ARSENICO en agua y alimentos es CANCER

ARSENICOARSENICO los niveles en agua y alimentos provocan cáncer. De hecho, este organismo de Naciones Unidas ha subrayado la importancia de limitar la presencia de este elemento en el agua a 10 miligramos por litro aunque ha avisado de que este valor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los países de todo el mundo controlar los niveles de ARSENICO en agua potable y los alimentos ante el riesgo de cáncer y otras enfermedades como, por ejemplo, patologías cardiovasculares.

Fuente: ECOTICIAS (08/01/2013)

De hecho, este organismo de Naciones Unidas ha subrayado la importancia de limitar la presencia de este elemento en el agua a 10 miligramos por litro aunque ha avisado de que este valor es «provisional» debido a las dificultades que tiene realizar esta medición.

En este sentido, ha recordado que cuando sea difícil alcanzar estos valores, los Estados podrán fijar otros más altos siempre y cuando se tengan en cuenta las circunstancias locales, los recursos y los riesgos que puede conllevar.

Y es que, según ha alertado, uno de los principales peligros que conlleva el ARSENICO es que puede provocar cáncer, lesiones en la piel e, incluso, enfermedades cardiovasculares, neurotoxicidades y diabetes.

Además, los síntomas inmediatos de la intoxicación aguda por ARSENICO son los vómitos, el dolor abdominal y la diarrea, seguidos de entumecimiento y hormigueo de las extremidades, calambres musculares y, en casos extremos, la muerte.

Asimismo, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) ha clasificado el ARSENICO y sus compuestos como cancerígenos para los seres humanos, y ha declarado que en el agua potable puede producir cáncer.

Se trata de un elemento natural de la corteza terrestre que está distribuido en el aire, el agua y la tierra, por lo que está presente en niveles muy altos en el agua subterránea de diversos países como, por ejemplo, en Argentina, Bangladesh, Chile, China, India, México y Estados Unidos.

Las utilizaciones de este elemento son varias ya que se usa industrialmente como agente de aleación, así como en el procesamiento de vidrio, pigmentos, textiles, papel, adhesivos metálicos, conservantes de madera, municiones. Asimismo, es utilizado en el proceso de curtido de cuero, y en menor grado en los pesticidas, los aditivos para piensos, los productos farmacéuticos, y está presente en el tabaco debido a que la planta toma ARSENICO de forma natural en el suelo.

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Una simple lata de refresco llena de la toxina que quita las arrugas faciales sería capaz de eliminar a la humanidad

 Toxina que quita las arrugas faciales Una simple lata de refresco llena de la toxina que quita las arrugas faciales sería capaz de eliminar a la humanidad

La marca comercial más conocida para eliminar las arrugas de la cara basado en la toxina botulinica, empleado por las estrellas de Hollywood y por la vecina del quinto, es Botox. La capacidad que posee la toxina botulínica para producir parálisis muscular disimula las arrugas, y por tanto es un excelente tratamiento cosmético, aunque convierte las caras en algo así como máscaras aristofánicas. La actriz Nicole Kidman, por ejemplo, tuvo que abandonar las inyecciones de botox: “Por fin puedo mover mi cara de nuevo”.

Fuente: xatakaciencia (31 de enero de 2013)
Por Sergio Parra

La aplicación de la toxina botulínica en medicina comienza en 1973 de la mano del doctor Alan Scott en el tratamiento del estrabismo, y desde entonces sus aplicaciones médicas no han dejado de crecer: sudoración excesiva de las axilas, distonica cervical (contracciones severas en cuello y hombros con su correspondiente dolor y molestia), blefarospasmo (parpadeo sin control) e incluso migrañas. Hoy, la toxina se comercializa en más de 60 países, en los que se utiliza contra otras alteraciones neuromusculares, aparte de para las que está indicada. Más de 100.000 pacientes en todo el mundo han sido tratados con ella.

Sin embargo, esta misma neurotoxina, como arma química o biológica, es considerada extremadamente peligrosa y arma de destrucción masiva, prohibida por las Convenciones de Ginebra y la Convención sobre Armas Químicas. Y es que la toxina botulínica del tipo A es una proteína producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum, que contiene la misma toxina que causa la casi siempre mortal enfermedad de la intoxicación alimentaria llamada botulismo.

Esta toxina se considera el veneno más potente que conocer el ser humano, hasta el punto de que, para matar a una persona, basta con un solo nanogramo de la misma (0,000001 mg/kg). Esto significa que 470 g de toxina serían suficientes para matar a más de 6.000 millones de personas. Incluso en algunas fuentes, la dosis letal de la toxina botulínica podría ser aún menor (0,1 ng/kg): en ese caso, tres cucharadas sería suficiente para eliminar a la especie humana. Esta dosis letal varía si la toxina llega al cuerpo por vía respiratoria, digestiva o intravenosa.

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Posibles efectos musculares nocivos, por un producto químico usado en jabones antibacterianos

 musculares Según los resultados de un controvertido estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Davis, y la de Colorado, ambas en Estados Unidos, el triclosán, un agente químico antibacteriano ampliamente usado en jabones para manos y otros productos para el cuidado personal, dificulta las contracciones musculares a escala celular, enlentece la natación en peces, y reduce la fuerza muscular en ratones.

Fuente: Noticiasdelaciencia (14 septiembre 2012)

El informe con los resultados se ha publicado en la revista académica PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences, o Actas de la Academia Nacional de Ciencias, de Estados Unidos).

El triclosán se encuentra comúnmente en productos antibacterianos de cuidado personal como: jabones, desodorantes, líquidos para enjuagues bucales, pastas de dientes, alfombras, bolsas para basura, y hasta ropa y juguetes.

La Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos estimó en 1998 que unas 450 toneladas de triclosán se producen anualmente en Estados Unidos, siendo detectable la sustancia en vías fluviales, en organismos acuáticos que van desde las algas hasta los peces y delfines, así como en la orina, la sangre y la leche materna humanas.

El equipo del profesor Isaac Pessah, catedrático del Departamento de Biociencias Moleculares en la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de California en Davis, realizó varios experimentos para evaluar los efectos del triclosán sobre la actividad muscular, usando dosis similares a las que las personas y los animales pueden estar expuestos durante su vida cotidiana.

En experimentos «in vitro», el triclosán deterioró la capacidad de contracción de las células aisladas de músculo cardíaco y fibras de músculo esquelético. Específicamente, el equipo evaluó los efectos del triclosán en los canales moleculares de células musculares que controlan el flujo de iones de calcio, produciendo las contracciones musculares. Normalmente, la estimulación eléctrica («excitación») de fibras musculares aisladas bajo condiciones experimentales provoca una contracción muscular, la base fundamental de cualquier movimiento muscular, incluyendo los latidos del corazón. Pero en presencia del triclosán, la comunicación normal entre dos proteínas que funcionan como canales de calcio era defectuosa, causando un mal funcionamiento en las fibras de músculo esquelético y en las células de músculo cardiaco.

El equipo también encontró que el triclosán perjudica a la contractilidad del músculo esquelético y el corazón en animales vivos. En ratones anestesiados, había una reducción del 25 por ciento en las medidas de función cardiaca, en los primeros 20 minutos tras la exposición al triclosán.

Además, los ratones tuvieron una reducción de 18 por ciento en su fuerza de agarre durante 60 minutos tras recibir una dosis única de triclosán.

Finalmente, los investigadores analizaron los efectos de la exposición al triclosán en peces de la especie Pimephales promelas, comúnmente usado como organismo modelo para estudiar los efectos potenciales de sustancias contaminantes acuáticas. Los que estuvieron expuestos al triclosán en el agua durante siete días, habían reducido considerablemente su actividad natatoria, tanto en comparación con los sujetos del grupo de control durante la natación normal, como en pruebas de natación diseñadas para imitar la conducta evasiva de los peces ante la amenaza de un depredador.

Nipavan Chiamvimonvat, profesora de medicina cardiovascular en la Universidad de California en Davis, y coautora del estudio, advierte, sin embargo, que trasladar los resultados de esos modelos animales a los humanos requerirá investigar más. Pero subraya que el hecho de que los efectos sean tan claros en diversos modelos animales y en diferentes condiciones experimentales, proporciona indicios bastante sólidos de que el triclosán podría tener efectos sobre la salud humana y animal a los niveles actuales de exposición.

Aunque el triclosán se desarrolló primeramente para prevenir infecciones bacterianas en los hospitales, un uso que sí parece apropiado, sus aplicaciones se han extendido a infinidad de ámbitos, probablemente demasiados.

Además, según la Administración estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA) aparte de su utilidad en algunas pastas de dientes para prevenir la gingivitis, no hay evidencias lo bastante sólidas de que el triclosán proporcione otros beneficios claros para la salud en el ámbito doméstico, ni de que usar de modo cotidiano jabones antibacterianos sea más eficaz que usar jabones normales modernos.

Algunos expertos también expresan su preocupación sobre la posibilidad de que el uso excesivo de productos antibacterianos haga desarrollar resistencia en algunas cepas de bacterias, con el resultado de que éstas se vuelvan más fuertes y peligrosas.

Debido a que la estructura química del triclosán se parece a la de varios productos tóxicos muy persistentes en el medio ambiente, la FDA y la Agencia estadounidense de Protección Medioambiental (EPA) están llevando a cabo nuevas evaluaciones sobre los riesgos de un uso tan extendido del triclosán. Dependiendo de los resultados de esas evaluaciones, el ámbito de uso de esta sustancia podría verse restringido.

Bruce Hammock, coautor del estudio y profesor en el Departamento de Entomología de la Universidad de California en Davis, valora: «El triclosán puede ser útil en algunos casos; sin embargo, se ha convertido en un elemento común de «valor añadido» en el mercado, lo cual puede estar haciendo más mal que bien. Como mínimo, nuestros resultados invitan a reducir de forma considerable su uso».

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Presencia de tóxicos nocivos para la salud en la leche

 Leche con presencia de tóxicos nocivos Presencia de tóxicos nocivos para la salud en la leche

Leche con residuos de bifenilos policlorados y los pesticidas organoclorados, en la leche convencional y ecológica que se comercializa en Canarias

Los investigadores del Grupo de Investigación en Medio Ambiente y Salud y del Servicio de Toxicología Clínica y Analítica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), han publicado un artículo científico en la revista internacional Chemosphere en el que confirman el nivel de exposición de la población a contaminantes tóxicos nocivos a través del consumo de leche.

Fuente: ECOticia (24/08/2012)

Dicho artículo, titulado en español ‘Residuos de bifenilos policlorados y pesticidas organoclorados en leches convencionales y ecológicas comercializadas en Canarias: niveles y relevancia para los consumidores’, ha evaluado el nivel de exposición de la población española, y en especial la canaria, a contaminantes químicos de alta persistencia ambiental y de «conocidos efectos tóxicos», como los pesticidas organoclorados y los bifenilos policlorados.

Así, se ha establecido que el grupo de los pesticidas organoclorados, derivados de la actividad agrícola pasada y actualmente prohibidos, siguen aún presentes inalterados en el medio ambiente debido a su masiva aplicación entre los años 1950-1970, según ha informado la ULPGC mediante nota de prensa.

