La Acidificación del Mar Amenaza la Base de Ecosistemas

marLa Acidificación del Mar Amenaza la Base de Ecosistemas

Además del calentamiento global, las emisiones de dióxido de carbono causan otro fenómeno menos conocido pero igual de serio y preocupante: la acidificación del océano.

Unos investigadores del Laboratorio de Oceanografía de Villefranche (LOV) (CNRS / UPMC) acaban de demostrar que ciertos organismos del mar son clave, tales como los corales de aguas profundas y los pterópodos (moluscos marinos pelágicos con concha) se verán profundamente afectados por este fenómeno durante los próximos años.

Fuente: Scitech News (30 de Octubre de 2009)

Desde 1800, la tercera parte de las emisiones de CO2 provenientes de actividades humanas ha sido absorbida por los océanos y el mar. Esta absorción ha permitido mitigar parcialmente el cambio climático pero también ha causado un trastorno mayúsculo en la química de las aguas del mar. De hecho, este CO2 absorbido causa una acidificación de los océanos y se estima que, si se mantiene la tasa actual de emisiones, su pH caerá en unas 0,4 unidades entre hoy y el año 2100. Esto significa que se triplicará la acidez media de los océanos, un hecho sin precedentes durante los últimos 20 millones de años.

El equipo de investigación, dirigido por Jean-Pierre Gattuso, estudió el impacto que sobre los organismos que dependen de procesos de calcificación va a tener una reducción de tal magnitud en el pH. Los pterópodos y los corales de aguas profundas viven en áreas que estarán entre las primeras en ser afectadas por la acidificación oceánica extrema, y ambos desempeñan papeles esenciales en sus respectivos ecosistemas.

La especie pterópoda Limacina helicina contribuye a un eslabón importante en la cadena alimentaria y en el funcionamiento del ecosistema ártico marino. Su concha de carbonato cálcico le proporciona una protección vital. Sin embargo, el nuevo estudio muestra que la concha de este molusco se desarrolla un 30 por ciento más lentamente en aguas saladas con las características previstas para el 2100. Una reducción aún más marcada (50 por ciento) ha sido medida en el coral de agua fría Lophelia pertusa.

Mientras que los arrecifes coralinos tropicales están formados por un gran número de especies, las comunidades coralinas en las aguas frías están constituidas por una o dos especies, pero les dan abrigo a muchas otras. Una reducción en el crecimiento de los corales que forman los arrecifes, causada por la acidificación del océano, puede amenazar por consiguiente la propia existencia de estos ecosistemas.

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Aceite de oliva virgen reduce el daño que se produce en el ADN e inhibe el estrés oxidativo

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Un estudio destaca las propiedades beneficiosas de 4 compuestos del aceite

El grupo Inmunobiología Tumoral de la Universidad de Jaén (UJA), vinculado al Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario (ceiA3), ha publicado un estudio en el que relata los beneficios que tienen para la salud cuatro compuestos del aceite de oliva virgen.

Fuente: agroinformacion (26/11/2013)

Este grupo, cuyo responsable es el investigador José Juan Gaforio, ha publicado un artículo sobre los efectos biológicos de cuatro compuestos del aceite de oliva virgen en el organismo en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry, editada por la American Chemical Society. Según José Juan Gaforio «es importante entender qué efectos tiene para la salud la ingesta de aceite de olivar virgen» y en este sentido, dichos compuestos cuentan con propiedades antiinflamatorias, inhiben el estrés oxidativo y reducen el daño que se produce en el ADN, entre otras cosas. El investigador ha señalado que «estos efectos son fundamentales para la protección de patologías como las enfermedades cardiovasculares o el cáncer».

En este artículo los investigadores de la UJA han analizado cuáles son los efectos biológicos del ácido oleanólico, ácido maslínico, uvaol y eritrodiol en el organismo.

Asimismo, asegura que «el aceite de oliva virgen puede jugar un papel importante en la prevención del daño o deterioro en el ADN gracias a la presencia de compuestos biosaludables como los estudiados en este trabajo», al tiempo que recuerda que todas estas propiedades se pierden cuando el aceite se refina.

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Aceite de oliva virgen evita enfermedades

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‘¿Hasta qué punto nos afecta lo que comemos?’

Es la pregunta que se plantea la investigadora Isabel Prieto, responsable del equipo, vinculado al Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario (ceiA3), que estudia cómo los nutrientes alteran al funcionamiento del organismo.

El grupo de investigación Neuroendocrinología y Nutrición de la Universidad de Jaén (UJA) analiza el efecto que tienen diversas grasas, entre ellas la del aceite de oliva, sobre algunos mecanismos de regulación nerviosa y hormonal.

Fuente: ECOTICIAS (18/11/2013)

«Una cosa es saber que ciertos alimentos son buenos para prevenir una determinada patología, y otra muy distinta es demostrarlo científicamente», ha subrayado la investigadora.

En este sentido, el grupo de la UJA estudia cómo distintos ácidos grasos afectan a enzimas que intervienen en los mecanismos de regulación de la presión arterial, de la ingesta de alimentos y de control del peso corporal. Todo ello para conocer a fondo las razones que hacen que el aceite de oliva sea especialmente recomendable para personas que padecen o que tienen el riesgo de padecer hipertensión, diabetes, obesidad o síndrome metabólico.

Según ha añadido, la cantidad y el tipo de grasa que se ingierre con la alimentación no sólo afecta al peso, sino que afecta al funcionamiento de todo el organismo. «Las grasas que tomamos con la dieta pueden modificar la composición de las membranas celulares, e incluso alterar el funcionamiento de nuestro cerebro», ha agregado. Y es que hay tipos de grasas que pueden afectar a la actividad de determinadas enzimas y conseguir que no se desarrollen enfermedades concretas en el organismo, gracias al Aceite de oliva virgen.

La investigadora ha destacado que es vital conocer la evidencia científica que corrobora los beneficios para la salud que tienen determinados nutrientes. «Hay que demostrar científicamente estas ventajas del Aceite de oliva virgen, para que así estos alimentos puedan etiquetarse con aquellos efectos saludables concretos y específicos que tienen», ha detallado.

En una línea de investigación paralela, y en colaboración con el grupo Microbiología de los alimentos y del medioambiente, este equipo también analiza cómo el efecto de estos nutrientes puede llevarse a cabo no sólo directamente, sino también a través de modificaciones en la microbiota intestinal, es decir el conjunto de microorganismos que pueblan el aparato digestivo. «Es fascinante comprobar cómo los alimentos afectan al equilibrio de estas poblaciones microbianas, y cómo esos cambios alteran el funcionamiento de nuestro organismo», ha comentado.

De esta manera, conocer y entender estos mecanismos abre un abanico de posibilidades para la investigación, y en especial para el campo de la nutrición. Y es que las dietas personalizadas son una herramienta cada vez más eficaz para prevenir o detener el desarrollo de enfermedades crónicas, como la hipertensión o la diabetes. «Para ello es vital conocer el papel concreto que juegan los distintos tipos de nutrientes, y ese es un apasionante camino que apenas acabamos de comenzar», ha concluido la experta.

