Los cambios en la flora intestinal mediante la alimentación pueden influir en la función cerebral

flora intestinalLos cambios en la flora intestinal mediante la alimentación pueden influir en la función cerebral

Un equipo de investigación de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) ha llegado a la conclusión de que las bacterias ingeridas en la comida pueden influir en algunos aspectos de la función cerebral en los seres humanos

En un estudio preliminar hecho sobre mujeres sanas, los científicos han determinado que las mujeres que consumieron de modo habitual bacterias beneficiosas conocidas como probióticos mostraban un patrón de función cerebral distinto en comparación con las demás sujetos de estudio, tanto en un estado relajado como en su reacción ante una tarea de reconocimiento de emociones

Fuente: noticiasdelaciencia (27 junio 2013)

Los resultados del estudio se han publicado en la revista académica Gastroenterology.

El descubrimiento de que cambiar la flora intestinal microbiana intestinal en el Ser Humano puede afectar al cerebro en algunos aspectos podría aportar líneas interesantes de investigación en el campo médico, acaso llevando al desarrollo de tratamientos alimentarios o farmacológicos para mejorar la función cerebral, según valoran la Dra. Kirsten Tillisch, profesora adjunta de medicina en la Escuela Médica David Geffen de la UCLA y sus colegas del equipo que ha realizado esta investigación.

Se sabe que el cerebro envía señales al intestino, lo cual es una de las causas de que el estrés y otras emociones puedan contribuir a la aparición de molestias gastrointestinales. Este nuevo estudio parece demostrar algo que se ha sospechado desde tiempo atrás pero que hasta ahora sólo se había demostrado en investigaciones sobre animales: Que las señales también discurren en la dirección inversa.

«Una y otra vez, escuchamos decir a pacientes que nunca se sintieron deprimidos o ansiosos hasta que empezaron a experimentar problemas con sus intestinos», explica Tillisch. «Nuestro estudio muestra que la conexión intestino-cerebro es una vía de doble sentido».

En esta pequeña investigación participaron como sujetos de estudio 36 mujeres con edades de entre 18 y 55 años.

El equipo de la Dra. Tillisch y el Dr. Emeran Mayer, profesor de medicina, fisiología y psiquiatría en la misma escuela médica de la UCLA, dividió a las mujeres en tres grupos: un grupo ingirió un yogur específico que contenía una mezcla de varios probióticos (bacterias que se considera que tienen un efecto positivo sobre los intestinos) dos veces al día durante cuatro semanas; otro grupo consumió un producto lácteo con el mismo aspecto y sabor que ese yogur pero sin contener probióticos; y un tercer grupo no consumió ningún producto de prueba.

Se realizaron escaneos mediante fMRI (resonancia magnética funcional por imágenes) antes y después del período de estudio de cuatro semanas. Estos escaneos examinaron los cerebros de las mujeres en estado de reposo y en respuesta a una tarea de reconocimiento de emociones en la que veían una serie de imágenes de personas con rostros de enojo o miedo y los hacían corresponder con otros rostros que mostraban las mismas emociones. Se escogió esta tarea, diseñada para medir el grado de participación que en respuesta a un estímulo visual mostraban regiones cerebrales asociadas con la afectividad y la cognición, porque investigaciones anteriores en animales habían asociado cambios en la flora intestinal con cambios en las conductas afectivas.

Los investigadores encontraron que, en comparación con las mujeres que no consumieron el yogur con probióticos, las que sí lo hicieron mostraron una disminución en la actividad tanto de la ínsula (una región del cerebro ligada a la emoción y los sentimientos y que procesa e integra sensaciones internas del cuerpo, incluyendo las generadas por los intestinos) como de la corteza somatosensorial primaria, durante la tarea descrita que suscitaba reacciones emocionales.

Además, en respuesta a la tarea, se constató en estas mujeres una disminución en el grado de participación de una amplia red cerebral que incluye áreas vinculadas a la cognición, y a sensaciones y emociones. Las mujeres de los otros dos grupos mostraron una actividad estable o con incrementos en esta red.

Los escaneos cerebrales realizados en reposo revelaron que las mujeres que consumieron probióticos mostraron una mayor conectividad entre una región clave del tallo cerebral conocida como sustancia gris periacueductal, y áreas asociadas a la cognición en la corteza prefrontal.

Por su parte, las mujeres que no consumieron ningún producto de prueba mostraron una mayor conectividad de la sustancia gris periacueductal con las regiones vinculadas a las sensaciones y emociones, mientras que el grupo que consumió el producto lácteo sin probióticos mostró resultados intermedios.

Tal como Mayer explica, hay estudios que muestran que lo que comemos puede alterar la composición y los productos de la flora intestinal , en particular que las personas que tienen dietas con alto contenido de fibra y ricas en vegetales tienen una composición de su microbiota intestinal diferente a la de las personas que consumen la típica dieta occidental rica en grasas y carbohidratos. «Ahora sabemos que esto afecta no sólo al metabolismo, sino también a la función cerebral», subraya Mayer.

Conviene mencionar que esta investigación ha sido financiada por Danone Research, y que Mayer ha trabajado en el consejo asesor científico de la empresa. Tres de los autores del estudio (Denis Guyonnet, Sophie Legrain-Raspaud y Beatrice Trotin) son empleados de Danone Research y participaron en la planificación y la ejecución del estudio (suministrando los productos) aunque no tuvieron papel alguno en los análisis ni en la interpretación de los resultados.

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Se pueden comer los alimentos que caen al suelo??

sueloLa ciencia no respalda la creencia de que un alimento puede comerse si no ha estado más de cinco segundos en el suelo porque hay riesgo de contaminación

En ciertos países, sobre todo estadounidenses, circula una creencia popular conocida como la regla de los cinco segundos.

Fuente: consumer (12 de junio de 2013)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Según esta, si un alimento cae al suelo y se ingiere en menos de este tiempo, no hay riesgo de contaminación microbiana. Como toda opinión de esta naturaleza, no está fundamentada en criterios académicos ni científicos. Otra afirmación similar, más habitual en países como Rusia, cuenta que «si se recoge de forma inmediata, no se considera que ha caído». El sentido es similar a la anterior.

Sin embargo, varios estudios realizados en este campo prueban que sí hay riesgo y que este depende de factores como la superficie (baldosas, alfombras o superficies de cocina) y las bacterias que en ella habitan. El artículo explica qué dice la ciencia, refleja la disparidad de criterios y destaca la importancia de la higiene para hacer frente a los posibles riesgos.

Si una galleta cae al suelo, ¿puede recogerse y consumirse o es mejor tirarla? Si se atendiera a la «regla de los cinco segundos», se podría ingerir sin riesgo de intoxicación alimentaria si no ha permanecido en el suelo más tiempo del mencionado. Sin embargo, investigaciones universitarias, como la desarrollada por un grupo de expertos de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, tiraba por los suelos la teoría expuesta en esta creencia. Según este análisis, la norma debería ser la de los «cero segundos», ya que patógenos como salmonella tienen capacidad de sobrevivir en superficies secas hasta cuatro semanas y de transferirse a los alimentos con el contacto inmediato. El riesgo depende también de otros aspectos como la humedad, la naturaleza de la superficie (porosa o impermeable) y el tipo de alimento: tiene menos riesgo de contaminación uno seco que otro que contenga agua.

Disparidad de criterios

En otro intento por demostrar las debilidades del mito, un grupo de expertos de la Universidad de Illinois analizó el riesgo de contaminación por E.coli en suelos con azulejos, cuando caían sobre ellos manzanas (alimentos «húmedos») y dulces (secos). Para la investigación, los expertos dejaron caer los alimentos durante intervalos de cinco, diez, treinta y sesenta segundos. Transcurrido este tiempo, los limpiaron y los colocaron en placas de agar para realizar un cultivo de posibles bacterias.

