HAY BACTERIAS RESISTENTES A CASI TODOS LOS ANTIBIÓTICOS

 BACTERIAS RESISTENTES
HAY BACTERIAS RESISTENTES A CASI TODOS LOS ANTIBIÓTICOS

Miguel Vicente Muñoz es el jefe del grupo de control genético del ciclo celular del Centro Nacional de Biotecnología

Ante la publicación de noticias que tienen como ingrediente informativo enfermedades infecciosas, la comunidad científica quiere dar respuestas y evitar así la alarma social que puedan crear. La cita, en el Foro sobre Biomedicina y Ciencias de la Salud, será el 29 de septiembre y está organizada por la Fundación madri+d y el Centro Nacional de Biotecnología. El objetivo, dar a conocer las nuevas herramientas con las que combatir las enfermedades infecciosas.

Fuente: madrimasd.org (14/09/2009)

Centro Nacional de Biotecnología
Autor: José Miguel Martín

Para erradicar las enfermedades infecciosas, entran en acción los antivirales y los antibióticos. Cada vez es más difícil encontrar nuevos antibióticos porque los que eran fácil de encontrar ya se hallaron. “Hoy en día sería impensable encontrar un antibiótico de la misma manera de la que Fleming encontró la penicilina, que fue fruto de una casualidad muy bien informada. Jugó un gran papel la suerte”, avanza Miguel Vicente a modo de introducción sobre el tema que profundizará él mismo en el Foro de Biomedicina, durante la conferencia ‘Búsqueda de nuevas medicinas para combatir las infecciones, una necesidad urgente y difícil’: “Lo que vamos a tratar es cómo encontrar nuevos antibióticos para combatir las BACTERIAS RESISTENTES que causan infecciones, que son cada vez más resistentes a los antibióticos que se usan hoy en día”. Las BACTERIAS RESISTENTES son las rivales a batir por los antibióticos pero también por los científicos. “Para descubrir nuevos antibióticos hay que trabajar más, hacer más trabajo de investigación previa. Por lo tanto el esfuerzo en investigación no puede ser puntual”, defiende el organizador de este evento científico, que para avalar sus argumentos nos coloca en situación.

“Nadie puede decir que financiar el mejor proyecto científico durante tres años tiene garantías de éxito; primero porque no se sabe si ese proyecto va a dar los resultados esperados; segundo, con financiación de tres años, difícilmente se pueden cumplir los objetivos; y tercero, supongamos que ese proyecto consigue los objetivos y se obtiene un nuevo antibiótico, será útil unos años, pero después, pasado un tiempo, ese antibiótico dejará de servir. Necesitas por eso seguir trabajando para descubrir otro antibiótico más y no es sensato interrumpir la financiación necesaria para acometer esta nueva investigación”. Por lo tanto, la investigación básica se antoja necesaria para este científico porque según Vicente, “para conocer los mecanismos por los cuales las BACTERIAS RESISTENTES realizan los procesos que les son vitales, se necesita, además de inteligencia, tiempo y dinero, para una vez conocidos en detalle poder atacarlos mejor o con nuevas armas”.

Aparte del de la financiación, el principal obstáculo que debe superar los investigadores es el de la resistencia que presentan las BACTERIAS RESISTENTES, a los nuevos antibióticos que se van descubriendo. La resistencia a los antibióticos es un hecho que se encuentra en las BACTERIAS RESISTENTES que andan por la naturaleza, porque la resistencia es uno de los mecanismos que tienen para establecer un equilibrio en los ambientes naturales para que no predominen unas BACTERIAS RESISTENTES sobre otras.

“En la Naturaleza, la producción de un antibiótico por un tipo de bacteria limita el crecimiento de las demás, por eso, un determinado ambiente no está invadido por un solo tipo de bacteria, sino que en los ambientes naturales hay un equilibrio que se logra por la producción de un antibiótico por parte de las bacteria que lo producen y la adquisición casi en paralelo de una resistencia por parte de las otras”, explica Miguel Vicente, que nos advierte que cada organismo que produce el antibiótico es resistente al antibiótico porque si no se moriría el mismo. “Con cada antibiótico que se encuentra como producto natural, existen uno o más genes de resistencia asociados. Cuando usamos un antibiótico de forma masiva en la clínica, y cuando lo usamos mal no siguiendo los consejos del médico, lo que hacemos es forzar a los patógenos a que adquieran resistencias. Por eso un antibiótico es un médicamente que empieza a perder utilidad desde el momento en que se comienza a recetar, a diferencia de otros medicamentos como los antihipertensivos, que son efectivos todo el tiempo porque no generan este tipo de problema de reacción por parte del agente causante de la enfermedad”.

Precisamente es la vida útil de los antibióticos un hándicap más para los científicos. “Desde la fusión de las grandes farmacéuticas, ha disminuido la prioridad en la investigación de nuevos antibióticos porque son medicamentos que generan un beneficio menor que los medicamentos llamados blockbuster, medicamentos que atacan los síntomas, que han de consumirse a diario y que por tanto generan grandes beneficios. Los antibióticos no son tan rentables porque acaban de raíz con la infección y cuando el enfermo se cura se dejan de tomar”, arguye Vicente.

La eficacia de los antibióticos depende de a lo que se enfrente. Hoy en día hay muchos antibióticos pero también hay muchas bacterias resistentes, prácticamente resistentes a todos los antibióticos que se están utilizando: “Incluso a la vancomicina, que es un antibiótico utilizado en los hospitales,y que no está en venta en las farmacias porque se creía el último recurso para enfrentar infecciones resistentes a otros antibióticos. Pues ya hay patógenos que son resistentes a la vancomicina”.

Gripe A y Tuberculosis

Llegados a este punto de la conversación con Miguel Vicente, la entrevista gira hacia los virus. Y aparece de frente la enfermedad más mediática de los últimos meses: la gripe A, también conocida como la gripe porcina: “La gripe está producida por un virus, no por una bacteria. Son diferente. Los virus son trocitos de nuestras células que se especializan en fastidiarnos, mientras que las BACTERIAS RESISTENTES son células ellas mismas. Han vivido en la tierra antes de que existieran otras formas de vida. Son más sofisticadas”, analiza Vicente, que pronostica que la gripe A afectará a un tercio de la población y que “se pasará tomando una aspirina y un café con leche calentito”. Nada tiene que ver la virulencia de la gripe A con la tuberculosis. “Cada minuto mueren tres personas de tuberculosis”, dice Miguel Vicente recurriendo a las estadísticas, tampoco a las noticias que genera una y otra, no hay más que echarle una mirada a la prensa o mirar los telediarios”.

Al contrario de lo que pueda pensar el ciudadano de a pie, ésta es una enfermedad que sí nos afecta. La tuberculosis en fase no activa infecta a una de cada tres personas en el mundo. Igual que la gripe A. “Por fortuna, no todas las tuberculosis se reactivan, pero cuando lo hacen son muy difíciles de tratar. Es un tratamiento de meses, con antibióticos que producen efectos secundarios. El gran problema de la tuberculosis se presenta en las sociedades que tienen menos recursos que nosotros. Es muy difícil llevar un seguimiento de cuatro o seis meses del enfermo en África o en la India. Entonces se generan cepas resistentes, que hay que tratar con otros antibióticos con más efectos secundarios. Por lo que el pronóstico del enfermo va siendo cada vez peor”.

«Precisamente la conferencia titulada ‘El dilema de la convivencia entre la tuberculosis y el hombre’ pronunciada por el profesor Carlos Martín, de la Universidad de Zaragoza, va a profundizar en esta enfermedad infecciosa.

El profesor José Luis Martínez, del CNB CSIC, va a desarrollar el tema de la presencia de resistencias a los antibióticos dentro de las poblaciones de BACTERIAS RESISTENTES que se encuentran en los ambientes naturales, mientras que el Dr Jesús Mingorance, del Hospital La Paz, hablará en su conferencia ‘Bajo presión: resistencia a antibióticos en el ámbito hospitalario’ sobre las resistencias a los antibióticos en las BACTERIAS RESISTENTES que se encuentran en los hospitales. “El sitio donde más bacterias resistentes hay es en un hospital porque es donde más antibióticos se usan”, recuerda Miguel Vicente.

