Según Javier Vioque, investigador del CSIC, aportan “fuentes novedosas de proteínas de calidad”.
Fuente: elmercadoecologico.com (20 octubre 2009) Por Sergio Villarroel
Un grupo de investigadores del Intituto de la Grasa (CSIC) y de la Universidad de Sevilla ha confirmado que algunas plantas silvestres tienen un alto valor nutricional.
Los científicos han encontrado que diversas especies de altramuces de los montes de Andalucía además presentan contenidos proteicos parecidos a los de otras legumbres cultivadas, según publican en la revista Food Chemistry.
«Los altramuces silvestres presentan características proteicas similares a los aminoácidos cultivados», señalan los científicos
El altramuz cultivado es una leguminosa que se usa como alimento para el ganado, aunque su grano puede ser comestible si se elimina el amargor con agua y sal.
Este alimento pertenece a la especie Lupinus albus, pero los investigadores se han centrado en otras seis especies que crecen silvestres en Andalucía o se cultivan de forma marginal: Lupinus angustifolius, L. cosentinii, L. gredensis, L. hispanicus, L. luteus y L. micranthus.
Los científicos han estudiado dos aspectos principales de estos aminoácidos salvajes. Por un lado, las proteínas de sus semillas y por otro, la digestibilidad proteica , es decir, el porcentaje de proteína digerida.
La conclusión principal que se obtiene de esta investigación, es que los altramuces silvestres presentan características proteicas similares a los aminoácidos cultivados.
Los datos obtenidos de las especies estudiadas muestran altos contenidos proteicos que oscilan en torno al 30% , muy similar a lo observado en otras legumbres.
En relación a la digestibilidad proteica de estos altramuces, al igual que otras legumbres o cereales, es alta, en torno al 85%.
Según Javier Vioque, científico del Instituto de la Grasa (CSIC), en Sevilla, también para la conservación y expansión de los cultivos locales es necesario seguir “estudiando sus características como fuente de alimentación”.
Empresa Kraft se ha centrado en el desarrollo de una tecnología de análisis/rastreo que utiliza las MATEMATICAS para identificar nuevos compuestos con efectos específicos sobre la salud. Kraft, en colaboración con Medisyn Technologies, aclara que con este estudio esperan poder acortar el tiempo y los costes derivados de la investigación y el desarrollo de los ingredientes funcionales.
Fuente: Eurocarne (20/10/2009)
La empresa ha utilizado esta tecnología para escanear y registrar cientos de miles de compuestos para encontrar los modelos que se adapten a cada tipo de actividad biológica deseada. Este método es, en su esencia, el opuesto a la forma tradicional de encontrar este tipo de ingredientes activos.
En lugar de desarrollar propiedades a través de compuestos ya conocidos, se establece primero un modelo matemático que responde a una propiedad o actividad específica, luego se aplica este modelo a las bases de datos creadas con los miles de compuestos para tratar de encontrar uno que se acople a dicho modelo.
De esta forma se consigue relacionar una propiedad previamente establecida (definida por un modelo matemático), con un compuesto específico, almacenado en la base de datos.
La clave de la tecnología se basa en la topología molecular, una rama de las MATEMATICAS que permite crear una “huella digital” para determinados elementos, en este caso para un grupo de compuestos activos relacionados con un beneficio concreto para la salud. Descubierta por Jorge Gálvez, profesor de Química-Física de la Universidad de Valencia.
Por ejemplo, si se desea encontrar nuevos compuestos que estén directamente relacionados con el aumento de la densidad ósea, pues se comienza por examinar los compuestos que ya se conocen como portadores de ese beneficio. Se usa la TM para identificar las propiedades biológicas en estos compuestos que son responsables de tales beneficios. Todas estas propiedades son analizadas a través de descriptivos matemáticos, creándose entonces un sistema de modelado matemático, que es fundamentalmente un método que describe la forma en que los átomos están conectados en el interior de la molécula, y pudiendo así establecer correlaciones entre los modelos y la actividad biológica de los compuestos. De esta manera se llega a comprender qué aspectos tienen en común todos estos compuestos, que a su vez muestran el mismo efecto beneficioso sobre la salud.
