Por sus particularidades, es ampliamente utilizado para distintos propósitos, entre los que se encuentran, dentro del ámbito alimentario, el tratamiento de aguas o la fabricación de papel para envolver alimentos. En condiciones normales, la migración de este metal ligero a los alimentos es muy pequeña, de ahí que se utilice en latas de refrescos, utensilios de cocina o para proteger y conservar la comida. Sin embargo, al contacto con ácidos y sales en paellas o cazuelas, las concentraciones en alimentos pueden ser superiores.«Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry» sugería en 2006 que el aluminio podría estar implicado en la enfermedad de Alzheimer y en algunas enfermedades neurodegenerativas humanas.
Sin embargo, la EFSA admite de nuevo que estas hipótesis aún son muy controvertidas y concluye que la exposición a este metal no constituye un riesgo para desarrollar esta enfermedad.
Fuente: cosumer.es (21 de julio de 2008) Por MARTA CHAVARRÍAS
Un miligramo por cada kilo de masa corporal a la semana. Ésta es la cantidad que los expertos de la EFSA (European Food Safety Authority) han establecido como «tolerable» para la ingesta de aluminio a través de la dieta. Tras una evaluación exhaustiva, han determinado un límite semanal en lugar de una ingesta diaria, y advierten de que en algunos casos este límite podría superarse. Así lo demuestran varios estudios realizados en países como Hungría, Alemania, Suecia o Italia, según los cuales los adultos podrían llegar a ingerir entre 0,2 y 1,5 miligramos por cada kilo de masa corporal, y los niños entre 0,7 y 2,3 miligramos.
El aluminio tiene unas características que hacen que el ácido lo disuelva, por lo que los expertos recomiendan no usar cazuelas u ollas de aluminio para cocinar alimentos a la vinagreta, al limón, a la naranja o al escabeche. En el caso de las latas que contienen bebidas ácidas este problema se resuelve con una película de polímero de plástico.
Se recomienda no usar cazuelas de aluminio para cocinar a la vinagreta, al limón, a la naranja o al escabeche
La presencia de aluminio en los alimentos puede deberse a varios motivos. Bien porque es uno de sus componentes naturales, porque se les añaden aditivos con esta sustancia o porque han entrado en contacto con utensilios o envases hechos con aluminio. Un aspecto, sin embargo, que según la Administración de Medicamentos y Alimentos estadounidense (FDA, en sus siglas inglesas) no constituye un riesgo importante. Pero estudios realizados recientemente han demostrado que, tras la absorción, el aluminio se distribuye por todos los tejidos en animales y humanos y se acumula de forma particular en algunos órganos como los huesos.
Los aditivos alimentarios son, desde hace algún tiempo, tema de debate entre la comunidad científica internacional, y cuentan con nuevas normas más estrictas de uso y niveles. Y también han sido evaluados ahora por el panel de expertos de la EFSA, que admiten que todavía hay pocos datos toxicológicos específicos para los aditivos que contienen aluminio. De ahí la necesidad de fijar, por ejemplo, un límite tolerable para todos ellos, que acabe con las limitaciones para establecer una dosis adecuada.
De los estudios realizados hasta ahora se desprende que la exposición dietética diaria de aluminio en la población en general varía, y afirman que algunos consumidores están «altamente expuestos». Los estudios dietéticos humanos y los métodos analíticos realizados hasta ahora determinan, según la EFSA, sólo el contenido total de aluminio en un alimento, pero no de los compuestos, lo que dificulta concluir cuáles son las fuentes específicas de esta sustancia, como pueden ser los aditivos alimentarios, las cantidades que se derivan del proceso de elaboración o de almacenaje o los utensilios que se utilizan para manipularlos. Una tarea pendiente y laboriosa.
METALES PESADOS
Como ha quedado demostrado en este y otros muchos estudios, detrás de algunos alimentos pueden esconderse sustancias no deseadas, compuestos tóxicos que entran en el organismo a través de la dieta y que se acumulan en el cuerpo. Objeto de estudio desde hace años, las investigaciones en este campo se centran en controlar no sólo la presencia de estos contaminantes en alimentos sino en determinar cuáles son los posibles efectos en la salud humana.
