El abuso o mal uso de antibióticos es un problema de salud pública, debido a las resistencias antimicrobianas. Pero, en la sinusitis, es difícil saber si la enfermedad está causada por bacterias o por un virus, en el que los antibióticos no sirven para nada.
«En lugar de administrar a todos un antibiótico, nuestros hallazgos sugieren que es mejor abstenerse y observar la evolución» señaló a Reuters Health Jane Garbutt de Washington University School of Medicine en St. Louis, quien dirigió el estudio. Esto implica controlar a los pacientes para ver si mejoran, y usar sólo analgésicos.
Las personas con sinusitis aguda tienen unos síntomas parecidos al resfriado, como goteo nasal y dolor alrededor de los ojos, la nariz o la frente. «Es la quinta razón más común por la que se recetan antibióticos para adulto», advirtió Garbutt.
SIN DIFERENCIAS
El equipo de Garbutt asignó aleatoriamente a 166 adultos a recibir placebo o un tratamiento de 10 días con el antibiótico amoxicilina. Al finalizar el estudio, los investigadores encontraron poca diferencia entre los dos grupos de pacientes.
Después de siete días, hubo signos de beneficios de los antibióticos, pero el efecto fue pequeño y se había desvanecido otros tres días más tarde. A los 10 días, el 78 por ciento de las personas tratadas antibióticos y el 80 por ciento de los tratados con placebo dijeron que se sentían mucho mejor y ya no tenía síntomas.
Sin embargo, una nueva investigación realizada por paleontólogos europeos viene a echar por tierra tan tétrica creencia.
Estas deformaciones extrañas, según explican en la revista especializada Palaeobiodiversity and Palaeoenvironments, son provocadas después de la muerte de los dinosaurios, durante la descomposición de sus cuerpos.
FUENTE: ABC Periódico Electrónico S.A. (20/02/2012)
Autor: J. de Jorge
Científicos de las universidades de Basilea (Suiza) y Mainz (Alemania) han examinado los famosos dinosaurios bípedos Compsognathus longipes de las calizas de Solnhofen, un yacimiento alemán de 150 millones de años especialmente extraordinario. Según explican, la teoría del opistótonos requiere que el animal sea enterrado inmediatamente después de la muerte sin que su cuerpo se mueva, pero la postura también se observa en dinosaurios que han acabado hundidos en el mar. Por este motivo, los científicos están convencidos de que los fósiles de los dinosaurios tenían la espalda arqueada no por los espasmos de la agonía sino por la descomposición de los cadáveres.
No es difícil contemplar imágenes de esqueletos más o menos completos y articulados de dinosaurios de cuello largo y cola que presentan una postura extraña. La cabeza y el cuello se curvan sobre el lomo del animal y la cola parece alargarse hacia afuera, como si todo el cuerpo formara una «c» invertida. Esta postura, en la que por ejemplo ha aparecido el Archaeopteryx, ha fascinado a durante más de 150 años a los paleontólogos, que la han bautizado como opistótonos -un síntoma de los que sufren tétanos o un envenenamiento, muy conocido en la medicina humana- o «postura de la bicicleta». Según esta hipótesis, existe la presunción de que trastorno cerebral genera espasmos musculares antes de la muerte. Si el cerebelo deja de funcionar, los músculos se aprietan con toda su fuerza, volteando la cabeza y la cola, y contrayendo las extremidades.
En un experimento realizado con cuellos de pollo desplumados y sumergidos en agua, los investigadores comprobaron que los cuellos se arquean hacia atrás de forma espontánea más de 90°. El grado de la postura incluso aumenta con el paso de los meses. Esto se debe a un ligamento especial de conexión de las vértebras en los cuellos. Creen que con los dinosaurios de cuello largo ocurría lo mismo.