Éstos, se introducen en la cadena alimentaria y «tienden a acumularse» en alimentos grasos, especialmente aquellos de origen animal como la leche, donde los científicos han detectando más de 20 pesticidas organoclorados que pueden producir alteraciones en el sistema endocrino, además de poseer características carcinogénicas y obesogénicas.

Por otro lado, se ha evaluado la presencia de contaminantes del grupo de los bifenilos policlorados, de origen industrial, «ampliamente» fabricados y empleados en el «mundo desarrollado».

Este tipo de contaminantes, pese a que están prohibidos desde hace unos 30 años, debido a sus características de estabilidad se han mantenido inalterados en el medio ambiente, por lo que también se incorporan a la cadena alimentaria acumulándose especialmente en alimentos grasos de origen animal.

Por su parte, este grupo ha sido calificado por los científicos como de «especial relevancia» porque algunos de ellos poseen características tóxicas similares a las dioxinas, lo que les hace ser mutagénicos, carcinogénicos, teratogénicos y obesogénicos.

EFECTOS NOCIVOS PARA LA SALUD

El estudio ha mostrado su preocupación ante las posibles consecuencias que el elevado consumo de estos contaminantes puede producir a la población, ya que los compuestos presentes en la leche se han relacionado con la actividad carcinogénica, induciendo en determinados tipos de cáncer, con la creación de malformaciones y por facilitar la inducción de obesidad, además de otras enfermedades.

Los investigadores han señalado que la conclusión más preocupante del estudio es que el aporte máximo total de compuestos similares a las dioxinas puede alcanzarse en la población canaria sólo a través de la ingesta de los bifenilos policlorados similares a las dioxinas presentes en la leche.

Asimismo, han concretado que el efecto de los tóxicos se agrava debido al alto consumo de leche de los isleños y a la existencia de determinadas marcas de leche que presentan niveles «muy elevados» de estos contaminantes tóxicos persistentes.

LA PRODUCCIÓN ECOLÓGICA, TAMBIÉN EVALUADA

Una de las principales novedades de este trabajo ha radicado en el hecho de que se hayan incluido, junto con las comerciales convencionales, leches de producción ecológica, obteniendo resultados que demuestran que ambas presentan residuos de estos contaminantes.

Sin embargo, el estudio ha recalcado el hecho de que las leches convencionales presentan mayores niveles de pesticidas organoclorados que las ecológicas, y que las leches ecológicas presentan mayores niveles de bifenilos policlorados que las convencionales.

Por último, los científicos han concretado que este resultado es consecuencia de la ubicuidad de tales compuestos, presentes en el agua, el suelo y el aire, entre otros, «por lo que es imposible evitar su llegada a los alimentos».

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¿Qué tienen en común perfumes y pesticidas?

 Perfumes y pesticidas en común Perfumes Perfumes ¿ Qué tienen en común perfumes y pesticidas ?

Perfumes y pesticidas tienen en común uno de los más agresivos contaminantes ambientales y peligroso agente patógeno para la salud, los ftalatos, disruptores endocrinos que se relacionan con casos de pubertad precoz, cáncer infantil y autismo.

Disruptores endocrinos incorporan a productos tan dispares como perfumes y pesticidas para ‘plastificar’ los fluidos y fijar los olores o la permanencia del producto en la superficie en la que se aplican y hacerlos más comerciales, pero pocas veces son componentes estructurales o que no se puedan sustituir.

FUENTE | EFE verde (05/10/2012)
Autor: Ana Cerrud

INTERÉS INTERNACIONAL

El VI Congreso Internacional de Medicina Ambiental que se celebró en Madrid identificó patologías por contaminación ambiental por los Perfumes, los disruptores endocrinos, entre otros, como cáncer, enfermedades neurodegenerativas, trastornos del comportamiento, infertilidad y enfermedades emergentes como el síndrome de sensibilidad química múltiple (SQM), la fibromialgia y la fatiga crónica.

Dolores Romano, ingeniero agrónomo del Instituto Sindical del Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS), presentó las conclusiones del Congreso de Riesgos para la Salud Pública y Medio Ambiente como punto de partida para el debate. Entre las recomendaciones establecidas, mencionó la importancia del etiquetado en los productos, para identificar sustancias de riesgo en los Perfumes, (en nanotecnología y transgénicos) y ante las nuevas enfermedades relacionadas con los campos electromagnéticos (cáncer, entre otras), fijar límites legales máximos de contaminación, a nivel internacional. La Unión Europea puso ya en marcha un portal gratuito on line para intercambio de información sobre sustancias y tecnologías alternativas a los químicos tóxicos identificados.

Sobre el impacto en la salud humana de los contaminantes orgánicos persistentes, como los disruptores endocrinos, destacó su relación probada con alteraciones en el sistema reproductor masculino (criptorquidia, hipospadias y reducción de la calidad del semen) y femenino (pubertad precoz, reducción de la fecundidad, abortos espontáneos, ovarios poliquísticos, endometriosis) y cánceres en órganos hormono dependientes como mamas, próstata, testículos y tiroides. Se estableció, por otra parte, la relación de estos disruptores con daños en el sistema neurológico y la causa de enfermedades metabólicas como diabetes y obesidad o del sistema neuroinmunológico, como el SQM, fatiga crónica, fibromialgia y esclerosis múltiple.

LA DOSIS HACE EL VENENO

Según los estudios de Nicolás Olea, de la Universidad de Granada, recordó Romano, dosis bajas de disruptores endocrinos pueden dar lugar a efectos más potentes que dosis altas, por lo que se invita a la ciencia a revisar el concepto establecido «la dosis hace el veneno» y destaca la importancia de las mezclas en los síndromes por contaminación ambiental.

