La dieta sana eleva la inteligencia de los niños

 dieta SANADIETA SANA

¿Tiene usted un bebé?

¿A su hija o hijo le toca abandonar la época de la lactancia y comenzar a introducir en su dieta SANA de alimentos sólidos?

Pues lea atentamente este artículo. Por primera vez, un estudio desvela cuáles son los productos en la dieta, ingeridos de pequeño, pueden influir en el desarrollo de la inteligencia durante la infancia.

FUENTE | El Mundo Digital (17/07/2009)
Autor: Patricia Matey

 «En los países desarrollados, las investigaciones llevadas a cabo sobre dieta SANA en la primera infancia y desarrollo cognitivo y neurofisiológico posteriores han estado centradas casi exclusivamente en el tipo de leche recibida. Muchos de estos trabajos han constatado que los bebés alimentados con la de la madre obtienen mejores puntuaciones en los test de función cognitiva, pero en una buena parte de ellos no se han tenido en cuenta ciertos factores, como la inteligencia de la madre, que pueden alterar los resultados», defienden los autores del trabajo, liderados por Chatarine Gale, de la Universidad de Southampton (Reino Unido).

Otros «estudios también han relacionado la exposición prenatal a los ácidos grasos Omega-3, a través de la vía materna, con un posterior mejor desarrollo neurocognitivo, pero sus resultados son inconcluyentes», insisten los investigadores en el último ‘The Journal of Child Psychology and Psychiatry’.

Pero ninguno ha examinado los efectos que tiene la alimentación seguida por los bebés cuando se inician en el consumo de productos sólidos en su desarrollo cerebral. «Hemos analizado las consecuencias de la nutrición cuando los niños cumplen los cuatro años, pero controlando otros factores que pueden influir en su inteligencia, como el coeficiente intelectual de la madre, la clase social, la educación, la calidad del ambiente vivido en el hogar y otros posibles valores que pueden alterar los resultados», comenta a elmundo.es la directora del trabajo.

Tal y como anuncian los científicos británicos, contaron con la participación de 241 menores de cuatro años, junto a sus madres, seleccionadas del ‘Estudio de Mujeres de Southampton’. Iniciado en 1998, con féminas de 20 a 34 años que no estaban embarazas en ese momento, este trabajo tiene como fin identificar las influencias maternas en el desarrollo fetal, así como los factores ambientales que pueden determinar el crecimiento, el desarrollo cerebral y la salud de los menores nacidos.

LA INVESTIGACIÓN

Un grupo de enfermeras visitó a las madres y a sus bebés cuando tenían seis y 12 meses de edad. A todas se las realizó un cuestionario sobre el tipo de dieta SANA seguida por sus hijos. Las dietas se dividieron en dos grupos. Una primera en la que se incluía la elevada frecuencia del consumo de frutas, vegetales, pescado, comidas caseras y un bajo consumo en productos preparados [potitos] y leche pasteurizada. «Todos estos alimentos forman parte de las recomendaciones realizadas en 2006 para lactantes por el Departamento de Salud británico, lo que conocemos como ‘patrón de guía infantil», aclaran los investigadores.

El segundo tipo de dieta se caracterizaba por los considerados ‘alimentos de adultos’. Es decir, una elevada ingesta de ‘snacks’, carne procesada, patatas fritas [chips] y naranjada.

Para poder determinar el desarrollo cognitivo de los infantes, un grupo de psicólogos llevó a cabo varios test de atención, habilidad sensomotora, memoria y lenguaje en los hogares de los pequeños cuando estos habían cumplido los cuatro años. Asimismo, se indagó sobre su atención visual, precisión motora y fluidez verbal.

«También valoramos los detalles sobre la educación de la madre, nivel inteligencia, número de hijos previos, ocupación laboral y ambiente reinante en el hogar», destaca la doctora Gale.

Los menores que cuando eran bebés «siguieron una dieta SANA rica en frutas, verduras y comidas caseras puntuaron más alto en las pruebas de inteligencia y memoria que los alimentados con el segundo tipo de dieta», rezan las conclusiones del trabajo. En ellas se insiste, además, que estos «resultados fueron independientes de la inteligencia o educación materna, su clase social o el ambiente en el domicilio familiar, peso o edad gestacional del hijo al nacer».

Más datos que apoyan las ‘bondades’ de seguir una dieta SANA desde la primera infancia son los que hacen referencia a que los bebés que consumieron con «frecuencia galletas, ‘snacks’ o patatas fritas tenían un peor desarrollo cognitivo y neurofisiológico tal y como quedó demostrado en las pruebas de lenguaje», agregan los investigadores.

La directora del estudio es sincera al reconocer «que es posible que el eslabón que encontramos entre una dieta SANA de alta calidad (la fruta, verduras y alimentos caseros) en la primera infancia y la inteligencia a la edad de 4 años no esté causado por la dieta, sino por otras variables que no hemos incluido en el trabajo como la inteligencia del padre». Pese a todo defiende que su estudio constata que «incluso en las poblaciones bien alimentadas, los patrones dietéticos en los primeros meses de vida tiene un efecto en el desarrollo cognitivo posterior».

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URANIO control de uranio en alimentos

El control de uranio en alimentosNECESIDAD CONTROL del URANIO

Una nueva normativa controla este mineral que se encuentra en la naturaleza en pequeñas cantidades y entra en el organismo a través del agua y los alimentos, además del aire y el suelo

El uranio es un elemento natural radiactivo distribuido en la tierra. Se halla en cantidades muy pequeñas en la naturaleza, generalmente en forma de minerales. Las rocas, el suelo, el agua superficial y subterránea, el aire, las plantas y los animales contienen cantidades variables de uranio que adquieren mediante absorción de manera natural.

