Evite contaminaciones alimentarias, ácidos orgánicos contra los patógenos transmitidos por alimentos

 contaminaciones alimentarias Evite contaminaciones alimentarias ácidos orgánicos contra los patógenos transmitidos por alimentos

La presencia de patógenos en los alimentos orgánicos puede desencadenar serias crisis alimentarias como la vivida con el E.Coli y los pepinos. ¿Cómo podemos evitar contaminaciones en este tipo de productos como son los alimentos frescos de carácter orgánico?

Fuente: Tecnologías  ainia (21 sept. 2011)

Los alimentos orgánicos son aquellos productos agrícolas o agroindustriales que se producen bajo un conjunto de procedimientos denominados «orgánicos». Estos procedimientos tienen como objetivo principal la obtención de alimentos sin aditivos químicos ni sustancias de origen sintético y una mayor protección del medio ambiente por medio del uso de técnicas no contaminantes.

Esta semana destacamos un estudio que comprueba el efecto antimicrobiano de diversos ácidos orgánicos en productos frescos orgánicos. Aunque el uso de ácidos orgánicos como agentes antimicrobianos no es nuevo, sí lo es el hecho de comprobar el potencial antimicrobiano de diversos ácidos sobre productos frescos orgánicos.

Un estudio publicado en el Jornal of Food Sciencie muestra cómo los ácidos orgánicos pueden tener un efecto antimicrobiano en productos frescos orgánicos sin que ello afecte de forma significativa a una de las propiedades más valoradas en estos productos, el color.

¿En qué consistió? Por primera vez los investigadores inocularon manzanas y lechugas con un cóctel de diversos patógenos (Escherichia coli O157:H7, Salmonella Typhimurium y Listeria monocytogenes). Las muestras fueron tratadas con ácidos orgánicos al 1% y 2% (ácido propiónico, acético, láctico, málico y cítrico) durante 0, 0.5, 1, 5 y 10 minutos.

A medida que aumentaba el tiempo y la concentración de ácido, los tratamientos de ácidos orgánicos mostraban una reducción significativa en comparación con la muestra de control, tratada con agua destilada. Los investigadores observaron diferencia entre los ácidos orgánicos al 1% y 2%. Asimismo, destacan que las diferencia del color producida por el efecto de los ácidos orgánicos no fue significativa durante el tiempo de almacenamiento. Los resultados de este estudio demuestran que los ácidos orgánicos tienen un gran potencial como desinfectantes en productos frescos orgánicos.

Desde ainia, llevamos años trabajando para garantizar la calidad y seguridad de los alimentos y ayudando a las empresas en la obtención de productos más seguros para el consumidor.

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¿ AIRE COMO nos envenena ?

 AIRE ¿ AIRE COMO nos envenena ?

El olor a tigre puede ser mortal al entrar en una habitación mal ventilada; pero la Organización Mundial de la Salud va hasta demostrar que mil de millones de personas viven en estancias con un nivel excesivo de concentración contaminante y ello contribuye al desarrollo de enfermedades, con resultado incluso de muerte

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. (27/09/2011)
Autor: Ramiro Villapadierna

La polución se compone de muchos tipos de gases, gotitas y partículas que reducen la calidad el aire y bueno es saber que éste puede estar contaminado tanto en la ciudad como en el campo, donde puede haber por ejemplo un exceso de nitrono reactivo. Factor contaminante principal es la proliferación del transporte, pero asimismo la calidad del aire en el interior de millones de hogares, típicamente por la combustión empleada para cocinar o calentar.

El objetivo del estudio de la ONU busca evidenciar diferencias para destacar a las ciudades con mayor esfuerzo salubre y estimular al resto a adoptar medidas, declaran los expertos. España e Italia superan en un 50% el límite de microorganismos aconsejado por la OMS (20µg por metro cúbito) y son los países de Europa occidental que peor aire respiran. En todo el mundo, Botsuana y Mongolia gozan asimismo de ese incierto privilegio, superando diez veces el límite.

¿Cuántas enfermedades desarrolla el aire que se respira?

La contaminación torna el organismo vulnerable, como es conocido, a resfriados, infecciones oculares y enfermedades alérgicas. Pero un centenar de científicos de 14 países parecen demostrar ahora que es responsable de 1,3 millones de muertes anuales y que, de reducirse el nivel de partículas grandes (PM10) y pequeñas (PM2,5), en el aire que se respira, podrían evitarse más de un millón de éstas.

El subdesarrollo va directamente ligado a la peor calidad del aire y estados con población masiva y escaso desarrollo, como China y la India, siguen empleando sobre todo carbón para generar electricidad. El desarrollo en cambio, como se observa en Escandinavia, mejora la calidad del aire y de la salud de la población, especialmente por el transporte colectivo y las energías renovables.

El informe global ha buscado conocer los factores ambientales que más dañan la salud y concienciar sobre las medidas que, de tomarse, podrían evitar millones de muertes. Los expertos recusan que pocas ciudades sigan rigurosamente las recomendaciones de la OMS y las de Egipto, Bangladesh, Bosnia-Herzegovina, la India, Kuwait, Nepal, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Senegal, Emiratos Árabes e Irán figuran por encima de los 100µg/m3.

España tiene en Zaragoza y en Granada el peor ejemplo respirable, con 45 y 40 µg/m3 respectivamente, y tiene su aire más limpio en Santiago de Compostela (18µg/m3) y Logroño (18µg/m3), pero está muy por detrás de Francia, Alemania, Dinamarca, Austria o Reino Unido. También supera en un 33% el límite de concentración de partículas más pequeñas, con una media de 12,9µg/m3, frente al máximo de 10µg/m3 recomendado.

El informe reconoce que los países desarrollados habrían avanzado, desde que prohibieron las fábricas en las ciudades y regularon el tráfico rodado y los combustibles, pero con una concentración incremental e imparable de la población en los centros urbanos, se advierte que en un futuro la salud general va a depender de cómo sean diseñadas las ciudades, como prevención primaria: de fomentarse el transporte colectivo y el caminar, disminuirá la contaminación y las enfermedades respiratorias, como el asma o el cáncer, y se reducirán las cardiovasculares por el mayor ejercicio.

La polución puede irritar los ojos, la garganta y los pulmones. El ardor en los ojos, la tos y la presión en el pecho son comunes a la sobreexposición y se ha establecido una clara relación entre el nivel de contaminación y el número de hospitalizaciones por dos enfermedades con alto riesgo de muerte: la trombosis venosa y la embolia pulmonar.

Personas con enfermedades del corazón tales como angina, o del pulmón tales como enfisema o asma, pueden ser muy sensibles y ver su condición empeorar hasta tener que limitar sus actividades. Los niños sienten los efectos a niveles más bajos que los adultos y como efecto experimentan más enfermedades tales como bronquitis y dolores de oído.

¿QUÉ HAY EN EL AIRE?

