FAUNA DOMESTICA en TU CASA

FAUNA DOMESTICA

FAUNA DOMESTICA en TU CASA

En tu casa vives con una increíble FAUNA DOMESTICA que no conoces

TIENES que saber con quien VIVES

Vamos a ver TUS compañeros en TU FAUNA DOMESTICA

Insectos, bacterias y algo más, aunque no los veas

Lo cierto es que en tu hogar existe una rica FAUNA DOMESTICA que permanece casi invisible.

Son más de 20 familias diferentes de bacterias, pero también insectos y otras formas de vida que ni imaginas, que forman TU FAUNA DOMESTICA.

No tengas miedo, es normal e incluso la presencia de algunos resulta beneficioso.

Como en cualquier ecosistema, para mantener el equilibrio hace falta cierta diversidad, también entre los muros de tu hogar y sobre tu bañera.

Como ejemplo un opilión que tiene un cuerpo muy pequeño en comparación con unas patas enormemente largas, le verás muy a menudo en la bañera, es uno de sus lugares favoritos.

Ahí es dónde le ves, puede vivir hasta un año, pues cada 10 días muda las patas.

Si te da miedo la posibilidad de que te pique debes saber que es 100% inofensivo para los humanos, solo come pequeños insectos, hongos y residuos orgánicos.

Pececillo de plata

Insecto dócil y completamente inofensivo es el pececillo de plata, que debe su nombre a que algunas familias de éste muestran un aspecto plateado.

Se trata de un animal nocturno, cuando hay luz prefiere permanecer oculto en rendijas o huecos en el suelo.

Su lugar favorito para vivir es el baño, donde hay humedad.

Generalmente permanece con poca luz la mayoría del día, ahí está a salvo de sus depredadores las arañas, a quienes no les interesa el baño porque precisamente hay mucha humedad para ellas y así no pueden tejer su tela.

Tal vez el mayor (y único) mal que pueden producir los pececillos de plata a los humanos es que les gusta demasiado el papel.

si tienes libros en una zona húmeda éstos podrían ser atacados por pececillos de plata y dejarlos un tanto agujereados.

¿Qué hacer si no estás muy conforme conviviendo con estos insectos?

Limita la humedad en tu casa y sella bien las juntas y grietas entre azulejos y rodapiés, sobre todo en el baño y la cocina.

Ácaros del polvo

Dormir en la más absoluta soledad no es del todo posible,

Los ácaros del polvo nos rodean, son de un tamaño microscópico, pertenecen a la familia de los arácnidos y uno de sus hogares favoritos es el colchón de tu cama.

Cuando te vas a dormir lo haces a la vez con 200.000 ácaros y con más de 2.000.000 de sus excrementos.

Se alimentan de tus pieles muertas, por eso la cama es un lugar tan apetecible.

Sin embargo, a mayor número de ácaros más probabilidad de desarrollar o padecer alergia a los ácaros

Piojos

Insecto que deja de ser inocuo, se trata del muy temido piojo.

Si tienes hijos de entre 3 y 9 años puede que te eches a temblar cada vez que escuchas su nombre o lees que hay casos de ‘pediculus’ en la clase de tus hijos.

Son unos vampiros casi invisibles, se transmiten con gran facilidad y eliminarlos es todo un dolor de cabeza.

El picor que producen no es por la picadura, es por la irritación que produce su saliva, que contiene una toxina anticoagulante.

Es necesario lavar a alta temperatura la ropa de cama y demás textiles para asegurarnos de que desaparecen ellos y las liendres.

No sobreviven fuera del cuero cabelludo más de tres días

Un piojo despistado que caiga en el sofá morirá pronto si no encuentra su hogar.

Polillas

Aunque el saber popular nos dice que las polillas disfrutan haciéndose un festín con nuestra ropa, lo cierto es que solo les gusta la lana.

Si tienes una prenda de merino y la polilla da con ella puede que cuando vayas a echar mano de ella para la siguiente temporada te lleves una desagradable sorpresa.

Se trata de uno de los insectos de mayor ciclo de vida, pudiendo completarse en tres años, lo que les hace especialmente dañinas si habitan una zona del armario en la que no solemos reparar.

Pero no solo las encontraremos en nuestro vestidor, también son amantes de moquetas y alfombras.

Estropajo

¿El estropajo es un ser vivo? Casi, la fauna que esconde puede representar a un microplaneta.

Los estropajos y las bayetas son objetos que pueden recoger hasta 20 familias distintas de bacterias.

Son la punta del iceberg de las zonas de la casa que, pareciendo las más limpias, esconden el mayor número de especies ocultas.

Tanto el suelo de la cocina como del baño son las zonas más contaminadas, el motivo es que los alimentos que cocinamos van dejando trazas en la encimera, el fregadero e incluso el suelo.

De ahí que los estropajos son el ‘coche escoba’ de todos ellos.

Moho

El moho es un hongo, y existen buenos y malos, pero en el hogar son más bien perjudiciales porque nos alertan de un alimento o resto orgánico está en descomposición.

Podemos encontrarlos en la nevera y en bayetas o ropa húmeda.

Este hongo, del que se conocen hasta 300.000 tipos.

habita en lugares húmedos, por lo que si mantienes tu hogar por debajo del 40% de humedad y si limpias tu nevera en profundidad cada ciertos meses no tendrás problema con ellos.

Salamanquesa común

Se le llama de muchas formas y no todas son acertadas. ‘Sabandija’ o ‘ salamandra’, aunque su nombre correcto es salamanquesa o gecko.

Se trata de un animal nocturno y crepuscular, de día tratan de permanecer bajo el suelo, aprovechando grietas o fisuras.

No desprecian el calor que les produce el sol y de vez en cuando salen a recibir unos rayos pegados a una pared.

Hacia el atardecer y la medianoche se ponen en movimiento, este reptil se alimenta de insectos y nunca hará daño a los humanos.

