COCINA MOLECULAR riesgos emergentes

 COCINA MOLECULAR y COCINA MOLECULAR riesgos emergentes COCINA MOLECULAR riesgos emergentes

Ingredientes como el alginato o el agar, utilizan técnicas como la «esferificación» y esto es añadir nuevos riesgos alimentarios a los ya conocidos

Los restauradores profesionales llevan ya más de una década buscando en el mundo de la ciencia no sólo las explicaciones de su cocina tradicional y la manera de mejorarla, sino un tipo de gastronomía pensada para sorprender al comensal, una mezcla culinaria de magia y alquimia que sea capaz de rizar el rizo y conseguir lo nunca visto en la llamada «cocina molecular»

Toda una ciencia que estudia el comportamiento y las transformaciones de los productos alimentarios

Estas modernas técnicas pueden implicar riesgos añadidos a los ya previsibles de una cocina tradicional.

Fuente: consumer.es (22 de mayo de 2008)
Autor: MAITE PELAYO

Primeros pasos en el ámbito doméstico

Las tendencias de cocina actuales en el hogar apuntan a un tipo de alimentación en la que la salud, tanto en lo relativo a la idoneidad de la dieta, como en la seguridad de los productos que consumimos y la comodidad y sencillez en las preparaciones, se conjugan. Sin embargo, siempre hay excepciones y entre los aficionados a la cocina también hay quien incorpora en su recetario recetas basadas en la gastronomía molecular para emular a los cocineros más vanguardistas.

A vueltas con el alginato

El alginato es uno de los ingredientes más asentados en la cocina molecular. Lo cierto es que el producto deshidratado resulta muy estable y poco propicio para el crecimiento de microorganismos, aunque en su forma hidratada la situación difiere.

«Esferificación» doméstica

En su versión más doméstica y popular, la «esferificación» puede realizarse con otro espesante y estabilizante, el agar (E-406), igualmente extraído de las algas, rojas en este caso, pero más económico, que junto con el aceite puede reaccionar formando esferas. Al igual que el alginato, al agar o agaragar se comercializa en polvo y se rehidrata para su uso en cocina de forma que se convierte en un potencial y jugoso soporte de crecimiento de microorganismos. Se trata del mismo polisacárido que se utiliza como medio de cultivo (alimento para el crecimiento inducido in vitro en laboratorio) para el desarrollo de poblaciones microbianas.

ARTE, COCINA Y SEGURIDAD

Unas sencillas precauciones en su manejo y conservación evitarán que cualquier receta sorprendente se convierta en un posible vehículo de toxiinfección alimentaria.

Esta nueva corriente busca respuestas científicas a preguntas como por qué emulsiona una mayonesa, cómo se puede conseguir una disolución estable u obtener una pieza de carne con costra pero jugosa o un suflé que no se «desinfle» antes de tiempo. Estos son sólo algunos de los ejemplos de las numerosas aplicaciones de la física y la química en la cocina para conocer y mejorar sus técnicas culinarias.

Pero no sólo se trata de mejorar, sino que esta corriente, nacida en Francia, trata de crear además nuevas preparaciones y texturas basándose tanto en la aplicación de nuevos procedimientos como en la utilización de originales y sorprendentes ingredientes salidos más de un libro de fórmulas químicas que de un recetario de cocina, avalados eso sí por una amplia trayectoria en la industria agroalimentaria.

La cocina molecular, esta ciencia que hasta ahora estaba limitada a un exclusivo grupo de cocineros profesionales, se está popularizando; comienza a llegar a las cocinas domésticas. Ahora bien, estas modernas técnicas y estos novedosos, y en ocasiones casi desconocidos ingredientes, pueden suponer un riesgo añadido a los ya previsibles en la seguridad alimentaria de una cocina tradicional.

Un ejemplo es la utilización de espesantes alimentarios. El alginato, un extracto natural de algas pardas de uso alimentario (de los géneros «Laminaria»,»Fucus», «Macrocystis» entre otras), crece en las regiones de aguas frías de Irlanda, Escocia, América, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica y suele utilizarse de forma habitual como aditivo espesante, gelificante y emulsificante en la industria agroalimentaria (como alginato sódico E-401 y otras sales). Se trata de uno de los ingredientes más asentados en la cocina molecular e imprescindible en la «esferificación», técnica para congelar controladamente un líquido de modo que, sumergido en un baño, forme esferas.

El alginato debe su popularidad a su capacidad de reaccionar con el calcio (bien del alimento o bien añadido). Forma las llamadas estructuras de «caja de huevos», una especie de mallas semi-rígidas formadas por enlaces químicos que provocan que un producto líquido o semilíquido tome consistencia y forme esferas perfectas creando por ejemplo el espectacular «caviar de frutas».

