Los científicos destacan la relación entre desarrollo urbano y aceleración de la producción de basura. Un residente urbano puede generar hasta cuatro veces más basura que un habitante rural. En 1900, el mundo tenía 220 millones de personas en ciudades, que producían menos de 300.000 toneladas de basura diaria. En 2000, los 2.900 millones de residentes urbanos generaban más de tres millones de toneladas. Hacia 2025, esta última cifra se duplicará, una cantidad suficiente «para hacer una fila india de camiones de basura de 5.000 kilómetros de largo cada día». Esta caravana de residuos podría salir de Madrid, atravesar toda Europa, pasar por Moscú y llegar a Helsinki.
Los autores del informe, en otro estudio elaborado para el Banco Mundial sobre la gestión de los RSU en el mundo, estiman que en la actualidad los 3.000 millones de urbanitas generan 1,20 kilos de basuras por persona al día (1.300 millones de toneladas anuales). Hacia 2025, cerca de 4.300 millones de ciudadanos producirán 1,42 kilos por persona y día (2.200 millones de toneladas anuales).
La zona este de Asia es, en la actualidad, la región del mundo con el crecimiento más rápido de producción de basura, una marca que es probable que consiga India en 2025 y el África subsahariana en 2050.
En cuanto a España, señala Hoornweg, se encuentra en la media de Europa en cuanto a generación de RSU.
Sin acciones «drásticas», el problema de la basura urbana no se reducirá, aseguran los autores del estudio. Para ello, ofrecen varios consejos:
• Marcar de forma local el objetivo «basura cero». Ciudades como San Francisco en California (EE.UU.), que ha logrado altas tasas de reutilización y reciclaje, o como Kawasaki (Japón), que ha mejorado sus procesos industriales para evitar 565.000 toneladas de basura potencial por año, son algunos buenos ejemplos.
• Aumentar las tarifas de gestión de los residuos. En Norteamérica y Europa se ha visto que cuando las tarifas aumentan, la generación de basuras decrece.
• Concienciar a la gente para que no despilfarre cuando su nivel adquisitivo aumenta, y gaste más en actividades que requieren menos recursos.
• Aplicación del ecodiseño. El diseño industrial y los sistemas industriales se deberían concebir para conservar los materiales y no derrocharlos.
Fuente: La Gran Época (16/01/13) Por Anastasia Gubin
“Hasta la fecha los rociados químicos de paraquat, maneb y ziram se han vinculado al aumento de la enfermedad, no sólo entre los trabajadores del campo, sino en las personas que simplemente vivían o trabajaban cerca de los campos por las posibles partículas inhaladas”, comunicó, Jeff Bronstein, autor principal del estudio y profesor de neurología de la UCLA.
El pesticida benomil impide a una enzima llamada ALDH (aldehído deshidrogenasa), realizar su trabajo de mantener en límites bajos al compuesto DOPAL, que se produce en el cerebro. Cuando el ALDH no es capaz de controlar las cantidades de DOPAL en el cuerpo del ser humano, este se acumula y daña a las neuronas, aumentando el riesgo de un individuo para desarrollar Parkinson.
Otro autor del estudio, el doctor Arthur G. Fitzmaurice explica que solo un mínimo de casos podría eventualmente ser atribuido a alguna variación genética.
«La comprensión de los mecanismos pertinentes – en particular el que provoca la pérdida selectiva de neuronas dopaminérgicas (relacionadas al DOPAL), pueden proporcionar pistas importantes para explicar cómo se desarrolla la enfermedad”, agregó el especialista.
Los efectos del benomil en el Parkinson muestran que su toxicidad es a largo plazo, incluso después de una década. Para demostrar esto los científicos determinaron si la exposición en modelos experimentales podría duplicar algunas de las características patológicas de la enfermedad.
En los cultivos celulares se encontró que el benomil destruyó específicamente a las neuronas dopaminérgicas, es decir, relacionadas con el DOPAL.
En otras pruebas desarrolladas en los peces cebra de agua dulce, se observó a través de sus tejidos transparentes, que solo perdió neuronas dopaminérgicas y las demás neuronas no fueron afectadas. Este pez es frecuentemente usado en investigaciones pues al ser transparente es fácil observar el color de los indicadores sanguíneos.
