Los menús infantiles deben incrementar durante el invierno las raciones de verduras y frutas, sobre todo cítricos, para ayudara a evitar las infecciones respiratorias virales, como constipados, catarros y gripe, o enfermedades más graves, como la neumonía y la bronco-neumonía. Es una recomendación de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), que insiste en la importancia de la prevención.
Las infecciones respiratorias agudas son una de las causas más frecuentes de hospitalización pediátrica y ocasionan un gran número de consultas, tanto en urgencias como en atención primaria, argumentó la neumóloga pediatra Amparo Escribano. Más de 200 virus diferentes pueden afectar al ser humano. Entre estos virus se encuentran el virus respiratorio sincitial, que afecta a un 85% de los niños antes de los dos años y provoca, a esta edad, más de la mitad de las hospitalizaciones por bronquiolitis», explicó Escribano.
También son frecuentes entre los niños las infecciones por el virus parainfluenza, responsable, entre otras, de la mayor parte de las laringitis en niños menores de cinco años; o el adenovirus, que produce hasta un 10% de las infecciones respiratorias en los más pequeños. Además, el virus de la gripe y otros descritos en fechas más recientes, como rinovirus, bocavirus o metaneumovirus, pueden causar tanto infecciones agudas como patología respiratoria recidivante e incluso relacionarse con el desarrollo posterior de asma, según la SEPAR.
Por todo ello, «es muy importante consumir frutas y verduras ricas en vitaminas A y C como la naranja o la mandarina para reforzar el organismo», apuntó la doctora Escribano.
También se aconseja el lavado frecuente de manos y evitar el uso de elementos comunes como juguetes, vasos, platos y otros utensilios de comida, además de lavarlos y desinfectarlos cuando corresponda.
La SEPAR también aconseja evitar recintos cerrados y muy concurridos; una temperatura muy alta de la calefacción, ya que reseca el ambiente y las vías respiratorias; y ventilar de forma frecuente los espacios donde permanece el niño para evitar infecciones respiratorias. La sociedad recomienda abrigar a los niños para evitar la exposición brusca al frío, así como mantener la casa templada para dejar que el organismo utilice sus propios mecanismos reguladores de adaptación al frío.
Tal y como señala la Unión Europea, este tipo de tratamiento puede utilizarse para diferentes fines:
• Prevención de la germinación de patatas, cebollas y ajos, porque elimina las células responsables de la germinación y el envejecimiento de los vegetales.
En el ámbito comunitario el empleo de esta tecnología esté regulada por diferentes directivas y queda prohibida la venta de cualquier producto que no cumpla con la normativa desde el 20 de marzo de 2001.
Las directivas europeas indican que el tratamiento con radicaciones ionizantes de un alimento sólo puede ser autorizado si:
• Es una necesidad tecnológica
• Su empleo no implica ningún riesgo para la salud
• Supone un beneficio para los consumidores
• No es empleado como un sistema sustitutivo de adecuadas prácticas de higiene.
• Cualquier alimento irradiado, o que contenga componentes irradiados, ha de ser etiquetado como tal.
• Para que un alimento sea autorizado a ser irradiado y se incluya en la lista de productos autorizados es necesario que exista un dictamen favorable del Comité Científico de Alimentos (SCF) de la Comisión.
En la situación real tenemos que o bien no se está empleando o se trata de una información que no está incluida en las etiquetas. Si este segundo apunte es el real nos encontramos que la desinformación del consumidor es elevada y, en consecuencia, podríamos estar delante de otra crisis como la de las vacas locas ya que aplicarían prácticas aceptadas pero no controladas.
Ante esta situación cabe preguntarse: ¿Se están aplicando las dosis de radiación adecuadas? Y, si se aplica esta tecnología sólo a los alimentos, ¿no ha habido mermas de higiene?
Si tenemos en cuenta que los alimentos sólo pueden ser irradiados en instalaciones aprobadas para ese fin por los gobiernos de los diferentes países miembros, el control sería relativamente fácil, siempre y cuando en la etapa previa a la IRRADIACION de los ALIMENTOS se comprobue que están correctamente etiquetados.
Bibliografía NORMATIVA
• Directiva1999/2/EC. Esta directiva cubre los aspectos generales y técnicos para realizar el proceso, el etiquetado de los productos y las condiciones para autorizar la IRRADIACION de los ALIMENTOS.
