DIENTES higiene bucal DIENTES con SALUD

 DIENTES Por la noche, antes de acostarse, es fundamental lavarse los dientes porque durante el sueño se produce menos saliva, una defensa ante los microbios

Mantener una higiene oral correcta no solo es la clave para lucir una bonita sonrisa, sino para evitar la placa dental, la halitosis (mal aliento) y las dos enfermedades más comunes en el mundo: la caries y la piorrea o enfermedad periodontal.

A pesar de ello, en España, más del 30% de los adultos y del 20% de los niños no se cepillan los dientes un mínimo de dos veces al día.

Utilizar un cepillo pequeño con cerdas sintéticas, cambiarlo cada tres meses y no olvidarse del hilo dental son algunas de las claves para lucir una sonrisa llena de salud.

Fuente: Alfonso Villa Vigil, presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas de España
(9 de abril de 2013)

Cuándo cepillarse

Los dientes deben cepillarse durante dos minutos al menos dos veces al día, aunque lo idóneo sería hacerlo inmediatamente después de cada comida principal (tres o cinco veces, según el número comidas que se hagan al día). El objetivo es eliminar los restos de alimentos que los microbios adheridos a los dientes convierten en ácido agresivo para el esmalte (cubierta de los dientes). Si se va a disfrutar de una sobremesa muy larga y no es posible lavarse justo después de comer, entonces convendría lavárselos antes, porque al reducir la cantidad de microbios con el cepillado, estos producen menos ácido, aunque haya restos de comida. Entre todas las recomendaciones sobre frecuencia de cepillado la más importante es la de lavarse los dientes antes de acostarse, ya que durante el sueño se produce menos saliva, un agente de defensa vital frente a los microbios.

El movimiento idóneo: «barrer» y no «fregar»

Una técnica correcta de cepillado consiste en «barrer» los dientes con el cepillo y en no «fregarlos»: es decir, debemos mover el cepillo de la encía al borde libre del diente, en lugar de trasladar los microbios de izquierda a derecha como si fregáramos. Así se corre el riesgo de empaquetar los microbios y restos de alimentos debajo de la encía, donde originarían sarro y gingivitis. Los dientes superiores deben cepillarse de arriba a abajo y los inferiores de abajo a arriba. Además, hay que limpiar todas las superficies (cara exterior e interior de los dientes), los espacios interdentales y la lengua.

Cepillo, pequeño y ergonómico

El cepillo de dientes debe ser pequeño y ergonómico para acceder mejor a los rincones, con cerdas cortadas al mismo nivel y sintéticas, ya que tienen más consistencia que las naturales, que son más porosas, menos higiénicas y pierden resistencia con la humedad. Quienes tienen dificultades para cepillarse, pueden recurrir a un cepillo eléctrico. Por su forma redondeada y sus movimientos rotacionales y oscilatorios, se adapta muy bien a la forma y bordes de las encías y son muy favorables para eliminar la placa bacteriana. Además, algunos modelos suelen incorporar un reloj que marca el tiempo de limpieza (dos minutos). Si se opta por uno manual o tradicional, debe cambiarse el cepillo cada dos o tres meses. Otro consejo es disponer de dos cepillos para utilizarlos de modo alterno y así tener siempre uno seco.

Hilo dental, imprescindible

DIENTESEl hilo dental es un elemento indispensable para limpiar los espacios interdentales y evitar la formación de caries en ellos.

Conviene usarlo una vez al día, preferiblemente antes de acostarse y es muy importante aprender a deslizarlo entre los dientes sin dañar las encías.

Para ello, se corta un trozo de hilo de unos 15 cm de largo y se utiliza el dedo pulgar y el índice para introducirlo entre los dientes. Esta operación debe durar alrededor de un minuto y medio, más o menos. La seda debe estar tensa, pero los movimientos no deben ser demasiado bruscos, el hilo se debe mover despacio, con cuidado de no herir las encías.

Pasta y colutorios, ¿accesorios?

La pasta dental llena la boca de espuma, da la sensación de haberse limpiado y puede invitar a terminar el cepillado antes de tiempo. Por eso se aconseja aplicarla al final del cepillado y en poca cantidad (inferior al tamaño de un garbanzo). Lo idóneo es que sea fluorada, porque el flúor cambia la composición del esmalte dental y lo hace más resistente a las caries.

Los colutorios, por su parte, complementan la acción física del cepillado, pero no la sustituyen y son el elemento más accesorio de la higiene bucal. Los que tienen flúor (0,03 y 0,05 partes por millón, aproximadamente) se aplican semanalmente, mientras que los antisépticos (con hexetidina o clorhexidina), resultan útiles para prevenir la enfermedad periodontal.

Desde el nacimiento

DIENTESLa higiene oral debe realizarse desde el nacimiento. Para ello, se coge una gasita y se pasa por las encías o grupos de dientes del niño, si los hay, con mucho cuidado y suavidad, para dificultar que los microbios se multipliquen. A medida que el bebé crece y hasta los cinco o seis años, los padres deben situarlo frente al espejo y enseñarle a lavarse los dientes, sujetando el cepillo y realizando por ellos los movimientos adecuados, siempre con una gotita de pasta dental ya que tienden a tragársela.

Cuando ya tienen un buen control motor (6-7 años), los niños ya están preparados para lavarse los dientes solos y se les debe suministrar un cepillo pequeñito para que puedan hacerlo por sí mismos.

Consejos para una correcta higiene dental:

• Realizar una la higiene completa de la boca, incluyendo cepillado y seda dental, antes de acostarse.

• Cepillarse los dientes inmediatamente después de cada comida principal, o bien antes si la sobremesa es muy larga, y completarlo con un pequeño retoque después.

• Evitar comer entre horas, sobre todo dulces, ya que luego se convierten en sacarosa, un azúcar nocivo para los dientes.

• Realizar una visita al dentista al menos una vez al año, ya que la caries y la piorrea tempranas tienen buen pronóstico y se pueden tratar con poco dinero.

• A partir de los 35 o 40 años, conviene hacerse una limpieza de boca una vez al año, como mínimo, y dos o tres veces si se sufre enfermedad periodontal.

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El OZONO protege y cuida a las UVAS

UVASEl OZONO elimina el Botrytis Rot, mantiene la calidad de las UVAS y prolonga la vida de almacenamiento de las UVAS.

Si el OZONO protege y cuida las UVAS.

