Tecnología naval en el Antiguo Egipto

Tecnología naval en el Antiguo Egipto…y trajeron 40 barcos cargados con troncos de cedro. Así escribió un antiguo escriba listando los éxitos de Snefru, faraón de Egipto allá por el 2650 a.C.

Fuente: cienciaes.com (2012/08/02)

Al principio de los tiempos el hombre navegó no en el mar, sino en aguas tranquilas y no en barcos sino en cualquier cosa que pudiera flotar: quizás agarrados sobre troncos o en primitivas balsas de madera o juncos o quizás incluso en flotadores hechos de pieles. La primera embarcación propiamente dicha pudo ser la canoa, una especie de tronco ahuecado. Pero, cuando surgió el deseo o la necesidad de construir algo más grande, el ensamblaje de planchas de madera con clavos también de madera para construir embarcaciones se hizo realidad. Este fue uno de los logros del hombre primitivo y el crédito por ello probablemente sea de los egipcios del 4º milenio a.C.

No fue éste su único logro. Más tarde, también a orillas de las aguas poco profundas del Nilo, los egipcios dieron con algo que revolucionó para siempre el transporte: aprendieron a usar el viento como medio de propulsión mediante el uso grandes lienzos de papiro: habían nacido las velas. Este fue un descubrimiento cuyos efectos han perdurado hasta nuestros días y desde entonces, la forma más económica y rápida de transportar personas y mercancías ha sido por agua.

Afortunadamente, disponemos de restos arqueológicos de embarcaciones. El barco más antiguo del que quedan restos es la barca solar del faraón de la IV Dinastía Khufu, más conocido como Keops. Se trata de una estilizada barca funeraria unos 43m de eslora, que fue hallada enterrada a los pies de la Gran Pirámide de Gizah, donde probablemente se depositó a la muerte del faraón alrededor del 2500 a.C.

Otra importante fuente de información ha llegado hasta nuestros días en forma de representaciones pictóricas y grabados encontrados, entre otros lugares, en los tempos y en las cámaras mortuorias de las pirámides. En el S de Egipto los arqueólogos han encontrado cientos de representaciones de barcos, antes del 2900 a.C. fueron realizadas atropelladamente en afloramientos de rocas o que fueron incluidas en obras de cerámica. Entre ellas hay algunas que muestran en medio del barco un mástil con una ancha vela colgando de él. No se han encontrado representaciones tan antiguas como éstas en otros lugares, aunque otros pueblos podrían haber desarrollado tecnologías similares. Por ejemplo, en Mesopotamia, una tierra próxima a Egipto, que abraza a los milenarios ríos Tigris y Eufrates, y cuya civilización es tan antigua como la Egipcia.

Los egipcios no sólo desarrollaron el arte de la navegación fluvial. El registro más antiguo de comercio marítimo a gran escala del que se tiene constancia se encuentra de nuevo en Egipto, y hace referencia al envío por parte del faraón Snefru (en el 2650 a.C.), de una flota de 40 barcos a Fenicia para importar madera de cedro. Poca madera crece en el valle del Nilo y cedro por supuesto que no, así que Snefru tenía que traerla desde otras tierras. Así mandó una flota a Fenicia, donde crece una variedad de cedro en las laderas de los Montes del Líbano. Si antes del tiempo de Snefru hubo otros viajes como este no hay forma de saberlo, pero éste es el más antiguo registro de comercio marítimo a gran escala. Sobre el 2550 a.C. el faraón Sahure construyó una flota de transportes para mover sus tropas a algún punto de la costa asiática. Para conmemorar este hecho ordenó a sus artistas que plasmaran el hecho en su pirámide. Sus artistas lo hicieron de forma tan fidedigna que aparece cada detalle de la construcción naval. También establecieron comercio marítimo hacia el año 1500a.c. con País de Punt, en la actual Somalia, importando animales exóticos, perfumes e incienso que se quemaría en los templos. Estas y otras expediciones al Mediterráneo y Mar Rojo ponen de manifiesto las altas cotas alcanzadas en la construcción naval en Egipto.

Los diseños egipcios presentaban serias debilidades y por buenas razones no jugarían un papel importante en la historia de la arquitectura naval. Los antiguos egipcios como ingenieros de embarcaciones fluviales no tuvieron igual. Pero esa misma fue su debilidad. Cuando se abrieron camino hacia el mar, construyeron embarcaciones similares a las del Nilo, pero más grandes. El problema era que las condiciones en mar abierto son muy distintas a las que presenta un río.

