Conservar los alimentos con OZONO

 Conservar los alimentos con OZONOConservar los alimentos con OZONO

Este gas tiene un enorme poder para conservar los alimentos y alarga la vida útil de productos frescos como frutas o carne

Fuente: consumer (21 de marzo de 2011)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

El tratamiento con ozono no es una técnica novedosa. Su uso en diferentes campos avala una gran eficacia. Su descubrimiento data del siglo XVIII, pero no fue hasta bien entrado el siglo XX cuando se elaboró documentación científica sobre sus numerosas propiedades terapéuticas, entre ellas, su poder microbiocida, la disminución de los efectos nocivos de los radicales libres, la mejora de la sintomatología de la fibromialgia, la migraña o las hernias discales y su enorme poder antienvejecimiento, antipsoriasis, para las varices o la celulitis, entre muchos otros.

Por su capacidad de desinfectar y conservar, más allá de las aplicaciones en el organismo humano, se ha detectado un enorme poder para conservar los alimentos y una importante capacidad, para alargar la vida útil de los productos frescos.

El ozono, además de tener una excelente eficacia en conservar los alimentos, supone una mejora de las propiedades nutricionales. Es muy eficaz en desinfectar y conservar para productos como la carne, el pescado, el marisco, las frutas, las hortalizas, los quesos o los huevos, entre otros. Este tratamiento podría ser la mejor alternativa a los métodos llevados a cabo hoy en día, basados en la aplicación de rayos ultravioleta o el uso de productos químicos para lograr una total desinfección, sobre todo en vegetales. La aplicación de ozono es inocua y posible en una amplia gama de productos¡.

El gas milagroso

El ozono destruye gran cantidad de microorganismos, como bacterias, virus, mohos o levaduras

El ozono se localiza a unos 50 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra y forma la capa de ozono, responsable de evitar la penetración de la radiación ultravioleta. Es un gas inestable, poco soluble, muy volátil y se descompone en oxígeno normal y en oxígeno naciente (un fuerte oxidante), que le confiere el poder desinfectante.En el campo de la desinfección, el ozono se utiliza desde hace más de 50 años, bajo el Real Decreto 168/1985, en el que se considera apto para la desinfección de cámaras frigoríficas, potabilización del agua o como conservar el almacenaje de alimentos.

Es un gas con una facilidad de obtención característica, lo que supone unos costes mucho menores que en el caso de otros productos con la misma finalidad, y está reconocido como el microbiocida más eficaz de todos los actuales. Se estima que con un tiempo de contacto muy corto, pocos segundos, se destruyen de manera eficaz los distintos patógenos. Los mata entre 300 y 3.000 veces más rápido que el cloro y, aunque ambos son compuestos oxidantes, su mecanismo de acción difiere.Destruye gran cantidad de microorganismos: bacterias, virus, mohos o levaduras, que se forman a menudo en las superficies de los alimentos más comunes. El ozono confiere también más resistencia frente a los efectos de las manipulaciones posteriores.

Eficacia en vegetales

Añadir gas ozono en la atmósfera donde se almacenan los vegetales retrasa hasta un 30% su alteración. Esta gama de alimentos es una de las más perecederas del mercado, de ahí que la aplicación del ozono sea una buena opción. Este gas tiene la capacidad de eliminar de forma rápida los diversos metabolitos volátiles, como son los aldehídos o el etileno que desprenden los vegetales y que son los responsables de acelerar su proceso de maduración. En algunos casos, incluso se tienen que desechar antes de su comercialización. El ozono no solo sirve para conservar, sino que mantiene su calibre, consistencia, propiedades organolépticas y calidad durante más tiempo.

Se aconseja iniciar el tratamiento con ozono desde el momento del transporte de los alimentos y mantenerlo en los envases posteriores, ya que en ambos casos es habitual la contaminación patógena, tanto si son bacterias como mohos. Estos últimos son los más frecuentes en las frutas. Se estima que el lavado con agua ozonizada evita la formación del moho en la fruta contaminada, el penicillium.

Carne y pescado

La carne, por su elevado contenido en grasas y proteínas, y el pescado son alimentos muy perecederos. Se deben conservar a temperaturas bajas, aunque su efecto en los patógenos no es determinante, es decir, el frío no los mata, sino que los letarga hasta que se retiran del frigorífico o del congelador. Con el uso del ozono se destruyen por completo y se garantiza una asepsia total. Como en los vegetales, el contacto con el gas debe realizarse desde el primer momento después del sacrificio y durante todo el transporte y después conservar.

Destaca también la mejora del aspecto general tanto de la carne como del pescado.

Por una parte, el contacto con el ozono estimula la acción digestiva de las enzimas de la carne y se consigue una carne más blanca. Por otra parte, en pescado y marisco tiene la capacidad de eliminar el fuerte olor que desprenden en ocasiones. En cuanto a quesos y embutidos, en los primeros evita los mohos y hace posible llevar a cabo una maduración bajo una humedad relativa más elevada de la habitual. En los embutidos, acelera la curación y el secado, disminuye el tiempo destinado para ello y evita el moho.

OZONO EN LA CRÍA DE ANIMALES

Como potente bactericida, el ozono destruye cualquier patógeno. La cría de ganado puede suponer una enorme concentración de patógenos en sitios bastante reducidos: los inherentes a los animales, junto con los localizados en el ambiente, hacen de las ganaderías un lugar lleno de patógenos.Si a esto se suman las reacciones químicas que tienen lugar en los animales, se crea un ambiente viciado y con olores fuertes y desagradables. La aplicación de ozono elimina, mediante oxidación, todas las sustancias orgánicas, acaba con los malos olores y sanea el ambiente.

Los animales realizan unas digestiones mucho más completas y asimilan mejor los nutrientes, con lo que en un futuro aumenta la rentabilidad de los alimentos, su aspecto, su textura y su sabor. El ejemplo más significativo es el de las aves, en los pollos de consumo habitual. Con el uso de ozono se obtiene un aspecto mucho mejor, una importante reducción de las enfermedades patógenas y una consiguiente disminución de gastos en medicamentos. En gallinas ponedoras también aumenta su rendimiento y se consigue una cáscara mucho más firme y de mejor color.

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ENVASES que detectan un alimento deteriorado

ENVASES que detectan un alimento deterioradoEnvases alimentario advierte, con un cambio de color, de que un alimento se ha deteriorado y, por tanto, no es seguro.

La tecnología de los ENVASES alimentarios ha dado importantes frutos en los últimos años.

Activos e inteligentes, estas dos formas de conservar alimentos aportan mayores garantías de seguridad y suponen para el consumidor nuevos modos de información y de conservación. En el campo de los ENVASES inteligentes, expertos escoceses acaban de desarrollar un nuevo indicador, elaborado a partir de un «plástico inteligente», que con un cambio de color advierte de que un alimento está a punto de perder su frescura, si el envase se ha roto o está dañado, si ya ha superado la fecha límite de consumo o si no se ha conservado a la temperatura de refrigeración adecuada.

Fuente:cosumer (16 de marzo de 2011)
Por MARTA CHAVARRÍAS

El nuevo indicador se utilizará para el envasado en atmósfera modificada, que mantiene los alimentos en condiciones especiales para prolongar su vida útil. Este sistema de envasado se utiliza cada vez más para detener el crecimiento de microorganismos patógenos y se complementa con una etiqueta donde se indica información como la frescura. Los expertos de la Universidad de Glasgow buscan ahora un sistema para no tener que añadir la etiqueta y, por tanto, reducir costes. Pero al margen de ésta, el objetivo es doble: por un lado, minimizar el riesgo de consumir alimentos en mal estado por una mala conservación y, por otro, reducir el número de alimentos que se desechan en el ámbito doméstico porque ya no están en condiciones de consumir.