Las uvas almacenadas son susceptibles a la descomposición, en particular al Botrytis Rot, causada por los microorganismos presentes en el aire y sobre superficies que, con frecuencia, se encuentran en establecimientos de almacenamiento con humedad elevada.

Las técnicas tradicionales para controlar la descomposición implican utilizar diversas sustancias químicas posteriores a la cosecha tales como dióxido de azufre (SO2). Las sustancias químicas posteriores a la cosecha son cuestionadas debido a la creciente resistencia de los microorganismos y la presión de los consumidores para eliminar la presencia de residuos en los productos frescos.

Con la solución de almacenamiento frigorífico, los empaquetadores pueden prolongar la vida de los productos y su comercialización, reduciendo las pérdidas por descomposición en forma natural.

El ozono puede usarse como una medida complementaria con diversas técnicas posteriores a la cosecha.

Soluciones del ozono

• Reducen y controlan la descomposición

– Eliminan el Botrytis Rot
– Matan los microorganismos superficiales
– Detienen el anidamiento de la descomposición en envases almacenados

• Reducen/eliminan las sustancias químicas posteriores a la cosecha

– Reducen el uso de fungicidas posteriores a la cosecha
– Ideales para productos orgánicos y convencionales

• Sustancia orgánica aprobada y certificada por el Departamento de Agricultura de los EE. UU. (U.S. Department of Agriculture, USDA) y la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA)

uvas

La prueba de la uva de mesa muestra la reducción en la infección de los granos de uva

Fuente: estudio realizado en 2002 por UC Davis

La solución de almacenamiento frigorífico libera concentraciones específicas definidas y de baja dosis de ozono gaseoso en la atmósfera, para su uso como desinfectante potente, pero seguro, para el almacenamiento y la maduración de uvas.

La solución mata los microorganismos presentes en el aire y sobre superficies, controla la contaminación cruzada y retarda de forma natural la maduración a través del consumo de etileno.

Ventajas del ozono

El ozono es el agente más seguro y natural de purificación y desinfección para productos frescos. También cuenta con la comprobación de la Administración de Drogas y Alimentos y del Departamento de Agricultura de los EE.UU. como una sustancia que puede estar en contacto con los alimentos, y está certificado como una sustancia orgánica.

El modo de acción del ozono consiste en destruir la pared celular del organismo al entrar en contacto con esta. Dado que actúa en forma instantánea, el ozono no permite el desarrollo de cepas patógenas resistentes, un problema cada vez mayor para la industria de productos frescos.

Formado por el oxígeno presente en el aire, después de actuar, el ozono vuelve a convertirse en oxígeno puro y no deja residuos en los Productos frescos.

El ozono se elabora in situ; no se requiere el transporte ni el almacenamiento de sustancias químicas tóxicas.

Con el control preciso de ozono que ofrece al ambiente es seguro para las personas y los productos, y funciona bien en ambientes con atmósferas regulares y controladas.

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Se duplica el número de ALERGICOS a los alimentos en la última década

 ALERGICOS ALERGICOS a los alimentos en la última década Se duplica el número de ALERGICOS los alimentos en la última década

El incremento más notable se observa en niños y jóvenes

En los últimos 10 años se ha duplicado el número de ALERGICOS a los alimentos. En concreto, el incremento más notable se observa en los niños y jóvenes, especialmente en el número de alergias de alto riesgo, y es que el número de admisiones de niños en hospitales por estas causas se ha incrementado siete veces en la última década.

Fuente: consumer (19 de junio de 2012)

En este sentido, en Europa continental las alergias más comunes en niños son las provocadas por el huevo, la leche de vaca y las nueces, mientras que en los adultos se dan más casos de alergia a la fruta, las nueces y las verduras, son ALERGICOS. En el Reino Unido, la mayor amenaza la suponen las nueces, las avellanas y los cacahuetes, que causan el 50% de las reacciones alérgicas potencialmente mortales. La alergia al marisco y al bacalao se imponen en los países escandinavos y en el Norte de Europa. En Europa, la alergia alimentaria es el factor principal desencadenante de anafilaxia en niños entre cero y 14 años.

La Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) ha lanzado esta semana su campaña sobre la «Alergia Alimentaria», con el objetivo de concienciar del importante incremento de la anafilaxia en niños, una reacción alérgica grave y de alto riesgo para la vida de las personas. También pretende educar al público en general para reconocer los síntomas y los desencadenantes y ayudar a la hora de reaccionar en caso de emergencia, por ejemplo, en el uso de un lápiz de adrenalina. Además, el primer elemento a tener en cuenta en esta campaña es el lanzamiento de los Estándares Mínimos Internacionales para la Alergia Infantil en la Escuela, que establece los requisitos mínimos necesarios para la seguridad de los niños ALERGICOS en la escuela.

La campaña también quiere enseñar a distinguir entre intolerancias alimentarias y alergias alimentarias. En concreto, las intolerancias alimentarias no están relacionadas de manera directa con el sistema inmunitario y, por lo tanto, no pueden medirse con pruebas para alergias. La intolerancia a la lactosa es fruto de una hipersensibilidad no alérgica y las reacciones a los aditivos de los alimentos son en su mayoría no alérgicas. En general, los síntomas de hipersensibilidades no alérgicas son más leves y por lo tanto raramente representan una amenaza para la vida de las personas.

Esta campaña de la EAACI también quiere involucrar a las autoridades de la Unión Europea (UE) para mejorar el etiquetado de los alimentos y facilitar el acceso a los tratamientos de emergencia de la anafilaxis. Algunos alimentos llevan la etiqueta «Puede contener cacahuetes» o «Puede contener leche», que no están reguladas y resultan de la propia iniciativa de los fabricantes de alimentos. Por tanto, el problema está en que los distintos fabricantes pueden utilizar distintos criterios para las etiquetas del tipo «puede contener». Por ello, la etiquetas «pueden contener» que se utilizan en la actualidad representan distintos niveles de contaminación y, de esta forma, distintos niveles de riesgo.

