Los polos magnéticos de la Tierra se invierten cada 200.000 años, cuando el norte que indica la brújula se convierte en el sur y viceversa. Este cambio es muy lento, tarda nada menos que 4.000 años en producirse, y no es más que un fenómeno natural originado por los movimientos de metales líquidos en el centro del planeta.
Sin embargo, científicos han detectado en una parada para camiones de la Interestatal 80 a su paso por Battle Mountain, en Nevada (EE.UU.), un extraño fenómeno: la prueba de que el campo magnético de la Tierra puede volverse loco de repente e intercambiar su posición en unos pocos años. Es la segunda vez que los investigadores encuentran indicios de algo semejante.
La primera evidencia de una inversión en los polos magnéticos se produjo en 1995, cuando unos antiguos flujos de lava bien conservados fueron encontrados en las montañas Steens de Oregón, también en EE.UU.
La investigación sobre las rocas, realizada por un equipo de geólogos del Occidental College en Los Ángeles, reveló que en la lava había un patrón magnético inusual que sugería que el campo magnético había cambiado 10.000 veces más rápido de lo normal, a una velocidad de seis grados por día.
Estos patrones se conservaron dentro de los cristales magnéticos de la lava, formados cuando ésta se enfrió, como la diminuta aguja de una brújula congelada en el tiempo.
Este hallazgo provocó una gran polémica y muchos científicos cuestionaron la hipótesis por resultar demasiado extravagante. Pero ha ocurrido una segunda vez.
Según explican en la publicación norteamericana Science News, el responsable del anterior equipo, el geólogo Scott Bogue y su colega Jonathan Cañada, del Servicio Geológico de EE.UU., han encontrado otra piedra volcánica en Battle Mountain (Nevada) en la que existen evidencias de un rápido segundo «tirón», fechado hace 15 millones de años.
El registro sugiere que el campo magnético de la Tierra giró 53 grados en un solo año, lo que que puede significar que los polos cambiaron su posición ¡en tan solo cuatro! Por supuesto, hablamos de polos magnéticos, no los polos físicos.
De nuevo, el hallazgo, publicado en la revista Geophysical Research Letters, ha desatado la polémica. Algunos geólogos sostienen que la Tierra podría estar entrando ahora mismo en una nueva inversión de los polos, ya que el campo geomagnético ha sido cada vez más débil en los últimos 150 años.
¿Qué pasaría si las brújulas comenzaran a señalar el Meditárreneo como el norte de la península?
Aparte del caos inicial y del espectacular cambio que supone tener nuestros puntos cardinales patas arriba, Bogue asegura que «probablemente, no sucedería gran cosa».
En el artículo que acaba de publicar en la revista AIP Advances, Qing-Bin Lu, científico de la Universidad de Waterloo en Ontario, Canadá, revela la existencia de un gran agujero en la capa de ozono que permanece activo durante todo el año en los trópicos (30ºN-30ºS). El concepto de ‘agujero’ viene definido como un área de pérdida de ozono superior al 25% en comparación con el atmósfera no perturbada.
Se sitúa en la estratosfera inferior sobre los trópicos y es comparable en profundidad a la del conocido agujero antártico primaveral, pero su área es aproximadamente siete veces mayor.
«Los trópicos constituyen la mitad de la superficie del planeta y albergan a aproximadamente la mitad de la población mundial», dijo Lu. Por este motivo, «la existencia de un agujero de ozono tropical puede ser motivo de gran preocupación global”, pues puede afectar al 50% de la superficie terrestre y a la población que se encuentra en ella.
«El agotamiento de la capa de ozono puede conducir a un aumento de la radiación ultravioleta a nivel del suelo, lo que puede aumentar el riesgo de cáncer de piel y cataratas en los seres humanos, así como debilitar el sistema inmunológico humano, disminuir la productividad agrícola y afectar negativamente a los organismos y ecosistemas acuáticos sensibles», explicó.
Sorpresa en la comunidad científica
El descubrimiento de este agujero de ozono ha sorprendido al resto de la comunidad científica, ya que no fue predicho por los modelos fotoquímicos convencionales. Los datos observados concuerdan bien con el modelo de reacción de electrones impulsada por rayos cósmicos (CRE) y demuestran que el mismo principio funciona para formar tanto los agujeros de ozono antárticos como los tropicales.
