Tampoco hicieron falta grande avances médicos en el siglo pasado en Estados Unidos para frenar la fiebre amarilla y la malaria. Una combinación correcta de pesticidas y mosquiteras en las ventanas redujo las infecciones por estas enfermedades.
A pesar de que no fuésemos conscientes hasta hace año y medio de cómo el aire viciado que respiramos puede llegar a enfermarnos, la pandemia puede habernos dado un plan para detener todos los virus respiratorios a la vez: la ventilación.
“Actualmente se está reconociendo que la trasmisión por los aerosoles de enfermedades es más frecuente y abundante de lo que se creía”, explica a El Confidencial la viróloga del CSIC Margarita del Val.
Un claro ejemplo es el editorial que un grupo de expertos en construcción, salud pública y medicina publicaron en ‘Science’ a principios de este año pidiendo un “cambio de paradigma” en torno al aire interior.
Estaba infravalorada la capacidad de las partículas exhaladas por la gente al hablar, toser, reír o gritar; de mantenerse en el aire y contagiar.
La viróloga del CSIC subraya que “antes se pensaba que los aerosoles eran muy pequeños y no entraban tan fácil y rápidamente en la persona receptora, y que no tenía suficiente virus. Pero ahora se conoce que permanecen varías horas en el aire en suspensión y si se multiplica por la cantidad de tiempo exhalando…, pues la trasmisión es mucho más eficaz que una gotita que emites y cae a una superficie, que sería necesario tocarla rápidamente o acercársela a una mucosa para que virus tuviese éxito de enfermar”.
“El tiempo de suspensión en el aire no se conocía y ahora se está reconociendo que hay otros agentes infecciosos de enfermedades respiratorias que también es probable que se extiendan por aerosoles. Por eso la ventilación es muy importante para luchar contra todos ellos”, apostilla la experta.
Asimismo, Del Val recuerda que la ventilación es “muy fácil y muy eficaz”. “Quien haya tenido algún elemento de medida de la cantidad de CO2 que hay en el aire, que es una medida indirecta, habrá visto que solo con la ventilación se mejora la calidad de este. Solo con abrir las ventanas, si es ventilación cruzada, funciona. Y cuando se cierra se pierde. Es una solución sencilla, barata para cuando el tiempo lo permite y podrá ser eficaz frente a muchos agentes infecciosos”, explica la estudiosa de los virus.
Frenar GRIPES, CATARROS y CORONAVIRUS
Las mascarillas y la ventilación han causado que la cantidad de aerosoles en el aire sea menor, que han demostrado que frenan las enfermedades. La viróloga lo ejemplifica con la bajada del número de casos de GRIPES, CATARROS y CORONAVIRUS.
Pero matiza que no está demostrado que sea tan eficaz con los adenovirus (como conjuntivitis o gastroenteritis) y los rinovirus (como el resfriado común). “Lo que si está claro es que sería más fácil controlar muchas de estas enfermedades, bajar el número de casos y la gravedad de otros”, añade.
Asimismo matiza que también es importante saber “cuántas partículas infecciosas tienen que llegar a una persona para que enferme, enferme grave o tenga una patología complicadísima. Eso no lo sabemos y dependerá del estado de las defensas de cada uno. Pero probablemente también dependerá de la dosis de infección”.
La ventilación cruzada (también en coches)
La clave para una buena gestión del aire en espacios cerrados es que la ventilación sea cruzada. Para ello debe haber puertas y ventanas abiertas simultáneamente en lados opuestos de la sala. “No hace falta que sea muy intensa, con una pequeña apertura basta”, señala la viróloga.
Del mismo modo, Del Val destaca que no debemos olvidarnos de la ventilación en los coches particulares; tampoco en taxis y otros transportes VTC.
“Cuando compartimos coche no nos damos cuenta, pero es un riesgo. El aire está saturado con solo cinco minutos de viaje con otra persona. Se satura de agentes infecciosos y estás respirando aire respirado; es como si se bebiese el agua que otro ha utilizado para enjuagarse la boca y eso no se le ocurre a nadie”, desarrolla la experta.
En este sentido, la viróloga lanza un mensaje tranquilizador a la población porque, si se está gestionando de una manera correcta, la filtración “se puede ajustar para que se renueve tanto el aire que la calidad sea suficientemente buena”.
En caso de que no se disponga de un sistema que renueve correctamente el aire en un edificio con ventilación automática o se quiera ahorrar dinero, la viróloga recomienda poner filtros HEPA.
“En cada pasada del aire por el filtro no gasta tanta potencia, ni mucho motor y ni mucha energía. Y aunque una sola pasada no filtre todo el virus, al estar filtrando constantemente, el aire puede estar razonablemente limpio. Por lo tanto recircula una cierta parte del aire y renueva otra”, desgrana.
