Debatir en torno a las enfermedades de transmisión alimentaria fue el gran cometido de la reunión celebrada ayer en Ginebra (Suiza) en la que participaron 200 expertos en salud pública, representantes de la industria y autoridades gubernamentales. El encuentro tuvo como objetivo elaborar un programa de cinco años destinado a contar con suficiente información, datos, estudios y conocimientos para poder prevenir miles de muertes al año por esa causa.
La OMS alerta que aunque en general este tipo de dolencias sólo se asocia con problemas de diarrea o vómitos que remiten espontáneamente, millones de personas enferman cada año y mueren como consecuencia de la ingestión de alimentos insalubres.
Y es que el 30% de la población de los países desarrollados sufre cada año alguna dolencia relacionada con la alimentación, según los pocos estudios con los que cuenta la agencia sanitaria.
Los reunidos coincidieron en señalar que no será una tarea fácil, dado que para ello necesitan la colaboración de la industria alimentaria, a veces reticente a hacer públicos sus fallos. «Hay buenas industrias que investigan, pero muchas no quieren compartir los resultados porque saben que ellas, que son las buenas, van a ser las que queden expuestas y las malas, las que no colaboran, no», apuntó Schlundt.
Este hongo, con forma de concha de mar, de tonos oscuros y de unos veinte centímetros de anchura, ha sido la seta más contemplada de las 170 variedades recolectadas con motivo de las jornadas micológicas en la zona del Alto Águeda, ubicada al suroeste de la comarca de Ciudad Rodrigo, en la falda de la Sierra de Gata.
FUENTE Agencia EFE (17/11/2008)
Según ha explicado el micólogo José Ignacio Gómez Risueño, «esta seta, conocida comúnmente como Pipa, tiene unas propiedades medicinales muy significativas para combatir el cáncer y sus efectos adversos».
El farmacéutico salmantino, Alfredo Pérez, que ha participado en estas jornadas, afirma que «en estos momentos, las investigaciones se centran en analizar sus componentes que, al parecer, podrían destruir las células cancerosas».
Las variedades de setas recolectadas por doscientas personas en esta zona salmantina conocida como El Rebollar se pueden contemplar en el centro cultural de Robleda.
Los aficionados a la micología pueden descubrir variedades muy poco comunes, tales como la «Aleuria», que llama mucho la atención ya que tiene forma de pétalos de rosa, con colores anaranjados.»Hemos tenido la suerte de encontrar la que se conoce como ‘Seta de la Risa’, que se llama así porque, si la comes, pierdes la noción de la distancia, por sus componentes tóxicos», ha explicado Gómez Risueño, acerca de esta seta que se da en zonas donde hay abundancia de alisos o secuoyas.
«Este tipo de hongo, que se cultiva en Extremo Oriente, casi no se da en España, es comestible, su color es blanquecino y crece sobre la madera del quejigo», ha asegurado José Ignacio Gómez Risueño.
Los micólogos también han advertido a los asistentes de las jornadas acerca de la peligrosidad de la seta denominada «Conocybe», de tamaño muy reducido, que nace entre el estiércol, y cuyo consumo provoca efectos alucinógenos muy severos.
Ahora, estas propiedades podrían beneficiar al sector avícola, que lucha por mantener los productos libres de patógenos como Clostridium perfringens, una bacteria de amplia distribución en la naturaleza y común en los alimentos crudos.
Fuente: consumer (12 de noviembre de 2008) Por MARTA CHAVARRÍAS
Aroma y sabor amargo son las dos principales propiedades de la cerveza que se obtienen del lúpulo, que es utilizado también por su «protección natural» contra bacterias patógenas. Y es que el hecho de que estos extractos tengan actividades biológicas (antimicrobianas, debido sobre todo al ácido denominado lupulina, que son los gránulos de color amarillo que se encuentran en la flor), no es nuevo. En la industria cervecera estos ácidos con actividad antimicrobiana son capaces de inhibir el crecimiento de microorganismos responsables de la alteración de la cerveza como Lactobacillus.
