Los investigadores probaron el aceite de cilantro contra 12 cepas de bacterias, incluyendo la ‘escherichia coli’, ‘salmonella enterica’, ‘bacillus cereus’ y ‘staphylococcus aureus’ resistente a meticilina (SARM). De las cepas probadas, todas mostraron una reducción del crecimiento, y la mayoría fueron eliminadas por las soluciones que contienen 1,6 por ciento o menos.
Este estudio no sólo demuestra que tiene un efecto antibacteriano, sino que proporciona una explicación de cómo funciona, algo que no se sabía hasta ahora. «Los resultados indican que el aceite de cilantro daña la membrana que rodea la célula bacteriana. Esto interrumpe la barrera entre la célula y su medio ambiente e inhibe los procesos esenciales, incluyendo la respiración, lo que conduce finalmente a la muerte de la célula bacteriana», explica la directora del estudio Fernanda Domingues.
Los investigadores sugieren que podría tener importantes aplicaciones en la industria alimentaria y médica. «En los países desarrollados, hasta un 30 por ciento de la población sufre cada año enfermedades transmitidas por alimentos. Esta investigación alienta el diseño de nuevos aditivos alimentarios que contengan aceite de cilantro para combatir patógenos transmitidos por alimentos y prevenir el deterioro de las bacterias», asegura Domingues.
Fuente: consumer (11 de agosto de 2011) Por MAITE ZUDAIRE
La Agencia sanitaria estadounidense ha detectado decenas de productos que se promocionan como complementos alimenticios para perder peso, pero que en realidad contienen medicamentos como la sibutramina u otros compuestos que no se han estudiado de manera adecuada y suficiente en humanos. Según el director de la FDA, Michael Levy, son medicamentos poderosos disfrazados de mensajes confusos como «productos totalmente naturales» o «suplementos a base de plantas naturales».
A finales de 2010, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), organismo que depende del Ministerio de Sanidad y Política Social e Igualdad, ordenó la retirada del mercado de las pastillas para adelgazar «Fruta Planta/Reduce Weight», tras haber identificado la presencia de sibutramina, principio activo del fármaco ya retirado Reductil, en cantidades suficientes como para provocar efectos adversos graves, sin que se declare en su composición ni etiquetado.
Una mirada a Internet basta para comprobar que sigue activa una página web a través de la cual se comercializa este producto peligroso para la salud. La aportación de EROSKI CONSUMER fue denunciar en 2008 de manera pública 12 productos para perder peso y 14 complementos alimenticios (la mayoría plantas medicinales) en los cuales se basan para avalar su eficacia, al comprobar la falta de fundamento científico de todos menos uno.
Fraude: medicamentos en complementos alimenticios
La dificultad para controlar el fraude es que muchos de los productos se importan y venden por Internet.
La alarma llega de Estados Unidos después de que las autoridades sanitarias comprobaran cómo más de 40 productos que se comercializan para perder peso incluyen en su composición ingredientes no declarados. Lo más grave es que son medicamentos o ingredientes potencialmente dañinos.
Un producto para ayudar a perder peso «a base de plantas naturales» y «natural» se puede convertir en un peligro para el consumidor confiado, que busca resultados rápidos y fáciles para quitarse kilos de encima. En el último año, la FDA ha detectado ingredientes farmacológicos y compuestos potencialmente peligrosos, no declarados en la lista de ingredientes de los complementos dietéticos ni en la composición:
• Sibutramina: fármaco anorexígeno (Reductil en Europa, Meridia en Estados Unidos) retirado del mercado europeo y americano en 2010 después de demostrarse su asociación con el desarrollo de problemas cardiacos y accidentes cerebrovasculares.
• Rimonaband: fármaco no aprobado en Estados Unidos y retirado del mercado europeo en octubre de 2008 por efectos secundarios psiquiátricos graves.
• Fenitoína: fármaco anticonvulsivo que puede suponer un problema grave de salud para las personas alérgicas o hipersensibles a tal compuesto, según advierten las autoridades sanitarias.
• Fenolftaleína: compuesto que se utilizó como laxante, pero que en 1999 se consideró «no reconocido como seguro ni efectivo».
• Bumetanida: fármaco diurético que puede provocar serias pérdidas de líquido y electrolitos, elevar las concentraciones de ácido úrico y provocar hipotensión.
• Fenfluramina: droga estimulante y retirada del mercado estadounidense en 1997, después de que las investigaciones demostraran que causó graves daños en la válvula del corazón.
• Propranolol: un medicamento beta-bloqueante que requiere prescripción médica y que puede suponer un riesgo para las personas con asma bronquial y ciertas enfermedades del corazón.
• Efedrina: droga estimulante que se comercializa de forma legal sin receta para el alivio temporal del asma, pero puede suponer un riesgo para las personas con ciertas patologías cardiovasculares.