El monóxido de carbono es el más nocivo, causando vómitos, mareos, reducción de los reflejos y de la acuidad visual.
Bronquitis, neumonía, enfisema pulmonar, enfermedades cardiovasculares y alérgicas, algunos tipos de cáncer relacionados al benceno y, en casos extremos, anencefalia (ausencia o atrofia del cerebro en recién nacidos) en ciudades con alto índice de contaminación del aire, como Cubatão (SP) y Araucária (PR), hasta no hace mucho tiempo.
– El dióxido de nitrógeno causa dolores de garganta, tos, falta de aire, enfisema pulmonar y alergias.
– El plomo afecta al sistema nervioso (convulsiones y reducción del aprendizaje en los niños), al sistema renal, circulatorio y reproductivo.
– Las partículas más gruesas ensucian calles y tejados, reducen la absorción de los rayos solares, disminuyen la visibilidad y provocan corrosión en los metales. Las partículas más finas, llamadas aerosoles, penetran en el sistema respiratorio, induciendo al asma y a las enfermedades del corazón.
Cuando llueve, esta mezcla de gases y partículas es llevada al suelo, a los ríos y a los lagos, alterando la salud de las plantas y otros animales.
La emisión de estos contaminantes también está relacionada a la reducción de la CAPA de OZONO, a la lluvia ácida y al efecto invernadero, todo esto junto, motiva uno de los mayores dolores de cabeza de todos los ambientalistas del planeta.

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Los diez alimentos más eficaces para bajar el colesterol

Los diez alimentos más eficaces para bajar el colesterolEl colesterol en exceso, definido como hipercolesterolemia, es bien conocido por su problemática para la salud coronaria y por considerarse un factor de riesgo de infarto e ictus, entre otros episodios vasculares.

Los mensajes para la prevención de este trastorno se dirigen más a difundir los alimentos contraindicados, cuyo consumo regular aumenta los niveles plasmáticos de colesterol.

El mensaje positivo necesario es promocionar los alimentos aliados, que por su composición química y en función de un consumo ordinario y en una cantidad específica ayudan a controlarlo.

Fuente: consumer (5 de agosto de 2011)
Por MAITE ZUDAIRE

Una lista elaborada por la Harvard Medical School incluye los diez alimentos considerados como los más eficaces para ayudar a bajar el colesterol. Forman parte de ella desde las nueces y el pescado azul a otros alimentos menos reconocidos como la berenjena, la avena, la okra y algunas frutas. La Fundación Española del Corazón contribuye en el ámbito formativo e informativo con la publicación on line de dos semanas de menús adecuados para quienes tienen hipercolesterolemia. En las distintas comidas de cada día deberían estar presentes los alimentos «aliados», combinados con el resto de los que conforman la dieta.

Los diez alimentos «anticolesterol»

Avena, cebada y otros granos integrales, las legumbres, la berenjena y la okra, los frutos secos, los aceites vegetales (se podría destacar el aceite de oliva), frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos, la soja, el pescado graso y, en caso preciso, los alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles y los suplementos de fibra se incluyen en la lista de los alimentos «anticolesterol». El mayor interés para el consumidor es conocer los componentes de los alimentos y los modos por los que estos son capaces de reducir el colesterol plasmático y, al mismo tiempo, aprender maneras de consumirlos, con el fin de integrarlos de forma habitual en los menús diarios.

· La avena. Aúna en su composición un conjunto de sustancias cuyo efecto ha demostrado la reducción de las tasas de colesterol plasmático: grasas insaturadas (no mucha cantidad, pero sí de buena calidad, como el ácido graso esencial linoleico), avenasterol, fibra y lecitina. El avenasterol es un fitosterol con capacidad de disminuir la absorción de colesterol en el intestino, al igual que la lecitina.

Ideas para consumir avena: la forma tradicional de comer avena es en copos, mezclada con frutas, leche o yogur. Los copos de avena sirven también para espesar cremas y purés y para dar sabor y consistencia a una sopa de verduras.

· La cebada. La cebada comparte con la avena su riqueza en un tipo de fibra soluble, los betaglucanos, que han demostrado ser eficaces en la reducción del colesterol-LDL, el perjudicial. Los efectos hipocolesterolemiantes del consumo de avena o cebada como alimento han sido poco evaluados; sí está más estudiado el efecto de los concentrados de betaglucano. Nuevas investigaciones se centran en el tocotrienol, una forma de vitamina E con potente efecto antioxidante, localizado en las cáscaras de los granos de cebada, avena y arroz, en este último cereal integral, es más abundante. Los ensayos clínicos con sendos compuestos se han realizado en forma de complemento dietético, no como alimento, si bien los consumidores habituales de arroz integral, de avena y de pan integral o de salvado, se beneficiarán de estos efectos.

Ideas de platos con cebada: a la cebada en grano se le puede dar el mismo tratamiento culinario que al arroz, aunque le cuesta más cocerse. Algunas propuestas para probar este saludable cereal son una menestra de verduras salteada con cebada, en ensalada con arroz salvaje, calabacín y bonito o en sopa con lentejas.

· Las legumbres. Algunos fitoquímicos de las leguminosas están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares. Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Además, las legumbres tienen fibra e isoflavonas con efectos positivos demostrados en las dislipemias.

Ideas para consumir legumbres: en ensalada, en sopas, cremas, en forma de paté vegetal como el humus elaborado con garbanzos, guarnición de carnes o pescados.

· La berenjena, la okra y frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos. El efecto hipocolesterolemiante de estos vegetales se debe en parte a su aporte de fibra, un compuesto que limita y retrasa la absorción intestinal del colesterol, al favorecer la mezcla con los ácidos biliares y que el conjunto se elimine por las heces. La okra es una hortaliza poco o nada conocida en nuestro entorno, que destaca por su riqueza en fibra soluble y mucílagos. Se come cocida, cruda en ensalada o deshidratada.

· Los frutos secos, en particular las nueces. Las nueces suponen un aporte interesante de ácido alfa-linolénico, que el organismo transforma en ácidos grasos omega-3 y contiene también fitosteroles, ambos reconocidos por su papel en la reducción del colesterol.

Ideas para consumir frutos secos a diario: además de comer un puñado de nueces a diario (4-6 unidades), hay otras formas apetitosas de incorporar y alternar los frutos secos a la dieta: añadirlos a las ensaladas, a platos de arroz, pasta y cuscús, probar las cremas de untar de frutos secos (cacahuete, avellana, semillas de sésamo), preparar dulces y postres que los lleven (bizcochos, magdalenas, compotas).

· Los aceites vegetales, entre los que destaca el aceite de oliva. Este último es rico en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores.

Idea sana: disponer en la despensa siempre de una botella de aceite de oliva virgen extra, el tipo de aceite de mayor calidad nutricional, y emplear un poco cada día para aliñar las ensaladas y las verduras, acompañar al pan tostado del desayuno, etc.

· La soja. El consumo habitual de soja como leguminosa (o como aceite) aporta una cantidad significativa de grasa de alta calidad nutricional -ácido linoléico y oleico-, lecitina e isoflavonas con repercusiones beneficiosas para el organismo por su eficacia reductora del colesterol sérico. Las isoflavonas, en especial la genisteína, una de las más abundantes en la soja, han demostrado ejercer una acción inhibitoria de la agregación plaquetaria y una actividad antioxidante sobre las lipoproteínas de alta densidad (LDL), lo que ayuda en la disminución del colesterol plasmático.

Ideas para consumirla: la soja en grano se puede preparar hervida o guisada, como cualquier legumbre. A partir de ella se obtienen multitud de derivados como los brotes germinados de soja, la bebida de soja, el tofu, el tempeh, el tamari o salsa de soja, el seitan -que por su aspecto se conoce como «carne vegetal»- o el miso o pasta fermentada, elaborada con las semillas de soja y que da sabor y cuerpo a sopas o cremas.

· El pescado graso. Los pescados azules tienen de media unos diez gramos de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA (docosahexaenoico) y el EPA (eicosahexaenoico), reconocidos por su capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos se postulan como protectores de las enfermedades cardiovasculares. No obstante, su efecto sobre los niveles de LDL-colesterol y HDL-colesterol depende del tipo de paciente y de sus niveles iniciales de colesterol.

