Un equipo internacional de investigadores determinó que la NARIZ es un punto de entrada clave para el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19.
Su trabajo, que fue publicado en la revista Nature Medicine, explicó que las células nasales, contienen altos niveles de las proteínas a las que se adhiere el SARS-CoV-2 para ingresar al cuerpo. Las proteínas se denominan ACE2 y TMPRSS2.
Para rastrear las rutas de las proteínas para el virus, los investigadores examinaron muestras de tejido de donantes que incluían células de pulmón, ojo, NARIZ, intestino, corazón, riñón e hígado.
Sungnak, inmunólogo del Instituto Wellcome Sanger, explicó que los investigadores examinaron las células de las narices como una ocurrencia tardía y no anticiparon que fueran tan importantes.
Debido a que la NARIZ es una vía principal para el virus, ponerse correctamente la máscara es crucial, ajustándola bien para que no queden oberturas por ningún lado a fin de que no se cuelen los aerosoles (se comportan como el humo).
Otro estudio, publicado en Cell, señaló la importancia de proteger la NARIZ. Un equipo rastreó cómo el coronavirus ingresó a los pulmones y dónde estaba el sitio inicial de infección.
Los investigadores mapearon los receptores de superficie en las vías respiratorias para determinar qué áreas contenían la mayoría de las proteínas ACE2.
Determinaron que las concentraciones más altas de estas proteínas se encuentran en la NARIZ, en lugar de los pulmones profundos como habían anticipado.
Después de exponer muestras de tejido al SARS-CoV-2, el equipo determinó que la NARIZ era el punto de infección más fértil de todo el sistema respiratorio.
Así lo revelan los datos de una encuesta que habla de ‘FATIGA pandémica’, estimada en más del 60% en algunos casos.
Según la OMS, el director regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, Hans Henri P. Kluge, «los ciudadanos han hecho grandes esfuerzos para contener el covid-19, el cual ha tenido un coste extraordinario porque nos ha agotado a todos, sin importar dónde vivimos o qué hacemos. Por ello, es fácil y natural sentirse apático y desmotivado, experimentar FATIGA», señaló Kluge en una rueda de prensa.
La FATIGA se mide de diferentes maneras y los niveles varían según el país, ahora se estima que ha alcanzado a más del 60 por ciento de la población en algunos casos. Por ello, se pide a los países que conozcan la situación de su población e intenten satisfacer sus necesidades.
En este sentido, el director regional de la OMS para Europa ha recordado que el organismo ha trabajado con 27 países para obtener información sobre el estado psicológico de sus ciudadanos frente a la pandemia y que, incluso, muchos ya están recopilando información sobre el cumplimiento de las medidas implantadas para luchar contra el Covid19.
Además, Kluge ha destacado la necesidad de que los países involucren en la lucha contra el coronavirus a expertos más allá de los sectores médico y de salud pública como, ejemplo, filósofos, historiadores, teólogos o científicos sociales.
Finalmente, Kluge ha pedido a los países innovar en las medidas para permitir a la población tener vida social como, por ejemplo, la puesta en marcha de cines flotantes o cambiar los formatos de los eventos culturales.
Precisamente, en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, del 10 de octubre, se ha presentado el III Estudio de Salud y Vida Aegone, que muestra que 6 de cada 10 españoles no cuidan su salud emocional.
El informe asegura que 9 de cada 10 españoles declara haber sufrido estrés en los últimos doce meses, principalmente por motivos ligados al coronavirus, ya bien sea por miedo al contagio personal o de un familiar (44,8%) o por estar confinado (36,2%).
Todo ello ha impactado en la salud de la población, aumentando el número de personas con problemas de: sueño (51,5%), ansiedad (50%), irritabilidad o ira (50,9%) e incluso aquellas que comen más por culpa del estrés (28,10%), en comparación con el año pasado.