Mensajes para desconfiar
La dificultad para controlar esta práctica fraudulenta es que muchos de estos productos se importan o venden por Internet. Ello ha llevado a la FDA a instar a los consumidores a que sean críticos y se mantengan bien informados e invita a ver un vídeo para aprender a reconocer los falsos productos reductores de peso y las declaraciones fraudulentas.
Además, advierte de los mensajes engañosos y sospechosos que conviene conocer para no caer en el fraude:
• Promesas de acción rápida como «pierda 5 kilos en una semana».
• Uso de las palabras «garantizado» o «innovación científica».
• Afirmaciones extremas como «rápido y efectivo» o «totalmente seguro».
• Etiquetas o comercialización en un idioma extranjero.
• Comercialización a través de correos electrónicos masivos.
• Productos presentados como alternativa herbal de los fármacos aprobados por la FDA (o por la Máxima Autoridad Sanitaria de cada país, en España la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) que tienen efectos parecidos a medicamentos que requieren prescripción facultativa.
En su página web, la FDA advierte a los consumidores de que desconfíen tanto de los productos acompañados de mensajes exagerados o irreales, como de testimonios personales que alaban los efectos y los increíbles beneficios obtenidos.
PRODUCTOS PARA PERDER PESO INEFICACES
El hecho de que un complemento dietéticos se venda en una farmacia no significa que sea efectivo ni seguro para todas las personas que lo consuman, según constató la investigación llevada a cabo por EROSKI CONSUMER sobre productos para perder peso. Las dietistas-nutricionistas responsables de la investigación comprobaron, tras una exhaustiva y completa revisión de la evidencia científica, que tan solo un producto, el glucomanano, podía justificar desde el punto de vista científico su apoyo en la pérdida de peso por medio del control del apetito y un aumento de la saciedad.
Resultó llamativo que la información al consumidor que ofrecen en sus envases, prospectos o folletos, no estaba contrastada con el rigor que merece. Solo 8 de los 12 analizados explicaban ser un complemento a una dieta de adelgazamiento y que, como tales, no pueden sustituir a esta en la pérdida de peso. Del resto, los mensajes en los envases que aluden a su capacidad de «absorber grasa», «reducir la grasa», «quemar grasa», «quemar calorías» o su «efecto saciante», propician la interpretación de que es un producto que sirve para adelgazar.
Solo uno informa sobre sus posibles efectos secundarios o reacciones adversas y siete obvian sus contraindicaciones, pese a que son innegables; entre ellos, el chitosan, el té verde, el glucomanano o el fucus vesiculosus.
Fuente: consumer (13 de abril de 2011) Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
Un estudio llevado a cabo en 1.300 personas ha concluido que toda la población, sin excepciones, está expuesta de algún modo a los trihalometanos (THM), compuestos químicos volátiles que se generan en el proceso de potabilización de agua para consumo o para el uso higiénico en piscinas. Estos son subproductos que se forman por la combinación de materia orgánica y derivados halogenados, como cloro y flúor.
La exposición prolongada a estas sustancias es un factor importante de riesgo en el desarrollo de cáncer de vejiga. Si bien hasta ahora una de las principales preocupaciones se centraba en la ingesta del Agua y exposición a tóxicos, como principal vía de contaminación, el trabajo ha vuelto a poner en evidencia que estos tóxicos también se absorben por la piel o se inhalan en baños, duchas o piscinas públicas.
«Hay muchos estudios que ya han demostrado la asociación de la exposición a estos tóxicos con el cáncer de vejiga. Ahora buscamos otros efectos sobre la salud, no solo relacionados con el cáncer», afirma a Eroski Consumer Gemma Castaño-Vinyals, del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) y líder del trabajo. La investigación forma parte del proyecto nacional EPICURO, centrado en el cáncer de vejiga y publicado en la revista «BioMed Central».
Una de las conclusiones principales señala que beber agua embotellada no salva de la contaminación por THM. El estudio indica que las personas con un mayor nivel socioeconómico reducen la exposición al beber a menudo agua de botella, si bien se duchan durante más tiempo, se bañan con más frecuencia y utilizan más las piscinas que las personas con un nivel socioeconómico bajo. Por este motivo, ambas son susceptibles. No obstante, «es muy difícil valorar qué nivel de contaminación puede conllevar un riesgo, ya que hacer la cuantificación de trihalometanos que entran en el organismo es muy complicado», aclara Castaño-Vinyals.
Otros análisis han detectado «un riesgo pequeño de cáncer de vejiga en artículos que evalúan de forma más específica todas las vías de entrada», por lo que el peligro abarca a toda la población. Aunque el cloro se utiliza para desinfectar el agua, ya que destruye las bacterias, no es inofensivo pese a no añadir grandes cantidades. Tampoco es el sistema más efectivo, pero resulta muy económico.