En diferentes tiempos y lugares, el hombre, a la hora de construir barcos, usó un armazón con quilla y cuadernas. La quilla era algo así como la columna vertebral del barco. Las cuadernas, que salían hacia arriba a ambos lados de la quilla a modo de costillas, servían para sujetar firmemente las planchas de madera que harían el barco estanco. De esta manera se confería al navío rigidez y fuerza. Sin embargo, los egipcios no lo hicieron así. Construir barcos para la navegación fluvial, donde no hay violentas tormentas ni fuertes vientos que generen grandes oleajes, exige otra tecnología. Requiere barcos con poco calado, que se sumerjan poco para evitar que el barco toque el fondo. Pero con eso el barco pierde robustez. Construyeron sus barcos, incluso los más grandes, sin quilla y con pocas y muy ligeras cuadernas. Las tablas de madera se engancharon unas con otras más que estar amarradas a un esqueleto (las cuadernas). Este tipo de construcción era adecuada para un río, pero no para navegar, por ejemplo, en el Mediterráneo.

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Las algas más importantes del Mediterráneo no aguantan la contaminación

Las algas SI algas más importantes del Mediterráneo Las algas más importantes del Mediterráneo no aguantan la contaminación

Los resultados de un estudio realizado en España evidencian los efectos negativos de la contaminación, en especial por metales pesados, sobre las algas pardas del género Cystoseira.

Estos han sido publicado recientemente en forma de tres artículos científicos en diferentes revistas.

Fuente: ambientum (17/5/2012)

Miembros de la Estación de Investigación Jaume Ferrer, que gestionan el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y el Gobierno de Islas Baleares, junto con investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC), han estudiado aspectos de la ecología, la biogeografía y los efectos de la contaminación sobre las algas pardas del género Cystoseira. Los resultados de estos estudios se han publicado mediante artículos en diferentes revistas científicas internacionales. Los tres trabajos se han centrado en otras tantas especies del género Cystoseira, endémicas del Mediterráneo: C. crinita, C. barbata y C. spinosa v. tenuior.

Los científicos evidencian por primera vez, mediante un experimento de campo, los efectos negativos de la contaminación, especialmente por metales pesados, sobre la supervivencia y el crecimiento de diversas especies de Cystoseira. Además, se ha observado que la capacidad de recuperación de estas especies es muy lenta en zonas donde la calidad del agua haya mejorado y requiere de la aplicación de medidas de gestión, como el transplante de adultos o la dispersión de propágulos fértiles.

Otro de los estudios se centró en estimar la producción de las comunidades dominadas por Cystoseira crinita, que resultaron ser comparables con los sistemas marinos más productivos, como las praderas de Posidonia oceanica. Con estos resultados, obtenidos tras monitorear los cambios en la composición y estructura de las comunidades de Cystoseira en la Reserva Marina del Norte de Menorca, se ha podido confirmar el importante papel estructurador que tienen estas especies sobre el resto de organismos del ecosistema. “El buen estado ecológico de esta isla, junto con una geomorfología adecuada -sobre todo en la costa norte- favorecen la diversidad y el buen estado de estas poblaciones”, comenta Marta Sales, primera autora de estos trabajos.

El tercero de los trabajos se dedica al estudio de las variaciones biogeográficas de las comunidades de C. crinita a lo largo del Mediterráneo, desde España hasta Turquía. Los patrones biogeográficos clásicos, que describen una barrera principal en Sicilia que divide la cuenca occidental y la oriental, y un gradiente de disminución de la biodiversidad hacia el Este, se observan, aunque con excepciones, para Cystoseira. Se detectó una correlación positiva entre la riqueza de especies del ecosistema y la latitud, mientras que no se detectó ninguna correlación con la longitud, lo que podría significar que la temperatura tenga más importancia que la cercanía al Atlántico a la hora de estructurarse la riqueza de especies de estos hábitats.

La importancia de Cystoseira

El género Cystoseira se encuentra en el Mediterráneo y en el Atlántico noreste. Existen unas 50 especies, de las cuales 30 viven en el Mediterráneo y la mayor parte de ellas son endémicas de este mar. El género Cystoseira es uno de los más importantes ecológicamente en el Mar Mediterráneo, debido a su papel estructurador de hábitats y ecosistemas. Estas algas tienen un gran porte y crecimiento vertical, que conlleva una elevada compartimentación del espacio, creando nuevos microhábitats que favorecen la presencia de gran cantidad de especies de algas e invertebrados, aumentando la biodiversidad.

Además, estas especies favorecen el reciclado de nutrientes, manteniendo las aguas limpias y cristalinas, y crean uno de los hábitats preferidos como zonas de asentamiento y crecimiento por muchas especies de peces.

