Aceite de oliva protege de infecciones bacterianas

 Aceite de oliva protege de infecciones bacterianasAceite de oliva protege de infecciones bacterianas

El aceite de oliva virgen extra tiene importantes beneficios para la salud. Diversos estudios ya han demostrado que el consumo regular de esta grasa es positivo para el sistema óseo, porque estimula el crecimiento y la absorción de calcio; para el sistema endocrino, porque mejora las funciones metabólicas; o para el aparato circulatorio, porque ayuda a prevenir la acumulación de tejido graso en los vasos sanguíneos que puede desembocar en ataques cardíacos o problemas cerebrales

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. (20/10/2011)

Ahora, gracias a investigadores de la Universidad de Jaén, también se sabe que el zumo de oliva facilita la defensa del organismo frente a infecciones bacterianas en mayor medida que el aceite de pescado, incluso cuando este organismo se encuentra bajo de defensas.

Científicos de la Universidad de Jaén han descubierto que tanto el aceite de oliva virgen extra como el ecológico son más eficaces para prevenir las infecciones provocadas por bacterias (como, por ejemplo, la E. coli o la Salmonella) que el aceite de pescado, una grasa presente en alimentos como el pescado azul y a la que se le atribuyen cualidades cardiosaludables.

La investigación también ha determinado que esta «protección» se produce, incluso, cuando el organismo se encuentra bajo de defensas, es decir, inmunodeprimido. «El aceite de pescado, por su alto contenido en ácidos grasos omega-3, tiene muy buena actividad antiinflamatoria y sirve, por ejemplo, para prevenir la arterioesclerosis (acumulación de grasa o ateromas en las arterias). Con todo, esa actividad antiinflamatoria reduce las defensas del organismo y eso le deja desprotegido frente a posibles infecciones. Esto, sin embargo, no ocurre con el aceite de oliva que, aún siendo bueno para las enfermedades cardiovasculares, no reduce la respuesta inmune del organismo», explica, a la >Fundación Descubre, el profesor, Gerardo Álvarez de Cienfuegos.

ENSAYO EN ANIMALES

Para llegar a esta conclusión, los investigadores administraron, a diferentes grupos de ratones, dietas ricas en aceite de oliva (virgen extra y ecológico), de pescado, de girasol y de maíz. Después de cuatro semanas, se les administró un tratamiento inmunosupresor, es decir, fármacos para bajar la potencia y eficacia de sus defensas, y, finalmente, se les inoculó una bacteria patógena, Listeria monocytogenes. A continuación, compararon el tiempo de supervivencia de los animales.

Los resultados mostraron que la tasa de supervivencia de los ratones a los que se había alimentado con una dieta rica en aceite de oliva virgen extra o ecológico era muy superior a la de los ratones alimentados con aceite de pescado. «Ahora nos queda probar la resistencia de los animales frente a otras bacterias y determinar por qué se produce esa supervivencia más alta y qué factores hay implicados».

La investigación, que se enmarca en un proyecto que concluye en 2013, puede suponer importantes avances para la prevención de infecciones bacterianas y las muertes que anualmente se producen por ellas. «Muchas veces no pensamos en el número de personas que fallecen por este tipo de infecciones. Sólo en la provincia de Jaén pueden ser unas 400 al año», afirma Álvarez de Cienfuegos. Según explica el investigador, las personas más susceptibles de contraer una infección bacteriana son aquéllas con un tratamiento antiinflamatorio prolongado, los diabéticos insulinodependientes o las personas de avanzada edad.

«Nuestra investigación también puede contribuir a colocar al aceite de oliva en los mercados internacionales como un fuerte competidor del aceite de pescado, único aceite catalogado como saludable en el mundo», afirma el responsable de la investigación.

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Alimentos RICOS esenciales para la mujer

 alimentos ricos Las necesidades nutricionales de las mujeres son específicas de su género y a partir de los 30 años resulta fundamental cubrirlas para asegurar un buen estado de salud. Con la llegada del otoño y el fin del desorden vacacional conviene recordar qué alimentos ricos no deben faltar en la dieta femenina

Fuente:www.ecogaia.com(07/09/2011)
Por Sonia Gómez Saiz

Alimentos ricos en calcio

El calcio ayuda a mantener los huesos fuertes y, junto con el ejercicio regular con pesas, ayuda a evitar la osteoporosis. El yogur y el queso bajo en grasa son buenas opciones, además de las verduras de hoja verde (col rizada, brócoli), productos enriquecidos con calcio, tofu de soja y sésamo que, por cada 100 gramos contiene 670 miligramos de calcio. Entre 19 y 50 años de edad, las mujeres necesitan 1000 miligramos diarios de calcio y, a partir de los 50, 1200 miligramos.

Alimentos ricos en hierro

Debido a su ciclo menstrual, las mujeres requieren una mayor ingesta de hierro, especialmente si están en edad premenopáusica. Entre 12 y 15 miligramos diarios, frente a los 10 o12 de los hombres. Buenas fuentes de hierro son los garbanzos, la carne magra, las acelgas, el tofu y los albaricoques secos.

Vitamina C

Además de ser un valioso antioxidante, a la vitamina C se la relaciona con el descenso de las enfermedades coronarias, que aumentan en porcentaje con la menopausia. Las naranjas, limones, limas y todos los cítricos que produce el invierno son una buena fuente para conseguir los 75 miligramos de vitamina C que diariamente necesitan las mujeres. Empezar la jornada con un zumo de limón y agua caliente es una excelente manera de activar nuestro organismo y limitar la acidificación que va a atacar los huesos. Fresas, kiwis, guayabas, tomates, pimientos verdes y rojos, coles, brócolis, espinacas, patatas y perejil también son excelentes fuentes de esta vitamina.

Verduras de hoja verde

La proporción ideal para el consumo de verdura de hojas verdes se sitúa entre 20 y 30 gramos al día, repartidos en tres comidas. Un objetivo perfectamente alcanzable incluso para aquellas féminas no demasiado aficionadas al mundo vegetal. Además de las sencillas ensaladas, untar ramitas de brócoli en una crema de humus – a base de garbanzos, aceite de oliva, puré de sésamo, ajo y limón- es una deliciosa y nutritiva experiencia baja en calorías.