Las conferencias ‘La vacuna heptavalente frente a Streptococcus pneumoniae y su impacto en la resistencia a antibióticos’ pronunciada por Adela de la Campa o ‘La investigación traslacional en enfermedades infecciosas’, entre otras, servirán para establecer un debate útil entre todos los miembros de la comunidad científica, que sirva para descubrir nuevas herramientas con las que erradicar las enfermedades infecciosas. La cita, el 29 de septiembre, en el Foro sobre Biomedicina, que se celebrará en el Centro Nacional de Biotecnología de Madrid.

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Siete ALIMENTOS clave

alimentosSiete alimentos clave para reducir los químicos en nuestra dieta. La ONG Environmental Working Group ha realizado un estudio para demostrar que, con algunos cambios en nuestra dieta, podemos reducir drásticamente los elementos nocivos que muchos alimentos contienen.

Fuente: ecoalimenta.com (10/04/09)

Existen algunos alimentos que, por sus características y por el proceso de producción que conllevan, suponen un gran riesgo para nuestra salud. La ONG norteamericana Environmental Working Group (EWG) ha identificado siete alimentos de alto riesgo para nuestra salud, debido al alto índice de químicos que habitualmente contienen..

La asociación ha realizado el estudio para demostrar que, con algunos cambios en nuestra dieta, podemos reducir drásticamente los elementos nocivos que muchos alimentos contienen. De este modo, no es necesario, según la ONG, “que nos gastemos todo el dinero en comprar todos los alimentos orgánicos”. Basta con adquirir la versión orgánica de aquellos alimentos más peligrosos que con más frecuencia aparecen en nuestra dieta.

Para empezar el cambio, la asociación propone pasarse a la versión orgánica de siete alimentos:

Productos lácteos: si bien su consumo es esencial en la infancia, la abundancia de químicos y la adición de hormonas y antibióticos en su producción socavan los efectos beneficiosos de los lácteos no ecológicos.

Patatas: es un alimento básico no sólo en EEUU, sino también en Europa. Pero las patatas es una de las hortalizas en cuya producción más plaguicidas se utilizan. Y lo que es peor: muchos de estos elementos químicos no pueden eliminarse aún cuando las lavamos y pelamos.

Carnes: según EWG, los alimentos de origen animal contienen antibióticos, hormonas y metales pesados que se utilizan para acelerar el crecimiento de los animales. En este grupo se incluyen las aves de corral y los huevos.

Ketchup: producto básico en la dieta norteamericana, diversos estudios indican que, además de no tener restos químicos, el ketchup orgánico tiene el doble de efectos antioxidantes que la convencional.

Manzanas: de las frutas, la más peligrosa es la manzana, debido a la gran cantidad de plaguicidas que se utilizan en su producción. Según EWG, “una manzana orgánica al día es esencial para no pisar la consulta del médico”.

Café: los cultivos convencionales de café se basan en el uso intensivo de plaguicidas, además de contribuir a la deforestación.

Nueces y semillas: plaguicidas y funghicidas están muy extendidos en la producción de estos productos. Muchas variedades son “blanqueadas” tras la cosecha. En el grupo se incluye la crema de cacahuete y algunas mantequillas.

EWG ha publicado, recientemente, la «Shopper’s Guide to Pesticides in Producir», una guía que repasa los alimentos con más contenidos químicos en EEUU. La lista se basa en los resultados de cerca de 43.000 pruebas de detección de plaguicidas en alimentos del país durante 2000 y 2005.

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Virus modificados genéticamente otra vía abierta contra el cáncer cerebral

 cáncer cerebral Virus modificados genéticamente otra vía abierta contra el cáncer cerebral

Los tumores cerebrales son quizás una de las áreas más frustrantes para los oncólogos. Quizás por eso, cualquier pequeño avance es recibido con paletadas de entusiasmo y cautela a partes iguales.

En 2007, un equipo de investigadores españoles afincados en Houston (EE.UU.), lograba demostrar que es posible modificar genéticamente el virus del resfriado para que ataque un agresivo tipo de cáncer cerebral en ratones. Menos de dos años después, ese mismo virus ha empezado ya a dar sus frutos en una paciente con un tumor cerebral.

FUENTE | El Mundo (14/04/2009)
Autor: María Valerio

Ella es la primera. Mujer, americana, residente en Houston, cercana a los 60 años y que luchaba desde hacía meses contra un agresivo glioma maligno. Ni la extirpación, ni la radioterapia, ni la quimioterapia con Temozolamida habían conseguido evitar la reaparición del tumor, que está invadiendo sus vías ópticas causándole pérdida de visión.

Ese agresivo perfil hacía de ella una candidata idónea para formar parte de este ensayo clínico en fase I, liderado por los españoles Juan Fueyo y Candelaria Gómez-Manzano, del MD Anderson de Houston (Texas, EE.UU.), que acaba de comenzar. La agencia estadounidense del medicamento (FDA, según sus siglas en inglés) ha autorizado esta experiencia que trata de demostrar, ante todo, que inyectar un virus modificado genéticamente en el interior de un tumor cerebral humano es seguro y carece de toxicidad. La eficacia es de momento, un objetivo secundario; aunque como explica Fueyo a elmundo.es «esperamos ver una especie de ‘agujero negro’; es decir, que el virus es capaz de replicarse y destruir parte de la masa tumoral».

El virus en cuestión es Delta-24-RGD, un adenovirus causante del resfriado común que ha sido modificado en el laboratorio para que infecte únicamente a las células tumorales, no a las sanas. «No es una terapia génica al uso, aquí el propio virus es la medicina. Su capacidad para replicarse y extenderse dentro del propio cáncer, sin infectar a las células sanas, es la principal característica de este tratamiento». El pasado 26 de febrero, después de realizar una mínima incisión en el cráneo de la paciente, el neurocirujano inyectó la mitad de la dosis en el tumor y, profundizando después un poco más, inyectó el resto en el centro mismo de la masa tumoral. A las pocas horas abandonó andando el hospital de camino a casa.

Ella será la primera, pero otros dos pacientes más recibirán la misma dosis del virus (una cantidad de 10 elevado a 7). Si en tres semanas no se observa ninguna toxicidad ni reacción adversa, la dosis se elevará un poco más en otros tres nuevos participantes y así sucesivamente hasta que unas 15 ó 30 personas reciban el tratamiento. El glioma es un tipo de cáncer cerebral con muy mal pronóstico; se calcula que la supervivencia es de sólo dos o tres años en pacientes menores de 45 años, y mucho menor en individuos de más edad.

El ensayo autorizado por la FDA incluye un segundo grupo de análisis, que también comenzará próximamente, en el que los tumores serán extirpados a los 14 días de la inyección para observar cómo se ha comportado el virus en su interior, si se ha replicado, si ha sido capaz de generar la aparición de células defensivas (linfocitos). Al fin y al cabo, como resume el investigador, «el estudio representa una batalla entre dos titanes: un adenovirus y nuestro sistema inmune; que podría impedir la replicación del virus» y, por tanto, frenar la eficacia de la terapia experimental.

EVOLUCIÓN POSITIVA

De momento, un mes después de recibir la inyección, la evolución de la mujer tiene «entusiasmados» a sus médicos. Ha regresado al hospital en tres ocasiones para hacerse las resonancias magnéticas de control y hasta ha empezado a hacer ejercicio en una cinta, «pero esto puede deberse a un efecto secundario de los corticoides que toma para evitar el edema cerebral debido al cáncer», aclara con cautela su médico.

