PATOGENOS y el mito de los cinco segundos

PATOGENOSPATOGENOS y el mito de los cinco segundos

La ciencia no respalda este mito, según el cual, no hay riesgo de contaminación si un alimento cae al suelo y se consume en menos de cinco segundos

BACTERIAS son microscópicos, unicelulares criaturas que tienen una estructura primitiva.

En ciertos países, sobre todo estadounidenses, circula una creencia popular conocida como «la regla de los cinco segundos».

Según ésta, si un alimento cae al suelo y se ingiere en menos de este tiempo, no hay riesgo de contaminación microbiana de los PATOGENOS.

Como toda opinión de esta naturaleza, no está fundamentada en criterios académicos ni científicos.

Otra afirmación similar, más habitual en países como Rusia, cuenta que «si se recoge de forma inmediata, no se considera que ha caído».

El sentido es similar a la anterior.

Sin embargo, varios estudios realizados en este campo prueban que sí hay riesgo de los PATOGENOS y que éste depende de factores como la superficie (baldosas, alfombras o superficies de cocina) y las bacterias que en ella habitan.

Fuente: consumer (15 de noviembre de 2010)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Si una galleta cae al suelo, ¿puede recogerse y consumirse o es mejor tirarla? Si se atendiera a la «regla de los cinco segundos», se podría ingerir sin riesgo de intoxicación alimentaria si no ha permanecido en el suelo más tiempo del mencionado. Sin embargo, investigaciones universitarias, como la desarrollada por un grupo de expertos de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, tiraba por los suelos la teoría expuesta en esta creencia.

Según este análisis, la norma debería ser la de los «cero segundos», ya que patógenos como salmonella tienen capacidad de sobrevivir en superficies secas hasta cuatro semanas y de transferirse a los alimentos con el contacto inmediato. El riesgo depende también de otros aspectos como la humedad, la naturaleza de la superficie (porosa o impermeable) y el tipo de alimento: tiene menos riesgo de contaminación uno seco que otro que contenga agua.

Disparidad de criterios sobre los PATOGENOS

En otro intento por demostrar las debilidades del mito, un grupo de expertos de la Universidad de Illinois analizó el riesgo de contaminación por E.coli en suelos con azulejos, cuando caían sobre ellos manzanas (alimentos «húmedos») y dulces (secos). Para la investigación, los expertos dejaron caer los alimentos durante intervalos de cinco, diez, treinta y sesenta segundos. Transcurrido este tiempo, los limpiaron y los colocaron en placas de agar para realizar un cultivo de posibles bacterias.

El riesgo de contaminación de los PATOGENOS depende del alimento y de la superficie

Pero esta vez los resultados fueron más inesperados: se detectaron PATOGENOS en rodajas de manzana que habían estado en el suelo más de un minuto. De ahí que los expertos admitan que se puede «esperar» al menos 30 segundos para recoger alimentos húmedos y más de un minuto en el caso de los secos antes de que se contaminen con bacterias.

En otra investigación, en cambio, se comprobó que, tras esterilizar los azulejos, inocularlos con E.coli y colocar 25 gramos de galletas durante cinco segundos, el patógeno se transfiere al alimento, una contaminación que demuestra que los microorganismos pueden pasar de la baldosa al alimento en este tiempo. En la Universidad Estatal de San Diego, en un intento de explicar si la creencia popular se demuestra con criterios científicos, detectaron gérmenes en zanahorias y biberones antes de cinco segundos. En esta ocasión, los expertos utilizaron zonas de la cocina como el fregadero, la encimera o la mesa, así como baldosas y alfombras. El área más contaminada, según los expertos, fue la encimera, seguida de las alfombras.

En el mismo estudio, se analizaron las tronas de los niños y las bandejas donde se depositan los alimentos. En comparación con otras superficies, como las encimeras, contenían más gérmenes. Esto demuestra que hay algunas zonas de la cocina, como el pomo de la puerta de la nevera, los grifos e, incluso, los interruptores de la luz, que no se desinfectan con la regularidad necesaria para eliminar posibles contaminaciones.

Pulso a los PATOGENOS y a la suciedad

Sea cual sea el tiempo que transcurre desde que un alimento cae en una superficie determinada hasta que se contamina, la prevención pasa por una correcta limpieza y desinfección. Salud alimentaria e higiene son conceptos que deben ir a la par con el fin de evitar que gérmenes, virus y bacterias entren a formar parte de la dieta. En la mayoría de los casos, más que el tiempo que transcurre, el aspecto que más influye en una transferencia de PATOGENOS es el grado de contaminación de la superficie. Si un alimento se recoge de una superficie más o menos limpia, el riesgo de infección será menor, aunque hayan pasado más de cinco segundos, que en una superficie con mayor carga bacteriana, aunque pase menos tiempo.

En la cocina, cuando se habla de evitar contaminaciones y de prevenir la acción de bacterias, virus y gérmenes, deben tenerse en cuenta aspectos como la limpieza de todas las superficies, una cocción adecuada y evitar la contaminación cruzada. Una correcta limpieza pasa por:

• Utilizar agua caliente y detergente.

• Fregar con fuerza utensilios y superficies para eliminar cualquier resto de suciedad.

• Enjuagar con agua caliente.

• Lavarse las manos cada vez que se cambie de alimento.

• Mantener una correcta desinfección de utensilios, mesas, estanterías y electrodomésticos.

CÓMO SE DESPLAZAN Y CRECEN LOS PATOGENOS

Para que los microorganismos puedan desplazarse de un lugar a otro necesitan un medio que se lo permita. Esta transferencia, que se denomina contaminación, es posible a través de las manos, las superficies, los alimentos e, incluso, animales. Para crecer y multiplicarse, un microorganismo necesita comida, agua, tiempo y calor. Una bacteria puede duplicarse en 15 minutos, aunque no todas son nocivas, ya que algunas tienen que alcanzar altos niveles para ser perjudiciales, mientras que otras incluso en un número muy reducido pueden provocar enfermedades.

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El extracto de granada influye en la resistencia a los virus de la gripe

granada influye en la resistencia a los virus de la gripeGranada influye en la resistencia a los virus de la gripe.

El extracto de granada influye en la resistencia a los virus de la gripe.

Fuente: consumer (3 de noviembre de 2010)

La utilización de extracto de granada podría aumentar la resistencia de cultivos celulares infectados con distintos tipos de virus de la gripe, hasta inactivarlos mediante la alteración de su estructura proteica.

