HOGAR y COCINA con OZONO. El OZONO consigue ELIMINAR olores, bacterias, virus, hongos, parásitos y otros microorganismos patógenos presentes en el AIRE, además PURIFICA y DESINFECCION el AGUA
El OZONO crea un ambiente SANO para preparar los ALIMENTOS para la COMIDA
Con los GENERADORES de OZONO mimamos a nuestra casa y se convierte en nuestro paraíso GRACIAS al OZONO
El OZONO consigue ELIMINAR olores, bacterias, virus, hongos, parásitos y otros microorganismos patógenos presentes en el AIRE, además PURIFICA y DESINFECCION el AGUA
El OZONO crea un ambiente SANO para preparar los ALIMENTOS para la COMIDA
Con los GENERADORES de OZONO mimamos a nuestra casa y se convierte en nuestro paraíso GRACIAS al OZONO
Es un material sintético llamado PFTE (polifluorotetraetileno), inventado por la multinacional DuPont en el año 1938.Aunque la mayoría de nosotros lo conocemos como antiadherente de los utensilios de cocina, tiene múltiples aplicaciones: revestimiento de cables, de aviones, formando parte en componentes de naves espaciales, de prótesis médicas, en componentes de motores, trajes espaciales, lentillas, mangueras, pinturas, barnices, alfombras, membranas que impermeabilizan ropas y calzados, etc.
A pesar de eso, continuó con los vertidos en aguas y a la atmósfera, por lo que se ha encontrado APFO en ríos, mares, plantas, animales (incluso osos polares, ballenas…), en alimentos y en la sangre del 95% de los estadounidenses y en personas de todo el mundo.
El APFO o C-8 es un material necesario para la adhesión de cualquier antiadherente a su base. La razón por la cual el uso de esta sustancia es peligrosa en el teflón es porque la superficie del teflón se deteriora rápidamente, no es estable y las partículas del teflón no tienen la dureza necesaria para evitar que el C-8 se volatilice. Si bien sus cualidades antiadherentes son buenas, no lo es su durabilidad. Por esta razón, han aparecido alternativas al teflón: antiadherentes más resistentes o que se aplican a temperaturas muy elevadas, manteniendo su superficie totalmente sellada.
DuPont sólo ha admitido la relación con tasas elevadas de colesterol y triglicéridos. No obstante, la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. ha acusado a DuPont de ocultar información, por lo que ha pagado cuantiosas multas y compensaciones y las compañías que lo fabrican fueron obligadas a reducir el 95 % de las emisiones de APFO en el año 2010, y a erradicar los rastros de APFO de todos los utensilios de COCINA y de artículos que lo contienen y estén relacionados con alimentos.
Si se decide utilizar utensilios revestidos con teflón hay que tener cuidado de no someterlos a temperaturas elevadas (por ejemplo fritos, ya que la temperatura en el momento de agregar los alimentos es superior a 225º C, salteados, horneados) y desecharlos en cuanto la superficie sufra algún deterioro (ralladuras, roces, erosiones…).
El polipropileno es el único plástico recomendado por la OMS para estar en contacto con alimentos por su estabilidad tanto en contacto con ácidos como alcalinos y por su resistencia al calor.
Es necesario conocer las alternativas de que disponemos para poder elegir a la hora de comprar y hacerlo en función de nuestra salud ¡NO POR MODAS de CONSUMO!
Un grupo de antropólogos canadienses ha descubierto que la otra especie humana inteligente organizaba sus refugios de una forma que nos resultaría muy familiar, un hallazgo que demuestra una vez más las similitudes entre neandertales y humanos.
Los hallazgos se basan en excavaciones en Riparo Bombrini, un refugio de roca en el noroeste de Italia, donde los neandertales y más tarde, los primeros humanos vivieron hace miles de años. Este estudio se centró en los niveles de los neandertales, mientras que una investigación futura examinará los niveles de humanos modernos más recientes. El objetivo es comparar cómo los dos grupos organizaban su espacio.
Tal y como señala Charles P. Gerba, de la Universidad de Arizona, uno de los mayores expertos en gérmenes del mundo que se dedicó a calcular el contenido bacteriano de diferentes habitaciones en diversas casas… el lugar más limpio de todos es el asiento del inodoro.
Las cosas por las que debemos sentir verdadero asco, en ocasiones, no son evidentes. A continuación, una lista bastante obvia que seguramente ha pasado total o parcialmente desapercibida por muchos de nosotros.