Señales sensoriales

Los nuevos ENVASES inteligentes aportan información al consumidor sobre el estado de los alimentos

El nuevo envase inteligente «comunica» al consumidor si un alimento puede ingerirse o no. Esta información llega de forma visual, con una señal clara de cuándo los alimentos empiezan a deteriorarse. Con este nuevo desarrollo, los expertos esperan poner fin a la confusión que genera información como «consumir preferentemente antes de» o «fecha de caducidad», así como informar sobre cuáles son los alimentos que deben almacenarse en la nevera.

La forma de comunicar de los envases puede basarse en dos métodos. El primero simularía los códigos de barras o los tags de identificación por radiofrecuencia. Otro se basaría en monitorizar las condiciones externas del envase para advertir, mediante indicadores visuales como el color, de posibles cambios físicos.

Las nuevas investigaciones sobre métodos sensoriales para evaluar la seguridad de los alimentos a través de los ENVASES han llevado también a un grupo de expertos daneses a desarrollar un sistema capaz de detectar los malos olores.

En este caso, el método se puede aplicar tanto a alimentos sólidos como líquidos. Los ENVASES emiten una señal que desvela que se ha experimentado un cambio en el estado de los alimentos. Factores como la seguridad alimentaria, la trazabilidad e, incluso, el desperdicio de alimentos impulsan el desarrollo de los ENVASES inteligentes, que aportan una información extra al consumidor, y de los ENVASES activos, capaces de interactuar con el alimento para mejorar su cualidades organolépticas y su seguridad.

Tendencia al alza

Según el informe británico «El futuro de los ENVASES activos e inteligentes en alimentos y bebidas», publicado en junio de 2010, la tendencia de este sector es de claro ascenso hasta el año 2015. Este crecimiento estaría impulsado por la rápida evolución de la tecnología de sensores y con fuerte potencial de crecimiento. Uno de los principales beneficios de esta nueva técnica es que se reducen las pérdidas porque se aumenta la vida útil del alimento. Por el contrario, aún deben hacer frente a retos como los altos costes de producción, el cumplimiento de las normas de seguridad y la desconfianza de buena parte de los consumidores, a pesar de que la aceptación es cada vez mayor.

La principal diferencia con los ENVASES tradicionales es que estos actúan como barreras pasivas destinadas a retrasar los efectos externos sobre los alimentos. En cambio, los ENVASES activos e inteligentes se alzan como dos tecnologías emergentes tanto para la seguridad como para la calidad. Indicadores de tiempo y temperatura, de madurez, biosensores y la identificación por radiofrecuencia son algunos de los dispositivos inteligentes que caracterizan estos ENVASES. Además de los beneficios para los fabricantes (extensión de la vida útil), los consumidores ven reforzados aspectos como la frescura, la calidad y el grado de información. El desarrollo de componentes electrónicos más pequeños y flexibles incrementará el desarrollo de etiquetas y ENVASES inteligentes.

CIERRES PARA ENVASES

En el complejo mundo de los ENVASES alimentarios, deben valorarse otros pequeños objetos con una función clara de conservación. Son las tapas o cierres. Las aplicaciones en este campo deben compaginar aspectos como la rigidez y la dureza, con una elevada resistencia química y organoléptica, sobre todo, en los casos en que entran en contacto con alimentos, como botellas de agua y refrescos. En las botellas, cada modalidad requiere un tapón específico, en función del tipo de alimento que se conserve. El cierre de estos ENVASES debe garantizar que el producto interior queda cerrado de forma hermética y segura.

Una de las particularidades de este objeto, a diferencia de otros sistemas de cierre, es que en algunos casos una parte se introduce en el envase. Además del tan generalizado tapón de corcho, que se usa sobre todo para el cierre de las botellas de vino, hay tapones de metal, vidrio o silicona, un material con una presencia cada vez más generalizada en productos destinados a entrar en contacto con alimentos. El objetivo de todos ellos es el mismo: mantener cerrados los ENVASES de forma hermética para que los alimentos se conserven en las condiciones adecuadas.

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Sustancias perfluoralquiladas tóxicos en alimentos poco conocidos

 Sustancias perfluoralquiladas tóxicos en alimentos Sustancias perfluoralquiladas tóxicos en alimentos poco conocidos

Los estudios sobre su detección en alimentos y efectos en la salud aún son escasos y requieren análisis más rigurosos.

Las sustancias perfluoralquiladas (PFAS) son un grupo de compuestos con un amplio uso en aplicaciones industriales y de consumo. Se hallan, sobre todo, en los revestimientos antimanchas de los tejidos o moquetas y de los envases de productos alimentarios, en abrillantadores de suelo o en algunos insecticidas. Por su extendida presencia, se han detectado algunos subproductos derivados de estas Sustancias perfluoralquiladas -como sulfonatos de perfluorooctano y ácido perfluorooctanoico-, tanto en el medio ambiente como en peces, aves y mamíferos, un aspecto que hace factible su detección en alimentos y, en consecuencia, en el consumidor final.

Fuente: consumer (28 de febrero de 2011)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha elaborado un estudio sobre la presencia de las sustancias perfluoralquiladas en alimentos y en los envases de los mismos para evaluar un posible riesgo. Según datos recogidos durante el periodo 2000-2009, han aumentado en alimentos, sobre todo, en las vísceras de pescado, en mamíferos de caza o en moluscos, entre otros. Se recogieron un total de 4.881 muestras, sobre las cuales se investigaron con detalle 17 tipos de estas Sustancias perfluoralquiladas, unos números algo escasos para poder determinar una conclusión fiable.

Presencia en alimentos

Del estudio llevado a cabo, solo el 11,8% de los resultados han sido cuantificables, un valor bastante pequeño para sacar conclusiones determinantes. Las PFAS se han encontrado en varios grupos de alimentos. Por orden de mayor presencia, destacan las tripas de los peces (68%), las tripas comestibles y animales de caza (64%), la carne y mamíferos de caza (22%), moluscos (20%), crustáceos (17%) y carne de pescado (10%). En frutas y verduras, los resultados han sido casi inapreciables y, en productos lácteos, se ha detectado una pequeña cantidad en leche de cabra, pero también ínfima.

Las PFAS pueden migrar hacia los alimentos desde sus envases de almacenamiento

De los distintos compuestos de las PFAS, el sulfonato de perfluorooctano ha sido el más frecuente en los alimentos. Se aprecia que los más contaminados son la carne y las vísceras comestibles de animales de caza, pescado y marisco, todos habituales en una dieta común. Sin embargo, los responsables insisten en que para garantizar una evaluación más precisa de la presencia de estas Sustancias perfluoralquiladas es necesario mejorar los métodos de análisis y la toma de muestras.

Las PFAS pueden migrar hacia los alimentos desde sus envases de almacenamiento o preparación, de ahí que sea fundamental recoger muestras de alimentos ya cocinados y listos para consumir, así como alimentos envasados. La EFSA recomienda que todos los Estados miembros colaboren y analicen de forma periódica el nivel de PFAS en los alimentos, en la medida de lo posible, y faciliten los resultados a la Comisión para poder llevar a cabo una recopilación más concreta y única.

Efectos nocivos

Los efectos detectados como nocivos para la salud del consumidor son la hepatoxicidad, toxicidad en el desarrollo, neuroconductual, inmunotoxicidad, toxicidad reproductiva y pulmonar y efectos hormonales. Se ha descrito también un débil potencial genotóxico y cancerígeno en recientes estudios llevados a cabo con animales. Sin embargo, faltan datos sobre la presencia de estos compuestos, tanto en los alimentos como en el cuerpo humano, para determinar con exactitud los efectos nocivos.

