BACTERIA antigua RESISTENTE a los ANTIBIOTICOS modernos

BACTERIA antigua

Descubren una BACTERIA antigua de 5000 años resistente a 10 antibióticos modernos

A priori, descongelar BACTERIA antigua puede no parecer la mejor de las ideas

Estos organismos que fueron congelados hace miles de años no han tenido contacto con el mundo actual, y viceversa; la vida que hoy florece no se han enfrentado nunca a estas bacterias

Ahora bien, debido al cambio climático, muchas de estas bacterias y virus están volviendo a despertar, y cada día, vuelven por trillones a un ambiente del que se fueron hace mucho tiempo.

Fuente: National Geographic España (27/2/2026) por Daniel Pellicer Roig

Este es el caso de Psychrobacter SC65A.3, una cepa de una bacteria antigua bacteria que estaba oculta en la cueva de hielo de Scarisoara, en Rumanía.

El hallazgo tuvo lugar cuando los investigadores extrajeron un núcleo de hielo de 25 metros, en el que, debido a las condiciones de la cueva, la zona más profunda alcanzaba 13.000 años de antigüedad.

Psychrobacter fue aislada cerca de la mitad del testigo de hielo, en la franja que ocupaba la edad cronológica de hace 5000 años.

Pero lo más interesante no fue el hallazgo en sí, sino las propiedades de la BACTERIA RESISTENTE, ya que al analizar su genoma encontraron unos genes muy especiales.

A pesar de su origen antiguo, muestra resistencia a múltiples antibióticos modernos y porta más de 100 genes relacionados con otras resistencias”, explica la autora del estudio, la Dra. Cristina Purcarea, científica sénior del Instituto de Biología de Bucarest de la Academia Rumana.

Entre los antibióticos a los que resiste se encuentran algunos ampliamente empleados por el sistema de salud, como la trimetoprim, la clindamicina y el metronidazol, que se utilizan en las infecciones de orina y de pulmón, así como para algunos tipos de sepsis que pueden resultar mortales.

Pero hay muy buenas noticias

Según afirma la Dra. Purcarea, Psychrobacter “también puede inhibir el crecimiento de varias ‘superbacterias’ resistentes a los antibióticos y ha demostrado importantes actividades enzimáticas con un gran potencial biotecnológico”.

Es decir, que las industrias farmacéuticas, químicas o alimentarias podrían aprovechar estas bacterias adaptadas al frío o sus enzimas para hallar nuevas vías con las que acabar con las superbacterias o para desarrollar sistemas de producción de compuestos más eficientes que los actuales.

Concretamente, en el genoma de Psychrobacter SC65A.3, se encontraron alrededor de 600 genes con funciones completamente desconocidas, lo que sugiere una fuente aún sin explotar para el descubrimiento de nuevos mecanismos biológicos.

Estos mecanismos pueden ir desde la producción de proteínas, hasta la resistencia al frío y al deshielo.

Además, 11 genes de Psychrobacter tienen la capacidad de desarrollar sustancias capaces de acabar con o detener el crecimiento de otras bacterias, hongos y virus.

Paso a paso y con mucho cuidado

Los investigadores instan a seguir investigando los organismos latentes en el hielo ya que, es importante conocer la biodiversidad que puede entrar de golpe en los ecosistemas.

Entre todas estas especies puede haber patógenos, por supuesto, pero también organismos con propiedades útiles para la sociedad.

Estas arcas congeladas al final son grandes reservorios de vida antigua, una clase de vida que halló soluciones para sobrevivir que, en un mundo tan cambiante para el actual, pueden ser muy útiles.

Esta bacteria antigua son esenciales para la ciencia y la medicina”, indica Purcarea, “pero es fundamental manipularlas con cuidado y tomar medidas de seguridad en el laboratorio para mitigar el riesgo de una propagación incontrolada”.

Si esta BACTERIA antigua RESISTENTE escapara al medio ambiente, podrían extender sus genes de resistencia a los antibióticos y agravar un problema, que ya acaba con la vida de más de 1 millón de personas por año.

Las estimaciones indican que, para el año 2050, esta cifra podría aumentar hasta los 10 millones, por lo que seguir estudiando las resistencias y hallar nuevas vías con las que acabar con BACTERIAS RESISTENTES es una de las prioridades de la investigación biomédica.

Por tanto, el hallazgo de Psychrobacter SC65A.3 es una noticia compleja de digerir. Por un lado, tiene un gran potencial para realizar mucho bien, pero por otro, muestra que, escondidos en el hielo, hay microorganismos con propiedades muy complejas y que podrían suponer una amenaza.

De momento, lo único que se puede hacer es seguir estudiando, ya que únicamente se puede estar preparados cuando se estudia al detalle todo lo que acontece.

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BACTERIAS que nos MATAN

BACTERIAS que nos MATAN

BACTERIAS que nos MATAN

A finales del pasado año se publicó un estudio de mortalidad global por infecciones bacterianas extraído del Global Burden of Disease 2019. Los autores calculaban que en 2019 se produjeron 13,7 millones de muertes por causas infecciosas en todo el mundo de las que 7,7 millones eran atribuibles a treinta y tres especies bacterianas y, de ellas, cinco eran responsables de más de la mitad de los casos; son las BACTERIAS que nos MATAN

Fuente: madrimasd.org (22 ene. 2023) por JESÚS MINGORANCE

El Global Burden of Disease (GBD) es una colaboración que recoge datos globales de mortalidad y morbilidad relacionados con más de 350 enfermedades y lesiones. Coordinado por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), el GBD aúna los esfuerzos de más de 7000 investigadores pertenecientes a diversas instituciones nacionales e internacionales para recoger datos estandarizados sobre todas las áreas de la salud.

La mayor parte de los datos están disponibles en la web del IHME, en la que también pueden encontrarse numerosos resúmenes gráficos e informes monográficos.