«Estas dolencias», explicó, «es muy raro que se deba a una única sustancia tóxica, sino a una mezcla compleja de químicos cuyos efectos pueden ser aditivos y sinérgicos, con efectos en conjunto superiores a los individuales».

«La respuesta de la sociedad y la administración a estos descubrimientos científicos», señaló Romano, «debe ser la prohibición total de los disruptores en los productos de consumo, cuya acción se conoce, además, puede afectar a los descendientes, por la modificación de la línea germinal, origen de espermatozoides y óvulos».

«En cosmética y plaguicidas, desde donde llegan más frecuente al entorno, son completamente prescindibles y ya hay otras alternativas en el mercado que no suponen mucho sacrificio y sí sentido común»,

Destacó Romano, que apuesta por la presión del consumidor para lograr cambios.

Y recomienda a nivel individual, medidas de autoprotección, sin olvidar la responsabilidad del ministerio de Sanidad y de Alimentación y Medio Ambiente de informar a los grupos de riesgo para evitar la contaminación. La mejor fórmula de Romano ante las dudas: agua, jabón y vinagre, para la limpieza de casa y agua, jabón, piedra de alumbre o limón para el aseo. «No hay que complicarse tanto la vida», declaró.

TÓXICOS TAMBIÉN EN LA ALIMENTACIÓN

Entre los ponentes internacionales, el especialista mexicano Javier Hernández Covarrubias, que identificó los carbohidratos simples, por su adicción y toxicidad, como los grandes contaminantes en la alimentación. Las madres jóvenes, dijo, «son la generación del cambio», porque con la información suficiente controlan la entrada a los hogares y la exposición de los niños a los cerca de 500 químicos con los que un individuo tiene contacto a diario. Autor de la Guía para vivir sano en un mundo tóxico de los Perfumes, el alergólogo y otorrinolaringólogo mexicano señaló que las enfermedades degenerativas y crónicas de origen inmunológico, relacionadas con la contaminación ambiental, se han convertido en una «epidemia mundial».

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TOXICOS antes de nacer

 TOXICOS TOXICOS TOXICOS antes de nacerTOXICOS antes de nacer

Persistentes, cancerígenos, disruptores endocrinos. Son sólo algunos de los efectos TOXICOS de muchas de las sustancias presentes en los productos que nos rodean y con las que convivimos a diario sin saberlo. Están en cremas, geles, envases de plástico, productos de limpieza, tintes, permanentes… y las embarazadas y los niños lactantes son especialmente sensibles a su toxicidad.

FUENTE | La Razón digit@l (03/06/2012)
Autor:   Belén Tobalina

Muchos de los productos que utilizamos habitualmente contienen compuestos químicos TOXICOS. Están presentes en cremas, tintes, geles, permanentes, productos de limpieza, envases de plástico, juguetes… En definitiva, un sinfín de productos que usamos sin saber que estas sustancias son bioacumulativas, cancerígenas, disruptoras endocrinas… De hecho, «cada día estamos expuestos a miles de ellos, aunque el grado de toxicidad es diverso y los efectos TOXICOS se pueden referir a diferentes causas», explica Joan Grimalt, del Instituto de investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona, del CSIC.

En 2011 entró en vigor la prohibición de utilizar en la UE Bisfenol A (BPA) en los biberones por sus posibles efectos perjudiciales para la salud de los niños. El comisario de Salud de entonces, John Dalli, explicó que fue por la respuesta de su sistema inmunológico y el fomento de la aparición de tumores. Es decir, que hasta ese momento hemos estado expuestos a un químico potencialmente peligroso sin ser conscientes de ello. Y lo que es peor, denota que no hubo prevención. En definitiva, se puso un compuesto químico en un producto sin analizar previamente si era o no peligroso para la salud.

Y ésa es la realidad de muchas de «las 130.000 sustancias químicas que hay registradas en la UE», afirma Nicolás Olea, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada. Y lo que es peor, «es difícil saber cuántas de ellas son altamente peligrosas para la salud. La legislación de la UE ha llegado a acuerdos con unas 30.000 sustancias, y la información sobre su peligro o riesgo para la salud no estará recopilado hasta 2018», precisa Lisette van Vliet, asesora de Políticas de Sustancias Tóxicas de Health & Environment Alliance.

Además, el Bisfenol A sigue presente en muchos productos. Un estudio publicado por la organización británica CHEM Trust alertaba de que la prohibición de utilizar BPA en los biberones no era suficiente. El BPA se sigue usando en muchos productos. Está presente en latas de alimentos y bebidas, ordenadores, y selladores dentales. «Esto significa que hay una amplia exposición constante a esta sustancia química en particular en los alimentos, y tal vez, también a través de la absorción por la piel y la inhalación de polvo». Gwynne Lyons, autor del informe y director de CHEM Trust, declaró, respecto a la prohibición de usar BPA en los biberones, que era es un paso muy positivo, pero no hacía nada para reducir la exposición de los fetos, que son especialmente vulnerables a los efectos de los productos químicos que interrumpen las hormonas.

Quizá esto explique por qué el cien por cien de las embarazadas en el tercer trimestre en España y el cien por cien de los niños de 4 años orinan todos los días Bisfenol A, además de otros 17 residuos TOXICOS, tal y como denunció Olea en el Congreso Internacional de Riesgos para la Salud Pública y el Medio Ambiente organizado por la Fundación Vivo Sano, la Organización para la Defensa de la Salud, la Red Europea de Científicos por la Responsabilidad Social y Ambiental y la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Pero no sólo orinaron BPA. «El cien por cien de las mujeres y de los niños orinaron ftalatos y parabenes, y un 99,1 por ciento mearon benzofenonas, y todos ellos, junto con los bisfenoles, son disruptores endocrinos que mimetizan o suplantan las hormonas sexuales», explica a este semanario el catedrático, que añade que «el embarazo, la lactancia y la pubertad son las etapas más sensibles a la toxicidad de los químicos».