No ha sido posible tampoco calcular y comparar los niveles de contaminación total por grupos de alimentos. La EFSA debe ahora definir un estándar mínimo de conjuntos para el análisis de estas Sustancias perfluoralquiladas en todas las muestras, que permita una mejor comparabilidad del riesgo de contaminación por cada tipo de alimento. Para este fin, los expertos hacen hincapié en focalizar en la búsqueda de estudios de dieta total, biovigilancia o estudios toxicológicos y establecer una presencia de PFAS más representativa.

CONTAMINANTES QUÍMICOS

Se conoce como contaminante químico cualquier sustancia añadida de manera no intencionada a los alimentos. Puede agregarse en cualquier etapa de la producción, elaboración, transformación, preparación, envasado, empaquetado o almacenado, en definitiva, en cualquier momento de la cadena alimentaria. Además, puede desarrollarse de la misma manera como consecuencia de una contaminación medioambiental.

Hay que destacar los residuos, ya que se diferencian de los contaminantes químicos porque son fruto de la incorporación de Sustancias perfluoralquiladas durante los diferentes tratamientos de los procesos de producción de alimentos. La normativa al respecto establece que:

• Queda prohibido incorporar al mercado productos alimentarios que contengan proporciones inaceptables de contaminantes químicos, de acuerdo con los valores establecidos por ley.

• Se deben mantener los niveles de contaminantes a un valor mínimo mediante unas correctas prácticas durante todas las fases de producción.

• Determinados compuestos químicos deberán limitarse en determinados alimentos con el fin de garantizar la salud pública.

• Estos límites deberán ser detectables mediante diferentes técnicas analíticas.

EVALUACIÓN DE NUEVOS RIESGOS

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria es el organismo encargado de llevar a cabo la evaluación de los diferentes riesgos alimentarios de todos los países miembros de la Unión Europea. Colabora de forma estrecha con las autoridades nacionales de los diferentes Estados miembros y proporciona asesoramiento científico y una clara comunicación acerca de los riesgos en la UE, así como los posibles riesgos emergentes. Es la encargada de elaborar informes y determinar las ingestas diarias admisibles de los alimentos que pueden suponer un riesgo para la salud, aunque sea mínimo.

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Ensaladas con menos patógenos

Ensaladas con menos patógenosEnsaladas con menos patógenos

Conocer cómo en las Ensaladas invaden ciertas bacterias patógenas alimentos como la lechuga es primordial para elaborar un contraataque que las elimine

Los alimentos que se consumen crudos en las ENSALADAS, es decir, que no se someten a ningún proceso tecnológico que los modifique, son los más propensos a causar una infección alimentaria.

Los más habituales son los vegetales y, en especial, los utilizados para las ensaladas. Las nuevas tecnologías han permitido aumentar la vida útil de algunos de estos productos vegetales, ya sean enteros, procesados, precortados, ensaladas preparadas, frutas o vegetales de más larga duración. Pese a ello, estos alimentos son todavía los más asociados al peligro microbiológico de contaminación por bacterias.

Fuente: consumer (21 de febrero de 2011)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

Los vegetales son alimentos con una elevada carga bacteriana, repercute en las ENSALADAS no solo porque se cultivan en los suelos sino también porque se consumen de forma directa, es decir, no se someten a ningún tratamiento previo a la ingesta con capacidad para eliminar posibles patógenos. Pero ello no tiene que ser sinónimo de peligro en las ENSALADAS, ya que con unas prácticas de higiene y manipulación adecuadas se consiguen elevados niveles de seguridad.

No hay una explicación clara de cómo los patógenos como Listeria monocytogenes, Salmonella enterica o E. coli se enganchan a las hojas de los vegetales, pero sí se conoce la manera de evitar la contaminación de los alimentos por estos patógenos. La más eficaz radica en el uso de insecticidas, plaguicidas o herbicidas, entre otros. Con ellos se evita la propagación de plagas y el desarrollo de varias bacterias patógenas, no todas. No obstante, parece que se abren nuevas vías para este fin, como la expuesta por un grupo de expertos del Servicio de Investigación Agrícola estadounidense (ARS), que van más allá de los métodos convencionales y estudian nuevas maneras de proteger ciertos vegetales del ataque bacteriano.

Listeria

Nuevos estudios analizan cómo las colonias de patógenos, como Listeria, colonizan lAs ENSALADAS

Conocer las preferencias de las bacterias es primordial para poder elaborar un contraataque exitoso. Por ello, los científicos estadounidenses investigan la habilidad de E. coli, Salmonella y Listeria para contaminar, en este caso, la lechuga romana. Aunque aún no se han publicado los resultados, los investigadores tienen varios campos abiertos y su trabajo no es poco. Son dos los campos de investigación donde se ciñen los científicos en referencia a la Listeria. En primer lugar intentan documentar los genes utilizados por Listeria durante su invasión en las hojas de col. Hasta la fecha, solo se habían estudiado los genes activados por L. monocytogenes cuando el patógeno crecía en agar en el laboratorio, no en la hoja.

Esta bacteria es más conocida por establecer colonias en humanos y no tanto en vegetales, pero a raíz de estos estudios genéticos, los expertos han descubierto que Listeria, cuando invade la col, utiliza los mismos genes que utilizan los microbios de las plantas para colonizar y extenderse en sus huéspedes de manera inocua para las plantas. La investigación se centra ahora en estudiar la forma de incapacitar los genes que ayudan a las colonias de este patógeno a colonizar los vegetales y evitar su presencia en los alimentos.

E. coli

Otra investigación estadounidense se centra en conocer la habilidad de las bacterias de E. coli y Salmonella para contaminar la lechuga. Se han expuesto las hojas de lechuga a la primera bacteria y los resultados han demostrado que, después de 24 horas de exposición, la cantidad de colonias es 10 veces superior en hojas jóvenes que en hojas más maduras. Una explicación es que las hojas más jóvenes tienen más cantidad de nitrógeno y de carbono que las más maduras.

Los investigadores añadieron nitrógeno a las hojas más maduras y las colonias de E. coli aumentaron de forma significativa. Además, se reveló un papel clave del nitrógeno en ayudar a esta bacteria en su crecimiento. Una reducción en el uso del fertilizante de nitrógeno en los campos donde se cultiva la lechuga romana sería clave para evitar este aumento del crecimiento del patógeno. Los expertos estudian poder aplicar estos nuevos conocimientos a la práctica agraria.

Salmonella

Las bacterias de Salmonella son una de las más problemáticas en los alimentos, sobre todo después de descubrir que podrían tener un aliado accidental, los protozoos. Según los expertos, durante su ciclo vital podría toparse con un protozoo común en el agua denominado Tetrahymena, que no es capaz de digerir y destruir la bacteria. De este modo, el protozoo expulsa la Salmonella y ésta sale encajada en diminutas bolsas o vacuolas alimentarias. Estas vacuolas proporcionarían un escudo de protección a la bacteria. Los expertos descubrieron que las bacterias con este escudo sobreviven dos veces más en agua que las bacterias que carecen de él.

También sobreviven hasta tres veces más en agua con dos partes por millón de hipoclorito de calcio durante diez minutos. El hipoclorito es una sustancia similar a la lejía utilizada en la desinfección de alimentos.

Los resultados se han obtenido con la especie Salmonella enterica y ésta es la primera investigación que desvela estos datos, desconocidos hasta la fecha. Los expertos trabajan además en la identificación de los genes activados con las bacterias de Salmonella en el interior de las vacuolas, ya que creen que podrían ser los mismos que la bacteria activa cuando invade a los humanos.