Además, grupos de todo el mundo están utilizando los datos para hacer análisis detallados centrados en patologías, problemas o áreas geográficas concretas.

Muchos de estos estudios se han publicado ya en revistas especializadas, incluyendo un monográfico en The Lancet.

El que nos es firmado por el grupo GBD 2019 Antimicrobial Resistance Collaborators, se centra en las infecciones bacterianas sobre las BACTERIAS que nos MATAN.

El estudio recoge mortalidad y años de vida perdidos (YLLs en inglés) asociados a infecciones bacterianas y los relaciona con los patógenos, síndromes, sexo, edad y origen geográfico de los sujetos.

Recoge datos de todas las infecciones bacterianas independientemente de la resistencia a los antibióticos. En conjunto se utilizaron datos de 343 millones de registros de 204 países.

Resumiendo, en 2019 se produjeron 13,7 millones (M) de muertes atribuibles a infecciones (incertidumbre del 95%, UI95%: 10,9-17,1), de las que 7,7 M (UI95%: 5,7-10,2) fueron producidas por treinta y tres especies de bacterias.

Por síndromes, las tres infecciones con mayor mortalidad fueron las del aparato respiratorio inferior, seguidas de las del torrente sanguíneo y las peritoneales e intra-abdominales (esta categoría incluye infecciones tan diversas como apendicitis, peritonitis o colecistitis).

Más de la mitad de las infecciones mortales (56,2%) fueron producidas por tan sólo cinco especies:

Staphylococcus aureus (1.1 M),

Escherichia coli (0,95 M),

Streptococcus pneumoniae (0,83 M),

Klebsiella pneumoniae (0,79 M),

y

Pseudomonas aeruginosa (0,56 M).

Las frecuencias relativas de estos patógenos son similares en todo el mundo, aunque la mortalidad es mucho mayor en las regiones de África subsahariana, sur y sudeste de Asia que en las demás.

No hay grandes diferencias por sexos, aunque a edades avanzadas la mortalidad producida por estos patógenos es algo mayor en los hombres.

Sí hay diferencias importantes, aunque no sorprendentes, por síndromes y por edades:

S. aureus es el mayor causante de muertes por infecciones del torrente sanguíneo, S. pneumoniae es el principal implicado en mortalidad por infecciones del aparato respiratorio y E. coli lo es en las infecciones intra-abdominales.

Además, S. pneumoniae destaca como el patógeno más importante en niños hasta los cinco años, lo que le coloca también en el número uno cuando en lugar de mortalidad se calculan los años de vida perdidos.

Muertes totales por patógeno bacteriano en 2019

Datos extraídos de GBD 2019 (https://vizhub.healthdata.org/gbd-results/)

BACTERIAS que nos MATAN

El estudio excluye la tuberculosis, que es una infección bacteriana producida por Mycobacterium tuberculosis, porque debido a su relevancia epidemiológica suele tener sus propios registros y estadísticas.

Si se incluyese, M. tuberculosis ocuparía, por poco, el primer lugar con casi 1,2 millones de muertes.

Hay que subrayar, sin embargo, que los cinco patógenos mencionados, que fueron responsables de más de 4 millones de muertes en 2019, no son patógenos primarios como M. tuberculosis, cuya forma de vida es la infección, sino oportunistas, bacterias que habitualmente nos colonizan, conviven con nosotros de manera pacífica y sólo producen infecciones cuando ocasionalmente se encuentran con brechas en nuestras barreras defensivas.

Estas brechas pueden ser naturales (inmadurez inmunológica o senescencia) o sociales (alimentación, acceso a sistemas sanitarios).

Una medida importante para controlar a los patógenos primarios es evitar la transmisión de personas infectadas a no infectadas, sin embargo, con los patógenos oportunistas esto es imposible porque están, literalmente, por todas partes y la mayor parte del tiempo son colonizadores que no producen enfermedades.

Por eso los esfuerzos deben dirigirse en otras direcciones:

vacunas, diagnósticos, tratamientos, acceso a los sistemas sanitarios, etc.

y

los datos del GBD contribuyen a planificar estos esfuerzos gracias a la imagen que nos proporcionan, a una escala de detalle sin precedentes, de las BACTERIAS que nos MATAN.

REFERENCIAS

– GBD 2019 Antimicrobial Resistance Collaborators. Global mortality associated with 33 bacterial pathogens in 2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. Lancet. 2023; 400(10369):2221-2248. doi: 10.1016/S0140-6736(22)02185-7.

– GBD 2019 Diseases and Injuries Collaborators. Global burden of 369 diseases and injuries in 204 countries and territories, 1990-2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. Lancet. 2020; 396(10258):1204-1222. doi: 10.1016/S0140-6736(20)30925-9.

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PERSONAS CERCANAS trasvase de MICROBIOS

PERSONAS CERCANAS

PERSONAS CERCANAS trasvase de MICROBIOS

Un macroestudio destapa un trasvase de microbios con las personas cercanas, hasta un tercio de las bacterias de la boca

Fuente: El País (19/01/2023) por Manuel Ansede

Los resultados sugieren que algunas enfermedades consideradas no transmisibles, como el cáncer, podrían tener un componente contagioso por los microorganismos del aparato digestivo

Hay un hecho desasosegante: en el cuerpo de una persona hay más células bacterianas (38 billones) que humanas (30 billones). Uno de los popes de la microbiología, el estadounidense Frederic Bushman, invita incluso a dejar de ver al ser humano como un organismo individual y a considerarlo más bien como un arrecife de coral habitado por otros billones de seres.

Un macroestudio revela ahora que esos diminutos inquilinos saltan de una persona a otra en enormes proporciones: dos convivientes comparten el 12% de las cepas de sus intestinos y hasta el 32% de su boca, incluidas bacterias asociadas a problemas como el cáncer, la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, según explica la primera firmante de la investigación, la microbióloga española Mireia Vallès.

