La apuesta por aplicar ‘Ionized’ en el descanso surge porque es precisamente durmiendo donde se pasan más horas de la vida. De ahí que la Universidad Politécnica de Valencia y el Grupo de Gestión Integral en la Industria Textil (Giitex) hayan pensado en introducir este pionero sistema en el dormitorio, y concretamente, en el colchón.
Gracias a ‘Ionized’ se pueden generar en el ambiente de una habitación entre 10.000 y 20.000 iones negativos por centímetro cúbico.
El proceso incluye la microencapsulación de iones negativos y su adhesión a tejidos inteligentes que envuelven los colchones y que liberan los iones por la fricción generada con los giros naturales que hacemos cada noche mientras dormimos.
Son productos frescos que, en la mayoría de los casos, se consumen sin procesado previos, un aspecto que los hace aún más vulnerables a posibles contaminaciones. Con sus acciones diarias, el consumidor tiene parte de responsabilidad en que el producto se consuma en buenas condiciones.
Fuente: consumer (23 de enero de 2012) Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
Los efectos beneficiosos de los vegetales dependen, en gran parte, de que el producto se consuma en buenas condiciones. Si bien los cuidados posteriores a la recolección son de suma importancia, en el consumidor también recae cierta responsabilidad. Se empieza por escoger los vegetales más frescos que no tengan señales de daños o magulladuras. Es recomendable escoger vegetales enteros, frente a los troceados o preparados. En el momento de comprarlos, se deben mantener separados de otros alimentos como la carne o el marisco, para evitar que los patógenos pasen de un alimento a otro. Una vez en el domicilio, también se deben almacenar en el frigorífico por separado.
Todas las superficies y utensilios en contacto con los vegetales deben estar desinfectados y lavados con agua caliente y jabón.
Para los vegetales enteros, es imprescindible su desinfección hoja por hoja para evitar los patógenos. Puede realizarse con agua a chorro o sumergir los vegetales en agua con unas gotas de lejía (un mililitro de lejía por cada litro de agua). Sin embargo, nunca se debe exceder el tiempo en remojo, ya que pueden perder sus características nutritivas. El último paso es enjuagar con agua de nuevo para eliminar posibles restos de lejía.
Mantener el color y la textura de los vegetales
Como alimentos perecederos que son, sus características nutricionales y organolépticas pueden alterarse con facilidad. Son alimentos delicados que requieren ciertas pautas de manipulación para garantizar su color y textura:
No se deben cocinar demasiado para que mantengan un color intenso y una textura crujiente. Si se forma un color amarillento y su textura es demasiado blanda, es síntoma de que la cocción se ha excedido.
Cocinarlas en su punto garantiza el mantenimiento de todas sus vitaminas y minerales.
No se debe agregar mucha sal en el agua de cocción, ya que los vegetales no pierden sus propias sales minerales.
Retirar los vegetales cuando estén al dente.
¡njuagar los vegetales con agua fría para fijar la clorofila y mantener un color verde intenso.
En caso de cocinarlas al vapor, controlar el tiempo de exposición, ya que pueden perder el color y su textura. En función de su tamaño y de que estén congelados o no, se exponen al vapor un determinado tiempo.
Limpieza y preparación
Antes de manipular los vegetales, debe garantizarse una adecuada limpieza de las manos con agua caliente y jabón para asegurar que se desinfectan de forma adecuada. Este procedimiento debe realizarse antes y después de su manipulación. Hay que usar una tabla para cortarlos y un cuchillo, ambos limpios y desinfectados. Todas las superficies y utensilios que tengan contacto con los vegetales deben estar desinfectados y lavados con agua caliente y jabón, también antes y después de manipularlos.
Se debe preparar solo la cantidad de fruta o vegetales que se consumirá y sacar las partes que no son útiles. Sobre todo en lechugas, cebolla o zanahorias, es importante retirar las capas superficiales, aunque también es recomendable lavarlas enteras y, una vez limpias, retirar las capas externas. Es opcional secar después los vegetales con un trapo limpio o un papel. Nunca se debe usar detergente para lavar los vegetales. Una vez listos, deben mantenerse en refrigeración, estén cortados, pelados o cocinados, como máximo dos horas después de su manipulación.
