Investigadores españoles descubren un nuevo alérgeno en la piel del tomate

 alérgeno Un equipo de investigadores españoles, entre quienes se encuentran doctores de la Sección de Alergología del Hospital Marina Baixa, han descubierto en la piel del tomate un alérgeno hasta ahora desconocido, según ha informado la Generalitat valenciana

Fuente: consumer (23 de agosto de 2011)

El hallazgo se ha registrado en el marco de un estudio que persigue identificar nuevos alérgenos del tomate a través de técnicas de biología molecular, lo que ha permitido encontrar el alérgeno denominado ARP60S relacionado con la sensibilización alérgica

Durante la investigación, se ha rastreado una «biblioteca de ADN» de piel de tomate con el uso de suero de pacientes alérgicos al tomate. Se ha identificado un clon que se corresponde a un proteína ribosomal ácida (ARP60S), que se ha comparado con otros alérgenos descritos, lo que ha permitido comprobar que se trata de un alérgeno del tomate no identificado previamente, muy similar a alérgenos de almendra y de hongos, y con capacidad de producir alergia, aunque su importancia exacta todavía es desconocida, explicó el Ejecutivo valenciano.

Estudios anteriores de este mismo grupo de investigadores estiman que la prevalencia de sensibilización al tomate en la costa mediterránea de España es de aproximadamente un 6,5% entre pacientes alérgicos, mientras que en el mundo, la valoración de alergia a dicho alimento se sitúa en aproximadamente un 0,3%. Para el jefe de sección de Alergología del Hospital Marina Baixa, el doctor Carlos Hernando de Larramendi, esto sugiere que, como en otros tipos de alergia, existe una gran diferencia entre «estar sensibilizado» a un alimento y «ser alérgico». «Según avanzamos en nuestro conocimiento nos encontramos con nuevos interrogantes a los que responder», señaló.

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Un antibiótico podría utilizarse como conservante natural de alimentos frente a bacterias como la Salmonella o la E.coli

 salmonella Un antibiótico podría utilizarse como conservante natural de alimentos frente a bacterias como la Salmonella o la E.coli

Científicos de la Universidad de Minnesota han descubierto una clase de antibiótico que es capaz de destruir bacterias dañinas de los alimentos como la salmonella, la E.coli o la listeria. El compuesto se conoce como lantibiótico, forma parte de los antibióticos péptidos y lo produce una bacteria inofensiva

Fuente: consumer (22 de agosto de 2011)

Según explican los investigadores, se trata del primer conservante natural capaz de neutralizar a las bacterias gram-negativas. Este tipo de organismos, entre los que se encuentran la salmonella y la E.coli, son los causantes, en general, de que los alimentos se estropeen.

Pero además de actuar como conservante de alimentos perecederos, los científicos explican que el lantibiótico es de fácil digestión y que es difícil que las bacterias generen resistencias a él.También destacan que no presenta toxicidad y que tampoco provoca alergias.

Los investigadores ya han obtenido la patente que permite su comercialización y está previsto que lo incluyan en la composición de una gran variedad de alimentos, como carnes, quesos procesados, huevos, productos enlatados o mariscos. Sin embargo, expertos en alimentación advierten que la introducción de este compuesto en la cadena alimentaria todavía debe ser examinada en profundidad, lo que probablemente delimitará su campo de aplicación.

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Aceite de cilantro podría acabar con infecciones transmitidas por alimentos y con fármacoresistentes

Aceite de cilantro podría acabar con infecciones transmitidas por alimentos y con fármacoresistentesAceite de cilantro podría acabar con infecciones transmitidas por alimentos y con fármacoresistentes

Científicos han demostrado que el aceite de cilantro resulta tóxico para muchas bacterias dañinas por lo que su uso tanto en la cocina como en agentes clínicos previene enfermedades transmitidas por alimentos e incluso tratar infecciones resistentes a antibióticos, según un estudio de la Universidad de Beira Interior (Portugal).

Fuente: EuropaPress (25/08/2011)

Los investigadores probaron el aceite de cilantro contra 12 cepas de bacterias, incluyendo la ‘escherichia coli’, ‘salmonella enterica’, ‘bacillus cereus’ y ‘staphylococcus aureus’ resistente a meticilina (SARM). De las cepas probadas, todas mostraron una reducción del crecimiento, y la mayoría fueron eliminadas por las soluciones que contienen 1,6 por ciento o menos.

El cilantro es una planta aromática muy utilizada en la cocina mediterránea. El aceite de cilantro es uno de los 20 más utilizados en el mundo y ya se utiliza como aditivo alimentario. Este aceite se produce a partir de semillas de la planta de cilantro y sus beneficios para la salud han sido asociados con el uso de esta hierba durante siglos. Estos beneficios incluyen el alivio del dolor, de calambres y de convulsiones, así como la curación náuseas, ayuda a digestión y el tratamiento de las infecciones por hongos.