La idea de recolectar el agua que contiene el aire no es nueva. Todos sabemos que en la atmósfera se encuentra un porcentaje variable de agua en suspensión. Un joven francés, llamado Marc Parent, se encontraba trabajando en la isla caribeña de San Bartolomé en 1997, y desarrolló un sistema capaz de obtener agua potable a partir de la humedad que condensaba el aparato de aire acondicionado de su vivienda. Ese fue el primer paso en el desarrollo de un sistema que hoy día se encuentra protegido por una patente y que ha dado lugar a una próspera empresa llamada Eole Water.
Uno de sus últimos inventos es una turbina eólica, la WMS1000, que transforma la humedad del aire en agua potable a un ritmo de unos 1000 litros por día. Al ser impulsada por el viento no requiere de energía extra para funcionar ni contamina el ambiente. La turbina extrae el agua, la filtra y luego la remineraliza. La empresa, que tiene su sede en la pequeña localidad francesa de Sainte Tulle tiene planes de construir modelos capaces de producir entre 5.000 y 10.000 litros de agua potable diarios.
La turbina, que además es capaz de producir 30kW de electricidad y soporta vientos de hasta 180 kilómetros por hora, utiliza parte de esa energía para hacer funcionar el condensador de agua, que como puedes imaginar es mucho más grande que el que posee un equipo de aire acondicionado hogareño. El condensador de este aparato equivale a uno de un metro de alto por cinco kilómetros de largo, tamaño que le permite producir la cantidad de agua potable mencionada.
El desarrollo de esta turbina comenzó en mayo de 2010 y costó unos 2.1 millones de euros. En ella trabajaron unos 30 ingenieros y el proyecto fue apoyado por empresa de la talla de Danfoss, Emerson, Siemens, Carel y Arcelor Mittal. Su rendimiento varía bastante de acuerdo a la zona en que se instale el dispostivo, produciendo solamente 350 litros de agua cuando se encuentra en una zona desértica con temperaturas de hasta 35 grados centígrados y humedad ambiente del 30%; o unos 1.800 litros diarios cuando es instalada en una zona costera con temperaturas de 30 grados y una humedad ambiente del 70%. En cualquier caso, se trata de una solución interesante para zonas en las que el agua potable es inaccesible, proporcionado además electricidad.
Esta no es una página sobre cómo perder peso a toda velocidad y con una restricción brutal de alimentos que, por otra parte, son en general necesarios para nuestro cuerpo y también para nuestra mente.
Disminuyen la hipertensión en personas obesas hasta un 4% y sin causar sobrepeso
Avena.
«Es casi el alimento óptimo para la salud», señala el doctor Pros (autor de Cómo cura la avena). Y es que este cereal tiene una completa combinación de proteínas, grasas, hidratos de carbono, minerales y vitaminas B y E. Destaca este especialista el sílice: «Porque nutre el tejido conectivo humano, beneficia las articulaciones, el sistema nervioso y la electrobioquímica del organismo, además de mejorar las facultades memorísticas».
Es uno de los llamados superfoods por sus propiedades nutritivas y antioxidantes. De él se dice que ayuda a bloquear el empuje de los agentes cancerígenos.
Es, al igual que el ajo, un excelente antibiótico natural. Eso sí, hay que consumirla cruda, porque la cocción destruye sus nutrientes. Su aporte de fibra y su contenido mineral y vitamínico hacen de ella una magnífica reguladora del organismo.
El biólogo Santiago Orts deja claras sus bondades: «Es muy rico en hidratos de carbono, proteínas y minerales: hierro, potasio, calcio, sodio, magnesio, cinc, manganeso… además aporta gran cantidad de vitaminas A, C y muchas del grupo B. No tiene colesterol ni ningún tipo de grasas de origen vegetal, por eso es un alimento muy consumido por los deportistas».
Espinacas.
Más que por el famoso hierro que tan fuerte hacía a Popeye, lo que las espinacas nos dan son antioxidantes, que es la mejor ayuda para prevenir el envejecimiento. Además, posee fibra, vitaminas, minerales y pequeñas cantidades de hierro y calcio.