Las pandemias que están por venir
La experta explica que las pandemias más esperadas que podrían azotar al mundo van a venir por dos vías: respiratorias o por trasmisión por insectos.
“Teniendo en cuenta que son las más probables, si nos quitamos en general agentes respiratorios, bajaremos también la posibilidad de que nos pille otra pandemia como esta”, concluye Del Val.
La reducción del empleo de químicos, se traduce no solamente en la mejora para la salud y la naturaleza sino también en una mayor seguridad y un gran ahorro para los agricultores, viticultores y bodegas.
Por la concentración de Ozono, se consigue agua totalmente pura, rica en oxígeno y desinfectada, con un agua en un alto poder desinfectante.
Agua con OZONO es un desinfectante que tiene una gran capacidad de eliminar todo tipo de virus, bacterias, hongos, levaduras, nemátodos y otros patógenos nocivos.
Gracias a la aplicación del Ozono en el agua se consigue la renovación de los viñedos contaminados por patógenos, se consigue calidad y mejora en suu productividad.
Además Y MUY IMPORTANTE es SIN RESIDUOS
Esta regeneración se puede llevar a cabo con el cultivo instalado, sin que sea necesario arrancar la plantación.
En otros casos, tras la aplicación del tratamiento con Ozono la parcela está lista para su reutilización inmediata, sin que sea necesaria una espera de varios años como ocurre con otros tratamientos.
Gracias al Ozono conseguimos la potabilización, desinfección y oxigenación del agua de riego.
El riego con agua de OZONO, con un alto redox, resultado oxigenación de las raíces, lo que se traduce en una mayor vitalidad y productividad de los viñedos.
Agua con OZONO es AGUA de calidad que favorece el desarrollo del sistema radicular y ayuda a proteger la planta ante agresiones de patógenos.
Todo ello tiene como resultado una sustancial mejora de la calidad de la uva y de la rentabilidad de la explotación.
Otra aplicación del GENERADOR de OZONO para el AGUA es la limpieza y desinfección del sistema de riego, eliminando el biofilm, materia orgánica que se pega al interior de las mangueras y conducciones, que las obstruye.
Sin embargo –habrá quien le encuentre un reverso poético a esto–, para lograr someter a los ciclos, hemos usado tal cantidad de combustibles fósiles que ya no solo los tiempos están cambiando. Las estaciones también. Nuestra pírrica victoria solo ha sido temporal. Temporal, como los que estamos desatando.
No solo hemos diluido los ciclos, digamos, de puertas para dentro, sino que estamos creando un nuevo estado climático caótico que nos va a sorprender con fenómenos meteorológicos cada vez más abruptos, inesperados, potentes y frecuentes.
Es la consecuencia de haber pretendido dominar los ciclos, sin antes comprenderlos.
A la cadena de suministros le está pasando algo que parece que tampoco comprendemos bien. Al principio fueron los microchips. No se producían los suficientes. Las fábricas de coches empezaron a parar algunos días para acomodar su producción. Después, la escasez de chips afectó a la PlayStation 5. Si quieres una nueva, tienes que encargarla y esperar unos meses.
Luego empezaron a escasear –y a aumentar de precio– muchos materiales de construcción: acero laminado, aluminio, cobre, cemento…hasta madera. También faltan ya algunos pigmentos, resinas epoxi y varios tipos de plásticos.
La lista de materias primas que está escaseando es cada vez más larga, y eso empieza a afectar a las materias elaboradas a partir de las materias primas. Faltan recambios para algunos coches, o para bicicletas. Hay ordenadores e impresoras que discretamente han desaparecido del catálogo.
Materias primas que están escaseando es la lista cada vez más larga y eso empieza a afectar a las materias elaboradas a partir de las materias primas
Pero el problema no se acaba en lo más anecdótico: ocurre que algunos alimentos comienzan también a escasear. Que este año la cosecha de trigo en Rusia será mala y el precio del trigo está aumentando. Que falta acero y aluminio para las latas, que los costes de los contenedores, de los transportes marítimos, se han multiplicado por diez o por veinte. Que falta de todo.
Esto no es todo, ojalá. De repente el precio de la electricidad también se ha disparado, las familias y empresas lo sufren. Rápidamente los medios de distracción y los tertulianos han puesto el grito en el cielo, atacando al Gobierno o a las eléctricas, pero –aunque hay responsabilidades compartidas y el pulso del oligopolio a un ejecutivo blando pero que no controlan del todo es evidente–, poco a poco se empieza a escuchar cuál es la causa principal de la subida de la luz: falta gas natural. Y no falta solo en España: falta en toda Europa. Argelia, antaño suministrador fiable de gas a España, ahora solo nos envía menos de la mitad que hace unos años, y las energéticas han buscado gas en otros países. Obviamente, pagándolo a un precio mucho más caro.