Los sistemas naturales del agua cuentan con capacidad autodepurativa para eliminar residuos. El problema estriba en que la producción de contaminantes es enorme y pone a prueba la capacidad de las corrientes de agua para librarse de ellos. Numerosos países cuentan con normas para controlar la calidad del agua, pero otros carecen de una normativa adecuada o no la hacen cumplir. Esto implica que el agua pueda ser el principal vehículo para la transmisión de enfermedades.
En la actualidad, más de 2.300 millones de personas en todo el mundo sufren enfermedades relacionadas con este preciado líquido, a menudo más provocadas por patógenos biológicos que químicos. Los niños menores de cinco años, sobre todo, son los más afectados.
Según la experta del CREAL, los resultados de esta investigación pueden ayudar a entender los patrones de uso del agua y a elaborar pautas para la mejora de la salud pública y para prevenir el cáncer u otras enfermedades. Castaño-Vinyals reclama que el Estado intervenga para evitar «la formación de estos contaminantes, mediante el uso de agua para potabilizar que esté limpia de materia orgánica», ya que en caso contrario se generan los THM.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que un 4% de las enfermedades en todo el mundo podrían prevenirse con la mejora en el abastecimiento del agua y en su saneamiento. La clave, asevera la organización, es el desarrollo de herramientas y procedimientos que mejoren y protejan la calidad del agua potable a través de los planes de seguridad del agua.
Los THM se han asociado con neoplasias de pecho en mujeres, aunque sus causas no están muy bien definidas, y tumores de vejiga, uno de los más comunes entre hombres. Datos epidemiológicos han relacionado en varias ocasiones el cáncer de vejiga con estos subproductos y un estudio de 2007, también realizado por el CREAL, informaba de que a partir de 50 microgramos de THM por litro hay más probabilidad de desarrollar este tumor.
Estos niveles están alejados de los permitidos por la legislación española. No obstante, los autores de este estudio hacen hincapié en que los principales factores de riesgo de cáncer de vejiga son el tabaco y los contactos laborales con agentes químicos. Más allá de patologías oncológicas, los THM también se han asociado con bajo peso al nacer y aborto espontáneo. Otros efectos a corto plazo pueden ser daños en el hígado, los riñones y la glándula tiroides.
Hay varias medidas que pueden aplicarse con objeto de minimizar los riesgos: evitar largas duchas o baños con agua caliente, mantener las ventanas abiertas o usar el ventilador durante la ducha o mientras se lavan los platos o la ropa, comprar agua embotellada de fuentes no cloradas, utilizar sistemas de filtración certificados de uso doméstico o dejar reposar el agua al descubierto antes de beberla.
La OMS reconoció en 2001 la tecnología SODIS (desinfección solar del agua) como una opción para la desinfección en el hogar, en el informe «Water for Health: Taking Charge», elaborado con motivo del Día Mundial del Agua de ese año.
Es una solución simple, de bajo costo y sostenible, sobre todo para regiones donde el agua no se somete a controles de calidad adecuados o está contaminada, así como en zonas con un acceso complicado. Se llena el agua contaminada en botellas de plástico transparente de politereftalato de etileno (PET) y se exponen a la luz solar durante seis horas. Gracias a la energía del sol, se destruyen los microorganismos. Cuando la nubosidad es mayor del 50%, es necesario dejarlas durante dos días consecutivos para obtener agua segura para el consumo humano. Como las botellas de PET son de fácil acceso para la población y el agua puede consumirse desde las mismas, el método es muy viable.
Otro método cada vez más utilizado es el tratamiento de desinfección con agua electrolizada, también respetuoso con el medio ambiente. El Agua y exposición a tóxicos se desinfecta a través de una solución compuesta por agua, sal y electricidad, con un coste de producción muy bajo.
Fuente: consumer (28 de octubre de 2010) Por MAITE PELAYO
La Junta de Castilla y León, donde el desarrollo de esta actividad es muy importante, recuerda a los cazadores que, para garantizar que la carne no suponga un riesgo sanitario, deben seguir unas prácticas correctas de manipulación desde el momento de la captura hasta el consumo.
Esta carne se puede destinar al autoconsumo del cazador o bien comercializarse tras su paso por una sala de manipulación específica. En ésta, un veterinario realiza la inspección «post mortem» y verifica que la carne es apta para el consumo. En la caza mayor que se destine a la comercialización, el veterinario debe inspeccionar cada pieza, comprobar que carece de anomalías y que la muerte no se debe a motivos ajenos a la caza.
Cuando los animales puedan contener triquina, como los jabalíes, en la sala de manipulación de caza deben analizarse el cuerpo y la cabeza. En el caso de autoconsumo de las especies que puedan trasmitir triquinosis, se deben recoger diversas muestras de cada animal (músculos maseteros de la mandíbula, de la lengua y del diafragma y musculatura intercostal, entre otros) para analizar.
