Microorganismos en alimentos no todos son iguales

Microorganismos en alimentos no todos son igualesMicroorganismos en alimentos no todos son iguales

Bacterias, virus, hongos o levaduras actúan de forma distinta, atacan a alimentos diferentes y tienen una capacidad de infección desigual

Los Microorganismos en alimentos son seres vivos microscópicos capaces de desarrollarse y multiplicarse en un medio que reúna las condiciones adecuadas.

Se hallan en el suelo, en las plantas, en el aire, en los organismos vivos o en el agua. Los alimentos constituyen un medio idóneo porque les proveen de los nutrientes y la humedad que necesitan para crecer. La palabra «microorganismo» hace referencia a su tamaño, que es microscópico y exige el uso de instrumentos adecuados (microscopios) para observarlo.

Fuente: consumer (15 de abril de 2010)
Por MAITE PELAYO

Los Microorganismos en alimentos o microbios son demasiado pequeños para que se perciban de forma clara a simple vista. Si un objeto tiene un diámetro inferior a 0,1mm, el ojo humano no lo percibe. Incluso en un objeto 10 veces mayor se apreciarían muy pocos detalles.

Las bacterias son uno de estos seres microscópicos. La mayoría prefiere vivir en medios templados, húmedos y que no sean demasiado ácidos ni salados. Pero algunas viven en todo tipo de espacios.

Unas necesitan oxígeno (aerobias) y se desarrollan en la superficie de los alimentos. Otras prefieren ambientes sin oxígeno (anaerobias) y se desarrollan en el interior de latas o carne. También las hay que varían sus necesidades, en función del entorno (con o sin oxígeno).

Se diferencian, según su comportamiento frente a las personas, en tres grupos:

• La mayoría de las bacterias son inofensivas e incluso útiles porque originan los sabores y aromas de ciertos alimentos: queso, yogur, embutidos, etc. También forman parte de algunos órganos, como la flora del intestino que, además de protegerlo, ayuda en sus funciones.

• Otras son perjudiciales, provocan alteraciones en los alimentos y los hacen inadecuados para su consumo: causan la putrefacción de carnes y pescados o leche agria. Son las denominadas alterantes, que estropean el alimento y limitan, con la ayuda de reacciones físico-químicas, la vida útil del producto.

• Las patógenas, con capacidad para provocar enfermedades, constituyen un pequeño grupo.

Estos Microorganismos en alimentos no ocasionan alteraciones ni transformaciones del alimento (aspecto, color y sabor normales), por lo que su presencia es difícil de detectar. Se desarrollan a temperaturas templadas (corporales) y, una vez dentro del organismo, se reproducen y generan infecciones o elaboran toxinas. Algunas participan en ambos procesos, de ahí que se hable de toxiinfecciones alimentarias.

Los mohos y microorganismos en alimentos

Los hongos sí se aprecian sin necesidad de utilizar un microscopio. En el alimento, forman una masa esponjosa que se extiende de forma rápida. Prefieren ambientes templados y húmedos, pero son poco exigentes y muy adaptables, por lo que se hallan en muchos alimentos, sobre todo, frutas, verduras, pan húmedo, quesos y mermeladas abiertas.

Como las bacterias, se diferencian, según su comportamiento, en tres grupos:

• Útiles: proporcionan sabores y aromas a ciertos quesos (roquefort, camembert).

• Perjudiciales: alteran los alimentos (reblandecimiento y manchas algodonosas).

• Patógenos: algunos crean sustancias tóxicas (micotoxinas) que pueden penetrar en el alimento y dañar el organismo. Es el caso de las aflatoxinas producidas por «Aspergillus flavus» en cereales y frutos secos almacenados en condiciones inadecuadas con altas temperaturas y humedad.

Las levaduras, a pesar de ser hongos microscópicos, se detectan en muchos casos por la formación de burbujas de CO2 y un ligero olor a alcohol. Necesitan azúcar y humedad para sobrevivir, algunas resisten la ausencia de oxígeno y concentraciones altas de sal.

Se diferencian en dos grupos:

• Útiles: agentes gasificantes en los procesos de fabricación de pan y cerveza o en la producción de vino.

• Perjudiciales: alteran productos ricos en azúcar (frutas, mermeladas y zumos), ya que los fermentan y generan alcohol y gas. Alteran también encurtidos y zumos ácidos.

Virus, los más pequeño

Otros Microorganismos en alimentos capaces de crear problemas de salud relacionados con los alimentos son los virus. Son la forma más pequeña de vida y son tan simples, que se adaptan a condiciones extremas, adoptan formas de vida latente capaces de aguantar mucho tiempo hasta encontrar un entorno óptimo de desarrollo

Su tamaño, entre 10-300 nanómetros (millonésima parte de un milímetro), les convierte en «los hermanos pequeños» de las bacterias, de alrededor de 1 micrómetro, que equivale a 1.000 nanómetros.