El mando a distancia es uno de los objetos que menos se higienizan de una habitación de hotel, que ASCO la mayoría de huéspedes lo tocan (y puede que lo hagan tras haber visitado el baño sin haberse lavado las manos; o si lo hacen desde la cama, puede que esas manos hayan explorado, tocado o rascado partes pudendas antes de subir o bajar el volumen de la TV. No obstante, tocamos el mando, incluso el mando puede dormir con nosotros.
Se ha vuelto frecuente que, mientras desayunamos, almorzamos o cenamos, estemos trajinando con nuestro móvil o nuestro tablet, ya sea para consultar el twitter, enviar algún mensaje, chequear las noticias, etc.
«Veo a los humanos como continentes de zonas ecológicas microscópicas con una diversidad comparable a la del fondo de los océanos o las selvas tropicales»
La afirmación pertenece a Noah Fierer, autor principal de un artículo que esta semana publica PNAS sobre la diversidad bacteriana que los humanos albergan en las manos.
Al acudir a un restaurante, los más pudorosos (y hacen bien), se lavaban las manos antes de ponerse a comer. Sin embargo, de poco o nada sirve lavarse las manos enérgicamente con jabón si más tarde vamos a hojear el menú, tocamos el asiento para acercarnos más a la mesa o cogemos el salero, la salsa o la vinagrera para sazonar nuestra comida. Tales objetos son las cosas más contaminadas de bacterias del comedor de un restaurante.
Que aún haya personas que usan pañuelos de tela no solo resulta anacrónico y hortera (sobre todo si tiene nuestras iniciales bordadas), sino que resulta profundamente anti-higiénico.
Si os ofrecen cacahuetes u otros frutos secos en un bar, cuidado… recordad que mucha gente no se lava las manos tras ir al baño, cogerá esos frutos secos, y los que sobran probablemente serán reciclados para el próximo cliente. Sumándose manos tras manos. Por ello no son extraños los resultados de un un análisis llevado a cabo en el 2003 por el Evening Standard de Londres.
Naturalmente, tomad todas estas indicaciones de forma orientativa: tampoco hace falta que ahora os obsesionéis con la higiene, como si contemplaseis la realidad a través de un microscopio, y os cuidarais de manipular los objetos que os rodean en el interior de una vitrina típica de los laboratorios virológicos, con la puertezuela siempre sellada con cuatro tuercas de palomita. Introduciendo las manos en los gruesos guantes de caucho que traspasaban el receptáculo por la parte frontal.
En ciertos países, sobre todo estadounidenses, circula una creencia popular conocida como la regla de los cinco segundos.
Fuente: consumer (12 de junio de 2013) Por MARTA CHAVARRÍAS
Según esta, si un alimento cae al suelo y se ingiere en menos de este tiempo, no hay riesgo de contaminación microbiana. Como toda opinión de esta naturaleza, no está fundamentada en criterios académicos ni científicos. Otra afirmación similar, más habitual en países como Rusia, cuenta que «si se recoge de forma inmediata, no se considera que ha caído». El sentido es similar a la anterior.
Si una galleta cae al suelo, ¿puede recogerse y consumirse o es mejor tirarla? Si se atendiera a la «regla de los cinco segundos», se podría ingerir sin riesgo de intoxicación alimentaria si no ha permanecido en el suelo más tiempo del mencionado. Sin embargo, investigaciones universitarias, como la desarrollada por un grupo de expertos de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, tiraba por los suelos la teoría expuesta en esta creencia. Según este análisis, la norma debería ser la de los «cero segundos», ya que patógenos como salmonella tienen capacidad de sobrevivir en superficies secas hasta cuatro semanas y de transferirse a los alimentos con el contacto inmediato. El riesgo depende también de otros aspectos como la humedad, la naturaleza de la superficie (porosa o impermeable) y el tipo de alimento: tiene menos riesgo de contaminación uno seco que otro que contenga agua.
Sea cual sea el tiempo que transcurre desde que un alimento cae en una superficie determinada hasta que se contamina, la prevención pasa por una correcta limpieza y desinfección. Salud alimentaria e higiene son conceptos que deben ir a la par con el fin de evitar que gérmenes, virus y bacterias entren a formar parte de la dieta. En la mayoría de los casos, más que el tiempo que transcurre, el aspecto que más influye en una transferencia de patógenos es el grado de contaminación de la superficie. Si un alimento se recoge de una superficie más o menos limpia, el riesgo de infección será menor, aunque hayan pasado más de cinco segundos, que en una superficie con mayor carga bacteriana, aunque pase menos tiempo.