Una vez que se identifica la huella digital de un grupo de compuestos, se almacena en el ordenador (modelo), y se compara con otras huellas digitales pertenecientes a otra base de datos de compuestos químicos. Si se localizan compuestos con la misma huella digital, se espera de ellos las mismas características farmacológicas, en caso de no existir ninguna huella igual, se cataloga como nuevo compuesto, y se somete para caracterizarlo a un test in vitro.
La empresa Medisyn colaborará identificando aquellos compuestos o ingredientes bioactivos que son aptos para su uso en la alimentación, y Kraft continuará con la investigación científica y el desarrollo de la tecnología.
Esta metodología permitirá identificar familias de compuestos, estudiarlas, y caracterizarlas, estableciendo similitudes y diferencias entre ellas; proporcionará una amplia visión de todos los compuestos naturales que existen, permitiendo determinar los beneficios que se atribuyen a cada uno, y descubriendo por tanto compuestos nuevos a través de los ya conocidos, informa Tecnoalimentalia.
Fuente: consumer (21 de octubre de 2009) Por MARTA CHAVARRÍAS
Entre los factores que se deben tener en cuenta en seguridad alimentaria destacan las condiciones ambientales y de manipulación a las que se someten los animales cuyos productos se destinan al consumo humano. De este contexto dependerá la calidad final del producto y la eliminación efectiva de posibles patógenos. La integración de este concepto en la cadena alimentaria obliga a desarrollar estrategias dirigidas a la vigilancia de las explotaciones ganaderas y sistemas de información que acompañan a los alimentos. La clave es estrechar la relación entre el producto animal que llega al consumidor con las prácticas de cría aplicadas en la granja.
La misión es compleja porque en ella deben confluir los trabajos de productores (gestión y control de sus animales), certificadores (evaluación de granjas y mataderos) y consumidores (cada vez más exigentes con los alimentos que adquieren y la forma de producción). A pesar de la dificultad del concepto, la comunidad científica coincide en que el bienestar animal vela porque los animales «no sufran miedo, estrés, angustia o hambre prolongada». De este modo lo reconocen los responsables del proyecto Welfare Quality en «Principios y criterios del bienestar animal», un consorcio formado por 44 socios de 13 países europeos, Brasil, Chile, México y Uruguay, que se puso en marcha en mayo de 2004 y que está previsto que concluya a finales de 2009.
Los alimentos procedentes de animales ya no se consideran sólo una «materia prima» o un «producto final». De la granja a la mesa, pasan por numerosos procesos. Del tratamiento y manejo que reciban en cada uno de ellos depende en gran medida que el consumidor adquiera un producto de calidad. Con el fin de armonizar y simplificar todos estos procesos, expertos del Welfare Quality han ideado una manera para «medir» criterios de bienestar animal en siete especies de producción: vacas de leche, de carne, terneros de engorde, cerdas reproductoras, cerdos de engorde, gallinas ponedoras y pollos de engorde.
Estas premisas abarcan al ganado porcino, bovino y aviar. De su aplicación depende en buena parte el grado de bienestar, según quedó patente en la conferencia «Bienestar y calidad animal: transparencia en la cadena de producción alimentaria», celebrada en Uppsala (Suecia) el 8 y 9 de octubre.
Durante años han existido importantes barreras entre productores y consumidores, que desconocían buena parte de la labor realizada en granjas y mataderos. A raíz de crisis alimentarias como la peste porcina, la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), la fiebre aftosa o la gripe aviar, ha aumentado la preocupación hacia la producción animal. Conceptos como el de valor nutritivo, seguridad de los alimentos y bienestar han sido asumidos por buena parte de la sociedad, que demanda estándares cada vez más exigentes.
Hoy en día, el acercamiento al concepto de bienestar debe hacerse desde un ámbito multidisciplinar en el que confluyen especialidades como la biología, la psicología, la etología, la biotecnología y las ciencias veterinarias. Los progresos que se hacen indican la necesidad de adaptarse a las exigencias de los consumidores y las normas que se aprueban. En una de las investigaciones realizadas sobre el efecto del estrés en vacas lecheras, los resultados han demostrado que si éste se reduce, mejora la producción de leche y su calidad. Otros estudios se fijan en el papel que una dieta rica en fibra para cerdas jóvenes tiene en la reducción de la tensión entre el ganado.