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Transmisión de enfermedades infecciosas dentro de aviones de pasajeros

 enfermedades infecciosas Transmisión de enfermedades infecciosas dentro de aviones de pasajeros

Se prevé que un nuevo estudio proporcione la primera información detallada sobre cómo pueden transmitirse enfermedades infecciosas a bordo de aviones de pasajeros

Con el respaldo de Boeing compañía fabricante de aviones, el equipo de investigación documentará los patrones de movimiento de los pasajeros dentro de la cabina de los aviones, así como los microbios presentes en el aire de la cabina y en superficies como mesillas plegables y elementos del equipamiento del lavabo

Fuente: Noticiasdelaciencia (20 julio 2012)

La información que proporcione el estudio de tres años de duración podría ayudar a mejorar la salud y seguridad de pasajeros y tripulantes en los vuelos.

Investigadores del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech) y la Universidad Emory, ambas instituciones en la ciudad estadounidense de Atlanta, están trabajando juntos en el proyecto, en colaboración con personal especializado de la compañía de líneas aéreas Delta Air Lines, con sede también en Atlanta.

El objetivo final de este proyecto es reducir la transmisión de enfermedades infecciosas en los aviones.

El equipo de Howard Weiss, profesor en la Escuela de Matemáticas del Instituto Tecnológico de Georgia, investigará cómo las personas se desplazan dentro de los aviones y estudiará los microbios que están presentes en ellos en diferentes momentos durante los vuelos.

A partir de esa información, será posible comenzar a trabajar en modelos fiables sobre la transmisión de enfermedades infecciosas y desarrollar estrategias para mitigar riesgos.

Las enfermedades infecciosas que se trasmiten por el aire durante viajes en aviones de pasajeros son motivo de preocupación para los responsables de salud pública. En 2002, un solo paciente con síndrome respiratorio agudo severo (SARS por sus siglas en inglés) infectó a 20 personas en un vuelo internacional, lo cual mostró cómo los vuelos en avión pueden servir como vía para la propagación rápida de enfermedades infecciosas emergentes y como conducto para forjar pandemias de enfermedades infecciosas conocidas.

Los investigadores saben que bacterias y virus pueden ser transmitidos mediante tres maneras en los aviones:

• la inhalación de gotas diminutas producidas por tos o estornudos de personas infectadas y transportadas a grandes distancias en el aire de las cabinas;

• la inhalación de gotas más grandes que tienden a caer a menos de un metro de su origen;

• la transferencia de gotas pequeñas desde superficies de objetos hasta los ojos o la nariz de individuos susceptibles.

Esta última vía, responsable acaso de hasta un 80 por ciento de las transmisiones de enfermedades infecciosas, puede actuar cuando los pasajeros tocan superficies contaminadas.

Conociendo a fondo los patrones de cómo se pueden transmitir las enfermedades infecciosas de una persona a otra en el ambiente de un avión en vuelo, empresas como Boeing pueden ser capaces de diseñar aviones que protejan mejor de ese riesgo a pasajeros y tripulantes, tal como subraya Vicki Hertzberg, investigadora del equipo, y profesora en la Escuela Rollins de Salud Pública de la Universidad Emory.

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Identifican una superbacteria de la Leishmania

 Leishmania ¿ Una superbacteria inteligente la Leishmania ? Parece ser que ya existen, a tenor de los resultados de un equipo de científicos del Instituto de Medicina Tropical de Amberes (Holanda), que aseguran haber descubierto un parásito que no sólo ha desarrollado resistencia frente a un medicamento común, sino que al mismo tiempo ha perfeccionado la forma de evadirse de la respuesta del sistema inmune del hombre.

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. (22/12/2011)
Autor: R. I.

Siendo un poco exagerados se podría decir que la propia medicina ha ayudado a crear una superbacteria. Parece que al atacar a la bacteria se refuerza su capacidad para hacer frente a las defensas naturales del hombre. «Hasta donde sabemos, es la primera vez que un organismo con estas capacidades aparece en la naturaleza», dice Manu Vanaerschot, autor del trabajo.

El equipo de Vanaerschot se ha centrado en el parásito Leishmania, un organismo unicelular que ya ha sorprendido a los científicos antes, ya que es un experto en la adaptación a diferentes ambientes. Este parásito causa la leishmaniasis, una de las enfermedades parasitarias más importantes después de la malaria, que afecta a unos dos millones de personas en 88 países – incluidos los europeos – y cada año mata a cincuenta mil de ellos. El parásito se transmite por la picadura de una mosca.

En la India, donde se producen la mayoría de los casos, la enfermedad ha sido tratada durante décadas con compuestos de antimonio. Como era de esperar, el parásito se ha adaptado a la presión constante de los medicamentos. En 2006, el tratamiento se cambió, ya que dos de cada tres pacientes no respondían. Los fármacos de antimonio actúan íntimamente con el sistema inmune humano, lo que probablemente ha facilitado que Leishmania donovani genera un mecanismo de defensa contra ambos. No sólo se ha hecho resistente contra los fármacos, sino también más resistente a la respuesta inmune del huésped.

Aunque no se puede demostrar totalmente -entre otras cosas, porque, obviamente, no se puede experimentar con seres humanos-, todo apunta a que las cepas de Leishmania resistentes no sólo sobreviven mejor en los seres humanos -tienen un mayor fitness- sino que también poseen una mayor capacidad para promover la enfermedad -una mayor virulencia- que las cepas no resistentes.

¿SUPERBACTERIA?

Es la primera vez que los científicos encuentran un organismo que se beneficia de su capacidad de resistencia. Normalmente la resistencia sólo es útil cuando un agente patógeno es atacado por los medicamentos, mientras que el resto del tiempo es perjudicial para el organismo.

Los microorganismos resistentes son un verdadero problema para la salud pública. Cada vez hay más agentes patógenos que se vuelven resistentes a medicamentos y antibióticos. El arsenal terapéutico, para algunos patógenos, ha disminuido tanto que hoy día podemos morirnos de una neumonía.

Por suerte, la resistencia ayuda a los patógenos sólo en un ambiente lleno de fármacos, por lo que su capacidad de diseminación es muy limitada. Pero esta regla, también la quebranta esta cepa de Leishmania: incluso en ausencia de medicamentos, el parásito resistente sobrevive mejor, en vez de empeorar, y es más virulento que el parásito no resistente.

La cuestión es si nuestros medicamentos han creado una superbacteria. Una pregunta legítima, pero este único caso no implica que tengamos que dejar de desarrollar nuevos medicamentos. Al contrario, dicen los autores del trabajo, debemos crear fármacos más nuevos para dar nuevas respuestas a las estrategias de adaptación de los agentes patógenos y, además, debemos proteger a los fármacos, por ejemplo, al usarlos en terapias de combinación. Debemos utilizar con sabiduría nuestros fármacos para reducir al mínimo las posibilidades de los agentes patógenos de que generen la resistencia.