En este sentido, las mujeres y las generaciones Z y millenial han experimentado sentimientos más negativos. En concreto, el periodo de confinamiento ha causado estrés en un 22% de la población y tristeza o decadencia en un 21%.
En el estudio, llevado a cabo durante los pasados meses de abril y mayo, participaron un total de 228 trabajadores provenientes de residencias de 42 provincias españolas, entre los que se encuentran médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, auxiliares de geriatría, trabajadores sociales, psicólogos, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, directores y coordinadores.
Los resultados, publicados en la Journal of Applied Gerontology, reflejan que los TRABAJADORES de RESIDENCIASt presentan sobrecarga y presión social derivada de su trabajo, así como un sufrimiento importante a causa del contacto con la muerte y el dolor al que han estado expuestos.
“Estos trabajadores están preocupados por la falta de personal y de material de protección para no contagiarse ni contagiar a otros —afirman los autores—. El personal médico y de enfermería es el más perjudicado, probablemente debido a su implicación directa en el cuidado de las personas que han contraído el virus, así como debido a las decisiones extremadamente difíciles que han tenido que tomar”.
Estrés traumático secundario
Entre estos profesionales se han encontrado también niveles altos de estrés traumático secundario, siendo todavía más altos entre aquellos trabajadores de residencias en las que se detectaron casos positivos de COVID-19.
El estrés traumático secundario se define como el conjunto de emociones y conductas que aparecen como resultado de ser testigos del trauma que ha vivido otra persona, o bien de ayudar o cuidar a una persona traumatizada. Los síntomas son parecidos a aquellos experimentados por las personas que viven el trauma en primera persona.
No obstante, el estudio también reflejó que, entre los trabajadores sometidos a una mayor carga de trabajo, aquellos que percibían mayor apoyo por parte de sus supervisores experimentaban menos estrés.
“Ante la presión social derivada de su trabajo, aquellos que percibían poco apoyo por parte de sus compañeros experimentaban también mayores niveles de estrés —apuntan los autores—. Es más, el apoyo que los trabajadores perciben de sus compañeros permitió amortiguar el impacto que estresores como el sufrimiento ocasionado por el contacto con la muerte y el dolor tenían sobre el miedo al contagio”.
Sobre la base de estos resultados, los investigadores llaman la atención sobre la urgente necesidad de implementar programas de prevención de riesgos psicosociales laborales en el sector de las residencias de mayores. “La experiencia del estrés traumático secundario es riesgo psicosocial laboral derivado del contacto con la tarea traumática. La intervención temprana podría ayudar a prevenir el desarrollo de un problema psicológico mayor en fases posteriores”, aseguran.
“Estos programas —añaden— podrían también ayudar a prevenir el agotamiento y desgaste que estos profesionales presentan, e incluso disminuir las altas tasas de abandono que se encuentran en este sector profesional.
Referencia bibliográfica:
Blanco-Donoso, L.M., Moreno-Jiménez, J., Amutio, A., Gallego-Alberto, L., Moreno-Jiménez, B., Garrosa, E. 2020. Stressors, Job Resources, Fear of Contagion, and Secondary Traumatic Stress Among Nursing Home Workers in Face of the COVID-19: The Case of Spain. Journal of Applied Gerontology. https://doi.org/10.1177/0733464820964153
La transmisión del coronavirus a través de las gotas suspendidas en el aire, o aerosoles, es uno de los caballos de batalla de los físicos, que intentan crear modelos para predecir cómo se comportarán estas moléculas para poder adoptar medidas cada vez más eficaces contra el contagio.
En un nuevo artículo publicado en «Physics of Fluids», investigadores del Instituto de Computación de Alto Rendimiento A*STAR han llevado a cabo un estudio numérico sobre la dispersión de gotas utilizando una simulación del flujo de aire a alta resolución.
Así fue como los físicos hallaron que una sola gota, generada por una tos, con un tamaño de 0,1 milímetros transportada en un aire que corre a 2 metros por segundo, puede viajar hasta 6,6 metros e incluso más si el aire es seco.