Las algas del género Cystoseira, además, son muy sensibles a la contaminación y otros impactos humanos y actualmente están en declive en numerosos lugares del Mediterráneo. Es por ello que todas las especies de este género, salvo Cystoseira compressa v. compressa, están incluidas en el Anexo II del Convenio de Barcelona. Además, han sido recientemente incluidas en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

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Aeromonas el patógeno del agua

 Aeromonas el patógeno del aguaLos microorganismos de la amplia familia Aeromonas se localizan en agua dulce y salada y se desarrollan, sobre todo, en alimentos refrigerados.

Aeromonas es una bacteria ubicua en el medio ambiente, sobre todo en entornos acuáticos (agua del subsuelo, superficiales, marinas, agua potable y residual).

Fuente: consumer (13 de junio de 2012)
Por MARTA CHAVARRÍAS

El agua es una de las vías más frecuentes de transmisión humana de la infección intestinal, por lo que se deben adoptar estrictas medidas de control para reducir este tipo de infecciones. Aeromonas se localiza tanto en agua dulce como en agua de consumo tratada y, sobre todo, en alimentos frescos, marisco, carne cruda, queso y leche. Junto con ella, destacan otros patógenos del agua, que afectan a su calidad y provocan las denominadas zoonosis.

Aeromonas en agua dulce y agua de consumo tratada

Aeromonas es fácil de detectar en aguas dulces. En el caso de las aguas de consumo tratadas, su desarrollo se debería sobre todo a su proliferación en sistemas de distribución. Los motivos por los que se reproduce en este ámbito podrían ser la materia orgánica y la temperatura.

Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que no todas las Aeromonas que se detectan en el agua se asocian a casos de gastroenteritis en humanos y que su eliminación es efectiva con una desinfección adecuada, con la eliminación de carbono orgánico y con una menor permanencia del agua en los sistemas de distribución.

Respecto a los alimentos, este microorganismo crece a temperaturas de refrigeración. Por tanto, los alimentos que se deben conservar a unos 5ºC tienen más riesgo de infectarse. Temperaturas más altas, de unos 45ºC, son letales para este microorganismo, así como los desinfectantes habituales, como los hipocloritos (lejía). Esta bacteria se ha detectado en el pescado y también se ha aislado en carnes envasadas al vacío o en atmósferas modificadas, alimentos preparados y redes de abastecimiento de agua.

Aeromonas en pescado

El pescado es uno de los vehículos de transmisión de patógenos de origen acuático, entre ellos Aeromonas hydrophila, que puede aislarse en cantidades importantes en el pescado, aunque con una capacidad patógena poco importante. En la mayoría de los casos, la contaminación con este microorganismo ocurre a través de contaminaciones cruzadas en el momento de la preparación de las comidas.

El pescado es uno de los vehículos de transmisión de patógenos de origen acuático

Aeromonas incluye unas 16 especies diferentes, entre ellas, A. hydrophila, A. caviae o A. sobria. A pesar de que algunos miembros de este grupo de bacterias están implicados en enfermedades humanas, no todas las cepas son patógenas. Sin embargo, para reducir este tipo de infecciones, se deben adoptar estrictas medidas de control. Diversas investigaciones califican este microorganismo como una de las principales causas de enfermedad bacteriana en peces de aguas cálidas de cultivo, siempre que las condiciones de cría lo favorezcan, como estrés, mala manipulación o hacinamiento.

La bacteria provoca lesiones y úlceras en el pescado, sobre todo durante la primavera y el verano, cuando las temperaturas aumentan. También causa daños externos visibles en la cola y las aletas. En la mayoría de los casos, la infección sistémica es un signo de otra afectación bacteriana grave que a menudo acaba con la muerte de los peces. Más allá del uso de antibióticos, que en ocasiones no es útil, una de las formas de reducir esta infección sucede por reducir el estrés en la población de peces.

Otros patógenos del agua

El agua puede contaminarse con microorganismos patógenos, desechos orgánicos, sustancias químicas (metales en pescados) o radiactivas o bien por compuestos orgánicos, entre otros. En el caso de los microorganismos patógenos, debe distinguirse entre bacterias, virus, protozoos y otros organismos capaces de provocar enfermedades como gastroenteritis. En la mayoría de los casos, llegan al agua a través de las heces y otros restos orgánicos. Algunas de las bacterias patógenas más comunes en el agua, además de Aeromonas spp, son:

• E. coli. El origen radica a menudo en heces humanas y animales.
• Helycobacteri pylori.
• Pseudomonas, con presencia en aguas naturales.
• Salmonella typhi, en heces humanas.
• Shigella.
• Vibrio cholerae.