ENSALADAS SEGURAS

La contaminación de los vegetales de las ENSALADAS se debe a una gran diversidad de fuentes, como el uso de agua de riego contaminada, o del mismo suelo, la materia fecal humana o animal, el aire, los utensilios, los equipos de manejo o la manipulación humana. Por estos motivos, el consumo de ensaladas se asocia a numerosos casos de enfermedades causadas por patógenos como los mencionados. Algunos de los pasos para garantizar la seguridad en las ensaladas son los siguientes:

• Limpieza. Una rigurosa limpieza de los vegetales es el paso más importante para evitar el consumo accidental de los patógenos. Se deben lavar una a una las hojas de lechuga, así como el resto de vegetales que se utilicen. Es aconsejable dejar en remojo los vegetales, durante unos cinco minutos, con abundante agua y unas gotas de lejía y enjuagar hoja por hoja para eliminar cualquier residuo.

• Utensilios adecuados. En el momento del corte de los vegetales, se debe utilizar un cuchillo destinado solo para ello y limpio. El corte debe realizarse en el momento de su consumo. De no ser así, se favorece el pardeamiento y los vegetales adquieren un color marrón nada sugerente.

• Conservación. Una mala conservación es igual a una contaminación segura. En el ámbito doméstico, los vegetales deben estar el mínimo tiempo posible a temperatura ambiente, hay que almacenarlos en frío, a una temperatura máxima de 8ºC. También se debe evitar almacenarlos en envases herméticos. Lo más aconsejable es hacerlo en bolsas con agujeros para que puedan respirar. Si en un periodo de tres a cinco días no se han consumido, deberán desecharse.

Actualidad ACCION del OZONO

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Dieta Sana es Mayor Longevidad

dietaDieta Sana significa Mayor Longevidad

Médicos y nutricionistas llevan mucho tiempo recomendando hábitos alimentarios sanos para reducir el riesgo de contraer ciertas enfermedades y para gozar de una mejor calidad de vida. Ahora, un nuevo estudio aporta algunas de las pruebas más fehacientes obtenidas hasta hoy de que las personas que siguen dieta sana no sólo disfrutan de mejor salud sino que además viven más tiempo

Fuente: Scitech News (26 enero 2011)

En el estudio, el equipo de Amy L. Anderson y Nadine R. Sahyoun, ambas del Departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos en la Universidad de Maryland, junto a sus colaboradores de otras cinco instituciones, han constatado que la dieta que favorecen el consumo de alimentos saludables están asociadas a una mortalidad significativamente reducida cuando se comparan con dieta rica en azúcar y en grasas. En el estudio, se analizaron las asociaciones de patrones dietéticos con tasas de mortalidad, a través del estudio de los patrones de alimentación de más de 2.500 adultos con edades de entre 70 y 79 años, durante un período de 10 años.

Los resultados de este estudio sugieren que las personas de la tercera edad que siguen las recomendaciones alimentarias actuales de consumir cantidades relativamente altas de verduras, frutas, cereales integrales, productos lácteos descremados o bajos en grasas, carne avícola y pescado, son más propensos a disfrutar de un mejor estado nutricional, una mayor calidad de vida y una supervivencia más alta que quienes no siguen estas pautas.

Sorprendentemente, pocos estudios han investigado las asociaciones de los patrones alimentarios empíricos con la mortalidad.

Este estudio es el primero en revisar las pautas alimentarias de un conjunto de personas de más de 70 años relativamente grande y diverso de EE.UU., y también el primero en analizar las asociaciones de estos patrones alimentarios con la supervivencia. Este estudio es por ahora único en cuanto a que también valora la calidad de vida de los participantes y su estado nutricional a través de análisis bioquímicos detallados.

En muchos países, en los últimos tiempos las principales causas de muerte han dejado de ser las enfermedades contagiosas para pasar a ser las enfermedades crónicas y relacionadas con el envejecimiento, como por ejemplo las dolencias cardiovasculares y el cáncer. Estas enfermedades crónicas se ven bastante influidas por la dieta.

Muchas investigaciones previas ya han vinculado el sobrepeso y la obesidad con las enfermedades crónicas y relacionadas con el envejecimiento, como las dolencias cardíacas, la diabetes tipo 2, ciertos tipos de cáncer y los derrames cerebrales, todos los cuales pueden verse influidos por la dieta. Se estima que entre los años 2000 y 2030, la cantidad mundial de adultos de 65 o más años aumentará en más del doble, pasando de unos 420 millones a cerca de 973 millones.

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PROBIOTICOS en niños para protegerles de la gripe

 PROBIOTICOS   PROBIOTICOS PROBIOTICOS en niños protegerles de gripe

Recientes investigaciones afirman que, tomados durante el invierno, resultan efectivos para reducir la duración de los síntomas de la gripe y del resfriado, como la fiebre y la tos

Cada año, los niños de cualquier edad, igual que los adultos, están expuestos al riesgo de contagio del virus de la gripe durante el periodo que dura la epidemia.

Niños, ancianos, mujeres embarazadas y personas enfermas son los grupos más vulnerables. Los más pequeños, en particular quienes acuden a guarderías y a la escuela, son agentes importantes en la diseminación del virus, ya que el mayor nivel de contagio se registra por vía respiratoria.

En todos los casos, el refuerzo del sistema de defensas es el método adecuado para hacer frente a la gripe. Además de la selección de alimentos idónea para tal fin, se ha comprobado que el consumo diario durante los meses de invierno de un complemento específico de PROBIOTICOS supone en los niños una manera segura y efectiva para reducir la duración de los síntomas de la gripe y del resfriado, como la fiebre y la tos.

Fuente: consumer (20 de enero de 2011)
Por MAITE ZUDAIRE

PROBIOTICOS y sistema inmune

En los niños, en particular en los más débiles, al malestar propio de la gripe, como fiebre alta, dolores musculares, anorexia y molestias digestivas (náuseas, vómitos), se pueden sumar complicaciones respiratorias (bronquitis, bronquiolitis), otitis (entre el 20% y el 62% de los niños la sufren), enfermedades pulmonares o convulsiones febriles, que son más graves cuanto menor es el niño.

El buen estado del sistema inmune es fundamental en los menores para que puedan afrontar cualquier proceso infeccioso. Esta situación dependerá, en parte, del tipo de alimentación y nutrición que sigan los pequeños. Nutrientes concretos de los alimentos como las vitaminas C, vitamina A y E, y minerales como el hierro y el selenio hacen su labor respecto al aumento de los anticuerpos y, por tanto, en la actividad inmunológica antiviral y antibactericida. Por otra parte, en los últimos años ha aumentado el interés por el uso de complementos para reforzar la salud inmunitaria. Numerosas investigaciones muestran la capacidad de PROBIOTICOS específicos (determinadas cepas de bacterias) para modular diversos factores del sistema inmunológico, tanto innatos como adquiridos.

El complemento probiótico es un producto que se comercializa en farmacias, laboratorios de nutrición o tiendas especializadas de dietética. Engloba a una selección específica de microorganismos vivos con efectos orgánicos saludables. La selección de bacterias se realiza de acuerdo a las personas a quienes se destinan, sean niños, adultos o personas con necesidades especiales por cuestiones de salud.En cualquier caso, siempre se ha de entender que es un complemento a la dieta y no un sustituto de algunos alimentos que la componen. El valor añadido de estos complementos se traduce en un menor uso de medicamentos para la tos y el resfriado entre los pequeños y en menos días de faltas a clase a causa de estos trastornos.