Frutos secos

Los frutos secos están llenos de grasas monoinsaturadas que ayudan a reducir los niveles de colesterol. También contienen grasas poliinsaturadas que contribuyen a prevenir las enfermedades cardiovasculares. Además, los frutos secos son una buena fuente de proteínas, calcio, fósforo, zinc, cobre, selenio, ácido fólico, vitamina E y vitamina A. Sin embargo, el elevado nivel de calorías que aportan requiere que su consumo se limite a 30 gramos diarios. Eso son unos 28 cacahuetes y 7 nueces o almendras.

Arándanos

Los arándanos y su jugo pueden ayudar a prevenir infecciones del tracto urinario.

Las proantocianidinas que contienen evitan que las bacterias se adhieran a las paredes de la vejiga. Por otro lado, nuevas investigaciones indican que los arándanos pueden promover la salud cardiovascular.

Alimentos ricos en folato

El folato es especialmente importante durante el embarazo para asegurar el desarrollo adecuado del tubo neural del feto.También se ha demostrado que es importante para la salud del corazón.Alimentos ricos en folato son los espárragos, las naranjas, los cereales enriquecidos y las legumbres. La dosis diaria recomendada para las mujeres es de 400 microgramos.

Cereales integrales

Los granos enteros, además de en nutrientes, son ricos en fibra y por lo tanto contribuyen a evitar los problemas digestivos y el estreñimiento tan comunes entre las mujeres. Un buen paso es incorporar a la dieta arroz integral, copos de salvado, panes de grano entero, cebada o la quinua con sus 10 aminoácidos esenciales.

Proteína de soja

La proteína de soja se encuentra en la semilla del mismo nombre y en todos sus productos derivados, como el tofu, el tempeh o la leche. Siempre que proceda de cultivos no modificados genéticamente, la proteína de soja es saludable para el corazón porque ayuda a reducir el «mal» colesterol. Además, es rica en fitonutrientes y alivia los trastornos menstruales y de la menopausia. Los expertos recomiendan a las mujeres consumir 25 gramos diarios de proteína de soja.

Agua

Finalmente, aunque no sea un alimento, el agua es esencial para todos los procesos metabólicos del organismo. También ayuda a la digestión, la pérdida de peso y la mejora en la apariencia de la piel. Por tanto, es clave beber entre 8 y 10 vasos de agua cada día, preferiblemente libre de cloro, al igual que el consumo de alimentos con un alto contenido en agua, como frutas y verduras.

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La causa bioquímica de que las patatas fritas gusten tanto

 Patatas Fritas  Las patatas fritas, tanto las cocinadas al estilo sencillo como las preparadas como chips, no son precisamente un alimento que resulte adecuado consumir a menudo si queremos mantener un peso corporal saludable

Sin embargo, son una tentación irresistible para mucha gente. Cada vez que se prueba una, es muy difícil no comer unas cuantas más. Este efecto no es meramente psicológico, sino que, tal como se ha descubierto en un estudio, tiene un componente bioquímico inesperado.

El equipo de Daniele Piomelli y Nicholas DiPatrizio, de la Universidad de California en Irvine, ha descubierto que las grasas de estos alimentos activan un mecanismo biológico sorprendente que probablemente es el principal responsable de que adoptemos una conducta glotona ante el primer bocado de patatas fritas. Los presuntos culpables son sustancias químicas naturales del cuerpo llamadas endocannabinoides.

Los endocannabinoides movilizados por las patatas fritas son similares a ciertas sustancias producidas por el consumo de marihuana.

En su estudio, Piomelli y sus colaboradores comprobaron que entre las ratas a las que se alimentó con dietas líquidas ricas en grasa, azúcar o proteína, las que se nutrían de dietas ricas en grasa tenían una reacción particular: Tan pronto como el líquido hacía contacto con sus papilas gustativas, su sistema digestivo comenzaba a producir endocannabinoides.

Esos compuestos tienen varias funciones, incluyendo la regulación de la respuesta al estrés, el estado de ánimo, el apetito y el movimiento de la comida por los intestinos. En las ratas analizadas, los endocannabinoides sólo se liberaban cuando los animales degustaban grasa, no azúcar o proteína.

El proceso se inicia en la lengua, donde las grasas en los alimentos generan una señal que viaja primero al cerebro y luego a través del nervio vago hacia los intestinos. Allí, la señal estimula la producción de endocannabinoides, lo cual provoca un aumento de señalización celular que incita a la ingestión desmesurada de alimentos grasos, probablemente mediante la liberación de compuestos químicos que nos impulsan a comer más.

Desde un punto de vista evolutivo, la existencia de este mecanismo que impulsa a consumir grasa con pocas limitaciones tiene su lógica. Los animales necesitan consumir grasas, ya que son cruciales para que las células funcionen correctamente, pero las grasas suelen ser escasas en el entorno natural. Aprovechar al máximo las pocas oportunidades de ingerir grasas que puedan presentarse, es un modo de compensar esa carestía.

En la sociedad actual de las naciones industrializadas, sin embargo, resulta muy fácil encontrar en nuestro entorno artificial alimentos ricos en grasas, y el impulso innato de darnos un atracón de alimentos grasos nos trae ahora más problemas que ventajas.

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PATATA y PATATAS PATATA y PATATAS

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Escasez de agua dulce grave amenaza para la humanidad

 Escasez de agua  Escasez de agua dulce es el problema de tal magnitud que se estima que para cubrir la demanda actual se necesitaría ahora mismo un 20% más y que para el año 2025, la necesidad de ese elemento tan necesario para la vida será un 56% superior que el suministro, generando que quienes lo poseen estén a merced de pillajes, despojos u otras acciones violentas.

Fuente: diarioecologia.com (29/08/11)
Por Fernando Travieso

Al mismo tiempo que la demanda de alimentos no para de crecer, millones de agricultores, en un esfuerzo para expandir sus cosechas, han perforado demasiados pozos para irrigación ocasionando una caída significativa de los niveles freáticos, al punto de que en unos 20 países, donde habita la mitad de la población mundial, los pozos se están secando. La disminución de la cantidad de agua disponible para irrigación en los tres grandes países productores de cereales (Estados Unidos, India y China) es especialmente preocupante y aunque hasta ahora han logrado evitar la caída de sus cosechas, la continua sobreexplotación de los acuíferos podría cambiar muy pronto esta situación.