PRODUCTOS NO APTOS para MADRES

 TOXICOS antes de nacer Varios son los culpables. «En la cosmética –prosigue– no hay ftalatos ni bisfenoles, sino filtros ultravioletas y conservantes en los que se utilizan parabenes que hacen que si en vacaciones te dejas un champú, al año siguiente está en perfecto estado.

Gracias a esos parabenes se conservan, pero a cambio se expone al organismo a estas sustancias disruptoras endocrinas muy ligadas al incremento de casos de cáncer de mama». Pero lo más ilógico de todo, es que «en la cosmética barata se declara al consumidor cualitativamente la composición. En cambio, en la cara, de más de 40 euros, no tienen obligación de informar al consumidor de su composición. Sólo lo tienen que declarar a la UE, con la excusa de que podrían copiar su composición», denuncia Olea.

Lo mejor, optar por productos que certifican que tienen 0% de ftalatos, 0% parabenes, 0% bisfenoles, como el producto de Sanex.

Respecto al «BPA, está presente en empastes dentales blancos y selladores para evitar las caries que les ponen a los niños, en ‘‘cristales’’ irrompibles que son plásticos realmente, coches, botellas de agua que hay en las oficinas de 25 litros… En definitiva, están presentes en muchos productos, ya que sólo en Europa se producen 1.120.000 toneladas de químicos», precisa Olea.

En cuanto «a los 35 tipos de ftalatos que hay –prosigue–, están en ablandadores de plásticos. De modo que, la mayor exposición a los ftalatos se da en los hospitales, y después están presentes en los plásticos de la calle, ya que estas sustancias dan flexibilidad a los polímeros». Y es que los ftalatos se utilizan habitualmente como plastificantes en productos empleados en la construcción y mobiliario, envases alimentarios, juguetes, cremas, esmaltes de uña, fragancias y material médico como las bolsas de sangre.

TOXICOS para los NIÑOS

TOXICOS antes de nacer Si bien, «se ha prohibido su empleo en mordedores y tetinas», precisa Olea. «Pero el resto de productos para niños –continúa–, pueden llevar ftalatos. En los carritos de bebé, por ejemplo, no se informa al comprador de si llevan.

Además, los bebés han sido contaminados a través de la placenta y también serán expuestos a estas sustancias químicas durante la lactancia si la madre lo está».

Los bisfenoles, los parabenes y los ftalatos son todos ellos disruptores endocrinos. Y ya se ha evidenciado la problemática de los ftalatos primero en roedores y después en niños. La investigadora Shanna Swan, de la Universidad de Rochester Medical School, sometió a roedores a una exposición de ftalatos, y cuál fue su sorpresa al detectar una disminución en la separación anogenital en los machos, cuando la forma de saber el sexo del roedor es porque en los machos esta distancia es mayor que en las hembras. Después, comparó los niveles de ftalatos en mujeres embarazadas con la salud de los varones que dieron a luz e identificó cambios en el desarrollo de los genitales de los varones. «Swan detectó que la distancia anogenital en los niños había disminuido, eso no es una enfermedad, pero es indicativo de que está sucediendo algo», precisa Olea. «Nosotros estamos trabajando en una hipótesis sobre lo que puede suceder durante la exposición intrauterina, ya que la exposición a químicos del feto macho en los primeros 30 días de embarazo se relaciona con un incremento de posibilidades de sufrir cáncer de testículo y tener un semen de mala calidad. Esto explicaría que cada vez sea más difícil quedarse en estado, ya que ante la mala calidad de semen y bajo volumen de espermatozoides el tiempo para lograr el embarazo se haya alargado», añade Olea.

ACUMULACIÓN y EFECTO CÓCTEL

El problema con los compuestos químicos peligrosos es que, aunque muchos se eliminan a las 72 horas, otros continuarán en nuestro organismo durante mucho tiempo.

«Hay exposiciones a concentraciones bajas, pero que duran siempre, toda la vida incluida la intrauterina», precisa Grimalt. Además no se suele estudiar la toxicidad de un efecto combinado de varios químicos. «En el reglamento Reach no se añadió el efecto combinado, que es la gran asignatura pendiente en UE y en EE. UU.», precisa el catedrático.

«Ni los bisfenoles ni los parabenes –prosigue– son acumulativos, en el caso de los ftalatos sí lo son ligeramente, el problema es que resultan seudopersistentes al recibir dosis diarias de ellos». En cambio, sí son acumulativos «los contaminantes orgánicos persistentes como las dioxinas y los PCB, de modo que su presencia en el cuerpo tiende a aumentar con la edad. Y es que el 95 por ciento de los contaminantes orgánicos persistentes en nuestro cuerpo provienen de la cadena alimentaria, como los PCB», explica el profesor Vyvyan Howard, del Centro de Biociencia Molecular de la Universidad de Ulster. Y el problema es que «no hay casi ningún estudio sobre sus efectos acumulativos», añade Van Vliet. En definitiva, vivimos rodeados de compuestos químicos desde antes de nacer, durante la lactancia y de adultos. Y todo ello sin ser conscientes de su potencial peligro.