Este estudio no sólo demuestra que tiene un efecto antibacteriano, sino que proporciona una explicación de cómo funciona, algo que no se sabía hasta ahora. «Los resultados indican que el aceite de cilantro daña la membrana que rodea la célula bacteriana. Esto interrumpe la barrera entre la célula y su medio ambiente e inhibe los procesos esenciales, incluyendo la respiración, lo que conduce finalmente a la muerte de la célula bacteriana», explica la directora del estudio Fernanda Domingues.

Los investigadores sugieren que podría tener importantes aplicaciones en la industria alimentaria y médica. «En los países desarrollados, hasta un 30 por ciento de la población sufre cada año enfermedades transmitidas por alimentos. Esta investigación alienta el diseño de nuevos aditivos alimentarios que contengan aceite de cilantro para combatir patógenos transmitidos por alimentos y prevenir el deterioro de las bacterias», asegura Domingues.

«El aceite de cilantro también podría convertirse en una alternativa natural a los antibióticos comunes ya que se puede usar como fármacos en forma de lociones, enjuagues bucales e incluso pastillas, para combatir múltiples infecciones bacterianas fármacoresistentes que de otra manera no podrían ser tratados, lo que mejoraría significativamente su calidad de vida», concluye la experta.

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La muerte de la faraona Hatshepsut pudo deberse a un medicamento

 faraona Hatshepsut  Una nueva hipótesis sobre las causas del fallecimiento de la faraona más poderosa de todos los tiempos pone bajo sospecha una sustancia, de la cual aún quedan restos desecados en una vasija expuesta en el Museo Egipcio de la Universidad de Bonn, en Alemania.

Hatshepsut, que significa «Primera entre las Nobles Señoras», poseyó incluso mayor poder que la célebre Cleopatra. El reinado de Hatshepsut, en el siglo XV a.C., fue más largo que el de cualquier otra gobernante femenina de una dinastía autóctona.

En realidad, su misión era actuar como la representante de su hijastro Tutmosis III, quien sólo tenía tres años en el momento de ascender al trono, hasta que él llegara a la edad requerida para asumir debidamente el poder. Sin embargo, este periodo de regencia duró 20 años.

Fuente: noticiasdelaciencia (26 Agosto 2011)

Hatshepsut murió en el año 1457 antes de Cristo. Los análisis de la momia acreditada como suya demostraron que la faraona tenía entre 45 y 60 años al morir. Además, se llegó a la conclusión de que padecía de sobrepeso, diabetes, osteoporosis, artritis y quizá cáncer.

Una vasija muy bien conservada, en la que tiempo atrás se detectaron, mediante fotografía en rayos X, residuos desecados de un fluido misterioso, fue objeto de un análisis completado hace dos años, del cual ya informamos entonces desde NCYT. En un primer momento, se creyó que la vasija contuvo un perfume personal para la faraona, y hasta se especuló con la posibilidad de identificar todos sus ingredientes y proporciones, obteniendo así la receta con la que elaborarlo a fin de estudiarlo mejor y también para disfrute del público actual.

Sin embargo, a la luz de los análisis más recientes, parece ser que la vasija no albergó un perfume sino una sustancia más siniestra, que pudo acabar con la vida de la poderosa faraona.

Después de dos años de investigación adicional, Michael Hoeveler-Müller, del Museo Egipcio, y el Dr. Helmut Wiedenfeld, del Instituto Farmacológico de la Universidad de Bonn, tienen ahora claro que la vasija no contuvo un perfume, sino una loción para el cuidado de la piel, específicamente para tratar un eczema que sufría la faraona.

El dato macabro al respecto es que uno de los ingredientes de la loción medicinal es una peligrosa sustancia carcinógena.

Este hallazgo sugiere que la faraona quizás no falleció por alguna de las causas barajadas anteriormente sino por culpa de un cáncer provocado por este medicamento

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Capacidad contaminante de los alimentos

 capacidad de un alimento CAPACIDAD de un ALIMENTO contaminante

La capacidad de un alimento para causar una enfermedad depende sobre todo del número de patógenos o toxinas que contenga.

Las enfermedades causadas por la capacidad de un alimento son, a día de hoy, uno de los problemas de salud más comunes en todo el mundo.

La gran mayoría están causadas por agentes biológicos, es decir, por bacterias, hongos o virus que contienen los alimentos en el momento de su consumo.

Su prevalencia es tan elevada, que no hay datos exactos sobre la incidencia real, ya que es muy difícil hacer una estimación global de la magnitud de este problema. Se calcula que los casos notificados de enfermedades de origen alimentario no superan el 10% de los diagnósticos reales. Estos datos indican que, pese a un sistema de información adecuado, las autoridades de salud pública conocen solo una pequeña proporción de estas enfermedades.