Las concentraciones que se encuentran en la naturaleza son bajas, no obstante, algunas rocas y suelos contienen cantidades más elevadas en las que es necesario prestar atención.

La presencia de este mineral en el organismo es difícilmente evitable, con lo que es importante evaluar sus efectos y poder establecer unos límites de seguridad.

Fuente: consumer (6 de julio de 2009)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, es sus siglas inglesas) ha evaluado los riesgos del uranio en el ámbito europeo a causa de la divergencia de normativas existentes y también de los vacíos sobre el conocimiento de la toxicidad crónica del uranio. Este dictamen se centra en la toxicidad química del uranio, mientras que el riesgo radiológico lo abordará el grupo de expertos que establece el artículo 31 del Tratado de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEEA).

Hay varios radioisótopos diferentes del uranio con características fisicoquímicas casi idénticas, pero con propiedades radiactivas distintas. El uranio puede hallarse en el agua, el aire, los alimentos y los piensos en diferentes concentraciones, por lixiviación de depósitos naturales como la tierra o las rocas, por emisión de la industria nuclear, por el uso de armas nucleares, disuelto en fertilizantes o por la combustión de carbón y de otros combustibles.

Debido a que el uranio se encuentra en todas partes en pequeñas cantidades, constantemente entra en el organismo a través del aire, el agua, los alimentos y el contacto con el suelo.

Nuevas medidas

Hortalizas como zanahorias o patatas contienen una mayor concentración de uranio porque las raíces lo absorben y almacenan

Expertos de la EFSA han estudiado diferentes supuestos de exposición de uranio en adultos en varios países de la UE y, basándose en distintos supuestos y percentiles, los valores de los cálculos de exposición al uranio varían de 0,05 a 0,28 mg/kg por peso corporal por día.

Para un consumidor normal, y en el caso de valores de presencia medios (primer supuesto), el alimento supone un 50% de la exposición a este mineral. Sin embargo, hay interrogantes sobre la concentración de uranio en alimentos.

En un cuarto supuesto adicional, que contempla situaciones de contaminación local elevada, junto con un consumo alto, los valores superior e inferior de exposición al uranio variaban de 0,39 a 0,45 mg/kg por día, un supuesto que se considera improbable.

Las hortalizas como las zanahorias y las patatas contienen una cantidad más alta de uranio que otros alimentos, ya que las raíces de las plantas absorben el uranio y lo almacenan sin enviarlo al resto de la planta.

En cuanto a los animales marinos, el uranio en lagos, ríos y océanos no es muy elevado, con lo que la presencia de este elemento en peces y mariscos es baja. En animales terrestres, la absorción de uranio viene marcada por los alimentos que ingieren y el agua que beben, entre otros. En el organismo la biodisponibilidad oral es escasa, y sólo se absorbe hasta un 1-2% de uranio soluble y un 0,2% de uranio insoluble. Casi todo el uranio que se ingiere se elimina por la sangre.

Alrededor de un tercio del uranio absorbido se retiene en el cuerpo, inicialmente en el riñón y en el hígado, y después se redistribuye al esqueleto. Se estima que la vida media del uranio en humanos varía de 180 a 360 días.

Toxicidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una ingesta diaria tolerable (IDT) para el uranio soluble de 0,6 mg/kg por día. Para evaluar esta dosis, el Grupo Científico de Contaminantes de la Cadena Alimentaria (CONTAM) añade que no se ha identificado ningún nuevo dato que exija una revisión de esta IDT, y la reitera.

La toxicidad del uranio por ingestión está relacionada con su solubilidad; cuanto más alta es la solubilidad del compuesto de uranio por vía oral, mayor será la toxicidad.

Los riñones son los órganos más afectados, aunque se han documentado además alteraciones reproductivas y del desarrollo, como por ejemplo la disminución del crecimiento de cachorros así como malformaciones internas y externas. También se ha descrito una disminución del crecimiento de los huesos y neurotoxicidad en animales, pero es necesario destacar que estos efectos han aparecido únicamente con las dosis mucho más altas que las estimadas por la OMS.

La EFSA estima que la exposición media a uranio en la dieta de los países europeos varía de 0,05 a 0,09 mg/kg por día. Para grandes consumidores se calcula una exposición en el uranio en dieta de entre 0,09 y 0,14 mg/kg por día. Ambos supuestos están por debajo de la IDT de 0,6 mg/kg por día establecida por los expertos.

También se ha evaluado con más detalle un subgrupo específico de la población, aquellas comunidades locales con concentraciones de uranio elevadas en el suministro de agua que son sometidas a unos niveles más elevados y durante períodos más largos. Normalmente, se considera improbable que una situación así tenga lugar como exposición crónica. No obstante, en esta situación el agua podría colaborar con una media de 0,36 mg/kg por día en los países estudiados o un máximo por país de 0,51 mg/kg por día, con lo que tampoco se sobrepasarían los límites seguros establecidos.

METALES EN LOS ALIMENTOS

La corteza terrestre está formada por minerales de muy diferente composición, entre los que destacan los metales. Por lo tanto, la incorporación de estos elementos en el medio ambiente es inevitable y, como consecuencia, también la contaminación de los alimentos.

Se produce durante la recolección, transporte, manipulación, envasado o cocinado de productos de origen vegetal y animal, y también a través de los metales procedentes de herramientas y utensilios empleados que pueden migrar fácilmente el alimento cuando entran en contacto.

No todos los metales son malos por definición; en muchas ocasiones son esenciales para nuestro organismo, hasta pueden comportar problemas de salud si no se ingieren en las cantidades necesarias. Sin embargo, los llamados metales pesados no cumplen una función fisiológica conocida y es mejor evitarlos siempre: son el mercurio, el plomo y el cadmio.