«Hemos observado que en animales y cultivos celulares, los pesticidas agrícolas desencadenan un proceso neurodegenerativo que provoca el Parkinson», concluye el Dr. Bronstein, director del Programa de Trastornos del Movimiento UCLA.
¿Se podrían cumplir ambas condiciones con los olores, de manera que se obtenga un olor blanco?
Hasta ahora, esa pregunta no había sido respondida, debido en parte a dificultades técnicas tales como hacer que las intensidades de todos los aromas fueran idénticas.
Fuente: weizmann (31 diciembre 2012)
El equipo de Tali Weiss y Kobi Snitz, ambos en el grupo del profesor Noam Sobel, del Departamento de Neurobiología en el Instituto Weizmann de Ciencia, en Israel, decidió aceptar el reto. A tal fin, se comenzó por trabajar con 86 aromas puros diferentes (cada uno compuesto por un solo tipo de molécula de olor) que abarcaban el «mapa de olor» completo. El primer paso fue diluirlos para obtener intensidades similares, y luego se procedió a crear mezclas. Cada mezcla contenía diferentes olores de diferentes partes del mapa de olor. Luego, estas mezclas fueron presentadas por pares a voluntarios, a quienes se les pidió que compararan las dos mezclas de aromas.
Luego, los investigadores crearon una serie de tales mezclas de aromas, a las que les dieron un nombre sin significado específico: Laurax. Después de que los sujetos fueron expuestos a una de las mezclas Laurax y se acostumbraron a su olor, se les expuso a nuevas mezclas que no habían olido todavía. Los sujetos dijeron que algunas de estas nuevas mezclas también eran «Laurax», pero sólo si contenían 30 ó más aromas y estos abarcaban la gama de olores posibles. En cambio, las mezclas hechas con 20 ó menos olores no fueron identificadas como Laurax. En otras palabras, Laurax era un olor blanco.
En un experimento de seguimiento, los voluntarios describieron al Laurax como un olor neutro, es decir que no les parecía agradable, pero tampoco desagradable.
Miembros de la Estación de Investigación Jaume Ferrer, que gestionan el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y el Gobierno de Islas Baleares, junto con investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC), han estudiado aspectos de la ecología, la biogeografía y los efectos de la contaminación sobre las algas pardas del género Cystoseira. Los resultados de estos estudios se han publicado mediante artículos en diferentes revistas científicas internacionales. Los tres trabajos se han centrado en otras tantas especies del género Cystoseira, endémicas del Mediterráneo: C. crinita, C. barbata y C. spinosa v. tenuior.
Los científicos evidencian por primera vez, mediante un experimento de campo, los efectos negativos de la contaminación, especialmente por metales pesados, sobre la supervivencia y el crecimiento de diversas especies de Cystoseira. Además, se ha observado que la capacidad de recuperación de estas especies es muy lenta en zonas donde la calidad del agua haya mejorado y requiere de la aplicación de medidas de gestión, como el transplante de adultos o la dispersión de propágulos fértiles.
Otro de los estudios se centró en estimar la producción de las comunidades dominadas por Cystoseira crinita, que resultaron ser comparables con los sistemas marinos más productivos, como las praderas de Posidonia oceanica. Con estos resultados, obtenidos tras monitorear los cambios en la composición y estructura de las comunidades de Cystoseira en la Reserva Marina del Norte de Menorca, se ha podido confirmar el importante papel estructurador que tienen estas especies sobre el resto de organismos del ecosistema. “El buen estado ecológico de esta isla, junto con una geomorfología adecuada -sobre todo en la costa norte- favorecen la diversidad y el buen estado de estas poblaciones”, comenta Marta Sales, primera autora de estos trabajos.
El tercero de los trabajos se dedica al estudio de las variaciones biogeográficas de las comunidades de C. crinita a lo largo del Mediterráneo, desde España hasta Turquía. Los patrones biogeográficos clásicos, que describen una barrera principal en Sicilia que divide la cuenca occidental y la oriental, y un gradiente de disminución de la biodiversidad hacia el Este, se observan, aunque con excepciones, para Cystoseira. Se detectó una correlación positiva entre la riqueza de especies del ecosistema y la latitud, mientras que no se detectó ninguna correlación con la longitud, lo que podría significar que la temperatura tenga más importancia que la cercanía al Atlántico a la hora de estructurarse la riqueza de especies de estos hábitats.