Es un grupo de cepas patológicas que dan lugar a un cuadro clínico de gastroenteritis que puede ser muy grave (en función del tipo de cepa que intoxique). Esta intoxicación es mucho más frecuente en carne o lácteos, ya que la bacteria está presente en el ganado. Sin embargo, también es frecuente la infección en frutas y verduras, puesto que el suelo puede contener restos de la bacteria.
Las personas afectadas rara vez tienen fiebre o, en caso de tenerla, es muy leve. La infección puede afectar a los glóbulos rojos y a los riñones. La cepa O157:H7 en concreto puede representar un serio problema, sobre todo, para ancianos y niños.
Cómo evitar una toxiinfección:
Debe cocinarse bien la carne.
Mantener la carne cruda separada de otros alimentos, sobre todo de los vegetales, que se consumen crudos.
Fuente: consumer (16 de enero de 2012) Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
La EFSA estimó en 2008 que la biodisponibilidad de aluminio en humanos era baja, del 0,1% en alimentos y del 0,3% en agua de consumo. Se calcula que la carga total de aluminio en el cuerpo humano oscila entre 30 mg y 50 mg por cada kg de peso corporal. La mitad se distribuye en el esqueleto y el resto se reparte entre la piel, el tracto gastrointestinal, nódulos linfáticos y otros tejidos blandos. En animales de laboratorio, se han hallado restos de aluminio en el bazo, hígado, huesos, riñones, corazón, pulmones y en el cerebro, después de la ingesta oral de este elemento. A pesar de ello, los expertos mantienen en vigor el estudio realizado en 2008 y aseguran que el aluminio no conlleva riesgo de efectos secundarios.
Este metal se absorbe a través del estómago y los intestinos y se excreta por los riñones. Según el estudio, se estima que se absorbe menos de un 1% del aluminio ingerido y representa un 0,01% en relación con los otros constituyentes presentes en el global de la ingesta diaria de alimentos. Los expertos estiman que su consumo a través de los alimentos no supone ningún riesgo para la salud.
La dieta es la principal puerta de entrada de aluminio en el organismo humano. La mayoría de alimentos lo contienen, ya que es un metal omnipresente en el medio ambiente. Los vegetales, el té o las especias tienen el índice más elevado en aluminio, mientras que la carne apenas contiene restos. Según la EFSA, la ingesta diaria procedente de la dieta oscila entre tres y diez miligramos, en función del tipo de alimento y su contenido en aluminio. Estos alimentos están elaborados con sales de aluminio (no autorizadas en todo el mundo), lo que provoca que la cantidad de este metal sea mayor.
Aunque parece que la cantidad de aluminio es inferior y no causa problemas, el agua de consumo también contiene pequeñas dosis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) añade, por su parte, que un consumo elevado de analgésicos y antiácidos puede elevar la ingesta de aluminio hasta cinco gramos al día, ya que son también fuente de este metal.
Utensilios y envases de aluminio
Otra vía de entrada son los envases alimentarios, como las latas. El aluminio con que se fabrican entra en contacto con el aire y forma el óxido de aluminio, estable a un pH entre 4,5 y 8,5. Por este motivo, es un elemento idóneo para almacenar muchos tipos de alimentos. Garantiza que estos aumenten su vida útil sin alterar sus características organolépticas, ya que una laca interior protectora impide, además, el contacto del metal con el alimento.
Lo mismo ocurre con el papel de aluminio. No obstante, aunque no se contabilicen en los estudios oficiales, no deben omitirse.
En ollas y sartenes, el aluminio se encuentra en su forma insoluble, de ahí que su transferencia a los alimentos sea mínima. Sin embargo, se aconseja tener precaución en el momento de cocinar alimentos ácidos como el tomate o el limón, ya que pueden disolver la capa superficial de óxido metálico y favorecer la migración de aluminio en los alimentos.
Entre los más peligrosos destacan el mercurio, el arsénico, el plomo, el cromo o el cadmio. Se consideran tóxicos por las concentraciones en las que pueden encontrarse y no por sus características esenciales, puesto que todos los seres vivos necesitan muchos de estos elementos para funcionar de manera adecuada. Eso sí, en concentraciones muy inferiores.
Se ha estudiado de forma exhaustiva la relación de estos metales pesados con algunos trastornos graves de salud. Varios tipos de cáncer, daños renales, retrasos en el desarrollo cerebral, alteraciones en el sistema inmunológico o, incluso, la muerte pueden ser consecuencia de una exposición prolongada a esos elementos. Según los expertos, la relación metal-enfermedad no está probada al 100%, pero sí hay una gran probabilidad.