Fuente: consumer (13 de junio de 2011)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

Hay tres tipologías de enfermedades relacionadas con los alimentos: la intoxicación alimentaria, ocasionada por el consumo de alimentos con sustancias tóxicas (patógenos o sustancias como restos de pesticidas o metales pesadosla infección alimentaria, causada por la presencia de microorganismos patógenos en los alimentos, que desencadenan una infección sin la presencia de ningún tóxico; y la toxiinfección alimentaria, ocasionada por el consumo de alimentos con microorganismos patógenos que, además de multiplicarse, producen toxinas que afectan al cuerpo humano. Es el caso de la bacteria E. coli enterohemorrágica, causante de la intoxicación registrada en Alemania.

Vías de contaminación alimentaria

No hay un único motivo por el cual la capacidad de un alimento causa una enfermedad en el consumidor, sino que son varios los factores que desencadenan esta situación:

Patógenos que proliferan o producen toxinas que pueden ocasionar una enfermedad.

El alimento puede resultar tóxico por el tipo y la cantidad de sustancias químicas que contiene.

El alimento puede contaminarse de manera accidental por alguna sustancia tóxica.

El alimento puede alterarse debido a la adición de sustancias para modificar alguna de sus características.

La capacidad de un alimento para provocar una enfermedad no depende solo del número de patógenos o toxinas que contiene, sino que también está muy ligada a la susceptibilidad de cada individuo. Personas con un sistema inmunológico más débil, como ancianos, niños pequeños o personas enfermas, se verán afectadas con dosis infectivas muy menores a las que afectan a los consumidores con un sistema inmune más fuerte. Un ejemplo de ello es el promedio de casos de salmonelosis, enfermedad causada por la bacteria Salmonella, cuya prevalencia de enfermedad en personas inmunodeprimidas es hasta diez veces mayor que en el resto de la población.

Los patógenos más habituales como causantes de enfermedad son:

Salmonella, Staphylococcus, Escherichia, Vibrio, Bacillus y Clostridium, virus como Norwalk y el de la Hepatitis A o parásitos como Anisakis y Triquina. Destacan también los denominados patógenos emergentes, ya que su presencia es cada vez mayor como causante de enfermedad, como Listeria y Campylobacter. En cuanto a los alimentos más habituales por su composición y características, destacan las mayonesas, los productos con huevo, repostería, carnes, quesos, pescados, moluscos y conservas.

¿Qué buscan los patógenos en los alimentos?

Por sus características propias o añadidas, los alimentos tienen una constitución que favorece que los patógenos crezcan y se multipliquen en ellos. El factor más importante es la presencia de nutrientes. Como el resto de seres vivos, los patógenos también necesitan nutrientes para vivir y la gran mayoría de alimentos que se consumen incluyen en su composición una gran variedad. Además, la mayoría de patógenos no pueden vivir sin agua y, como los nutrientes, casi todos los alimentos de consumo contienen agua, sobre todo los crudos. Otro factor que influye en la formación de patógenos es el pH, ya que los microorganismos solo pueden crecer en determinados valores de pH. En un alimento muy ácido, como el vinagre, pocas veces se detectarán patógenos. El oxígeno también influye, puesto que algunos lo necesitan para crecer y multiplicarse.

Conseguir un efecto barrera

Si se actúa sobre todas estas variables (nutrientes, agua, pH y oxígeno), se consigue limitar el crecimiento de patógenos en los alimentos o provocar un crecimiento selectivo de los microorganismos que interesa que crezcan. La actuación conjunta sobre estos factores influye de manera sinérgica y limita la proliferación de patógenos, un fenómeno denominado “efecto barrera”. En la mayoría de los casos, la forma más eficaz para la destrucción de patógenos es la aplicación de altas temperaturas, pero el tratamiento térmico no asegura la total destrucción, sino que indica en qué grado se disminuye la población inicial de microorganismos.

Es fundamental partir de materia prima con una población microbiana lo más baja posible y utilizar así un tratamiento térmico de menor temperatura o de menor duración. El tiempo juega un papel estratégico. Por término medio y bajo, a una temperatura de 37ºC, óptima para el crecimiento de bacterias, los patógenos multiplican por dos su presencia cada 20 minutos. En un alimento que tuviera una sola bacteria, pasadas ocho horas, la población bacteriana asciende a 16.777.216 ufc (unidades formadoras de colonias).

CRECIMIENTO EXPONENCIAL

Los microorganismos tienen una forma de crecimiento peculiar y característica: crecen de forma exponencial. En una primera fase, hay un crecimiento moderado o fase de latencia, en la que el microorganismo se adapta al medio. Esta primera fase será mayor o menor según el medio se adapte a las necesidades de los microorganismos. En la fase de crecimiento exponencial, estos crecen de manera muy rápida mientras haya nutrientes de los que se puedan alimentar. A medida que los nutrientes desaparecen, se ralentiza y entran en la fase de crecimiento estacionario, en la que el número de microorganismos que nacen se equilibra con el número de los que mueren.