Necesitan tejidos vivos para crecer y, por tanto, no tienen capacidad para desarrollarse en los alimentos. Las temperaturas de almacenamiento no influyen, pero pueden ser el medio de transporte hasta el cuerpo humano, como en el caso de la hepatitis infecciosa. Se transmiten a través del agua y de moluscos filtradores. Los virus son siempre patógenos, ya que son parásitos celulares.

Aunque menos frecuentes, algunas algas microscópicas contaminan los alimentos y generan biotoxinas que se acumulan en los organismos marinos, sobre todo, por ingestión del fitoplancton que las contiene.

Es el caso de las temidas mareas rojas, formadas por microalgas capaces de producir ácido domoico (DA), una potente biotoxina que provoca trastornos gastrointestinales, neurológicos y, en casos severos, la muerte.

Enterobacterias

Muchas partes del cuerpo humano contienen Microorganismos en alimentos (boca, nariz, orejas, pelo, uñas, heridas e intestinos). A menudo, las bacterias que provocan enfermedades son de origen intestinal, son las llamadas enterobacterias. Este grupo congrega muchas de las bacterias más conocidas: salmonella, shigella, yersinia y E.coli

Se multiplican en el intestino, a partir del cual recontaminan el medio mediante las heces e infectan de nuevo en un ciclo fecal-oral. Elevados recuentos de enterobacterias en alimentos o aguas indican fallos en el proceso de producción o conservación, ya que estos Microorganismos en alimentos se eliminan con tratamientos térmicos o de clorado.

La contaminación microbiológica por bacterias es la causa más frecuente de problemas sanitarios en alimentación. Es aquí donde la actuación del manipulador tiene una importancia decisiva. Las bacterias y, en general, todos los Microorganismos en alimentos, pueden estar presentes en el propio alimento crudo de forma natural (carnes frescas, pescados y mariscos, huevos, verduras…) o llegar hasta él por contaminación cruzada (mediante contacto directo o indirecto, a través de cuchillos o trapos de cocina), a partir del polvo, tierra, animales y a través del manipulador.

BACTERIAS COLIFORMES

Consideradas como indicadores analíticos de contaminación fecal en controles de agua de consumo, las bacterias coliformes son más resistentes en el medio acuático que las enterobacterias patógenas. Su presencia se relaciona con contaminación fecal y un elevado recuento es proporcional a su nivel de gravedad. Por el contrario, su ausencia es indicativa de buena calidad microbiológica en el agua. Pero no todos los coliformes son de origen fecal. Este motivo ha llevado al desarrollo de pruebas de determinación de coliformes totales y coliformes fecales de origen sólo intestinal. Esta diferenciación precisa, con un mínimo margen de error, si la contaminación de la muestra analizada es de origen fecal por conexiones con aguas negras.

En otros alimentos, como los platos preparados, los coliformes se utilizan como parámetro indicativo de la calidad higiénico-sanitaria del producto, en especial, en su proceso de elaboración. Debido a la limitada supervivencia en estos medios, su presencia es indicativa de contaminación fecal reciente. Por otra parte, puesto que estos Microorganismos en alimentos se eliminan a través de tratamientos de higienización (pasteurización, esterilización…), alimentos como la leche confirmarán si este proceso se ha realizado de forma correcta y si no hay una recontaminación posterior.

PRIONES

De tamaño mucho más pequeño que los virus, los priones no son Microorganismos en alimentos, sino moléculas de naturaleza proteica presentes en todos los vertebrados superiores. Si se alteran, causan enfermedades espongiformes, como el mal de las vacas locas. Son agentes transmisibles no convencionales, capaces de multiplicarse e infectar otros organismos. Pueden adquirirse a través de alimentos cárnicos procedentes de animales infectados y provocar la enfermedad tras un periodo de incubación de hasta 10 años.

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Las setas cultivadas con laurel y eucalipto cambian de sabor

 setas cultivadas Las setas cultivadas sobre residuos de laurel y eucalipto cambian de sabor y ligeramente de color y, en el caso de los cosechados con laurel, además son de mejor calidad

Así lo demuestra un estudio sobre las SETAS CULTIVADAS realizado por investigadores argentinos, algunos adscritos a la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

El objetivo, aprovechar los residuos que genera la industria de aceites esenciales.

Fuente: Sinc (01/04/2010)

“Un panel de expertos ha confirmado que los hongos que hemos cosechado sobre residuos de laurel y eucalipto presentan un color marrón, un sabor a ‘hongo’ y una gomosidad superior a la de los cultivados con métodos tradicionales”, explica Alejandra Omarini, primera autora del estudio, e investigadora recién incorporada al Grupo de Investigación de Genética y Microbiología de la UPNA.

El objetivo de la investigación, que este mes publica el International Journal of Food Science & Technology, era evaluar el uso de residuos procedentes de la industria de aceites esenciales para producir hongos comestibles. Al hacerlo los científicos han comprobado que los desechos de laurel y eucalipto cambian los atributos sensoriales de las setas.

Como apenas existe información sobre la evaluación sensorial de hongos comestibles, el equipo organizó a un panel de expertos para determinar y comparar los atributos de dos especies: Pleurutus ostreatus, la segunda seta más cultivada y consumida en el mundo, y Polyporus tenuiculus, un hongo silvestre comestible que potencialmente se podría producir con fines comerciales.