Al igual que sucede con el agujero de ozono de la Antártida, el descubrimiento de este nuevo fenómeno muestra que aproximadamente el 80% del valor normal de ozono se agota en el centro del nuevo agujero descubierto.
Los informes preliminares muestran que los niveles de agotamiento del ozono en las regiones ecuatoriales ponen en peligro a amplias poblaciones y que la radiación ultravioleta que llega a estas regiones es mucho mayor de lo esperado.
A mediados de la década de 1970, la investigación atmosférica reveló que la capa de ozono, que absorbe la mayor parte de la radiación ultravioleta del sol, podría agotarse debido a los productos químicos industriales, principalmente los clorofluorocarbonos (CFC), usados en determinados sprays y aparatos refrigerantes.
De hecho, el descubrimiento en 1985 del agujero de ozono en la Antártida confirmó el agotamiento del ozono causado por los CFC. Aunque las prohibiciones de tales productos químicos han ayudado a retrasar el agotamiento del ozono, la evidencia sugiere que el agotamiento del ozono todavía persiste.
Lu manifestó que los agujeros de ozono tropicales y polares juegan un papel importante en el enfriamiento y la regulación de las temperaturas estratosféricas, equivale a la formación de tres «agujeros de temperatura» en la estratosfera global. Dijo que este hallazgo puede resultar crucial para comprender mejor el cambio climático global.
El descubrimiento de Lu se basa en estudios previos sobre el mecanismo de agotamiento del ozono que él y sus colegas propusieron originalmente hace unas dos décadas.
«El presente descubrimiento exige más estudios cuidadosos sobre el agotamiento del ozono, el cambio de radiación UV, el aumento de los riesgos de cáncer y otros efectos negativos sobre la salud y los ecosistemas en las regiones tropicales», considera Lu.
Investigación de referencia: https://aip.scitation.org/doi/10.1063/5.0094629
El crecimiento proyectado en los lanzamientos de cohetes para el turismo espacial, el regreso a la Luna y posteriores viajes a Marte podría 1000 dollar payday loans onlinedañar la capa protectora de ozono en la Tierra.
Un nuevo estudio de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) de EEUU, los motores de cohetes que queman queroseno ampliamente utilizados por la industria mundial de lanzamientos emiten gases de escape que contienen carbono negro, u hollín, directamente a la estratosfera, donde una capa de ozono protege a todos los seres vivos de la Tierra de los impactos nocivos de la radiación ultravioleta, que incluyen el cáncer de piel e inmunodepresión en humanos, así como alteraciones en la agricultura y los ecosistemas.
Según el nuevo estudio publicado en el Journal of Geophysical Research: Atmospheres, un aumento de 10 veces en los lanzamientos alimentados con hidrocarburos, lo cual es plausible en las próximas dos décadas según las tendencias recientes en el crecimiento del tráfico espacial, dañaría la capa de ozono y cambiaría patrones de circulación atmosférica.
«Necesitamos aprender más sobre el impacto potencial de los motores que queman hidrocarburos en la estratosfera y en el clima en la superficie de la Tierra», dijo en un comunicado el autor principal Christopher Maloney, científico investigador de CIRES que trabaja en el Laboratorio de Ciencias Químicas de la NOAA. «Con más investigación, deberíamos poder comprender mejor los impactos relativos de los diferentes tipos de cohetes en el clima y el ozono».
Las tasas de lanzamiento se han más que triplicado en las últimas décadas, dijo Maloney, y se prevé un crecimiento acelerado en las próximas décadas. Los cohetes son la única fuente directa de contaminación por aerosoles producidos por el hombre sobre la troposfera, la región más baja de la atmósfera, que se extiende a una altura de aproximadamente cuatro a seis millas sobre la superficie de la Tierra.
El equipo de investigación utilizó un modelo climático para simular el impacto de aproximadamente 10.000 toneladas métricas de contaminación por hollín inyectadas en la estratosfera sobre el hemisferio norte cada año durante 50 años.
Actualmente, se emiten anualmente unas 1.000 toneladas de hollín de cohetes. Los investigadores advierten que no se conocen bien las cantidades exactas de hollín emitidas por los diferentes motores alimentados con hidrocarburos que se utilizan en todo el mundo.
