Virus más frecuentes en los alimentos

 Virus más frecuentes en los alimentosVirus más frecuentes en los alimentos

Los virus son microorganismos de tamaño pequeño que, como no poseen orgánulos ni sistemas propios que les permitan ser autónomos, necesitan infectar una célula viva para reproducirse.

Estructuralmente se caracterizan por tener una cápsula o envoltura externa que rodea a un material genético que contiene la información que va a permitir su multiplicación y, por tanto, la supervivencia del virus.

FUENTE: CONSUMER (27 de febrero de 2002)
Por JOSÉ JUAN RODRIGUEZ JEREZ

Los virus necesitan células vivas, por lo que no pueden multiplicarse en los alimentos. Éstos actúan como vehículos de partículas víricas para las personas y/o animales. Entonces, ¿de dónde proceden? De los organismos que infectan, ya que cuando una célula se infecta libera cientos o miles de partículas que pasan al medio. Es entonces cuando el agua, algunos productos de la pesca y los vegetales pueden contaminarse, vehiculando la infección a personas sanas.

Principales alimentos implicados

Como hemos señalado, son las personas infectadas las que van a eliminar, normalmente con sus heces, una gran cantidad de partículas. A partir de aquí, el agua será un primer vehículo de diseminación. Si este agua contaminada llega al mar, los moluscos son los que van a encontrarse con estos microorganismos, diluidos en el agua y en la materia orgánica.

Los moluscos se alimentan por filtración, lo que implica una concentración de los virus en niveles importantes. En este tipo de productos la infección vírica que pueden inducir puede deberse al cultivo de dichos animales en aguas contaminadas y su posterior consumo sin tratamiento térmico. Hasta ahora no se han descrito casos de contaminación durante la preparación del producto por parte de personas portadoras.

De la misma forma, este agua puede llegar a los vegetales mediante aguas de riego contaminadas o mediante los fertilizantes orgánicos. En estos casos, el vegetal no concentra las partículas sino que las vehicula. El riesgo depende de la capacidad de supervivencia y de la resistencia de las partículas víricas a las condiciones ambientales. En este tipo de producto, sin embargo, sí es frecuente que durante la manipulación y preparación de los vegetales crudos, sobre todo en las ensaladas en las que no suelen aplicarse las condiciones higiénicas adecuadas, los virus se transmitan de las heces al alimento y de aquí a las personas sanas. Los vegetales actúan así como diseminadores, mientras que los moluscos pueden estar contaminados de forma natural.

Dentro del grupo de los vegetales, los más implicados suelen ser la lechuga, el tomate, las frambuesas, las fresas y los melones. Se trata de alimentos que se comen crudos y que, o bien son de pequeño tamaño, lo que implica una cierta manipulación durante su recolección, o bien requieren una manipulación importante antes de su consumo.

Virus más frecuentes

Dentro de las diferentes especies implicadas, el virus de la hepatitis A se describe en un mayor número de casos. Es un virus que se transmite desde personas afectadas, por su materia fecal, hasta el medio. Los alimentos más implicados son los moluscos, tal y como hemos apuntado anteriormente, aunque muchos vegetales también lo están.

No obstante, el grupo más frecuentemente descrito en los vegetales es el del virus tipo Norwalk. Son microorganismos entéricos de muy elevada infectividad que producen una infección gastrointestinal caracterizada por una diarrea muy importante, que desaparece por sí misma en pocos días. Pese a esto, la infección se transmite también de persona a persona, pudiendo afectar a todos los miembros de una familia. Hay que destacar que la resistencia de estos virus es de semanas a meses en la superficie de los vegetales, y no parece muy claro que el empleo de desinfectantes sobre estos productos consiga la eliminación de las partículas.

¿CÓMO SE PUEDEN CONTROLAR?

El control de estos virus en los alimentos es realmente complicado. Hay que señalar que el virus de la hepatitis A no cultiva en los medios habituales de laboratorio, lo que complica su estudio. Además, para proceder a su determinación hay que tomar una gran cantidad de muestra, aislando y concentrando las partículas, para proceder a su determinación por técnicas moleculares. Esto actualmente es realmente complejo ya que requiere laboratorios especializados.

Por ello, la mejor solución es la aplicación de unas óptimas medidas de higiene de prevención. Si se impide la contaminación fecal, se asegura una buena manipulación, limitando las contaminaciones cruzadas y, sobre todo, se emplean unas medidas de higiene personal rigurosas, lavándose las manos después de ir al baño, se podría limitar la llegada de estos microorganismos a los alimentos y el número de casos asociados a estos agentes.

Bibliografía

• CLIVER, D.O. Other viral foodborne viral diseases, en Foodborne disease handbook, Vol. 2, Diseases caused by viruses, parasites and fungi (Huy, Y.G.; Gorham, J.R.; Murrell, K.D. y Cliver, D.O. Eds). Marcel Decker. New York (USA), pp: 137-143, 1994

• CLIVER, D.O. Foodborne viruses, en Food Microbiology: fundamentals and frontiers (Doyle, M.P.; Beuchat, L.R. y Monteville, T.J. Eds.). American Society for Microbiology, pp:437-446,1997

• WARNER, R.D.; CARR, R.W.; McCLEAKDEY, F.K.; JOHNSON, P.C.; ELMER, L.M.G. y DAVIDSON, V.G. A large non-typical outbreak of Norwalk virus. Gastroenteritis associated with exposing celery to nonpotable water and with Citrobacter freundii., Archives of International Medicine. 151:2419-2424, 1991

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Se pueden comer los alimentos que caen al suelo??

sueloLa ciencia no respalda la creencia de que un alimento puede comerse si no ha estado más de cinco segundos en el suelo porque hay riesgo de contaminación

En ciertos países, sobre todo estadounidenses, circula una creencia popular conocida como la regla de los cinco segundos.

Fuente: consumer (12 de junio de 2013)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Según esta, si un alimento cae al suelo y se ingiere en menos de este tiempo, no hay riesgo de contaminación microbiana. Como toda opinión de esta naturaleza, no está fundamentada en criterios académicos ni científicos. Otra afirmación similar, más habitual en países como Rusia, cuenta que «si se recoge de forma inmediata, no se considera que ha caído». El sentido es similar a la anterior.