Ya sea de manera natural en el medio ambiente o por la acción de las personas, la exposición de los alimentos a metales es prácticamente imposible de evitar. Sin embargo, sí puede minimizarse con algunas prácticas como las que se describen a continuación:

• Evitar reducir su entrada en la cadena alimentaria mediante correctas prácticas de higiene de productores y demás personal técnico.

• Diversificar al máximo los alimentos de nuestra dieta ya que ciertos alimentos pueden esconder sorpresas por su contenido excesivo, y hasta alarmante, en determinados metales.

• Lavar los alimentos con abundante agua para eliminar posibles restos de metales.

• Eliminar utensilios de cocina en los que aparezcan indicios de oxidación.

• Los alimentos enlatados, una vez abiertos, si no se consumen en su totalidad deben conservarse en recipientes de vidrio.

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Hortalizas y verduras ECOLOGICAS

 verduras ECOLOGICAS Los cinco principios fundamentales:

– no arar ni someter a la tierra a procesos agresivos,

– no utilizar abonos químicos ni fertilizantes,

– recurrir a métodos biológicos para evitar el uso de plaguicidas y herbicidas,

– no podar las plantas,

– recolectar cuando la planta esté en su ciclo vital correspondiente.

Las verduras y las hortalizas constituyen uno de los grupos de alimentos más saludables y que deben de estar presentes en nuestra alimentación, al menos, dos veces al día. Son alimentos que proporcionan pocas calorías ya que no tienen grasas.

FUENTE:eldiariomontanes (04/07/2009)
Autor: Sr. Campillo

Contienen pocas proteínas y pocos hidratos de carbono asimilables, estos, con algunas excepciones (patatas, remolachas o zanahorias, por ejemplo). Aportan mucha fibra y algunas vitaminas y minerales. Pero además de sus virtudes nutricionales, las verduras ECOLOGICAS y hortalizas contienen unas substancias que, sin ser nutrientes propiamente dichos, debemos consumir porque nos proporcionan ventajas para nuestra salud. Ya hemos tratado, por ejemplo, las propiedades de la alcachofa. Citaré otros ejemplos característicos.

El ajo y la cebolla contienen sulfuro alílico y otros compuestos sulfurados orgánicos con propiedades beneficiosas a nivel vascular y como protección frente a algunos tumores. El brócoli y la coliflor contienen dos substancias de nombre extraño (indolcarbinol y sulforofano) pero de propiedades extraordinarias, ya que son capaces de inhibir el crecimiento de las células tumorales de los cánceres de mama y de próstata. El tomate es un alimento antioxidante por su riqueza en licopenos, un poderoso agente que neutraliza los radicales libres de oxígeno.

El problema es que hoy la demanda creciente de estos alimentos obliga a modelos muy agresivos de cultivo, para lograr la mayor producción posible y en cualquier época del año.

Así se abusa de los abonos químicos, de los plaguicidas, de los herbicidas y de recolecciones en verde (facilita su transporte) y posteriores tratamientos posrecolección. Todas estas manipulaciones merman las virtudes saludables de las verduras ECOLOGICAS y hortalizas o pueden, incluso, hacerlas poco beneficiosas para nuestra salud. Por ejemplo, el abonado de los campos sometidos a una explotación excesiva exige el uso de nitritos y nitratos de origen químico.

El abuso sistemático de estos compuestos ocasiona que, como señaló alguien, más del 40% de los átomos de nitrógeno que constituyen las proteínas de cualquier persona que habite un país desarrollado hayan estado en alguna ocasión dentro de un saco de abono nitrogenado.

Agricultura natural. Estas circunstancias sustentan la demanda de los consumidores por unas verduras y hortalizas más naturales, que no estén contaminadas por sustancias químicas extrañas y que hayan sido cultivadas y maduradas de la manera más natural posible. Quien puede cumplir con estas condiciones es la huerta ecológica, que es donde los cultivos ecológicos rinden sus mejores frutos. Se trata de desarrollar una agricultura natural que potencia los ciclos naturales de las plantas, que trabaja junto a la naturaleza y no en su contra.

Sus defensores más extremos se rigen por cinco principios fundamentales: no arar ni someter a la tierra a procesos agresivos, no utilizar abonos químicos ni fertilizantes, recurrir a métodos biológicos para evitar el uso de plaguicidas y herbicidas, no podar las plantas y recolectar cuando la planta esté en su ciclo vital correspondiente.

En conclusión, debemos procurar consumir verduras y hortalizas variadas con la mayor frecuencia posible. Y su repercusión positiva sobre nuestra salud será mayor, cuanto mayor sea el cuidado que se haya tenido en su producción.

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Alimentos del futuro Ainia participa

Carotenoides  ALIMENTOSLos Alimentos del futuro destacarán por su calidad y seguridad alimentaria

Ainia, participa en Futural, un proyecto de investigación en tecnología de los Alimentos del futuro que aborda la elaboración de los productos alimenticios del futuro, que serán «más seguros, más nutritivos, más convenientes, más inteligentes y adaptados al consumidor utilizando las nuevas tecnologías», explicó el propio centro.

Fuente: consumer (26 de junio de 2009)

«El consumo de Alimentos del futuro en la sociedad española está cambiando. Cada vez asume mayor importancia el binomio alimentación y salud en el mercado actual. Así, la industria agroalimentaria en España se enfrenta al reto de aumentar en competitividad a través de la investigación, base del desarrollo y la innovación, adaptándose a las nuevas demandas del consumidor», indicó Ainia. El proyecto Futural tiene como finalidad sentar las bases científicas para utilizar a escala industrial nuevas tecnologías en la elaboración de los alimentos del futuro para adaptarlos a las nuevas necesidades del consumidor. «El fin último es ofrecer al mercado productos que destaquen por su calidad y seguridad alimentaria, al tiempo que satisfacen las necesidades actuales en nutrición y salud», apuntó el centro tecnológico.