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Sistema innovador de tratamiento de aguas residuales basado en el bambú

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La calidad del agua es una cuestión preocupante a escala mundial. Ahora más que nunca resulta necesario contar con una gestión competente y responsable de los recursos hídricos, y más en concreto del tratamiento de aguas residuales, para así reducir el efecto de las actividades humanas en el medio ambiente y garantizar que las generaciones futuras disfruten de agua segura y en abundancia.

El proyecto financiado con fondos europeos BRITER-WATER («Market replication of bamboo remediation of food industry effluent grey water for re-use») se propuso crear y probar un sistema de tratamiento de aguas residuales innovador basado en el bambú.

Fuente: Ambientum (22/10/2013)

Frédéric Panfili, de Phytorem (Francia) y director científico del proyecto, explicó que el sistema es muy similar en apariencia a una plantación de bambú, por lo que no desentona con el paisaje. El sistema está diseñado para tratar aguas grises, es decir, aguas residuales que no contienen sustancias químicas tóxicas o procedentes del alcantarillado.

Según el Sr. Panfili, la industria alimentaria genera un importante volumen de aguas grises cuyo principal contaminante es la materia orgánica. «Desde el punto de vista medioambiental, el vertido de agua con una concentración elevada de materia orgánica en un entorno acuático puede provocar un consumo excesivo de oxígeno que impulsa el crecimiento de microorganismos anóxicos y en consecuencia producir malos olores y, en casos extremos, la muerte de los peces».

El equipo instaló una planta piloto a escala real (de mil quinientos metros cuadrados) empleando el bambú para depurar los residuos procedentes de la industria alimentaria. El empleo de plantas para eliminar, contener o degradar contaminantes medioambientales en medios hídricos, edáficos o atmosféricos se conoce como fitorremediación.

«Nuestro sistema de tratamiento se puso en práctica en la fábrica de Délifruits cercana a Valence (Francia), dedicada a la producción de refrescos», indicó el Sr. Panfili. «El sistema funciona como un filtro vegetal en el que se hace pasar el agua residual a través del suelo de una plantación. En nuestro caso optamos por materiales de filtración arenosos en lugar de tierra corriente, pero el principio es el mismo: el agua residual atraviesa el suelo o el medio de filtración donde microorganismos naturales degradan la materia orgánica».

«Elegimos el bambú por su denso sistema de raíces. Es una planta de crecimiento rápido y de las más productivas que existe sobre la superficie terrestre del planeta. Además es muy resistente y capaz de soportar múltiples factores estresantes medioambientales como falta o exceso de agua e incluso temperaturas extremadamente bajas. La biomasa del bambú posee asimismo múltiples propiedades de interés si se compara con otros tipos de biomasa vegetal, una de ellas su elevado valor térmico. Por tanto, la biomasa producida durante el tratamiento de aguas residuales puede aprovecharse en la misma zona de la plantación como combustible para la calefacción de edificios administrativos o escuelas, por ejemplo».

El sistema de tratamiento de BRITER-WATER se comercializa como Bambou-Assainissement. Este proceso de tratamiento nuevo se presentó durante el curso del proyecto en eventos celebrados en Europa y fuera del continente, labor que aumentó la visibilidad de las PYME involucradas en el proyecto, en especial la de Phytorem.

En la actualidad se trabaja en la aplicación comercial del filtro Bambou-Assainissement -se han construido cuatro nuevas plantas de tratamiento basadas en el bambú desde que finalizara el proyecto- y Phytorem participa en otro proyecto europeo dedicado a la gestión de aguas residuales (WATER4CROPS).

BRITER-WATER recibió cerca de 720.000 euros de financiación europea y llegó a su fin en 2012.

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REPARAR se convierte en la cuarta ERRE del Ecologismo

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Cada vez más consumidores en todo el mundo forman parte de movimientos ciudadanos para fabricar o arreglar sus propios objetos

A las tres clásicas ERRES del ecologismo, Reducir, Reutilizar y Reciclar, algunos quieren añadir una cuarta: REPARAR.

El «hazlo tú mismo» es cada vez más popular, gracias a diversos movimientos ciudadanos de todo el mundo, como «Maker» o «Fixer». Sus integrantes fabrican sus propios objetos o los arreglan para alargar su vida, sentirse bien, ahorrar dinero y, de paso, beneficiar al medio ambiente. Este artículo explica los movimientos «Maker» y «Fixer» que defienden el «Hazlo y repáralo tú mismo» y señala que los consumidores son claves contra la obsolescencia de los productos.

Fuente: EcoPortal.net (12/07/13)
Por Alex Fernandez Muerza

Hazlo y repáralo tú mismo

Frente al «usar y tirar» o a los productos que se quedan obsoletos enseguida, cada vez más personas optan por el «hazlo tú mismo» o el «repáralo». Algunos incluso se organizan en movimientos como «Maker» (fabricador) o «Fixer» (reparador). Fabricar algo con sus propias manos o arreglarlo alarga la vida de los productos, ahorra dinero y reduce su impacto ambiental. Además, estas personas ejercitan el cuerpo y la mente, se sienten útiles y no meros consumidores pasivos.

Frente al «usar y tirar» o a los productos que se quedan obsoletos enseguida, cada vez más personas optan por el «hazlo tú mismo» o el «repáralo»

El movimiento «Maker» tiene su origen en 2005. Dale Dougherty, creador del término «web 2.0» y responsable de la editorial O´Reilly Media, publicaba ‘Make:’, una revista centrada en los proyectos «DIY» (Do It Yourself, hazlo tú mismo). Al año siguiente, se organizaron las «Maker Faires» (Ferias Maker), que reúnen a los seguidores de este emergente movimiento.

Un caso paradigmático es el de Doe Kelvin. Este joven de 15 años ha construido en su país, Sierra Leona (África), una estación de radio de forma autodidacta con los materiales que ha encontrado a su alrededor. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) le invitó a visitar el centro, y en un vídeo cuenta su historia.

En la actualidad, miles de personas en ciudades de todo el mundo participan como makers activos o como visitantes asombrados de las maravillas que se pueden hacer con poco dinero y mucha imaginación. Barcelona y Bilbao acogen las primeras ferias Maker de España.

Chris Anderson, responsable de la influyente revista tecnológica ‘Wired’, dedica a estas personas su último libro, en el que ya desde el mismo título deja clara su opinión sobre la trascendencia del concepto: ‘Makers: The New Industrial Revolution’ (Makers, la nueva revolución industrial).

La idea no es nueva, pero en la actualidad cobra fuerza en una sociedad donde el problema económico y ambiental de los residuos, en concreto los tecnológicos, es cada vez mayor.