• Directiva 1999/3/EC. Normativa por la que se acepta la IRRADIACION de los ALIMENTOS para las hierbas aromáticas secas, especias y algunos vegetales.
El estudio pone de manifiesto que la utilización de este tipo de extractos no sólo permite reducir las reacciones de oxidación en los productos cárnicos, sino que también inhibe el crecimiento de microorganismos. La incorporación de extractos de fruta a la carne supone un valor añadido puesto que este tipo de compuestos reduce el desarrollo de enfermedades tales como algunos tipos de cáncer, envejecimiento, problemas cardiovasculares, etc.», señaló la UEX.
A los efectos antioxidantes se suma que los productos vegetales mejoran la conservación, en este caso de las hamburguesas y prolongan su vida útil. La UEX explicó que durante el desarrollo de la investigación, «se demostró que la incorporación de sustancias antioxidantes reducía considerablemente la oxidación de los lípidos y las proteínas».
Los directores del estudio, David Morcuende Sánchez y Mario Estévez García, aseguraron que el descubrimiento «es muy importante para la industria cárnica», ya que hasta ahora se conocían antioxidantes con efectos similares pero sintéticos, no procedentes de fuentes naturales.
Fuente: consumer (13 de mayo de 2010) Por MAITE PELAYO
Una proteína fibrilar llamada fibrina actúa como adhesivo y convierte diferentes trozos de carne en una pieza única en la que resulta difícil apreciar las uniones.
El consumo de esta proteína, que no aporta cualidades de color ni sabor, no perjudica la salud de las personas. En el ámbito alimentario, la fibrina interactúa con el colágeno, otra proteína fibrosa formadora del tejido conectivo animal, y «pega» los diferentes trozos de carne. En la naturaleza, tiene un importante papel en el proceso de coagulación de la sangre, ya que forma redes tridimensionales y coágulos blandos que actúan de tapón en caso de hemorragia. Se compone de hilos de proteína capaces de atrapar células sanguíneas y crear una malla que actúa como reparadora en una primera fase de la cicatrización. Se forma cuando el fibrinógeno, una proteína soluble e inactiva del plasma sanguíneo, reacciona con la trombina.
Aprovechar restos de carne
Los sobrantes de carne de la industria cárnica podrían convertirse en filetes de peso, forma y tamaño similar
Esta sustancia es capaz de mantener unidos trozos de carne procedentes de distintas especies animales (carne de pollo, ternera, cerdo e, incluso, langosta).
Sus inventores la consideran una ventaja para el consumidor, aunque la principal beneficiaria es la empresa cárnica, obligada a destinar los restos de piezas, en ocasiones de buena calidad, a su uso como carne picada.
Con la fibrina, estos sobrantes podrían convertirse en filetes, con el consiguiente incremento económico de los beneficios. Por otro lado, se subraya que una industria cada vez más automatizada dirigida a un mercado de consumo muy estandarizado demanda piezas de igual peso, forma y tamaño, que pueden obtenerse de esta manera. Sus responsables, además, manifiestan que este producto amplía las posibilidades creativas de los cocineros, que pueden utilizarlo para crear piezas nuevas.
Del mismo modo, sería posible componer filetes híbridos a partir de los distintos trozos de carne, como un filete de cerdo y pollo, por lo que el desarrollo de nuevas texturas y sabores está garantizado. Según expresan sus fabricantes, «se abre una nueva línea de trabajo» para el sector minorista, cadenas de restaurantes, distribuidores de alimentos y sector cárnico, que pueden ofertar nuevos productos a precios competitivos, sin que disminuya el sabor o la calidad, con piezas de carne muy sabrosas y jugosas.
Por si fuera poco, el producto puede congelarse sin ningún efecto, pero los reparos del consumidor se enfocan hacia otro punto. Se advierte de que un sistema de estas características podría convertirse en una potente herramienta de fraude en la industria alimentaria.
Para su uso industrial, se recoge el plasma vacuno o porcino del que se extraen el fibrinógeno y la trombina, cuya reacción forma la fibrina. Sus inventores hacen especial hincapié en que es un producto natural, una patente holandesa procedente de un organismo público que se utiliza en este país y en Estados Unidos desde hace 15 años.
En 2005, la EFSA ya falló a favor de este producto y determinó que su uso no entrañaba riesgos desde el punto de vista de la seguridad alimentaria. Sin embargo, no todos los países comunitarios están de acuerdo. Suecia se opone a su autorización porque lo considera una «traición al consumidor».
