Encuentran restos de insecticidas en delfines de Brasil

 insecticidas Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han dirigido una investigación que ha encontrado restos de insecticidas en delfines de Brasil. Hasta ahora, los investigadores pensaban que los mamíferos degradaban y expulsaban estos compuestos en su totalidad.

Fuente: ambientum (18/7/2012)

Las mayores concentraciones se han localizado en las crías, no preparadas para metabolizar estos compuestos. El estudio aparece en el último número de la revista Environment International.

En el trabajo, dirigido por la investigadora del CSIC Ethel Eljarrat, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA), se han analizado muestras extraídas de 23 delfines hallados muertos varados en playas brasileñas o atrapados en redes de pesca.

“Estos contaminantes encontrados en los delfines son insecticidas piretroides, es decir, los de uso común en los hogares y en los campos agrícolas. Hasta ahora se pensaba que estos compuestos se degradan en el organismo y se expulsan”, detalla el investigador del CSIC y director de la investigación, Damià Barceló.

Diferencias entre las crías y los ejemplares adultos

Los resultados muestran concentraciones de piretroides en los delfines adultos de 7,04 nanogramos por gramo de grasa en adultos y 68,4 nanogramos por gramo de grasa en las crías. Los investigadores destacan la gran diferencia en las concentraciones de contaminantes entre los adultos y las crías. Según señalas los investigadores, “las crías han recibido los contaminantes por transmisión materna”.

Para confirmar la transmisión de la madre a la cría, se analizaron muestras de leche materna y de placentas de delfín. Los análisis mostraron que en la leche materna había entre 2 y 4,7 nanogramos de piretroides por gramo de grasa en la leche materna.

Además, algo que refuerza la hipótesis, es que se han encontrado entre 331 y 1.812 nanogramos por gramo de grasa en las placentas.

“En general, los piretroides se metabolizan y degradan, pero ahora queda claro que no se eliminan completamente, por lo que una parte que se acumula en el organismo”, explica Eljarrat.

La investigadora del CSIC añade: “El uso constante de piretroides en la agricultura y en los hogares, y su dispersión en el entorno, hace que las concentraciones en el mar, por mínimas que sean, acaben llegando a los peces y a los delfines. Además, creemos que los delfines no están preparados para metabolizar esos compuestos cuando son crías, sino que su organismo empieza a degradarlos y expulsarlos cuando se convierten en ejemplares adultos”.

El uso de los piretroides

Los piretroides son insecticidas de uso común, presentes en productos como los dispositivos anti mosquitos, las fórmulas anti piojos o algunos insecticidas de uso hortícola. También se usan a mayor escala en algunos países, como Brasil, para el control de la malaria y el dengue.

Los piretroides se degradan al ser expuestos a la luz solar, y en el medio ambiente acaban por desaparecer por degradación.

Para localizar los delfines se ha contado con la colaboración de tres universidades de Brasil y la ONG Projecto BioPesca.

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¿Cómo contaminan tus empastes dentales?

empastes empastes ¿Cómo contaminan tus empastes dentales?

Durante muchas décadas, los dentistas de todo el mundo han estado empleando una amalgama que contiene mercurio para empastar las caries de nuestra dentadura.

No es una forma elegante de atajar con el problema (al sonreír, muchos parecen Tiburón, si aquel villano gigantón de James Bond), pero es lo que había.

Fuente: xatakaciencia.com (2 mayo 2012)

El problema de esta clase de empastes tan generalizados, sin embargo, no es su estética metalúrgica sino que constituyen una fuente de contaminación.

El mercurio contenido en esta amalgama es relativamente inofensivo. Pero sólo si hablamos de una boca individual. El problema llega cuando fallecemos y decidimos que nuestro cuerpo sea cremado, y cuando esa idea la tienen otras millones de personas del mundo. Entonces el mercurio de los empastes se libera y se suma a la nube de mercurio que surge de las chimeneas de las centrales térmicas alimentadas con carbón, tal como denuncia Tim Flannery en su libro Aquí en la Tierra.

