HUMO de TABACO su OLOR

HUMO de TABACO

HUMO de TABACO su OLOR

¿ Por qué el olor del HUMO de TABACO se queda tanto tiempo ?

La ciencia tiene la respuesta

Las superficies interiores funcionan como enormes esponjas químicas

Las paredes, las puertas o muebles o la superficie de una vivienda o un edificio de oficinas tienen una sorprendente capacidad para absorber y retener sustancias químicas dañinas como son:

productos de limpieza,

artículos de cuidado personal,

humo de tabaco

y

emisiones de cocina.

Estas sustancias pueden permanecer durante periodos de hasta un año, según se desprende de una investigación en química atmosférica de la Universidad de California en Irvine (UC Irvine).

En el estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, el equipo analizó cómo distintos materiales de interiores capturan compuestos orgánicos volátiles (COV).

Los compuestos orgánicos volátiles (COV) representan un riesgo para la salud humana y animal, al ser inhalados o absorbidos por la piel.

El problema radica en que estos compuestos, al impregnarse en superficies de interior, pueden liberarse nuevamente al aire o transferirse por contacto directo.

El proyecto, liderado en 2022 por Jonathan Abbatt (Universidad de Toronto), recreó un entorno doméstico en instalaciones del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología.

Con el uso de espectrometría de masas, se siguió el rastro de los contaminantes dentro de ese ambiente controlado.

Según Manabu Shiraiwa, profesor de química en UC Irvine y autor principal del trabajo, las superficies interiores funcionan como enormes esponjas químicas, capaces de almacenar cantidades de contaminantes mucho mayores de lo que se pensaba.

Antes se creía que las películas orgánicas ultrafinas eran los principales reservorios, pero el estudio demostró que materiales porosos y permeables como la pintura, la madera o el cemento desempeñan un papel más relevante.

HUMO de TABACO

Este hallazgo explica por qué ciertos olores, como el HUMO de TABACO, persisten mucho tiempo después de desaparecer la fuente, fenómeno conocido como «humo de tercera mano».

También subraya que la ventilación por sí sola no basta para eliminar contaminantes, siendo necesaria la limpieza física (aspirar, fregar, quitar el polvo) para reducir eficazmente estos depósitos.

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VELAS PERFUMADAS adiós

VELAS PERFUMADASVELAS PERFUMADAS adiós

Adiós a las velas perfumadas por el riesgo que generan para el organismo, según un estudio

Tener el hogar “con olor a limpio” puede tener consecuencias negativas en la salud

Atención con las recomendaciones y advertencias

Una investigación de la prestigiosa Universidad de Purdue, en los Estados Unidos, probó los riesgos para la salud que esconden las velas perfumadas y los aromatizadores.

En el afán por tener nuestro hogar “con olor a limpio” durante todo el día, muchos recurrimos a productos que se han popularizado y no parecen esconder ningún peligro para la salud.

Sin embargo, un estudio universitario sugiere que debemos decirle adiós a las velas perfumadas y los aromatizadores en casa.

Científicos de la prestigiosa Universidad de Purdue, en Indiana, Estados Unidos, explicaron el riesgo que generan para el organismo estos productos tan utilizados hoy en día.

En la investigación, concluyeron que las nanopartículas que liberan en el aire pueden provocar serios trastornos en el sistema respiratorio, provocar alergias y hasta problemas cardíacos.

En el trabajo se determinó que las velas aromáticas y los aromatizadores impregnan el aire que respiramos con partículas microscópicas que pueden llegar a los pulmones y extenderse por todo el cuerpo.

Además, aquellos que sufren distintos tipos de alergias están aún más expuestos.

También probaron que las fragancias artificiales que producen reaccionan con el ozono del aire y esto hace que se liberen sustancias contaminantes.

Estas nanopartículas son invisibles y tienen un gran poder tóxico cuando se está expuesto a ellas durante mucho tiempo.

Hay un dato clave: estas nanopartículas, a diferencia del polvo o el humo del cigarrillo, no se perciben a simple vista, entonces nosotros podemos pensar que estamos en un ambiente sano cuando en realidad nos exponemos a una peligrosa contaminación invisible.

Cada vez más gente utiliza velas perfumadas para que la casa huela a limpio durante todo el día. Sin embargo, no son inocuas para la salud.

La altísima concentración de perfume puede provocarnos tos, irritación, y –a largo plazo- aumenta la posibilidad de que suframos enfermedades cardíacas y respiratorias.

Eso dependerá del tiempo de exposición y ciertas condiciones genéticas del afectado.

En las conclusiones del estudio se deja sentado que los productos perfumados “no son sólo fuenes pasivas de aroma, sino que alteran activamente la química del aire, formando nanopartículas a niveles preocupantes para la salud”.

Adiós a las velas perfumadas y los armotizantes: peligro para la salud

Otro punto que establecieron en la investigación que se publicó en revistas científicas indica que:

Los aromatizantes pueden liberar compuestos orgánicos volátiles (COV), que dañan la calidad del aire interior.

Aquellos que son fanáticos de las velas perfumadas y los aromatizantes.

No están dispuestos a renunciar a su uso.