Ideas para ingerir omega-3: los expertos nutricionistas aconsejan un consumo de pescado azul fresco de dos a tres veces por semana, de 140 gramos por ración por persona y día. Es obligada la presencia en los menús semanales de pescados azules como las sardinas, boquerones o anchoas, atún, bonito, salmón, verdel o chicharro.

ALIMENTOS ENRIQUECIDOS

Los alimentos enriquecidos o los complementos dietéticos con esteroles y estanoles y con fibra se pueden contemplar como coadyuvantes del tratamiento dietético para el control de la hipercolesterolemia límite o moderada (entre 200 y 249 mg/dl), siempre bajo asesoramiento facultativo. Conviene saber que al tomarlos no siempre se resuelve el problema y que se deben hacer analíticas periódicas para comprobar la evolución de la dislipemia.

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Seguridad alimentaria 10 errores

seguridad alimentariaSeguridad alimentaria 10 errores

Los 10 errores más comunes en seguridad alimentaria

La cocina, por ser el lugar donde se manipulan alimentos de forma habitual, es la vía más rápida de entrada para los microorganismos patógenos.

De su aparición o no dependen numerosos factores como la higiene, la manipulación, los utensilios o los tiempos de cocción y temperaturas. Conocer los errores más comunes que se producen cuando se manipulan alimentos, las causas y sus consecuencias puede ayudar a prevenir un buen número de toxiinfecciones alimentarias.

Fuente: consumer (18 de agosto de 2011)
Por MAITE PELAYO

Los errores de seguridad alimentaria que más se repiten en las cocinas domésticas y que deben evitarse son:

1. Descongelar alimentos sobre la encimera a temperatura ambiente. Los microbios patógenos, es decir, los que provocan enfermedades, pueden multiplicarse de forma rápida a temperatura ambiente si esta es templada porque están adaptados a desarrollarse y reproducirse a temperaturas cercanas a la corporal. Cuando se descongela un alimento a temperatura ambiente, sobre todo en verano, el producto atraviesa rangos de temperaturas considerados de alto riesgo. Se cumplen así las condiciones favorables para el desarrollo de los microorganismos (alimento+temperatura templada+tiempo) y lo que en un principio podría ser una pequeña contaminación incapaz de provocar un trastorno de origen alimentario, se convertirá en un importante foco infeccioso.

Para descongelar de forma segura este proceso debe realizarse a temperatura controlada bajo refrigeración y consumirse en un plazo máximo de 24 horas. Un alimento descongelado nunca debe volver a recongelarse. Si el producto no es muy voluminoso puede descongelarse en el microondas y consumirse de forma inmediata.

2. Guardar juntos en la nevera alimentos crudos y cocinados. En la nevera se tiende a optimizar el espacio de almacenamiento y aprovechar esquinas y recovecos. Este empeño provoca que a menudo los diferentes alimentos «se toquen» y puedan contaminarse unos con otros. Es lo que se denomina contaminación cruzada directa. Verduras, carnes o pescados crudos pueden entrar en contacto entre ellos o con alimentos ya cocinados e intercambiar microbios. Ya que el calor intenso higieniza, los alimentos ya cocinados pueden recontaminarse a través de verduras o carnes crudas como el pollo. Calentarlos en el momento de su consumo y templarlos en el microondas no es suficiente para eliminar la posible carga contaminante, por lo que aparece el problema de toxiinfección alimentaria.

Lo correcto es almacenar los alimentos según su estado y naturaleza: los cocinados en la parte superior de la nevera, para evitar goteos procedentes de de los crudos que deberán situarse preferiblemente en las baldas inferiores, todos ellos en envases cerrados para evitar contactos.

3. Dejar poco hechas carnes de pollo o preparaciones con huevos sin cuajar. Un alimento poco hecho en el que no se hayan alcanzado temperaturas de seguridad en todo el producto (65-70ºC), es un alimento sin higienizar por completo y en el que podrían quedar restos supervivientes de población microbiana susceptible de provocar una toxiinfección. Si a esto se añade el hecho de una espera, aunque sea breve, a temperaturas templadas hasta el momento del consumo, esta pequeña población podría reproducirse y convertirse en una cantidad importante de microorganismos capaces de infectar o intoxicar a una persona.

La solución es cuajar bien las preparaciones a base de huevos como tortillas así como cocinar a fondo las carnes de pollo u otras aves incluso en su interior y consumirlas de forma inmediata.

4. Servir la tortilla en el plato que se ha utilizado para darle la vuelta. Cuando se prepara una tortilla de patata se utiliza un plato para darle la vuelta; a menudo resulta el mismo en el que se sirve la tortilla ya cocinada. En la mayoría de los casos en este plato quedan restos de huevo crudo que pueden recontaminar la tortilla aunque ésta esté bien cuajada. Otro error muy común es pasar el plato solo por el agua del grifo y secarlo: además de ser una limpieza ineficaz y deficiente, se contamina el trapo de secado, que puede recontaminar manos o superficies.

Deben utilizarse siempre platos diferentes para alimentos crudos o semielaborados y los ya cocinados por completo. Si se va a usar el mismo plato, debe lavarse antes con agua caliente y jabón y secar con una toalla de papel de un solo uso.

5. Preparar mayonesa o preparaciones derivadas como ensaladilla rusa con antelación. Los huevos crudos pueden contener diferentes microorganismos origen de enfermedad alimentaria. Las preparaciones con este ingrediente se consideran de elevado riesgo alimentario, por lo que durante su preparación deben extremarse las precauciones de higiene. Es fundamental reducir el tiempo entre la elaboración y el consumo hasta tal punto que este deberá ser inmediato. Un error muy común es preparar mayonesa o platos con esta salsa como la ensaladilla rusa con antelación. Aún en espera cortas, refrigerar.

Lo más recomendable es preparar la cantidad justa de mayonesa y mezclarla con la ensaladilla que se vaya a consumir en esa comida y guardar el resto sin la salsa. No deben guardarse restos de salsa mayonesa o derivadas o preparaciones con ellas. Si no es el caso, es preferible utilizar mayonesa comercial ya preparada.

6. Cocinar en varias etapas. En algunas ocasiones, y según en qué recetas, se marca el plato sin terminarlo hasta unas horas después o al día siguiente. Debe tomarse especial precaución si se va a cocinar en etapas ya que un cocinado parcial puede potenciar un desarrollo microbiológico que derive en toxiinfección alimentaria. Esto se debe al proceso de calentamiento – enfriamiento con rangos de temperaturas templadas junto con el hecho de que el alimento no está del todo higienizado-, ya que no se completa hasta el final el proceso.

Cuando se prepara un plato es preferible realizarlo de un tirón y, si se hace con antelación,(algunas recetas necesitan reposar y ganan sabor de un día para otro) hay que hacerlo siempre bajo condiciones de refrigeración.

7. Dejar que los alimentos se enfríen durante un tiempo excesivo antes de colocarlos en el refrigerador. Los microorganismos que provocan las enfermedades pueden desarrollarse en los alimentos si encuentran condiciones apropiadas. En solo unos minutos a temperaturas templadas se multiplicarán de manera exponencial y adquieren poblaciones de dimensiones alarmantes. Tampoco conviene introducirlos aún calientes en la nevera porque podrían elevar la temperatura de refrigeración en el interior de la nevera y comprometer la inocuidad de los alimentos allí almacenados.

