HIGIENE en vegetales FUNDAMENTAL

higiene en vegetales HIGIENE en vegetales es IMPRESCINDIBLE

La desinfección de los alimentos que se consumen crudos, como la lechuga, es primordial para evitar intoxicaciones alimentarias

Una ensalada es un plato en el que confluyen distintos alimentos de una misma naturaleza: se consumen crudos.

Tomates, lechuga, zanahorias y muchos más tienen un origen común. Están en contacto directo con el suelo y, por tanto, es necesario que en la preparación -limpieza, corte y conservación- se tengan en cuenta una serie de precauciones para evitar los restos de contaminantes ambientales. La HIGIENE en vegetales y una correcta manipulación son fundamentales para frenar la actividad de los microorganismos.

Fuente: consumer (11 de noviembre de 2009)
Por MARTA CHAVARRÍAS

Los alimentos que se consumen crudos, como los vegetales y las frutas, suponen en ocasiones una carga de microbios que, de no desinfectarse bien, ponen en riesgo la salud de las personas. Además, la preparación de algunos platos, como las ensaladas, implica un contacto directo de las manos con el producto, por lo que es imprescindible que las condiciones higiénicas sean eficientes ya que se obvian procesos de cocción que eliminan los patógenos. Los más habituales en las ensaladas son «Salmonella» y «E.coli». Sólo una lechuga muy bien lavada es sana.

No resulta extraña la presencia de insectos, larvas o piedras con capacidad para contaminar superficies y utensilios. Otros riesgos asociados con este tipo de alimentos son los abonos utilizados en el cultivo, el agua de riego -cuyos mimicroorganismos, en caso de tener, pasan a los vegetales- y los pesticidas, utilizados como tratamiento para eliminar posibles plagas. De la misma manera que ocurre con los antibióticos en los animales, es posible que persistan restos de pesticidas o herbicidas en los vegetales si no se deja pasar un tiempo que garantice la ausencia de sustancias químicas.

Una desinfección rigurosa es HIGIENE en vegetales

Antes de comer verduras, es imprescindible desinfectarlas desde las hojas hasta las raíces. Las ensaladas son platos frescos y saludables que, en la mayoría de los casos, destacan por su función aperitiva. Para que estas preparaciones no deriven en intoxicación alimentaria debido a sustancias no deseadas como nitratos o restos de pesticidas, deben desinfectarse a conciencia. Lo mismo si se consumen frutas. Hay que eliminar las partes externas sucias, así como otras que estén podridas, descoloridas o en mal estado.

Las hojas de la lechuga se limpian una a una con agua y un poco de lejía, se aplica un chorro de agua a presión y se sumerge el alimento en otro recipiente con agua y un poco de lejía (en general, un mililitro de lejía por cada litro de agua). Es preferible no dejar los alimentos en remojo durante mucho tiempo para que no pierdan sus propiedades, sino sumergirlos con el desinfectante un tiempo mínimo de cinco minutos, para que éste actúe, enjuagar de nuevo a presión y eliminarlo. Para que la aplicación de estas sustancias sea efectiva, es necesario no diluirlos en exceso para no perder la acción desinfectante; por otro lado, si se usa demasiado, el resultado tampoco es el deseado y el enjuague es mucho más laborioso.

El corte también es importante para evitar posibles contaminaciones. En el caso de la lechuga o la escarola, se deben cortar las hojas con un cuchillo que conviene limpiar a menudo. Otras hojas se rompen con los dedos. Tanto las labores de corte como de pelado tienen que hacerse en el momento anterior al consumo, no antes, para evitar el pardeamiento.

HIGIENE en vegetales, respecto a las frutas, pese a las razones nutricionales que destacan las propiedades de la piel, sobre todo su concentración en fibra, es habitual quitar ésta para eliminar impurezas o posibles restos de herbicidas. Si se consume, lo más idóneo es lavarla de manera meticulosa con agua. Algunas frutas como las fresas también deben pasarse por un colador, mientras que otras como el melón, aunque se pelen, es preferible pasarlas por agua para limpiar la superficie de la piel de tierra u otras sustancias.

Conservación e HIGIENE en vegetales

A pesar de que la contaminación de los alimentos crudos está asociada al proceso de obtención y producción, la manipulación en el ámbito doméstico es primordial. Uno de los puntos que influyen en este proceso es el de la conservación, cuyo tiempo varía en función del tipo de producto. En líneas generales, si no se refrigera de forma rápida, los posibles patógenos que contengan se multiplican (el límite de crecimiento está en 8ºC). Por lo tanto, la mayoría tienen que conservarse a temperaturas bajas, en los cajones del frigorífico, por ser la parte menos fría y que mejor se adapta a las necesidades de vegetales como el tomate verde o frutas como el plátano y el melón. Es aconsejable introducirlas en bolsas agujereadas, evitar envases herméticos y que el tiempo que transcurra antes de su consumo no sea superior a los 3-5 días. Las vitaminas que contienen se destruyen con la exposición a la luz, al aire y al calor.

EVITAR LAS CONTAMINACIONES CRUZADAS e HIGIENE en vegetales

Un alimento bien cocinado se puede contaminar si está en contacto, aunque sea mínimo, con uno crudo que contiene microorganismos patógenos. Estos pasan de uno a otro a través de las manos sucias o por el uso de superficies, equipos o utensilios que no se han limpiado antes. Esta contaminación puede ser directa, como sucede cuando la carne cruda de pollo entra en contacto con alimentos cocinados. Pero también puede ser más sutil, como al preparar pollo crudo, si después se utiliza la misma superficie y el mismo cuchillo para cortar otro alimento. El riesgo de proliferación microbiana, si antes ha habido, es elevado.

La prevención pasa por mantener los alimentos ordenados por clases: carne, pescado, lácteos, huevos, frutas y verduras. El hecho de tenerlos así evita las contaminaciones entre unos y otros. Pero no deben menospreciarse otras medidas básicas de HIGIENE en vegetales, como lavarse bien las manos antes de comenzar a preparar los alimentos y después de cualquier interrupción.

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La importancia del yodo en la alimentación

YODOLa importancia del yodo en la alimentación. Una dieta variada, con pescado y vegetales, cubre los requerimientos nutricionales de este oligoelemento

El yodo es un oligoelemento que el organismo almacena en la glándula tiroides. De los 20 a 30 miligramos de yodo disponibles, más del 75% se acumulan en esta glándula.