Aunque puede usar su boca para defenderse, mordiendo, jamás lo hará si no se ve completamente obligado, es decir: el gecko no se acercará a morder, sino que tratará de hacerlo únicamente como defensa si tratas de cogerlo con la mano y no encuentra otra escapatoria.

Si recibes en tu casa la visita de este reptil, lo cual no es poco común si vives en un bajo o un primer piso, ten en cuenta que acabar con su vida es delito, pues está protegido por el Real Decreto 3181/1980.

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LIMPIEZA en TU CASA que NO haces

LIMPIEZA en TU CASA

LIMPIEZA en TU CASA que NO haces

En la LIMPIEZA en TU CASA hay 4 cosas que nunca limpias y son muchos los riesgos que conlleva

Cada maestrillo tiene su truquillo, que se suele decir, y en el ámbito de la LIMPIEZA en TU CASA, no hay una ley escrita sobre cómo hacerlo perfectamente.

Dependiendo de tus dotes, el tiempo del que dispones o la distribución de todos tus objetos personales, así como los materiales escogidos para llevar la tarea, tendrás más o menos facilidad para enfrentarte a un buen zafarrancho.

Dentro de este ritual de LIMPIEZA en TU CASA también hay prioridades o especialidades. A algunos se les dará mejor el baño, mientras que otros tienen un don para eliminar cualquier mota de polvo.

Sin embargo, la suciedad crece por todas partes y merece la pena prestar especial atención a cada recoveco o detalle, por minúsculo que sea.

Y, en este sentido, hay objetos y lugares específicos en los que puede que no reparemos tanto y que son un foco de mugre que conviene limpiar.

A continuación veremos algunos de ellos a partir de un reciente artículo de la BBC.

La cafetera

Si nos levantamos cada mañana y lo primero que hacemos es café, puede que se nos pase limpiar la cafetera a menudo, ya que evidentemente pasamos agua por ella cada mañana o cada vez que la usamos.

Pero, en realidad, en este objeto tan concreto de la casa caben una cantidad suficiente de microbios como para preocuparnos de fregarla cada día.

Un estudio realizado por la Organización de Salud y Seguridad Pública de Estados Unidos (NSF, por sus siglas en inglés) halló hasta 67 tipos distintos de gérmenes en el interior de las cafeteras examinadas.

Parece ser que las bacterias aman la cafeína tanto como tú y, aunque el agua del grifo tenga componentes antibacterianos (debido a su composición mineral), no logra eliminar la mayoría de los gérmenes en el proceso de ebullición que se da en su interior.

Por otro lado, si no la limpias a menudo irá perdiendo funcionalidad, ya que los minerales del agua producen sarro que se acumula en su cavidad.

De ahí que los expertos recomienden lavarla en profundidad al menos una vez cada tres meses. Para las máquinas de cápsulas, una vez cada 100 unidades.

El colchón

Todo el mundo sabe que necesita lavar las sábanas, como mínimo, una vez cada dos semanas, o con más frecuencia incluso, dependiendo de la época del año.

Pero seguramente pocos reparen en el colchón, ese objeto que tanto ocupa y que por eso mismo tanta capacidad tiene de alojar gérmenes y microbios en su interior.

Para hacernos una idea, el cuerpo humano produce alrededor de 1,5 gramos de piel muerta cada día, lo que quiere decir que una gran parte de ella deriva en el colchón.

Curiosamente, un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science demostró que los seres humanos manchamos un 30% más el colchón que un primate a lo largo de su uso.

La piel muerta, el polvo y el sudor son un campo de cultivo para ácaros y bacterias.

¿Cómo remover estas partículas de suciedad?

De la misma forma que limpiarías una alfombra: pasa el aspirador cada vez que laves las sábanas, y en caso de que sea muy viejo, cambia de colchón cuando este tenga más de diez años.

Las bolsas de la compra

Vale, hemos avanzado mucho en lo que luchar contra el cambio climático se refiere, optando por llevar bolsas de tela o de plástico reutilizables al supermercado.

Sin embargo, pocas veces reparamos en su limpieza cuando realmente están en contacto con todo tipo de gérmenes presentes tanto en los supermercados como en nuestro hogar.

«Estas bolsas tienen más rastros de materia fecal y bacterias como la E. coli que nuestra ropa interior«, aseguraba Charles P. Gerba, microbiólogo de la Universidad de Arizona.

«Si usas las mismas bolsas para llevar productos cárnicos crudos o vegetales, estas se podrían convertir en una ensalada de salmonela muy fácilmente«.

El estropajo

Claro, como los estropajos están en contacto permanente con el jabón de fregar, pensarás que están perfectamente desinfectados y que no hace falta lavarlos.

Un estudio de la Universidad de Furtwangen de Alemania puso esto en entredicho, demostrando que hay una mayor cantidad de gérmenes y bacterias peligrosas en estos utensilios que en el propio fregadero.

En concreto, la investigación cifró en más de 362 tipos de bacterias, más de las que puede haber en un baño.

¿A qué se debe?

Básicamente, a que la humedad hace que los agentes microscópicos se reproduzcan con más facilidad.

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OBJETOS de CASA peligrosos

OBJETOS de CASA

OBJETOS de CASA peligrosos

Sucios como el infierno todos estos OBJETOS de CASA son mucho más peligrosos que la tapa del váter

Si tuvieras que pensar cuál es el lugar u objeto más sucio de su vida

¿QUÉ RESPONDERÍA?

¿El retrete?

quizá la ducha,

debajo del sofá,

los electrodomésticos,

y en parte tendrías razón.

Sin embargo, esto no es del todo cierto.

De hecho, algunas investigaciones americanas han demostrado, a través de estudios científicos, que ciertos objetos de casa de cada uno están en realidad más sucios y contaminados que el retrete o el suelo.

Piense, por ejemplo, en cuántas veces tocamos ciertos objetos, tal vez justo después de volver a casa, sin limpiarlos, y luego los volvemos a guardar.