Respecto al transporte, el traslado de las piezas debe hacerse a la mayor brevedad posible y en condiciones de limpieza que favorezcan el enfriamiento de las canales. En el caso de enviarse a la sala de manipulación, las piezas se transportarán a una temperatura inferior a 4ºC para la caza menor y a 7ºC, para la mayor. Las piezas procedentes de la caza menor se colgarán para facilitar su enfriamiento. También la canal debe conservarse en frío hasta su consumo.
Seguir unos simples consejos cuando se obtienen piezas de caza silvestre marca la diferencia entre la seguridad o el riesgo en el momento de consumirse.
• Ingerir la caza tras su inspección veterinaria, sobre todo, en el caso de los embutidos. La carne de jabalí o la de ciervo puede transmitir triquinosis. La primera es la fuente de contagio de triquina más común.
• Evitar la manipulación de animales muertos, enfermos o con comportamientos extraños y ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes.
• Utilizar guantes de protección en el desuello y posterior manipulación de los animales cazados hasta su cocinado.
• Tener mucho cuidado en su manipulación y procesado, para evitar una posible contaminación cruzada con otros alimentos
• En el caso de las liebres o conejos, deben utilizarse guantes y mascarilla, para evitar la transmisión de tularemia, una infección de estos animales que puede contagiarse a las personas por contacto o inhalación.
• No dar nunca de comer vísceras crudas a los perros, ya que se podrían propagar enfermedades como la hidatidosis, una zoonosis causada por un parásito.
• Consumir la carne de animales silvestres cocinada. El calor higieniza el alimento, por tanto, se recomienda el consumo de la carne de caza muy cocinada.
• Ante cualquier duda sobre el estado sanitario de los animales abatidos, debe desecharse su consumo o consultar al veterinario.
El Reglamento (CE) nº 853/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo establece que, para garantizar una correcta inspección de la caza silvestre puesta en el mercado comunitario, los cuerpos de los animales cazados y sus vísceras deben entregarse en un establecimiento de manipulación de caza y someterse a una inspección «post mortem» oficial. Sin embargo, conviene proporcionar una formación destinada a los cazadores que pongan en el mercado animales de caza silvestre para el consumo humano, de manera que puedan proceder a un primer examen de la caza sobre el terreno.
En estas circunstancias, aunque cada Estado miembro podrá aplicar normas más estrictas, no es necesario exigir a los cazadores formados la entrega de todas las vísceras al establecimiento de manipulación para un examen «post mortem» si cuando lleven a cabo ese examen inicial no se detectan peligros o anomalías.
El mencionado reglamento determina que las personas que cacen animales silvestres para su puesta en el mercado y posterior consumo humano deberán tener un conocimiento suficiente de la patología de la caza silvestre, así como de la producción y normas de higiene y técnicas adecuadas de manipulación de la caza silvestre y de su carne, para poder someterla a un primer examen sobre el terreno. Es suficiente con que una sola persona de una partida de caza tenga los conocimientos referidos.
Una vez muerto el animal de caza mayor, la persona con formación efectuará lo antes posible el examen del cuerpo, y en su caso de las vísceras extraídas, para detectar posibles características que indiquen que la carne tiene un riesgo sanitario. La carne de caza mayor silvestre sólo podrá ponerse en el mercado si el cuerpo del animal se transporta a un establecimiento de manipulación de caza tras el mencionado examen.
Si no se han detectado características anómalas, tanto antes del abatimiento como durante, ni hay sospechas de contaminación ambiental, la persona con formación deberá fijar al cuerpo del animal una declaración numerada en la que conste esta información, así como la fecha, hora y lugar de la muerte.
En estas circunstancias, no es necesario que el cuerpo del animal cuente con la cabeza y las vísceras, excepto en el caso de las especies propensas a la triquinosis, cuyo cuerpo deberá conservar la cabeza y el diafragma. Los cazadores, además, tendrán que cumplir cualquier otro requisito que imponga el Estado miembro donde tenga lugar la caza.
En cualquier otra circunstancia, o si ninguna persona cuenta con formación, el cuerpo del animal deberá tener la cabeza y todas las vísceras (con excepción del estómago y los intestinos). La pieza deberá refrigerarse en un plazo razonable después de la muerte y alcanzar en toda la carne una temperatura no superior a 7°C. Si las condiciones climáticas lo permiten, no será obligatoria la refrigeración activa. Durante el transporte al establecimiento de manipulación de caza se evitará el amontonamiento de las piezas. La caza mayor silvestre entregada a estos establecimientos deberá presentarse, para su inspección, a la autoridad competente.
Respecto a la caza menor silvestre, la persona con formación efectuará pronto un examen y deberá informar de cualquier riesgo sanitario o anomalía a la autoridad competente. Esta carne sólo puede ponerse en el mercado si el cuerpo del animal se transporta tras el examen a un establecimiento. Las piezas deben refrigerarse en un plazo razonable después de la muerte y alcanzar en toda la carne una temperatura no superior a 4°C. Como en la caza mayor, si las condiciones climáticas lo permiten, no será obligatoria la refrigeración activa.