Es esencial para asegurar un funcionamiento correcto del tiroides y la producción de dos hormonas que regulan numerosas funciones metabólicas, como el desarrollo de los tejidos y el crecimiento, la maduración del sistema nervioso o el mantenimiento de la temperatura corporal. En los alimentos, el yodo forma parte de las algas marinas, los pescados, los mariscos y algunos vegetales.

Fuente: consumer (26 de octubre de 2009)

Deficiencia, una causa evitable

La cantidad de yodo que concentran algunos vegetales depende en gran medida de la concentración de esta sustancia en la tierra de cultivo y en el agua de riego.

Su deficiencia ha sido casi erradicada en los países desarrollados gracias a la yodación de la sal, pero en los países poco desarrollados y en las zonas donde el suelo es pobre en este oligoelemento, hay riesgo de que la población acuse su falta. En el informe de 2003 de la Organización Mundial de la Salud «Diet, nutritition and the prevention of chronic diseases» se expone que la deficiencia de yodo es la mayor causa evitable de daño cerebral y retraso mental en todo el mundo. Se estima que afecta a más de 700 millones de personas, la mayoría en países en desarrollo.

Se estima que la falta de yodo afecta a más de 700 millones de personas en todo el mundo, sobre todo, en los países en desarrollo

El déficit en el feto debido a un inadecuado estado nutricional de la madre se asocia con una mayor incidencia de abortos espontáneos, anomalías congénitas, mortalidad perinatal e infantil, defectos del desarrollo psicomotor y, en casos de deficiencia grave, puede provocar cretinismo (enfermedad que se caracteriza por retraso físico y mental). En las personas adultas, un consumo dietético insuficiente y mantenido es motivo de bocio, una de las enfermedades del tiroides que se traduce en el crecimiento anormal de esta glándula.

El hipotiroidismo es otra compleja enfermedad derivada del déficit, que manifiesta síntomas como aumento de peso y cansancio. Por el contrario, un exceso de yodo puede dar lugar a hipertiroidismo, una enfermedad en la que la glándula tiroides funciona más de lo debido. Se manifiesta con ansiedad, insomnio, taquicardia y palpitaciones. El exceso de yodo es menos común, salvo que se tome sal yodada, incluso aunque se siga un tratamiento con yodo o se tenga predisposición genética a enfermedades del tiroides.

Ingesta diaria recomendada

Las cantidades necesarias de yodo varían con la edad. En los lactantes de hasta seis meses se estima que las dosis adecuadas son de 40 microgramos al día, mientras que en los mayores de seis meses esta cantidad es de 50 microgramos. En los niños oscilan entre 70 y 120 microgramos, en función de la edad; en los adolescentes y personas adultas, una cantidad de 150 microgramos de yodo al día es suficiente. Las mujeres embarazadas tienen necesidades especiales: hasta 175 microgramos, una cifra similar a las mujeres que dan el pecho.

Para cubrir estos requerimientos nutricionales hay que seguir una dieta variada y equilibrada, que implique la ingesta frecuente de pescado y vegetales, además de recurrir a la sal yodada para la condimentación de los platos.

BOCIÓGENOS

Los alimentos tienen sustancias bociógenas que bloquean la captación de yodo por parte de las células tiroideas. Éste es el caso de los nabos, la mandioca, la soja y las verduras de la familia de las crucíferas (col, coliflor, coles de Bruselas, lombarda). Estas sustancias antinutritivas se inactivan mediante el calor, por lo que al cocinarlas pierden su acción nociva.

SAL YODADA

El Consejo Internacional para el Control de los Trastornos por Deficiencia de Yodo (ICCIDD) afirma que la sal es el alimento elegido para su enriquecimiento en este oligoelemento. Tiene a su favor que es un condimento culinario cuyo uso está generalizado en todo el mundo a un coste razonable. La adición no reporta cambios en el color, sabor, olor o textura de la sal.

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YODO

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RUCULA de mala hierba a vegetal de lujo

RUCULA de mala hierba a vegetal de lujo Rucula es una planta con cualidades antianémicas que mejora el tránsito intestinal y favorece la digestión 

La RUCULA pertenece a la familia de las coles. Es una planta silvestre muy común, conocida en nuestro país con el nombre de «oruga». Es originaria de la cuenca del Mediterráneo y de Asia occidental. Crece en abundancia en los bordes de los caminos y en los solares próximos a las ciudades o núcleos urbanos. Con los romanos la RUCULA se recolectaba para su consumo, una costumbre que se ha recuperado. Considerada hasta hace poco una mala hierba, en la actualidad goza de fama internacional en la alta cocina.

Fuente: consumer (4 de octubre de 2009)

Planta silvestre y de cultivo

En la década de los noventa, se inició el cultivo a gran escala, en espacios de exterior e invernaderos. Es habitual en la gastronomía de países como Italia, Francia (en el sur) y Grecia. En Italia se cultiva todo el año, mientras que en España crece desde el final del invierno hasta que termina la primavera, sobre todo en exterior. Esta planta requiere pocos cuidados y aguanta muy bien el calor, por lo que se puede cultivar en pequeñas macetas.

Se distinguen dos variedades de RUCULA. Ambas comparten semejanza con los berros y la forma redondeada de las hojas, pero se diferencian por el aspecto de éstas y la intensidad de sabor. La ruqueta «Diplotaxis tenuifolia», «Diplotaxis muralis», conocida con el nombre común de «jaramago», está formada por unas hojas lanceoladas y un sabor amargo con un toque picante, de menor intensidad que el de la RUCULA.

En su composición se distingue una cantidad apreciable de fibra, que mejora el tránsito intestinal. Su característico sabor favorece también la digestión. Las sustancias amargas de la RUCULA estimulan las secreciones digestivas.

La RUCULA pertenece a la familia de las coles. Es una planta silvestre muy común, conocida en nuestro país con el nombre de «oruga». Es originaria de la cuenca del Mediterráneo y de Asia occidental. Crece en abundancia en los bordes de los caminos y en los solares próximos a las ciudades o núcleos urbanos. Con los romanos la RUCULA se recolectaba para su consumo, una costumbre que se ha recuperado. Considerada hasta hace poco una mala hierba, en la actualidad goza de fama internacional en la alta cocina.

Hierba digestiva

El análisis bromatológico de la RUCULA muestra una cantidad considerable de vitamina C, beta-caroteno o pro-vitamina A, y minerales como el magnesio, el potasio y el hierro. La combinación de hierro y vitamina C favorece que sea un vegetal con cualidades antianémicas, ya que la vitamina C aumenta la absorción del hierro no hemo, propio de los vegetales.