De todos modos, la etiqueta de los cárnicos fabricados con esta sustancia deberá especificar de forma obligatoria que la carne se ha unido con este producto para que, en todo momento, se identifique su condición y el consumidor decida si acepta este nuevo pegamento cárnico y sus derivados.
En España, algunas empresas del sector se han interesado en el producto y han comenzado a probarlo con la intención de usarlo en sus líneas de producción. No es la primera vez que se experimenta con una sustancia de estas características.
Un centro de investigación de productos cárnicos ubicado en Galicia ya había centrado su interés en esta sustancia y en la transglutaminasa, otra enzima de propiedades adhesivas similares que no se considera un aditivo. Esta sustancia puede actuar sobre las proteínas, tanto animales como vegetales, y potenciar su unión hasta formar estructuras muy resistentes. Aunque en un principio procedía de tejidos u órganos, su aplicación en alimentos estaba limitada por la escasa cantidad que se obtenía y por su menor calidad. Su elaboración biotecnológica mediante cultivo de un microorganismo («St. Mobaraense») ha permitido la producción industrial.
Obtener un kilo de carne de calidad resulta caro, tanto desde el punto de vista económico como ecológico, de ahí que se hayan buscado numerosas soluciones para conseguir carne de una manera más fácil y económica.
Con la revolución biotecnológica nació el concepto «single cell protein» (SCP, proteínas monocelulares), una manera barata de obtener suministro proteínico de uso alimentario.
El fundamento era sencillo y muy sostenible: se utilizaban los residuos de industrias como la papelera, efluentes ricos en celulosa -contaminantes del medio-, como sustrato de crecimiento de microorganismos, en general levaduras, capaces de utilizarlos como alimento para crecer y multiplicarse en un birreactor.
El efluente quedaba libre de contaminante, mientras que la biomasa obtenida se trataba para conseguir una especie de masa proteica a la que podían luego agregarse saborizantes o colorantes, entre otros, para elaborar una especie de «hamburguesa SCP». En un principio, se consideró la solución a la escasez de proteínas para lograr un alimento rico en este nutriente y a un precio muy económico, pero el resultado chocó de frente con el recelo del consumidor, por lo que sus promotores dirigieron sus esfuerzos a la alimentación animal.
La Eurocámara rechaza el pegamento que forma filetes a base de trozos de carne
La Comisión europea había propuesto autorizar la trombina
El Parlamento Europeo ha bloqueado este miércoles la autorización, como aditivo alimentario, de la trombina que sella trozos de carne. Los diputados subrayan que esta enzima natural, procedente de vacas y cerdos, puede inducir a error al consumidor porque ofrece distintas piezas de carne como un único producto cárnico.
La Comisión europea había propuesto añadir la trombina a la lista de aditivos alimentarios autorizados dentro de la UE. El pleno de la Eurocámara ha decidido bloquear la propuesta, tal y como había recomendado la Comisión de Medio Ambiente, por 370 votos a favor, 262 votos en contra y 32 abstenciones. Se necesitaba una mayoría de 369 votos para frenar la iniciativa de la CE.
En una intervención ante el pleno, el presidente de la comisión de Medio Ambiente, Jo Leinen (S&D, Alemania) dijo que «los consumidores europeos deben estar seguros de que compran un verdadero filete o un trozo de jamón, y no trozos de carne pegados». Sin embargo, la eurodiputada española Pilar Ayuso (PPE) aseguró que el compuesto ha sido declarado seguro y ya se utiliza en algunos Estados miembros.
El uso de aditivos alimentarios está regulado a escala europea y la legislación establece que éstos solo pueden utilizarse cuando no inducen a error al usuario final y su consumo es beneficioso. La propuesta de la Comisión buscaba pasar a considerar la trombina como aditivo, obligando por tanto que su uso estuviese sujeto a la regulación europea. En la actualidad, los Estados miembros pueden autorizar a nivel nacional el uso de trombina, ya que está considerado como un elemento activador.
La propuesta de la Comisión exigía autorizar el uso de dicha enzima siempre y cuando se especificase que se trata de carne mezclada. Además, prohibía servir en restaurantes productos cárnicos con este compuesto. No obstante, los eurodiputados consideran que esta propuesta «no puede evitar en la práctica la utilización de dichos productos cárnicos en este tipo de establecimientos».