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Un estudio francés analiza las causas de la aparición de Campylobacter dentro de las granjas de cría y engorde de aves

 Campylobacter Un estudio de Campylobacter realizado por el instituto francés Itavi ha permitido conocer mejor la cinética de aparición de Campylobacter dentro de las granjas de aves durante el periodo de cría, analizando factores como la edad a la que aparece, las áreas de las instalaciones en que se encuentra, qué sexo tiene mayores niveles de contaminación o el porcentaje total de animales contaminados.

También se ha realizado este estudio con el fin de determinar el grado de influencia que tiene el manejo de las aves, por parte de los criadores, a la hora de que la contaminación bacteriana se expanda al resto de aves.

Fuente: eurocarne.com (2011/05/24)

Los investigadores escogieron una explotación de cría de aves que contaba con dos naves. Dentro de cada uno de los edificios, los machos y las hembras estaban separados por una valla. Se hizo el estudio en dos grupos de 10.000 animales.

La aparición de Campylobacter se produce a las 3-5 semanas de edad, evidenciándose su presencia a través de las heces. Una vez que los animales están contaminados, el proceso de contaminación entre ellos es muy rápido y todas las muestras se convierten en positivas, afectando a ambos sexos en todas las zonas de las instalaciones.

Se encontraron múltiples vectores que pudieron motivar la introducción de Campylobacter: llegada de material contaminado al ambiente en el que se encuentran los animales (por ejemplo, los camiones de carga y descarga de los animales). También se puede dar la contaminación en los animales debido a la contaminación cruzada por la ingestión de deshechos.

Por último, otro de los posibles focos de contaminación se encontró en las entradas de aire a las instalaciones.

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Electrones acelerados mas vida carne

Electrones aceleradosUn estudio muestra la utilidad de la aplicación de electrones acelerados en la eliminación de patógenos para ampliar la vida útil de productos cárnicos listos para ser consumidos.

La oferta de productos alimentarios listos para ser consumidos se ha incrementado en casi todas las cadenas de distribución comercial debido a la mayor demanda por parte de los consumidores.

Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, hacer que un producto alimentario elaborado pueda comercializarse como listo para ser consumido implica una serie de problemas de diversa índole.

Cualquier operación que se realice (troceado, loncheado, dosificación, envasado, etc) ayuda a incrementar los riesgos de contaminación microbiana por el entorno, los equipos de trabajo o la manipulación de los alimentos.

Fuente: eurocarne.com (20 de mayo de 2011)

Además, en algunos casos los productos listos para ser consumidos son envasados inmediatamente después de su elaboración y no puede aplicarse tratamientos higienizantes convencionales por lo que es necesario recurrir a otro tipo de tecnologías.

Con tal fin, dentro del proyecto Productos cárnicos para el siglo XXI: seguros, nutritivos y saludables 2008-2012 (Carnisenusa), se está desarrollando el subproyecto Procarte, que analiza el uso de tecnologías emergentes para garantizar la seguridad alimentaria de los productos cárnicos listos para ser consumidos.

Entre estas tecnologías se ha estudiado la aplicación de electrones acelerados a dosis muy bajas, habiéndose demostrado que se consiguen reducir los niveles de microorganismos patógenos potencialmente presentes en el producto (Escherichia coli O157:H7, Salmonella enterica serovares Enteritidis y Typhimurium, Listeria monocytogenes y Staphylococcus aureus). De esta forma se consigue garantizar la inocuidad hasta el momento de consumo.

Mediante esta tecnología Electrones acelerados mas vida útil de la carne, ni la calidad sensorial de los productos ni sus propiedades reológicas se ven afectadas aunque en algunos casos, como en los carpaccios o hamburguesas, el tratamiento provoca una decoloración no deseable, aunque es un aspecto que se está investigando.

Esta tecnología también consigue reducir la microbiota alterante de los productos, lo que consigue incrementar el periodo de vida útil (en el que puede ser consumido) el producto cárnico listo para ser consumido.

Por tanto, el uso de electrones acelerados se ha mostrado como un método eficaz para higienizar productos cárnicos RTE y procedentes de otros miosistemas. Además permite procesar un elevado número de productos al tiempo (100 bolsas de 200 g/minuto), resulta barata (15 céntimos por envase) y los resultados son constantes, sin necesidad de operaciones de preparación o postproceso. Permite además tratar los alimentos en el envase en que van a ser comercializados.

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IRRADIACION de los alimentos Polémica forma de conservarlos

IRRADACION de los alimentos Polémica forma de conservarlosIRRADACION de los alimentos

Productores agrícolas, fabricantes, distribuidores y consumidores se preparan para la llegada de una nueva (aunque algunos países ya la aplican desde hace más de 30 años) prestación de la ingeniería aplicada a los alimentos: la IRRADACION

Fuente: consumer (26 de mayo de 2010)

Consiste en la aplicación de radiaciones ionizantes a frutas, verduras, carnes, pescados y alimentos precocinados, con el fin de esterilizarlos (extermina los microorganismos) y prolongar su conservación sin necesidad de frío.