El arsénico puede desencadenar bronquitis, cáncer de esófago, pulmón o enfermedades vasculares.
El cadmio está asociado con cáncer de próstata, nefrotoxicidad, alteraciones neurológicas o hipertensión.
El cromo, por su parte, se relaciona con cáncer de pulmón y alteraciones de hígado, y el mercurio afecta sobre todo al sistema respiratorio.
Los resultados pueden dar también una idea de la complejidad de las decisiones humanas.
Fuente: ECOticias (30/12/2011)
Los autores del estudio, dirigidos por Daniel Haun, de los Institutos Max Planck de Psicolingüística (Nijmegen) y Antropología Evolutiva (Leipzig), investigaron el comportamiento de las cuatro especies no humanas de grandes simios.
Se les presentó dos piezas de plátano: una más pequeña, que siempre estaba en el mismo lugar, y otra más grande, escondida debajo de uno un grupo de vasos, y que, por lo tanto, era la opción más arriesgada.
Los investigadores encontraron que las decisiones de los simios estaban reguladas por la incertidumbre y la probabilidad de éxito para la selección de riesgo, lo que sugiere una toma de decisiones. Escogieron la pieza pequeña cuando era más incierto dónde podría estar oculto el plátano más grande. Cuanto menor era la probabilidad de adivinar correctamente, más a menudo elegían la pieza pequeña.
Los investigadores también encontraron que los monos acudieron a la pieza más grande – y corrían el riesgo de no conseguir nada en absoluto – en no menos del 50% del tiempo. Esta arriesgada decisión aumentó a casi el 100% cuando la diferencia de tamaño entre las dos piezas de plátano era más grande. Mientras que las cuatro especies demostraron estrategias sofisticadas de decisión, los chimpancés y los orangutanes eran en general más propensos a tomar decisiones arriesgadas en relación con los gorilas y los bonobos. La razón exacta de esta discrepancia sigue siendo desconocida.
Argumenta que esta sustancia es tan tóxica como el alcohol y debería recibir igual trato. «Está demostrado que puede favorecer el síndrome metabólico, un conjunto de patologías que se consideran factores de riesgo para el infarto de miocardio, angina o ictus», señala Petra Sanz, de la Sociedad Española de Cardiología.
Esteban Jódar, jefe de Servicio de Endocrinología del Hospital Quirón de Madrid, corrobora que se va estableciendo la relación entre bebidas ricas en fructosa y síndrome metabólico. La ingesta abundante desarrolla resistencia a la insulina y a la leptina, hormona que regula el nivel de lípidos en sangre, y acelera la obesidad, como muestra un estudio del CIBERobn, explica Miguel Ángel Martínez Olmos, del Complejo Hospitalario de Santiago de Compostela.
Por eso «hay una fuerte corriente en los Estados Unidos partidaria de gravar estos alimentos de fácil acceso implicados en la epidemia de obesidad y diabetes que sufrimos y que amenaza a los sistemas de salud. Sería razonable una mayor formación para que los conocimientos sobre nutrición no venga solo de anuncios», aclara Jódar. Una opinión que comparte Petra Sanz, que cree que el etiquetado en alimentación debería ser más preciso. Olmos va más allá: debería regularse la cantidad de AZUCAR añadido.
«Hemos establecido que no es simplemente la acidificación de los océanos lo que causa perturbaciones, como en el caso de los mariscos y plancton con esqueletos calcáreos, sino que es el CO2 disuelto lo que daña el sistema nervioso de los peces», afirmó Munday.
Los océanos absorben cada año unas 2.300 millones de toneladas de CO2 producidas por el hombre, cantidad que produce un cambio en el mar como la acidificación del agua.
El equipo de científicos analizó durante varios años zonas marinas con grandes concentraciones de dióxido de carbono y el efecto que este tenía en bebés de peces de arrecife, como el pez payaso y la doncella amarilla, y los depredadores.
Lo primero que descubrieron es que los pececillos perdían sentido del olfato, «lo que significa que les resultaba más difícil hallar atolones donde vivir o reconocer los olores que avisan de la presencia de un depredador», explicó Munday.
Después se dieron cuenta que el siguiente sentido afectado fue el del oído y luego la habilidad para darse la vuelta, un movimiento importante para permanecer unidos y evitar ser víctima de los depredadores.