El cerebro precisa de grandes cantidades de ácidos grasos esenciales Frutos rojos. Contienen un bajo aporte calórico, son antioxidantes, tienen fibra y propiedades diuréticas y laxantes. Y por si todo esto fuera poco, son una gran aliado para fortalecer las defensas.
Germen de trigo.
Destaca su notable aporte de vitamina E, gran antioxidante. Poderoso contra el cansancio intelectual, previene la acumulación de colesterol en las arterias. Como también tiene cinc y vitaminas del grupo B, es bueno para el cabello, las uñas y la piel.
Hasta un día mundial tiene el huevo: el 14 de octubre (y un instituto propio).
El fuerte de este popular alimento está en las proteínas de alto valor biológico que contiene. Solo hay un problema: para quedar a salvo de sus posibles bacterias, lo mejor es consumirlo siempre muy bien cocinado.
Jengibre.
Pone en movimiento todo el organismo (sobre todo la sangre y la circulación linfática) y resulta muy recomendable, según asegura la doctora Gillian McKeith en El gran libro de la ALIMENTACION, para el metabolismo en general. McKeith recomienda su uso también en caso de padecer anemia.
Kiwi.
Este colocón de antioxidantes y vitamina C nos protege de catarros y gripes. Además, contiene fibra y ácido fólico (muy importante para las embarazadas, los niños y los mayores).
Legumbres.
Recomendadas por algunos especialistas para ayudar a equilibrar los niveles hormonales. Esto se debe a sus efectos fitoestrogénicos, su contenido en fibra y sus nutrientes.
Mango.
Rico en magnesio y en vitaminas A y C (200 gramos de pulpa cubren las necesidades de una persona de dichas vitaminas). Es bueno para la vista, los huesos y el sistema inmunológico.
Con dos nueces al día vamos a darle al organismo una destacable ayudita. Este fruto seco cuida el corazón, equilibra el colesterol y la presión arterial, además de los niveles de glucosa.
Ortiga.
Es antihemorrágica, tónica, antialérgica y antihistamínica, diurética, analgésica y antiinflamatoria. ¿Hay alguien que necesite oír algo más para decidirse a prepararse una infusión de ortiga?
«Me quedo con el pescado azul, y más concretamente, con el atún. Guarda en su carne proteínas de alto valor biológicos», destaca el doctor Pedro Pablo García Luna.
Para la mente es recomendable comer ginkgo biloba, algas, colina y lecitinaQuinoa. «Un alimento realmente maravilloso», señalan expertos de la Universidad Brigham Young (EE UU). «Contiene el doble de proteínas que los cereales habituales, vitaminas del grupo B, muchos minerales e incluso una dosis notable de grasas saludables».
Rábano.
Pocas calorías y buena fuente de hidratos de carbono y de fibra. De su contenido en vitaminas destaca la C; y de los minerales, el potasio y el yodo (en cantidad superior a la mayoría de hortalizas).
Soja.
Su proteína no aporta los valores negativos de las proteínas animales (colesterol, hormonas, colorantes, conservantes) y sus aminoácidos esenciales aminoran las descompensaciones hormonales.
Excelente fuente de fibra, minerales (potasio y fósforo) y vitaminas, además de ser un destacado antioxidante. Favorece la absorción del hierro de los alimentos, ayuda a prevenir infecciones y es bueno para casi todo: vista, piel, cabello, huesos y sistema inmunológico.
La cantidad de vitamina 6 (una potente ayuda para mantener el buen funcionamiento del cerebro) que contiene solo es superada por las frutas desecadas y las tropicales.
Baja el colesterol malo, aumenta el bueno y previene el envejecimiento prematuro (gracias a sus antioxidantes), eso sí, tomado con moderación. Una copa diaria, dicen los que saben, sería la medida perfecta.
Wasabi.
En la medicina oriental está considerado como un alimento capaz de combatir catarros, dolores articulares e incluso problemas de estómago. Es capaz de acabar con algunos parásitos del pescado crudo.
FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. (27/02/2012) Autor: J. de Jorge
Un satélite de la NASA ha descubierto que las nubes de la Tierra están cada vez más bajas. En concreto, han perdido un 1% de su altura -de 30 a 40 metros- a lo largo de la última década. Este fenómeno tiene implicaciones potenciales para el clima mundial en el futuro. Según los científicos, de continuar este proceso, nuestro planeta podría enfriarse de manera más eficiente, reduciendo la temperatura de la superficie del planeta y «ralentizando potencialmente los efectos del calentamiento global».
Científicos de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda analizaron mediciones de la altura de las nubes tomadas durante diez años (de marzo de 2000 a febrero de 2010) por instrumentos de la nave espacial Terra de la NASA. El estudio, publicado recientemente en la revista Geophysical Research Letters, revela una tendencia general a la disminución de altura de las nubes. El promedio se redujo en alrededor de un 1% durante la década, es decir, de 30 a 40 metros. La mayor parte de la reducción se debió a un menor número de nubes que se producen a gran altura.
El investigador principal, Roger Davies, explica que si bien el registro es demasiado pequeño para ser definitivo, proporciona un indicio de que algo muy importante podría estar pasando. Aunque es necesario realizar un seguimiento a más largo plazo para determinar la influencia de este proceso en las temperaturas globales.
Una reducción constante en la altura de las nubes permitiría a la Tierra enfriarse al espacio de manera más eficiente, reduciendo la temperatura de la superficie del planeta y potencialmente ralentizando los efectos del calentamiento global. Esto puede representar un mecanismo de «retroalimentación negativa», un cambio provocado por el calentamiento global que, por extraño que parezca, ayuda a contrarrestarlo. «No sabemos exactamente lo que hace que las nubes disminuyan de altura», dice Davies. «Pero tiene que ser debido a un cambio en los patrones de circulación que dan lugar a la formación de nubes a gran altura».
La nave Terra seguirá recopilando datos para ver si esta tendencia continúa.
La investigación, presentada esta semana en la Conferencia de la Sociedad General de Microbiología, asegura que el tomillo puede convertirse en un remedio eficaz y suave para la piel afectada por esta enfermedad inflamatoria de la piel.
Los científicos pusieron a prueba la efectividad del tomillo, la caléndula y la mirra contra la bacteria del acné, mediante unos preparados en alcohol. El grupo encontró que, aunque todas las soluciones conseguían destruir la bacteria tras una exposición de cinco minutos, el tomillo fue el más efectivo de los tres. Es más, descubrieron que la tintura de esta planta tiene un efecto antibacteriano mayor que el peróxido de benzoilo, el ingrediente activo presente en la mayoría de las cremas antiacné.
Estos resultados preliminares suponen el primer paso para futuras investigaciones del uso de estas soluciones herbales en el tratamientos del acné. «Ahora necesitamos hacer otras pruebas en condiciones más cercanas al ambiente real de la piel y ver cómo estos preparados trabajan a nivel molecular. Si se prueba que la tintura de tomillo es clínicamente efectiva, como sugieren nuestros resultados, podemos estar ante una alternativa natural a los actuales tratamientos», explica la doctora Margarita Gómez-Escalada, autora principal del estudio.
El tratamiento herbal del acné supondría una muy buena noticia para aquellos que tienen una piel excesivamente sensible para las cremas disponibles en el mercado. «El problema de los tratamientos que contienen peróxido de benzoilo son los efectos secundarios, como la irritación de la piel», señala la doctora Gómez-Escalada, que asegura que los preparados a base de plantas son menos agresivos por sus propiedades antiinflamatorias.
Otro sistema, llamado sistema de secreción de tipo VI, está presente en alrededor de la cuarta parte de todas las bacterias que tienen dos membranas. A pesar de ser común, los científicos no habían determinado cómo funciona. Ahora, un equipo de especialistas ha deducido cómo es exactamente la estructura del sistema de secreción de tipo VI y ha llegado a la conclusión de que actúa como una especie de ballesta de muelles que dispara dardos envenenados.