La técnica consiste en pasar el alimento por una cámara de cemento blindado donde se la expone a los rayos gamma del cobalto-60 o del cesio-137.

Estas radiaciones modifican los procesos normales de las células vivientes. Así, se inhibe el desarrollo de bacterias y se retrasa la aparición de brotes en las patatas, ajos y cebollas, la maduración de las frutas y la descomposición de la carne. Con la IRRADACION masiva de los alimentos, bacterias como la salmonella o la listeria, causantes de muchas intoxicaciones, podrían quedar erradicados. Pero, a pesar de su apariencia tan positiva, la IRRADACION levanta mucha polémica, y, como casi siempre, todo varía según de quién procede la versión.

Para la industria alimentaria, es un modo eficaz y seguro de garantizar la conservación de los alimentos y de evitar la transmisión de enfermedades por vía alimentaria, eludiendo así los problemas sanitarios que alimentos en mal estado podrían causar en quienes los ingieren.

El Parlamento Europeo discute una normativa que saldrá a la luz en breve, en la que tendrá que pronunciarse sobre si estos alimentos irradiados deben llevar una etiqueta especial que los catalogue y defina como alimentos tratados con radiaciones ionizantes. Es esta una etiqueta que, según quienes aplauden y auspician esta técnica de conservación espantaría a los posibles consumidores. En cambio, para organizaciones de consumidores y ecologistas la etiqueta es una información fundamental a la hora de decidirse por un tipo u otro de conservación.

Actualmente, es obligatorio incluir en el envase de cada lote de productos un símbolo internacional con la leyenda «irradiado» o «tratado con radiaciones ionizantes», lo que no se cumple. Una encuesta del Food Marketing Institute entre 1.000 norteamericanos reveló recientemente que más del 30% de los consumidores estarían dispuestos a comprar alimentos irradiados, y que dos terceras partes de esas personas dispuestas a adquirirlos lo haría por estimar que no habría bacterias en ellos, mientras que el resto lo harían por el mayor período de conservación que permite, con la consiguiente comodidad para el consumo.

Por otra parte, el 55% de los encuestados prefería las denominaciones «pasteurización en frío» o «pasteurización electrónica» a otras que incluyeran el término «IRRADACION». En España no hay ninguna planta industrial específica que irradie alimentos, pero está permitida la comercialización de los que llegan de otros países.

Entre nosotros, hay alimentos irradiados que se pueden comprar como pescado no fresco procedente de Japón, marisco congelado de Chile, Francia o Sudáfrica, patatas de Holanda; cereales procedentes de Chequia o Francia, cacao de Brasil, frutas exóticas, especias y carnes de alto precio como salchichas de cerdo fermentadas y vacuno provenientes de Holanda o Francia.

Sí a la IRRADACION

Los defensores de la IRRADACION opinan que no supone ningún riesgo para la salud del consumidor. Evita intoxicaciones y limita el uso de conservantes químicos, aseguran. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) respaldan esta técnica, porque se abre una vía fácil y efectiva a la conservación de los alimentos, especialmente en el Tercer Mundo.

La IRRADACION de alimentos presenta hoy dos ventajas: la reducción de pérdidas de alimentos tras la recolección y la mejora de su calidad sanitaria. Un buen ejemplo es la IRRADACION de fruta fresca para eliminar ciertos insectos que causan estragos en un centenar de variedades durante su almacenamiento, retrasando además su proceso de maduración y prolongando su vida comercial útil; o también la destrucción de larvas en cereales, legumbres y semillas, que devoran, en su fase de gorgojo, grandes parte de las reservas almacenadas.

Se estima que, sólo en el Tercer Mundo, se pierden entre el 30% y el 50% de los alimentos recolectados, por lo que la IRRADACION podría suponer, según sus defensores, un gran estímulo para remediar el problema del hambre en el mundo.

La otra vertiente es la del cumplimiento de la normativa sanitaria en las características microbiológicos de los alimentos, que en ocasiones son portadores de gérmenes patógenos (salmonella, trichina, listeria, campyiobacter). También se aplica la IRRADACION con vistas a la higienización de especias para la fabricación de embutidos.

Las ciencias nucleares y las instituciones reguladoras de la IRRADACION aseguran haber previsto las salvaguardias tecnológicas necesarias para prevenir la inducción de radiactividad; es más, afirman que bastaría con que la radiación gamma utilizada procediera de fuentes isotópicas, como el cobalto-60.

No a la IRRADACION

Agrupaciones antinucleares y ecologistas afirman que la IRRADACION destruye el valor nutritivo de los alimentos y que produce sustancias muy contaminantes y difíciles de detectar. A su vez, avisan del riesgo de que si la dosis de IRRADACION adecuada se supera, puedan producirse alteraciones genéticas en los propios alimentos. En su opinión, la IRRADACION no es la panacea, ya que no puede sustituir a la higiene, al envasado, al almacenamiento y a la manipulación correctos de los alimentos. Con la técnica de la IRRADACION de los alimentos, temen sus detractores, se puede propiciar la aparición de plagas y microorganismos extremadamente resistentes. El ejemplo de los plaguicidas está ahí: se han creado variedades casi indestructibles de insectos, bacterias o virus.