«Todo esto nos llevó a sospechar de que no se trataba solamente del daño a determinados sentidos, sino que la concentración de dióxido de carbono estaba afectando a todo el sistema nervioso central», apuntó el científico.
El efecto del dióxido de carbono en los depredadores es mucho más suave, según el estudio publicado recientemente en la revista Nature sobre Cambio Climático.
Mediante la combinación de los registros de los brotes con datos sobre una variedad de factores socio-ambientales de las regiones afectadas, los investigadores desarrollaron un modelo que puede utilizarse para predecir los riesgos de brotes de enfermedades relacionadas con el agua en cualquier parte del mundo. La investigación se ha publicado en «PLoS Neglected Tropical Diseases».
Existen cinco categorías diferentes de enfermedades asociadas al agua, en función del papel del agua en el proceso de transmisión de la enfermedad, pero la densidad de población es un factor de riesgo para todos los tipos de estas enfermedades. Además, el calor prolongado y excesivo ha demostrado ser un conductor de estas enfermedades, que se transmiten a las personas por picaduras de insectos. El estudio muestra que los brotes notificados tienden a ocurrir en Europa Occidental, África Central, el norte de la India y el sudeste asiático. Estas regiones, así como América Latina y el este de Brasil, están en mayor riesgo de sufrir futuros brotes de enfermedades relacionadas con el agua, que van desde E. coli al dengue.
Entre los brotes notificados, el 70,9% eran enfermedades de origen hídrico, un 2,9% se debían directamente al agua, un 12,2% estaban relacionadas con el agua, un 6,8% con el lavado con agua y un 7,3% con el agua dispersa. Casi la mitad se causaron por bacterias, un 40% por los virus y el resto por los parásitos. Incluso con todos los datos disponibles, los investigadores sugieren que su base de datos representa solo una fracción de los brotes actuales que se han producido, debidos a que la falta de notificación de estas enfermedades es un problema común, especialmente en países en desarrollo.
El equipo de Zhao-Qing Luo, de la Universidad Purdue, ha averiguado cómo un par de proteínas de la bacteria Legionella pneumophila, causante de la legionelosis, altera una proteína del organismo atacado con el fin de desviar materias primas dentro de la célula para su uso en la construcción y ocultamiento de una gran estructura que alberga a la bacteria mientras se reproduce.
Fuente: Noticiasdelaciencia (26 ene.´12)
La modificación de la proteína del organismo atacado crea una especie de dique que impide a las proteínas alcanzar sus puntos de destino normales, donde se utilizarían como «ladrillos» para la construcción celular. Estas proteínas desviadas de sus puntos de destino se incorporan a una estructura bacteriana llamada vacuola, la cual alberga a la bacteria mientras se reproduce dentro de la célula.
Las proteínas bacterianas utilizan las proteínas de la membrana celular atacada para construir su refugio, que es parecido a un globo por su forma y estructura. El refugio necesita poder extenderse y crecer a medida que más reproducciones bacterianas tienen lugar en su interior. El material de la membrana contribuye a la elasticidad de la vacuola, y sirve también para camuflar la estructura.
Científicos de la Universidad de Bristol (Reino Unido) han desarrollado un nuevo JABON que responde a las fuerzas magnéticas cuando se disuelve en otra sustancia. Sus propiedades hacen que sea sencillo de eliminar, por lo que podría aplicarse en tratamiento de aguas y labores de limpieza medio ambiental. El avance se publica en la revista Angewandte Chemie.
Isabelle Grillo, una de las autoras e investigadora del Instituto Laue-Langevin (ILL) en Francia, afirma a SINC que este nuevo JABON en el futuro se podrá utilizar en “la limpieza de vertidos de petróleo y en química de separación para recuperar productos caros o contaminantes”. Incluso se podría aplicar “en sistemas de administración de fármacos y para limpiar en lugares de difíciles acceso, como rincones y grietas de los componentes de máquinas”.
La experta francesa opina que “en pocos años podremos ver el nuevo desarrollo a la venta, aunque se necesita más tiempo para optimizar los efectos y reducir los costos de estos productos químicos”. Julian Eastoe, investigador de la Universidad de Bristol y líder del equipo, reconoce que “desde el punto de vista comercial, estos líquidos todavía no están listos para aparecer en cualquier producto de limpieza”.