Por primera vez este grupo de expertos ha confirmado que, aunque se cultiven en los sustratos habituales, estas dos especies se diferencian “claramente” por sus atributos sensoriales. Los expertos percibieron que Polyporus tenuiculus tiene valores superiores en la intensidad del sabor “cereal”, color, dureza, fibrosidad, y gomosidad respecto a Pleurutus ostreatus. Ésta última presenta un sabor ácido y una sensación picante únicos”, según los científicos.

Los investigadores cultivaron las setas en sustratos generados con los restos que quedan tras extraer los aceites esenciales del laurel y el eucalipto, además de emplear residuos agrícolas (paja de trigo).

El residuo de laurel fue el mejor, ya que no sólo el cultivo tuvo buenos rendimientos, sino que produjo hongos de mejor calidad, según confirmó el panel de expertos.

Los “jueces expertos” dictaminaron que en las setas cultivadas con eucalipto y laurel se incrementa la intensidad del color marrón, el gusto ácido, el sabor característico a “hongo” y la gomosidad, aunque percibieron una menor intensidad del gusto amargo y de la dureza.

El estudio se realizó en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de General San Martín (Argentina).

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Envases AROMATICOS SENSACION de saciedad

Envases AROMATICOS SENSACION de saciedadNuevos envases aromáticos contribuyen a crear sensación de saciedad.

Compel Aroma realiza un estudio con el objetivo de establecer una relación entre los aromas de los alimentos y la sensación de saciedad del consumidor.

Fuente: ainia (2 abril 2010)

La industria alimentaria lleva ya algún tiempo buscando ingredientes y fórmulas que permitan renovar los productos del mercado, ofreciendo una garantía de calidad y algún beneficio para la salud del consumidor. En este aspecto la industria ha avanzado mucho en el uso de técnicas de microencapsulación de algunos compuestos para enriquecer los alimentos con fibra, calcio, etc.

La empresa Compel Aroma ha sido pionera en la microencapsulación de aromas para mejorar simultáneamente el producto y su envase.

Recientemente han realizado un estudio con el objetivo de establecer una relación entre los aromas de los alimentos y la sensación de saciedad del consumidor.

Para el desarrollo de este estudio se han utilizado muestras de un producto lácteo líquido, que se han sometido a una tecnología de diseño factorial aleatorizado, cruzado, estableciendo un control con una muestra referencia de placebo. Los resultados indican que la percepción de la sensación de saciedad puede aumentar variando la cantidad de aroma que se libera del producto durante su consumo.

Con estos resultados los investigadores de la empresa Campel Aromas, han utilizado técnicas de microencapsulación para encapsular aromas, añadiendo distintos grados de sabores FDA durante la elaboración.

El resultado final es un envase aromático que contribuye enormemente al aroma y al sabor del alimento.

Esta tecnología, aplicable a bebidas y sólido, potencia el sabor del alimento y origina una amplia olfacción retro-nasal que aumenta la sensación de saciedad tras la ingesta del mismo.

De manera adicional el estudio demuestra la importancia del aroma en los productos alimenticios, y pone de manifiesto que los aromas originan un recuerdo mucho más memorable que lleva al consumidor a establecer un vínculo emocional con el producto, y que esto puede desembocar en una cierta fidelidad/preferencia por el mismo.

Estos nuevos envases ofrecen una gran oportunidad a las empresas del sector, que tienen así la posibilidad de variar la oferta de sus productos con una fórmula mejorada. De manera adicional, estos productos pueden enfocarse a ayudar al consumidor que tienen problemas de peso o que necesita controlar su dieta, lo cual le proporciona un valor añadido.

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MENU sin riesgos para muchos comensales

MENU sin riesgos para muchos comensalesMENU sin riesgos para muchos comensales

La planificación, la compra y la preparación del MENU son momentos claves para reducir el riesgo de intoxicaciones alimentarias

Las fiestas o celebraciones son ocasiones pensadas para la diversión y el encuentro con amigos o familiares.

Sin embargo, cuanto mayor es el número de comensales, mayor es la cantidad de comida que se necesita y más elevado es el riesgo de que aparezcan «invitados» no deseados que originen enfermedades de transmisión alimentaria, aunque la mayoría sean de carácter leve.

Para evitarlo, es primordial seguir con rigurosidad las normas básicas de manipulación e higiene alimentarias y no subestimar otros pasos previos como la planificación del MENU, el momento de la compra, el transporte de los alimentos, la preparación y el tratamiento de la comida que sobra.