En la primera revisión, a los cinco días de la terapia, se descartó la aparición de cualquier reacción inmune o toxicidad aguda que hubiese podido causar el tratamiento («edema, inflamación de los ventrículos cerebrales, una encefalitis o modificaciones de la sustancia blanca»); pero era demasiado pronto para establecer la respuesta al tratamiento. «Los adenovirus se replican aproximadamente cada dos días en las células de glioma», explica el especialista.

A pesar de esas cautelas, y de que la dosis administrada a la paciente es cincuenta veces menor de la que se había utilizado hasta entonces en los ensayos con animales (cuyos tumores no son más grandes que una lenteja), las noticias siguen siendo satisfactorias. El tumor, una masa del tamaño de una pelota de golf localizada en el lóbulo occipital, muy cerca del córtex, muestra ya un ‘agujero negro’ en el lugar donde se inyectó el virus. En sólo 12 días, la cantidad de tumor destruida por la terapia se multiplicó por cinco y «ahora mismo la resonancia una zona central de necrosis que nunca se ve con la quimioterapia estándar [temozolamida]», se felicita el investigador español desde Houston.

El mismo día de la prueba, Fueyo reconocía a elmundo.es que los resultados son de momento preliminares, «y tenemos que ser cautos en la interpretación». Sin embargo, añadía: «indican que, a pesar de que se trata de una dosis muy baja, el virus se está replicando y por lo tanto induciendo muerte celular dentro del glioblastoma». El siguiente paso consistirá en evaluar si el virus modificado también es capaz de infectar las células tumorales que se infiltran en los tejidos vecinos del tumor y que resultan imposibles de extirpar en la cirugía.

«No hay que olvidar que los gliomas apenas causan metástasis en otras zonas del organismo, sino que causan la muerte del paciente por su propio crecimiento regional en el cerebro», concluye; «y quizás esos tumores que no metastaizan podrían ser susceptibles de ser tratados usando tratamientos locales como la inyección intratumoral de Delta-24».

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Calidad del aire la salud no admite aplazamientos

 Calidad del aire Calidad del aire la salud para la SALUD es imprescindible

Nueve países europeos, entre ellos España, han pedido a la Comisión Europea un aplazamiento hasta 2011 de la obligación de cumplir con los limites de calidad del aire que se establecieron en 2005.

Este aplazamiento es intolerable a juicio de Ecologistas en Acción, puesto que supone que muchas personas enfermarán o morirán de forma prematura mientras no se adopten límites más estrictos a la contaminación del aire.

Por ello, la organización ecologista exige que se apliquen los límites que propone la OMS.

Fuente: ecoportal.net (07-12-08)

El artículo 22 de la Directiva 2008/50/CE, sobre la Calidad del Aire Ambiente y una Atmósfera más Limpia en Europa, denominada “nueva Directiva”, da a los Estados miembros la posibilidad de establecer una prórroga de los plazos de cumplimiento y exención de la obligación de aplicar ciertos valores límite. Nueve países europeos, entre ellos España, han comunicado a la Comisión Europea un aplazamiento hasta 2011 en lo referente a las partículas menores de 10 micras (PM10) a pesar de que los límites que ahora pretenden aplazar ya eran obligatorios desde el 1 de enero de 2005.

Es decir, en lugar de exigir a las administraciones públicas que “hagan sus deberes” para proteger la salud de la población, se aplican unos márgenes de tolerancia que desde el punto de vista de Ecologistas en Acción son inadmisibles.

Esta modificación en la “nueva Directiva” no es la única que reduce las exigencias de adoptar medidas para reducir los niveles de contaminación. Además, en esta misma norma desaparece la segunda fase de reducción para las PM10 que se contemplaba en la normativa anterior. Esta segunda fase reducía el límite de la media anual de 40 µg/m3 a 20 µg/m3, y el número de superaciones de 50 µg/m3 de 35 días a 7 días como máximo. Es importante señalar que estos valores límite se fijaron sobre la base de evidencias científicas, de forma que proporcionaran una adecuada protección para la salud humana y el medio ambiente. De hecho, son los propuestos por la Organización Mundial de la Salud.

Si se aplica la prórroga hasta 2011, se introduciría un 20% de tolerancia, igual que el margen aplicado entre 2000 y 2005, por lo que el nuevo límite para las PM10 en lugar de reducirse de 40 a 20 µg/m3 –tal y como establecía la 2ª fase de la anterior directiva– pasaría a ser de 48 µg/m3. Es decir, no sólo no se reduciría el límite actualmente en vigor, sino que incluso se aumentaría.

Según la OMS por cada incremento de 10 µg/m3 en los niveles de PM10 se produce un aumento del 4% en la mortalidad a largo plazo.

Por otro lado, el último informe sobre la contaminación atmosférica en el Estado español realizado por Ecologistas en Acción, concluye que más de la mitad de la población respira un aire con niveles de partículas que superan ampliamente los límites actualmente permitidos. Y los datos oficiales determinan que en España mueren más de 16.000 personas de forma prematura cada año a causa de la contaminación del aire, siendo las partículas el contaminante más pernicioso.

Para Ecologistas en Acción, con estos datos parece claro que los valores propuestos en esta “nueva Directiva” son totalmente inaceptables desde el punto de vista de la protección de la salud.

Lo que resulta urgente no es hacer más laxos los límites de contaminación legales, sino poner en práctica las medidas sobre movilidad, gestión urbana y producción industrial que resulten necesarias para lograr una reducción significativa de la contaminación, y con ella de la morbilidad y mortalidad que sufre la población.

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Ventajas y desventajas de los nanoalimentos

 nanoalimentos Ventajas y desventajas de los nanoalimentos

Los nanoalimentos tienen la capacidad de mejorar los alimentos que consumimos haciéndolos más sabrosos, sanos y nutritivos. Sin embargo, no se sabe mucho acerca del modo en que las nanopartículas se comportan en el organismo, ni tampoco sobre los efectos tóxicos que podrían tener.

La nanotecnología puede emplearse para mejorar el sabor y la textura de los alimentos, reducir su contenido en grasas o encapsular ciertos nutrientes como vitaminas para impedir que se degraden durante la vida útil del producto.

Asimismo, se pueden emplear nanomateriales para fabricar envases que conserven mejor y por más tiempo la frescura del producto. Es más, pueden crearse envases inteligentes dotados de nanosensores que informen al consumidor del estado en que se encuentra el producto del interior.

Por otra parte, la adición de nanomateriales a los alimentos tampoco está exenta de riesgos. «Hay que pensar que, por su reducido tamaño, los nanomateriales pueden atravesar barreras como el epitelio intestinal e introducirse en el torrente sanguíneo», señaló el Dr. Stamm. «Así que pueden llegar hasta órganos secundarios y acumularse en ellos.»

Ya se sabe que las partículas ultrafinas emitidas por los motores de gasóleo pueden penetrar en los pulmones, y varios estudios han hallado una relación entre dichas partículas y enfermedades cardiovasculares. Estudios con animales también han confirmado que las nanopartículas pueden traspasar la pared intestinal.

El Dr. Stamm formó parte de un grupo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que publicó recientemente un dictamen sobre las nanotecnologías en los alimentos y piensos. Este grupo concluyó que los métodos actuales de evaluación de riesgos pueden aplicarse a los nanomateriales, pero que los datos referentes a versiones no nanométricas de sustancias no se pueden extrapolar a sus versiones de tamaño nanométrico. La razón es que el diminuto tamaño de las nanopartículas les permite circular por el organismo de manera distinta a como lo hacen las partículas más grandes, al tiempo que su amplia superficie incrementa su reactividad. Por ello deberían efectuarse evaluaciones de riesgos para cada caso concreto.

Según el Dr. Stamm, se requiere mucha más investigación para comprender el modo en que las nanopartículas se mueven por el organismo y para esclarecer los análisis que deben realizarse para determinar su posible toxicidad.