Este surfactante o tensoactivo, como se denomina en el ámbito industrial, está compuesto por sales ricas en hierro y disueltas en agua. Concretamente, se ha utilizado una disolución de hierro formada por iones de cloruro y bromuro, similar a la que se puede encontrar en un enjuague bucal o en el suavizante común.
La incorporación del hierro en la mezcla hace que se creen centros metálicos dentro de las partículas de JABON y permite controlarlas con imanes. Este aspecto no se había logrado antes en líquidos iónicos, donde la solución aislaba demasiado los centros metálicos y no permitían ninguna respuesta magnética.
Los investigadores ya habían trabajado anteriormente con jabones sensibles a la luz, al dióxido de carbono, a los cambios en el pH, a la temperatura o la presión, buscando una forma de controlarlos cuando se disuelven en otra sustancia y poder eliminarlos una vez han actuado sobre una superficie.
Para probar sus propiedades magnéticas, el equipo introdujo un imán en un tubo de ensayo que contenía el nuevo JABON, lo que provocó que ‘levitara’ superando la fuerza la gravedad. Después, en el ILL analizaron en detalle las propiedades del compuesto.
Para evitar que aparezcan en el producto final y que puedan llegar al consumidor, las empresas tratan de incorporar sistemas de inspección que permitan detectarlas, bien a la entrada supervisando los ingredientes, o bien a la salida del proceso de producción y envasado.
Detección de metales
La inspección y detección de cuerpos extraños no es una tarea fácil ya que los alimentos son matrices bastante complejas. Una reciente investigación ha logrado mejorar las limitaciones de la detección de metales en productos húmedos con mayor conductividad y que generaban muchos falsos positivos. Se ha desarrollado un nuevo sistema en el que ajustando las frecuencias de trabajo y mejorando el software de análisis se consiguen mejores resultados.
Resolver la detección de metales supone dar un paso adelante, bien con detectores de metales bien con equipos de rayos x que, además, permiten detectar otras materias extrañas no metálicas de densidad alta, como las piedras o el cristal. Sin embargo, queda por resolver la detección de materias extrañas de baja densidad y no metálicas como son los plásticos, fragmentos de madera, cartón, insectos, etc.
Nuevas tecnologías de inspección: Sensores
Para abordar la detección de este tipo de productos es necesario aplicar nuevas tecnologías de inspección que vayan más allá de la medida de la conductividad o de la densidad, siendo necesario emplear sensores capaces de detectar cambios en las propiedades químicas. Éste es el caso de la visión hiperespectral, que permite combinar visión convencional con espectroscopia de infrarrojos para obtener el espectro o huella digital de cada producto. Si no coincide con el del alimento procesado, se descarta y se rechaza de la línea de producción.
Visión hiperespectral
La tecnología de la visión hiperespectral es muy reciente y se está empezando a aplicar para la inspección de calidad en alimentos. Cualquier producto que pueda ser inspeccionado mediante visión directa antes del envasado final es susceptible de ser supervisado mediante esta tecnología y, cuando se detecte algún elemento o producto diferente, separarlo y evitar que llegue al consumidor final. Esta tecnología requiere de una adaptación de la instrumentación y de unos modelos a medida para cada tipo de producto por lo que requiere de una evaluación previa y un desarrollo a medida según las necesidades.
Experiencia ainia
En ainia se están desarrollando tecnologías de detección de cuerpos extraños basadas en visión hiperespectral. Y en este sentido se está trabajando en la mejora y optimización de la técnica a través del proyecto de Investigación y Desarrollo de Tecnologías Ópticas Aplicadas al Control de Procesos (OPTIFOOD-ORGANIC). Cuenta con expertos en las más innovadoras técnicas para la detección de cuerpos extraños en matrices alimentarias y con una planta piloto equipada en la que se lleva a cabo el testeo de la tecnología antes de transferirla a nuestros clientes.
To provide the best experiences, we use technologies like cookies to store and/or access device information. Consenting to these technologies will allow us to process data such as browsing behavior or unique IDs on this site. Not consenting or withdrawing consent, may adversely affect certain features and functions.
Functional
Siempre activo
The technical storage or access is strictly necessary for the legitimate purpose of enabling the use of a specific service explicitly requested by the subscriber or user, or for the sole purpose of carrying out the transmission of a communication over an electronic communications network.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Statistics
The technical storage or access that is used exclusively for statistical purposes.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
The technical storage or access is required to create user profiles to send advertising, or to track the user on a website or across several websites for similar marketing purposes.