Estas recomendaciones para atenuar sus efectos negativos:

Usarlos en ambientes grandes

Mantener alguna ventana abierta para que circule el aire

No usarlos durante muchas horas seguidas

Evitar su utilización si hay personas con problemas respiratorios

No encender más de una vela a la vez

Un aspecto importante a tener en cuenta está relacionado con el hollín que generan las velas.

Esa mezcla de carbono, productos químicos en aerosol y sustancias parecidas al alquitrán que se liberan se produce con una llama inestable o parpadeante como la de las velas.

Alertó el decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de California, Richard Corsi.

Las velas aromáticas esconden riesgos para la salud según un estudio de la Universidad de Purdue, Indiana.

Todas las velas perfumadas emiten hollín y compuestos orgánicos volátiles.

Contamina en mayor o menor medida el aire que respiramos.

Explicó en un estudio de Safer Chemical Analytics, que también publicó una investigación sobre el tema.

Ya sean de cera natural de abeja, de parafina o de soja, las velas producen este compuesto tóxico.

Otro tema que incide en el efecto negativo para la salud de las velas perfumadas y los aromatizantes está vinculado con la hermiticidad que tienen las casas actuales.

Antes, nuestros hogares no estaban tan “sellados” y había filtraciones del aire exterior, algo que ahora no ocurre en las construcciones nuevas.

Para las personas que sufren alergias el riesgo es aún mayor y el poder de daño dependerá del refinamiento de la cera.

Por eso se recomienda encender aquellas que sean más puras y contengan menos aditivos.

Aunque el mejor consejo es que directamente le digan adiós a las velas perfumadas.

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PERFUMENES y LOCIONES alteran el aire que respiramos en interiores

PERFUMENES y LOCIONESPERFUMENES y LOCIONES alteran el aire que respiramos en interiores, revela estudio científico

PERFUMENES y LOCIONES podrían estar alterando la calidad del aire interior que respiramos, según un reciente estudio científico publicado en la revista Science Advances.

Esta investigación ha revelado que estos productos de cuidado personal interfieren con un proceso natural del cuerpo humano que ayuda a combatir contaminantes atmosféricos en espacios cerrados.

Un grupo internacional de científicos, liderado por el profesor Donghyun Rim de la Universidad Estatal de Pensilvania, ha puesto el foco en cómo la interacción entre la piel humana y el aire genera un escudo químico conocido como “campo de oxidación humano”.

Este escudo se forma por la reacción entre aceites naturales de la piel, como el escualeno, y el ozono presente en interiores, lo que produce radicales hidroxilo (OH), compuestos altamente reactivos que neutralizan contaminantes.

Este “campo de oxidación humano” actúa como una defensa invisible, permitiendo que la piel absorba parte del ozono antes de que sea inhalado.

Teniendo en cuenta que las personas pasan aproximadamente un 90 % de su tiempo en ambientes interiores, entender cómo se genera y afecta este escudo resulta clave para la salud pública.

PERFUMENES y LOCIONES: una barrera inesperada

El estudio encontró que el uso de productos como PERFUMENES y LOCIONES puede alterar significativamente este campo protector. En el caso de las lociones, su aplicación inhibe la formación de radicales OH, ya que forma una capa sobre la piel que impide la interacción entre el ozono y los aceites naturales como el escualeno.

Por otro lado, los perfumes, al estar compuestos principalmente por etanol, reaccionan directamente con los radicales hidroxilo, reduciendo su presencia. Esto significa que, aunque la piel siga generando el campo de oxidación, los perfumes pueden “consumirlo” rápidamente, dejando a la persona más expuesta al ozono del ambiente.

Además, los investigadores señalaron que los efectos de las lociones son más prolongados que los de los perfumes, debido a los conservantes antimicrobianos que contienen.

Estos aditivos también contribuyen a la supresión del campo de oxidación, añadiendo una nueva capa de complejidad a la química del aire interior.

Impacto potencial en la salud pública

Estos hallazgos podrían tener implicaciones profundas en la forma en que entendemos la calidad del aire en espacios cerrados como hogares, oficinas y transporte público.

La alteración del campo de oxidación humano puede modificar la presencia y el comportamiento de muchos otros compuestos químicos del ambiente interior, aumentando la carga tóxica a la que estamos expuestos diariamente.

El profesor Donghyun Rim destacó que esta línea de investigación podría abrir nuevas vías para el diseño de entornos interiores más saludables, especialmente en contextos urbanos donde la calidad del aire es una preocupación creciente.

¿ Deberíamos dejar de usar PERFUMENES y LOCIONES ?

Los investigadores no sugieren abandonar por completo el uso de PERFUMENES y LOCIONES, pero sí recomiendan repensar su uso excesivo, especialmente en ambientes cerrados con poca ventilación.

Comprender cómo estos productos interactúan con nuestro cuerpo y el entorno puede ayudarnos a tomar decisiones más informadas sobre nuestra salud y la del ambiente que compartimos.

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AMBIENTADORES no son aconsejables para la salud

AMBIENTADORESPor qué los ambientadores y aromatizadores no son aconsejables para la salud

Cuando uno camina por un bosque de pinos, una de las primeras sensaciones que percibe es su fresco y agradable aroma, es lo que intentan los AMBIENTADORES pero no lo consiguen y sobre todo son un peligro para nuestra salud.