Algunos estudios confirman, incluso, un menor uso de antibióticos en edades tempranas tras su ingesta durante unos meses, con los consiguientes beneficios como la reducción de las reacciones adversas por el medicamento, los costos y menos riesgo de desarrollo de resistencia a los antimicrobianos.

En una reciente revisión sobre PROBIOTICOS e inmunidad realizada por investigadores australianos de la Griffith University, el Australian Institute of Sport, la University of Queensland y el Centre of Excellence for Applied Sports Science Research, se informa del papel beneficioso de los PROBIOTICOS en distintos niveles del sistema inmunológico. El mecanismo de acción de algunos de ellos («LGG», «Bifidobacterium lactis», «Lactobacillus acidophilus») se relaciona con su capacidad de competir con los microbios patógenos para los sitios de adhesión, aumentar la secreción de mucinas (moco) que inhiben la adhesión de los patógenos, aumentar la concentración de proteínas antimicrobianas (defensinas, mucinas) o modular la permeabilidad de la mucosa gastrointestinal. Este último aspecto es relevante para impedir la entrada de los microbios patógenos y demás tóxicos a la circulación sistémica.

Los PROBIOTICOS modulan diversos factores del sistema inmunológico y evitan la invasión de patógenos

En la revisión sobre el uso de PROBIOTICOS como terapia nutricional dirigida por el Department of Human Nutrition, Food & Animal Sciences de la University of Hawaii (Estados Unidos), los autores coinciden con la investigación anterior en señalar que ciertos PROBIOTICOS han demostrado influir en varios aspectos de la función inmune. En estudios realizados en animales y humanos con diferentes tratamientos de las bacterias («L. casei», «L. acidophilus» o «bífidus B.»), se ha constatado un aumento de secreción de inmunoglobulinas A (IgA), un tipo de defensas del organismo.

Los expertos informan también de varios estudios que han concluido que los PROBIOTICOS (sobre todo «L. casei» y «L. rhamnosus GG») aumentan la producción de citoquinas, unas proteínas que regulan el crecimiento y modulación de la secreción de inmunoglobulinas. En sendas investigaciones, los autores convienen que los mecanismos de acción por los cuales los PROBIOTICOS afectan al sistema inmunológico están todavía por determinar, al igual que la dosis-respuesta más segura y efectiva. Por ello, al pensar en un complemento dietético para los niños, será el profesional sanitario experto en nutrición quien valore y determine el tipo de probiótico que tomará, la dosis y la duración del mismo.

Dieta de refuerzo

La lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses es el alimento que mayor y mejor refuerza el sistema inmune del lactante

Una vez que tienen edad para comer de todo, el menú infantil incluirá los alimentos que por su composición tienen mayor y mejor influencia en la nutrición de las defensas. Entre ellos, figuran los alimentos ricos en lactobacilus, como las hortalizas fermentadas (picles como el chucrut), además de los yogures y las leches fermentadas y otras menos comunes como el miso y el tamari. Estos dos últimos productos se obtienen por fermentación del haba de soja y se pueden emplear para aderezar los caldos, las sopas, las cremas y los purés del menú infantil. Si se añade poca cantidad, una cucharita de postre por ración, el niño no notará la diferencia y se reforzará su salud.

Al mismo tiempo, se puede generalizar que una alimentación infantil rica en verduras, hortalizas, frutas, cereales, legumbres y con la cantidad justa, no abundante ni exagerada, de proteína animal, favorece el desarrollo de los lactobacilus. Los carbohidratos no digeribles de los vegetales, como la fibra y los fructooligosacaridos, son sustrato fermentable por la flora intestinal que le permite producir más bacterias lácticas. Por tanto, para prevenir los resfriados, catarros y gripes en los niños, el primer paso es adecuar la alimentación. Si se estima conveniente, el profesional de la nutrición valorará la necesidad de reforzar la dieta con un complemento específico de PROBIOTICOS, en la cantidad y en la duración justa para que resulte beneficioso, efectivo y seguro para su salud.

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Carne IN VITRO de laboratorio

Carne IN VITRO de laboratorioCarne IN VITRO de laboratorio

La elaboración de carne in vitro, en fase de investigación, se perfila como una nueva forma de producción cárnica adaptada a las demandas del consumidor.

El término in vitro conduce a pensar en la ciencia de la medicina, ya que es en este campo donde la técnica está más avanzada.

Sin embargo, y aunque parezca ficción, esta tecnología también podrá estar al alcance de los alimentos, lo que significará en unos años un gran avance en el sector alimentario. Uno de los principales desarrollos en este ámbito es la creación de nuevas técnicas capaces de producir músculo con el uso de células extraídas de animales vivos, que después se cultivan in vitro y se someten a distintos procesos tecnológicos.

Fuente: consumer (16 de enero de 2011)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATO

Uno de los grandes logros de la producción de carne in vitro, no disponible aún en el mercado, es la posibilidad de controlar de manera muy precisa la cantidad de grasa de la carne, es decir, la proporción adecuada de ácidos grasos. Así se obtiene un alimento más saludable. Los responsables de estas primeras investigaciones admiten que el principal objetivo no es solo elaborar una carne IN VITRO más saludable, sino que hacen especial hincapié en la creación de nuevos sistemas de elaboración, es decir, en la posibilidad de elaborar alimentos en el laboratorio.

Esta tecnología reduciría de manera significativa las enfermedades en los consumidores, como la provocada por el mal de las vacas locas o la salmonelosis. Para los expertos, el riesgo de contaminación en el laboratorio es mucho menor que en las granjas y otros puntos de producción porque las condiciones de esterilidad son distintas que en los mataderos convencionales. Además, elaborar carne según la demanda supone un mejor rendimiento. Se calcula que un 80% de los alimentos que se dan a los animales para su crecimiento se desaprovechan. Sin embargo, la elaboración in vitro no requiere esta práctica, ya que no hay animales que alimentar.

Etapas de la producción in vitro

La producción de carne en laboratorio parte de la selección de células extraídas del animal y de la producción de músculo apto para elaborar carne

De las distintas líneas de investigación inicidas, unas se centran en la selección de células que se extraen del animal y otras en la producción del músculo que sea apto para la elaboración de productos cárnicos. La primera línea, la selección de las células a partir de las cuales de desarrollará el músculo, supone más problemas. Los investigadores utilizan células miosatelites, es decir, células madre ya adultas y responsables del crecimiento muscular.

¿Cómo se obtienen estas células? En primer lugar, se realiza una biopsia al animal, ya sea cerdo, vaca, oveja, pavo o pollo, un proceso que no supone ningún daño porque es una técnica muy poco agresiva. Mediante el uso de enzimas, se extraen las células desecadas de la biopsia y se colocan en un cultivo para que se multipliquen. Este cultivo es, con frecuencia, suero fetal bovino de vacas muertas, con antibióticos y antifúngicos.

Cuando las células han crecido lo suficiente, se seleccionan las más grandes y se colocan sobre una estructura donde se empiezan a formar las miofibras, que acabarán por formar la totalidad del músculo. No obstante, el músculo que se obtiene es débil y sin textura, de ahí que sea necesario ejercitarlo. Para ello, se colocan las miofibras en unos puntos de anclaje donde se crea una tensión muscular natural y se consigue un aumento de proteínas que pasa de 100 mg a 800 mg en pocas semanas. La última fase, aún en estudio, consiste en añadir a la carne obtenida los contenidos de nutrientes esenciales, como hierro o vitaminas.