Una demostración de esta técnica de «esferificación» dejaba boquiabiertos recientemente a casi todos los presentes; ni los cocineros responsables de la misma ni los especialistas en seguridad alimentaria se ponían de acuerdo sobre la correcta conservación del alginato, en parámetros de tiempo y temperatura, así como de los posibles riesgos microbiológicos que podía generar.

El producto, que se comercializa en polvo, debe rehidratarse disolviéndolo en agua para su utilización en esta técnica. Debido a su elevado precio, consecuencia directa de su fluctuante disponibilidad, puede ser tentador recurrir a su reutilización una y otra vez tras su filtrado, con el consiguiente riesgo.

La técnica incluye hervir la mezcla con el agar durante unos minutos. Sin embargo, una posterior mala manipulación del preparado que provoque una contaminación, junto con una conservación incorrecta que favorezca el crecimiento de microorganismos, puede ser el origen de un grave problema. Un riesgo que el manipulador desconoce.

Las recomendaciones para los ya iniciados en estas técnicas o los que quieran adentrarse en este apasionante campo de la cocina molecular son:

• Comprobar el origen de la receta y la salubridad de sus ingredientes.
• Comprar los ingredientes en tiendas especializadas de confianza verificando siempre la existencia de un correcto etiquetado que certifique que cumple la legislación alimentaria para su comercialización en la CE.
• Respetar en todo momento las indicaciones del fabricante y, si existe alguna duda respecto a su uso o conservación, contactar con él.

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Comer con miedo

Comer con miedoComer con miedo Hidrocarburos en aceite de girasol ucraniano, dioxinas en mozzarella italiana, productos alimenticios chinos con irregularidades en el etiquetado y en las condiciones higiénico-sanitarias, aceite de oliva adulterado italiano o anisakis en pescado son algunas de las últimas amenazas de la dieta de los europeos.

Fuente: madrimasd.org (15 mayo 008)

Si atendemos a las últimas noticias sobre seguridad de los alimentos, veremos cómo se mantiene la línea anunciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando en el verano de 2007 advertía del alcance mundial de los problemas de contaminación en alimentos.

Entonces, la organización internacional sanitaria confirmaba que cada mes puede llegar a recibir un total de 200 informes de productos alimentarios en mal estado. En esta dirección parecen ir los últimos incidentes confirmados en el ámbito comunitario, que vulneran la salud de los consumidores si no se toman las medidas adecuadas.

Del aceite, al queso y demás

Los efectos del último de ellos todavía se dejan ver en las decisiones de las autoridades sanitarias españolas.

La detección de hidrocarburos, un grupo de más de 100 sustancias de las cuales un pequeño grupo son cancerígenas, en aceite de girasol procedente de Ucrania movilizaba hace tan sólo una semana los responsables sanitarios europeos.

No sólo se han retirado las partidas de aceite de girasol procedente de este país, sino que la misma Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas) recomienda que los países afectados (España, Francia, Italia, Reino Unido y Holanda) retiren también los productos que hayan sido fabricados en más de un 10% con este aceite.

La medida afectaría pues a productos como la mayonesa, las conservas o la bollería industrial.

Si queremos comer queso, deberemos vigilar con la mozzarella procedente de tierras italianas, concretamente de la zona de la Campania. La alerta llegaba el pasado mes de marzo, cuando se confirmaba la presencia de dioxinas, sustancias potencialmente cancerígenas producto de la combustión de algunos materiales, en queso mozzarella fabricado con leche de búfala.

Según los resultados de las investigaciones, estas sustancias habrían llegado al alimento a través del forraje o de la basura acumulada en la región de Nápoles tras ser quemada. Lejos de las fronteras europeas, pero no por ello con menos repercusión en el campo de la seguridad alimentario fue la detección, a principios de 2008, de mercurio en sushi (pescado crudo) comercializado en locales de Nueva York.

Entonces, el riesgo se centró en locales de la ciudad, donde el sushi que servían excedía los límites máximos exigidos por ley.

Más amenazas: acrilamida en alimentos ricos en carbohidratos sometidos a altas temperaturas; micotoxinas en cereales que pueden tener riesgos en la salud humana; anisakis en pescado, un parásito habitual en este alimento; virus entéricos en moluscos bivalvos o formación de aminas biogénicas.

Muchas de estas amenazas han puesto en tela de juicio algunas de las actuaciones en materia de producción alimentaria, y han obligado a que las autoridades sanitarias tomaran cartas en el asunto, no sólo para reducir el riesgo real, sino también para ganar la cada vez más comprometida confianza del consumidor.

Una labor que lleva implícito un gran esfuerzo de todos los implicados, desde autoridades internacionales y nacionales hasta productores.

Amenazas latentes

En ello aún se trabaja en el sector cárnico, concretamente para restablecer lo perdido en la crisis de las vacas locas, que se traducía en sus inicios (por el año 2001) en un brusco descenso del consumo.