En los Estados Unidos, el área irrigada ha llegado al parecer a su máximo y comenzado a declinar. Una combinación del agotamiento de los acuíferos con la desviación del agua para irrigación hacia las ciudades en rápido crecimiento, ha reducido el área irrigada en los estados de California, Texas, Arizona, Colorado y Florida, donde la agricultura, la más avanzada del mundo, es altamente dependiente de la irrigación. A esto se añaden los problemas que el cambio climático está generando, los cuales, por ejemplo, están causando en estos momentos en Texas una sequía totalmente anormal; esa falta de lluvia combinada con las altas temperaturas que azotan ese estado, además de causar daños al ecosistema y pérdida de vidas humanas, han hecho perder más de 1.200 millones de dólares a su industria ganadera, la mayor de Estados Unidos.

India está enfrentando una situación mucho más difícil que los Estados Unidos. Un estudio del Banco Mundial reportó, en 2005, que la producción de cereales para 175 millones de los habitantes de ese país estaba siendo producida con sobre bombeo de agua, lo que explica que los niveles freáticos estén bajando en varios estados, incluyendo Punjab y Haryana, dos grandes productores de cereales que suplen la mayor parte del trigo y del arroz utilizado para el sistema masivo de distribución de alimentos subvencionados a los pobres de la India. El temido problema de una hambruna en la India podría estar a punto de estallar llevándose consigo el notable desarrollo económico de los años recientes.

La principal preocupación de China es la parte Norte del país, donde la lluvia es escasa y los niveles freáticos están cayendo por todos lados, lo que incluye la altamente productiva Llanura del Norte de China, la cual se extiende desde Shangai hasta más allá de Pekín y donde se cultiva la mitad del trigo y una tercera parte del maíz que se produce en el país; se estima que el sobre bombeo en esta zona hace que 130 millones de chinos estén siendo alimentados con cereales producidos con un uso no sostenible del agua. Por su parte, las ciudades chinas y su creciente sector industrial están usando una cada vez mayor proporción del agua disponible del país, tanto superficial como subterránea, y en muchos casos el crecimiento urbano e industrial sólo puede sostenerse quitándole este recurso a la agricultura.

La escasez de agua está afectando la seguridad alimentaria en el Medio Oriente y lo está haciendo a nivel de toda la región, generando conflictos internos y externos. La situación se ha tornado tan grave que Turquía le está quitando agua, mediante un masivo programa de construcción de represas en las cabeceras de los ríos Tigris y Éufrates, a los sobrepoblados y problematizados Siria e Irak. Por su parte, Arabia Saudita anunció que para el 2013 habrá agotado sus acuíferos y dependerá totalmente de cereales importados, mientras Israel prohibió la irrigación del trigo en el año 2000 y actualmente importa el 98% de su consumo de cereales. La situación de Irán es especialmente grave ya que una tercera parte de su población de 75 millones de habitantes está siendo alimentada mediante sobre bombeo, sin que su gobierno informe sobre el problema ni tome ninguna medida al respecto.

Tal vez el caso más emblemático de América Latina sea el de México, país de 111 millones de habitantes cuya situación simplemente no es sostenible, ya que por una parte, la demanda de agua está superando la oferta y por la otra, más del 50% del recurso es extraído desde acuíferos sobre bombeados, al punto de que en el estado agrícola de Guanajuato el nivel freático está bajando 2 mts. por año, mientras en el estado noroccidental de Sonora, gran productor de trigo, los agricultores que hasta hace poco bombeaban agua del acuífero de Hermosillo a una profundidad de 15 mts., hoy en día la bombean desde 150 mts.

Todo parece indicar que de no hacerse nada al respecto, el tema con los elevados déficits de agua no será ya si los problemas van a hacer crisis, sino cuándo y qué harán los gobiernos para enfrentarlas; para algunas naciones los conflictos serían catastróficos y su estallido simultáneo en países vecinos crearía una situación inmanejable que amenazaría la paz mundial.

Con toda razón, la revista Fortune expresó hace poco: “El agua promete ser en el siglo XXI lo que fue el petróleo para el siglo XX, el bien precioso que determina la riqueza de las naciones”.

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Los diez alimentos más eficaces para bajar el colesterol

Los diez alimentos más eficaces para bajar el colesterolEl colesterol en exceso, definido como hipercolesterolemia, es bien conocido por su problemática para la salud coronaria y por considerarse un factor de riesgo de infarto e ictus, entre otros episodios vasculares.

Los mensajes para la prevención de este trastorno se dirigen más a difundir los alimentos contraindicados, cuyo consumo regular aumenta los niveles plasmáticos de colesterol.

El mensaje positivo necesario es promocionar los alimentos aliados, que por su composición química y en función de un consumo ordinario y en una cantidad específica ayudan a controlarlo.

Fuente: consumer (5 de agosto de 2011)
Por MAITE ZUDAIRE

Una lista elaborada por la Harvard Medical School incluye los diez alimentos considerados como los más eficaces para ayudar a bajar el colesterol. Forman parte de ella desde las nueces y el pescado azul a otros alimentos menos reconocidos como la berenjena, la avena, la okra y algunas frutas. La Fundación Española del Corazón contribuye en el ámbito formativo e informativo con la publicación on line de dos semanas de menús adecuados para quienes tienen hipercolesterolemia. En las distintas comidas de cada día deberían estar presentes los alimentos «aliados», combinados con el resto de los que conforman la dieta.

Los diez alimentos «anticolesterol»

Avena, cebada y otros granos integrales, las legumbres, la berenjena y la okra, los frutos secos, los aceites vegetales (se podría destacar el aceite de oliva), frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos, la soja, el pescado graso y, en caso preciso, los alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles y los suplementos de fibra se incluyen en la lista de los alimentos «anticolesterol». El mayor interés para el consumidor es conocer los componentes de los alimentos y los modos por los que estos son capaces de reducir el colesterol plasmático y, al mismo tiempo, aprender maneras de consumirlos, con el fin de integrarlos de forma habitual en los menús diarios.

· La avena. Aúna en su composición un conjunto de sustancias cuyo efecto ha demostrado la reducción de las tasas de colesterol plasmático: grasas insaturadas (no mucha cantidad, pero sí de buena calidad, como el ácido graso esencial linoleico), avenasterol, fibra y lecitina. El avenasterol es un fitosterol con capacidad de disminuir la absorción de colesterol en el intestino, al igual que la lecitina.

Ideas para consumir avena: la forma tradicional de comer avena es en copos, mezclada con frutas, leche o yogur. Los copos de avena sirven también para espesar cremas y purés y para dar sabor y consistencia a una sopa de verduras.