Esta forma artificial y tecnológica de luchar contra los «enemigos» podría abocarnos, según las tesis contrarias a la IRRADACION, a situaciones imprevisibles en un terreno tan delicado como la salud pública. Es posible, aseguran, que las radiaciones provoquen en los alimentos una serie de cambios bioquímicos que deben valorarse en su justa medida, ya que afectan negativamente al aspecto y a las propiedades nutritivas de los alimentos.

Algunas investigaciones han descrito cambios de color en carnes, pescados, frutas y queso, modificaciones de textura en la carne por rotura de fibras, alteraciones del sabor por rotura de proteínas y por el enranciamiento de las grasas.

También se afirma que hay pérdida de calidad nutritiva, que se han descrito alteraciones de ciertas vitaminas liposolubles que se encuentran mayoritariamente en los huevos y la mantequilla.

Investigadores brasileños han dictaminado, por su parte, que la IRRADACION disminuye ligeramente el contenido de los alcaloides, responsables del sabor y de las propiedades estimulantes del café y del cacao.

Los críticos con la IRRADACION sostienen, por otro lado, que está muy poco claro que la IRRADACION pueda ayudar realmente a los países menos desarrollados, ya que éstos no pueden acceder a la carísima tecnología nuclear.

Un irradiador de alimentos puede costar entre 150 y 300 millones de pesetas.

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Alimentos irradiados cuestión de confianza

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Los alimentos irradiados no son una novedad. La cuestión ya viene de lejos, concretamente de la década de los 60, cuando «la conservación de Alimentos irradiados alcanzó el umbral de industrialización en países desarrollados», como España.

En octubre de 1966 se dictó un Decreto (2725/1966) por el que se regulaba la conservación de Alimentos irradiados destinados al consumo humano.

Fuente: consumer (26 de mayo de 2010)
Por JUAN RAMÓN HIDALGO MOYA

Radiaciones ionizantes

En 1966 se creaba además la Comisión Asesora de Conservación de Alimentos irradiados. En 1983, y fruto de una modificación introducida en el capítulo de «Conservación de Alimentos irradiados» del Código Alimentario Español, se incorpora como procedimiento de conservación permitido las radiaciones ionizantes. El método, sin embargo, debía garantizar la no alteración de las propiedades esenciales de los Alimentos irradiados. Consistía en someter los Alimentos irradiados a la acción de radiaciones, obtenidas por procedimientos autorizados, con el fin de inhibir la germinación de ciertos Alimentos irradiados como son los vegetales, para combatir infestaciones por insectos y contribuir a la destrucción de la flora microbiana.

Los diferentes estudios científicos elaborados en 1980 por varios organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), determinaron como segura una dosis máxima de 10 kGy (kiloGray) en cualquier producto alimenticio. El Comité científico de la alimentación humana emitió posteriormente (en 1986, 1992 y 1998) dictámenes favorables para la irradiación de diferentes productos alimenticios como frutas, hortalizas, cereales, tubérculos, amiláceos, especias y condimentos, pescado, marisco, carnes frescas, carnes de aves de corral, camembert de leche cruda, ancas de rana, goma arábiga, caseína y caseinatos, clara de huevo, copos de cereales, harina de arroz y productos derivados de la sangre.

La aplicación en España

El día 4 de abril de 2001 se aprobó en España la norma que regula la elaboración, comercialización e importación de productos alimenticios e ingredientes alimentarios tratados con radiaciones ionizantes. La nueva regulación está en vigor desde el pasado 6 de abril de 2001 e incorpora al derecho español las Directivas mencionadas (marco y de aplicación de 1999), si bien con un cierto retraso, pues las normas comunitarias establecían como fecha límite para su adaptación el 20 de septiembre de 2000. La finalidad de ambas Directivas respondía a una pretensión armonizadora de la Unión Europea para este tipo de tratamiento en los productos alimenticios que, en ningún caso, puede superar los límites requeridos de protección de la salud humana ni ser sustitutivo de las medidas higiénicas, sanitarias o de prácticas correctas de elaboración o cultivo.

La norma aprobada tiene por objeto establecer los principios generales para la elaboración, comercialización e importación de productos alimenticios e ingredientes alimentarios, tratados con radiaciones ionizantes, así como la instrumentación de su control. A tales efectos, se concretan en una lista (Anexo IV) los productos alimenticios que pueden tratarse con radiaciones ionizantes, estableciendo las fuentes de radiación y las dosis máximas autorizadas a las que pueden someterse. La norma comentada, en el momento de su aprobación, únicamente permite este tipo de tratamiento para las hierbas aromáticas secas, especias y condimentos vegetales, para los que se establece un valor máximo de la dosis total media de radiación absorbida de 10 KGy (kiloGray).