Por ejemplo, poco se sabe acerca del modo en que estas partículas son absorbidas y excretadas por el organismo, ni sobre cómo se desplazan por el mismo, se indica en el dictamen de la EFSA. «Además, es necesario describir los materiales con gran precisión para saber por qué cierto nanomaterial puede ser más tóxico que otros materiales», añadió el Dr. Stamm.

También plantea dificultades la inexistencia de una definición clara de lo que es la nanotecnología o lo que son los nanomateriales. «Los alimentos ya contienen nanomaterias naturales», puntualizó el Dr. Stamm. «En la nanoestructura de la leche homogeneizada hay gotículas cuyo tamaño es de 100nm.» Así pues, tal definición debería evitar cualquier tipo de confusión con las materias naturales de tamaño nanométrico.

FUENTE CORDIS: Servicio de Información en I+D Comunitario (23/02/2009)

Hermann Stamm trabaja precisamente en este campo por cuenta del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea e impartió una conferencia sobre el tema de los nanoalimentos en el Congreso Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) que se celebró recientemente en Chicago (Estados Unidos). Antes de marcharse para asistir a este acontecimiento, el Dr. Stamm conversó sobre la utilización de la nanotecnología en la industria alimentaria, sus riesgos y el tipo de investigación que se precisa. Citando a expertos de la industria alimentaria, explicó que en Europa no hay a la venta ningún alimento que contenga nanomateriales artificiales, pero que sí pueden comprarse a través de Internet.

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Seguridad alimentaria, ¿estamos realmente seguros?

Seguridad alimentariaSeguridad alimentaria, ¿estamos realmente seguros?

Seguimos recibiendo con preocupación, continuas noticias en las que intoxicaciones alimentarias masivas son las protagonistas de titulares y portadas:, el síndrome de las vacas locas, intoxicaciones de personas tras el consumo de alimentos contaminados con sustancias tóxicas en Irlanda o el hallazgo de caramelos chinos contaminados con melanina, entre otros, son algunos de los ejemplos.

FUENTE Expansión (17/02/2009)
Autor: Jordi Piñot

La última noticia al respecto la recibimos desde China: la condena a muerte de dos de los veintiún acusados tras la muerte de seis bebés y la intoxicación de otros 300.000, por adulterar leche infantil con melanina. Este veredicto pone de manifiesto la difícil situación en la que se encuentra el gobierno chino en materia de seguridad alimentaria.

En muchos aspectos y el sector de la alimentación no es una excepción- nos encontramos en un mundo plano en el que una avanzada logística permite que lleguen a España alimentos y bebidas producidos en cualquier parte del mundo en apenas unos días u horas después de su fabricación.

También hemos recibido noticias del acuerdo sobre seguridad alimentaria alcanzado en la reunión celebrada en Madrid. Entre otras conclusiones supimos que se creará una Alianza Mundial para la Agricultura, la Alimentación y la Nutrición. Esto generará un mayor movimiento de mercancías en el sector en un mundo cada vez más global.

Queda patente pues, que debemos aplicar todos los posibles controles que nos garanticen la Seguridad Alimentaria.

¿TENEMOS QUE ESTAR PREOCUPADOS?

Tanto la legislación europea como la norteamericana regulan actualmente la trazabilidad de los productos alimentarios, pero no es así fuera de estos países.

La ley Europea sobre Alimentación (CE) No 178/2002, que se hizo efectiva el 1 de Enero del 2.005, define los requerimientos de la trazabilidad en Europa, así como la necesidad de poder trazar y seguir los componentes, ingredientes, piensos y alimentos en todos los estadios de la producción, procesado y distribución.

Y la «The Bioterrorism Act» de 2.002, bajo la administración de la FDA (Food and Drug Administration), creó los requerimientos para la trazabilidad alimentaria en los Estados Unidos. La ley obliga a que cualquier compañía involucrada en la producción, elaboración, embalaje o distribución de alimentos, identifique y registre el suministrador inmediatamente anterior y el receptor inmediatamente posterior de estos alimentos incluyendo su embalaje.

Fuera de estos países, la trazabilidad no es ni regulada ni exigida, por lo que poder conocer el origen, destino, componentes o ingredientes, qué piensos o pesticidas se utilizan, con qué fechas o quién los proveyó, es mucho más complejo y en muchos casos imposible.

Esta es una de las causas por las que la leche contaminada con melamina afectara a más de 300.000 niños en China. Las regulaciones para la seguridad alimentaria se han desarrollado para la protección de la salud humana y para asegurar la seguridad de los productos desde el origen (ya sea granja o campo) hasta la mesa, lo que los anglosajones definen como «from farm to fork».

Esto incluye poder trazar los productos y sus ingredientes desde el elaborador hasta el consumidor final y a las entidades reguladoras poder determinar qué ingredientes y sustancias fueron utilizados en alimentos o bebidas, prestando atención a la relación en todas las áreas, ya que lo que se pretende es que el sistema de trazabilidad no tenga quiebros y la información fluya a lo largo de todos los eslabones.

Para ello, es necesario que los sistemas de trazabilidad que desarrollen e implementen las empresas involucradas formen parte de los sistemas de control interno y no ser gestionados de forma separada, registrando no solo los ingredientes y materias primas sino también los procesos tecnológicos y cualquier otro aspecto que pueda tener influencia sobre los mismos.

El sistema de trazabilidad debe proporcionar toda la información imprescindible y necesaria sobre un producto puesto en el mercado por una empresa y, en su caso, permitir a ésta la adopción de medidas eficaces, contribuyendo a alimentar la transparencia necesaria para sus clientes y la Administración.

Un buen sistema de trazabilidad nos debe de permitir, además de servir de instrumento para lograr un nivel elevado de protección de la vida y la salud de las personas, contribuir a asegurar la calidad y la certificación de productos, servir de apoyo cuando los problemas surgen, facilitando la localización, inmovilización y, en su caso, retirada efectiva y selectiva de los alimentos y de los piensos, permitir actuar con diligencia frente a un posible problema y poder tomar la correspondiente decisión de destino de lotes y agrupaciones de productos afectados; así como prestar ayuda para hacer frente a las reclamaciones de los clientes autentificando las posibles reclamaciones y potenciar el mercado, promoviendo la seguridad comercial de los alimentos y ganando o recuperando, en su caso, la confianza de los consumidores.

Con la correcta aplicación de la trazabilidad, el consumidor puede tener la garantía de que ante cualquier problema las acciones a tomar se realizan con la máxima eficacia, rapidez y coordinación minimizando el impacto y efecto de la situación.

Para la Administración, depositar una mayor confianza en las empresas alimentarias y de piensos, facilitando las actividades de control oficial a lo largo de toda la cadena y una mayor eficacia en gestión de incidencias, crisis o alertas sobre seguridad alimentaria. Todo ello podrá ayudar a prevenir o atenuar los efectos de las posibles alarmas en la población, que tanto perjuicio suponen para los consumidores y el sector empresarial, así como para la propia Administración.

La llegada de nuevas tecnologías, tales como la implantación del QR-CODE (código de barras bidimensional) en el sector de la alimentación permitirá al usuario conocer toda información relevante y la trazabilidad ascendente del producto que tiene en sus manos.

Bastará con realizar una foto desde un teléfono móvil debidamente provisto del software y el hardware necesarios. Esta tecnología es ya se está empleando en los supermercados japoneses y está en vías de expansión en Europa y Estados Unidos.

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Contaminantes orgánicos en nuestra dieta

 contaminantes orgánicos Un estudio de contaminantes orgánicos en la cesta habitual de la compra corrobora la presencia de tóxicos sobre todo en pescados y marisco

Un equipo de la Universidad Rovira i Virgili ha realizado el primer estudio que analiza los contaminantes orgánicos en la dieta desde la perspectiva del consumidor.

Durante unos dos años, han hecho la compra en el mercado y han analizado los alimentos.