Futural abarca seis grandes líneas de actividad y cada una de ellas afronta una tecnología nueva: esterilización por alta presión de conservas vegetales, de pescado y marisco; pasteurización con alta presión; combinación de alta presión con otras técnicas de conservación; procesado de la leche, productos lácteos y otros líquidos por tecnologías de altas presiones; sustitución del tratamiento térmico convencional por el de altas frecuencias; desarrollo de nuevos sistemas de envasado, y nuevas aplicaciones de los fluidos supercríticos en la industria alimentaria.

Ainia está trabajando en estas dos últimas líneas de investigación. Por una parte, en el desarrollo de nuevos sistemas de envasado con la incorporación de agentes activos al film para evitar la degradación del alimento al inhibir el crecimiento de bacterias y moho superficial. La segunda línea se basa en la utilización de dióxido de carbono (CO2) y se considera una de las alternativas con mayor proyección. Esta tecnología reporta nuevos usos y ventajas, además de permitir una extracción y purificación sin generar residuos sobre el producto final ni el medio ambiente.

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Cómo aumentar la SEGURIDAD de los alimentos

 seguridad de los alimentos Métodos de detección de patógenos emergentes y mejoras en la limpieza y desinfección son claves para conseguir un mayor nivel de calidad

Investigadores del proyecto europeo PathogenCombat, destinado a reducir la presencia de patógenos en alimentos. Entre las novedades descritas por miembros de este programa, destaca un sistema que permitirá a las empresas alimentarias testar la seguridad de sus productos con Internet.

Fuente: (25 de junio de 2009)
Por MAITE PELAYO

Este nuevo sistema consta, según sus responsables, de dos partes. Primero, se realiza un diagnóstico basado en preguntas sobre la actividad de gestión y control de los productos en materia de seguridad alimentaria, lo que sirve para elaborar gráficos que indican en qué puntos se puede mejorar. El segundo paso consiste en analizar muestras biológicas de acuerdo con las especificaciones del sistema, que selecciona qué tipo de muestras hay que tomar o dónde se deben recoger.

Al combinar los dos parámetros, las industrias pueden saber cuál es el nivel de seguridad de los alimentos que comercializan. Tras probarlo con las empresas que participan en la investigación y después de ver los resultados, los expertos concluyen que el método para evaluar los sistemas de seguridad alimentaria en las empresas funciona, de manera que el siguiente paso sería incorporar a más compañías del sector, que sólo necesitarán una clave para acceder a la herramienta de Internet.

Gestión de la seguridad

Una investigación trabaja en cultivos de microorganismos probióticos como protectores de la carne fresca

PathogenCombat trata el campo de la seguridad alimentaria mediante la prevención y control de nuevos patógenos emergentes en toda la cadena alimentaria. La Universidad de Burgos, que trabaja en este proyecto desde el Área de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, ha sido sede y organizadora, junto con la Universidad de Stuttgart (Alemania), de este evento, cuyo objetivo es transferir los resultados y aplicaciones de los grupos de investigación.

Tras la reunión, a la que asistieron más de 70 investigadores pertenecientes a universidades y centros de investigación vinculados con el proyecto, se organizó el taller «¿Cómo puedo aumentar la seguridad alimentaria de mis productos?», cuyo objetivo era avanzar a empresas del sector agroalimentario y a investigadores y profesionales interesados algunos de los resultados de la investigación del consorcio europeo. En el taller se trataron, entre otros, temas relacionados con métodos de detección de patógenos emergentes, con la mejora de la limpieza y desinfección, la mejora del nivel de calidad de alimentos y de equipos agroalimentarios así como con sistemas de gestión de la seguridad alimentaria.

Menos patógenos

 seguridad de los alimentos El proyecto de investigación PathogenCombat se encuadra dentro del Sexto Programa Marco de Investigación (FP6) del la Unión Europea y en él se analiza el campo de la seguridad alimentaria en el ámbito europeo mediante un enfoque holístico y multidisciplinario en la prevención y control de nuevos patógenos emergentes de toda la cadena alimentaria. Su principal propósito es reducir la presencia de patógenos en los alimentos a través de la transferencia de los resultados de la investigación a las empresas del sector para aumentar así su seguridad alimentaria y, en consecuencia, su competitividad.

El impacto de este proyecto en Europa, un consorcio con 44 socios de 17 países y que tiene una duración de cinco años, es muy relevante. PathogenCombat contribuirá de manera significativa a la mejora de la efectividad en la reducción de la presencia de patógenos alimentarios en alimentos europeos. En el proyecto hay involucradas cuatro empresas españolas y la Universidad de Burgos (UBU).

El consorcio internacional trabaja desde diferentes grupos de investigación en el desarrollo de nuevos métodos analíticos, que permitirán analizar y detectar los patógenos en los alimentos, y en nuevas técnicas para reducir el número de patógenos, sistemas de limpieza y desinfección que puedan reducir la contaminación cruzada entre la superficie y los alimentos. Responsables del equipo de científicos afirman que se utilizan técnicas muy interesantes para detectar patógenos alimentarios y determinar qué tipo de bacterias está en los alimentos.

En concreto, el grupo del Área de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Burgos, especializado en productos cárnicos, trabaja con técnicas de DNA mediante PCR, (Polymerase Chain Reaction o reacción en cadena de la polimerasa), un instrumento para detectar patógenos alimentarios. Se trata de determinar si en el alimento hay algún fragmento de ADN que se corresponda con algún patógeno. También investigan qué bacterias se adhieren a superficies que pueden entrar en contacto con los alimentos y estudian cultivos protectores cuya misión es proteger el producto para que no crezcan los patógenos. Se ha comprobado cómo dichos cultivos desarrollan una actividad antimicrobiana importante contra determinados patógenos alimentarios.