Sube a lo más alto de la atmósfera y es probable que acabe cayendo en algún mar remoto. El mercurio permanece en su forma elemental mientras se encuentra en la superficie del océano iluminada por el sol. Pero, con la ayuda del mismo plancton y el mismo krill que absorben las partículas radiactivas, pronto llega a las profundidades abisales, y allí se transforma en una modalidad altamente tóxica denominada metilmercurio. Nadie sabe exactamente cómo se produce esa transformación, pero es probable que las bacterias desempeñen un papel significativo.

El principal problema del metilmercurio es que es absorbido con facilidad por los seres vivos, y en los peces y mariscos se bioacumula (penetra en los tejidos y permanece allí). Es decir, que si un pez se come cien krills, ingerirá una dosis multiplicada por cien.

Y así va subiendo por la cadena alimentaria marina, hasta que los depredadores más grandes, como los tiburones y los peces espada, acumulan niveles peligrosos de mercurio. ¿Y quién se come los tiburones y los peces espada?. El máximo depredador y el depositario último de cualquier cosa que se bioacumule: el ser humano.

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Sí el cielo se desploma sobre nuestras cabezas

 cielo cielo Sí el cielo se desploma sobre nuestras cabezas

En efecto, el ancestral miedo de que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas se está haciendo realidad. Pero, por supuesto, no es exactamente el cielo lo que cae, sino las nubes.

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. (27/02/2012)
Autor:   J. de Jorge

Un satélite de la NASA ha descubierto que las nubes de la Tierra están cada vez más bajas. En concreto, han perdido un 1% de su altura -de 30 a 40 metros- a lo largo de la última década. Este fenómeno tiene implicaciones potenciales para el clima mundial en el futuro. Según los científicos, de continuar este proceso, nuestro planeta podría enfriarse de manera más eficiente, reduciendo la temperatura de la superficie del planeta y «ralentizando potencialmente los efectos del calentamiento global».

Científicos de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda analizaron mediciones de la altura de las nubes tomadas durante diez años (de marzo de 2000 a febrero de 2010) por instrumentos de la nave espacial Terra de la NASA. El estudio, publicado recientemente en la revista Geophysical Research Letters, revela una tendencia general a la disminución de altura de las nubes. El promedio se redujo en alrededor de un 1% durante la década, es decir, de 30 a 40 metros. La mayor parte de la reducción se debió a un menor número de nubes que se producen a gran altura.

El investigador principal, Roger Davies, explica que si bien el registro es demasiado pequeño para ser definitivo, proporciona un indicio de que algo muy importante podría estar pasando. Aunque es necesario realizar un seguimiento a más largo plazo para determinar la influencia de este proceso en las temperaturas globales.

ENFRIAMIENTO

Una reducción constante en la altura de las nubes permitiría a la Tierra enfriarse al espacio de manera más eficiente, reduciendo la temperatura de la superficie del planeta y potencialmente ralentizando los efectos del calentamiento global. Esto puede representar un mecanismo de «retroalimentación negativa», un cambio provocado por el calentamiento global que, por extraño que parezca, ayuda a contrarrestarlo. «No sabemos exactamente lo que hace que las nubes disminuyan de altura», dice Davies. «Pero tiene que ser debido a un cambio en los patrones de circulación que dan lugar a la formación de nubes a gran altura».

La nave Terra seguirá recopilando datos para ver si esta tendencia continúa.

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CONTAMINACION nuestra CONTAMINACION interna

 CONTAMINACION nuestra CONTAMINACION interna CONTAMINACION CONTAMINACION nuestra CONTAMINACION interna

Los compuestos tóxicos persistentes son un grupo de compuestos químicos que tienen en común características físicas, como por ejemplo que muchos de ellos contienen átomos de cloro

Fuente: Ecoticias (07/03/2012)
Por Gloria Valdivia

Miquel Porta es Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) de Barcelona. Es uno de los editores del libro Nuestra CONTAMINACION interna, que examina los efectos de los compuestos tóxicos persistentes (CTPs) sobre la salud humana. Hemos hablado con él para que nos explique qué son exactamente estas sustancias y qué podemos hacer para rebajar los niveles de CONTAMINACION a que estamos expuestos a lo largo de toda la vida, desde el embrión.

¿Qué son los compuestos tóxicos persistentes?