De «Maker» a «Fixer»

Por su parte, los «fixers» ponen el énfasis en reparar o actualizar los productos para evitar tirarlos a la basura. El problema se extiende a todos los productos actuales de consumo, si bien las nuevas tecnologías son uno de los casos más claros. Los ordenadores, o los teléfonos móviles, se quedan obsoletos cada vez más rápido aunque no se estropeen. Además, una pequeña avería puede entrañar que ya no sirvan porque se supone que no merece la pena arreglarlos.

Los «fixers» se rebelan contra esta situación y buscan la manera de alargar la vida a los productos es REPARAR. Algunos de ellos han comenzado a organizarse. El colectivo Repair Café surgió en 2007 en Ámsterdam impulsado por la periodista holandesa Martine Postma. La idea consiste en organizar eventos gratuitos donde reunir a personas para compartir conocimiento y reducir gastos, de forma que merezca la pena arreglar antes que tirar. Electrodomésticos, muebles, bicicletas, etc., cualquier objeto es bienvenido. La iniciativa se ha convertido en una fundación y red internacional que organiza eventos periódicos en países de todo el mundo.

En Brooklyn, Nueva York, el colectivo «Fixer» se reúne una vez al mes en una galería de arte. Invitan a sus vecinos a que lleven todos los objetos destinados en principio a la basura. La mayoría de las veces consiguen arreglarlos.

Internet también ayuda. Cada vez más gente se anima a explicar cómo arreglar las cosas en sus páginas web, donde ofrecen todos los detalles con texto e imágenes y hasta tutoriales de vídeo. Algunos incluso crean webs específicas para ayudar a reparar, como iFixit.

Consumidores, claves contra la obsolescencia

reparar Obsolescencia programada saltó a la opinión pública por ‘Comprar, tirar, comprar’. Este documental argumenta que los productos de consumo duran cada vez menos porque las empresas los diseñan y fabrican así para vender más.

Diversos expertos sostienen que este concepto no es real. José Ramón Carbajosa, director general de la Fundación Ecolec y presidente del WEEE-Forum, afirma que en todo caso hay una obsolescencia funcional o tecnológica, porque los consumidores quieren disfrutar de las novedades y aparcan los modelos antiguos aunque funcionen.

Por ello, apela a que los consumidores se conciencien en sus decisiones de compra. Hugo Pardo Kuklinski, profesor de Comunicación Digital de la Universidad de Barcelona, también cree en la responsabilidad de los consumidores para vencer a esta obsolescencia prematura. Una forma de combatirlo en su opinión sería mediante la compra de objetos más caros pero pensados para durar más, y que podrían compartirse para reducir gastos.

En definitiva, si los consumidores exigen otro tipo de productos, las empresas tendrán que adaptarse. Así lo ven también los defensores del ecodiseño, o diseño ecológico de los productos de consumo. Y porque además, es ventajoso para todos: un buen diseño ecológico reduce el impacto ambiental y genera beneficios económicos.

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VENENO SI comemos VENENO

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Por el veneno que comemos hay el aumento de:

• Obesidad,

• Cáncer,

• Infertilidad,

y

• Diabetes;

SON por la COMIDA veneno

«El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno».

Fuente: elconfidencial (02/07/13)
Por Iván Gil

Marie-Monique Robin, autora de ‘Las cosechas del futuro’ (Ver Artículo).

“El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno”. Con esta advertencia a modo de carta de presentación, la galardonada documentalista y periodista Marie-Monique Robin nos introduce en el mundo de la agroindustria, su campo de investigación desde hace más de una década, y sobre el que versa su último ensayo: Las cosechas del futuro. Cómo la agroecología puede alimentar al mundo (Península).

Una obra fruto del análisis comparativo de diversos sistemas de producción alimentaria que, en sintonía con otras anteriores como Nuestro veneno cotidiano y El mundo según Monsanto, cuestiona el mito de que la bajada del precio de los alimentos o de que el fin del hambre en el mundo solo son posibles mediante la producción industrial de alimentos. La principal novedad que aporta la autora gala con este último libro es que existe una alternativa demostrable, “más sobresaliente de lo que creía antes de iniciar la investigación”, y que se llama agroecología.

 veneno La transición de la agroindustria a la agroecología todavía es posible, explica Robin, pero aun existiendo la voluntad política necesaria para propiciar los cambios legislativos que la permitan, “llevará muchos años descontaminar las tierras y las aguas subterráneas hasta poder producir alimentos sanos”. Es por ello que urge, en primer lugar, limitar el uso de pesticidas y transgénicos.

“España es el país más permisivo de la UE con el cultivo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y la comercialización de otras sustancias tóxicas, como el bisfenol A que en otros lugares como Francia está prohibido”.

Una permisividad, alerta la autora gala, con unas consecuencias más que visibles: “Las parejas españolas son las que más problemas tienen de infertilidad en toda Europa, al afectar a una de cada cuatro”. Al mismo tiempo, los cánceres de cerebro y la leucemia están creciendo a un ritmo anual del uno al tres por ciento entre los niños, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ponen también de relieve el auge del origen fetal de las enfermedades en la edad adulta (presuntamente por el tipo de alimentación de la gestante). “La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya se está dando cuenta de estas consecuencias y reconociendo las deficiencias del principio toxicológico de que ‘la dosis hace el veneno’ debido a las indetectables hormonas sintéticas, como demuestra la mayoría de literatura científica sobre esta cuestión”, apunta Robin.

El cenit del petróleo lo será también de la comida barata

Tradicionalmente se ha relacionado el bajo coste de los alimentos con los monocultivos, el uso de pesticidas y fertilizantes para reducir las plagas, así como otras técnicas modernas de producción a gran escala. Sin embargo, Robin afirma que “los precios de los alimentos que compramos en el supermercado son completamente falsos porque no incluyen los costes directos ni los indirectos”.

 veneno Los gastos derivados del tratamiento de las aguas contaminadas, del pago de las tasas por los gases de efecto invernadero, de las subvenciones (para el gasóleo, para exportar o directamente de la Política Agraria Común de la UE), así como de los sistemas públicos de salud, por el aumento de enfermos crónicos, son algunos de los costes asociados a la agroindustria que no se incluyen el precio de origen.

“Si sumamos todos estos costes a los productos en origen, su precio subiría y serían más caros que los ecológicos”.

Además, añade Robin, más de la mitad del precio está engordado por los intermediarios y finalistas. Una realidad de la que no estamos muy lejos, según la autora gala, para quien antes o después tendrá que dispararse el precio de la comida, ya sea por el fin de las subvenciones (como se prevé con la PAC), por la creciente especulación bursátil con las materias primas en los mercados de futuro, o por el no menos inminente encarecimiento de los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, debido a su cenit.