Pero llevar esa fragancia u otras parecidas al interior del hogar mediante productos químicos (ambientadores, ceras fundentes, limpiadores de suelos, desodorantes y otros) llena rápidamente el aire con partículas a escala nanométrica que son lo suficientemente pequeñas como para llegar a lo más profundo de los pulmones.

Así lo han descubierto ingenieros de la Universidad de Purdue (EEUU) en una serie de estudios.

«Un bosque es un entorno prístino, pero si usas productos de limpieza y aromaterapia llenos de aromas fabricados químicamente para recrear un bosque en tu hogar, en realidad estás creando una enorme cantidad de contaminación del aire interior que no deberías respirar», afirma Nusrat Jung, profesora adjunta de la Escuela Lyles de Ingeniería Civil y de la Construcción de Purdue.

Las nanopartículas de apenas unos pocos nanómetros de tamaño pueden penetrar en el sistema respiratorio y propagarse a otros órganos.

Jung y su colega, el profesor de ingeniería civil Brandon Boor, han sido los primeros en estudiar la formación de partículas en el aire a escala nanométrica en interiores y compararla con los procesos atmosféricos en exteriores.

De nanopartículas a moléculas mayores

En el interior de un laboratorio ubicado en una casa residencial dedicada a la investigación de la calidad del aire en interiores, Jung y Boor emplean los últimos instrumentos desarrollados para analizar cómo los productos domésticos emiten sustancias químicas que se evaporan fácilmente (llamadas sustancias químicas volátiles) y generan nanopartículas en el aire.

La casa experimental, denominada laboratorio Purdue Zero Energy Design Guidance for Engineers (zEDGE), tiene todas las características de una vivienda típica, pero está equipada con sensores para monitorizar el impacto de las actividades cotidianas en la calidad del aire de una casa.

Con un nivel de detalle y precisión sin precedentes, Jung y Boor han hecho descubrimientos que sugieren que muchos productos domésticos cotidianos que se usan en interiores pueden no ser tan seguros como se suponía anteriormente.

Jung y Boor creen que estos hallazgos resaltan la necesidad de realizar más investigaciones sobre la formación de nanopartículas en interiores provocada por productos químicos muy perfumados.

«Nuestra investigación muestra que los productos perfumados no son sólo fuentes pasivas de aromas agradables, sino que alteran activamente la química del aire interior, lo que lleva a la formación de nanopartículas en concentraciones que podrían tener implicaciones significativas para la salud», dijo Jung.

«Estos procesos deben tenerse en cuenta en el diseño y funcionamiento de los edificios y sus sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado para reducir nuestra exposición».

La amenaza de las ceras perfumadas

En un artículo publicado recientemente, la pareja descubrió que las ceras perfumadas, que normalmente se anuncian como no tóxicas porque no requieren llama, en realidad contaminan el aire interior al menos tanto como las velas.

Las ceras y otros productos perfumados liberan terpenos, que son los compuestos químicos responsables de sus aromas. Dado que las ceras contienen una mayor concentración de aceites aromáticos que muchas velas, emiten más terpenos al aire interior.

>Jung y Boor descubrieron en otro estudio que los difusores de aceites esenciales, los desinfectantes, los ambientadores y otros aerosoles perfumados también generan una cantidad significativa de partículas nanométricas.

El peligro de las cocinas de gas

Pero no son solo los productos perfumados los que contribuyen a la contaminación por nanopartículas en interiores: un estudio dirigido por Boor descubrió que cocinar en una cocina de gas también emite nanopartículas en grandes cantidades.

Solo un kilogramo de combustible para cocinar emite 10 cuatrillones de partículas más pequeñas que 3 nanómetros, lo que iguala o supera lo que emiten los automóviles con motores de combustión interna.

A ese ritmo, una persona podría estar inhalando entre 10 y 100 veces más partículas de menos de 3 nanómetros por usar una cocina de gas que por el tubo de escape de un automóvil en la calle.

Aun así, los olores de los productos químicos igualan o superan a las estufas de gas y los motores de los automóviles a la hora de generar nanopartículas menores de 3 nanómetros, llamadas aerosoles de nanocluster. Entre 100.000 millones y 10 billones de estas partículas podrían depositarse en el sistema respiratorio en tan solo 20 minutos de exposición a productos perfumados, según los investigadores.

Jung y Boor también utilizan el laboratorio para estudiar cómo una variedad de otras actividades domésticas cotidianas podría afectar la calidad del aire de una casa.

Es el caso del cuidado del cabello. Jung y sus estudiantes han descubierto que varias sustancias químicas, en particular los metilsiloxanos volátiles cíclicos, que son omnipresentes en los productos para el cuidado del cabello, permanecen en el aire en cantidades sorprendentes durante y después de su uso.

En una sola sesión de tratamiento en casa, una persona puede inhalar una masa acumulada de 1 a 17 miligramos de estas sustancias químicas.

«La calidad del aire interior a menudo se pasa por alto en el diseño y la gestión de los edificios en los que vivimos y trabajamos, pero tiene un impacto directo en nuestra salud todos los días», afirma Boor.