Fuente: consumer (24 de marzo de 2010)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Los más «expertos en los MENUS» y hábiles cocineros, acostumbrados a preparar comidas familiares, también pueden sentir cierto temor al cocinar para muchos. ¿Se tendrá el suficiente espacio para almacenar toda la comida? ¿Cómo se mantendrán los alimentos fríos? ¿Cuándo estarán cocidos? ¿En qué momento se deben servir para que no transcurra mucho tiempo desde que se han elaborado?. La comida, además de ser un deleite para el paladar, se puede convertir en causa de enfermedad. Frutas, hortalizas, carne, pescado, vegetales o leche se transforman en vehículo de transmisión de bacterias patógenas que afectan a la salud humana. Evitar que se desarrollen requiere ciertas pautas de manipulación y elaboración de los platos, de especial importancia si se celebran fiestas con un elevado número de comensales.

La planificación, clave en cada MENU

El reto de un encuentro doméstico de esta naturaleza es doble: deleitar a los invitados con un MENU atractivo y sabroso y que este placer no se empañe por el desarrollo de bacterias indeseadas («Salmonella», «E.coli» o «Listeria monocytogenes», entre otras) que provocan una intoxicación alimentaria.

Algunas pautas antes de empezar a trabajar ayudarán a que la celebración con un gran MENU sea exitosa:

• Planificar la cantidad de alimentos necesaria.
• Conocer sus puntos débiles y cómo crecen las bacterias en ellos.
• Mantener una adecuada higiene personal.
• Evitar la contaminación cruzada.
• Tener en cuenta parámetros como el tiempo y las temperaturas.
• Almacenar de forma correcta las sobras de los alimentos.

La planificación de la comida para el MENU que se servirá y el momento de la compra son dos aspectos fundamentales. Elaborar una lista con todos los alimentos necesarios y las cantidades calculadas simplificará la tarea de hacer la compra. También es fundamental prever la cantidad de comida para el MENU que se preparará y comprobar que se dispone de los electrodomésticos necesarios para cocinarlos (horno o microondas) y para mantenerlos refrigerados y congelados. En el momento de la compra, deben adquirirse en último lugar los alimentos que requieren refrigeración, que se trasladarán en bolsas isotérmicas para mantener la temperatura adecuada hasta llegar al domicilio.

En el carro de la compra no se mezclarán carnes, pescados o mariscos crudos con otros alimentos y se rechazarán productos cuyo envase tenga golpes, esté oxidado o roto. El transporte de la compra a casa debe hacerse con la mayor brevedad posible para que no se rompa la cadena de frío. Los alimentos que se tengan que refrigerar se ordenarán en el frigorífico de manera que el aire circule entre ellos.

La preparación del MENU

En toda preparación debe tenerse en cuenta la antelación y no exceder los tiempos mínimos considerados seguros. Es preferible que transcurra poco tiempo entre la elaboración de la comida y el momento de servirla, ya que se reduce el riesgo de propagación de patógenos.

Los productos que requieren refrigeración, como ensaladas, deben servirse en el último momento. Si se opta por platos elaborados con microondas, una manera rápida de cocinar los alimentos, es fundamental utilizarlos de forma correcta para evitar cocciones irregulares. El principal riesgo es que el alimento quede cocinado parcialmente o que no se llegue a 75ºC, la temperatura óptima para la eliminación de patógenos (las bacterias mueren cuando los alimentos alcanzan una temperatura interna adecuada).

Trucos como cortar el alimento en pedazos, cubrirlo con una tapa para microondas o revolverlo mientras se cocina, garantizan una completa cocción en este electrodoméstico. Por otra parte, si se utilizan tablas de cortar, deben lavarse bien o no usarlas en caso de que estén desgastadas o tengan grietas difíciles de limpiar. Así se minimiza de manera sustancial el riesgo de las temidas contaminaciones cruzadas. Si algunos alimentos se trasladan de una casa a otra, deben guardarse en envases preparados para ello, que mantengan la refrigeración o la temperatura más alta, según sea el caso.

Los últimos pasos del MENU

Si los alimentos como huevos, carne o aves, durante la sobremesa, se han expuesto a temperatura ambiente durante más de dos horas, deben descartarse porque el riesgo de que hayan proliferado patógenos es elevado.

Otras preparaciones como galletas, pan o frutas enteras pueden conservarse en el refrigerador o en la despensa en envases adecuados. La refrigeración se hará en recipientes poco profundos. Los huevos duros pueden mantenerse una semana en el refrigerador; la mayonesa comercial, tras su apertura, se mantiene unos dos meses; y las ensaladas con huevos, pollo, jamón o atún, de tres a cinco días.

COMIDAS PREPARADAS de un MENU

Cuando se celebra una gran fiesta en casa, es posible disponer de un MENU adecuado sin necesidad de ponerse el delantal. Las empresas de catering preparan comidas listas para consumir.

Son servicios pensados para un grupo numeroso de comensales y, por tanto, disponen de las herramientas (utensilios, envases herméticos que conservan el calor o la refrigeración…) que garantizan un servicio de calidad. Dotadas de personal formado, como son los manipuladores de alimentos, son una opción segura si se mantienen las medidas de manipulación óptimas, no sólo en la empresa, sino una vez que los productos han llegado a casa.