Los productos químicos utilizados en la agroindustria se elaboran a partir de petróleo y gas, por lo que un aumento en el precio de estos recursos, junto a la escasez de agua, pondría a la agroindustria en la encrucijada. “Esta es la gran debilidad de las industrias alimentarias. Se sustentan sobre un modelo que depende de los combustibles fósiles, y está claro que el precio de éstos será cada vez mayor, por lo que el de los alimentos será parejo. No tiene sentido que la alimentación en el mundo dependa de la producción de petróleo en una región tan convulsa como es Oriente Medio”, lamenta Robin.

Alimentos saludables en un mundo sostenible

 veneno veneno Las perniciosas consecuencias para la salud y el medio ambiente de la agricultura industrial, así como la crónica de una muerte anunciada que Robin comenzó a describir antes incluso de que se produjesen las primeras crisis alimentarias en Latinoamérica (relacionadas con los biocarburantes) han llevado a la francesa a recorrerse el mundo en busca de alternativas ecológicas.

Después de estudiar diferentes técnicas agroecológicas pudo comprobar que su rendimiento puede ser mayor que con técnicas propias de la agroindustria.

“Muchas veces, cuando hablamos de agroecología pensamos que se trata de volver a las técnicas empleadas por nuestros abuelos. No es así, se trata de prácticas mucho más complejas que dependerán de la zona geográfica donde se desarrollen, del tipo de cultivo o del tipo de tierra”, explica la autora.

Sin embargo, Robin sí pudo comprobar que todos ellos coincidían en un principio básico: la complementariedad. “Se trata de un principio común mediante el que se busca complementar la biodiversidad del medio, mediante rotación de cultivos o interfiriendo en los ciclos biológicos de los insectos, para prevenir plagas y aumentar la producción”.

La demanda de productos ecológicos por parte de los consumidores ha aumentado proporcionalmente al deterioro de la cadena alimentaria, “pero la oferta todavía no llega para abastecerlos a todos”, apunta Robin. Para hacerla extensiva a todo el mundo no llega con la concienciación del consumidor, que al fin y al cabo es el que más poder detenta con sus decisiones de compra, sino que se necesitan medidas políticas concretas.

Entre las propuestas más urgentes para facilitar el cambio, la periodista cita “la prohibición de la especulación con alimentos, el fomento de la soberanía alimentaria mediante una férrea protección de los mercados y agricultores locales, y el acortamiento de las cadenas de distribución buscando conexiones directas entre consumidores y productores”. Solo mediante la eliminación de los intermediarios y finalistas, explica la francesa, el precio de los alimentos orgánicos se reduciría hasta en un 90%.

Las bases para posibilitar un cambio de modelo están puestas “desde hace muchos años”, pero de no iniciarse una pronta transición, advierte Robin, “no podremos anticiparnos a las crisis alimentarias que resurgirán en cualquier momento”.

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COSECHAS cosechas del FUTURO

 COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas  COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas del FUTURO De la Revolución verde a la Agroecología en las COSECHAS

Por un azar del calendario cuyo secreto sólo conoce la historia, en julio de 2004, justo en el momento en que descubría que el CIMMYT había decidido corregir los efectos perversos de su revolución verde

Kofi Annan, el secretario general de las Naciones Unidas, lanzaba un llamado oficial a lanzar una revolución verde en África, en las COSECHAS.

“África aún no ha tenido una revolución verde que le fuera propia”, declaró en presencia de quinientos jefes de Estado, empresarios y representantes de la sociedad civil, durante una conferencia sobre el hambre organizada en Addis–Abeba (Etiopía) el 5 de julio de 2004.

Fuente: delacampana.com.ar (02/08/13)
Por Marie-Monique Robin/p>

Fragmento representativo del libro de Marie-Monique Robin

El concepto de “revolución verde” en COSECHAS COSECHAS

Ésa fue la escenografía. Pero antes de presentar en detalle el contenido de aquel difícil “diálogo”, conviene detenerse en lo que fue realmente la “revolución verde”, que suscitó discusiones tan apasionadas. El concepto fue inventado el 8 de marzo de 1968 por el “honorable” William Gaud, entonces el director de la Agencia de los Estados Unidos para el desarrollo internacional (USAID). Ese día, dio un discurso memorable en Washington que ilustra claramente las intenciones “filantrópicas” de esa institución, dependiente del Departamento de Estado.

Comenzó enumerando las cosechas récord de trigo y arroz registrados el año anterior en Pakistán, India y Filipinas, indicando en cada caso que se debían a “nuevas variedades de alto rendimiento”. También comentó que “esos resultados obtenidos en el ámbito de la agricultura constituyen el punto de partida de una nueva revolución. No se trata de ninguna violenta revolución roja, como la de los soviets, ni de una revolución blanca, como la del Shah de Irán. La llamaremos revolución verde”.1

Lo que dijo después fue mucho más prosaico: “Para producir estos altos rendimientos, las nuevas variedades requieren muchos más fertilizantes minerales de lo que pueden absorber las variedades tradicionales, lo que Graud agregó después fue mucho más prosaico. Una de las claves de la revolución verde es por lo tanto inducir la demanda, proveerla formando a los campesinos en el uso de fertilizantes. (…) La USAID propone prestar 60 millones de dólares a Pakistán en 1969, y 200 millones a la India, únicamente para que puedan importar fertilizantes, (…) que se han vuelto el elemento central de nuestra ayuda al desarrollo. Es por eso que nuestra Agencia respalda a las empresas norteamericanas en sus esfuerzos por instalar fábricas de fertilizantes en los países que deseen incrementar su producción de alimentos”. En su exposición, el director de la USAID recordó que “esas cosechas milagrosas” eran tributarias de la fundación Rockefeller, que desde 1943 había llevado a cabo un programa de desarrollo de variedades de maíz y trigo de alto rendimiento en México, a instancias de Henry Wallace, el vicepresidente norteamericano. Como fundador del grupo de semillas Pionner e “inventor” del maíz híbrido, quiso ayudar a “modernizar la agricultura” de su vecino sureño exportando el modelo agroindustrial norteamericano. Así fue como en 1944 Norman Borlaugh (1914–2009), un joven agrónomo que había iniciado su carrera en la empresa química Dupont de Nemours[1] fue contratado para dirigir la estación experimental mexicana, bautizada en 1963 Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y del Trigo (CIMMYT)[2].

Pude visitar el CIMMYT ubicado en El Batán, a unos cincuenta kilómetros al este de la ciudad de México, en julio de 2004, cuando preparaba mi documental Blé: chronique d’une mort annoncée.2 Allí recordé la gran saga de este cereal dorado, el trigo, que, desde que el hombre lo domesticó hace unos diez mil años en Mesopotamia, fue implementado en la Grecia antigua, ganó luego Europa occidental, bordeando el Mediterráneo, luego Europa del este, desde los Balcanes. Su progresión fue lenta: ¡un promedio de un kilómetro al año! En el mismo momento, el triticum, nombre científico del trigo, conquistaba Asia del oeste hacia el este: India, a través del valle del Punyab, y China; finalmente, llegó a Egipto hace seis mil años. En el transcurso de ese extenso viaje, este cereal se fue adaptando a las condiciones geográficas (trigos de llanuras o de montaña) y climas, desarrollando una gran biodiversidad. Se estima que, hasta comienzos del siglo XX, existían aproximadamente doscientas mil “poblaciones del país”, es decir variedades locales adaptadas a cada territorio.