Los alimentos cocinados y calientes deben dejarse enfriar un máximo de dos horas antes de refrigerarlos o dentro de una hora si la temperatura ambiental es excesiva. Los restaurantes están equipados con abatidores de temperaturas que minimizan este riesgo y disminuye de forma rápida la temperatura de los alimentos cocinados.

8. Dejar alimentos ya preparados o sobras de un día para otro en el horno o en la encimera a temperatura ambiente. A menudo es un problema de espacio, los alimentos ya preparados bien en platos, fuentes o cazuelas quedan a la espera de su consumo sobre la encimera, la chapa de la cocina o en el horno pero a temperatura ambiente. La situación de peligro creada es alimento+temperaturas templadas+tiempo, condiciones en las que los microorganismos se desarrollan y se multiplican de forma peligrosa, sobre todo en verano. Este problema podría aplicarse también a macerados de carne o pescado que se dejan reposar a temperatura ambiente. El problema se agrava si el alimento no está protegido de la posible presencia de insectos.

Deben guardarse los alimentos ya cocinados bajo refrigeración y utilizar también este sistema para los macerados. Como norma general se guardarán las sobras de alimentos más de 48 horas y conviene hacerlo bajo condiciones de refrigeración.

9. Probar alimentos para ver si «todavía están buenos». Los microbios que causan toxiinfecciones alimentarias no son alterantes. Es lógico que hayan desarrollado la habilidad de pasar desapercibidos y no estropear el alimento en el que se desarrollan, y propiciar así su consumo y no su rechazo. Así, el alimento portador de la contaminación patógena no tiene un aspecto, olor o sabor diferentes, de ahí que sea casi imposible detectarlo cuando se prueba. Los sentidos no son fiables para valorar su estado, hay que poner los medios para prevenir que los microbios puedan desarrollarse.

Prevenir es la palabra clave: desde que el alimento se adquiere hasta su consumo, pasando por todas las etapas, deben ponerse los medios para evitar que los microorganismos lo contaminen y que, en el caso de que así sea, puedan desarrollarse. Por el contrario, todos los pasos estarán encaminados a su eliminación.

10. No lavarse las manos antes de comenzar a manipular alimentos. Es de absoluta prioridad en seguridad alimentaria. Los microorganismos presentes en las manos pueden contaminar los productos al manipularlos. Esto se debe a una contaminación previa, por ejemplo cuando se tocan objetos o superficies que antes se han contaminado o por ser ya portadores de microbios que pueden contaminar las manos bien al tocar una herida, toser, estornudar o acudir al aseo. Además, las manos son una herramienta más en la cocina y como tal pueden ser la causa de contaminación cruzada entre alimentos.

Lavarse las manos de forma adecuada antes de manipular los alimentos, así como hacerlo al cambiar de tipo de alimento o al interrumpir la actividad en la cocina, como abrir la puerta o contestar el teléfono, es la mejor medida de prevención.

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Aceite de cilantro podría acabar con infecciones transmitidas por alimentos y con fármacoresistentes

Aceite de cilantro podría acabar con infecciones transmitidas por alimentos y con fármacoresistentesAceite de cilantro podría acabar con infecciones transmitidas por alimentos y con fármacoresistentes

Científicos han demostrado que el aceite de cilantro resulta tóxico para muchas bacterias dañinas por lo que su uso tanto en la cocina como en agentes clínicos previene enfermedades transmitidas por alimentos e incluso tratar infecciones resistentes a antibióticos, según un estudio de la Universidad de Beira Interior (Portugal).

Fuente: EuropaPress (25/08/2011)

Los investigadores probaron el aceite de cilantro contra 12 cepas de bacterias, incluyendo la ‘escherichia coli’, ‘salmonella enterica’, ‘bacillus cereus’ y ‘staphylococcus aureus’ resistente a meticilina (SARM). De las cepas probadas, todas mostraron una reducción del crecimiento, y la mayoría fueron eliminadas por las soluciones que contienen 1,6 por ciento o menos.

El cilantro es una planta aromática muy utilizada en la cocina mediterránea. El aceite de cilantro es uno de los 20 más utilizados en el mundo y ya se utiliza como aditivo alimentario. Este aceite se produce a partir de semillas de la planta de cilantro y sus beneficios para la salud han sido asociados con el uso de esta hierba durante siglos. Estos beneficios incluyen el alivio del dolor, de calambres y de convulsiones, así como la curación náuseas, ayuda a digestión y el tratamiento de las infecciones por hongos.

Este estudio no sólo demuestra que tiene un efecto antibacteriano, sino que proporciona una explicación de cómo funciona, algo que no se sabía hasta ahora. «Los resultados indican que el aceite de cilantro daña la membrana que rodea la célula bacteriana. Esto interrumpe la barrera entre la célula y su medio ambiente e inhibe los procesos esenciales, incluyendo la respiración, lo que conduce finalmente a la muerte de la célula bacteriana», explica la directora del estudio Fernanda Domingues.

Los investigadores sugieren que podría tener importantes aplicaciones en la industria alimentaria y médica. «En los países desarrollados, hasta un 30 por ciento de la población sufre cada año enfermedades transmitidas por alimentos. Esta investigación alienta el diseño de nuevos aditivos alimentarios que contengan aceite de cilantro para combatir patógenos transmitidos por alimentos y prevenir el deterioro de las bacterias», asegura Domingues.

«El aceite de cilantro también podría convertirse en una alternativa natural a los antibióticos comunes ya que se puede usar como fármacos en forma de lociones, enjuagues bucales e incluso pastillas, para combatir múltiples infecciones bacterianas fármacoresistentes que de otra manera no podrían ser tratados, lo que mejoraría significativamente su calidad de vida», concluye la experta.

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FREGADEROS zonas de riesgo higiénico en las COCINAS

FREGADEROSLos FREGADEROS son una de las zonas CLAVE de la cocina

Los FREGADEROS son una de las zonas de trabajo más relevantes de la cocina y no solo por el tiempo que se emplea en ellos, sobre todo para lavar, preparar y cortar alimentos, sino porque sus peculiares características los convierten en un punto de alto riesgo higiénico y sanitario

El hecho de ser una zona húmeda, sumado a la presencia de restos de alimentos, pone las bases para el rápido desarrollo de microorganismos. Si a estos dos factores se unen unas elevadas temperaturas, propias del verano, pero también habituales en muchas cocinas durante todo el año, el fregadero puede convertirse en una gran «placa de cultivo» que actúe como foco infeccioso y contamine el resto de la cocina y los alimentos que en ella se preparan. Por estas razones, es de gran interés valorar con detenimiento la elección del diseño, materiales y emplazamiento, ya que no solo condicionan su grado de riesgo, sino su futura limpieza y mantenimiento.

Fuente: consumer (24 de agosto de 2011)
Por MAITE PELAYO

Cuando se elige un fregadero, es fundamental abordar en primer lugar su número, ya que lo más adecuado es colocar dos, si es posible, para separar las actividades de lavado de alimentos de la limpieza del utillaje y herramientas. En el caso de que se compartan ambas acciones, no debe simultanearse su uso y se ha de limpiar y desinfectar entre ellas. Dos FREGADEROS también son útiles para lavar estos enseres con soltura y utilizar una pileta para el lavado y la otra para el aclarado. Una zona de escurrido anexa o su accesorio es muy útil para dejar los utensilios fregados. Debe tenerse en cuenta que es preferible secarlos con un paño limpio y guardarlos libres de posibles fuentes de contaminación.

