entre los dientes. Esta operación debe durar alrededor de un minuto y medio, más o menos. La seda debe estar tensa, pero los movimientos no deben ser demasiado bruscos, el hilo se debe mover despacio, con cuidado de no herir las encías.

Pasta y colutorios, ¿accesorios?

La pasta dental llena la boca de espuma, da la sensación de haberse limpiado y puede invitar a terminar el cepillado antes de tiempo. Por eso se aconseja aplicarla al final del cepillado y en poca cantidad (inferior al tamaño de un garbanzo). Lo idóneo es que sea fluorada, porque el flúor cambia la composición del esmalte dental y lo hace más resistente a las caries.

Los colutorios, por su parte, complementan la acción física del cepillado, pero no la sustituyen y son el elemento más accesorio de la higiene bucal. Los que tienen flúor (0,03 y 0,05 partes por millón, aproximadamente) se aplican semanalmente, mientras que los antisépticos (con hexetidina o clorhexidina), resultan útiles para prevenir la enfermedad periodontal.

Desde el nacimiento

DIENTESLa higiene oral debe realizarse desde el nacimiento. Para ello, se coge una gasita y se pasa por las encías o grupos de dientes del niño, si los hay, con mucho cuidado y suavidad, para dificultar que los microbios se multipliquen. A medida que el bebé crece y hasta los cinco o seis años, los padres deben situarlo frente al espejo y enseñarle a lavarse los dientes, sujetando el cepillo y realizando por ellos los movimientos adecuados, siempre con una gotita de pasta dental ya que tienden a tragársela.

Cuando ya tienen un buen control motor (6-7 años), los niños ya están preparados para lavarse los dientes solos y se les debe suministrar un cepillo pequeñito para que puedan hacerlo por sí mismos.

Consejos para una correcta higiene dental:

• Realizar una la higiene completa de la boca, incluyendo cepillado y seda dental, antes de acostarse.

• Cepillarse los dientes inmediatamente después de cada comida principal, o bien antes si la sobremesa es muy larga, y completarlo con un pequeño retoque después.

• Evitar comer entre horas, sobre todo dulces, ya que luego se convierten en sacarosa, un azúcar nocivo para los dientes.

• Realizar una visita al dentista al menos una vez al año, ya que la caries y la piorrea tempranas tienen buen pronóstico y se pueden tratar con poco dinero.

• A partir de los 35 o 40 años, conviene hacerse una limpieza de boca una vez al año, como mínimo, y dos o tres veces si se sufre enfermedad periodontal.

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Desodorantes ¿Realmente los necesitamos?

 Desodorantes Una nueva investigación muestra que más del 75% de las personas poseen una versión particular de un gen que no produce olor en las axilas, pero hacen uso de desodorantes de todos modos.

El estudio se basó en una muestra de 6.495 mujeres que formaban parte de un estudio de la Universidad de Bristol conocido por las siglas ALSPAC (the Avon Longitudinal Study of Parents and Children).

Los investigadores encontraron que alrededor del dos por ciento (117 de 6.495) de las madres tenían una versión poco común del gen ABCC11, lo que significa que no producen ningún tipo de olor en las axilas.

Mientras que alrededor del cinco por ciento de las personas que producen olor no utilizan desodorantes, más de una quinta parte (26 de 117) de los que no producen olor no usan desodorantes, una diferencia estadísticamente muy significativa.

Fuente: Science daily (18 de enero de 2013)

Sin embargo, el 78% de las personas que no producen olor, todavía usan desodorantes todos o casi todos los días. ¿Por qué?

Hablando sobre el nuevo hallazgo, publicado en Journal of Investigative Dermatology, el Profesor Ian Day, uno de los autores principales, dijo:

«Un hallazgo importante de este estudio se refiere a las personas que, de acuerdo a su genotipo, no producen olor en las axilas. Una cuarta parte de estas personas son conscientes y reconocen que no producen olor, no usando desodorantes, mientras que la mayoría si hacemos uso desodorantes. Sin embargo, tres cuartas partes de quienes no producen olor, usan regularmente desodorantes. Creemos que estas personas siguen simplemente las “normas socioculturales”. Esto contrasta con la situación en el noreste de Asia, donde la mayoría de las personas no necesitan usar desodorantes y no lo hacen»

El otro autor principal del artículo, el Dr. Santiago Rodríguez agregó:

«Estos resultados tienen cierto potencial para el uso de la genética en la elección de productos de higiene personal. Una prueba genética simple puede reforzar la auto-conciencia y ahorrar un poco en compras y exposiciones químicas innecesarias»

Los autores destacan que las personas que portan esta variante genética poco común también son más propensos a tener un cerumen seco (no pegajosa), siendo el control de la cera del oído un buen indicador de si una persona produce olor de la axila.