«Además de usar una máscara, encontramos que el distanciamiento social es generalmente efectivo, ya que se muestra que la deposición de gotas se reduce en una persona que está al menos a un metro de la generación de la tos», explica Fong Yew Leong, uno de los autores del estudio.
Estelas de aire alrededor del posible nuevo infectado
Una tos típica emite miles de gotas en un amplio rango de tamaños: las gotas grandes se depositan rápidamente en el suelo debido a la gravedad, si bien el chorro de tos podría proyectarlas un metro incluso sin viento.
Por el contrario, las gotas de tamaño mediano se pueden evaporar en gotas más pequeñas, que son más ligeras y fáciles de ser transportadas, además de ser capaces de viajar más lejos.
Los investigadores utilizaron diferentes softwares matemáticos que relacionaron el flujo de aire y las gotas de tos transportadas alrededor de dos cuerpos humanos: el que produce la tos y otra persona que está frente a él.
Por otro lado, se tuvo en cuenta varias velocidades del viento y otros factores ambientales, como la humedad, así como un análisis desde varios ángulos para poder identificar las posibles trayectorias de estas gotas portadoras de SARS-CoV-2.
Así descubrieron que en torno al ser humano sobre el que se tose se crean una suerte de estelas que alteran la trayectoria de las gotas.
Estos modelos también tuvieron en cuenta las características biológicas del virus, como el contenido no volátil en la evaporación de las gotas en el modelo de la dispersión en el aire.
«Una gota que se evapora retiene el contenido viral no volátil, por lo que la carga viral aumenta de manera efectiva», explica Hongying Li, otro de los autores del estudio.
«Esto significa que las gotas evaporadas que se convierten en aerosoles son más susceptibles de ser inhaladas profundamente en el pulmón, lo que causa infección en la parte inferior del tracto respiratorio, algo que no ocurre en el caso de las gotas no evaporadas más grandes».
Es decir, que los aerosoles y la carga vírica que portan se dirigen directamente al pulmón por las vías respiratorias, causando una infección más aguda y directa que si el virus se expande desde nuestra boca o fosas nasales.
Apuntes sobre el estudio
No obstante, los investigadores advierten que estos hallazgos también dependen en gran medida de las condiciones ambientales, como la velocidad del viento, los niveles de humedad y la temperatura del aire ambiente, además de que los modelos están basados en otros estudios existentes sobre la viabilidad del coronavirus que provoca el Covid-19.
Por otro lado, esta investigación se centró sobre todo en la transmisión aérea al aire libre en climas cálidos y húmedos, si bien el siguiente paso de los físicos es aplicar sus hallazgos en entornos interiores y exteriores donde se reúnen multitudes, como salas de conferencias o anfiteatros.
La investigación también podría aplicarse al diseño de entornos que optimicen la comodidad y la seguridad, como las habitaciones de los hospitales que tengan en cuenta el flujo de aire interior y la transmisión de patógenos en el aire.
¿ Se transmite el SARS-CoV-2 mediante el aire acondicionado ?
La pregunta a la OMS, nos contestará que no hay evidencias de que el coronavirus pueda ser «absorbido» por un aparato y dispersado por una corriente de aire. Eso no quita que no pueda ser empujado, aunque tampoco hay muchas evidencias al respecto. Sin embargo, sí que existe un caso, que está sirviendo para cuestionar muchos de los conocimientos que tenemos.
Dicho caso es el de un restaurante de Guangzhou en el que dos personas contagiaron, en enero de este año, a otras tres familias que se encontraban en la trayectoria del aire acondicionado. Sin embargo, no infectaron a nadie más. Este ejemplo ha servido para que muchos expertos exijan replantear los conceptos de transmisión aérea y cómo encaja el SARS-CoV-2 en todo ello.