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NUESTRA SALUD ¿ Cómo afectan los microplásticos ?

NUESTRA SALUD

NUESTRA SALUD ¿ Cómo afectan los microplásticos ?

Cada vez hay más datos sobre la exposición a microplásticos a través de distintas fuentes. Sin embargo, aún no se sabe cuál es el impacto que esas sustancias ejercen sobre NUESTRA SALUD

El investigador Philipp Schwabl, hepatólogo en la Universidad de Viena (Austria), llevó a cabo un pequeño experimento que, sin embargo, resultó muy revelador.

Tras reclutar a ocho individuos de Finlandia, Holanda, Polonia, Reino Unido, Japón, Rusia, Italia y su propio país, les pidió que, durante una semana, anotaran con detalle el contenido, el origen y el almacenamiento de su dieta habitual. Después, tomó muestras de sus heces y estudió su composición.

Los resultados mostraron que, pese a que los patrones de alimentación eran diferentes, lo que tenían en común todas las cacas analizadas eran los restos de microplásticos que contenían. En concreto, entre 18 y 172 partículas diferentes por cada 10 gramos de heces.

La investigación, muy preliminar, demostró, por tanto, que los microplásticos están presentes en el intestino de los humanos, que forman parte de la cadena alimenticia de personas que viven vidas muy diferentes en distintos puntos del planeta.

«Es el primer estudio de este tipo y confirma lo que sospechábamos desde hace tiempo, que los plásticos acaban llegando al intestino», señaló en un comunicado Schwabl, que no pudo determinar el origen de los plásticos, aunque sí constatar que los más comunes fueron materiales empleados en la fabricación de envases convencionales, como el PET.

«Es necesario investigar lo que esto implica para NUESTRA SALUD», añadió el científico, preocupado -como muchos de sus colegas- por la posible repercusión de un impacto cuyas dimensiones aún se desconocen.

Sin embargo, esta tarea, a la que ya se dedican grupos de todo el mundo, no es sencilla.

«Es complicado estudiar el impacto de los microplásticos sobre la NUESTRA SALUD porque, en primer lugar, no hay una definición exacta de qué es un microplástico o qué son los residuos plásticos», señala Léa Maitre, investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona, centro impulsado por la Caixa (ISGlobal).

«Pueden tener propiedades muy diferentes entre sí, se presentan en todo tipo de formas, orígenes, tipo de polímeros…», añade.

¿ PREGUNTAS ?

¿ SON TÓXICOS ?

¿ Cómo nos afectan los microplásticos que se encuentran, por ejemplo, en el pescado y el marisco ?

¿ Qué pasa cuando los cocinamos ?

¿ Se acumulan estas sustancias en el organismo ?

¿ A partir de qué cantidad deberíamos empezar a preocuparnos ?

Muchas preguntas a las que la ciencia aún no ha podido dar una respuesta clara.

En 2016, la EFSA, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, puso el foco sobre los microplásticos y nanoplásticos al considerarlos un riesgo potencial emergente.

Pero la evaluación, tal y como explica Beatriz Robles, experta en Tecnología de los Alimentos, se topó con varios problemas:

«Aparte de que no hay una definición estándar de microplásticos, la mayor parte de los datos disponibles se refieren a la exposición a partir de productos de la pesca y de alimentos como la miel, la sal o la cerveza, pese a que puede haber otros. Además, hay pocos datos sobre su posible toxicidad, su absorción intestinal, sus efectos sobre la microbiota, etc.».

En la misma línea, a principios de 2019, la Agencia Europea de Sustancias Químicas propuso restringir la utilización de microplásticos de forma deliberada en artículos como detergentes, cosméticos o productos agrícolas.

Aunque el informe señalaba que los posibles efectos de estos materiales sobre la salud humana todavía no se conocen bien, también sugería que, con la información disponible, lo más seguro es intentar controlar y reducir al máximo la cantidad de partículas de plástico que, fragmentadas, entran en contacto con el organismo.

Maitre recuerda que varios de estos materiales, como bisfenoles y ftalatos, se han señalado en diversos estudios como disruptores hormonales. «Son sustancias que pueden perturbar el sistema endocrino, en particular cuando la exposición tiene lugar durante el periodo de crecimiento y de alta vulnerabilidad como ocurre durante el embarazo», señala.

La EFSA estableció en 2015 que la ingesta diaria tolerable de bisfenol A era de 4 microgramos/ kg peso corporal/día, si bien «ha constituido recientemente un grupo de trabajo para volver a examinar el riesgo», expone Robles. Las conclusiones de esa evaluación estarán disponibles en 2020.

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MICROPLASTICAS comidas al año

MICROPLASTICASMICROPLASTICAS comidas al año

Cada persona se mete entre pecho y espalda 70.000 partículas MICROPLASTICAS al año

El consumidor estadounidense promedio ingiere actualmente más de 70.000 partículas MICROPLASTICAS por año, aunque los efectos en la salud de ese consumo no están claros.

Desde que comenzó la producción en masa de plásticos en la década de 1940, estos polímeros versátiles se han extendido rápidamente por todo el mundo.