Los compuestos tóxicos persistentes son un grupo de compuestos químicos que tienen en común características físicas, como por ejemplo que muchos de ellos contienen átomos de cloro, lo que hace que sean muy persistentes en el organismo humano y en el medio ambiente. De hecho, el cuerpo humano, y el de los otros seres vivos, tiene muchas dificultades para eliminarlos y, por lo tanto, se acumulan. Se disuelven muy bien en grasa, son lo que en inglés se conoce como ’fat lovers’ (amantes de las grasas). Son sustancias tan diferentes como el insecticida DDT, los PCBs o las dioxinas. La peculiaridad de las dioxinas es que no se fabrican intencionadamente, sino que se generan en la combustión de plásticos. Son compuestos, pues, que forman parte de nuestra vida cotidiana. La causa principal de la CONTAMINACION humana por CTPs es clara: cómo vivimos.

¿Cómo pasan los CTPs a formar parte del organismo humano?

Normalmente nos llegan disueltos en las grasas animales, porque ya forman parte de ellos, lo obtienen de los piensos con que se alimentan. Actualmente gran parte de la población mundial come alimentos de origen animal que contienen estos compuestos. A niveles muy bajos, pero este es el origen. Y las concentraciones crecen a lo largo del tiempo por acumulación en el cuerpo humano. La exposición es crónica, y los efectos no son inmediatos ni a corto plazo, pero existen.

¿Qué efectos tienen los CTPs sobre la salud?

El abanico es amplio e importante: son promotores tumorales, neurotóxicos, disruptores endocrinos, hepatotóxicos, alteran los sistemas de defensa del organismo, son immunosupresores y muchos son cancerígenos demostrados, como las dioxinas. En general, alteran el funcionamiento de los genes. Yo creo que los CTPs contribuyen en buena parte a la carga de enfermedad que sufrimos actualmente.

¿Qué sectores de la población son más vulnerables? ¿Nos afectan a todos por igual?

Los niños, las embarazadas, la gente mayor, las personas con afecciones cardíacas o enfermedades respiratorias son más susceptibles.

Y ciertos grupos de trabajadores que han sido más expuestos por su profesión. Pero lo cierto es que los CTPs afectan toda la población, nadie es invulnerable. Tenemos que ser capaces de concienciar, pero sin crear miedo. El miedo es antisaludable.

¿Por qué no se habla más de ellos si son tan importantes?

Yo creo que hay algunos temas que la propia comunidad científica, las organizaciones ciudadanas y las administraciones prefieren ignorar, mirar hacia otro lado, en parte de forma deliberada. Esto es cobardía política, pero los ciudadanos también tenemos mucha responsabilidad en estas cuestiones. Los resultados científicos lo dicen claro, y ya no es una cuestión de principio de precaución, de prohibir por si acaso. Tenemos evidencia de que hacen daño. Hace más de diez años que pedimos incorporar los análisis de CTPs a las encuestas de salud en toda España y sólo se ha hecho en Cataluña y en Barcelona ciudad. Los políticos no han querido hacerlo en ningún otro lugar y las organizaciones ciudadanas tampoco lo han pedido con suficiente fuerza. Los ciudadanos están poco concienciados. Si nos informamos y nos organizamos, los políticos tendrán que ser sensibles a lo que pedimos.

¿Qué se ha hecho hasta ahora para evitar la presencia de los CTPs?

La inmensa mayoría de estos compuestos, sobre todo los que contienen cloro, ya han sido prohibidos, pero continúan presentes. Por ejemplo, el DDT se prohibió hace más de 30 años y en un estudio reciente de población en Cataluña se encontró en el 88% de los casos. Su principal metabolito, el DDE, lo detectamos en el 100% de la población. En Barcelona el DDT se encuentra en el 97% de las personas. ¿Cómo se explica? Hay una industria legal de reciclaje de las grasas de los animales muertos en los mataderos para hacer piensos. Y como la combustión no les hace nada a los CTPs organoclorados, eso significa que continúan a la cadena alimentaria. El problema es complejo, pero mi conclusión es que como sociedad estamos fracasando. Queremos comer mucho y a precios muy bajos, hemos democratizado el consumo de carne, pagamos una miseria a los agricultores… Hemos fracasado como sociedad, este modelo de crecimiento que sin duda nos ha aportado beneficios sociales y humanos enormes, ha fracasado al evitar la CONTAMINACION por productos tóxicos. Todo esto no nos ha salido gratis. La CONTAMINACION interna es la factura que estamos pagando por la forma en que vivimos. ¿Cómo se explica, si no, la gran cantidad de cánceres o enfermedades degenerativas en personas de todas las edades, por ejemplo?.