CALIDAD DEL AGUA

Las zoonosis son enfermedades causadas por microorganismos de origen animal que también infectan a las personas. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el 75% de los patógenos emergentes pueden ser de origen zoonótico. En los últimos años, algunas de las principales enfermedades emergentes transmitidas por el agua incluyen E. coli O157:H7, Campylobacter y Cryptosporidium. El agua de calidad debe estar exenta de sustancias y microorganismos peligrosos para las personas o que le confieran un olor desagradable, color turbio o mal sabor. Debe tenerse en cuenta que sin agua de calidad, se ponen en riesgo numerosas actividades relacionadas con su uso.

Según la Carta Europea del Agua, «sin agua no hay comida, ni bebida, ni luz, ni calor, ni lluvia». El Real Decreto 140/2003, establece que el agua de consumo humano debe ser «salubre y limpia», es decir, no puede contener ningún microorganismo, parásito o sustancia en una cantidad que suponga un riesgo para las personas. Para asegurar la salubridad del agua, distintos reglamentos, comunitarios y nacionales, establecen la obligatoriedad de realizar controles exhaustivos.

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CO2 en el mar trastorna a los peces

 CO2 El aumento del CO2 en el mar trastorna a los peces, según estudio científico

El aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en los mares trastorna el sistema nervioso de los peces y reduce sus posibilidades de SU VIDA y supervivencia, advierte un estudio científico difundido en Australia.

FUENTE | Agencia EFE (16/01/2012)

«La concentración de dióxido de carbono que se calcula habrá en los océanos a finales de siglo afectará la habilidad de los peces para oír, oler, moverse y escapar de los depredadores», afirmó el jefe del equipo investigador, Phillip Munday, del Centre of Excellence for Coral Reef Studies ARC y la Universidad James Cook de Australia, según un comunicado de prensa.

«Hemos establecido que no es simplemente la acidificación de los océanos lo que causa perturbaciones, como en el caso de los mariscos y plancton con esqueletos calcáreos, sino que es el CO2 disuelto lo que daña el sistema nervioso de los peces», afirmó Munday.

Los océanos absorben cada año unas 2.300 millones de toneladas de CO2 producidas por el hombre, cantidad que produce un cambio en el mar como la acidificación del agua.

El equipo de científicos analizó durante varios años zonas marinas con grandes concentraciones de dióxido de carbono y el efecto que este tenía en bebés de peces de arrecife, como el pez payaso y la doncella amarilla, y los depredadores.

Lo primero que descubrieron es que los pececillos perdían sentido del olfato, «lo que significa que les resultaba más difícil hallar atolones donde vivir o reconocer los olores que avisan de la presencia de un depredador», explicó Munday.

Después se dieron cuenta que el siguiente sentido afectado fue el del oído y luego la habilidad para darse la vuelta, un movimiento importante para permanecer unidos y evitar ser víctima de los depredadores.

«Todo esto nos llevó a sospechar de que no se trataba solamente del daño a determinados sentidos, sino que la concentración de dióxido de carbono estaba afectando a todo el sistema nervioso central», apuntó el científico.

El efecto del dióxido de carbono en los depredadores es mucho más suave, según el estudio publicado recientemente en la revista Nature sobre Cambio Climático.

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Pescado y productos del mar menor riesgo de diabetes

PESCADO Pescado y productos del mar menor riesgo de diabetes. Tras analizar el patrón dietético de la población adulta española con alto riesgo cardiovascular

Una investigación ha detectado un consumo elevado tanto de carne roja como de pescado

Sin embargo, mientras que comer mucho embutido se asocia con mayor peso y tasa de obesidad, el consumo de pescado se vincula con una menor concentración de glucosa y un menor riesgo de diabetes

Fuente: consumer (10 de noviembre de 2011)

«En los países mediterráneos, el consumo de alimentos característicos de su dieta ha disminuido en las últimas décadas para aumentar el de grasas saturadas, procedentes sobre todo de carnes rojas y bollería industrial. Esto es realmente preocupante», explica Mercedes Sotos Prieto, autora principal de un trabajo incluido dentro del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) e investigadora de la Universidad de Valencia.

El objetivo de este análisis, realizado en la Comunidad Valenciana a 945 personas (340 hombres y 605 mujeres) entre 55 y 80 años y con alto riesgo cardiovascular, fue conocer el patrón de consumo de carne y pescado, sus correlaciones con la adherencia a la dieta mediterránea y su asociación con factores de riesgo cardiovascular. Los resultados, publicados en la revista Nutrición Hospitalaria, muestran que esta población mediterránea presenta una ingesta elevada de carne roja y de pescado, pero mientras que el consumo de pescado se asocia con una menor prevalencia de diabetes y menor concentración de glucosa, el de carne roja, en particular de embutidos, se relaciona con mayor peso y prevalencia de obesidad.