El riesgo de contaminación depende del alimento y de la superficie

sueloPero esta vez los resultados fueron más inesperados: se detectaron bacterias en rodajas de manzana que habían estado en el suelo más de un minuto. De ahí que los expertos admitan que se puede «esperar» al menos 30 segundos para recoger alimentos húmedos y más de un minuto en el caso de los secos antes de que se contaminen con bacterias.

En otra investigación, en cambio, se comprobó que, tras esterilizar los azulejos, inocularlos con E.coli y colocar 25 gramos de galletas durante cinco segundos, el patógeno se transfiere al alimento, una contaminación que demuestra que los microorganismos pueden pasar de la baldosa al alimento en este tiempo. En la Universidad Estatal de San Diego, en un intento de explicar si la creencia popular se demuestra con criterios científicos, detectaron gérmenes en zanahorias y biberones antes de cinco segundos.

En esta ocasión, los expertos utilizaron zonas de la cocina como el fregadero, la encimera o la mesa, así como baldosas y alfombras.

El área más contaminada, según los expertos, fue la encimera, seguida de las alfombras.

En el mismo estudio sobre el suelo, se analizaron las tronas de los niños y las bandejas donde se depositan los alimentos. En comparación con otras superficies, como las encimeras, contenían más gérmenes. Esto demuestra que hay algunas zonas de la cocina, como el pomo de la puerta de la nevera, los grifos e, incluso, los interruptores de la luz, que no se desinfectan con la regularidad necesaria para eliminar posibles contaminaciones.

Pulso a la suciedad

Sea cual sea el tiempo que transcurre desde que un alimento cae en una superficie determinada hasta que se contamina, la prevención pasa por una correcta limpieza y desinfección. Salud alimentaria e higiene son conceptos que deben ir a la par con el fin de evitar que gérmenes, virus y bacterias entren a formar parte de la dieta. En la mayoría de los casos, más que el tiempo que transcurre, el aspecto que más influye en una transferencia de patógenos es el grado de contaminación de la superficie. Si un alimento se recoge de una superficie más o menos limpia, el riesgo de infección será menor, aunque hayan pasado más de cinco segundos, que en una superficie con mayor carga bacteriana, aunque pase menos tiempo.

En la cocina, cuando se habla de evitar contaminaciones y de prevenir la acción de bacterias, virus y gérmenes, deben tenerse en cuenta aspectos como la limpieza de todas las superficies, una cocción adecuada y evitar la contaminación cruzada. Una correcta limpieza pasa por:

• Utilizar agua caliente y detergente.
• Fregar con fuerza utensilios y superficies para eliminar cualquier resto de suciedad.
• Enjuagar con agua caliente.
• Lavarse las manos cada vez que se cambie de alimento.
• Mantener una correcta desinfección de utensilios, mesas, estanterías y electrodomésticos.

CÓMO SE DESPLAZAN Y CRECEN LOS MICROORGANISMOS

 suelo

Para que los microorganismos puedan desplazarse de un lugar a otro necesitan un medio que se lo permita. Esta transferencia, que se denomina contaminación, es posible a través de las manos, las superficies, los alimentos e, incluso, animales.

Para crecer y multiplicarse, un microorganismo necesita comida, agua, tiempo y calor. Una bacteria puede duplicarse en 15 minutos, aunque no todas son nocivas, ya que algunas tienen que alcanzar altos niveles para ser perjudiciales, mientras que otras incluso en un número muy reducido pueden provocar enfermedades.

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Micotoxinas en alimentos

 Micotoxinas en alimentos¿Qué son y cómo las MICOTOXINAS se controlan?

Los alimentos de por si pueden no ser inocuos, existen, por ejemplo, distintas clases de hongos, que provocan sustancias que pueden producir intoxicaciones alimentarias como consecuencia de su ingesta dando lugar, por ejemplo, a la gastroenteritis e incluso otras enfermedades más graves.

Estas sustancias tóxicas son las llamadas micotoxinas que suelen encontrarse principalmente en especias, frutos secos, cereales y derivados, café, vino, mosto, leche, cacao o hierbas aromáticas, entre otros alimentos.

Se da la circunstancia de que muchos hongos que producen estas sustancias tóxicas se encuentran de forma natural en los alimentos o pueden crecer en ellos en determinadas condiciones, por ejemplo a determinadas temperaturas y que, por tanto, no es posible eliminarlos, pero si detectarlos.

Consecuencias de su presencia

Normalmente, estas sustancias se encuentran en cantidades ínfimas, pero si se superan, pueden afectar a la salud dependiendo de la clase de hongo que sea y cómo afecte al alimento y, por tanto a nuestra salud. Por ello, las autoridades sanitarias europeas conceden mucha importancia al control de las micotoxinas. La Comunidad Europea ha fijado a través de normativas, el contenido máximo de estas sustancias tóxicas en los productos alimenticios.

En un mundo cada vez más global, los alimentos o materias primas de los productos que consumimos pueden proceder tanto de la UE como de países terceros. Por tanto, la presencia de estas sustancias puede también suponer una restricción comercial para aquellas regiones productoras de alimentos que no garanticen la inocuidad según lo que marcan los parámetros internacionales. La detección de estas sustancias en estos productos puede acarrear fuertes sanciones y la pérdida de mercados, por lo que estas empresas productora deben cuidar mucho lo que comercializan.

Según datos publicados por RASFF (enero-abril 2012), las micotoxinas son las sustancias tóxicas o contaminantes que mayor número de notificaciones presenta, seguidos por los de origen biológico y los plaguicidas.

micotoxinas

Las Aflatoxinas y la Ocratoxina A, son dos de las familias de micotoxinas más tóxicas conocidas. Otros tipos de micotoxinas son: Fumonisinas B1 y B2, Patulina y Toxinas Fusarium (DON, ZEA, T-2, HT-2)

¿Qué papel juegan los laboratorios alimentarios?

Los laboratorios alimentarios juegan un papel fundamental, ya que para detectar a tiempo las micotoxinas se requiere de métodos analíticos muy sensibles, específicos y que además sean fiables. La tecnología aplicada a este objeto es un factor central para poder elaborar controles cada vez más eficaces.

Es el caso de tecnológicas como la cromatografía líquida (HPLC) con detección por fluorescencia que utiliza ainia centro tecnológico, entre otros procesos analíticos. Se trata de una técnica que cumple con los requisitos oficiales establecidos para el control de micotoxinas. Otro aspecto importante es ganar velocidad es su detección, para ello, la automatización de los procesos analíticos logra acortar los plazos de entrega presentados e incluso a 48-72 horas, reduciéndose así los costes analíticos.

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VENENO SI comemos VENENO

 VENENO comemos VENENO SI comemos VENENO

Por el veneno que comemos hay el aumento de:

• Obesidad,

• Cáncer,

• Infertilidad,

y

• Diabetes;

SON por la COMIDA veneno

«El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno».

Fuente: elconfidencial (02/07/13)
Por Iván Gil

Marie-Monique Robin, autora de ‘Las cosechas del futuro’ (Ver Artículo).

“El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno”. Con esta advertencia a modo de carta de presentación, la galardonada documentalista y periodista Marie-Monique Robin nos introduce en el mundo de la agroindustria, su campo de investigación desde hace más de una década, y sobre el que versa su último ensayo: Las cosechas del futuro. Cómo la agroecología puede alimentar al mundo (Península).