En algunos casos, el riesgo surge en el camino y cuando los alimentos han llegado al destino. El tiempo que transcurre hasta que se consume la comida debe reducirse lo máximo posible. Es recomendable ayudarse de un termómetro para comprobar que se mantiene a la temperatura adecuada. Además, las empresas están obligadas a guardar una muestra de los alimentos que sirven para analizarlos en caso de que se detecte una intoxicación alimentaria.

ALIMENTOS DE MAYOR RIESGO en un MENU

Los patógenos responsables de intoxicaciones alimentarias crecen de forma más fácil en unos alimentos que en otros:

• Carne.
• Aves de corral, como pollo y pavo.
• Productos lácteos.
• Huevos.
• Mariscos.
• Pastas cocinadas.
• Ensaladas preparadas.

Debe tenerse especial cuidado con los alimentos que utilizan el huevo crudo, como la mayonesa casera. Además, las bacterias que contienen las cáscaras de huevo pueden contaminar el alimento y causar intoxicación.

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Calidad del JAMON serrano

JAMON serranoCaracterización de los hongos para mejorar la calidad del JAMON serrano.

Dos empresas de productoras de JAMON curado han llevado a cabo un estudio de investigación con el objetivo de identificar qué especies de hongos participan más activamente en el proceso de curación del JAMON, y secuenciar su genoma.

Fuente: ainia (24 marzo 2010)

El JAMON serrano es uno de los productos más característicos de la gastronomía española, y está presente en muchos de nuestros platos y comidas. Este producto se presenta en el mercado con certificaciones de calidad muy distintas, dependiendo del proceso de elaboración que se siga.

Uno de los jamones más reconocidos es el JAMON con Denominación de Origen de Teruel, característico por el cuidado de todos los factores influyentes en el proceso de elaboración, que consta de 4 fases. En las dos últimas fases tienen lugar procesos bioquímicos: lipolíticos, oxidativos y proteolíticos, que desarrollan ciertas especies de hongos presentes de manera natural en el JAMON. Estos procesos determinarán el aroma, textura y sabor del producto final.

Dos empresas de productoras de JAMON curado, situadas en Mora de Rubielos y en la Puebla de Valverde, en colaboración con el Instituto de Diseño, Innovación y Tecnología de la Universidad CEU, han llevado a cabo un estudio de investigación con el objetivo de identificar qué especies de hongos participan más activamente en el proceso, y secuenciar su genoma.

Para llevar a cabo el experimento se han utilizado muestras de JAMON en las distintas fases de elaboración y muestras de ambiente de las cámaras de secado y envejecimiento donde se procesa el JAMON. Para la identificación de los hongos se han empleado técnicas moleculares avanzadas (PCR), que permiten identificar las especies en tan solo unas horas.

La identificación de especies permitirá la inoculación de los hongos más beneficiosos para el proceso de elaboración en la superficie del JAMON, y esto a su vez permitirá ejercer un control más riguroso de cada una las fases de elaboración y obtener así un producto final de mayor calidad.

Además la continuación de este estudio pretende abarcar la identificación de las funciones que desempeña cada especie durante el proceso.

De esta forma muchas empresas del sector, que han mostrado ya su interés en aplicar estos avances a su producción, podrán ofrecer al consumidor un producto natural y tradicional, elaborado con un método totalmente artesanal, pero con propiedades organolépticas sensiblemente mejoradas.

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JAMON serrano JAMON y JAMON

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Vertidos en el mar Islas de basura y plástico

 Vertidos en el mar Vertidos en el mar Islas de basura y plástico

El creciente volumen de residuos de plástico vertidos al mar pone en peligro la vida de los peces, su crecimiento y su alimentación, lo que podría repercutir en la cadena alimentaria

Fuente: consumer (12 de enero del 2010)

El mar es el último gran contenedor en el que se mezclan los residuos, muchos de ellos plásticos, que por una razón u otra han eludido su destino prefijado. Recipientes o bolsas que deberían formar parte del proceso de reciclaje forman en el mar grandes islas de basura que perturban el ecosistema.

El problema ha adquirido un cariz nuevo desde que se ha descubierto que las grandes corrientes oceánicas, conocidas como giros, arrastran las basuras hasta acumular grandes extensiones de residuos, fundamentalmente plásticos. El primer hallazgo se detectó hace 12 años, cuando se descubrió una gran isla de plásticos en el Giro Central del Pacífico Norte. Se trata de una gran corriente oceánica que circula en el sentido de las agujas del reloj y que forma una espiral lenta entre la costa oeste de Norteamérica y las costas de Japón. Y la basura que entra en ese inmenso remolino queda atrapada.

Gran parte de estos residuos son pequeñas partículas de plástico que, como si fuera confeti, se mezcla con el zooplancton, de manera que los peces los ingieren junto con el plancton. El inconveniente es que muchos contaminantes que no se disuelven en el agua (como los PCB o el DDT) pueden ser absorbidos por los plásticos que, a su vez, son ingeridos por los peces y, a través de ellos, entrarían en la cadena alimentaria.

