Los creadores han citado las preocupaciones actuales sobre el terrorismo con material radiactivo o tras el accidente nuclear de Fukushima Daiichi, que ha contaminado alimentos en zonas cercanas a la central afectada por el terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo de 2011.
«Hemos diseñado (la PILDORA) para la descontaminación radiactiva del agua y bebidas de un compuesto que en su origen se desarrolló para la explotación minera de los océanos en busca de uranio y para retirar metales pesados y uranio de agua contaminada», ha indicado Allen Apblett, profesor de la Universidad del Estado de Oklahoma y jefe del equipo investigador.
La PILDORA está compuesta por nanopartículas de óxidos metálicos, que reaccionan con ciertos materiales radiactivos y los absorben, de manera que una vez retirada la cápsula se reduce la concentración de sustancias peligrosas.
La cápsula puede atraer los «actinidos» de la tabla periódica, que son radiactivos, entre ellos plutonio y uranio, además de otras partículas como el plomo, arsénico o el estroncio, relacionadas normalmente con iones radiactivos derivados de la fisión nuclear.
Los investigadores aseguran que en las pruebas preliminares en laboratorio la nueva tecnología permitió reducir la concentración de materiales radiactivos a niveles no detectables, aunque no especificaron si la PILDORA funciona con altas concentraciones.
Como grupo, los fumadores sufren de una mayor tasa de enfermedades orales que los no fumadores, y de entre esas dolencias destacan especialmente las de las encías.
Así lo ha comprobado el equipo de Purnima Kumar, profesora de periodontología en la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos. Ella y sus colegas trabajan en una línea de investigación sobre el papel que desempeñan las comunidades microbianas del cuerpo en la prevención de enfermedades orales.
Los fumadores también presentan niveles más elevados de citoquinas, compuestos que el cuerpo produce para combatir las infecciones bucales, lo cual indica que el cuerpo está activando sus defensas contra las infecciones bucales. Clínicamente, esta respuesta inmunitaria se presenta en forma de encías enrojecidas e inflamadas, en lo que se conoce como gingivitis. Si este problema persiste demasiado tiempo, puede degenerar en una piorrea (periodontitis), con el resultado final del desprendimiento de piezas dentales.
Sin embargo, el cuerpo del fumador no sólo está tratando de combatir a las bacterias dañinas. Los tipos de citoquinas presentes en las encías de los fumadores han indicado a los autores del nuevo estudio que el cuerpo del fumador trata también a las bacterias beneficiosas como a una amenaza.
Aunque todavía es muy poco lo que Kumar y sus colaboradores saben acerca de los mecanismos subyacentes en los procesos descubiertos, sospechan que el tabaquismo distorsiona las comunicaciones, que de otro modo serían normales, entre las comunidades de bacterias beneficiosas y el sistema inmunitario de la persona en cuya boca residen. Esa distorsión crea confusión, con el resultado final de que las bacterias beneficiosas son consideradas equivocadamente como enemigas por el sistema inmunitario del fumador.
Así viven ahora las 150.000 Gallinas felices de la granja Larrabe de Mungía (Vizcaya) que ha visitado Efeagro, una explotación integrada en la Corporación Ovo12, una cooperativa avícola de puesta de que agrupa ocho granjas del País Vasco ya adaptadas a la normativa en las que viven 1,2 millones de estas gallinas felices.
La norma comunitaria, en vigor desde el pasado 1 de enero, exige que cada una de entre las 12 y 25 Gallinas felices que conviven en una misma jaula tenga un espacio propio de 750 centímetros cuadrados para poder desarrollar así sus funciones etológicas, o lo que es lo mismo, comportarse como es propio de una gallina.
Con la reforma de su casa, han ganado ahora un pequeño habitáculo de poca luz donde gozan de mayor intimidad para realizar la puesta al amanecer, tras haber pasado la noche en sus nuevos y confortables aseladeros.
De hecho, les obliga a invertir una media de 600 millones de euros y a reducir la cabaña para ajustarse a los requisitos de densidad en las jaulas.
Desde la entrada en vigor de la normativa, el parque español de Gallinas felices se ha reducido un 23 % -al pasar de los 52 millones de ponedoras en 2004, su año récord, a 40 millones durante el primer trimestre de 2012-, mientras que la producción de huevos ha descendido un 11,25 % desde ese año.