ALTOS de TOXICOS PERSISTENTES

Mayor Estudio

«En el mayor estudio hecho hasta la fecha en España, con una muestra de 919 personas en Cataluña, detectamos que más del 58% tenía concentraciones altas de uno o más de los 19 compuestos TOXICOS persistentes (CTP) analizados; el 34% tenía niveles altos de tres o más TOXICOS. Entre las mujeres de 60 a 74 años, el 48% tenía concentraciones altas de seis o más compuestos y tan sólo el 4% tenía concentraciones bajas de todos los 19 CTP analizados», detalla su autor, Miquel Porta, catedrático de Salud Pública del Instituto Municipal de Investigación Médica y de la Universidad Autónoma de Barcelona. 

Más TOXICOS que en EE.UU.

«Algunos subgrupos de ciudadanos acumulan mezclas de CTP en concentraciones altas. De hecho, nuestros niveles de CTP son muy superiores a las que acumulan los ciudadanos de EE. UU.», añade.

EFECTO NOCIVO EN LA NATURALEZA

16 Especies afectadas

En los Grandes Lagos de Canadá se constataron perturbaciones hormonales en 16 especies de animales (peces, aves, nutrias, visones…). Se piensa que el culpable fue el DDT, prohibido.

Caracolas con pene

Investigadores de la Universidad de A Coruña detectaron en los años 90 que en las poblaciones de Nucella lapillus existían (ya no) casos de masculinización de las hembras, y que en el 94% de los casos, las hembras se habían quedado estériles. Y es que les había salido un pene microscópico por la tributiltina (TBT) utilizada para el tratamiento antialgas de los barcos, prohibido.

Bígaros estériles

Una investigación realizada en 1988 en Inglaterra demostró que los bígaros expuestos a un compuesto de TBT desarrollaban órganos sexuales masculinos y quedaban estériles.

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Algunas bacterias son capaces de disparar dardos tóxicos

 bacterias son capaces de disparar dardos tóxicos

Las bacterias han desarrollado diferentes sistemas para segregar proteínas en el fluido que las rodea o hacia dentro de otras células. Algunas bacterias, por ejemplo, tienen estructuras externas comparables a una jeringuilla, que pueden clavar en otras células para inyectarles a éstas ciertas proteínas.

Fuente: Noticiasdelaciencia (9 abril 2012)

Otro sistema, llamado sistema de secreción de tipo VI, está presente en alrededor de la cuarta parte de todas las bacterias que tienen dos membranas. A pesar de ser común, los científicos no habían determinado cómo funciona. Ahora, un equipo de especialistas ha deducido cómo es exactamente la estructura del sistema de secreción de tipo VI y ha llegado a la conclusión de que actúa como una especie de ballesta de muelles que dispara dardos envenenados.

La nanoarma, que abarca una distancia no mayor de unos 80 átomos en fila, es un tubo que se contrae muy rápidamente, disparando un dardo o puñal interno a través de las membranas de la célula, hacia el medio circundante y, posiblemente, hacia dentro de otra célula. El tubo entonces se desensambla y puede volver a ensamblarse en cualquier otra parte de la célula, listo para disparar otro dardo molecular.

El mecanismo de disparo es similar al usado por bacteriófagos, virus que infectan a las bacterias. En este caso, el bacteriófago posee una especie de rabo que consta de una vaina exterior y una especie de tubo interior que es eyectado.

Dado que otros investigadores ya habían establecido que las proteínas del sistema de secreción de tipo VI son similares a las encontradas en varias partes del «rabo» de esos bacteriófagos y sus estructuras asociadas, no ha sido una sorpresa del todo inesperada el hallazgo del mecanismo del sistema de secreción de tipo VI.

La nueva investigación ha sido realizada por el equipo de Grant Jensen y Martin Pilhofer del Instituto Tecnológico de California, John Mekalanos y Marek Basler de la Escuela Médica de la Universidad de Harvard, y Gregory Henderson (que ahora trabaja como médico en la Clínica Mayo), en Estados Unidos todas estas instituciones.

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CONTAMINACION nuestra CONTAMINACION interna

 CONTAMINACION nuestra CONTAMINACION interna CONTAMINACION CONTAMINACION nuestra CONTAMINACION interna

Los compuestos tóxicos persistentes son un grupo de compuestos químicos que tienen en común características físicas, como por ejemplo que muchos de ellos contienen átomos de cloro

Fuente: Ecoticias (07/03/2012)
Por Gloria Valdivia

Miquel Porta es Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) de Barcelona. Es uno de los editores del libro Nuestra CONTAMINACION interna, que examina los efectos de los compuestos tóxicos persistentes (CTPs) sobre la salud humana. Hemos hablado con él para que nos explique qué son exactamente estas sustancias y qué podemos hacer para rebajar los niveles de CONTAMINACION a que estamos expuestos a lo largo de toda la vida, desde el embrión.

¿Qué son los compuestos tóxicos persistentes?

Los compuestos tóxicos persistentes son un grupo de compuestos químicos que tienen en común características físicas, como por ejemplo que muchos de ellos contienen átomos de cloro, lo que hace que sean muy persistentes en el organismo humano y en el medio ambiente. De hecho, el cuerpo humano, y el de los otros seres vivos, tiene muchas dificultades para eliminarlos y, por lo tanto, se acumulan. Se disuelven muy bien en grasa, son lo que en inglés se conoce como ’fat lovers’ (amantes de las grasas). Son sustancias tan diferentes como el insecticida DDT, los PCBs o las dioxinas. La peculiaridad de las dioxinas es que no se fabrican intencionadamente, sino que se generan en la combustión de plásticos. Son compuestos, pues, que forman parte de nuestra vida cotidiana. La causa principal de la CONTAMINACION humana por CTPs es clara: cómo vivimos.

¿Cómo pasan los CTPs a formar parte del organismo humano?

