«Concentrarse en una tarea que requiere el manejo de mucha información tiene una fuerte repercusión sobre como el cerebro responde al resto del entorno: reduce tanto el nivel como la precisión (sintonización) de la respuesta neuronal hacia todo aquello que no pertenezca a esa tarea», ha señalado Lavie.
Estos efectos sobre las neuronas explicarían la llamada ‘ceguera por falta de atención’. Aunque el entorno no cambie, la respuesta del cerebro a la sobrecarga genera una incapacidad para percibir aquello que en otras circunstancias sería perfectamente visible fuera del foco principal de atención.
«Cuando el cerebro hace este tipo de tareas necesita usar casi toda su capacidad de percepción, por lo que el procesamiento se vuelve selectivo. Somos capaces de seguir atendiendo a la tarea, pero el cerebro ya no responde a la información irrelevante», remarca Lavie.
Esto, argumentan los autores del estudio, supone una ventaja para evitar distracciones. Sin embargo, también se produce ‘la ceguera por falta de atención’, incluso para información que aunque no es parte de la tarea si es relevante, como en los casos de ver animales en la carretera mientras se está conduciendo.
La doctora Lavie, que dirige el laboratorio de atención y control cognitivo en la UCL, busca actualmente los mecanismos neuronales que subyacen a este fenómeno. Lavie cree que estos hallazgos tienen implicaciones para la vida cotidiana, ya que entender las condiciones que producen esta ‘ceguera’ al entorno es relevante en determinadas situaciones dónde resulta crítico mantenerse atento.
Purificar de modo elemental el agua clara en regiones muy soleadas no es tan difícil como podría parecer. Los métodos de desinfección solar se basan en exponer al sol durante seis horas una botella de plástico transparente conteniendo el agua clara. Esta operación tan simple hace posible, con las condiciones adecuadas, que el calor y la radiación ultravioleta destruyan a la mayoría de los patógenos que causan como síntoma principal diarrea, y que en promedio acaban cada día con las vidas de unos 4.000 niños en África.
Hacer potable al purificar agua se vuelve un reto mucho más difícil de superar cuando el preciado líquido está turbio por la presencia de barro, como generalmente sucede cuando las personas tienen que extraer el agua de los ríos, los arroyos y hasta de agujeros excavados en el terreno. En los países en vías de desarrollo, muchas personas no tienen acceso a agua clara, y es muy difícil limpiarla de las partículas de barro en suspensión, tal como reconoce Joshua Pearce, profesor de ciencia e ingeniería de los materiales en la Universidad Tecnológica de Michigan, Estados Unidos.
Para purificar esa clase de agua, no queda más opción, por tanto, que retirar primero el barro. Trabajando con Brittney Dawney de la Queen’s University en Ontario, Canadá, Pearce ha descubierto que uno de los minerales más abundantes en la Tierra realiza este trabajo muy bien. El mineral en cuestión es el cloruro de sodio, o sea la sal de mesa común.
La sal es barata y está disponible en casi todos los sitios. Además, no se requiere mucha para permitir obtener agua clara a partir de agua turbia. El agua clara obtenida de la turbia mediante la sal tiene una concentración de sodio demasiado grande para la normativa de Estados Unidos y otras naciones sobre el máximo nivel permitido para el agua del grifo, pero es menor que el de algunas bebidas isotónicas, o sea que ante una situación de necesidad se puede consumir aunque su sabor sea un tanto desagradable.
“Yo mismo he consumido esta agua. Si yo estuviera en algún lugar sin agua clara y tuviera a mi cargo niños con diarrea, y esta agua pudiera salvar sus vidas, la usaría sin dudarlo”, explica Pearce.
La sal hace mejor su trabajo cuando las partículas suspendidas son de un tipo de barro llamado bentonita. La técnica no funciona tan bien con otros tipos de barro. Sin embargo, añadiendo un poco de bentonita con la sal al agua que contiene estos tipos distintos de barro, se consigue que la mayoría de las partículas se aglomeren juntas facilitando que puedan ser retiradas y se disponga de agua clara para exponerla al sol del modo descrito.
Pearce y Dawney están ahora llevando a cabo más experimentos con agua conteniendo diferentes tipos de barro, y también están investigando diferentes tipos de suelos por todas partes de África para ver dónde funciona mejor su método.
La información que proporcione el estudio de tres años de duración podría ayudar a mejorar la salud y seguridad de pasajeros y tripulantes en los vuelos.