Sin embargo, el gerente de Ovo12, Celestino Aja ve la ley como una «oportunidad» de ofrecer un «producto diferente y de calidad» para el consumidor europeo.
Para compensar la disminución de la producción, los ganaderos se han visto obligados a vender más caro en origen -hasta un 50 % más-, incremento que finalmente ha repercutido también en el bolsillo de los consumidores quienes, según los datos del IPC, pagaron en abril un 15,3 % por la docena de huevos que en el mismo mes de 2011.
Según Aja, lo que ha hecho la entrada en vigor de la regla comunitaria ha sido «disparar» la situación de «sobrecostes y bajos precios» que padecía el sector avícola, donde algunas explotaciones vendían su género a la distribución en pérdidas.
«Al reducir la cabaña, no nos ha quedado más remedio que subir los precios. Era o eso o cerrar», afirma tajante Aja.
Sin embargo, el gerente de Ovo12 matiza que el incremento en el precio final del huevo para el consumidor no supone «mucho más que 30 céntimos» por la docena de huevos L, «perfectamente asumible» para el ama de casa y «más justo para el productor».
Lo cierto es que, según los datos de la Comisión Europea, el precio del huevo europeo registró un aumento interanual en marzo del 103 %, un encarecimiento que le resta competitividad frente a las importaciones desde países como Argentina, México, Turquía o EEUU, producidos sin cumplir con la normativa.
«Si Europa nos obliga a producir bajo la normativa de bienestar de las gallinas, también debiera proteger mejor el huevo europeo», reclama Aja.
La normativa europea ha avivado las quejas de un sector que arrastraba una importante crisis de precios, aunque los ganaderos que ya se han adaptado a la norma ven en ella un catalizador que está provocando un reajuste entre los costes de producción y el precio.
FUENTE: El País Digital (28/03/2012) Autor: Cristina Delgado
En la investigación han colaborado el departamento de psicología y la escuela de medicina del centro. Según explican en el propio artículo, trataban de investigar los efectos del consumo de frutas y verduras en el color de la piel y determinar la magnitud y la duración de un cambio perceptible por la modificación de hábitos alimenticios. Eligieron a un grupo de 35 jóvenes y registraron su tono de piel y su luminosidad al inicio del estudio, tres semanas después y seis semanas después. Según la publicación, el análisis se hizo «sin maquillaje, cremas bronceadoras ni una exposición intensa al sol». Los participantes, con una media de edad de 20 años, consumieron de media 3,4 raciones de frutas y verduras repartidas en tres comidas.
La conclusión es que seis semanas de cambios en el consumo de frutas y verduras se correlacionaron significativamente con cambios de enrojecimiento de la piel o la adquisición de tonos amarillos en este periodo. Los cambios, apuntan, se debieron a la absorción de carotenos y no de melanina. Una vez comprobadas las modificaciones, el equipo estudió si el nuevo tono de piel producía algún tipo de cambio de percepción en 24 personas que juzgaron la apariencia mediante fotografías de los diferentes momentos del estudio.
Los responsables del artículo, que señalan que recibieron el apoyo de la multinacional Unilever para elaborarlo, señalan que haría falta un estudio más amplio (y una muestra más amplia, con personas de diferentes razas) para lograr conclusiones más detalladas.
El estudio ha sido citado por José María Ordovás, profesor de la Universidad de Tufts, EE.UU., en la conferencia inaugural del Congreso sobre Dieta Mediterránea, celebrado en Barcelona en el marco de la feria Alimentaria. Ordovás ha expuesto cómo la dieta puede influir en nuestra salud y en la aparición de enfermedades. El estudio sobre la apariencia de la piel, ha señalado, es un ejemplo de cómo preocuparse por estar «sano por dentro tiene después un reflejo exteriormente».
Este tipo de conclusiones, además, cree Ordovás que pueden servir para motivar a la gente a no abandonar los buenos hábitos alimenticios, como la dieta mediterránea, rica en consumo de fruta y verduras.
Exposición a la luz, y quizá la propia fotosíntesis de las plantas, podría ayudar a que bacterias como la salmonella penetren en las hojas de los vegetales y queden protegidas frente al lavado previo al consumo.