Sin embargo, varios estudios realizados en este campo prueban que sí hay riesgo y que este depende de factores como la superficie (baldosas, alfombras o superficies de cocina) y las bacterias que en ella habitan. El artículo explica qué dice la ciencia, refleja la disparidad de criterios y destaca la importancia de la higiene para hacer frente a los posibles riesgos.

Si una galleta cae al suelo, ¿puede recogerse y consumirse o es mejor tirarla? Si se atendiera a la «regla de los cinco segundos», se podría ingerir sin riesgo de intoxicación alimentaria si no ha permanecido en el suelo más tiempo del mencionado. Sin embargo, investigaciones universitarias, como la desarrollada por un grupo de expertos de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, tiraba por los suelos la teoría expuesta en esta creencia. Según este análisis, la norma debería ser la de los «cero segundos», ya que patógenos como salmonella tienen capacidad de sobrevivir en superficies secas hasta cuatro semanas y de transferirse a los alimentos con el contacto inmediato. El riesgo depende también de otros aspectos como la humedad, la naturaleza de la superficie (porosa o impermeable) y el tipo de alimento: tiene menos riesgo de contaminación uno seco que otro que contenga agua.

Disparidad de criterios

En otro intento por demostrar las debilidades del mito, un grupo de expertos de la Universidad de Illinois analizó el riesgo de contaminación por E.coli en suelos con azulejos, cuando caían sobre ellos manzanas (alimentos «húmedos») y dulces (secos). Para la investigación, los expertos dejaron caer los alimentos durante intervalos de cinco, diez, treinta y sesenta segundos. Transcurrido este tiempo, los limpiaron y los colocaron en placas de agar para realizar un cultivo de posibles bacterias.

El riesgo de contaminación depende del alimento y de la superficie

sueloPero esta vez los resultados fueron más inesperados: se detectaron bacterias en rodajas de manzana que habían estado en el suelo más de un minuto. De ahí que los expertos admitan que se puede «esperar» al menos 30 segundos para recoger alimentos húmedos y más de un minuto en el caso de los secos antes de que se contaminen con bacterias.

En otra investigación, en cambio, se comprobó que, tras esterilizar los azulejos, inocularlos con E.coli y colocar 25 gramos de galletas durante cinco segundos, el patógeno se transfiere al alimento, una contaminación que demuestra que los microorganismos pueden pasar de la baldosa al alimento en este tiempo. En la Universidad Estatal de San Diego, en un intento de explicar si la creencia popular se demuestra con criterios científicos, detectaron gérmenes en zanahorias y biberones antes de cinco segundos.

En esta ocasión, los expertos utilizaron zonas de la cocina como el fregadero, la encimera o la mesa, así como baldosas y alfombras.

El área más contaminada, según los expertos, fue la encimera, seguida de las alfombras.

En el mismo estudio sobre el suelo, se analizaron las tronas de los niños y las bandejas donde se depositan los alimentos. En comparación con otras superficies, como las encimeras, contenían más gérmenes. Esto demuestra que hay algunas zonas de la cocina, como el pomo de la puerta de la nevera, los grifos e, incluso, los interruptores de la luz, que no se desinfectan con la regularidad necesaria para eliminar posibles contaminaciones.

Pulso a la suciedad

Sea cual sea el tiempo que transcurre desde que un alimento cae en una superficie determinada hasta que se contamina, la prevención pasa por una correcta limpieza y desinfección. Salud alimentaria e higiene son conceptos que deben ir a la par con el fin de evitar que gérmenes, virus y bacterias entren a formar parte de la dieta. En la mayoría de los casos, más que el tiempo que transcurre, el aspecto que más influye en una transferencia de patógenos es el grado de contaminación de la superficie. Si un alimento se recoge de una superficie más o menos limpia, el riesgo de infección será menor, aunque hayan pasado más de cinco segundos, que en una superficie con mayor carga bacteriana, aunque pase menos tiempo.

En la cocina, cuando se habla de evitar contaminaciones y de prevenir la acción de bacterias, virus y gérmenes, deben tenerse en cuenta aspectos como la limpieza de todas las superficies, una cocción adecuada y evitar la contaminación cruzada. Una correcta limpieza pasa por:

• Utilizar agua caliente y detergente.
• Fregar con fuerza utensilios y superficies para eliminar cualquier resto de suciedad.
• Enjuagar con agua caliente.
• Lavarse las manos cada vez que se cambie de alimento.
• Mantener una correcta desinfección de utensilios, mesas, estanterías y electrodomésticos.

CÓMO SE DESPLAZAN Y CRECEN LOS MICROORGANISMOS

 suelo

Para que los microorganismos puedan desplazarse de un lugar a otro necesitan un medio que se lo permita. Esta transferencia, que se denomina contaminación, es posible a través de las manos, las superficies, los alimentos e, incluso, animales.

Para crecer y multiplicarse, un microorganismo necesita comida, agua, tiempo y calor. Una bacteria puede duplicarse en 15 minutos, aunque no todas son nocivas, ya que algunas tienen que alcanzar altos niveles para ser perjudiciales, mientras que otras incluso en un número muy reducido pueden provocar enfermedades.

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VENENO SI comemos VENENO

 VENENO comemos VENENO SI comemos VENENO

Por el veneno que comemos hay el aumento de:

• Obesidad,

• Cáncer,

• Infertilidad,

y

• Diabetes;

SON por la COMIDA veneno

«El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno».

Fuente: elconfidencial (02/07/13)
Por Iván Gil

Marie-Monique Robin, autora de ‘Las cosechas del futuro’ (Ver Artículo).

“El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno”. Con esta advertencia a modo de carta de presentación, la galardonada documentalista y periodista Marie-Monique Robin nos introduce en el mundo de la agroindustria, su campo de investigación desde hace más de una década, y sobre el que versa su último ensayo: Las cosechas del futuro. Cómo la agroecología puede alimentar al mundo (Península).