Estudios anteriores habían demostrado que existe una relación entre una variante genética localizada en el gen ABCC11 y el olor de la axila. Las glándulas sudoríparas producen el sudor que, junto con una serie de bacterias, da olor bajo el brazo. La producción de olor depende de la existencia del gen activo ABCC11. Sin embargo, el gen ABCC11 es conocido por ser inactivo en algunas personas.

Este estudio evaluó por primera vez el uso de desodorantes en relación con el genotipo de ABCC11 y también en comparación con otros factores tales como la edad, el fondo y la higiene doméstica general.

A nivel individual, la influencia del genotipo de ABCC11 era mucho más fuerte que los otros factores. El apoyo estadístico para el hallazgo de ABCC11 era extremadamente fuerte, la posibilidad aleatoria de obtener la misma respuesta era menos de uno entre un trillón de probabilidades.

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Las CREMAS SOLARES pueden resultar nocivas para el ECOsistema MARINO

CREMAS SOLARES A pesar de estar diseñados para permanecer adheridos al cuerpo, algunos componentes de las cremas solares se diluyen durante el baño y se convierten en contaminantes.

Una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) revela estos productos libera una cantidad importante de sus componentes al mar, los cuales tienen consecuencias ecológicas sobre el ecosistema costero marino.

Fuente: Redacción Ambientum/CSIC (12/7/2013)

El trabajo, en el que también ha participado la Universidad de Valencia y que ha sido publicado en la revista PLOS ONE, ha analizado el impacto de los protectores solares sobre los ecosistemas marinos en aguas costeras de la isla de Mallorca. Su responsable, el investigador del CSIC en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (centro mixto del CSIC y la Universidad de las Islas Baleares) Antonio Tovar explica: “Las cremas solares pueden tener un efecto ambiental considerable en las zonas de intensa actividad turística”.

Los análisis llevados a cabo durante el estudio señalan la presencia de compuestos procedentes de estos cosméticos, principalmente localizados en la microcapa superficial del agua marina. Las máximas concentraciones de estos químicos aparecen entre las 14.00 horas y las 18.00 horas, unas horas después de que tenga lugar el pico máximo de bañistas como resultado de un proceso acumulativo de dichas sustancias.

Durante dicho periodo, el nivel de estos compuestos químicos puede llegar a ser entre un 60% y un 90% superior a los valores de referencia observados por la noche y a primeras horas de la mañana. Tovar destaca que “dichos experimentos demuestran que algunos de estos productos tienen efectos tóxicos sobre el fitoplancton marino, los crustáceos, las algas y los peces”. Según el investigador del CSIC, “tales efectos nocivos podrían extenderse también a otros componentes del ecosistema como plantas marinas, crustáceos, algas y peces”.

El análisis de más de una docena de protectores solares comerciales demuestra, también, que además de los compuestos químicos, las cremas solares también liberan otros elementos como el nitrógeno, el fósforo y el silicio. Dichos compuestos pueden actuar como nutrientes y estimular el crecimiento de las comunidades de algas. Tovar indica que “este efecto, aunque no parece nocivo a priori, altera la dinámica del ecosistema”.

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Pesticidas causan Parkinson

 Pesticidas causan ParkinsonPESTICIDAS un gran PELIGRO

Neurólogos de la Universidad de California encontraron una prueba más en la relación entre el uso de pesticidas y el aumento de la enfermedad de Parkinson, informaron en un comunicado de enero.

Fuente: La Gran Época (16/01/13)
Por Anastasia Gubin

“Hasta la fecha los rociados químicos de paraquat, maneb y ziram se han vinculado al aumento de la enfermedad, no sólo entre los trabajadores del campo, sino en las personas que simplemente vivían o trabajaban cerca de los campos por las posibles partículas inhaladas”, comunicó, Jeff Bronstein, autor principal del estudio y profesor de neurología de la UCLA.