El género Cystoseira se encuentra en el Mediterráneo y en el Atlántico noreste. Existen unas 50 especies, de las cuales 30 viven en el Mediterráneo y la mayor parte de ellas son endémicas de este mar. El género Cystoseira es uno de los más importantes ecológicamente en el Mar Mediterráneo, debido a su papel estructurador de hábitats y ecosistemas. Estas algas tienen un gran porte y crecimiento vertical, que conlleva una elevada compartimentación del espacio, creando nuevos microhábitats que favorecen la presencia de gran cantidad de especies de algas e invertebrados, aumentando la biodiversidad.
Las algas del género Cystoseira, además, son muy sensibles a la contaminación y otros impactos humanos y actualmente están en declive en numerosos lugares del Mediterráneo. Es por ello que todas las especies de este género, salvo Cystoseira compressa v. compressa, están incluidas en el Anexo II del Convenio de Barcelona. Además, han sido recientemente incluidas en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
El colectivo INFANTIL es un sector especialmente vulnerable a los efectos ambientales. El organismo del grupo INFANTIL todavía se encuentra en fase de desarrollo y sus sistemas tanto fisiológicos como metabólicos, son extremadamente sensibles a todos los contaminantes presentes en la vida, tanto en el agua, como en el aire o en los propios alimentos. Este tipo de riesgo ambiental al colectivo INFANTIL, aparece en una fase tan temprana como es la formación del feto, en el interior de la madre.
Como vemos, las distintas situaciones de peligro en la salud ambiental INFANTIL, se repiten constantemente. Y es que el sistema tecnológico y capitalista en el que vivimos, no nos lo pone muy fácil para evitarlas. Aún y así, sí que es posible es reducir los riesgos teniendo en cuenta algunos conceptos y sobre todo, siendo muy conscientes de que están ahí.
Para explicar el impacto del medio ambiente en la salud del grupo INFANTIL, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2004 el primer “Atlas sobre salud INFANTIL y medio ambiente”. La obra expone un conjunto de datos sobre los efectos de los riesgos ambientales en la salud de los niños que, observados globalmente, ofrecen una imagen muy clarificadora de los peligros que afrontamos todos, niños y adultos, así como las razones por las cuales cada año mueren más de tres millones de menores de cinco años, en todo el mundo.
En 2009 la misma Organización, desarrolló otra investigación al respecto y entre sus conclusiones publicó que aproximadamente un tercio de los nueve millones de defunciones del colectivo INFANTIL en menores de cinco años que se producen cada año, se debe a causas y enfermedades relacionadas con el medio ambiente. Los factores de riesgo ambiental suelen estar relacionados con condiciones económicas y sociales adversas, tales como los conflictos armados, la pobreza y la malnutrición.
Está claro que para hablar de salud ambiental INFANTIL, un factor determinante de la misma es el lugar en el que nacemos- vivimos, así como el acceso a los recursos económicos con los que cuenta nuestra familia. En este sentido, la OMS distingue entre riesgos tradicionales, los directamente relacionados con la pobreza y el desarrollo insuficiente; y los riesgos modernos, aquellos que se dan en las poblaciones económica y tecnológicamente más desarrolladas:
2. Riesgos modernos peligros al colectivo INFANTIL :
– Acumulación de residuos sólidos peligrosos;
– Contaminación urbana del aire por emisiones de industrias y vehículos;
– Contaminación de recursos hídricos por las industrias, la agricultura y los desagües de centros urbanos;
– Uso indebido de sustancias químicas o radioactivas vinculadas a nuevas tecnologías para la agricultura y la industria;
– Accidentes de tráfico;
– Enfermedades infecciosas emergentes o reemergentes;
– Cambios climáticos y atmosféricos, y el efecto invernadero;
– Violencia y efectos psicosociales del medio ambiente urbano;
– Tabaquismo y drogadicción.