Recuperada la confianza, la crisis vuelve a tambalearse con el anuncio, en España, de dos casos de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la variante humana del mal de las vacas locas, registrados en diciembre de 2007 y febrero de 2008 en Castilla y León. No cabe duda de que se trata de dos muertes relacionadas con la crisis iniciada hace más de ocho años. Y si en el ámbito de la sanidad animal nos movemos, no debemos pasar por alto la amenaza que de nuevo significa la lengua azul, cuyo vector transmisor acaba de reaparecer en zonas consideradas ya como «estacionalmente libres» en el territorio nacional.

Desde el pasado mes de abril y hasta diciembre de 2008 están vigentes en la UE, a expensas del Comité Permanente de la Cadena Alimentaria, condiciones que obligan a vacunar los animales que se trasladan de zonas restringidas a otras áreas consideradas «libres de lengua azul». De no ser así, deberá garantizarse de que están inmunizados naturalmente. Sea de donde sea que procede el problema, lo que está claro es que el riesgo cero en alimentación es casi una utopía, uno de los ideales para los responsables de este sector y una garantía fuertemente perseguida por los consumidores.

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Alimentos seguros el gran PROBLEMA

 Alimentos seguros La calidad y seguridad de los alimentos SEGUROS depende de que se apliquen las medidas de control necesarias desde el origen de la materia hasta que llega al plato

Antes de que un alimento llegue al consumidor debe pasar por numerosas fases.

En todo este proceso, y especialmente el que hace referencia al transporte, juegan un papel fundamental los proveedores, particularmente los que suministran materias primas e ingredientes alimentarios.

La importancia reside en que de ellos dependerá, en buena medida, el nivel de seguridad alimentaria y calidad que pueda ofrecerse a los consumidores.

Fuente: consumr.es
Por MAITE PELAYO (24 de abril de 2008)

Para asegurar que los productos alimenticios que se suministran han sido elaborados en unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas, los proveedores deben garantizar que cumplen con los requisitos regulados en su normativa específica: disponer del correspondiente número del Registro General Sanitario de Alimento (RGSA) o autorización autonómica o local y aplicar el sistema de Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos (APPCC).

Riesgos, los primeros de la lista

La posible presencia de microorganismos en la materia prima suministrada, bien contaminada en origen o a través de manipuladores o superficies, un tratamiento higienizante deficiente o el crecimiento bacteriano por una conservación inadecuada, son algunos de los peligros a los que debemos hacer frente. También la presencia de otros organismos, como parásitos (triquina o anisakis) pueden contaminar la materia prima.

Los contaminantes físicos pueden ser perdigones, restos de embalajes o cristales, sustancias que pueden poner en peligro la seguridad del consumidor. Por último, los productos químicos como pesticidas, restos de antibióticos o tratamientos hormonales representan también un peligro y, al igual que los anteriores, deben prevenirse y controlarse.

Garantías de seguridad

El control debe basarse en los principios del sistema APPCC. Por un lado deben solicitarse y guardarse las especificaciones de las materias primas de manera que garanticen tanto el origen de los productos como de los envases y embalajes.

Estas especificaciones son documentos en los que se detallan todos y cada uno de los factores que se consideren importantes para juzgar su calidad y seguridad, como la descripción de las instalaciones de producción, del alimento y su utilidad; su lista de ingredientes; tipo de envasado, cantidad y etiquetado, reglamentaciones específicas, condiciones de almacenamiento y distribución, instrucciones de uso y manipulación, sus características físico-químicas y microbiológicas, así como los planes de muestreo, análisis y límites de tolerancia.

Los certificados de análisis realizados por laboratorios homologados, así como la realización de auditorias, serán también garantía de calidad. Tener en todo momento estos documentos a disposición de las autoridades sanitarias. Es importante también que las facturas recojan el máximo de información sobre la mercancía: fecha de adquisición, cantidad, precio, empresa suministradora o lote).

Por otro lado, deben registrarse las posibles irregularidades.

Resultará de gran utilidad una hoja de registro de vigilancia que compruebe parámetros de calidad específicos de cada alimento a su llegada al establecimiento, como el aspecto visual, la integridad del envase, las fechas de caducidad, la temperatura de recepción u cualquier otro dato que resulte de interés. A su vez es imprescindible controlar los alimentos en el momento de su recepción. Al aceptarse un suministro, se asume la responsabilidad, al menos en parte, de todos aquellos que lo manipularon anteriormente. Por este motivo, el control debe realizarse en el mismo momento de recibir el producto, para así poder rechazarlo en caso de no ser correcto. Además, se deberán realizar controles rutinarios periódicos sobre las materias primas e ingredientes. Determinados alimentos SEGUROS deberán ser controlados más frecuentemente que otros, dependiendo del grado de riesgo que comporte.