En la cocina, cuando se habla de evitar contaminaciones y de prevenir la acción de bacterias, virus y gérmenes, deben tenerse en cuenta aspectos como la limpieza de todas las superficies, una cocción adecuada y evitar la contaminación cruzada. Una correcta limpieza pasa por:
Para que los microorganismos puedan desplazarse de un lugar a otro necesitan un medio que se lo permita. Esta transferencia, que se denomina contaminación, es posible a través de las manos, las superficies, los alimentos e, incluso, animales.
El aumento de las temperaturas lleva asociado un incremento de la población de plagas de cucarachas, hormigas o moscas en las cocinas, con riesgo de infección de los alimentos.
Fuente: consumer (3 de julio de 2013) Por MARTA CHAVARRÍAS
Llega el buen tiempo y con él salen insectos y otros animales molestos. En las cocinas, estos pueden transferir microorganismos nocivos a los alimentos y superficies donde se manipulan. Las plagas son apariciones masivas de cucarachas, moscas y otros insectos. También debe tenerse en cuenta que las mascotas, como perros y gatos, son portadores de microorganismos y parásitos que llevan en patas o piel. Para que no se conviertan en un problema de seguridad alimentaria, es importante tener un cuidado riguroso de la limpieza, sobre todo en los rincones y lugares poco accesibles, que es donde suelen acumularse. También es importante no olvidar zonas como los cubos de basura, donde se acumulan restos de comida y acaban por ser un lugar muy atractivo para las plagas.
Las moscas domésticas se suelen reproducir en estiércol, excretas de seres humanos, aguas residuales, vegetales u otros residuos orgánicos en descomposición. Suelen encontrarse cerca de fuentes de alimento. Las moscas pueden transmitir disentería, diarrea, además de otras afecciones. Algunos estudios han demostrado que la mosca ocupa un lugar destacado en la transmisión de microorganismos a la leche durante el ordeño ya que depositan gérmenes. También es importante en las moscas la transmisión de Salmonella, que puede hospedarse en su intestino hasta 35 días.
Fuente: consumer (16 de enero de 2013) Por MARTA CHAVARRÍAS
Una de las causas más frecuentes de gastroenteritis en todo el mundo es la presencia de norovirus, sobre todo, en productos y alimentos listos para el consumo. Las investigaciones realizadas hasta el momento han demostrado que el punto de mayor riesgo es la preparación de los alimentos. Manos, utensilios y superficies tienen un papel potencial en la contaminación de virus.
En un reciente estudio estadounidense, publicado en Food and Environmental Virology, se ha analizado la transferencia de virus, en concreto de la hepatitis A y norovirus, entre una amplia gama de frutas y verduras y distintos tipos de cuchillos de cocina y ralladores.
Los resultados de la investigación han demostrado que, tras usar Cuchillos de cocina esterilizados, más de la mitad se han contaminado después de preparar un alimento alterado. La contaminación se produce tanto si se corta el alimento como si se ralla. El nivel de infección difiere en función del tipo de virus y del alimento. Diferencias en la estructura de la superficie del producto influyen en la transferencia del virus. La superficie lisa de un melón transfiere más cantidad de norovirus al cuchillo que una superficie más rugosa, aunque no sucede lo mismo con el virus de la hepatitis A. Los expertos han utilizado melones, tomates, fresas y pepinos para analizar la transmisión de virus a través de Cuchillos de cocina y ralladores.
Una de las recomendaciones que hacen los expertos es lavar el cuchillo o rallador después de cada uso con un alimento concreto, en lugar de dejarlo sobre la encimera, aunque se piense que no está sucio. Según la Agencia de Normas Alimentarias británica (FSA), la contaminación cruzada puede ser:
• Directa. Se tocan alimentos y se contaminan o estos gotean sobre otros.
• Indirecta. Las bacterias presentes en manos, superficies o utensilios se extienden a los alimentos.
Los siguientes son algunos consejos para evitarla:
• Lavarse las manos después de manipular alimentos crudos.
• Mantener los alimentos crudos separados de los cocinados.
• Guardar las carnes crudas en recipientes herméticos en la nevera.
• Usar una tabla de cortar distinta, en función de que se manipulen alimentos crudos o cocinados. Si solo se dispone de una, lavar a fondo entre un uso y el siguiente.
• Limpiar Cuchillos de cocina y otros utensilios después de cada uso.