Una particularidad de los denominados riesgos modernos, es que normalmente manifiestan sus efectos nocivos tras un largo periodo desde el momento de la exposición. Por ejemplo, algunas sustancias presentes en los plaguicidas pueden causar cáncer, pero éstas no dejan ver sus síntomas hasta pasados varios años, y aun así, pueden pasar décadas hasta que aparezca, si aparece, un tumor de tamaño apreciable. Endefinitiva gran peligro al colectivo INFANTIL
Entre los riesgos modernos,para el colectivo INFANTIL, debemos prestar especial atención a:
– Los plaguicidas. Los niños absorben proporcionalmente mayores cantidades de ese tipo de sustancias debido a la mayor ingesta de frutas y vegetales contaminados relativos a su peso corporal. Los disruptores endocrinos que se pueden encontrar en los pesticidas y en los productos sintéticos entre otros, afectan al equilibrio hormonal por lo que las manifestaciones pueden no aparecer hasta la madurez del individuo. Los niños, además, pueden manifestar reacciones alérgicas a sustancias químicas tóxicas, así como hiperactividad como consecuencia de colorantes u otras sustancias añadidas a los alimentos.
– Los hogares donde la preparación de alimentos se hace utilizando combustibles biológicos tienen para los pequeños el riesgo adicional de la contaminación del aire interior.
– El aumento MUNDO INFANTIL del número de niños que presentan problemas respiratorios, asmas y alergias es debido principalmente a la contaminación del ambiente. Según un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad del Sur de California, contaminación y padres estresados aumentan significativamente el riesgo de asma INFANTIL. Y es que la contaminación atmosférica puede promover respuestas inflamatorias en las vías respiratorias del pulmón.
– Los compuestos organoclorados, cuya principal vía de ingestión es la dieta, el aire y el agua de consumo, se asocian al crecimiento y el desarrollo motor y al posterior desarrollo cognitivo.
– La mayoría de compuestos químicos provoca problemas cutáneos y conjuntivitis oculares si no se protegen frente a su exposición. La contaminación atmosférica también produce reacciones muy graves en la piel, entre las que se pueden diferenciar la dermatitis irritante, la dermatitis alérgica por contacto y la dermatitis fotosensible. Asimismo, la reducción de la capa de ozono sobre el Ártico, en el hemisferio norte, facilita que llegue a la superficie de la tierra una mayor cantidad de radiación ultravioleta, aumentando la incidencia del cáncer de piel.
– Otro peligro ambiental es el plomo, cuyas partículas, cuando están suspendidas en el aire, pueden ser absorbidas en la sangre y aun en concentraciones relativamente bajas suelen tener un efecto negativo en el desarrollo mental de los niños y en su crecimiento. Los países industrializados han disminuido drásticamente o eliminado el consumo de gasolina con plomo, lo que se ha reflejado claramente en los niveles de plomo en la sangre de la población en general. Muchos países en desarrollo, por el contrario, todavía continúan usando gasolina con este aditivo.
Las condiciones mínimas requeridas para que exista un medio ambiente saludable, son tres: contar con un aire limpio, tener acceso al agua potable en cantidades suficientes y convivir en un ecosistema global adecuado para los seres humanos.
En general las ciudades que cuentan con una especial intensidad de tráfico de vehículos, están densamente urbanizadas y poseen industrias en sus inmediaciones, son las que presentan unos niveles más altos de contaminantes para la salud. Para paliar dichos efectos, ya estamos en condiciones mínimas para dirigirnos hacia la eficiencia energética, así como disminuir el consumo de combustibles fósiles y aumentar el uso de energías renovables.
Para alcanzar este objetivo es necesario que no dejemos toda la responsabilidad a las instancias decisorias a nivel internacional, regional y nacional, también es importante que las organizaciones no gubernamentales, las comunidades y las familias tomen conciencia de los principales riesgos ambientales, se aúnen esfuerzos para evitarlos y se pongan en marcha nuevas medidas preventivas. Pero nada de esto funcionará si no empezamos por nosotros mismos, es decir, tomando conciencia individual de la importancia del cambio. Debemos servir como ejemplo al sector infantil de cómo protegernos, evitar y enfrentarnos a los riesgos ambientales con los que convivimos a diario, así como disminuir su presencia en nuestro entorno, siempre y cuando esté dentro de nuestras posibilidades.
FUENTE | La Razón digit@l (10/04/2012) Autor: Pilar González
Asimismo son objeto de investigaciones encaminadas a utilizarlas como grandes sumideros de dióxido de carbono o CO2, ese gas que tan mala fama tiene por sus efectos devastadores sobre el clima, pero que a las algas les encanta, porque lo necesitan para crecer y multiplicarse.