INTERÉS CRECIENTE
La integración del bienestar animal en la cadena de calidad alimentaria ha llevado a un mayor interés de los consumidores hacia este primer eslabón de la producción. De acuerdo con las últimas encuestas realizadas al respecto, un 69% de los consumidores europeos califican de «importante» el trato que reciben los animales en la granja, el transporte y el matadero. De ellos, los de Noruega e Italia son los más confiados. El interés se centra de forma especial en la producción de aves y en las condiciones de los cerdos que, según los encuestados, han mejorado en los últimos años.
Al comprar huevos, carne de vacuno o leche, aparece de forma más frecuente la preocupación por aspectos de bienestar. El informe «Attitudes of Consumers, Retailers and Producers to Animal Welfare» destaca que el compromiso hacia estos temas es cada vez mayor, un aspecto que se refleja en los hábitos de consumo.
Las setas deben transportarse en cestas de mimbre o mallas para que pase el aire
El tamaño idóneo para cocinar es el mediano, ejemplares maduros que conservan todo el sabor. Los que son excesivamente grandes suelen ser leñosos y, además, pierden gran parte de sus aromas y sabores. También es preferible optar por las setas recién recogidas ya que es un producto que no soporta bien las horas tras perder el contacto con la tierra.
En su transporte no deben utilizarse bolsas de plástico ya que, al ser un producto con gran cantidad de agua, «sudan» y se reblandecen. La opción del cucurucho de papel, que utilizan algunos establecimientos, constituye otra alternativa de transporte siempre y cuando no se cierren del todo.
Limpieza
Una vez en casa, las setas deben limpiarse a conciencia para evitar restos de tierra. Para ello, se corta la zona del pie y con una brocha se cepilla la parte del sombrero y del tallo. Con la ayuda de un paño de cocina ligeramente humedecido se termina de limpiar. Se tendrá especial cuidado de no sumergirlas en agua ya que, por su textura esponjosa, absorben el agua y pierden gran parte de sus propiedades organolépticas. Si están muy sucias se pueden pasar bajo el grifo de agua fría y secarlas de forma inmediata. Una vez limpias ya se pueden cocinar o conservar.
Los métodos de conservación para las setas más utilizados son el desecado, en polvo o congeladas. Pero también pueden conservarse en escabeche, una opción que permite guardarlas y utilizarlas después como aperitivos, acompañamientos de ensaladas o para la elaboración de pinchos y que suele hacerse con piezas de gran carnosidad como los níscalos y las setas de cardo. Al proceso de limpieza descrito le sigue el troceado, que puede hacerse en tiras más o menos regulares. Se cuecen durante diez minutos en un cazo cubiertas de agua y una cucharada de aceite, una hoja de laurel y unos granos de pimienta negra.
Se escurren y se colocan en un tarro de cristal esterilizado con unos trozos de cebolla y zanahorias en rodajas ligeramente hervidas, a las que se añade una cucharada pequeña de pimentón dulce. Se vierte un poco de aceite de oliva virgen y se cubre con vinagre hasta llenar el tarro. Se cierra el envase y se esteriliza (cocer dentro de una cazuela cubierto de agua) durante 30 minutos. Se puede guardar en un lugar sin que le dé directamente la luz, el calor o la humedad.
Sin embargo, un estudio realizado en Suecia ha dado la voz de alarma: si se escapasen al entorno natural podrían surgir problemas que conciernen al bienestar de la población.
Fuente: consumer (8 de octubre de 2009) Por MAITE PELAYO
La piscicultura comercial considera a los peces transgénicos más productivos. Crecen más rápido, son más resistentes a enfermedades, soportan mejor las condiciones meteorológicas frías y, por lo tanto, son más fáciles de criar en estas circunstancias. Pero también conllevan riesgos y efectos negativos en el entorno natural: pueden producir una acumulación de toxinas medioambientales y un elevado contenido de hormonas de crecimiento.
Los ejemplares que son modificados genéticamente registran una probabilidad mayor de supervivencia si les falta comida. Esto puede deberse a que su capacidad para competir también es mayor y su conversión de los alimentos es más efectiva. Una de las principales preocupaciones sería que los peces transgénicos superaran a sus semejantes naturales. Pero no es sencillo determinar la manera en la que este tipo de pez afectaría el entorno natural, ya que un laboratorio no refleja con exactitud estos complejos espacios.