Una obra fruto del análisis comparativo de diversos sistemas de producción alimentaria que, en sintonía con otras anteriores como Nuestro veneno cotidiano y El mundo según Monsanto, cuestiona el mito de que la bajada del precio de los alimentos o de que el fin del hambre en el mundo solo son posibles mediante la producción industrial de alimentos. La principal novedad que aporta la autora gala con este último libro es que existe una alternativa demostrable, “más sobresaliente de lo que creía antes de iniciar la investigación”, y que se llama agroecología.

 veneno La transición de la agroindustria a la agroecología todavía es posible, explica Robin, pero aun existiendo la voluntad política necesaria para propiciar los cambios legislativos que la permitan, “llevará muchos años descontaminar las tierras y las aguas subterráneas hasta poder producir alimentos sanos”. Es por ello que urge, en primer lugar, limitar el uso de pesticidas y transgénicos.

“España es el país más permisivo de la UE con el cultivo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y la comercialización de otras sustancias tóxicas, como el bisfenol A que en otros lugares como Francia está prohibido”.

Una permisividad, alerta la autora gala, con unas consecuencias más que visibles: “Las parejas españolas son las que más problemas tienen de infertilidad en toda Europa, al afectar a una de cada cuatro”. Al mismo tiempo, los cánceres de cerebro y la leucemia están creciendo a un ritmo anual del uno al tres por ciento entre los niños, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ponen también de relieve el auge del origen fetal de las enfermedades en la edad adulta (presuntamente por el tipo de alimentación de la gestante). “La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya se está dando cuenta de estas consecuencias y reconociendo las deficiencias del principio toxicológico de que ‘la dosis hace el veneno’ debido a las indetectables hormonas sintéticas, como demuestra la mayoría de literatura científica sobre esta cuestión”, apunta Robin.

El cenit del petróleo lo será también de la comida barata

Tradicionalmente se ha relacionado el bajo coste de los alimentos con los monocultivos, el uso de pesticidas y fertilizantes para reducir las plagas, así como otras técnicas modernas de producción a gran escala. Sin embargo, Robin afirma que “los precios de los alimentos que compramos en el supermercado son completamente falsos porque no incluyen los costes directos ni los indirectos”.

 veneno Los gastos derivados del tratamiento de las aguas contaminadas, del pago de las tasas por los gases de efecto invernadero, de las subvenciones (para el gasóleo, para exportar o directamente de la Política Agraria Común de la UE), así como de los sistemas públicos de salud, por el aumento de enfermos crónicos, son algunos de los costes asociados a la agroindustria que no se incluyen el precio de origen.

“Si sumamos todos estos costes a los productos en origen, su precio subiría y serían más caros que los ecológicos”.

Además, añade Robin, más de la mitad del precio está engordado por los intermediarios y finalistas. Una realidad de la que no estamos muy lejos, según la autora gala, para quien antes o después tendrá que dispararse el precio de la comida, ya sea por el fin de las subvenciones (como se prevé con la PAC), por la creciente especulación bursátil con las materias primas en los mercados de futuro, o por el no menos inminente encarecimiento de los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, debido a su cenit.

Los productos químicos utilizados en la agroindustria se elaboran a partir de petróleo y gas, por lo que un aumento en el precio de estos recursos, junto a la escasez de agua, pondría a la agroindustria en la encrucijada. “Esta es la gran debilidad de las industrias alimentarias. Se sustentan sobre un modelo que depende de los combustibles fósiles, y está claro que el precio de éstos será cada vez mayor, por lo que el de los alimentos será parejo. No tiene sentido que la alimentación en el mundo dependa de la producción de petróleo en una región tan convulsa como es Oriente Medio”, lamenta Robin.

Alimentos saludables en un mundo sostenible

 veneno veneno Las perniciosas consecuencias para la salud y el medio ambiente de la agricultura industrial, así como la crónica de una muerte anunciada que Robin comenzó a describir antes incluso de que se produjesen las primeras crisis alimentarias en Latinoamérica (relacionadas con los biocarburantes) han llevado a la francesa a recorrerse el mundo en busca de alternativas ecológicas.

Después de estudiar diferentes técnicas agroecológicas pudo comprobar que su rendimiento puede ser mayor que con técnicas propias de la agroindustria.

“Muchas veces, cuando hablamos de agroecología pensamos que se trata de volver a las técnicas empleadas por nuestros abuelos. No es así, se trata de prácticas mucho más complejas que dependerán de la zona geográfica donde se desarrollen, del tipo de cultivo o del tipo de tierra”, explica la autora.

Sin embargo, Robin sí pudo comprobar que todos ellos coincidían en un principio básico: la complementariedad. “Se trata de un principio común mediante el que se busca complementar la biodiversidad del medio, mediante rotación de cultivos o interfiriendo en los ciclos biológicos de los insectos, para prevenir plagas y aumentar la producción”.

La demanda de productos ecológicos por parte de los consumidores ha aumentado proporcionalmente al deterioro de la cadena alimentaria, “pero la oferta todavía no llega para abastecerlos a todos”, apunta Robin. Para hacerla extensiva a todo el mundo no llega con la concienciación del consumidor, que al fin y al cabo es el que más poder detenta con sus decisiones de compra, sino que se necesitan medidas políticas concretas.

Entre las propuestas más urgentes para facilitar el cambio, la periodista cita “la prohibición de la especulación con alimentos, el fomento de la soberanía alimentaria mediante una férrea protección de los mercados y agricultores locales, y el acortamiento de las cadenas de distribución buscando conexiones directas entre consumidores y productores”. Solo mediante la eliminación de los intermediarios y finalistas, explica la francesa, el precio de los alimentos orgánicos se reduciría hasta en un 90%.

Las bases para posibilitar un cambio de modelo están puestas “desde hace muchos años”, pero de no iniciarse una pronta transición, advierte Robin, “no podremos anticiparnos a las crisis alimentarias que resurgirán en cualquier momento”.

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COSECHAS cosechas del FUTURO

 COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas  COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas del FUTURO De la Revolución verde a la Agroecología en las COSECHAS

Por un azar del calendario cuyo secreto sólo conoce la historia, en julio de 2004, justo en el momento en que descubría que el CIMMYT había decidido corregir los efectos perversos de su revolución verde

Kofi Annan, el secretario general de las Naciones Unidas, lanzaba un llamado oficial a lanzar una revolución verde en África, en las COSECHAS.

“África aún no ha tenido una revolución verde que le fuera propia”, declaró en presencia de quinientos jefes de Estado, empresarios y representantes de la sociedad civil, durante una conferencia sobre el hambre organizada en Addis–Abeba (Etiopía) el 5 de julio de 2004.

Fuente: delacampana.com.ar (02/08/13)
Por Marie-Monique Robin/p>

Fragmento representativo del libro de Marie-Monique Robin

El concepto de “revolución verde” en COSECHAS COSECHAS

Ésa fue la escenografía. Pero antes de presentar en detalle el contenido de aquel difícil “diálogo”, conviene detenerse en lo que fue realmente la “revolución verde”, que suscitó discusiones tan apasionadas. El concepto fue inventado el 8 de marzo de 1968 por el “honorable” William Gaud, entonces el director de la Agencia de los Estados Unidos para el desarrollo internacional (USAID). Ese día, dio un discurso memorable en Washington que ilustra claramente las intenciones “filantrópicas” de esa institución, dependiente del Departamento de Estado.