La nanoarma, que abarca una distancia no mayor de unos 80 átomos en fila, es un tubo que se contrae muy rápidamente, disparando un dardo o puñal interno a través de las membranas de la célula, hacia el medio circundante y, posiblemente, hacia dentro de otra célula. El tubo entonces se desensambla y puede volver a ensamblarse en cualquier otra parte de la célula, listo para disparar otro dardo molecular.
Dado que otros investigadores ya habían establecido que las proteínas del sistema de secreción de tipo VI son similares a las encontradas en varias partes del «rabo» de esos bacteriófagos y sus estructuras asociadas, no ha sido una sorpresa del todo inesperada el hallazgo del mecanismo del sistema de secreción de tipo VI.
La nueva investigación ha sido realizada por el equipo de Grant Jensen y Martin Pilhofer del Instituto Tecnológico de California, John Mekalanos y Marek Basler de la Escuela Médica de la Universidad de Harvard, y Gregory Henderson (que ahora trabaja como médico en la Clínica Mayo), en Estados Unidos todas estas instituciones.
Fuente: Ecoticias (07/03/2012) Por Gloria Valdivia
Miquel Porta es Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) de Barcelona. Es uno de los editores del libro Nuestra CONTAMINACION interna, que examina los efectos de los compuestos tóxicos persistentes (CTPs) sobre la salud humana. Hemos hablado con él para que nos explique qué son exactamente estas sustancias y qué podemos hacer para rebajar los niveles de CONTAMINACION a que estamos expuestos a lo largo de toda la vida, desde el embrión.
Los compuestos tóxicos persistentes son un grupo de compuestos químicos que tienen en común características físicas, como por ejemplo que muchos de ellos contienen átomos de cloro, lo que hace que sean muy persistentes en el organismo humano y en el medio ambiente. De hecho, el cuerpo humano, y el de los otros seres vivos, tiene muchas dificultades para eliminarlos y, por lo tanto, se acumulan. Se disuelven muy bien en grasa, son lo que en inglés se conoce como ’fat lovers’ (amantes de las grasas). Son sustancias tan diferentes como el insecticida DDT, los PCBs o las dioxinas. La peculiaridad de las dioxinas es que no se fabrican intencionadamente, sino que se generan en la combustión de plásticos. Son compuestos, pues, que forman parte de nuestra vida cotidiana. La causa principal de la CONTAMINACION humana por CTPs es clara: cómo vivimos.
Normalmente nos llegan disueltos en las grasas animales, porque ya forman parte de ellos, lo obtienen de los piensos con que se alimentan. Actualmente gran parte de la población mundial come alimentos de origen animal que contienen estos compuestos. A niveles muy bajos, pero este es el origen. Y las concentraciones crecen a lo largo del tiempo por acumulación en el cuerpo humano. La exposición es crónica, y los efectos no son inmediatos ni a corto plazo, pero existen.
El abanico es amplio e importante: son promotores tumorales, neurotóxicos, disruptores endocrinos, hepatotóxicos, alteran los sistemas de defensa del organismo, son immunosupresores y muchos son cancerígenos demostrados, como las dioxinas. En general, alteran el funcionamiento de los genes. Yo creo que los CTPs contribuyen en buena parte a la carga de enfermedad que sufrimos actualmente.
Los niños, las embarazadas, la gente mayor, las personas con afecciones cardíacas o enfermedades respiratorias son más susceptibles.
Y ciertos grupos de trabajadores que han sido más expuestos por su profesión. Pero lo cierto es que los CTPs afectan toda la población, nadie es invulnerable. Tenemos que ser capaces de concienciar, pero sin crear miedo. El miedo es antisaludable.