Normalmente nos llegan disueltos en las grasas animales, porque ya forman parte de ellos, lo obtienen de los piensos con que se alimentan. Actualmente gran parte de la población mundial come alimentos de origen animal que contienen estos compuestos. A niveles muy bajos, pero este es el origen. Y las concentraciones crecen a lo largo del tiempo por acumulación en el cuerpo humano. La exposición es crónica, y los efectos no son inmediatos ni a corto plazo, pero existen.

¿Qué efectos tienen los CTPs sobre la salud?

El abanico es amplio e importante: son promotores tumorales, neurotóxicos, disruptores endocrinos, hepatotóxicos, alteran los sistemas de defensa del organismo, son immunosupresores y muchos son cancerígenos demostrados, como las dioxinas. En general, alteran el funcionamiento de los genes. Yo creo que los CTPs contribuyen en buena parte a la carga de enfermedad que sufrimos actualmente.

¿Qué sectores de la población son más vulnerables? ¿Nos afectan a todos por igual?

Los niños, las embarazadas, la gente mayor, las personas con afecciones cardíacas o enfermedades respiratorias son más susceptibles.

Y ciertos grupos de trabajadores que han sido más expuestos por su profesión. Pero lo cierto es que los CTPs afectan toda la población, nadie es invulnerable. Tenemos que ser capaces de concienciar, pero sin crear miedo. El miedo es antisaludable.

¿Por qué no se habla más de ellos si son tan importantes?

Yo creo que hay algunos temas que la propia comunidad científica, las organizaciones ciudadanas y las administraciones prefieren ignorar, mirar hacia otro lado, en parte de forma deliberada. Esto es cobardía política, pero los ciudadanos también tenemos mucha responsabilidad en estas cuestiones. Los resultados científicos lo dicen claro, y ya no es una cuestión de principio de precaución, de prohibir por si acaso. Tenemos evidencia de que hacen daño. Hace más de diez años que pedimos incorporar los análisis de CTPs a las encuestas de salud en toda España y sólo se ha hecho en Cataluña y en Barcelona ciudad. Los políticos no han querido hacerlo en ningún otro lugar y las organizaciones ciudadanas tampoco lo han pedido con suficiente fuerza. Los ciudadanos están poco concienciados. Si nos informamos y nos organizamos, los políticos tendrán que ser sensibles a lo que pedimos.

¿Qué se ha hecho hasta ahora para evitar la presencia de los CTPs?

La inmensa mayoría de estos compuestos, sobre todo los que contienen cloro, ya han sido prohibidos, pero continúan presentes. Por ejemplo, el DDT se prohibió hace más de 30 años y en un estudio reciente de población en Cataluña se encontró en el 88% de los casos. Su principal metabolito, el DDE, lo detectamos en el 100% de la población. En Barcelona el DDT se encuentra en el 97% de las personas. ¿Cómo se explica? Hay una industria legal de reciclaje de las grasas de los animales muertos en los mataderos para hacer piensos. Y como la combustión no les hace nada a los CTPs organoclorados, eso significa que continúan a la cadena alimentaria. El problema es complejo, pero mi conclusión es que como sociedad estamos fracasando. Queremos comer mucho y a precios muy bajos, hemos democratizado el consumo de carne, pagamos una miseria a los agricultores… Hemos fracasado como sociedad, este modelo de crecimiento que sin duda nos ha aportado beneficios sociales y humanos enormes, ha fracasado al evitar la CONTAMINACION por productos tóxicos. Todo esto no nos ha salido gratis. La CONTAMINACION interna es la factura que estamos pagando por la forma en que vivimos. ¿Cómo se explica, si no, la gran cantidad de cánceres o enfermedades degenerativas en personas de todas las edades, por ejemplo?.

¿Qué podemos hacer para que esto cambie?

Pedir más estudios, informarse, reflexionar y concienciarse. Pedir prácticas agrícolas más sostenibles, protección medioambiental.

Incorporar la salud pública y la salud ambiental a todas las agendas puede llevar a dinamizar políticas de seguridad alimentaria, de comercio justo y sano… Tenemos que dejar de lado las actitudes de ‘no se puede hacer nada’ y darnos cuenta que todos podemos actuar. Y podremos forzar políticas más saludables. Y vivir de otro modo.

¿Cómo tendríamos que comer para minimizar la ingesta de CTPs?

Hay que tener claro que en el caso de los CTPs los efectos son acumulativos y a largo plazo, no se trata de intoxicaciones agudas sino de una CONTAMINACION crónica. Un cambio de hábitos no hará que desaparezcan inmediatamente, pero puede ayudar a medio plazo. Y tampoco tenemos que dejar de disfrutar de la vida, pero en general la opción sería una dieta más sana, con más verduras libres de plaguicidas y menos carnes y pescados grasas alimentadas con piensos.

En conclusión, los compuestos tóxicos persistentes son peligrosos, son invisibles y muy difíciles de evitar. Individualmente podemos hacer muy poco. Pero ignorarlos no es la solución. Cada pequeño gesto cuenta y cuantos más seamos, más haremos.

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Contaminantes emergentes

 Contaminantes Contaminantes emergentes Contaminantes emergentes

Pasan inadvertidos entre los humanos. La gran mayoría no son detectadas por las depuradoras, pero por su variedad y presencia en los ríos puede ocasionar daños graves en la salud humana y en el medio ambiente.

Los restos de fármacos, conocidos como ‘contaminantes emergentes’, aumentan en los ríos y acuíferos por diversas causas derivadas de la actividad humana: restos de medicinas que no son totalmente asimilados por el organismo y pasan a las aguas residuales, medicamentos tirados a la basura o al inodoro, o sustancias químicas administradas a los animales y arrastradas por la lluvia.