Biólogos estadounidenses, temerosos de que la producción de esta planta se vea aún más mermada de lo que ya anuncian, apuestan por secuenciar el código genético del árbol «Theobroma cacao» para hacerlo más resistente a enfermedades y para mejorar la calidad y el sabor del chocolate. Esta iniciativa seguirá los pasos de otras plantas como la precoz «Arabidopsis thaliana», el maíz, el trigo o el arroz.
Fuente: consumer.es (7 de julio de 2008) Por MARTA CHAVARRÍAS
Desde que la ingeniería genética se adentrara en el campo de los vegetales, sobre el año 2000, el conocimiento que se ha obtenido sobre las posibilidades de manipulación de las distintas plantas ha permitido mejorar el rendimiento de muchas de ellas, optimizando su adaptación incluso a condiciones de sequía y alta salinidad. Ahora, y en una iniciativa doble (la de hacer plantas más fuertes y la de complacer el paladar del chocolate) expertos del Servicio de Investigación del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA, en sus siglas inglesas), junto con Mars Incorporated y el Centro de Investigación de IBM (Nueva York) han iniciado un proyecto de unos cinco años de duración en el que tienen previsto secuenciar el genoma completo del cacao para el chocolate.
Para empezar con el proyecto, los expertos cuentan ya con los avances obtenidos de la selección y mejora genética de distintas variedades a través de técnicas tradiciones de cruce. Con ellos han buscado, por ejemplo, cuáles son los genes que más protegen a la planta de amenazas externas como plagas o sequías. Y es que los expertos estiman que un 30% de la producción mundial de cacao se ha perdido por alguna enfermedad, especialmente en los últimos 15 años, sobre todo en África, donde se producen unas 600 mil toneladas de cacao al año.
Barritas, bombones, tablas o snakcs. Un sinfín de productos hechos a base de chocolate serán partícipes de la nueva investigación. Para los expertos, descubrir la doble hélice de la semilla del chocolate permitirá no sólo proteger este alimento, sino conocer también dónde podrá crecer mejor el árbol, qué procesos se producen cuando fermentan las semillas y cómo puede obtenerse un producto de mejor calidad. Debe tenerse en cuenta que si el número de toneladas ha aumentado en los últimos años no es porque se haya mejorado la producción sino porque lo que ha aumentado ha sido la superficie cultivada.
Procedente de tierras americanas, el cacao llegó a Europa a principios del siglo XVI, y su consumo ha estado ligado desde siempre a la mitología de mayas y aztecas y, hasta finales del siglo XIX, a las altas clases sociales. Las particularidades de esta planta, «Theobroma cacao» («el alimento de los dioses»), exigen que se cumplan ciertas condiciones de clima y suelo. Factores como la temperatura y el clima son condicionantes importantes, ya que si se somete la planta a condiciones de humedad se contribuye a la propagación de enfermedades. Ello explicaría que sea un cultivo especialmente de tierras tropicales, donde se consiguen también temperaturas cercanas a los 21º C, aunque sin que suponga la exposición de la planta al sol. De no ser así puede verse alterada la calidad del fruto final.
La producción de cacao se extiende a 63 países de todo el mundo, y es un 24% superior a la de hace diez años, aunque el rendimiento de los cultivos no es muy elevado, según expertos de la University of Georgia. Aunque el chocolate es uno de los principales productos que se obtienen del cacao, también hay que tener en cuenta el cacao en polvo y la manteca de cacao. Según la misma fuente, un 60% del cacao se consume en Europa y EE.UU.
Melón, trigo, vid, arroz o maíz son algunas de las plantas de las que ya se conocen sus secretos mejor guardados. En todas y cada una de ellas el objetivo, como en el cacao, ha sido mejorar las variedades y aumentar la diversidad de sabores. En el año 2002 el arroz disponía ya de su secuencia genómica completada. Entonces, el hallazgo no sólo se perfilaba como clave para mejorar el cultivo sino para conocer las características genéticas de otras especies destinadas al consumo humano.
En el caso de la vid, expertos europeos descodificaban en 2007 el genoma de la planta «Vitis vinifera», originaria de Francia y una de las más usadas en el mundo del vino. Según la investigación, la planta posee una gran cantidad de genes relacionados con ciertas características del vino, como el aroma y el sabor. En este caso, el proyecto se convirtió en uno de los primeros en secuenciar el genoma de una fruta de cultivo y demostró que la vid contiene más del doble de genes implicados en la producción de aromas y aceites esenciales que otras plantas.