Una obra fruto del análisis comparativo de diversos sistemas de producción alimentaria que, en sintonía con otras anteriores como Nuestro veneno cotidiano y El mundo según Monsanto, cuestiona el mito de que la bajada del precio de los alimentos o de que el fin del hambre en el mundo solo son posibles mediante la producción industrial de alimentos. La principal novedad que aporta la autora gala con este último libro es que existe una alternativa demostrable, “más sobresaliente de lo que creía antes de iniciar la investigación”, y que se llama agroecología.

 veneno La transición de la agroindustria a la agroecología todavía es posible, explica Robin, pero aun existiendo la voluntad política necesaria para propiciar los cambios legislativos que la permitan, “llevará muchos años descontaminar las tierras y las aguas subterráneas hasta poder producir alimentos sanos”. Es por ello que urge, en primer lugar, limitar el uso de pesticidas y transgénicos.

“España es el país más permisivo de la UE con el cultivo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y la comercialización de otras sustancias tóxicas, como el bisfenol A que en otros lugares como Francia está prohibido”.

Una permisividad, alerta la autora gala, con unas consecuencias más que visibles: “Las parejas españolas son las que más problemas tienen de infertilidad en toda Europa, al afectar a una de cada cuatro”. Al mismo tiempo, los cánceres de cerebro y la leucemia están creciendo a un ritmo anual del uno al tres por ciento entre los niños, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ponen también de relieve el auge del origen fetal de las enfermedades en la edad adulta (presuntamente por el tipo de alimentación de la gestante). “La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya se está dando cuenta de estas consecuencias y reconociendo las deficiencias del principio toxicológico de que ‘la dosis hace el veneno’ debido a las indetectables hormonas sintéticas, como demuestra la mayoría de literatura científica sobre esta cuestión”, apunta Robin.

El cenit del petróleo lo será también de la comida barata

Tradicionalmente se ha relacionado el bajo coste de los alimentos con los monocultivos, el uso de pesticidas y fertilizantes para reducir las plagas, así como otras técnicas modernas de producción a gran escala. Sin embargo, Robin afirma que “los precios de los alimentos que compramos en el supermercado son completamente falsos porque no incluyen los costes directos ni los indirectos”.

 veneno Los gastos derivados del tratamiento de las aguas contaminadas, del pago de las tasas por los gases de efecto invernadero, de las subvenciones (para el gasóleo, para exportar o directamente de la Política Agraria Común de la UE), así como de los sistemas públicos de salud, por el aumento de enfermos crónicos, son algunos de los costes asociados a la agroindustria que no se incluyen el precio de origen.

“Si sumamos todos estos costes a los productos en origen, su precio subiría y serían más caros que los ecológicos”.

Además, añade Robin, más de la mitad del precio está engordado por los intermediarios y finalistas. Una realidad de la que no estamos muy lejos, según la autora gala, para quien antes o después tendrá que dispararse el precio de la comida, ya sea por el fin de las subvenciones (como se prevé con la PAC), por la creciente especulación bursátil con las materias primas en los mercados de futuro, o por el no menos inminente encarecimiento de los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, debido a su cenit.

Los productos químicos utilizados en la agroindustria se elaboran a partir de petróleo y gas, por lo que un aumento en el precio de estos recursos, junto a la escasez de agua, pondría a la agroindustria en la encrucijada. “Esta es la gran debilidad de las industrias alimentarias. Se sustentan sobre un modelo que depende de los combustibles fósiles, y está claro que el precio de éstos será cada vez mayor, por lo que el de los alimentos será parejo. No tiene sentido que la alimentación en el mundo dependa de la producción de petróleo en una región tan convulsa como es Oriente Medio”, lamenta Robin.

Alimentos saludables en un mundo sostenible

 veneno veneno Las perniciosas consecuencias para la salud y el medio ambiente de la agricultura industrial, así como la crónica de una muerte anunciada que Robin comenzó a describir antes incluso de que se produjesen las primeras crisis alimentarias en Latinoamérica (relacionadas con los biocarburantes) han llevado a la francesa a recorrerse el mundo en busca de alternativas ecológicas.

Después de estudiar diferentes técnicas agroecológicas pudo comprobar que su rendimiento puede ser mayor que con técnicas propias de la agroindustria.

“Muchas veces, cuando hablamos de agroecología pensamos que se trata de volver a las técnicas empleadas por nuestros abuelos. No es así, se trata de prácticas mucho más complejas que dependerán de la zona geográfica donde se desarrollen, del tipo de cultivo o del tipo de tierra”, explica la autora.

Sin embargo, Robin sí pudo comprobar que todos ellos coincidían en un principio básico: la complementariedad. “Se trata de un principio común mediante el que se busca complementar la biodiversidad del medio, mediante rotación de cultivos o interfiriendo en los ciclos biológicos de los insectos, para prevenir plagas y aumentar la producción”.

La demanda de productos ecológicos por parte de los consumidores ha aumentado proporcionalmente al deterioro de la cadena alimentaria, “pero la oferta todavía no llega para abastecerlos a todos”, apunta Robin. Para hacerla extensiva a todo el mundo no llega con la concienciación del consumidor, que al fin y al cabo es el que más poder detenta con sus decisiones de compra, sino que se necesitan medidas políticas concretas.

Entre las propuestas más urgentes para facilitar el cambio, la periodista cita “la prohibición de la especulación con alimentos, el fomento de la soberanía alimentaria mediante una férrea protección de los mercados y agricultores locales, y el acortamiento de las cadenas de distribución buscando conexiones directas entre consumidores y productores”. Solo mediante la eliminación de los intermediarios y finalistas, explica la francesa, el precio de los alimentos orgánicos se reduciría hasta en un 90%.

Las bases para posibilitar un cambio de modelo están puestas “desde hace muchos años”, pero de no iniciarse una pronta transición, advierte Robin, “no podremos anticiparnos a las crisis alimentarias que resurgirán en cualquier momento”.

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DIENTES higiene bucal DIENTES con SALUD

 DIENTES Por la noche, antes de acostarse, es fundamental lavarse los dientes porque durante el sueño se produce menos saliva, una defensa ante los microbios

Mantener una higiene oral correcta no solo es la clave para lucir una bonita sonrisa, sino para evitar la placa dental, la halitosis (mal aliento) y las dos enfermedades más comunes en el mundo: la caries y la piorrea o enfermedad periodontal.

A pesar de ello, en España, más del 30% de los adultos y del 20% de los niños no se cepillan los dientes un mínimo de dos veces al día.

Utilizar un cepillo pequeño con cerdas sintéticas, cambiarlo cada tres meses y no olvidarse del hilo dental son algunas de las claves para lucir una sonrisa llena de salud.