En el mismo documental, también me referí a la carencia en granos que acechó a los gobernantes desde la antigüedad, al punto de convertir al trigo en un verdadero desafío económico y político. A partir de fines del siglo XIX, pasó a ser un desafío agronómico e industrial. En efecto, en el momento en que Justus von Liebig desarrollaba su “teoría mineral” (ver supra, Capítulo 4), Henry de Vilmorin (1843–1899), el hijo de un negociante de granos, inventaba un nuevo oficio: el oficio de seleccionador. Con él, el trigo se convirtió en un animal de laboratorio: los científicos se pusieron a estudiar el largo de su paja o la calidad de sus granos, para seleccionar las mejores espigas y forzar su crecimiento. Eso se denominó la “selección genealógica”: desde la aparición de variedades llamadas “mejoradas”, desarrolladas en las estaciones experimentales de los “seleccionadores”, a los que Albert Howard llamaba “ermitas de laboratorios” (ver supra, Capítulo 6), los rendimientos del maíz alcanzaron cifras siderales: en Europa, pasaron de diez quintales por hectárea en 1900, a más de ochenta un siglo después, pero para eso era necesario utilizar masivamente fertilizantes y pesticidas químicos, sin los cuales ese “milagro” desaparecería.

Los “trigos milagrosos” de Norman Borlaugh

En ese contexto interviene Norman Borlaugh, quien sería premiado con el Nobel de la paz en 1970, por su trabajo de… seleccionador. La historia cuenta que dedicó su vida a una única causa: la erradicación de la hambruna. No hay nada que nos permita dudar de su filantropía, pero afirmar que “el modelo agrícola predicado por Borlaugh evitó seguramente mil millones de muertes”,3 resulta un poco apresurado. Yo diría incluso que allí reside el nudo de la polémica que rodea al “padre de la revolución verde”: ¿sus “variedades mejoradas” permitieron acaso reducir el hambre en el mundo o, por el contrario, contribuyeron a que avanzara?.

En efecto, ni bien llegó al CIMMYT, este agrónomo norteamericano estuvo a cargo del “programa de mejoramiento” del trigo. “Su primer trabajo estuvo dedicado a crear variedades que pudieran ser cultivadas en cualquier región del mundo, aquí en México, o en el Punyab indio, me explicó Gregorio Martínez, que fue director del departamento de comunicación del CIMMYT durante treinta años.

Para eso, seleccionó plantas cuyo gen les permitiera ser insensibles a la extensión del día o de la luz. ¡Es decir que esos trigos pueden crecer en todas las latitudes! Luego, se dedicó a un problema recurrente en las variedades de alto rendimiento: bajo el peso de los granos, los cabos no resisten y terminan inclinándose. Entonces realizó cruzas de trigo con una variedad enana originaria de Japón, Norin 10, que le permitió acortar considerablemente la paja y seguir mejorando los rendimientos, mediante la selección de trigos capaces de absorber grandes cantidades de nitrógeno mineral. Los “trigos milagrosos” tienen así cuatro características: crecen en cualquier lugar, tienen un tallo corto, absorben mucho nitrógeno mineral y producen una enorme cantidad de granos”.

Las variedades enanas del CIMMYT dieron la vuelta al mundo: en el norte, los seleccionadores los utilizaron en sus programas de cruzas. En cuanto a los países del sur, enviaron técnicos a formarse en el CIMMYT, cuyo sobrenombre es “escuela de apóstoles del trigo”. “En Asia, el primer país en adoptarlo fue la India, me explicó Gregorio Martínez. En aquel momento, eso significó la mayor importación de semillas de todos los tiempos”. De hecho, en 1966, mientras que la sequía asediaba al estado de Bihar, causando la “última gran hambruna natural”4 del siglo XX, el gobierno indio importó 18 mil toneladas de semillas del “ trigo milagroso”. De inmediato, el CIMMYT y la fundación Ford, muy bien ubicada para vender maquinarias agrícolas, enviaron sus técnicos al Punyab, que fue el lugar elegido por el gobierno para crear el “granero de trigos” de la India debido a sus abundantes recursos en agua. En algunos años, el Estado se metamorfoseó: los cultivos hortícolas de subsistencia fueron abandonados en provecho de amplios monocultivos irrigados y repletos de fertilizantes y pesticidas químicos. Al verse en la imposibilidad de insertarse en ese modelo agrícola capitalista, decenas de miles de pequeños campesinos tuvieron que vender sus lotes de tierra, lo que dio lugar a la desaparición de un cuarto de las explotaciones agrícolas. Pero la producción nacional de trigo alcanzó niveles récord al pasar, según documentos oficiales del CIMMYT, “de 12,3 millones de toneladas en 1995 a 20,1 millones de toneladas en 1970; y en 1974, la India alcanzó el autoabastecimiento en la producción de cereales”.

Pero, “a qué precio”, como escribió en 1940 Albert Howard que había vislumbrado el desastre ambiental y sanitario que provocarían los fertilizantes químicos en su tierra de adopción. “Al agregar esos cuerpos, el equilibrio de la fertilidad sufrirá un desorden debido a los fenómenos de oxidación que terminarán minando el capital de las Indias, haciendo desaparecer la cantidad de humus necesaria, advertía treinta años antes de la llegada de la revolución verde. Por supuesto, llegaron a registrarse mejores cosechas durante algunos años, pero a qué precio (disminución de la fertilidad, de la producción, de la calidad, enfermedades de las plantas, de los animales y de los hombres y, finalmente, enfermedades del suelo mismo, tales como la erosión y un desierto de suelos alcalinos).

Poner a disposición de los cultivadores semejante medio pasajero de incrementar las cosechas sería más que una falta de juicio; sería un crimen”.5

Kofi Annan, Bill Gates y Monsanto

Por un azar del calendario cuyo secreto sólo conoce la historia, en julio de 2004, justo en el momento en que descubría que el CIMMYT había decidido corregir los efectos perversos de su revolución verde, Kofi Annan, el secretario general de las Naciones Unidas, lanzaba un llamado oficial a lanzar una revolución verde en África. “África aún no ha tenido una revolución verde que le fuera propia”, declaró en presencia de quinientos jefes de Estado, empresarios y representantes de la sociedad civil, durante una conferencia sobre el hambre organizada en Addis–Abeba (Etiopía) el 5 de julio de 2004. “Con el adecuado apoyo nacional e internacional, África puede realizar realmente la revolución verde del siglo XXI que necesita”, insistió el jefe de la ONU, haciendo un llamado para desarrollar “pequeños sistemas de irrigación” y a “restaurar la salud de los suelos mediante técnicas de agroforestación y mediante el uso de fertilizantes orgánicos y minerales”. También recomendó que no se “temiera evaluar el potencial de la biotecnología, que puede contribuir a alcanzar los Objetivos de desarrollo del milenio”. Luego citó a “ Norman Borlaugh”, el padre de la revolución verde asiática: ‘quien tenga la panza vacía no puede defender el medio ambiente’.