No se creerá lo que está a punto de ver.

Estos objetos están, de verdad, más sucios que nuestros retretes, presta atención.

Tarros en la cocina

Según un estudio del Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS) del Departamento de Agricultura de EE.UU., en nuestros hogares viven más de 200.000 especies de insectos, bacterias y hongos.

Piense, por ejemplo, en los tarros de especias, café o pasta.

¿Con qué frecuencia se tocan?

Y, sobre todo,

¿con qué frecuencia pensamos en lavarlos a fondo para limpiarlos de gérmenes?

Muchos otros objetos de la cocina están más sucios de lo que pensamos

Otros objetos mucho más sucios de lo que pensamos son las tablas de cortar fiambres, que a menudo no lavamos a fondo, dejando residuos en la superficie.

Otros objetos contaminados son, según el Dr. Jonathan Cox, profesor titular de microbiología en Aston University en Birmingham, los mangos de las teteras, así como los grifos de cocina, los fregaderos, los libros de recetas y los abrelatas.

Aplicadores de maquillaje

Chicas, hablemos sobre todo de vosotras.

Healthline explica cómo las cerdas de las brochas de maquillaje pueden estar realmente llenas de gérmenes y bacterias, sobre todo si tienes la costumbre de llevarlas contigo fuera de casa a menudo.

Estos objetos también pueden provocar irritaciones cutáneas debido a la contaminación del aire exterior.

Además, estos pinceles deben lavarse al menos una vez a la semana con agua y jabón o limpiarse con un alcohol spray.

Mandos de videojuegos

A menudo se utilizan mientras se come, o se agarran con fuerza provocando el sudor de las manos.

Además de esto, que ya de por sí hace que los gérmenes se acumulen en los botones y las asas, estos aparatos suelen utilizarse e intercambiarse entre los miembros de la familia, lo que hace que los gérmenes pasen de una persona a otra y, en consecuencia, se propaguen a otras superficies.

Mandos a distancia

Los mandos a distancia son una de las mayores colonias de gérmenes que podemos encontrar en nuestra vida doméstica.

En un estudio realizado en 2020, se demostró que los mandos a distancia de los televisores estaban 20 veces más sucios que el asiento del váter, albergando grandes colonias de moho, bacterias y levaduras.

Además, y este es un consejo desapasionado, no toque los mandos a distancia de los hoteles.

Un segundo estudio demostró que estas auténticas fábricas bacteriológicas están a menudo cubiertas de restos de orina, semen o heces.

Esponjas

Las esponjas son objetos que utilizamos a diario, y también una enorme colonia de moho, gérmenes y bacterias.

Conviene cambiarlas al menos una vez cada quince días, también porque la suciedad puede transferirse a la vajilla al lavarla.

Comederos para animales

Según los consejos de la USPCA, los cuencos de comida de nuestras mascotas deben limpiarse igual que limpiamos nuestra propia vajilla.

En primer lugar, porque un cuenco sucio puede provocar falta de apetito en el animal, en segundo lugar, porque estos objetos son portadores de muchos gérmenes y bacterias, como la salmonela.

Cojines de cama y sofá

Según Silentnight, fabricante británico de camas y colchones, un hombre adulto puede perder hasta un litro de sudor durante las noches de verano.

Por eso se recomienda lavar con mucha frecuencia fundas de almohada, sábanas y edredones, así como todos los objetos que puedan entrar en contacto con las sábanas.

Sentarse en la cama nada más llegar a casa, con la ropa que se ha usado fuera, también es muy incorrecto porque se llevan con todas las bacterias acumuladas durante el día al lugar donde se duerme.

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TAPA del VATER bajada RECOMENDACION

TAPA del VATER

TAPA del VATER bajada RECOMENDACION

El motivo por el que deberías tirar la cadena con la TAPA del VATER bajada

El inodoro es, o debería de ser, uno de los lugares que más se visitan a lo largo del día.

Es el lugar donde se hacen aguas menores y mayores, por lo que en estos actos tan vitales se esparcen por todas partes una gran cantidad de gérmenes y microbios.

Por este motivo es importante bajar la TAPA del VATER, un simple gesto que en muchas ocasiones brilla por su ausencia.

Se trata de una acción pequeña y sencilla que, como mucho, lleva unos segundos.

Y aunque parezca una tontería, bajar la TAPA del VATER es suficiente para favorecer la higiene del baño.

Y en este caso, el orden de los factores sí altera el producto: se tiene que bajar la tapa antes de tirar de la cadena.

Un nuevo estudio de la Universidad de Colorado, cuyos resultados se han publicado en Scientific Reports, ha confirmado que este orden es el adecuado para evitar un posible problema de salud.

Los investigadores estadounidenses han comprobado en lavabos públicos sin tapa que cuando se tira de la cadena, toda esa agua que libera la cisterna también sube hacia arriba.

De esta manera, el váter desprende una gran cantidad de microgotas y partículas de aerosol que alcanzan más de metro y medio.

Puede que no lo hayas visto. Que los ojos solamente vean que el agua se marcha succionada.

Y es normal pensar así: este proceso es invisible para el ojo humano.

Sin embargo, un láser de color verde es suficiente para revelar cómo diminutas gotas de agua, y cualquier otra cosa que haya allí, sale disparadas cuando la TAPA del VATER no se han cerrado.

De esta manera, esta lluvia invisible impulsa la propagación de bacterias como la Escherichia Coli y la Shigella, que están en la orina y en las heces.

Esto quiere decir que, si no se cierra la TAPA del VATER antes de tirar de la cadena, todo este material puede acabar no solamente en la superficie del baño, sino también en la ropa y en la piel.

Y nadie quiere tener trozos de pis y excrementos en sí mismo, por muy pequeños que sean.