Aunque los plásticos han hecho la vida más fácil de muchas maneras, la eliminación de estos materiales es un problema creciente.

Las MICROPLASTICAS son piezas pequeñas de plástico (a menudo microscópicas) que pueden surgir de múltiples fuentes, como la degradación de productos plásticos más grandes en el medio ambiente o el desprendimiento de partículas de los recipientes de alimentos y agua durante el envasado.

Los humanos pueden ingerir inadvertidamente los materiales cuando comen alimentos o respiran aire que contiene MICROPLASTICAS.

Los efectos sobre la salud de ingerir estas partículas son desconocidos, pero algunas piezas son lo suficientemente pequeñas como para ingresar a los tejidos humanos, donde podrían desencadenar reacciones inmunitarias o liberar sustancias tóxicas.

¿Cuántos MICROPLASTICAS consumen los humanos?

Esa es la pregunta que Kieran Cox y sus colegas de la Universidad de British Columbia querían abordar. Para hacerlo, los investigadores revisaron 26 estudios previos que analizaron las cantidades de partículas microplásticas en peces, mariscos, azúcares agregados, sales, alcohol, agua del grifo o embotellada y aire. Otros alimentos no se incluyeron en el análisis porque faltaban los datos.

Luego, el equipo evaluó aproximadamente la cantidad de estos alimentos que los hombres, las mujeres y los niños comen a partir de las ingestas dietéticas recomendadas de las Pautas dietéticas 2015-2020 para los estadounidenses.

A partir de este análisis, el consumo microplástico estimado osciló entre 74.000 y 121.000 partículas por año, dependiendo de la edad y el sexo. Las personas que beben solo agua embotellada podrían consumir 90.000 microplásticos adicionales por año en comparación con quienes solo beben agua del grifo.

Debido a que los investigadores consideraron que solo el 15% de la ingesta calórica de los estadounidenses, estos valores son probablemente subestimados, dicen. Se necesita investigación adicional para comprender los efectos en la salud, si los hay, de las partículas ingeridas, advierten los investigadores, cuyo estudio se publica en Environmental Science & Technology.

Los humanos pueden ingerir inadvertidamente los materiales cuando comen alimentos o respiran aire que contiene microplásticos. Los efectos sobre la salud de ingerir estas partículas son desconocidos.

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PARTICULAS MICROPLASTICAS en nuestra COMIDA

PARTICULAS MICROPLASTICAS

PARTICULAS MICROPLASTICAS en nuestra COMIDA

Cada comida que tomamos diariamente podría contener más de 100 PARTICULAS MICROPLASTICAS

Un estudio realizado por la Universidad de Heriot-Watt descubre que los objetos domésticos también pueden ser fuente de contaminación

Los microplásticos provienen lo más probable de telas sintéticas y muebles suaves como los sofás (su tapicería), que se descomponen gradualmente antes de unirse al polvo doméstico. Este polvo puede caer en las comidas y ser consumido por el ser humano.

La cantidad es bastante llamativa.

En general, estiman que una persona puede llegar a ingerir entre 13.731 y 68.415 PARTICULAS MICROPLASTICAS cada año, únicamente por el hecho de comer en casa.

Actualmente, los científicos no conocen el verdadero impacto del consumo de PARTICULAS MICROPLASTICAS en nuestro organismo, ya que la investigación sobre este tema es muy exigua. Sin embargo, existe una gran preocupación en algunos sectores acerca de que la ingestión de estas PARTICULAS MICROPLASTICAS porque pueda suponer un riesgo para la salud humana.

Para su estudio, los expertos se propusieron comparar el número de PARTICULAS MICROPLASTICAS encontradas en los mejillones con el encontrado en la comida casera habitual. Escogieron mejillones, pues estos y el pez espada son las especies que acumulan más metales tóxicos en cuanto a productos del mar se refiere.

Menos PARTICULAS MICROPLASTICAS en los mejillones que en la comida de casa

Para averiguarlo, colocaron placas de Petri con trampas pegajosas cerca de platos con comida en tres casas diferentes. Al final del almuerzo de 20 minutos, los investigadores encontraron 14 partículas de plástico, cada una de 0.2 a 2 milímetros de longitud y 0.01 a 0.05 milímetros de ancho, en cada recipiente.

Según sus cálculos, el equivalente llegaría a 114 microplásticos en un plato normal (pues nuestros platos de comida son más grandes que las placas de Petri usadas en el experimento).

Así, un hombre se traga junto con su comida diaria alrededor de 68 PARTICULAS MICROPLASTICAS por año de media. Si sumamos el tiempo dedicado a la cocina (unos 20 minutos), entonces el número aumenta a 207.000.

Por el contrario, encontraron menos de dos fibras plásticas, en promedio, en cada mejillón. «Estos resultados pueden sorprender a algunas personas que pueden esperar que las fibras plásticas de los mariscos sean más altas que las del polvo doméstico», comenta Ted Henry, líder del trabajo.

La escala de contaminación microplástica en todas las áreas del medio ambiente es cada vez más clara. Sabemos que los océanos están muy contaminados con microplásticos e incluso podemos respirar partículas de plástico a través del aire.