Fuente: Alfonso Villa Vigil, presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas de España
(9 de abril de 2013)

Cuándo cepillarse

Los dientes deben cepillarse durante dos minutos al menos dos veces al día, aunque lo idóneo sería hacerlo inmediatamente después de cada comida principal (tres o cinco veces, según el número comidas que se hagan al día). El objetivo es eliminar los restos de alimentos que los microbios adheridos a los dientes convierten en ácido agresivo para el esmalte (cubierta de los dientes). Si se va a disfrutar de una sobremesa muy larga y no es posible lavarse justo después de comer, entonces convendría lavárselos antes, porque al reducir la cantidad de microbios con el cepillado, estos producen menos ácido, aunque haya restos de comida. Entre todas las recomendaciones sobre frecuencia de cepillado la más importante es la de lavarse los dientes antes de acostarse, ya que durante el sueño se produce menos saliva, un agente de defensa vital frente a los microbios.

El movimiento idóneo: «barrer» y no «fregar»

Una técnica correcta de cepillado consiste en «barrer» los dientes con el cepillo y en no «fregarlos»: es decir, debemos mover el cepillo de la encía al borde libre del diente, en lugar de trasladar los microbios de izquierda a derecha como si fregáramos. Así se corre el riesgo de empaquetar los microbios y restos de alimentos debajo de la encía, donde originarían sarro y gingivitis. Los dientes superiores deben cepillarse de arriba a abajo y los inferiores de abajo a arriba. Además, hay que limpiar todas las superficies (cara exterior e interior de los dientes), los espacios interdentales y la lengua.

Cepillo, pequeño y ergonómico

El cepillo de dientes debe ser pequeño y ergonómico para acceder mejor a los rincones, con cerdas cortadas al mismo nivel y sintéticas, ya que tienen más consistencia que las naturales, que son más porosas, menos higiénicas y pierden resistencia con la humedad. Quienes tienen dificultades para cepillarse, pueden recurrir a un cepillo eléctrico. Por su forma redondeada y sus movimientos rotacionales y oscilatorios, se adapta muy bien a la forma y bordes de las encías y son muy favorables para eliminar la placa bacteriana. Además, algunos modelos suelen incorporar un reloj que marca el tiempo de limpieza (dos minutos). Si se opta por uno manual o tradicional, debe cambiarse el cepillo cada dos o tres meses. Otro consejo es disponer de dos cepillos para utilizarlos de modo alterno y así tener siempre uno seco.

Hilo dental, imprescindible

DIENTESEl hilo dental es un elemento indispensable para limpiar los espacios interdentales y evitar la formación de caries en ellos.

Conviene usarlo una vez al día, preferiblemente antes de acostarse y es muy importante aprender a deslizarlo entre los dientes sin dañar las encías.

Para ello, se corta un trozo de hilo de unos 15 cm de largo y se utiliza el dedo pulgar y el índice para introducirlo entre los dientes. Esta operación debe durar alrededor de un minuto y medio, más o menos. La seda debe estar tensa, pero los movimientos no deben ser demasiado bruscos, el hilo se debe mover despacio, con cuidado de no herir las encías.

Pasta y colutorios, ¿accesorios?

La pasta dental llena la boca de espuma, da la sensación de haberse limpiado y puede invitar a terminar el cepillado antes de tiempo. Por eso se aconseja aplicarla al final del cepillado y en poca cantidad (inferior al tamaño de un garbanzo). Lo idóneo es que sea fluorada, porque el flúor cambia la composición del esmalte dental y lo hace más resistente a las caries.

Los colutorios, por su parte, complementan la acción física del cepillado, pero no la sustituyen y son el elemento más accesorio de la higiene bucal. Los que tienen flúor (0,03 y 0,05 partes por millón, aproximadamente) se aplican semanalmente, mientras que los antisépticos (con hexetidina o clorhexidina), resultan útiles para prevenir la enfermedad periodontal.

Desde el nacimiento

DIENTESLa higiene oral debe realizarse desde el nacimiento. Para ello, se coge una gasita y se pasa por las encías o grupos de dientes del niño, si los hay, con mucho cuidado y suavidad, para dificultar que los microbios se multipliquen. A medida que el bebé crece y hasta los cinco o seis años, los padres deben situarlo frente al espejo y enseñarle a lavarse los dientes, sujetando el cepillo y realizando por ellos los movimientos adecuados, siempre con una gotita de pasta dental ya que tienden a tragársela.

Cuando ya tienen un buen control motor (6-7 años), los niños ya están preparados para lavarse los dientes solos y se les debe suministrar un cepillo pequeñito para que puedan hacerlo por sí mismos.

Consejos para una correcta higiene dental:

• Realizar una la higiene completa de la boca, incluyendo cepillado y seda dental, antes de acostarse.

Cepillarse los dientes inmediatamente después de cada comida principal, o bien antes si la sobremesa es muy larga, y completarlo con un pequeño retoque después.

Evitar comer entre horas, sobre todo dulces, ya que luego se convierten en sacarosa, un azúcar nocivo para los dientes.

Realizar una visita al dentista al menos una vez al año, ya que la caries y la piorrea tempranas tienen buen pronóstico y se pueden tratar con poco dinero.

A partir de los 35 o 40 años, conviene hacerse una limpieza de boca una vez al año, como mínimo, y dos o tres veces si se sufre enfermedad periodontal.

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Cuchillos de cocina y virus

Cuchillos de cocina y virus Un estudio pone de relieve el riesgo de contaminación cruzada por virus alimentarios a través de los cuchillos de cocina y ralladores.

La falta de higiene de las manos es una de las principales causas de intoxicaciones alimentarias en el hogar, así como los utensilios que se usan para preparar y manipular alimentos, a través de los cuales pueden transmitirse bacterias patógenas.

Un nuevo estudio desarrollado por expertos del Centro de Seguridad Alimentaria de la Universidad de Georgia, en EE.UU., descubre que los Cuchillos de cocina y ralladores pueden transmitir virus. Este artículo explica cómo se produce la contaminación cruzada a través de los Cuchillos de cocina, cómo puede prevenirse y las tendencias en enfermedades alimentarias.