CAMBIOS EN LA CIRCULACIÓN GLOBAL ATMOSFÉRICA
Los investigadores encontraron que este nivel de actividad aumentaría las temperaturas anuales en la estratosfera entre 0,5 y 2 grados Celsius, lo que cambiaría los patrones de circulación global al reducir la velocidad de las corrientes en chorro subtropicales hasta en un 3,5 %, y debilitando la circulación de vuelco estratosférica.
El ozono estratosférico está fuertemente influenciado por la temperatura y la circulación atmosférica, señaló el coautor Robert Portmann, físico investigador del Laboratorio de Ciencias Químicas, por lo que no sorprendió al equipo de investigación que el modelo encontrara cambios en las temperaturas estratosféricas y que los vientos también causaran cambios en la abundancia de ozono.
Los científicos encontraron que las reducciones de ozono ocurrieron hacia el polo de 30 grados norte, o aproximadamente la latitud de Houston, en casi todos los meses del año.
La reducción máxima del 4% se produjo en el Polo Norte en junio. Todos los demás lugares al norte de 30 N experimentaron al menos algo de ozono reducido durante todo el año.
Este patrón espacial de pérdida de ozono coincide directamente con la distribución modelada de carbono negro y el calentamiento asociado con él, dijo Maloney.
«La conclusión es que los aumentos proyectados en los lanzamientos de cohetes podrían exponer a las personas en el hemisferio norte a una mayor radiación ultravioleta dañina», dijo Maloney.
El equipo de investigación también simuló dos escenarios de emisión más grandes de 30.000 y 100.000 toneladas de contaminación por hollín por año para comprender mejor los impactos de un aumento extremadamente grande en los viajes espaciales futuros utilizando motores alimentados con hidrocarburos e investigar más claramente las reacciones que determinan la respuesta de la atmósfera.
Los resultados mostraron que la estratosfera es sensible a inyecciones de carbono negro relativamente modestas. Las simulaciones de emisiones más grandes mostraron interrupciones similares, pero más graves, de la circulación atmosférica y la pérdida climática que el caso de 10.000 toneladas métricas.
El estudio se basó en investigaciones previas realizadas por miembros del equipo autor. Un estudio de 2010 dirigido por el coautor Martin Ross, científico de The Aerospace Corporation, exploró por primera vez el impacto climático de un aumento en los lanzamientos de cohetes que producen hollín.
Un segundo estudio realizado en NOAA en 2017, en el que Ross fue coautor, examinó la respuesta climática a las emisiones de vapor de agua de un sistema de lanzamiento espacial reutilizable propuesto que utiliza cohetes alimentados con hidrógeno más limpios.
«Nuestro trabajo enfatiza la importancia del agotamiento del ozono causado por las partículas de hollín emitidas por los cohetes de combustible líquido», dijo Ross.
«Estas simulaciones cambian la vieja creencia de que la única amenaza de los vuelos espaciales para la capa de ozono eran los cohetes de combustible sólido. Hemos demostrado que las partículas están donde está la acción para los impactos de los vuelos espaciales».
En esa época, que ocurrió hace entre 11.000 y 6.000 años, finalizó el último periodo glacial y, de manera progresiva, se implantó un clima templado y cálido que provocó no solo el aumento de la vegetación y la biodiversidad, sino también la inundación de zonas costeras debido al aumento del nivel del mar.
Una investigación, publicada en la revista PLoS ONE y liderada por Philippe Crombé de la Universidad de Gante (Bélgica), muestra cómo todos estos cambios climáticos quedaron reflejados en el diseño de las herramientas de piedra fabricadas en ese periodo por los cazadores-recolectores.
“En respuesta al rápido calentamiento del clima hace unos 11.500 años, los cazadores-recolectores a lo largo del Mar del Norte meridional (noroeste de Europa) se enfrentaron a cambios ambientales similares a los que nos encontramos hoy en día. Al estudiar el equipamiento de caza, se muestra cómo los humanos superaron estos cambios”, señala Crombé.
El investigador, único autor del trabajo, analizó los microlitos, unos artefactos líticos tallados por los seres humanos, utilizando un modelo bayesiano para comprobar cómo su diseño y uso cambiaba en relación a los cambios climáticos y ambientales.