Investigadores del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech) y la Universidad Emory, ambas instituciones en la ciudad estadounidense de Atlanta, están trabajando juntos en el proyecto, en colaboración con personal especializado de la compañía de líneas aéreas Delta Air Lines, con sede también en Atlanta.
El equipo de Howard Weiss, profesor en la Escuela de Matemáticas del Instituto Tecnológico de Georgia, investigará cómo las personas se desplazan dentro de los aviones y estudiará los microbios que están presentes en ellos en diferentes momentos durante los vuelos.
A partir de esa información, será posible comenzar a trabajar en modelos fiables sobre la transmisión de enfermedades infecciosas y desarrollar estrategias para mitigar riesgos.
Las enfermedades infecciosas que se trasmiten por el aire durante viajes en aviones de pasajeros son motivo de preocupación para los responsables de salud pública. En 2002, un solo paciente con síndrome respiratorio agudo severo (SARS por sus siglas en inglés) infectó a 20 personas en un vuelo internacional, lo cual mostró cómo los vuelos en avión pueden servir como vía para la propagación rápida de enfermedades infecciosas emergentes y como conducto para forjar pandemias de enfermedades infecciosas conocidas.
Esta última vía, responsable acaso de hasta un 80 por ciento de las transmisiones de enfermedades infecciosas, puede actuar cuando los pasajeros tocan superficies contaminadas.
Conociendo a fondo los patrones de cómo se pueden transmitir las enfermedades infecciosas de una persona a otra en el ambiente de un avión en vuelo, empresas como Boeing pueden ser capaces de diseñar aviones que protejan mejor de ese riesgo a pasajeros y tripulantes, tal como subraya Vicki Hertzberg, investigadora del equipo, y profesora en la Escuela Rollins de Salud Pública de la Universidad Emory.
FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. (22/12/2011) Autor: R. I.
Siendo un poco exagerados se podría decir que la propia medicina ha ayudado a crear una superbacteria. Parece que al atacar a la bacteria se refuerza su capacidad para hacer frente a las defensas naturales del hombre. «Hasta donde sabemos, es la primera vez que un organismo con estas capacidades aparece en la naturaleza», dice Manu Vanaerschot, autor del trabajo.
El equipo de Vanaerschot se ha centrado en el parásito Leishmania, un organismo unicelular que ya ha sorprendido a los científicos antes, ya que es un experto en la adaptación a diferentes ambientes. Este parásito causa la leishmaniasis, una de las enfermedades parasitarias más importantes después de la malaria, que afecta a unos dos millones de personas en 88 países – incluidos los europeos – y cada año mata a cincuenta mil de ellos. El parásito se transmite por la picadura de una mosca.
En la India, donde se producen la mayoría de los casos, la enfermedad ha sido tratada durante décadas con compuestos de antimonio. Como era de esperar, el parásito se ha adaptado a la presión constante de los medicamentos. En 2006, el tratamiento se cambió, ya que dos de cada tres pacientes no respondían. Los fármacos de antimonio actúan íntimamente con el sistema inmune humano, lo que probablemente ha facilitado que Leishmania donovani genera un mecanismo de defensa contra ambos. No sólo se ha hecho resistente contra los fármacos, sino también más resistente a la respuesta inmune del huésped.
Aunque no se puede demostrar totalmente -entre otras cosas, porque, obviamente, no se puede experimentar con seres humanos-, todo apunta a que las cepas de Leishmania resistentes no sólo sobreviven mejor en los seres humanos -tienen un mayor fitness- sino que también poseen una mayor capacidad para promover la enfermedad -una mayor virulencia- que las cepas no resistentes.
¿SUPERBACTERIA?
Es la primera vez que los científicos encuentran un organismo que se beneficia de su capacidad de resistencia. Normalmente la resistencia sólo es útil cuando un agente patógeno es atacado por los medicamentos, mientras que el resto del tiempo es perjudicial para el organismo.
Por suerte, la resistencia ayuda a los patógenos sólo en un ambiente lleno de fármacos, por lo que su capacidad de diseminación es muy limitada. Pero esta regla, también la quebranta esta cepa de Leishmania: incluso en ausencia de medicamentos, el parásito resistente sobrevive mejor, en vez de empeorar, y es más virulento que el parásito no resistente.