Ésta es la principal conclusión de una investigación realizada por la Universidad de Tennessee, el Hospital de Investigación Infantil St. Jude en Memphis, (Tennessee) y el College of Pharmacy de la Sullivan University en Louisville, (Kentucky), en Estados Unidos.

El trabajo, dado a conocer en la revista «Antiviral Research», analiza la posibilidad de que los fitoquímicos de las frutas reduzcan la incidencia, la mortalidad y la morbilidad de las enfermedades infecciosas, debido a la capacidad antioxidante y otros efectos bioquímicos de los polifenoles.

Otros trabajos realizados con anterioridad demostraron su efectividad al inactivar virus de la gripe A humana tipos H1N1, H3N2 y H5N1. Además, se utilizaron anticuerpos monoclonales específicos de la proteína H y la enzima N y, en estudios recientes, se ha trabajado sobre la inhibición de la replicación del RNA vírico y el efecto sinérgico con oseltamivir por los polifenoles, especialmente las punicalaginas.

«Existen más de 50 publicaciones científicas especializadas sobre los positivos efectos bioquímicos de las biomoléculas de la granada contra las enfermedades infecciosas», señaló el profesor José Tudela, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia. Tudela explicó que en la actualidad hay registrados tres estudios clínicos sobre las aplicaciones antiinfecciosas de la granada del National Institutes of Health de Estados Unidos.

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Alimentos de CAZA precauciones sanitarias

 caza CAZA PRECAUCION

La diferencia entre la seguridad y el riesgo radica en seguir o no pautas higiénico-sanitarias desde la captura en la CAZA, hasta el consumo

La caza tienen su origen en la necesidad del ser humano de conseguir alimentos.

En la actualidad, resulta más un entretenimiento que una forma de lograr sustento, aunque se deben tomar precauciones sanitarias de manipulación y consumo. Las piezas, en ocasiones cobradas como trofeo, mantienen a menudo la condición de alimento, por lo que es imprescindible respetar unas normas higiénico-sanitarias básicas que garanticen la seguridad de su consumo. Para informar sobre las principales precauciones, así como otros aspectos relacionados con la caza, las autoridades sanitarias de España desarrollan campañas divulgativas.

Fuente: consumer (28 de octubre de 2010)
Por MAITE PELAYO

La Junta de Castilla y León, donde el desarrollo de esta actividad es muy importante, recuerda a los cazadores que, para garantizar que la carne no suponga un riesgo sanitario, deben seguir unas prácticas correctas de manipulación desde el momento de la captura hasta el consumo.

Esta carne se puede destinar al autoconsumo del cazador o bien comercializarse tras su paso por una sala de manipulación específica. En ésta, un veterinario realiza la inspección «post mortem» y verifica que la carne es apta para el consumo. En la caza mayor que se destine a la comercialización, el veterinario debe inspeccionar cada pieza, comprobar que carece de anomalías y que la muerte no se debe a motivos ajenos a la caza.

Patógenos y transporte

Cuando los animales puedan contener triquina, como los jabalíes, en la sala de manipulación de caza deben analizarse el cuerpo y la cabeza. En el caso de autoconsumo de las especies que puedan trasmitir triquinosis, se deben recoger diversas muestras de cada animal (músculos maseteros de la mandíbula, de la lengua y del diafragma y musculatura intercostal, entre otros) para analizar.

Respecto al transporte, el traslado de las piezas debe hacerse a la mayor brevedad posible y en condiciones de limpieza que favorezcan el enfriamiento de las canales. En el caso de enviarse a la sala de manipulación, las piezas se transportarán a una temperatura inferior a 4ºC para la caza menor y a 7ºC, para la mayor. Las piezas procedentes de la caza menor se colgarán para facilitar su enfriamiento. También la canal debe conservarse en frío hasta su consumo.

Seguridad o riesgo

Seguir unos simples consejos cuando se obtienen piezas de caza silvestre marca la diferencia entre la seguridad o el riesgo en el momento de consumirse.

• Ingerir la caza tras su inspección veterinaria, sobre todo, en el caso de los embutidos. La carne de jabalí o la de ciervo puede transmitir triquinosis. La primera es la fuente de contagio de triquina más común.

• Evitar la manipulación de animales muertos, enfermos o con comportamientos extraños y ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes.

• Utilizar guantes de protección en el desuello y posterior manipulación de los animales cazados hasta su cocinado.

• Tener mucho cuidado en su manipulación y procesado, para evitar una posible contaminación cruzada con otros alimentos

• En el caso de las liebres o conejos, deben utilizarse guantes y mascarilla, para evitar la transmisión de tularemia, una infección de estos animales que puede contagiarse a las personas por contacto o inhalación.

• No dar nunca de comer vísceras crudas a los perros, ya que se podrían propagar enfermedades como la hidatidosis, una zoonosis causada por un parásito.

• Consumir la carne de animales silvestres cocinada. El calor higieniza el alimento, por tanto, se recomienda el consumo de la carne de caza muy cocinada.

• Ante cualquier duda sobre el estado sanitario de los animales abatidos, debe desecharse su consumo o consultar al veterinario.

En la Comunidad Europea

El Reglamento (CE) nº 853/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo establece que, para garantizar una correcta inspección de la caza silvestre puesta en el mercado comunitario, los cuerpos de los animales cazados y sus vísceras deben entregarse en un establecimiento de manipulación de caza y someterse a una inspección «post mortem» oficial. Sin embargo, conviene proporcionar una formación destinada a los cazadores que pongan en el mercado animales de caza silvestre para el consumo humano, de manera que puedan proceder a un primer examen de la caza sobre el terreno.

En estas circunstancias, aunque cada Estado miembro podrá aplicar normas más estrictas, no es necesario exigir a los cazadores formados la entrega de todas las vísceras al establecimiento de manipulación para un examen «post mortem» si cuando lleven a cabo ese examen inicial no se detectan peligros o anomalías.

El mencionado reglamento determina que las personas que cacen animales silvestres para su puesta en el mercado y posterior consumo humano deberán tener un conocimiento suficiente de la patología de la caza silvestre, así como de la producción y normas de higiene y técnicas adecuadas de manipulación de la caza silvestre y de su carne, para poder someterla a un primer examen sobre el terreno. Es suficiente con que una sola persona de una partida de caza tenga los conocimientos referidos.