Para ello, comparó 228 yacimientos datados por radiocarbono a lo largo de la costa del Mar del Norte con las diferentes formas de los microlitos (triángulos, crecientes, en forma de hoja, trapecios, etc.) encontrados en esos lugares.
Lo que reflejan las formas de la piedra
Los resultados confirmaron que las formas de estos artefactos parecen estar vinculadas a eventos climáticos cortos (producidos entre uno y dos siglos) pero abruptos. Ejemplo de ello es que se introdujeron armas en forma de triángulo después de un evento de enfriamiento brusco en el MESOLITICO temprano asociado con erosión e incendios forestales.
Un evento climático similar, 1.000 años después, coincidió con la aparición de pequeños microlitos laminares y otros retocados. Una nueva forma de trapecio en las puntas de flecha pareció reemplazar los utensilios más antiguos cuando se produjo un milenio más tarde un tercer evento de enfriamiento y sequía.
Además, la variación en las formas de las piedras fue, según el trabajo, mucho más compleja de lo que se pensaba hasta ahora. Crombé plantea la hipótesis de que los diseños se desarrollaran principalmente como un medio para diferenciar los grupos que vivían en la cuenca del Mar del Norte.
A medida que aumentaron los niveles del mar y los antiguos habitantes de la cuenca del Mar del Norte se vieron obligados a ocupar nuevas áreas, creció la territorialidad entre individuos que competían por los recursos. El uso de las piedras como símbolos pudo indicar a qué grupos pertenencia cada uno.
Jorge Galván, director general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), ha explicado a 20minutos que “en general la tenemos en todo el territorio nacional, porque no es una especie invasora, es autóctona de España, pero es verdad que en las comunidades de Andalucía, Aragón, Cataluña, Madrid, Murcia y Valencia sí se han activado las alarmas, por decirlo de alguna forma y se ha avisado porque había una presencia grande».
Causas del aumento de la población de mosca negra
Galván señala que la mosca negra, “al igual que otros insectos, ha ido ampliando su zona de reproducción y por tanto su presencia, porque los insectos no regulan su propia temperatura, viven según la que hay en el medio y cuando son propicias, ellas se desarrollan.
«El aumento de las temperaturas ha hecho que aparezcan en sitios que antes no estaban” apunta el experto. Además, esto también ha favorecido que su ciclo biológico se haya acelerado, lo que significa que “es capaz de reproducirse más veces en el mismo periodo de tiempo, por lo tanto, está en más sitios y se reproduce a más velocidad”.
Más concretamente, el hábitat en el que suelen estar presentes «es en cauces de agua corriente y además de agua bastante limpia». «Como los ríos cada vez se están cuidando más, esto ha propiciado que se desarrolle la vegetación que se desarrolla dentro del agua, los macrófitos, que son el hábitat perfecto para la reproducción de la mosca negra, porque necesita de esa calidad de agua y de vegetación para reproducirse”.
Por qué son un problema
El problema reside en que, si el virus de una enfermedad zoonótica (que se transmite de animales a humanos) lo adquiere la mosca negra, esta sería una especie que sería potencialmente un vector.
Galván recuerda que hace 2 años, en Andalucía, el virus de la fiebre del Nilo occidental se transmitió a las personas por medio de mosquitos que previamente habían extraído sangre de un organismo que estuviera infectado.
«Tenemos claro que es capaz de inocular, porque al acceder al torrente sanguíneo para sacarle sangre al organismo para poder hacer la puesta de huevos, en ese momento puede inocular. Los virus que podrían ir en la mosca negra son potencialmente muchos, pero dentro de los que se transmiten por sangre» explica.
Es por esto que advierte de que «lo principal es que cuando hay una especie que es potencialmente un vector, hay que tenerlo en los más bajos niveles para en caso de que entrara un virus, los niveles de transmisión fueran muy bajos».
Según Galván, “hasta ahora, la que ha transmitido es la oncocercosis, que empezó en África y viajó a zonas como el amazonas. Es la que se ha datado hasta ahora, la mosca negra puede ser transmisor de otras enfermedades que se transmitan por vector, pero no tenemos noticia de ellas”.