Yo creo que hay algunos temas que la propia comunidad científica, las organizaciones ciudadanas y las administraciones prefieren ignorar, mirar hacia otro lado, en parte de forma deliberada. Esto es cobardía política, pero los ciudadanos también tenemos mucha responsabilidad en estas cuestiones. Los resultados científicos lo dicen claro, y ya no es una cuestión de principio de precaución, de prohibir por si acaso. Tenemos evidencia de que hacen daño. Hace más de diez años que pedimos incorporar los análisis de CTPs a las encuestas de salud en toda España y sólo se ha hecho en Cataluña y en Barcelona ciudad. Los políticos no han querido hacerlo en ningún otro lugar y las organizaciones ciudadanas tampoco lo han pedido con suficiente fuerza. Los ciudadanos están poco concienciados. Si nos informamos y nos organizamos, los políticos tendrán que ser sensibles a lo que pedimos.
La inmensa mayoría de estos compuestos, sobre todo los que contienen cloro, ya han sido prohibidos, pero continúan presentes. Por ejemplo, el DDT se prohibió hace más de 30 años y en un estudio reciente de población en Cataluña se encontró en el 88% de los casos. Su principal metabolito, el DDE, lo detectamos en el 100% de la población. En Barcelona el DDT se encuentra en el 97% de las personas. ¿Cómo se explica? Hay una industria legal de reciclaje de las grasas de los animales muertos en los mataderos para hacer piensos. Y como la combustión no les hace nada a los CTPs organoclorados, eso significa que continúan a la cadena alimentaria. El problema es complejo, pero mi conclusión es que como sociedad estamos fracasando. Queremos comer mucho y a precios muy bajos, hemos democratizado el consumo de carne, pagamos una miseria a los agricultores… Hemos fracasado como sociedad, este modelo de crecimiento que sin duda nos ha aportado beneficios sociales y humanos enormes, ha fracasado al evitar la CONTAMINACION por productos tóxicos. Todo esto no nos ha salido gratis. La CONTAMINACION interna es la factura que estamos pagando por la forma en que vivimos. ¿Cómo se explica, si no, la gran cantidad de cánceres o enfermedades degenerativas en personas de todas las edades, por ejemplo?.
Pedir más estudios, informarse, reflexionar y concienciarse. Pedir prácticas agrícolas más sostenibles, protección medioambiental.
Incorporar la salud pública y la salud ambiental a todas las agendas puede llevar a dinamizar políticas de seguridad alimentaria, de comercio justo y sano… Tenemos que dejar de lado las actitudes de ‘no se puede hacer nada’ y darnos cuenta que todos podemos actuar. Y podremos forzar políticas más saludables. Y vivir de otro modo.
Hay que tener claro que en el caso de los CTPs los efectos son acumulativos y a largo plazo, no se trata de intoxicaciones agudas sino de una CONTAMINACION crónica. Un cambio de hábitos no hará que desaparezcan inmediatamente, pero puede ayudar a medio plazo. Y tampoco tenemos que dejar de disfrutar de la vida, pero en general la opción sería una dieta más sana, con más verduras libres de plaguicidas y menos carnes y pescados grasas alimentadas con piensos.
En conclusión, los compuestos tóxicos persistentes son peligrosos, son invisibles y muy difíciles de evitar. Individualmente podemos hacer muy poco. Pero ignorarlos no es la solución. Cada pequeño gesto cuenta y cuantos más seamos, más haremos.
La necesidad de acudir corriendo al inodoro debido a un retortijón, sufrir un incómodo estreñimiento o padecer dolor abdominal, son algunas de ellas.
Fuente: Modesto Varas Lorenzo, especialista en Aparato Digestivo de Centro Médico Teknon y del Hospital Universitario Valle de Hebrón, de Barcelona.
Entre estos trastornos figura el síndrome del intestino irritable (SII), que a afecta al 15% de la población y representa alrededor de un 3% de los pacientes atendidos en atención primaria y un 25% en la especializada del aparato digestivo; la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que comprende la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, y que supone más de 10 casos nuevos por 100.000 habitantes y año; y el cáncer de colon, el segundo tipo de cáncer que más afecta a los españoles, por detrás del de pulmón y del que cada año se diagnostican 60 casos por 100.000 habitantes y año.