Comenzó enumerando las cosechas récord de trigo y arroz registrados el año anterior en Pakistán, India y Filipinas, indicando en cada caso que se debían a “nuevas variedades de alto rendimiento”. También comentó que “esos resultados obtenidos en el ámbito de la agricultura constituyen el punto de partida de una nueva revolución. No se trata de ninguna violenta revolución roja, como la de los soviets, ni de una revolución blanca, como la del Shah de Irán. La llamaremos revolución verde”.1

Lo que dijo después fue mucho más prosaico: “Para producir estos altos rendimientos, las nuevas variedades requieren muchos más fertilizantes minerales de lo que pueden absorber las variedades tradicionales, lo que Graud agregó después fue mucho más prosaico. Una de las claves de la revolución verde es por lo tanto inducir la demanda, proveerla formando a los campesinos en el uso de fertilizantes. (…) La USAID propone prestar 60 millones de dólares a Pakistán en 1969, y 200 millones a la India, únicamente para que puedan importar fertilizantes, (…) que se han vuelto el elemento central de nuestra ayuda al desarrollo. Es por eso que nuestra Agencia respalda a las empresas norteamericanas en sus esfuerzos por instalar fábricas de fertilizantes en los países que deseen incrementar su producción de alimentos”. En su exposición, el director de la USAID recordó que “esas cosechas milagrosas” eran tributarias de la fundación Rockefeller, que desde 1943 había llevado a cabo un programa de desarrollo de variedades de maíz y trigo de alto rendimiento en México, a instancias de Henry Wallace, el vicepresidente norteamericano. Como fundador del grupo de semillas Pionner e “inventor” del maíz híbrido, quiso ayudar a “modernizar la agricultura” de su vecino sureño exportando el modelo agroindustrial norteamericano. Así fue como en 1944 Norman Borlaugh (1914–2009), un joven agrónomo que había iniciado su carrera en la empresa química Dupont de Nemours[1] fue contratado para dirigir la estación experimental mexicana, bautizada en 1963 Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y del Trigo (CIMMYT)[2].

Pude visitar el CIMMYT ubicado en El Batán, a unos cincuenta kilómetros al este de la ciudad de México, en julio de 2004, cuando preparaba mi documental Blé: chronique d’une mort annoncée.2 Allí recordé la gran saga de este cereal dorado, el trigo, que, desde que el hombre lo domesticó hace unos diez mil años en Mesopotamia, fue implementado en la Grecia antigua, ganó luego Europa occidental, bordeando el Mediterráneo, luego Europa del este, desde los Balcanes. Su progresión fue lenta: ¡un promedio de un kilómetro al año! En el mismo momento, el triticum, nombre científico del trigo, conquistaba Asia del oeste hacia el este: India, a través del valle del Punyab, y China; finalmente, llegó a Egipto hace seis mil años. En el transcurso de ese extenso viaje, este cereal se fue adaptando a las condiciones geográficas (trigos de llanuras o de montaña) y climas, desarrollando una gran biodiversidad. Se estima que, hasta comienzos del siglo XX, existían aproximadamente doscientas mil “poblaciones del país”, es decir variedades locales adaptadas a cada territorio.

En el mismo documental, también me referí a la carencia en granos que acechó a los gobernantes desde la antigüedad, al punto de convertir al trigo en un verdadero desafío económico y político. A partir de fines del siglo XIX, pasó a ser un desafío agronómico e industrial. En efecto, en el momento en que Justus von Liebig desarrollaba su “teoría mineral” (ver supra, Capítulo 4), Henry de Vilmorin (1843–1899), el hijo de un negociante de granos, inventaba un nuevo oficio: el oficio de seleccionador. Con él, el trigo se convirtió en un animal de laboratorio: los científicos se pusieron a estudiar el largo de su paja o la calidad de sus granos, para seleccionar las mejores espigas y forzar su crecimiento. Eso se denominó la “selección genealógica”: desde la aparición de variedades llamadas “mejoradas”, desarrolladas en las estaciones experimentales de los “seleccionadores”, a los que Albert Howard llamaba “ermitas de laboratorios” (ver supra, Capítulo 6), los rendimientos del maíz alcanzaron cifras siderales: en Europa, pasaron de diez quintales por hectárea en 1900, a más de ochenta un siglo después, pero para eso era necesario utilizar masivamente fertilizantes y pesticidas químicos, sin los cuales ese “milagro” desaparecería.

Los “trigos milagrosos” de Norman Borlaugh

En ese contexto interviene Norman Borlaugh, quien sería premiado con el Nobel de la paz en 1970, por su trabajo de… seleccionador. La historia cuenta que dedicó su vida a una única causa: la erradicación de la hambruna. No hay nada que nos permita dudar de su filantropía, pero afirmar que “el modelo agrícola predicado por Borlaugh evitó seguramente mil millones de muertes”,3 resulta un poco apresurado. Yo diría incluso que allí reside el nudo de la polémica que rodea al “padre de la revolución verde”: ¿sus “variedades mejoradas” permitieron acaso reducir el hambre en el mundo o, por el contrario, contribuyeron a que avanzara?.

En efecto, ni bien llegó al CIMMYT, este agrónomo norteamericano estuvo a cargo del “programa de mejoramiento” del trigo. “Su primer trabajo estuvo dedicado a crear variedades que pudieran ser cultivadas en cualquier región del mundo, aquí en México, o en el Punyab indio, me explicó Gregorio Martínez, que fue director del departamento de comunicación del CIMMYT durante treinta años.

Para eso, seleccionó plantas cuyo gen les permitiera ser insensibles a la extensión del día o de la luz. ¡Es decir que esos trigos pueden crecer en todas las latitudes! Luego, se dedicó a un problema recurrente en las variedades de alto rendimiento: bajo el peso de los granos, los cabos no resisten y terminan inclinándose. Entonces realizó cruzas de trigo con una variedad enana originaria de Japón, Norin 10, que le permitió acortar considerablemente la paja y seguir mejorando los rendimientos, mediante la selección de trigos capaces de absorber grandes cantidades de nitrógeno mineral. Los “trigos milagrosos” tienen así cuatro características: crecen en cualquier lugar, tienen un tallo corto, absorben mucho nitrógeno mineral y producen una enorme cantidad de granos”.

Las variedades enanas del CIMMYT dieron la vuelta al mundo: en el norte, los seleccionadores los utilizaron en sus programas de cruzas. En cuanto a los países del sur, enviaron técnicos a formarse en el CIMMYT, cuyo sobrenombre es “escuela de apóstoles del trigo”. “En Asia, el primer país en adoptarlo fue la India, me explicó Gregorio Martínez. En aquel momento, eso significó la mayor importación de semillas de todos los tiempos”. De hecho, en 1966, mientras que la sequía asediaba al estado de Bihar, causando la “última gran hambruna natural”4 del siglo XX, el gobierno indio importó 18 mil toneladas de semillas del “ trigo milagroso”. De inmediato, el CIMMYT y la fundación Ford, muy bien ubicada para vender maquinarias agrícolas, enviaron sus técnicos al Punyab, que fue el lugar elegido por el gobierno para crear el “granero de trigos” de la India debido a sus abundantes recursos en agua. En algunos años, el Estado se metamorfoseó: los cultivos hortícolas de subsistencia fueron abandonados en provecho de amplios monocultivos irrigados y repletos de fertilizantes y pesticidas químicos. Al verse en la imposibilidad de insertarse en ese modelo agrícola capitalista, decenas de miles de pequeños campesinos tuvieron que vender sus lotes de tierra, lo que dio lugar a la desaparición de un cuarto de las explotaciones agrícolas. Pero la producción nacional de trigo alcanzó niveles récord al pasar, según documentos oficiales del CIMMYT, “de 12,3 millones de toneladas en 1995 a 20,1 millones de toneladas en 1970; y en 1974, la India alcanzó el autoabastecimiento en la producción de cereales”.

Pero, “a qué precio”, como escribió en 1940 Albert Howard que había vislumbrado el desastre ambiental y sanitario que provocarían los fertilizantes químicos en su tierra de adopción. “Al agregar esos cuerpos, el equilibrio de la fertilidad sufrirá un desorden debido a los fenómenos de oxidación que terminarán minando el capital de las Indias, haciendo desaparecer la cantidad de humus necesaria, advertía treinta años antes de la llegada de la revolución verde. Por supuesto, llegaron a registrarse mejores cosechas durante algunos años, pero a qué precio (disminución de la fertilidad, de la producción, de la calidad, enfermedades de las plantas, de los animales y de los hombres y, finalmente, enfermedades del suelo mismo, tales como la erosión y un desierto de suelos alcalinos).