A menos que la autoridad competente autorice lo contrario, la evisceración debe efectuarse o llevarse a término, sin demora, en el momento de la llegada del cuerpo del animal al establecimiento. La caza menor silvestre entregada a éste deberá presentarse a la autoridad competente para su inspección.
«Los recursos necesarios para la producción de bife llegarán a ser tres, cuatro o cinco veces superiores a los de la carne de cerdo y pollo», aseguró Henning Steinfeld, coordinador principal de ganadería, medio ambiente e iniciativa de desarrollo de la FAO, en una rueda de prensa durante el XVIII Congreso Mundial de la Carne que finaliza hoy en Buenos Aires.
El ejecutivo de la FAO vaticinó que la carne de vacuno dejará de ser un «producto de masas» porque «no podrá sustentar» el aumento de la población mundial, que llegará a los 9.000 millones de habitantes en 2050 -3.000 millones más que en la actualidad-, ni el crecimiento del consumo de carne, que se duplicará en los próximos cuarenta años.
En este sentido, consideró que pese al aumento del consumo, el alto precio del bife hará que se convierta en un producto para las clases adineradas e ironizó con la posibilidad de que sea considerado como el caviar del futuro.
El especialista señaló además que los países en desarrollo consumirán el «doble» de carne que las naciones más ricas, donde, a su juicio, ya se nota, como por ejemplo en Estados Unidos, el descenso de la ingesta de bife que «dejó de ser el plato principal».
El especialista apostó además por impulsar programas de ayudas para los 700 millones de personas que «sobreviven» de la ganadería en el mundo y facilitar su acceso a los avances científicos, la financiación y los mercados.
Unas ayudas que, a su juicio, deben destinarse a los ganaderos más pobres, en su mayoría en Asia y África, y estar relacionadas con la reducción de la contaminación que producen sus actividades.
La conferencia del responsable de la FAO estuvo precedida por la de Bryan Weech, director de ganadería de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza-World Wildlife Found (WWF), quién alertó sobre los efectos que comportará la escasez de agua en el precio de la carne de vacuno.
Weech aseguró que el precio de la carne «no cubre» el costo del agua utilizada en el mantenimiento y cuidado de los animales, por lo que la industria «no recupera» sus inversiones.
En este sentido, el dirigente ambientalista abogó por «producir más con menos» e implantar mejoras genéticas y tecnológicas en la producción ganadera, así como por flexibilizar la legislación sobre la propiedad de los terrenos.
El eje del Congreso Mundial de la Carne, en el que participaron un millar de expertos internacionales, fue la adopción de prácticas sustentables para preservar el medio ambiente y aumentar la producción para atender el crecimiento de la demanda alimenticia en los próximos 40 años.
FUENTE: El Mundo Digital (14/09/2010) Autor: María Sánchez Monge
La revista The Journal of Neuroscience publicará próximamente los resultados de un estudio muy revelador. Un equipo de investigadores estadounidenses encabezado por Eric Stice, del Departamento de Psicología de la Universidad de Texas (Estados Unidos), llevó a cabo un experimento con 26 mujeres obesas o con sobrepeso. Durante un periodo de seis meses se les ofrecieron dos tipos de batidos: sabrosos y calóricos o insípidos y sin calorías.
La técnica de imagen conocida como resonancia magnética funcional mostró que las féminas que ingirieron mayores cantidades de la bebida potente y ganaron más peso eran aquellas cuyos cerebros mostraban una menor activación de la zona asociada a las comidas palatables (gratas al paladar).
Esta aparente paradoja tiene su explicación. «Se trata de un mecanismo muy similar al de las drogas», explica Francisco Pérez Jiménez, jefe de grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. «La hipótesis es que el ser humano, cuando come, recibe una compensación, ya que los alimentos le causan placer», expone el endocrinólogo. En este contexto, «las personas a las que el alimento les produce menos satisfacción suelen coger más peso porque tienden a consumir más para conseguir esa gratificación», agrega.
Con todo, los expertos creen que no se puede hablar de adicción en los mismos términos que cuando nos referimos a las drogas. «Hay muchos puntos en común, pero también algunas diferencias», subraya Rafael Maldonado, catedrático de Farmacología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
Entre los aspectos semejantes destacan los síntomas, ya que, según este experto en neurofarmacología, «se puede llegar a la pérdida completa del control tanto en la búsqueda de comida basura como de drogas». Estudios con animales muestran que éstos siguen atiborrándose de forma continua incluso cuando se les castiga cada vez que lo hacen con una descarga eléctrica.
Desde el punto de vista neurológico también hay coincidencias. Las sustancias de abuso y los platos con una alta palatabilidad producen efectos parecidos en el cerebro. Concretamente, actúan sobre neurotransmisores (compuestos que transmiten los impulsos nerviosos) como la dopamina.