Los expertos señalan que el mayor número de personas que sufren estas enfermedades se debe a que cada vez se diagnostican antes y mejor. Entretanto, los especialistas aconsejan aplicar el principio de precaución basado en seguir hábitos de vida saludables.
El intestino está poblado por la flora intestinal, que es el conjunto de microorganismos, en su mayoría bacterias, que se localizan en él. Se estima que el cuerpo humano podría albergar más de 1.000 clases de bacterias y que nuestro intestino podría estar colonizado por 10 millones de bacterias. Estas bacterias nos defienden frente a las infecciones, estimulan el sistema inmune, fabrican las vitaminas B y K y ayudan a digerir y absorber los nutrientes, entre otras funciones. Las alteraciones de esta flora intestinal, con la que se nace pero que cambia durante la vida por la dieta y el consumo de antibióticos, se han asociado a desórdenes intestinales como el colon irritable o la enfermedad de Crohn, y en cada uno, la flora está alterada de un modo distinto. Cuando el intestino no funciona bien, el síntoma fundamental que lo advierte es el tipo de defecación (diarrea o estreñimiento), así como dolor abdominal, hinchazón y también, en ocasiones, flatulencia o meteorismo. Además, si hay una mala absorción de nutrientes, puede producirse malnutrición, anemia y hierro bajo, entre otras consecuencias. Y en el cáncer de colon, otro signo delator es la presencia de sangre en las heces.
• Evitar el estreñimiento mediante la dieta mediterránea, que incluya fibra, presente en frutas, alimentos vegetales e integrales y cereales (sobre todo el salvado de trigo).
• No abusar de los laxantes, ya que alteran la flora intestinal, son irritantes y pueden producir síndrome del intestino irritable (SII).
• Mientras que el 70%-80% del cáncer colorrectal se relaciona con una dieta insana, en cambio, una alimentación como la dieta mediterránea, rica en fruta, verdura, con pocas grasas y carne roja podría ayudar a prevenirlo, según el Instituto Catalán de Oncología (ICO).
• Consumir líquidos, ya que favorecen la hidratación, la progresión del bolo alimenticio y previenen el estreñimiento.
• Recurrir a los prebióticos y probióticos. Como el intestino tiene una función en la autoinmunidad, si esta se altera, los prebióticos y probióticos son esenciales para restaurar la flora intestinal. Los prebióticos son sustancias que favorecen el crecimiento de los probióticos, mientras que los probióticos son alimentos funcionales (sobre todo lácteos) que contienen microorganismos que llegan intactos al intestino, donde se alojan y aportan beneficios para nuestra salud. Así, los probióticos son eficaces en la EII, pues mejoran la malabsorción. Entre los probióticos existentes figuran lactobacilos y bifidobacterias de distintas especies.
• La hidroterapia del colon es semejante a la limpieza con enemas o con preparados por vía oral que limpian el intestino. Se trata de un lavado profundo del intestino grueso con agua, que se introduce y extrae con una cánula, mediante un equipo sofisticado, para eliminar todas las toxinas.
Es obligatorio tratar el aire, aunque muchos restaurantes y hoteles utilizan los ambientadores lo único que están haciendo es enmascarar los olores con productos químicos, que generan un aire más viciado y nada sano para la salud de los clientes.
Mantener el Aire limpio y control de los olores que se producen en el restaurante y barras, sólo se consigue con el OZONO.
• El OZONO tiene fuertes propiedades oxidantes más que cualquier otro tipo de desinfectante y es capaz de neutralizar los microorganismos, incluidos los virus.
• El OZONO elimina la acumulación de grasa.
• Hay muchas ventajas al usar el tratamiento con ozono en conductos de ventilación de restaurantes, que no sólo puede mejorar la calidad del aire interior, sino también como resultado un ahorro económico enorme.
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