«El consumo de carne roja en esta población alcanza una media de una vez al día y resulta elevado en comparación con las recomendaciones alimentarias», apunta la investigadora. «Esto podría estar influenciado por las recomendaciones sobre consumir ternera a la plancha en muchas dietas para perder peso», indica.

Comer carne roja en exceso se relaciona con mayor riesgo cardiovascular, elevación de la presión arterial, diabetes y un moderado incremento de mortalidad total, en particular por cáncer y enfermedad cardiovascular. Por el contrario, el pescado está incluido en la dieta mediterránea y no tiene efectos cardiosaludables.

Los autores afirman que, a pesar de tratarse de un estudio transversal, que no determina una relación causal, son varios los trabajos que coinciden en que el consumo de pescado, tanto el blanco como, en mayor grado, el azul, se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo 2. «Se han sugerido varias hipótesis que explican por qué el consumo de pescado podría estar relacionado con el riesgo de diabetes», indican los investigadores, que explican que «el aumento de los omega 3 en las células del músculo esquelético mejora la sensibilidad a la insulina».

Actualidad ACCION del OZONO

Pescado y productos del mar Pescado y productos del mar

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MÁS del 50 por ciento del PESCADO consumido en el mundo en 2012 procederá de la ACUICULTURA

 ACUICULTURA La acuicultura o acuacultura es el conjunto de actividades, técnicas y conocimientos de crianza de especies acuáticas vegetales y pescado.

Es una importante actividad económica de producción de alimentos, materias primas de uso industrial y farmacéutico, y organismos vivos para repoblación u ornamentación.

La Acuicultura es la fuente de proteínas animales que más rápido se ha incrementado en el mundo. La producción global de pescado de acuicultura aumentó más del 60% entre los años 2000 y 2008, desde 32,4 millones de toneladas a 52,5 millones de toneladas.

Según recoge un informe elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la acuicultura aporta en la actualidad cerca de la mitad de todo el pescado consumido. Además, se prevé que para 2012 más del 50% del pescado consumido en el mundo como alimento proceda de la acuicultura.

Fuente: Agroinformacion (9 de noviembre de 2011)

«Con la producción del pescado de captura estancada y el incremento demográfico, se considera que la acuicultura tiene el mayor potencial para producir más pescado en el futuro y atender la demanda creciente de alimentos acuáticos inocuos y de calidad«, asegura el informe. De igual modo, con su incremento tanto en volumen como en valor, la acuicultura ha ayudado a reducir la pobreza y aumentar la seguridad alimentaria en muchos lugares del mundo, añade.

Sin embargo, la FAO alerta de que el alza de este sector no se ha producido de manera equilibrada. Existen marcadas diferencias en los niveles de producción, la composición de las especies y los sistemas agrícolas entre unas regiones y otras, y entre un país y otro. La región que domina el sector es Asia-Pacífico, que en 2008 concentró el 89,1% de la producción mundial, con China a la cabeza con el 62,3%. De los 15 países principales por su producción acuícola, 11 se encuentran en la región de Asia-Pacífico.

Además, unos pocos países lideran la producción de las principales especies, como ocurre con China y las carpas, China, Tailandia, Vietnam, Indonesia e India con camarones y langostinos, y Noruega y Chile con el salmón.

Por otra parte, el informe de la FAO señala que mientras continúa el incremento de la demanda de productos de la acuicultura, cada vez se reconoce más la necesidad de abordar la preocupación de los consumidores sobre la calidad e inocuidad de los productos y por la sanidad y bienestar de los animales. De este modo, cuestiones como la inocuidad alimentaria, la rastreabilidad, certificación y el etiquetado ecológico adquieren cada vez mayor importancia y son consideradas prioritarias por muchos gobiernos.

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El pescado rico en omega 3 protege del riesgo cardiovascular en mujeres jóvenes

 omega 3 El consumo de pescado rico en ácidos grasos omega 3, como el bacalao, el salmón, el arenque y la caballa, podría reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular en mujeres jóvenes en edad fértil, de acuerdo con una investigación que se publica en Hypertension.

FUENTE | ABC Electrónico (07/12/2011)
Autor: S. Gutiérrez

Según los investigadores, aquellas mujeres que no comían pescado o lo hacía en ocasiones contadas tenían un 50% más de problemas cardiovascularesa los ocho años de seguimiento del estudio que las que comían pescado con regularidad. En comparación con las mujeres que comían pescado rico en omega-3 semanales, el riesgo era de un 90% más elevado para aquellas que nunca o casi nunca ingerían pescado.