La respuesta rápida a la pregunta de por qué la comida del AVION es tan sosa y anodina pudiera ser que es comida de baja calidad. O que en Primera Clase eso no pasa. Sin embargo, hay otros motivos que influyen en el sabor de la comida que ingerimos a 10.000 metros de altura.
Fuente: xatakaciencia (25 abril 2012)
Según sugieren algunos estudios, incluso fomentados por las propias compañíais aéreas, el sentido del olfato cambia mucho debido a las condiciones higrotérmicas de la cabina (el grado de humedad es bajísimo, resecando la nariz: cuando el AVION alcanza su altitud de crucero, a 11.000 metros de altitud, la humedad de la cabina se mantiene a niveles mínimos para reducir el riesgo de corrosión de fuselaje).
También se ve influido el del gusto, debido al cambio en la presión del aire, que adormece las papilas gustativas. El aire seco (en torno a un 15% de humedad) y la presión de la cabina del AVION provocan que se duerman un tercio de las papilas gustativas. Algo parecido a lo que sucede cuando estamos constipados.
Por ello suelen servirse platos especialmente especiados, a fin de despertar nuestro sentido del gusto. Y también es la razón de que el zumo de tomate tenga un sabor menos ácido que en tierra.
Si la comida de los trenes tampoco está muy buena es porque la empresa de catering que prepara los platos lo ha hecho hace muchas horas; y en el caso del AVION, ha tenido que pasar por condiciones extremas de temperatura y humedad.
Además de la sequedad en la boca y las fosas nasales, hay otros que proponen que el mal sabor de la comida tiene que ver con el oído en el AVION. Un estudio realizado por la Universidad de Manchester concluyó que los comensales reconocen peor los sabores dulces y salados cuando están sometidos a un cierto nivel de ruido blanco.
Entre la amplia gama de productos específicos dirigidos al público infantil es determinante conocer con detalle los ingredientes que los componen para elegir con seguridad los más sanos y no solo los más gustosos. Sin embargo, en ocasiones, esta información no es suficiente.
Un alimento puede no contener grasas trans, las más perjudiciales para la salud cardiovascular futura del niño, pero ser rico en grasas saturadas, cuyo exceso también perjudica. En otras ocasiones, mensajes atractivos referentes a la gran cantidad y variedad de vitaminas y minerales que aporta el producto desvía la atención de los padres sobre la verdadera fórmula nutricional del alimento, que puede contener demasiada azúcar, mucha grasa o más sal de la convenida para los niños.
⇒Cereales de desayuno: no todos valen. Su valor nutritivo en esencia, saludable se desvirtúa cuando el resultado es un producto azucarado, demasiado salado o con grasas insanas como las saturadas y, peor aún, las grasas trans. Es fundamental leer con atención tanto la etiqueta nutricional como la lista de ingredientes, donde se aprecia la diferencia entre un cereal de desayuno sabroso y otro similar pero más saludable, sin tanto aditivo saborizante. Los cereales infantiles se promocionan como garantía de vitaminas (vitaminas B1, B2, B3, B6, folatos, B12, D) y minerales (hierro, calcio), nutrientes todos ellos de gran valor en el crecimiento y desarrollo físico y mental infantil. Este valor que resulta interesante desaparece cuando los cereales son demasiado azucarados (contienen fructosa, jarabe de glucosa, sacarosa o miel), si destaca la presencia de grasas (aceites vegetales) o el exceso de sal, además de aditivos saborizantes y colorantes. Entre los cereales azucarados, los chocolateados y con miel, los más consumidos por los niños, hay marcas que proporcionan una cantidad exagerada de azúcar añadido, hasta 40-50 gramos/100 gramos. Por eso, lo idóneo es acostumbrar a los niños a unos sabores más naturales, los que proporcionan los cereales sin azucarar (copos de maíz al natural, muesli, copos de avena, arroz inflado…).
⇒Bollos, magdalenas, brioche: No hay hueco en la despensa para los productos de bollería y repostería que incluyan entre sus ingredientes «aceites y/o grasas vegetales parcialmente hidrogenados», aunque tengan apariencia de productos caseros. Siempre queda la posibilidad de preparar bizcochos caseros elaborados con aceite de oliva o de girasol, con frutos secos, harina integral y poca azúcar. La oferta de estos alimentos en la dieta infantil no debe ser diaria, ya que por muy casero que sea el producto no deja de tratarse de un dulce.