O lo que es peor, todas estas microgrotas se pueden inhalar sin querer, por lo que hay una exposición directa a los microbios, que pueden llegar a los pulmones con facilidad a los pulmones, generando así enfermedades de todo tipo.

Y en el peor de los casos no aspirarás tus propios restos, sino de los de otra persona que haya ido con anterioridad al baño y no haya bajado la tapa antes de tirar de la cadena:

• todas estas partículas se quedan flotando en el aire más de un cuarto de hora,

• todas estas sorpresas se pueden evitar bajando la tapa, como ha demostrado la investigación.

Según los resultados, este gesto no es perfecto, pero puede limitar la propagación de partículas portadoras de gérmenes en un 30-60%.

Y, por supuesto, tienen que hacer reflexionar a los fabricantes.

«Estos resultados dan a la industria y a los científicos la oportunidad de introducir cambios en la forma en que se diseñan los aseos públicos en términos de desinfección, ventilación e incluso diseño de los inodoros, para intentar reducir esta exposición», ha concluido John Crimaldi, que ha liderado la investigación.

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BACTERIAS que nos MATAN

BACTERIAS que nos MATAN

BACTERIAS que nos MATAN

A finales del pasado año se publicó un estudio de mortalidad global por infecciones bacterianas extraído del Global Burden of Disease 2019. Los autores calculaban que en 2019 se produjeron 13,7 millones de muertes por causas infecciosas en todo el mundo de las que 7,7 millones eran atribuibles a treinta y tres especies bacterianas y, de ellas, cinco eran responsables de más de la mitad de los casos; son las BACTERIAS que nos MATAN

Fuente: madrimasd.org (22 ene. 2023) por JESÚS MINGORANCE

El Global Burden of Disease (GBD) es una colaboración que recoge datos globales de mortalidad y morbilidad relacionados con más de 350 enfermedades y lesiones. Coordinado por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), el GBD aúna los esfuerzos de más de 7000 investigadores pertenecientes a diversas instituciones nacionales e internacionales para recoger datos estandarizados sobre todas las áreas de la salud.

La mayor parte de los datos están disponibles en la web del IHME, en la que también pueden encontrarse numerosos resúmenes gráficos e informes monográficos.

Además, grupos de todo el mundo están utilizando los datos para hacer análisis detallados centrados en patologías, problemas o áreas geográficas concretas.

Muchos de estos estudios se han publicado ya en revistas especializadas, incluyendo un monográfico en The Lancet.

El que nos es firmado por el grupo GBD 2019 Antimicrobial Resistance Collaborators, se centra en las infecciones bacterianas sobre las BACTERIAS que nos MATAN.

El estudio recoge mortalidad y años de vida perdidos (YLLs en inglés) asociados a infecciones bacterianas y los relaciona con los patógenos, síndromes, sexo, edad y origen geográfico de los sujetos.

Recoge datos de todas las infecciones bacterianas independientemente de la resistencia a los antibióticos. En conjunto se utilizaron datos de 343 millones de registros de 204 países.

Resumiendo, en 2019 se produjeron 13,7 millones (M) de muertes atribuibles a infecciones (incertidumbre del 95%, UI95%: 10,9-17,1), de las que 7,7 M (UI95%: 5,7-10,2) fueron producidas por treinta y tres especies de bacterias.

Por síndromes, las tres infecciones con mayor mortalidad fueron las del aparato respiratorio inferior, seguidas de las del torrente sanguíneo y las peritoneales e intra-abdominales (esta categoría incluye infecciones tan diversas como apendicitis, peritonitis o colecistitis).

Más de la mitad de las infecciones mortales (56,2%) fueron producidas por tan sólo cinco especies:

Staphylococcus aureus (1.1 M),

Escherichia coli (0,95 M),

Streptococcus pneumoniae (0,83 M),

Klebsiella pneumoniae (0,79 M),

y

Pseudomonas aeruginosa (0,56 M).

Las frecuencias relativas de estos patógenos son similares en todo el mundo, aunque la mortalidad es mucho mayor en las regiones de África subsahariana, sur y sudeste de Asia que en las demás.

No hay grandes diferencias por sexos, aunque a edades avanzadas la mortalidad producida por estos patógenos es algo mayor en los hombres.

Sí hay diferencias importantes, aunque no sorprendentes, por síndromes y por edades:

S. aureus es el mayor causante de muertes por infecciones del torrente sanguíneo, S. pneumoniae es el principal implicado en mortalidad por infecciones del aparato respiratorio y E. coli lo es en las infecciones intra-abdominales.

Además, S. pneumoniae destaca como el patógeno más importante en niños hasta los cinco años, lo que le coloca también en el número uno cuando en lugar de mortalidad se calculan los años de vida perdidos.

Muertes totales por patógeno bacteriano en 2019

Datos extraídos de GBD 2019 (https://vizhub.healthdata.org/gbd-results/)

BACTERIAS que nos MATAN

El estudio excluye la tuberculosis, que es una infección bacteriana producida por Mycobacterium tuberculosis, porque debido a su relevancia epidemiológica suele tener sus propios registros y estadísticas.

Si se incluyese, M. tuberculosis ocuparía, por poco, el primer lugar con casi 1,2 millones de muertes.

Hay que subrayar, sin embargo, que los cinco patógenos mencionados, que fueron responsables de más de 4 millones de muertes en 2019, no son patógenos primarios como M. tuberculosis, cuya forma de vida es la infección, sino oportunistas, bacterias que habitualmente nos colonizan, conviven con nosotros de manera pacífica y sólo producen infecciones cuando ocasionalmente se encuentran con brechas en nuestras barreras defensivas.

Estas brechas pueden ser naturales (inmadurez inmunológica o senescencia) o sociales (alimentación, acceso a sistemas sanitarios).

Una medida importante para controlar a los patógenos primarios es evitar la transmisión de personas infectadas a no infectadas, sin embargo, con los patógenos oportunistas esto es imposible porque están, literalmente, por todas partes y la mayor parte del tiempo son colonizadores que no producen enfermedades.