Fuente: consumer (2 de marzo de 2012) Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
La fotosíntesis es un proceso indispensable para la vida de las plantas. Se divide en dos fases: una depende de la luz y requiere su energía directa y otra, independiente de la luz, puede realizarse en la oscuridad. Una investigación de expertos de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, desvelaba a finales de 2009 que las hojas de lechuga romana expuestas a la luz y a salmonella registran una acumulación de bacterias en el tejido interno.
La bacteria, principal causante de gastroenteritis, penetra en las hojas de la lechuga y queda protegida contra el lavado u otros procesos tecnológicos más superficiales. Este patógeno puede hallarse en grandes cantidades en los alimentos sin alterar su sabor u olor. Cuanto mayor sea el número de microorganismos, mayores son las posibilidades de que el consumidor sufra la infección.
Las bacterias penetran en las superficies más profundas de las hojas de la lechuga por los estomas, unos poros de pequeñas dimensiones que utilizan para obtener y liberar gases durante la fotosíntesis. Se abren con la luz y facilitan la entrada de los patógenos. En algunos vegetales, las partes más verdes se caracterizan por una gran densidad estomática y son más vulnerables al ataque patógeno. Por el contrario, la incubación en la oscuridad origina un patrón de adherencia disperso y muy poca penetración en el vegetal.
Los nutrientes que se producen durante la fotosíntesis atraen a los patógenos
La investigación israelí concluía que los nutrientes producidos durante la fotosíntesis, solo cuando hay luz, atraen a los patógenos. Mientras, las mutaciones que afectan a la motilidad y la quimiotaxis inhiben de manera significativa la penetración de salmonella.
Este último fenómeno depende de las sustancias químicas detectadas en el medio ambiente, que determinan el movimiento de las bacterias. Conocer estas premisas es útil para limitar el acceso de las bacterias en las verduras. Sin embargo, la luz es necesaria para el crecimiento natural de las plantas y para su desarrollo, por lo que erradicar por completo la proliferación de bacterias patógenas es una tarea difícil.
La mayoría de las plantas se adaptan a la cantidad de luz que reciben. Si las condiciones lumínicas son escasas, regulan su actividad fotosintética y utilizan menos cantidades de enzimas para la fase de crecimiento. Su tasa de respiración disminuye respecto a las plantas que reciben luz y reducen sus demandas metabólicas. Sin embargo, estos vegetales maduran con una calidad menor, mientras que otros con requerimientos de luz muy estrictos ni siquiera se adaptan a estos cambios.
Controlar la luz necesaria
La respuesta a la exposición de la luz es diferente en cada vegetal. También varía en función de la parte de las plantas. No es igual en las hojas, la raíz, el tallo o las flores. Una aportación lumínica correcta marca el crecimiento del vegetal y se traduce en un aumento de la calidad. En lugares poco iluminados, las plantas sufren mucho y su crecimiento es más lento y débil. La falta de color o la aparición de un tono amarillento son los principales indicadores. Por el contrario, si el vegetal está expuesto a demasiada luz, también puede sufrir problemas, como el desarrollo de hojas de aspecto apagado y sin vida o los bordes quemados.
En el caso de los vegetales, adquiere una mayor importancia, ya que buena parte se consumen crudos y el lavado es la principal herramienta para eliminar cualquier riesgo. Cuando llegan a la industria, los vegetales se limpian con agua fría, apta para el consumo humano y tratada con hipoclorito de sodio. Luego se elimina el exceso de humedad de los productos frescos para evitar el crecimiento de bacterias.
Un estudio del Área de Tecnología Alimentaria de la Universidad de la Rioja, publicado en la revista «Journal of the Science of Food and Agriculture», advierte de que los vegetales frescos no sobrepasan las dos semanas de vida útil, mientras que la luz favorece su degradación. El puerro permanece en buen estado durante 26 días, mientras que con luz apenas dura 18; la coliflor, pasa de 11 a 3 días.
El equipo de Walter Gassmann, profesor de Ciencias Vegetales en la Universidad de Missouri, Estados Unidos, ha usado como planta modelo a la Arabidopsis.
La Arabidopsis tiene una estructura genética bastante conocida, y sus patógenos bacterianos comparten muchas tácticas con otros patógenos como la roya y el mildiú.
Gassmann cree que estudios adicionales sobre la EDS1 y sus «centinelas» podrían aclarar cuál es el mejor modo de añadir la respuesta de alarma a vegetales que no tienen la proteína o amplificar la respuesta en los que ya la poseen.