⇒Yogures con trozos de frutas: la fruta no cuenta. La escasa ingesta de fruta que contienen estos productos no influye en el aporte de vitaminas, minerales y fibra. El porcentaje de fruta indicado en el etiquetado alude a la cantidad que añade el fabricante que, según marcas, de media representa entre 8,25 y 12,5 gramos de fruta por yogur. Una manzana mediana pesa unos 150 gramos, un par de mandarinas unos 100 gramos y un plátano alrededor de 80 gramos. Por tanto, el contenido en frutas es tan escaso que apenas tiene importancia nutricional.
⇒Bebidas de leche y zumo: La publicidad asegura que aúnan los beneficios de la leche, en referencia a las proteínas y el calcio, y las vitaminas de la fruta. Hay padres y madres que los valoran como sustitutos de estos alimentos en desayunos, almuerzos o meriendas. Pero el aspecto nutricional de estas bebidas no equivale al de un vaso de leche y a una ración de frutas puesto que por envase no proporcionan una ración de dichos alimentos. La cantidad de leche es escasa (entre un 10 y un 30%, o lo que es lo mismo 33 ml o, como mucho, a 100 ml de leche, la mitad de un vaso). La cantidad de zumo es muy variable; del 7% (23 ml) al 41% (135 ml) por envase, según las marcas. La mayoría añaden azúcares, además de una larga lista de aditivos estabilizantes, colorantes, acidulantes y aromas. Además, la mezcla indefinida de sabores (muchos son multifrutas) no es una buena influencia para la educación del gusto por la fruta entre los niños, ya que no aprenden a identificar los sabores naturales de cada fruta.
⇒Nuggets de pollo, delicias o varitas de pescado, san jacobos, croquetas, empanadillas, aros de calamar, pizza, hamburguesas, salchichas…: No hay justificación para que estos productos precocinados industriales tengan tanta presencia en los menús infantiles escolares y familiares. Algunas marcas son una mezcla sustanciosa de aditivos emulgentes, potenciadores del sabor, estabilizantes, aromatizantes y colorantes, que apenas deja hueco para el ingrediente principal; que apenas supone el 40%. Así, 100 gramos de algunos de estos productos tan solo contienen 40 gramos del ingrediente principal, el resto es rebozado y aditivos.
⇒Palitos de pescado: Están elaborados con restos de músculo de una mezcla de distintos pescados frescos (abadejo, platija, corvina, morena de Japón, hoki, bacalao, caballa y merluza, entre otros), pero son productos con un conglomerado de aditivos (polifosfatos, potenciadores de sabor, conservantes, saborizantes y colorantes) y menos proteínas y más sal que el pescado fresco. Poco de natural tiene el producto final. No es correcto ni bueno ofrecer a los niños palitos de pescado como sustituto de una ración de pescado o de frutos del mar.
⇒Charcutería: embutidos y fiambres. De consumo demasiado frecuente en la alimentación infantil, las salchichas, mortadelas, chóped y patés de hígado de cerdo, llevan casi los mismos ingredientes, pero listados en diferente orden. Los ingredientes más comunes son: carne de cerdo, agua, fécula de patata, proteína de leche, hígado de cerdo, sal, proteína de soja o leche, dextrosa, especias, aromas, estabilizadores, antioxidante, azúcar, conservadores y colorante. Son productos de baja calidad nutricional y con un sabor simulado que acostumbra al paladar del niño a sabores artificiales muy pronunciados, con el riesgo de que no aprecie como bueno el gusto de las carnes o derivados cárnicos más naturales.
Fuente: consumer (5 de agosto de 2011) Por MAITE ZUDAIRE
Una lista elaborada por la Harvard Medical School incluye los diez alimentos considerados como los más eficaces para ayudar a bajar el colesterol. Forman parte de ella desde las nueces y el pescado azul a otros alimentos menos reconocidos como la berenjena, la avena, la okra y algunas frutas. La Fundación Española del Corazón contribuye en el ámbito formativo e informativo con la publicación on line de dos semanas de menús adecuados para quienes tienen hipercolesterolemia. En las distintas comidas de cada día deberían estar presentes los alimentos «aliados», combinados con el resto de los que conforman la dieta.
Avena, cebada y otros granos integrales, las legumbres, la berenjena y la okra, los frutos secos, los aceites vegetales (se podría destacar el aceite de oliva), frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos, la soja, el pescado graso y, en caso preciso, los alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles y los suplementos de fibra se incluyen en la lista de los alimentos «anticolesterol». El mayor interés para el consumidor es conocer los componentes de los alimentos y los modos por los que estos son capaces de reducir el colesterol plasmático y, al mismo tiempo, aprender maneras de consumirlos, con el fin de integrarlos de forma habitual en los menús diarios.