El fregadero también es el lugar para lavarse las manos antes de iniciar la actividad culinaria o siempre que sea necesario durante el transcurso de la misma. Todas estas recomendaciones son para la cocina doméstica, ya que en una cocina profesional es imprescindible diferenciar las instalaciones destinadas al lavado de alimentos, de los FREGADEROS de apoyo a la limpieza automática del equipo, herramientas y utensilios de cocina y de los lavamanos destinados a este fin. Los FREGADEROS estarán dotados de grifos con agua caliente y fría, accionados de manera no manual. Los lavamanos, siempre próximos a la zona de manipulación, deben contar con un dispensador de jabón o solución desinfectante autorizada, así como con un sistema de secado higiénico.

Fáciles de limpiar

Cada vez son más frecuentes los diseños circulares en los FREGADEROS porque son más fáciles de limpiar.

Debe elegirse un lugar cercano a las zonas de trabajo (preparación y cocción), así como a las de almacenamiento, tanto de alimentos como de material, con espacio suficiente a ambos lados del fregadero. También se debe proteger la zona de colocación para evitar acumulaciones de agua y humedades. En las juntas o en las uniones de integración del fregadero en las encimeras, es recomendable utilizar un sellado con tratamiento antibacterias que proteja la zona, posible foco de infección, y evite el desarrollo de microorganismos. Es preferible cuidar su limpieza y desinfección, así como la de las uniones con los grifos y sus mandos.

En cuanto a las formas del fregadero, es conveniente optar por aquellas que eviten uniones o ángulos, potenciales puntos de desarrollo microbiano. Conviene que sean redondos o de una sola pieza, como es el caso de los FREGADEROS desarrollados en materiales derivados del cuarzo natural. Los diseños circulares se utilizan cada vez más, en disminución de los cuadrados, de manera que las curvas interiores sustituyen a las aristas, más difíciles de limpiar.

El material más adecuado

Los materiales deben ser de baja porosidad y resistencia al uso e higiene. Además de los clásicos de acero inoxidable, otros materiales cumplen estos requisitos, como los FREGADEROS de gres esmaltado, los de piedra natural, sobre todo mármol y granito, y los derivados del cuarzo.

Los FREGADEROS de acero inoxidable, bien de una o dos cubetas, son los más comunes en las cocinas por su buena relación calidad-precio. Los grosores del acero son cada vez mayores y algunos fabricantes ofertan dos tipos de acabados: pulido y texturado. Los primeros suponen un lustre impermeable a las manchas de agua y restos de cal fruto de numerosas operaciones de pulido durante el proceso de producción. Los texturados, por su parte, tienen unos ligeros relieves en su superficie que proporcionan una apariencia diferente y disminuyen la visión del rallado, uno de los puntos débiles de este material. Los más modernos incluyen esmaltados en color. Por su parte, los FREGADEROS de gres aportan un ambiente rústico y son muy duraderos.

Los FREGADEROS de piedra natural, como mármol, garantizan una larga duración, pero a un precio elevado. Una buena alternativa son los materiales derivados de ellas, como es el caso de los fabricados con cuarzo. Fabricantes de materiales derivados del cuarzo natural han desarrollado FREGADEROS de una sola pieza que se integran en las encimeras. En ellos no solo se consiguen las ventajas de estos componentes, que aúnan las características de la piedra natural con las virtudes de los nuevos materiales (baja porosidad, resistencia y durabilidad y un elevado grado de higiene y desinfección en el caso de llevar incorporado un tratamiento antibacterias), sino que se evitan las juntas de este tipo de elementos.

LIMPIEZA Y DESINFECCIÓN

La limpieza y desinfección del fregadero depende del material elegido. En los de acero inoxidable puede utilizarse un limpiador cremoso normal y un estropajo no metálico, ya que en caso contrario podría rallarlo y, además de afear su aspecto, disminuir su durabilidad. Se ha de secar con un paño una vez aclarado y retirar las bayetas y estropajos para evitar dejar marcas de agua y restos de cal. Si estas ya se han formado, debe tratarse primero con una solución de vinagre (al 25%) y dejar actuar unos minutos antes de aclarar.

Una de las ventajas de los FREGADEROS de cuarzo natural es lo fácil que resulta su mantenimiento y limpieza, ya que basta limpiarlo de forma habitual con un paño y un limpiador doméstico. Para limpiezas más profundas pueden utilizarse productos específicos para estos materiales (limpiadores de encimeras de aglomerado de cuarzo natural) o un limpiador en crema.

En lo relativo al mantenimiento general y para evitar atascos y tuberías lentas, no deben verterse por el fregadero restos de comidas, caldos o aceites. Debe utilizarse de forma periódica un limpiador de tuberías y seguir las indicaciones del fabricante. En el caso de un atasco, es recomendable actuar de forma inmediata e impedir que se estanque el agua con un producto más activo. Se ha de evitar también la obturación de los sumideros laterales antirrebosamiento por la acumulación de restos orgánicos o suciedad, así como el deterioro de tapones y cadenas de sujeción.

Debe prestarse especial atención a los accesorios de limpieza porque también necesitan mantenimiento. Se han de limpiar y desinfectar bayetas y estropajos después de su uso y sustituirlos en caso de deterioro o manchas persistentes. La mayoría de las bayetas puedan lavarse en la lavadora con agua caliente.

EN VACACIONES

Antes de cerrar la cocina por vacaciones es imprescindible limpiar y desinfectar el fregadero, retirar estropajos y bayetas húmedas. Es preferible dejar el tapón puesto, siempre y cuando el grifo no gotee, para evitar que entren malos olores por el sumidero, así como el acceso de posibles «intrusos» formadores de plagas. Cortar o no el agua depende más de la seguridad general de la casa que de la higiene. En cualquier caso, lo importante es que, al regresar, debe dejarse que corra durante unos minutos antes de utilizarla para renovar el agua que había quedado estancada.

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Restaurante donde prime la higiene y seguridad

Restaurante donde prime la higiene y seguridadRestaurante donde prime la higiene y seguridad

Rústico o urbano, tradicional o vanguardista, sencillo o sofisticado, económico o más caro, de cocina regional o internacional son factores que deben valorarse cuando se elige un restaurante.

Sea cual sea la elección, todos deben coincidir en una cosa: los alimentos que se ofrezcan deben cumplir con los requisitos que aseguran su calidad, tanto sensorial como nutricional e higiénico-sanitaria.

La calidad sensorial en el RESTAURANTE es una de las más apreciadas por el consumidor porque es de efecto inmediato. Se elige un restaurante u otro en función del recuerdo de sus elaboraciones (sabor, olor o textura). En la primera visita, como es el caso de viajes y estancias vacacionales, la elección se realiza bien por recomendaciones previas, por cercanía o precio. A pesar de que las propiedades nutricionales y la calidad higiénico-sanitaria no son los puntos que más se valoran, sí son importantes porque influyen de manera directa en la salud.

Fuente: consumer (11 de agosto de 2011)
Por MAITE PELAYO

La primera impresión de un RESTAURANTE supone un anticipo del tipo de restaurante que es. Su situación, fachada y aspecto general, todavía sin entrar, pueden aportar información útil. Sin embargo, una vez en su interior, hay una serie de aspectos que conforman una idea bastante aproximada de la clase de establecimiento. Además de todos los posibles atributos que pueden designarse en el caso de un restaurante, se puede valorar su grado de higiene y, por tanto, el nivel de seguridad de los alimentos con solo fijarse en los siguientes aspectos:

• Limpieza del suelo en un RESTAURANTE: un suelo limpio es signo de higiene. La suciedad acumulada, como servilletas usadas, restos de alimentos y bebidas, serrín o colillas (en los países donde se puede fumar en establecimientos públicos) son un foco de riesgo alimentario que atrae insectos y propicia posibles infecciones. Por el contrario, un suelo limpio y sin suciedad es un indicador de higiene. El uso de pequeños recipientes para recoger los desperdicios generados por el cliente y evitar que estos caigan al suelo puede ser una buena solución en los bares con gran afluencia de público.