La vitamina C aumenta la absorción del hierro, dos componentes de la RUCULA

Pese a estas propiedades, es una planta poco habitual en la gastronomía española, que se consume en cantidades pequeñas, en momentos concretos y, en general, como elemento decorativo. Su valor nutricional apenas tiene trascendencia.

EN ENSALADA Y ALGO MÁS

En Italia la RUCULA es un condimento típico que se añade a las pizzas después de ser horneadas. Es común en la gastronomía de este país la receta de «pesto de RUCULA», una salsa variante de la popular salsa al pesto tradicional, que mezcla un manojo de RUCULA, tres cuartos de cucharita de sal marina gruesa (o de sal kosher, sin refinar y sin aditivos, gruesa o en escamas), un chorro de aceite de oliva virgen extra y pimienta recién molida.

En los segundos platos, esta hierba se usa como ingrediente en preparaciones de carne y pescado crudos, como los carpaccios. La RUCULA es muy apreciada en platos calientes de pasta y arroz. Algunas sugerencias de ensaladas son las de RUCULA con vinagreta de nueces y pasas, con germinados de lombarda, con anchoas y parmesano, mezclada con macarrones, de temporada como la de RUCULA con nectarinas, piñones y vinagreta de miel, y con tomates confitados.

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Sustancias antinutritivas en los alimentos

Sustancias antinutritivas en los alimentos Sustancias antinutritivas en los alimentos

La absorción correcta de nutrientes como el calcio o el hierro depende del modo en el que se cocinen y mezclen los alimentos

Fuente: consumer (2 de octubre de 2009)

Por MAITE ZUDAIRE

Algunos alimentos contienen sustancias antinutritivas en los alimentos que afectan a la capacidad de asimilación de determinados nutrientes. Éste es el caso de las saponinas de las legumbres, los taninos del té, el ácido oxálico (abundante en algunas verduras y hortalizas) o la avidina, un tipo de proteína del huevo. Estas sustancias antinutritivas en los alimentos desempeñan una función particular en el alimento. En su mayoría, lo protegen frente al crecimiento de bacterias, pero no son beneficiosas para el organismo. Un cocinado adecuado elimina o inactiva el efecto antinutritivo de estos compuestos y garantiza la absorción de nutrientes como el hierro, el calcio, las proteínas o la vitamina B1.

Verduras, mejor sin bechamel

La combinación de espinacas o acelgas con bechamel dificulta el aprovechamiento nutritivo de estos alimentos. Son verduras con un contenido rico en oxalatos, por lo que al mezclarse con el calcio de la leche empleada para elaborar la bechamel, forman sales insolubles de oxalato cálcico y limitan la absorción de este mineral.

Lo mismo ocurre al mezclar batido de leche o yogur con fresas, puesto que también son frutas ricas en oxalatos, y si se combinan estos lácteos con albaricoques, cerezas, ciruelas o kiwi. No obstante, la mayor cantidad de ácido oxálico en el organismo procede de la formación endógena tras la degradación del ácido ascórbico de alimentos como las frutas. Estas combinaciones alimentarias antinutritivas resultan anecdóticas si se sigue una dieta variada, en la que no predominen estas recetas, y se consideran otras fuentes dietéticas de calcio.

Los vegetales contienen taninos capaces de alterar la absorción del hierro y de las proteínas

Pero este mineral tiene otros enemigos. Los fitatos, unas sustancias antinutritivas en los alimentos, que se encuentran en el salvado de trigo y en la cáscara de los cereales, también impiden su óptima absorción. Por este motivo, una dieta con exceso de fibra puede ser perjudicial. Este efecto se da, en general, si se sigue una dieta vegetariana y sólo se ingieren cereales y derivados integrales (arroz, pasta, pan, galletas o cereales).

Las verduras de la familia de las coles -coliflor, coles, coles de Bruselas, brócoli-, nabos, mandioca y soja, contienen también antinutrientes. Son compuestos que fijan el yodo de los alimentos e impiden su absorción orgánica.

Estas sustancias antinutritivas en los alimentos, denominadas bociógenas porque su acción induce al bocio, se inactivan mediante el calor. Su acción negativa se evita al cocinar las hortalizas.

Hierro y taninos, relación incompatible

Por su naturaleza, los vegetales contienen taninos. Estos compuestos tienen la capacidad de alterar la absorción del hierro y de las proteínas. Su presencia es notable en alimentos como el té, el café, las espinacas, las uvas pasas y algunas frutas como la granada (más abundante en la corteza blanquecina que se desecha entre grano y grano), los caquis, el membrillo o la manzana. Confieren el sabor amargo de estos productos; más intenso en el café negro o en el té reposado.

Si se toman suplementos de hierro para superar una anemia ferropénica, conviene ser cuidadoso en el consumo de estos alimentos. No obstante, diversas estrategias dietéticas aumentan la absorción del hierro de los vegetales o los medicamentos. Una opción es mezclarlos con zumo de naranja o kiwi, con mayor contenido de vitamina C.

Como contrapartida, los taninos se investigan en estos últimos tiempos debido a sus beneficiosas propiedades astringentes y antiinflamatorias. Se ha comprobado que son capaces de desinflamar la mucosa del tracto intestinal y resultan eficaces en el tratamiento de la diarrea. Estas acciones se completan con una demostrada propiedad antioxidante, un aspecto positivo en la prevención de enfermedades degenerativas y vasculares.

Otro de los productos habituales en la cocina, el huevo, contiene una antivitamina, la avidina, que se une a las moléculas de biotina (vitamina B8) e impide su absorción. El calor inactiva la avidina, por lo que el huevo cocinado (en tortilla, revuelto, frito o cocido) carece de este efecto.

EFECTO ANTINUTRITIVO DE LOS MEDICAMENTOS

Uno de los resultados secundarios de la toma de medicamentos es su interacción con algunos nutrientes. Los anticonceptivos merman la utilización orgánica del ácido fólico y la vitamina B12. Antibióticos como las tetraciclinas se unen a los minerales, el calcio, el hierro y el magnesio. Por ello, no se han de tomar estos fármacos con leche u otros productos lácteos. Esta combinación reduce la eficacia del efecto antibiótico y la absorción de estos nutrientes. También el uso continuo de laxantes puede alterar el estado nutricional de vitaminas liposolubles.

El alcohol es otra sustancia que impide la absorción de determinadas vitaminas. Así se constata al analizar el estado nutricional de personas con problemas de dependencia. Su abuso desajusta el estado nutricional de vitaminas del grupo B, como la B1 y B6, y de las vitaminas liposolubles A y D. La deficiencia mantenida se asocia con trastornos neurológicos y con la dificultad de la vista para adaptarse a la oscuridad.