La importancia del transporte

Una etapa muy relacionada con la de los proveedores es el transporte de los productos suministrados. Ciertos alimentos, por su naturaleza, necesitan una temperatura determinada durante su transporte, así como una adecuada estiba durante el mismo. Tanto si el transporte lo realiza el proveedor como si corre por cuenta del establecimiento que lo adquiere, se deberá asegurar que las materias primas lleguen a su destino en unas condiciones óptimas para su utilización. De nada sirve cuidar la seguridad y la calidad de la materia prima en su origen si el transporte no resulta el adecuado para mantenerla. Un alimento seguro puede dejar de serlo si el transporte no se realiza correctamente.

Cada alimento necesitará unas condiciones de transporte que deben observarse minuciosamente.

Los principales factores a tener en cuenta son, sin duda, el tiempo transcurrido desde que el alimento sale de su centro de producción u origen hasta la llegada a destino (cuanto más breve, mejor) y, muy especialmente, la temperatura. Los peligros a los que podemos estar sometidos son principalmente contaminación de cualquier naturaleza y desarrollo de microorganismos.

UN VIAJE SEGURO

El Acuerdo sobre el Transporte Internacional de Mercancías Perecederas y sobre vehículos especiales utilizados en estos transportes (ATP), aprobado en 1970 y al que España se adhirió en 1972, establece las normas que garantizan el transporte internacional de alimentos SEGUROS en condiciones óptimas para su consumo.

Desde su aprobación ha servido como referencia para el desarrollo posterior de la legislación del transporte de mercancías perecederas tanto internacional como nacional. En España existe una Reglamentación Técnico-Sanitaria sobre Condiciones Generales de Transporte Terrestre de Alimentos y Productos Alimentarios a Temperatura Regulada (Real Decreto 2483/1986, de 14 de noviembre), además de las especificaciones técnicas de los vehículos y las relativas al transporte de determinados alimentos SEGUROS, que junto con las Reglamentaciones Comunitarias regulan detalladamente esta materia.

PUNTOS CLAVE

Un transporte seguro implica que los alimentos SEGUROS se mantengan a bajas temperaturas, como es el caso de productos frescos como carnes, pescados y productos congelados deben transportarse en vehículos especiales que aseguren que no se rompe la cadena del frío. Debe controlarse la temperatura a través del termómetro o termógrafo, instalado en el receptáculo del vehículo. Todo vehículo debe llevar el «Certificado de Autorización para los Vehículos que transporten alguna mercancía perecedera», expedido según el Acuerdo sobre el Transporte Internacional de Mercancías Perecederas y sobre vehículos especiales utilizados en estos transportes (ATP).

Otro punto a tener en cuenta es verificar la protección de los alimentos SEGUROS, dado que deben ser transportados de manera que queden protegidos de la intemperie.

Otro punto a tener en cuenta son la limpieza y desinfección de los receptáculos o contenedores; disponer de espacio suficiente para transportarlos con holgura evitando aplastamientos y golpes y desde luego, cualquier tipo de contacto que pueda generar una contaminación. Asimismo, debe solicitarse el plan de limpieza y desinfección de los vehículos, incluido dentro del plan higiénico-sanitario, así como las prácticas correctas de manipulación e higiene del personal.

Por último, es necesario registrar en una hoja de control y siguiendo los principios del APPCC, las temperaturas del transporte, el número de autorización del vehículo para transportar productos perecederos, el grado de limpieza e higiene del vehículo, así como cualquier incidencia o irregularidad encontrada.

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La sociedad demanda un riesgo cero que es imposible conseguir

riesgo cero La sociedad demanda un riesgo cero

Los avances mundiales de riesgo cero conllevan efectos colaterales como enfermedades «con las que hay que convivir» pero «nunca han estado tan controladas y la sociedad puede estar totalmente tranquila». Por eso, los veterinarios demandan confianza e información

El VII Foro de Ganadería y Sanidad de la Dehesa, que se celebra en Cáceres, Julio Tovar, Decano de la facultad de Veterinaria, manifestó a AGROCOPE que «las enfermedades emergentes», como es el caso de la lengua azul «se están desdibujando un poco», ya que están generando una alarma social, que nada tiene que ver con la realidad

Fuente: AGROCOPE Madrid. (02/04/2008)

Y es que, según aclara es «imposible» conseguir un «riesgo cero» a pesar de que precisamente es lo que demanda la sociedad, pero eso, añade, «no lo pueden garantizar ni los médicos».

Por tanto, lo que queda es «seguir trabajando y manteniendo la guardia» con los planes de vigilancia actuales, que en su opinión «son más que suficientes».

Igual que los avances en el mundo producen efectos colaterales como el cambio climático, los desplazamientos de animales «generan enfermedades con las que tenemos que convivir», explica, pero, tanto en Europa como en España «nunca han estado tan controladas como ahora y la sociedad puede estar completamente tranquila».

El problema, es que «no sabemos transmitirlo», falta mucha información y la asignatura pendiente pasa por proporcionar a la sociedad una información «clara y precisa» y convencer a los ciudadanos de que «deben tener confianza en la profesionalidad de los ganaderos y veterinarios, porque garantizamos totalmente la salubridad de todos los alimentos».