Medidas de prevención
Galván ha explicado que, para que no vuelva a darse casos como el del virus de la fiebre del Nilo en Andalucía, lo más importante es la prevención, y debe ser desarrollada tanto por la administración como a título personal.
«Lo primero que se hace es una gestión ambiental de los ríos, para tener en cuenta la vegetación que va a ser el hábitat de este animal. Después se hace una vigilancia y monitoreo de las poblaciones que hay de larvas y adultos, para desarrollar un plan de acción, actuando siempre preferentemente sobre las larvas.», explica el experto.
«El tratamiento de las larvas se hace con un insecticida de acción biológica, porque tiene un menor impacto ambiental y compatible en la aplicación de cauces fluviales, no afecta a las personas» señala Galván.
En el caso de ya haber población adulta, se llevarían a cabo «tratamientos adulticidas». El director de la ANECPLA señala que «la última fase es la información a la ciudadanía, que es un básico», además de que «lo mejor es que el tratamiento sea rutinario para no dejar que se expanda».
La mosca negra es parecida a una mosca común, pero puede diferenciarse gracias a su tamaño, que es «más reducido, entre 1,5 y 5 milímetros y porque en el tórax tiene como una chepa, que hace que parezca una avispa».
Galván explica que al morder, «la mosca inyecta un anestésico que hace que la persona no note que está mordiendo, sino que se nota después de que el efecto pase». «Produce un desgarro de la piel, una herida, por ello y hay que evitar rascarse, así como aplicar hielo».
Desde ANECPLA, señalan que las medidas que puede aplicar la ciudadanía son:
• Vestirse con ropa clara, sin colores demasiado llamativos que puedan atraer a los enjambres.
• Evitar pasear por el curso de los ríos o zonas cercanas a los mismos, especialmente a primeras horas de la mañana y a última hora de la tarde.
• Instalar mosquiteras en puertas y ventanas en las zonas de riesgo.
• Evitar la acumulación de agua en el exterior de la vivienda y mantener cubiertos los depósitos de agua.
• Controlar los desagües.
• Utilizar repelentes certificados (sobre todo los que contienen citronela).
También se denomina pavimento a los conectores de vías de comunicación con asfaltos combinados naturales. En ingeniería civil, el pavimento forma parte del firme y es la capa constituida por uno o más materiales que se colocan sobre el terreno natural o nivelado, para aumentar su resistencia y servir para la circulación de personas o vehículos.
¿Qué tipos de pavimentos existen?
Para poder clasificar los distintos tipos de pavimentos, hay que tener en cuenta que existen dos grandes grupos: los pavimentos rígidos y flexibles por un lado, y los pavimentos continuos y discontinuos, por otro.
Veamos las características de cada uno.
Pavimentos rígidos y flexibles
A diferencia de los firmes flexibles y semirígidos, los pavimentos rígidos suelen estar formados por dos capas, una exterior de hormigón y una base, aunque en determinadas circunstancias puede contar con una subbase.
La capa superior puede ser de dos tipos: una compuesta por losas de hormigón en masa separadas por juntas transversales y longitudinales o una losa continua de hormigón armado.
Pavimento rígido de hormigón
Está formado por una capa de hormigón compuesta por cemento Portland que se apoya sobre una base de grava. Esta base está colocada sobre la capa de suelo compactado. Sus componentes le proporcionan una gran resistencia y rigidez. Por ello, es muy utilizado en construcción y en el revestimiento de trazados.
Pavimento flexible asfáltico
Es un tipo de pavimento que se suele utilizar para la construcción de carreteras y otras infraestructuras dedicadas al tránsito de vehículos. Su capa de rodadura puede estar formada por dos tipos de componentes, el hormigón bituminoso o los tratamientos superficiales con riegos bituminosos. La capa base suele estar compuesta de áridos, que le permite soportar y distribuir las cargas, y la capa sub-base por materiales de menor calidad y coste.
Pavimento semirrígido
También conocido como pavimento compuesto, se trata de un tipo de pavimento que mezcla los dos tipos anteriores. Su estructura suele consistir en una capa base de hormigón o cemento Portland recubierto con otra capa de hormigón tratado con asfalto. Normalmente, la capa más rígida suele colocarse por debajo de la capa flexible.