Incluso hemos llegado al punto en el cual compañías productoras de fertilizante están paralizando ya algunas de sus plantas en España y Reino Unido debido al creciente precio del gas. Habrá que vigilar bien esto: tras aquella “revolución verde” en la agricultura, que más bien fue negra, color crudo, la cadena alimentaria es absolutamente petrodependiente.
El mundo se ha vuelto loco. Después de la convulsión de la covid, cuando se esperaba la recuperación económica, todo parece irse al garete, así, por las buenas. Sin previo aviso.
¿Sin previo aviso?
En realidad, sí que hubo aviso. Y no uno: muchos. Y no solo recientes, sino algunos que vienen resonando desde hace décadas. Nada de lo que pasa es casual ni del todo inesperado. Se sabía que acabaría pasando. Se sabía, pero no se quería actuar, porque eso implicaba cambiarlo casi todo.
Tantas cosas, que cada gobernante y cada consejero delegado decidió cerrar los ojos y esperar a que el problema se solucionase solo o lo solucionase otro. Tal vez llegara un milagro tecnológico, pensaron. Pero no vino otro que lo solucionase ni se resolvió solo. Y el milagro no llega.
Hace 16 años, en 2005, la producción de petróleo crudo tocó su máximo. Es lo que se conoce como cenit del petróleo convencional, el peak oil del petróleo más versátil y fácil de extraer. Desde entonces, se han introducido un montón de (malos) sucedáneos del petróleo para compensar el estancamiento y posterior caída de la cantidad de petróleo bueno que se producía cada año; así, se empezaron a producir biocombustibles obtenidos a través de cultivos, se extrajeron alquitranes en Canadá y Venezuela para combinarlos químicamente con gas natural y obtener algo vagamente parecido al petróleo.
Por último, se impulsó la locura/burbuja del fracking en los EE.UU. Había que intentar rebañar las gotas dispersas de hidrocarburos degradados que se encuentran en algunas rocas. Todo prácticamente en vano. Estos sucedáneos, los petróleos no convencionales, son demasiado caros de extraer y tratar, y encima no son tan buenos. Algunos no valen ni para producir diésel.
Las compañías petroleras intentaron seguir en el negocio, pero tras años de pérdidas enormes a pesar de que el petróleo se vendía caro, en 2014 decidieron comenzar a arrojar la toalla. No merecía la pena seguir luchando. Desde 2014, las petroleras han reducido un 60% su inversión en la búsqueda y puesta en explotación de nuevos yacimientos.
Ese frenazo tan rápido garantizaba que la producción de petróleo comenzaría a caer en breve, y así ha sido: desde diciembre de 2018 la producción va cayendo, problema que ha agravado en 2020 la covid. Ojo, importante: agravado. No provocado.
Como hemos dicho, este proceso de caída de la producción de petróleo es conocido desde hace décadas, se ha avisado de él con frecuencia. Y ya está pasando, con el carbón, el uranio y, en menor medida, con el gas natural. Hemos topado con los límites de muchos de los recursos naturales esenciales.
Tal y como se avisó ya en 1972. Hemos entrado en el siglo de los límites. Durante décadas, geólogos, ingenieros de minas y científicos de diversos ramos habían advertido sobre la inevitable crisis energética y de materiales que causaría el peak oil. Y no se ha hecho nada. Se ha esperado a que la escasez comenzara a ser notoria.
Falta diésel desde 2015, y por ello, la extracción de minerales y el transporte marítimo se encarecen. Todas las carencias que se van desencadenando se retroalimentan y hacen el problema cada vez más grave: si hay menos plástico y menos cobre faltan cables, y entonces faltan máquinas, que disminuyen la producción de tantas otras materias primas y elaboradas.
Si se extrae y transporta menos hierro por la falta de diésel y el encarecimiento de los portes marítimos, se fabrican menos contenedores y eso hace que los precios del transporte por mar se disparen aún más. El efecto mariposa de la complejidad, dentro de la propia cadena de suministros.
Europa se enfrenta a una crisis de suministro de gas natural en los próximos meses. Motivo: sus dos principales proveedores (Rusia y Argelia) llegaron a su máximo de producción, su peak gas, y su producción ya cae en este momento. Esto encarece la electricidad, pero también la fabricación de cemento, los fertilizantes y un largo etcétera.
Las ramificaciones de la escasez de petróleo y de gas se extienden por todo el tejido industrial y productivo del mundo. Tanto el mundo empresarial como el político asisten aparentemente perplejos, no saben cómo reaccionar. Bueno, algunos en realidad sí saben: la compañía Maersk –el principal operador mundial de transporte marítimo de mercancías- ha multiplicado por 10 sus beneficios en el primer semestre.