POR UNA INOCUIDAD COMPLETA

Los objetivos del proyecto europeo PathogenCombat pueden resumirse en los siguientes:

1. Producción de alimentos seguros con ausencia o niveles aceptablemente bajos de patógenos.
2. Determinación de los factores en la cadena de alimento, que permiten la viabilidad, la persistencia y la virulencia de los patógenos
3. Detección y predicción de la ocurrencia y de la virulencia de patógenos en la cadena alimentaria mediante técnicas de biología molecular.
4. Determinación de la interacción hospedador-patógeno con el modelo funcional de la célula que sustituye el uso experimental de animales de laboratorio.
5. Prevención de la transmisión del patógeno a lo largo de la cadena alimentaria mediante nuevas tecnologías y sistemas de procesado, cultivos protectores y de la nueva información sobre la interacción hospedador-patógeno.
6. Aplicación en la cadena alimentaria de las PYMES (Pequeñas y Medianas Empresas) de los resultados de las investigaciones de PathogenCombat.
7. Control de los patógenos a través de la cadena alimentaria mediante nuevos modelos matemáticos.
8. Aplicación del Food Safety Management System (Sistema de Gerencia de la Seguridad de Alimentos), que incorpora los resultados de PathogenCombat.
9. Creación de una red de PYMES incluyendo la difusión del conocimiento y la difusión de los resultados.
10. Entrenamiento de las PYMES del sector alimentario.
11. Sensibilización del consumidor en temas de seguridad alimentaria.

Actualidad ACCION del OZONO

El futuro de la seguridad de los alimentos. El futuro de la seguridad de los alimentos Seguridad de los alimentos

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Licopeno enriquece Hamburguesas

Licopeno enriquece HamburguesasLicopeno enriquece Hamburguesas

Investigadores de la Complutense de Madrid y del Instituto Español de Fermentaciones Industriales del CSIC han investigado el uso de la piel de tomate deshidratada en la elaboración de las hamburguesas. Este subproducto de la industria tomatera contiene Licopeno enriquece Hamburguesas que es un molécula antioxidante, de la familia de los carotenos, según informa alimentatec.

Fuente: eurocarne (12/06/2009)

La adición de la piel produce diversos cambios en color y textura, tanto en crudo como en cocinado, debido al color rojo y al contenido en fibra, pero en torno a un 4,5% del total de la fórmula de la hamburguesa contó con buena aceptabilidad mejorando el perfil nutricional del producto. Esto supone una ingesta de unos 5 miligramos de licopeno por 100 gr de hamburguesa cocinada.

En conclusión, se saca partido a un subproducto de la industria tomatera, la piel de tomate, y además aportamos un antioxidante beneficioso, el licopeno, a nuestro organismo en un producto como la hamburguesa, generalmente considerado de peor calidad nutricional.

Licopeno enriquece Hamburguesas


Licopeno enriquece Hamburguesas CARNE HAMBURGUESA

Licopeno enriquece Hamburguesas

 

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ACEITE de OLIVA contra el deterioro de carne

ACEITE de OLIVA contra el deterioro de carne ACEITE de OLIVA EXTRACTOS de aceite de oliva contra el deterioro de la carne.

Algunas sustancias en el aceite de oliva podrían poner freno a la oxidación de la carne de ternera y de cerdo.

El aceite de orujo es un subproducto del aceite de oliva virgen. Así como el aceite de oliva se obtiene, el de orujo se fabrica. Es el resultado de la molturación de los residuos sólidos de las aceitunas, principalmente restos de aceituna y trozos del hueso. Este tipo de aceite ha sido cuestionado en ocasiones por su posible toxicidad, ya que en el proceso de calentamiento al que se someten los residuos para evaporar los disolventes se puede originar una toxina llamada benzopireno. Sin embargo, ahora un estudio afirma que este tipo de aceite podría ser útil para frenar los procesos oxidativos en las carnes.

Fiente: consumer (15 de junio de 2009)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

Los extractos de aceite de oliva, ricos en polifenoles, pueden reducir el deterioro de la carne hasta en un 80%, de acuerdo con una investigación llevada a cabo en diferentes países y publicada en la revista «Food Chemistry». Según los expertos responsables del estudio, Sharon DeJong, del Consejo de Ciencia de los Alimentos de Australia, y María Cecilia Lanari, del Consejo Nacional de Investigación Científica y Técnica de Argentina (CONICET), el extracto de polifenoles recuperado de las aguas residuales de aceite de oliva de orujo inhibe de forma significativa la oxidación de los lípidos en la carne de ternera y cerdo.

Lucha natural contra el deterioro

El proceso de oxidación que pueden sufrir los alimentos es uno de los principales causantes de su deterioro, y las pérdidas de sabor, color y textura son sus principales problemas. El freno a estas reacciones se lleva a cabo mediante la adición de aditivos durante el procesado, por ejemplo el butilhidroxianisol (BHA) y butilhidroxitolueno (BHT), utilizados para aumentar la vida útil de los productos de sabor más suave. Sin embargo, la industria alimentaria, consciente de que estos aditivos no dejan de ser sustancias artificiales y que el consumidor las suele rechazar, intenta buscar las mejores alternativas con soluciones naturales en lugar de aditivos artificiales.