• La barra recogida y libre de vasos, tazas o platos sucios. Mantener la barra ordenada y más en las horas punta de trabajo es un arte que solo pueden conseguir los establecimientos donde prime la higiene y la organización. En la barra, restos de alimentos o vajilla, cubertería o cristalería sucias son un punto muy negativo. En las vitrinas y armarios traseros debe evitarse la acumulación de objetos accesorios innecesarios porque contribuyen a acumular suciedad e impiden realizar una adecuada limpieza.

• Pinchos refrigerados: un punto muy importante en la organización de una barra son los pinchos, que deben estar protegidos por vitrinas que eviten que caiga cualquier tipo de sustancia contaminante. Las elaboraciones que requieran frío, como sándwiches con salsas, ensaladilla rusa, huevos cocidos con mayonesa o pudines de pescado, deben estar además bajo estrictas condiciones de refrigeración hasta su consumo.

• El personal: su aspecto, vestimenta y forma de trabajar aportan una valiosa información para elegir un establecimiento según criterios de seguridad alimentaria. Su manera de actuar dice mucho acerca de su formación y puesta en práctica de materias relacionadas con la seguridad e higiene de los alimentos. Las malas prácticas, como retirar las basuras a través del interior del establecimiento, son determinantes.

• Cocina a la vista:muchos restaurantes actuales muestran sus instalaciones de cocina como un elemento más de su negocio. Nada que esconder, que en algunos casos es un arma de doble filo. Una cocina a la vista debe permanecer con un aspecto limpio y ordenado, incluso en las situaciones de mayor actividad. Además, su diseño, distribución e iluminación son aspectos que debe valorar el cliente.

• Almacén en los pasillos:el problema del espacio tiene como consecuencia la búsqueda de nuevas zonas de almacenamiento, tanto de alimentos como de otros productos necesarios para desarrollar la actividad del restaurante. Almacenes improvisados bajo escaleras o pasillos o cajas arrinconadas son un signo de un inadecuado almacenamiento y conservación. Mezclar alimentos con productos de limpieza puede tener graves consecuencias.

• Moscas e insectos: la presencia de moscas y otros insectos es un factor de riesgo añadido. Si bien es cierto que hay zonas donde tanto la climatología como el entorno favorecen el desarrollo de insectos, el establecimiento debe implantar sistemas de prevención y erradicación de plagas.

• La temperatura ambiente:además de hacer la estancia más o menos agradable, la temperatura del establecimiento es un factor de riesgo. Dado que los microorganismos se reproducen de manera vertiginosa a temperaturas muy cálidas, el calor es una situación que debe evitarse en la medida de lo posible.

• Mesas preparadas con antelación:es costumbre de algunos restaurantes preparar con antelación las mesas de las comidas o cenas para hacerlas más atractivas y animar al cliente a sentarse. Sin embargo, esta práctica puede ser peligrosa, sobre todo, en el caso de realizarse en terrazas y espacios al aire libre. Insectos, polvo u otro tipo de contaminación ambiental o microbiológica pueden comprometer la seguridad del alimento que se consuma en ellos. Cambiar platos, vasos y cubertería cuando se van a utilizar y servir las preparaciones ya emplatadas es una manera de evitar este tipo de peligro alimentario.

• La carta: junto con la variedad en las preparaciones o precios, el aspecto y estado de la carta puede resultar un buen exponente al valorar un restaurante. Desde cartas tan sofisticadas como las planteadas a través de soportes informáticos tipo tabletas, hasta las más sencillas y artesanales, la limpieza y presencia general de la carta dará una idea de la importancia que los responsables del establecimiento otorgan a la higiene. En España, la ley de prevención de anisakis obliga al establecimiento a informar al consumidor, a través de la carta, de que los productos de pesca susceptibles de provocarla se han sometido a congelación en los términos regulados por la misma.

MENÚ SEGURO EN CASO DE DUDAS

Si ya se ha realizado la elección del restaurante, pero por un motivo u otro no es del todo satisfactoria, siempre quedará el recurso de elegir las elaboraciones que, por sus características, suponen el mínimo riesgo para el consumidor. Las siguientes son las elaboraciones alimentarias según su nivel de riesgo sanitario:

• Riesgo Bajo: alimentos procesados con calor intenso en todo el producto y consumidos en caliente. Platos preparados al horno, como cordero asado, guisados y potajes de legumbres o verduras cocidas.

• Riesgo Medio: alimentos procesados con calor, pero consumidos en frío tras manipularse. Pudines de pescado, pasteles de carne o verduras, natillas y postres con crema pastelera.

• Riesgo Alto: alimentos consumidos sin procesado por calor, sobre todo, si contienen ingredientes de riesgo sanitario elevado, como huevos. Ensaladas, ensaladilla rusa con mayonesa, pescado o productos de pesca de consumo crudo como sushi, ostras o almejas de cuchillo.

El riesgo aumenta en la medida en que se incrementa el tiempo entre el cocinado y el consumo, así como en preparaciones con un cocinado poco intenso (alimentos poco hechos). Deben elegirse, por tanto, elaboraciones de nivel de riesgo sanitario medio o bajo y evitar las preparaciones caseras, tipo conservas embotadas, cuajadas o postres lácteos realizados en el propio establecimiento.

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Capacidad contaminante de los alimentos

 capacidad de un alimento CAPACIDAD de un ALIMENTO contaminante

La capacidad de un alimento para causar una enfermedad depende sobre todo del número de patógenos o toxinas que contenga.

Las enfermedades causadas por la capacidad de un alimento son, a día de hoy, uno de los problemas de salud más comunes en todo el mundo.

La gran mayoría están causadas por agentes biológicos, es decir, por bacterias, hongos o virus que contienen los alimentos en el momento de su consumo.

Su prevalencia es tan elevada, que no hay datos exactos sobre la incidencia real, ya que es muy difícil hacer una estimación global de la magnitud de este problema. Se calcula que los casos notificados de enfermedades de origen alimentario no superan el 10% de los diagnósticos reales. Estos datos indican que, pese a un sistema de información adecuado, las autoridades de salud pública conocen solo una pequeña proporción de estas enfermedades.

Fuente: consumer (13 de junio de 2011)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

Hay tres tipologías de enfermedades relacionadas con los alimentos: la intoxicación alimentaria, ocasionada por el consumo de alimentos con sustancias tóxicas (patógenos o sustancias como restos de pesticidas o metales pesadosla infección alimentaria, causada por la presencia de microorganismos patógenos en los alimentos, que desencadenan una infección sin la presencia de ningún tóxico; y la toxiinfección alimentaria, ocasionada por el consumo de alimentos con microorganismos patógenos que, además de multiplicarse, producen toxinas que afectan al cuerpo humano. Es el caso de la bacteria E. coli enterohemorrágica, causante de la intoxicación registrada en Alemania.

Vías de contaminación alimentaria

No hay un único motivo por el cual la capacidad de un alimento causa una enfermedad en el consumidor, sino que son varios los factores que desencadenan esta situación:

Patógenos que proliferan o producen toxinas que pueden ocasionar una enfermedad.

El alimento puede resultar tóxico por el tipo y la cantidad de sustancias químicas que contiene.

El alimento puede contaminarse de manera accidental por alguna sustancia tóxica.