CONDICIONES NORMATIVAS

Una vez muerto el animal de caza mayor, la persona con formación efectuará lo antes posible el examen del cuerpo, y en su caso de las vísceras extraídas, para detectar posibles características que indiquen que la carne tiene un riesgo sanitario. La carne de caza mayor silvestre sólo podrá ponerse en el mercado si el cuerpo del animal se transporta a un establecimiento de manipulación de caza tras el mencionado examen.

Si no se han detectado características anómalas, tanto antes del abatimiento como durante, ni hay sospechas de contaminación ambiental, la persona con formación deberá fijar al cuerpo del animal una declaración numerada en la que conste esta información, así como la fecha, hora y lugar de la muerte.

En estas circunstancias, no es necesario que el cuerpo del animal cuente con la cabeza y las vísceras, excepto en el caso de las especies propensas a la triquinosis, cuyo cuerpo deberá conservar la cabeza y el diafragma. Los cazadores, además, tendrán que cumplir cualquier otro requisito que imponga el Estado miembro donde tenga lugar la caza.

En cualquier otra circunstancia, o si ninguna persona cuenta con formación, el cuerpo del animal deberá tener la cabeza y todas las vísceras (con excepción del estómago y los intestinos). La pieza deberá refrigerarse en un plazo razonable después de la muerte y alcanzar en toda la carne una temperatura no superior a 7°C. Si las condiciones climáticas lo permiten, no será obligatoria la refrigeración activa. Durante el transporte al establecimiento de manipulación de caza se evitará el amontonamiento de las piezas. La caza mayor silvestre entregada a estos establecimientos deberá presentarse, para su inspección, a la autoridad competente.

Respecto a la caza menor silvestre, la persona con formación efectuará pronto un examen y deberá informar de cualquier riesgo sanitario o anomalía a la autoridad competente. Esta carne sólo puede ponerse en el mercado si el cuerpo del animal se transporta tras el examen a un establecimiento. Las piezas deben refrigerarse en un plazo razonable después de la muerte y alcanzar en toda la carne una temperatura no superior a 4°C. Como en la caza mayor, si las condiciones climáticas lo permiten, no será obligatoria la refrigeración activa.

A menos que la autoridad competente autorice lo contrario, la evisceración debe efectuarse o llevarse a término, sin demora, en el momento de la llegada del cuerpo del animal al establecimiento. La caza menor silvestre entregada a éste deberá presentarse a la autoridad competente para su inspección.

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Alimentos seguros protegerse de Bacterias y Virus

Alimentos seguros protegerse de Bacterias y Virus. Siempre Alimentos seguros gracias OZONO. Alimentos segurosLimpiar, separar, cocer y refrigerar son las cuatro acciones primordiales que se deben tener en cuenta para prevenir la mayoría de las infecciones alimentarias.
En la Unión Europea, como en el resto del mundo, se hace hincapié en aspectos claves de la alimentación, como un consumo responsable y la garantía de que los alimentos seguros.

En la Unión Europea, como en el resto del mundo, se hace hincapié en aspectos claves de la alimentación, como un consumo responsable y la garantía de que los alimentos seguros

Es fundamental que las autoridades sanitarias de cada país apliquen medidas para evitar que estos se contaminen y que los consumidores, en su hogar, adopten unas prácticas adecuadas de manipulación y de conservación. Los pasos básicos son limpiar, separar, cocer y refrigerar. Aprenderlo ayuda a evitar cualquier contaminación causada por virus y bacterias, los principales microorganismos que atacan a los alimentos y, en consecuencia, a la salud de las personas.

Fuente: consumer (22 de febrero de 2010)
Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

La relación entre ciertas prácticas incorrectas de manipulación y la aparición de toxiinfecciones alimentarias está más que demostrada. Para prevenirlas, es importante conocer cuáles son los posibles riesgos, qué los provocan y qué medidas son eficaces para acabar con ellos.

Los microorganismos patógenos pueden contaminar cualquiera de los alimentos que se consumen. Para evitarlo, es necesario tener en cuenta cuatro normas básicas: limpiar, separar, cocer y refrigerar. Llevar a cabo estas cuatro acciones de forma correcta supone prevenir la mayoría de las infecciones alimentarias causadas tanto en el domicilio como en la restauración colectiva.

• Limpiar es Alimentos seguros. Antes de preparar los alimentos, deben limpiarse. Además, hay que lavar todos los utensilios que se vayan a utilizar, antes y después de cada uso. El objetivo es evitar la contaminación de los utensilios hacia el alimento.

• Separar los alimentos crudos de los cocinados es Alimentos seguros. Es de vital importancia para evitar el traslado de los patógenos residentes en los alimentos crudos a los listos para consumir. Se pueden utilizar recipientes distintos para guardar unos y otros y, antes de manipularlos, lavarse las manos.

• Cocer es Alimentos seguros. Es la regla principal y que asegura una mayor inocuidad. Llevar el interior del alimento a una temperatura segura, de unos 60ºC, garantiza la desaparición de la mayoría de los patógenos. Hay que vigilar los alimentos poco cocinados, ya que una incorrecta manipulación puede desencadenar una intoxicación.

• Refrigerar es Alimentos seguros. La mayoría de los patógenos dejan de multiplicarse en ambientes fríos, pero esto no quiere decir que desaparezcan, sino que se evita una multiplicación peligrosa.

Hepatitis A, anisakis y rotavirus

Debe tenerse en cuenta que la gravedad de ingerir un alimento contaminado depende también del tipo de bacteria o virus implicado.

La hepatitis es una inflamación del hígado. De los diferentes tipos, la A es una de las variantes más contagiosas, causada por contaminación alimentaria. El nombre de la intoxicación se asocia al del virus. No sólo se adquiere mediante el consumo de alimentos contaminados, sino que también puede propagarse por el contacto oral-fecal o a través del consumo de agua infectada con heces portadoras del virus. En la mayoría de los casos, este virus se halla en moluscos bivalvos como las almejas, ostras o mejillones. Prevenir esta contaminación pasa por evitar consumir los alimentos crudos, poco hechos o al vapor. En estos dos últimos casos debe garantizarse que han recibido un tratamiento suficiente.