Su tipología como pavimento le aporta una gran estabilidad, gracias a los ligantes hidráulicos, como el cemento. Estos le permiten construir capas base en suelos que se sometan a grandes cargas.
Pavimentos continuos y discontinuos
También debemos diferenciar los tipos de pavimento que encontramos en otro tipo de construcciones, sobre todo en las destinadas a la habitabilidad. Son los siguientes:
Pavimentos continuos
Son los pavimentos más utilizados en el sector industrial, gracias a su sencillo revestimiento, los numerosos beneficios y su económico precio. Estas características junto a la larga durabilidad, polivalencia, flexibilidad y simple limpieza, les convierte en uno de los pavimentos más demandados.
Dentro de este tipo de pavimentos podemos encontrar una gran variedad de subtipos, como el hormigón pulido, el microcemento y la resina epoxi. Cada uno de ellos será utilizado según los distintos tipos de instalaciones: la industria agro-alimentaria, la cárnica, la pesquera, la panadera, el sector hotelero o el ámbito de la salud, entre otros.
Pavimentos discontinuos
Son pavimentos que están unidos por mortero y compuestos por losas prefabricadas de baldosas hidráulicas, hormigón, granito… Eso permite que exista una gran variedad de materiales y formatos en este tipo de revestimientos. Por ello, es necesario conocer qué tipo de pavimentos discontinuos existen:
Madera: este tipo son los más utilizados en viviendas y oficinas, como el entablonado, entarimado, parquet o la taracea.
Piedra: son perfectos para el revestimiento de instalaciones exteriores de una vivienda o sola. Pueden estar formados por losas de piedra, fragmentos de mármol, adoquinado…
Tierra cocida: sobre todo se utiliza en terrazas y balcones en forma de ladrillos, rasillas, baldosines de alfarero, gres…
Material hidráulico: una opción con muchos usos y que aporta un gran valor decorativo en zonas interiores y exteriores. Su versatilidad hace que lo podamos encontrar en viviendas y en locales comerciales. Sus mayores exponentes son el granito artificial, el mosaico hidraúlico o las baldosas de cemento.
Corcho: este tipo es muy utilizado en zonas con climas fríos debido a su capacidad aislante. Podemos encontrarlo en forma de corcho o placas de aglomerados.
Ahora que conoces las principales características de cada tipo de pavimento, puede que la siguiente pregunta esté rondando tu cabeza y es ¿qué tipo de pavimento escojo?. Recuerda que lo esencial es saber diferenciar a qué lo vamos a destinar.
Es 3.125 veces más rápido que el cloro y 184 veces más eficaz. El ozono garantiza la inactivación de bacterias, hongos, mohos y virus eliminando olores indeseables.
Utilizando el ozono conseguimos la esterilización profesional de pavimentos, pudiendo garantizar una reducción por encima del 97% de la carga bacteriana, se consigue:
El Instituto Técnico Español del Ozono, perteneciente al grupo ITEL, así como diversas universidades europeas y americanas, entre ellas la prestigiosa universidad de Padua ITALIA, especializada en higiene y la universidad de Pensilvania en EE.UU han verificado la eficacia real de la limpieza de pavimentos con ozono.
También en edificios sanitarios y han certificado la reducción de más del 97% de la carga bacteriana presente con una sola utilización de agua ozonizada y sin desinfectantes químicos.
Para aprender más sobre que tipo de Pavimentos y sus aplicaciones, visite el próximo artículo
En esos meses, más de 23 millones de hectáreas fueron devastadas y casi 3.000 millones de animales fueron desplazados. Además, el millón de partículas de humo que se emitieron a la atmósfera sobrepasó los 35 km desde la superficie, una masa y un alcance comparables a los de un volcán en erupción.
Pero estos no fueron los únicos impactos. Un equipo de químicos atmosféricos liderados por el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés) ha descubierto que el humo de esos fuegos desencadenó reacciones químicas en la estratosfera que contribuyeron a la destrucción del ozono en latitudes medias del hemisferio sur, una capa que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta entrante.