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Cambio CLIMATICO y su impacto en la producción alimentaria

 Cambio CLIMATICO El futuro de la agricultura y la seguridad alimentaria están estrechamente ligados al Cambio CLIMATICO

Las regiones más pobres y con los niveles más elevados de hambre crónica estarán entre las más afectadas por el Cambio CLIMATICO, según un documento de trabajo de la FAO publicado hoy.

Muchos países en desarrollo, en particular en África, pueden hacerse cada vez más dependientes de las importaciones alimentarias.

Fuente: FAO (30/09/2009)

Aunque a nivel mundial el impacto del Cambio CLIMATICO en la producción alimentaria podría ser reducido -al menos hasta 2050-, la distribución de la producción tendrá consecuencias importantes para la seguridad alimentaria: los países en desarrollo pueden experimentar un declive de entre el 9 y el 21 por ciento de su productividad agrícola total como resultado del calentamiento global, según el documento.

Los expertos señalan que el Cambio CLIMATICO se encuentra entre los principales desafíos de la agricultura para lograr alimentar a la población mundial, que se estima alcanzará los 9.100 millones de personas en 2050.

Al mismo tiempo, diversas opciones de mitigación del Cambio CLIMATICO basadas en la agricultura pueden generar importantes beneficios tanto para la seguridad alimentaria como para la adaptación al Cambio CLIMATICO. El aumento de la retención de carbono a través de iniciativas forestales y agroforestales y las prácticas de laboreo que mejoran la eficiencia de la gestión de nutrientes y la restauración de las tierras degradadas son ejemplos de acciones que tienen un gran potencial de mitigación y elevados beneficios colaterales.

Está previsto que el Cambio CLIMATICO afecte a los sistemas agrícolas y forestales debido a las temperaturas más altas, una elevada concentración de dióxido de carbono, cambios en el régimen de lluvias, aumento de la maleza, plagas y enfermedades. A corto plazo, se espera que aumente la frecuencia de fenómenos extremos, como sequías, olas de calor, inundaciones y fuertes tormentas.

La agricultura es responsable de alrededor del 14 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero. El 74 por ciento de las emisiones de la agricultura y la mayor parte del potencial técnico y económico para la mitigación -cerca del 70 por ciento- se encuentra en los países en desarrollo.

El documento de la FAO indica que la agenda del Cambio CLIMATICO necesitará reconocer y valorar la contribución potencial de la agricultura a la adaptación y mitigación a través de opciones que también salvaguarden su contribución a la seguridad alimentaria y el desarrollo.

Impacto en la seguridad alimentaria

El Cambio CLIMATICO afectará a las cuatro dimensiones de la seguridad alimentaria: disponibilidad, accesibilidad, utilización y estabilidad, según la FAO.

En términos de disponibilidad, se prevé que el incremento de la concentración de CO2 en la atmósfera tenga un efecto positivo sobre el rendimiento de muchos cultivos, aunque la calidad nutricional del producto no aumente de forma paralela.

El Cambio CLIMATICO aumentará la variabilidad de la producción agrícola en todas las áreas, con una mayor frecuencia de fenómenos climáticos extremos. Las regiones más pobres estarán expuestas a un grado más elevado de inestabilidad en la producción alimentaria.

Las previsiones indican que los precios medios de los alimentos aumentarán en línea con los incrementos moderados de temperatura hasta el 2050. A partir de esta fecha, y con nuevos aumentos de temperatura, se calcula que se producirán importantes recortes en la producción agrícola potencial en los países en desarrollo, con lo que los precios aumentarían de forma sustancial.

El Cambio CLIMATICO podría alterar las condiciones para la seguridad alimentaria al incrementar la presión de las enfermedades generadas por vectores, el agua y los alimentos. El resultado podría ser una disminución sustancial de la productividad agrícola, incluyendo la productividad de la mano de obra, con un aumento de la pobreza y las tasas de mortalidad.

África, especialmente vulnerable

La producción agrícola y alimentaria de muchos países en desarrollo puede verse afectada negativamente, en especial en los países de bajos ingresos y un índice elevado de hambre y pobreza y que son ya muy vulnerables a la sequía, las inundaciones y los ciclones.

En África esta situación llevaría a un incremento de la dependencia de muchos países de las importaciones alimentarias. Se calcula que el Cambio CLIMATICO puede reducir la producción agrícola potencial africana hasta el período 2080-2100 entre un 15 y un 30 por ciento.

El impacto negativo más fuerte del Cambio CLIMATICO en la agricultura se espera que se produzca en África subsahariana. Ello significa que las regiones más pobres y con mayor inseguridad alimentaria sufrirán una contracción mayor en los ingresos de la agricultura.

El clima tiene razón

La adaptación del sector agrícola al Cambio CLIMATICO será costosa, pero vital para la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y el mantenimiento del ecosistema. El impulso actual para invertir en mejores políticas, instituciones y tecnologías agrícolas para alcanzar la seguridad alimentaria y los objetivos energéticos, supone una oportunidad única de canalizar las acciones relacionadas con el Cambio CLIMATICO en la agricultura, según el documento de la FAO.

También se añade que -hasta fecha reciente-, la agricultura ha sido una cuestión muchas veces marginal en las negociaciones del Cambio CLIMATICO, con algunas excepciones en lo que respecta a las actividades de mitigación de la deforestación y la degradación forestal. Según la FAO, una de las razones es que el objetivo de los mecanismos de financiación existentes ha tendido a excluir muchas actividades agrícolas, incluyendo las relacionadas con el secuestro del carbono en el suelo.

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ARANDANOS para las infecciones de orina

 ARANDANOS ARANDANOS para las infecciones de orina

En zumo o en preparados son eficaces para prevenir las infecciones urinarias, pero se analiza su papel en el tratamiento.

El saber popular ha empleado los ARANDANOS durante décadas para la prevención, e incluso el tratamiento, de las infecciones del tracto urinario.

Por este motivo, en los últimos años, el ARANDANOS rojo («Vaccinium macrocarpon») es objeto de diversas investigaciones. Se analiza tanto su riqueza antioxidante como su papel preventivo ante las infecciones.

