El estudio se realizará sobre una muestra de 3.000 personas de todo el territorio nacional.
Fuente: agroinformacion.com (05. Noviembre ´07)
Conocer al detalle la dieta de los españoles y su ingesta nutricional; identificar los contaminantes y otras sustancias químicas a los se exponen a través de los alimentos; y detectar posibles déficits de nutrición.
Éstos son los principales objetivos del Estudio Dieta Total, un análisis nacional sobre consumo de alimentos en España que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) desarrollará, con la colaboración de la Fundación Bamberg, durante 2008.
El estudio se realizará sobre una muestra de 3.000 personas distribuidas por todo el territorio nacional, con representación de todos los estratos de edad, sexo, residencia de la población y estacionalidad de la dieta.
Esta iniciativa permitirá conocer exactamente qué es lo que comemos los españoles y determinar, mediante análisis químico, la presencia de contaminantes y otras sustancias en los alimentos que una persona consume en una dieta típica.
Además permitirá evaluar la ingesta de nutrientes. Así se posibilitará, por una parte, limitar dicha presencia de contaminantes por debajo de los valores considerados como seguros, así como mantener la ingesta de nutrientes en los niveles recomendados.
Algunos estudios de este tipo llevados a cabo en otros países descubrieron, por ejemplo, déficit de yodo o de ácido fólico, causante de enfermedades, y permitieron tomar medidas para enriquecer determinados alimentos con esos nutrientes deficitarios.
Las sustancias químicas cuya presencia en alimentos se analizará son productos fitosanitarios (plaguicidas), contaminantes (por ejemplo dioxinas producidas por la industria), micotoxinas (producidas por hongos), medicamentos veterinarios, aditivos (sulfitos, nitratos, benzoatos), acrilamida, benceno y nutrientes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve la realización de este tipo de estudios en todos los países, asumiendo la necesidad de conocer datos de evaluación de la exposición a sustancias químicas que puedan ser comparables.
La puesta en marcha de este estudio, financiado en un 70% por la AESAN y en un 30% por la Fundación Bamberg, ha sido posible tras la firma de un convenio entre la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición y la Fundación Bamberg. La AESAN coordinará el estudio y realizará los análisis y la Fundación Bamberg se encargará de la encuesta, coordinada por José Luis Carrasco, profesor titular de Bioestadística de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.
Según la sentencia del Jurado de Autocontrol, el citado código establece que «la publicidad de alimentos dirigida a menores no podrá mostrar personajes conocidos o famosos entre el público en general que gocen de un alto grado de popularidad entre el público infantil».
El anuncio, que fue reclamado por la Asociación de usuarios de la Comunicación, está grabado en formato de dibujos animados, y muestra a Homer Simpson hablando sobre los ingredientes de las hamburguesas y detallando las condiciones de la promoción de la cadena de restaurantes.
Asimismo reconoce que Burger King «no ha concurrido intencionalidad de incumplimiento del Código PAOS, por lo que no cabe la imposición de sanción pecuniaria».
Por su parte, la empresa presentó un recurso de alzada, que fue desestimado por Autocontrol al considerar que el citado anuncio «es susceptible de atraer la atención del público infantil».
Por su parte, fuentes de la empresa reiteraron «su apoyo y respaldo sin fisuras a todos los contenidos de la Estrategia NAOS y al código PAOS», y recordaron que sus anuncios pasan controles previos y son sometidos a la opinión de expertos a fin de no dañar susceptibilidades.
En ocasiones se pueden producir alteraciones sensoriales en el alimento por contacto con el material del envase. En un encuentro organizado recientemente por la Sociedad Americana de Química, un grupo de expertos ha resaltado la importancia que tiene una correcta comunicación entre investigadores en este campo, procesadores y consumidores para entender por qué y cómo se producen estos cambios.
Para ello, instan a crear un lenguaje común que permita poder actuar en caso de alteraciones organolépticas en el alimento.