Por eso los esfuerzos deben dirigirse en otras direcciones:

vacunas, diagnósticos, tratamientos, acceso a los sistemas sanitarios, etc.

y

los datos del GBD contribuyen a planificar estos esfuerzos gracias a la imagen que nos proporcionan, a una escala de detalle sin precedentes, de las BACTERIAS que nos MATAN.

REFERENCIAS

– GBD 2019 Antimicrobial Resistance Collaborators. Global mortality associated with 33 bacterial pathogens in 2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. Lancet. 2023; 400(10369):2221-2248. doi: 10.1016/S0140-6736(22)02185-7.

– GBD 2019 Diseases and Injuries Collaborators. Global burden of 369 diseases and injuries in 204 countries and territories, 1990-2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. Lancet. 2020; 396(10258):1204-1222. doi: 10.1016/S0140-6736(20)30925-9.

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PERSONAS CERCANAS trasvase de MICROBIOS

PERSONAS CERCANAS

PERSONAS CERCANAS trasvase de MICROBIOS

Un macroestudio destapa un trasvase de microbios con las personas cercanas, hasta un tercio de las bacterias de la boca

Fuente: El País (19/01/2023) por Manuel Ansede

Los resultados sugieren que algunas enfermedades consideradas no transmisibles, como el cáncer, podrían tener un componente contagioso por los microorganismos del aparato digestivo

Hay un hecho desasosegante: en el cuerpo de una persona hay más células bacterianas (38 billones) que humanas (30 billones). Uno de los popes de la microbiología, el estadounidense Frederic Bushman, invita incluso a dejar de ver al ser humano como un organismo individual y a considerarlo más bien como un arrecife de coral habitado por otros billones de seres.

Un macroestudio revela ahora que esos diminutos inquilinos saltan de una persona a otra en enormes proporciones: dos convivientes comparten el 12% de las cepas de sus intestinos y hasta el 32% de su boca, incluidas bacterias asociadas a problemas como el cáncer, la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, según explica la primera firmante de la investigación, la microbióloga española Mireia Vallès.

Algunas enfermedades consideradas históricamente no transmisibles tienen un componente contagioso. “Es un cambio de paradigma”, proclama Vallès.

El nuevo estudio ha analizado muestras de heces y saliva de unas 5.000 personas de 20 países en cinco continentes. Los resultados constatan que las interacciones sociales entre PERSONAS CERCANAS determinan la composición del denominado microbioma, incluso en las tripas.

Una madre comparte con sus hijos pequeños un 34% de las cepas bacterianas de su intestino. Dos personas convivientes, un 12%. Dos hermanos gemelos que residen en casas diferentes, un 8%. Y dos adultos independientes de una misma ciudad, también un 8%.

Los microorganismos heredados se van perdiendo tras el parto: es la convivencia la que marca el microbioma. “El porcentaje que un adulto comparte con su madre es igual al que comparte con personas cercanas, con las que vive o con compañeros de trabajo”, señala Vallès, de la Universidad de Trento, en Italia.

Tres de cada cuatro muertes en el mundo se producen por las llamadas enfermedades no transmisibles, como el cáncer, los infartos de miocardio, el ictus, la diabetes y el asma. Más de 40 millones de personas fallecen cada año en el mundo por estas causas, según la Organización Mundial de la Salud.

El microbiólogo canadiense Brett Finlay lanzó hace tres años una hipótesis provocadora.

“¿Son transmisibles las enfermedades no transmisibles?”, se preguntó en la revista Science.

Finlay argumentó que factores como la comida basura, el tabaquismo y el consumo de alcohol provocan un desequilibrio en el microbioma, que puede influir en las enfermedades no transmisibles o en sus factores de riesgo, como la obesidad. Ese microbioma alterado “se podría transmitir entre personas cercanas, contribuyendo potencialmente a la propagación de enfermedades”, según Finlay.

800 especies de bacterias

El nuevo trabajo apunta en esa misma dirección. “Nuestros resultados refuerzan la hipótesis de que varias enfermedades y afecciones que actualmente se consideran no transmisibles deberían reevaluarse”, afirman los autores en su estudio, publicado en la revista Nature, vanguardia de la mejor ciencia mundial.

Es la mayor investigación sobre la transmisión del microbioma humano llevada a cabo hasta la fecha.

Los firmantes se han fijado en más de 800 especies de bacterias, identificando las cepas ultraespecíficas de cada persona. “Compartir un 8% es mucho, porque con quien no hemos estado en contacto tenemos cero”, subraya Vallès, nacida hace 32 años en Vic (Barcelona).

Su estudio confirma que el microbioma de la boca se transmite de manera diferente al de las profundidades del aparato digestivo. “Por vía oral, el vehículo es la saliva, pero todavía no conocemos el mecanismo específico del intestinal. Podría ser por falta de higiene, por una transmisión fecal-oral que luego llega al intestino, pero no está claro”, reconoce la microbióloga.

En el macroestudio han participado investigadores de una decena de países, incluida la ingeniera agrónoma María Carmen Collado, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos del CSIC, en Paterna (Valencia). Collado es especialista en la llamada transmisión vertical del microbioma, de madres a hijos. “Ahora hemos visto que la transmisión horizontal, de persona a persona, es muy importante, mucho más de lo que inicialmente se había pensado”, destaca.

El microbioma está en el punto de mira de la comunidad científica. Hace tres meses, un equipo de la Universidad de Yale (Estados Unidos) anunció que un microbio habitual en el intestino humano es sospechoso de desempeñar un importante papel en el desarrollo de cáncer colorrectal, el segundo tumor más letal en el mundo. Algunas cepas de esta bacteria, llamada Morganella morganii, producen unas moléculas tóxicas para el ADN humano que, inyectadas en ratones, provocan tumores. Otra bacteria frecuente en el estómago, la Helicobacter pylori, está asociada a un mayor riesgo de cáncer gástrico.