Ahora los investigadores descubrieron que otro de los pesticidas, el benomil, aunque ya fue prohibido hace diez años, demuestra que sus efectos tóxicos persisten.

El pesticida benomil impide a una enzima llamada ALDH (aldehído deshidrogenasa), realizar su trabajo de mantener en límites bajos al compuesto DOPAL, que se produce en el cerebro. Cuando el ALDH no es capaz de controlar las cantidades de DOPAL en el cuerpo del ser humano, este se acumula y daña a las neuronas, aumentando el riesgo de un individuo para desarrollar Parkinson.

Otro autor del estudio, el doctor Arthur G. Fitzmaurice explica que solo un mínimo de casos podría eventualmente ser atribuido a alguna variación genética.

“Como resultado, los factores ambientales son casi seguro que juegan un papel importante en este trastorno», dijo Fitzmaurice.

«La comprensión de los mecanismos pertinentes – en particular el que provoca la pérdida selectiva de neuronas dopaminérgicas (relacionadas al DOPAL), pueden proporcionar pistas importantes para explicar cómo se desarrolla la enfermedad”, agregó el especialista.

Estudios anteriores revelaron que el pesticida benomil puede provocar tumores al hígado, malformaciones cerebrales, además de efectos reproductivos y cancerígenos, por lo que fue prohibido en 2001, después de ser usado por 30 años en los campos de California, informa el comunicado.

Los efectos del benomil en el Parkinson muestran que su toxicidad es a largo plazo, incluso después de una década. Para demostrar esto los científicos determinaron si la exposición en modelos experimentales podría duplicar algunas de las características patológicas de la enfermedad.

En los cultivos celulares se encontró que el benomil destruyó específicamente a las neuronas dopaminérgicas, es decir, relacionadas con el DOPAL.

En otras pruebas desarrolladas en los peces cebra de agua dulce, se observó a través de sus tejidos transparentes, que solo perdió neuronas dopaminérgicas y las demás neuronas no fueron afectadas. Este pez es frecuentemente usado en investigaciones pues al ser transparente es fácil observar el color de los indicadores sanguíneos.

«Hemos observado que en animales y cultivos celulares, los pesticidas agrícolas desencadenan un proceso neurodegenerativo que provoca el Parkinson», concluye el Dr. Bronstein, director del Programa de Trastornos del Movimiento UCLA.

Como los estudios epidemiológicos demuestran que la enfermedad se produce “a tasas elevadas entre los agricultores y las poblaciones rurales”, los investigadores señalan que esto refuerza la hipótesis de que “los pesticidas pueden ser parcialmente responsables, y el descubrimiento de esta nueva vía puede ser un nuevo camino para el desarrollo de fármacos terapéuticos».

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Responsabilidad de la industria química en la epidemia de las enfermedades crónicas

 Enfermedades crónicas industria químicaLa responsabilidad de la industria química en la epidemia de las enfermedades crónicas

“Nuestro veneno cotidiano. La responsabilidad de la industria química en la epidemia de las enfermedades crónicas”

Pocas investigaciones independientes se dan a conocer en los medios de comunicación para información de la sociedad, entre otras cosas, porque también esos medios participan de forma cómplice con el sistema.

Se sabe del aumento de cánceres, de enfermedades extrañas, de miles de muertes, de ataques al corazón, de cánceres de pulmón, pero nadie denuncia el origen de todo ello.

Los Estados dan las estadísticas, se emplean millones de euros para investigación privada en buscar como atajar el cáncer y otras enfermedades como el alzheimer. Pero ninguno mira hacia atrás y busca el origen y el porque nuestras células enferman con rapidez inusual. Lo saben, pero si solucionaran este grave problema de muertes y enfermedades, se acabaría el gran negocio de la salud. Los ciudadanos debemos saber quien esta detrás de todo esto, porque interesa mantener enfermedades en lugar de curarlas. Hay trabajos muy serios donde se dan nombre y apellidos en esta estafa mundial a la salud de las personas, pero en lo que pueden, intentan ocultarlo.

FUENTE: ECOTICIAS (28/01/2013)
Pedro Pozas Terrados

“Nuestro veneno cotidiano. La responsabilidad de la industria química en la epidemia de las enfermedades crónicas”, es un libro escrito por Marie-Monique Robin, una valiente escritora e investigadora, que ha denunciado en su libro, como nos envenenan de una forma descarada sin que las autoridades sanitarias hagan nada por evitarlo. El libro bien pudiera presentarse en un Juzgado para que se tomara acciones judiciales contra la industria química y ordenar de forma inmediata, la incautación de miles de productos químicos que ocasionan la muerte y enfermedades en nuestra sociedad globalizada.