Los manipuladores de alimentos seguros son los responsables de infecciones provocadas por rotavirus

Anisakis es un parásito que infecta a grandes peces. A través de sus heces, se liberan huevos del parásito en el mar, que más tarde ingerirán otros peces más pequeños. Una mala manipulación de los alimentos con larvas de anisakis provoca su contaminación y, en consecuencia, pone en riesgo la salud del consumidor. En la mayoría de los casos, se halla en el pescado crudo. Por tanto, es obligatorio extremar la precaución en los alimentos poco cocinados o crudos. Preparaciones como el sushi, los boquerones o el ceviche tienen que someterse, antes de ingerir, a un proceso de congelación inferior a -20ºC durante un periodo de 24 horas.

Los rotavirus son otro de los virus que infectan a humanos a través de los alimentos. Se transmiten por vía oral o fecal y por el contacto directo de persona a persona a través de manos contaminadas. Los manipuladores de alimentos seguros son los responsables de infecciones provocadas por este virus, sobre todo en elaboraciones de platos como ensaladas o frutas que no pasan por un cocinado posterior. Además, es muy estable en el medio ambiente y se halla en infinidad de alimentos. La manera más eficaz de prevenirlo es llevar a cabo una estricta higiene en todo el procesado y un lavado correcto de las manos antes y después de la manipulación.

Campylobacter, E. coli y Clostridium

Campylobacter es uno de los microorganismos que más intoxicaciones alimentarias provoca, sobre todo, a través de los alimentos crudos. Puede hallarse en elevadas concentraciones, en especial en las aves crudas, que son las más afectadas por este patógeno. Para evitar que la contaminación se propague en los alimentos cocinados, debe mantenerse una estricta limpieza.

E. coli es una bacteria de procedencia fecal, por tanto, su presencia en los alimentos indica que ha habido contacto con materia de esta naturaleza. Esta bacteria no sobrevive en medios no entéricos, por lo que encontrar restos indica que la contaminación es reciente. En muchas ocasiones, se utiliza como microorganismo índice para la detección de contaminaciones recientes. Además, su detección es simple y se realiza mediante controles rutinarios en cualquier laboratorio.

El consumo de carne de bovino poco cocinada o cruda, como las hamburguesas poco hechas, supone la manera más común de infección. También se localiza en alimentos como la carne de pavo, la leche, el yogur, los vegetales crudos o el agua. Para evitar su presencia, los alimentos deben cocinarse bien, a temperaturas mínimas en el interior de 65ºC. No se deben consumir crudos o poco hechos. Hay que mantener especial cuidado para no favorecer la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocinados y mantenerlos a temperaturas inferiores a 5ºC.

Clostridium Perfingens es uno de los patógenos más omnipresentes: se encuentran en el suelo, el agua y en el contenido intestinal de mamíferos y aves. La gran mayoría de toxiinfecciones alimentarias están provocadas por el consumo de carnes crudas o sometidas a un incorrecto tratamiento térmico. Estos patógenos tienen capacidad para sobrevivir a la cocción y multiplicarse en las comidas que se guardan durante varios días. Evitarlo pasa por la cocción adecuada de carnes. En los estofados o guisos que se preparan con antelación es importante combatir la temperatura de forma rápida y mantener la carne en refrigeración, sobre todo en los guisos cuya carne está rellena y hay una mayor probabilidad de infección.

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Nevera limpia para una mayor seguridad alimentaria

NeveraNevera limpia para una mayor seguridad alimentaria

Mantener la nevera en condiciones óptimas de higiene es imprescindible para que los alimentos permanezcan en buen estado

La nevera juega un papel destacado en la cocina ya que permite conservar los alimentos a una temperatura que retrasa el desarrollo de microorganismos.

El consumidor depende de ella para almacenar seguros todos los alimentos perecederos hasta que se ingieren.

A pesar de que no siempre se tiene en cuenta, su uso está relacionado de forma estrecha con la seguridad alimentaria, de ahí la importancia de mantenerla en condiciones óptimas para que los productos que se conservan en ella no se estropeen. Uno de los problemas más comunes son los malos olores, derivados en su mayoría de alimentos en mal estado. Unas sencillas pautas pueden ayudar a que el refrigerador lleve a cabo sin sorpresas todas las funciones para las que está destinado.

Fuente: consumer (14 de julio de 2010)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Mantener los alimentos en buen estado implica disponer de los conocimientos para manipularlos con seguridad y de las herramientas que favorecen una mejor conservación. La nevera es una de las grandes aliadas de la cocina para conseguir las temperaturas de conservación idóneas de los alimentos, que permanecerán frescos sin modificar sus características nutricionales. Por este motivo, junto con la limpieza diaria, sobre todo si se vierte algún líquido o se ha estropeado un alimento, debe lavarse a fondo de forma periódica. Seguir esta pauta es una de las garantías para alargar la vida útil de los alimentos, aunque no la única. Además de realizar un mantenimiento frecuente para un correcto funcionamiento, debe tenerse en cuenta una norma fundamental: abrirla lo menos posible y durante el tiempo imprescindible.

Mantenimiento y uso de la NEVERA

Cuidar el uso que se hace de la nevera ayuda a que los alimentos que se conservan en ella se mantengan en las máximas condiciones de seguridad. Es imprescindible:

• Evitar derrames de jugos de alimentos, ya que esto implica que se ensucien otras zonas de la nevera y, por tanto, que lleguen a otros alimentos, sobre todo, los almacenados en los cajones.
• Guardar los alimentos en recipientes tapados.
• Tener especial cuidado con las sobras y evitar almacenarlas durante mucho tiempo para que no se deterioren y puedan contaminar otros alimentos.
• Controlar que la temperatura del interior es la adecuada e idónea para evitar la proliferación de bacterias.
• No llenar en exceso el interior ni juntar los alimentos.
• Limpiar y desinfectar cada una de las partes (puerta, cajones, asa por donde se abre y cierra y gomas de cierre) de forma periódica. En la mayoría de los casos, son estructuras desmontables que se limpian con facilidad. En estas zonas se pueden acumular microorganismos que pondrán en peligro a los alimentos.
• Adaptar la temperatura a la época del año: en verano y en primavera se necesita más frío que en otoño e invierno.
• Los alimentos no deben introducirse calientes en la nevera ya que alteran la temperatura interior y esto podría afectar a los productos más cercanos.
• Los alimentos que caduquen primero deberán colocarse delante para consumirlos antes.

Con todo, en ocasiones es inevitable que surjan problemas, como los malos olores. Los motivos pueden ser varios, desde la propia naturaleza del alimento (algunos tienen unas particularidades que hacen que desprendan un olor muy fuerte) hasta el deterioro del mismo. No obstante, hay soluciones para evitar cada uno de estos inconvenientes.