· La cebada. La cebada comparte con la avena su riqueza en un tipo de fibra soluble, los betaglucanos, que han demostrado ser eficaces en la reducción del colesterol-LDL, el perjudicial. Los efectos hipocolesterolemiantes del consumo de avena o cebada como alimento han sido poco evaluados; sí está más estudiado el efecto de los concentrados de betaglucano. Nuevas investigaciones se centran en el tocotrienol, una forma de vitamina E con potente efecto antioxidante, localizado en las cáscaras de los granos de cebada, avena y arroz, en este último cereal integral, es más abundante. Los ensayos clínicos con sendos compuestos se han realizado en forma de complemento dietético, no como alimento, si bien los consumidores habituales de arroz integral, de avena y de pan integral o de salvado, se beneficiarán de estos efectos.

Ideas de platos con cebada: a la cebada en grano se le puede dar el mismo tratamiento culinario que al arroz, aunque le cuesta más cocerse. Algunas propuestas para probar este saludable cereal son una menestra de verduras salteada con cebada, en ensalada con arroz salvaje, calabacín y bonito o en sopa con lentejas.

· Las legumbres. Algunos fitoquímicos de las leguminosas están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares. Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Además, las legumbres tienen fibra e isoflavonas con efectos positivos demostrados en las dislipemias.

Ideas para consumir legumbres: en ensalada, en sopas, cremas, en forma de paté vegetal como el humus elaborado con garbanzos, guarnición de carnes o pescados.

· La berenjena, la okra y frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos. El efecto hipocolesterolemiante de estos vegetales se debe en parte a su aporte de fibra, un compuesto que limita y retrasa la absorción intestinal del colesterol, al favorecer la mezcla con los ácidos biliares y que el conjunto se elimine por las heces. La okra es una hortaliza poco o nada conocida en nuestro entorno, que destaca por su riqueza en fibra soluble y mucílagos. Se come cocida, cruda en ensalada o deshidratada.

· Los frutos secos, en particular las nueces. Las nueces suponen un aporte interesante de ácido alfa-linolénico, que el organismo transforma en ácidos grasos omega-3 y contiene también fitosteroles, ambos reconocidos por su papel en la reducción del colesterol.

Ideas para consumir frutos secos a diario: además de comer un puñado de nueces a diario (4-6 unidades), hay otras formas apetitosas de incorporar y alternar los frutos secos a la dieta: añadirlos a las ensaladas, a platos de arroz, pasta y cuscús, probar las cremas de untar de frutos secos (cacahuete, avellana, semillas de sésamo), preparar dulces y postres que los lleven (bizcochos, magdalenas, compotas).

· Los aceites vegetales, entre los que destaca el aceite de oliva. Este último es rico en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores.

Idea sana: disponer en la despensa siempre de una botella de aceite de oliva virgen extra, el tipo de aceite de mayor calidad nutricional, y emplear un poco cada día para aliñar las ensaladas y las verduras, acompañar al pan tostado del desayuno, etc.

· La soja. El consumo habitual de soja como leguminosa (o como aceite) aporta una cantidad significativa de grasa de alta calidad nutricional -ácido linoléico y oleico-, lecitina e isoflavonas con repercusiones beneficiosas para el organismo por su eficacia reductora del colesterol sérico. Las isoflavonas, en especial la genisteína, una de las más abundantes en la soja, han demostrado ejercer una acción inhibitoria de la agregación plaquetaria y una actividad antioxidante sobre las lipoproteínas de alta densidad (LDL), lo que ayuda en la disminución del colesterol plasmático.

Ideas para consumirla: la soja en grano se puede preparar hervida o guisada, como cualquier legumbre. A partir de ella se obtienen multitud de derivados como los brotes germinados de soja, la bebida de soja, el tofu, el tempeh, el tamari o salsa de soja, el seitan -que por su aspecto se conoce como «carne vegetal»- o el miso o pasta fermentada, elaborada con las semillas de soja y que da sabor y cuerpo a sopas o cremas.

· El pescado graso. Los pescados azules tienen de media unos diez gramos de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA (docosahexaenoico) y el EPA (eicosahexaenoico), reconocidos por su capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos se postulan como protectores de las enfermedades cardiovasculares. No obstante, su efecto sobre los niveles de LDL-colesterol y HDL-colesterol depende del tipo de paciente y de sus niveles iniciales de colesterol.

Ideas para ingerir omega-3: los expertos nutricionistas aconsejan un consumo de pescado azul fresco de dos a tres veces por semana, de 140 gramos por ración por persona y día. Es obligada la presencia en los menús semanales de pescados azules como las sardinas, boquerones o anchoas, atún, bonito, salmón, verdel o chicharro.

ALIMENTOS ENRIQUECIDOS

Los alimentos enriquecidos o los complementos dietéticos con esteroles y estanoles y con fibra se pueden contemplar como coadyuvantes del tratamiento dietético para el control de la hipercolesterolemia límite o moderada (entre 200 y 249 mg/dl), siempre bajo asesoramiento facultativo. Conviene saber que al tomarlos no siempre se resuelve el problema y que se deben hacer analíticas periódicas para comprobar la evolución de la dislipemia.

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Un antibiótico podría utilizarse como conservante natural de alimentos frente a bacterias como la Salmonella o la E.coli

 salmonella Un antibiótico podría utilizarse como conservante natural de alimentos frente a bacterias como la Salmonella o la E.coli

Científicos de la Universidad de Minnesota han descubierto una clase de antibiótico que es capaz de destruir bacterias dañinas de los alimentos como la salmonella, la E.coli o la listeria. El compuesto se conoce como lantibiótico, forma parte de los antibióticos péptidos y lo produce una bacteria inofensiva

Fuente: consumer (22 de agosto de 2011)

Según explican los investigadores, se trata del primer conservante natural capaz de neutralizar a las bacterias gram-negativas. Este tipo de organismos, entre los que se encuentran la salmonella y la E.coli, son los causantes, en general, de que los alimentos se estropeen.

Pero además de actuar como conservante de alimentos perecederos, los científicos explican que el lantibiótico es de fácil digestión y que es difícil que las bacterias generen resistencias a él.También destacan que no presenta toxicidad y que tampoco provoca alergias.

Los investigadores ya han obtenido la patente que permite su comercialización y está previsto que lo incluyan en la composición de una gran variedad de alimentos, como carnes, quesos procesados, huevos, productos enlatados o mariscos. Sin embargo, expertos en alimentación advierten que la introducción de este compuesto en la cadena alimentaria todavía debe ser examinada en profundidad, lo que probablemente delimitará su campo de aplicación.

