El movimiento que producen los BEBES cuando gatean, especialmente sobre superficies como alfombras, provoca que se levanten altos niveles de suciedad, células de la piel, bacterias, polen y esporas de hongos, llegando a inhalar una dosis cuatro veces mayor por kilogramo de masa corporal que lo que un adulto podría respirar caminando sobre el mismo sitio, según señala un estudio realizado por la Universidad de Purdue, en EE.UU.
«Para un adulto, una parte importante de las partículas biológicas se elimina en el sistema respiratorio superior, en las fosas nasales y la garganta. Pero para los niños muy pequeños, con mayor frecuencia respiran por la boca, una fracción significativa se deposita en las vías respiratorias inferiores» llegando a «las regiones más profundas de sus pulmones», ha explicado el investigador principal del estudio, Brandon Boor de la Universidad de Purdue.
Los BEBES humanos son los únicos mamíferos que no pueden levantarse y caminar poco después de nacer. Por ello, gatean y cuando realizan estos movimientos agitan más partículas en el aire; y sus bocas y fosas nasales están mucho más cerca del piso donde las concentraciones son mayores.
Sin embargo, esto se «contrarresta en cierta medida por el hecho de que los BEBES tienden a moverse en estallidos de actividad mucho más cortos que los niños mayores o los adultos», señala.
Para estudiar qué cantidad de desechos respiran los BEBES, el equipo de investigación construyó un robot que gateaba y lo probó arrastrándose sobre muestras reales de alfombras que habían sacado de las casas. Luego, los investigadores midieron y analizaron las partículas en la zona de respiración.
«Utilizamos instrumentación de aerosoles de última generación para rastrear las partículas biológicas que flotan en el aire alrededor de los BEBES en tiempo real, segundo a segundo. El instrumento utiliza láseres para hacer que el material biológico fluoresce», ha explicado Boor.
Así encontraron que una nube concentrada de partículas resuspendidas se forma alrededor del sujeto, y que las concentraciones alrededor de ellos pueden ser hasta 20 veces mayores que los niveles de material más altos en la habitación.
Sin embargo, todo lo anterior, «no es necesariamente algo malo», según Boor, quien añade que «muchos estudios han demostrado que la exposición por inhalación a microbios y partículas portadoras de alérgenos en esa parte de la vida juega un papel importante tanto en la desarrollo y protección contra el asma y las enfermedades alérgicas».
A fines de la década de 1980, el epidemiólogo británico David Strachan fue el primero en proponer la ‘hipótesis de la higiene’, que dice que un ambiente demasiado limpio puede suprimir el desarrollo del sistema inmune. Los alergólogos también a veces se refieren a esto como ‘el efecto agrícola’.
«La exposición a ciertas especies bacterianas y fúngicas puede provocar el desarrollo de asma, pero numerosos estudios han demostrado que cuando un bebé está expuesto a una gran diversidad de microbios, a una concentración alta, puede tener una tasa más baja de asma más adelante. Estas exposiciones actúan para estimular y desafiar tu sistema inmune», argumenta.
Investigadores del Instituto de Medio Ambiente de la Academia China de Ciencias están llevando a cabo mediciones para comprobar la efectividad del mecanismo, que está en funcionamiento desde el año pasado, publica hoy el diario hongkonés South China Morning Post.
El PURIFICADOR de AIRE consiste en una torre y un conjunto de invernaderos que le rodean, y que ocupan una superficie equivalente a medio campo de fútbol.
El sistema ha vertido diariamente 10 millones de metros cúbicos de aire limpio a la atmósfera y en los días en los que la polución es muy alta, ha logrado reducir el smog (la niebla tóxica), hasta un nivel moderado en la zona estudiada, según los resultados preliminares.
El funcionamiento consiste en que la torre absorbe el aire contaminado y lo introduce en los invernaderos, donde se calienta mediante energía solar. El aire caliente entonces sube a la parte superior del PURIFICADOR de AIRE y por el camino pasa a través de múltiples filtros que lo limpian.
Poca consumo de electricidad
En la zona circundante se han instalado una docena de estaciones para medir la contaminación del aire, que han registrado una reducción media del 15 % en el volumen de partículas PM 2,5 (las más dañinas para la salud) durante los peores días.