Aunque no existen evidencias de transmisión del virus a través de estos sistemas de aire acondicionado, la OMS también es muy clara y advierte que es necesaria la precaución, especialmente cuando se comparten estancias.
Ningún organismo, ni la propia OMS, da más información al respecto. Esto deja cierta sensación de confusión, pero es que, en realidad, todavía sabemos muy poco sobre la capacidad de transmisión del virus, por desgracia.
Si el aire acondicionado provoca inquietud, el aire de los aviones genera miedo. No es de extrañar, hablamos de espacios cerrados en los que se supone que no debe haber aberturas externas. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Contaminación aérea de los aviones ha sido una cuestión importante desde siempre. La posibilidad de expandir infecciones respiratorias provocadas por bacterias y virus es un problema que se ataja desde que el avión están en tierra.
Allí, las medidas de seguridad del avión hacen que el sistema de aireado esté conectado a los sistemas externos para renovar el aire. Una vez dentro del avión, el flujo de aire va «de arriba» hacia «abajo», hacia el compartimento de carga. De ahí, en el caso de la recirculación, este aire pasa por filtros HEPA, los cuales, según las compañías aéreas, filtran el SARS-CoV-2 (lo cierto es que pueden detener partículas menores de los 100 nm del virus).
Los aseos también está preparados para «sacar» todo el aire potencialmente nocivo por succión. Además de todo lo anterior, los aviones tienen sistemas de renovación del aire bastante complicados, en los que se utiliza una derivación de aire del motor. Este se comprime, se mezcla, se calienta y se elimina cualquier rastro de impurezas mediante los filtros, llevándose también por delante la humedad.
Peligro de los aviones, sin embargo, podría encontrarse en la posibilidad de que los aerosoles se mantengan en la cabina, con carga vírica, aunque el flujo de aire ayudaría a que esto no ocurriese, por lo que solo las superficies serían verdaderamente peligrosas. Por el momento, tampoco existen evidencias concretas sobre el coronavirus, aunque es bastante probable que los aviones se encuentren entre los medios más seguros para viajar.
Precauciones y prevención para evitar riesgos innecesarios
¿Cómo vamos a prevenir los contagios si no somos capaces de entender del todo la transmisión?. Ante la incertidumbre, lo mejor (o lo único) que podemos hacer es mantener unas buenas prácticas de prevención que eviten el peligro. Así, reuniendo algunas de las recomendaciones e interpretaciones sobre lo que sabemos hasta la fecha, podemos decir:
• Imprescindible mantener la distancia social. Esto es especialmente así si hay un flujo de aire en movimiento. En tal caso, es crucial mantener la mascarilla y la precaución a la hora de tocar las cosas o tocarnos.
• Mejor usar la ventilación directa que utilizar el aire acondicionado, siempre que sea posible. A no ser que el aire cuente con algún filtro especial (algo que no es normal), un flujo de aire externo es más seguro. En primer lugar, porque será aire limpio, ya que es casi imposible que los aerosoles entren desde la calle. Segundo, porque las gotículas suspendidas suelen aguantar menos tiempo con el calor, evaporándose antes.
• En el caso del aire acondicionado, es conveniente, como advertía la OMS, mantener una higiene adecuada, lo que supone cambiar los filtros y limpiar los conductos.
• Conveniente prescindir de los sistemas centralizados, utilizando aire acondicionado independiente, de manera que, en caso de transmisión, no llegue a todas partes.
• Por último, en el caso de que sea posible elegir, es mejor utilizar aire acondicionado con renovación, evitando la recirculación (como en un coche, por ejemplo), de manera que nos aseguremos que el virus no recircula junto con el aire.
Precisamente, son los padres de niños que vuelven al colegio de forma presencial los que se preguntan cuáles son las formas más seguras a adoptar para enviar a los más chicos a clases, minimizando el riesgo de contagio lo más que se pueda. Entre esas preocupaciones se encuentra en primer lugar DESINFECTAR la ROPA.