Ahora, una investigación estadounidense publicada en «Journal of Antimicrobial Chemotherapy» afirma que estos extractos pueden actuar, en las aves de corral, como potentes agentes antibacterianos contra Clostridium perfringens, que habita en el intestino de las aves de forma natural, en la mayoría de los casos sin causar enfermedad. Sin embargo, en ocasiones produce toxinas que son el origen de la enteritis necrótica, una enfermedad de las aves de engorde, como pollos, pavos, patos y aves silvestres, que si llega a los humanos a través del consumo del alimento contaminado puede provocar diarrea, dolor abdominal y vómitos.
Lucha natural
El uso de un ácido del lúpulo se convierte en un arma natural eficaz contra la presencia de Clostridium perfringens en carne avícola
La producción avícola se sirve de los antibióticos para prevenir la aparición y difusión de enfermedades. En algunos casos, incluso, estas sustancias se añaden a los piensos para potenciar su crecimiento, una práctica sin embargo que la Unión Europea prohibió en enero de 2006.
Uno de los problemas que plantea este uso, o abuso en determinadas circunstancias, es la aparición de especies de bacterias resistentes a los antibióticos, lo que explica que se estén buscando alternativas menos agresivas e igual de efectivas. Uno de estos trabajos lo acaban de presentar expertos del Servicio de Investigación Agrícola estadounidense (ARS, en sus siglas inglesas), y lo hacen fundamentándose en una planta con reconocidas propiedades antimicrobianas, el lúpulo.
De uso generalizado para la elaboración de cerveza, se trata de una planta que contiene ácidos amargos que, además de conferir a la bebida su particular sabor, son potentes antimicrobianos. Uno de estos ácidos, la denominada lupulina, tiene además la capacidad de controlar la presencia de Clostridium perfringens en las aves de corral.
Según la investigación, alimentar estas aves con diferentes concentraciones de lupulina en agua ha permitido, después de 22 días, el tiempo que tarda la bacteria en desarrollar la enfermedad en los animales, rebajar su presencia de un 30% a un 50%. Esta reducción se traduce en menos contaminación de la carne y en menos pérdidas en la producción.
La temperatura, clave preventiva
El Cl. Perfringens puede aparecer en gran variedad de alimentos, como las canales de los animales sacrificados, aves de corral, pescado, hortalizas y productos lácteos.
Y es que en la mayoría de los casos este tipo de intoxicaciones se produce por no mantener un cocinado suficiente, especialmente cuando se trata de grandes cantidades de comida, y por una refrigeración posterior deficiente.
Según datos de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, se trata de una intoxicación alimentaria importante desde el punto de vista cuantitativo, «con una frecuencia subestimada».
En concreto, las estadísticas no incluyen muchos de los casos que se producen, y las estimaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC) indican que, al ser una enfermedad leve (tiene un periodo de incubación de ocho a doce horas, aparece dolor abdominal, náuseas y diarrea, y la recuperación se suele producir a las 24-48 horas), los casos diagnosticados tendrían que multiplicarse por diez para llegar a una cifra más aproximada a la real.
En un intento para determinar la prevalencia de salmonella en este tipo de aves durante los años 2006 y 2007, los expertos comunitarios concluyen que el porcentaje de animales reproductores afectados por esta bacteria ha sido del 13,6% en toda la UE, mientras que en los de engorde la cifra se eleva al 30,7%.
Estos números, que divergen de unos Estados a otros, corresponden a seis de los catorce países de la UE que han facilitado los datos. Según los expertos, las cifras más elevadas de contaminación por salmonella se han dado en las explotaciones con un mayor número de aves y en aquéllas donde se ha aplicado la vacunación.
Del estudio «Analysis of the baseline Surrey on the prevalence of Salmonella in turkey flocks, Part B» se concluye además que el riesgo de salmonella era más elevado en explotaciones de pavos cultivados de forma ecológica y menor en las de cría convencional.
El análisis indica además que la relación entre la presencia de salmonella en pavos y los casos de salmonelosis detectados en humanos es menor que el papel que juegan otras aves, como los pollos de engorde y las gallinas ponedoras (Gallus gallus), aunque ello no indica que no exista un riesgo de transmisión de la bacteria a través del consumo de este tipo de carne.
Del amaranto se usan para consumo humano y animal tanto el grano como las hojas. Se ha demostrado que las hojas son una excelente fuente de proteínas, con su máxima acumulación en la fase de florecimiento.