Evitar los malos olores en la NEVERA

Si el mal olor procede de un alimento, como la cebolla, se pueden llevar a cabo algunos trucos, como colocar un recipiente con bicarbonato de sodio (reacciona frente a los ácidos) o limón en el interior y conservar en envases herméticos que eviten que desprendan los olores. Si los motivos son otros, deberían evaluarse y actuar en función de cada uno de ellos.

En la mayoría de los casos, este mal olor responde al deterioro de los alimentos y deberá examinarse cuál es el producto que se ha estropeado, desecharlo y comprobar que no haya afectado a ningún otro producto o superficie. Incluso algunos alimentos, como leche o pasteles, deben conservarse aislados de otros que despidan olor porque los absorben muy bien.

Deben limpiarse las zonas afectadas con agua caliente y desinfectante y dejar la puerta abierta unos minutos para que circule el aire. Antes de volver a introducir los alimentos, deberá confirmarse que la zona de almacenamiento está seca.

La limpieza se realizará de arriba abajo. Este mismo orden servirá para la puerta y los estantes, donde se colocan en general alimentos como huevos. Debe tenerse presente que los envases donde se almacenan los alimentos también pueden estar sucios. Por tanto, es imprescindible sacar el alimento y lavarlo, como si se limpiaran platos o cubiertos.

EL FRÍO, NO PARA TODOS

No todos los alimentos necesitan frío para que se mantengan en condiciones óptimas. Es más, en algunos puede afectar al sabor -en el caso de tomates y patatas, en el primero lo destruye y en el segundo adquiere un sabor más dulce-.

La cebolla, los cítricos o frutas como la pera se conservan mejor fuera de la nevera. El plátano se ennegrece y la fruta que aún tiene que madurar permanece «verde». Los alimentos en latas, salsas y galletas no necesitan frío. Frutas y verduras tampoco lo requieren, pero son perecederos. Sin embargo, las latas abiertas sí deberán conservarse en el refrigerador y es preferible cambiarlas de envase por otro que cierre de forma hermética.

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CERDOS Alimentos y Vitamina E, grasa MAS saludable

Alimentar a los cerdos con pienso rico en ácidos grasos y vitamina E consigue una grasa más saludableAlimentar a los cerdos con pienso rico en ácidos grasos y vitamina E consigue una grasa más saludable.

El objetivo es lograr una carne capaz de evitar y minimizar la incidencia de las enfermedades cardiovasculares

Fuente: consumer (6 de julio de 2010)

Una investigación desarrollada por científicos pertenecientes a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza (UZ) ha conseguido transformar la grasa del cerdo en una grasa saludable para el ser humano, capaz de evitar y minimizar la incidencia de las enfermedades cardiovasculares. Las revistas «Journal of Food Composition and Analysis» y «Fleischwirtschaft Internacional» publicarán los resultados de este trabajo.

Con la dirección del doctor Pascual López Buesa, los investigadores del grupo Tecnología y Genética Porcina de la citada facultad han diseñado una dieta más sana para los cerdos en la que se ha modificado la composición de los ácidos grasos. Se obtiene así una carne «que se adecua a las más estrictas recomendaciones nutricionales», informó la citada Universidad.

La dieta, elaborada en colaboración con ganaderos aragoneses y navarros, consiste en un nuevo pienso con una alta concentración de ácidos grasos poliinsaturados y enriquecida con vitamina E.

Con este pienso se alimenta al cerdo durante las seis últimas semanas del periodo de engorde, que finaliza cuando el animal ronda los 100 kilos de peso. La investigación, realizada sobre una muestra de 100 cerdos, ha demostrado la posibilidad de convertir en «ideal» la grasa de la carne porcina.

La grasa idónea suministra los nutrientes lipídicos esenciales en tal equilibrio que, además de no favorecer la aparición de enfermedades derivadas del consumo excesivo de grasas, como la ateroesclerosis u otras enfermedades cardiovasculares, contribuye a disminuir su incidencia, explicó la UZ.

Esta carne saludable presenta un contenido en ácidos grasos saturados inferior al 33% y una relación ácidos grasos monoinsaturados/ácidos grasos poliinsaturados cercana a cinco. «La reducción de ambos factores es muy importante para rebajar los riesgos cardiovasculares», afirmaron.

Estos hallazgos se han unido a un trabajo de selección de animales, que ha dado lugar a su vez a carnes con un bajo contenido en grasa (menos de 3,5%), lo que contribuye también a adaptarse a las referidas recomendaciones nutricionales, especialmente en la reducción del aporte calórico relativo de la grasa.

El grupo de investigación tiene previsto ahora continuar con estos estudios en humanos, para analizar si el consumo de la carne de estos cerdos con grasa más saludable mejora los parámetros lipídicos en la sangre.

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Microorganismos en alimentos no todos son iguales

Microorganismos en alimentos no todos son igualesMicroorganismos en alimentos no todos son iguales

Bacterias, virus, hongos o levaduras actúan de forma distinta, atacan a alimentos diferentes y tienen una capacidad de infección desigual

Los Microorganismos en alimentos son seres vivos microscópicos capaces de desarrollarse y multiplicarse en un medio que reúna las condiciones adecuadas.

Se hallan en el suelo, en las plantas, en el aire, en los organismos vivos o en el agua. Los alimentos constituyen un medio idóneo porque les proveen de los nutrientes y la humedad que necesitan para crecer. La palabra «microorganismo» hace referencia a su tamaño, que es microscópico y exige el uso de instrumentos adecuados (microscopios) para observarlo.

Fuente: consumer (15 de abril de 2010)
Por MAITE PELAYO

Los Microorganismos en alimentos o microbios son demasiado pequeños para que se perciban de forma clara a simple vista. Si un objeto tiene un diámetro inferior a 0,1mm, el ojo humano no lo percibe. Incluso en un objeto 10 veces mayor se apreciarían muy pocos detalles.

Las bacterias son uno de estos seres microscópicos. La mayoría prefiere vivir en medios templados, húmedos y que no sean demasiado ácidos ni salados. Pero algunas viven en todo tipo de espacios.

Unas necesitan oxígeno (aerobias) y se desarrollan en la superficie de los alimentos. Otras prefieren ambientes sin oxígeno (anaerobias) y se desarrollan en el interior de latas o carne. También las hay que varían sus necesidades, en función del entorno (con o sin oxígeno).