Fuente: consuner (22 de septiembre de 2009)
Por MAITE ZUDAIRE

Los ARANDANOS rojos, en sus distintas presentaciones -jugo, comprimidos o cápsulas-, ejercen una acción antiséptica y antibiótica sobre los gérmenes causantes de las infecciones urinarias. En especial, actúan sobre la «Escherichia coli», tal como revelan los estudios realizados hasta la fecha. Las mujeres son uno de los sectores más propensos a sufrir infecciones de orina. Entre ellas, destacan la cistitis, una infección localizada en la vejiga, y ciertas infecciones frecuentes durante el embarazo.

¿ Jugo, cápsulas o pastillas ?

Estos frutos contienen una sustancia que puede ayudar a prevenir las infecciones del tracto urinario e impide que las bacterias se peguen en las paredes de la vejiga. A partir de esta hipótesis, muchas investigaciones tratan de confirmar su papel en la prevención y el tratamiento de las distintas infecciones que se localizan en la vejiga (cistitis), en el parénquima renal (pielonefritis) o en la próstata (prostatitis aguda o crónica bacteriana).

Una de las revisiones más recientes de la Biblioteca científica Cochrane es la realizada en 2008 por los expertos Jepson R.G. y Craig J.C. Los autores identificaron diez estudios que evaluaban el papel de los ARANDANOS en la prevención de las infecciones urinarias. En siete de ellos se analizaba el efecto del jugo de arándano en comparación con el placebo y en cuatro se estudiaba el resultado de los comprimidos (uno de los estudios evaluó tanto el jugo como las pastillas). En total, sumaban 1.049 participantes. Los autores afirman que hay pruebas fehacientes de que el consumo de estos complementos reduce los síntomas y la incidencia de las infecciones urinarias durante un período de 12 meses.

La acción profiláctica del jugo de ARANDANOS es más efectiva en mujeres con infecciones urinarias recurrentes.

La acción profiláctica es más efectiva en mujeres con infecciones urinarias recurrentes. Sin embargo, la evidencia no es concluyente para hombres y mujeres mayores, ni para niños. Los estudios seleccionados no emplearon cantidades normalizadas de componentes activos del arándano, los antocianos. Por este motivo, no está clara la dosis óptima y se desconoce si es más eficaz tomarlo en forma de zumo, extracto, comprimidos o cápsulas. Ésta es una de las lagunas pendientes de resolver en investigaciones posteriores.

Prevención sí, tratamiento no

Los mismos autores concluyen que no encuentran evidencia suficiente sobre los efectos del jugo de arándano o de otros productos derivados en el tratamiento de las infecciones urinarias. Por tanto, sólo queda demostrada su utilidad en la prevención, en particular, en mujeres con infecciones urinarias recurrentes.

Un dato destacable es el gran número de personas (hasta un 55%) que abandonan el consumo de zumo de ARANDANOS. Un hecho que se explica por la falta de costumbre a su sabor, fuerte y con un toque amargo. Algunos efectos adversos, como la intolerancia gastrointestinal y un aumento de peso a causa de los azúcares añadidos, provocan que se deje de consumir. Además, puede alterar el efecto de ciertos medicamentos como la warfarina (anticoagulante). Este tipo de interacciones con determinados fármacos se constata con otros zumos de frutas, como los jugos de pomelo o de manzana.

Componentes antiadherentes

Se considera que los ácidos de los ARANDANOS acidifican la orina, un proceso que ocasiona el supuesto efecto antibacteriano. Sin embargo, los estudios no han encontrado que el consumo razonable de jugo de arándano o los comprimidos disminuyan pH de la orina. Desde 1980, se indaga en el mecanismo de algunos de sus componentes para inhibir la adhesión de las bacterias a la pared de la vejiga.

Una investigación examinó el efecto del zumo de arándano en la adhesión de Escherichia coli «in vitro», en un modelo animal y en un entorno clínico. Se descubrió que el jugo inhibe la adhesión del 75% de sus cepas «in vitro». En un ambiente clínico, los efectos antiadherentes de los componentes de los ARANDANOS han sido también contrastados y confirmados a las pocas horas (entre una y tres) de ingerir el zumo.

Desde el Department of Chemical Engineering del Worcester Polytechnic Institute, en Massachusetts (EE.UU.), estudiaron la capacidad de las proantocianidinas para evitar la adhesión de las bacterias a las células epiteliales del tracto urinario: su efecto antibacteriano aumentaba con mayores concentraciones de jugo de ARANDANOS. No obstante, queda por establecer todavía la dosis mínima para conseguir el máximo beneficio sin efectos secundarios. Como contrapartida, los ARANDANOS destacan por su alta concentración de ácido oxálico, una sustancia que deben evitar quienes tienen tendencia a formar cálculos renales de oxalato de calcio.

OTROS COMPLEMENTOS DIETÉTICOS

Las proantocianidinas son un tipo de flavonoides antioxidantes que se hallan en el chocolate negro puro y en vegetales como el té verde, el zumo de uva y el zumo de manzana. Sin embargo, lo estudios realizados hasta el momento señalan al jugo de ARANDANOS como el método más efectivo en la prevención de infecciones urinarias: mientras que éste ha mostrado inhibición de la adhesión bacteriana a una concentración de 60 microgramos (mcg) por mililitro, el zumo de uva necesita una concentración mucho mayor (1.200 mcg/mL) para lograr el mismo resultado. Por el contrario, no se ha comprobado este efecto con el chocolate negro o el té verde.

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El hielo como alimento

 El hielo El hielo como alimento Su calidad depende, sobre todo, de la ausencia de microorganismos que la congelación no elimina.

Conservar los alimentos y enfriar las bebidas son dos de los principales usos del hielo, tanto en el ámbito industrial como doméstico.

En principio, no es un producto de alto riesgo sanitario, aunque si no se maneja de manera apropiada puede convertirse en el origen de toxiinfecciones alimentarias. Usar agua potable para su elaboración, unas correctas prácticas de higiene y una manipulación adecuada son requisitos imprescindibles para conseguir un producto final de calidad.

Fuente: consumer (20 de agosto de 2009)
Por MAITE PELAYO

Emplear una fuente de agua contaminada en la elaboración de hielo explica que, en ocasiones, éste no cumpla con las garantías de inocuidad exigidas. Si la calidad higiénico-sanitaria del agua no es buena, pueden aparecer microorganismos perjudiciales, así como contaminantes de otra naturaleza que el proceso de congelación no destruye.

A este factor se añaden, en ocasiones, unas malas prácticas de higiene en la producción y en el manejo del hielo (como la maquinaria o las manos del manipulador). Estudios llevados a cabo en diferentes países, y que revelan una deficiente calidad del hielo, han detectado que algunos de los parámetros microbiológicos son elevados recuentos de microorganismos aerobios -que pueden encontrarse, incluso, fuera de los niveles admisibles-, coliformes totales, E.coli y virus patógenos como norovirus (virus tipo Norwalk), causante de cuadros de gastroenteritis o hepatitis A.