Además, las hojas contienen buena cantidad de provitamina A y de vitamina C. entre los que destacan el calcio, el hierro y el magnesio, aunque conviene tener en cuenta que el organismo absorbe mejor el calcio y el hierro de origen animal que el procedente de vegetales.
La cantidad de fibra de las hojas es, asimismo, relevante, por lo que su consumo puede resultar beneficioso para personas con problemas de estreñimiento.
Semillas particulares
El grano del amaranto tiene una mayor concentración de proteína que otras semillas de cereales
El grano del amaranto es considerado un pseudocereal por sus características similares a las de los granos de los verdaderos cereales. Sin embargo, botánicamente no puede englobarse dentro de este grupo vegetal. El valor nutritivo del amaranto ha sido ampliamente estudiado, y de la investigación se desprende que el grano tiene una mayor concentración de proteína que otras semillas de cereales.
Por ejemplo, el contenido de lisina (aminoácido limitante en los cereales) es mayor, con una concentración que ronda el 15%-18%, más alta que la que se encuentra en el trigo, el arroz y el maíz. A su relevante proporción proteica se suma su elevado aporte de carbohidratos, dado que el almidón es su mayor componente y representa entre el 50 % y el 60 % de su peso.
El contenido en grasa del grano de amaranto también es superior al de otros granos; varía entre un 7% y un 8%, si bien en la composición de estas grasas destaca la presencia de ácido oleico y ácido linoleico, que suponen alrededor del 75% de la grasa total presente en el grano y que ejercen una acción beneficiosa sobre los vasos sanguíneos y el corazón. En concreto, el ácido oleico aumenta el HDL-c o «buen colesterol» y reduce el colesterol total, a expensas del LDL-c o «colesterol malo».
El ácido linoleico tiene la capacidad de reducir los niveles de triglicéridos, el colesterol total; tanto el HLD-c como el LDL-c, el riesgo de formación de trombos y además posee una acción vasodilatadora.
Para la salud
En los últimos tres o cuatro años se ha investigado más a fondo la composición química del aceite de los granos de amaranto que las de las hojas. Sin embargo, se observa que éstas contienen una cantidad considerablemente más elevada de minerales como calcio, hierro, fósforo y caretonoides, en comparación con la mayoría de las verduras. También se ha determinado que diversas especies de amaranto, como el Amaranthus cruentus y el paniculus, son buenas fuentes de flavonoides antioxidantes.
Desde hace más de una década se está trabajando en la producción de nuevos productos elaborados a partir de hojas y grano de amaranto, dirigidos a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Son diversas las investigaciones, entre ellas la que se llevó a cabo de manera coordinada entre el Functional Foods Center de Dallas (EE.UU.), la Universidad Estatal de Voronezh, en Rusia, y el Instituto Estatal de Nutrición de la Academia Rusa de Ciencias Médicas, en Moscú, que indican el valor preventivo y terapéutico del aceite de amaranto para el sistema cardiovascular.
En este estudio clínico aleatorizado controlado con placebo participaron 125 pacientes que habían sufrido algún trastorno coronario o que sufrían hipertensión acompañada de obesidad. Los pacientes, hombres y mujeres de entre 32 y 68 años, fueron escogidos al azar para consumir entre 3 y 18 ml de aceite de amaranto diarios. Todos los participantes siguieron las mismas recomendaciones dietéticas de una dieta controlada en sal.
Los resultados más relevantes fueron que el consumo de aceite de amaranto disminuyó la cantidad de colesterol total, de triglicéridos y de LDL colesterol (malo) significativamente. Su acción beneficiosa fue mayor cuando se usó en una dosis de 18 ml al día. Por tanto, y aunque son precisas más investigaciones, los resultados indican que el aceite de amaranto podría ser considerado como un complemento eficaz para la protección cardiovascular.
APLICACIONES CULINARIAS
La planta del amaranto puede utilizarse prácticamente en su totalidad.
Los tallos se consumen como verdura y sus hojas se pueden añadir a diferentees guisos o emplear para la elaboración de sopas, cremas o tortillas.
Con sus semillas se elaboran diversos alimentos como galletas o el «dulce de alegría», un plato muy popular en México elaborado con semillas de amaranto, miel, pasas y nueces.