La cuestión es si nuestros medicamentos han creado una superbacteria. Una pregunta legítima, pero este único caso no implica que tengamos que dejar de desarrollar nuevos medicamentos. Al contrario, dicen los autores del trabajo, debemos crear fármacos más nuevos para dar nuevas respuestas a las estrategias de adaptación de los agentes patógenos y, además, debemos proteger a los fármacos, por ejemplo, al usarlos en terapias de combinación. Debemos utilizar con sabiduría nuestros fármacos para reducir al mínimo las posibilidades de los agentes patógenos de que generen la resistencia.
Así, las empresas de la industria alimentaria disponen de tecnologías capaces de detectar la presencia de CUERPOS RAROS y EXTRAÑOS derivados de los procesos de producción. Su empleo evitaría que trocitos de metal, plástico, etc. quedasen dentro de los envases del producto, garantizando la seguridad y manteneniendo la confianza del consumidor.
La vision hiperespectral
Entre estas tecnologías se encuentra la visión hiperespectral, que presenta ciertas ventajas respecto a las demás. Destacamos las siguientes características:
Rápida y fiable – minimiza el riesgo asociado al factor humano
Capacidad de ser incluida en la línea de producción (in-line) o en paralelo (off-line)
Adaptable – es posible adaptar la tecnología a cualquier producto
Una empresa sueca pionera en el análisis de imágenes espectrales, ha desarrollado un sistema de visión hiperespectral que revolucionará la industria alimentaria. La tecnología es capaz de mostrar la composición química, materias primas con calidades inferiores a las requeridas o contaminantes, como trozos de plástico. Además, es capaz de identificar los defectos en productos, lo que posibilita la eliminación de los mismos y la resolución de los problemas que den lugar a esos defectos.
La tecnología muestra los resultados en tiempo real lo que supone un ahorro en términos económicos y en tiempo. Se caracteriza por ser adaptable, es posible configurarla para un amplio rango de productos, y compatible con otras tecnologías.
Demostraciones del funcionamiento de este sistema de detección de CUERPOS RAROS y EXTRAÑOS se realizarán esta semana en una de las ferias más importantes para el sector alimentario en Malmö, Suecia.
En ainia hemos desarrollado tecnologías de detección de CUERPOS RAROS y EXTRAÑOS basadas en visión hiperespectral. Contamos con expertos en las más innovadoras técnicas para la detección de CUERPOS RAROS y EXTRAÑOS en matrices alimentarias.
En el marisco, el agua es el componente mayoritario. Su carne es rica en proteínas de buen valor biológico -aporta entre 18 y 20 gramos por cada 100 gramos de porción comestible-, pero algo más fibrosas que las del pescado, por lo que su digestión es más lenta. Su aporte energético es medio, ya que contiene poca grasa, como máximo un 5%. Supone entre 70 y 90 calorías por cada 100 gramos.
No obstante, las calorías pueden aumentar de forma considerable según se cocine. No tienen el mismo valor unos mejillones al vapor que unos fritos de mejillón o tigres. En cuanto al aporte de colesterol del marisco, al ser una fuente importante de grasas insaturadas y si se come de manera ocasional y en pequeña cantidad, su repercusión para la salud es mínima. El marisco es rico en vitaminas hidrosolubles del grupo B y, en menor proporción, de las liposolubles A y D. De sus minerales destacan el fósforo, el potasio, el calcio (almejas, berberechos), el magnesio, el hierro (almejas, chirlas y berberechos, ostras y mejillones), el yodo y el cloro.
Desde la óptica nutricional, ningún tipo de marisco, ni crustáceos, ni moluscos ni cefalópodos, destacan por su contenido en grasa, aunque algunos de ellos, sí lo hacen en colesterol. Este componente, junto con las purinas y las proteínas de carácter alergénico de su composición, son el freno para el disfrute del marisco en circunstancias concretas, como en caso de migrañas, alergia, colesterol e hiperuricemia o gota.
El marisco es, junto con el pescado, uno de los alimentos que más alergias y reacciones alérgicas ocasiona. Sus propias proteínas, la histamina (una proteína de alto poder alergénico) que se forma al descomponerse y el parásito anisakis son las causas principales de reacciones alérgicas tras el consumo de marisco. El Anisakis simplex es un parásito de unos 2 centímetros de largo, cuyas larvas viven en el conducto digestivo de muchas especies de marisco, como cefalópodos (pulpo, sepia y calamar) y crustáceos (langostas, cangrejos). Este parásito se introduce en el ser humano al ingerir marisco crudo, en salazón, en escabeche, marinado o poco cocinado, y puede provocar síntomas que cuadran con los de una alergia, en ocasiones, grave. Los síntomas más frecuentes son: erupción, picor cutáneo y dificultad respiratoria.