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Seguridad alimentaria 10 errores

seguridad alimentariaSeguridad alimentaria 10 errores

Los 10 errores más comunes en seguridad alimentaria

La cocina, por ser el lugar donde se manipulan alimentos de forma habitual, es la vía más rápida de entrada para los microorganismos patógenos.

De su aparición o no dependen numerosos factores como la higiene, la manipulación, los utensilios o los tiempos de cocción y temperaturas. Conocer los errores más comunes que se producen cuando se manipulan alimentos, las causas y sus consecuencias puede ayudar a prevenir un buen número de toxiinfecciones alimentarias.

Fuente: consumer (18 de agosto de 2011)
Por MAITE PELAYO

Los errores de seguridad alimentaria que más se repiten en las cocinas domésticas y que deben evitarse son:

1. Descongelar alimentos sobre la encimera a temperatura ambiente. Los microbios patógenos, es decir, los que provocan enfermedades, pueden multiplicarse de forma rápida a temperatura ambiente si esta es templada porque están adaptados a desarrollarse y reproducirse a temperaturas cercanas a la corporal. Cuando se descongela un alimento a temperatura ambiente, sobre todo en verano, el producto atraviesa rangos de temperaturas considerados de alto riesgo. Se cumplen así las condiciones favorables para el desarrollo de los microorganismos (alimento+temperatura templada+tiempo) y lo que en un principio podría ser una pequeña contaminación incapaz de provocar un trastorno de origen alimentario, se convertirá en un importante foco infeccioso.

Para descongelar de forma segura este proceso debe realizarse a temperatura controlada bajo refrigeración y consumirse en un plazo máximo de 24 horas. Un alimento descongelado nunca debe volver a recongelarse. Si el producto no es muy voluminoso puede descongelarse en el microondas y consumirse de forma inmediata.

2. Guardar juntos en la nevera alimentos crudos y cocinados. En la nevera se tiende a optimizar el espacio de almacenamiento y aprovechar esquinas y recovecos. Este empeño provoca que a menudo los diferentes alimentos «se toquen» y puedan contaminarse unos con otros. Es lo que se denomina contaminación cruzada directa. Verduras, carnes o pescados crudos pueden entrar en contacto entre ellos o con alimentos ya cocinados e intercambiar microbios. Ya que el calor intenso higieniza, los alimentos ya cocinados pueden recontaminarse a través de verduras o carnes crudas como el pollo. Calentarlos en el momento de su consumo y templarlos en el microondas no es suficiente para eliminar la posible carga contaminante, por lo que aparece el problema de toxiinfección alimentaria.

Lo correcto es almacenar los alimentos según su estado y naturaleza: los cocinados en la parte superior de la nevera, para evitar goteos procedentes de de los crudos que deberán situarse preferiblemente en las baldas inferiores, todos ellos en envases cerrados para evitar contactos.

3. Dejar poco hechas carnes de pollo o preparaciones con huevos sin cuajar. Un alimento poco hecho en el que no se hayan alcanzado temperaturas de seguridad en todo el producto (65-70ºC), es un alimento sin higienizar por completo y en el que podrían quedar restos supervivientes de población microbiana susceptible de provocar una toxiinfección. Si a esto se añade el hecho de una espera, aunque sea breve, a temperaturas templadas hasta el momento del consumo, esta pequeña población podría reproducirse y convertirse en una cantidad importante de microorganismos capaces de infectar o intoxicar a una persona.

La solución es cuajar bien las preparaciones a base de huevos como tortillas así como cocinar a fondo las carnes de pollo u otras aves incluso en su interior y consumirlas de forma inmediata.

4. Servir la tortilla en el plato que se ha utilizado para darle la vuelta. Cuando se prepara una tortilla de patata se utiliza un plato para darle la vuelta; a menudo resulta el mismo en el que se sirve la tortilla ya cocinada. En la mayoría de los casos en este plato quedan restos de huevo crudo que pueden recontaminar la tortilla aunque ésta esté bien cuajada. Otro error muy común es pasar el plato solo por el agua del grifo y secarlo: además de ser una limpieza ineficaz y deficiente, se contamina el trapo de secado, que puede recontaminar manos o superficies.

Deben utilizarse siempre platos diferentes para alimentos crudos o semielaborados y los ya cocinados por completo. Si se va a usar el mismo plato, debe lavarse antes con agua caliente y jabón y secar con una toalla de papel de un solo uso.

5. Preparar mayonesa o preparaciones derivadas como ensaladilla rusa con antelación. Los huevos crudos pueden contener diferentes microorganismos origen de enfermedad alimentaria. Las preparaciones con este ingrediente se consideran de elevado riesgo alimentario, por lo que durante su preparación deben extremarse las precauciones de higiene. Es fundamental reducir el tiempo entre la elaboración y el consumo hasta tal punto que este deberá ser inmediato. Un error muy común es preparar mayonesa o platos con esta salsa como la ensaladilla rusa con antelación. Aún en espera cortas, refrigerar.

Lo más recomendable es preparar la cantidad justa de mayonesa y mezclarla con la ensaladilla que se vaya a consumir en esa comida y guardar el resto sin la salsa. No deben guardarse restos de salsa mayonesa o derivadas o preparaciones con ellas. Si no es el caso, es preferible utilizar mayonesa comercial ya preparada.

6. Cocinar en varias etapas. En algunas ocasiones, y según en qué recetas, se marca el plato sin terminarlo hasta unas horas después o al día siguiente. Debe tomarse especial precaución si se va a cocinar en etapas ya que un cocinado parcial puede potenciar un desarrollo microbiológico que derive en toxiinfección alimentaria. Esto se debe al proceso de calentamiento – enfriamiento con rangos de temperaturas templadas junto con el hecho de que el alimento no está del todo higienizado-, ya que no se completa hasta el final el proceso.

Cuando se prepara un plato es preferible realizarlo de un tirón y, si se hace con antelación,(algunas recetas necesitan reposar y ganan sabor de un día para otro) hay que hacerlo siempre bajo condiciones de refrigeración.

7. Dejar que los alimentos se enfríen durante un tiempo excesivo antes de colocarlos en el refrigerador. Los microorganismos que provocan las enfermedades pueden desarrollarse en los alimentos si encuentran condiciones apropiadas. En solo unos minutos a temperaturas templadas se multiplicarán de manera exponencial y adquieren poblaciones de dimensiones alarmantes. Tampoco conviene introducirlos aún calientes en la nevera porque podrían elevar la temperatura de refrigeración en el interior de la nevera y comprometer la inocuidad de los alimentos allí almacenados.