El aceite de orujo podría convertirse en un posible aditivo con función antioxidante en carnes

Según un informe de 2003 realizado por Frost & Sullivan, el mercado de antioxidantes sintéticos está en declive, mientras que los antioxidantes naturales, como los extractos de hierbas, tocoferoles (vitamina E) o ascorbatos (vitamina C) están creciendo impulsados por la aceptación del consumidor, además de su acceso más fácil a los mercados.

La investigación se nutre de esta tendencia y se fundamenta en el posible uso de extracto de aceite de orujo como posible aditivo con función antioxidante. Los expertos han descubierto que el hidroxitirosol, el ácido cafeico y el oleuropein son las sustancias que más contribuyen a reducir el efecto oxidante en la carne, es decir, las que mayor poder antioxidante poseen del extracto de aceite.

El hidroxitirosol es una sustancia química de la familia de los polifenoles, que pertenecen a una familia de potentes antioxidantes responsables de neutralizar los radicales libres, compuestos altamente reactivos y oxidantes. El ácido cafeico es un compuesto orgánico natural con efecto antioxidante. Se trata de un grupo de compuestos fenólicos presentes en todas las plantas, una de las principales fuentes de biomasa. El oleuropein es un compuesto químico que se halla de manera natural en el aceite de oliva que, junto con otros compuestos estrechamente relacionados, desarrolla una potente actividad antioxidante de manera natural.

Ternera y cerdo, los más beneficiados

La calidad de la carne la conforman un conjunto de factores, como el valor nutricional, la palatabilidad y la apariencia atractiva para el consumidor, que incluye el color, la textura y el sabor. En el momento del sacrificio del animal se inactivan todos los sistemas biológicos de protección frente a la oxidación y deben empezar rápidamente las alternativas manuales como la refrigeración, el cocinado o el procesado del alimento. Sin embargo, en muchas ocasiones no es posible frenar la oxidación. Aparecen sabores y colores desagradables, olor a rancio o sabor anómalo, también se pierde la uniformidad del color, ya que se oxidan los pigmentos de la carne, queda un color marrón café y aparece un excesivo exudado debido a la ruptura de las membranas celulares.

En el estudio se realizaron ensayos en carne de vacuno y cerdo. Se añadieron extractos de polifenoles en dosis de 50 ó 100 mg por kilo de carne para poder observar cómo evolucionaba el proceso oxidativo. Los expertos determinaron el grado de oxidación lipídica y llegaron a la conclusión de que ésta se reduce entre un 63% y 83% en la ternera y entre un 47% y 66% en el cerdo.

La oxidación lipídica en las carnes está catalizada por la mioglobina y otros metales pesados divalentes como el Cu+2, Zn+2, Ni+2 o Co+2.

El proceso se activa fuertemente en el momento del desmenuzado y troceado de la carne, cuando los fosfolípidos se exponen al oxígeno. Los responsables de la ruptura molecular de los lípidos son una compleja mezcla de cetonas, aldehídos, alcoholes y hidrocarburos. Por este motivo es importante la adición de antioxidantes en la carne y, de acuerdo con el estudio, el cuestionado aceite de orujo podría ser muy útil.

OBTENCIÓN DEL ACEITE DE ORUJO

ACEITE de OLIVA contra el deterioro de carneEste tipo de aceite de oliva representa alrededor de un 10% del total del aceite de oliva producido en España. El destino del aceite de oliva es el mismo que el del aceite de oliva, o sea, frituras y aliños, aunque con menor calidad, por lo que su precio es también inferior.

También se obtienen distintos aceites de oliva, lo mismo pasa con el de orujo. Se pueden elaborar tres clases diferentes de aceite.

• El aceite de orujo crudo o bruto: se obtiene tratando el orujo con disolventes orgánicos que posteriormente se someten a altas temperaturas para que se evaporen. Este tipo de aceite suele poseer una acidez de más de 2º. Sin embargo, no es comestible.

• El aceite de orujo refinado: se elabora a partir del aceite de orujo crudo pero con un posterior refinamiento. Su acidez máxima es de 0,5º y, al igual que el aceite de orujo crudo, no es comestible.

• El aceite de orujo de oliva: este tipo se obtiene mediante la combinación del aceite de orujo refinado junto con aceites de oliva vírgenes comestibles, su acidez máxima es de 1,5º.

Para la obtención de este tipo de aceite se utiliza un disolvente orgánico cuya característica principal es que disuelve las grasas pero no el resto de los componentes del orujo de aceituna. Una vez se ha extraído el aceite se calienta el producto para que los disolventes empleados se evaporen, sin dejar ningún tipo de residuo. En estos casos la temperatura es inferior a 90º C, con lo que desaparece la posibilidad de acumular hidrocarburos policíclicos aromáticos como el benzopireno. En consecuencia, el aceite de orujo obtenido tendrá una calidad y precio inferior, pero sin riesgos para la salud.

El problema surge cuando las temperaturas para obtener el aceite llegan a elevarse por encima de los 300º C. A esta temperatura se provoca una fluidificación de la grasa, que al estar más líquida gotea y se elimina sin necesidad de realizar más tratamientos, y además se pretenden evitar los riesgos procedentes de la posible acumulación de disolventes. Sin embargo, puede dar lugar a la formación de benzopirenos, debido a una combustión parcial de aceite con los restos del orujo, que podrían causar daños en la salud del consumidor.

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Pesticidas Casi la mitad de los alimentos contienen pesticidas

 pesticidas Según el último estudio de la Dirección General Francesa de la Competencia, el 45% de frutas y verduras, contiene residuos químicos de pesticidas.

Según el estudio, un 58,7% de verduras no contiene residuos y un 7,2% supera el límite máximo de residuos, la concentración máxima de residuos de pesticidas legalmente tolerada y que fija la Comisión Europea.