El estudio, que se ha publicado en la revista PNAS, es el primero que establece un vínculo químico entre el humo de los incendios forestales y el agotamiento del ozono. Según los expertos, esta relación inducida por el humo, que puede generar pirocumulonimbos, es decir, altas nubes, pudo agotar la columna de ozono en un 1 %, una cantidad equivalente a la recuperación alcanzada tras los esfuerzos para detener su destrucción en los últimos 10 años.
“Es bien sabido que los incendios forestales aumentan la contaminación por ozono a nivel del suelo, lo cual es un efecto negativo muy peligroso para la salud, pero la disminución del ozono en la estratosfera a causa de ellos es un nuevo hallazgo”, recalca a SINC Susan Solomon, investigadora en el departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del MIT y autora principal del trabajo.
Una recuperación del ozono más lenta
Hasta ahora, el principal factor de agotamiento del ozono han sido los clorofluorocarbonos (CFC), unos productos químicos como los antiguos refrigerantes que se prohibieron en 1987 por el Protocolo de Montreal, aunque siguen permaneciendo en la estratosfera. En Australia, estos ya han destruido alrededor del 5-8 % de la capa de ozono sobre esta zona. A ellos se suma ahora el impacto de los incendios.
“Si los futuros incendios forestales son más fuertes y frecuentes, como se prevé que ocurra con el cambio climático, la recuperación prevista del ozono podría retrasarse años ahora que el mundo ha dejado de producir sustancias químicas de clorofluorocarbono”, alerta Solomon.
En marzo de 2020, poco después de que los incendios empezaran a disminuir, el grupo observó un fuerte descenso del dióxido de nitrógeno (NO2) en la estratosfera, que es el primer paso de una cascada química que agota el ozono. Los investigadores descubrieron que este descenso de NO2 está directamente relacionado con la cantidad de humo que los incendios liberaron en la estratosfera.
Ya en 2021, Pengfei Yu, de la Universidad de Jinan en China y coautor de este trabajo, analizó en otro estudio el impacto de los incendios y descubrió que el humo acumulado había calentado partes de la estratosfera hasta 2 ºC, un calentamiento que persistió durante seis meses. La investigación también encontró indicios de destrucción del ozono en el hemisferio sur tras los incendios.
Un proceso químico perjudicial
La investigadora Susan Solomon se preguntó entonces si el humo podría haber agotado el ozono mediante una química similar a la de los aerosoles volcánicos. Estas grandes erupciones también pueden llegar a la estratosfera. En 1989, la científica descubrió que estas partículas volcánicas pueden destruir el ozono mediante una serie de reacciones químicas, sobre todo cuando acumulan humedad en su superficie y reaccionan con las sustancias químicas que circulan en la estratosfera.
En el nuevo estudio los investigadores constataron que estas partículas de humo parecían haber estado mojadas: consiguieron absorber agua, junto con compuestos orgánicos generados por el incendio como la acetona y el formaldehído. “El agua en las partículas disminuyó la concentración de dióxido de nitrógeno en la estratosfera. Como este es un neutralizador del cloro de los clorofluorocarbonos (especialmente el monóxido de cloro), hubo menos dióxido de nitrógeno y más pérdida de ozono”, detalla Solomon a SINC.
Para comprobar este efecto, utilizaron tres instrumentos de satélite independientes y analizaron las observaciones del dióxido de nitrógeno en el hemisferio sur en los meses anteriores y posteriores a los desastres. Las mediciones en los distintos aparatos mostraron los mismo: “Grandes disminuciones de dióxido de nitrógeno en el humo, tan grande que la cantidad de NO2 sobre Australia fue la más baja de los últimos 20 años”, apunta la experta.
“Es la primera vez que la ciencia establece un mecanismo químico que relaciona el humo de los incendios forestales con el agotamiento del ozono. Puede que solo sea un mecanismo químico entre muchos otros, pero está claramente ahí”, subraya.
Ahora, el equipo está estudiando otras reacciones desencadenadas por el humo de los incendios forestales que podrían contribuir aún más a la destrucción del ozono, ya que cada porcentaje disminuido de la capa de ozono provoca un aumento del 2 % del cáncer de piel. “La disminución del ozono también aumenta las cataratas en los seres humanos y, por supuesto, también puede afectar a las plantas y los animales”, concluye la científica.
Víctor González, el meteorólogo que ha reportado este fenómeno «insólito», responde a algunas de las dudas que ha despertado su descubrimiento.