Fuente: consumer (22 de octubre de 2003)
Por MERCÉ FERNÀNDEZ

¿Qué hay en nuestro plato además de comida? Desde hace años las administraciones sanitarias se esfuerzan por controlar la presencia de contaminantes orgánicos en los alimentos así como esclarecer sus posibles efectos sobre el organismo humano. Numerosos estudios se han centrado en la detección de contaminantes orgánicos e inorgánicos en el agua de las costas y ríos, en animales de granja, pastos o peces, lo que da una idea del volumen de contaminantes orgánicos que pueden circular a lo largo del ecosistema y la cadena trófica.

Pero no da una idea aproximada de la ingesta a través de la dieta, bien porque son estudios que se centran en un solo tipo de alimento o porque se centran en productos de una única región. Y en una dieta hay tanta variación en el tipo de alimento como en su procedencia.

Eso es lo que ha querido averiguar un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona), con la colaboración de la Universidad de Barcelona y el apoyo del Departamento de Sanidad de la Generalitat de Cataluña. Durante algo más de dos años han estado analizando la compra en siete poblaciones de Cataluña. Y llenaban la cesta en el mercado como lo hubiera hecho cualquier familia, poniendo los alimentos típicos de la dieta y sin preocuparse necesariamente de la procedencia de los productos.

Resultados esperables

Es en las partes más grasas del pescado y marisco donde se acumulan más contaminantes orgánicos

Los investigadores han analizado dioxinas, PCB’s (policlorobifenilos), PCNs (policloronaftalenos) y metales pesados. Los resultados, publicados en varios trabajos a lo largo de este año, son los «esperables», al menos en los contaminantes orgánicos de los que se conoce su comportamiento, explica José Luis Domingo, catedrático de Toxicología de la Universidad Rovira i Virgili e investigador principal del proyecto. Los contaminantes orgánicos analizados son solubles en grasas, por lo que se acumulan más en los alimentos grasos. Por otro lado, el mar se ha convertido en un «vertedero global» y un punto de bioacumulación de contaminantes. Por eso «era esperable que fueran los pescados y mariscos más grasos los productos que presentaran mayor acumulación de contaminantes», explica el experto.

La ingesta diaria de dioxinas a través de la dieta se estima 95,4 picogramos (pg) diarios calculados según el factor de equivalencia establecido por la OMS. De esos 95,4 pg, los porcentajes más significativos corresponden a pescado y marisco (31%), lácteos (25%), cereales (14%) y carne (13%). Son proporciones parecidas a las halladas en el análisis de PCBs, para el que se analizaron vegetales, frutas, cereales, legumbres, pescado y marisco, carne y embutidos, huevos, lácteos, aceites y mantequilla. Los resultados muestran que son 150,13 pg los que ingiere una persona al día, según el factor de equivalencia de la OMS. Y de esos 150,13 pg, la mayoría proceden de pescado y mariscos (82,87 pg), de lácteos (29,38 pg) y, en menor medida, de cereales (11,36 pg). Los 26 pg restantes se reparten entre el resto de alimentos.

Umbral de tolerancia

En el caso del estudio sobre metales pesados (cadmio, mercurio, plomo y arsénico, un metaloide), también el pescado y el marisco aportan la mayor concentración, aunque la ingesta media diaria está por debajo del umbral de tolerancia. ¿Deben preocupar estas concentraciones? ¿Son los 95,4 pg de dioxinas, por ejemplo, una cantidad muy elevada?

Para dioxinas, explica Domingo, la OMS establece como umbral de tolerancia entre 1 y 4 pg por kilo de peso. «Si hablamos de una persona de unos 70 kg, el umbral de tolerancia estará entre 70 y 280 picogramos». Los resultados arrojan una cifra situada «en la parte baja del umbral». Este resultado, además, «se podía esperar porque las emisiones industriales, de las cuales provienen las dioxinas, han bajado». Son las buenas noticias del trabajo. «Hemos estado en situaciones peores», asegura.

El problema está en si se suma a los 95,4 pg de dioxinas los 150 pg de PCBs, lo que da una cifra más considerable. También, en el hecho de que ahora se empiezan a analizar compuestos que antes no se buscaban, como los policloronaftalenos (PCNs), también analizados por este equipo. Las mayores concentraciones las han encontrado en grasas y aceites (447pg/gramo), seguido por cereales (71pg/g), pescado y marisco (39 pg/g) y lácteos (36 pg/g). Han calculado los investigadores que los niños son los que más PCNs ingieren en su dieta (1,65 nanogramos por kilo de peso al día) mientras que los ancianos están al otro extremo con la ingesta menor (0,54 nanogramos por kilo de peso y día). Pero para los PCNs, que se suponen parecidos a los PCBs, todavía no se han establecido unos umbrales de tolerancia ni se conoce exactamente su comportamiento, por lo que aún es pronto para extraer conclusiones de estas cifras.

RIESGOS CONOCIDOS Y RIESGOS POTENCIALES

De las dioxinas y PCB’s se conocen dos riesgos, el carcinogénico y el de disrupción endocrina. De este último, se han visto efectos en poblaciones de peces en diversos ríos de Europa, donde se han hallado ejemplares con signos de intersexualidad o feminización, ya que disruptores endocrinos como los PCB’s interfieren en el desarrollo de los peces. Entre los factores que se suman para explicar estos efectos están las concentraciones, el tipo de contaminante (los hay más potentes que otros), y el momento del desarrollo en que los peces son expuestos al contaminante. La preocupación por el tema, pues, no se limita sólo al efecto sobre la salud humana sino que se extiende al todo el ecosistema. Pero si se habla de riesgo en salud humana, los matices son importantes, recuerda José Luis Domingo.

«El riesgo de los contaminantes en los alimentos depende no sólo de si la concentración es más o menos elevada sino de otros factores como la cantidad que se consume, la sensibilidad de cada persona o la interacción entre los compuestos», detalla el investigador.

«Hay que hacer una valoración de riesgos: si dejo de comer pescado, por ejemplo, perderé una serie de beneficios asociados a su consumo, como los efectos sobre el nivel de colesterol».

El riesgo de disrupción endocrina no está tan claro en humanos, afirma, y por lo que respecta al riesgo de cáncer, «hay otros factores que influyen; de la misma forma, no todos los fumadores desarrollan necesariamente un cáncer de pulmón». Lo que es indudable, añade, es que hay que bajar el nivel de estos contaminantes, tal como se reclama en la Declaración de Estocolmo.

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El consumo de dioxinas en la dieta diaria

dioxinas Las dioxinas son mayoritariamente subproductos generados en los procesos de combustión industriales, aunque existen algunas fuentes naturales

El riesgo asociado a la exposición a dioxinas ha cobrado renovada actualidad en las últimas semanas por las denuncias sobre presunto envenenamiento del líder ucranio Yuri Yúshenko.

Con independencia de la veracidad de las acusaciones, lo cierto es que la ingesta de dioxinas a través de alimentos contaminados constituye un verdadero riesgo para la salud. Los límites tolerables, así como los productos con mayor riesgo potencial, están perfectamente identificados por la comunidad científica y las administraciones sanitarias.

Fuente: consumer (12 de enero de 2005)
Por SANDRA VERTÍAN MARTÍNEZ
OBSERVATORI DE LA SEGURETAT ALIMENTARÍA UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA

Las dioxinas deben su origen a procesos de combustión, por reacción de algunos precursores como los hidrocarburos y compuestos clorados en presencia de oxigeno; pero también proceden de productos de desecho como son los lodos de depuradora o lixiviados de vertederos.

Desde su síntesis conocida, siempre se han detectado ciertos niveles de estas sustancias. De hecho, en muchos casos, se producen en procesos tan naturales como las erupciones volcánicas, incendios forestales o reacciones químicas naturales. No obstante, tras la llegada de la industrialización, el nivel de acumulación de dioxinas y otras moléculas similares ha ido en aumento hasta convertirse en productos tóxicos de especial preocupación.