La naturaleza proporciona a las semillas de sésamo una cantidad relevante de antioxidante, la vitamina E (2,3 mg/100 g), que actúa como conservante en la semilla al evitar que la grasa se oxide y adquiera un sabor rancio.
Además, el gomasio es un concentrado de más nutrientes reguladores, como el ácido fólico (96 microgramos/100 g), la niacina o B3 (4,5 mg/100 g), el potasio (450 mg/100 g), el magnesio (350 mg/100 g), el fósforo (620 mg/100 g) y el hierro (9 mg/100 g). Al tener un tamaño tan pequeño y ser difícil de masticar, se recomienda machacarlas en un mortero antes de consumir y aprovechar así mejor sus valiosos componentes nutritivos.
El proceso de tostado facilita la conversión del compuesto químico sesamolín en sesamol. Este último es un antioxidante potente, un aspecto que le confiere el interés nutricional. Además, la concentración de minerales del sésamo hace del gomasio un condimento remineralizante. Por ello, la costumbre de añadir unas cucharaditas a las ensaladas, las verduras, las cremas vegetales, las sopas y los platos de cereales es una buena idea para aportar calcio a la dieta. Más todavía si no se tiene costumbre de tomar leche y derivados.
Las distintas civilizaciones han usado siempre las semillas como fuente de energía y de nutrientes. En cuanto a las semillas de sésamo, conocidas también con el nombre de ajonjolí, fueron los árabes quienes las introdujeron en la península ibérica. La importancia que se les ha otorgado en la historia se confirma por el análisis científico de sus propiedades:
• El gomasio es un buen aporte complementario de proteínas. Su combinación con cereales aumenta el valor biológico de éstas, tal y como sucede al untar el pan con tahini o al añadir gomasio a las ensaladas de pasta, arroz o vegetales si se come pan en la comida.
• Es fácil de digerir, siempre y cuando la cantidad que se consuma no sea excesiva, puesto que es un condimento concentrado de grasas.
• Ayuda a tener una buena circulación sanguínea, ya que proporciona al organismo ácidos grasos insaturados cardiosaludables.
• Es un condimento remineralizante por su concentración de sales, en particular, por el calcio.
• Ayuda a regular el tránsito intestinal porque aporta fibra, nutriente con funciones laxantes.
Con el sésamo se elaboran otros productos sabrosos y nutritivos como el tahini, una pasta untuosa y grasa muy energética, y el aceite. El contenido del aceite en sesamol, un compuesto antioxidante natural, hace que éste sea más estable a la oxidación y, por tanto, de mayor calidad culinaria y nutricional que el resto de aceites de semillas (girasol, maíz, soja) para su uso en caliente.
La preparación de las semillas de sésamo en casa es sencilla y rápida. Es más apropiado comprarlas crudas (naturales), limpiarlas para eliminar las impurezas que puedan tener y tostarlas ligeramente antes de consumirlas.
Para limpiarlas, se esparcen en un plato, se retiran los restos de arenilla o pequeñas piedras y se pasan por agua en un colador para eliminar el polvo. A continuación, se escurren y se esparcen para tostarlas en la bandeja del horno o en una sartén, donde resulta más fácil controlar el grado de tueste. Hay que calentar la sartén sin aceite, añadir las semillas y remover de forma constante para que no se quemen.
De este modo, se tuestan a los pocos minutos, aunque se sabe que están en su punto cuando se aplastan sin dificultad con una presión mínima de los dedos y han adquirido un ligero tono marrón. Luego se dejan enfriar durante un breve espacio de tiempo y se mezclan con sal marina en cantidades variables, según se desee el condimento más o menos salado. En general, se agrega una cucharada de sal por cada 10-15 cucharadas de semillas tostadas. Por último, se machacan en el mortero (hay utensilios especiales para realizar esta operación) hasta que la sal se impregne bien con las semillas. El resultado es el gomasio, que debe guardarse en un frasco hermético en perfectas condiciones durante una o dos semanas.
Como lo de usar conservantes ya no está tan bien visto, ahora se ha optado por generarles una propia atmósfera a los alimentos. Pero ¿qué es exactamente lo que contiene esta atmósfera protectora en la que se envasa la comida?
Durante el MAP, o sea, el envasado en atmósfera modificada, el producto se sella con una mezcla de gases que ralentizan las reacciones bioquímicas culpables de que la comida se ponga mala o simplemente fea.