«La torre no se puede comparar con ninguna otra en cuanto a tamaño (…). Casi no necesita electricidad durante las horas de luz. La idea ha funcionado muy bien en las pruebas», dijo Cao Junji, responsable de la investigación, en declaraciones recogidas por el diario. En marzo, su equipo presentará un documento científico más amplio con resultados más avanzados, aunque de momento afirman que los datos preliminares son «alentadores».
Durante las últimas semanas se ha desatado una nueva forma de DOPAJE para favorecerse a través de métodos ilegales
Hace un par de meses se descubrió que el ciclista francés, Remy di Gregorio, obtenía ventaja sobre sus contrincantes a través del DOPAJE con OZONO
Durante el Tour de Francia, se dio a conocer que el ciclista de Francia se inyectaba OZONO la molécila de tres átomos de oxígeno para tener más sangre y fortalecer sus músculos.
La manera en que los ciclistas pueden realizar esto es hasta cierto punto sencilla. Lo único que se tienen que hacer es extraerse un poco de sangre, mezclarla con el OZONO y reintroducirla.
“Otorga una ventaja durante un momento determinado, pero no crea efectos secundarios… esa es la razón por la cuál es más complicado detectarlas”, comenta Jordi Segura.
Este sistema de DOPAJE apareció en el Giro de Italia del 2009 y obligó a la Agencia Mundial Anti DOPAJE (AMA) a modificar las reglas.
“Cualquier cosa que aumente la oxigenación de forma artificial está prohibida. Además, desde 2011 está prohibido específicamente extraer sangre y volver a inyectarla”, explican los expertos en el tema.
Detectar a alguien que infringe las reglas y ejerce este tipo de actividad para mejorar su rendimiento es prácticamente imposible desde el lado de la ciencia y la tecnología.
La única forma de acusar y dar paso a investigaciones avanzadas es por medio de un delator. Fue precisamente de esa manera en que las autoridades de la AMA dieron con el caso de Remy di Gregorio.
De la forma menos pensada se puede recurrir a la ventaja sin ética.
El mundo del ciclismo y en general de todos los deportes tienen un nuevo enemigo a combatir.
El OZONO ha remarcado presencia en el mundo de los atletas como el ingrediente incómodo e imperceptible.
La ciencia y la tecnología tienen una nueva tarea: encontrar una nueva forma de detectar a aquellos que busquen aprovecharse de este recurso sin necesidad de una denuncia de un testigo.
Un aumento en la contaminación microplástica a lo largo del fondo marino en el oeste de Irlanda podría tener «repercusiones negativas» potenciales, para el camarón de Bahía de Galway, según los investigadores de NUI Galway.
Los MICROPLASTICOS, plásticos de menos de 0,5 mm, forman parte de un problema global más amplio, que es la gravísima contaminación por plásticos, puesto que este tipo de desechos en cuanto llegan al océano, tienen un fuerte impacto negativo en la vida marina.
Los investigadores han descubierto que la contaminación microplástica está aumentando en la plataforma continental, o sea en el lecho marino de la zona poco profunda, cerca de la costa. El estudio encontró una capa superficial de MICROPLASTICOS en el fondo marino irlandés.
El material recuperado por los investigadores parecía ser MICROPLASTICOS del tipo secundario, lo que significa que son restos de la descomposición de artículos más grandes, que podrían provenir de multitud de elementos de este material, que son desechados sin el correcto reciclaje.
Los MICROPLASTICOS primarios son aquellos que originalmente se fabrican para ser pequeños, como los utilizados en productos de limpieza facial y cosméticos, también llamados micropartículas o microesferas.
El estudio que se publicó en la revista Scientific Reports, encontró un aumento en los MICROPLASTICOS cerca de las pesquerías en la bahía de Galway, lo que significa que este tipo de materiales están llegando a estas áreas con las corrientes marinas o son producto de la descomposición de plásticos vertidos en las cercanías.
«La presencia omnipresente de MICROPLASTICOS en fondo del Mar de Irlanda presenta importantes riesgos para las pesquerías, que tienen una enorme importancia económica, por ejemplo, la de la Gamba de Galway», dijo Audrey Morley, autora principal del estudio y profesora de Geografía Física en NUI Galway.