Aunque las plantas modificadas genéticamente siguen siendo motivo de controversia, Gassmann considera que ayudar a los vegetales reforzando su resistencia natural a enfermedades es mejor que usar fungicidas.
En la investigación también han trabajado Saikat Bhattacharjee, Sang Hee Kim y Morgan Halane.
Las microalgas producen 50 veces más aceite por acre que el maíz, con una mucho menor huella de carbono; usa los nutrientes de una forma más eficiente que las plantas terrestres; y no requiere de terrenos agrícola de alta calidad o de abastecimiento de agua dulce.
En promedio un cerdo consume cerca de 600 libras de alimentos antes de ir al mercado, dijo Lei, así que reemplazar sólo el 10% de este alimento con microalgas podría permitir ahorrar 33 millones de toneladas.
La investigación preliminar de Lei determinó que la microalga desgrasada y seca, derivada de la producción de biocombustible, puede reemplazar hasta un tercio de la harina de soja en las dietas de cerdos y pollos. Esta es una fuente atractiva debido a que tiene un alto contenido de proteína (20 a 70%), comparado con el 10% en el maíz y 40% en la soja.
En la actualidad, Lei y sus colaboradores están trabajando para determinar cual microalga es mejor, y las tasas apropiadas de microalgas, soja y maíz.
Las muestras son embarcadas a su laboratorio de Hawaii, donde las microalgas viene siendo cultivadas cerca del Aeropuerto Kailua Kona como parte de un proyecto piloto de $15 millones de Cellana y un consorcio de universidades lideradas por los profesores Chuck Greene y Jeff Tester de Cornell.
Crecer hasta la escala comercial requerirá de miles de acres y cientos de millones de dolares, destacó Greene.
El trabajo de Lei se concentra en convertir un subproducto de la producción de biocombustibles en un producto de valor agregado que podría ser clave para la viabilidad comercial y podría dar origen a otras nuevas industrias. Se espera que el mercado mundial de la alimentación animal exceda los 1.5 billones de toneladas para el año 2020, de los cuales un 15% (220 millones de toneladas) es proteína, destacó Lei.
El chiste ya lo dice claro. “Una señora le dice a otra: ‘Oye, tu niño siempre come lo mismo’. ‘Es mentira’, dice la otra. Y añade: ‘Le gustan cinco marcas diferentes de chóped’”.
Las grandes superficies no se cansan de publicitar que, en sus estanterías, el consumidor encontrará todo lo que necesite.
Fuente: ECOticias (13/01/2012) Por Antonio Lagarriga
Pero lo cierto es que unas pocas empresas copan la gran mayoría de los productos. Además, siempre se ofrecen las mismas variedades de productos, absolutamente estandarizadas. Y, por si fuera poco, hay que tener en cuenta que muchos productos alimentarios están elaborados, en buena medida, con las mismas sustancias: soja, maíz, colorantes, conservantes, saborizantes… Al final resulta que, detrás de interminables estanterías y pasillos, siempre encontramos más de lo mismo, como en política o en información, puesto que, aunque tengamos acceso a muchas cadenas televisivas, sus informativos no se diferencian mucho en lo que es trascendente.