Por ejemplo, el etileno que se libera durante la maduración es la causa de la decoloración de vegetales como el brócoli, o el que otros adquieran un color marrón responde a la acción de determinadas enzimas. Si la carne pierde su color rojo y se hace amarronada es porque la exposición al aire ambiental provoca que la oximioglobina (lo que le da el color rojo) se convierta en metamioglobina.
Las atmósferas selladas retrasarían estos efectos. Un empaquetado rico en dióxido de carbono reduce el daño bacteriológico, llega a quintuplicar la fecha de caducidad de los vegetales y permite que la carne mantenga su buen aspecto al menos durante 48 horas.
Los envasados a base de nitrógeno reducen en ennegrecimiento de los vegetales. Para conservar pescado graso, como el arenque y la caballa, se usa una mezcla de dióxido de carbono y nitrógeno a razón de 60/40.
La película transparente en la que se envuelve el producto también está alterada para evitar que la comida se estropee. Las películas depuradoras de etileno eliminan el gas que provoca la decoloración de los vegetales verdes.
FUENTE | El País Digital (17/12/2009) Autor: Malen Ruiz de Elvira
Todos los cánceres están causados por mutaciones en el ADN de las células que se vuelven cancerosas, mutaciones que se van adquiriendo a lo largo de la vida. Los estudios, que publica la revista Nature, revelan por primera vez prácticamente todas las mutaciones correspondientes a cada uno de los dos cánceres estudiados, así como los esfuerzos del organismo para reparar las mutaciones y evitar la progresión hacia el cáncer sintomático. Para ello se han utilizado técnicas de secuenciación masivamente paralelas y se han comparado los genomas de tejidos cancerosos con los de tejidos sanos.
En el genoma del cáncer de pulmón estudiado, correspondiente a una célula de la metástasis en la médula ósea de un varón de 55 años, se han hallado más de 22.000 mutaciones, mientras que en el del melanoma maligno, procedente de un varón de 43 años, el número de mutaciones es de más de 33.000.
«Estos son los dos cánceres más importantes en el mundo desarrollado cuya causa principal conocemos», explica Mike Stratton, del Proyecto Genoma del Cáncer del Instituto Sanger de Wellcome Trust, institución que ha dirigido ambos estudios. «Para el cáncer de pulmón, es el humo del cigarrillo y para el melanoma maligno es la exposición a la luz del sol. Con las secuencias genómicas obtenidas hemos podido explorar profundamente el pasado de cada tumor, y descubrir con notable claridad las huellas de estos mutágenos ambientales, que se depositaron años antes de que el tumor fuera visible».
«También podemos», añade este científico, «ver los intentos desesperados de nuestro genoma para defenderse del daño causado por los 60 compuestos químicos mutágenos del humo del cigarrillo o por la radiación ultravioleta. Nuestras células luchan desesperadamente para reparar el daño, pero frecuentemente pierden la batalla».
La acumulación de mutaciones no da lugar automáticamente a un cáncer, y todavía falta saber cuáles son las decisivas. «En la muestra del melanoma podemos ver una gran firma de la luz del sol», dice Andy Futreal, del mismo equipo. «Sin embargo, en ambas muestras, como hemos producido catálogos prácticamente completos, podemos ver otros procesos más misteriosos que actúan sobre el ADN. En algún sitio entre las mutaciones que hemos encontrado están las que hacen que las células se conviertan en cancerosas. Hallarlas será nuestro desafío para los próximos años».
«A los casi 10 años de la primera secuencia completa del genoma humano todavía estamos obteniendo beneficio de ella, y nos queda mucho por hacer para comprender los escenarios modificados que significan los genomas del cáncer», señala Peter Campbell, director del estudio del cáncer de pulmón. «El conocimiento que extraigamos en los próximos años tendrá efecto sobre los tratamientos y cuando identifiquemos todos los genes del cáncer podremos desarrollar nuevos medicamentos que tengan como diana los genes mutados y saber qué pacientes se beneficiarán de estos nuevos tratamientos».
«Éste es el primer vistazo del futuro de la medicina del cáncer, no sólo en el laboratorio sino en la aplicación clínica», asegura por su parte Mark Walport, director de Wellcome Trust, la gran institución benéfica británica.