Falta diésel desde 2015, y por ello, la extracción de minerales y el transporte marítimo se encarecen. La propia Agencia Internacional de la Energía, el organismo de referencia en su sector, aún no ha anunciado las conclusiones principales de su informe anual cuando falta un mes para su publicación: ni siquiera se han atrevido a abrir la compra previa –que en julio habitualmente ya estaba disponible–, seguramente porque no saben cómo tiene que continuar la historia para resultar creíble.
Todo ello entremezclado además con el enorme reto climático que tantos sustos ha dado ya este verano: olas de calor por todas partes que llevan el termómetro a valores inéditos, incendios que arrasan casi países enteros, DANAS, inundaciones sin precedentes y trombas de agua en medio mundo. Por supuesto también en España. Hasta tornados estamos viendo en algunas zonas del interior de nuestro país. E incluso hemos asistido a un pequeño terremoto dentro del IPCC.
Volviendo a la cruda cuestión de la energía: no se puede resolver la crisis energética y de materias primas con más inversión. El problema es estructural. Los yacimientos han tocado máximos y decrecen inevitablemente. Cada vez costará más obtener petróleo, gas u otras materias primas.
Y como las materias primas ya escasean, no podremos implementar todos esos masivos parques de energías renovables que se proyectan en todas partes al mismo tiempo –presionando más la cadena de suministros–, y que requieren de ese neodimio, plata, disprosio y otros tantos materiales cada vez más buscados.
Además, el abaratamiento de muchos de esos paneles o aerogeneradores (que tienen una vida útil determinada de unas pocas décadas y luego han de ser sustituidos) ha sido posible gracias a la globalización y a las economías de escala. Cuestionable, como mínimo, que se puedan mantener a medio plazo.
Aún tenemos tiempo para hacer preparativos y evitar lo peor. Pero no podemos esperar más, porque de hecho ya llegamos tarde.
Deberíamos dejar de hablar de macroproyectos y tecnofábulas fantasiosas, y centrarnos en cosas más simples e imprescindibles. Garanticemos el suministro de alimentos, garanticemos el agua limpia, aseguremos las necesidades locales, relocalicemos el trabajo, trabajemos con materiales de proximidad y montemos los sistemas locales y resilientes que necesitamos, tanto de producción de energía como de todo lo demás.
Dejemos de encandilarnos con las eternas promesas tecnológicas incumplidas y salvemos lo salvable. Adaptémonos a lo que ha de venir igualmente.
Repensemos el modelo Just In Time, ese modelo basado en la aceleración perpetua y evitar almacenar para ahorrar costes. Asumamos que solo fue posible mientras sobraba de todo. Que nos ha dado problemas durante la pandemia –ahora sabemos bien que las cosas no siempre llegan justo a tiempo– y que su influencia en la escasez creciente también es notoria. Al fin y al cabo, qué era el otoño sino el momento de almacenar para afrontar el duro invierno.
Hemos pasado el verano de nuestra civilización, en el que todo iba cada vez a más y mejor, en el que la abundancia material fue la norma. Como la cigarra de la fábula, no hemos aprovechado la bonanza del verano para hacer acopio para los malos tiempos. Ahora se acerca el OTOÑO de la CIVILIZACION.
El otoño siempre fue una especie de ruptura natural en la cadena de suministros. De repente, pasado el cénit energético del verano, se llegaba a un punto en el que se empezaba a tener menos, y había que adaptarse para afrontar el invierno. Aún tenemos tiempo para hacer preparativos, para tomar medidas adecuadas con determinación, para evitar lo peor. Pero no podemos esperar más, porque de hecho ya llegamos tarde. Estos preparativos tardíos de otoño no serán tan efectivos como habrían podido serlo en pleno verano.
OTOÑO de la CIVILIZACION no es ni más ni menos que nuestro inexorable regreso –en principio lento– a vivir dentro de unos ciclos que nunca debimos dar por vencidos. En tiempos que cada vez serán menos complejos, pero más difíciles, vamos a tener menos energía para aclimatarnos a un invierno profundo que puede durar décadas, incluso siglos. Y ni la primavera ni el siguiente verano aparentemente invencible están asegurados. Habrá que ganárselos.
Benedetti, a su manera, también lo vio venir: aprovechemos el otoño / antes de que el invierno nos escombre […] aprovechemos el otoño / antes de que el futuro se congele / y no haya sitio para la belleza /porque el futuro se nos vuelve escarcha.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya ha marcado un nuevo objetivo de vacunación: alcanzar el 90% de vacunados con la pauta completa, que se conseguirá cuando los mayores de 12 años reciban las dos dosis.
Una meta que, en cambio, no tiene por qué asegurar la erradicación del virus.