Generadores de OZONO
El método más infalible para DESINFECTAR la ROPA es el OZONO. Los generadores de OZONO se han convertido en uno de los instrumentos de desinfección más usados en hospitales, clínicas, veterinarias y edificios públicos, así como en grandes y pequeños comercios.
En el caso del hogar, el OZONO garantiza espacios libres de esporas, quistes, protozoos, microorganismos, nematodos, bacterias, hongos y virus; por ser un excelente biocida que los combate efectivamente.
De acuerdo al Ministerio de Sanidad, el virus del Covid19 puede permanecer en textiles de 1 a 2 días, de ahí que es muy importante DESINFECTAR la ROPA en seguida.
Una de las recomendaciones del Gobierno ha sido justamente colocar las prendas de ropa en cuarentena, en un sitio apartado durante 48 horas, o lavarlas a temperaturas superiores a 70°.
Sin embargo, es mucho más eficaz el uso de un generador de OZONO para DESINFECTAR la ROPA, dentro del hogar, ya que se trata de un gas capaz de acceder a cualquier rincón de la casa con un poder de desinfección 3.000 veces mayor que cualquier otro método.
Estos ejemplos sirven para ilustrar la repercusión de una carta que acaba de publicar la revista Science, en la que un grupo de científicos y médicos explica la importancia de tomar medidas dirigidas a combatir los contagios por vía aérea.
Ajustar las mascarillas y mejorar la ventilación para evitar que alguien respire y se infecte con las partículas contagiosas que se acumulan suspendidas cuando no corre el aire.
“Existe una evidencia abrumadora que la inhalación de SARS-CoV-2 representa una ruta de transmisión importante para la covid-19”, escribe Kimberly Prather, de la Universidad de California en San Diego.
Según explican en el artículo, las personas con covid, también las que no tienen síntomas, liberan miles de aerosoles cargados de virus y también unas cuantas gotitas, al respirar, toser, hablar o cantar.
“Por lo tanto, es mucho más probable que uno inhale aerosoles que una gota, por lo que la atención debe centrarse en la protección contra la transmisión aérea”, aseguran.
Por eso, reclaman a las autoridades sanitarias que, junto a las conocidas obligaciones de distanciamiento, higiene y mascarillas, se añadan otras nuevas centradas específicamente en evitar el riesgo de estos aerosoles.
“Urgimos a los funcionarios de salud pública a añadir instrucciones claras sobre la importancia de trasladar las actividades al aire libre, mejorar el aire interior mediante ventilación y filtración, y mejorar la protección para los trabajadores de alto riesgo”, concluyen en su texto.
Hay que imaginar que los demás expulsan humo contagioso por su boca, sugieren los expertos en aerosoles, porque es así cómo se comportan estas partículas.
Las mascarillas en todo momento en interiores
“Este virus se libera en aerosoles que permanecen a flote en el aire, viajan más de seis pies [dos metros] y pueden acumularse en el aire de la habitación”, resume Prather en un email. Y advierte: “Las mascarillas deben usarse en todo momento en interiores cuando haya otras personas presentes; los aerosoles no se detienen a dos metros”.
“Lo cierto es que muchas autoridades incluyen en sus recomendaciones la idea de ventilar interiores. Pero como no se explica el motivo, se cumple mucho menos”, critica el especialista en aerosoles José Luis Jiménez, de la Universidad de Colorado.
Existencia de tres vías de CONTAGIO, aunque no con la misma importancia.
Las gotitas que expulsa un enfermo y acaban en la boca, ojos o nariz de otra persona (de ahí la necesidad de distancias y mascarillas),
Contacto de mucosas con alguna superficie contaminada (o fómites, de ahí la higiene de manos),
La inhalación de aerosoles.
Flotando en el aire a cinco metros
El CONTAGIO respirando partículas aéreas microscópicas han ido creciendo en peso y en respaldo desde que en febrero los especialistas comenzaran a alertar.
Las evidencias van en dos direcciones.