Fuente: consumer (3 de mayo de 2010) Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
Los niveles de exposición al plomo procedente de los alimentos representan un riesgo casi nulo. Sin embargo, preocupan los posibles efectos secundarios en el desarrollo neurológico de los niños. Expertos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) han publicado un dictamen científico sobre los posibles riesgos de la presencia de plomo en los alimentos. Han realizado pruebas con comestibles y otras fuentes para determinar si la ingesta semanal tolerable (IST) de plomo es apropiada para proteger la salud pública y han concluido que los grupos de alimentos más susceptibles a la presencia de plomo son los cereales, las verduras y el agua del grifo.
Las fuentes que generan plomo son variadas, como las baterías, el polvo o las cañerías. No es común que los alimentos se contaminen con plomo, ya que el agua se depura durante el proceso de potabilización. Sin embargo, si se emplean aguas contaminadas con residuos de industrias para regar los campos, entra en contacto con las hortalizas y, a su vez, el plomo puede depositarse en el suelo.
El plomo llega a los alimentos al regar los campos con agua contaminada por residuos de industrias que lo utilizan
De la misma manera, es relevante el uso de platos esmaltados con pinturas que puedan contener trazas de plomo. La exposición que no proviene de los alimentos se considera de menor importancia en el caso de los adultos, pero en niños, el polvo de los hogares y el suelo pueden ser fuentes importantes de exposición, por lo que se debe procurar mantener un ambiente lo más limpio posible. Una preocupación potencial son los efectos en el desarrollo neurológico de los fetos, bebés y niños. A partir de los resultados del estudio, el comité de asesoramiento científico de la EFSA informará sobre cualquier acción de seguimiento que deberán adoptar la Comisión Europea y los Estados miembros de la UE para evitar posibles efectos nocivos.
El caso más frecuente de presencia de plomo es el vino, ya que en la uva se pueden concentrar restos procedentes de fertilizantes o insecticidas.
Además, una vez embotellado, es posible que los precintos elaborados con estaño, otro contaminante químico, entren en contacto con el ácido acético de los vinos picados, lo que provoca la disolución del plomo, que pasa a la bebida. La precaución se extiende a los recipientes o utensilios que se utilizan para manipular los alimentos.
No hay riesgo cero. Por ello, es aconsejable seguir una dieta equilibrada, sin comer en exceso un tipo de alimento para evitar acumular restos de materiales nocivos para el organismo.
Cualquier sustancia que no se añade de forma intencionada a los alimentos se considera un contaminante químico. Su adición es posible durante las etapas de producción, fabricación, transformación, preparación, tratamiento, envasado y transporte o bien debido a la contaminación medioambiental.
No obstante, el Reglamento número 315/93 establece ciertos criterios que se deben respetar:
• Está prohibido vender productos alimentarios que contengan contaminantes químicos en proporciones inaceptables para la salud humana.
• Los niveles de contaminantes se deben mantener lo más bajos posibles mediante prácticas correctas en todas las fases de manipulación de los alimentos.
• Establecer los límites máximos de los contaminantes químicos en los distintos productos alimentarios. Deben estudiarse mediante detección analítica.
De acuerdo con este último principio, el Reglamento (CE) 1881/2006 establece el contenido máximo de contaminantes químicos. En él se regulan los niveles de:
• Nitratos en lechuga y espinacas.
• Aflatoxinas en cacahuetes, frutos secos, cereales, leche y especies.
• Metales pesados como el plomo, cadmio y mercurio en diferentes alimentos.
• Dioxinas.
• Ocratoxina A en cereales, café, vino, unas y productos derivados.
• Patulina en zumo de manzana y productos elaborados con manzana o con su zumo.
• Hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) en diferentes alimentos.
GRUPO GHIA- Diferentes ensayos realizados en fincas de la zona productiva de La Plata donde se duplicaron y hasta triplicaron las dosis de calcio en tomates, han arrojado resultados contundentes. En esta zona los productores acostumbran a aplicar Calcinit, nitrato de calcio, por fertirriego y de base se usa sulfato de calcio, que no es otra cosa que yeso. Esta práctica es habitual por las características de los suelos de la zona y se hace para competir con el sodio del agua de riego, que no se puede lavar por el perfil arcilloso que hay en estas fincas a distintas profundidades. El yeso aporta calcio para limitar al sodio, no dejando que éste se exprese, evitando inconvenientes con el pH y preservando la estructura del suelo.