Sin embargo, la harina de amaranto no sirve para fabricar pan a no ser que se mezcle con harina de trigo, ya que el grano de amaranto no posee gluten (proteína que hace que la harina sea panificable). Tiene la ventaja de que al carecer de gluten este alimento puede formar parte de la dieta en caso de celiaquía.
Si la mascota vive en nuestro hogar, en su propio recinto (peces, pájaros o ratones), es preferible situar estos espacios en una habitación que no sea la cocina. A la hora de limpiar la jaula o cambiar de agua la pecera debemos hacerlo fuera de este lugar, por ejemplo, en un cuarto de baño. En el caso de que la mascota esté libre (perro o gato) deberemos tomar ciertas precauciones para evitar que se convierta en un posible foco de infecciones y contaminación de nuestra cocina y de nuestros alimentos, y aún más si sale habitualmente a la calle.
Las pautas que hay que seguir para minimizar los riesgos se concretan en:
• No enseñar a nuestro cachorro a hacer sus necesidades en la cocina, y colocar periódicos viejos o el cajón de arena en el caso de los gatos. Esta zona es una importante fuente de contaminación que debemos evitar. Por ello, es preferible situarla en otro lugar de la casa. Si no disponemos de terraza o balcón podemos poner el cajón en un cuarto de baño.
• No colocar la escudilla de comida y bebida de nuestro perro o gato en la cocina, puede ser foco de plagas y desarrollo de microbios.
• No instalar tampoco en la cocina su cama para dormir.
• No permitir nunca que la mascota se suba a la encimera, olisquee o suba sus patas sobre nosotros mientras estamos cocinando. No dejar que introduzca sus juguetes, como pelotas o huesos de goma, en la cocina. Conviene enseñarle que ése no es un lugar de juego.
• Cuando el perro vuelva de paseo procuraremos que no entre directamente de la calle a la cocina, muy especialmente si se ha manchado de barro o está mojado. En este caso, será necesario limpiarlo y secarlo antes de permitírselo.
• Resulta imprescindible mantener nuestra mascota bien limpia. En el caso de los perros y gatos de pelo largo los cepillaremos tan a menudo como sea necesario, preferiblemente en una terraza, para evitar que vayan perdiendo pelo, algo especialmente problemático en la cocina.
De lo que se trata, cuando se tienen una mascota en casa, es de extremar las medidas de higiene y de limpieza en la cocina para minimizar los focos de infección.
No debemos menospreciar la importancia de seguir las condiciones sugeridas por el fabricante en cuanto a conservación y consumo, así como mantener alejado el paquete de posibles fuentes de contaminación (productos de limpieza, insectos o animales silvestres).
Una de las más sonadas, aunque ni mucho menos la única, se detectó entre finales de 2006 y principios de 2007 en EE.UU. Entonces, se confirmó la muerte de cientos de perros y gatos, principalmente por fallos renales, tras consumir comida procedente de China contaminada con melamina.
Debe tenerse en cuenta que los alimentos comerciales para una mascota pueden contener contaminantes de diferente naturaleza.
En el caso de que se produzca por efectos químicos, en la mayoría de las ocasiones se debe a la presencia de pesticidas, fertilizantes, antibióticos, acrilamidas, aditivos y conservantes no autorizados u otras sustancias químicas tóxicas añadidas, como el caso de las melaminas, restos de esmalte procedente de los envases de baja calidad o contenidos excesivos de nutrientes (aminoácidos o vitaminas liposolubles como la vitamina D, que no son eliminadas). En cambio, si la contaminación es física, se pueden encontrar trozos metálicos procedentes de los envases u otros objetos envasados junto al producto.
La industria alimentaria es la responsable de llevar a cabo los tratamientos que transforman las materias primas provenientes de la agricultura, la pesca y la ganadería en distintos productos aptos para el consumo humano.
El camino desde que llegan a la Industria Alimentaria hasta que pueden empezar a elaborarse es largo, y en él están implicadas numerosas disciplinas de investigación. Uno de los sectores que más ha evolucionado en este sentido es el de las frutas y hortalizas, cuyos procesos facilitan la obtención de productos seguros y duraderos.
Fuente: consumer.es (27 de octubre de 2008) Autor: NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
El objetivo principal de la industria alimentaria es, además de asegurar la higiene en la elaboración de los productos, garantizar que se conserven en el tiempo
Para poder llevar a cabo estos propósitos es necesario el trabajo conjunto de la ciencia y la tecnología de los alimentos. Por una parte, la ciencia determina las características de los alimentos, verifica su valor nutricional y elabora productos con necesidades especiales.