Sin embargo, ahora sabemos que estos microplásticos pueden estar accediendo a nuestro organismo desde nuestra propia casa.

Lo cierto es que los efectos de la contaminación plástica en tierra y en agua dulce tampoco son menos halagüeños.

Han recibido poca atención de investigación en comparación con la contaminación con plástico marino, pero la evidencia actual sugiere que la contaminación plástica es tan prevalente en los ecosistemas terrestres, agua dulce y en los océanos, donde se encuentra desde el ecuador hasta los polos.

Consejos para limpiar el aire de
PARTICULAS MICROPLASTICAS

Abre las ventanas con asiduidad

Aspira, barre y limpia regularmente

Usa un purificador de aire, GENERADOR de OZONO o un humidificador

Usa velas de cera de abejas (mechas sin plomo)

Prepara un espray doméstico con agua y una cucharada de bicarbonato de sodio. Refrescará y desinfectará el aire atrapando partículas.

Quítate los zapatos al entrar a casa

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Sobreenvasados de PLASTICO los ALIMENTOS

Sobreenvasados

Sobreenvasados de PLASTICO los ALIMENTOS en Supermercados

¿ Cuando eliminarán los supermercados los sobreenvasados de plástico en las verduras ?

Las organizaciones demandan responsabilidad a los establecimientos para luchar contra el plástico en el origen. La campaña pide a los ciudadanos que haga fotos de los productos sobreenvasados que encuentren y las compartan en redes nombrando al supermercado en el que los han encontrado.

Los supermercados y las corporaciones tienen un papel crucial ya que la mayoría de sus productos están sobreenvasados y ofrecen escasas alternativas.

Greenpeace continúa su campaña internacional dirigida a los supermercados, a los que demanda un compromiso con los océanos a través de un cambio en sus establecimientos: que eliminen de las estanterías los plásticos de un solo uso y ofrezcan alternativas sostenibles, como la venta de productos a granel o sistemas alternativos de distribución.

La organización considera clave que los supermercados y las corporaciones lideren ese cambio para conseguir frenar la crisis global de los plásticos y tiene en marcha una petición.

Solo así las personas podrán realizar una compra más sostenible. Greenpeace y DesnudaLaFruta se unen para llenar las redes sociales de imágenes de frutas y verduras tan sobreenvasadas que llegan a ser ridículas.

Los supermercados y las corporaciones tienen un papel crucial ya que la mayoría de sus productos están sobreenvasados y ofrecen escasas alternativas

“En la mayoría de tiendas de alimentación y grandes superficies es casi imposible evitar comprar sin envases de plástico”, ha declarado Alba García Rodríguez, responsable de la campaña de plásticos de Greenpeace.

“Estamos condicionados a pensar que nuestra fruta y verdura necesita estar envuelta en plástico, aunque sepamos que la naturaleza ya ha pensado en ello y cuenta con sus propias capas” ha añadido.

Durante años se ha permitido a las empresas la producción en masa de productos de plástico de un solo uso y se ha fomentado un consumo desenfrenado de los mismos.

Actualmente las empresas no se están haciendo responsables de los productos que venden y se está desplazando la responsabilidad hacia las personas consumidoras.

Sin embargo, cada vez son más las personas que rechazan el viejo discurso de que los plásticos de usar y tirar son inevitables y que son conscientes de que el reciclaje no es ninguna panacea frente a la contaminación por plásticos.

“No es suficiente con que llevemos nuestra propia bolsa a los supermercados e intentemos reducir el plástico que consumimos de forma individual” ha comentado Alba García.

Es necesario que los supermercados lideren este cambio y comiencen a ofrecer alternativas.

De lo contrario, estos residuos seguirán llegando en cantidades ingentes al medio ambiente, y afectando tanto a la fauna marina como al ser humano”, ha apuntado García.

Los plásticos nos invaden

Nuestra cultura del usar y tirar está destruyendo el medio ambiente. La producción de plásticos sigue aumentando cada año a un ritmo alarmante y solo una pequeña cantidad de lo que se produce se reutiliza o recicla.

En 2011, más de 690 mil toneladas de envases de plástico se pusieron en el mercado solo en España, donde se recicla menos de un 35% de esos envases cada año.

A nivel mundial, se sabe que tan solo un 9% del plástico total producido hasta la fecha se ha reciclado, el 12% se ha incinerado y el 79% restante ha acabado en vertederos o en el medio ambiente.

Esta ineficaz gestión y uso masivo de plásticos, genera una gran cantidad de residuos que cada día llegan a nuestros ríos y playas por el viento o la lluvia, que los arrastran desde donde hayan sido depositados o desechados de forma irresponsable.

Cada año, más de 12 millones de toneladas de plástico llegan al mar, de los cuales el 80% procede de fuentes terrestres.

Los plásticos en el mar causan graves impactos en la fauna marina. Se sabe que hasta 9 de cada 10 aves marinas, 1 de cada 3 tortugas marinas, y más de la mitad de especies de ballenas y delfines han ingerido plástico en alguna ocasión.

Más de 550 especies de animales marinos ingieren objetos de plástico y/o se enredan con ellos, obstaculizando su desarrollo vital, y en algunos casos causando su muerte.