Se diferencian, según su comportamiento frente a las personas, en tres grupos:

• La mayoría de las bacterias son inofensivas e incluso útiles porque originan los sabores y aromas de ciertos alimentos: queso, yogur, embutidos, etc. También forman parte de algunos órganos, como la flora del intestino que, además de protegerlo, ayuda en sus funciones.

• Otras son perjudiciales, provocan alteraciones en los alimentos y los hacen inadecuados para su consumo: causan la putrefacción de carnes y pescados o leche agria. Son las denominadas alterantes, que estropean el alimento y limitan, con la ayuda de reacciones físico-químicas, la vida útil del producto.

• Las patógenas, con capacidad para provocar enfermedades, constituyen un pequeño grupo.

Estos Microorganismos en alimentos no ocasionan alteraciones ni transformaciones del alimento (aspecto, color y sabor normales), por lo que su presencia es difícil de detectar. Se desarrollan a temperaturas templadas (corporales) y, una vez dentro del organismo, se reproducen y generan infecciones o elaboran toxinas. Algunas participan en ambos procesos, de ahí que se hable de toxiinfecciones alimentarias.

Los mohos y microorganismos en alimentos

Los hongos sí se aprecian sin necesidad de utilizar un microscopio. En el alimento, forman una masa esponjosa que se extiende de forma rápida. Prefieren ambientes templados y húmedos, pero son poco exigentes y muy adaptables, por lo que se hallan en muchos alimentos, sobre todo, frutas, verduras, pan húmedo, quesos y mermeladas abiertas.

Como las bacterias, se diferencian, según su comportamiento, en tres grupos:

• Útiles: proporcionan sabores y aromas a ciertos quesos (roquefort, camembert).

• Perjudiciales: alteran los alimentos (reblandecimiento y manchas algodonosas).

• Patógenos: algunos crean sustancias tóxicas (micotoxinas) que pueden penetrar en el alimento y dañar el organismo. Es el caso de las aflatoxinas producidas por «Aspergillus flavus» en cereales y frutos secos almacenados en condiciones inadecuadas con altas temperaturas y humedad.

Las levaduras, a pesar de ser hongos microscópicos, se detectan en muchos casos por la formación de burbujas de CO2 y un ligero olor a alcohol. Necesitan azúcar y humedad para sobrevivir, algunas resisten la ausencia de oxígeno y concentraciones altas de sal.

Se diferencian en dos grupos:

• Útiles: agentes gasificantes en los procesos de fabricación de pan y cerveza o en la producción de vino.

• Perjudiciales: alteran productos ricos en azúcar (frutas, mermeladas y zumos), ya que los fermentan y generan alcohol y gas. Alteran también encurtidos y zumos ácidos.

Virus, los más pequeño

Otros Microorganismos en alimentos capaces de crear problemas de salud relacionados con los alimentos son los virus. Son la forma más pequeña de vida y son tan simples, que se adaptan a condiciones extremas, adoptan formas de vida latente capaces de aguantar mucho tiempo hasta encontrar un entorno óptimo de desarrollo

Su tamaño, entre 10-300 nanómetros (millonésima parte de un milímetro), les convierte en «los hermanos pequeños» de las bacterias, de alrededor de 1 micrómetro, que equivale a 1.000 nanómetros.

Necesitan tejidos vivos para crecer y, por tanto, no tienen capacidad para desarrollarse en los alimentos. Las temperaturas de almacenamiento no influyen, pero pueden ser el medio de transporte hasta el cuerpo humano, como en el caso de la hepatitis infecciosa. Se transmiten a través del agua y de moluscos filtradores. Los virus son siempre patógenos, ya que son parásitos celulares.

Aunque menos frecuentes, algunas algas microscópicas contaminan los alimentos y generan biotoxinas que se acumulan en los organismos marinos, sobre todo, por ingestión del fitoplancton que las contiene.

Es el caso de las temidas mareas rojas, formadas por microalgas capaces de producir ácido domoico (DA), una potente biotoxina que provoca trastornos gastrointestinales, neurológicos y, en casos severos, la muerte.

Enterobacterias

Muchas partes del cuerpo humano contienen Microorganismos en alimentos (boca, nariz, orejas, pelo, uñas, heridas e intestinos). A menudo, las bacterias que provocan enfermedades son de origen intestinal, son las llamadas enterobacterias. Este grupo congrega muchas de las bacterias más conocidas: salmonella, shigella, yersinia y E.coli

Se multiplican en el intestino, a partir del cual recontaminan el medio mediante las heces e infectan de nuevo en un ciclo fecal-oral. Elevados recuentos de enterobacterias en alimentos o aguas indican fallos en el proceso de producción o conservación, ya que estos Microorganismos en alimentos se eliminan con tratamientos térmicos o de clorado.

La contaminación microbiológica por bacterias es la causa más frecuente de problemas sanitarios en alimentación. Es aquí donde la actuación del manipulador tiene una importancia decisiva. Las bacterias y, en general, todos los Microorganismos en alimentos, pueden estar presentes en el propio alimento crudo de forma natural (carnes frescas, pescados y mariscos, huevos, verduras…) o llegar hasta él por contaminación cruzada (mediante contacto directo o indirecto, a través de cuchillos o trapos de cocina), a partir del polvo, tierra, animales y a través del manipulador.

BACTERIAS COLIFORMES

Consideradas como indicadores analíticos de contaminación fecal en controles de agua de consumo, las bacterias coliformes son más resistentes en el medio acuático que las enterobacterias patógenas. Su presencia se relaciona con contaminación fecal y un elevado recuento es proporcional a su nivel de gravedad. Por el contrario, su ausencia es indicativa de buena calidad microbiológica en el agua. Pero no todos los coliformes son de origen fecal. Este motivo ha llevado al desarrollo de pruebas de determinación de coliformes totales y coliformes fecales de origen sólo intestinal. Esta diferenciación precisa, con un mínimo margen de error, si la contaminación de la muestra analizada es de origen fecal por conexiones con aguas negras.

En otros alimentos, como los platos preparados, los coliformes se utilizan como parámetro indicativo de la calidad higiénico-sanitaria del producto, en especial, en su proceso de elaboración. Debido a la limitada supervivencia en estos medios, su presencia es indicativa de contaminación fecal reciente. Por otra parte, puesto que estos Microorganismos en alimentos se eliminan a través de tratamientos de higienización (pasteurización, esterilización…), alimentos como la leche confirmarán si este proceso se ha realizado de forma correcta y si no hay una recontaminación posterior.