Algunas enfermedades consideradas históricamente no transmisibles tienen un componente contagioso. “Es un cambio de paradigma”, proclama Vallès.

El nuevo estudio ha analizado muestras de heces y saliva de unas 5.000 personas de 20 países en cinco continentes. Los resultados constatan que las interacciones sociales entre PERSONAS CERCANAS determinan la composición del denominado microbioma, incluso en las tripas.

Una madre comparte con sus hijos pequeños un 34% de las cepas bacterianas de su intestino. Dos personas convivientes, un 12%. Dos hermanos gemelos que residen en casas diferentes, un 8%. Y dos adultos independientes de una misma ciudad, también un 8%.

Los microorganismos heredados se van perdiendo tras el parto: es la convivencia la que marca el microbioma. “El porcentaje que un adulto comparte con su madre es igual al que comparte con personas cercanas, con las que vive o con compañeros de trabajo”, señala Vallès, de la Universidad de Trento, en Italia.

Tres de cada cuatro muertes en el mundo se producen por las llamadas enfermedades no transmisibles, como el cáncer, los infartos de miocardio, el ictus, la diabetes y el asma. Más de 40 millones de personas fallecen cada año en el mundo por estas causas, según la Organización Mundial de la Salud.

El microbiólogo canadiense Brett Finlay lanzó hace tres años una hipótesis provocadora.

“¿Son transmisibles las enfermedades no transmisibles?”, se preguntó en la revista Science.

Finlay argumentó que factores como la comida basura, el tabaquismo y el consumo de alcohol provocan un desequilibrio en el microbioma, que puede influir en las enfermedades no transmisibles o en sus factores de riesgo, como la obesidad. Ese microbioma alterado “se podría transmitir entre personas cercanas, contribuyendo potencialmente a la propagación de enfermedades”, según Finlay.

800 especies de bacterias

El nuevo trabajo apunta en esa misma dirección. “Nuestros resultados refuerzan la hipótesis de que varias enfermedades y afecciones que actualmente se consideran no transmisibles deberían reevaluarse”, afirman los autores en su estudio, publicado en la revista Nature, vanguardia de la mejor ciencia mundial.

Es la mayor investigación sobre la transmisión del microbioma humano llevada a cabo hasta la fecha.

Los firmantes se han fijado en más de 800 especies de bacterias, identificando las cepas ultraespecíficas de cada persona. “Compartir un 8% es mucho, porque con quien no hemos estado en contacto tenemos cero”, subraya Vallès, nacida hace 32 años en Vic (Barcelona).

Su estudio confirma que el microbioma de la boca se transmite de manera diferente al de las profundidades del aparato digestivo. “Por vía oral, el vehículo es la saliva, pero todavía no conocemos el mecanismo específico del intestinal. Podría ser por falta de higiene, por una transmisión fecal-oral que luego llega al intestino, pero no está claro”, reconoce la microbióloga.

En el macroestudio han participado investigadores de una decena de países, incluida la ingeniera agrónoma María Carmen Collado, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos del CSIC, en Paterna (Valencia). Collado es especialista en la llamada transmisión vertical del microbioma, de madres a hijos. “Ahora hemos visto que la transmisión horizontal, de persona a persona, es muy importante, mucho más de lo que inicialmente se había pensado”, destaca.

El microbioma está en el punto de mira de la comunidad científica. Hace tres meses, un equipo de la Universidad de Yale (Estados Unidos) anunció que un microbio habitual en el intestino humano es sospechoso de desempeñar un importante papel en el desarrollo de cáncer colorrectal, el segundo tumor más letal en el mundo. Algunas cepas de esta bacteria, llamada Morganella morganii, producen unas moléculas tóxicas para el ADN humano que, inyectadas en ratones, provocan tumores. Otra bacteria frecuente en el estómago, la Helicobacter pylori, está asociada a un mayor riesgo de cáncer gástrico.

El equipo de Mireia Vallès ha detectado algunos microbios que se transmiten más que otros. Muchos ni siquiera tienen nombre todavía, pese a su aparente importancia, según explica la científica. “Lo que nos sorprende en general es que hay algunas bacterias de las cuales sabemos muy poco, que nunca han sido cultivadas, y que están en la parte más alta del ranking [de microbios compartidos]”, advierte Vallès. Su grupo ha recurrido a la metagenómica, el análisis a gran escala de todo el material genético presente en las muestras de heces y saliva.

El microbiólogo Brett Finlay, pionero de la hipótesis, aplaude la nueva investigación, en la que no ha participado. “Es un estudio fascinante, que se alimenta de lo que yo mismo planteé: que las enfermedades no transmisibles son potencialmente transmisibles a través del microbioma”, opina este investigador de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá.

“Estos resultados realmente refuerzan el concepto de que puedes adquirir microbios potencialmente malos [causantes de enfermedades] de otras personas de forma transmisible. Esto nos hace replantearnos las políticas contra las enfermedades no transmisibles, que actualmente representan la mayor parte de la morbilidad y la mortalidad en todo el mundo”, argumenta Finlay.

“Elige bien a tus parejas”, bromea.

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ADULTOS que NO ventilan sus HABITACIONES un riesgo

ADULTOS

ADULTOS que NO ventilan sus HABITACIONES un riesgo

Evitar hongos, oxigenar, que se refresque el ambiente, que baje la ‘tensión’… abrir las ventanas, entra el aire, el frío, la luz… todo eso es vida, es salud y los ADULTOS que no ventilan a diario pueden estar poniendo en peligro su vida.

Ese cerrar la puerta para que no se vaya el calor, está enfermando a muchas personas.

Y lo afirma un estudio.