En el caso de las verduras, son los pimientos, tomates, puerros, lechugas y espinacas; los productos en los que se registra mayor concentración de residuos.

Fuente: ecoalimenta (29/06/2009)

En el caso de las frutas, un 29,7% no contienen residuos, pero un 8,5% rebasa la LMR. A la cabeza de las frutas están las fresas, las mandarinas y la uva. Según François Veillerette, presidente de la organización francesa MDRGF (movimiento por el derecho y respeto de las generaciones futuras), «cuanto más tiempo permanece almacenada, más cantidad de residuos químicos se transmiten de la piel a la fruta».

No siempre es fácil eliminar este tipo de sustancias, a veces resulta incluso imposible. En muchas ocasiones, al eliminar hojas o cocer demasiado los alimentos, se eliminan las virtudes nutritivas de los mismos y, sin embargo, no se eliminan los residuos químicos. La mejor opción es consumir tanto frutas como verduras ecológicas libres de residuos químicos o, en caso de no tener acceso a productos ecológicos, existen los provenientes de la agricultura razonada o sistemas de producción integrados entre la agricultura convencional y la ecológica. Según indica Philippe Lucas, director de investigación del INRA (Instituto Nacional de Investigación Agrícola francés), «muchos agricultores se comprometen con el INRA para desarrollar este tipo de cultivo integrado».

Por otro lado, el Ministro de Agricultura francés anunció en septiembre del año pasado el plan Ecophyto, mediante el cual se prevé la reducción del 50% de los pesticidas usados en la agricultura, siempre y cuando sea posible, hasta 2018.

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Residuos ORGANICOS procedentes de Alimentos

 Residuos ORGANICOS Residuos ORGANICOS procedentes de Alimentos

Dos de los sectores agroalimentarios que más desechos orgánicos generan y que pueden ser aprovechados para nuevos ingredientes son el de frutas y el de verduras

En la Unión Europea se producen al año millones de toneladas de desechos orgánicos procedentes del procesado al que se someten productos como vegetales y frutas.

La dificultad que entraña deshacerse de ellos, unida a que ocupan mucho espacio y a que generan olores y gases durante su descomposición, ha llevado a una parte del sector dedicado a la tecnología alimentaria a buscar salida a estos restos.

Una de ellas apunta al aprovechamiento de estos coproductos mediante la extracción de distintos ingredientes que puedan aplicarse a la industria alimentaria. Así, frutas y vegetales son algunos de los productos cuyos restos contienen sustancias, como ácidos orgánicos o aceites esenciales, de interés en la producción alimentaria.

Fuente: consumer (17 de junio de 2009)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Alrededor de un millón de toneladas de desechos orgánicos registrados en la UE proceden de los vegetales (hojas externas o tallos) y cerca de 3,4 millones de toneladas provienen del sector cervecero, según datos del EUROSTAT, el servicio estadístico comunitario. Estos desechos orgánicos se están convirtiendo en los últimos años no sólo en una apuesta clara para la producción de energía alternativa, lo que convierte a las granjas de cerdo, de vacuno y avícolas, entre otras, en una importante materia prima de biogás, por ejemplo, sino que constituyen también una opción para la industria alimentaria, que puede ver cómo su reutilización da como resultado ingredientes de gran valor.

Así, restos como los granos gastados de la cebada utilizada para la elaboración de cerveza o las hojas procedentes de los vegetales son ricos en biopolímeros, fotoquímicos y nutrientes que los convierten en grandes promesas para la elaboración de nuevos alimentos. Los beneficios de estas aplicaciones son recíprocos, ya que además de obtener nuevos productos se reducen las consecuencias para el medio ambiente y se realza la gestión sostenible de este tipo de materia.

El poder de la «basura»

La industria alimentaria observa cómo la reutilización de estos desechos orgánicos da como resultado productos de gran valor

Dentro de esta actividad de aprovechamiento para la industria alimentaria de los residuos ORGANICOS, el proyecto Bove, del que forman parte expertos andaluces y la empresa Innofood, trabaja para buscar posibles usos a los subproductos agroalimentarios que se producen en la zona. Hasta el momento, y según los responsables de Innofood, se ha conseguido, por ejemplo, mejorar alimentos como galletas o pan con la obtención de fibra, o la elaboración de zumo de ciruela concentrado procedente de aguas de lavado de esta fruta y que ha sido valorado como una bebida con propiedades antioxidantes.

También en este contexto surgía en 2005, en el ámbito comunitario, el proyecto REPRO (Reducing Food Processing Waste), que durante tres años ha desarrollado métodos para dar un nuevo valor a los subproductos agroalimentarios. Con la participación del Institute of Food Research británico, además de otros 11 centros de investigación de Holanda, Francia, Finlandia, Suecia, Noruega, Turquía, Letonia y Sudáfrica, REPRO ha puesto énfasis en desarrollar procedimientos para la seguridad microbiológica de los coproductos y la minimización de los posibles riesgos procedentes de estos nuevos procesos, como el que resulta de aprovechar los residuos ORGANICOS de la elaboración de vino para la obtención de eminol, concentrado de polifenoles que mejora y da mayor valor a alimentos como el pan.

La tarea no es nada fácil puesto que antes deben hacer frente a retos como el puramente tecnológico, ya que dar salida a estos desechos requiere un tratamiento específico y conocer con exactitud las aplicaciones que pueden tener. Además, otro de los aspectos que hay que tener en cuenta es garantizar que se conservan las características organolépticas del producto.