Por un lado, al localizar partículas contagiosas, con suficiente carga viral, flotando en el aire a casi cinco metros del enfermo.
Por otro lado, los numerosos casos de contagios multitudinarios que se registran semana a semana y en los que solo los aerosoles pueden explicar una infección tan masiva.
“La evidencia del estudio de brotes, sobre todo masivos, apunta a que en ellos el CONTAGIO se ha tenido que producir mayoritariamente por transmisión aérea de aerosoles persistiendo suspendidos en el aire y repartidos por todo un local interior mal ventilado”, asegura la viróloga Margarita del Val, directora del grupo Salud Global del CSIC de investigación sobre el coronavirus.
Por ejemplo, el coro de Skagit, donde uno de los cantantes infectó a 52 personas en un único ensayo, algunas situadas a varios metros a sus espaldas, en una estancia sin ventilación.
A pesar de lo tremendamente difícil que es saber en detalle cómo se ha contagiado una persona, hay circunstancias que hacen descartar algunas vías.
“Los eventos de superpropagación solo pueden explicarse por aerosoles: todos respiran el mismo aire en una habitación cerrada con poca ventilación», asegura Prather.
Del Val opina que hay menos evidencia de brotes de transmisión por superficies, o por gotículas recibidas directamente: “Admitir también la transmisión por aerosoles, sin olvidar que ambas vías pueden ser importantes en el CONTAGIO en sitios cerrados”.
La OMS solo reconoció que esta vía aérea podría desempeñar algún papel en la pandemia después de que más de doscientos científicos publicaran una carta abierta reclamando que se tuvieran en cuenta sus datos.
Personas con covid-19 parecen haber infectado a otras que estaban a más de dos metros de distancia.
A veces, la persona infectada respiraba con fuerza, por ejemplo, mientras cantaba o hacía ejercicio».
La Universidad Johns Hopkins considera evidente el papel de los aerosoles y la ventilación de interiores como responsables de la pandemia.
Parques cerrados y bares abiertos: “Es al revés”
Mal ejemplo es reducir el aforo al 50% tanto en terrazas al aire libre como en el interior de los locales, cuando el riesgo de CONTAGIO es mucho mayor dentro, mientras se cierran calles peatonalizadas y parques.
“Es al revés”, critica de Prather, “el exterior es mejor que el interior, debido a la dilución”.
Pone como ejemplo la ciudad de Nueva York, donde cerraron todos los bares y restaurantes y acaban de reabrir los comedores solo con un 25% de ocupación.
“A medida que las escuelas y las empresas abren, es fundamental que cuenten con la orientación adecuada para hacerlo de manera segura”, remarca.
Del Val propone otras medidas: “Como ser más estrictos recomendando mascarillas en todos los interiores, poner en posición de renovación el aire calefactado en edificios con sistemas centrales de calefacción por aire, en lugar de que el aire recircule y estudiar la posibilidad de dotarlos con filtros.
La carta de Science la firman dos expertas en aerosoles, pero también médicos, virólogos y especialistas en salud pública.
Se ha demostrado que el riesgo de contagio por vía aérea por el virus SARS-CoV-2 en el interior de los edificios es más elevado cuando existe poca ventilación. En este contexto, y dado que empieza a hacer «rasca» como para tener las ventanas abiertas todo el día, los FILTROS HEPA son trending topic.
Llevan años cumpliendo su función en quirófanos o en aviones, en estas últimas semanas se han propuesto como una solución «para todos los públicos» en colegios, en oficinas o en nuestro propio hogar.
Antes conviene saber cómo funciona un filtro HEPA para que la inversión que realicemos sea realmente útil contra el coronavirus.
VENTILAR: LA MADRE DEL CORDERO
El Gobierno ha publicado unas recomendaciones sobre el uso de sistemas de climatización y ventilación para prevenir la expansión del COVID-19. Según la guía, el parámetro más importante en la ventilación es la renovación de aire por ocupante.