Más recientemente, a principios de 2008, expertos de distintas universidades estadounidenses presentaban la investigación que les llevó a descifrar el 95% del genoma del maíz, uno de los cereales más cultivados en todo el mundo. Gracias a sus resultados, los expertos confían en mejorar las variedades de maíz y otros cereales, y que ayuden también a desenredar la biología básica de este cultivo a través de los genes que lo hacen más nutritivo.
Aunque este mineral se absorbe a lo largo de todo el intestino delgado, la mayor parte de la absorción ocurre en el yeyuno (porción intermedia del intestino delgado). Sin embargo, alrededor de las dos terceras partes del ingerido se elimina por las heces. Por la orina se desecha la cantidad necesaria para mantener la concentración plasmática normal (1,5 a 2,1 miligramos/100 mililitros).
El primero (magnesio extracelular) interviene en la transmisión neuromuscular, en el buen funcionamiento del músculo cardiaco (corazón) y tiene una función primordial en la relajación muscular. Por su parte, el magnesio intracelular forma parte de la matriz ósea. Este mineral interviene íntimamente en las acciones de la hormona paratiroidea y de la vitamina D3 en el hueso.
La recomendación para adultos es de 350 miligramos de magnesio diarios para el hombre y de 300 miligramos para la mujer
Para la población adulta española, asumiendo la variabilidad individual referente a la absorción y necesidades, la recomendación se sitúa en una ingesta diaria de magnesio de 350 miligramos para el hombre y de 300 miligramos para la mujer. La población adolescente requiere un aporte diario similar al de la población adulta a fin de aportar magnesio en cantidad suficiente para el mayor crecimiento óseo que ocurre en esta etapa de la vida.
La alimentación habitual en nuestro medio proporciona entre 250 y 400 miligramos al día, por tanto, a la luz de los conocimientos actuales, puede no ser preciso tomar suplementos de magnesio.
Forma complejos con la clorofila (pigmento vegetal que proporciona el color verde a ciertas verduras), por lo que estos alimentos también son una buena fuente. El agua es otro alimento que puede contener hasta 120 miligramos por litro de este mineral. Las dietas ricas en alimentos refinados suelen tener menor contenido de magnesio que las ricas en vegetales y granos no refinados.
El mineral se pierde durante el refinamiento de los cereales, como la harina de trigo y el arroz, y el procesamiento de los alimentos, como el azúcar, y no se añade como parte del enriquecimiento de los cereales. Dado que este nutriente se encuentra en una buena cantidad en muchos alimentos, una dieta común proporcionará cantidades adecuadas si incluye diariamente alimentos de todos los grupos básicos.
DETECTAR LA DEFICIENCIA
La deficiencia de magnesio puede ser asintomática. No obstante, a menudo cursa con una amplia variedad de síntomas: tirones musculares, temblor, entorpecimiento y hormigueo. Con menor frecuencia se observan debilidad muscular, convulsiones, apatía y taquicardia. A pesar de que el déficit dietético es poco frecuente, existen algunos grupos poblacionales de riesgo, entre los que se encuentran:
Diferencias Complementarios los PROBIOTICOS y PREBIOTICOS
En algunas ocasiones hemos oído hablar de alimentos PROBIOTICOS o PREBIOTICOS, pero ¿sabes las diferencias que hay entre unos y otros?, vamos a intentar marcar esas diferencias existentes.
Fuente:DIRECTOALPALADAR (FEB.2006)
Los alimentos que son probiótico son aquellos en los que existen bacterias que ayudan a reforzar nuestro sistema inmunológico, estas bacterias además, pueden sobrevivir a una digestión llegando vivas al colon y ayudando a restituir la flora intestinal que pueda haber sido alterada por alguna causa. Este tipo de alimentos son por ejemplo las bebidas energéticas o los yogures.
Las autoridades de Nueva York tomaron cartas en el asunto después de constatar que al menos medio millar de habitantes de la Gran Manzana pierden la vida cada año a consecuencia del consumo de esas grasas.
Salmonella, calor y alimentos procedentes de animales, especialmente de ganado vacuno y aves de corral, suelen asociarse a la aparición de toxiinfecciones alimentarias.