La calidad del aire de una habitación que no se ventila, una habitación cerrada, ve cómo se deteriora significativamente con tan sólo unas horas de sueño.

Los niveles de CO₂ aumentan, la humedad aumenta y las partículas finas de polvo persisten.

No sólo ácaros, hongos, bacterias …

¿Recuerdan la importancia de ventilar cuando hay un enfermo en casa, evitar que se propague cualquier virus, evitar que un simple constipado pueda derivar en algo más para el resto de familiares o compañeros de piso?

A los ADULTOS jóvenes no les ocurrirá nada, pero a partir de los 75 años, o antes dependiendo de la salud, el sistema inmune empieza a fallar, las vías respiratorias se vuelven frágiles, la función cardíaca es mucho más débil y ese mismo aire se convierte en una carga extra, noche tras noche, que puede llegar a dificultar una tarea tan básica como respirar, puede aumentar la sequedad bucal, e incluso puede llegar el insomnio.

El cuerpo sabe que algo está mal, pero no sabe qué.

Según han contado en Zonwijzer, un grupo de investigadores del norte de Europa siguió a un grupo de más de 800 personas mayores con diversos hábitos de vida y sueño.

El grupo que rara vez o nunca ventilaba sus habitaciones experimentó significativamente más problemas respiratorios en un plazo de cinco años, neumonía más frecuente y un mayor uso de somníferos.

No se trataba de gráficos espectaculares con picos pronunciados, sino de líneas lentas y ascendentes de deterioro de la salud.

Un hombre de 79 años contó que añadió un edredón extra, no habría ventanas ni la puerta, y enchufó también un calefactor.

A la vez, iba cada vez más al médico. El estudio hizo una conexión: su dormitorio se había convertido en una especie de contenedor hermético, que se llenaba de aire viciado cada noche.

Para un cuerpo mayor, se convierte en un factor de estrés adicional que se suma a todo lo demás: problemas cardíacos, diabetes y un sistema inmunitario debilitado. Para una persona joven, no hay ningún problema.

Al deterioro físico, que es palpable, el estudio añade ‘niebla mental’, como aturdimiento. Es visible en ADULTOS por la falta de oxígeno.

Ventilar es clave, que el aire se refresque, entre la luz, el frío, incluso el calor.

Evitar humedad en la ventana, en el marco, en la madera que lo rodee.

Incluso hongos en contraventanas, por ejemplo.

Es un gesto muy sencillo, que incluso 5 minutos de reloj o menos son suficientes. Cuando uno está malo, necesita ventilar su casa, su habitación.

Cuando huele mal, cuando ha habido una fiesta los olores, perfumes, sudoración, todo se queda en el ambiente.

Los bebés, por ejemplo, perciben los olores, los cambios, lo que no es su hábitat natural, y se alteran con otras personas.

Mantener su espacio ventilado es fundamental tanto con los BEBES como con los ADULTOS.

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CAMPO DE OXIDACION ¿Qué es?

CAMPO DE OXIDACION

CAMPO DE OXIDACION ¿ Qué es ?

El CAMPO DE OXIDACION a nuestro alrededor luce como un aura de energía

Que las personas emitimos componentes químicos -al respirar o al transpirar, por ejemplo- era algo que se sabía. Que podemos transformar otras sustancias y en el camino, «limpiar» nuestro entorno, no.

Fuente: BBC Mundo (20 sep. 22) por Alicia Hernández

Eso es precisamente lo que ha descubierto un grupo de científicos del Instituto Mak Planck de Química (Alemania) junto a investigadores de Estados Unidos y Dinamarca: tenemos un CAMPO DE OXIDACION que cambia la química a nuestro alrededor.

Tanto en el exterior como dentro de nuestras casas, en el transporte o el trabajo; estamos expuestos a multitud de químicos y contaminantes.

Desde pinturas, emisiones de gases o incluso lo que producimos con actividades como cocinar o limpiar.

En el exterior, estos productos químicos suelen desaparecer de modo natural.

¿Cómo? Con una fórmula infalible: rayos ultravioleta, provenientes del sol, vapor de agua y OZONO.

Cuando estos tres componentes entran en contacto, se producen radicales hidroxilo (OH), unas moléculas muy reactivas responsables en gran parte de la «limpieza química» del entorno.

Les suelen llamar «detergentes» de la atmósfera.

Pero en interiores es más complicado que haya una alta concentración de radicales OH y es el ozono que se filtra desde el exterior el que hace que los componentes químicos del aire se oxiden.

O eso se creía hasta ahora.

Un estudio novedoso

«Siempre nos hemos centrado en entender cómo se limpia la atmósfera, un mecanismo asombroso que entendemos bastante bien», cuenta a BBC Mundo el profesor Jonahtan Williams, experto en química de la atmósfera del Instituto Max Plank y quien ha liderado este nuevo estudio.

Hasta ahora, las investigaciones sobre espacios cerrados analizaban qué componentes emiten los muebles, las pinturas, las cortinas. Hasta que cayeron en cuenta en que lo único en común que tienen todos los espacios habitables es el ser humano.

«Así que pensamos en ver cómo afectan los humanos con su presencia a la atmósfera en interiores».

Todo ese conocimiento, métricas y aparatos que se han usado tradicionalmente en estos estudios de la atmósfera al aire libre se aplicaron en un entorno cerrado.

«Hicimos nuestro experimento en un entorno que era ideal, controlado, porque queríamos determinar qué provenía solo de los humanos. Es la primera que se hace esto», explica a BBC Mundo la doctora en química Nora Zannoni, miembro del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Clima de Bolonia (Italia) y primera autora de este estudio publicado en la revista Science.

Para ello, usaron una habitación hecha entera de acero inoxidable, una «cámara de control climático» donde no había nada además de las personas, dos mujeres y dos hombres, que participaban en el experimento.