Los investigadores analizaron los datos de una cohorte de población nacional danesa de 49.000 mujeres con edades entre los 15 y 49 años. Los investigadores registraron 577 eventos cardiovasculares durante un periodo de ocho años, incluyendo cinco muertes por enfermedades cardiovasculares en mujeres sin diagnóstico previo de la enfermedad. En total, 328 eventos se debieron a la enfermedad hipertensiva, 146 a enfermedad cerebrovascular y 103 por enfermedad isquémica del corazón.

MUJERES JÓVENES

«Este es el primer estudio de este tamaño que se ha centrado exclusivamente en mujeres en edad fértil», dijo Marín Strøm, del Statens Serum Institut en Copenhague (Dinamarca). El mensaje de este estudio, señaló, es que a pesar de que se pensaba que los beneficios del consumo de pescado rico en omega 3 pueden no ser evidentes durante 30 o 40 años, nuestro estudio muestra que no siempre es así. «Hemos visto una fuerte asociación con la enfermedad cardiovascular en las mujeres que todavía estaban todavía en la treintena».

«Hombres y mujeres comparten muchos factores de riesgo cardiovascular, pero algunos estudios han demostrado que también puede haber diferencias de género. Por ejemplo, los niveles de inflamación, colesterol y triglicéridos pueden tener una influencia más negativa en las mujeres», dijo Strøm.

En este estudio, incluso las mujeres que comían pescado sólo un par de veces al mes se beneficiaron, pero es importante destacar que para obtener el mayor beneficio de pescado y aceites de pescado se debe ingerir pescado como plato principal al menos dos veces a la semana.

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Comer pescado disminuye el riesgo de diabetes

 diabetes Una investigación analiza la DIABETES de la población adulta española con alto riesgo cardiovascular

Los resultados revelan un consumo elevado tanto de carne roja como de pescado. Pero mientras que comer mucho embutido se asocia con mayor peso y tasa de obesidad, el consumo de pescado se vincula con una menor concentración de glucosa y un menor riesgo de diabetes.

Fuente: Noticiasdelaciencia.com (10 Nov 2011)

“En los países mediterráneos, el consumo de alimentos característicos de su dieta ha disminuido en las últimas décadas para aumentar el de grasas saturadas, procedentes sobre todo de carnes rojas y bollería industrial. Esto es realmente preocupante”, explica a SINC Mercedes Sotos Prieto, autora principal de un trabajo incluido dentro del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) e investigadora de la Universidad de Valencia.

El objetivo de este análisis, realizado en la Comunidad Valenciana a 945 personas (340 hombres y 605 mujeres) entre 55 y 80 años y con alto riesgo cardiovascular, fue conocer el patrón de consumo de carne y pescado, sus correlaciones con la adherencia a la dieta mediterránea y su asociación con factores de riesgo cardiovascular.

Los resultados, publicados en la revista Nutrición Hospitalaria, muestran que esta población mediterránea presenta una ingesta elevada de carne roja y de pescado, pero mientras que el consumo de pescado se asocia con una menor prevalencia de diabetes y menor concentración de glucosa, el de carne roja, en particular de embutidos, se relaciona con mayor peso y prevalencia de obesidad.

“El consumo de carne roja en esta población alcanza una media de una vez al día y resulta elevado en comparación con las recomendaciones alimentarias”, apunta la investigadora. “Esto podría estar influenciado por las recomendaciones sobre consumir ternera a la plancha en muchas dietas para perder peso”.

Comer carne roja en exceso se relaciona con mayor riesgo cardiovascular, elevación de la presión arterial, diabetes y un moderado incremento de mortalidad total. Por el contrario, el pescado está incluido en la dieta mediterránea y tiene efectos cardiosaludables.

Los autores afirman que, a pesar de tratarse de un estudio transversal, que no determina una relación causal, son varios los trabajos que coinciden en que el consumo de pescado, tanto el blanco como, en mayor grado, el azul, se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo 2.

“Se han sugerido varias hipótesis que explican por qué el consumo de pescado podría estar relacionado con el riesgo de diabetes”, indican. “El aumento de los omega 3 en las células del músculo esquelético mejora la sensibilidad a la insulina”.

“Resulta importante conocer el patrón dietético de la población española para saber si los hábitos están cambiando y por tanto, debemos reforzar la educación alimentaria”, subraya Mercedes Sotos Prieto. “Habría que instaurar programas de intervención dietética para evitar alejarse del patrón tradicional mediterráneo, es decir, disminuir el consumo de carne roja y mantener el de pescado”.

El consumo elevado de grasas saturadas procedentes de la ingesta de carne roja y embutidos (7,4 +/- 4,7 veces por semana) fue mayor en el caso de los hombres. Las mujeres demostraron comer más carne blanca, en particular pavo y pollo.