Los alimentos cocinados y calientes deben dejarse enfriar un máximo de dos horas antes de refrigerarlos o dentro de una hora si la temperatura ambiental es excesiva. Los restaurantes están equipados con abatidores de temperaturas que minimizan este riesgo y disminuye de forma rápida la temperatura de los alimentos cocinados.

8. Dejar alimentos ya preparados o sobras de un día para otro en el horno o en la encimera a temperatura ambiente. A menudo es un problema de espacio, los alimentos ya preparados bien en platos, fuentes o cazuelas quedan a la espera de su consumo sobre la encimera, la chapa de la cocina o en el horno pero a temperatura ambiente. La situación de peligro creada es alimento+temperaturas templadas+tiempo, condiciones en las que los microorganismos se desarrollan y se multiplican de forma peligrosa, sobre todo en verano. Este problema podría aplicarse también a macerados de carne o pescado que se dejan reposar a temperatura ambiente. El problema se agrava si el alimento no está protegido de la posible presencia de insectos.

Deben guardarse los alimentos ya cocinados bajo refrigeración y utilizar también este sistema para los macerados. Como norma general se guardarán las sobras de alimentos más de 48 horas y conviene hacerlo bajo condiciones de refrigeración.

9. Probar alimentos para ver si «todavía están buenos». Los microbios que causan toxiinfecciones alimentarias no son alterantes. Es lógico que hayan desarrollado la habilidad de pasar desapercibidos y no estropear el alimento en el que se desarrollan, y propiciar así su consumo y no su rechazo. Así, el alimento portador de la contaminación patógena no tiene un aspecto, olor o sabor diferentes, de ahí que sea casi imposible detectarlo cuando se prueba. Los sentidos no son fiables para valorar su estado, hay que poner los medios para prevenir que los microbios puedan desarrollarse.

Prevenir es la palabra clave: desde que el alimento se adquiere hasta su consumo, pasando por todas las etapas, deben ponerse los medios para evitar que los microorganismos lo contaminen y que, en el caso de que así sea, puedan desarrollarse. Por el contrario, todos los pasos estarán encaminados a su eliminación.

10. No lavarse las manos antes de comenzar a manipular alimentos. Es de absoluta prioridad en seguridad alimentaria. Los microorganismos presentes en las manos pueden contaminar los productos al manipularlos. Esto se debe a una contaminación previa, por ejemplo cuando se tocan objetos o superficies que antes se han contaminado o por ser ya portadores de microbios que pueden contaminar las manos bien al tocar una herida, toser, estornudar o acudir al aseo. Además, las manos son una herramienta más en la cocina y como tal pueden ser la causa de contaminación cruzada entre alimentos.

Lavarse las manos de forma adecuada antes de manipular los alimentos, así como hacerlo al cambiar de tipo de alimento o al interrumpir la actividad en la cocina, como abrir la puerta o contestar el teléfono, es la mejor medida de prevención.

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Aceite de cilantro podría acabar con infecciones transmitidas por alimentos y con fármacoresistentes

Aceite de cilantro podría acabar con infecciones transmitidas por alimentos y con fármacoresistentesAceite de cilantro podría acabar con infecciones transmitidas por alimentos y con fármacoresistentes

Científicos han demostrado que el aceite de cilantro resulta tóxico para muchas bacterias dañinas por lo que su uso tanto en la cocina como en agentes clínicos previene enfermedades transmitidas por alimentos e incluso tratar infecciones resistentes a antibióticos, según un estudio de la Universidad de Beira Interior (Portugal).

Fuente: EuropaPress (25/08/2011)

Los investigadores probaron el aceite de cilantro contra 12 cepas de bacterias, incluyendo la ‘escherichia coli’, ‘salmonella enterica’, ‘bacillus cereus’ y ‘staphylococcus aureus’ resistente a meticilina (SARM). De las cepas probadas, todas mostraron una reducción del crecimiento, y la mayoría fueron eliminadas por las soluciones que contienen 1,6 por ciento o menos.

El cilantro es una planta aromática muy utilizada en la cocina mediterránea. El aceite de cilantro es uno de los 20 más utilizados en el mundo y ya se utiliza como aditivo alimentario. Este aceite se produce a partir de semillas de la planta de cilantro y sus beneficios para la salud han sido asociados con el uso de esta hierba durante siglos. Estos beneficios incluyen el alivio del dolor, de calambres y de convulsiones, así como la curación náuseas, ayuda a digestión y el tratamiento de las infecciones por hongos.

Este estudio no sólo demuestra que tiene un efecto antibacteriano, sino que proporciona una explicación de cómo funciona, algo que no se sabía hasta ahora. «Los resultados indican que el aceite de cilantro daña la membrana que rodea la célula bacteriana. Esto interrumpe la barrera entre la célula y su medio ambiente e inhibe los procesos esenciales, incluyendo la respiración, lo que conduce finalmente a la muerte de la célula bacteriana», explica la directora del estudio Fernanda Domingues.

Los investigadores sugieren que podría tener importantes aplicaciones en la industria alimentaria y médica. «En los países desarrollados, hasta un 30 por ciento de la población sufre cada año enfermedades transmitidas por alimentos. Esta investigación alienta el diseño de nuevos aditivos alimentarios que contengan aceite de cilantro para combatir patógenos transmitidos por alimentos y prevenir el deterioro de las bacterias», asegura Domingues.

«El aceite de cilantro también podría convertirse en una alternativa natural a los antibióticos comunes ya que se puede usar como fármacos en forma de lociones, enjuagues bucales e incluso pastillas, para combatir múltiples infecciones bacterianas fármacoresistentes que de otra manera no podrían ser tratados, lo que mejoraría significativamente su calidad de vida», concluye la experta.

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Restaurante donde prime la higiene y seguridad

Restaurante donde prime la higiene y seguridadRestaurante donde prime la higiene y seguridad

Rústico o urbano, tradicional o vanguardista, sencillo o sofisticado, económico o más caro, de cocina regional o internacional son factores que deben valorarse cuando se elige un restaurante.

Sea cual sea la elección, todos deben coincidir en una cosa: los alimentos que se ofrezcan deben cumplir con los requisitos que aseguran su calidad, tanto sensorial como nutricional e higiénico-sanitaria.