UNA ALIMENTACIÓN ESTANDARIZADA
El Corte Inglés, Mercadona, Eroski, Carrefour y Alcampo, por ejemplo, controlan más del 50% del mercado de la distribución alimentaria del estado español, según denuncia Consumehastamorir. Además, esas empresas están, en más de una ocasión, en las mismas manos de capitalistas internacionales, bancos, etc. Pero la cosa no queda ahí. Como también señala Consume hasta morir, “un puñado de multinacionales de la alimentación monopolizan la mayor parte de los productos que puedes encontrar en esos establecimientos. Por ejemplo, ¿conoces a la multinacional Unilever? Cada día se venden 150 millones de productos de esta empresa en el mundo”. Sus marcas están por todas partes: Ades-Adez (bebidas de soja), Algida (helados en Italia), Amora (salsas), Annapurna (sal y harina de India), Becel (margarina), Ben and Jerry’s (helados), Best Foods (mahonesa), Bertolli (pasta y aceite de oliva), Birds Eye (congelados), Blue Band (lácteos, sopas), Boursin (queso), Bovril (concentrado de carne), Breyers (helado), Brooke Bond (té), Bru (Instant Coffee India), Calvé (mayonesa y salsas), Carb Options y Carte d’Or (helados), Cica (salsas y puré), Colman’s (mostaza), Country Crock (lácteos), Continental y Doriana (lácteos), Du Darfst (Alemania), Elmlea y Findus (congelados), Flora (margarina y lácteos), Frigo (helados), Good Humor y Hellmann’s (mayonesa), I Can’t Believe it’s not Butter! (margarina), Iglo (congelados), Imperial (margarina), Kissan (salsas de tomate en India), Knorr (sopas, caldos, congelados, etc.), Lawry’s and Adolph’s, Ligeresa (lácteos y mermeladas) Lipton (té), Lipton Ice Tea (Té en lata), Maizena (almidón de maíz), Malloa (salsas de tomate y mermeladas), Marmite (caldo concentrado), Mc’ Collins (té en Perú), Peperami, PG Tips (Té en UK), Phase (aceite de cocina), Pot Noodle (fideos), Ragú (pasta), Rama (salsas), Red Rose Tea (té en Canadá), Saga (té en Polonia), Scottish Blend (té), Skippy (manteca de cacahuete), Slim Fast (productos light), Stork (margarina), Tulipan (margarina), Turun sinappi (salsa en Finlandia-Suecia), Unox y Wish-Bone (salsas). Es posible que si usted compra en cualquiera de los supermercados citados, o en otros, también productos de cosmética y detergentes, se llevará a casa otros tantos productos de la misma transnacional, pues la empresa tiene tantas marcas de limpieza como de alimentación. ¿Variedad? Qué variedad. Y esto es sólo un pequeño ejemplo.
La masiva implantación de cultivos transgénicos en todo el orbe no hará sino empeorar esta situación. En algunos países de América Latina, la situación es muy grave. Greenpeace México ha denunciado: “Exigimos al gobierno y a las corporaciones biotecnológicas que no se aprovechen de la crisis alimentaria para que las autoridades autoricen aceptar la siembra de maíz transgénico en México argumentando la falacia de mayor producción, cuando sus intereses reales son las jugosas ganancias que implica el monopolio del principal grano de la alimentación a nivel mundial”. La crisis alimentaria la producen las legislaciones internacionales y el afán de lucro de algunas empresas. Una vez aparecida la hambruna, los mismos que la crearon se presentan como los salvadores de la Humanidad.
El plan de los que están corrompiendo el mundo es crear una población famélica, por un lado, y, por otra parte, una población obesa alimentada en base a: alimentos transgénicos, de mala calidad, de unas pocas marcas, rebosantes de productos químicos, ajenos a la soberanía alimentaria y a la producción campesina, alimentos desvitalizados y grasientos, centralizados, industriales, distribuidos a través de grandes superficies de muy pocas empresas.
REVOLUCIÓN ALIMENTARIA
Tenemos que ser conscientes de que, si aceptamos todo esto, le estamos haciendo un flaco favor a la Tierra y a nuestra propia salud.
Más que una apuesta por la seguridad alimentaria, lo que necesitamos es una revolución alimentaria: volver a alimentarnos de los productos de la tierra, de la temporada en que vivimos, de los pequeños productores, de las fincas agroecológicas… Que las grandes transnacionales de las semillas, de la biotecnología y de la gran distribución vean en nosotros unos firmes adversarios y no unos tiernos y sumisos cómplices.
INTELIGENCIA ANCESTRAL
UNA ALIMENTACIÓN MUY VARIADA
A pesar de lo que la gente pudiera creer, la alimentación de las tribus de tiempos paleolíticos, sobre todo en zonas tropicales, era mucho más variada que la del occidental medio en la actualidad.
El hombre de hoy consume siempre la leche del mimo tipo de vacas, los huevos de las mismas razas ponedoras, muy limitados tipo de fruta y verduras… y casi siempre de las mismas marcas, cosa impensable para un cazador-recolector, cuya dieta se basaba, precisamente, en la infinita gama de alimentos a su disposición. Además, el hombre actual come siempre lo mismo sea la estación que sea, otra aberración. Nuestros antepasados se alimentaban de lo que cada estación daba, que es, al fin y al cabo, por razones evolutivas, lo más conveniente desde el punto de vista de la salud.