Así, la científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa ha asegurado que se van a seguir produciendo picos de contagios y ahora la sexta OLA.
«Las oleadas van a seguir, en cuanto entre un poco de fresco por las noches vamos a empezar a meternos en los interiores y a tener nuevos casos en una nueva ola de otoño», explicó la experta en la programa Al Rojo Vivo de La Sexta. «Creo que va a haber una sexta OLA. El año pasado ocurrió: subieron muy rápidamente los casos al venir los primeros fríos. La pandemia de gripe A nos enseñó exactamente lo mismo», añadió.
Los espacios interiores es una de las mayores preocupaciones de la comunidad científica. Desde que se confirmó que los contagios se producen mayoritariamente por aerosoles, los expertos han trabajando por concienciar a los ciudadanos y autoridades sanitarias a extremar el cuidado en los interiores.
Así, la propia Margarita del Val, junto con centenar de colegas, envío una misiva a comienzos de este año a la Presidencia del Gobierno de España, Gobiernos Autonómicos, y otros cargos públicos con responsabilidades en materia sanitaria; para abordar de forma prioritaria la transmisión de SARS-CoV-2 por inhalación de aerosoles
1. Las mascarillas son clave: los cubrebocas, explican los científicos en la carta, constituyen una de las herramientas de prevención más eficaces.
Por esto, las administraciones solicitan que aumenten la información sobre la eficacia y recomendaciones de uso, la retirada urgente de mascarillas que no proporcionan una protección real (p. ej., de rejilla o semitransparentes, o con ajuste defectuoso) y más información sobre la correcta colocación y ajuste, que son aspectos críticos. Además, entienden que hay que exigir el uso de mascarillas en el interior de lugares de trabajo.
2. Promover la actividad en el exterior: la probabilidad de contagio al aire libre, aseguran los firmantes, es al menos 20 veces menor que en interiores.
Entienden que el Gobierno y las CCAA deberían promover las actividades en el exterior como es mantener abiertos parques y jardines, promocionar actividades al aire libre cuando sea posible, por ejemplo reuniones familiares, de trabajo, colegios…Y, por último, revisar normativa y vigilancia sobre los espacios de terraza con cerramientos.
3. Una correcta ventilación de los interiores: el centenar de firmantes entiende que a ventilación con aire exterior en cantidad suficiente, mediante ventilación natural, mecánica o combinación de ambas, debe instaurarse como una medida imprescindible en todas las actividades que se realicen en espacios interiores de todo tipo, sean públicos o privados.
4. La medida de CO2 es el mejor indicativo para valorar la ventilación: la epístola contempla que la medición de la cantidad de dióxido de carbono en el aire es el mejor indicativo para saber si un espacio está bien ventilado.
«Es la mejor, si no la única, solución tecnológica de bajo coste disponible para verificar en cada momento si la ventilación es suficiente o si es necesario incrementarla«, explican los científicos. «Consideramos necesaria su implantación urgente y generalizada, con medidores fiables (tipo NDIR)», sentencian.
Así, este grupo de científicos pide a las autoridades que hagan un posicionamiento oficial sobre ellas. En concreto, sobre el filtrado de alta eficiencia (los conocidos como filtros HEPA), una solución contrastada para la eliminación de aerosoles respiratorios; y sobre el uso de otras tecnologías, como UV-C, fotocatálisis, ionización, OZONO, etc.
Así, consideran imprescindible implantar de manera generalizada estrategias optimizadas de ventilación con aire exterior, utilizando medidores de CO2 y ventilación continua, cruzada y distribuida.
7. Límites claros de CO2: la misiva dirigida a la autoridades sanitarias insta a que se creen protocolos claros y generalizados sobre las los límites de CO2 y su correlación con las limitaciones de aforo en las empresas.
«En concreto, desde instancias oficiales deberían establecerse como valores de referencia los límites de 700-800 ppm (hasta 1000 ppm si hay filtración suficiente) propuestos en diversos documentos», dicen.
8. Una fuerte apuesta por la divulgación científica: para garantizar que la información científica sobre el Covid-19 llegue de forma correcta a los ciudadanos, los investigadores firmantes platean tres líneas de actuación:
– Generar información de calidad, clara y accesible.
– Difundir, a través de distintos medios (redes sociales, TV, radio, prensa), espacios institucionales donde se expliquen de manera breve y clara las ideas principales.
– Crear infografías que incluyan específicamente la transmisión por aerosoles y medidas de prevención asociadas, para su utilización en infinidad de lugares públicos y privados.
Pero la epidemia continúa y la gente necesita trabajar y estudiar en instalaciones compartidas, moverse y comprar en edificios públicos y comerciales; de la manera más segura posible.