El alimento puede alterarse debido a la adición de sustancias para modificar alguna de sus características.

La capacidad de un alimento para provocar una enfermedad no depende solo del número de patógenos o toxinas que contiene, sino que también está muy ligada a la susceptibilidad de cada individuo. Personas con un sistema inmunológico más débil, como ancianos, niños pequeños o personas enfermas, se verán afectadas con dosis infectivas muy menores a las que afectan a los consumidores con un sistema inmune más fuerte. Un ejemplo de ello es el promedio de casos de salmonelosis, enfermedad causada por la bacteria Salmonella, cuya prevalencia de enfermedad en personas inmunodeprimidas es hasta diez veces mayor que en el resto de la población.

Los patógenos más habituales como causantes de enfermedad son:

Salmonella, Staphylococcus, Escherichia, Vibrio, Bacillus y Clostridium, virus como Norwalk y el de la Hepatitis A o parásitos como Anisakis y Triquina. Destacan también los denominados patógenos emergentes, ya que su presencia es cada vez mayor como causante de enfermedad, como Listeria y Campylobacter. En cuanto a los alimentos más habituales por su composición y características, destacan las mayonesas, los productos con huevo, repostería, carnes, quesos, pescados, moluscos y conservas.

¿Qué buscan los patógenos en los alimentos?

Por sus características propias o añadidas, los alimentos tienen una constitución que favorece que los patógenos crezcan y se multipliquen en ellos. El factor más importante es la presencia de nutrientes. Como el resto de seres vivos, los patógenos también necesitan nutrientes para vivir y la gran mayoría de alimentos que se consumen incluyen en su composición una gran variedad. Además, la mayoría de patógenos no pueden vivir sin agua y, como los nutrientes, casi todos los alimentos de consumo contienen agua, sobre todo los crudos. Otro factor que influye en la formación de patógenos es el pH, ya que los microorganismos solo pueden crecer en determinados valores de pH. En un alimento muy ácido, como el vinagre, pocas veces se detectarán patógenos. El oxígeno también influye, puesto que algunos lo necesitan para crecer y multiplicarse.

Conseguir un efecto barrera

Si se actúa sobre todas estas variables (nutrientes, agua, pH y oxígeno), se consigue limitar el crecimiento de patógenos en los alimentos o provocar un crecimiento selectivo de los microorganismos que interesa que crezcan. La actuación conjunta sobre estos factores influye de manera sinérgica y limita la proliferación de patógenos, un fenómeno denominado “efecto barrera”. En la mayoría de los casos, la forma más eficaz para la destrucción de patógenos es la aplicación de altas temperaturas, pero el tratamiento térmico no asegura la total destrucción, sino que indica en qué grado se disminuye la población inicial de microorganismos.

Es fundamental partir de materia prima con una población microbiana lo más baja posible y utilizar así un tratamiento térmico de menor temperatura o de menor duración. El tiempo juega un papel estratégico. Por término medio y bajo, a una temperatura de 37ºC, óptima para el crecimiento de bacterias, los patógenos multiplican por dos su presencia cada 20 minutos. En un alimento que tuviera una sola bacteria, pasadas ocho horas, la población bacteriana asciende a 16.777.216 ufc (unidades formadoras de colonias).

CRECIMIENTO EXPONENCIAL

Los microorganismos tienen una forma de crecimiento peculiar y característica: crecen de forma exponencial. En una primera fase, hay un crecimiento moderado o fase de latencia, en la que el microorganismo se adapta al medio. Esta primera fase será mayor o menor según el medio se adapte a las necesidades de los microorganismos. En la fase de crecimiento exponencial, estos crecen de manera muy rápida mientras haya nutrientes de los que se puedan alimentar. A medida que los nutrientes desaparecen, se ralentiza y entran en la fase de crecimiento estacionario, en la que el número de microorganismos que nacen se equilibra con el número de los que mueren.

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Contaminantes alimentarios, nuevas recomendaciones sobre su consumo

 Contaminantes alimentarios CONTAMINANTES alimentarios nuevas recomendaciones sobre su CONSUMO

La AESAN ha identificado tres casos concretos de consumo especiales de alimentos para bebés, niños y embarazadas

No dar espinacas ni acelgas a los niños menores de un año y limitarlas hasta los tres, no consumir pez espada o atún rojo durante el embarazo o la lactancia y no comer la «carne oscura» de los crustáceos son algunos de los consejos facilitados por los expertos para reducir la exposición de grupos de riesgo a ciertos contaminantes alimentarios . Aunque la fijación de límites máximos en la legislación es la medida de gestión del riesgo más eficaz, en ocasiones no supone una protección adecuada para ciertos grupos de la población considerados «de riesgo», por lo que es necesario recurrir a recomendaciones de consumo especiales para reducir la exposición de los consumidores de estas poblaciones sensibles al factor de riesgo. Esta es la afirmación de la Autoridad Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), que ha identificado tres casos concretos en los que se consideran necesarias estas medidas. La AESAN ha emitido recomendaciones de consumo de hortalizas por la presencia de pescado por la presencia de mercurio y de crustáceos para reducir la exposición al cadmio.

Fuente: consumer (10 de junio de 2011)
Autor: Por MAITE PELAYO

Nitratos en hortalizas y verduras

Con el objeto de disminuir la exposición a nitratos en las poblaciones más sensibles como bebés y niños de corta edad, la AESAN ha realizado recomendaciones relacionadas con verduras y hortalizas, alimentos en los que los nitratos se encuentran, en mayor o menor medida, de forma natural.

Así, recomienda no incluir las espinacas ni las acelgas en sus purés antes del primer año de vida; en caso contrario, procurar que el contenido de espinacas o acelgas no sea mayor del 20% del contenido total del puré.

Entre uno y tres años no debe darse más de una ración de espinicas o acelgas al día, así como evitar suministrar Contaminantes alimentarios a niños con infecciones bacterianas gastrointestinales, más sensibles a los nitratos. Respecto a la conservación de las verduras ya cocinadas, y para evitar conversiones de nitratos a nitritos, se recomienda no mantenerlas a temperatura ambiente (enteras o en puré) y conservarlas en frigorífico si se van a consumir en el mismo día. De lo contrario, deben congelarse.

Pescado y mercurio

Respecto al consumo de pescado y la ingestión de mercurio, las recomendaciones se dirigen sobre todo a las mujeres embarazadas, en fase de lactancia y a los niños pequeños, colectivos a los cuales se aconseja tomar otro tipo de pescado y evitar las especies con mayor contenido en mercurio. En concreto, el consumo de pez espada, atún rojo y lucio deberá evitarse en mujeres embarazadas, en edad fértil o en período de lactancia, así como en niños menores de 3 años.

Respecto a niños más mayores, hasta 12 años, deberá limitarse su consumo a 50 gramos a la semana o 100 gramos cada dos semanas, y no consumir ninguno de los pescados de esta categoría en ese periodo. Sin embargo, todos los especialistas, incluida la AESAN, insisten en considerar el pescado una parte importante de la dieta dentro de una alimentación saludable.

Crustáceos y cadmio

El cadmio no tiene ninguna función biológica en el organismo pero, aunque su absorción en el aparato digestivo es baja, tiende a acumularse sobre todo en el hígado y riñón, durante un tiempo estimado de entre 10 y 30 años. Este metal pesado es tóxico para el riñón y puede llegar a provocar un fallo renal y, a largo plazo, incluso cáncer, también puede causar desmineralización de los huesos. La mayor fuente de exposición humana al cadmio es la alimentación, de ahí que sea considerado un riesgo alimentario. Por su acumulación en hígado y riñones en los animales, los niveles más altos encontrados en alimentos se dan en despojos comestibles.