Debate CARNE IN VITRO

Cada vez más, los consumidores quieren saber qué comen, de dónde procede y cómo se ha elaborado. Los investigadores saben que habrá un grupo de población que no verá con buenos ojos esta nueva técnica. Sin embargo, confían en que es cuestión de tiempo, ya que esta novedad supone un gran avance. Cuentan con el apoyo de organizaciones en defensa de los animales y se sustentan, además de en el avance científico que supone, en la posibilidad de elaborar carne según la demanda y con una composición equilibrada y saludable.

Los detractores de la carne in vitro cuentan con las organizaciones ecologistas, que instan a mejorar las condiciones del ganado antes que estudiar elaboraciones alternativas a las habituales. Además, sostienen que se desconocen los efectos secundarios de todas las etapas de elaboración y el gasto económico que supone elaborar carne in vitro a gran escala. Ahí radica la polémica.

MÍNIMOS DE BIENESTAR ANIMAL

La Ley española 32/2007 aboga por conseguir que los animales crezcan y lleguen al sacrifico en las mejores condiciones posibles. Algunas de las condiciones que se deben cumplir son:

• Es necesario que todo el personal esté formado en materia de bienestar animal.
• Todas las explotaciones estarán bajo inspección veterinaria con el fin de asegurar el cumplimiento de la normativa.
• Las inspecciones se realizarán en los animales vivos antes de su sacrificio.
• Se tendrá especial atención a detectar casos de dermatitis de contacto, parásitos o enfermedades sistemáticas que indiquen que los animales han estado criados bajo condiciones inadecuadas.

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MARISCO disfrutar MARISCO con salud

MARISCOMARISCO disfrutar MARISCO con salud

Un consumo moderado permite saborear deliciosos platos de marisco

Gambas al ajillo, cóctel de marisco, ración de navajas, frito de calamar, cigalas a la plancha…

El marisco en sus distintas variedades, modo de presentación y cocinado es la máxima expresión gastronómica de las comidas y las cenas navideñas. La previsión en la cesta de la compra implica que muchas familias compren el marisco con antelación y lo congelen, u opten por el marisco congelado.

El respeto a la cadena de frío y el seguimiento de unas normas de manipulación higiénica son puntos básicos para garantizar la calidad y la seguridad de un alimento, por naturaleza, muy perecedero. Si se tiene gusto por la cocina e imaginación, se puede presentar, de una forma cuidada, desde una sofisticada receta de marisco hasta el plato tradicional más sabroso.

Fuente: consumer (21 de diciembre de 2010)
Por MAITE ZUDAIRE

El marisco y su valor nutricional

MARISCO disfrutar MARISCO con saludEn el marisco, el agua es el componente mayoritario. Su carne es rica en proteínas de buen valor biológico -aporta entre 18 y 20 gramos por cada 100 gramos de porción comestible-, pero algo más fibrosas que las del pescado, por lo que su digestión es más lenta. Su aporte energético es medio, ya que contiene poca grasa, como máximo un 5%. Supone entre 70 y 90 calorías por cada 100 gramos.

No obstante, las calorías pueden aumentar de forma considerable según se cocine. No tienen el mismo valor unos mejillones al vapor que unos fritos de mejillón o tigres. En cuanto al aporte de colesterol del marisco, al ser una fuente importante de grasas insaturadas y si se come de manera ocasional y en pequeña cantidad, su repercusión para la salud es mínima. El marisco es rico en vitaminas hidrosolubles del grupo B y, en menor proporción, de las liposolubles A y D. De sus minerales destacan el fósforo, el potasio, el calcio (almejas, berberechos), el magnesio, el hierro (almejas, chirlas y berberechos, ostras y mejillones), el yodo y el cloro.

Conviene saber

Desde la óptica nutricional, ningún tipo de marisco, ni crustáceos, ni moluscos ni cefalópodos, destacan por su contenido en grasa, aunque algunos de ellos, sí lo hacen en colesterol. Este componente, junto con las purinas y las proteínas de carácter alergénico de su composición, son el freno para el disfrute del marisco en circunstancias concretas, como en caso de migrañas, alergia, colesterol e hiperuricemia o gota.

Reacciones alérgicas

El marisco es, junto con el pescado, uno de los alimentos que más alergias y reacciones alérgicas ocasiona. Sus propias proteínas, la histamina (una proteína de alto poder alergénico) que se forma al descomponerse y el parásito anisakis son las causas principales de reacciones alérgicas tras el consumo de marisco. El Anisakis simplex es un parásito de unos 2 centímetros de largo, cuyas larvas viven en el conducto digestivo de muchas especies de marisco, como cefalópodos (pulpo, sepia y calamar) y crustáceos (langostas, cangrejos). Este parásito se introduce en el ser humano al ingerir marisco crudo, en salazón, en escabeche, marinado o poco cocinado, y puede provocar síntomas que cuadran con los de una alergia, en ocasiones, grave. Los síntomas más frecuentes son: erupción, picor cutáneo y dificultad respiratoria.

> Migraña o dolor de cabeza intenso. Un surtido de marisco acompañado de vino de calidad es una combinación que se repetirá en muchas mesas durante los festejos navideños. Pero este dueto alimentario puede provocar, a las pocas horas de su disfrute, leves dolores de cabeza o, incluso, en personas más sensibles y predispuestas, migraña o jaqueca. El origen de este malestar lo provocan las aminas biógenas, un conjunto de sustancias como la histamina, la tiramina o la feniletilamina, más abundantes si el marisco es poco fresco, en concentraciones que resultan tóxicas para determinados individuos.

> Gota. El marisco se caracteriza por un contenido modesto en purinas procedentes de las nucleoproteínas de células musculares que, al metabolizarse en el organismo humano, se transforman en ácido úrico. Niveles plasmáticos muy elevados de ácido úrico pueden desencadenar en gota, un malestar que se asocia a dolor de las articulaciones y que, por lo general, se identifica como un ataque de dolor súbito que comienza en el dedo gordo del pie (podagra) y asciende por la pierna. La mayor parte de los dolores iniciales se desarrollan después de unos años de hiperuricemia mantenida.

> Colesterol elevado. La concentración de colesterol varía notablemente entre los distintos tipos de marisco. Los moluscos de concha contienen similar cantidad de colesterol que los pescados, mientras que los crustáceos, los calamares y similares duplican la cantidad de los anteriores (100-200 miligramos por cada 100 gramos de producto). Sin embargo, la capacidad de los pescados y los mariscos de aumentar el nivel del colesterol sanguíneo es muy inferior a la de otros alimentos, dada su mayor concentración de ácidos grasos insaturados (ejercen un efecto reductor del colesterol) y su escaso contenido en ácidos grasos saturados, cuyo exceso está relacionado de forma directa con el aumento del colesterol plasmático.

Formas de cocinarlo

MARISCO disfrutar MARISCO con salud La receta más adecuada para este tipo de alimentos es la preparación que conserva el sabor a mar, el sabor natural del marisco. No hay que esconder este delicioso alimento detrás de salsas y refritos, sino disfrutarlo cocinado de la forma más natural posible.

• A la plancha: es un método utilizado en especial para crustáceos con cola (cigalas, gambas, langostinos, langosta…). Para preparar los de gran de tamaño, es recomendable partirlos por la mitad en vivo y comenzar su cocción por la parte de la cáscara, para terminarla por la parte de la carne. Se les puede añadir algún tipo de sustancia ácida o vinagre oloroso, para darles un toque especial de sabor.

• Cocido: se emplea tanto para los crustáceos andadores como para los nadadores. La regla general es que el marisco vivo se cuece en agua fría y el muerto en agua hirviendo, aunque es preferible cocerlo en vivo en cocedores al vapor. Tan importante como la cocción es el enfriado, por lo que una vez cocido el marisco, se debe sumergir en agua con hielo para que se enfríe rápidamente. De esta manera, la carne queda más prieta, se corta el calor que tiene el marisco en su interior y se evita que se recueza por dentro.