Afirmación de Tarja Takki – Halttunen, vicepresidente de la junta directiva del aire interior finlandés.
El comportamiento de las medidas individuales son muy importantes en este sentido, pero la experiencia muestra que el comportamiento humano tiende a ser alocado.
Urgente y necesario mejorar la seguridad del AIRE de los espacios interiores
SOLUCIóN los sistemas de filtración a través del filtro HEPA que permite reducir el riesgo de infección a través de la ventilación de entrada permanente.
No cabe duda que aumentar la filtración consigue la PURIFICACION del AIRE INTERIOR de los habitáculos del hogar y toda sala pública.
Mantenimiento técnico para asegurar que la PURIFICACION del AIRE funcione bien es indispensable.
En la primavera de este año se realizó un estudio de una serie de instalaciones para analizar el riesgo de exposición viral.
El estudio contempló la tasa de ocupación de las instalaciones, la ubicación de los puesto activos el control del flujo del aire, el nivel de ventilación y la purificación del aire por separado.
Se consiguió que estos recintos estuvieran exentos del riesgo de infecciones por coronavirus, el filtraje del aire continuo a través de filtro HEPA; sustituye las ventilaciones que se recomienda de los recintos cerrados, que son imposibles de practicar en situaciones de temperaturas extremas.
Más del 80% de los hogares japoneses utilizan inodoros eléctricos con bidé integrado, que se descargan automáticamente.
La característica principal es una boquilla del tamaño de un lápiz que sale de debajo del asiento del inodoro y arroja agua para lavar el fondo y limpiar el inodoro.
La boquilla también es autolimpiante y se limpia sola antes y después de cada operación.
En este estudio, los investigadores investigaron la presencia de bacterias multirresistentes recuperadas de las boquillas de chorro de agua de los inodoros eléctricos en una sala de hematología del Hospital de la Universidad Médica de Tokio entre septiembre de 2020 y enero de 2021.
Explica Itaru Nakamura, del Hospital de la Universidad Médica de Tokio en Japón, quien dirigió la investigación.
Si las boquillas de chorro de agua son una fuente de contaminación cruzada por superbacterias en los hospitales, es posible que se necesiten intervenciones adicionales.
Por ejemplo, higiene de manos y protocolos de desinfección de inodoros, para detener el riesgo de transmisión entre los proveedores de atención médica y los pacientes.
P. aeruginosa se encuentra naturalmente en el suelo y el agua dulce, pero también puede prosperar en las superficies húmedas de los hospitales.
Provoca infecciones en los pacientes y pueden convertirse en afecciones potencialmente mortales como neumonía o sepsis.
Debido al uso excesivo de antibióticos, estas bacterias han desarrollado la capacidad de resistir a los medicamentos que antes las mataron.
Las infecciones causadas por la bacteria MDRP son cada vez más comunes tanto en la calle como en los hospitales.
Oxígeno activo es el OZONO, es lo más útil para limpiar y desinfectar el ambiente, del hogar y sitios públicos.
El OZONO limpia, desinfecta y elimina todos los patógenos nocivos del aire, como virus y bacterias; así se crea una gran sensación de bienestar.
Tenemos GENERADORES de OZONO, apropiado a la dimensión y la necesidad del sector (alimentos, hospital, oficina, etc.).
LIMPIEZA y DESINFECCION con OZONO21
Además de usar el OZONO en la desinfección del Aire, también se puede emplear en la desinfección del Agua.
El OZONO ofrece muchas ventajas en cuanto a una mayor capacidad de desinfección global y una más velocidad de procesamiento para la desinfección del agua en comparación con otros medios de desinfección como el cloro y los rayos UV, lo que la convierte en la mejor opción.
Esto permite utilizar el agua ozonizada para la desinfección de nuestro hogar o lugares públicos, ahorrando en productos de limpieza y detergentes.
Con la limpieza y desinfección de OZONO21 como resultado se eliminan todos los VIRUS, gérmenes, moho, verdín, bacterias, … con OZONO.
Son muchas sus aplicaciones desde la lavadora, lavavajillas, como para limpiar cualquier superficie del hogar, sin añadir químicos y cuidando el medio ambiente.
Purificadores de Aire con filtros HEPA
Los purificadores de aire eliminan alérgenos, virus, bacterias y todas las partículas nocivas.
Los filtros HEPA son una malla de fibras que retiene contaminantes y partículas microscópicas, a diferencia de los filtros de membrana.
Impide la propagación de bacterias y virus a través del aire, y se evitan las infecciones.
Su gran eficacia nos asegura la protección de las enfermedades que como el COVID19, se transmiten por el aire.
Apoyo Técnico
Siempre realizamos un estudio del lugar y sector, donde se necesitan generadores de ozono y purificadores de aire
Por los cálculos técnicos y nuestra experiencia, encontramos el mejor sistema de generadores de ozono para satisfacer su necesidad.