«Se ve, debo decir, bastante sombrío, porque no tiene muebles, una alfombra, nada. Hasta nos aseguramos de que la ropa que llevaban los participantes se hubiera lavado con detergentes sin fragancias para asegurarnos de que no desprendían nada. Les dimos una pasta de dientes especial. Todo fue muy cuidadosamente controlado», cuenta Williams.

Hicieron pruebas a distintas temperaturas y humedades, cambiaron la ropa de los participantes para mostrar más o menos piel, así como los niveles de ozono que entraban en esa cámara de metal.

A más piel expuesta, más oxidación

Tras exponer a los participantes a distintas cantidades de ozono vieron que se generaron radicales hidroxilos (OH). «Nos sorprendió porque se generó bastante, era una concentración realmente alta».

Descubrieron que el ozono reacciona con la piel humana

«Hay un aceite que nuestra piel produce de modo natural y es lo que la mantiene flexible. Pues el ozono reacciona con uno de sus componentes principales», reseña William.

En ese momento ocurre una reacción en cadena. El ozono reacciona con el aceite de la piel, lo que produce otras moléculas en forma gaseosa que se emiten al aire y éstas, a su vez, reaccionan de nuevo con el ozono. Ahí es cuando se producen radicales OH.

Y, cuanta más piel haya expuesta, más radicales OH, los detergentes de la atmósfera se generan.

Un «aura» a nuestro alrededor

Para entender y ver mejor cómo se veía ese campo de radicales OH a nuestro alrededor y durante el tiempo crearon un modelo cinético-químico en la Universidad de California (Irvine, EE.UU.) con otro de dinámica de fluidos hecho por la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.).

Con ambos modelos, vieron cómo variaba el CAMPO de OXIDACION generado por las personas según diferentes condiciones de ventilación y ozono.

«A partir de los resultados quedó claro que los radicales OH estaban presentes, abundantes y formando fuertes gradientes espaciales», dice el estudio.

Sus implicaciones a futuro

Aunque, tanto Williams como Zannoni nos cuentan que este es un primer paso, resaltan la importancia a futuro que puede tener este descubrimiento en muchos ámbitos de nuestra vida.

«En entornos reales tenemos muchas más fuentes, la química es más completa, pero ya tenemos una línea de base que podría ayudar, por ejemplo, para mitigar la acumulación y concentración de tóxicos en interiores y mejorar la calidad del aire», dice Nora Zannoni.

Aunque el estudio está centrado en química, «otro ámbito es ver qué efectos tiene en la salud de las personas y, aunque aún necesitamos más estudios, esto ya es un camino», añadió la científica.

«En lo que respecta a efectos en la salud, es algo importante, sobre todo después de la pandemia, que sabemos que todos hemos tenido que estar mucho tiempo encerrados», apunta Zannoni.

Para el estudio de materiales, pinturas, muebles y los tóxicos que contienen también puede suponer un cambio.

«Hasta ahora se hacía el test de los tóxicos de un sofá solo evaluando el sofá. Ahora se podrá evaluar con alguien sobre él, porque las emisiones del sofá te llegarán y se oxidarán en tu oxidación, se sentirán doblemente transformados de alguna manera», plantea Williams.

Zannoni señala que, aunque no es el ámbito que ellos estudian, sí se han planteado que el campo de oxidación que tenemos a nuestro alrededor podría afectar a las relaciones entre las personas.

«A menudo se habla de que una parte de nuestra comunicación es química, hay comunicación química en el intercambio interpersonal. Entonces, si cada uno tiene este campo de oxidación, dependiendo de cómo se desarrolle, puede afectar al campo del otro», dice Zannoni.

«Puede ser que impacte en la funciones sensitivas de cada uno en cierto modo», concluye.

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CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS cambia el CEREBRO

CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS

CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS cambia el CEREBRO

Un estudio, hecho con más de 3.500 niños, es el primero que tiene en cuenta la exposición a la polución desde la concepción hasta los primeros 8 años y medio de vida, con una medición de la evolución mes a mes

Respirar CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS en los cinco primeros años de vida cambia el cerebro

Respirar contaminación atmosférica, sobre todo en los primeros cinco años de vida, se relaciona con cambios estructurales en el cerebro durante la preadolescencia, según un estudio del Instituto de Salud Global (ISGlobal) de Barcelona que publica la revista ‘Environmental Pollution’.

Fuente: madrimasd.org (26 sep. 22)

El estudio, hecho con más de 3.500 niños, es el primero que tiene en cuenta la exposición a la polución desde la concepción hasta los primeros 8 años y medio de vida, con una medición de la evolución mes a mes, lo que ha evidenciado que los mayores cambios se dan cuanto mayor es la contaminación recibida en los cinco primeros años de vida.

Según ha explicado Anne-Claire Binter, investigadora de ISGlobal -centro impulsado por la Fundación La Caixa-, respirar aire contaminado de niño afecta a la conectividad estructural del cerebro, que es la existencia de fascículos o tractos de sustancia blanca que conectan diferentes regiones del cerebro.

Los investigadores miden la conectividad estructural del cerebro estudiando la microestructura de la sustancia blanca y constituye un marcador del desarrollo típico del cerebro, donde una microestructura de la sustancia blanca anormal se ha relacionado con trastornos psiquiátricos (por ejemplo, síntomas depresivos, ansiedad o trastornos del espectro autista).

Además de la asociación entre contaminación del aire y conectividad estructural del cerebro, el estudio también ha encontrado un vínculo entre la exposición específica a las partículas PM2,5 y el volumen de una estructura del cerebro conocida como putamen, implicada en la función motora y los procesos de aprendizaje, entre otras funciones.

Al tratarse de una estructura subcortical, su implicación es bastante amplia y menos especializada que las regiones corticales.

El estudio ha observado que cuanto mayor es la exposición a las PM2,5, sobre todo en los primeros dos años de vida, mayor es el volumen del putamen.