Según se expone en la contraportada del libro, en los últimos treinta años el índice de cáncer ha aumentado más de un 40%. En este mismo periodo, el incremento de enfermedades como la leucemia y los tumores cerebrales en niños ha sido, aproximadamente, del 2%. Se constata en los países desarrollados, en el estado de bienestar, una evolución similar en problemas de origen neurológico (Parkison y Alzheimer) y múltiples disfunciones en la reproducción. Dos años le ha bastado a Marie-Monique para poner sobre la mesa el cóctel químico de la irresponsabilidad de los Estados, en la protección de la salud de sus ciudadanos.

Hay dos preguntas claves que deberían de ser portada en todos los servicios informativos:

1.- ¿Cómo es posible que no exista información sobre los componentes tóxicos que conllevan infinidad de alimentos?.

2.- ¿Cómo es posible que la ciencia esté al servicio de las multinacionales y sus intereses y no al servicio del progreso humano y la salud?

Preguntas claras con respuesta transparente: interés económico y poder.

En el libro se realiza numerosas entrevistas a expertos en materia de sanidad, químicos, médicos…se señalan decenas de informes que certifican el aumento de enfermedades derivadas de los productos químicos (herbecidas, insecticidas, colorantes, conservantes, edulcorantes, etc,). Productos que no han sido analizados ni testados para comprobar el daño a los seres vivos. Dan salida a miles de productos químicos anualmente sin control y para demostrar su toxicidad, se necesita comprobar que dañan a las personas, en lugar de actuar con el principio de precaución y no dejar salir ningún producto al mercada hasta certificar su inocuidad.

Sólo con los pesticidas, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud en 1990, al año se contabilizaban entre uno o dos millones de casos por envenenamientos no voluntarios ocurridos en accidentes relacionados con actividades de pulverización. A ello se añade no solo enferemedades, también dos millones de intentos de suicidios. Hoy en día las cifras han podido duplicarse. Y aquí, Marie denuncia en su libro en que si nos encontramos en este punto, es también porque los políticos han dejado a los industriales dictar su ley que consiste en “exigir que se demuestre la toxicidad de sus productos antes de cualquier reglamentación, lo que equivale a aplicar el principio del derecho penal a las sustancias presuntas inocentes mientras no se demuestre su culpabilidad, como denuncia Geneviève Barbier y Armand Farrachi en su libro “La sociedad cancerígena”. Aquí radica el gravísimo problema.

Hace 70 años, ya existían informes clínicos y experimentales muy detallados, que demostraban que la mayoría de los agentes químicos muy utilizados en la época, como el arsénico, el benceno, el amianto, los colorantes sintéticos o las hormonas, se consideraban cancerígenos para los humanos, según declara Devra Davis, epidemióloga estadounidense en su libro “La historia secreta de la guerra del cáncer”. Si todos los investigadores ya habían comprendido que la causa principal de la explosión de los cánceres, era le exposición a agentes químicos y si por añadidura, sigue diciendo Devra, sabían ya como había que proceder para limitar los daños causados por los venenos ¿por qué no se les escuchó? La respuesta es tan simple como la pregunta una vez más: si se ignoraron lo trabajos y recomendaciones de todos estos investigadores que presentaron los informes, es porque a partir de la década de 1930, la industria empezó a organizarse para controlar y manipular la investigación sobre la toxicidad de sus productos llevando a cabo una guerra despiadada contra todos los científicos que querían mantener su independencia en nombre de la defensa de la salud pública.

Devra, durante una conferencia en el Museo de Carnegie de Historia Natural de Pittsburg el 15 de octubre de 2009, exclamo que desde 1971, se ha declarado una guerra contra el cáncer y las enfermedades no ha dejado de crecer “¿Por qué?. Porque el desde el principio luchamos con armas inadecuadas, privilegiando la investigación de tratamientos en vez de la prevención….pero afirmo, que mientras que no se luche contra los contaminantes químicos, contra las hormonas de síntesis, contra los pesticidas o contra las ondas, no se podrá ganar la guerra contra el cáncer. Para ello, hay que tener el valor de hacer frente a los poderosos intereses y a las mentiras de los industriales que ocultan la peligrosidad de sus productos en ls enfermedades, como han hecho durante tanto tiempo los fabricantes del tabaco”.