Las empresas consideradas precursoras de estos residuos fueron inicialmente aquellas que utilizaban cloro. Entre ellas deberíamos las empresas de plásticos, PVC, blanqueo, reciclaje o fabricas de pulpa de papel, fabricación de herbicidas, industrias del cemento y de la chatarra. En este ámbito también deberían considerarse los procesos de combustión industriales, como los que derivan de los productos petrolíferos o de caucho, e incluso los gases que se desprenden en las combustiones de las gasolinas o calefacciones domesticas.

Además de en estas empresas y procesos, las dioxinas se generan también a partir de la incineración de residuos, materiales reciclables o producción de abono. En general, todo aquello que debe ser quemado a elevadas temperaturas puede ser susceptible de generar estas sustancias tóxicas.

Ingesta diaria tolerable

dioxinasLa principal fuente de dioxinas en la dieta diaria son la leche y derivados, mientras que los huevos son las que menos aportan Las dioxinas muestran afinidad por las sustancias y tejidos grasos, lugares en los que se acumulan. De ahí que, además de generar problemas de salud por exposición atmosférica, puedan contaminar alimentos. Determinar su presencia en los mismos, así como los grupos de mayor riesgo, es hoy una de las principales preocupaciones de las autoridades sanitarias. No en vano el cálculo de la ingesta diaria puede contribuir a prevenir problemas de salud asociados.

Para estimar la ingesta diaria media de dioxinas en los países de la Unión Europea, se ha determinado la presencia de los 17 compuestos tóxicos principales, expresados como equivalentes tóxicos internacionales. Esta ingesta se sitúa entre 84 y 128 pg (picogramos) de equivalentes tóxicos al día (TEQ), lo que corresponde a una ingesta de 1,2-1,9 pg/Kg de peso corporal y día para un peso medio de 68 Kg. La ingesta considerada tolerable es de 10 pg/ Kg peso.

La principal fuente de dioxinas en una dieta media diaria suelen ser la leche y derivados (de 32 a 38 picogramos de equivalentes tóxicos al día). Les siguen las carnes y derivados (de 16 a 33 pg), los aceites y las grasas (de 11 a 29 pg) y el pescado (de 21 a 23pg.) Los huevos, en proporción, son las que menos dioxinas aportan (de 4 a 5 pg diarios).

Si lo que tenemos en cuenta ahora es la ingesta media de PCB, el total en una dieta media asciende a 315 pg TEQ por día. La ingesta de este grupo de PCB es casi tres veces superior a la de las 17 dioxinas y dibenzofuranos, expresados todos ellos como equivalentes tóxicos (315 pg/día frente a 128 pg/día) Por todo ello, es interesante destacar que los alimentos que más contribuyen a una elevada concentración de dioxinas son el pescado y algunos productos lácteos. Los resultados que se han presentado son aplicables al conjunto de la Unión Europea. En España el consumo de pescado es sensiblemente superior al del resto de Europa, aspecto que eleva el riesgo de contaminación.

Primeros problemas de toxicidad

Los primeros problemas ocasionados por la presencia de estos contaminantes químicos en el medio ambiente son debidos a accidentes en la industria, la utilización de gases y toxinas en guerras o su liberación al medio sin control.

He aquí, enumerada en orden cronológico, una selección de accidentes e incidentes que por su gravedad o especial significación resultaron ser letales para el medio ambiente y consecuentemente para la alimentación humana en las zonas afectadas.
• 1949. Explosión en la planta química de Montesanto en Nitro, Virginia, donde se fabricaba el herbicida 2,4,5 triclorofenol.
• 1963. Intoxicación masiva en EEUU que afecto a varios millones de pollos a través de la alimentación de los mismos con una grasa comestible contaminada con PCP (pentaclorofenol) que estaba impurificado con dioxinas.
• 1962-1970. Las fuerzas norteamericanas lanzaron con fines militares sobre las selvas de Vietnam del Sur cerca de 91 kilos del denominado «agente naranja», un agente defoliante con unas impurezas de dioxinas del orden de 1 a 20 ppm (partes por millón). Se contaminó una zona de un millón de hectáreas. Como consecuencia, se presentaron diversos procesos patológicos como abortos espontáneos, malformaciones de los fetos y cloracné, entre otras. En 1994 los norteamericanos aceptaron todas las patologías debidas a la exposición al «agente naranja», pero a cambio de un acuerdo económico para no llegar a acciones judiciales.
• 1968. En Yuso (Japón), 2000 personas sufrieron un envenenamiento por el consumo de aceite de arroz contaminado por dioxinas.
• 1971. Aceites residuales en Missouri (EEUU) fueron esparcidos por carreteras para controlar los levantamientos de polvo del suelo de áreas residenciales. La contaminación no fue conocida hasta pasados unos años y los niveles detectados fueron de ppb (partes por billón). El efecto se dejó sentir en animales. Su incidencia en personas fue mínimo.
• 1976. El caso «Seveso» ha sido, sin duda, el accidente más relevante y de mayor incidencia y repercusión. Dentro de los episodios de exposición humana es un caso único. Hubo una liberación masiva de una nube tóxica que contenía dioxinas en una proporción de 250 gramos, afectando a los animales domésticos y pasando enseguida a la población. El accidente se produjo en una empresa que fabricaba un desinfectante y en el que se produjo un fallo en uno de los reactores. Durante años los síntomas fueron repitiéndose una y otra vez: cloracné, malformaciones y abortos en los fetos.
• 1977. En Holanda se detectaron algunos ápices de dioxinas y furanos en las cenizas de las emisiones gaseosas de algunas de las incineradoras de residuos sólidos urbanos.
• 1981. Binghanton (New York, EEUU), fue el escenario de la explosión de un transformador a la que siguió un pavoroso incendio. El sistema de ventilación distribuyó el hollín originado en el incendio y propagó las dioxinas generadas a 18 plantas del edificio.
• 1982. En Sevilla, los miembros de una familia presentaron muestras claras de cloracné así como otros síntomas de intoxicación. La posterior investigación asoció la causa al consumo de un aceite contaminado con dioxinas y furanos; este aceite había estado almacenado en un recipiente de plástico que previamente había sido recipiente de hexaclorobenceno y PCP, de ahí la migración. Los síntomas, intensos al principio, fueron desapareciendo con los años.
• 1999. En Bélgica se detectaron altos niveles de dioxinas en pollos y huevos destinados al consumo humano. La investigación reveló altos índices de contaminación en los productos destinados a alimentación animal.

EQUILIBRIO EN LA DIETA

Calcular cuantas dioxinas ingerimos al día es harto difícil.

De hecho, para su determinación en un laboratorio se precisan de experimentos sofisticados efectuados generalmente con instrumentos de gran coste. De ahí que pretender saber cuántas dioxinas estamos ingiriendo en el momento de tomarnos un vaso de leche o comemos pescado suele ser un ejercicio vano.

La mejor forma de combatir un exceso en la ingesta de dioxinas es adoptar una alimentación variada, como lo es la definida por la dieta mediterránea. En ella los perfiles bioquímicos que alertan de la presencia de dioxinas no acostumbran a ser alarmantes, salvo que exista un episodio de contaminación aguda.

Por tanto, la fórmula para prevenir una ingesta excesiva de dioxinas a través de los alimentos no es prescindir de determinados productos, como los lácteos o el pescado, sino consumirlos en su medida justa y equlibrándolos con otros componentes de la dieta. De este modo no se evita el consumo de dioxinas, pero sí que se reduce a mínimos tolerables para el cuerpo humano.


Bibliografía

• Betrían Martínez, S. 2004. ¿Comemos con seguridad?. Informes técnicos. Observatori de la Seguretat Alimentària. UAB.

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VERDURAS pierden nutrientes en la nevera

VERDURAS pierden nutrientes en la nevera VERDURAS pierden nutrientes en la nevera.

Siete días bastan para que las verduras almacenadas en la nevera pierdan al menos la mitad de sus nutrientes.