Pero otros conceptos igualmente han de tenerse en cuenta. Las hortalizas, y su seguridad, también son susceptibles a este patógeno. Así ha quedado demostrado en EE.UU., donde las autoridades sanitarias del país ya han confirmado que más del 50% de los Estados han registrado un brote por la presencia de este microorganismo en tomates.
Fuente: consumer.es (30 de junio de 2008) Autor: Por MARTA CHAVARRÍAS
La salmonella suele hacer acto de presencia durante el verano, y lo hace principalmente en compañía de alimentos como el huevo. Pero puede hacerlo también a través de vegetales y hortalizas. De hecho, son alimentos vulnerables a la contaminación por varios motivos: se cultivan en el suelo y, por tanto, pueden abonarse con contaminada; se consumen crudos y, en la mayoría de los casos, la contaminación no implica que se altere el producto. La suma de todos estos factores se traduce en una laboriosa y compleja tarea de descontaminación.
En total, 34 Estados, entre ellos Nueva York, Washington, Massachusetts, Texas o Pensilvania, se han visto afectados por algún brote, y se han identificado, desde abril, 652 personas infectadas, aunque la cifra podría ser muy superior si se tiene en cuenta que no se habrían registrado de forma oficial todos los casos. Atendiendo a las cifras de 2007, con tres personas infectadas por la misma cepa, según la misma fuente, el brote actual no es nada despreciable. Y menos con la estimación de los CDC, según la cual por cada caso de salmonelosis confirmado podría haber 38 casos adicionales no registrados de forma oficial.
Ahora, lo que les queda a los consumidores estadounidenses es apostar fuerte por la prevención, aunque ello no se traduzca en una «eliminación completa» del patógeno, admite Robert Williams en los CDC de la Universidad Virgina Tech. Los tomates cherry, grape y los que se venden con tallo quedan exentos de la alarma, aunque ello no exime de que algunos ingredientes utilizados para la elaboración de salsas podrían también estar contaminados.
Si las fuentes de contaminación han logrado saltar la principal barrera de protección de los tomates, la piel, sólo queda echar mano de medidas como refrigerar dentro de un periodo máximo de dos horas los tomates cortados, o lavarlos con agua caliente (superior a 60º C durante al menos 30 minutos) o el uso de desinfectantes, como el hipoclorito o lejía de cloro, muy eficaz para la eliminación de bacterias.
La alarma estadounidense ha saltado justo un año después de que la FDA iniciara una campaña de seguridad de los tomates. La iniciativa, en la que participan varias universidades y el sector de la industria, respondía entonces, como ahora, a la aparición reiterada de brotes provocados por la presencia de salmonella en tomates frescos, y que intentaba dar continuidad a la iniciativa, impulsada en 2006, destinada a garantizar la seguridad de los y vulnerada en varias ocasiones por la presencia de patógenos como «E.coli».
Los factores ambientales resultan clave en este proceso de control: garantizar la seguridad del agua con la que se riegan las plantas, seguir con detenimiento los productos químicos que se usan, valorar la proximidad de granjas de animales y seguir todo el proceso de producción, desde el cultivo hasta la mesa, tienen una importancia clave en la seguridad del producto final.
Vegetales contra salmonella. Si por un lado se convierten en potenciales portadores de la bacteria, por otro pueden llegar a evitar su transmisión a través de carne, huevos y leche.
Expertos catalanes en sanidad vegetal han desarrollado un producto vegetal que, añadido al pienso con el que se alimentan los animales, podría evitar que la bacteria se añada su intestino.
Desde el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA, en sus siglas catalanas) confían en que este nuevo hallazgo permita reducir la presencia de salmonella en las granjas y, en consecuencia, en los alimentos que llegan al consumidor.
Según un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), publicado el año pasado, una de cada cuatro manadas de pollos destinados a consumo y criados en la Unión Europea tiene salmonela, lo que se traduce en una prevalencia del 23,7%.
Este parámetro, el AROMA tan sencillo de alterar durante el proceso de elaboración, es uno de los que tiene mayor influencia en la calidad de los productos alimenticios
El aroma de un alimento puede venir dado de dos formas distintas: de forma natural o artificial. La primera se obtiene a partir de materias primas vegetales o animales, sustancias totalmente naturales, como la vainilla, cuyo aroma se extrae directamente de la semilla de vainilla.