Fuente: consumer (16 de enero de 2013)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Una de las causas más frecuentes de gastroenteritis en todo el mundo es la presencia de norovirus, sobre todo, en productos y alimentos listos para el consumo. Las investigaciones realizadas hasta el momento han demostrado que el punto de mayor riesgo es la preparación de los alimentos. Manos, utensilios y superficies tienen un papel potencial en la contaminación de virus.

Contaminación cruzada a través de Cuchillos de cocina

En un reciente estudio estadounidense, publicado en Food and Environmental Virology, se ha analizado la transferencia de virus, en concreto de la hepatitis A y norovirus, entre una amplia gama de frutas y verduras y distintos tipos de cuchillos de cocina y ralladores.

La contaminación cruzada de virus se produce tanto si se corta con Cuchillos de cocina como si se ralla el alimento

Los resultados de la investigación han demostrado que, tras usar Cuchillos de cocina esterilizados, más de la mitad se han contaminado después de preparar un alimento alterado. La contaminación se produce tanto si se corta el alimento como si se ralla. El nivel de infección difiere en función del tipo de virus y del alimento. Diferencias en la estructura de la superficie del producto influyen en la transferencia del virus. La superficie lisa de un melón transfiere más cantidad de norovirus al cuchillo que una superficie más rugosa, aunque no sucede lo mismo con el virus de la hepatitis A. Los expertos han utilizado melones, tomates, fresas y pepinos para analizar la transmisión de virus a través de Cuchillos de cocina y ralladores.

En la investigación, también se ha analizado si un cuchillo contaminado puede transferir virus a frutas y verduras limpias. Los responsables del estudio admiten que «con una sola cuchilla contaminada pueden llegar a contaminarse hasta siete trozos». Los resultados sugieren, por tanto, que los virus pueden transmitirse a través de los alimentos de manera similar a como lo hacen las bacterias. A partir de estos resultados, los expertos advierten de que cualquier utensilio que se utilice en la cocina puede ser un punto de contaminación cruzada, de la que también forman parte manos y alimentos. La facilidad de transferencia de virus entre alimentos y utensilios pone de relieve la importancia de aumentar las medidas de prevención en restauración, pero también en cocinas domésticas.

Cómo evitar la contaminación cruzada

Una de las recomendaciones que hacen los expertos es lavar el cuchillo o rallador después de cada uso con un alimento concreto, en lugar de dejarlo sobre la encimera, aunque se piense que no está sucio. Según la Agencia de Normas Alimentarias británica (FSA), la contaminación cruzada puede ser:

Directa. Se tocan alimentos y se contaminan o estos gotean sobre otros.
Indirecta. Las bacterias presentes en manos, superficies o utensilios se extienden a los alimentos.
Los siguientes son algunos consejos para evitarla:
Lavarse las manos después de manipular alimentos crudos.
Mantener los alimentos crudos separados de los cocinados.
Guardar las carnes crudas en recipientes herméticos en la nevera.
Usar una tabla de cortar distinta, en función de que se manipulen alimentos crudos o cocinados. Si solo se dispone de una, lavar a fondo entre un uso y el siguiente.
Limpiar Cuchillos de cocina y otros utensilios después de cada uso.

TENDENCIAS EN ENFERMEDADES ALIMENTARIAS

Las enfermedades transmitidas por alimentos han variado a lo largo del tiempo. Tuberculosis o cólera eran comunes hace muchos años, pero las mejoras en la seguridad de los alimentos, como la pasteurización de la leche, el enlatado o la desinfección de los suministros de agua, han conseguido erradicar casi por completo este tipo de enfermedades. Sin embargo, han emergido otras infecciones, algunas causadas por nuevos patógenos que se propagan de forma rápida. Este cambio se debe, sobre todo, a nuevas prácticas de producción de alimentos y al cambio en los hábitos de consumo. Algunos de los patógenos más comunes son Salmonella, Campylobacter o E.coli.

Debe tenerse en cuenta que la seguridad microbiológica de los alimentos es una cuestión dinámica influenciada por múltiples factores a lo largo de toda la cadena alimentaria y que las poblaciones de patógenos relevantes no son estáticos. Algunos patógenos como E.coli pueden ser capaces de evolucionar y «explorar» nuevos productos, como alimentos frescos, o generar nuevos problemas de salud pública, como la resistencia a los antimicrobianos. En un estudio realizado por expertos europeos, titulado «Enfermedades de origen alimentario. Los retos de hace 20 años aún persisten y surgen otros nuevos» y publicado en International Journal of Food Microbiology, se reconoce que se hace especial hincapié en norovirus, hepatitis A y virus emergentes como el SRAS. Una de las apuestas es generar un diálogo entre responsables en salud pública, veterinarios y expertos en seguridad alimentaria para detectar nuevos patógenos y desarrollar nuevos programas de prevención y control.

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Un virus que mata las abejas

 abejas Las poblaciones de abejas han caído con rapidez en muchos países, descenso impulsado por un fenómeno conocido como desorden de colapso de colonias

Los ácaros parásitos han disparado la difusión de un virus responsable del aumento de muertes en abejas de miel en todo el mundo, según un equipo de científicos.

Fuente: ECOTICIAS.COM (8/06/2012)

Las poblaciones de abejas han caído con rapidez en muchos países, un descenso impulsado por un fenómeno conocido como desorden de colapso de colonias. Su causa no está clara, pero el ácaro varroa es uno de los principales sospechosos porque extiende el virus al alimentarse de hemolinfa, o «sangre» de abeja.

Para aclarar los lazos entre los ácaros y los virus, un equipo dirigido por Stephen Martin, de la Universidad británica de Sheffield, estudió el impacto de los varroa en Hawai, donde los ácaros son una invasión reciente.

Los investigadores descubrieron que la llegada de los varroa aumentaba la prevalencia de un único tipo de virus, el virus de ala deformada (DMW, en sus siglas en inglés) en las abejas, entre un 10 y un 100 por cien.

Al mismo tiempo, la cantidad de virus DMW hallado en las abejas se disparaba en un millón de veces, y había una enorme reducción en la diversidad del virus, con una única cepa de DMW arrinconando a las demás.

«Es esa cepa la que ahora domina en todo el mundo y parece estar matando a las abejas», dijo Martin en una entrevista telefónica. «Yo apostaría a que este virus es clave».