Los CIENTIFICOS han subrayado que para minimizar el riesgo de contagio hay que reducir la cantidad de virus presente, en el aire.
Y han corroborado en su informe la acumulación de evidencias científicas que avalan la vía de transmisión del SARS-CoV-2 por aerosoles.
Objetivo principal debe ser reducir al máximo la cantidad de aerosoles exhalados por las personas que se encuentran en un espacio con el aire compartido y que otras personas puedan respirar.
El equipo de investigación está integrado por 16 investigadores de diferentes áreas de la ciencia y de la tecnología.
También forman parte varios catedráticos de economía, expertos en biodiversidad, en inteligencia artificial, matemáticos o especialistas en bioética y derecho.
Los CIENTIFICOS han detallado cómo se consigue reducir la exhalación de aerosoles, reemplazando el aire interior por aire exterior, mediante:
ventilación natural o mecánica,
filtrando el aire, mediante equipos autónomos (los denominados limpiadores de aire como con el OZONO)
o
mediante filtros en el sistema central de aire acondicionado
El equipo especifica que la filtración “es el sistema más eficaz y sin efectos secundarios para la eliminación de virus presentes en el aire”.
Los CIENTIFICOS han insistido en que ni la ventilación ni el uso de las tecnologías de limpieza de aire suplen «en ningún momento» la necesidad de utilizar mascarillas y de respetar la distancia física y las normas de higiene en espacios públicos.
También ha recomendado el uso de sensores de gases que permiten conocer la cantidad de aire exhalado por personas en un espacio interior, que está directamente relacionada con la potencial presencia de virus en el aire.
Son sensores que funcionan «correcta y rápidamente» por lo que su uso en ambientes interiores como: restaurantes, bares, comercios, centros comerciales, gimnasios o aulas, «es muy recomendable para garantizar la calidad del aire tanto para empleados como para clientes”.
¿Por qué? La razón fundamental por la que la pesadilla de la PANDEMIA continúa radica en un hecho clave: no se ha frenado la transmisión.
Con independencia de que este virus surgió ya con muchas papeletas para ser difícil de erradicar, son tres las circunstancias que concurren en esta PANDEMIA que suponen serios problemas para atajarla.
Dos de ellos tienen solución, aunque requieren de voluntad, medios y una eficaz dirección de las medidas de control por parte de los que más saben (que, por desgracia, no suelen coincidir con los que más poder tienen).
El tercero constituye la verdadera amenaza.
Primer problema: la vacunación avanza muy lentamente
La vacunación avanza muy lentamente. En este aspecto, no es suficiente la valoración de los datos aportados por los países occidentales.
El virus no entiende de fronteras ni de rentas per capita y muchos países donde la vacunación es testimonial (por no decir inexistente).
Hay que recordar que estamos ante una PANDEMIA que afecta a todo el planeta.
Si se frena su avance por una parte pero se expande por otras, poco se consigue de una manera global.
¿Cómo solucionamos este primer problema?
Implementando las medidas necesarias para la producción industrial de vacunas, procurando que su distribución y administración se haga de una forma homogénea por todo el planeta y dando prioridad biosanitaria a la vacunación masiva.
Segundo problema: las vacunas no evitan el contagio
Las vacunas nos protegen de una manera muy eficaz del covid-19, contra los efectos derivados de la infección por SARS-CoV-2.
Sin embargo no nos protegen del contagio al 100%
¿Qué significa esto?
Pues que podemos contraer el virus a pesar de estar vacunados y aunque no enfermemos gravemente, continuaremos siendo vectores de transmisión.
A ese respecto, se esperaba una vacuna española del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), pero ahora está sine díe.
¿Cómo solucionamos este segundo problema?
Pues manteniendo las medidas de seguridad a pesar de estar vacunados, escuchando a los científicos y por qué no decirlo, ignorando a los políticos que anteponen el rédito electoral de una noticia no suficientemente contrastada al interés biosanitario de la población.
En un artículo que acaba de publicar la OMS, encontramos la mejor información actualizada para conocer las medidas de salud pública más aconsejables en los diferentes escenarios.
Tercer problema: el virus muta
El virus, como toda entidad biológica, está sometido a la acción de los agentes mutagénicos y evoluciona generando nuevas variantes.
Al respecto, es importante aclarar que tendemos (muy erróneamente) a considerar que toda variante novedosa es más infectiva, más virulenta (es decir, con más capacidad de generar patologías) y más contagiosa que las anteriores.
Eso es radicalmente falso.
Los virus del grupo del SARS-CoV-2, son especialmente negligentes a la hora de hacer copias de su material genético mutan muchísimo.