Los aromas «intermedios» o «idénticos a los naturales» proceden, en cambio, de una planta química. Según los expertos, si se conoce la estructura química de un determinado sabor puede copiarse la molécula y obtener una copia exacta de la estructura química de un aroma natural. Por último, el aroma propiamente artificial tiene como único fin reforzar y modificar químicamente las sustancias aromatizantes para mejorar sus propiedades.
Durante su procesado son muchas las reacciones que se llevan a cabo y, en cada una de ellas, se sintetizan o destruyen componentes directamente relacionados con los aromas finales. Por este motivo es de gran importancia llevar a cabo adecuadamente todos los procesos de elaboración de los productos bajo estrictas normas de seguridad.
Uno de los factores que causa grandes pérdidas de aroma en los alimentos es su elaboración. Procesos como la fermentación, enlatado o tratamiento térmico de los alimentos pueden ser motivo importante de alteración de los aromas, puesto que las altas temperaturas desatan gran cantidad de reacciones químicas. El uso de determinadas materias primas para la elaboración de productos marca también una limitación en el desarrollo de aromas.
Otro aspecto importante que hay que tener en cuenta es el correcto almacenamiento de los productos, desde su origen hasta que se consumen. Reacciones como la oxidación de las grasas, reacciones de Maillard o la transferencia de olores de un producto a otro son peligros potenciales para la alteración del aroma de los alimentos.
En los productos animales, el aroma puede venir determinado por los piensos que hayan consumido durante el engorde y, por tanto, pueden alterar el producto.
Cerdos, conejos y aves son especialmente sensibles a los alimentos que consumen en vida, lo que obliga a constatar la correcta procedencia de los animales y verificar su estado de salud. En los vegetales, el problema puede originarse por el uso de plaguicidas, insecticidas o herbicidas en las plantas, potentes alteradores del aroma. El aroma se relaciona con las sustancias volátiles presentes en los alimentos
Generalmente son los productos vegetales los más ricos en compuestos aromáticos, mientras que los animales y los cereales contienen un reducido número. Los compuestos volátiles suelen aparecer como productos secundarios de reacciones enzimáticas como la oxidación de lípidos y no enzimáticas, como la reacción de Maillard o la caramelización de los azúcares. Sin embargo, existe un amplio abanico de reacciones que originan compuestos aromáticos. Algunos ejemplos de estas sustancias son los aldehídos, cetonas, furanos, pirroles, tiroles, ésteres o terpenos, entre muchos otros.
El aroma puede originarse a partir de un compuesto volátil aislado, de varios compuestos o de cientos de ellos al mismo tiempo. De acuerdo con este criterio se establece la siguiente clasificación:
• Aroma que se debe a un solo compuesto: citral en el limón o isopentilacetato en el plátano.
• Aroma que se debe a más de un tipo de compuesto pero uno de ellos desempeña el papel principal: acetato de butilo o propanato de butilo en las manzanas o aldehídos y alcoholes en los quesos.
• Aroma que se debe a varios compuestos y puede reproducirse con facilidad en laboratorios: los furanos o pirroles del café o el linalool, delta-cardineno o geraniol del té.
• Aroma determinado por cientos de compuestos volátiles cuya detección o reproducción artificial son de difícil procedimiento. Por ejemplo, las fresas.
ANÁLISIS SENSORIAL
El análisis sensorial es un instrumento de gran utilidad para poder realizar un adecuado control de calidad y aceptabilidad en los alimentos. Al comercializar un alimento deben quedar garantizadas las pautas de higiene, inocuidad y calidad establecidas. El análisis sensorial es, pues, un método que mide, analiza e interpreta las reacciones percibidas por los sentidos de las personas de acuerdo con las características del alimento. Las distintas sensaciones captadas e interpretadas serán usadas para medir la calidad de los alimentos, por ejemplo su sabor, olor, textura y aceptabilidad. Los requisitos son mayores cuando se trata de analizar productos con denominación de origen, ya que deben poseer los atributos típicos y las características de identidad que aportan al alimento su reconocimiento.