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FATBERGS las masas de GRASA

FATBERGS

FATBERGS las masas de GRASA

Primero, alguien vierte grasa de pavo fundida por el desagüe. A pocas manzanas de distancia, alguien tira una toallita húmeda por el retrete. Cuando ambos desperdicios se reúnen en una tubería de alcantarilla, nacen bebés de fatbergs.

Finalmente, más grasa y aceite se unen a esa masa, acumulándose en apestosas bolas gigantes. Cuando alcanzan el tamaño suficiente, los fatbergs puede obstruir las alcantarillas por completo, expulsando aguas residuales a las calles. Para cuando retiraron una monstruosidad de 15 toneladas de las cloacas del distrito de Kingston, en Londres, en 2013, gran parte de los retretes del vecindario se habían atascado.

Los fatbergs son una plaga en el alcantarillado y tanto las repugnantes acumulaciones como la lucha contra ellas han ido aumentando. Londres, Belfast, Denver y Melbourne son solo unas cuantas de las muchas metrópolis del mundo que han descubierto gigantescos fatbergs en los últimos años.

Cuando se descubrió el fatberg de Kingston, del tamaño de un autobús, un supervisor de Thames Water declaró a la BBC: «Creemos que debe ser el más grande de la historia británica». En dos años, uno más grande rompió tuberías de alcantarilla de un metro de ancho en el barrio londinense de Chelsea. Este verano, Northern Ireland Water excavó «un par de cientos de toneladas» de grasa y desechos de un fatberg bajo una hilera de restaurantes de comida rápida en Belfast.

El problema no solo es repugnante, sino que también es una carga financiera. En la ciudad de Nueva York, la grasa provoca el 71 por ciento de los atascos en las alcantarillas, según el informe de 2016 sobre el estado de las alcantarillas en la ciudad. La ciudad se ha gastado ya 18 millones de dólares en cinco años de lucha contra los fatbergs. Pero las ciudades más pequeñas no son inmunes: Fort Wayne, Indiana, se ha gastado medio millón de dólares al año en limpiar la grasa de las cloacas.

Estados Unidos y Reino Unido son los países donde se registran más fatbergs, según el ingeniero Thomas Wallace del University College Dublin, que estudia la eliminación de residuos. No es solo que ambas naciones produzcan grandes cantidades de ingredientes de los fatbergs, sino que también tienen sistemas de alcantarillado mal preparados para lidiar con el ataque de la grasa y los desechos que generan las poblaciones cada vez más grandes.

La lucha contra los fatbergs

Las obstrucciones son un problema tan antiguo como los propios sumideros; supuestamente, los antiguos romanos enviaban a esclavos públicos bajo tierra para limpiar sus alcantarillas. Pero los enormes fatbergs de hoy en día están provocados por las invenciones modernas.

Los primeros fatbergs probablemente eran pequeños, hasta que las ciudades y los desechos procedentes de la cocina empezaron a aumentar con la llegada de la industrialización. En 1884, Nathaniel Whiting de San Francisco patentó la primera trampa para grasa para atrapar «sustancias que atascarían y obstruirían las alcantarillas».

Su diseño, bastante básico, todavía se utiliza hoy en día: las aguas residuales se drenan en una caja donde se asienta la grasa. Finalmente, alguien tiene que limpiar la mugre y deshacerse de ella.

Tiene Estados Unidos, muchas ciudades donde obligaron a los restaurantes y a otros vendedores de comida a tener filtros de grasa y a limpiarlos, y en los últimos años ha crecido la polémica y la intriga en torno a esas reservas de grasa.

En algunos lugares, los ladrones utilizan sopletes para acceder a las trampas de grasa para robar el aceite de cocina utilizado que puede ser convertido en biocombustibles.

En China, la grasa de las alcantarillas y de las trampas se recoge ilegalmente, se limpia —aunque no muy bien— y se vende en el mercado negro como «aceite remanufacturado». Si cenas en restaurantes baratos y en puestos callejeros, es posible que tu comida haya sido cocinada en este tipo de aceite.

Sobre el Reino Unido, las normas sobre trampas para grasa han sido más laxas que en Estados Unidos, ya que muchos sistemas de aguas como el de Thames Water, en Londres, son de propiedad privada y no tienen demasiada autoridad sobre ellos para imponer su uso. En su lugar, este servicio público contrata a un equipo de flushers, personas encargadas de extraer la grasa y otros desperdicios para mantener el flujo en las tuberías.

Por ello era de esperar que la palabra fatberg fuera acuñada por la gente que mejor los conoce: los operarios del alcantarillado de Thames Water. La descripción, que nos inspira la imagen de una masa pálida y flotante de proporciones épicas, es mucho más pegadiza que la versión americana, el acrónimo FOG, que significa «fat, oil and grease» (grasa y aceite). La palabra fatberg se ha quedado grabada, lo suficiente como para llegar al Diccionario de inglés de Oxford en 2015, junto con el término «Brexit».

A medida que los fatbergs aumentan, los científicos han aprendido más sobre cómo se forman y cómo luchar contra ellos. Para empezar, se ha descubierto recientemente que la mayor parte de la masa en los fatbergs es en realidad una forma de jabón hecho por la propia alcantarilla.