Se cree que también otros factores, como los hongos, pesticidas y una reducción en la diversidad de la flora, juegan un papel en el colapso de colonias, pero Ian Jones, de la Universidad de Reading, dice que los últimos hallazgos señalan a la combinación de virus y ácaros como principal culpable.

«Estos datos ofrecen claras pruebas de que, de todos los mecanismos sugeridos de pérdidas de abejas de miel, la infección vírica traída por la infestación de ácaros es un gran factor en el declive», dijo.

Jones, que no participó en el estudio, dijo que los hallazgos, publicados en la revista Science, refuerzan la necesidad de que los apicultores controlen la infestación de varroa en las colmenas.

JLa amenaza a las poblaciones de abejas se extiende en buena parte de Europa, EEUU, Asia, Sudamérica y Oriente Próximo, según los expertos.

Las abejas son polinizadores importantes de plantas en flor como muchos cultivos frutales y de verduras. Un informe de Naciones Unidas en 2011 estimó que las abejas y otros polinizadores como mariposas, escarabajos o pájaros hacen tareas por valor de 153.000 millones de euros al año para la economía humana.

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Transmisión de enfermedades infecciosas dentro de aviones de pasajeros

 enfermedades infecciosas Transmisión de enfermedades infecciosas dentro de aviones de pasajeros

Se prevé que un nuevo estudio proporcione la primera información detallada sobre cómo pueden transmitirse enfermedades infecciosas a bordo de aviones de pasajeros

Con el respaldo de Boeing compañía fabricante de aviones, el equipo de investigación documentará los patrones de movimiento de los pasajeros dentro de la cabina de los aviones, así como los microbios presentes en el aire de la cabina y en superficies como mesillas plegables y elementos del equipamiento del lavabo

Fuente: Noticiasdelaciencia (20 julio 2012)

La información que proporcione el estudio de tres años de duración podría ayudar a mejorar la salud y seguridad de pasajeros y tripulantes en los vuelos.

Investigadores del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech) y la Universidad Emory, ambas instituciones en la ciudad estadounidense de Atlanta, están trabajando juntos en el proyecto, en colaboración con personal especializado de la compañía de líneas aéreas Delta Air Lines, con sede también en Atlanta.

El objetivo final de este proyecto es reducir la transmisión de enfermedades infecciosas en los aviones.

El equipo de Howard Weiss, profesor en la Escuela de Matemáticas del Instituto Tecnológico de Georgia, investigará cómo las personas se desplazan dentro de los aviones y estudiará los microbios que están presentes en ellos en diferentes momentos durante los vuelos.

A partir de esa información, será posible comenzar a trabajar en modelos fiables sobre la transmisión de enfermedades infecciosas y desarrollar estrategias para mitigar riesgos.

Las enfermedades infecciosas que se trasmiten por el aire durante viajes en aviones de pasajeros son motivo de preocupación para los responsables de salud pública. En 2002, un solo paciente con síndrome respiratorio agudo severo (SARS por sus siglas en inglés) infectó a 20 personas en un vuelo internacional, lo cual mostró cómo los vuelos en avión pueden servir como vía para la propagación rápida de enfermedades infecciosas emergentes y como conducto para forjar pandemias de enfermedades infecciosas conocidas.

Los investigadores saben que bacterias y virus pueden ser transmitidos mediante tres maneras en los aviones:

la inhalación de gotas diminutas producidas por tos o estornudos de personas infectadas y transportadas a grandes distancias en el aire de las cabinas;

la inhalación de gotas más grandes que tienden a caer a menos de un metro de su origen;

la transferencia de gotas pequeñas desde superficies de objetos hasta los ojos o la nariz de individuos susceptibles.

Esta última vía, responsable acaso de hasta un 80 por ciento de las transmisiones de enfermedades infecciosas, puede actuar cuando los pasajeros tocan superficies contaminadas.

Conociendo a fondo los patrones de cómo se pueden transmitir las enfermedades infecciosas de una persona a otra en el ambiente de un avión en vuelo, empresas como Boeing pueden ser capaces de diseñar aviones que protejan mejor de ese riesgo a pasajeros y tripulantes, tal como subraya Vicki Hertzberg, investigadora del equipo, y profesora en la Escuela Rollins de Salud Pública de la Universidad Emory.

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Fagos contra bacterias

 Fagos contra bacterias Fagos contra bacterias

La fagotipia o capacidad de los virus para infectar bacterias se está ensayando para la detección de los patógenos en los alimentos y así se logra su total eliminación.

Fuente: consumer (28 diciembre 2011)

Los fagos, virus que infectan bacterias, son elementos biológicos de gran potencial, sobre todo en la detección de patógenos en alimentos, superficies y medio ambiente. Su uso puede permitir, sin necesidad de cultivo, poner de manifiesto los patógenos, diseñar estrategias para su inactivación y poder aplicarlas a la producción normal. Y todo en tiempo prácticamente real.

Los virus son organismos que no pueden sobrevivir si no es en presencia de células metabólicamente activas. Cuando las células que infectan son bacterias, hablamos de fagos. Éstos pueden ser específicos de algunos microorganismos, hasta el punto que para la identificación o la caracterización de una bacteria se emplean con frecuencia fagos concretos.

La capacidad que tienen virus concretos para infectar bacterias específicas recibe el nombre de fagotipia. Este mecanismo, que va mucho más allá de las infecciones que puedan provocar en animales y personas, está abriendo diversas vías de trabajo en el ámbito alimentario. Una de ellas, de carácter más teórico, es la eliminación de patógenos en alimentos. Otra, más real, es su uso en la identificación de bacterias peligrosas en alimentos o superficies, lo que facilita su rápida detección y la instauración de medidas preventivas.

Fagos y control

Los mecanismos por los que se rige el proceso de fagotipia son conocidos desde hace años. En esencia, comprende cuatro etapas que suelen repetirse en la mayor parte de los casos y que arrancan en la infección de la bacteria por el fago para culminar en la destrucción de las bacterias que actúan como hospedadoras. Previamente, se da la destrucción de los fagos inservibles y la amplificación de los que resultan útiles para el proceso en el interior de las bacterias.