En relación al consumo de pescado (4,5 +/- 2,6 veces por semana), no se encuentran diferencias significativas de género. En general, las mujeres presentaron una mayor puntuación para “patrones dietéticos sanos” o “dietas prudentes” en relación con los hombres. (Fuente. SINC).

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Comer pescado para potenciar la capacidad intelectual

 capacidad intelectual ¿Es posible que el pescado en la dieta de las mujeres embarazadas contribuya a la capacidad intelectual futura de sus bebés?. Los descubrimientos realizados por un estudio publicado en American Journal of Clinical Nutrition indican que los hijos de mujeres que han consumido más pescado durante el embarazo producían mejores resultados en pruebas de inteligencia verbal, habilidades motoras complejas y socialización.

FUENTE: CORDIS: Servicio de Información en I+D Comunitario (11/01/2012)

Los resultados proceden del proyecto Nutrimenthe (Efecto de la dieta en la capacidad intelectual de los niños), financiado con 5,9 millones de euros mediante el tema Alimentos, agricultura y pesca, y biotecnología (KBBE) del Séptimo Programa Marco (7PM) de la Unión Europea.

Los pescados grasos son la fuente más importante de ácido graso omega-3 de cadena larga como el ácido docosahexaenoico (DHA), un componente estructural clave de las células y sobre todo de la membrana de las células encefálicas. La Comisión Europea respalda las afirmaciones de que el DHA «puede contribuir al desarrollo normal del cerebro y al desarrollo normal de los ojos del feto y del lactante alimentado con leche materna». (EFSA Journal 2011;9(4):2078).

En el estudio Nutrimenthe los investigadores investigaron la manera en la que el pescado influye en dicho efecto y en la variación genética de la capacidad intelectual. Los socios del proyecto se dedicaron sobre todo al estudio de polimorfismos en el grupo de genes del ácido graso desaturasa (FADS) que codifican las enzimas delta-5 y delta-6 desaturasa implicadas en la síntesis de los ácidos grasos omega-3 y omega-6.

Gracias al análisis de muestras de sangre de más de 2 000 mujeres en su vigésima semana de embarazo y del cordón umbilical tras el nacimiento, el equipo investigador evaluó los dos ácidos grasos mencionados y el genotipo de 18 polimorfismos de nucleótido simple del FADS. El equipo administró ácidos grasos omega-3 y omega-6 al bebé en desarrollo mediante transferencia placentaria a través del cordón umbilical. Hasta ahora no se había investigado la influencia de los genotipos de los FADS maternales e infantiles en la concentración de estos ácidos grasos.

La Dra. Eva Lattka del Centro Helmholtz de Múnich, el Centro Alemán de Investigación sobre Salud Medioambiental y su equipo descubrieron que los polimorfismos en el grupo genético de los FADS influyen en los ácidos grasos de la mujer en el embarazo. Según los investigadores, la composición de los ácidos grasos en la sangre umbilical precisa de los genotipos maternal e infantil, de modo que los genotipos maternales están sobre todo asociados a los precursores de omega-3 y los infantiles al de omega-6. También descubrieron que la concentración de DHA también estaba asociada con los genotipos de la madre y el niño.

«La contribución del feto a la síntesis de ácidos grasos omega-3 es mayor de lo que se creía y los niveles de DHA dependen de los metabolismos de la madre y el hijo», explicó la Dra. Lattka. «El DHA aportado por la madre puede ser muy importante.»

En un estudio anterior se descubrió que el consumo de pescado durante la gestaciónestá relacionado con el coeficiente intelectual verbal a los ocho años, pero no se averiguó qué componente del pescado influía en este efecto. El estudio identificó que el consumo de pescado está relacionado con la concentración materna de DHA pero no se logró obtener la información que determinase si la concentración de DHA materna tiene una influencia directa en los niños. El proyecto Nutrimenthe, ahondará en este aspecto antes de que llegue a su fin en 2013.

Los socios de Nutrimenthe organizaron un simposio titulado «Nutrición y función cognitiva» durante el Congreso Europeo sobre Nutrición celebrado en Madrid a finales de octubre. En el consorcio de Nutrimenthe participan investigadores de Bélgica, Alemania, Hungría, Italia, Polonia, España, Reino Unido y Estados Unidos. (EFSA Journal 2011;9(4):2078)

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Mercurio en alimentos

MercurioEl mercurio está presente en el medio ambiente de manera natural, fruto de la erosión de las rocas que lo contienen o de los residuos que generan las erosiones volcánicas.

La actividad humana también puede aumentar su cantidad y elevar el riesgo de contaminación (combustión de petróleo y carbón, elaboración de cemento o extracción de oro).