Esta investigación, realizada en la Universidad de Gotemburgo, forma parte del proyecto ERATS (Evaluación de riesgos ecológicos del salmón transgénico), financiado mediante el programa de movilidad de las acciones Marie Curie perteneciente al Sexto Programa Marco (6PM). Los socios de ERATS estudiaron los efectos medioambientales de los organismos modificados genéticamente (OMG) en el ámbito de la piscicultura para entender mejor los posibles riesgos ecológicos asociados a la producción comercial de pescado transgénico.
LIFECYCLE, proyecto europeo de investigación piscícola
Coordinado también por la Universidad de Gotemburgo, el proyecto se centra en eventos de desarrollo precoz, crecimiento y adaptación medioambiental a lo largo del ciclo vital. También analiza la fisiología y la inmunología de las transiciones entre etapas de la vida del pez para mejorar la competitividad de la industria acuícola europea.
En este proyecto se investigarán las cuatro especies más importantes que se crían en cautividad en Europa: salmón común, trucha arco iris, dorada y lubina. Pero también especies como el bacalao y el fletán. En el estudio se empleará y combinará gran cantidad de recursos e información biológica sobre las especies criadas para mejorar las investigaciones. Además, se evaluarán los cambios producidos en los sistemas fisiológicos en varios momentos del ciclo vital para establecer hasta qué punto diversos factores de las fases tempranas del desarrollo pueden llegar a afectar a otras fases de la vida de las especies.
CONSUMO DE PESCADO
Los datos más recientes muestran que la dependencia de Europa de las importaciones de pescado es grande. En nuestro país, las capturas realizadas por la flota pesquera apenas cubren el 45% de la demanda interna.
La reducción notable de las cuotas de pesca en los mares circundantes y el deterioro de las poblaciones de peces han causado estragos en la industria pesquera europea, de ahí la importancia de desarrollar la piscifactoría comercial.
Además, la pesca en poblaciones de peces de otras partes del mundo provoca una sobreexplotación y empuja a las multinacionales a deslocalizar las industrias regionales, por lo que las importaciones aumentarán el transporte de larga distancia. Esta situación irá en detrimento de los controles de calidad y de la seguridad alimentaria del producto.
En la década de los noventa, se inició el cultivo a gran escala, en espacios de exterior e invernaderos. Es habitual en la gastronomía de países como Italia, Francia (en el sur) y Grecia. En Italia se cultiva todo el año, mientras que en España crece desde el final del invierno hasta que termina la primavera, sobre todo en exterior. Esta planta requiere pocos cuidados y aguanta muy bien el calor, por lo que se puede cultivar en pequeñas macetas.
Se distinguen dos variedades de RUCULA. Ambas comparten semejanza con los berros y la forma redondeada de las hojas, pero se diferencian por el aspecto de éstas y la intensidad de sabor. La ruqueta «Diplotaxis tenuifolia», «Diplotaxis muralis», conocida con el nombre común de «jaramago», está formada por unas hojas lanceoladas y un sabor amargo con un toque picante, de menor intensidad que el de la RUCULA.
En su composición se distingue una cantidad apreciable de fibra, que mejora el tránsito intestinal. Su característico sabor favorece también la digestión. Las sustancias amargas de la RUCULA estimulan las secreciones digestivas.
La RUCULA pertenece a la familia de las coles. Es una planta silvestre muy común, conocida en nuestro país con el nombre de «oruga». Es originaria de la cuenca del Mediterráneo y de Asia occidental. Crece en abundancia en los bordes de los caminos y en los solares próximos a las ciudades o núcleos urbanos. Con los romanos la RUCULA se recolectaba para su consumo, una costumbre que se ha recuperado. Considerada hasta hace poco una mala hierba, en la actualidad goza de fama internacional en la alta cocina.
El análisis bromatológico de la RUCULA muestra una cantidad considerable de vitamina C, beta-caroteno o pro-vitamina A, y minerales como el magnesio, el potasio y el hierro. La combinación de hierro y vitamina C favorece que sea un vegetal con cualidades antianémicas, ya que la vitamina C aumenta la absorción del hierro no hemo, propio de los vegetales.