También se encuentran niveles altos en marisco debido a que en muchos casos se consume el animal entero, incluso vísceras, donde se concentra el cadmio. En productos de origen vegetal, los mayores niveles se encuentran en algas, cacao, setas silvestres y semillas oleaginosas. Cabe destacar que el grupo de alimentos que más cadmio aporta a la ingesta total es el de cereales, no por contener un nivel alto, sino debido a que supone una parte muy importante de la dieta.

Para mantener los niveles de cadmio en los alimentos dentro de unos niveles aceptables para el consumidor, la reglamentación actual establece los contenidos máximos admitidos. En el caso de los crustaceos, el contenido máximo permitido, que ha sido modificado hace poco, se aplica a la carne blanca de los apéndices y el abdomen, excepto para los cangrejos y crustáceos de tipo cangrejo (centollo, buey de mar, etc.) a los que el límite es aplicable sólo en la «carne blanca de los apéndices». La presencia de cadmio en estas partes de los crustáceos se considera baja. Sin embargo, en algunos países europeos, entre los que se encuentra España, se consume, además de la parte «blanca», otras partes de los crustáceos como puede ser la cabeza de las gambas, langostinos o cigalas, y el cuerpo de los crustáceos de tipo cangrejo, cuyos niveles de cadmio son altos, debido a que el cadmio se acumula en la cabeza.

Controles especiales

Los controles realizados por la Comisión Europea durante 2009 y 2010 revelaron que los niveles encontrados en la carne del interior del caparazón de los crustáceos tipo cangrejo eran muy altos y muy variables, con unos niveles 100 veces superiores a los de la carne blanca de las patas. La situación en los demás crustáceos, como las gambas y similares, no es tan extrema como en el caso de los cangrejos y apuntan a que la ingesta de cadmio cuando se consume la cabeza supone cuatro veces la ingesta que se obtendría al consumir solo el abdomen. Los consumidores de estos productos deben ser conscientes de que el consumo de estas partes de los crustáceos puede conducir a una exposición inaceptable de cadmio, sobre todo cuando el consumo es habitual.

Por esta razón, la Comisión Europea ha instado a los Estados miembros donde hay un consumo elevado de este marisco entero a hacer recomendaciones de consumo debido al elevado contenido de este metal pesado en ciertas partes del animal. Así, la AESAN recomienda limitar a la población en general y, en la medida de lo posible, el consumo de la carne oscura de los crustáceos, localizada en la cabeza, con el objetivo de reducir la exposición de cadmio.

LOS RIESGOS

Los nitratos se encuentran de manera natural en los vegetales, sobre todo en las hortalizas de hoja verde, como las acelgas, las espinacas y la lechuga, pero también en la remolacha y el apio. Su contenido está inversamente relacionado con la intensidad lumínica del cultivo, a mayor luz, menor contenido. En sí, los nitratos son poco tóxicos. Sin embargo, su reducción a nitritos en el cuerpo humano puede originar serias afecciones en el organismo, sobre todo a elevadas concentraciones. Es el caso del llamado «síndrome del bebé azul», en el que bebés y niños de corta edad que están expuestos a altas concentraciones de nitratos a través de la dieta, presentan este característico color debido a la cianosis producida por la alteración de su hemoglobina.

El mercurio tiene una toxicidad variable en función de su forma química, tipo y dosis de exposición así como edad del consumidor. Su forma orgánica, el metil-mercurio, posee una elevada toxicidad, se disuelve de forma fácil en la grasa, llega hasta el embrión durante el embarazo y puede provocar alteraciones en su desarrollo neuronal, así como en niños de corta edad. Se encuentra de forma mayoritaria en pescados y mariscos, procedente de la contaminación medioambiental, sobre todo en grandes depredadores migratorios que lo acumulan a lo largo de su vida.

El cadmio es un metal pesado que se encuentra en el medioambiente de forma natural asociado a otros minerales de cinc, cobre o plomo, por lo que es un subproducto inevitable en las actividades mineras relacionadas con estos metales. Además, tiene muchas aplicaciones industriales, por lo que su liberación al medio ambiente se ve incrementada por la acción del hombre como en el caso de combustión de combustibles fósiles, la metalurgia o la incineración de basuras, así como por el uso de fertilizantes a base de fosfatos y de lodos residuales.

Y tiene razón porque el café, como casi todo, con moderación es incluso saludable, pero cuando se abusa (más de cuatro tazas al día) puede crear dependencia psicológica y física, además de producir inquietud, agitación, nerviosismo, excitación, insomnio, cefalea, taquicardia, diuresis, arritmias, e irritación gástrica.

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Un estudio francés analiza el impacto del manejo del ganado porcino en las características fisiológicas y la calidad de este tipo de carne

 ganado porcino  Un estudio del INRA ha demostrado que no hay interacción entre el genotipo y la forma de cría (convencional o alternativa) y el manejo del ganado porcino en el momento previo al sacrificio, sin llegarse a detectar diferencias en la calidad de la carne.

El objetivo del estudio era evaluar cómo pueden influir los sistemas de manejo del ganado porcino en el crecimiento, la composición de las canales, la respuesta fisiológica al estrés y la composición de la carne de dos genotipos de cerdos que diferían en su línea paterna (Duroc o la conocida como línea sintética).

Fuente: eurocarne.com (2011/05/06)

Para el estudio se utilizaron 80 hembras nacidas de madres cruzadas (Large White x Landrace). Una mitad fue inseminada con Duroc y la otra con una linea considerada como sintética. Para cada uno de los genotipos se seleccionaron dos machos y dos hembras según su peso vivo promedio (35 kg) y su tasa de crecimiento desde su nacimiento. Los lechones se dividieron en dos tipos de manejo. Uno de ellos estuvieron en cohortes convencionales con suelos de rejilla, superficies disponibles de 0,65 metros cuadrados por animal y una sala con temperatura controlada a 22ºC. El otro de los métodos, denominado como alternativo, ofrecía una cama con serrín y el doble de superficie, con una temperatura variable y acceso permanente a un patio exterior de suelo sólido. La alimentación para todos los animales fue la misma hasta el momento del sacrificio. Se pesó a los animales de forma individual cada semana y se registró el alimento que consumían.

No se registró ninguna diferencia entre los dos genotipos o el método de manejo en relación a aspectos tales como el crecimiento, las posibles reacciones antes del momento del sacrificio y la calidad de la carne. Si que se vio un incremento en la ingesta de alimentos en aquellos animales criados de forma alternativa y también un mayor crecimiento. Sin embargo, incluso con una diferencia de 5 kg en el peso vivo al momento del sacrificio no hubo muchas diferencias con la composición de las canales de los animales criados de forma convencional.

La respuesta de los animales en el momento previo al sacrificio no se vio afectada por los distintos tipos de cría y si que se encontraron ligeras diferencias en el pH de piezas como el lomo o el jamón.

Los animales criados con el sistema alternativo tenían una carne más roja y tenían niveles de pérdida de agua superiores durante la maduración, además de un mayor nivel de grasa intramuscular en los lomos y el jamón. En un análisis sensorial se consideró como más sabrosa la carne asada de los animales criados con el sistema alternativo. Los animales procedentes de madres cruzadas con Duroc tenían mayores niveles de grasa intramuscular.

Ante todo esto, los investigadores estiman que el manejo de los animales no se ve muy influenciado por el genotipo de los animales.

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