> Migraña o dolor de cabeza intenso. Un surtido de marisco acompañado de vino de calidad es una combinación que se repetirá en muchas mesas durante los festejos navideños. Pero este dueto alimentario puede provocar, a las pocas horas de su disfrute, leves dolores de cabeza o, incluso, en personas más sensibles y predispuestas, migraña o jaqueca. El origen de este malestar lo provocan las aminas biógenas, un conjunto de sustancias como la histamina, la tiramina o la feniletilamina, más abundantes si el marisco es poco fresco, en concentraciones que resultan tóxicas para determinados individuos.
> Gota. El marisco se caracteriza por un contenido modesto en purinas procedentes de las nucleoproteínas de células musculares que, al metabolizarse en el organismo humano, se transforman en ácido úrico. Niveles plasmáticos muy elevados de ácido úrico pueden desencadenar en gota, un malestar que se asocia a dolor de las articulaciones y que, por lo general, se identifica como un ataque de dolor súbito que comienza en el dedo gordo del pie (podagra) y asciende por la pierna. La mayor parte de los dolores iniciales se desarrollan después de unos años de hiperuricemia mantenida.
> Colesterol elevado. La concentración de colesterol varía notablemente entre los distintos tipos de marisco. Los moluscos de concha contienen similar cantidad de colesterol que los pescados, mientras que los crustáceos, los calamares y similares duplican la cantidad de los anteriores (100-200 miligramos por cada 100 gramos de producto). Sin embargo, la capacidad de los pescados y los mariscos de aumentar el nivel del colesterol sanguíneo es muy inferior a la de otros alimentos, dada su mayor concentración de ácidos grasos insaturados (ejercen un efecto reductor del colesterol) y su escaso contenido en ácidos grasos saturados, cuyo exceso está relacionado de forma directa con el aumento del colesterol plasmático.
• A la plancha: es un método utilizado en especial para crustáceos con cola (cigalas, gambas, langostinos, langosta…). Para preparar los de gran de tamaño, es recomendable partirlos por la mitad en vivo y comenzar su cocción por la parte de la cáscara, para terminarla por la parte de la carne. Se les puede añadir algún tipo de sustancia ácida o vinagre oloroso, para darles un toque especial de sabor.
• Cocido: se emplea tanto para los crustáceos andadores como para los nadadores. La regla general es que el marisco vivo se cuece en agua fría y el muerto en agua hirviendo, aunque es preferible cocerlo en vivo en cocedores al vapor. Tan importante como la cocción es el enfriado, por lo que una vez cocido el marisco, se debe sumergir en agua con hielo para que se enfríe rápidamente. De esta manera, la carne queda más prieta, se corta el calor que tiene el marisco en su interior y se evita que se recueza por dentro.
• Marisco vivo: el tiempo de cocción por kilo de marisco, y una vez que el agua ha comenzado a hervir, es de 8 a 10 minutos en el caso de las nécoras, mientras que en cigalas y langostinos oscila de 3 a 5 minutos, en gambas y percebes al recuperar el hervor, en centollo y buey de mar asciende a 20 minutos, y en langosta y bogavante, 25 minutos.
• Marisco muerto: su cocción se realiza por inmersión dentro de un líquido hirviendo. Este líquido puede ser agua con sal o un caldo corto (agua, verduras y elementos aromáticos). La proporción de sal en 1 litro de agua para su cocción es de 35 gramos. El tiempo de cocción varía según el tamaño de las piezas y su peso. Una pieza de 1 kilo requiere 15 minutos en agua con sal hirviendo, mientras que 2 piezas de 1 kilo necesitan 20 minutos. En cuanto a las de menor tamaño, 1 kilo de piezas pequeñas han de cocerse 5 u 8 minutos, según sean frescas o congeladas, respectivamente.
En el recetario de EROSKI CONSUMER se pueden degustar decenas de recetas de la amplia gama de mariscos. Un aperitivo de salpicón de marisco, una brocheta de langostinos salteados o unas cigalitas con sésamo y crema templada de puerro. Una deliciosa ensalada templada de gulas con pulpo y espinacas e, incluso, platos regionales como el txangurro a la donostiarra o la caldereta de langosta menorquina.
CONSEJOS EN LA COMPRA
Para comprar marisco de calidad es importante saber reconocer cada especie y el tipo de presentación en el mercado.