En cuanto a las diferencias, Maldonado apunta, en primer lugar, la propia naturaleza de las sustancias: «La comida es necesaria para la supervivencia; la droga, no». Por eso, la activación de los circuitos de recompensa que produce un estímulo natural no puede ser totalmente equivalente al que genera un compuesto que no nos resulta imprescindible.
Por otra parte, varía el patrón de consumo. Según el farmacólogo, muchas personas toman drogas, pero sólo unas cuantas (en torno a una de cada siete de ellas) se enganchan. El abuso de la comida de alta palatabilidad, a la que todos estamos expuestos, afecta, como mucho, a uno de cada 30 sujetos.
Si se prefiere, se pueden añadir otros ingredientes, como las verduras, pero siempre se preparan en forma de bolas pequeñas. Así es posible comerlos como plato único, solos, o con salsa. De ambas formas resultan muy apetitosos.
Su elaboración en el hogar es sencilla. La masa de los GNOCCHI se cuece con mantequilla u otro tipo de grasa, a la que se agregan diferentes alimentos. Se pueden rellenar con carne, verduras o quesos, de modo similar a los raviolis. Si se prefiere, los GNOCCHI se consumen con una salsa de tomate condimentada con pimienta, romero y otras hierbas aromáticas. Antes de servirlos, se espolvorean con queso parmesano rallado.
El valor calórico de los platos elaborados con GNOCCHI depende de la salsa con la que se ingieran, por lo que conviene elegir de forma adecuada entre las diferentes opciones: salsa boloñesa, de ciruelas o de champiñones.
Los GNOCCHI se pueden preparar de diferentes maneras. La más habitual es con salsa boloñesa. Esta sencilla receta requiere colocar en una sartén al fuego salsa de tomate con tomates picados en brunoise, que se agregan a continuación. Cuando empiecen a asarse, se añade la carne y se mezcla todo hasta que cueza.
Los GNOCCHI se cocinan en abundante agua en ebullición, con sal suficiente para dar sabor
Antes de que la salsa boloñesa esté cocinada, se comienzan a verter los GNOCCHI en abundante agua en ebullición, que debe tener sal suficiente para dar sabor. Una prueba de que están listos para su consumo es el hecho de que suben a la superficie del agua, es decir, comienzan a flotar.
Cuando están cocidos, se escurren, se vierten en un plato y se agrega la salsa boloñesa. Otras posibles recetas que se pueden preparar son los GNOCCHI de sémola con crema de nata, bacon y champiñones o los GNOCCHI de espinacas.
Siempre que hablamos de COMIDA RAPIDA, nos vienen a la cabeza imágenes de hamburguesas, montañas de patatas fritas y slogans de grandes multinacionales yankies. Pero y si en vez de esto, ¿pudiéramos deleitarnos con hamburguesas de carne ecológica certificada, ensaladas de tofu y postres de soja?
En teoría, la comida ecológica podría llevar la misma grasa que la que no lo es, porque lo que la diferencia en un principio es que los ingredientes que lleva proceden de la agricultura y ganadería ecológica. Pero normalmente, lo ecológico, es más que eso, es un estilo de vida.
Los alimentos ecológicos, suelen tener menos grasas que los que no lo son, además suelen tener una mayor proporción de ingredientes procedentes de las verduras, ya que en muchas ocasiones sustituyen las carnes por derivados de la soja.
En Alemania hace un par de años ya abrieron un restaurante de COMIDA RAPIDA ecológica, Nat, pero es que Alemania es el primer país de Europa en consumo de alimentos orgánicos.
Parece mentira lo que son los estereotipos…A Alemania la asociamos con salchichas frankfurt y cervezas, cuando es mucho más que eso, los alemanes se preocupan más por la alimentación de lo que los españoles lo hacemos actualmente.
A España se le colgó el cartel de “dieta mediterránea”, y de mediterránea tiene cada vez menos, ya que como se refleja en estudios del INE, el sobrepeso y la obesidad están aumentando en nuestro país.
En España todavía no hay ninguna cadena de COMIDA RAPIDA en la que la mayoría de los ingredientes sean ecológicos. Podemos encontrar algunas hamburgueserías en las que la carne procede de la ecoganadería, pero tampoco es lo habitual. Pero ¿por qué? ¿Por qué en nuestro país no se ve como un nicho de negocio?
Algunas pautas antes de empezar a trabajar ayudarán a que la celebración con un gran MENU sea exitosa:
• Planificar la cantidad de alimentos necesaria. • Conocer sus puntos débiles y cómo crecen las bacterias en ellos. • Mantener una adecuada higiene personal. • Evitar la contaminación cruzada. • Tener en cuenta parámetros como el tiempo y las temperaturas. • Almacenar de forma correcta las sobras de los alimentos.