Un problema que crece

Esta isla de basura, también conocida como sopa de plástico no es visible desde aviones o satélites porque gran parte de los residuos se hallan bajo la superficie del mar, razón por la que las estimaciones de su tamaño varían; desde los 700.000 kilómetros cuadrados hasta los 15 millones de kilómetros cuadrados, dos veces el tamaño de los Estados Unidos. Varios datos dan cuenta de su impacto.

En 1999 un estudio realizado por la fundación Algalita, cuyo fundador descubrió la isla de basura, reveló que había más de 334.000 pedazos de plástico flotante por cada kilómetro cuadrado de océano y se registraron seis kilogramos de plástico por cada uno de plancton, el alimento básico de muchos de los organismos marinos. Se descubrió además que numerosos peces tenían plástico en sus estómagos: un ejemplar de Medregal había ingerido hasta 84 piezas de plástico en su estómago. Y una expedición realizada por un periodista hace apenas unos meses, financiada en parte por ciudadanos a través de Spot.us, descubrió que las muestras de agua transportaban dos veces más residuos plásticos que en 1999.

Las estimaciones sobre el tamaño de la isla de basura van de los 700.000 kilómetros cuadrados de superficie cie a los 15 millones de kilómetros cuadrados

Pero, ¿de dónde proceden los residuos? Se ha calculado que el 20% de lo que se halla en el mar proviene de los residuos desechados por barcos, y el resto de las costas. En el mundo se producen 100 millones de toneladas de plástico cada año y de ellas alrededor del 10% terminan en el mar. La producción de plástico se inició a gran escala en la década de los 50, así que todo el plástico acumulado en el medio ambiente se inició hace 50 años. Si se tiene en cuenta que este material puede durar cientos de años, se adivina las dimensiones que puede alcanzar el problema si no se pone freno.

En cuanto a las partículas de plástico tipo confeti, los tamaños varían: desde las de más de 5 milímetros de diámetro hasta las micropartículas. Su origen son piezas de plástico fragmentadas, pero también las micro partículas de polietileno que incorporan algunos jabones faciales y corporales con efecto exfoliante. Trabajos muy recientes, como el publicado el pasado mes de agosto en la revista Marine Pollution Bulletin y realizado por investigadores de Nueva Zelanda, alertan de ese riesgo creciente. Esas partículas que se incorporan a los productos cosméticos, que pueden ser del tamaño de menos de 100 micrones (o de menos de 0,1 mm de diámetro), no son retenidas por las plantas depuradoras y acaban en el océano con una gran probabilidad de ser ingeridas por los peces.

En el año 2004, un trabajo de la Universidad de Plymouth (Reino Unido) estudió las muestras de agua y de sedimentos de 18 regiones de la costa británica, así como el plancton y los organismos recogidos en Escocia e Islandia. Todas las muestras contenían fragmentos microscópicos de plásticos, incluyendo nylon, polietileno y poliéster. Las partículas más pequeñas que podían detectar eran de 20 micrones de diámetro (0,02 mm), por lo que era posible que hubiera partículas incluso más pequeñas que no se observaron.

Ahora bien, aún no se ha evaluado en profundidad hasta dónde alcanza el daño de esos plásticos en el ecosistema. «Los plásticos en sí no son tóxicos», decía uno de los investigadores de Plymouth. El problema es que se desconoce si pueden causar daño a largo plazo en los animales que los consumen. La inquietud se centra en si esos plásticos incorporan o están recubiertos de otros compuestos químicos tóxicos. Además hay otros riesgos conocidos: se tiene conciencia del peligro de inanición que corren los organismos si parte de su alimento se ve sustituido por un nada nutricional plástico. Del riesgo de asfixia si los plásticos bloquean las vías respiratorias, o del riesgo de malformación si los plásticos u otros materiales quedan encajados en el animal, que crece de manera deficiente con el elemento ajeno incorporado.

En busca de un remedio

Hay suficientes pruebas para creer que la isla de plástico en el Giro Central del Pacífico Norte no es la única. Simplemente, es la única que hasta ahora se ha podido ver de cerca y tocar. Pero el número podría aumentar ya que hay hasta diez grandes giros en los océanos del planeta (el más cercano a España es el giro subtropical del Atlántico norte) y de ellos se considera que los que toquen las costas de países desarrollados son los que contendrían más residuos en circulación. De manera que parte de la solución pasaría por detectar esas acumulaciones de plástico en los océanos y sus efectos sobre el ecosistema. Es lo que hacen proyectos como Seaplex, que lidera la Institución Scripps de Oceanografía (EE.UU).

Otros proyectos también buscan soluciones de recogida y limpieza. La Fundación Algalita ha conseguido recoger en sus expediciones parte del plástico, incluso de partículas finas, con mallas de red, con la idea de analizarlo. Pero es muy poco relevante frente a los miles de kilómetros de plástico extendidos en el océano, así que se necesitan iniciativas con mayor capacidad. La Unión Europea, consciente del reto, promueve la investigación para abordar soluciones. Y el Proyecto Kaisei, iniciado en marzo de 2009, estudia la viabilidad comercial de recoger y transformar el plástico del mar en combustible, para lo que zarparon en una expedición experimental los barcos Kaisei y New Horizon.