La lista no es cerrada ya que la norma prevé un procedimiento de solicitud para la inclusión de nuevos productos alimenticios para este tipo de tratamiento. La norma se limita a recoger la lista positiva comunitaria aprobada a escala europea por la Directiva de aplicación. La autorización de la irradiación de productos alimenticios sólo podrá otorgarse si está justificada y es necesaria desde el punto de vista tecnológico, no presenta riesgos para la salud, supone un beneficio para el consumidor y no se utiliza como sustituto de las medidas de higiene y sanitarias ni de procedimientos de fabricación o agrícolas correctos.

La irradiación de productos alimenticios únicamente se podrá utilizar para la reducción de los riesgos de enfermedades causadas por estos productos mediante la destrucción de los organismos patógenos, la reducción del deterioro de los productos alimenticios, frenando o deteniendo el proceso de descomposición y destruyendo los organismos responsables de dicho proceso, la reducción de la pérdida de productos alimenticios debida a procesos de maduración prematura, germinación o aparición de brotes y para la eliminación, en los productos alimenticios, de los organismos nocivos para las plantas y los productos vegetales.

Etiquetado: ante todo información

La norma ha optado por informar de forma amplia al consumidor o destinatario final sobre la procedencia de Alimentos irradiados que han sido tratados con radiaciones ionizantes, estableciendo medidas específicas que deben aplicarse tanto a los productos destinados al consumidor final como a colectividades. En este último caso y, por lo que respecta a los productos envasados, la etiqueta deberá mencionar la expresión «irradiado» o «tratado con radiación ionizante». La utilización de productos irradiados como ingredientes de un producto alimenticio elaborado y envasado requiere que en la lista de ingredientes de la etiqueta se incluya la mención de referencia junto a la denominación del ingrediente, incluso si constituye menos del 25 % del producto final.

Para los productos que se venden a granel, la citada mención deberá figurar junto con la denominación del producto en un cartel o en un letrero colocado encima o al lado del recipiente que los contenga. Ello también es aplicable para el caso de que un producto final a granel incluya como ingrediente un producto irradiado. La norma ha pretendido ofrecer una información transparente y adecuada al consumidor en su elección de este tipo de productos. La información, siempre que se cumpla estrictamente con la norma aprobada, la recibirá únicamente el consumidor final que realiza directamente la compra, especialmente en lo que se refiere a los productos a granel. Los destinatarios finales pertenecientes a colectividades recibirán la información en los algunos casos por parte de quienes les suministran los productos.

En el caso de productos que no son destinados al consumidor final o a colectividades, la norma también establece requisitos específicos de etiquetado. La mención de «irradiado» o «tratado con radiación ionizante» deberá indicarse tanto en el caso de los productos como en el de los ingredientes incluidos en un producto no irradiado. También deberá mencionarse la identidad y la dirección postal de la instalación que haya practicado la irradiación o el número de referencia de la misma. El deber de información sobre el tratamiento aplicado se complementa con el deber de documentación: la mención de que se ha efectuado el tratamiento deberá figurar, en todos los casos, en los documentos que acompañen o se refieran a los productos alimenticios irradiados.

Las obligaciones comentadas, sin embargo, no serán de aplicación para productos alimenticios irradiados que se preparen para pacientes que deban recibir una alimentación esterilizada bajo control médico. Tampoco se aplicará en aquellos productos alimenticios irradiados con radiaciones ionizantes procedentes de aparatos de medición o de prueba, siempre que la dosis absorbida no rebase 0,01 Gy (en el caso de los aparatos de medición que utilicen neutrones), y de 0,5 Gy en los demás casos, y siempre que la energía de radiación máxima sea la establecida legalmente.

La lista de mínimos de los alimentos irradiados

La única lista de Alimentos irradiados o ingredientes alimentarios autorizados para el tratamiento con radiación ionizante en la Comunidad Europea es la aprobada por la Directiva 1999/3/CE: «hierbas aromáticas secas, especias y condimentos vegetales». La ampliación de la lista ha destapado la complejidad del asunto a tenor del resultado de la consulta enviada por la Comisión a las organizaciones de consumidores y a los sectores industriales en septiembre de 2000 sobre qué productos alimenticios deberían autorizarse para el tratamiento por irradiación en la Comunidad Europea.

En este sentido, se ha adoptado una postura de cautela y el inicio de un amplio debate para la aprobación de la lista de productos alimenticios que pueden ser tratados por radiaciones ionizantes. Las organizaciones de consumidores fueron muy críticas, cuestionándose el beneficio y la necesidad de la irradiación, abogando por la aplicación correcta de las buenas prácticas de higiene o, en su caso, por la aplicación restringida. El sector encargado de la irradiación se pronunció claramente a favor de la autorización para todos los productos que hayan recibido un dictamen favorable por parte del Comité Científico de la

Alimentación Humana

Los principales argumentos se basan en que la comunidad científica considera a los Alimentos irradiados como segura y que, además, contribuye a aumentar la protección del consumidor destruyendo organismos patógenos en los Alimentos irradiados.