PRIONES

De tamaño mucho más pequeño que los virus, los priones no son Microorganismos en alimentos, sino moléculas de naturaleza proteica presentes en todos los vertebrados superiores. Si se alteran, causan enfermedades espongiformes, como el mal de las vacas locas. Son agentes transmisibles no convencionales, capaces de multiplicarse e infectar otros organismos. Pueden adquirirse a través de alimentos cárnicos procedentes de animales infectados y provocar la enfermedad tras un periodo de incubación de hasta 10 años.

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VIRUS CSIC ESTRATEGIA DE COMBATE por CULTIVOS TOMATE y MELÓN

VIRUSVIRUS CSIC ESTRATEGIA de COMBATE por CULTIVOS TOMATE y MELÓN

Una de las medidas consiste en usar aditivos en las cubiertas plásticas para dificultar la visión de los insectos portadores.

Un grupo de profesionales del CSIC, analiza las consecuencias de las enfermedades virales en especies hortícolas propias de los cultivos intensivos del sur de España, como el tomate y el melón.

Fuente: consumer (10 dic. 2009)

Los investigadores han usado aditivos en las cubiertas plásticas de cultivos protegidos, que dificultan la visión de los insectos portadores de los virus que infectan las plantaciones. Moriones dio a conocer estos datos en una charla sobre las estrategias más eficaces y duraderas para el control de los virus de plantas, en la Estación Experimental del Zaidín, perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Desde finales de los años 80 se han producido graves epidemias de virus transmitidos por la mosca blanca Bemisia tabaci en cultivos de tomate de España y el resto del mundo. Este es el caso de las epidemias ocasionadas por los begomovirus (familia Geminiviridae), causantes de la enfermedad del rizado amarillo del tomate, que supone un serio factor limitante para la producción. Los cultivos intensivos permiten la venta de productos al extranjero, pero los virus terminan con las cosechas y dan lugar a grandes pérdidas económicas para la agricultura española.

En los últimos años, los estudios que ha llevado a cabo este laboratorio se han concentrado en virosis, enfermedades provocadas por virus, que afectan a tomate y melón. Tras más de una década de estudio, el grupo de investigación Moriones ha podido delimitar los principales factores asociados con estas enfermedades. Estos investigadores han observado una alta plasticidad de las poblaciones de estos virus en parte relacionada con su rápida capacidad de evolución a través del intercambio genético por medio de la recombinación. Los resultados reflejan la elevada capacidad de estos virus para adaptarse a nuevas condiciones ecológicas, señaló Moriones. Esto dificulta el control de las epidemias en los cultivos, por lo que se han investigado estrategias que puedan combinarse en sistemas de manejo integrado que incluyen actuaciones a muy distintos niveles.

Entre las medidas aplicadas está el uso de aditivos en las cubiertas plásticas de cultivos protegidos que dificultan la visión del insecto, puesto que estas cubiertas impiden el paso de la luz ultravioleta. También han hecho uso de la inducción de resistencia sistémica en planta, mediante la inoculación de compuestos que pueden cambiar las rutas bioquímicas de la planta y consiguen que esta sea resistente a la infección por estos virus.

«Tenemos datos que indican que la incorporación de resistencia en la planta afecta tanto al virus como al insecto vector, encargado de transportar a este virus. La técnica puede ser muy efectiva para el control de las epidemias, aunque no suficiente. De ahí que la incorporación de medidas de manejo del cultivo puede ser básica», afirmó el investigador.

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Los virus pueden usurpar la maquinaria de las bacterias para replicarse

 bacterias para replicarse Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado cómo los virus se sirven del esqueleto de las bacterias para replicarse de forma más eficiente.

Autores, Daniel Muñoz-Espín, Richard Daniel, Yoshikazu Kawai, Rut Carballido-López, Virginia Castilla-Llorente, Jeff Errington, Wilfried J.J. Meijer y Margarita Salas. The actin-like MreB cytoskeleton organizes viral DNA replication in bacteria PNAS

FUENTE | CSIC – mi+d (30/11/2009)

Un equipo, dirigido por la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Margarita Salas, ha demostrado cómo los virus se sirven del esqueleto de las bacterias para replicarse de forma más eficiente. Esta capacidad sólo era conocida, hasta el momento, en células eucariotas, la base de los organismos complejos como el ser humano. El hallazgo, publicado en Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (PNAS), permitiría crear estirpes bacterianas modificadas genéticamente para minimizar sus posibilidades de infección por virus. Este descubrimiento podría evitar pérdidas económicas en industrias que emplean bacterias en sus procesos de producción, como la de los detergentes o fertilizantes.

Además de Salas, el trabajo ha contado con la participación de los investigadores del CSIC Daniel Muñoz Espín y Wilfried Meijer, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid), en colaboración con científicos de la Universidad de Newcastle (Reino Unido).

Como explica la investigadora del CSIC, los virus han coevolucionado con sus células hospedadoras a lo largo de la historia y, por ello, «no resulta sorprendente que hayan aprendido a explotar diferentes mecanismos de ellas». La comunidad científica conoce desde hace años que, en las células eucariotas, los virus aprovechan las características del citoesqueleto para enriquecer su sitio natural de replicación en el interior de la célula o para establecer una autopista sobre la que la nueva progenie de virus pueda circular para abandonar la célula infectada.

El citoesqueleto es una red tridimensional de filamentos proteicos que desempeña un papel clave en la estructura y función de las células. Se trata de una estructura dinámica que, además de proporcionar soporte y forma a la célula, realiza otras muchas funciones como facilitar la movilidad y el transporte intercelular o intervenir en la división celular.

Anteriormente, se consideraba que el citoesqueleto era una estructura única de las células eucariotas pero, en los últimos años, se han detectado homólogos procariotas, en concreto, en bacterias: las proteínas MreB, homólogas de las proteínas actinas que conforman los microfilamentos del citoesqueleto eucariótico.