La planificación de la comida para el MENU que se servirá y el momento de la compra son dos aspectos fundamentales. Elaborar una lista con todos los alimentos necesarios y las cantidades calculadas simplificará la tarea de hacer la compra. También es fundamental prever la cantidad de comida para el MENU que se preparará y comprobar que se dispone de los electrodomésticos necesarios para cocinarlos (horno o microondas) y para mantenerlos refrigerados y congelados. En el momento de la compra, deben adquirirse en último lugar los alimentos que requieren refrigeración, que se trasladarán en bolsas isotérmicas para mantener la temperatura adecuada hasta llegar al domicilio.
En el carro de la compra no se mezclarán carnes, pescados o mariscos crudos con otros alimentos y se rechazarán productos cuyo envase tenga golpes, esté oxidado o roto. El transporte de la compra a casa debe hacerse con la mayor brevedad posible para que no se rompa la cadena de frío. Los alimentos que se tengan que refrigerar se ordenarán en el frigorífico de manera que el aire circule entre ellos.
En toda preparación debe tenerse en cuenta la antelación y no exceder los tiempos mínimos considerados seguros. Es preferible que transcurra poco tiempo entre la elaboración de la comida y el momento de servirla, ya que se reduce el riesgo de propagación de patógenos.
Trucos como cortar el alimento en pedazos, cubrirlo con una tapa para microondas o revolverlo mientras se cocina, garantizan una completa cocción en este electrodoméstico. Por otra parte, si se utilizan tablas de cortar, deben lavarse bien o no usarlas en caso de que estén desgastadas o tengan grietas difíciles de limpiar. Así se minimiza de manera sustancial el riesgo de las temidas contaminaciones cruzadas. Si algunos alimentos se trasladan de una casa a otra, deben guardarse en envases preparados para ello, que mantengan la refrigeración o la temperatura más alta, según sea el caso.
Los últimos pasos del MENU
Si los alimentos como huevos, carne o aves, durante la sobremesa, se han expuesto a temperatura ambiente durante más de dos horas, deben descartarse porque el riesgo de que hayan proliferado patógenos es elevado.
Otras preparaciones como galletas, pan o frutas enteras pueden conservarse en el refrigerador o en la despensa en envases adecuados. La refrigeración se hará en recipientes poco profundos. Los huevos duros pueden mantenerse una semana en el refrigerador; la mayonesa comercial, tras su apertura, se mantiene unos dos meses; y las ensaladas con huevos, pollo, jamón o atún, de tres a cinco días.
Cuando se celebra una gran fiesta en casa, es posible disponer de un MENU adecuado sin necesidad de ponerse el delantal. Las empresas de catering preparan comidas listas para consumir.
Son servicios pensados para un grupo numeroso de comensales y, por tanto, disponen de las herramientas (utensilios, envases herméticos que conservan el calor o la refrigeración…) que garantizan un servicio de calidad. Dotadas de personal formado, como son los manipuladores de alimentos, son una opción segura si se mantienen las medidas de manipulación óptimas, no sólo en la empresa, sino una vez que los productos han llegado a casa.
En algunos casos, el riesgo surge en el camino y cuando los alimentos han llegado al destino. El tiempo que transcurre hasta que se consume la comida debe reducirse lo máximo posible. Es recomendable ayudarse de un termómetro para comprobar que se mantiene a la temperatura adecuada. Además, las empresas están obligadas a guardar una muestra de los alimentos que sirven para analizarlos en caso de que se detecte una intoxicación alimentaria.
El uso de flores en la gastronomía no es nuevo, a pesar de que en España es una práctica poco generalizada frente a países como México, Francia o Perú. Enfrentarse a este consumo con seguridad requiere tener en cuenta que no todas las flores son comestibles y que es importante conocer de dónde proceden
Las de floristerías y jardines se cultivan con gran cantidad de pesticidas para que se conserven más tiempo con buen color y aspecto, por lo que son tóxicas para el consumo. Sólo se pueden ingerir flores cultivadas de forma ecológica. Además, este «alimento», como los insectos, aún debe hacer frente a un vacío legal que impide su comercialización.
Fuente: consumer (24 de febrero de 2010) Por MARTA CHAVARRÍAS
Las posibilidades de las flores en la cocina son diversas: como acompañamiento en ensaladas o postres, rebozadas o para elaborar salsas o mermeladas. Pero de nada sirve preparar platos de esta naturaleza si antes no se siguen unas medidas para evitar riesgos de intoxicaciones. Por un lado, las flores deben carecer de fertilizantes o plaguicidas, es decir, para comerlas deben cultivarse de forma ecológica. Por otro lado, no todas las partes son comestibles.
Se ingieren los pétalos, pero no los estambres y los pistilos. La lista de flores aptas para el consumo humano es extensa. Entre las más apreciadas y utilizadas destacan, además de la coliflor o el brócoli, la flor de menta, las begonias o los claveles. El comercio de estas últimas, sin embargo, ha chocado con el reglamento europeo que regula la comercialización de nuevos alimentos.