En entrevista a Efeverde, el biólogo y profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Ricardo J.Haoroun, también ha señalado que la NASA está investigando con ellas para su aplicación dentro de las naves espaciales, porque producen oxígeno cuando realizan la fotosíntesis.
Según este investigador, el fitoplancton marino produce aproximadamente el 50 por ciento del oxígeno atmosférico. Pero entre las aplicaciones con mayor proyección de futuro destaca la producción de biocombustible.
Se trata de una fuente de producción energética no contaminante e inagotable, pero de momento, el coste para obtener biocombustible de las algas es alto, aunque los investigadores estiman que en 10 o 15 años este problema podría estar solventado.
Así se puso de manifiesto en un jornadas que sobre algas organizaron recientemente en Madrid la Fundación Observatorio Español de Acuicultura (Fundación OESA) y la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).
En estas jornadas, los expertos explicaron que las variedades de algas mejor adaptadas para la producción de biodiesel son las algas verdes unicelulares, y de una hectárea de microalgas se podrían llegar a extraer hasta 100.000 litros de biodiesel al año.
Ahora se trata de lograr un cultivo de algas para obtener biodiesel a escala industrial. España está entre los países que se encuentran en esta carrera.
Además y en comparación con otras materias primas, las algas tienen un enorme potencial como fuente de alto rendimiento de biodiésel, etanol y combustible de aviación, sin competir con el suministro de alimentos u otros cultivos.
Entre los líderes de producción de algas destacan los países de Asia oriental y sudoriental.
Según la Fundación OESA, España registró una producción de cerca de 1,3 toneladas de plantas acuáticas en 2010.
Hay investigadores que calculan que en 2020 se producirán a nivel mundial 150.000 millones de litros de biocombustibles de todo tipo frente a los 100.000 millones de litros de la actualidad.
Fuente: www.xatakaciencia.com (20 de diciembre de 2011) Por Sergio Parra
Por ejemplo, el buscador Google no genera una cantidad de dióxido de carbono tal y como lo haría una biblioteca de semejante tamaño. Pero lo hace. Y más de lo que imagináis. Una simple búsqueda en el buscador genera unos 7 gramos de dióxido de carbono. Para que os hagáis una idea de la cifra, hervir una tetera produce unos 15 gramos. Y es que Google funciona mediante electricidad, y la electricidad es real.
La electricidad se genera principalmente mediante la combustión de combustibles fósiles como carbón, petróleo o gas. Una simple búsqueda en Google contribuye en el cambio climático del planeta. El mundo digital acarrea unos costes directos e indirectos que aún se están calculando. Google, por supuesto, ha replicado con datos que evidencian que su consumo es menor que el anteriormente dicho, que fue publicado por un doctor en Física de la Universidad de Harvard, Alex Wissner-Gross.
Como también pone en duda otro rumor que corre por ahí que advierte que si el fondo del buscador fuese en negro en vez del actual blanco, se ahorrarían miles de euros al año. La teoría no es consistente, pues se basa en cálculos de consumo energético de pantallas CTR, las de tubo de toda la vida. Hoy en día, sin embargo, el 75 % de los consumidores ya usan pantallas planas TFT, que no diferencian su rango de consumo por el color de los fondos.
Las tecnologías de la información (TIC) son responsables del 2% de las emisiones que contribuyen al efecto invernadero. Ahora, una agencia francesa ha realizado un estudio sobre el impacto ambiental de tres usos básicos de Internet y las nuevas tecnologías: los correos electrónicos, las búsquedas y la transmisión de documentos por USB y ha constatado que la contaminación podría ser incluso mayor. Según el informe, “reducir un 10% el envío de correos en una empresa de 100 trabajadores supone un ahorro de una tonelada de CO2 al año”.
El estudio también ha calculado el efecto de la lectura de un documento de 200 páginas transferido mediante un dispositivo USB de 512 megabytes. Si se calcula el tiempo de lectura de cada página en tres minutos y que cien personas leerán el documento completo, las emisiones relacionadas con la transmisión de dicho documento suponen el equivalente a 80 kilogramos de CO2.
Una persona influye en la ecología. Pero una persona virtual, una maraña de bits, como son los avatares del mundo paralelo de Second Life, consume tanta electricidad como el ciudadano brasileño medio, según el artículo de Tyler PaceDigital life identity crisis: tales of security and sustainability.