• Vivo. Este sistema está reservado a especies de gran resistencia fuera del agua, sobre todo, «crustáceos andadores»: langosta, bogavante, centollos, buey de mar y cangrejos. Para comprobar si están vivos, conviene tocarles los ojos para notar si se mueven. Si tienen cola, debe estar recogida sobre el cuerpo, ya que si está extendida, a menudo, es síntoma de que está muerto.
• Refrigerado. Es la denominación del marisco no vivo, crudo y sometido a refrigeración (1-2º C). Este sistema se emplea con langostinos, gambas, pulpo o sepias, entre otros.
• Congelado. Es la denominación del marisco, no vivo, crudo o cocido. La congelación se emplea, sobre todo, para especies de abundantes capturas.
«Creemos que, utilizando fármacos dirigidos a esos genes, podemos obtener amplios efectos, no sólo para una enfermedad a la vez, sino para muchas. Imagine una píldora contra la diabetes que también retrase el cáncer, la enfermedad cardiaca e incluso las cataratas».
– Puede tener efectos antiinflamatorios y también actuar contra las prostaglandinas. Éstas son sustancias químicas implicadas en muchos procesos fisiológicos, incluyendo el dolor. En otras palabras, el resveratrol tiene algo en común con la aspirina y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, los cuales mitigan la inflamación y el dolor.
¿Nuestros nietos tomarán una cápsula de resveratrol cada mañana y vivirán hasta los 100 años de edad sin tener que ver a un médico? ¿Debería adquirir usted un frasco de píldoras de resveratrol y comenzar a tomarlas ya?
Quienes comercializan suplementos de resveratrol advierten que cuanto más tardemos en comenzar a consumir sus productos, más desastrosos serán los resultados para nuestra salud, y también dicen que las grandes compañías farmacéuticas venderán diez veces más caro el resveratrol algún día. Si esto último llega a suceder, las grandes compañías farmacéuticas al menos habrán tenido que demostrar primero la seguridad y la eficacia del producto mediante estudios en humanos. Éste no es el caso de los actuales suplementos dietéticos, sobre los cuales sus fabricantes o vendedores pueden hacer afirmaciones dudosas sobre sus efectos beneficiosos para la salud sin tener que demostrarlas con prueba alguna.
Muchos medicamentos modernos provienen de vegetales; la aspirina es quizás el mejor ejemplo conocido. A pesar de esto, no todos los remedios extraídos de plantas han sido exitosos. Además, muchos nutrientes y sustancias fitoquímicas actúan mejor como compañeros de equipo, no como productos aislados que se deban consumir en grandes dosis.
Sin embargo, en los últimos años se ha logrado eliminar gran parte de esta flora patógena durante el procesado de la PIEL de los POLLOS. Según los resultados de un estudio llevado a cabo por científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), una nueva solución limpiadora para lavar la PIEL de los POLLOS una vez destripados puede ser más eficaz para eliminar los patógenos causantes de infecciones alimentarias.
Fuente: consumer (22 de septiembre de 2010) Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
Para determinar la calidad microbiológica de la PIEL de los POLLOS se debe evaluar la superficie de las canales, donde residen los principales grupos de patógenos. Con este análisis, también es posible determinar el grado de higiene que se ha seguido en las diferentes etapas del procesado.
El efecto de la presión no tiene ninguna relevancia en la reducción de la contaminación de flora bacteriana
Para la investigación, publicada en el «International Journal of Poultry Science», se han evaluado las diferentes maneras de llevar a cabo las mezclas de los elementos químicos con el fin de hallar el elemento que mejor resultado proporciona para limpiar los pollos muertos. En una primera fase del estudio, se limpiaron con diferentes concentraciones de ácido láurico e hidróxido de potasio para averiguar la combinación adecuada.
Aunque no forma parte del procesado de los alimentos, la limpieza y desinfección del lugar de trabajo resulta vital para garantizar la seguridad e inocuidad de los productos que se elaboran. Llevar a cabo una correcta desinfección implica aplicar ciertos parámetros:
• No barrer en seco para evitar la propagación de polvo y limpiar siempre en húmedo.
• Enjuagar los diferentes equipos con frecuencia y, si es necesario, desmontarlos para asegurar una limpieza total.
• Usar detergentes en cualquier tipo de limpieza.
• Primero limpiar, para eliminar la suciedad visible, y después desinfectar.
• Las superficies fregadas deben secarse de manera natural para evitar la proliferación de patógenos.