Pese a estas propiedades, es una planta poco habitual en la gastronomía española, que se consume en cantidades pequeñas, en momentos concretos y, en general, como elemento decorativo. Su valor nutricional apenas tiene trascendencia.
En Italia la RUCULA es un condimento típico que se añade a las pizzas después de ser horneadas. Es común en la gastronomía de este país la receta de «pesto de RUCULA», una salsa variante de la popular salsa al pesto tradicional, que mezcla un manojo de RUCULA, tres cuartos de cucharita de sal marina gruesa (o de sal kosher, sin refinar y sin aditivos, gruesa o en escamas), un chorro de aceite de oliva virgen extra y pimienta recién molida.
En los segundos platos, esta hierba se usa como ingrediente en preparaciones de carne y pescado crudos, como los carpaccios. La RUCULA es muy apreciada en platos calientes de pasta y arroz. Algunas sugerencias de ensaladas son las de RUCULA con vinagreta de nueces y pasas, con germinados de lombarda, con anchoas y parmesano, mezclada con macarrones, de temporada como la de RUCULA con nectarinas, piñones y vinagreta de miel, y con tomates confitados.
La combinación de espinacas o acelgas con bechamel dificulta el aprovechamiento nutritivo de estos alimentos. Son verduras con un contenido rico en oxalatos, por lo que al mezclarse con el calcio de la leche empleada para elaborar la bechamel, forman sales insolubles de oxalato cálcico y limitan la absorción de este mineral.
Los vegetales contienen taninos capaces de alterar la absorción del hierro y de las proteínas
Pero este mineral tiene otros enemigos. Los fitatos, unas sustancias antinutritivas en los alimentos, que se encuentran en el salvado de trigo y en la cáscara de los cereales, también impiden su óptima absorción. Por este motivo, una dieta con exceso de fibra puede ser perjudicial. Este efecto se da, en general, si se sigue una dieta vegetariana y sólo se ingieren cereales y derivados integrales (arroz, pasta, pan, galletas o cereales).
Estas sustancias antinutritivas en los alimentos, denominadas bociógenas porque su acción induce al bocio, se inactivan mediante el calor. Su acción negativa se evita al cocinar las hortalizas.
Hierro y taninos, relación incompatible
Por su naturaleza, los vegetales contienen taninos. Estos compuestos tienen la capacidad de alterar la absorción del hierro y de las proteínas. Su presencia es notable en alimentos como el té, el café, las espinacas, las uvas pasas y algunas frutas como la granada (más abundante en la corteza blanquecina que se desecha entre grano y grano), los caquis, el membrillo o la manzana. Confieren el sabor amargo de estos productos; más intenso en el café negro o en el té reposado.
Si se toman suplementos de hierro para superar una anemia ferropénica, conviene ser cuidadoso en el consumo de estos alimentos. No obstante, diversas estrategias dietéticas aumentan la absorción del hierro de los vegetales o los medicamentos. Una opción es mezclarlos con zumo de naranja o kiwi, con mayor contenido de vitamina C.
Como contrapartida, los taninos se investigan en estos últimos tiempos debido a sus beneficiosas propiedades astringentes y antiinflamatorias. Se ha comprobado que son capaces de desinflamar la mucosa del tracto intestinal y resultan eficaces en el tratamiento de la diarrea. Estas acciones se completan con una demostrada propiedad antioxidante, un aspecto positivo en la prevención de enfermedades degenerativas y vasculares.
Otro de los productos habituales en la cocina, el huevo, contiene una antivitamina, la avidina, que se une a las moléculas de biotina (vitamina B8) e impide su absorción. El calor inactiva la avidina, por lo que el huevo cocinado (en tortilla, revuelto, frito o cocido) carece de este efecto.
EFECTO ANTINUTRITIVO DE LOS MEDICAMENTOS
Uno de los resultados secundarios de la toma de medicamentos es su interacción con algunos nutrientes. Los anticonceptivos merman la utilización orgánica del ácido fólico y la vitamina B12. Antibióticos como las tetraciclinas se unen a los minerales, el calcio, el hierro y el magnesio. Por ello, no se han de tomar estos fármacos con leche u otros productos lácteos. Esta combinación reduce la eficacia del efecto antibiótico y la absorción de estos nutrientes. También el uso continuo de laxantes puede alterar el estado nutricional de vitaminas liposolubles.