En primer lugar se evalúa el aspecto general del alimento, es decir, su color y brillo. Se mide con una escalera de valores que va desde el «no percibido» hasta el «mucho». En segundo lugar se realiza un perfil olfactogustativo, es decir, se mide el olor, el aroma y el sabor del alimento. Se evalúa de la misma manera, con una escala de valores que van de más a menos. Primero el olor, después el gusto y, por último, el aroma. Cada sabor se evalúa por separado, por ejemplo el dulce, amargo, ácido o astringente entre otros. El aroma se percibe cuando el alimento se retiene en la cavidad bucal y se evalúa con una escala de valores de acuerdo con el aroma característico del alimento que se está analizando.
En tercer lugar se realiza un perfil de textura, en el cual se evalúan aspectos como la dureza, cohesión, viscosidad, elasticidad, humedad, fragilidad o sensación de pastosidad en la boca entre otros. Se efectúa de la misma manera, con una escala de valores evaluando cada atributo de textura por separado. Finalmente se puntúa el grado de aceptabilidad general con una escala de valores que va desde el «desagradable» hasta el «muy agradable».
De diferente sabor, textura o tamaño, esta hortaliza se ha convertido a lo largo de los años en una de las más populares de Europa, principalmente por su gran capacidad para combinarse con muchos alimentos.
Cómo elegir bien
Si lo que buscamos es un tomate maduro, deberemos escoger los que tienen la piel roja y lisa y blandos al tacto; de lo contrario, si preferimos piezas menos maduras, optaremos por las que son más firmes y con la piel más rosada. Los tomates demasiado maduros, muy blandos o con alguna magulladura e, incluso, aquellos que presenten zonas verdes o amarillas cerca del tallo, deberán desecharse.
El tomate que necesita madurar se debe guardar en lugar fresco evitando la luz directa del sol, y nunca en el frigorífico, ya que la temperatura fría no permite seguir el proceso de maduración, además de afectar a su sabor. Si se colocan en una bolsa de plástico bien cerrada, podemos acelerar su maduración y, una vez en su punto, se conservan bien en el frigorífico de seis a ocho días.
Pelar fácilmente un tomate
Para pelar un tomate de forma fácil primero deberemos hacer un corte en forma de cruz en la base. Lo sumergimos en un cazo con agua hirviendo y lo dejamos unos instantes. También podemos optar por usar el microondas. Para ello utilizaremos un recipiente que contenga agua suficiente para cubrir los tomates hasta que hierva, momento en el que añadiremos los tomates de modo que el agua hirviendo los cubra. Los mantendremos a temperatura alta durante 40 a 60 segundos o hasta que la piel se desprenda.
En ambos casos la piel se irá desprendiendo poco a poco, entonces sacaremos los tomates y los introduciremos en un bol en agua fría. Luego se pelarán con facilidad y los tendremos crudos para cualquier preparación posterior.
RELLENAR TOMATES
Para rellenar con éxito los tomates y evitar, por ejemplo, que se rompan durante el cocinado, es imprescindible seguir unas recomendaciones. Para asegurar que queden sabrosos, reservaremos la pulpa, para mezclarla con el relleno, y el jugo que se desprenda de su manipulación. Cuando rellenamos el tomate hay que evitar apretar la mezcla, ya que si no quedarían, después de la cocción, demasiado compactos. Para sacar el máximo sabor a los tomates se sazonan con sal y pimienta mientras se prepara el relleno, se vierte un chorrito de aceite de oliva y se dejan marinar. A pesar de que el relleno debe ser ligero, los tomates los colocaremos de forma apretada en la bandeja para que así se sujeten unos a otros durante la cocción. Antes de meterlos en el horno es preciso rociarlos con su jugo, que habremos previamente reservado. Los tomates rellenos están en su punto cuando la corona se ha oscurecido y arrugado ligeramente.
Sus propiedades son muy variadas; pueden contribuir a mantener un peso saludable, favorecer un adecuado crecimiento, mejorar el tránsito intestinal, controlar el nivel de azúcar en sangre, las tasas de colesterol o alcanzar un adecuado rendimiento en la práctica deportiva.
En circunstancias concretas, como puede ser la alimentación de los deportistas profesionales, los alimentos funcionales constituyen una opción que conviene tener en cuenta. No obstante, dada la gran oferta de este tipo de productos, es aconsejable contar con el asesoramiento de un experto en nutrición, quien estimará si son o no indispensables en la dieta.