«El estudio resulta novedoso porque identifica los periodos de susceptibilidad a las CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS. Hemos usado una escala temporal más fina para considerar la exposición, analizando los datos mes a mes, cuando los estudios anteriores investigaban trimestres de embarazo o años de infancia. De este modo, hemos estudiado las CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS desde la concepción hasta los 8,5 años con una periodicidad mensual», ha detallado Binter.

Datos sobre la investigación

El estudio se ha basado en una gran cohorte: 3.515 niños y niñas del Generation R Study de Rotterdam (Países Bajos).

Para conocer a qué CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS habían estado expuestos las niñas y niños, se estimaron los niveles diarios de dióxido de nitrógeno (NO2) y de partículas en suspensión (PM2,5 y absorbancia de PM2,5) registrados allá donde habían vivido desde su concepción hasta los 8,5 años.

Cuando tuvieron entre 9 y 12 años, se les tomaron imágenes cerebrales mediante resonancia magnética y se calcularon varios volúmenes cerebrales y la conectividad estructural.

Conclusiones

Los niveles de NO2 y PM2,5 registrados en el estudio superaban las actuales recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (10 µg/m3 y 5 µg/m3, respectivamente), pero cumplían con la normativa de la Unión Europea, lo que, según los investigadores, sugiere que las CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS puede afectar al desarrollo del cerebro a niveles inferiores a las normas actuales de calidad del aire.

«Una de las grandes conclusiones del estudio es que el cerebro es especialmente vulnerable a las CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS no solo durante el embarazo, como se ha señalado en estudios anteriores, sino también durante la infancia», ha subrayado Binter.

«Habría que seguir repitiendo mediciones a estos niños y niñas para intentar comprender los posibles efectos a largo plazo de la exposición a las CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS en el cerebro», ha concluido Mònica Guxens, investigadora de ISGlobal que también ha participado en el estudio.

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HUMO de TABACO su OLOR

HUMO de TABACO

HUMO de TABACO su OLOR

¿ Por qué el olor del HUMO de TABACO se queda tanto tiempo ?

La ciencia tiene la respuesta

Las superficies interiores funcionan como enormes esponjas químicas

Las paredes, las puertas o muebles o la superficie de una vivienda o un edificio de oficinas tienen una sorprendente capacidad para absorber y retener sustancias químicas dañinas como son:

productos de limpieza,

artículos de cuidado personal,

humo de tabaco

y

emisiones de cocina.

Estas sustancias pueden permanecer durante periodos de hasta un año, según se desprende de una investigación en química atmosférica de la Universidad de California en Irvine (UC Irvine).

En el estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, el equipo analizó cómo distintos materiales de interiores capturan compuestos orgánicos volátiles (COV).

Los compuestos orgánicos volátiles (COV) representan un riesgo para la salud humana y animal, al ser inhalados o absorbidos por la piel.

El problema radica en que estos compuestos, al impregnarse en superficies de interior, pueden liberarse nuevamente al aire o transferirse por contacto directo.

El proyecto, liderado en 2022 por Jonathan Abbatt (Universidad de Toronto), recreó un entorno doméstico en instalaciones del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología.

Con el uso de espectrometría de masas, se siguió el rastro de los contaminantes dentro de ese ambiente controlado.

Según Manabu Shiraiwa, profesor de química en UC Irvine y autor principal del trabajo, las superficies interiores funcionan como enormes esponjas químicas, capaces de almacenar cantidades de contaminantes mucho mayores de lo que se pensaba.

Antes se creía que las películas orgánicas ultrafinas eran los principales reservorios, pero el estudio demostró que materiales porosos y permeables como la pintura, la madera o el cemento desempeñan un papel más relevante.

HUMO de TABACO

Este hallazgo explica por qué ciertos olores, como el HUMO de TABACO, persisten mucho tiempo después de desaparecer la fuente, fenómeno conocido como «humo de tercera mano».

También subraya que la ventilación por sí sola no basta para eliminar contaminantes, siendo necesaria la limpieza física (aspirar, fregar, quitar el polvo) para reducir eficazmente estos depósitos.

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VELAS PERFUMADAS adiós

VELAS PERFUMADASVELAS PERFUMADAS adiós

Adiós a las velas perfumadas por el riesgo que generan para el organismo, según un estudio

Tener el hogar “con olor a limpio” puede tener consecuencias negativas en la salud

Atención con las recomendaciones y advertencias

Una investigación de la prestigiosa Universidad de Purdue, en los Estados Unidos, probó los riesgos para la salud que esconden las velas perfumadas y los aromatizadores.

En el afán por tener nuestro hogar “con olor a limpio” durante todo el día, muchos recurrimos a productos que se han popularizado y no parecen esconder ningún peligro para la salud.

Sin embargo, un estudio universitario sugiere que debemos decirle adiós a las velas perfumadas y los aromatizadores en casa.

Científicos de la prestigiosa Universidad de Purdue, en Indiana, Estados Unidos, explicaron el riesgo que generan para el organismo estos productos tan utilizados hoy en día.

En la investigación, concluyeron que las nanopartículas que liberan en el aire pueden provocar serios trastornos en el sistema respiratorio, provocar alergias y hasta problemas cardíacos.

En el trabajo se determinó que las velas aromáticas y los aromatizadores impregnan el aire que respiramos con partículas microscópicas que pueden llegar a los pulmones y extenderse por todo el cuerpo.

Además, aquellos que sufren distintos tipos de alergias están aún más expuestos.

También probaron que las fragancias artificiales que producen reaccionan con el ozono del aire y esto hace que se liberen sustancias contaminantes.

Estas nanopartículas son invisibles y tienen un gran poder tóxico cuando se está expuesto a ellas durante mucho tiempo.