Inmediatamente después, dos pesos pesados de los subsidios privados al desarrollo respondieron a su llamado: la infaltable fundación Rockefeller, pero también –y sobre todo– la fundación Bill y Melinda Gates. Así fue como se creó en 2006, la Alianza para una revolución verde en África por las cosechas, cuyos principales donantes son hoy la “B&MG” tal como se la denomina, y en segundo lugar, la fundación Rockefeller, el Ministerio de Asuntos Extranjeros sueco, el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido y la… Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, uno de cuyos directores –William Gaud– fue el inventor del concepto de “revolución verde” en las COSECHAS.

 COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas COSECHAS cosechas  Ahora bien, la B&MG creada en 1994 por el fundador de Microsoft, que gestiona un capital de más de 30.000 millones de dólares, no ha dejado de suscitar dudas en cuanto a sus prácticas y motivaciones. De un lado, tenemos a un multimillonario filantrópico que invierte en campañas de vacunación o de acceso a la salud para “salvar vidas en los países pobres”, tal como lo declara su sitio web. Pero del otro lado, para financiar sus programas de beneficencia, el mismo empresario invierte sin vacilaciones en “numerosas empresas que no tienen ningún sentido de la responsabilidad social si se tiene en cuenta su laxitud ambiental, su discriminación salarial, su desprecio por el derecho laboral o también sus prácticas antiéticas”, tal como escribe Los Angeles Times.9 El periódico californiano reveló así que la fundación Bill y Melinda Gates era accionaria en “empresas norteamericanas y canadienses consideradas como las más contaminantes del mundo, tales como ConocoPhillips, Dow Chemical, Tyco International”, pero también en empresas petroleras como Royal Dutch Shell, Exxon Mobil y Total que “contaminan el delta del Níger mucho más allá de lo que les sería permitido hacer en Estados Unidos o en Europa” y que “enferman a los niños” –a los que, por otra parte, la “fundación ayuda a curar”. Esta doble faceta sería el “oscuro secreto” de los “grandes filántropos”, explicó Paul Hawken, un especialista en inversión responsable: “Las fundaciones dan apoyo a grupos que se proponen remediar el futuro pero con sus inversiones, hipotecan ese mismo futuro”.10

Fue precisamente por sus dos rostros contradictorios, como los del dios Jano, que algunos se preguntaron por las motivaciones reales que llevaron a Bill Gates a apoyar la Alianza para una revolución verde en África, cuyo objetivo declarado era “reducir la inseguridad alimentaria en al menos veinte países de aquí a 2020”. La respuesta a esa pregunta no resulta fácil, por supuesto, pero pueden sin embargo esbozarse sus grandes líneas tomando en cuenta un discurso que pronunció el fundador de Microsoft ante el Chicago Council on Global Affairs, un think tank norteamericano muy influyente en el ámbito político y económico, el 24 de mayo de 2011. Bill Gates comenzó mencionando y exhibiendo la foto de “Odetta, una madre soltera con dos hijos”. Ella explota media hectárea al este de Kenia y “gana menos de un dólar por día”. “Pero hace un año, su vida comenzó a cambiar, cuando fue beneficiada por el Programa Alimentario Mundial (PAM) que compra grandes cantidades de alimentos –generalmente producidos en grandes explotaciones –para alimentar a personas afectadas por la hambruna u otras catástrofes. Gracias a una iniciativa que hemos ayudado a financiar, el PAM comenzó a comprar alimentos a pequeños campesinos. Le propuso a Odetta y a otras familias de su pueblo que si mejoraban la calidad de su maíz y sus porotos, se las pagaría a buen precio”. El final de la historia se parece extrañamente a la de John Otiep (ver supra, Capítulo 6) aunque puede dudarse del tiempo que durará ese experimento: Odetta “tomó prestado dinero”, (no así John) para aumentar su producción y, hoy en día, puede alimentar a toda su familia, pagar los gastos escolares de sus hijos e incluso hizo agrandar su casa.

Hasta entonces, la exposición de Bill Gates no tenía nada extraño. Pero lo que vino después me resultó más cuestionable, cuando pasó a describir las “estrategias” necesarias para las COSECHAS, según él, para alcanzar semejantes milagros. La resumió en una palabra, la “innovación”, que debía centrarse en cuatro ámbitos: “las semillas, los mercados, las técnicas agrícolas y la asistencia extranjera”. El hombre de negocios dio entonces precisiones sobre su idea: “La asistencia extranjera significa que los donantes apoyen planes nacionales que provean a las familias campesinas de nuevas semillas, herramientas, técnicas y mercados. (…) Nuestro enfoque no tiene nada que ver con la vieja concepción de los donantes y los beneficiarios. Se trata aquí de un negocio y de inversores (…) y de una causa que contribuye a hacer progresar los intereses de los Estados Unidos”.

Ahora queda claro. Se entiende mejor, en todo caso, por qué la fundación B&MG contrató a Robert Horsch quien, después de veinticinco años de leales y buenos servicios para… Monsanto, fue nombrado a la cabeza del “programa del desarrollo global” al que está asociada la AGRA. O también por qué la fundación otorgó 5,4 millones de dólares a un laboratorio de biotecnología de St Louis (Missouri), la sede de… Monsanto, con el objeto de colaborar con los “gobiernos africanos para que autoricen experimentos en campos de banana, arroz, sorgo y mandioca transgénicos con una tenencia reforzada de vitaminas, minerales y proteínas”, tal como lo recibió el St Louis Post Dispatch, el 8 de enero de 2009. O por qué, además, este multimillonario “filántropo” apoya un proyecto de desarrollo de un maíz resistente a la sequía en Kenia, a cargo de… Monsanto, con el apoyo de CIMMYT, tal como fue revelado por Gerald Steiner, vicepresidente de… Monsanto, durante una audiencia ante el Congreso en julio de 2010. Con respecto a “Feed the Future”, un programa de desarrollo del gobierno norteamericano también subvencionado por la fundación B&MG, ese mismo discurso de Steiner fue de una claridad deslumbrante: “Feed the Future es una iniciativa muy atractiva porque tiene en cuenta imperativos del mercado en el cual deben operar Monsanto y otras empresas. Queremos hacer el bien en el mundo, pero también queremos satisfacer a nuestros accionistas”11. Finalmente –pues es lo último que mencionaré–, se entiende por qué la fundación B&MG invirtió 35 millones de dólares para que el doctor Charles Waturu del Instituto de investigación agrícola de Kenia (KARI) desarrollara un algodón transgénico Bt perteneciente a… Monsanto.