No hay estudios al respecto. ¿Quién iba a querer patrocinar un estudio tan caro, por su visión holística, si, al fin y al cabo, sus resultados probablemente no le interesarán a los que podrían costearse ese patrocinio? Lo único que sabemos es lo que nos dice el sentido común: las personas que han llegado a viejas y han gozado de mayor calidad de vida tuvieron una alimentación austera, variada, local, muy adaptada a la zona, que variaba según las estaciones… Hombre, ¿a quién debería ocurrírsele comer melón en febrero? ¡Qué barbaridad!
«Nuestra premisa es que, si hay un gran ruido ambiental, las aves van a tener que modificar su canto con un rango de frecuencias distinto y tonos más altos o más bajos de cara a que otros congéneres les escuchen», explica en declaraciones a DiCYT Salvador Peris, catedrático de Biología Animal de la Universidad de Salamanca y autor de diversas publicaciones científicas desde 2004 sobre este tema.
Los trabajos se han centrado en especies de mirlo (Turdus) y chochín (Troglodytes) en el estado brasileño de Pará, en la zona del Amazonas, y en la provincia de Salamanca para comparar posibles diferencias entre una zona tropical y una de clima continental, pero en general «hay poblaciones dentro de una misma especie tan separadas por el canto que pueden llegar a no encontrarse, estamos ante una fragmentación de las poblaciones debido a nuestras infraestructuras viarias», apunta. En este sentido, es posible que un mirlo de una ciudad española pueda ser incapaz de comunicarse con uno de campo. «A esto lo llamamos mutación cultural, que es más rápida que la mutación genética», señala Peris, «y da como resultado una fragmentación de las poblaciones».
Todas las aves paseriformes emiten sonidos innatos que tienen que ver con la estructura de la siringe, que es el órgano vocal de las aves, un órgano muy complejo. Sin embargo, la capacidad de aprendizaje de nuevos cantos varía mucho entre unas especies y otras. Así, un chochín puede tener hasta 10 cantos, un mirlo 15 y un ruiseñor llega a 110. «Cuanto más grande es el abanico, más grande es la parte aprendida. Si un ave vive un promedio de tres a seis años, tiene tiempo de aprender e incorporar nuevos cantos y desechar los que no le han sido útiles para defender un territorio y atraer un congénere del sexo opuesto», comenta.
Entre otros asuntos, el equipo de la Universidad de Salamanca ha analizado cuestiones concretas como la fluctuación de poblaciones de aves en la provincia de Salamanca en carreteras con distintos niveles de tráfico, comprobando que los lugares ruidosos afectan a la presencia de estos animales. Entre las especies cuya población decae están las aves migrantes transaharianas, ya que «tienen repertorios mucho más complejos y, por lo tanto, les afecta más el ruido ambiental», indica el experto.
Otras especies, como gorriones, pinzones y verdecillos «aguantan mucho más el ruido ambiental» y especialmente las denominadas aves urbanas, como los estorninos, que son capaces de «modificar rápidamente su canto, de un año para otro».
De hecho, los efectos de los ruidos sobre estas especies son interesantes desde el punto de vista de la conservación, pero también para ver la «evolución cultural» que representa el canto. «En un mismo individuo o en pocas generaciones cambia más rápido que otros aspectos morfológicos», apunta Peris.
Para desarrollar estas investigaciones, la principal dificultad es grabar en campo, porque los equipos son caros y los problemas técnicos numerosos: hay que evitar el viento, los ruidos de tráfico y los sonidos de otras especies; y procurar grabar a primeras horas, ya que los cantos se producen preferentemente entre las 6 y las 9 de la mañana. Más tarde, se cotejan los cantos de los animales con el ruido ambiental, ya que grabarlo todo al mismo tiempo resultaría carísimo y muy largo de analizar en el tiempo.
La apuesta por aplicar ‘Ionized’ en el descanso surge porque es precisamente durmiendo donde se pasan más horas de la vida. De ahí que la Universidad Politécnica de Valencia y el Grupo de Gestión Integral en la Industria Textil (Giitex) hayan pensado en introducir este pionero sistema en el dormitorio, y concretamente, en el colchón.
Gracias a ‘Ionized’ se pueden generar en el ambiente de una habitación entre 10.000 y 20.000 iones negativos por centímetro cúbico.
El proceso incluye la microencapsulación de iones negativos y su adhesión a tejidos inteligentes que envuelven los colchones y que liberan los iones por la fricción generada con los giros naturales que hacemos cada noche mientras dormimos.
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