Así, por ejemplo, aclara, la lengua azul «no afecta para nada a los humanos, se puede convivir con ella», sin embargo, dice, los medios de comunicación, generan cierta alarma al respecto.

En este mismo sentido, Tovar advierte de que aunque ya no se registren casos en determinadas enfermedades, como la de Aujeszky, «no podemos bajar la guardia porque la biología es así y pueden surgir nuevos», porque en materia de sanidad «nunca hemos acabado».

Si bien, reconoce que poder decir que se ha erradicado una enfermedad es «un ejemplo de la buena política sanitaria que se está llevando a cabo».

Los veterinarios no son ajenos a la situación que atraviesan los ganaderos, «momentos difíciles», asevera, porque hay un «gran desfase» entre los costes de producción y los costes de venta, lo que deja un margen de beneficio muy reducido para los productores y es que, afirma, el ganadero de vacuno, por ejemplo, «podrá aguantar 5 ó 6 meses», pero no más, porque no es un censo recuperable, como el del porcino, por ejemplo, «cuando sacrificas una vaca te cuesta seis años recuperarla».

El Foro que comenzó ayer y concluye esta tarde reúne a 350 veterinarios y 400 estudiantes en la Facultad de Veterinaria de Cáceres, para debatir, entre otras cuestiones, de las posibilidades ganaderas del siglo XXI, el bienestar animal, el medioambiente, las materias primas o la alimentación.

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El queso mozzarella ¿No más pizzas?

 queso mozzarella  El queso mozzarella, principal ingrediente de las pizzas, puede peligrar su producción y exportación debido a una supuesta contaminación.

Bruselas reclama urgentemente a las autoridades italianas la información necesaria sobre una posible contaminación del queso mozzarella de leche de búfalo con dioxina, pero no actuará sin pruebas científicas concretas, indicó el miércoles uno portavoz.

Fuente:Agroinformación (27. Marzo ´08)
Por Georgina Arboleya

Otros casos de contaminación de leche de búfalo a causa de los depósitos de basura y de los desechos clandestinos ya habían sido señalados en la región de Nápoles – principal región productora – en los años 2001 y 2003 y la Comisión entonces le había pedido a Italia elaborar análisis regularmente.

Los resultados de los análisis de los años 2005 y 2006 no mostraron riesgos para la salud humana y ahora esperan los resultados del año 2007 y lasexplicaciones sobre la situación actual.

La Comisión Europea no dispone por el momento de ningún dato que permite advertir contra una contaminación.

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Advierten de melones contaminados con la salmonella en Estados Unidos

 salmonella El gobierno de Estados Unidos advirtió el pasado domingo que los melones de un productor en Honduras pueden estar contaminados con la SALMONELLA y detuvo todos los embarques de la fruta de la firma Agropecuaria Montelibano.

Fuente: Agroinformación (25. Marzo ´08)

La agencia indicó que se ha puesto en contacto con los importadores y ha aconsejado a los mercados, operadores de servicios de alimentación y procesadores de frutas «para que retiren de su reserva cualquier melón de esta compañía debido a la Salmonella».

El gobierno de los Estados Unidos indicó a los consumidores que hayan comprado melones recientemente que verifiquen con el mercado o tienda para determinar si las frutas proceden de Montelibano, y si así es el caso que «tiren a la basura los melones».

Hasta ahora la FDA ha recibido informes de 50 casos de personas enfermas en 16 estados y nueve en Canadá vinculados al consumo de los melones, pero no se ha informado de muerte. Sin embargo 14 personas han sido hospitalizadas.

Los casos ocurrieron en: Arizona, California, Colorado, Georgia, Illinois, Missouri, Nueva Jersey, Nuevo México, Nueva York, Ohio, Oklahoma, Oregón, Tennessee, Utah, Washington, y Wisconsin.

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Las moscas pueden transmitir salmonella a las gallinas y a sus huevos

 salmonella Las moscas pueden transmitir salmonella a las gallinas y a sus huevos

Las moscas podrían transmitir bacterias tales como Salmonella a las gallinas y sus huevos, según Peter S. Holt y también Christopher J. Geden, quienes descubrieron que la mosca doméstica fácilmente adquiere las bacterias del ambiente. Cuando las gallinas comen las moscas, las bacterias se meten dentro de las aves.

Fuente: Agricultural Research Service (24. Marzo ´08)

En tres experimentos, Holt puso gallinas dentro de jaulas separadas adyacentes. Geden entregó pupas de mosca 48 horas antes de que las moscas empollen; este momento escogido aseguró que las moscas no fueron expuestas a cualquier microbio antes del surgimiento de las moscas. Las pupas de la mosca se pusieron en una caja abierta cerca de las gallinas. Después de tres días, los investigadores infectaron las gallinas por vía oral con las bacterias Salmonella.