En la finca de los Hnos. Mattica ubicada en la zona de Arana, en la Plata, se plantaron tomates de la variedad Elpida, un tomate redondo indeterminado estructural. Lo hicieron en el ciclo temprano en el mes de julio, bajo invernadero y a 25 cms. de distancia lo que hacen unas 22.000 plantas por hectárea.
El técnico a cargo de esta finca es el Ingeniero Nicolás Martinez, un asesor privado con muchos años de experiencia que asesora a productores de La Plata y que decidió realizar una fertilización de calcio anticipada manteniendo una relación balanceada entre los cationes potasio, calcio y magnesio. Los aportes de calcio se fueron realizando de acuerdo a los distintos estados de los racimos florales buscando que el nutriente esté disponible en la solución del suelo al momento de la floración, cuaje y primer semana post cuaje de cada racimo. Se estableció como período crítico el momento cuando el cultivo tiene entre 3 y 4 racimos simultáneos con alta demanda de calcio.
Hacia el mes de octubre, el Ing Martinez acostumbra a “levantar” la dosis de fertilización cálcica. Fue en ese momento cuando el Ing. Mariano Ramirez de Yara Argentina aconsejó utilizar tres veces y media más de calcio, de lo que se acostumbra a usar. En ese momento las plantas estaban en seis coronas.
Según sostiene el Ingeniero Martinez el resultado fue contundente. Se vieron mejoras en el cuaje, no sólo en la cantidad de flores cuajadas sino en el tamaño del cuaje y no hubo problemas del blossom como acostumbran a tener en la zona sobretodo en el tomate tardío con las altas temperaturas de enero. Incluso se comprobaron importantes diferencias de calidad, de poscosecha y de firmeza de los tomates. Además notaron diferencias entre las flores proximales al tallo con respecto a las distales. Estas últimas tenían menos calidad en poscosecha que las proximales.
La conclusión que obtienen los técnicos es que a esas primeras flores, a esos primeros cuajes, les llegó mucho más el calcio que a la punta de la corona.
En la finca de los Hnos Mattica no esperaban tanta diferencia entre las altas dosis de calcio contra los cultivos con dosis magras. Al respecto el Ing Martinez afirma que conocía esta técnica según los trabajos que llegan de productores europeos quienes utilizan mucho más calcio de lo que se acostumbra a aplicar en la Argentina, pero nunca pensó que iba a ver una diferencia tan notable a la vista y sobre el rendimiento. A nivel rinde la diferencia fue de 6.000 kg por hectárea entre los lotes tratados y los no tratados en el tomate temprano, y se esperan mayores diferencias en el tardío ya que es mayor la diferencia en el cuaje logrado.
Ante este ensayo el Ing Martinez sostuvo que con estos resultados la dosis de calcio se pagan con creces, pero a partir de ahora la idea es empezar a aplicarlo mucho antes, para no tener que aplicar tres veces y media más, y tan tarde como se hizo en esta experiencia. Para la próxima plantación buscarán duplicar la cantidad de Calcinit que están usando y aplicarán más temprano.
Estos resultados en tomates comienzan a reflejarse también sobre los pimientos. Al respecto el Ing Martinez afirma que ya incrementó la cantidad de nitrato de calcio en pimientos, y sobre todo en los tardíos, con situaciones de más calor que son más críticas. “Esperamos resultados similares”, concluyó.
Lo que sí pueden confirmar es que la asquerosa isla del Atlántico contiene 200.000 piezas de desechos por kilómetro cuadrado. La mayoría son pequeños trozos de plástico de un centímetro de diámetro.
Según explica a la BBC Karen Lavanda, de la Sea Education Association, una organización sin ánimo de lucro que lucha por el cuidado de los océanos, el equipo encontró el gran cúmulo de desperdicios cuando navegaba en un buque de investigación.
Los científicos realizaron más de 6.100 arrastres desde el barco en las zonas del Caribe y el Atlántico Norte, frente a las costas de EE.UU. Más de la mitad de estas expediciones revelaron la existencia de piezas flotantes sobre la superficie del agua, la mayoría diminutos trozos de plástico de objetos cotidianos, como botellas de agua. Sin embargo, una zona concreta en el norte del océano llamó la atención de los naturalistas. Allí «los restos parecen concentrarse y se mantienen durante largos períodos de tiempo», asegura Lavanda. «La máxima densidad de plástico fue de 200.000 piezas de desechos por kilómetro cuadrado, comparable al Gran Parche de Basura del Pacífico», apunta. En este caso, los científicos creen que las piezas están más dispersas.
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