¿Qué podemos hacer para que esto cambie?

Pedir más estudios, informarse, reflexionar y concienciarse. Pedir prácticas agrícolas más sostenibles, protección medioambiental.

Incorporar la salud pública y la salud ambiental a todas las agendas puede llevar a dinamizar políticas de seguridad alimentaria, de comercio justo y sano… Tenemos que dejar de lado las actitudes de ‘no se puede hacer nada’ y darnos cuenta que todos podemos actuar. Y podremos forzar políticas más saludables. Y vivir de otro modo.

¿Cómo tendríamos que comer para minimizar la ingesta de CTPs?

Hay que tener claro que en el caso de los CTPs los efectos son acumulativos y a largo plazo, no se trata de intoxicaciones agudas sino de una CONTAMINACION crónica. Un cambio de hábitos no hará que desaparezcan inmediatamente, pero puede ayudar a medio plazo. Y tampoco tenemos que dejar de disfrutar de la vida, pero en general la opción sería una dieta más sana, con más verduras libres de plaguicidas y menos carnes y pescados grasas alimentadas con piensos.

En conclusión, los compuestos tóxicos persistentes son peligrosos, son invisibles y muy difíciles de evitar. Individualmente podemos hacer muy poco. Pero ignorarlos no es la solución. Cada pequeño gesto cuenta y cuantos más seamos, más haremos.

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Descubren una rara PARTICULA que podría ayudar a enfriar la Tierra

 PARTICULA  PARTICULA Descubren una rara PARTICULA que podría ayudar a enfriar la Tierra

Un grupo de investigadores pertenecientes a la Universidad de Manchester, la Universidad de Bristol y los Laboratorios Nacionales Sandia han encontrado una PARTICULA que podría contribuir a ‘enfriar el planeta’.

FUENTE: ABC Periódico Electrónico S.A. (17/01/2012)

Estos científicos han descubierto en la atmósfera terrestre una PARTICULA llamada birradical Criegee y postulada hace unos 60 años, que podría desempeñar un importante papel en el enfriamiento de la Tierra, incluso compensando el calentamiento global que está teniendo lugar en este momento.

El calentamiento global es cada día más evidente, y los científicos de todo el mundo buscan la forma de poner fin a este aumento en la temperatura de nuestro planeta. Ahora, un grupo de químicos británicos y estadounidenses, pertenecientes a la la Universidad de Manchester, la Universidad de Bristol y los Laboratorios Nacionales Sandia han descubierto una molécula denominada birradical Criegee que puede ayudar a combatir este calentamiento. Los resultados de su trabajo han sido publicados en la prestigiosa revista Science y -según parece- el efecto de enfriamiento se produce gracias a que esta molécula se comporta como un poderoso oxidante del dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre, conocidos contaminantes atmosféricos.

FABRICADOS EN ENORMES CANTIDADES

Según han explicado, estos birradicales pueden obtenerse a partir de oxígeno y gas metano. Una vez dispersados en la atmósfera, son capaces de transformar el dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre en aerosoles que ayudan a formar nubes en la atmósfera que contribuirían a enfriar el planeta. A pesar de que este artículo es el responsable de la repentina fama de estos radicales, su existencia se conoce desde hace unos 60 años, cuando fueron postulados por primera vez por Rudolf Criegee. Sin embargo, nunca habían sido detectados. Para encontrarlos han utilizado un dispositivo que aprovecha la radiación emitida por un sincrotrón del Lawrence Berkeley National Laboratory, y posiblemente algún día puedan ser ‘fabricados’ en enormes cantidades para -una vez liberados a la atmósfera- contribuir a detener el calentamiento global.

Obviamente, antes de siquiera pensar en embarcarse en un proyecto semejante, habría que analizar profundamente cuáles serían sus efectos a largo plazo para evitar terminar como Venus.