Los investigadores detectaron las bacterias dentro y encima del 45 al 50% de las moscas durante las primeras 48 horas después de su surgimiento.

Luego, algunas gallinas no infectadas fueron expuestas a las moscas nuevamente infectadas. La mera proximidad a las moscas no causa infección en las gallinas sanas, pero consumir las moscas infectadas sí las infectaron.

Este resultado mostró que el contacto físico simple no es necesariamente el método principal de diseminación de las bacterias Salmonella a diferentes superficies en un gallinero. Pero, según los investigadores, el método principal de transmisión de las bacterias Salmonella de las moscas a las gallinas probablemente es cuando las gallinas comen las moscas contaminadas.

Según Holt, este descubrimiento muestra que las moscas en los gallineros son no sólo una molestia, sino también una amenaza a la seguridad de los productos avícolas.

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La alimentación, cuestión de sexos

 sexos La alimentación, cuestión de sexos

SEXOS en Hombres y mujeres difieren en sus hábitos alimenticios.

Los primeros prefieren la carne, mientras que ellas optan por las frutas y las verduras, según un estudio publicado este miércoles.

Fuente: AFP EUROPA PRESS (21/03/2008)

Las diferencias en las preferencias alimenticias de los dos sexos han quedado puestas en evidencia en la primera encuesta de FoodNet (la red de vigilancia de enfermedades relacionadas con los alimentos, perteneciente a los CDC), realizada entre mayo de 2006 y abril de 2007 entre 14.000 adultos estadounidenses.

A los participantes se les preguntó sobre sus hábitos alimenticios, incluido su consumo de alimentos de riesgo, como carne poco cocinada.

 sexos «Hemos recogido tal variedad de datos que consideramos interesante ver si existían realmente diferencias entre hombres y mujeres en materia de alimentación», explica el doctor Beletshachew Shiferawa, epidemiólogo y principal autor de este trabajo, presentado en la Conferencia Internacional sobre Enfermedades Infecciosas Emergentes, que se celebra Atlanta (EEUU).

«Este es, según creemos, el mayor estudio realizado sobre las diferencias de hábitos alimenticios entre hombres y mujeres», agrega.

Estos investigadores han descubierto que los hombres prefieren, con más frecuencia, consumir carne, sobre todo de ternera, cerdo y pato, así como ciertos mariscos, como ostras y camarones.

  sexos En cambio, las mujeres escogen más frecuentemente las verduras, sobre todo zanahorias y tomates. Ellas también tienen una marcada inclinación por las frutas, sobre todo fresas, manzanas, arándanos y frambuesas.

Las mujeres también prefieren los frutos secos, como las almendras y las nueces. Al contrario que los hombres, también les atraen los huevos y los yogures.

Comidas de riesgo

Por otra parte, los investigadores observaron cuál era su conducta ante seis productos alimentarios con riesgo de producir alguna infección. Así, tuvieron que elegir entre hamburguesa poco cocida, huevos crudos o poco cocidos, ostras crudas, leche sin pasteurizar, queso hecho de leche también sin pasteurizar y brotes de alfalfa.

Los hombres con mayor probabilidad comerían hamburguesa poco cocida y huevos crudos, mientras las mujeres que las mujeres prefieren los brotes de alfalfa. Según los expertos que realizaron este estudio, los resultados pueden ser importantes para los inspectores de Sanidad ya que al entender las diferencias alimentarias entre hombres y mujeres, puede ayudar a crear nuevas estrategias saludables.

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 SEXOS El gusto por los Alimentos por SEXOS

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Se encuentran bacterias resistentes a fármacos en aves del Ártico

bacterias resistentes a fármacos Se encuentran bacterias resistentes a fármacos en aves del Ártico Científicos suecos han descubierto unas bacterias resistentes a fármacos en aves silvestres que viven en el Alto Ártico, alejados de toda población humana. Estos hallazgos sugieren que hoy en día la resistencia a los antibióticos está bien consolidada en la naturaleza.

Fuente: CORDIS(16 Enero ´08)

La investigación, financiada en parte por la UE, se ha publicado en la última edición de la revista Emerging Infectious Diseases («Enfermedades Infecciosas Emergentes»).

Los científicos recogieron muestras de la bacteria Escherichia coli de 97 aves en el noreste de Siberia, en el norte de Alaska y en el norte de Groenlandia durante la expedición «Beringia» de 2005, organizada por la Secretaría de Investigación Polar sueca. Luego se cultivaron las muestras a bordo del buque de expedición y se llevaron a cabo pruebas de resistencia a diecisiete medicamentos antimicrobianos.

Los análisis mostraron una resistencia a catorce de los diecisiete fármacos probados en las muestras. En total, ocho de estas muestras mostraron resistencia a los medicamentos, y cuatro de ellas eran resistentes a cuatro o más fármacos.