FUENTE: El Mundo Digital (14/09/2010) Autor: María Sánchez Monge
La revista The Journal of Neuroscience publicará próximamente los resultados de un estudio muy revelador. Un equipo de investigadores estadounidenses encabezado por Eric Stice, del Departamento de Psicología de la Universidad de Texas (Estados Unidos), llevó a cabo un experimento con 26 mujeres obesas o con sobrepeso. Durante un periodo de seis meses se les ofrecieron dos tipos de batidos: sabrosos y calóricos o insípidos y sin calorías.
La técnica de imagen conocida como resonancia magnética funcional mostró que las féminas que ingirieron mayores cantidades de la bebida potente y ganaron más peso eran aquellas cuyos cerebros mostraban una menor activación de la zona asociada a las comidas palatables (gratas al paladar).
Esta aparente paradoja tiene su explicación. «Se trata de un mecanismo muy similar al de las drogas», explica Francisco Pérez Jiménez, jefe de grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. «La hipótesis es que el ser humano, cuando come, recibe una compensación, ya que los alimentos le causan placer», expone el endocrinólogo. En este contexto, «las personas a las que el alimento les produce menos satisfacción suelen coger más peso porque tienden a consumir más para conseguir esa gratificación», agrega.
Con todo, los expertos creen que no se puede hablar de adicción en los mismos términos que cuando nos referimos a las drogas. «Hay muchos puntos en común, pero también algunas diferencias», subraya Rafael Maldonado, catedrático de Farmacología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
Entre los aspectos semejantes destacan los síntomas, ya que, según este experto en neurofarmacología, «se puede llegar a la pérdida completa del control tanto en la búsqueda de comida basura como de drogas». Estudios con animales muestran que éstos siguen atiborrándose de forma continua incluso cuando se les castiga cada vez que lo hacen con una descarga eléctrica.
Desde el punto de vista neurológico también hay coincidencias. Las sustancias de abuso y los platos con una alta palatabilidad producen efectos parecidos en el cerebro. Concretamente, actúan sobre neurotransmisores (compuestos que transmiten los impulsos nerviosos) como la dopamina.
En cuanto a las diferencias, Maldonado apunta, en primer lugar, la propia naturaleza de las sustancias: «La comida es necesaria para la supervivencia; la droga, no». Por eso, la activación de los circuitos de recompensa que produce un estímulo natural no puede ser totalmente equivalente al que genera un compuesto que no nos resulta imprescindible.
Por otra parte, varía el patrón de consumo. Según el farmacólogo, muchas personas toman drogas, pero sólo unas cuantas (en torno a una de cada siete de ellas) se enganchan. El abuso de la comida de alta palatabilidad, a la que todos estamos expuestos, afecta, como mucho, a uno de cada 30 sujetos.
Si se prefiere, se pueden añadir otros ingredientes, como las verduras, pero siempre se preparan en forma de bolas pequeñas. Así es posible comerlos como plato único, solos, o con salsa. De ambas formas resultan muy apetitosos.
Su elaboración en el hogar es sencilla. La masa de los GNOCCHI se cuece con mantequilla u otro tipo de grasa, a la que se agregan diferentes alimentos. Se pueden rellenar con carne, verduras o quesos, de modo similar a los raviolis. Si se prefiere, los GNOCCHI se consumen con una salsa de tomate condimentada con pimienta, romero y otras hierbas aromáticas. Antes de servirlos, se espolvorean con queso parmesano rallado.
El valor calórico de los platos elaborados con GNOCCHI depende de la salsa con la que se ingieran, por lo que conviene elegir de forma adecuada entre las diferentes opciones: salsa boloñesa, de ciruelas o de champiñones.
Los GNOCCHI se pueden preparar de diferentes maneras. La más habitual es con salsa boloñesa. Esta sencilla receta requiere colocar en una sartén al fuego salsa de tomate con tomates picados en brunoise, que se agregan a continuación. Cuando empiecen a asarse, se añade la carne y se mezcla todo hasta que cueza.
Los GNOCCHI se cocinan en abundante agua en ebullición, con sal suficiente para dar sabor
Antes de que la salsa boloñesa esté cocinada, se comienzan a verter los GNOCCHI en abundante agua en ebullición, que debe tener sal suficiente para dar sabor. Una prueba de que están listos para su consumo es el hecho de que suben a la superficie del agua, es decir, comienzan a flotar.
Cuando están cocidos, se escurren, se vierten en un plato y se agrega la salsa boloñesa. Otras posibles recetas que se pueden preparar son los GNOCCHI de sémola con crema de nata, bacon y champiñones o los GNOCCHI de espinacas.
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