Un trabajo de la Universidad del Estado de Pennsylvania (EE UU) revela que las VERDURAS espinacas en la nevera, pierden más de la mitad de su FOLATO en siete días.

El trabajo sobre las VERDURAS, que pone cifras a la pérdida nutritiva, podría establecer límites razonables de tiempo para el transporte de vegetales a largas distancias.

Fuente: consumer (20 de abril de 2005)
Por MERCÉ FERNÁNDEZ

¿Cuántos días puede almacenarse adecuadamente un vegetal en la nevera sin que pierda sus propiedades nutritivas? Un trabajo publicado el pasado marzo en el Journal of Food Science dice que, para el caso de las espinacas, siete u ocho días en la nevera son suficientes para que pierda más de la mitad de su contenido en carotenos y folato.

El trabajo es de un equipo de la escuela universitaria de Ciencias Agrícolas y del Departamento de Ciencias de la Alimentación de la Universidad del Estado de Pennsylvania (EEUU). Lo que han hecho ha sido comparar la vida media de las espinacas conservadas a unos 4 grados (la temperatura media de un frigorífico) y, por otro lado, a entre 10 y 19 grados (que equivaldría a una temperatura ambiente moderada). Y lo que han hallado es que, aunque las espinacas a 4 grados perdían más lentamente sus propiedades que las conservadas a temperaturas de 10 a 19 grados, al cabo de siete u ocho días en ambos casos se habían perdido gran parte de los nutrientes.

Las espinacas conservadas a 4 grados, detallan los investigadores, pierden el 53% de su folato al cabo de ocho días. A mayores temperaturas, el proceso es más rápido: conservadas a 10 grados, pierden el 47% del folato en seis días; a 19 grados, pierden el mismo porcentaje en sólo cuatro días. La pérdida se da incluso aunque las espinacas tengan buen aspecto.

Apreciadas por el FOLATO

VERDURAS pierden nutrientes en la neveraLas investigaciones permiten ajustar las expectativas nutricionales de frutas y verduras frescas a la realidad.

Los resultados eran previsibles aunque no por ello el trabajo deja de tener interés.

De un lado, porque pone cifras a esa pérdida nutritiva, lo que puede permitir ajustar las expectativas nutricionales a la realidad y poner límites razonables de tiempo para el transporte de vegetales a largas distancias.

No en vano, las espinacas son uno de los vegetales de los que se espera un mayor contenido nutritivo, especialmente de folato -junto a la levadura de cerveza y al hígado de cordero, es uno de los alimentos con más contenido en ese nutriente. El folato es esencial para la formación de los glóbulos rojos de la sangre y para el crecimiento y la división de las células. La falta de folato durante el embarazo es una de las posibles causas de la aparición de enfermedades en el feto como la espina bífida.

El trabajo también sirve para recordar que no todo es la apariencia del producto y, de paso, que no se puede guardar la verduras en la nevera por tiempo indefinido. «Algunas personas piensan que si el producto tiene buen aspecto, también tiene todos sus nutrientes», explica Luke Laborde, profesor de la Universidad del Estado de Pennsylvania e investigador principal. «Por eso muchos pondrán las espinacas en agua fría para que se pongan tersas», lo que sin embargo, no arregla nada excepto el aspecto.

Los investigadores concluyen que no siempre son mejores los productos frescos sino que a veces la congelación o el envasado, aunque no sean tan atractivos, permiten mantener más tiempo las propiedades nutritivas. Para Isabel Gil Muñoz, investigadora del CSIC, el producto fresco, el congelado y la conserva no son comparables. «Siempre que se hagan bien las cosas, todos son buenos».

Isabel Gil Muñoz trabaja en el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, en Murcia, en la conservación de alimentos y en la optimización de métodos, como las atmósferas modificadas.

Actualmente se centra sobre todo en los productos denominados de cuarta gama, productos frescos listos para servir como las espinacas o las ensaladas en bolsa. «Tienen una vida útil muy corta, han sido cortadas, lavadas, envasadas y duran un máximo de 10 días». Cuando por su aspecto se ven deterioradas, uno puede estar seguro que ese producto ha perdido gran parte o todos sus nutrientes. En el caso de la fruta fresca cortada, la vida útil es incluso más corta: un máximo de cinco días a temperaturas de 4 grados.

Desconocimiento general

VERDURAS pierden nutrientes en la neveraCon las atmósferas modificadas aplicadas, que no es otra cosa que una modificación del entorno que envuelve al alimento, se buscan las condiciones optimizadas para cada producto.

Hay productos que se pardean por la oxidación, como la alcachofa o la patata. En ese caso, se buscará una atmósfera modificada con una menor concentración de oxígeno. «Las espinacas también se conservarán mejor con menos oxígeno y mas dióxido de carbono», detalla Gil Muñoz. «En cambio, los champiñones no necesitan atmósferas con menos oxígeno por el riesgo de que aparezca C.botulinum, microorganismo cuya toxina es la causa del botulismo».

«Hay que aconsejar la temperatura de conservación adecuada para cada producto», afirma esta investigadora, quien advierte del desconocimiento general entre los consumidores. Las frutas tropicales y subtropicales se dañan en frío. Los tomates, si están maduros, no se recomienda meterlos en la nevera. Incluso en las tiendas no siempre se obra adecuadamente, asegura Gil Muñoz. «Introducen todos los productos mezclados en las cámaras frigoríficas, los sacan, los vuelven a introducir, los vuelven a sacar y así sucesivamente».

También se hace mucho lo de poner, por ejemplo, espinacas sin envase, con lo que deshidratan. «Es importante que las verduras mantengan su humedad», advierte.

Las VERDURAS y FRUTAS, como un plátano madura rápidamente, especialmente en verano; por eso no se recomienda poner plátanos junto a tomates si éstos están maduros, porque la emisión de etileno de ambos acelerará mucho más el proceso, explica la investigadora. Y da un consejo: las peras, si están muy verdes, pueden envolverse en un periódico con plátanos, lo que ayudará a su maduración.

Para las ensaladas de cuarta gama, Gil Muñoz advierte que los consumidores no las tratan adecuadamente. «Es muy normal comprarlas y luego ir con ellas dos o cuatro horas en la bolsa dentro del coche». Estos productos de cuarta gama, recuerda, «son como los congelados: no debe romperse la cadena de frío, deben ir enseguida a la nevera».

Las VERDURAS de ALCACHOFAS FRESCAS SIN SULFITOS

VERDURAS pierden nutrientes en la neveraLa posibilidad de transportar productos frescos a mayores distancias, la fuerte demanda de productos exóticos y de productos listos para servir ha potenciado la investigación en conservación de alimentos.

En el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura del CSIC, los investigadores trabajan hace tiempo en ese línea. Uno de los desarrollos más recientes, en un proyecto dirigido por Isabel Gil Muñoz, es el de un procedimiento para la producción de alcachofas frescas cortadas sin sulfitos.

La técnica se basa en la combinación de tratamientos físicos con aditivos químicos naturales que permiten «preservar la calidad organoléptica, nutritiva y microbiológica de las alcachofas bajo refrigeración sin que se pardeen». Para la elaboración de las VERDURAS de alcachofa fresca cortada se llevan a cabo una serie de operaciones como el pelado y el cortado, operaciones que provocan un deterioro del producto al desencadenarse reacciones de oxidación.

En las VERDURAS de alcachofa estas reacciones de oxidación son muy intensas y producen un pardeamiento que deteriora el producto, explica la investigadora. Hay inhibidores eficaces de ese pardeamiento como los sulfitos. Sin embargo, estos pueden producir aromas y sabores desagradables, además de desencadenar crisis asmáticas en personas sensibles.

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AMEBAS Infección por AMEBAS

 amebas  Aunque se trata de una infección todavía rara en nuestro país, su incidencia está aumentando por el auge de viajes a destinos exóticos

La infección por AMEBAS está producida por la ingestión de agua y alimentos contaminados por AMEBAS. Las AMEBAS no son bacterias ni virus sino otro tipo de organismos microscópicos, llamados protozoos, las AMEBAS pueden vivir libremente en el agua o en la tierra o bien ser parásitos de las personas y otros animales.