Hay un dato clave: estas nanopartículas, a diferencia del polvo o el humo del cigarrillo, no se perciben a simple vista, entonces nosotros podemos pensar que estamos en un ambiente sano cuando en realidad nos exponemos a una peligrosa contaminación invisible.

Cada vez más gente utiliza velas perfumadas para que la casa huela a limpio durante todo el día. Sin embargo, no son inocuas para la salud.

La altísima concentración de perfume puede provocarnos tos, irritación, y –a largo plazo- aumenta la posibilidad de que suframos enfermedades cardíacas y respiratorias.

Eso dependerá del tiempo de exposición y ciertas condiciones genéticas del afectado.

En las conclusiones del estudio se deja sentado que los productos perfumados “no son sólo fuenes pasivas de aroma, sino que alteran activamente la química del aire, formando nanopartículas a niveles preocupantes para la salud”.

Adiós a las velas perfumadas y los armotizantes: peligro para la salud

Otro punto que establecieron en la investigación que se publicó en revistas científicas indica que:

Los aromatizantes pueden liberar compuestos orgánicos volátiles (COV), que dañan la calidad del aire interior.

Aquellos que son fanáticos de las velas perfumadas y los aromatizantes.

No están dispuestos a renunciar a su uso.

Estas recomendaciones para atenuar sus efectos negativos:

Usarlos en ambientes grandes

Mantener alguna ventana abierta para que circule el aire

No usarlos durante muchas horas seguidas

Evitar su utilización si hay personas con problemas respiratorios

No encender más de una vela a la vez

Un aspecto importante a tener en cuenta está relacionado con el hollín que generan las velas.

Esa mezcla de carbono, productos químicos en aerosol y sustancias parecidas al alquitrán que se liberan se produce con una llama inestable o parpadeante como la de las velas.

Alertó el decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de California, Richard Corsi.

Las velas aromáticas esconden riesgos para la salud según un estudio de la Universidad de Purdue, Indiana.

Todas las velas perfumadas emiten hollín y compuestos orgánicos volátiles.

Contamina en mayor o menor medida el aire que respiramos.

Explicó en un estudio de Safer Chemical Analytics, que también publicó una investigación sobre el tema.

Ya sean de cera natural de abeja, de parafina o de soja, las velas producen este compuesto tóxico.

Otro tema que incide en el efecto negativo para la salud de las velas perfumadas y los aromatizantes está vinculado con la hermiticidad que tienen las casas actuales.

Antes, nuestros hogares no estaban tan “sellados” y había filtraciones del aire exterior, algo que ahora no ocurre en las construcciones nuevas.

Para las personas que sufren alergias el riesgo es aún mayor y el poder de daño dependerá del refinamiento de la cera.

Por eso se recomienda encender aquellas que sean más puras y contengan menos aditivos.

Aunque el mejor consejo es que directamente le digan adiós a las velas perfumadas.

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PERFUMENES y LOCIONES alteran el aire que respiramos en interiores

PERFUMENES y LOCIONESPERFUMENES y LOCIONES alteran el aire que respiramos en interiores, revela estudio científico

PERFUMENES y LOCIONES podrían estar alterando la calidad del aire interior que respiramos, según un reciente estudio científico publicado en la revista Science Advances.

Esta investigación ha revelado que estos productos de cuidado personal interfieren con un proceso natural del cuerpo humano que ayuda a combatir contaminantes atmosféricos en espacios cerrados.

Un grupo internacional de científicos, liderado por el profesor Donghyun Rim de la Universidad Estatal de Pensilvania, ha puesto el foco en cómo la interacción entre la piel humana y el aire genera un escudo químico conocido como “campo de oxidación humano”.

Este escudo se forma por la reacción entre aceites naturales de la piel, como el escualeno, y el ozono presente en interiores, lo que produce radicales hidroxilo (OH), compuestos altamente reactivos que neutralizan contaminantes.

Este “campo de oxidación humano” actúa como una defensa invisible, permitiendo que la piel absorba parte del ozono antes de que sea inhalado.

Teniendo en cuenta que las personas pasan aproximadamente un 90 % de su tiempo en ambientes interiores, entender cómo se genera y afecta este escudo resulta clave para la salud pública.

PERFUMENES y LOCIONES: una barrera inesperada

El estudio encontró que el uso de productos como PERFUMENES y LOCIONES puede alterar significativamente este campo protector. En el caso de las lociones, su aplicación inhibe la formación de radicales OH, ya que forma una capa sobre la piel que impide la interacción entre el ozono y los aceites naturales como el escualeno.

Por otro lado, los perfumes, al estar compuestos principalmente por etanol, reaccionan directamente con los radicales hidroxilo, reduciendo su presencia. Esto significa que, aunque la piel siga generando el campo de oxidación, los perfumes pueden “consumirlo” rápidamente, dejando a la persona más expuesta al ozono del ambiente.

Además, los investigadores señalaron que los efectos de las lociones son más prolongados que los de los perfumes, debido a los conservantes antimicrobianos que contienen.

Estos aditivos también contribuyen a la supresión del campo de oxidación, añadiendo una nueva capa de complejidad a la química del aire interior.

Impacto potencial en la salud pública

Estos hallazgos podrían tener implicaciones profundas en la forma en que entendemos la calidad del aire en espacios cerrados como hogares, oficinas y transporte público.

La alteración del campo de oxidación humano puede modificar la presencia y el comportamiento de muchos otros compuestos químicos del ambiente interior, aumentando la carga tóxica a la que estamos expuestos diariamente.

El profesor Donghyun Rim destacó que esta línea de investigación podría abrir nuevas vías para el diseño de entornos interiores más saludables, especialmente en contextos urbanos donde la calidad del aire es una preocupación creciente.

¿ Deberíamos dejar de usar PERFUMENES y LOCIONES ?