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La basura electrónica se dispara

La basura electrónica basura  La basura electrónica se dispara

La recogida y gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) ha aumentado un 42%

Muchos equipos electrónicos contienen sustancias que pueden ser tóxicas pero también metales valiosos reutilizables como materia prima

Fuente: levante-emv (18 mayo 2012)
J. SIERRA VALENCIA

Hay una basura que no huele y que apenas ensucia pero que resulta tan tóxica o más que cualquier otro residuo conocido y que al mismo tiempo esconde en su interior metales preciosos por los que todavía se mata en selvas remotas. Se trata de los Residuos de Aparatos Eléctrico y Electrónicos (RAEE), que cuentan desde ayer con una planta de transformación final en la localidad valenciana de Beniparrell con capacidad para tratar 20.000 toneladas.

En Recytech Iberia conviven frigoríficos cargados de gases CFCs -corresponsables del cambio climático y protagonistas de la destrucción de la capa de ozono.

Equipos de música, mandos a distancia, teléfonos móviles en desuso; televisores de tubo catódico que conviven ya con pantallas leds de última generación y ordenadores. Algunos de estos elementos contienen gases y sustancias muy tóxicas que hay que recuperar, pero también son una fuente de materias primas tan cotizadas como el cobre, el estaño e incluso el oro y la plata contenido en las placas base de muchos equipos electrónicos.

La nave es un monumento a la sociedad de consumo. También a una cierta cultura del despilfarro, aunque el reciclaje otorga una segunda vida y un valor que no existe en el vertedero. Es también una imagen del futuro.

Gustavo Espejo, director general de Recytech asegura que en los últimos años la recogida de RAEE «ha aumentado entre un 20 y un 42%, la recogida de la basura electrónica, dependiendo del tipo de producto. En 2005 se reciclaba un kilo por habitante; ahora estamos en 3,5 kilogramos y Europa proyecta alcanzar la cifra de 8 kilos por persona y año en 2019».

Recytech se nutre de los materiales recogidos en los ecoparques de la Comunitat Valenciana y de convenios con grandes distribuidores de electrodomésticos. Los materiales aprovechables viajan a China, Alemania o acaban formando parte de un teléfono de última generación.

La empresa valenciana participa en programas LIFE europeos como HTWT, para incrementar el reciclaje de las pantallas de LCD, plasma y paneles solares; o Ecovitrium, que investiga procedimientos para recuperar sin riesgo miles de toneladas de tubos catódicos de los viejos televisores.

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El ruido provocado por el hombre fragmenta las poblaciones de aves

 ruido El ruido provocado por el hombre fragmenta las poblaciones de aves

Investigadores del área de Zoología de la Universidad de Salamanca han analizado los últimos ocho años el canto de las diversas aves paseriformes en España y en Brasil

En algunas especies, el canto es fundamental para defender su territorio y atraer una pareja. Sin embargo, el ruido provocado por el hombre en ciudades y carreteras hace que las aves alteren su forma de comunicación y traten de adaptarla a las circunstancias, hasta tal punto que individuos de una misma especie pero de diferentes zonas tendrían dificultades para comunicarse. De esta forma, el hombre estaría provocando de manera involuntaria una fragmentación en las poblaciones.

Fuente: José Pichel Andrés/DICYT)(15 enero 2012)

«Nuestra premisa es que, si hay un gran ruido ambiental, las aves van a tener que modificar su canto con un rango de frecuencias distinto y tonos más altos o más bajos de cara a que otros congéneres les escuchen», explica en declaraciones a DiCYT Salvador Peris, catedrático de Biología Animal de la Universidad de Salamanca y autor de diversas publicaciones científicas desde 2004 sobre este tema.

Los trabajos se han centrado en especies de mirlo (Turdus) y chochín (Troglodytes) en el estado brasileño de Pará, en la zona del Amazonas, y en la provincia de Salamanca para comparar posibles diferencias entre una zona tropical y una de clima continental, pero en general «hay poblaciones dentro de una misma especie tan separadas por el canto que pueden llegar a no encontrarse, estamos ante una fragmentación de las poblaciones debido a nuestras infraestructuras viarias», apunta. En este sentido, es posible que un mirlo de una ciudad española pueda ser incapaz de comunicarse con uno de campo. «A esto lo llamamos mutación cultural, que es más rápida que la mutación genética», señala Peris, «y da como resultado una fragmentación de las poblaciones».