Para que los mundos virtuales existan primero hay que construir ordenadores, y eso también supone mucha contaminación. Un reciente estudio demuestra que fabricar un chip es cientos de veces más contaminante que producir un coche: para elaborar un microprocesador se requieren 32 litros de agua, 1,6 kilos de combustibles derivados del petróleo, 700 gramos de carbono y otros gases y 72 gramos de diversas sustancias químicas, según un estudio del el Instituto económico INSEAD (the European Institute of Business Administration), la Universidad United Nations de Tokio y la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, del que se hizo eco Science. No sólo estas sustancias son muy contaminantes, además, la relación entre la cantidad de materiales y el microchip terminado (que pesa dos gramos) es muy alta, 1:630. En el caso de un coche esta relación es de 1:2. Grandes cantidades de elementos tóxicos para algo minúsculo.
De toda la electricidad que consume un ordenador a lo largo de su vida (considerando que son unos 3 años), el 83% se utilizó en el proceso de producción y el 17% restante es la electricidad que consume en su uso diario.
La producción de los residuos electrónicos crece tres veces más rápido que la media de los residuos urbanos.
Concretamente, el volumen de chatarra informática crece entre el 16% y el 28% cada cinco años. En el 2005 la basura electrónica ya representa casi el 5% de todos los residuos de la Union Europea. Sólo reciclar los ordenadores que se amontonan hoy en los vertederos europeos llevaría unos 10 años. Actualmente, los PCs obsoletos en EEUU ocupan 5’7 millones de metros cúbicos (equivalente a un campo de fútbol con una altura de 1’5 Km.
»Temperaturas más frías que la media en la estratosfera este año causaron un agujero de ozono más grande que el promedio», dijo Paul Newman, científico jefe de investigación atmosférica en el Goddard Space Flight Center. «A pesar de que era relativamente grande, el área del agujero de ozono de este año estuvo dentro del rango previsible, dados los niveles de sustancias químicas de origen humano que agotan el ozono y que persisten en la atmósfera«.
Por ejemplo, veamos el tema de la inminente escasez del petróleo. Seguro que más de uno de vosotros, que aún tenéis que pagar 4 o 5 años de vuestro coche de gasolina, habréis pensado… ‘si lo llego a saber, me espero a un híbrido o uno eléctrico`. Sin embargo, todo el siglo XX parece haber sido una continua señal de alarma sobre la escasez de petróleo.
En 1914, el Departamento de Minas de EEUU predijo que las reservas del país durarían 10 años, no más. En 1939, el Departamento del Interior predijo que el petróleo no duraría más de 13 años. 12 años después, se volvió a poner la cifra de 13 años más. El presidente estadounidense Jimmy Carter anunció en la década de 1970 que acabaríamos con todas las reservas comprobadas de petróleo del mundo en la próxima década.
A este respecto, Matt Ridley, de la Universidad de Oxford, señala:
En 1970, había una reserva de 550 millardos de barriles de petróleo en el mundo, y entre 1970 y 1990, el mundo utilizó 600 millardos de barriles de petróleo. Así que debimos rebasar el límte de las reservas de 50 millardos de barriles para 1990. En realidad, ese año las reservas sin explotar llegaban a los 900 millardos de barriles, sin contar las arenas de alquitrán de Athabasca en Alberta, las del Orinoco en Venezuela y las de las Montañas Rocosas, que entre ellas contienen unos seis billones métricos de barriles de petróleo crudo pesado, o 20 veces más que las reservas comprobadas de Arabia Saudí. La explotación de estas reservas de petróleo pesado es costosa, pero es posible que el refinamiento bacterial pronto las haga competitivas con el petróleo convencional incluso en los precios “normales”.
Los avisos sobre la escasez inminente de recursos también se han dado en el gas natural, por ejemplo, pero gracias a los recientes hallazgos de gas de pizarra, se han duplicado los recursos de EEUU, que ahora son suficientes para tres siglos.
La tesis de Ridley es que, a pesar de que estos recursos son finitos, aún quedan décadas o incluso siglos para que se agoten. Y para entonces, se habrán encontrado alternativas eficientes.
Aunque quizá ahora sí que aciertan… ¿creéis que hay motivo de alarma
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