Pero en lo que parece haber acuerdo unánime es en que lo más urgente es concienciar a la población de la situación para que se frene el vertido de plásticos al mar. Si los consumidores y las administraciones son cuidadosos, un volumen importante de ese plástico no tendría por qué acabar en el océano.

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Guía para la inocuidad de los alimentos en situaciones de emergencia

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Guía para la inocuidad de los alimentos en situaciones de emergencia

En situaciones de crisis o catástrofes naturales, como los terremotos ocurridos en Chile y en Haití, las condiciones se pueden volver aún más complejas debido a brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Para enfrentar esta posible situación, la FAO ha difundido una guía para orientar a los responsables de planificar y supervisar la distribución de alimentos y a las personas encargadas de prepararlos, para promover su inocuidad en situaciones de emergencia.

Fuente: FAORLC (17/03/2010)

Debido a que las infraestructuras de las zonas afectadas pueden estar completamente destruidas o severamente dañadas, la guía de la FAO destaca los requerimientos más críticos que se deben priorizar, y entrega información útil y pasos prácticos sobre las medidas de higiene y manipulación que se deben adoptar para evitar la contaminación de los alimentos.

FAO señala que la inocuidad de los alimentos puede deteriorarse en cualquier punto de la cadena alimentaria, y que las amenazas causadas por los alimentos o el agua contaminada se interrelacionan y son inseparables, ya que ambas constituyen pilares fundamentales de la salud pública y la seguridad alimentaria de las poblaciones.

“En un área afectada por una emergencia, las deficientes condiciones sanitarias, incluyendo la falta de agua potable y de condiciones adecuadas para preparar y conservar los alimentos, pueden generar brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos”, explicó la Oficial Principal de Inocuidad y Calidad de los Alimentos de la Oficina Regional de la FAO, Maya Piñeiro.

La guía (disponible en español) aborda temas que incluyen la preparación higiénica, el transporte, la recepción y el almacenamiento de alimentos en condiciones de emergencia; el manejo de desechos, la preparación de alimentos en grandes cantidades y de soluciones para sanitización, e incluye instructivos de manipulación para las distintas categorías de alimentos y un guía de temperaturas críticas para manejo y conservación de los mismos.

Come Sano

La FAO también hace recomendaciones sencillas sobre los cuidados que las personas deben tener al momento de elegir y preparar los alimentos para su consumo, y que integran la campaña Come Sano, lanzada el 2009 por la Oficina Regional de FAO.

“En las difíciles condiciones generadas por una catástrofe natural o accidental, la provisión de comida muchas veces se lleva a cabo en condiciones precarias, y por personas que tal vez no tengan la experiencia necesaria en el manejo seguro de los alimentos,” explicó Maya Piñeiro, recalcando la importancia de tomar sencillos cuidados para garantizar una alimentación inocua.

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Un proyecto científico pretende convertir el caparazón del cangrejo rojo del Guadalquivir en suplemento alimentario

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La investigación busca transformar estos residuos en quitosano, un polímero con múltiples usos

Un proyecto desarrollado en la Universidad de Sevilla pretende convertir los exoesqueletos del cangrejo rojo del Guadalquivir en compuestos de alto interés como suplemento alimentario o para su uso en la industria química y farmacéutica.

Fuente: consumer (8 de marzo de 2010)

La investigación busca reconvertir estos residuos en quitosano, un polímero que podría actuar como matriz que permita una liberación controlada de fármacos o como suplemento para la industria alimentaria.

«Esta línea de investigación surge como solución a los problemas económicos y medioambientales que genera esta especie invasora en la comarca. Por un lado, para el sector arrocero de la marisma; por otro lado, por la generación de gran cantidad de residuos por las empresas que tratan de lograr un aprovechamiento con la comercialización de su carne», asegura la responsable del estudio, Francisca Cabrera Escribano.

En la década de los 70 se introdujo en las Marismas del Guadalquivir el cangrejo de río americano (Procambarus clarkii). Esta introducción provocó numerosos problemas de tipo ecológico y, al final, económicos. «Además, ha supuesto poner en una situación de riesgo al cangrejo autóctono, al introducirse en la Península la peste del cangrejo o afanomicosis, producida por un hongo (Aphanomyces astaci). Es decir, se trata de un grave problema ecológico», explica la investigadora.

Su expansión ha generado también pérdidas económicas importantes para los cultivos de arroz, muy extendidos y arraigados en la zona.

Surge así el planteamiento de la producción de quitosano a partir de estos residuos. Primero, por su alto valor añadido y múltiples aplicaciones; y segundo, por la sencillez del proceso de producción. El caparazón del cangrejo contiene cantidades importantes, casi el 10% de materia seca, de quitina. La quitina es un polisacárido que se encuentra distribuido en la naturaleza y es el segundo polímero más abundante después de la celulosa.

Se usa como agente floculante para tratamiento de agua, como agente para curar heridas, como espesante y estabilizador en alimentos y medicamentos, como resina intercambiadora de iones, entre otras aplicaciones.