La materia prima

Muchos microorganismos sobreviven a la congelación y permanecen latentes hasta que el hielo se descongela en las bebidas. Entonces, alcanzan de nuevo una temperatura adecuada para subsistir y recobran su viabilidad.

El hielo debe elaborarse siempre con agua potable

El número de microorganismos se reduce de forma gradual con el tiempo, pero las temperaturas de congelación no son higienizantes. Al recuperar unas condiciones más favorables, los microorganismos pueden volver a multiplicarse en poblaciones capaces de ocasionar una toxiinfección. Cuando se procesa el hielo, hay que utilizar sólo agua potable para que la carga microbiana no supere a la exigida. Sólo el hielo utilizado en los barcos para la conservación del pescado procede de una fuente diferente: agua de mar no contaminada. Aunque la manipulación en todos los casos exige unas prácticas adecuadas de higiene.

Si el hielo se adquiere a través de un proveedor (fabricante o distribuidor), hay que pedirle una garantía de calidad (registros, controles APPCC o análisis de parámetros microbiológicos y fisico-químicos). Esta medida gana relevancia en el caso del hielo picado, muy utilizado en mayoristas de pescado y pescaderías, ya que el riesgo de contaminación aumenta porque en su producción se utiliza una máquina picadora.

La fabricación

La normativa establece unas condiciones específicas para los locales destinados a la fabricación de hielo. Exige unas pautas mínimas de higiene, que deben ser complementadas por la normativa higiénico-sanitaria común para los productos e industrias alimentarias. En cuanto al transporte, debe hacerse en un vehículo congelador para minimizar la contaminación externa.

El hielo no puede depositarse nunca en el suelo, aunque esté envasado en bolsas. El embalaje exterior podría contaminarse y afectar a la calidad del producto. El transporte, almacenamiento, desembalaje y apertura de las bolsas son las causas principales que provocan la aparición de carga microbiológica.

CUBITOS DE HIELO

En el sector hostelero, el hielo se usa, sobre todo, para enfriar bebidas. Esto exige tener en cuenta ciertas consideraciones para que el traslado del envase al vaso sea seguro:

• Limpiar el recipiente antes de colocar el hielo. En ocasiones, la presencia de agua de fusión indica que los cubos se han llenado en repetidas ocasiones sin limpiarlos antes. Es preferible tapar el contenedor para evitar contaminaciones externas.
• Evitar que el exterior del recipiente se ensucie. Para que el hielo no se contamine por contacto, hay que limpiar y secar la bolsa antes de vaciarla.
• Usar utensilios limpios para abrir el envase y manipular el hielo con pinzas o palas de uso alimentario higienizadas y destinadas a ese fin, así como un picador de hielo limpio y específico. Una herramienta de dimensiones reducidas favorece el contacto con las manos y aumenta el riesgo de contaminación.
• Las máquinas de hielo deben mantenerse limpias, de acuerdo a las instrucciones del fabricante. También la superficie sobre la que se manipulen.
• En el hogar, las bandejas cubiteras se limpiarán en el lavavajillas antes de rellenarlas con agua y se evitará usarlas para otros fines, como elaboración de helados o sorbetes de frutas.

CUMPLIR LA NORMATIVA

La reglamentación técnico-sanitaria del hielo en nuestro país, aprobada en agosto de 1964, establece la diferencia entre hielo natural y artificial. No obstante, sólo regula la producción de este último, el único que se admite como hielo alimenticio. El Código Alimentario Español transcribe de forma parcial la norma y establece la definición, clasificación, prácticas prohibidas y elaboración de hielo especial. Normativas posteriores de rango superior, como la del agua potable, los helados, las industrias alimentarias, la manipulación de alimentos, los materiales en contacto con alimentos o el transporte, entre otras, han modificado en parte su contenido.

Este mismo año, una Decisión de la Comisión de las Comunidades Europeas de 22 de abril de 2009, autorizaba la comercialización de la proteína estructurante del hielo de tipo III HPLC 12 como nuevo ingrediente para la preparación de hielos alimenticios. La norma recoge que el contenido de esta proteína no debe exceder el 0,01%. La denominación del nuevo ingrediente debe aparecer en el etiquetado de los productos que lo contengan.

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Tomates de agua salada

 Tomates de agua salada Tomates de agua salada

Científicos italianos revelan que los tomates cultivados en parte con agua de mar poseen mayor poder antioxidante que los demás tomates

Fuente: consumer (14 de septiembre de 2007)
Por JORDI MONTANER

Riccardo Izzo, del Departamento de Química y Biotecnología Agraria de la Universita degli Studi della Tuscia (Pisa), y un equipo de investigadores de la misma universidad han publicado en la revista The Journal of Agricultural and Food Chemistry los resultados de una investigación encaminada a identificar las propiedades antioxidantes de distintas variedades de tomate, tanto las empleadas en ensaladas como las destinadas a untar, secar o cocinar.

Debido a que se trata de una hortaliza que necesita muy poca agua para crecer y dar frutos, los científicos pretendían sentar una base científica para que zonas del planeta con reservas de agua bajo mínimos pudieran sacarle partido a un alimento antioxidante y vitamínico. «Nuestro estudio ha mostrado que el óptimo valor nutricional de los Tomates de agua salada se obtiene de permitir que estos adquieran la máxima tonalidad roja y de regarlos en un 10% con agua salina», constató Izzo.

Salud al rojo vivo

Además de las vitaminas C y E, los Tomates de agua salada son una fuente rica de betacarotenos y un poderoso antioxidante, el licopeno, responsable de su color rojizo. Estudios recientes han revelado que el consumo regular de tomates ejerce acciones tan beneficiosas para la salud como la prevención del cáncer de próstata. Por otro lado, se ha descrito también que comiendo Tomates de agua salada se rebaja el tono inflamatorio del organismo y, por esta vía, se pone cerco a la hipertensión, la arteriosclerosis y la coronariopatía.

El equipo de Izzo se centró en cuatro variedades de tomates, que incluían rojas y verdes, y observó que la variedad cultivada con agua salina mostraba niveles sobresalientes de ácido ascórbico (vitamina C), ácido lipoico y alfa-tocoferol (vitamina E) en comparación con el resto de variedades. «La explicación es que el agua salada genera un estrés a la planta, y ésta responde germinando frutos mucho más antioxidantes».