La inmensa mayoría de estas mutaciones o bien acaban siendo letales para el propio virus o bien no suponen un peligro adicional para nuestra especie.
El problema radica en que, al estar el virus tan extraordinariamente diseminado y tener una tasa de replicación tan alta, las posibilidades de que entre la inmensidad de variantes que se generan haya una especialmente peligrosa para nuestra especie se multiplican exponencialmente.
Las últimas variantes genómicas aparecidas del SARS-CoV-2 las actualizó el ECDC (European Centre for Disease Prevention and Control).
Las agrupó en cuatro categorías:
1. Variantes preocupantes (VOC, de variant of concern), donde se sitúan las más conocidas, las dos subtipos de Alfa (Reino Unido), la Beta (Sudáfrica), la Gamma (Brasil) y la especialmente preocupante variante Delta (India).
Sus propiedades genómicas, la evidencia epidemiológica y/o los datos obtenidos in vitro han supuesto un impacto significativo en la transmisibilidad del virus, su severidad y/o la inmunidad adquirida por la administración de vacunas anteriores a su aparición.
2. Variantes de interés (VOI, de variant of interest), donde se sitúan las variantes Eta (Nigeria) Theta (Filipinas), los tres subtipos de Kappa (India) y la Lambda (Perú).
Estas variantes podrían suponer un impacto negativo pero los datos aún son insuficientes para afirmarlo de una forma rotunda.
3. Variantes bajo supervisión. Son un total de 21 variantes cuya reciente descripción hace prematuro aportar datos relevantes sobre sus características.
4. Variantes descatalogadas. Los dos subtipos de variante Épsilon (USA) se han incluido en esta categoría al no estar ya circulando, haber estado circulando durante mucho tiempo sin ningún impacto en el situación epidemiológica general y/o no estar asociadas con ninguna propiedad preocupante.
Los problemas de las variantes
La aparición continua de variantes supone dos tipos de problemas muy diferentes y muy preocupantes:
1. Problemas a nivel individual. Las VOC llevan consigo un impacto significativo en la gravedad de las patologías desarrolladas por los infectados no vacunados.
Afortunadamente, en la mayoría de los vacunados las infecciones cursan de una forma leve o asintomática, aunque con síntomas persistentes.
Por tanto, y a este respecto, el mensaje a la población sigue siendo el mismo: hay que vacunarse sí o sí.
2. Problemas a nivel poblacional. Estas variantes también implican un impacto significativo en la transmisibilidad, lo que supone un duro revés para atajar la expansión del virus y el control de la situación epidemiológica.
A eso se le suma el que no todos los tipos de vacunas protegen de igual forma frente a los diferentes tipos de variantes, por lo que puede que nos veamos en una situación de revacunación constante hasta que se encuentre la forma definitiva de atajar el covid.
En cualquier caso, es fundamental tener una idea de cómo está cambiando el virus porque, como afirma Massimo Palmarini, director del Medical Research Council–University of Glasgow Centre for Virus Research, la integración de los datos epidemiológicos con los experimentales obtenidos en los laboratorios será clave para poder predecir lo que hará el virus y poder adelantarnos a sus acciones.
Mientras tanto, tendremos que acostumbrarnos a estar un poco como Bill Murray en Atrapado en el tiempo, aunque sustituyendo esa monada de marmotita por este espantoso y cansino virus.
Dicho informe señala que esta futura NUEVA VARIENTE podría llegar a provocar la muerte de una de cada tres personas contagiadas, según recoge el diario Daily Star.
En concreto, el estudio realizado por expertos británicos explica que esta nueva variante del coronavirus, que aún no ha sido bautizada con ningún nombre, podría causar una tasa de mortalidad del 35%, una cifra que la situaría en los niveles de letalidad del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS).
«Aún no hemos derrotado al virus»
Esta revelación ha traído consigo que voces relevantes de la política del Reino Unido hayan vuelto a insistir en que la pandemia de la COVID-19 todavía está lejos de acabar, debido a la capacidad para mutar del virus y a la imposibilidad de que los ciudadanos de todo el mundo sean vacunados de manera inmediata.
«Las recomendaciones y comentarios hechos por el SAGE nos llevan a la simple realidad: que aún no hemos derrotado este virus», afirmó la política británica Philippa Whitford en declaraciones que recoge el diario Daily Mail.
“A menos que haya un rápido aumento en la producción mundial, mediante el intercambio de conocimientos y tecnología, simplemente no será posible vacunar al mundo y poner fin a la pandemia», añadió.
Esta información ha sido revelada en un momento en el que el impacto de la variante Delta sigue creciendo en todo el planeta.
Así lo advirtió el pasado viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS), y detalló que los contagios se duplicaron en el último mes en cinco de sus seis regiones geográficas impulsados por esta cepa.
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