Su estudio demuestra que la pesquería de la Gamba de la Bahía de Galway está experimentando el impacto de la contaminación microplástica, lo cual tendría “potenciales repercusiones perjudiciales para las gambas, incluyendo una disminución de la aptitud y posibles fallos a nivel reproductivo”.
«Sin embargo, se necesita más investigación para entender los mecanismos que influyen en las interacciones de los MICROPLASTICOS con especies y ecosistemas individuales”, dijo la dra. Moray que adelantó que seguirán estudiando el tema para buscar el origen del problema y las posibles soluciones.
Además de los posibles efectos que los MICROPLASTICOS pueden tener directamente sobre la vida y el comportamiento de las gambas, subyace el problema de que estos crustáceos son muy apreciados a nivel culinario, por su excelente calidad y sabor. Ello implica que la contaminación de las gambas puede afectar a sus predadores naturales y a los seres humanos.
En 2015, durante un vuelo de Madrid con destino al Caribe, una azafata empezó a sentirse mal. Sufría afonía, picores e irritación en la nariz. En el viaje de vuelta, 24 horas después y en el mismo avión, padeció síntomas similares. Tras el aterrizaje, el tripulante de cabina Pedro González encontró en el mamparo (pared que separa a los pasajeros de la zona de personal) restos de aceite. Preocupado por una posible exposición a sustancias tóxicas informó a sus superiores. Un día después acudió a un centro médico aquejado de dolor de cabeza, irritación de la garganta y conjuntivitis. Escribió un informe de lo sucedido al departamento de seguridad de la aerolínea y posteriormente denunció el caso a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.
Considera que en aquel vuelo fue víctima del SINDROME AEROTOXICO, una amenaza fantasma para la salud (incluso ha sido relacionada con algún caso de fallecimiento), cuya mayor población de riesgo son tripulaciones y viajeros habituales. Fantasma porque su diagnóstico es negado por muchos en el sector de la aviación, que consideran que no existe una evidencia concluyente que relacione estos síntomas con el aire inhalado en cabina.
Sin embargo, el síndrome tiene defensores. Jordi Roig Cutillas, neumólogo en la clínica Creu Blanca de Barcelona, es considerado su principal investigador médico en España: «En mi experiencia, he visto dos casos seguros y uno probable: dos pilotos europeos no españoles y una pasajera frecuente extranjera».
«Estamos en pañales. Como no hay un reconocimiento del síndrome, tan sólo damos parte si lo identificamos. Por ahora compañías y fabricantes no quieren abrir este melón», dice Jesús Cuevas, presidente del sindicato de tripulantes auxiliares de vuelo (Stavla).
Él sabe reconocer ese fuerte olor porque ya se lo ha encontrado. Lo advirtió en un vuelo de 2015 que realizaba procedente de Perú. Cuevas informó al departamento de seguridad de su empresa. La única respuesta obtenida fue un recibido.
A día de hoy, en España no hay constancia de ningún caso oficial de SINDROME AEROTOXICO. Fuentes de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea consultadas para este reportaje consideran que «hasta que sea médicamente demostrado y reconocido por la Agencia Europea de Seguridad (EASA), España nada tiene que decir». Por su parte, el presidente de la Asociación de Líneas Aéreas, Javier Gándara, indica que esta cuestión no ha sido tratada por la asociación y que por lo tanto cada compañía determina cómo afrontar la misma.
El no reconocimiento de la amenaza fantasma hace muy complicado encontrar estadísticas fiables. Aunque sí hay datos relacionados con incidentes de contaminación.
Para el Comité de Toxicidad del Reino Unido, al menos un 0,05% de los vuelos comerciales sufren una exposición a humos (visibles) en el interior de la cabina. Cada año hay 30 millones de vuelos en el mundo, por lo que si la cifra británica pudiera ser extrapolable al conjunto del tráfico aéreo unos 15.000 trayectos habrían tenido este tipo de problemas.