A partir de este hallazgo, Salas y su equipo han demostrado ahora que las proteínas MreB también pueden ser explotadas por los virus para aumentar la replicación de su material genético, de la misma forma que lo hacen los virus eucarióticos con el citoesqueleto de las células eucariotas. El equipo ha probado este fenómeno en diferentes especies bacterianas, entre ellas, Bacillus subtilis. Esta bacteria, de interés biotecnológico, se utiliza en aplicaciones industriales como la producción de enzimas proteasas o amilasas. Las proteasas, por ejemplo, se emplean en los detergentes y en la elaboración de fertilizantes. Estas bacterias pueden ser infectadas por el virus pi29, uno de los principales objetos de investigación de la científica del CSIC.

Según explica Salas, los virus utilizan las proteínas MreB como andamios sobre los que organizar sus maquinarias replicativas, lo que les permite obtener una gran progenie viral cuando las células son infectadas y extender, así, la infección a otras células procariotas. En el caso de Bacillus subtilis, el trabajo de Salas y su equipo permitiría el desarrollo de estirpes con mutaciones en la familia de proteínas MreB que, por tanto, serían menos sensibles a la infección por fagos (virus que infectan a las bacterias), algo que genera grandes pérdidas económicas.

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GRIETAS en los alimentos

 GRIETAS Prevenir la aparición de GRIETAS en los alimentos

La información genética de la cutícula es determinante para evitar desórdenes fisiológicos

La piel de alimentos como frutas y verduras, es algo más que la imagen que perciben los consumidores sobre su estado.

Actúa de protección frente a los patógenos, evita la pérdida de agua y juega un papel muy importante cuando se somete al alimento a tratamientos poscosecha, almacenaje o transporte.

Pero en ocasiones esta defensa natural que proporciona la cutícula está amenazada por la aparición de GRIETAS, sobre todo en determinadas especies vegetales. Una investigación reciente profundiza en cuáles son los factores más amenazantes, como la temperatura y la humedad, y las posibles soluciones. Una de ellas pasaría por conocer cómo funciona esta capa protectora en un plano genético.

Fuente: consumar (16 de diciembre de 2009)
Por MARTA CHAVARRÍAS

El interior del tomate está protegido por una capa cuyo espesor apenas alcanza unas pocas micras: la cutícula. Esta protección vegetal es una garantía para que el medio externo no amenace a las propiedades del fruto ni se pierdan nutrientes internos. Pero además, de ella depende que puedan comercializarse, ya que un tomate agrietado queda fuera del mercado. Un alimento en buen estado no sólo tiene una imagen adecuada, sino que mantiene un nivel de calidad y propiedades organolépticas como el sabor o el aroma, pero el aspecto es fundamental.

Las GRIETAS son enemigas de los alimentos. ¿Pero qué provoca su aparición?, ¿hay variedades más susceptibles?, ¿son todas las pieles iguales?

Además de factores externos como la temperatura o la humedad, la propia naturaleza de la cutícula se relaciona con la detección de alimentos agrietados.

Aspectos como el grosor, la densidad y la consistencia explican, en buena parte, el hecho de que ciertas especies vegetales sean más susceptibles que otras a alteraciones.

Morfología y genética

Frescura, uniformidad, aspecto, madurez o color son las condiciones mínimas que exige el mercado para comercializar productos como los tomates. La aparición de GRIETAS, no siempre homogéneas, amenaza estas condiciones. En general, las hendiduras varían en cuanto a profundidad y forma. Algunos investigadores asocian este desorden a un crecimiento muy rápido del tamaño del fruto, que provoca una expansión excesiva que la piel no puede soportar.

Las características genéticas de la cutícula ayudarían a desarrollar especies más resistentes al agrietado

Encontrar el equilibrio entre las condiciones externas, como la temperatura ambiental, e internas, como la presencia de agua o de azúcar, ayuda a prevenir la aparición de GRIETAS. También podría ser útil conocer con más exactitud el funcionamiento de la cutícula para favorecer el crecimiento de especies resistentes al agrietado, según una investigación realizada por expertos de la Universidad de Málaga.

Este conocimiento pasa por caracterizar los genes responsables de la formación de la cutícula y cuáles están más implicados en la aparición de GRIETAS. Una vez aislados, se apuesta por el «cruce de variedades» que permita el desarrollo de una que aglutine el «sabor, el tamaño, la resistencia y la estética adecuadas».

Con la unión de estas características, se busca reducir la formación de GRIETAS y, en consecuencia, las pérdidas asociadas, tanto económicas como de producción.

Los factores más valorados

El término de calidad aplicado a alimentos frescos como las frutas o los vegetales abarca numerosos aspectos como la apariencia, el sabor o la frescura.

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) asegura que la apariencia es la «primera impresión que percibe el consumidor» y, por tanto, el factor que más influye en la decisión para realizar la compra. Se tienen en cuenta la forma, el color, la madurez o el tamaño. Los defectos, como malformaciones, no siempre son sinónimo de ausencia de cualidades comestibles, sino que en la mayoría de los casos están relacionadas con condiciones como el clima, el riego, el suelo o la fertilización. Se distinguen de los problemas físicos causados durante el proceso de preparación, ya que pueden aparecer «heridas» que constituyen la puerta de entrada de posibles patógenos.

El pasado mes de julio, la Comisión Europea aprobó una normativa que permite la comercialización de alimentos con defectos, excepto los productos con alteraciones, como podredumbre, que impidan el consumo. La norma es aplicable a puerros, calabacines, pepinos, zanahorias, espárragos, cebollas, melones, sandías o ajos. Para otros como manzanas, cítricos, melocotones o peras, se contempla la norma de calidad que obliga a que mantengan una forma y un peso específicos.

ASPECTOS PARA UNA SELECCIÓN DE CALIDAD

La apariencia influye en el momento de comprar alimentos como verduras, hortalizas o frutas. Reconocer algunos aspectos ayuda a que la selección sea más precisa y de mayor calidad:

• Si se adquieren plátanos, cuanto más intenso sea el color de la piel y con manchas marrones, mayor será el grado de madurez. Si el color es más verdoso en las puntas y ligeramente amarillo en el centro, indica que aún no está maduro. La conservación debe hacerse a temperatura ambiente.

• Los cítricos como las naranjas, no deben tener partes blandas, son preferibles las lisas. En cuanto a los limones, una marca de calidad es el color brillante y la consistencia firme. Hay que evitar los arrugados o blandos.

• Respecto a las peras, conviene que no tengan bultos ni manchas de color café o verdoso.

• En el caso de las cerezas, uno de los aspectos que se deben tener en cuenta si están envasadas es que carezcan de manchas de humedad.

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