Son pocas las entrevistas en las que Bill Gates explica su supuesta pasión por las cosechas y las plantas transgénicas. La última, y más completa, fue difundida por ABC News el 2 de febrero de 2012, durante el talk–show de Larry Cohen. Confieso que me dejó sumamente perpleja. “Las técnicas que utilizamos han sido inventadas por la medicina humana, comentó, mostrándose por lo visto muy solvente en el tema, aunque ese “nosotros” ponía en evidencia su gran cercanía respecto de los fabricantes de OGM. Y para la medicina humana, nunca existe un rechazo total de todos los medicamentos que han sido creados de este modo. Nunca se da tampoco una aceptación total. En realidad, cada nuevo medicamento es testeado. Luego, en cada país existen científicos que verifican cuáles son los beneficios y los riesgos de la nueva molécula. Y entonces deciden. Se trata de un sistema muy sofisticado que apunta a optimizar el bienestar humano.

Nota

[1] En 1962, la fundación Rockefeller y la fundación Ford crearon el Centro internacional de investigación sobre el arroz (IRRI) en Los Baños, Filipinas, basándose en el modelo del CIMMYT.

[2] En mi libro El veneno nuestro de cada día, describí extensamente las actividades delictivas de esta empresa norteamericana, fundada en julio de 1802 en Wilmington (Delaware) por una familia de la nobleza francesa que huía de la Revolución. La empresa hizo fortuna produciendo pólvora para cañones, luego en la química (nailon, nylon, teflón) y los pesticidas, comercializando el Zyklon B desarrollado por Fritz Haber (ver supra, Capítulo 4)–. Luego se convirtió en uno de los líderes en el mercado de semillas OGM.

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MICROALGAS como ingredientes para ALIMENTOS estimulantes del SISTEMA INMUNOLóGICO

 MICROALGAS como ingredientes para ALIMENTOS estimulantes del SISTEMA INMUNOLóGICOMICROALGAS como ingredientes para ALIMENTOS estimulantes del SISTEMA INMUNOLóGICO

Instituto Tecnológico Agroalimentario (AINIA) está desarrollando un proyecto basado en el uso de las microalgas como ingredientes para alimentos saludables orientados a estimular el sistema inmunológico.

FUENTE | Agencia EFE (06/07/2012)

Según han informado fuentes del AINIA, este proyecto, en el que participan otras empresas y está financiado por el Ministerio de Ciencia, utiliza las microalgas Chlorella y Spirulina, que son ricas en vitaminas, ácidos grasos, aminoácidos esenciales y polisacáridos.

Eso las hace importantes como ingredientes activos para alimentos que puedan reforzar las carencias nutricionales de colectivos deficitarios en defensas, como niños y ancianos, o que están en situaciones especiales de estrés o enfermedad.

El proyecto, que se inició en septiembre de 2009 y acaba de presentar sus resultados, es una de las pocas investigaciones que se han realizado a nivel internacional, de aplicación de cultivos de algas para alimentación humana y acuicultura.

Otro de los resultados destacables de la investigación ha sido el desarrollo de un proceso integrado de bioproducción del cultivo de la microalga, reduciendo un 25% su tiempo de cultivo frente a otros sistemas, paso importante para posibilitar su utilización industrial.

El proceso de bioproducción desarrollado ha tenido muy en cuenta la utilización que después se va a hacer de la microalga, lo que supone emplear sistemas de producción que aseguren la asepsia y la seguridad alimentaria y menos dependientes de la luz, aspectos éstos que singularizan la bioproducción de microalgas para uso alimentario, de la de microalgas para uso energético.

En paralelo se han desarrollado también procedimientos de extracción de las sustancias activas de las microalgas, pruebas de microencapsulación (con el objetivo de proteger sus propiedades) y de resistencia intestinal, que han permitido averiguar cómo se comportan éstos y otros compuestos en el organismo humano.

El proyecto también ha trabajado los primeros prototipos de los alimentos saludables, elaborados a partir de estas microalgas con potencial inmunoestimulador.

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Las siete erres del consumidor ECOLOGICO

Las siete erres del consumidor ECOLOGICO Las siete erres del consumidor ECOLOGICO

Diversos consejos pueden suponer unas pautas de consumo más justas, respetuosas con la naturaleza y económicas:

    Reflexionar,
    Rechazar,
    Reducir,
    Reutilizar,
    Reciclar,
    Redistribuir,
    Reclamar.

Los consumidores que asumen Las siete erres del consumidor ECOLOGICO contribuyen a conservar el medio ambiente, a lograr un mundo más equitativo y, de paso, ahorran dinero. Varios consejos sencillos de realizar harán posibles estas siete erres del consumidor «verde».

Fuente: Ecoportal

Reflexionar

Los consumidores ecológicos son reflexivos y críticos. Reconocen que los seres humanos, como los demás seres vivos, forman parte de un todo interrelacionado: la naturaleza. Cualquier acción que antepone a los seres humanos en detrimento de la naturaleza repercute de forma directa o indirecta en el bienestar humano actual y el de las generaciones venideras. La información y la educación ambiental son claves para que los ciudadanos puedan repensar su manera de consumir.

Las decisiones coherentes con esta postura son muy diversas: elegir bienes y servicios comprometidos con el medio ambiente, caminar, ir en bicicleta o en transporte público en lugar del coche privado, apoyar el uso de las energías renovables y huir en lo posible del uso de combustibles fósiles, consumir alimentos frescos, de temporada y cercanos, vestir ropas realizadas con fibras naturales, etc.

Rechazar

Los productos tóxicos, no biodegradables o no reciclables deben quedarse fuera de la lista de la compra. Este tipo de productos pueden estar en muchos ámbitos del hogar y, siempre que se pueda, hay que rechazar su uso y sustituirlos por otros más respetuosos con el medio ambiente. La limpieza de la casa o de la colada se pueden hacer de manera ecológica sin recurrir a productos industriales.

Los productos tóxicos, no biodegradables o no reciclables deben quedarse fuera de la lista de la compra

Las etiquetas y la información al consumidor de los productos pueden ayudar a discernir cuáles hay que rechazar. Conocer bien los símbolos de reciclaje puede servir para saber si los materiales se recuperarán cuando acabe su vida útil. Algunos productos tienen un gran impacto ambiental y, por ello, conviene rechazarlos. Es el caso de los artículos que utilizan CFC, causantes de la destrucción de la capa de ozono, otros que tienen una alta huella de carbono, consumen una gran cantidad de agua virtual, causan la deforestación de bosques vírgenes, se basan en el tráfico ilegal de especies amenazadas o utilizan artes de pesca ilegales o sobreexplotan de los caladeros, entre otros. Como posibles sustitutos, se pueden consumir los productos que garantizan la utilización sostenible de los bosques (sello FSC) o de los recursos pesqueros (sello MSC), los productos ecológicos o de comercio justo.