El equipo de Mireia Vallès ha detectado algunos microbios que se transmiten más que otros. Muchos ni siquiera tienen nombre todavía, pese a su aparente importancia, según explica la científica. “Lo que nos sorprende en general es que hay algunas bacterias de las cuales sabemos muy poco, que nunca han sido cultivadas, y que están en la parte más alta del ranking [de microbios compartidos]”, advierte Vallès. Su grupo ha recurrido a la metagenómica, el análisis a gran escala de todo el material genético presente en las muestras de heces y saliva.

El microbiólogo Brett Finlay, pionero de la hipótesis, aplaude la nueva investigación, en la que no ha participado. “Es un estudio fascinante, que se alimenta de lo que yo mismo planteé: que las enfermedades no transmisibles son potencialmente transmisibles a través del microbioma”, opina este investigador de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá.

“Estos resultados realmente refuerzan el concepto de que puedes adquirir microbios potencialmente malos [causantes de enfermedades] de otras personas de forma transmisible. Esto nos hace replantearnos las políticas contra las enfermedades no transmisibles, que actualmente representan la mayor parte de la morbilidad y la mortalidad en todo el mundo”, argumenta Finlay.

“Elige bien a tus parejas”, bromea.

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ADULTOS que NO ventilan sus HABITACIONES un riesgo

ADULTOS

ADULTOS que NO ventilan sus HABITACIONES un riesgo

Evitar hongos, oxigenar, que se refresque el ambiente, que baje la ‘tensión’… abrir las ventanas, entra el aire, el frío, la luz… todo eso es vida, es salud y los ADULTOS que no ventilan a diario pueden estar poniendo en peligro su vida.

Ese cerrar la puerta para que no se vaya el calor, está enfermando a muchas personas.

Y lo afirma un estudio.

La calidad del aire de una habitación que no se ventila, una habitación cerrada, ve cómo se deteriora significativamente con tan sólo unas horas de sueño.

Los niveles de CO₂ aumentan, la humedad aumenta y las partículas finas de polvo persisten.

No sólo ácaros, hongos, bacterias …

¿Recuerdan la importancia de ventilar cuando hay un enfermo en casa, evitar que se propague cualquier virus, evitar que un simple constipado pueda derivar en algo más para el resto de familiares o compañeros de piso?

A los ADULTOS jóvenes no les ocurrirá nada, pero a partir de los 75 años, o antes dependiendo de la salud, el sistema inmune empieza a fallar, las vías respiratorias se vuelven frágiles, la función cardíaca es mucho más débil y ese mismo aire se convierte en una carga extra, noche tras noche, que puede llegar a dificultar una tarea tan básica como respirar, puede aumentar la sequedad bucal, e incluso puede llegar el insomnio.

El cuerpo sabe que algo está mal, pero no sabe qué.

Según han contado en Zonwijzer, un grupo de investigadores del norte de Europa siguió a un grupo de más de 800 personas mayores con diversos hábitos de vida y sueño.

El grupo que rara vez o nunca ventilaba sus habitaciones experimentó significativamente más problemas respiratorios en un plazo de cinco años, neumonía más frecuente y un mayor uso de somníferos.

No se trataba de gráficos espectaculares con picos pronunciados, sino de líneas lentas y ascendentes de deterioro de la salud.

Un hombre de 79 años contó que añadió un edredón extra, no habría ventanas ni la puerta, y enchufó también un calefactor.

A la vez, iba cada vez más al médico. El estudio hizo una conexión: su dormitorio se había convertido en una especie de contenedor hermético, que se llenaba de aire viciado cada noche.

Para un cuerpo mayor, se convierte en un factor de estrés adicional que se suma a todo lo demás: problemas cardíacos, diabetes y un sistema inmunitario debilitado. Para una persona joven, no hay ningún problema.

Al deterioro físico, que es palpable, el estudio añade ‘niebla mental’, como aturdimiento. Es visible en ADULTOS por la falta de oxígeno.

Ventilar es clave, que el aire se refresque, entre la luz, el frío, incluso el calor.

Evitar humedad en la ventana, en el marco, en la madera que lo rodee.

Incluso hongos en contraventanas, por ejemplo.

Es un gesto muy sencillo, que incluso 5 minutos de reloj o menos son suficientes. Cuando uno está malo, necesita ventilar su casa, su habitación.

Cuando huele mal, cuando ha habido una fiesta los olores, perfumes, sudoración, todo se queda en el ambiente.

Los bebés, por ejemplo, perciben los olores, los cambios, lo que no es su hábitat natural, y se alteran con otras personas.

Mantener su espacio ventilado es fundamental tanto con los BEBES como con los ADULTOS.

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CAMPO DE OXIDACION ¿Qué es?

CAMPO DE OXIDACION

CAMPO DE OXIDACION ¿ Qué es ?

El CAMPO DE OXIDACION a nuestro alrededor luce como un aura de energía

Que las personas emitimos componentes químicos -al respirar o al transpirar, por ejemplo- era algo que se sabía. Que podemos transformar otras sustancias y en el camino, «limpiar» nuestro entorno, no.

Fuente: BBC Mundo (20 sep. 22) por Alicia Hernández

Eso es precisamente lo que ha descubierto un grupo de científicos del Instituto Mak Planck de Química (Alemania) junto a investigadores de Estados Unidos y Dinamarca: tenemos un CAMPO DE OXIDACION que cambia la química a nuestro alrededor.

Tanto en el exterior como dentro de nuestras casas, en el transporte o el trabajo; estamos expuestos a multitud de químicos y contaminantes.

Desde pinturas, emisiones de gases o incluso lo que producimos con actividades como cocinar o limpiar.

En el exterior, estos productos químicos suelen desaparecer de modo natural.