· La avena. Aúna en su composición un conjunto de sustancias cuyo efecto ha demostrado la reducción de las tasas de colesterol plasmático: grasas insaturadas (no mucha cantidad, pero sí de buena calidad, como el ácido graso esencial linoleico), avenasterol, fibra y lecitina. El avenasterol es un fitosterol con capacidad de disminuir la absorción de colesterol en el intestino, al igual que la lecitina.
Ideas de platos con cebada: a la cebada en grano se le puede dar el mismo tratamiento culinario que al arroz, aunque le cuesta más cocerse. Algunas propuestas para probar este saludable cereal son una menestra de verduras salteada con cebada, en ensalada con arroz salvaje, calabacín y bonito o en sopa con lentejas.
· Las legumbres. Algunos fitoquímicos de las leguminosas están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares. Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Además, las legumbres tienen fibra e isoflavonas con efectos positivos demostrados en las dislipemias.
Ideas para consumir legumbres: en ensalada, en sopas, cremas, en forma de paté vegetal como el humus elaborado con garbanzos, guarnición de carnes o pescados.
· La berenjena, la okra y frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos. El efecto hipocolesterolemiante de estos vegetales se debe en parte a su aporte de fibra, un compuesto que limita y retrasa la absorción intestinal del colesterol, al favorecer la mezcla con los ácidos biliares y que el conjunto se elimine por las heces. La okra es una hortaliza poco o nada conocida en nuestro entorno, que destaca por su riqueza en fibra soluble y mucílagos. Se come cocida, cruda en ensalada o deshidratada.
· Los frutos secos, en particular las nueces. Las nueces suponen un aporte interesante de ácido alfa-linolénico, que el organismo transforma en ácidos grasos omega-3 y contiene también fitosteroles, ambos reconocidos por su papel en la reducción del colesterol.
Ideas para consumir frutos secos a diario: además de comer un puñado de nueces a diario (4-6 unidades), hay otras formas apetitosas de incorporar y alternar los frutos secos a la dieta: añadirlos a las ensaladas, a platos de arroz, pasta y cuscús, probar las cremas de untar de frutos secos (cacahuete, avellana, semillas de sésamo), preparar dulces y postres que los lleven (bizcochos, magdalenas, compotas).
· Los aceites vegetales, entre los que destaca el aceite de oliva. Este último es rico en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores.
· La soja. El consumo habitual de soja como leguminosa (o como aceite) aporta una cantidad significativa de grasa de alta calidad nutricional -ácido linoléico y oleico-, lecitina e isoflavonas con repercusiones beneficiosas para el organismo por su eficacia reductora del colesterol sérico. Las isoflavonas, en especial la genisteína, una de las más abundantes en la soja, han demostrado ejercer una acción inhibitoria de la agregación plaquetaria y una actividad antioxidante sobre las lipoproteínas de alta densidad (LDL), lo que ayuda en la disminución del colesterol plasmático.
Ideas para consumirla: la soja en grano se puede preparar hervida o guisada, como cualquier legumbre. A partir de ella se obtienen multitud de derivados como los brotes germinados de soja, la bebida de soja, el tofu, el tempeh, el tamari o salsa de soja, el seitan -que por su aspecto se conoce como «carne vegetal»- o el miso o pasta fermentada, elaborada con las semillas de soja y que da sabor y cuerpo a sopas o cremas.
· El pescado graso. Los pescados azules tienen de media unos diez gramos de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA (docosahexaenoico) y el EPA (eicosahexaenoico), reconocidos por su capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos se postulan como protectores de las enfermedades cardiovasculares. No obstante, su efecto sobre los niveles de LDL-colesterol y HDL-colesterol depende del tipo de paciente y de sus niveles iniciales de colesterol.
Ideas para ingerir omega-3: los expertos nutricionistas aconsejan un consumo de pescado azul fresco de dos a tres veces por semana, de 140 gramos por ración por persona y día. Es obligada la presencia en los menús semanales de pescados azules como las sardinas, boquerones o anchoas, atún, bonito, salmón, verdel o chicharro.
Los alimentos enriquecidos o los complementos dietéticos con esteroles y estanoles y con fibra se pueden contemplar como coadyuvantes del tratamiento dietético para el control de la hipercolesterolemia límite o moderada (entre 200 y 249 mg/dl), siempre bajo asesoramiento facultativo. Conviene saber que al tomarlos no siempre se resuelve el problema y que se deben hacer analíticas periódicas para comprobar la evolución de la dislipemia.
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