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Leishmania Post sobre las SUPERBACTERIAS

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PARASITOS globales

 PARASITOS  Las migraciones de personas, fomentadas por los nuevos medios de transporte o por razones laborales, no sólo posibilitan el traslado de humanos, sino también de las enfermedades por PARASITOS de una región a otra y de un país a otro.

Las enfermedades de PARASITOS son patologías infecciosas que pueden ser causadas por pequeños organismos unicelulares, llamados protozoos, y hasta por gusanos, que pueden observarse a simple vista. Constituyen las enfermedades infecciosas más importantes de la humanidad y, de la lista elaborada por la Organización Mundial de la Salud de las once enfermedades prioritarias, siete son parasitarias. El tema fue abordado por el doctor Costamagna durante el dictado del curso Parasitología para Farmacia en su visita a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Fuente: INFOUNIVERSIDADES/DICYT (30 sep. 2011)

Al respecto, señaló que “los PARASITOS se diseminan para producir enfermedad parasitaria a través del suelo, las verduras o por aguas contaminadas con huevos, larvas o quistes”.

Otra vía de diseminación son algunos alimentos que pueden contener estadios infectantes o infestantes, resistentes a los PARASITOS. También proliferan a través de animales domésticos o salvajes que albergan parásitos de importancia zoonótica (es decir, que se transmiten de los animales al hombre o viceversa).

La vía de contagio de las enfermedades de los PARASITOS de persona a persona puede darse a través de la vestimenta, la ropa de cama, las manos contaminadas, e incluso el contagio puede producirse si el medio ambiente cercano está contaminado, a través del agua, el suelo y las verduras. La misma persona puede provocarse la autoinfección o infestación, a través del llamado “ciclo ano-mano-boca”.

“Los PARASITOS están en todos lados” indicó el doctor Costamagna, contrariamente a lo que supone el imaginario popular acerca de que en el sur no existen enfermedades parasitarias. Excepto las enfermedades que necesitan de vectores para su transmisión, o de condiciones adecuadas de temperatura y de humedad para vivir, como es el caso de la leishmaniasis, que ya llegó a provincias como Chaco, Corrientes, Misiones y Santa Fe, entre otras, esta enfermedad no se da en el sur del país debido a que el vector que la transmite no resiste las bajas temperaturas. Lo mismo sucede con el Chagas vectorial, con la Malaria (o Paludismo), entre otras enfermedades.

“El contagio de parásitos es muy simple -señaló el especialista- y con ellos vienen las enfermedades de los PARASITOS. Si a un chico se le cae el chupete en una vereda, que está sucia porque defecó un perro con anterioridad, es suficiente para contagiarse un parásito, porque la acción del chico es volver a ponerse el chupete en la boca y así se cierra el ciclo que puede terminar produciéndole problemas de visión, llegar al cerebro, o provocarle una hidatidosis”.

La hidatosis

La hidatidosis es una enfermedad presente en la provincia de Buenos Aires y en toda la Patagonia que está ligada a los perros. Estos animales pueden tener en su intestino una “tenia” muy pequeña denominada Echinococcus granulosus, que llega a albergar entre 500 y 800 huevos. Al ser eliminados los huevos con las heces al piso, si un niño o adulto los ingiere se contagia de hidatidosis, generando un quiste hidatídico. Es una enfermedad que probablemente no mate al portador, pero lo inhabilita para trabajar, ya que el quiste se aloja por lo general en hígado o pulmones y el proceso de curación es lento y muy costoso, debido a que el post operatorio es muy prolongado. Si el quiste se aloja en el cerebro, es más grave.

Cuando los perros nacen, en los casos en que la perra está parasitada, liberan gusanos de unos 10 o 20 cm que se llaman Toxocara canis y que pueden contagiar al hombre a través de los huevos que contienen larvas vivas del parásito y que quedan en la calle, en el agua o en las verduras que se consumen crudas, y pueden llegar a dejar ciega a una persona.

Hay muchas enfermedades que transmite el perro a través de su materia fecal, por eso es importante y necesaria la tenencia responsable de los animales. “A los perros de la calle hay que buscarles un dueño o evitar su proliferación, a través de la castración. Esta es una tarea de salud pública” aseguró Costamagna.

Por último, destacó la importancia de que los farmacéuticos, al igual que otros integrantes de los equipos de salud, conozcan la temática y la incidencia real de los PARASITOS, organismos que conviven con nosotros pero que representan un riesgo para la salud humana y animal. Con un conocimiento integral de Parasitología, los profesionales farmacéuticos, al igual que médicos, bioquímicos y enfermeros, entre otros, podrán ser verdaderos comunicadores y multiplicadores sociales, a partir de ejercer una importante y a veces relegada función comunitaria en el equipo de salud.

El curso “Parasitología para Farmacia” se incluye en el Programa de Intercambio, Formación y Cooperación (INTER-U) entre un grupo de unidades académicas. El programa incluye, entre otras actividades, la posibilidad de cubrir áreas de vacancia y alienta el intercambio de alumnos y docentes entre las universidades nacionales adherentes. El curso contó con la participación de catorce farmacéuticos que desarrollan sus actividades en el ámbito académico o en forma independiente como profesionales.

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¡ Lavarse las MANOS cuidado con el JABON !

 MANOS  Está demostrado que lavarse las manos es la medida más barata, eficaz y sencilla para la prevención de las infecciones que se contraen en el ambiente hospitalario (nosocomial)

Cada año, dos millones de personas enferman como resultado de una infección nosocomial, que contribuye a la muerte de cerca de 90.000 pacientes hospitalizados. La higiene de manos es primordial ante un problema de esta magnitud. La misma medida, sirve para tener a raya las infecciones que se adquieren en la comunidad, como el resfriado, la gripe y la hepatitis A

Pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que los dispensadores de jabón líquido pueden contener bacterias y suponer un riesgo para la salud.

Fuente: consumer (30 de septiembre de 2011)
Autor: Por MONTSE ARBOIX

Rellenar los dispensadores de jabón líquido con producto a granel es habitual. No obstante, investigadores de la Universidad de Arizona (Tucson, EE.UU.) han concluido que esta práctica puede ser perjudicial: aumentaría el número de patógenos en las manos y sería clave en su transmisión en lugares públicos.