En 2011, Joel Ducoste, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, y su equipo informaron de que el mismo proceso que puede convertir la manteca de cerdo en jabón, llamado saponificación, tiene lugar en la grasa de la alcantarilla si hay calcio alrededor. El equipo incluso creó fatbergs en miniatura en el laboratorio que crecieron en hormigón rico en calcio, un indicio de cómo las masas alcanzan un tamaño tan gigantesco en ciertas alcantarillas.

Y en los lugares donde aumentan los fatbergs, los gerentes del alcantarillado señalan a las toallitas húmedas como cómplices en este problema. Las toallitas húmedas se hacen tanto para bebés como para adultos y, aunque muchas se venden como si fueran «desechables», toneladas de toallitas mal disueltas acaban en las cloacas. Y lo que es peor, estos tejidos pueden servir como excelentes bloques de construcción para los fatbergs.

Tom Curran, del University College Dublin, posee la primera beca Fulbright concedida a un científico para la lucha contra los fatbergs. Para su proyecto, Curran trabajará con Ducoste en Carolina del Norte para cartografiar los puntos calientes de fatbergs y desarrollar sensores que alertarían a las ciudades de la formación de estas masas antes de que alcanzasen tamaños con los que podrían romper tuberías.

Algunas ciudades incluso están considerando los fatbergs como combustible. Después de todo, la grasa es alta en calorías y, por lo tanto, en energía. Thames Water se ha asociado con una empresa de combustibles renovables para extraer fatbergs de las alcantarillas y convertirlos en biodiésel.

Según Curran, las campañas de concienzación pública ya han ayudado a algunas ciudades a reducir las obstrucciones enseñando a la gente qué no debe tirar o verter por los desagües. «También existen iniciativas jurídicas en relación al uso del término ‘desechable’», dice.

Las ciudades, a su vez, están explotando su creatividad en sus mensajes. En Reino Unido, la Navidad es un momento especialmente malo para los fatbergs, según Thames Water, debido a toda la grasa de pavo y de carne asada que se tira por el desagüe.

¿Cuál ha sido la respuesta de Thames Water? Hacer vídeos con villancicos de «Sewer Singers» («cantantes de alcantarilla») y disfrazar de pavo a un operario del alcantarillado.

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AGUA del FUTURO ¿Cómo será?

AGUA del FUTURO

AGUA del FUTURO ¿Cómo será?

El deshielo de los casquetes polares y los glaciares, el aumento del nivel del mar, la sequía, las lluvias torrenciales… AGUA del FUTURO

El calentamiento global cambiará también nuestra relación con el agua, tanto dulce como salada y la pregunta es :

¿ estamos preparados para afrontar el cambio del AGUA del FUTURO ?

Equilibrio químico

Los mares, que cubren el 71% de nuestro planeta azul, absorben actualmente tanto CO2 generado por actividades humanas y tanta energía del Sol que la química y las temperaturas de las aguas marinas están poniendo en peligro a muchos organismos.

Ecosistemas en peligro

Los cambios en el medio marino afectan a los seres que viven en el agua, como los corales y a las especies de dependen de ellos.

Poblaciones en riesgo

Las subidas del nivel del mar están modificando las costas y socavando los edificios, lo cual supone un riesgo para la vida humana.

Reservas subterráneas

Las interacciones dinámicas entre el cambio climático y los recursos de agua dulce en tierra están estrechamente vinculadas a la disponibilidad de agua de buena calidad para el consumo humano.

Actualmente, al menos la mitad de la población mundial depende del agua subterránea para un consumo de agua seguro.

Superpoblación

A partir de la actual previsión de crecimiento urbano se espera que hacia 2050 la demanda haya aumentado un 55 %, de modo que deberemos gestionar con prudencia el consumo futuro.

El deshielo

El agua dulce congelada en el Ártico, en Groenlandia, en la Antártida y en todas las regiones alpinas del mundo se está derritiendo y yendo a parar a los océanos, ríos y suelos de todo el planeta.

Los estragos de la sequía

Al principio esa agua llenará los ríos y las cuencas fluviales, pero conforme haya menos hielo, también se verán mermadas las aguas de escorrentía y el agua dulce disponible.

Si las medidas de conservación no atajan el problema, surgirá la amenaza de las restricciones de AGUA del FUTURO.

Así afecta el cambio climático al agua del planeta

Ya sea en estado líquido, sólido o gaseoso, el agua es vital para nuestro planeta.

Dependemos de ella para beber, para la agricultura y para la ganadería, e innumerables especies necesitan los ecosistemas de agua dulce para vivir.

Los océanos contribuyen a modular los niveles de CO2 y a mantener las temperaturas globales, a la vez que transportan nutrientes y albergan ecosistemas marinos.

A medida que cambia el clima, cambiarán también los recursos de agua dulce y salada sobre los que se basan nuestras sociedades y economías.

Y a medida que cambia el clima, cambiará también –o debería— nuestra relación con el AGUA del FUTURO.

Sea como fuere tendremos que aprender a lidiar con un futuro complicado donde el AGUA del FUTURO, la tierra, la atmósfera y todos los seres vivos que en ella habitamos cambiarán para siempre.

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