La industria alimentaria y, en particular, los productores y comerciantes de productos cárnicos, frutos secos y hortalizas secas, patatas, productos lácteos, copos de cereales y té, se mostraron en contra de incluir sus productos en la lista. Esta posición se fundamenta en el efecto negativo que ello tendría para sus productos, en la desconfianza actual del consumidor frente a estos métodos y en la necesidad de dar prioridad a los sistemas de análisis de peligros y puntos de control crítico.

Algunos Estados miembros, como Francia, Holanda, Bélgica, Italia o el Reino Unido, tienen autorizado irradiar toda una serie de Alimentos irradiados o ingredientes alimentarios que van más allá de la categoría aprobada por la Directiva. Francia es el Estado miembro con más productos autorizados, entre los que se incluye cebolla, ajo, hortalizas secas y frutos secos, copos y gérmenes de cereales para productos lácteos, harina de arroz, goma arábiga, aves de corral, carne de pollo recuperada mecánicamente, menudillos de pollo, ancas de rana congeladas, clara de huevo, caseína y caseinatos, así como gambas congeladas, peladas o bien decapitadas, entre otros. En el Reino Unido están autorizados, entre otros, las hortalizas y legumbres, las frutas (incluidos los hongos, el tomate y el ruibarbo), las aves de corral (aves domésticas, gansos, patos, pintadas, palomas, codornices y pavos), y los pescados y mariscos (incluidos anguilas, crustáceos y moluscos).

Entre las opciones que se planteaban tras la consulta para redactar la propuesta de lista de Alimentos irradiados e ingredientes alimentarios se mencionaba que los únicos productos para los que se había identificado una necesidad clara de inclusión eran las gambas peladas y las ancas de rana, y resultaba inevitable «cierta carga microbiana», dado que se importaban de países tropicales y subtropicales. Otra posición proponía incluir aquellos productos que son irradiados en algunos Estados miembros en cantidades importantes: hierbas aromáticas congeladas, frutos secos, copos y gérmenes de cereales, menudillos de pollo, clara de huevo, goma arábiga (aditivo), gambas peladas y ancas de rana. La última opción, en base a la polémica surgida, consideraba a la escueta lista aprobada en 1999 como completa.

La situación, por tanto, queda pendiente y el grado de confianza del consumidor va a resultar decisivo en la solución final. La base normativa se ha establecido y se han impuesto, para su cumplimiento, ciertas condiciones que deben cumplirse estrictamente para proteger la salud y la seguridad de los consumidores. De momento, la información es el mejor instrumento con el que cuenta el consumidor para ejercer y exigir su derecho a la seguridad alimentaria.

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BACTERIA RESISTENTE el Estafilococo Aureus

 bacteria resistente La cuarta parte de la carne a la venta en Estados Unidos está contaminada con una BACTERIA RESISTENTE.

El «estafilococo aureus» puede causar infecciones en la piel, neumonía, septicemia o endocarditis

Casi la cuarta parte de la carne de vacuno, pollo, cerdo y pavo ofrecida a los consumidores en Estados Unidos revela la presencia de una BACTERIA RESISTENTE, según las muestras tomadas en tiendas de comestibles de cinco ciudades para la elaboración de un estudio.

Fuente: consumer (18 abril 2011)

La BACTERIA RESISTENTE el «estafilococo aureus», una BACTERIA RESISTENTE que puede causar infecciones en la piel, neumonía, septicemia o endocarditis en personas con corazones débiles, se ha encontrado en casi una de cada cuatro de las muestras, señala un informe dado a conocer por la publicación «Clinical Infectious Diseases». Más de la mitad (52%) de las muestras infectadas contenía una dura cepa del estafilococo aureus, resistente al menos a tres tipos de antibióticos.

En la mayoría de los casos, la BACTERIA RESISTENTE muere durante la cocción, pero los riesgos de contaminación pueden aparecer con la manipulación de la carne cruda en la cocina, si se toca con otros utensilios contaminados o se come la carne muy poco hecha. «Por primera vez, sabemos cuánta de nuestra carne y aves están contaminadas con un estafilococo resistente a los antibióticos», aseguró Lance Price, del Translational Genomics Research Institute de Phoenix (Arizona)y principal autor del estudio.

El asunto es «preocupante» y exige atención sobre cómo se utilizan los antibióticos en la producción actual de alimentos para animales, indicó Price, quien señaló que «probablemente» la BACTERIA RESISTENTE se encuentra en la comida de los propios animales.

El «estafilococo aureus» no figura entre las cuatro bacterias que habitualmente el Gobierno estadounidense busca en los análisis que realiza a la carne: salmonela, campylobacter, escherichia coli y enterococo. Más de dos millones de personas se infectan en Estados Unidos anualmente con estas bacterias, mientras que cientos de ellas mueren, con un mayor riesgo entre niños y ancianos.

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