¿Y qué ocurre con el licopeno? Los autores del trabajo reconocen que sus mediciones se centraron únicamente en las vitaminas C y E, de manera que ahora se proponen ampliar el estudio indagando tanto en el licopeno como en los betacarotenos.

Tesoro de la vega almeriense, el tomate RAF

El tomate RAF posee un elevado grado de azúcares y de ácido málico, además de un aspecto carnoso y gusto muy dulce

La vega de Almería es la denominación de origen de un tomate que cumple con las características dilucidadas por el estudio italiano, el tomate RAF. No es una variedad de las más populares (se producen cerca de cinco mil toneladas al año), y su precio en el mercado es de los más altos, pero se trata de un tomate de sabor muy codiciado entre los más exigentes. Además de su extenso catálogo vitamínico, el tomate RAF se caracteriza por un elevado grado de azúcares (glucosa y fructosa) y de ácido málico y por su aspecto carnoso y gusto muy dulce. Son Tomates de agua salada de temporada corta. Se plantan en septiembre, se empiezan a recolectar a finales de diciembre y en mayo se recogen los últimos, de pequeño tamaño y textura arrugada, pero muy codiciados por su sabor.

Las siglas se aplican a una variedad de tomates «resistentes a Fusarium», patógeno de nombre completo Fusarium fusarium oxysporum. Es uno de los que más destruyen las plantaciones y da, por tanto, nombre a este tesoro del Levante almeriense, que crece en zona de muy mala calidad y que sólo aguantan variedades resistentes al agua salada del mar.

La característica principal que debe tener el suelo que albergue una plantación de tomates RAF debe ser la posibilidad de plantear un drenaje perfecto, por lo que resultan mejores los suelos arenosos. El Levante almeriense presenta estas características. Como muchas partes del mediterráneo, plantea una agricultura necesariamente apoyada en agua de mar, con cultivos bajo malla. Los tomates permiten mejor este tipo de riego que otras hortalizas más sensibles. Estimaciones locales calculan en 400 hectáreas la superficie de La vega de Almería destinada al cultivo de este tipo de tomate, un 8% del total.

Como tantos tipos de tomate, la variedad RAF, también conocida con el nombre de muchamiel, se seleccionó en los años 80 como una estirpe de tomates derivada de la que muchos labradores plantaban entre rejas o bajo malla. La selección entonces ensayada buscaba dar con frutos más resistentes a las plagas y enfermedades. El tomate es una planta autógama, y sus modificaciones genéticas parten de cruzamientos variados con los que obtener frutos más precoces, de mayor tamaño, talla uniforme y redondeada, piel más consistente y mayor contenido de sólidos solubles para el aprovechamiento industrial.

El tomate de calidad

 Tomates de agua salada El color del tomate suele emplearse como indicativo de calidad y de buen sabor. De hecho, los entendidos dan por cierto que los tomates de color más oscuro, casi azulados, son los que tendrán las mejores cualidades organolépticas.

Pero la calidad no sólo depende del agua y del suelo, sino también del clima. La temperatura necesaria para dar buenos tomates es la de finales del verano o inicios del otoño, puesto que el clima progresivamente más frío ralentizará el crecimiento del fruto y reforzará su calidad.

Por el mismo motivo, los tomates plantados en enero o febrero no consiguen una calidad óptima, ya que las temperaturas empiezan a temperarse y el fruto se desarrolla de forma más rápida, sin tiempo para adquirir la coloración roja perfecta.

No se trata de una hortaliza resistente al frío, y las plantas de tallo más robusto suelen resentirse de las súbitas bajadas de temperatura. Superados los rigores del invierno y ya recolectados los frutos hacia primavera o antes, la planta vuelve a brotar, florecer y cuajar nuevos tomates.

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Un estudio nutrigenetico confirma que una dieta rica en aceite de oliva virgen reduce el peso corporal

 Aceite de oliva virgen reduce el peso corporal  Dieta rica en aceite de oliva virgen reduce el peso corporal.

La tesis doctoral de la bióloga Cristina Razquin fue premiada por la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad

Los beneficios para la salud de la dieta mediterránea se han visto ratificados con un nuevo estudio realizado en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra.

Fuente: consumer (23 de julio de 2009)

La tesis doctoral presentada por la bióloga Cristina Razquin, que tenía como objetivo medir la influencia de la dieta mediterránea en la adiposidad corporal de una población con alto riesgo cardiovascular, ha confirmado que una dieta rica en aceite de oliva virgen reduce el peso corporal.

Para realizar su estudio, Razquin contó con una muestra de 1.055 sujetos navarros, a los que se cambió su patrón alimentario orientándolos a una dieta mediterránea. Ésta consistió en una alta ingesta de frutas y verduras, así como de cereales no refinados y pescado, y del uso del aceite de oliva virgen como principal fuente de grasas. Además, se recomendó un consumo elevado de legumbres y frutos secos.

El seguimiento de esta dieta mediterránea durante tres años condujo a una mayor capacidad antioxidante del organismo, que se asoció con un menor peso corporal. Asimismo, el análisis nutrigenético reveló que el efecto protector de la dieta mediterránea frente al aumento de peso se incrementa en sujetos predispuestos genéticamente a una mayor ganancia de peso.

Para la bióloga de la Universidad de Navarra, «el hecho de que una dieta mediterránea especialmente rica en aceite de oliva virgen otorgue mayor capacidad antioxidante en comparación con una dieta baja en grasa otorga más peso a la hipótesis de que, en contra de lo que se pensaba, una dieta alta en grasa mono y poliinsaturada es muy beneficiosa para el organismo».

A partir de las conclusiones de su estudio, Cristina Razquin elaboró un póster para el Congreso Europeo sobre Obesidad 2009. El trabajo obtuvo el primer premio concedido por la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO) en la categoría de Prevención y Promoción de la Salud.

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URANIO control de uranio en alimentos

El control de uranio en alimentosNECESIDAD CONTROL del URANIO

Una nueva normativa controla este mineral que se encuentra en la naturaleza en pequeñas cantidades y entra en el organismo a través del agua y los alimentos, además del aire y el suelo

El uranio es un elemento natural radiactivo distribuido en la tierra. Se halla en cantidades muy pequeñas en la naturaleza, generalmente en forma de minerales. Las rocas, el suelo, el agua superficial y subterránea, el aire, las plantas y los animales contienen cantidades variables de uranio que adquieren mediante absorción de manera natural.