El alcohol es otra sustancia que impide la absorción de determinadas vitaminas. Así se constata al analizar el estado nutricional de personas con problemas de dependencia. Su abuso desajusta el estado nutricional de vitaminas del grupo B, como la B1 y B6, y de las vitaminas liposolubles A y D. La deficiencia mantenida se asocia con trastornos neurológicos y con la dificultad de la vista para adaptarse a la oscuridad.
Los expertos señalan que el Cambio CLIMATICO se encuentra entre los principales desafíos de la agricultura para lograr alimentar a la población mundial, que se estima alcanzará los 9.100 millones de personas en 2050.
La agricultura es responsable de alrededor del 14 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero. El 74 por ciento de las emisiones de la agricultura y la mayor parte del potencial técnico y económico para la mitigación -cerca del 70 por ciento- se encuentra en los países en desarrollo.
El documento de la FAO indica que la agenda del Cambio CLIMATICO necesitará reconocer y valorar la contribución potencial de la agricultura a la adaptación y mitigación a través de opciones que también salvaguarden su contribución a la seguridad alimentaria y el desarrollo.
En términos de disponibilidad, se prevé que el incremento de la concentración de CO2 en la atmósfera tenga un efecto positivo sobre el rendimiento de muchos cultivos, aunque la calidad nutricional del producto no aumente de forma paralela.
Las previsiones indican que los precios medios de los alimentos aumentarán en línea con los incrementos moderados de temperatura hasta el 2050. A partir de esta fecha, y con nuevos aumentos de temperatura, se calcula que se producirán importantes recortes en la producción agrícola potencial en los países en desarrollo, con lo que los precios aumentarían de forma sustancial.
El Cambio CLIMATICO podría alterar las condiciones para la seguridad alimentaria al incrementar la presión de las enfermedades generadas por vectores, el agua y los alimentos. El resultado podría ser una disminución sustancial de la productividad agrícola, incluyendo la productividad de la mano de obra, con un aumento de la pobreza y las tasas de mortalidad.
La producción agrícola y alimentaria de muchos países en desarrollo puede verse afectada negativamente, en especial en los países de bajos ingresos y un índice elevado de hambre y pobreza y que son ya muy vulnerables a la sequía, las inundaciones y los ciclones.
En África esta situación llevaría a un incremento de la dependencia de muchos países de las importaciones alimentarias. Se calcula que el Cambio CLIMATICO puede reducir la producción agrícola potencial africana hasta el período 2080-2100 entre un 15 y un 30 por ciento.
El impacto negativo más fuerte del Cambio CLIMATICO en la agricultura se espera que se produzca en África subsahariana. Ello significa que las regiones más pobres y con mayor inseguridad alimentaria sufrirán una contracción mayor en los ingresos de la agricultura.
La adaptación del sector agrícola al Cambio CLIMATICO será costosa, pero vital para la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y el mantenimiento del ecosistema. El impulso actual para invertir en mejores políticas, instituciones y tecnologías agrícolas para alcanzar la seguridad alimentaria y los objetivos energéticos, supone una oportunidad única de canalizar las acciones relacionadas con el Cambio CLIMATICO en la agricultura, según el documento de la FAO.
Estos frutos contienen una sustancia que puede ayudar a prevenir las infecciones del tracto urinario e impide que las bacterias se peguen en las paredes de la vejiga. A partir de esta hipótesis, muchas investigaciones tratan de confirmar su papel en la prevención y el tratamiento de las distintas infecciones que se localizan en la vejiga (cistitis), en el parénquima renal (pielonefritis) o en la próstata (prostatitis aguda o crónica bacteriana).