El uso de fagos en tareas de descontaminación de alimentos requiere solucionar problemas biológicos y su adecuación a normas

El proceso se inicia cuando el se aproxima a una bacteria, contacta con su pared, se adhiere a ella y le inyecta su material genético. Como todos los virus, los fagos son partículas que sólo mantienen actividad vital mientras infectan una célula. En su interior, se apoderan de su capacidad metabólica, usándola para su propia reproducción.

Cuando el proceso ha concluido, se rompe la célula, con lo que se liberan copias del virus listas para infectar nuevas células. De esta forma, el proceso avanza hasta que se destruyen todas las células por las que el fago muestra afinidad. Este mecanismo de acción, al menos en teoría, determina que el proceso sea en sí mismo autolimitado, puesto que finaliza una vez se han destruido las bacterias específicas. Cuando se llega al final, las partículas víricas quedan latentes en la matriz sin mostrar actividad infectiva aparente.

Aplicación en la descontaminación de alimentos

La aplicación de este mecanismo a la descontaminación de alimentos está siendo valorada desde hace unos años. Una de las propuestas en las que mayor esfuerzo se está dedicando es añadir fagos a las superficies de trabajo en las que se manipulan alimentos. En este caso, si los fagos se encontrasen con las bacterias a infectar, las atacarían y destruirían, eliminando el peligro de contaminación hacia los alimentos. De la misma forma, en algunos alimentos se podría eliminar un patógeno por simple competencia.

La gran ventaja de un sistema de estas características viene dado por la alta especificidad de los fagos para con bacterias específicas. Debido a ello, es razonable pensar que se eliminarían los microorganismos sin afectar a las células que componen los alimentos o su composición nutritiva. No obstante, existen algunos inconvenientes importantes.

El primero de ellos es de carácter biológico. Hoy por hoy existen dudas acerca del potencial de los fagos para provocar alteraciones en otros microorganismos considerados en principio beneficiosos para los alimentos o la industria de transformación. En particular, este extremo podría perjudicar los alimentos que vayan a ser fermentados, como yogures, quesos o embutidos. Asimismo, está por ver el grado de mutación de los fagos y sus efectos. El fago, como cualquier virus, tiene altas tasas de mutación de su código genético. En la medida que nuevas copias se liberan al medio tras replicarse e infectan otras células, hay que extremar las precauciones ante la aparición súbita de desviaciones en el objetivo del mecanismo de acción.

El segundo inconveniente, tanto o más importante que el primero, es de tipo normativo. Las normas actualmente vigentes en la Unión Europea no permiten el empleo de fagos para este fin. Desde importantes sectores se entiende que su uso puede llevar a una relajación en las medidas higiénicas que deben imperar en las buenas prácticas de fabricación. Si se emplease un sistema de lucha biológica eficaz, y además fuese barato, se consideraría mucho más efectivo y económicamente más rentable que la aplicación de los actuales sistemas de descontaminación. Por tanto, extremar las condiciones de limpieza, desinfección o control de materias primas, podrían pasar a ser considerados objetivos secundarios, con el riesgo que ello implica.

LA DETECCIÓN DE PATÓGENOS

La aplicación de fagos en la detección de patógenos es vista desde diversos sectores como mucho más factible y realista a medio plazo que su uso para la eliminación de microorganismos. En este caso, de lo que se trataría es de crear las condiciones adecuadas para permitir el crecimiento de los microorganismos que se quieran detectar. Cuando las bacterias patógenas se encuentran en fase de crecimiento, se procede a la detección por diferentes sistemas.

El más sencillo es mediante un cultivo comparado. Es decir, a una muestra se le añaden los fagos específicos y a otra no. Las cultivamos en medios específicos y se lee la diferencia, de forma que si el resultado es idéntico, no existe el patógeno, mientras que si es superior en la muestra inoculada se puede confirmar la existencia del peligro.

Este protocolo es sencillo de hacer, pero requiere mucho tiempo (mínimo 48-72 horas) y trabajo. Para solucionarlo, se está trabajando sobre diferentes protocolos. Uno de ellos, desarrollado por el Ministerio de Defensa británico, se basa en hacer una muestra por duplicado. Una de ellas queda como control y a la otra se le añaden los fagos específicos. Tras cuatro horas de incubación, se realiza un análisis de vitalidad celular (control de ATP). Si la muestra con fagos es menos vital que la de referencia el resultado es positivo.


Bibliografía

* Mosier-Boss PA, Lieberman SH, Andrews JM, Rohwer FL, Wegley LE, Breitbart M. 2003. Use of fluorescently labeled phage in the detection and identification of bacterial species. Appl Spectrosc. 57(9):1138-44

* Stewart GS, Jassim SA, Denyer SP, Newby P, Linley K, Dhir VK. 1998. The specific and sensitive detection of bacterial pathogens within 4 h using bacteriophage amplification. J Appl Microbiol. 84(5):777-83

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El cambio climático provoca la reaparición de plagas casi olvidadas

 plagas En este sentido, el presidente de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA), Pedro de Orueta

Fuente: ECOticias (24/02/2012)

La globalización y el cambio climático están provocando la reaparición de plagas «propias del siglo pasado» que se consideraban «extintas» u «olvidadas», según han advertido los expertos del sector, reunidos este viernes en la Feria y Congreso Profesional EXPOCIDA IBERIA 2012.

En este sentido, el presidente de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA), Pedro de Orueta, ha señalado que uno de los problemas es que «la sociedad no tiene la percepción de que existan este tipo de especies», puesto que «muchas ni siquiera se pueden ver».

Por ello, ha destacado la importancia de «sensibilizar» a la población sobre este aspecto, así como de cambiar la imagen que tiene la sociedad de este sector, que ven al colectivo «como fumigadores que sólo se preocupan de acabar con los bichos» sin importarles lo demás. «Cuando en realidad –sentencia De Orueta– se ocupa de proteger el bienestar de las personas con el menor impacto sobre el medio ambiente y la biodiversidad».

LA CRISIS, OTRO DE LOS POSIBLES MOTIVOS

Por su parte, la directora general de ANECPLA, Milagros Fernández de Lezeta, ha apuntado que la crisis «podría ser otro de los factores que haya potenciado la reaparición de este tipo de plagas», al entender que «se ha invertido menos dinero, por ejemplo, en el mantenimiento de instalaciones». En cualquier caso, ha insistido en su intención de «no ser alarmistas», aunque insta a estar «atentos» a cualquier novedad.