¿Cómo? Con una fórmula infalible: rayos ultravioleta, provenientes del sol, vapor de agua y OZONO

Cuando estos tres componentes entran en contacto, se producen radicales hidroxilo (OH), unas moléculas muy reactivas responsables en gran parte de la «limpieza química» del entorno.

Les suelen llamar «detergentes» de la atmósfera

Pero en interiores es más complicado que haya una alta concentración de radicales OH y es el ozono que se filtra desde el exterior el que hace que los componentes químicos del aire se oxiden.

O eso se creía hasta ahora.

Un estudio novedoso

«Siempre nos hemos centrado en entender cómo se limpia la atmósfera, un mecanismo asombroso que entendemos bastante bien», cuenta a BBC Mundo el profesor Jonahtan Williams, experto en química de la atmósfera del Instituto Max Plank y quien ha liderado este nuevo estudio.

Hasta ahora, las investigaciones sobre espacios cerrados analizaban qué componentes emiten los muebles, las pinturas, las cortinas. Hasta que cayeron en cuenta en que lo único en común que tienen todos los espacios habitables es el ser humano.

«Así que pensamos en ver cómo afectan los humanos con su presencia a la atmósfera en interiores».

Todo ese conocimiento, métricas y aparatos que se han usado tradicionalmente en estos estudios de la atmósfera al aire libre se aplicaron en un entorno cerrado.

«Hicimos nuestro experimento en un entorno que era ideal, controlado, porque queríamos determinar qué provenía solo de los humanos. Es la primera que se hace esto», explica a BBC Mundo la doctora en química Nora Zannoni, miembro del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Clima de Bolonia (Italia) y primera autora de este estudio publicado en la revista Science.

Para ello, usaron una habitación hecha entera de acero inoxidable, una «cámara de control climático» donde no había nada además de las personas, dos mujeres y dos hombres, que participaban en el experimento.

«Se ve, debo decir, bastante sombrío, porque no tiene muebles, una alfombra, nada. Hasta nos aseguramos de que la ropa que llevaban los participantes se hubiera lavado con detergentes sin fragancias para asegurarnos de que no desprendían nada. Les dimos una pasta de dientes especial. Todo fue muy cuidadosamente controlado», cuenta Williams.

Hicieron pruebas a distintas temperaturas y humedades, cambiaron la ropa de los participantes para mostrar más o menos piel, así como los niveles de ozono que entraban en esa cámara de metal.

A más piel expuesta, más oxidación

Tras exponer a los participantes a distintas cantidades de ozono vieron que se generaron radicales hidroxilos (OH). «Nos sorprendió porque se generó bastante, era una concentración realmente alta».

Descubrieron que el ozono reacciona con la piel humana

«Hay un aceite que nuestra piel produce de modo natural y es lo que la mantiene flexible. Pues el ozono reacciona con uno de sus componentes principales», reseña William.

En ese momento ocurre una reacción en cadena. El ozono reacciona con el aceite de la piel, lo que produce otras moléculas en forma gaseosa que se emiten al aire y éstas, a su vez, reaccionan de nuevo con el ozono. Ahí es cuando se producen radicales OH.

Y, cuanta más piel haya expuesta, más radicales OH, los detergentes de la atmósfera se generan.

Un «aura» a nuestro alrededor

Para entender y ver mejor cómo se veía ese campo de radicales OH a nuestro alrededor y durante el tiempo crearon un modelo cinético-químico en la Universidad de California (Irvine, EE.UU.) con otro de dinámica de fluidos hecho por la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.).

Con ambos modelos, vieron cómo variaba el CAMPO de OXIDACION generado por las personas según diferentes condiciones de ventilación y ozono.

«A partir de los resultados quedó claro que los radicales OH estaban presentes, abundantes y formando fuertes gradientes espaciales», dice el estudio.

Sus implicaciones a futuro

Aunque, tanto Williams como Zannoni nos cuentan que este es un primer paso, resaltan la importancia a futuro que puede tener este descubrimiento en muchos ámbitos de nuestra vida.

«En entornos reales tenemos muchas más fuentes, la química es más completa, pero ya tenemos una línea de base que podría ayudar, por ejemplo, para mitigar la acumulación y concentración de tóxicos en interiores y mejorar la calidad del aire», dice Nora Zannoni.

Aunque el estudio está centrado en química, «otro ámbito es ver qué efectos tiene en la salud de las personas y, aunque aún necesitamos más estudios, esto ya es un camino», añadió la científica.

«En lo que respecta a efectos en la salud, es algo importante, sobre todo después de la pandemia, que sabemos que todos hemos tenido que estar mucho tiempo encerrados», apunta Zannoni.

Para el estudio de materiales, pinturas, muebles y los tóxicos que contienen también puede suponer un cambio.

«Hasta ahora se hacía el test de los tóxicos de un sofá solo evaluando el sofá. Ahora se podrá evaluar con alguien sobre él, porque las emisiones del sofá te llegarán y se oxidarán en tu oxidación, se sentirán doblemente transformados de alguna manera», plantea Williams.

Zannoni señala que, aunque no es el ámbito que ellos estudian, sí se han planteado que el campo de oxidación que tenemos a nuestro alrededor podría afectar a las relaciones entre las personas.

«A menudo se habla de que una parte de nuestra comunicación es química, hay comunicación química en el intercambio interpersonal. Entonces, si cada uno tiene este campo de oxidación, dependiendo de cómo se desarrolle, puede afectar al campo del otro», dice Zannoni.

«Puede ser que impacte en la funciones sensitivas de cada uno en cierto modo», concluye.

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CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS cambia el CEREBRO

CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS

CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS cambia el CEREBRO

Un estudio, hecho con más de 3.500 niños, es el primero que tiene en cuenta la exposición a la polución desde la concepción hasta los primeros 8 años y medio de vida, con una medición de la evolución mes a mes

Respirar CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS en los cinco primeros años de vida cambia el cerebro

Respirar contaminación atmosférica, sobre todo en los primeros cinco años de vida, se relaciona con cambios estructurales en el cerebro durante la preadolescencia, según un estudio del Instituto de Salud Global (ISGlobal) de Barcelona que publica la revista ‘Environmental Pollution’.