Aprovechar la aceituna, la uva y el tomate

La aceituna, junto con el tomate y la uva, son los tres principales cultivos del sur de Europa. Uno de los retos a los que debe hacer frente su industria es la eliminación de los residuos ORGANICOS que genera. Bajo el nombre de Bioactive-net, la UE pretende obtener beneficios de estos residuos ORGANICOS por su riqueza en compuestos bioactivos (aceites, fibra o vitaminas). En la aceituna, los principales beneficios se concentran en la pulpa y en las aguas residuales que se obtiene de su molienda, concretamente polifenoles (hidroxitirosol y oleuropeina).

El proyecto, en el que participa Ainia, también trabaja con el tomate, cuyos residuos ORGANICOS sólidos en la UE superaron en 2005 las 200.000 toneladas, entre pieles y semillas. De ellas pueden obtenerse compuestos bioactivos como licopeno, fibra del tomate, aceite de semillas y enzimas. El procesado de la uva es otra de las actividades agrícolas de la que se obtiene una importante cantidad de residuos ORGANICOS sólidos, un 20% de la materia seca de uva cosechada, según datos de la Organización Internacional de la Vid y del Vino (OIV). En concreto, y según las mismas fuentes, del procesado de 100 kilos de uva se generan unos 25 kilos de desechos, de los que el 50% son pieles de uva, el 25% tallos y el 25% restante semillas.

En la mayoría de los casos la gestión de estos residuos ORGANICOS consiste en esparcirlos sobre el terreno como forraje, aunque su contenido en fibra, taninos, compuestos polifenólicos, lípidos y azúcares los convierte en una interesante materia prima de compuestos bioactivos. Así, por ejemplo, el aceite de semillas de uva suele usarse como condimento para ensaladas, frituras o adobos y, en el campo de la cosmética, como aceite para masajes o loción para quemaduras solares.

CON LA CÁSCARA DEL HUEVO

El aprovechamiento de los restos de alimentos daba uno de sus frutos en 2004, cuando un grupo de investigadores del Instituto de Fermentaciones Industriales del CSIC trabajaba con la cáscara de huevo para obtener lactulosa, un prebiótico que puede utilizarse como complemento del pienso en alimentación animal. El proceso se basa en utilizar la cáscara de huevo, un residuo orgánico muy habitual en la industria alimentaria, junto con ultrafiltrados procedentes de queserías, cuya mezcla deriva en una suspensión de lactulosa y fosfatos.

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Capa de Ozono amenaza de naves Espaciales

Futura Amenaza Para la Capa de Ozono del Lanzamiento de Vehículos EspacialesFutura Amenaza Para la Capa de Ozono del Lanzamiento de Vehículos Espaciales

En las décadas venideras, el mercado global del lanzamiento de cohetes puede requerir una regulación más severa para impedir que la capa estratosférica de ozono de la Tierra sufra un daño significativo, según un nuevo estudio.

Fuente: Scitech News (13 de Mayo de 2009)

Las futuras pérdidas de ozono por el lanzamiento no regulado de cohetes excederán las pérdidas del mismo debido a los clorofluorocarbonos (o CFCs por sus siglas en inglés), un grupo de sustancias cuyos graves efectos nocivos condujeron en 1987 al Protocolo de Montreal, que supuso la prohibición de los productos químicos que destruyen el ozono.

El nuevo estudio proporciona un análisis sobre el futuro mercado de los lanzamientos espaciales, estimando la disminución de la capa de ozono con arreglo al crecimiento esperado de la industria espacial y a los efectos nocivos conocidos de los lanzamientos desde la Tierra usando cohetes de propulsión química.

El estudio ha sido realizado por Martin Ross y Manfred Peinemann, de la Aerospace Corporation en Los Ángeles, Darin Toohey, de la Universidad de Colorado en Boulder, y Patrick Ross, de la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle.

«A medida que el mercado del lanzamiento de cohetes crezca, también lo harán las emisiones que destruyen el ozono», advierte Toohey. «Si se dejan sin regular los lanzamientos de cohetes, para el año 2050 podrían producir más destrucción del ozono que la perpetrada por los CFCs en su día».

Dado que algunos proyectos espaciales propuestos requerirían frecuentes lanzamientos de grandes cohetes durante largos períodos de tiempo, el nuevo estudio vino motivado por el deseo de atraer la atención sobre el problema con la esperanza de que se realicen investigaciones adicionales.

La cantidad actual de lanzamientos de cohetes espaciales provoca una disminución de la capa de ozono en no más de unas centésimas de un 1 por ciento anualmente. Pero como la industria espacial crece y otros productos químicos que atacan la capa de ozono disminuyen en la estratosfera de la Tierra, es previsible que el problema de la disminución del ozono por el lanzamiento de cohetes pase a cobrar el protagonismo principal.

Actualmente, la pequeña flota de transbordadores espaciales de la NASA libera más substancias destructoras de la capa de ozono en la estratosfera que todo el uso anual de inhaladores médicos basados en los CFCs para tratar el asma y otras enfermedades en Estados Unidos y que se prohíben ahora. «El Protocolo de Montreal ha omitido a la industria espacial que podría haber sido incluida», señala Toohey.

Ross argumenta que aunque las agencias de ciencia estadounidenses gastaron millones de dólares para evaluar la pérdida potencial de ozono que produciría una flota hipotética de 500 aviones supersónicos (una flota que nunca se ha materializado) se ha hecho mucha menos investigación para conocer el alcance potencial de los efectos que la flota global existente de lanzadores espaciales podría tener sobre la capa de ozono.

Los lanzadores espaciales usados en el mundo utilizan una amplia variedad de propergoles, incluyendo sólidos, líquidos e híbridos. Ross advierte que debido a lo poco que hoy se sabe sobre la pérdida de ozono específica que cada uno de esos propergoles ocasiona, se necesita realizar nuevos estudios que proporcionen los datos exigidos para guiar la posible regulación futura de los lanzamientos de cohetes, tanto comerciales como gubernamentales.

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