Según un informe de la Autoridad de Aviación Civil del mismo país -hecho público por la cadena ITV News-, entre diciembre de 2014 y marzo de 2015 se registraron 167 casos de aire contaminado que no estaban relacionados con calentadores, cafeteras u otros instrumentos del día a día de la tripulación.
Para valorar la complejidad de la cuestión antes hay que comprender el desafío tecnológico que supone que un avión vuele a 12.000 metros de altura, donde la temperatura (-56,5Cº), la presión y la densidad del aire son incompatibles con la vida humana.
Para superar estos escollos atmosféricos y lograr la presurización y climatización adecuadas, la industria aeronáutica utiliza desde hace décadas -en la gran mayoría de sus modelos- el sistema bleed air (aire de sangrado).
Esta tecnología recoge el aire gélido del exterior y lo comprime a través de unos compresores de media y alta presión de los motores que elevan considerablemente la temperatura. De esta manera se obtiene una cantidad de oxígeno suficiente por unidad de volumen para que sea respirable, garantizando la seguridad.
Los defensores del síndrome consideran que el origen del envenenamiento proviene del desgaste de los sellos de los compresores, cuando estos no evitan la filtración de partículas nocivas.
Casos en todo el mundo
El SINDROME AEROTOXICO ha dejado de ser una cuestión de un colectivo. Lo que antes era un debate entre personal aéreo ha trascendido hasta llegar al gran público a través de las redes sociales.
El pasado mes de agosto, un pasajero colgó en Facebook un vídeo realizado con su móvil en el que se veía la entrada de los bomberos en su avión, tras un aterrizaje de emergencia en Búfalo, ciudad del estado de Nueva York. «Me duele mucho la cabeza…Tengo un cansancio extremo…Ha sido bastante terrorífico», decía en la grabación.
Preguntado por el suceso, un experto en transporte aéreo declaró a la cadena CBS que el origen de esos gases está en el motor del avión. «En raras ocasiones el sellado de los compartimentos, que contienen ese aire y otras partes del motor, falla».
La compañía JetBlue, dueña del avión, y la Federación Americana de Aviación (FAA) están investigando el caso. Y no es el único.
El diario The Guardian ha revelado recientemente más casos que podrían estar relacionados con el síndrome.
Matt Bass, de 34 años, tripulante de cabina de British Airways sufrió distintos problemas respiratorios y debilidad muscular antes de fallecer prematuramente. Inicialmente sus síntomas fueron diagnosticados como enfermedad de Crohn. Al producirse el deceso, la familia pagó de su propio bolsillo (5.600 euros) una autopsia toxicológica que reveló que el cuerpo de Bass contenía gran cantidad de organofosforados, sustancias químicas muy nocivas que podrían haberse inhalado en algún vuelo por culpa de aire contaminado en la cabina.
La falta de reconocimiento sanitario y las cláusulas de confidencialidad en los acuerdos con empleados hacen muy difícil cuantificar el número de presuntos afectados. En EEUU, un azafato de American Airlines logró un acuerdo extrajudicial con Boeing tras denunciar que los humos tóxicos del avión lo habían incapacitado laboralmente. En Australia, la tripulante de cabina Jaonne Turner ganó un juicio por daños y perjuicios que duró 10 años por este problema y fue indemnizada. El año pasado un reclamante recibió una compensación de 7.000 euros de British Airways gracias a un acuerdo con la compañía. Su denuncia se basó en «síntomas relacionados con un incidente de humos».
Si hay un activista que denuncia este riesgo es la doctora Susan Michaelis, ex piloto y consultora en seguridad aérea. «Urge un protocolo de investigación médica integral y que el síndrome sea aceptado como una enfermedad laboral», dice Michaelis a Papel desde Inglaterra.
La última investigación de Michaelis vio la luz este verano en Public Health Panorama, publicación vinculada a la Organización Mundial de la Salud. Días después, la Asociación Médica Aeroespacial (Asma) rebatió sus tesis a través de una carta al director del medio. «…Nuestra revisión de la literatura disponible nos lleva a sugerir que los síntomas significativos sufridos por un grupo de individuos, aquí etiquetado como SINDROME AEROTOXICO, no se explican por las toxinas en el aire de la cabina, y que deben buscarse otras causas. Este estudio, debido a posibles sesgos y falta de replicabilidad no altera nuestra evaluación».