Todas las aves paseriformes emiten sonidos innatos que tienen que ver con la estructura de la siringe, que es el órgano vocal de las aves, un órgano muy complejo. Sin embargo, la capacidad de aprendizaje de nuevos cantos varía mucho entre unas especies y otras. Así, un chochín puede tener hasta 10 cantos, un mirlo 15 y un ruiseñor llega a 110. «Cuanto más grande es el abanico, más grande es la parte aprendida. Si un ave vive un promedio de tres a seis años, tiene tiempo de aprender e incorporar nuevos cantos y desechar los que no le han sido útiles para defender un territorio y atraer un congénere del sexo opuesto», comenta.

Entre otros asuntos, el equipo de la Universidad de Salamanca ha analizado cuestiones concretas como la fluctuación de poblaciones de aves en la provincia de Salamanca en carreteras con distintos niveles de tráfico, comprobando que los lugares ruidosos afectan a la presencia de estos animales. Entre las especies cuya población decae están las aves migrantes transaharianas, ya que «tienen repertorios mucho más complejos y, por lo tanto, les afecta más el ruido ambiental», indica el experto.

Otras especies, como gorriones, pinzones y verdecillos «aguantan mucho más el ruido ambiental» y especialmente las denominadas aves urbanas, como los estorninos, que son capaces de «modificar rápidamente su canto, de un año para otro».

De hecho, los efectos de los ruidos sobre estas especies son interesantes desde el punto de vista de la conservación, pero también para ver la «evolución cultural» que representa el canto. «En un mismo individuo o en pocas generaciones cambia más rápido que otros aspectos morfológicos», apunta Peris.

Para desarrollar estas investigaciones, la principal dificultad es grabar en campo, porque los equipos son caros y los problemas técnicos numerosos: hay que evitar el viento, los ruidos de tráfico y los sonidos de otras especies; y procurar grabar a primeras horas, ya que los cantos se producen preferentemente entre las 6 y las 9 de la mañana. Más tarde, se cotejan los cantos de los animales con el ruido ambiental, ya que grabarlo todo al mismo tiempo resultaría carísimo y muy largo de analizar en el tiempo.

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Aluminio en los alimentos

 aluminioEl aluminio es el tercer elemento más presente en la corteza terrestre, junto con el oxígeno y el sílice. Es un metal muy abundante en la tierra, que a menudo se combina con otros elementos y forma compuestos químicos frecuentes en suelos, rocas o en la composición de minerales.

Sin embargo, este metal también puede llegar al organismo humano a través de la dieta, ya que al ser un elemento tan presente en el medio ambiente, se localiza en vegetales, pastos o agua corriente.

Sus efectos son tóxicos para la salud y, por ello, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha estudiado en varias ocasiones su límite de ingesta para asegurar su inocuidad.

Fuente: consumer (16 de enero de 2012)
Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

La EFSA estimó en 2008 que la biodisponibilidad de aluminio en humanos era baja, del 0,1% en alimentos y del 0,3% en agua de consumo. Se calcula que la carga total de aluminio en el cuerpo humano oscila entre 30 mg y 50 mg por cada kg de peso corporal. La mitad se distribuye en el esqueleto y el resto se reparte entre la piel, el tracto gastrointestinal, nódulos linfáticos y otros tejidos blandos. En animales de laboratorio, se han hallado restos de aluminio en el bazo, hígado, huesos, riñones, corazón, pulmones y en el cerebro, después de la ingesta oral de este elemento. A pesar de ello, los expertos mantienen en vigor el estudio realizado en 2008 y aseguran que el aluminio no conlleva riesgo de efectos secundarios.

Este metal se absorbe a través del estómago y los intestinos y se excreta por los riñones. Según el estudio, se estima que se absorbe menos de un 1% del aluminio ingerido y representa un 0,01% en relación con los otros constituyentes presentes en el global de la ingesta diaria de alimentos. Los expertos estiman que su consumo a través de los alimentos no supone ningún riesgo para la salud.

Dieta, principal vía de entrada de aluminio

Vegetales, té y especias son los alimentos con un índice más elevado de aluminio.