Una de las revisiones más recientes de la Biblioteca científica Cochrane es la realizada en 2008 por los expertos Jepson R.G. y Craig J.C. Los autores identificaron diez estudios que evaluaban el papel de los ARANDANOS en la prevención de las infecciones urinarias. En siete de ellos se analizaba el efecto del jugo de arándano en comparación con el placebo y en cuatro se estudiaba el resultado de los comprimidos (uno de los estudios evaluó tanto el jugo como las pastillas). En total, sumaban 1.049 participantes. Los autores afirman que hay pruebas fehacientes de que el consumo de estos complementos reduce los síntomas y la incidencia de las infecciones urinarias durante un período de 12 meses.
La acción profiláctica es más efectiva en mujeres con infecciones urinarias recurrentes. Sin embargo, la evidencia no es concluyente para hombres y mujeres mayores, ni para niños. Los estudios seleccionados no emplearon cantidades normalizadas de componentes activos del arándano, los antocianos. Por este motivo, no está clara la dosis óptima y se desconoce si es más eficaz tomarlo en forma de zumo, extracto, comprimidos o cápsulas. Ésta es una de las lagunas pendientes de resolver en investigaciones posteriores.
Prevención sí, tratamiento no
Los mismos autores concluyen que no encuentran evidencia suficiente sobre los efectos del jugo de arándano o de otros productos derivados en el tratamiento de las infecciones urinarias. Por tanto, sólo queda demostrada su utilidad en la prevención, en particular, en mujeres con infecciones urinarias recurrentes.
Un dato destacable es el gran número de personas (hasta un 55%) que abandonan el consumo de zumo de ARANDANOS. Un hecho que se explica por la falta de costumbre a su sabor, fuerte y con un toque amargo. Algunos efectos adversos, como la intolerancia gastrointestinal y un aumento de peso a causa de los azúcares añadidos, provocan que se deje de consumir. Además, puede alterar el efecto de ciertos medicamentos como la warfarina (anticoagulante). Este tipo de interacciones con determinados fármacos se constata con otros zumos de frutas, como los jugos de pomelo o de manzana.
Una investigación examinó el efecto del zumo de arándano en la adhesión de Escherichia coli «in vitro», en un modelo animal y en un entorno clínico. Se descubrió que el jugo inhibe la adhesión del 75% de sus cepas «in vitro». En un ambiente clínico, los efectos antiadherentes de los componentes de los ARANDANOS han sido también contrastados y confirmados a las pocas horas (entre una y tres) de ingerir el zumo.
Desde el Department of Chemical Engineering del Worcester Polytechnic Institute, en Massachusetts (EE.UU.), estudiaron la capacidad de las proantocianidinas para evitar la adhesión de las bacterias a las células epiteliales del tracto urinario: su efecto antibacteriano aumentaba con mayores concentraciones de jugo de ARANDANOS. No obstante, queda por establecer todavía la dosis mínima para conseguir el máximo beneficio sin efectos secundarios. Como contrapartida, los ARANDANOS destacan por su alta concentración de ácido oxálico, una sustancia que deben evitar quienes tienen tendencia a formar cálculos renales de oxalato de calcio.
Las proantocianidinas son un tipo de flavonoides antioxidantes que se hallan en el chocolate negro puro y en vegetales como el té verde, el zumo de uva y el zumo de manzana. Sin embargo, lo estudios realizados hasta el momento señalan al jugo de ARANDANOS como el método más efectivo en la prevención de infecciones urinarias: mientras que éste ha mostrado inhibición de la adhesión bacteriana a una concentración de 60 microgramos (mcg) por mililitro, el zumo de uva necesita una concentración mucho mayor (1.200 mcg/mL) para lograr el mismo resultado. Por el contrario, no se ha comprobado este efecto con el chocolate negro o el té verde.
Fuente: consumer (10 de septiembre de 2009) Por MAITE ZUDAIRE
En la naturaleza se identifican cerca de 400 especies de aloe. De sus hojas carnosas se obtienen dos productos, el gel (una sustancia mucilaginosa) y el látex (amargo). Ambos contienen varios componentes con una potencial actividad biológica, aunque también toxicológica. Una de las especies más conocidas es el «Aloe Barbadensis Miller» o «Aloe vera», también llamado sábila. Su uso, incluida la ingesta oral en forma de gel, jugo, cápsulas o comprimidos, es popular en distintas culturas y desde hace milenios para tratar trastornos gastrointestinales, picaduras de insectos, la psoriasis y otras lesiones de la piel.