Para el doctor Roig Cutillas, los negacionistas consideran que los síntomas del SINDROME AEROTOXICO ya se encuentran en muchas personas sanas sin enfermedad objetivable, sobre todo en referencia a manifestaciones neurológicas. «Eso es un argumento pobre: las manifestaciones de la intoxicación por monóxido de carbono son conocidas por todo el mundo y nadie puede negar su existencia. Sus síntomas son también del todo inespecíficos».
Lo cierto es que esta inquietud ha volado hasta Bruselas. Desde la Unión Europea se ha promovido una investigación que tardará meses en emitir sus conclusiones. A pesar de que esta iniciativa podría aclarar muchas incógnitas, Michaelis se muestra crítica: «No se están haciendo las preguntas correctas y no piden ayuda a las organizaciones y personas adecuadas. Han recurrido a aquellos que trabajan estrechamente con la industria de la aviación para que les den las respuestas adecuadas. La Agencia de Seguridad Aérea Europea reconoció en 2012 que no tenía la capacidad adecuada para evaluar su impacto en la salud».
Por el momento, el SINDROME AEROTOXICO sigue sin verse, aunque ya no sólo se huele, también se oye.
Aunque ya a finales de los años 70 se hablaba de algunos incidentes que pudieran estar relacionados con esta supuesta patología, fue en 1999 cuando los investigadores Harry Hoffman (doctor de la fuerza aérea estadounidense), Chris Winder (profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia) y el forense medioambiental francés Jean Christophe Balouet sugirieron que una exposición a aire contaminado en cabina podría provocar enfermedades a largo plazo. Son considerados los padres del SINDROME AEROTOXICO.
En 2007, el capitán John Hoyte, que sufrió una exposición a sustancias tóxicas mientras volaba y tuvo que retirarse por problemas de salud, fundó en Inglaterra la Aerotoxic Association. La labor de esta organización consiste en informar a personas que han podido sufrir el síndrome y darles asesoramiento legal. Así como promover campañas públicas para promover su investigación y que el síndrome sea médicamente reconocido
Sin embargo, la ausencia de un método de esterilización e higiene eficaz de estas máquinas se asocia a la propagación de una serie de bacterias patógenas causantes de diarreas, que provocan una elevada mortalidad en los animales lactantes, con la consiguiente pérdida económica para los ganaderos andaluces, especialmente los de ovino y caprino.
Ahora, un trabajo de investigación realizado conjuntamente entre la Facultad de Veterinaria y la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Córdoba ha conseguido desarrollar un sistema inédito de esterilización y desinfección de máquinas nodrizas que puede dar solución a este problema ganadero.
El autor principal de esta innovación es Jesús Gálvez Rossi, graduado en Ingeniería Electrónica Industrial, cuyo trabajo fin de grado desarrolla un sistema automático para la limpieza de robots nodrizas basado en el OZONO, consiguiendo la eliminación de bacterias patógenas responsables de las bajas ganaderas durante la fase de la lactancia.
Las pruebas realizadas sobre una nodriza industrial para cabritos han arrojado resultados altamente satisfactorios, permitiendo establecer de forma óptima el tiempo de desinfección y la duración de la misma, ajustando el periodo entre ciclos de limpieza y desinfección de la nodriza.
Ello supone un importante ahorro de tiempo para el ganadero, a la vez que implementa una calidad higiénica de lactancia artificial superior a la de los sistemas convencionales, a lo que hay que sumar el hecho de no utilizar ningún producto químico nocivo para el medio ambiente.
El sistema automático que controla el proceso se ha desarrollado íntegramente en la Universidad de Córdoba con las más modernas técnicas de la ingeniería electrónica e hidráulica, utilizando como elemento de control un módulo Arduino programado específicamente para esta aplicación.
Además, se han empleado también otros dispositivos auxiliares de última generación como fuentes de alimentación, válvulas, sensores y el propio GENERADOR de OZONO.
Este sistema se ha diseñado de forma modular con el fin de permitir su integración en las actuales ROBOTS NODRIZAS sin la necesidad de una reforma profunda en las máquinas que ya vienen funcionando en las explotaciones ganaderas.