Por otra, la tecnología, busca novedades, mejora recursos y aumenta su vida útil. Juntas, han proporcionado grandes logros, como son la elaboración de alimentos seguros y nutricionalmente apropiados; la creación de alimentos funcionales, es decir, que aportan algún beneficio para la salud; una correcta elaboración de los productos con el medio ambiente y, lo más importante, han logrado aumentar la duración de una gran cantidad de alimentos.
Con ellas la Industria Alimentaria ha conseguido elaborar productos sanos, seguros, nuevos y duraderos. Todo un logro con un alimento tan delicado. Hay que tener en cuenta que la producción de hortalizas es una de las más competitivas dentro de la agricultura, tanto española como europea. La producción mundial, muy repartida, está encabezada por Asia (con el 60% de la producción), seguida de Europa, con un 25%, y EE.UU. y América del Sur, con el 15% restante. Dentro de la UE, entre España e Italia reúnen más del 50% de la producción, les siguen Francia, Bélgica y Alemania. Así pues, la competencia se palpa y aquellas Industria Alimentaria con más calidad y seguridad en sus procesos serán las más beneficiadas.
Uno de los procesos a los que se someten frutas y hortalizas es el lavado, cuyo objetivo es eliminar del alimento las sustancias nocivas que lo contaminan y dejar la superficie en condiciones adecuadas para su posterior elaboración.
Los contaminantes que se pueden hallar pueden ser de origen metálico, mineral, vegetal, animal, químico o microbiano, entre otros, como hierros, hojas, arena, sustancias tóxicas o microorganismos. Los criterios que se han de seguir para realizar un adecuado proceso de limpieza son, sobre todo, una mínima pérdida del producto, una eliminación total del contaminante, una mínima lesión a las piezas y una mínima generación de aguas residuales. Estas últimas resultan ser muy contaminantes para el medio ambiente.
La limpieza puede hacerse en seco, especialmente en productos de tamaño pequeño, consistencia mecánica elevada y bajo contenido en agua, por ejemplo los cereales. Esta opción no genera tantos residuos, es más económica pero no se eliminan por completo los contaminantes y el daño al producto es frecuente.
Por el contrario, la limpieza en húmedo se utiliza para productos de distintos tamaños, con una baja resistencia mecánica y con un alto o bajo contenido en agua, por ejemplo las frutas y hortalizas. Es un tipo de limpieza destinada a acondicionar el producto más que a limpiarlo detalladamente. Hay una eliminación total de los residuos y se minimiza la lesión de las piezas. Sin embargo, hay un coste importante de agua, se generan grandes cantidades de residuos y las superficies una vez limpias quedan húmedas. Después del lavabo, los alimentos pasan por una etapa de selección y clasificación cuya finalidad es agruparlos según el tamaño, el color, el aroma o la medida.
El pelado es la eliminación de las partes no comestibles de la materia prima para mejorar el aspecto final del producto y facilitar las operaciones posteriores. Su aplicación recae básicamente en frutas y hortalizas ya que son las más delicadas y vulnerables.
Los equipos responsables son complejas máquinas que dejan totalmente limpia la superficie del alimento. Existen métodos mecánicos como el pelado por abrasión, donde el alimento entra en contacto con una sustancia abrasiva (carborundo) y arranca la piel directamente. También puede hacerse mediante un sistema de cuchillos que cortan y arrancan la piel del vegetal. Por este método suelen pelarse los cítricos ya que su piel es suficientemente gruesa.
El método térmico como el pelado por vapor, cuya finalidad es añadir vapor a alta presión de manera homogénea y eliminar la piel del vegetal, es uno de los más usados en zanahorias o remolachas, aunque se está extendiendo también a otras frutas y verduras. También se utiliza el pelado térmico mediante llama, exclusivo para cebollas, ya que se alcanzan temperaturas del orden de los 1.000º C y pocos vegetales los resisten.