Poner a disposición de los cultivadores semejante medio pasajero de incrementar las cosechas sería más que una falta de juicio; sería un crimen”.5

Kofi Annan, Bill Gates y Monsanto

Por un azar del calendario cuyo secreto sólo conoce la historia, en julio de 2004, justo en el momento en que descubría que el CIMMYT había decidido corregir los efectos perversos de su revolución verde, Kofi Annan, el secretario general de las Naciones Unidas, lanzaba un llamado oficial a lanzar una revolución verde en África. “África aún no ha tenido una revolución verde que le fuera propia”, declaró en presencia de quinientos jefes de Estado, empresarios y representantes de la sociedad civil, durante una conferencia sobre el hambre organizada en Addis–Abeba (Etiopía) el 5 de julio de 2004. “Con el adecuado apoyo nacional e internacional, África puede realizar realmente la revolución verde del siglo XXI que necesita”, insistió el jefe de la ONU, haciendo un llamado para desarrollar “pequeños sistemas de irrigación” y a “restaurar la salud de los suelos mediante técnicas de agroforestación y mediante el uso de fertilizantes orgánicos y minerales”. También recomendó que no se “temiera evaluar el potencial de la biotecnología, que puede contribuir a alcanzar los Objetivos de desarrollo del milenio”. Luego citó a “ Norman Borlaugh”, el padre de la revolución verde asiática: ‘quien tenga la panza vacía no puede defender el medio ambiente’.

Inmediatamente después, dos pesos pesados de los subsidios privados al desarrollo respondieron a su llamado: la infaltable fundación Rockefeller, pero también –y sobre todo– la fundación Bill y Melinda Gates. Así fue como se creó en 2006, la Alianza para una revolución verde en África por las cosechas, cuyos principales donantes son hoy la “B&MG” tal como se la denomina, y en segundo lugar, la fundación Rockefeller, el Ministerio de Asuntos Extranjeros sueco, el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido y la… Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, uno de cuyos directores –William Gaud– fue el inventor del concepto de “revolución verde” en las COSECHAS.

 COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas  Ahora bien, la B&MG creada en 1994 por el fundador de Microsoft, que gestiona un capital de más de 30.000 millones de dólares, no ha dejado de suscitar dudas en cuanto a sus prácticas y motivaciones. De un lado, tenemos a un multimillonario filantrópico que invierte en campañas de vacunación o de acceso a la salud para “salvar vidas en los países pobres”, tal como lo declara su sitio web. Pero del otro lado, para financiar sus programas de beneficencia, el mismo empresario invierte sin vacilaciones en “numerosas empresas que no tienen ningún sentido de la responsabilidad social si se tiene en cuenta su laxitud ambiental, su discriminación salarial, su desprecio por el derecho laboral o también sus prácticas antiéticas”, tal como escribe Los Angeles Times.9 El periódico californiano reveló así que la fundación Bill y Melinda Gates era accionaria en “empresas norteamericanas y canadienses consideradas como las más contaminantes del mundo, tales como ConocoPhillips, Dow Chemical, Tyco International”, pero también en empresas petroleras como Royal Dutch Shell, Exxon Mobil y Total que “contaminan el delta del Níger mucho más allá de lo que les sería permitido hacer en Estados Unidos o en Europa” y que “enferman a los niños” –a los que, por otra parte, la “fundación ayuda a curar”. Esta doble faceta sería el “oscuro secreto” de los “grandes filántropos”, explicó Paul Hawken, un especialista en inversión responsable: “Las fundaciones dan apoyo a grupos que se proponen remediar el futuro pero con sus inversiones, hipotecan ese mismo futuro”.10

Fue precisamente por sus dos rostros contradictorios, como los del dios Jano, que algunos se preguntaron por las motivaciones reales que llevaron a Bill Gates a apoyar la Alianza para una revolución verde en África, cuyo objetivo declarado era “reducir la inseguridad alimentaria en al menos veinte países de aquí a 2020”. La respuesta a esa pregunta no resulta fácil, por supuesto, pero pueden sin embargo esbozarse sus grandes líneas tomando en cuenta un discurso que pronunció el fundador de Microsoft ante el Chicago Council on Global Affairs, un think tank norteamericano muy influyente en el ámbito político y económico, el 24 de mayo de 2011. Bill Gates comenzó mencionando y exhibiendo la foto de “Odetta, una madre soltera con dos hijos”. Ella explota media hectárea al este de Kenia y “gana menos de un dólar por día”. “Pero hace un año, su vida comenzó a cambiar, cuando fue beneficiada por el Programa Alimentario Mundial (PAM) que compra grandes cantidades de alimentos –generalmente producidos en grandes explotaciones –para alimentar a personas afectadas por la hambruna u otras catástrofes. Gracias a una iniciativa que hemos ayudado a financiar, el PAM comenzó a comprar alimentos a pequeños campesinos. Le propuso a Odetta y a otras familias de su pueblo que si mejoraban la calidad de su maíz y sus porotos, se las pagaría a buen precio”. El final de la historia se parece extrañamente a la de John Otiep (ver supra, Capítulo 6) aunque puede dudarse del tiempo que durará ese experimento: Odetta “tomó prestado dinero”, (no así John) para aumentar su producción y, hoy en día, puede alimentar a toda su familia, pagar los gastos escolares de sus hijos e incluso hizo agrandar su casa.

Hasta entonces, la exposición de Bill Gates no tenía nada extraño. Pero lo que vino después me resultó más cuestionable, cuando pasó a describir las “estrategias” necesarias para las COSECHAS, según él, para alcanzar semejantes milagros. La resumió en una palabra, la “innovación”, que debía centrarse en cuatro ámbitos: “las semillas, los mercados, las técnicas agrícolas y la asistencia extranjera”. El hombre de negocios dio entonces precisiones sobre su idea: “La asistencia extranjera significa que los donantes apoyen planes nacionales que provean a las familias campesinas de nuevas semillas, herramientas, técnicas y mercados. (…) Nuestro enfoque no tiene nada que ver con la vieja concepción de los donantes y los beneficiarios. Se trata aquí de un negocio y de inversores (…) y de una causa que contribuye a hacer progresar los intereses de los Estados Unidos”.

Ahora queda claro. Se entiende mejor, en todo caso, por qué la fundación B&MG contrató a Robert Horsch quien, después de veinticinco años de leales y buenos servicios para… Monsanto, fue nombrado a la cabeza del “programa del desarrollo global” al que está asociada la AGRA. O también por qué la fundación otorgó 5,4 millones de dólares a un laboratorio de biotecnología de St Louis (Missouri), la sede de… Monsanto, con el objeto de colaborar con los “gobiernos africanos para que autoricen experimentos en campos de banana, arroz, sorgo y mandioca transgénicos con una tenencia reforzada de vitaminas, minerales y proteínas”, tal como lo recibió el St Louis Post Dispatch, el 8 de enero de 2009. O por qué, además, este multimillonario “filántropo” apoya un proyecto de desarrollo de un maíz resistente a la sequía en Kenia, a cargo de… Monsanto, con el apoyo de CIMMYT, tal como fue revelado por Gerald Steiner, vicepresidente de… Monsanto, durante una audiencia ante el Congreso en julio de 2010. Con respecto a “Feed the Future”, un programa de desarrollo del gobierno norteamericano también subvencionado por la fundación B&MG, ese mismo discurso de Steiner fue de una claridad deslumbrante: “Feed the Future es una iniciativa muy atractiva porque tiene en cuenta imperativos del mercado en el cual deben operar Monsanto y otras empresas. Queremos hacer el bien en el mundo, pero también queremos satisfacer a nuestros accionistas”11. Finalmente –pues es lo último que mencionaré–, se entiende por qué la fundación B&MG invirtió 35 millones de dólares para que el doctor Charles Waturu del Instituto de investigación agrícola de Kenia (KARI) desarrollara un algodón transgénico Bt perteneciente a… Monsanto.