Primero, ¿ qué es la capa de ozono y qué función desempeña ?
La CAPA de OZONO es una franja que se encuentra en la estratosfera y se caracteriza por albergar una mayor concentración de moléculas de OZONO (03) que al resto de la atmósfera.
«La máxima densidad aparece en la estratosfera media y baja, entre los 20 y 30 kilómetros de altitud, donde absorbe con facilidad la radiación dañina del Sol», apunta González.
¿ Cómo se producen los agujeros negros ?
Según el experto, la concentración de la CAPA de OZONO no se distribuye de manera equitativa en la atmósfera y «es en los polos donde presenta sus mínimos».
En realidad, las variaciones de concentración son periódicas, siendo más acuciadas «en invierno». Aunque, trascurrida la primavera, «tienden a reconstruirse».
«Como consecuencia de la actividad humana o por causas naturales, los gases como el cloro o el flúor pueden elevar su concentración», apunta González.
Si bien, esta gran área de baja presión está resultando «especialmente estable», tanto en la troposfera como en la estratosfera interior, en las últimas mediciones del 11 de febrero sobre el hemisferio norte «ya se vieron los primeros signos de agotamiento del ozono», que podrían resultar «el inicio del gran agujero en esa capa».
¿ Dónde aparecen ?
Para responder a este pregunta el experto advierte la importancia de los cristales de hielo al actuar «como un catalizador y facilitar que los compuestos con CLORO reaccionen con el OZONO».
Estos se crean en los puntos más fríos de la estratosfera, donde la falta de vapor de agua facilita la cristalización creando las nubes estratosféricas polares.
Así, «tales circunstancias aparecen sobre los polos y en los momentos en que la estratosfera inferior está más fría», comenta.
«El vórtice polar» : un factor clave
Además de la contaminación del aire y los factores meteorológicos, las condiciones climáticas también actúan como un factor clave en el surgimiento de los agujeros en la CAPA de OZONO.
En este aspecto, el vórtice polar vórtice -un gran área de baja presión y aire frío que rodea los polos de la Tierra- advierte una importancia capital.
Este invierno, «el vórtice polar se ha mantenido fuerte y estable durante este tanto en la troposfera como en la estratosfera inferior, sin oscilaciones ni roturas graves, y con velocidades de viento muy elevadas», dice el meteorólogo.
Y contario a lo que podría pensarse, estas no son buenas noticias para la resistencia de la CAPA de OZONO.
Tal y como explica González, «al encontrarse en un vórtice estable, el aire frío no se trasladará y mantendrá la creación de cristales de hielo y la manifestación de nubes estratosféricas polares en las próximas semanas», lo que avivará, bajo su criterio, «la devastación del OZONO estratosférico disminuyendo su concentración».
Déjà vu de 2020
Finalmente, González reconoce que «en marzo de 2020 se dio una situación muy parecida en el que la velocidad de destrucción del ozono estratosférico superó al de su regeneración».
Aquel caso «fue excepcionalmente intenso» y dio lugar a un agujero» con una magnitud nunca medida sobre el Ártico».
La ACCION MICROBICIDA del OZONO es la propiedad más importante del OZONO, por sus propiedades oxidantes es el agente microbicida más rápido y eficaz que se conoce. Por su acción posee un amplio espectro que engloba la eliminación de: BACTERIAS, VIRUS, HONGOS y los MOHOS, ESPORAS, CORONAVIRUS, …
La APLICACION TECNOLOGICA del OZONO mejora nuestra calidad de vida
El microbio es toda forma de vida que no puede ser vista por el ojo humano, y que se requiere el uso del microscopio para ser observado.
Estos seres vivos permanecen muchas veces sobre todo tipo de superficies, en todo tipo de fluidos, o bien flotan en el aire asociados a pequeñas motas de polvo, minúsculas gotas de fluido en suspensión de todo tipo de enfermedades contagiosas, sobre todo en sitios cerrados donde haya gran número de personas, y el aire se renueve muy lentamente.
El control de algunos de estos microorganismos, llamados patógenos por su capacidad de provocar enfermedades contagiosas, son una gran preocupación de las personas desde el momento en que fueron descubiertos.
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