«Nos quedamos extremadamente sorprendidos», afirmó Björn Olsen, profesor de Enfermedades Infecciosas en la Universidad de Uppsala y en el Laboratorio de Investigación de Zoonosis de la Universidad de Kalmar.

«Tomamos muestras de aves que viven en las profundidades de la tundra, sin contacto con los seres humanos. Esto confirma más aún que la resistencia a los antibióticos se ha convertido en un fenómeno global y que prácticamente no hay ninguna región de la Tierra que no esté afectada, a excepción, posiblemente, de la Antártida.»

Esto lleva a preguntarse de dónde provienen las bacterias resistentes a fármacos.

Los científicos opinan que fueron importadas por aves migratorias. Las especies de aves que pasan el invierno en hasta seis continentes distintos se encuentran alrededor del Estrecho de Bering, apuntan los científicos. Las aves podrían contraer las bacterias resistentes a latitudes menores, por ejemplo en el sureste de Asia, donde hay mucha presión antibiótica, y llevarlas al Ártico.

Estudios anteriores han identificado bacterias resistentes a fármacos en aves silvestres que viven cerca de poblaciones humanas; por ejemplo, se halló que gansos de Canadá que vivían en el estado americano de Maryland eran resistentes a cuatro antibióticos, y unas gaviotas de cabeza negra de la República Checa albergaban E. coli resistente a los medicamentos.

«Ya sabíamos que los pájaros del mundo occidental pueden ser portadores de bacterias resistentes a los antibióticos, pero es alarmante encontrar que estas bacterias existen entre pájaros de la tundra», afirmó Jonas Bonnedahl, del Hospital del Condado de Kalmar (Suecia).

«Nuestros hallazgos muestran que la resistencia a antibióticos no está limitada a la sociedad y a los hospitales, sino que ahora está extendiéndose a la naturaleza. Durante los últimos años, la creciente resistencia a los antibióticos se ha convertido en una de las mayores amenazas para el buen funcionamiento de los cuidados sanitarios en el futuro.»

«Hemos mostrado que los genes de resistencia a los medicamentos antimicrobianos están presentes en una de las zonas más remotas de la Tierra», concluyen los investigadores. «Este hallazgo destaca la naturaleza única de la adaptación de las bacterias y de la complejidad de la difusión de la resistencia a fármacos antimicrobianos. Para comprender totalmente la extensión de las reservas de resistencia medioambientales y comensales, está previsto realizar estudios de resistencia a fármacos antimicrobianos en diferentes hábitats.»

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 BACTERIAS RESISTENTES A CASI TODOS LOS ANTIBIÓTICOS BACTERIAS RESISTENTES

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CONSERVAS CASERAS seguridad

CONSERVAS CASERAS seguridadCONSERVAS CASERAS seguridad

La buena praxis y la correcta selección de los alimentos es esencial para elaborar conservas caseras más seguras

Las conservas alimentarias son el resultado de uno o varios procesos de manipulación de los alimentos. La finalidad es preservarlos del ataque de los microorganismos patógenos y mantenerlos en las mejores condiciones posibles durante un período de tiempo mayor al de su vida útil.

Durante su elaboración se retocan las cualidades del alimento y se modifican sus propiedades originales, como el sabor.

Fuente: consumer.es (5 de marzo de 2008)
Autor: NATALIA GIMFERRER MORATÓ

La elaboración de conservas caseras es una práctica muy valorada por el consumidor y la llevan a cabo numerosas familias hoy en día. Entre las más frecuentes se encuentran la alsa las mermeladas o los vegetales en vinagre.

Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) aconseja no consumir ni preparar conservas caseras debido al riesgo de que se produzca una contaminación por patógenos.

La principal amenaza es la causada por ‘Clostridium botulinum’, una bacteria que contiene toxina y puede causar la enfermedad conocida como botulismo

En el peor de los casos, esta enfermedad puede causar la muerte.

Los peligros que amenazan la elaboración de conservas caseras son reales y no poco peligrosos.

Por este motivo, es necesario tomar medidas de prevención para evitar la proliferación de microorganismos no deseados y garantizar la seguridad del alimento.

Las bacterias responsables del deterioro contaminan fácilmente el alimento cuando las condiciones del medio son favorables para su multiplicación.

Si se conocen los puntos débiles de los patógenos puede llevarse a cabo la elaboración de conservas caseras con un mínimo riesgo<

Materia prima y elaboración

La conserva, una vez abierta, debe mantenerse a bajas temperaturas

Uno de los puntos más importantes para elaborar conservas en casa es la correcta selección del alimento a conservar.

Su calidad debe ser óptima, se deben elegir alimentos frescos, sin golpes ni magulladuras y de tamaño similar. De esta manera, el líquido de conserva se reparte más uniformemente.

Los alimentos deben lavarse adecuadamente y eliminar los restos de tierra y del mismo vegetal. Así, se reduce notablemente la carga microbiana superficial.