FUENTE: La Razón digit@l (20/03/2012)
Autor: A. Almendros

Desde Acciona Agua buscan cómo filtrar estos elementos nocivos y advierten que algunos de estos compuestos, llamados «disruptores endocrinos», se comportan como hormonas artificiales y pueden provocar alteraciones en el crecimiento o en el sistema inmune, disminución de la fertilidad, pérdida en la eficacia del apareamiento, desmasculinización, feminización e, incluso, incremento en la incidencia de diferentes tipos de cáncer».

«Los niveles que se detectan en los ríos son generalmente bajos, y de momento no representan ningún riesgo agudo ni para organismos acuáticos ni para humanos», explica Mira Petrovic, investigadora del Instituto Catalán de Investigación del Agua (Icra) y del Instituto Catalán de Investigación y Estudios Avanzados (Icrea). «Sin embargo, todavía no se sabe nada sobre los posibles efectos a largo plazo, y especialmente sobre efectos de mezclas», comenta Petrovic. Desde Acciona aseguran que el numero de estos contaminantes emergentes no es fijo, ya que cada mes se descubre alguno nuevo  o algún producto de su descomposición (metabolito).

La persistencia, la bio-acumulación y la transformación son los tres factores a los que se teme a largo plazo; ya que los contaminantes emergentes son resistentes a la degradación fotoquímica y biológica, tienen más afinidad por los tejidos animales que por el agua, por lo que tienden a concentrarse en los mismos, y pueden transformarse en otras sustancias que puede ser todavía más tóxicas que las de partida.

Las primeras evidencias de la presencia de fármacos en el medio acuático se produjeron en los años 70 con la identificación de aguas residuales en EE.UU. del ácido clofíbrico, que es el metabolito activo de varios reguladores de lípidos en sangre. Sin embargo, no fue hasta la década de los 90 cuando el tema surgió con más fuerza. Aunque para la mayoría de las potabilizadoras estos componentes pasan desapercibidos, algunas cuentan con TRATAMIENTO DE OZONO  o carbón activo y son capaces de retener algún contaminante. «Hay fármacos que se eliminan bien, como es el ibuprofeno, y otros que no se eliminan, como algunos antibióticos, -asegura Petrovic-. En la actualidad dos grupos de científicos estamos haciendo una monitorización muy completa de más de 300 contaminantes emergentes de diferentes grupos (fármacos, disruptores endocrinos, pesticidas polares, drogas de abuso…) en cuatro ríos ibéricos (Ebro, Júcar, Llobegrat y Guadalquivir). El trabajo tiene como objetivo describir y predecir los efectos del cambio climático global en la disponibilidad de recursos hídricos, en la calidad del agua y en los servicios que prestan los ecosistemas de las cuencas mediterráneas de la Península Ibérica».

Una de las empresas que cuenta con plantas de agua potable diseñadas para retener y eliminar determinados compuestos es Acciona. «Trabajamos para mejorar la efectividad de los procesos y posibilitar su aplicación a gran escala», explican desde la empresa. En el Centro Tecnológico del Agua de la compañía están llevando a cabo varios trabajos relacionados con la eliminación de estos contaminantes. «Hydra es un proyecto en el que se aplican tecnologías combinadas de membranas y nanofiltración y/o ósmosis inversa. El trabajo de Sisifo está enfocado al desarrollo de nuevas tecnologías fotoquímicas de oxidación avanzada aplicadas a la desinfección de agua y su integración en los procesos», explican. Se estudian tecnologías combinadas que utilizan OZONO, radiación ultravioleta o peróxido, en la búsqueda de la combinación más efectiva para la eliminación de microorganismos y sus posibles interferencias con la materia orgánica natural. Por último, Nanobac se centra en el desarrollo de nuevos materiales nanoestructurados que pueden ser utilizados como catalizadores en procesos de desinfección fotocatalítica.

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AZUCAR tan tóxico como el alcohol

 AZUCAR azucar tóxico como el alcohol AZUCAR tan tóxico como el alcohol

El alto consumo de AZUCAR, en especial fructosa, presente en alimentos precocinados y bebidas podría estar detrás de la obesidad y también las enfermedades asociadas a ella, como las que son conocidas como síndrome metabólico, advierte en «Nature» Robert H. Lustig, neuroendocrino de Estados Unidos conocido por su cruzada contra la fructosa.

FUENTE: ABC Periódico Electrónico S.A. (02/02/2012)
Autor: Pilar Quijada

Argumenta que esta sustancia es tan tóxica como el alcohol y debería recibir igual trato. «Está demostrado que puede favorecer el síndrome metabólico, un conjunto de patologías que se consideran factores de riesgo para el infarto de miocardio, angina o ictus», señala Petra Sanz, de la Sociedad Española de Cardiología.

Esteban Jódar, jefe de Servicio de Endocrinología del Hospital Quirón de Madrid, corrobora que se va estableciendo la relación entre bebidas ricas en fructosa y síndrome metabólico. La ingesta abundante desarrolla resistencia a la insulina y a la leptina, hormona que regula el nivel de lípidos en sangre, y acelera la obesidad, como muestra un estudio del CIBERobn, explica Miguel Ángel Martínez Olmos, del Complejo Hospitalario de Santiago de Compostela.

Por eso «hay una fuerte corriente en los Estados Unidos partidaria de gravar estos alimentos de fácil acceso implicados en la epidemia de obesidad y diabetes que sufrimos y que amenaza a los sistemas de salud. Sería razonable una mayor formación para que los conocimientos sobre nutrición no venga solo de anuncios», aclara Jódar. Una opinión que comparte Petra Sanz, que cree que el etiquetado en alimentación debería ser más preciso. Olmos va más allá: debería regularse la cantidad de AZUCAR añadido.

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