Fuente: consumer (12 de septiembre de 2011)
Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

El mercurio adquiere distintas formas, como la orgánica denominada metilmercurio, la más peligrosa, que se detecta sobre todo en los grandes depredadores como el tiburón o el pez espada. La exposición a este compuesto a través del pescado no supone un riesgo para la salud, ya que los niveles son inferiores a los considerados como seguros, aunque ciertos grupos de población deben tomar medidas de prevención.

El pescado, el marisco y los moluscos son la principal fuente de mercurio. Las grandes concentraciones de metilmercurio se encuentran en los depredadores más grandes como el tiburón, atún o pez espada. Por el contrario, otros con menor cantidad de mercurio son los camarones, el bagre o el salmón. En la carne y la fruta también se pueden detectar concentraciones de mercurio, aunque en su forma inorgánica, en menor medida y menos tóxica.

En 2003, la Comisión Europea evaluó la exposición al metilmercurio de la población europea. Tras la revisión, constató que el consumo medio diario variaba entre los 10 gramos por persona en los Países Bajos y los 80 gramos contabilizados en Noruega. Las diferencias de consumo entre los países europeos se deben a las distintas tendencias de consumo: en el sur de Europa se ingieren especies marinas distintas a las consumidas en el norte, como el atún o el pez espada, un hábito que aumenta de forma indirecta la ingesta de mercurio de los consumidores.

Grupos más vulnerables

La exposición a metilmercurio a través de la dieta es inferior a la ingesta diaria admisible

Según los estudios diseñados de forma específica para establecer la ingesta de contaminantes en la dieta típica de un consumidor base, comer pescado no supone un riesgo para la salud, respecto a la presencia de metilmercurio, ya que la exposición a este compuesto es inferior a la ingesta diaria admisible otorgada por el Comité Mixto de la FAO y la OMS.

Sí hay dos grupos más vulnerables de riesgo que se acercan o superan un poco los niveles de seguridad toxicológica, como los niños y las mujeres embarazadas, para quienes se han establecido algunas recomendaciones, como evitar el consumo de los grandes depredadores, como el atún, tiburón y pez espada, durante esta etapa.

Niveles seguros

El Comité Mixto OMS/FAO de Expertos en Aditivos Alimentarios ha evaluado en varias ocasiones la presencia de mercurio en los alimentos. La última de ellas establece una ingesta diaria semanal tolerable de mercurio de 5 microgramos/kg de peso corporal. De ellos, un máximo de 1,6 microgramos/kg corresponden al metilmercurio. Esta ingesta se calculó a partir de la ausencia de efectos secundarios en el desarrollo mental de los niños de cuatro a siete años y de madres procedentes de las islas Feroe y Seychelles, cuya dieta está basada sobre todo en pescado con riesgo de elevadas concentraciones de mercurio.

La Comisión Europea pidió meses más tarde a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) estudiar de nuevo estas evaluaciones del riesgo en los consumidores y hacer hincapié en la necesidad de obtener datos más precisos en las mujeres en edad de procrear. La Comisión aconseja también que las autoridades nacionales establezcan recomendaciones de consumo de pescado en los grupos de población más vulnerables, no solo mujeres embarazadas, sino recién nacidos y niños de temprana edad.

EFECTOS TÓXICOS

MercurioEl metilmercurio es la forma más toxica de mercurio que absorben los organismos vivos. Se deposita en lagos y ríos, se ingiere por el fitoplancton, pasa al zooplancton y se acumula en los peces, sobre todo en las especies que gozan de una larga vida, como el tiburón, el pez espada, grandes atunes o caballas. En altas dosis, el metilmercurio puede ser muy tóxico para el sistema nervioso, sobre todo para el cerebro en desarrollo, cuya sensibilidad a los efectos del metilmercurio es más extrema.

También puede provocar problemas conductuales de carácter leve, alteraciones del lenguaje, pérdidas de memoria y hasta retrasos en el desarrollo general.

Según la Organización Mundial de la Salud, el metilmercurio es uno de los seis compuestos químicos más peligrosos detectados en el medio ambiente. En un adulto, la intoxicación por metilmercurio se caracteriza por la degeneración focal de las neuronas, un desgaste de las mismas que puede causar graves problemas de memoria, temblores o disturbios sensoriales, entre otros. En el feto, los efectos suelen ser mucho más graves ya que son más susceptibles al químico: pueden suponer un retraso leve en el desarrollo, una parálisis cerebral severa o, incluso, provocar su muerte.

De acuerdo con los datos ofrecidos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), hay evidencias de que la exposición al metilmercurio puede causar esta enfermedad. Según los expertos, este compuesto es un posible carcinógeno para el ser humano.

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