La dieta es la principal puerta de entrada de aluminio en el organismo humano. La mayoría de alimentos lo contienen, ya que es un metal omnipresente en el medio ambiente. Los vegetales, el té o las especias tienen el índice más elevado en aluminio, mientras que la carne apenas contiene restos. Según la EFSA, la ingesta diaria procedente de la dieta oscila entre tres y diez miligramos, en función del tipo de alimento y su contenido en aluminio. Estos alimentos están elaborados con sales de aluminio (no autorizadas en todo el mundo), lo que provoca que la cantidad de este metal sea mayor.

El consumo de vegetales es la principal vía de entrada, además de la ingesta de agua.

Aunque parece que la cantidad de aluminio es inferior y no causa problemas, el agua de consumo también contiene pequeñas dosis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) añade, por su parte, que un consumo elevado de analgésicos y antiácidos puede elevar la ingesta de aluminio hasta cinco gramos al día, ya que son también fuente de este metal.

Utensilios y envases de aluminio

Otra vía de entrada son los envases alimentarios, como las latas. El aluminio con que se fabrican entra en contacto con el aire y forma el óxido de aluminio, estable a un pH entre 4,5 y 8,5. Por este motivo, es un elemento idóneo para almacenar muchos tipos de alimentos. Garantiza que estos aumenten su vida útil sin alterar sus características organolépticas, ya que una laca interior protectora impide, además, el contacto del metal con el alimento.

Los utensilios de cocina de aluminio también pueden favorecer la presencia de este metal en las comidas, aunque la cantidad es tan pequeña, que no tiene impacto en el consumo total.

Lo mismo ocurre con el papel de aluminio. No obstante, aunque no se contabilicen en los estudios oficiales, no deben omitirse.

En ollas y sartenes, el aluminio se encuentra en su forma insoluble, de ahí que su transferencia a los alimentos sea mínima. Sin embargo, se aconseja tener precaución en el momento de cocinar alimentos ácidos como el tomate o el limón, ya que pueden disolver la capa superficial de óxido metálico y favorecer la migración de aluminio en los alimentos.

SALUD Y METALES PESADOS

La acumulación de metales pesados en el organismo puede ser la causa de varias enfermedades. Aunque las autoridades competentes velan para que la presencia de estos compuestos tóxicos no suponga un riego para la salud, el riesgo cero no existe.

Entre los más peligrosos destacan el mercurio, el arsénico, el plomo, el cromo o el cadmio. Se consideran tóxicos por las concentraciones en las que pueden encontrarse y no por sus características esenciales, puesto que todos los seres vivos necesitan muchos de estos elementos para funcionar de manera adecuada. Eso sí, en concentraciones muy inferiores.

Se ha estudiado de forma exhaustiva la relación de estos metales pesados con algunos trastornos graves de salud. Varios tipos de cáncer, daños renales, retrasos en el desarrollo cerebral, alteraciones en el sistema inmunológico o, incluso, la muerte pueden ser consecuencia de una exposición prolongada a esos elementos. Según los expertos, la relación metal-enfermedad no está probada al 100%, pero sí hay una gran probabilidad.

El arsénico puede desencadenar bronquitis, cáncer de esófago, pulmón o enfermedades vasculares.

El cadmio está asociado con cáncer de próstata, nefrotoxicidad, alteraciones neurológicas o hipertensión.

El cromo, por su parte, se relaciona con cáncer de pulmón y alteraciones de hígado, y el mercurio afecta sobre todo al sistema respiratorio.

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CO2 en el mar trastorna a los peces

 CO2 El aumento del CO2 en el mar trastorna a los peces, según estudio científico

El aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en los mares trastorna el sistema nervioso de los peces y reduce sus posibilidades de SU VIDA y supervivencia, advierte un estudio científico difundido en Australia.

FUENTE | Agencia EFE (16/01/2012)

«La concentración de dióxido de carbono que se calcula habrá en los océanos a finales de siglo afectará la habilidad de los peces para oír, oler, moverse y escapar de los depredadores», afirmó el jefe del equipo investigador, Phillip Munday, del Centre of Excellence for Coral Reef Studies ARC y la Universidad James Cook de Australia, según un comunicado de prensa.

«Hemos establecido que no es simplemente la acidificación de los océanos lo que causa perturbaciones, como en el caso de los mariscos y plancton con esqueletos calcáreos, sino que es el CO2 disuelto lo que daña el sistema nervioso de los peces», afirmó Munday.