• Marisco vivo: el tiempo de cocción por kilo de marisco, y una vez que el agua ha comenzado a hervir, es de 8 a 10 minutos en el caso de las nécoras, mientras que en cigalas y langostinos oscila de 3 a 5 minutos, en gambas y percebes al recuperar el hervor, en centollo y buey de mar asciende a 20 minutos, y en langosta y bogavante, 25 minutos.

• Marisco muerto: su cocción se realiza por inmersión dentro de un líquido hirviendo. Este líquido puede ser agua con sal o un caldo corto (agua, verduras y elementos aromáticos). La proporción de sal en 1 litro de agua para su cocción es de 35 gramos. El tiempo de cocción varía según el tamaño de las piezas y su peso. Una pieza de 1 kilo requiere 15 minutos en agua con sal hirviendo, mientras que 2 piezas de 1 kilo necesitan 20 minutos. En cuanto a las de menor tamaño, 1 kilo de piezas pequeñas han de cocerse 5 u 8 minutos, según sean frescas o congeladas, respectivamente.

En el recetario de EROSKI CONSUMER se pueden degustar decenas de recetas de la amplia gama de mariscos. Un aperitivo de salpicón de marisco, una brocheta de langostinos salteados o unas cigalitas con sésamo y crema templada de puerro. Una deliciosa ensalada templada de gulas con pulpo y espinacas e, incluso, platos regionales como el txangurro a la donostiarra o la caldereta de langosta menorquina.

CONSEJOS EN LA COMPRA

Para comprar marisco de calidad es importante saber reconocer cada especie y el tipo de presentación en el mercado.

• Vivo. Este sistema está reservado a especies de gran resistencia fuera del agua, sobre todo, «crustáceos andadores»: langosta, bogavante, centollos, buey de mar y cangrejos. Para comprobar si están vivos, conviene tocarles los ojos para notar si se mueven. Si tienen cola, debe estar recogida sobre el cuerpo, ya que si está extendida, a menudo, es síntoma de que está muerto.

• Refrigerado. Es la denominación del marisco no vivo, crudo y sometido a refrigeración (1-2º C). Este sistema se emplea con langostinos, gambas, pulpo o sepias, entre otros.

• Congelado. Es la denominación del marisco, no vivo, crudo o cocido. La congelación se emplea, sobre todo, para especies de abundantes capturas.

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La Amenaza Oculta de los Productos QUIMICOS

 Productos QUIMICOS Los Productos QUIMICOS antimicrobianos llamados triclosán y triclocarbán son en los últimos tiempos las armas más habituales que usamos en nuestra guerra de desgaste contra el bando microbiano.

Matar microbios es hoy una obsesión para mucha gente.

Ambas sustancias químicas son ingredientes de una amplia gama de productos QUIMMICOS de limpieza como por ejemplo jabones bactericidas, y el triclosán también está presente en enseres cotidianos que van desde plásticos hasta prendas de vestir.

El tema del que tratamos en este artículo es delicado, como cabe esperar de toda confrontación, real o aparente, entre riesgos para la salud e intereses comerciales.

Fuente: .amazings.com (25-12-2010)

Sobre el tapete, dos preguntas incómodas: ¿Son estas sustancias antimicrobianas, muy usadas por mucha gente, realmente seguras para la salud humana y para el medio ambiente? Y, una pregunta mucho más simple: ¿De verdad cumplen su función bactericida tan bien como se anuncia? Según el profesor Rolf Halden, del Instituto de Biodiseño de la Universidad Estatal de Arizona, la respuesta a ambas preguntas es un rotundo No»

Halden, biólogo e ingeniero, está interesado en los productos QUIMICOS destinados al uso doméstico. Él procura rastrear la dispersión de estas sustancias por el entorno y averiguar su efecto en el medio ambiente, el efecto que tienen en nosotros, y la mejor forma de utilizarlas.

El triclosán, un conocido agente antimicrobiano, fue patentado en 1964, y se comenzó a usar en entornos clínicos, donde demostró ser un potente bactericida, muy útil antes de llevar a cabo operaciones quirúrgicas. Desde entonces, se ha instaurado la idea entre los consumidores de que es necesario usar también en el hogar agentes antimicrobianos. Los productos antimicrobianos hicieron su aparición en los jabones domésticos para las manos en la década de 1980. Y en 2001, el 76 por ciento de los jabones líquidos para manos en países como Estados Unidos ya contenía esa clase de productos QUIMICOS.

Los compuestos antimicrobianos han puesto en pie un sector industrial que mueve cifras de miles de millones de dólares, y estas sustancias químicas ya tienen una notable presencia en el medio ambiente y en los cuerpos de muchas personas. Los niveles de triclosán en los seres humanos han aumentado en un promedio del 50 por ciento desde 2004, según datos recientemente actualizados de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), en Estados Unidos. El triclosán y el triclocarbán están presentes en el 60 por ciento de todos los ríos y arroyos de dicho país, y el análisis de los sedimentos en los lagos ha demostrado un aumento constante de triclosán desde los años 60. Hay productos QUIMICOS antimicrobianos en el polvo doméstico, en el que pueden actuar como alérgenos. Y, alarmantemente, un 97 por ciento de todas las mujeres lactantes en EE.UU. muestran niveles detectables de triclosán en su leche materna. Tales exposiciones innecesarias a productos antimicrobianos conllevan riesgos que, por ahora, no están bien definido.

Halden y su equipo realizaron una serie de experimentos encaminados a seguir el itinerario medioambiental de los ingredientes activos en los productos de higiene personal. Los inquietantes resultados de su investigación indican que el triclosán y el triclocarbán se aposentan primero en el lodo de las aguas residuales y son luego transferidos a los suelos y a masas naturales de agua, donde se ha observado que persisten durante meses o incluso años.

La química subyacente en estos compuestos los hace muy difíciles de descomponer. Además, son hidrófobos y tienden a pegarse a partículas, lo que disminuye su susceptibilidad a los procesos de degradación y facilita el transporte a largas distancias en el agua y el aire. Un estudio reciente demostró la acumulación de triclosán en los delfines por culpa de las aguas costeras contaminadas.

Anteriormente, la Agencia de Protección Medioambiental estadounidense (EPA) se había nutrido de estudios, financiados por el sector industrial, sobre el grado de eficacia de las plantas de tratamiento de aguas residuales, cuyos resultados hacían creer que esos procesos de depuración eliminaban el triclosán y el triclocarbán. Pero Halden sospechó que estos compuestos químicos podrían persistir en el subproducto sólido que queda después de dichos tratamientos: El lodo de esas aguas residuales. Las sospechas del grupo fueron confirmadas a través de análisis realizados en una gran planta de depuración de aguas residuales que presta su servicio a 1,3 millones de personas.

En el primer estudio de este tipo, realizado por el equipo en 2006, se determinó que tres cuartas partes de la masa de triclocarbán que entraba en las instalaciones para el tratamiento de aguas residuales simplemente se trasladaba del agua al lodo. Análisis similares confirmaron la acumulación de triclosán en el lodo con una eficiencia del 50 por ciento.

«Generamos seis mil millones de kilogramos de lodo seco al año», señala Halden. «Eso es igual a un tren lleno de lodo que se extendiera a lo largo de 1.200 kilómetros, desde Phoenix hasta San Francisco.» La mitad de este lodo va a parar a los campos agrícolas. Las probabilidades de que estos productos QUIMICOS migren a los alimentos o se filtren hacia las aguas subterráneas, no han sido suficientemente evaluadas. Es probable que los agentes antimicrobianos sean capaces de moverse hacia arriba en la cadena alimentaria, a través de un proceso conocido como biomagnificación.