Los agricultores de la cooperativa Grufesa, que cultivan 450 hectáreas de frutos rojos en Moguer (fresas, arándanos y frambuesas), incorporaron ya en la pasada campaña OZONO al agua de riego por goteo en el cultivo de la fresa, obteniendo una fruta de la máxima calidad.
Por ejemplo, la llamada hamburguesa imposible (Impossible Burger) de la empresa de alta tecnología Impossible Foods, es uno de los productos de este floreciente mercado, en el que muchos actores vienen de la industria bioquímica e informática, más que de la alimentaria. La presentan como totalmente vegetal, pero con una salsa secreta que la hace sangrar y tener un sabor y color muy parecido al de la carne.
El ingrediente que le da ese efecto, la leghemoglobina (abreviado en inglés SLH o simplemente heme), es en este caso un producto derivado de ingeniería genética, que no fue aprobado como seguro para la salud humana por la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA), pese a lo cual la empresa lo puso en el mercado desde 2016.
El tema salió a la luz por un artículo del New York Times del 8 de agosto 2017, a partir de que las organizaciones Amigos de la Tierra y Grupo ETC obtuvieron mediante la ley de acceso a la información, los documentos que la empresa presentó a la FDA, intentando obtener su aprobación.
Según explica Jim Thomas, del Grupo ETC, La FDA dijo a Impossible Foods que su hamburguesa no alcanzaba los estándares de inocuidad y la compañía admitió que no conocía todos sus ingredientes. Aún así la ha vendido a miles de consumidores incautos. La empresa debería retirar del mercado sus hamburguesas, hasta que la FDA establezca la seguridad del producto y se ofrezcan disculpas a quienes fueron puestos en riesgo.
La leghemoglobina usada para esta hamburguesa es una proteína creada en laboratorio que imita una presente en la raíz de las plantas de soya, pero producida en tanques por microbios alterados mediante biología sintética.
En los documentos presentados por la empresa a la FDA, la agencia advirtió que según los datos aportados, el heme, ingrediente clave de la hamburguesa, no cumplía los estándares para el estatus de seguridad generalmente reconocidos (GRAS, por sus siglas en inglés).
La empresa admitió que en el proceso de ingeniería genética para el heme se habían generado 46 proteínas adicionales inesperadas y ninguna había sido evaluada, en el dossier presentado a la FDA.
Para evitar que la FDA rechazara la solicitud, la empresa la retiró voluntariamente, asegurando que realizaría nuevas pruebas, las cuales actualmente asegura haber realizado exitosamente – en experimentos de alimentación con ratones de laboratorio – pero pese a ello, el estudio no es público.
Aunque la empresa sostiene que la proteína en la soya ha sido consumida por mucho tiempo y no se conocen efectos adversos, la versión construida mediante biología sintética, así como las proteínas adicionales inesperadas, son desconocidas y tienen potencial alergénico y otros desconocidos.
No se trata, como uno podría pensar, de alternativas sustentables, sino que en muchos casos son sustitutos con ingredientes excretados en tanques de fermentación, por microbios o levaduras alteradas genéticamente mediante biología sintética, un campo escasa o nulamente regulado, en el cual no existen siquiera normas de bioseguridad adecuadas a este proceso industrial nuevo y nada natural.
Son empresas que intentan aprovecharse comercialmente de los vacíos regulatorios y la crítica y sensibilidad de cada vez más gente ante la producción industrial de carne y la crueldad de la cría animal, pero sin explicar que el proceso de producción se basa en tecnologías riesgosas, sea en estos u otros casos, como los que producen carne en laboratorio, otra aventura de alta tecnología que implica riesgos de salud no evaluados.
El motor de esta industria es que el mercado de sustitutos de productos animales es enorme y de muy rápido crecimiento, el fundador de Impossible Foods estima que será de billones de dólares en pocos años. Seguramente también es la razón para que Impossible Foods consiguiera inversiones de 200 millones de dólares por parte de Bill Gates, Khosla Ventures y el también billonario Li Ka-Shing, de Hong Kong, a la que este mes se sumaron 75 millones de dólares más del fondo soberano de inversión de Singapur.