Los científicos analizaron en un colegio los recipientes recargables -donde no se recambia ni la boquilla dispensadora ni el contenedor- y demostraron que un gran número de ellos estaba contaminado.

Los restos de jabón que quedan en el fondo no se desechan y las bacterias se acumulan.

Propagación de gérmenes

Aunque los jabones no tienen efecto antimicrobiano, el arrastre ya reduce la carga bacteriana de la capa más superficial de la piel

Se ha determinado qué gérmenes contenidos en el gel contaminan las manos de la comunidad estudiantil.

Para ello, se midieron los niveles de microorganismos antes y después del lavado y se detectó que el número de bacterias gram-negativas en las manos de los estudiantes y del personal del colegio se multiplicó por 26 después de un lavado con el jabón contaminado.

Como resultado del estudio los gérmenes de las manos pueden transferirse las superficies de la escuela y ayudar a su propagación.

A modo de solución, se cambiaron los dispensadores alterados por bolsas o cartuchos herméticos con una nueva boquilla por donde sale el jabón, de manera que se repone todo el conjunto.

Después de un año de uso, ni uno de ellos resultó contaminado. Los resultados, publicados en «Applied and Environmental Microbiology», concuerdan con investigaciones anteriores que ya apuntaban que esta práctica de rellenar dispensadores no era correcta.

Cómo lavarse bien las manos

Para lavarse de manera correcta las manos, primero hay que mojarlas, aplicarse jabón suficiente para cubrirlas y frotar toda la superficie durante unos 20 segundos: la palma y el dorso, sin olvidarse de las muñecas, de la zona entre todos los dedos y, sobre todo, de las uñas (si es preciso, utilizar un cepillo). Hay que enjuagar las manos y secarlas con una toalla limpia y seca. Después, se puede aplicar una loción hidratante.

Con este proceso se consigue eliminar los desechos orgánicos e inorgánicos de toda la superficie de la piel.

Los expertos aseguran que, a pesar de que los jabones no tienen efecto antimicrobiano, el arrastre ya reduce de manera significativa la carga bacteriana que se halla en la capa más superficial de la piel.

ENSEÑAR A LOS NIÑOS A LAVARSE LAS MANOS

¿Cuándo hay que lavarse las manos?

La mayoría de los adultos tiene muy interiorizado este hábito y lo hace casi sin pensar.

En los más pequeños, por el contrario, no es así.

Así desde edades tempranas, los adultos deben enseñar la fácil noción de higiene infantil porque la infección se da simplemente por frotarse los ojos, la nariz o la boca.

Una correcta higiene de manos no solo les evitará más de un contagio de enfermedades leves como el resfriado, tan común en periodo escolar, sino de patologías más graves como meningitis, bronquiolitis, gripe, hepatitis A y la mayoría de los tipos de diarrea infecciosa.

También es importante que aprendan a hacerlo de manera adecuada, con agua tibia y jabón, y facilitarles el acceso -con un taburete- al agua y a las toallas. Además, hay que insistir en ello, siempre antes de poner la mesa, comer -aunque sea un bocadillo- o tocar algún alimento o utensilio de cocina. Y, por supuesto, siempre después de ir al baño; estornudar, toser y sonarse; estar con un enfermo; jugar al aire libre; al volver a casa; y después de jugar con la mascota.

Una buena opción es llevar toallitas para limpiar las manos cuando, ante estas situaciones, no hay posibilidad de encontrar un baño cerca.

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 MANOS Manos y JABON

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PATOGENOS y el mito de los cinco segundos

PATOGENOSPATOGENOS y el mito de los cinco segundos

La ciencia no respalda este mito, según el cual, no hay riesgo de contaminación si un alimento cae al suelo y se consume en menos de cinco segundos

BACTERIAS son microscópicos, unicelulares criaturas que tienen una estructura primitiva.

En ciertos países, sobre todo estadounidenses, circula una creencia popular conocida como «la regla de los cinco segundos».

Según ésta, si un alimento cae al suelo y se ingiere en menos de este tiempo, no hay riesgo de contaminación microbiana de los PATOGENOS.

Como toda opinión de esta naturaleza, no está fundamentada en criterios académicos ni científicos.

Otra afirmación similar, más habitual en países como Rusia, cuenta que «si se recoge de forma inmediata, no se considera que ha caído».

El sentido es similar a la anterior.

Sin embargo, varios estudios realizados en este campo prueban que sí hay riesgo de los PATOGENOS y que éste depende de factores como la superficie (baldosas, alfombras o superficies de cocina) y las bacterias que en ella habitan.

Fuente: consumer (15 de noviembre de 2010)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Si una galleta cae al suelo, ¿puede recogerse y consumirse o es mejor tirarla? Si se atendiera a la «regla de los cinco segundos», se podría ingerir sin riesgo de intoxicación alimentaria si no ha permanecido en el suelo más tiempo del mencionado. Sin embargo, investigaciones universitarias, como la desarrollada por un grupo de expertos de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, tiraba por los suelos la teoría expuesta en esta creencia.

Según este análisis, la norma debería ser la de los «cero segundos», ya que patógenos como salmonella tienen capacidad de sobrevivir en superficies secas hasta cuatro semanas y de transferirse a los alimentos con el contacto inmediato. El riesgo depende también de otros aspectos como la humedad, la naturaleza de la superficie (porosa o impermeable) y el tipo de alimento: tiene menos riesgo de contaminación uno seco que otro que contenga agua.

Disparidad de criterios sobre los PATOGENOS

En otro intento por demostrar las debilidades del mito, un grupo de expertos de la Universidad de Illinois analizó el riesgo de contaminación por E.coli en suelos con azulejos, cuando caían sobre ellos manzanas (alimentos «húmedos») y dulces (secos). Para la investigación, los expertos dejaron caer los alimentos durante intervalos de cinco, diez, treinta y sesenta segundos. Transcurrido este tiempo, los limpiaron y los colocaron en placas de agar para realizar un cultivo de posibles bacterias.

El riesgo de contaminación de los PATOGENOS depende del alimento y de la superficie

Pero esta vez los resultados fueron más inesperados: se detectaron PATOGENOS en rodajas de manzana que habían estado en el suelo más de un minuto. De ahí que los expertos admitan que se puede «esperar» al menos 30 segundos para recoger alimentos húmedos y más de un minuto en el caso de los secos antes de que se contaminen con bacterias.