Las barritas en la dieta de los deportistas pueden ser interesantes por el poco volumen que ocupan y su alta densidad energética
Los deportistas tienen un gasto energético mayor que el de las personas con un estilo de vida sedentaria. Por ello, deportistas aficionados o profesionales suelen recurrir a productos que puedan ayudarles a cubrir sus altas necesidades energéticas y nutricionales. Este es el caso de las barritas y los batidos. Las barritas contienen una elevada proporción de hidratos de carbono, el principal combustible del organismo, cantidades moderadas de proteínas y muy poca grasa.
Los conocidos como «batidos proteicos» son productos con un alto contenido en proteínas. Se estima que el organismo humano precisa 0,8 gramos de proteína por kilo de peso y día. En deportistas que practican deportes aeróbicos como natación, ciclismo, fútbol o baloncesto esta cantidad puede llegar hasta los 1,5 gramos de proteína por kilo de peso y día; si bien, deportistas con gastos energéticos más elevados, como los que participan en una vuelta ciclista o preparan una maratón, pueden requerir cantidades mayores.
En el caso de las barritas, su presencia en la dieta de los deportistas puede ser interesante gracias al poco volumen que ocupan y a su alta densidad energética, pero convendría valorar el interés de su presencia en la dieta, ya que una alimentación con un alto contenido calórico podría cubrir las necesidades del deportista.
En cuanto a los batidos y productos hiperproteicos ocurre algo similar, ya que la cantidad de proteínas requerida por el deportista se podría obtener a partir de la alimentación. Es decir, si el deportista lleva una dieta equilibrada, al aumentar el contenido calórico de la misma aumentará de forma proporcional el aporte de proteínas, por lo que es posible que sus necesidades proteicas se vean cubiertas.
A partir de la dieta, la mayoría de los antioxidantes se encuentra en alimentos vegetales. Por tanto, con una dieta equilibrada que incluya cantidades suficientes de estos alimentos (al menos 3 piezas de fruta, 2 raciones de hortalizas y verdura al día), y los suplementos de antioxidantes que bajo prescripción facultativa toman algunos deportistas, pueden no ser precisos los alimentos enriquecidos en antioxidantes. Algunos ejemplos son zumos y bebidas de leche y zumo enriquecidas en vitaminas C y E.
En nutrición, el yogur se define como alimento prebiótico. Esto quiere decir que contiene microorganismo vivos que, al ser ingeridos en cantidades suficientes, ejercen un efecto positivo sobre la salud. En concreto, equilibran la flora intestinal y potencian el sistema inmunológico o de defensas. Los deportistas profesionales sufren un gran desgaste físico que influye sobre el funcionamiento de su sistema inmunológico. Sus niveles de anticuerpos descienden y aumenta el riego de que contraigan infecciones. Por este motivo, es interesante que los deportistas, así como la población general, se beneficien de las propiedades de los yogures. Conviene hacer una diferenciación entre los yogures y otras leches fermentadas y los pasteurizados después de la fermentación, es decir, los productos de características similares pero que no necesitan conservarse en el frigorífico. Estos últimos no poseen las propiedades de los yogures y leches fermentadas, ya que el proceso térmico de pasteurización destruye los microorganismos beneficiosos. Por tanto, estos yogures que no necesitan frío para su conservación no poseerían las citadas ventajas sobre el sistema de defensas.
Este tipo de bebidas se conocen popularmente como bebidas energéticas, pero más que energéticas tienen efectos estimulantes. Se caracterizan por ser ricas en hidratos de carbono y por contener, además, cafeína, vitaminas, taurina o guaraná, entre otros compuestos. El aporte de hidratos de carbono es apropiado para la práctica deportiva, ya que estos nutrientes son el principal combustible del organismo. Sin embargo, el interés del resto de sus ingredientes no está suficientemente demostrado.
La cafeína produce un aumento de los ácidos grasos en sangre, que pueden ser utilizados como fuente de energía que ahorra glucógeno y glucosa al deportista, y la taurina (un aminoácido), además de tener un efecto similar al de la cafeína, posee otras funciones relacionadas con el tejido muscular. No obstante, quedan todavía muchos estudios para determinar la evidencia científica de los efectos asociados a estas sustancias. Algo similar ocurre con el guaraná, cuya utilidad en el ámbito deportivo y del rendimiento no está aún acreditada.
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