La calidad sensorial en el RESTAURANTE es una de las más apreciadas por el consumidor porque es de efecto inmediato. Se elige un restaurante u otro en función del recuerdo de sus elaboraciones (sabor, olor o textura). En la primera visita, como es el caso de viajes y estancias vacacionales, la elección se realiza bien por recomendaciones previas, por cercanía o precio. A pesar de que las propiedades nutricionales y la calidad higiénico-sanitaria no son los puntos que más se valoran, sí son importantes porque influyen de manera directa en la salud.

Fuente: consumer (11 de agosto de 2011)
Por MAITE PELAYO

La primera impresión de un RESTAURANTE supone un anticipo del tipo de restaurante que es. Su situación, fachada y aspecto general, todavía sin entrar, pueden aportar información útil. Sin embargo, una vez en su interior, hay una serie de aspectos que conforman una idea bastante aproximada de la clase de establecimiento. Además de todos los posibles atributos que pueden designarse en el caso de un restaurante, se puede valorar su grado de higiene y, por tanto, el nivel de seguridad de los alimentos con solo fijarse en los siguientes aspectos:

• Limpieza del suelo en un RESTAURANTE: un suelo limpio es signo de higiene. La suciedad acumulada, como servilletas usadas, restos de alimentos y bebidas, serrín o colillas (en los países donde se puede fumar en establecimientos públicos) son un foco de riesgo alimentario que atrae insectos y propicia posibles infecciones. Por el contrario, un suelo limpio y sin suciedad es un indicador de higiene. El uso de pequeños recipientes para recoger los desperdicios generados por el cliente y evitar que estos caigan al suelo puede ser una buena solución en los bares con gran afluencia de público.

• La barra recogida y libre de vasos, tazas o platos sucios. Mantener la barra ordenada y más en las horas punta de trabajo es un arte que solo pueden conseguir los establecimientos donde prime la higiene y la organización. En la barra, restos de alimentos o vajilla, cubertería o cristalería sucias son un punto muy negativo. En las vitrinas y armarios traseros debe evitarse la acumulación de objetos accesorios innecesarios porque contribuyen a acumular suciedad e impiden realizar una adecuada limpieza.

• Pinchos refrigerados: un punto muy importante en la organización de una barra son los pinchos, que deben estar protegidos por vitrinas que eviten que caiga cualquier tipo de sustancia contaminante. Las elaboraciones que requieran frío, como sándwiches con salsas, ensaladilla rusa, huevos cocidos con mayonesa o pudines de pescado, deben estar además bajo estrictas condiciones de refrigeración hasta su consumo.

• El personal: su aspecto, vestimenta y forma de trabajar aportan una valiosa información para elegir un establecimiento según criterios de seguridad alimentaria. Su manera de actuar dice mucho acerca de su formación y puesta en práctica de materias relacionadas con la seguridad e higiene de los alimentos. Las malas prácticas, como retirar las basuras a través del interior del establecimiento, son determinantes.

• Cocina a la vista:muchos restaurantes actuales muestran sus instalaciones de cocina como un elemento más de su negocio. Nada que esconder, que en algunos casos es un arma de doble filo. Una cocina a la vista debe permanecer con un aspecto limpio y ordenado, incluso en las situaciones de mayor actividad. Además, su diseño, distribución e iluminación son aspectos que debe valorar el cliente.

• Almacén en los pasillos:el problema del espacio tiene como consecuencia la búsqueda de nuevas zonas de almacenamiento, tanto de alimentos como de otros productos necesarios para desarrollar la actividad del restaurante. Almacenes improvisados bajo escaleras o pasillos o cajas arrinconadas son un signo de un inadecuado almacenamiento y conservación. Mezclar alimentos con productos de limpieza puede tener graves consecuencias.

• Moscas e insectos: la presencia de moscas y otros insectos es un factor de riesgo añadido. Si bien es cierto que hay zonas donde tanto la climatología como el entorno favorecen el desarrollo de insectos, el establecimiento debe implantar sistemas de prevención y erradicación de plagas.

• La temperatura ambiente:además de hacer la estancia más o menos agradable, la temperatura del establecimiento es un factor de riesgo. Dado que los microorganismos se reproducen de manera vertiginosa a temperaturas muy cálidas, el calor es una situación que debe evitarse en la medida de lo posible.

• Mesas preparadas con antelación:es costumbre de algunos restaurantes preparar con antelación las mesas de las comidas o cenas para hacerlas más atractivas y animar al cliente a sentarse. Sin embargo, esta práctica puede ser peligrosa, sobre todo, en el caso de realizarse en terrazas y espacios al aire libre. Insectos, polvo u otro tipo de contaminación ambiental o microbiológica pueden comprometer la seguridad del alimento que se consuma en ellos. Cambiar platos, vasos y cubertería cuando se van a utilizar y servir las preparaciones ya emplatadas es una manera de evitar este tipo de peligro alimentario.

• La carta: junto con la variedad en las preparaciones o precios, el aspecto y estado de la carta puede resultar un buen exponente al valorar un restaurante. Desde cartas tan sofisticadas como las planteadas a través de soportes informáticos tipo tabletas, hasta las más sencillas y artesanales, la limpieza y presencia general de la carta dará una idea de la importancia que los responsables del establecimiento otorgan a la higiene. En España, la ley de prevención de anisakis obliga al establecimiento a informar al consumidor, a través de la carta, de que los productos de pesca susceptibles de provocarla se han sometido a congelación en los términos regulados por la misma.

MENÚ SEGURO EN CASO DE DUDAS

Si ya se ha realizado la elección del restaurante, pero por un motivo u otro no es del todo satisfactoria, siempre quedará el recurso de elegir las elaboraciones que, por sus características, suponen el mínimo riesgo para el consumidor. Las siguientes son las elaboraciones alimentarias según su nivel de riesgo sanitario:

• Riesgo Bajo: alimentos procesados con calor intenso en todo el producto y consumidos en caliente. Platos preparados al horno, como cordero asado, guisados y potajes de legumbres o verduras cocidas.

• Riesgo Medio: alimentos procesados con calor, pero consumidos en frío tras manipularse. Pudines de pescado, pasteles de carne o verduras, natillas y postres con crema pastelera.

• Riesgo Alto: alimentos consumidos sin procesado por calor, sobre todo, si contienen ingredientes de riesgo sanitario elevado, como huevos. Ensaladas, ensaladilla rusa con mayonesa, pescado o productos de pesca de consumo crudo como sushi, ostras o almejas de cuchillo.