Otros métodos un poco más abrasivos son los químicos, que consisten en introducir los alimentos en sosa cáustica diluida al 1% a 100º C de manera que la piel se ablanda y posteriormente se elimina con agua. Este método está quedando en desuso porque el pelado al vapor es mucho más eficaz y nada corrosivo. En según qué alimentos, el pelado químico hacía cambiar su color original. Todos ellos contribuyen a la puesta a punto del alimento para posteriormente ser cortado, envasado, enlatado, horneado, almacenado, pasteurizado, escaldado o un sinfin de operaciones previas para poder comercializarse.
El próximo desafío es probarlo en humanos. Es el primer caso de una verdura tratada genéticamente que puede ser potencialmente beneficiosa para la salud, según Cathie Martin, miembro del equipo.
FUENTE:El País Digital (28/10/2008)
Los investigadores tomaron dos genes implicados en la coloración roja en los pétalos de la dragoniana, una planta mediterránea, y los introdujeron en los de la tomatera. El interés de los genes seleccionados residía en su relación con la antocianina, el pigmento responsable, entre otras cosas, de que las flores y frutas sean rojas o moradas. También son conocidas sus propiedades antioxidantes y, potencialmente anticancerígenas.
El resultado de la operación de ingeniería genética fueron unos hermosos TOMATES MORADOS que se volvían intensamente morados al madurar a causa de su alto contenido de esta sustancia tanto en la pulpa como en la piel. Dos grupos de una cepa de ratones diseñados para ser particularmente susceptibles al cáncer fueron alimentados con tomates normales y con los TOMATES MORADOS. Los resultados apuntan a que los que recibieron una fuerte dosis de morado en su alimentación resultaron ser más longevos.
El equipo investigador, centrado en el desarrollo de alimentos ricos en sustancias saludables, está entusiasmado. «Mucha gente no toma cinco piezas de fruta y verdura al día, pero pueden aprovechar mejor las que comen si éstas son más ricas en compuestos bioactivos», ha explicado Martin.
La científica se muestra cauta, no obstante, y recuerda que los resultados no tiene porqué replicarse en humanos: «es muy pronto para afirmar si las antocianinas tomadas por ingesta pueden ayudar a prevenir el cáncer». La siguiente fase de la investigación será probarlo en humanos.
Y, sin ser tan acusado su proceso de deterioro, lo mismo pasa con los puerros, cuya vida se reduce aproximadamente desde los 26 a los 18 días; con la coliflor, de 11 a 3, y con el brócoli, que pasa de 14 días a 11. Y todo ello por no mantener dichas verduras a oscuras, según se desprende de estudios científicos realizados en la Universidad de La Rioja.
El último de estos trabajos, publicado en la revista «Journal of the Science of Food and Agriculture» y recogido ayer por el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), desvela que la luz activa la apertura de los estomas (es decir, los poros por donde se produce el intercambio gaseoso en las plantas), lo que a su vez provoca un aumento de las tasas fotosintética y respiratoria.
Densidad estomática
En el caso ya señalado de la acelga, los científicos sostienen que el hecho de que su vida se acorte de manera tan destacada se debe a una sencilla razón: sus partes verdes presentan mucha densidad estomática. En consecuencia, ello propicia un mayor intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, así como una considerable pérdida de agua que, finalmente, favorece la deshidratación de la acelga.
Además, tres cuartos de lo mismo ocurre con la inmensa mayoría de los vegetales frescos o casi frescos, de quienes los científicos dicen que «no suelen sobrepasar las dos semanas de vida útil en las estanterías».
¿Por qué?
De nuevo, alegan la misma respuesta: la luz cambia el comportamiento de esas plantas y favorece su degradación, al acelerarse su respiración y transpiración.
Por tanto, lo ideal sería mantener los vegetales en frío y a oscuras, según explicó a SINC Susana Sanz, de la Universidad de la Rioja. En su opinión, «estamos acostumbrados a los «films» transparentes porque queda muy bonito que el producto se vea, pero tenemos que evolucionar hacia «films» tintados».
Conocido también de forma común como «carne vegetal», es ideal para hacer las dietas más variadas y completas.
Fuente: consumer.es (20 de octubre de 2008)
Según el análisis medio del etiquetado del SEITAN, de su aporte nutritivo destaca su abundancia proteica; unos 24 gramos de proteínas por cada 100 gramos de producto, su bajo contenido de grasas y la ausencia de colesterol (por tratarse de un derivado vegetal). El sabor de este alimento es muy suave, resulta fácil de digerir y su valor energético es reducido; alrededor de 125 calorías por 100 gramos.