¿Nuevo alimento?
La normativa alimentaria española no incluye las flores como productos que puedan destinarse al consumo humano. Por tanto, no formarían parte de la categoría de nuevos alimentos. Para hacerlo, antes deben contar con informes científicos que demuestren que se han utilizado de manera generalizada en la Unión Europea como alimento o ingrediente sin ningún riesgo para la salud humana desde mayo de 1997. Así lo obliga la normativa comunitaria sobre nuevos alimentos.
El comercio de flores como alimento se enfrenta a un vacío legal que impide su salida al mercado
En el caso de las flores, este procedimiento se inicia en el ámbito estatal. De aprobarse, pasaría a la Unión Europea que, si valora de forma positiva el comercio, lo publicaría en su boletín. Es un proceso muy costoso para los productores, que en España son muy pocos y para quienes los costes de esta agricultura serían inviables.
A pesar de tener una importante demanda en Madrid, Valencia, Andalucía, País Vasco y, sobre todo, en Cataluña, resulta complicado acreditar la seguridad de un alimento que se ha cultivado desde hace muchos años y cuyo uso ha servido, desde tiempos históricos, para aromatizar, aderezar o condimentar numerosos platos. La venta en mercados de flores en bandejas no está autorizada porque un vacío legal no las considera como alimentos. La legislación establece que un alimento es «toda sustancia o producto que las personas ingieren». Las flores deberían cumplir las normas que garantizan su inocuidad, salud y producción, almacenaje y envasado en condiciones sanitarias adecuadas.
Un proyecto hortofrutícola
La falta de normativa sobre flores comestibles obliga a recurrir a la que regula la horticultura comestible general y la producción ecológica, en particular.
Parámetros como la turgencia de las flores, su aroma y color son tres de los indicadores de calidad, determinados por la técnica de cultivo, el momento de recolección y la manipulación tras la cosecha. Mantenerlas en buen estado hasta su consumo es fundamental y un reto para los productores. Para ello, utilizan pequeños envases de plástico rígido que las protegen de todos los procesos de manipulación, desde que se recogen hasta que llegan al consumidor. A temperaturas de 4ºC, pueden conservarse unos siete días.
En una investigación llevada a cabo en 2003, expertos israelíes lograron desarrollar flores comestibles de rosas y claveles con un valor nutricional similar al de la lechuga. La elección de estas flores se debió a la facilidad de cultivo, así como a su consumo más generalizado. Uno de los retos planteados entonces por los investigadores fue la mejora del gusto de los pétalos, ya que en algunos casos es muy amargo, por lo que se empezó a trabajar con técnicas biotecnológicas.
La combinación perfecta
De las claves del éxito de la gastronomía floral radica en encontrar el equilibrio entre el plato principal y las flores.
Las begonias combinan bien con ensaladas, ya que su sabor a limón refuerza el del vinagre; la caléndula, cuyo uso es muy generalizado en Grecia e India, acompaña a caldos y bebidas; los pensamientos tienen un sabor que recuerda a los guisantes; los claveles, más que sabor, desprenden aroma y son adecuados para macedonias de frutas y quesos suaves; los pétalos de rosa sirven tanto para helados, como zumos, salsas y ensaladas vegetales; la lavanda, en cambio, se utiliza sobre todo en platos de carne como el conejo o pollo.
EN EL PLATO CON SEGURIDAD
Aunque el abanico de flores es amplio, con todas deben tenerse en cuenta ciertas pautas mínimas de seguridad para evitar intoxicaciones. Como las setas, algunas flores son comestibles y otras tóxicas.
La prevención es clave.
• Rechazar las tóxicas, como azafrán de otoño, azalea, hiedra inglesa, flor del tabaco, glicina, dedalera, iris, lantana, aconitum, adelfa, arveja dulce o el lirio.
• No ingerir flores que proceden de floristerías, ya que se han cultivado con aditivos y plaguicidas.
• Lavarlas en agua fresca sin frotar, para no estropear los pétalos.
• Después de lavar, escurrir con delicadeza y secar con un papel de cocina.
• Eliminar los pistilos y estambres para evitar un gusto amargo.
• Conservarlas en el refrigerador, donde algunas se mantienen hasta una semana.
INSECTOS
Como las flores, durante unos meses, los insectos también han formado parte de la oferta de productos a la venta en el mercado de La Boqueria, en Barcelona. Sin embargo, no se dispone de una normativa estatal y europea que regule su comercialización y, por tanto, se han retirado debido a este vacío legal.
Si no se consideran alimentos, ¿cómo deben tratarse entonces? El consumo plantea dudas sobre su toxicidad, posibles reacciones alérgicas, el modo en el que deben cocinarse o la condición de comestibles.
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