Las concentraciones que se encuentran en la naturaleza son bajas, no obstante, algunas rocas y suelos contienen cantidades más elevadas en las que es necesario prestar atención.

La presencia de este mineral en el organismo es difícilmente evitable, con lo que es importante evaluar sus efectos y poder establecer unos límites de seguridad.

Fuente: consumer (6 de julio de 2009)
Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, es sus siglas inglesas) ha evaluado los riesgos del uranio en el ámbito europeo a causa de la divergencia de normativas existentes y también de los vacíos sobre el conocimiento de la toxicidad crónica del uranio. Este dictamen se centra en la toxicidad química del uranio, mientras que el riesgo radiológico lo abordará el grupo de expertos que establece el artículo 31 del Tratado de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEEA).

Hay varios radioisótopos diferentes del uranio con características fisicoquímicas casi idénticas, pero con propiedades radiactivas distintas. El uranio puede hallarse en el agua, el aire, los alimentos y los piensos en diferentes concentraciones, por lixiviación de depósitos naturales como la tierra o las rocas, por emisión de la industria nuclear, por el uso de armas nucleares, disuelto en fertilizantes o por la combustión de carbón y de otros combustibles.

Debido a que el uranio se encuentra en todas partes en pequeñas cantidades, constantemente entra en el organismo a través del aire, el agua, los alimentos y el contacto con el suelo.

Nuevas medidas

Hortalizas como zanahorias o patatas contienen una mayor concentración de uranio porque las raíces lo absorben y almacenan

Expertos de la EFSA han estudiado diferentes supuestos de exposición de uranio en adultos en varios países de la UE y, basándose en distintos supuestos y percentiles, los valores de los cálculos de exposición al uranio varían de 0,05 a 0,28 mg/kg por peso corporal por día.

Para un consumidor normal, y en el caso de valores de presencia medios (primer supuesto), el alimento supone un 50% de la exposición a este mineral. Sin embargo, hay interrogantes sobre la concentración de uranio en alimentos.

En un cuarto supuesto adicional, que contempla situaciones de contaminación local elevada, junto con un consumo alto, los valores superior e inferior de exposición al uranio variaban de 0,39 a 0,45 mg/kg por día, un supuesto que se considera improbable.

Las hortalizas como las zanahorias y las patatas contienen una cantidad más alta de uranio que otros alimentos, ya que las raíces de las plantas absorben el uranio y lo almacenan sin enviarlo al resto de la planta.

En cuanto a los animales marinos, el uranio en lagos, ríos y océanos no es muy elevado, con lo que la presencia de este elemento en peces y mariscos es baja. En animales terrestres, la absorción de uranio viene marcada por los alimentos que ingieren y el agua que beben, entre otros. En el organismo la biodisponibilidad oral es escasa, y sólo se absorbe hasta un 1-2% de uranio soluble y un 0,2% de uranio insoluble. Casi todo el uranio que se ingiere se elimina por la sangre.

Alrededor de un tercio del uranio absorbido se retiene en el cuerpo, inicialmente en el riñón y en el hígado, y después se redistribuye al esqueleto. Se estima que la vida media del uranio en humanos varía de 180 a 360 días.

Toxicidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una ingesta diaria tolerable (IDT) para el uranio soluble de 0,6 mg/kg por día. Para evaluar esta dosis, el Grupo Científico de Contaminantes de la Cadena Alimentaria (CONTAM) añade que no se ha identificado ningún nuevo dato que exija una revisión de esta IDT, y la reitera.

La toxicidad del uranio por ingestión está relacionada con su solubilidad; cuanto más alta es la solubilidad del compuesto de uranio por vía oral, mayor será la toxicidad.

Los riñones son los órganos más afectados, aunque se han documentado además alteraciones reproductivas y del desarrollo, como por ejemplo la disminución del crecimiento de cachorros así como malformaciones internas y externas. También se ha descrito una disminución del crecimiento de los huesos y neurotoxicidad en animales, pero es necesario destacar que estos efectos han aparecido únicamente con las dosis mucho más altas que las estimadas por la OMS.

La EFSA estima que la exposición media a uranio en la dieta de los países europeos varía de 0,05 a 0,09 mg/kg por día. Para grandes consumidores se calcula una exposición en el uranio en dieta de entre 0,09 y 0,14 mg/kg por día. Ambos supuestos están por debajo de la IDT de 0,6 mg/kg por día establecida por los expertos.

También se ha evaluado con más detalle un subgrupo específico de la población, aquellas comunidades locales con concentraciones de uranio elevadas en el suministro de agua que son sometidas a unos niveles más elevados y durante períodos más largos. Normalmente, se considera improbable que una situación así tenga lugar como exposición crónica. No obstante, en esta situación el agua podría colaborar con una media de 0,36 mg/kg por día en los países estudiados o un máximo por país de 0,51 mg/kg por día, con lo que tampoco se sobrepasarían los límites seguros establecidos.

METALES EN LOS ALIMENTOS

La corteza terrestre está formada por minerales de muy diferente composición, entre los que destacan los metales. Por lo tanto, la incorporación de estos elementos en el medio ambiente es inevitable y, como consecuencia, también la contaminación de los alimentos.

Se produce durante la recolección, transporte, manipulación, envasado o cocinado de productos de origen vegetal y animal, y también a través de los metales procedentes de herramientas y utensilios empleados que pueden migrar fácilmente el alimento cuando entran en contacto.

No todos los metales son malos por definición; en muchas ocasiones son esenciales para nuestro organismo, hasta pueden comportar problemas de salud si no se ingieren en las cantidades necesarias. Sin embargo, los llamados metales pesados no cumplen una función fisiológica conocida y es mejor evitarlos siempre: son el mercurio, el plomo y el cadmio.

Ya sea de manera natural en el medio ambiente o por la acción de las personas, la exposición de los alimentos a metales es prácticamente imposible de evitar. Sin embargo, sí puede minimizarse con algunas prácticas como las que se describen a continuación:

• Evitar reducir su entrada en la cadena alimentaria mediante correctas prácticas de higiene de productores y demás personal técnico.

• Diversificar al máximo los alimentos de nuestra dieta ya que ciertos alimentos pueden esconder sorpresas por su contenido excesivo, y hasta alarmante, en determinados metales.

• Lavar los alimentos con abundante agua para eliminar posibles restos de metales.

• Eliminar utensilios de cocina en los que aparezcan indicios de oxidación.

• Los alimentos enlatados, una vez abiertos, si no se consumen en su totalidad deben conservarse en recipientes de vidrio.

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