Son pocas las entrevistas en las que Bill Gates explica su supuesta pasión por las cosechas y las plantas transgénicas. La última, y más completa, fue difundida por ABC News el 2 de febrero de 2012, durante el talk–show de Larry Cohen. Confieso que me dejó sumamente perpleja. “Las técnicas que utilizamos han sido inventadas por la medicina humana, comentó, mostrándose por lo visto muy solvente en el tema, aunque ese “nosotros” ponía en evidencia su gran cercanía respecto de los fabricantes de OGM. Y para la medicina humana, nunca existe un rechazo total de todos los medicamentos que han sido creados de este modo. Nunca se da tampoco una aceptación total. En realidad, cada nuevo medicamento es testeado. Luego, en cada país existen científicos que verifican cuáles son los beneficios y los riesgos de la nueva molécula. Y entonces deciden. Se trata de un sistema muy sofisticado que apunta a optimizar el bienestar humano.

Nota

[1] En 1962, la fundación Rockefeller y la fundación Ford crearon el Centro internacional de investigación sobre el arroz (IRRI) en Los Baños, Filipinas, basándose en el modelo del CIMMYT.

[2] En mi libro El veneno nuestro de cada día, describí extensamente las actividades delictivas de esta empresa norteamericana, fundada en julio de 1802 en Wilmington (Delaware) por una familia de la nobleza francesa que huía de la Revolución. La empresa hizo fortuna produciendo pólvora para cañones, luego en la química (nailon, nylon, teflón) y los pesticidas, comercializando el Zyklon B desarrollado por Fritz Haber (ver supra, Capítulo 4)–. Luego se convirtió en uno de los líderes en el mercado de semillas OGM.

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MENTAL el Nuevo Orden Mental

MENTAL Mental el Nuevo Orden mental

Si observamos con detenimiento, el sistema está muy bien resguardado en todos y cada uno de sus rincones. Poco a poco ha ido estableciendo un ‘Nuevo Orden’ que ya no sólo controla lo político, lo económico, o lo social; también controla nuestra mente.

Llegó a nuestras conciencias en mucha mayor medida de la que imaginamos. Y es ahí donde se ha instalado, velando por sí mismo. Es por esto que incluso en un momento como el actual, en el que cada vez nos queda más claro que este sistema no nos lleva a nada bueno, sigue habiendo el mismo miedo a un cambio.

Fuente: culturadesolidaridad.org (29/07/13)
Por Alfonso Basco

Ha pasado ya tiempo desde que comenzamos a vivir tal y como lo hacemos ahora. Un modelo centrado en: máxima producción, al mínimo coste y consumo ilimitado; para generar ‘crecimiento’ infinito. ¿Qué buscamos con esto? Tener el mayor lucro posible, en el menor tiempo.

A pesar de ello una parte considerable de la sociedad todavía no sabe que nuestro modo de vivir forma parte de un sistema concreto, el Nuevo Orden Mental; una opción elegida entre otras muchas. Tantas como podamos imaginar. Incluso hay quien va más allá pensando que las opciones a elegir son el caos absoluto, o aquello que tenemos ahora. Esta preocupante simplificación aflora de manera automática cuando se cuestiona nuestro modo de vida. La visión mayoritaria es que un sistema diferente al actual equivale a violencia, desorden, pánico… y a perder todas nuestras posesiones.

Si observamos con detenimiento, el sistema está muy bien resguardado en todos y cada uno de sus rincones. Poco a poco ha ido estableciendo un ‘Nuevo Orden’ que ya no sólo controla lo político, lo económico, o lo social; también controla nuestra mente. Llegó a nuestras conciencias en mucha mayor medida de la que imaginamos. Y es ahí donde se ha instalado, velando por sí mismo. Es por esto que incluso en un momento como el actual, en el que cada vez nos queda más claro que este sistema no nos lleva a nada bueno, sigue habiendo el mismo miedo a un cambio.

Hace no demasiado tiempo, el destacado filósofo y psicólogo Erich Fromm, mostraba su visión presente y futura del ser humano transformado en un Homo Consumens. Un consumidor total, cuya única finalidad es tener más y usar más. Entre otras cosas, alegaba que la sociedad produce cada vez más cosas inútiles; y en igual proporción, cada vez más personas cuya vida está principalmente destinada a ser un eslabón más de la inercia consumidora. No le faltaba razón. Poco a poco vamos viendo crecer esa espiral en la que desde pequeños, se nos crea la necesidad de consumir compulsivamente. Y sobre todo, de consumir aquello que no necesitamos.

MENTALFrente a una publicidad constante orientada al consumismo extremo, unos medios de comunicación que lo alimentan, o un poder empresarial y financiero centrado en que este modelo no cambie, de poco sirve explicar a unos y otros hacia dónde nos lleva esta dinámica de vida. Y a pesar de lo que pueda parecer, la solución no pasa por ningún tipo de acción radical.

No se trata de ‘borrar del mapa’ el poder que nos domina y decide sobre nuestras vidas, sino de cambiar la mentalidad individualista y deshumanizada de donde parte este sistema tan injusto, tan desigual. Mientras no sea la sociedad la que cambie, podríamos desmantelar una y otra vez grupos de poder o gobiernos codiciosos, que volverían a ser sustituidos por otros con idéntica mentalidad. La desigualdad social tampoco se soluciona imponiendo a toda la población el mismo nivel de riqueza; sino con las mismas oportunidades, derechos y libertades para todas las personas. El consumismo no se vence a través del consumo ‘cero’; sino siendo conscientes de las consecuencias del consumo irracional, usando (cuando nos sea posible) medios de intercambio alternativos al dinero y consumiendo de forma ética y responsable. Por suerte poco a poco se va entendiendo este constructivo mensaje, aunque la presión ejercida para que seamos una sociedad codiciosa, obsesionada con el dinero y totalmente dependiente de cosas que no necesitamos, sea muy grande.

Se dice que estamos en una época transitoria, entre una etapa que se resiste a acabar y otra que no se decide a empezar. De nosotros depende acelerar ese proceso y dar paso a aquello que tanto demandamos. Pasemos de la protesta a la propuesta. Lo que puedas, donde puedas, cuando puedas; pero formando parte de la solución, no del problema. Claro que es posible.

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Plagas control en la cocina durante el verano

 Plagas control en la cocina durante el verano Durante el verano deben intensificarse las tareas de limpieza en las cocinas para evitar que las plagas se conviertan en una amenaza para la salud

El aumento de las temperaturas lleva asociado un incremento de la población de plagas de cucarachas, hormigas o moscas en las cocinas, con riesgo de infección de los alimentos.

Las plagas pueden ser transmisoras de enfermedades porque contaminan los alimentos destinados al consumo humano. Por este motivo, es importante intensificar las tareas de limpieza y mantener unas condiciones higiénicas adecuadas para evitar que se conviertan en una amenaza para la salud. El artículo explica cómo proteger los alimentos y las áreas de cocina de insectos y la relación que guardan las moscas como vectores de patógenos en los alimentos.

Fuente: consumer (3 de julio de 2013)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Llega el buen tiempo y con él salen insectos y otros animales molestos. En las cocinas, estos pueden transferir microorganismos nocivos a los alimentos y superficies donde se manipulan. Las plagas son apariciones masivas de cucarachas, moscas y otros insectos. También debe tenerse en cuenta que las mascotas, como perros y gatos, son portadores de microorganismos y parásitos que llevan en patas o piel. Para que no se conviertan en un problema de seguridad alimentaria, es importante tener un cuidado riguroso de la limpieza, sobre todo en los rincones y lugares poco accesibles, que es donde suelen acumularse. También es importante no olvidar zonas como los cubos de basura, donde se acumulan restos de comida y acaban por ser un lugar muy atractivo para las plagas.