Los doctores LaSalle Lefall y Margaret Kripke que dirigieron durante un año el “President`s Cancer Panel” dirigieron una carta al Presidente de Estados Unidos Barack Obama:

“Señor presidente, en 2009 aproximadamente un millón y medio de hombres, mujeres y niños estadounidenses han sido diagnosticados con un cáncer y 562.000 han muerto de la enfermedades. Nuestro Panel constató con inquietud que se ha subestimado groseramente el peso real de los cánceres debidos a factores medioambientales. Con unos 80.000 productos químicos actualmente en el mercado, gran cantidad de los cuales los utilizan los estadounidenses cotidianamente aunque han sido testados parcialmente o no lo han sido en absoluto y aunque están mal reglamentados, la exposición de estas sustancias cancerígenas está muy extendida……Por ello el panel pide encarecidamente que utilice todo el poder que le confiere su función para retirar de nuestra alimentación, de nuestra agua y de nuestro aire, todas las sustancias cancerígenas y otras toxinas que aumentan inútilmente la factura de gastos sanitarios, debilitan la productividad de la nación y devastan la vida de los estadounidenses”-

Richard Clapp, epidemiólogo de Boston, declara en este libro que “es hora de abrir loa ojos sobre el papel fundamental que desempeña la contaminación química en el aumento sin precedentes de los cánceres, pero también de las enfermedades neurodegenerativas o de las disfunciones de la reproducción, que caracterizan el mundo industrial”

El 7 de mayo de 2004, en la UNESCO, durante el coloquio “Cáncer, medioambiente y salud”, el profesor Dominique Belpomme, hizo una declaración firmada por todos los asistentes denominada el “Llamamiento de París”, en la que decía: “Nosotros, científicos, médicos, juristas, humanistas y ciudadanos, convencidos de la urgencia y de la gravedad de la situación, declaramos que: el desarrollo de muchas enfermedades actuales se debe a la degradación del medio ambiente; la contaminación química constituye una grave amenaza para los niños y para la supervivencia del ser humano y no tener enfermedades; como nuestra salud, la de nuestros hijos y las de las generaciones futuras está en peligro, lo que está en peligro es la propia especie humana”.

Declaraciones de este tipo realizada por profesionales, ha sido ocultada a la sociedad por la clase política, fieles títeres de las grandes multinacionales.

Marie-Monique puntualiza en su libro, que el 11 de enero de 2010, tuvo un encuentro con Andreas Kortenkamp, un científico de origen alemán que es autor sobre todo de un informe sobre el cáncer de mama que presentó a los eurodiputados el 2 de abril de 2008, y en el que decía que el aumento permanente de la tasa de incidencia de este cáncer que hoy afecta a una mujer de cada ocho en los países industrializados y representa la primera causa de muerte de cáncer de las mujeres de treinta y cuatro a cincuenta y cuatro años, se debe principalmente a la contaminación química.

Si se sabe todo esto y se ha presentado a los eurodiputados, esto significa que son cómplices de asesinatos masivos a la población humana, ya que no se toman medidas efectivas y sanitarias, para evitar que los productos químicos acampen a sus anchas, permitiendo la entrada de cientos de productos químicos al año sin ningún tipo de control. Esta es la información clave que revela este libro y que se acusa directamente a los responsables de las enfermedades, ya que no se toman medidas para evitar millones de muertes originadas por miles de productos químicos sin control. Andreas denuncia “que hay en Europa entre 30.000 y 50.000 productos químicos en el mercado, de los cuales solo se ha testado un 1%. Todos los demás son sospechosos cancerígenos hasta que no se demuestre lo contrario”.

Marie-Monique es su libro de 667 páginas aclara que la aplicación del principio de precaución de los productos químicos, no provocaría una catástrofe económica, sino al contrario, permitirá ahorrar mucho dinero en los gastos millonarios que se derivan de las enfermedades cancerigenas de todo tipo, pero claro, entonces y como le dijo el epidemiólogo Richard Clapp “la lógica del principio de precaución va en contra de los intereses privados de las industrias farmacéuticas para la que el cáncer representa el cangrejo de oro” y añadió: “Ahora bien, quienes nos venden los medicamentos para curar nuestras enfermedades crónicas son también quienes nos han contaminado y siguen contaminándonos. Ganan en todos los frentes”.