• las gripes son causadas por cientos de virus diferentes y son contagiosas,
• mientras que las alergias son respuestas inmunológicas a sustancias en el ambiente llamadas alérgenos.
Como decíamos previamente, GRIPES y ALERGIAS son causantes de síntomas como la congestión, secreción y estornudo, sin embargo, algunas de las diferencias entre unas y otras son que la secreciones de la gripe suelen ser un poco espesas y de color verde o amarillento, que además vienen junto al cansancio, debilidad, dolor muscular, y en algunos casos infección y fiebre. En cambio, las secreciones de la alergia son ligeras, transparentes y constantes, acompañadas de picazón en la garganta, los oídos y la nariz.
Un grupo de científicos ha logrado crear un envoltorio con una película protectora de nanotubos de arcilla y aceite esencial antibacteriano.
Con este nuevo film, que aún necesita de más pruebas, sobre todo de toxicidad, los investigadores consiguieron que tomates, plátanos y pollo se conservaran mejor, logrando «dos objetivos en uno»: la prevención del exceso de maduración y del crecimiento bacteriano.
Los responsables de este plástico para alimentos frescos son científicos de la Universidad Sabanci de Turquía y su descripción y peculiaridades se presentaron hoy en el congreso de la Sociedad Americana de Química -el número 254-, que estos días se celebra en Washington con la exposición de más de 9.000 investigaciones.
Desde la antigüedad se han buscado métodos para preservar frutas, verduras o carnes, desde los tradicionales con salazón o fermentación hasta los más modernos como los enlatados, congelación o envoltura en películas plásticas, ahora los envases capaces de «interactuar» con los alimentos pueden contribuir a su seguridad y prevenir los daños económicos causados por la pérdida de comida.
Aunque las empresas ya pueden fabricar envases que impiden que frutas y hortalizas se sequen, la incorporación de propiedades adicionales en estas películas de plástico «es un desafío», señaló en una nota de la Sociedad Americana de Química Hayriye Ünal.
Y es que entre los retos está reducir la contaminación bacteriana, la permeabilidad del oxígeno y el vapor de agua y la acumulación de etileno alrededor de los alimentos envasados.
Para construir su film, los investigadores empezaron con una película de polietileno, a la que incorporaron nanotubos de arcilla con pequeños cilindros huecos para recoger el etileno, absorbiéndolo, y proporcionando así una barrera contra este gas: evitan que el oxígeno entre y que el vapor de agua y otros gases escapen.
Los nanotubos los cargaron además con un aceite esencial antibacteriano que se encuentra en el tomillo y el con el que recubrieron esas pequeñas estructuras tubulares en la parte interna del film para matar a los microbios. Así, los científicos envolvieron tomates, plátanos y pollo en la nueva película protectora y los compararon con otros alimentos envueltos en polietileno simple.
Diez días después los tomates con el nuevo film estaban mejor conservados; los plátanos, tras seis días, permanecieron «más firmes y mantuvieron su brillante color amarillo», y el pollo refrigerado durante 24 horas mostró un crecimiento bacteriano significativamente menor que otros.
Las esponjas de cocina poseen la segunda carga más alta de coliformes de toda la casa, después de los desagües.
Los investigadores hicieron el descubrimiento secuenciando el ADN microbiano de 14 esponjas de cocina usadas sobre la estructura del microbioma.
El problema, según estos investigadores, es que tratar de lavar la ESPONJA empeora el problema.
Durante el estudio, ningún método por sí solo fue capaz de conseguir una reducción bacteriana general de más de aproximadamente 60%.
De hecho, sorprendentemente, la ebullición o el microondas de las esponjas no mataron a estos microbios: las esponjas que habían sido regularmente desinfectadas estaban llenas de un mayor porcentaje de bacterias relacionadas con patógenos que las esponjas que nunca habían sido limpiadas.
La única solución para mantener las bacterias al mínimo en la cocina, según los expertos, es sustituir la ESPONJA de cocina todas las semanas.
Aunque los investigadores no realizaron ninguna prueba con lo más natural y mayor poder de desinfección.
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