Los investigadores no sugieren abandonar por completo el uso de PERFUMENES y LOCIONES, pero sí recomiendan repensar su uso excesivo, especialmente en ambientes cerrados con poca ventilación.

Comprender cómo estos productos interactúan con nuestro cuerpo y el entorno puede ayudarnos a tomar decisiones más informadas sobre nuestra salud y la del ambiente que compartimos.

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AMBIENTADORES no son aconsejables para la salud

AMBIENTADORESPor qué los ambientadores y aromatizadores no son aconsejables para la salud

Cuando uno camina por un bosque de pinos, una de las primeras sensaciones que percibe es su fresco y agradable aroma, es lo que intentan los AMBIENTADORES pero no lo consiguen y sobre todo son un peligro para nuestra salud.

Pero llevar esa fragancia u otras parecidas al interior del hogar mediante productos químicos (ambientadores, ceras fundentes, limpiadores de suelos, desodorantes y otros) llena rápidamente el aire con partículas a escala nanométrica que son lo suficientemente pequeñas como para llegar a lo más profundo de los pulmones.

Así lo han descubierto ingenieros de la Universidad de Purdue (EEUU) en una serie de estudios.

«Un bosque es un entorno prístino, pero si usas productos de limpieza y aromaterapia llenos de aromas fabricados químicamente para recrear un bosque en tu hogar, en realidad estás creando una enorme cantidad de contaminación del aire interior que no deberías respirar», afirma Nusrat Jung, profesora adjunta de la Escuela Lyles de Ingeniería Civil y de la Construcción de Purdue.

Las nanopartículas de apenas unos pocos nanómetros de tamaño pueden penetrar en el sistema respiratorio y propagarse a otros órganos.

Jung y su colega, el profesor de ingeniería civil Brandon Boor, han sido los primeros en estudiar la formación de partículas en el aire a escala nanométrica en interiores y compararla con los procesos atmosféricos en exteriores.

De nanopartículas a moléculas mayores

En el interior de un laboratorio ubicado en una casa residencial dedicada a la investigación de la calidad del aire en interiores, Jung y Boor emplean los últimos instrumentos desarrollados para analizar cómo los productos domésticos emiten sustancias químicas que se evaporan fácilmente (llamadas sustancias químicas volátiles) y generan nanopartículas en el aire.

La casa experimental, denominada laboratorio Purdue Zero Energy Design Guidance for Engineers (zEDGE), tiene todas las características de una vivienda típica, pero está equipada con sensores para monitorizar el impacto de las actividades cotidianas en la calidad del aire de una casa.

Con un nivel de detalle y precisión sin precedentes, Jung y Boor han hecho descubrimientos que sugieren que muchos productos domésticos cotidianos que se usan en interiores pueden no ser tan seguros como se suponía anteriormente.

Jung y Boor creen que estos hallazgos resaltan la necesidad de realizar más investigaciones sobre la formación de nanopartículas en interiores provocada por productos químicos muy perfumados.

«Nuestra investigación muestra que los productos perfumados no son sólo fuentes pasivas de aromas agradables, sino que alteran activamente la química del aire interior, lo que lleva a la formación de nanopartículas en concentraciones que podrían tener implicaciones significativas para la salud», dijo Jung.

«Estos procesos deben tenerse en cuenta en el diseño y funcionamiento de los edificios y sus sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado para reducir nuestra exposición».

La amenaza de las ceras perfumadas

En un artículo publicado recientemente, la pareja descubrió que las ceras perfumadas, que normalmente se anuncian como no tóxicas porque no requieren llama, en realidad contaminan el aire interior al menos tanto como las velas.

Las ceras y otros productos perfumados liberan terpenos, que son los compuestos químicos responsables de sus aromas. Dado que las ceras contienen una mayor concentración de aceites aromáticos que muchas velas, emiten más terpenos al aire interior.

>Jung y Boor descubrieron en otro estudio que los difusores de aceites esenciales, los desinfectantes, los ambientadores y otros aerosoles perfumados también generan una cantidad significativa de partículas nanométricas.

El peligro de las cocinas de gas

Pero no son solo los productos perfumados los que contribuyen a la contaminación por nanopartículas en interiores: un estudio dirigido por Boor descubrió que cocinar en una cocina de gas también emite nanopartículas en grandes cantidades.

Solo un kilogramo de combustible para cocinar emite 10 cuatrillones de partículas más pequeñas que 3 nanómetros, lo que iguala o supera lo que emiten los automóviles con motores de combustión interna.

A ese ritmo, una persona podría estar inhalando entre 10 y 100 veces más partículas de menos de 3 nanómetros por usar una cocina de gas que por el tubo de escape de un automóvil en la calle.

Aun así, los olores de los productos químicos igualan o superan a las estufas de gas y los motores de los automóviles a la hora de generar nanopartículas menores de 3 nanómetros, llamadas aerosoles de nanocluster. Entre 100.000 millones y 10 billones de estas partículas podrían depositarse en el sistema respiratorio en tan solo 20 minutos de exposición a productos perfumados, según los investigadores.

Jung y Boor también utilizan el laboratorio para estudiar cómo una variedad de otras actividades domésticas cotidianas podría afectar la calidad del aire de una casa.

Es el caso del cuidado del cabello. Jung y sus estudiantes han descubierto que varias sustancias químicas, en particular los metilsiloxanos volátiles cíclicos, que son omnipresentes en los productos para el cuidado del cabello, permanecen en el aire en cantidades sorprendentes durante y después de su uso.

En una sola sesión de tratamiento en casa, una persona puede inhalar una masa acumulada de 1 a 17 miligramos de estas sustancias químicas.

«La calidad del aire interior a menudo se pasa por alto en el diseño y la gestión de los edificios en los que vivimos y trabajamos, pero tiene un impacto directo en nuestra salud todos los días», afirma Boor.

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