Al triclosán y al triclocarbán se los ha relacionado con problemas endocrinos, así como con posibles efectos adversos sobre el desarrollo sexual y neurológico. Además, la acumulación de estos compuestos antimicrobianos en el medio ambiente ejerce una presión selectiva evolutiva sobre los microorganismos expuestos a ellos, con lo que aumenta la probabilidad de que surja un supermicrobio, resistente a los agentes antimicrobianos, algo que podría tener consecuencias muy graves para la salud humana¡as.

En análisis recientes efectuados por el grupo de Halden, se midieron los niveles de triclosán y triclocarbán, para determinar hasta qué punto estos productos QUIMICOS, junto con otros agentes antimicrobianos, se concentran en el lodo, y qué les sucede a partir de entonces. Se descubrió que el triclosán y el triclocarbán constituyen dos tercios de la masa de todos los agentes antimicrobianos presentes en el lodo. Además, se ha observado una bioacumulación masiva de productos QUIMICOS antimicrobianos en varias especies.

Halden advierte que estos compuestos químicos persistentes pueden tener un impacto sobre otras formas de vida en el medio ambiente que no son el objetivo contra el cual fueron fabricados. Los umbrales para matar a los microbios son mucho más altos que los umbrales para matar a otras formas más frágiles de vida, como algas, crustáceos y peces.

Esto explica, según Halden, por qué las concentraciones residuales de agentes antimicrobianos halladas en ambientes acuáticos son lo bastante perjudiciales como para acabar con numerosos crustáceos, que son fundamentales para el ciclo de vida acuática y la red alimentaria.

Es evidente que los productos QUIMICOS como el triclosán y el triclocarbán son útiles parra la salud pública, sobre todo en el ámbito clínico y manejados por personas que han sido entrenadas para usarlos apropiadamente. Pero su utilización doméstica e ilimitada plantea dudas. En 2005, la Administración estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA) creó un panel de expertos para revisar toda la información disponible sobre estos productos QUIMICOS. Halden fue uno de los miembros votantes de esta comisión, que concluyó que el uso habitual de productos antimicrobianos por el público en general no era más eficaz, a efectos prácticos, que los métodos tradicionales de higiene como por ejemplo el de lavarse a fondo con jabón normal y agua.

La sociedad, insiste Halden, está participando en un gran experimento en el que todos somos conejillos de indias. Si bien se necesita con urgencia una reglamentación eficaz de estos productos QUIMICOS, Halden dice que la inercia de las agencias reguladoras es un formidable obstáculo. Mientras tanto, la mayor esperanza está puesta en que los consumidores domésticos eviten usar productos que contengan triclosán y triclocarbán, según él aconseja.

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Cambio CLIMATICO cómo influye en la calidad de los alimentos

 Cambio CLIMATICO  El Cambio CLIMATICO es un hecho admitido por casi toda la comunidad científica y son pocas las voces que ponen en duda esta afirmación

Casi todas las noticias que hacen referencia a este cambio y su relación con la alimentación se centran en el estrecho vínculo que relaciona el clima con la producción de alimentos, sobre todo agricultura y ganadería.

Estas informaciones resaltan cómo repercute de forma negativa en la producción alimentaria y crea sequías e inundaciones y pérdidas de cosechas, con la consecuente destrucción de la forma tradicional de producción primaria en muchas zonas que, en definitiva, comprometen el acceso a los alimentos a gran parte de la población, en especial, en países en desarrollo. Pero son pocos los estudios que han evaluado cómo repercute este Cambio CLIMATICO en la seguridad de los alimentos, entendida como la buena calidad e inocuidad.

Fuente: ECOTICIAS.COM (09/12/2010)

Uno de los trabajos realizados en este campo pertenece al ámbito del Reino Unido, aunque los resultados y conclusiones son extrapolables a los demás países de Europa. El trabajo pretende, además de identificar el impacto que el Cambio CLIMATICO puede tener sobre la seguridad alimentaria e informar sobre ello, evaluar posibles maneras de adaptación a estas nuevas circunstancias con el fin de minimizar los riesgos. El Cambio CLIMATICO puede provocar incrementos en la contaminación, tanto química como microbiológica de los alimentos, debido a las variaciones en los patrones de producción agrícola, la intensificación de la agricultura y las alteraciones en las vías de transporte.

Mitigar riesgos alimentarios

A menudo, los alimentos proceden de zonas ajenas a los límites de la Unión Europea, donde el impacto del Cambio CLIMATICO es más relevante. Sin embargo, estos países deben ser capaces de producir alimentos dentro de las normas de seguridad alimentaria europea y éstas deben exigirse por los importadores. Esto pone de relieve la importancia de herramientas como el sistema APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico) para identificar en etapas tempranas riesgos dentro de la cadena alimentaria, que pueden ocurrir por el Cambio CLIMATICO. Estas zonas podrían localizarse por el desarrollo de un claro proceso de intensificación agrícola, inundaciones cíclicas o nuevas incorporaciones a la producción de alimentos.

Resulta imprescindible desarrollar técnicas de evaluación del riesgo para poder identificar áreas de focalización de peligros alimentarios, así como posibles técnicas de mitigación de los mismos. Algunas de las conclusiones del estudio británico se derivan del hecho de que el aumento progresivo de las temperaturas podría provocar un incremento en el número de microorganismos patógenos y de micotoxinas en toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo. Tanto el procesamiento como el transporte y almacenamiento de los alimentos pueden incrementar los riesgos, pero hay poca información sobre cómo estos se alteran con el Cambio CLIMATICO. Por otra parte, este aumento de temperaturas puede provocar que microorganismos y enfermedades de origen alimentario propias de otras latitudes más cálidas se desarrollen en nuestro entorno.

Otro punto destacable es que las cada vez más frecuentes, largas y severas épocas de sequía, consecuencia del calentamiento global, provocarán una mayor necesidad de agua de riego que hará que el riesgo de microorganismos patógenos sea más elevado. Por otro lado, las previsibles inundaciones son uno de los mecanismos para el transporte de agentes patógenos y sustancias químicas en suelo agrícola que puede aumentar.

Patógenos y vigilancia epidemiológica

Los patógenos más beneficiados por el Cambio CLIMATICO y que más preocupan son los de dosis infectivas bajas, como protozoos parásitos o bacterias como Shigella, y los de mayor persistencia ambiental, como los virus gastrointestinales. También favorece el crecimiento de patógenos con gran tolerancia térmica y condiciones extremas de pH, mientras otros, como Salmonella y E. coli enterohemorrágica, aumentan su competitividad. Además, se prevé una probable alteración del uso de plaguicidas y medicamentos veterinarios. La mayor utilización de medicamentos veterinarios puede aumentar la prevalencia de patógenos resistentes a los antibióticos.

Por último, el estudio pone de relieve la importancia de los equipos de vigilancia epidemiológica, cuya labor será cada vez más importante. Además, es fundamental desarrollar métodos de detección rápida de patógenos y productos químicos en los alimentos y en los seres humanos y para comunicar con rapidez a los organismos reguladores para que estos realicen, en poco tiempo, las oportunas recomendaciones y acciones.

Algunos agentes patógenos se transfieren de los animales a los seres humanos, por lo que el seguimiento de la salud animal puede permitir detectar las amenazas antes de que la infección humana se produzca. Ya que es un problema global, resulta lógico pensar que los países deberían adoptar todas las acciones y medidas posibles.

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