Durante esta jornada, que ha reunido a profesionales de la industria del control de plagas de diferentes partes de Europa, se ha presentado un estudio elaborado por ANECPLA –con la colaboración de la Universidad Autónoma de Madrid– que constata un incremento de hasta un 70 por ciento en la prestación de servicios de control de chinches de la cama en los últimos cinco años en España y Portugal.

De esta forma, se pone en evidencia que España «no es ajeno a esta incipiente plaga de ámbito mundial, erradicada en el país hace medio siglo, y que se ha convertido en un daño emergente en Europa y Estados Unidos, así como otros países desarrollados entre los que destaca Australia», según ha señalado la asociación.

Fernández de Lezeta ha insistido en que «los chinches de la cama se han convertido en un problema social» y, debido a la dificultad de erradicación, resulta «imprescindible» que la sociedad tenga la información suficiente para detectarla y prevenirla. Para ello, ha reclamado la colaboración de todos los agentes implicados: responsables de las instalaciones, empresas de servicios y autoridades sanitarias.

LAS CHINCHES SE INSTALAN EN LAS VIVIENDAS

Según este estudio, un 80 por ciento de las empresas relacionadas con el sector asegura haber llevado a cabo servicios de control de chinches de cama durante el último quinquenio. Así, la mayoría de los tratamientos se han llevado a cabo en las viviendas (el 35 por ciento), en los hoteles, hostales y pensiones (el 30 por ciento), albergues (10 por ciento), hostelería (5 por ciento), seguido de residencias de ancianos, transporte público, colegios, guarderías, universidades y centros de ocio.

El incremento de los viajes y el turismo «podrían ser la principal causa de resurgimiento» de esta plaga en concreto. Así lo ha puesto de manifiesto ANECPLA, que destaca que tiene una especial incidencia en Canarias y en la cuenca mediterránea. «El origen podría ser el tránsito de mercancías y equipajes contaminados, la falta de inspecciones, la negación de incidentes y la falta de notificaciones», añade el informe.

Las chinches de la cama son insectos de actividad nocturna que se alimentan exclusivamente de sangre, preferentemente humana, por lo que suelen alojarse en lugares próximos a su fuente de alimentación. Colchones, mesillas de noche, sofás, armarios, ropa de cama o somieres, son un refugio habitual de esta plagaque «produce molestas picaduras y que en los últimos años –tal y como concluye el estudio– se ha convertido de nuevo en un problema social a nivel mundial».

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Identifican una superbacteria de la Leishmania

 Leishmania ¿ Una superbacteria inteligente la Leishmania ? Parece ser que ya existen, a tenor de los resultados de un equipo de científicos del Instituto de Medicina Tropical de Amberes (Holanda), que aseguran haber descubierto un parásito que no sólo ha desarrollado resistencia frente a un medicamento común, sino que al mismo tiempo ha perfeccionado la forma de evadirse de la respuesta del sistema inmune del hombre.

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. (22/12/2011)
Autor: R. I.

Siendo un poco exagerados se podría decir que la propia medicina ha ayudado a crear una superbacteria. Parece que al atacar a la bacteria se refuerza su capacidad para hacer frente a las defensas naturales del hombre. «Hasta donde sabemos, es la primera vez que un organismo con estas capacidades aparece en la naturaleza», dice Manu Vanaerschot, autor del trabajo.

El equipo de Vanaerschot se ha centrado en el parásito Leishmania, un organismo unicelular que ya ha sorprendido a los científicos antes, ya que es un experto en la adaptación a diferentes ambientes. Este parásito causa la leishmaniasis, una de las enfermedades parasitarias más importantes después de la malaria, que afecta a unos dos millones de personas en 88 países – incluidos los europeos – y cada año mata a cincuenta mil de ellos. El parásito se transmite por la picadura de una mosca.

En la India, donde se producen la mayoría de los casos, la enfermedad ha sido tratada durante décadas con compuestos de antimonio. Como era de esperar, el parásito se ha adaptado a la presión constante de los medicamentos. En 2006, el tratamiento se cambió, ya que dos de cada tres pacientes no respondían. Los fármacos de antimonio actúan íntimamente con el sistema inmune humano, lo que probablemente ha facilitado que Leishmania donovani genera un mecanismo de defensa contra ambos. No sólo se ha hecho resistente contra los fármacos, sino también más resistente a la respuesta inmune del huésped.

Aunque no se puede demostrar totalmente -entre otras cosas, porque, obviamente, no se puede experimentar con seres humanos-, todo apunta a que las cepas de Leishmania resistentes no sólo sobreviven mejor en los seres humanos -tienen un mayor fitness- sino que también poseen una mayor capacidad para promover la enfermedad -una mayor virulencia- que las cepas no resistentes.

¿SUPERBACTERIA?

Es la primera vez que los científicos encuentran un organismo que se beneficia de su capacidad de resistencia. Normalmente la resistencia sólo es útil cuando un agente patógeno es atacado por los medicamentos, mientras que el resto del tiempo es perjudicial para el organismo.

Los microorganismos resistentes son un verdadero problema para la salud pública. Cada vez hay más agentes patógenos que se vuelven resistentes a medicamentos y antibióticos. El arsenal terapéutico, para algunos patógenos, ha disminuido tanto que hoy día podemos morirnos de una neumonía.

Por suerte, la resistencia ayuda a los patógenos sólo en un ambiente lleno de fármacos, por lo que su capacidad de diseminación es muy limitada. Pero esta regla, también la quebranta esta cepa de Leishmania: incluso en ausencia de medicamentos, el parásito resistente sobrevive mejor, en vez de empeorar, y es más virulento que el parásito no resistente.

La cuestión es si nuestros medicamentos han creado una superbacteria. Una pregunta legítima, pero este único caso no implica que tengamos que dejar de desarrollar nuevos medicamentos. Al contrario, dicen los autores del trabajo, debemos crear fármacos más nuevos para dar nuevas respuestas a las estrategias de adaptación de los agentes patógenos y, además, debemos proteger a los fármacos, por ejemplo, al usarlos en terapias de combinación. Debemos utilizar con sabiduría nuestros fármacos para reducir al mínimo las posibilidades de los agentes patógenos de que generen la resistencia.

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Leishmania Post sobre las SUPERBACTERIAS

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