Fuente: madrimasd.org (26 sep. 22)

El estudio, hecho con más de 3.500 niños, es el primero que tiene en cuenta la exposición a la polución desde la concepción hasta los primeros 8 años y medio de vida, con una medición de la evolución mes a mes, lo que ha evidenciado que los mayores cambios se dan cuanto mayor es la contaminación recibida en los cinco primeros años de vida.

Según ha explicado Anne-Claire Binter, investigadora de ISGlobal -centro impulsado por la Fundación La Caixa-, respirar aire contaminado de niño afecta a la conectividad estructural del cerebro, que es la existencia de fascículos o tractos de sustancia blanca que conectan diferentes regiones del cerebro.

Los investigadores miden la conectividad estructural del cerebro estudiando la microestructura de la sustancia blanca y constituye un marcador del desarrollo típico del cerebro, donde una microestructura de la sustancia blanca anormal se ha relacionado con trastornos psiquiátricos (por ejemplo, síntomas depresivos, ansiedad o trastornos del espectro autista).

Además de la asociación entre contaminación del aire y conectividad estructural del cerebro, el estudio también ha encontrado un vínculo entre la exposición específica a las partículas PM2,5 y el volumen de una estructura del cerebro conocida como putamen, implicada en la función motora y los procesos de aprendizaje, entre otras funciones.

Al tratarse de una estructura subcortical, su implicación es bastante amplia y menos especializada que las regiones corticales.

El estudio ha observado que cuanto mayor es la exposición a las PM2,5, sobre todo en los primeros dos años de vida, mayor es el volumen del putamen.

«El estudio resulta novedoso porque identifica los periodos de susceptibilidad a las CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS. Hemos usado una escala temporal más fina para considerar la exposición, analizando los datos mes a mes, cuando los estudios anteriores investigaban trimestres de embarazo o años de infancia. De este modo, hemos estudiado las CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS desde la concepción hasta los 8,5 años con una periodicidad mensual», ha detallado Binter.

Datos sobre la investigación

El estudio se ha basado en una gran cohorte: 3.515 niños y niñas del Generation R Study de Rotterdam (Países Bajos).

Para conocer a qué CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS habían estado expuestos las niñas y niños, se estimaron los niveles diarios de dióxido de nitrógeno (NO2) y de partículas en suspensión (PM2,5 y absorbancia de PM2,5) registrados allá donde habían vivido desde su concepción hasta los 8,5 años.

Cuando tuvieron entre 9 y 12 años, se les tomaron imágenes cerebrales mediante resonancia magnética y se calcularon varios volúmenes cerebrales y la conectividad estructural.

Conclusiones

Los niveles de NO2 y PM2,5 registrados en el estudio superaban las actuales recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (10 µg/m3 y 5 µg/m3, respectivamente), pero cumplían con la normativa de la Unión Europea, lo que, según los investigadores, sugiere que las CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS puede afectar al desarrollo del cerebro a niveles inferiores a las normas actuales de calidad del aire.

«Una de las grandes conclusiones del estudio es que el cerebro es especialmente vulnerable a las CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS no solo durante el embarazo, como se ha señalado en estudios anteriores, sino también durante la infancia», ha subrayado Binter.

«Habría que seguir repitiendo mediciones a estos niños y niñas para intentar comprender los posibles efectos a largo plazo de la exposición a las CONTAMINACIONES ATMOSFERICAS en el cerebro», ha concluido Mònica Guxens, investigadora de ISGlobal que también ha participado en el estudio.

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HUMO de TABACO su OLOR

HUMO de TABACO

HUMO de TABACO su OLOR

¿ Por qué el olor del HUMO de TABACO se queda tanto tiempo ?

La ciencia tiene la respuesta

Las superficies interiores funcionan como enormes esponjas químicas

Las paredes, las puertas o muebles o la superficie de una vivienda o un edificio de oficinas tienen una sorprendente capacidad para absorber y retener sustancias químicas dañinas como son:

productos de limpieza,

artículos de cuidado personal,

humo de tabaco

y

emisiones de cocina.

Estas sustancias pueden permanecer durante periodos de hasta un año, según se desprende de una investigación en química atmosférica de la Universidad de California en Irvine (UC Irvine).

En el estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, el equipo analizó cómo distintos materiales de interiores capturan compuestos orgánicos volátiles (COV).

Los compuestos orgánicos volátiles (COV) representan un riesgo para la salud humana y animal, al ser inhalados o absorbidos por la piel.

El problema radica en que estos compuestos, al impregnarse en superficies de interior, pueden liberarse nuevamente al aire o transferirse por contacto directo.

El proyecto, liderado en 2022 por Jonathan Abbatt (Universidad de Toronto), recreó un entorno doméstico en instalaciones del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología.

Con el uso de espectrometría de masas, se siguió el rastro de los contaminantes dentro de ese ambiente controlado.

Según Manabu Shiraiwa, profesor de química en UC Irvine y autor principal del trabajo, las superficies interiores funcionan como enormes esponjas químicas, capaces de almacenar cantidades de contaminantes mucho mayores de lo que se pensaba.

Antes se creía que las películas orgánicas ultrafinas eran los principales reservorios, pero el estudio demostró que materiales porosos y permeables como la pintura, la madera o el cemento desempeñan un papel más relevante.

HUMO de TABACO

Este hallazgo explica por qué ciertos olores, como el HUMO de TABACO, persisten mucho tiempo después de desaparecer la fuente, fenómeno conocido como «humo de tercera mano».

También subraya que la ventilación por sí sola no basta para eliminar contaminantes, siendo necesaria la limpieza física (aspirar, fregar, quitar el polvo) para reducir eficazmente estos depósitos.

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