Como valor recomendado, incluso en establecimientos comerciales, se establece un mínimo de 12,5 l/segundo y ocupante. La cuestión es que para garantizar en todo momento este grado de renovación del aire deberíamos disponer unidades de tratamiento específicas de aire exterior, algo que el común de los mortales no tenemos en casa ni en el colegio de nuestros niños.
Nuestras opciones pasan principalmente por tomar dos medidas: aumentar la ventilación o reducir la ocupación. Aquí es donde empiezan nuestros problemas y buscamos soluciones.
ABRIR LAS VENTANAS: UN RECURSO EFICAZ
Cuando el edificio no disponga de sistemas de ventilación mecánica, la guía recomienda la apertura de ventanas accesibles, favoreciendo la ventilación cruzada para que el aporte de aire exterior sea el máximo posible.
Aunque pueda generar cierta incomodidad por las corrientes de aire, o la sensación térmica no sea apetecible, está demostrado que la renovación de aire por ventilación cruzada baja las tasas de contaminantes de las estancias.
De hecho, se aconseja realizar una ventilación regular con ventanas incluso en edificios con ventilación mecánica.
¡Ojo! Estas medidas son tan necesarias para la prevención del coronavirus como poco eficientes desde el punto de vista de la eficiencia energética.
Trabajar sobre el impacto ambiental que puede tener estas medidas es algo que tampoco podemos dejar de lado.
¿ Y SI NO HAY VENTANAS O SON INSUFICIENTES ?
En el caso de locales donde hay dificultad para ventilar, se recomienda el uso de unidades portátiles equipadas con filtros de alta eficiencia HEPA y ubicarlas en los espacios a tratar.
Los FILTROS HEPA tienen capacidad de retener aerosoles en porcentajes superiores al 99,95 %. Ahora bien, no basta con comprar un aparato que mencione en su caja «FILTROS HEPA» e instalarlo alegremente en un rincón del aula.
La eficacia de estos equipos depende de su correcta selección y dimensión para el lugar donde van a ser instalados.
En un quirófano o en un avión equipado con FILTROS HEPA, el sistema de ventilación está diseñado para que todo el aire de la sala pase a través del conducto donde se encuentran dichos filtros.
En el caso de las aulas o de las oficinas, es imprescindible antes de comprar e instalar el dispositivo se valoren ciertos parámetros como el tamaño de la estancia y el número de personas.
Estas estimaciones deben ser realizadas por un técnico competente, ya que, si el filtro no es capaz de renovar el aire de la habitación a la velocidad suficiente, nuestra inversión será ineficaz y habremos hecho un pan como unas tortas.
En este sentido, la ubicación del dispositivo también es importante, ya que el flujo del aire a través de los filtros es limitado. Es posible que se «limpie» únicamente el aire de la zona que está más cerca del aparato.
El área de la estancia donde pueden ser efectivos estos dispositivos suele ser bastante pequeña. Los expertos insisten en que aumentar la ventilación regular a menudo es mucho más eficiente ya que además se renueva el aire con el que proviene del exterior.
Capítulo aparte, pero no menos importante, es garantizar un buen mantenimiento del dispositivo, si los filtros no se renuevan adecuadamente y se saturan, dejan de ser eficaces.
Con respecto al posible daño, si bien los dispositivos con FILTROS HEPA mecánicos son «inofensivos», existen purificadores de aire con diferente tecnología de filtrado que puede producir ozono.
También existen otros dispositivos combinados con radiación UVC. Aunque la OMS ha advertido contra la utilización de las lámparas UVC para desinfectar las manos o cualquier otra superficie de la piel. Pueden ser útiles en el ámbito profesional, pero no se recomienda su uso en ambientes domésticos en los que haya presencia de personas.