Los océanos absorben cada año unas 2.300 millones de toneladas de CO2 producidas por el hombre, cantidad que produce un cambio en el mar como la acidificación del agua.

El equipo de científicos analizó durante varios años zonas marinas con grandes concentraciones de dióxido de carbono y el efecto que este tenía en bebés de peces de arrecife, como el pez payaso y la doncella amarilla, y los depredadores.

Lo primero que descubrieron es que los pececillos perdían sentido del olfato, «lo que significa que les resultaba más difícil hallar atolones donde vivir o reconocer los olores que avisan de la presencia de un depredador», explicó Munday.

Después se dieron cuenta que el siguiente sentido afectado fue el del oído y luego la habilidad para darse la vuelta, un movimiento importante para permanecer unidos y evitar ser víctima de los depredadores.

«Todo esto nos llevó a sospechar de que no se trataba solamente del daño a determinados sentidos, sino que la concentración de dióxido de carbono estaba afectando a todo el sistema nervioso central», apuntó el científico.

El efecto del dióxido de carbono en los depredadores es mucho más suave, según el estudio publicado recientemente en la revista Nature sobre Cambio Climático.

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Crean un jabón con propiedades magnéticas

 JABON industrial con propiedades magnéticasInvestigadores del Reino Unido ha desarrollado un JABON industrial con propiedades magnéticas, lo que favorece su eliminación tras ser utilizado. Sus creadores consideran que se podría utilizar en las labores de limpieza de una marea negra y para separar sustancias contaminantes o de precio elevado.

Fuente: ECOticias (25/01/2012)

Científicos de la Universidad de Bristol (Reino Unido) han desarrollado un nuevo JABON que responde a las fuerzas magnéticas cuando se disuelve en otra sustancia. Sus propiedades hacen que sea sencillo de eliminar, por lo que podría aplicarse en tratamiento de aguas y labores de limpieza medio ambiental. El avance se publica en la revista Angewandte Chemie.

Isabelle Grillo, una de las autoras e investigadora del Instituto Laue-Langevin (ILL) en Francia, afirma a SINC que este nuevo JABON en el futuro se podrá utilizar en “la limpieza de vertidos de petróleo y en química de separación para recuperar productos caros o contaminantes”. Incluso se podría aplicar “en sistemas de administración de fármacos y para limpiar en lugares de difíciles acceso, como rincones y grietas de los componentes de máquinas”.

La experta francesa opina que “en pocos años podremos ver el nuevo desarrollo a la venta, aunque se necesita más tiempo para optimizar los efectos y reducir los costos de estos productos químicos”. Julian Eastoe, investigador de la Universidad de Bristol y líder del equipo, reconoce que “desde el punto de vista comercial, estos líquidos todavía no están listos para aparecer en cualquier producto de limpieza”.

Compuesto de sales ricas en hierro

Este surfactante o tensoactivo, como se denomina en el ámbito industrial, está compuesto por sales ricas en hierro y disueltas en agua. Concretamente, se ha utilizado una disolución de hierro formada por iones de cloruro y bromuro, similar a la que se puede encontrar en un enjuague bucal o en el suavizante común.

La incorporación del hierro en la mezcla hace que se creen centros metálicos dentro de las partículas de JABON y permite controlarlas con imanes. Este aspecto no se había logrado antes en líquidos iónicos, donde la solución aislaba demasiado los centros metálicos y no permitían ninguna respuesta magnética.

“Como la mayoría de los imanes son los metales, desde el punto de vista puramente científico estos surfactantes líquidos iónicos son muy inusuales, por lo que es un descubrimiento particularmente interesante”, destaca Eastoe.

Los investigadores ya habían trabajado anteriormente con jabones sensibles a la luz, al dióxido de carbono, a los cambios en el pH, a la temperatura o la presión, buscando una forma de controlarlos cuando se disuelven en otra sustancia y poder eliminarlos una vez han actuado sobre una superficie.

Para probar sus propiedades magnéticas, el equipo introdujo un imán en un tubo de ensayo que contenía el nuevo JABON, lo que provocó que ‘levitara’ superando la fuerza la gravedad.  Después, en el ILL analizaron en detalle las propiedades del compuesto.

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