En otra investigación, en cambio, se comprobó que, tras esterilizar los azulejos, inocularlos con E.coli y colocar 25 gramos de galletas durante cinco segundos, el patógeno se transfiere al alimento, una contaminación que demuestra que los microorganismos pueden pasar de la baldosa al alimento en este tiempo. En la Universidad Estatal de San Diego, en un intento de explicar si la creencia popular se demuestra con criterios científicos, detectaron gérmenes en zanahorias y biberones antes de cinco segundos. En esta ocasión, los expertos utilizaron zonas de la cocina como el fregadero, la encimera o la mesa, así como baldosas y alfombras. El área más contaminada, según los expertos, fue la encimera, seguida de las alfombras.

En el mismo estudio, se analizaron las tronas de los niños y las bandejas donde se depositan los alimentos. En comparación con otras superficies, como las encimeras, contenían más gérmenes. Esto demuestra que hay algunas zonas de la cocina, como el pomo de la puerta de la nevera, los grifos e, incluso, los interruptores de la luz, que no se desinfectan con la regularidad necesaria para eliminar posibles contaminaciones.

Pulso a los PATOGENOS y a la suciedad

Sea cual sea el tiempo que transcurre desde que un alimento cae en una superficie determinada hasta que se contamina, la prevención pasa por una correcta limpieza y desinfección. Salud alimentaria e higiene son conceptos que deben ir a la par con el fin de evitar que gérmenes, virus y bacterias entren a formar parte de la dieta. En la mayoría de los casos, más que el tiempo que transcurre, el aspecto que más influye en una transferencia de PATOGENOS es el grado de contaminación de la superficie. Si un alimento se recoge de una superficie más o menos limpia, el riesgo de infección será menor, aunque hayan pasado más de cinco segundos, que en una superficie con mayor carga bacteriana, aunque pase menos tiempo.

En la cocina, cuando se habla de evitar contaminaciones y de prevenir la acción de bacterias, virus y gérmenes, deben tenerse en cuenta aspectos como la limpieza de todas las superficies, una cocción adecuada y evitar la contaminación cruzada. Una correcta limpieza pasa por:

• Utilizar agua caliente y detergente.

• Fregar con fuerza utensilios y superficies para eliminar cualquier resto de suciedad.

• Enjuagar con agua caliente.

• Lavarse las manos cada vez que se cambie de alimento.

• Mantener una correcta desinfección de utensilios, mesas, estanterías y electrodomésticos.

CÓMO SE DESPLAZAN Y CRECEN LOS PATOGENOS

Para que los microorganismos puedan desplazarse de un lugar a otro necesitan un medio que se lo permita. Esta transferencia, que se denomina contaminación, es posible a través de las manos, las superficies, los alimentos e, incluso, animales. Para crecer y multiplicarse, un microorganismo necesita comida, agua, tiempo y calor. Una bacteria puede duplicarse en 15 minutos, aunque no todas son nocivas, ya que algunas tienen que alcanzar altos niveles para ser perjudiciales, mientras que otras incluso en un número muy reducido pueden provocar enfermedades.

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PATOGENOS

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Alimentos de CAZA precauciones sanitarias

 caza CAZA PRECAUCION

La diferencia entre la seguridad y el riesgo radica en seguir o no pautas higiénico-sanitarias desde la captura en la CAZA, hasta el consumo

La caza tienen su origen en la necesidad del ser humano de conseguir alimentos.

En la actualidad, resulta más un entretenimiento que una forma de lograr sustento, aunque se deben tomar precauciones sanitarias de manipulación y consumo. Las piezas, en ocasiones cobradas como trofeo, mantienen a menudo la condición de alimento, por lo que es imprescindible respetar unas normas higiénico-sanitarias básicas que garanticen la seguridad de su consumo. Para informar sobre las principales precauciones, así como otros aspectos relacionados con la caza, las autoridades sanitarias de España desarrollan campañas divulgativas.

Fuente: consumer (28 de octubre de 2010)
Por MAITE PELAYO

La Junta de Castilla y León, donde el desarrollo de esta actividad es muy importante, recuerda a los cazadores que, para garantizar que la carne no suponga un riesgo sanitario, deben seguir unas prácticas correctas de manipulación desde el momento de la captura hasta el consumo.

Esta carne se puede destinar al autoconsumo del cazador o bien comercializarse tras su paso por una sala de manipulación específica. En ésta, un veterinario realiza la inspección «post mortem» y verifica que la carne es apta para el consumo. En la caza mayor que se destine a la comercialización, el veterinario debe inspeccionar cada pieza, comprobar que carece de anomalías y que la muerte no se debe a motivos ajenos a la caza.

Patógenos y transporte

Cuando los animales puedan contener triquina, como los jabalíes, en la sala de manipulación de caza deben analizarse el cuerpo y la cabeza. En el caso de autoconsumo de las especies que puedan trasmitir triquinosis, se deben recoger diversas muestras de cada animal (músculos maseteros de la mandíbula, de la lengua y del diafragma y musculatura intercostal, entre otros) para analizar.

Respecto al transporte, el traslado de las piezas debe hacerse a la mayor brevedad posible y en condiciones de limpieza que favorezcan el enfriamiento de las canales. En el caso de enviarse a la sala de manipulación, las piezas se transportarán a una temperatura inferior a 4ºC para la caza menor y a 7ºC, para la mayor. Las piezas procedentes de la caza menor se colgarán para facilitar su enfriamiento. También la canal debe conservarse en frío hasta su consumo.

Seguridad o riesgo

Seguir unos simples consejos cuando se obtienen piezas de caza silvestre marca la diferencia entre la seguridad o el riesgo en el momento de consumirse.

• Ingerir la caza tras su inspección veterinaria, sobre todo, en el caso de los embutidos. La carne de jabalí o la de ciervo puede transmitir triquinosis. La primera es la fuente de contagio de triquina más común.

• Evitar la manipulación de animales muertos, enfermos o con comportamientos extraños y ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes.

• Utilizar guantes de protección en el desuello y posterior manipulación de los animales cazados hasta su cocinado.

• Tener mucho cuidado en su manipulación y procesado, para evitar una posible contaminación cruzada con otros alimentos

• En el caso de las liebres o conejos, deben utilizarse guantes y mascarilla, para evitar la transmisión de tularemia, una infección de estos animales que puede contagiarse a las personas por contacto o inhalación.