Es importante valorar los dispositivos portátiles con FILTROS HEPA como son: no la panacea, sino una medida complementaria que, bien utilizada y bajo el asesoramiento de un especialista, es útil, pero no exime de seguir respetando otras medidas ya conocidas como el uso de mascarillas, mantener la distancia o ventilar de forma mecánica.
Estos dispositivos no pueden garantizar por sí solos una calidad de aire adecuada, en particular cuando la ventilación es insuficiente y cuando existen importantes fuentes de contaminantes (por ejemplo un número elevado de personas).
Además, no evitan la vía de transmisión persona a persona al igual que en el avión tampoco la evitan sistemas de ventilación mucho más sofisticados.
El trabajo de los investigadores, publicado en la revista ‘Physics of Fluids’, muestra claramente que los ASEOS PUBLICOS pueden ser lugares peligrosos para ser infectados por un virus, especialmente durante la pandemia del COVID-19.
Otros trabajos han demostrado que es posible la transmisión de virus tanto a través de las heces como de la orina.
«Para ello, utilizamos un método de dinámica de fluidos computacional para modelar el movimiento de las partículas que se produce con el acto de la descarga. Los modelos específicos son el modelo de volumen de fluidos y el modelo de fase discreta», explica el líder del estudio, Xiangdong Liu.
La descarga de un urinario, como la de un inodoro, implica una interacción entre las interfaces de gas y líquido.
Las simulaciones revelaron algo inquietante y es que la trayectoria de las diminutas partículas expulsadas por el urinario es un tipo de propagación externa, con más del 57 por ciento de las partículas alejándose del urinario.
Por otra parte, cuando los hombres usan los urinarios dentro de ASEOS PUBLICOS y estas diminutas partículas llegan a su muslo en 5,5 segundos y en el inodoro tarda 35 segundos.
Las partículas de los urinarios y su velocidad de ascenso es más rápida que en la cisterna del inodoro.
Los urinarios se usan con mayor frecuencia en áreas densamente pobladas las partículas viajarán más rápido y más lejos, es un grave problema de salud pública.
El uso de una máscara es obligatorio en los ASEOS PUBLICOS durante la pandemia y se necesitan ya mejoras anti-difusión para prevenir la propagación de COVID-19.
La actividad más peligrosa, según la ATM, no trajo ninguna sorpresa y confirma la explicación de por qué en algunos estados se han producido repuntes en los índices de contagio: “Ir a un bar”.
Luego que varios estados levantaran el cierre de los bares y sus clientes acudieron en grandes números generando un nuevo brote.
Las ACTIVIDADES COTIDIANAS de menor riesgo, aparte de quedarse en casa y no salir del todo, fue revisar la correspondencia.
Los riesgos fueron clasificados del 1 al 10 y luego ordenados en grupos de “bajo riesgo”, “bajo moderado”, “riesgo moderado”, “moderado alto” y “riesgo alto”.
Entre las de bajo riesgo la correspondencia, recoger la comida, poner combustible, jugar al tenis o acampar en el bosque.
En la categoría de riesgos bajo moderado figuran ir a comprar alimentos, caminar, correr, bicicleta, espera en un consultorio médico, comer en un restaurante al aire libre y caminar en una zona peatonal concurrida.
El riesgo moderado lo representan cenar en casa ajena, ir a la playa, comprar en un centro comercial, llevar los niños al colegio, un campamento y nadar en un piscina pública.
Los riesgos moderadamente altos serían ir a un salón de belleza, comer en un restaurante bajo techo, asistir a un funeral o una boda, viajar en avión, jugar baloncesto y abrazar o dar la mano al saludar.
Y los más arriesgados, según la ATM, incluirían comer en un establecimiento tipo bufett, ir a un gimnasio, asistir a un servicio religioso con más de 500 personas o lo peor de todo, ir a un bar.
La tabla de calificación de riesgos busca, según la ATM:
“servir como una guía, preparada por médicos expertos y ayuda en la toma de decisiones inteligentes de las ACTIVIDADES COTIDIANAS en la pandemia del COVID”
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