Reducir

El resultado de la fórmula es evidente: menos bienes, menos gastos, menos explotación de los recursos naturales y menos contaminación y residuos. No hay que dejar de consumir, sino hacerlo con cabeza. Antes de adquirir un nuevo producto, conviene preguntarse si de verdad es necesario.

Los consumidores pueden reducir su impacto ambiental de muchas maneras. Al comprar, hay que evitar los productos con un empaquetado excesivo. Siempre que se pueda, hay que elegir los tamaños grandes y los productos concentrados para generar menos basuras y, a la vez, ahorrar dinero. El agua no es un bien inagotable aunque lo parezca cada vez que se abre el grifo. Diversos consejos permiten reducir su consumo sin que sufra el nivel de bienestar. De igual manera, la generación de energía supone la utilización en gran parte de combustibles que generan contaminación, como el petróleo o materiales radiactivos, y la explotación de la naturaleza. El gasto en energía también se puede disminuir en casa mediante unas cuantas pautas sencillas.

Reutilizar

Prolongar la vida útil de los bienes contribuye al ahorro doméstico y a disminuir el impacto ambiental. Los envases o productos de usar y tirar son la antítesis de un consumo responsable y ecológico.

Prolongar la vida útil de los bienes contribuye al ahorro doméstico y a disminuir el impacto ambiental.

La reutilización es posible de muchas formas. Al hacer la compra, conviene llevar bolsas de tela o de otros materiales que permitan su uso prolongado y eviten las perjudiciales bolsas de plástico. Las baterías recargables son menos nocivas que las de un solo uso. Las hojas de papel se pueden utilizar por ambos lados y las cajas de cartón se pueden aprovechar más veces para guardar otros objetos. Los libros, los discos, la ropa, etc. se pueden intercambiar entre familiares y amigos, y tampoco está de más darse una vuelta por los mercados de segunda mano. Lo barato sale caro, no solo para el bolsillo, sino también para el medio ambiente. Los productos muy baratos de mala calidad no duran nada y acaban en la basura. En su lugar, los bien elaborados se pueden reutilizar más veces. Cuidar de manera adecuada los productos, hacer caso de las recomendaciones de los fabricantes y repararlos siempre que se pueda favorecerá que duren más. Una forma más sofisticada de reutilizar es el denominado «upclycling», que transforma un objeto sin uso o destinado a ser un residuo en otro de igual o mayor utilidad y valor. Los consumidores logran nuevos productos y se ahorran dinero.

Reciclar

Separar los residuos de manera adecuada para su posterior reciclaje es una acción con múltiples beneficios medioambientales. Las basuras recicladas no acaban en los vertederos, cada vez más saturados, los materiales desechados se aprovechan para elaborar nuevos bienes y, por ello, se evita la extracción de nuevas materias primas y se reduce el consumo de energía en su elaboración. Al reciclar una lata de aluminio, se ahorra una cantidad de energía similar a la que consume un televisor durante tres horas. Un bien con aluminio reciclado consume un 5% de la energía que necesitaría si se basara en material virgen. EROSKI CONSUMER ofrece a través de su escuela de reciclaje o de sus distintos artículos toda la información necesaria.

De manera similar, los consumidores también pueden practicar el compostaje un sistema que transforma la basura orgánica en varias aplicaciones ecológicas.

Redistribuir

Los desequilibrios entre los países ricos y pobres no sólo afectan a sus habitantes, sino también al medio ambiente. La humanidad ha duplicado en los últimos 40 años su huella ecológica global, de manera que el consumo actual se basa en la utilización de los recursos de otros territorios o de generaciones futuras. Si todas las personas del mundo vivieran como un ciudadano medio de EE.UU. o de Emiratos Árabes Unidos, se necesitarían más de 4,5 planetas Tierra. La huella ecológica de los españoles también es alta: se requieren más de tres superficies como la de España. El medio ambiente y la humanidad no pueden soportar de manera indefinida este desarrollo insostenible y, por ello, hay que redistribuir el consumo de manera equitativa. Los productos con una menor huella ecológica o basados en principios de comercio justo pueden disminuir estas diferencias.

Reclamar

Los consumidores pueden y deben tener una participación activa en las actividades que influyen en su vida cotidiana. La ley ampara la posibilidad de reclamar y exigir actuaciones que contribuyan a mejorar el medio ambiente y la calidad de vida de los ciudadanos. Las líneas de acción son muy diversas: reclamar a las instituciones más medidas para conservar y recuperar el medio ambiente, reclamar más infraestructuras para poder reciclar, reclamar un mayor apoyo a los productos ecológicos y a las energías renovables, reclamar el uso de bolsas reutilizables en los supermercados en vez de las de usar y tirar, reclamar más productos reciclados y reciclables, reclamar más información medioambiental, etc.

Los consumidores son la base del sistema productivo y sus decisiones de compra pueden modificar las tendencias del mercado. Por ello, realizar un consumo responsable es una manera indirecta de reclamar a las empresas que incluyan la variable ecológica en sus bienes y servicios.

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El zumo de naranja natural evita la formación de piedras en el riñón… y mucho más

 naranja natural evita la formación de piedras en el riñónEl zumo de naranja natural evita la formación de piedras en el riñón… y mucho más

Según un estudio publicado en la revista Clinical Journal of the American Society of Nephrology, un zumo de naranja natural al día previene la formación de piedras en el riñón gracias a su contenido en citratos.

La Asociación Tucumana del Citrus, Argentina, difunde una información de radioflorida.icrt.cu donde explican que, además, los cítricos como la naranja y el pomelo contienen sustancias flavonoides, concretamente hesperidina, que reducen el riesgo de infarto hasta un 19%, de acuerdo con una investigación realizada en la Universidad East Anglia (Reino Unido).

Fuente: Poscosecha (23/05/2012)

Estas mismas sustancias también pueden disminuir la presión arterial y prevenir los problemas cardiovasculares. Además, otro estudio dado a conocer en la revista Nutrition Research sugiere que el zumo natural de naranja concentrado reduce los niveles de colesterol “malo” (LDL).

A esto se suma un estudio de la empresa Florida Orange Juice, en colaboración con el investigador Sonja Lyubomirsky, de la Universidad de California, que sugiere que beber zumo de naranja al comienzo de la mañana nos hace sentir de mejor humor y llenos de energía durante el día.

PD – ¿Cómo se obtiene un zumo de naranaja natural? Se toma una naranja, se la exprime, …  y, a disfrutar! Si la naranja es pequeña o tiene poco zumo…, se exprimen dos. Y, mientras tanto… se planifica el día.

En definitiva, el ZUMO de NARANJA natural evita la formación de piedras en el riñón… y muchas cosas más, con beneficio de nuestra SALUD

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