• No dar nunca de comer vísceras crudas a los perros, ya que se podrían propagar enfermedades como la hidatidosis, una zoonosis causada por un parásito.

• Consumir la carne de animales silvestres cocinada. El calor higieniza el alimento, por tanto, se recomienda el consumo de la carne de caza muy cocinada.

• Ante cualquier duda sobre el estado sanitario de los animales abatidos, debe desecharse su consumo o consultar al veterinario.

En la Comunidad Europea

El Reglamento (CE) nº 853/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo establece que, para garantizar una correcta inspección de la caza silvestre puesta en el mercado comunitario, los cuerpos de los animales cazados y sus vísceras deben entregarse en un establecimiento de manipulación de caza y someterse a una inspección «post mortem» oficial. Sin embargo, conviene proporcionar una formación destinada a los cazadores que pongan en el mercado animales de caza silvestre para el consumo humano, de manera que puedan proceder a un primer examen de la caza sobre el terreno.

En estas circunstancias, aunque cada Estado miembro podrá aplicar normas más estrictas, no es necesario exigir a los cazadores formados la entrega de todas las vísceras al establecimiento de manipulación para un examen «post mortem» si cuando lleven a cabo ese examen inicial no se detectan peligros o anomalías.

El mencionado reglamento determina que las personas que cacen animales silvestres para su puesta en el mercado y posterior consumo humano deberán tener un conocimiento suficiente de la patología de la caza silvestre, así como de la producción y normas de higiene y técnicas adecuadas de manipulación de la caza silvestre y de su carne, para poder someterla a un primer examen sobre el terreno. Es suficiente con que una sola persona de una partida de caza tenga los conocimientos referidos.

CONDICIONES NORMATIVAS

Una vez muerto el animal de caza mayor, la persona con formación efectuará lo antes posible el examen del cuerpo, y en su caso de las vísceras extraídas, para detectar posibles características que indiquen que la carne tiene un riesgo sanitario. La carne de caza mayor silvestre sólo podrá ponerse en el mercado si el cuerpo del animal se transporta a un establecimiento de manipulación de caza tras el mencionado examen.

Si no se han detectado características anómalas, tanto antes del abatimiento como durante, ni hay sospechas de contaminación ambiental, la persona con formación deberá fijar al cuerpo del animal una declaración numerada en la que conste esta información, así como la fecha, hora y lugar de la muerte.

En estas circunstancias, no es necesario que el cuerpo del animal cuente con la cabeza y las vísceras, excepto en el caso de las especies propensas a la triquinosis, cuyo cuerpo deberá conservar la cabeza y el diafragma. Los cazadores, además, tendrán que cumplir cualquier otro requisito que imponga el Estado miembro donde tenga lugar la caza.

En cualquier otra circunstancia, o si ninguna persona cuenta con formación, el cuerpo del animal deberá tener la cabeza y todas las vísceras (con excepción del estómago y los intestinos). La pieza deberá refrigerarse en un plazo razonable después de la muerte y alcanzar en toda la carne una temperatura no superior a 7°C. Si las condiciones climáticas lo permiten, no será obligatoria la refrigeración activa. Durante el transporte al establecimiento de manipulación de caza se evitará el amontonamiento de las piezas. La caza mayor silvestre entregada a estos establecimientos deberá presentarse, para su inspección, a la autoridad competente.

Respecto a la caza menor silvestre, la persona con formación efectuará pronto un examen y deberá informar de cualquier riesgo sanitario o anomalía a la autoridad competente. Esta carne sólo puede ponerse en el mercado si el cuerpo del animal se transporta tras el examen a un establecimiento. Las piezas deben refrigerarse en un plazo razonable después de la muerte y alcanzar en toda la carne una temperatura no superior a 4°C. Como en la caza mayor, si las condiciones climáticas lo permiten, no será obligatoria la refrigeración activa.

A menos que la autoridad competente autorice lo contrario, la evisceración debe efectuarse o llevarse a término, sin demora, en el momento de la llegada del cuerpo del animal al establecimiento. La caza menor silvestre entregada a éste deberá presentarse a la autoridad competente para su inspección.

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Microorganismos en alimentos no todos son iguales

Microorganismos en alimentos no todos son igualesMicroorganismos en alimentos no todos son iguales

Bacterias, virus, hongos o levaduras actúan de forma distinta, atacan a alimentos diferentes y tienen una capacidad de infección desigual

Los Microorganismos en alimentos son seres vivos microscópicos capaces de desarrollarse y multiplicarse en un medio que reúna las condiciones adecuadas.

Se hallan en el suelo, en las plantas, en el aire, en los organismos vivos o en el agua. Los alimentos constituyen un medio idóneo porque les proveen de los nutrientes y la humedad que necesitan para crecer. La palabra «microorganismo» hace referencia a su tamaño, que es microscópico y exige el uso de instrumentos adecuados (microscopios) para observarlo.

Fuente: consumer (15 de abril de 2010)
Por MAITE PELAYO

Los Microorganismos en alimentos o microbios son demasiado pequeños para que se perciban de forma clara a simple vista. Si un objeto tiene un diámetro inferior a 0,1mm, el ojo humano no lo percibe. Incluso en un objeto 10 veces mayor se apreciarían muy pocos detalles.

Las bacterias son uno de estos seres microscópicos. La mayoría prefiere vivir en medios templados, húmedos y que no sean demasiado ácidos ni salados. Pero algunas viven en todo tipo de espacios.

Unas necesitan oxígeno (aerobias) y se desarrollan en la superficie de los alimentos. Otras prefieren ambientes sin oxígeno (anaerobias) y se desarrollan en el interior de latas o carne. También las hay que varían sus necesidades, en función del entorno (con o sin oxígeno).

Se diferencian, según su comportamiento frente a las personas, en tres grupos:

• La mayoría de las bacterias son inofensivas e incluso útiles porque originan los sabores y aromas de ciertos alimentos: queso, yogur, embutidos, etc. También forman parte de algunos órganos, como la flora del intestino que, además de protegerlo, ayuda en sus funciones.

• Otras son perjudiciales, provocan alteraciones en los alimentos y los hacen inadecuados para su consumo: causan la putrefacción de carnes y pescados o leche agria. Son las denominadas alterantes, que estropean el alimento y limitan, con la ayuda de reacciones físico-químicas, la vida útil del producto.