Los estudios clínicos que han examinado el efecto de la administración oral del gel de aloe vera no son muy numerosos. Las investigaciones se han centrado en el proceso de cicatrización de heridas en animales. Según expertos del Departamento de Dermatología del Jondishapur University of Medical Sciences, en Ahvaz (Irán), el consumo oral puede disminuir el número y tamaño de los papilomas e, incluso, reducir la incidencia de tumores en el hígado, el bazo y la médula ósea. Estos últimos resultados, no obstante, se refieren a ensayos con ratones. Las antraquinonas, los componentes que confieren el sabor amargo, como la aloe-emodina, inhiben el crecimiento del tumor y mejoran la supervivencia de los animales. Varios ensayos «in vitro» también han mostrado una actividad anticancerígena de aloe-emodina.
Hace diez años, investigadores del School of Postgraduate Medicine and Health Sciences, de la Universidad de Exeter, en Devon (Reino Unido), analizaron la efectividad clínica de la ingesta oral de aloe vera en humanos. Los diez estudios seleccionados indicaron que existen algunas pruebas preliminares (que no concluyentes) según las cuales la administración oral de aloe vera podría ser un complemento útil para reducir la glucemia en pacientes con diabetes y los niveles de lípidos en sangre en personas con hiperlipemia.
Pero los expertos advierten de que estos resultados no se pueden considerar concluyentes ya que existen deficiencias en la metodología de los distintos estudios seleccionados, como el escaso tamaño de muestra, la corta duración del ensayo y el desconocimiento del potencial tóxico tras una ingesta en un periodo largo, entre otras. Por tanto, y aunque se observen efectos positivos en el organismo, la eficacia y seguridad a largo plazo de su consumo no está suficientemente probada.
Del informe final sobre la evaluación de la seguridad de diversos tipos de aloe, como Andongensis, Arborescens, Barbadensis o Aloe ferox, los investigadores del Cosmetic Ingredient Review aseguran que la ingesta continua o excesiva puede provocar diarrea, desequilibrio electrolítico, disfunción renal o dermatitis de contacto y alterar el efecto de ciertos medicamentos.
La hoja de aloe está formada por células pericíclicas, que se encuentran debajo de la piel de la planta y en la zona central interior de la hoja. De la planta se extrae el gel y el látex, este último de sabor amargo por su concentración en antraquinonas. Son sustancias con capacidad para producir fototoxicidad (la piel se ve afectada por acción de la luz) y también son irritantes gastrointestinales responsables de los efectos catárticos o laxantes irritantes de la mucosa intestinal.
Esto explica que la diarrea sea uno de los efectos secundarios del consumo de jugo de aloe vera (procedente del látex o del extracto de las hojas) o de productos que lo contengan, según en la cantidad que se consuma. A diferencia del látex, el gel de aloe vera no contiene estas sustancias laxantes.
Así se desprende de un informe publicado el pasado mes de julio en «Journal of Ethnopharmacology», elaborado por expertos del Research Centre for Plant Growth and Development, School of Biological and Conservation Sciences, de la Universidad KwaZulu-Natal, en Durban (Sudáfrica). En él, los investigadores han analizado los efectos antimicrobianos y antiinflamatorios del árbol «Aloe barberae», una especie de aloe cuyo hábitat natural son ciertas zonas de Sudáfrica.
Los componentes del aloe ejercen, sobre todo, de agentes acondicionadores de la piel. Se deben incluir en los productos cosméticos en bajas concentraciones. Para evitar efectos secundarios, en los productos de uso no medicinal que lleven añadido aloe se establece un límite de 50 ppm (partes por millón) en la concentración de antraquinonas. Así lo informa el panel de expertos del Cosmetic Ingredients Review.
Los distintos informes sobre el aloe vera coinciden en señalar que la aplicación tópica de esta planta no previene las lesiones inducidas por la radiación. Estos geles o cremas tampoco son eficaces como protectores solares, ni curan las quemaduras producidas por el sol. Sin embargo, su uso externo o local resulta eficaz para el tratamiento del herpes genital, las quemaduras, la cicatrización de las heridas, la inflamación y diversas lesiones como la psoriasis, la dermatitis seborreica, la xerosis o sequedad de la piel y el liquen plano oral.
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