Paso a paso
Las aplicaciones culinarias del SEITAN son muy similares a las de la carne
Para preparar SEITAN se necesita un kilo de harina de trigo, un litro de agua, un vaso de agua de tamari (salsa de soja), una cabeza de ajos, condimentos y especias varias al gusto (una cucharadita) y un trocito de alga kombu (opcional).
Para elaborarlo, en primer lugar se amasa la harina con agua, tal y como se elabora el pan. Cuando esté bien amasada, se deja en un recipiente cubierta de agua durante media hora o 45 minutos. A continuación, se lava la masa dentro del agua, y ésta comenzará a volverse blanca debido a que el almidón empezará a desprenderse. Cuando el agua esté muy blanca, se tira y se pone agua limpia.
Hay que continuar con el proceso de lavado hasta que el agua quede transparente para asegurar la eliminación total del almidón. De este modo, sólo queda el gluten en forma de una masa pegajosa. Se hace una bola y se divide en dos o tres trozos. A su vez, se puede poner a hervir el litro de agua con el vaso de salsa de soja, los ajos y el alga kombu. Cuando el agua hierva, se añaden las bolas de SEITAN y se deja hervir el conjunto a fuego lento durante unos 45 minutos. Se apaga el fuego y se deja tapado hasta que se enfríe. Una vez frío, se cortan las bolas en rodajas.
En la nevera, el SEITAN se conserva unos tres o cuatro días, si bien se puede congelar durante meses. Conviene congelarlo en bolsas individuales, indicando la fecha de congelación para descongelar sólo la porción justa en el momento en que se vaya a consumir.
Afinidades con la carne
Las aplicaciones culinarias del SEITAN son muy similares a las de la carne.
Se puede consumir a la plancha, frito, rebozado o empanado, estofado, como ingrediente de albóndigas y croquetas vegetales, y admite el acompañamiento de guarniciones como cualquier filete. En CONSUMER EROSKI se pueden encontrar algunas recetas saludables en las que el SEITAN es protagonista indiscutible: SEITAN con salsa de cacahuetes; quinua estofada con SEITAN y maíz; berenjenas gratinadas con SEITAN y setas; SEITAN estofado; canelones de espinacas y SEITAN o de SEITAN y setas; tumbet de verduras y SEITAN; con espaguetis; también a la brava o con salsa roquefort.
CARNES VEGETALES
Las llamadas «carnes vegetales» pueden hacer que la dieta de la persona vegetariana sea más variada y para garantizar un aporte adecuado de nutrientes.
La utilización de este tipo de productos puede ser un paso progresivo hacia la dieta vegetariana en personas que previamente llevaban a cabo una dieta mixta tradicional.
Su consumo puede redundar en beneficios para la salud ya que se trata, por lo general, de alimentos enriquecidos en nutrientes y que aportan menos grasa y nada de colesterol, a diferencia de las carnes.
Además del SEITAN, están el tofu (cuajado del batido de soja con aspecto de queso y de sabor insípido), el tempeh (fermentado de la soja, generalmente enriquecido en vitamina B12), la proteína de soja texturizada (por su proceso de elaboración, ya tiene aspecto de filete) y la proteína de soja en polvo, comúnmente empleada en la elaboración de hamburguesas y albóndigas vegetales. Todos estos productos se pueden congelar.
El SEITAN, el tofu y el tempeh vienen generalmente envasados al vacío y pueden conservarse hasta tres meses en el frigorífico. Una vez que se abren, se recomienda congelar lo que no se vaya a comer y el resto se debe consumir en una semana como máximo, conservado en un recipiente con agua en la nevera.
Una de ellas, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas), acaba de publicar un plan estratégico para el periodo 2009-2013 en el que prevé identificar las áreas cuyas cuestiones de seguridad alimentaria podrían conllevar incidencias en los próximos años, como el medio ambiente o cuestiones relativas al bienestar animal.