El riesgo aumenta en la medida en que se incrementa el tiempo entre el cocinado y el consumo, así como en preparaciones con un cocinado poco intenso (alimentos poco hechos). Deben elegirse, por tanto, elaboraciones de nivel de riesgo sanitario medio o bajo y evitar las preparaciones caseras, tipo conservas embotadas, cuajadas o postres lácteos realizados en el propio establecimiento.

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Capacidad contaminante de los alimentos

 capacidad de un alimento CAPACIDAD de un ALIMENTO contaminante

La capacidad de un alimento para causar una enfermedad depende sobre todo del número de patógenos o toxinas que contenga.

Las enfermedades causadas por la capacidad de un alimento son, a día de hoy, uno de los problemas de salud más comunes en todo el mundo.

La gran mayoría están causadas por agentes biológicos, es decir, por bacterias, hongos o virus que contienen los alimentos en el momento de su consumo.

Su prevalencia es tan elevada, que no hay datos exactos sobre la incidencia real, ya que es muy difícil hacer una estimación global de la magnitud de este problema. Se calcula que los casos notificados de enfermedades de origen alimentario no superan el 10% de los diagnósticos reales. Estos datos indican que, pese a un sistema de información adecuado, las autoridades de salud pública conocen solo una pequeña proporción de estas enfermedades.

Fuente: consumer (13 de junio de 2011)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

Hay tres tipologías de enfermedades relacionadas con los alimentos: la intoxicación alimentaria, ocasionada por el consumo de alimentos con sustancias tóxicas (patógenos o sustancias como restos de pesticidas o metales pesadosla infección alimentaria, causada por la presencia de microorganismos patógenos en los alimentos, que desencadenan una infección sin la presencia de ningún tóxico; y la toxiinfección alimentaria, ocasionada por el consumo de alimentos con microorganismos patógenos que, además de multiplicarse, producen toxinas que afectan al cuerpo humano. Es el caso de la bacteria E. coli enterohemorrágica, causante de la intoxicación registrada en Alemania.

Vías de contaminación alimentaria

No hay un único motivo por el cual la capacidad de un alimento causa una enfermedad en el consumidor, sino que son varios los factores que desencadenan esta situación:

• Patógenos que proliferan o producen toxinas que pueden ocasionar una enfermedad.

• El alimento puede resultar tóxico por el tipo y la cantidad de sustancias químicas que contiene.

• El alimento puede contaminarse de manera accidental por alguna sustancia tóxica.

• El alimento puede alterarse debido a la adición de sustancias para modificar alguna de sus características.

La capacidad de un alimento para provocar una enfermedad no depende solo del número de patógenos o toxinas que contiene, sino que también está muy ligada a la susceptibilidad de cada individuo. Personas con un sistema inmunológico más débil, como ancianos, niños pequeños o personas enfermas, se verán afectadas con dosis infectivas muy menores a las que afectan a los consumidores con un sistema inmune más fuerte. Un ejemplo de ello es el promedio de casos de salmonelosis, enfermedad causada por la bacteria Salmonella, cuya prevalencia de enfermedad en personas inmunodeprimidas es hasta diez veces mayor que en el resto de la población.

Los patógenos más habituales como causantes de enfermedad son:

Salmonella, Staphylococcus, Escherichia, Vibrio, Bacillus y Clostridium, virus como Norwalk y el de la Hepatitis A o parásitos como Anisakis y Triquina. Destacan también los denominados patógenos emergentes, ya que su presencia es cada vez mayor como causante de enfermedad, como Listeria y Campylobacter. En cuanto a los alimentos más habituales por su composición y características, destacan las mayonesas, los productos con huevo, repostería, carnes, quesos, pescados, moluscos y conservas.

¿Qué buscan los patógenos en los alimentos?

Por sus características propias o añadidas, los alimentos tienen una constitución que favorece que los patógenos crezcan y se multipliquen en ellos. El factor más importante es la presencia de nutrientes. Como el resto de seres vivos, los patógenos también necesitan nutrientes para vivir y la gran mayoría de alimentos que se consumen incluyen en su composición una gran variedad. Además, la mayoría de patógenos no pueden vivir sin agua y, como los nutrientes, casi todos los alimentos de consumo contienen agua, sobre todo los crudos. Otro factor que influye en la formación de patógenos es el pH, ya que los microorganismos solo pueden crecer en determinados valores de pH. En un alimento muy ácido, como el vinagre, pocas veces se detectarán patógenos. El oxígeno también influye, puesto que algunos lo necesitan para crecer y multiplicarse.

Conseguir un efecto barrera

Si se actúa sobre todas estas variables (nutrientes, agua, pH y oxígeno), se consigue limitar el crecimiento de patógenos en los alimentos o provocar un crecimiento selectivo de los microorganismos que interesa que crezcan. La actuación conjunta sobre estos factores influye de manera sinérgica y limita la proliferación de patógenos, un fenómeno denominado “efecto barrera”. En la mayoría de los casos, la forma más eficaz para la destrucción de patógenos es la aplicación de altas temperaturas, pero el tratamiento térmico no asegura la total destrucción, sino que indica en qué grado se disminuye la población inicial de microorganismos.

Es fundamental partir de materia prima con una población microbiana lo más baja posible y utilizar así un tratamiento térmico de menor temperatura o de menor duración. El tiempo juega un papel estratégico. Por término medio y bajo, a una temperatura de 37ºC, óptima para el crecimiento de bacterias, los patógenos multiplican por dos su presencia cada 20 minutos. En un alimento que tuviera una sola bacteria, pasadas ocho horas, la población bacteriana asciende a 16.777.216 ufc (unidades formadoras de colonias).

CRECIMIENTO EXPONENCIAL

Los microorganismos tienen una forma de crecimiento peculiar y característica: crecen de forma exponencial. En una primera fase, hay un crecimiento moderado o fase de latencia, en la que el microorganismo se adapta al medio. Esta primera fase será mayor o menor según el medio se adapte a las necesidades de los microorganismos. En la fase de crecimiento exponencial, estos crecen de manera muy rápida mientras haya nutrientes de los que se puedan alimentar. A medida que los nutrientes desaparecen, se ralentiza y entran en la fase de crecimiento estacionario, en la que el número de microorganismos que nacen se equilibra con el número de los que mueren.

Actualidad ACCION del OZONO

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