• Las patógenas, con capacidad para provocar enfermedades, constituyen un pequeño grupo.

Estos Microorganismos en alimentos no ocasionan alteraciones ni transformaciones del alimento (aspecto, color y sabor normales), por lo que su presencia es difícil de detectar. Se desarrollan a temperaturas templadas (corporales) y, una vez dentro del organismo, se reproducen y generan infecciones o elaboran toxinas. Algunas participan en ambos procesos, de ahí que se hable de toxiinfecciones alimentarias.

Los mohos y microorganismos en alimentos

Los hongos sí se aprecian sin necesidad de utilizar un microscopio. En el alimento, forman una masa esponjosa que se extiende de forma rápida. Prefieren ambientes templados y húmedos, pero son poco exigentes y muy adaptables, por lo que se hallan en muchos alimentos, sobre todo, frutas, verduras, pan húmedo, quesos y mermeladas abiertas.

Como las bacterias, se diferencian, según su comportamiento, en tres grupos:

• Útiles: proporcionan sabores y aromas a ciertos quesos (roquefort, camembert).

• Perjudiciales: alteran los alimentos (reblandecimiento y manchas algodonosas).

• Patógenos: algunos crean sustancias tóxicas (micotoxinas) que pueden penetrar en el alimento y dañar el organismo. Es el caso de las aflatoxinas producidas por «Aspergillus flavus» en cereales y frutos secos almacenados en condiciones inadecuadas con altas temperaturas y humedad.

Las levaduras, a pesar de ser hongos microscópicos, se detectan en muchos casos por la formación de burbujas de CO2 y un ligero olor a alcohol. Necesitan azúcar y humedad para sobrevivir, algunas resisten la ausencia de oxígeno y concentraciones altas de sal.

Se diferencian en dos grupos:

• Útiles: agentes gasificantes en los procesos de fabricación de pan y cerveza o en la producción de vino.

• Perjudiciales: alteran productos ricos en azúcar (frutas, mermeladas y zumos), ya que los fermentan y generan alcohol y gas. Alteran también encurtidos y zumos ácidos.

Virus, los más pequeño

Otros Microorganismos en alimentos capaces de crear problemas de salud relacionados con los alimentos son los virus. Son la forma más pequeña de vida y son tan simples, que se adaptan a condiciones extremas, adoptan formas de vida latente capaces de aguantar mucho tiempo hasta encontrar un entorno óptimo de desarrollo

Su tamaño, entre 10-300 nanómetros (millonésima parte de un milímetro), les convierte en «los hermanos pequeños» de las bacterias, de alrededor de 1 micrómetro, que equivale a 1.000 nanómetros.

Necesitan tejidos vivos para crecer y, por tanto, no tienen capacidad para desarrollarse en los alimentos. Las temperaturas de almacenamiento no influyen, pero pueden ser el medio de transporte hasta el cuerpo humano, como en el caso de la hepatitis infecciosa. Se transmiten a través del agua y de moluscos filtradores. Los virus son siempre patógenos, ya que son parásitos celulares.

Aunque menos frecuentes, algunas algas microscópicas contaminan los alimentos y generan biotoxinas que se acumulan en los organismos marinos, sobre todo, por ingestión del fitoplancton que las contiene.

Es el caso de las temidas mareas rojas, formadas por microalgas capaces de producir ácido domoico (DA), una potente biotoxina que provoca trastornos gastrointestinales, neurológicos y, en casos severos, la muerte.

Enterobacterias

Muchas partes del cuerpo humano contienen Microorganismos en alimentos (boca, nariz, orejas, pelo, uñas, heridas e intestinos). A menudo, las bacterias que provocan enfermedades son de origen intestinal, son las llamadas enterobacterias. Este grupo congrega muchas de las bacterias más conocidas: salmonella, shigella, yersinia y E.coli

Se multiplican en el intestino, a partir del cual recontaminan el medio mediante las heces e infectan de nuevo en un ciclo fecal-oral. Elevados recuentos de enterobacterias en alimentos o aguas indican fallos en el proceso de producción o conservación, ya que estos Microorganismos en alimentos se eliminan con tratamientos térmicos o de clorado.

La contaminación microbiológica por bacterias es la causa más frecuente de problemas sanitarios en alimentación. Es aquí donde la actuación del manipulador tiene una importancia decisiva. Las bacterias y, en general, todos los Microorganismos en alimentos, pueden estar presentes en el propio alimento crudo de forma natural (carnes frescas, pescados y mariscos, huevos, verduras…) o llegar hasta él por contaminación cruzada (mediante contacto directo o indirecto, a través de cuchillos o trapos de cocina), a partir del polvo, tierra, animales y a través del manipulador.

BACTERIAS COLIFORMES

Consideradas como indicadores analíticos de contaminación fecal en controles de agua de consumo, las bacterias coliformes son más resistentes en el medio acuático que las enterobacterias patógenas. Su presencia se relaciona con contaminación fecal y un elevado recuento es proporcional a su nivel de gravedad. Por el contrario, su ausencia es indicativa de buena calidad microbiológica en el agua. Pero no todos los coliformes son de origen fecal. Este motivo ha llevado al desarrollo de pruebas de determinación de coliformes totales y coliformes fecales de origen sólo intestinal. Esta diferenciación precisa, con un mínimo margen de error, si la contaminación de la muestra analizada es de origen fecal por conexiones con aguas negras.

En otros alimentos, como los platos preparados, los coliformes se utilizan como parámetro indicativo de la calidad higiénico-sanitaria del producto, en especial, en su proceso de elaboración. Debido a la limitada supervivencia en estos medios, su presencia es indicativa de contaminación fecal reciente. Por otra parte, puesto que estos Microorganismos en alimentos se eliminan a través de tratamientos de higienización (pasteurización, esterilización…), alimentos como la leche confirmarán si este proceso se ha realizado de forma correcta y si no hay una recontaminación posterior.

PRIONES

De tamaño mucho más pequeño que los virus, los priones no son Microorganismos en alimentos, sino moléculas de naturaleza proteica presentes en todos los vertebrados superiores. Si se alteran, causan enfermedades espongiformes, como el mal de las vacas locas. Son agentes transmisibles no convencionales, capaces de multiplicarse e infectar otros organismos. Pueden adquirirse a través de alimentos cárnicos procedentes de animales infectados y provocar la enfermedad tras un periodo de incubación de hasta 10 años.

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