Las frutas, verduras y hortalizas deben estar en su punto justo de maduración.

No pueden estar muy verdes ya que la conserva provoca la pérdida de sabor y resultarían insípidas; ni tampoco muy maduras ya que debido a la excesiva flacidez se romperían en el procesado.

La higiene debe controlarse durante todo el proceso: las manos deben estar limpias y los utensilios y envases desinfectados y bien escurridos.

La contaminación cruzada también puede ser frecuente y, para evitarla, se deben utilizar utensilios limpios para cada alimento.

Nunca deben reintroducirse en un frasco utensilios con restos de otro alimento, por mínimos que sean.

Para esterilizar todos los instrumentos utilizados se pueden hervir durante 15 minutos y, posteriormente, escurrirlos bien.

A la hora de manipularlos, nunca se debe tocar el interior del recipiente.

Para envasar las conservas se deben utilizar envases homologados para uso alimentario, y es recomendable que éstos sean de vidrio nuevos y con un buen cierre, aunque también pueden proceder de antiguas conservas industriales

Es preferible preparar las conservas en pequeñas cantidades y en envases poco profundos. Si es demasiado alto y muy profundo las capas más internas quedan privadas de oxígeno, lo que favorece el crecimiento de ‘Clostridium’.

Por ello es importante elaborar las conservas en la justa medida para que, una vez abiertas, se consuman enteras o, en su defecto, puedan conservarse en el frigorífico sin que se contamine.

Más vale prevenir que curar

El botulismo es la toxiinfección más común derivada de las conservas caseras, y se produce por ingerir la toxina producida por ‘Cl. botulinum’ presente en los alimentos.

Muchas veces, la contaminación puede producirse de la manera más absurda.

Un ejemplo es cuando se sospecha que el alimento está en mal estado y se prueba un poco con el dedo. En este caso, si el alimento está contaminado con la bacteria, ésta automáticamente se transmite.

Por tanto, es de vital importancia la prevención de la toxina en los alimentos.

‘Cl. botulinum’ es un microorganismo sensible al calor (se inactiva entre 80ºC y 115ºC) y sensible a pH ácidos (no se multiplica en pH inferior a 4,5).

Durante la elaboración de la conserva se deben cocer bien los alimentos (aproximadamente 120ºC) para eliminar las esporas más resistentes del patógeno.

No obstante, para asegurar la no contaminación en las conservas listas para comer es recomendable hervir los alimentos durante 10 minutos antes de consumirlos y eliminar así la toxina botulínica en el caso de haberse formado.

En los alimentos que no reciben tratamiento térmico se evita el crecimiento de la toxina modificando el valor de pH y/o de la actividad del agua.

El patógeno se inactiva a bajas temperaturas, con lo que durante los tiempos ‘muertos’, es decir, entre un paso y otro de la elaboración, se debe procurar mantener el alimento a bajas temperaturas.

No es fácil detectar la presencia de la toxina en los alimentos.

Por este motivo, lo más importante a la hora de elaborar conservas en casa es incorporar buenas prácticas de higiene, de elaboración, supervisar cada paso y dedicar una especial atención a las pautas de la receta, tratamiento térmico, temperatura durante el proceso, temperatura de almacenamiento y vida útil de los alimentos.

Se recomienda no elaborar conservas de origen animal ya que por naturaleza son muy delicadas de manipular y susceptibles a contaminación, y requieren un alto grado de control en su procesado.

Almacenamiento de conservas

CONSERVAS CASERAS seguridadLas conservas bien elaboradas y bien envasadas pueden mantenerse durante largos períodos de tiempo si se almacenan bajo condiciones favorables para garantizar su calidad.

Los lugares más apropiados son aquellos cuya temperatura no sobrepase los 30ºC o donde no dé la luz del sol de manera directa.

Cuanto mejor preservada de la luz esté la conserva, mejor se mantendrá su valor nutricional en el interior ya que se evitarán las oxidaciones de los nutrientes.

Si la temperatura es elevada, los patógenos son capaces de multiplicarse en una amplia gama de alimentos.

Las elaboraciones artesanas o comidas caseras a pequeña escala son fácilmente susceptibles de contaminación patógena.

Una vez abierta la conserva, si no se consume entera, debe mantenerse en refrigeración un máximo de siete días.

Los frascos deben ir etiquetados indicando el contenido, el peso, la fecha de envasado y el líquido conservante si es el caso, por ejemplo salmuera, vinagre o aceite.

Es importante indicar la cantidad y el tipo de producto que contiene el envase y se aconseja no mantener la conserva durante más de un año.

Una tapa abultada puede ser sinónimo de presencia de microorganismos en el interior, por lo que es aconsejable no consumir el producto, al igual que cuando los envases tienen roturas, están oxidados o abollados o se desconoce la fecha de apertura.

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