Este tipo de infección es un problema frecuente en los países en desarrollo, donde las condiciones higiénicas son precarias o inexistentes, enfermedad parasitaria transmitida por alimentos.

Fuente: consumer (2 de abril de 2009)
Autor: Por MAITE PELAYO

El parásito es tipo de AMEBAS («Entamoeba histolytica») se adquiere al consumir agua o alimentos contaminados con quistes de amebas y se establece en el intestino, donde puede vivir sin producir enfermedad alguna, o bien, tras un periodo variable de incubación (de varios días a cuatro semanas), puede provocar una inflamación intestinal con disentería (diarrea sanguinolenta) y dolor abdominal e, incluso, en el peor de los casos, pasar a la sangre y producir enfermedades más graves en otros órganos (hígado, pulmón o cerebro).

Incidencia y enfermedad por las AMEBAS

Lavarse las manos tras acudir al baño, contribuyen a contaminar los alimentos durante su preparación o manipulación. Además, se ha valorado la transmisión de quistes a los alimentos y, por lo tanto, su contaminación a través de las moscas que han estado en contacto con heces.

Cuando por cualquier circunstancia las amebas enquistadas contaminan el agua o los alimentos y se ingieren, éstas son capaces de resistir el ácido del estómago y pasar al intestino, donde se liberan los trofozoítos y se produce una nueva infección. Algunos trofozoítos se enquistan y se eliminan por las heces, cerrándose así su ciclo biológico.

Las AMEBAS su incidencia en España es anecdótica, y los casos que se confirman corresponden a inmigrantes procedentes de países tropicales o subtropicales o turistas que han viajado a estos países.

Una infección silenciada de las AMEBAS

Debido a que la gran mayoría de las infecciones por amebas son asintomáticas, estas personas infectadas no buscan ayuda médica y no son tratadas, pero sí contribuyen a propagar la infección eliminando quistes en sus heces. Este hecho es especialmente preocupante en el sector de la alimentación, en el que, si no se toman unas estrictas medidas de higiene, especialmente en las últimas fases de manipulación, el alimento puede no recibir el tratamiento higienizante necesario antes de su consumo.

Desde un punto de vista epidemiológico es importante diferenciar entre las etapas de infección aguda, crónica y asintomática (o de portador de quistes). La disentería amebiana aguda no tiene mucha importancia en lo que se refiere a la transmisión de la enfermedad, ya que los trofozoítos no pueden sobrevivir durante mucho tiempo fuera del huésped. Las personas con infección crónica eliminan trofozoítos o quistes en diferentes momentos, en tanto que los pacientes asintomáticos (9 de cada 10) suelen producir sólo quistes, y son los que tienen el mayor riesgo de transmitir la enfermedad.

En el caso de diagnosticarse una amebiasis, con o sin síntomas, resulta muy importante extremar las medidas higiénicas personales, en especial el lavado de manos con jabón después de ir al cuarto de baño y antes de comer o manipular alimentos.

QUÉ HACER SI VIAJAMOS

Si tenemos previsto viajar a países tropicales o subtropicales, especialmente en desarrollo, donde la disentería amebiana es endémica, debemos evitar el consumo de agua o alimentos potencialmente contaminados y adoptar una serie de medidas higiénicosanitarias:

La disentería amebiana, o amebiasis, producida por un es una

En los países tropicales o subtropicales la disentería amebiana es un problema sanitario muy frecuente

Se estima que el 10% de la población mundial está afectada de amebiasis intestinal, porcentaje que alcanza hasta el 30% en los países poco desarrollados de zonas tropicales y subtropicales (México y América central y del sur, África, India y el sudeste de Asia), siendo una de las enfermedades parasitarias que más muertes causa en el mundo. En España la infección por amebas no es frecuente y la inmensa mayoría de los casos que se confirman se desarrollan en inmigrantes procedentes de países tropicales o subtropicales o en turistas que han viajado a estos países en los meses anteriores. Una pequeña parte de casos proceden de establecimientos con escasas medidas de higiene en los que, además, algún manipulador es portador.

La enfermedad se contrae a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados con quistes de «Entamoeba histolytica». El contagio se produce siguiendo un patrón común con otras muchas enfermedades infecciosas y parasitarias, la llamada transmisión oral-fecal, es decir, se adquiere por vía oral, ingiriéndose con el agua o los alimentos contaminados, y se elimina propagándola en las heces.

La ameba puede tener dos formas o estados diferentes, el trofozoíto (estado proliferativo), que es la forma activa que el parásito adopta en ambientes favorables, y una forma enquistada, cisto o quiste (estado de reposo), más resistente que se transforma cuando el medio ambiente es adverso y que pasa a través de las heces al ambiente externo, donde sobrevive contaminando agua y alimentos. Las personas infectadas eliminan en sus heces millones de quistes de amebas, que son bastante resistentes y que pueden permanecer viables largo tiempo.

Malas prácticas higiénicas

El deficiente tratamiento de las aguas fecales y la inexistencia de una red de abastecimiento de aguas favorecen la contaminación del agua que se utiliza para beber, para cocinar y para regar

La práctica del abono de terrenos agrícolas con heces humanas en países subdesarrollados es una costumbre que debe erradicarse. También los deficientes hábitos higiénicos, como no

> Beber siempre agua embotellada procedente de envases cerrados y sellados. No consumir agua del grifo ni de lugares no controlados, como fuentes o manantiales. Si es necesario trataremos el agua con un sistema fiable potabilizador de agua.

>No lavarse los dientes con agua de grifos o fuentes.

>No añadir cubitos de hielo a las bebidas porque pueden estar hechos con agua contaminada.

>Las bebidas elaboradas con agua hervida como café y té se pueden considerar seguras.

>No adquirir alimentos en puestos callejeros u otros establecimientos que no nos ofrezcan garantías o donde la falta de higiene sea evidente.

>Evitar las ensaladas y otras comidas a base de verduras crudas que pueden haberse regado o lavado con agua contaminada.

>Evitar los alimentos de consumo crudo o poco hechos.

>Consumir alimentos cocinados (la ameba se inactiva a unos 55-60º C) y asegurarnos de que están totalmente hechos y no han permanecido a temperatura ambiente durante un tiempo excesivo.

>Pelar personalmente todas las frutas que se consuman.

>Extremar en general las medidas de higiene y lavarnos las manos con agua y jabón antes de comer o manipular alimentos.

Siempre resulta conveniente consultar al médico si tenemos previsto realizar un viaje a países tropicales o en vías de desarrollo, aunque en este caso no existe ninguna vacuna o preventivo contra la infección por amebas.

LA VIDA DE LOS PROTOZOOS

Protozoos, también llamados protozoarios, son organismos microscópicos formados por una sola célula con núcleo y que se alimentan de otros organismos, en ocasiones parasitándolos.

De los muchos miles de especies de protozoos existentes en el mundo, sólo una veintena causan enfermedades en las personas. Sin embargo, su impacto en la salud humana en todo el mundo es desproporcionado a su número ya que alrededor de una cuarta parte de la humanidad está afectada por este tipo de enfermedades.

La malaria está provocada por protozoos del género «Plasmidium», responsable de cientos de millones de casos al año; la toxoplasmosis también está producida por un protozoo, el «Toxoplasma gondii». Algunos protozoos patógenos son transmitidos por la ingestión de sus quistes (cistos ó células de reposo). «Entamoeba histolytica» (amebiasis) y otros como «Giardia lamblia» (giardiasis) son parásitos gastrointestinales con ciclos biológicos relativamente sencillos en los que los quistes pasan a través de las heces de los portadores infectados al ambiente externo, donde sobreviven y contaminan los alimentos y el agua, reinfectando a otros individuos cuando los ingieren.

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