Sin embargo, es muy insoluble en agua y en disolventes orgánicos, lo que en la práctica supone muchas veces limitaciones insalvables, sobre todo en investigación biomédica. La hidrólisis alcalina de la quitina conduce al quitosano, más soluble en sistemas acuosos, biocompatible y no tóxico.

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Investigadores de la UPM cultivan algas para mitigar las emisiones de CO2

 CO2 Investigadores de la UPM cultivan algas para mitigar las emisiones de CO2

Si los resultados son positivos, el cultivo de algas podría llevarse a cabo en grandes invernaderos ubicados cerca de los puntos de emisión de gases de efecto invernadero

Fuente: consumer (15 diciembre 2009)

Investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) trabajan en el cultivo de algas unicelulares (Spirulina sp. y Nanochloropsis gaditana) en biorreactores y en medios porosos, para estudiar cómo estas plantas pueden contribuir a mitigar o reducir la concentración de CO2 en la atmósfera.

La investigación forma parte del proyecto CENIT SOST-CO2 «Nuevas utilizaciones industriales sostenibles del CO2», que tiene como objetivo abordar el ciclo de vida completo del CO2, desde su captura en las fuentes de emisión, hasta su transporte, almacenamiento y su valorización a gran escala, explica la UPM en un comunicado.

Los científicos implicados en el estudio estiman que las algas podrían jugar un papel importante en la producción de biomasa y en el marco del proyecto se han realizado varios experimentos encaminados a determinar, en primer lugar, la cantidad de CO2 que las algas pueden capturar en función de la concentración de gases en la atmósfera en la que se desarrollan y las condiciones de cultivo y en segundo lugar, la biomasa que pueden llegar a producir, con dependencia de la especie cultivada y el destino final de la producción (alimentos o biocombustibles).

Según sean los resultados alcanzados, el cultivo de algas a gran escala podría llevarse a cabo en grandes invernaderos ubicados en las inmediaciones de los puntos de emisión de los gases de efecto invernadero (GEI). De esta forma, «las algas actuarían como filtros biológicos que reducirían las emisiones de CO2 a la atmósfera. Como ventaja adicional, la biomasa obtenida podría servir para la obtención de productos típicos del cracking del petróleo», destaca la UPM.Videos Medioambiente

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VIRUS CSIC ESTRATEGIA DE COMBATE por CULTIVOS TOMATE y MELÓN

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Una de las medidas consiste en usar aditivos en las cubiertas plásticas para dificultar la visión de los insectos portadores.

Un grupo de profesionales del CSIC, analiza las consecuencias de las enfermedades virales en especies hortícolas propias de los cultivos intensivos del sur de España, como el tomate y el melón.

Fuente: consumer (10 dic. 2009)

Los investigadores han usado aditivos en las cubiertas plásticas de cultivos protegidos, que dificultan la visión de los insectos portadores de los virus que infectan las plantaciones. Moriones dio a conocer estos datos en una charla sobre las estrategias más eficaces y duraderas para el control de los virus de plantas, en la Estación Experimental del Zaidín, perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Desde finales de los años 80 se han producido graves epidemias de virus transmitidos por la mosca blanca Bemisia tabaci en cultivos de tomate de España y el resto del mundo. Este es el caso de las epidemias ocasionadas por los begomovirus (familia Geminiviridae), causantes de la enfermedad del rizado amarillo del tomate, que supone un serio factor limitante para la producción. Los cultivos intensivos permiten la venta de productos al extranjero, pero los virus terminan con las cosechas y dan lugar a grandes pérdidas económicas para la agricultura española.

En los últimos años, los estudios que ha llevado a cabo este laboratorio se han concentrado en virosis, enfermedades provocadas por virus, que afectan a tomate y melón. Tras más de una década de estudio, el grupo de investigación Moriones ha podido delimitar los principales factores asociados con estas enfermedades. Estos investigadores han observado una alta plasticidad de las poblaciones de estos virus en parte relacionada con su rápida capacidad de evolución a través del intercambio genético por medio de la recombinación. Los resultados reflejan la elevada capacidad de estos virus para adaptarse a nuevas condiciones ecológicas, señaló Moriones. Esto dificulta el control de las epidemias en los cultivos, por lo que se han investigado estrategias que puedan combinarse en sistemas de manejo integrado que incluyen actuaciones a muy distintos niveles.

Entre las medidas aplicadas está el uso de aditivos en las cubiertas plásticas de cultivos protegidos que dificultan la visión del insecto, puesto que estas cubiertas impiden el paso de la luz ultravioleta. También han hecho uso de la inducción de resistencia sistémica en planta, mediante la inoculación de compuestos que pueden cambiar las rutas bioquímicas de la planta y consiguen que esta sea resistente a la infección por estos virus.

«Tenemos datos que indican que la incorporación de resistencia en la planta afecta tanto al virus como al insecto vector, encargado de transportar a este virus. La técnica puede ser muy efectiva para el control de las epidemias, aunque no suficiente. De ahí que la incorporación de medidas de manejo del cultivo puede ser básica», afirmó el investigador.

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