Proteger los alimentos de las plagas

Una de las prioridades cuando se trata de evitar que las plagas «ocupen» nuestras cocinas es evitar que existan deficiencias estructurales que se puedan convertir en refugios para insectos, así como zonas de difícil acceso para limpiarlas. En estos casos, suelen ser un lugar idóneo para que se acumule suciedad y desperdicios, así como humedad, factores que atraen mucho a los insectos. Las hormigas, por ejemplo, suelen estar presentes donde hay alguna fuente de alimento, y se suele encontrar no una, sino varias en busca de alguna miga. Las hormigas comen casi cualquier cosa, así que deben evitarse restos de migas de cualquier alimento o restos de grasa acumulada en determinadas zonas.

La lucha contra las plagas en las cocinas debe tener en cuenta algunos puntos básicos:

• Para evitar que entren, antes de almacenar los alimentos, debe comprobarse si hay alguna plaga.

• Mantener puertas y ventanas cerradas.

• Limpiar de forma rápida cualquier líquido que derrame.

• Mantener las zonas donde se almacenan alimentos limpias y sin humedad.

• Reparar grifos que goteen o estén obstruidos.

• Guardar la comida en recipientes herméticos.

• Consumir antes los productos que lleven más tiempo en la despensa.

• Depositar la basura en contenedores que tengan tapadera y vaciarlos de forma periódica.

• Mantener los animales domésticos fuera de las zonas de preparación de alimentos.

Una de las causas de contaminación de los alimentos es la interacción entre estos con plagas, sobre todo moscas, roedores y cucarachas, que actúan de vectores de contaminantes. Insectos y roedores pueden contaminar los alimentos por el contacto de los microorganismos que transportan en su cuerpo, o a través de las deyecciones. Las plagas necesitan alimento y un lugar para poder sobrevivir, por tanto, si se actúa sobre estos factores se puede impedir que las plagas alcancen los alimentos.

Moscas y patógenos

Las moscas pueden ser portadoras de Salmonella, Campylobacter y E. coli, entre otros

Las moscas domésticas se suelen reproducir en estiércol, excretas de seres humanos, aguas residuales, vegetales u otros residuos orgánicos en descomposición. Suelen encontrarse cerca de fuentes de alimento. Las moscas pueden transmitir disentería, diarrea, además de otras afecciones. Algunos estudios han demostrado que la mosca ocupa un lugar destacado en la transmisión de microorganismos a la leche durante el ordeño ya que depositan gérmenes. También es importante en las moscas la transmisión de Salmonella, que puede hospedarse en su intestino hasta 35 días.

Otros patógenos de los que son portadoras las moscas son Campylobacter y E. coli. Según estudios realizados, más de 100 patógenos se relacionan con las moscas. Las formas de transmisión incluyen superficies, regurgitación de comida y defectación, de ahí que se las considere portadoras naturales de patógenos. Los «transportan» en sus patas o los expulsan. La higiene es fundamental para evitar estas intoxicaciones, así como evitar acumular basura y no almacenar alimentos al exterior sin protegerlos, mantener las ventanas cerradas o no dejar platos con restos de alimentos en la cocina.

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Como prevenir Shigella en los ALIMENTOS

 Shigella Como prevenir Shigella en los ALIMENTOS

La higiene del manipulador juega un papel importante en su prevención, aunque no es la única premisa

Shigella es un microorganismo bacteriano patógeno para el organismo humano.

Es originario de los intestinos de los animales y muy invasivo.

Su intoxicación se conoce como shigelosis, se transmite por el agua y por los alimentos y es una de las causas más frecuentes de diarreas de origen bacteriano.

Su presencia indica una importante falta de higiene y puede transmitirse de persona a persona, a través de las manos, por el agua, por insectos o por contaminación fecal. Este artículo detalla cómo evitar Shigella de forma fácil, qué medidas deben adoptar las personas que ya tienen la bacteria y las formas de contagio.

Fuente: consumer (9 de enero de 2013)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

shigellaSi se ingiere Shigella, su toxina penetra en la mucosa intestinal y provoca la shigelosis. Los síntomas de la enfermedad se desarrollan entre uno y tres días después de la ingestión y se inician con fiebre, dolor abdominal y diarrea acuosa.

Duran entre cuatro y siete días, aunque según el tipo de cepas de la bacteria, la intoxicación puede ser mucho más grave y la duración supera los diez o doce días. Una de las características que destaca de esta contaminación es su rápida propagación, ya que la bacteria tiene una dosis infectante baja: bastan de 10 a 200 microorganismos para desatar los síntomas.

Desde el punto de vista bioquímico, Shigella es un microorganismo difícil de distinguir de E. coli, Salmonella o Citrobacter spp. En cuanto a su contaminación por alimentos, es también muy similar a las otras bacterias. Como en todas, la higiene del manipulador juega un papel importante en su transmisión, aunque no es la única premisa que se debe tener en cuenta para evitar y prevenirla.

Evitar Shigella de forma fácil

Se deben destacar algunos puntos decisivos para la prevención de esta bacteria. Todos y cada uno de ellos son esenciales y ya conocidos, pero las infecciones bacterianas se desarrollan día tras día, lo que es indicativo de que no siempre se tienen en cuenta estos aspectos, que por otro lado son fáciles de llevar a cabo.

• Lavarse las manos con jabón, antes y después de manipular alimentos. La falta de medidas higiénicas de los manipuladores es una de las causas más comunes de contaminación, por lo que es necesario un lavado a conciencia, sobre todo, en los espacios interdigitales. Una vez terminado, hay que secar con papel de un solo uso y asegurarse de que quedan bien secas, ya que la humedad es un factor que beneficia el crecimiento de las bacterias.

• Si se está en contacto con personas infectadas, deben extremarse las medidas de higiene: lavarse las manos tras el contacto con ellas, así como los utensilios que se usen, sábanas y ropa. También hay que lavarse las manos después de usar el baño o cambiar pañales.

En cuanto a las posibles causas de transmisión, hay que saber lo siguiente:

• El AGUA es el alimento que más se relaciona con la transmisión de la bacteria, por lo tanto, debe asegurarse su procedencia. El agua contaminada con heces fecales es otra de las causas comunes de contaminación.

• Shigella está presente en alimentos con una tasa de humedad alta, como leche, verduras, vegetales crudos y frutas; y se asocia a ensaladas, productos lácteos, huevos y ovoproductos.

• También se detecta en alimentos como el atún, los langostinos, el pavo y las salsas preparadas.

A partir de estas premisas, los consumidores deben tener en cuenta que:

• La bacteria es sensible al calor, con lo que muere a temperaturas iguales o superiores a 70ºC.

• Se deben evitar los alimentos crudos o poco cocinados, ya que son los más propensos a contaminación por Shigella.

• Para impedir su crecimiento, es fundamental conservar los alimentos bajo temperaturas de refrigeración hasta su consumo.

• Se deben lavar los utensilios y tablas de manipulación antes y después de su uso. Es frecuente la contaminación cruzada, cuando los alimentos ya cocidos entran en contacto con los ingredientes crudos o contaminados (a través de los utensilios de cocina).

En definitiva, una cocción adecuada y una rigurosa higiene durante la manipulación de los alimentos resulta esencial para prevenir la infección de Shigella, que se origina, en la mayoría de los casos, por la ruta oral-oral.

Qué deben evitar las personas infectadas

Las personas infectadas con la bacteria deben tener en cuenta algunos aspectos para obstaculizar la propagación de la enfermedad a personas sanas.