En este sentido, la toxicóloga Jacqueline Verrett, escribía en 1994: “Es necesario que las agencias de reglamentación dejen de prestar derechos a los productos químicos. Los productos químicos, no tienen ningún derecho, quienes lo tienen son las personas….”

Un rayo de esperanza

Para poner una luz a todo este entramado de las enfermedades y mientras que nuestros políticos no quieran poner solución al origen del cáncer, ya que existen cientos de estudios que señalan el causante del mismo, debemos poner solución inmediata y protegernos nosotros mismos. Marie-Monique termina en conclusión, que se debe de cambiar de paradigma en esta lucha y buscar el bienestar de la humanidad. Mientras tanto el profesor Richard Bèliveau la explicó que “el cáncer es como una mala hierba, para iniciarse necesita un grano. Este debe ser alimentado por unos agentes promotores para poder desarrollarse. Cuando se consume alimentación industrial y transformada, que utiliza, por ejemplo, aceites hidrogenados o grasas trans, ricos en omega 6, uno se pone metabólica y fisiológicamente en modo proinflamatorio y se favorece el crecimiento del grano. En cambio, si se consume gran cantidad de vegetales, se bloquea el desarrollo de la mala hierba”.

Este mismo profesor que es titular de la cátedra de prevención y tratamiento del cáncer de la Universidad de Québec en Montreal y dirige según nos comenta Marie-Monique en su libro, un equipo de treinta investigadores que estudian las enfermedades potencial anticancerígeno de las frutas y verduras, es autor de más de doscientas treinta publicaciones en revistas médicas internacionales y cuenta sobre las enfermedades : “Lo que ha demostrado la investigación en el curso de sus últimos veinte años, es que algunos vegetales contienen unas moléculas que farmacológicamente tienen el mismo efecto que algunos medicamentos de quimioterapia gracias a sus componentes. Algunas de estas moléculas son citotóxicas: destruyen las células cancerosas. Otras son proapoptóticas: llevan a la célula cancerosa a suicidarse. Otras aún son antiinflamatorias: bloquean la inflamación que necesita la célula cancerosa para favorecer el desarrollo. Cuando el cáncer está en su infancia y lentamente trata de implantarse, consumiendo estas moléculas, se crea un entorno hostil que impide la selección clonal de la células cancerosas iniciadas, las cuales van a dar un cáncer. Por consiguiente, por medio de la alimentación, se puede prevenir la promoción del cáncer. Este arsenal de moléculas anticancerosas está presente en la familia de las crucíferas: repollos, coliflores, coles de Bruselas o, el mejor de todos, el brócoli, cuyos glucosinolatos favorecen la apoptosis (muerte celular programada). Hay también la familia allium: el ajo, la cebolla, los puerros o las chalotas, cuyos componentes sulfurados constituyen una excelente protección contra el cáncer, sobre todo de próstata.

Existen además, la familia de los pequeños frutos rojos: los mirtilos, las moras, las grosellas y sobre todo, las frambuesas, que contienen ácido elágico cuya virtud es bloquear la angiogénesis (crecimiento de vasos sanguíneos nuevos que los tumores necesitan para crecer). No hay que olvidar las enfermedades el Te verde, que bloquean la iniciación de la angiogénesis: yo mismo he testado su efecto en líneas de células cancerosas y he constatado que relentiza el crecimiento de células de la leucemia, del cáncer de mama, de próstata, del riñón, de piel y de boca. Hay también el chocolate negro, los cítricos o el vino tinto que contienen resveratrol”

Tomar agua de mar también evita y previene numerosas enfermedades y evita la desnutrición.

Mientras tanto, se siguen autorizando la salida de decenas de productos químicos contaminando nuestro medio ambiente, la vida, nuestra salud…¿hasta cuando? La deshumanización del hombre ha llegado a poner en primer lugar el negocio y la riqueza y en el último término la vida de los seres vivos, la vida de la propia humanidad. Espero que las generaciones futuras se den cuenta del error y puedan dirigir sus vidas hacia el bienestar de la salud, ninguna enfermedades y poniendo en primer lugar, la vida y la igualdad, si es que llegan a tiempo.

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