Fuente: consumer.es (22 de octubre de 2008) Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
Pero las exigencias y los problemas no acaban aquí. Las nuevas pautas de consumo implican además una mayor demanda de productos de alta calidad que vayan acompañados de toda la información nutricional en su etiqueta. Y es que, a la hora de responder al aumento de las expectativas de los consumidores, no sólo debe tenerse en cuenta el factor de la seguridad y la calidad, sino que además es preciso no dejar de lado aspectos como la ética, el medio ambiente o las cuestiones relativas al bienestar animal, factores todos ellos que influyen en la obtención de alimentos en buenas condiciones.
Otro aspecto a tener en cuenta son las dificultades con las que se enfrentan las autoridades en seguridad alimentaria con la rápida innovación en la producción de alimentos mediante la nanotecnología y la clonación, dos campos de investigación que requieren que se desarrolle una metodología de evaluación de sus posibles Riesgos alimentarios. A pesar de que buena parte de la valoración científica asume que existen ventajas, es preciso determinar si son apropiadas o no en la protección de los consumidores. En el caso de la nanotecnología aún planean ciertas incertidumbres asociadas, sobre todo, a la caracterización, detección y cuantificación de nanomateriales en alimentos o piensos. También es preciso tratar con mayor profundidad la información sobre la absorción, distribución, metabolismo y excreción de estos nanomateriales.
El informe de la EFSA destaca también el cambio climático como una posible causa de preocupación y reconoce que «se prevé que influya en la alimentación y la producción de los cultivos así como en las enfermedades de los animales». Los pronósticos en el campo de la sanidad animal no son muy alentadores ya que se relaciona el aumento de las temperaturas con la propagación de enfermedades como la lengua azul o la gripe aviar a nuevas zonas y con mayor rapidez. Según la EFSA, los brotes de lengua azul detectados en el norte de Europa en las últimas semanas podrían ser un «indicador temprano de lo que podríamos esperar en el futuro».
Como resultado de este estudio, la EFSA se plantea llevar a cabo una constante vigilancia en seguridad alimentaria durante los próximos cinco años. Para realizar esta tarea tiene previsto aumentar su plantilla paulatinamente en un 50% durante la duración del proyecto y aumentar la cooperación entre las autoridades de seguridad alimentaria de los Estados miembros y con terceros países.
«Hemos identificado las prioridades clave en el plan estratégico para poder manejar los retos y fortalecer la protección de los consumidores en toda la UE», asegura Catherine Geslain-Laneelle, directora ejecutiva de la EFSA. Este Plan está abierto a consulta pública hasta el 3 de noviembre de 2008 y está previsto que se publique una copia final el próximo mes de diciembre.
La preocupación por garantizar alimentos seguros, no sólo en los ámbitos nacionales sino también en el comunitario, se traducía en 2002 con la creación de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Entonces, daba respuesta sobre todo a la aparición de crisis alimentarias ocurridas en el decenio de 1990 que pusieron en tela de juicio algunas de las tareas que se estaban llevando a cabo en la UE, como la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), o mal de las vacas locas, que obligaron a reestructurar los mecanismos de acción y se desarrolló el eslogan «de la granja a la mesa». En él tienen cabida la salud y alimentación animal, la calidad de los productos agrícolas, de los alimentos transformados y aspectos de comercio internacional.
La labor emprendida por la EFSA se materializa también en cada uno de los Estados miembro, donde existe una agencia que vela por el cumplimiento de las directrices establecidas. Uno de los puntos fuertes es la colaboración estrecha entre agencias y en consulta abierta con las partes interesadas, proporcionando asesoramiento científico y comunicación clara sobre los actuales y nuevos Riesgos alimentarios.
De esta manera, el principal objetivo es proporcionar los métodos científicos para alertar y detectar todos aquellos problemas que afecten a la seguridad alimentaria de la Unión Europea. Además de evaluar y comunicar sobre los Riesgos alimentarios, la EFSA también ofrece asesoramiento a cada estado miembro para que pueda tomar las decisiones adecuadas en todo momento. Generalmente, trabaja en respuesta a peticiones específicas de asesoramiento científico que reciben por parte de la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y de los Estados miembros de la UE. El consejo del que está compuesta organiza la gestión de Riesgos alimentarios en los que se incluyen los procesos de adopción o revisión de la legislación europea sobre alimentos o la seguridad de los piensos. Es la encargada de aprobar, tras realizar una exhaustiva evaluación, sustancias tales como pesticidas y RIESGOS alimentarios.
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