• Evitar trabajar en puestos cuyo riesgo de transmisión sea elevado, como locales expendedores de alimentos, cuidado de niños y ancianos o trabajadores de la industria alimentaria que estén en contacto directo con los alimentos ya procesados o pendientes de procesar.

• No preparar comidas en casa. Es preferible que las personas infectadas no manipulen los alimentos en ningún caso.

• Rechazar el contacto directo con niños, ancianos o personas con un sistema inmunitario deficiente, ya que en estos casos el contagio es fácil.

FORMAS DE CONTAGIO

La bacteria se puede ingerir de varias maneras, aunque las más directas tienen su origen en los alimentos y en el agua. Respecto a los alimentos, la presencia de insectos como las moscas en la zona donde se manipulan favorece el contagio, ya que pueden reproducirse en excrementos infectados y, al posarse sobre la comida, contaminarla. En cuanto al agua, nadar en aguas residuales supone un riesgo, debido a la presencia de heces contaminadas, tanto de animales como de personas.

En este último caso, hay que extremar las pautas de higiene. Shigella está presente en las heces de las personas infectadas hasta dos semanas después de su recuperación. De ahí que la mayoría de los contagios sean resultado de la bacteria, que pasa de las heces o las manos sucias de una persona a la boca de otra. Esto ocurre sobre todo cuando los hábitos de higiene básicos y lavado de las manos son ineficientes o escasos y, en especial, entre niños pequeños que no están familiarizados con la limpieza de manos y el uso del inodoro.

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Pesticidas causan Parkinson

 Pesticidas causan ParkinsonPESTICIDAS un gran PELIGRO

Neurólogos de la Universidad de California encontraron una prueba más en la relación entre el uso de pesticidas y el aumento de la enfermedad de Parkinson, informaron en un comunicado de enero.

Fuente: La Gran Época (16/01/13)
Por Anastasia Gubin

“Hasta la fecha los rociados químicos de paraquat, maneb y ziram se han vinculado al aumento de la enfermedad, no sólo entre los trabajadores del campo, sino en las personas que simplemente vivían o trabajaban cerca de los campos por las posibles partículas inhaladas”, comunicó, Jeff Bronstein, autor principal del estudio y profesor de neurología de la UCLA.

Ahora los investigadores descubrieron que otro de los pesticidas, el benomil, aunque ya fue prohibido hace diez años, demuestra que sus efectos tóxicos persisten.

El pesticida benomil impide a una enzima llamada ALDH (aldehído deshidrogenasa), realizar su trabajo de mantener en límites bajos al compuesto DOPAL, que se produce en el cerebro. Cuando el ALDH no es capaz de controlar las cantidades de DOPAL en el cuerpo del ser humano, este se acumula y daña a las neuronas, aumentando el riesgo de un individuo para desarrollar Parkinson.

Otro autor del estudio, el doctor Arthur G. Fitzmaurice explica que solo un mínimo de casos podría eventualmente ser atribuido a alguna variación genética.

“Como resultado, los factores ambientales son casi seguro que juegan un papel importante en este trastorno», dijo Fitzmaurice.

«La comprensión de los mecanismos pertinentes – en particular el que provoca la pérdida selectiva de neuronas dopaminérgicas (relacionadas al DOPAL), pueden proporcionar pistas importantes para explicar cómo se desarrolla la enfermedad”, agregó el especialista.

Estudios anteriores revelaron que el pesticida benomil puede provocar tumores al hígado, malformaciones cerebrales, además de efectos reproductivos y cancerígenos, por lo que fue prohibido en 2001, después de ser usado por 30 años en los campos de California, informa el comunicado.

Los efectos del benomil en el Parkinson muestran que su toxicidad es a largo plazo, incluso después de una década. Para demostrar esto los científicos determinaron si la exposición en modelos experimentales podría duplicar algunas de las características patológicas de la enfermedad.

En los cultivos celulares se encontró que el benomil destruyó específicamente a las neuronas dopaminérgicas, es decir, relacionadas con el DOPAL.

En otras pruebas desarrolladas en los peces cebra de agua dulce, se observó a través de sus tejidos transparentes, que solo perdió neuronas dopaminérgicas y las demás neuronas no fueron afectadas. Este pez es frecuentemente usado en investigaciones pues al ser transparente es fácil observar el color de los indicadores sanguíneos.

«Hemos observado que en animales y cultivos celulares, los pesticidas agrícolas desencadenan un proceso neurodegenerativo que provoca el Parkinson», concluye el Dr. Bronstein, director del Programa de Trastornos del Movimiento UCLA.

Como los estudios epidemiológicos demuestran que la enfermedad se produce “a tasas elevadas entre los agricultores y las poblaciones rurales”, los investigadores señalan que esto refuerza la hipótesis de que “los pesticidas pueden ser parcialmente responsables, y el descubrimiento de esta nueva vía puede ser un nuevo camino para el desarrollo de fármacos terapéuticos».

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QUESOS el OZONO en la INDUSTRIA LÁCTEA

 QUESOS y QUESOS el OZONO en la INDUSTRIA LÁCTEAQUESOS el OZONO en la INDUSTRIA LÁCTEA

QUESOS el OZONO en la INDUSTRIA LÁCTEA

En aquellas posiciones en que se requiere una higienización periódica, los sistemas de OZONO se utilizan de un modo económico y práctico para la limpieza de tuberías, cargadores, tanques y equipos de todo tipo utilizados en fábricas de alimentos líquidos.

El OZONO es una herramienta de producción que ahorra miles de euros en gastos de operación y tiempo de paradas.

La superioridad de los sistemas de OZONO automatizados ha sido ampliamente demostrada en tres áreas principalmente:

1. Desinfección más rápida debido al alto poder de oxidación del OZONO.

2. Reducción en el coste de operación.

3. Tratamientos fiables y repetibles.

Los procesos convencionales como esterilización con vapor exhiben un alto grado de variación en el tratamiento. Sin embargo, los métodos basados en el OZONO pueden facilitar el cumplimiento de las validaciones FDA e incluso de las certificaciones ISO 9.000 e ISO 14.000 debido a la mejora en la consistencia y a capacidad de repetibilidad de los tratamientos.

El OZONO es tan efectivo que muchos usuarios de alimentación, electrónica y farmacia ahora aplican OZONO en continuo, a niveles muy bajos, para reducir el nivel total de carbono en su agua de proceso.

EL OZONO EN LA FABRICACIÓN DE QUESO

En la curación de los quesos, es necesaria una humedad relativa elevada, del 80% al 97%. En estas condiciones, el queso es especialmente propenso a la formación de moho que, posteriormente, será necesario eliminar mediante lavado y raspado a fondo, para que no decaiga su aspecto. Estas circunstancias ponen límite a la humedad relativa, tan imprescindible en su curación.

El OZONO, al impedir la aparición de mohos, permite trabajar a humedad elevada con la siguiente disminución de la pérdida en peso y el ahorro en el raspado, haciendo posible una mayor densidad en el almacenaje y al mismo tiempo que suprime los olores evitando las molestias al personal.

La concentración de OZONO requerida en estos casos es de 1 ppm. Diversos ensayos han manifestado que, con esta dosificación, a una temperatura de 16º C y una HR del 80% al 85%, se ha prolongado el tiempo de depósito durante más de 21 semanas, sin que se manifieste la presencia de mohos visibles.

Es importante valorar si el almacenamiento de los quesos se produce en plancha de madera o de plástico, pues la madera absorbe agua y en el interior de la misma se produce la acomodación de esporas y hongos que posteriormente pueden inducir la aparición de los mismos en la interfase con la pieza del queso. Es necesario realizar un lavado a fondo de dichas planchas con agua ozonizada para garantizar su desinfección.

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