Fuente: consumer.es (30 de octubre de 2007) Autor: MARTA CHAVARRÍAS
Para que un experto en materiales para alimentos pueda conocer si el producto con el que trabaja es realmente eficaz necesita la colaboración de expertos en otros procesos de la producción.
Por ejemplo, si un alimento adquiere «gusto a plástico», esta información debe llegar al responsable para que lo verifique y, en consecuencia, aplicar las medidas necesarias para que no vuelva a ocurrir.
Una de las soluciones a este problema pasaría por usar materiales «inalterables», es decir, cuya interacción con el alimento fuera nula. Pero se trata de algo que en ocasiones no queda garantizado. No basta sólo con desarrollar nuevos envases en los que, por ejemplo, se mezclen plásticos con films metálicos y con aislantes interiores con baja tasa de migración.
Elaborar un lenguaje común entre distintos eslabones de la producción mejoraría la comprensión de muchas de las interacciones entre envase y alimento.
Una de las herramientas que pueden ayudar a garantizar que un alimento no se altera en contacto con un determinado material es a través de la química analítica.
Con ella se puede cuantificar de forma exhaustiva cómo se producen los cambios sensoriales en un alimento, aseguran expertos del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Virginia. Pero todo ello debe ir unido de un lenguaje común, que sea descifrable y que proporcione un marco de referencia en este campo.
Se trata, asegura la experta Susan Duncan en un comunicado, de crear un «léxico sensorial» específico para hablar de interacción entre alimentos y materiales.
Según un estudio realizado por expertos de Nueva Zelanda, el «95% de los nuevos materiales fallan», es decir, no aportan los resultados esperados debido a que algunas de las propiedades de los alimentos pueden verse alteradas.
Otra herramienta que presentan los expertos para describir o caracterizar los olores y el gusto es: la «rueda del sabor y el olor», que ya se utiliza para alimentos como el vino, la cerveza y el agua.<
Con ella es posible hacer una clasificación de las distintas sensaciones y de los compuestos químicos responsables de las mismas, y permite disponer de una termología estandarizada, un lenguaje común que facilita la comunicación entre las distintas personas implicadas.
El trabajo para conseguir envases lo más «neutros» posibles para alimentos es parte de una importante inversión de las industrias alimentarias, que buscan cada vez más un material «respetuoso» con los alimentos.
Algunas de las principales innovaciones incluyen el desarrollo de una nueva película de barrera de oxígeno desarrollada con nanotecnología.
En la Universidad de Sheffield Hallam, en el Reino Unido, un grupo de expertos trabaja en el desarrollo de un material que podría mejorar las características del envase, que sea más funcional para los consumidores y que requiera menos uso de conservantes.
Se trata de una bolsa de plástico en la que se ha eliminado el aire. El futuro de los envases pasa, según estos expertos, por la información y la funcionalidad, siempre bajo la mirada de la seguridad alimentaria.
Pero requieren unos controles específicos, puesto que existe el riesgo de que se produzcan, precisamente, procesos de transferencia de las sustancias del envase al producto.
Para evitar que esto se produzca, los envases incorporan sustancias que absorben oxígeno, etileno, humedad, dióxido de carbono, sabores u olores y también las que emiten dióxido de carbono, agentes antimicrobianos o antioxidantes.
Según los expertos, todas estas técnicas ayudan a controlar los fenómenos limitantes de la vida útil de los productos.
El objetivo es que los materiales no interactúen con el alimento que contienen los envases.
Fuente: agropofesional.com (Madrid. 29/10/2007) Autor: Rose Mary Acedo
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, AESAN, ha emitido un comunicado en el que advierte que los alimentos o ingredientes alimentarios que contienen esteroles o estanoles vegetales, o ésteres de esterol o etanol vegetal y que se comercializan con la indicación «reduce» o «ayuda a reducir» el colesterol, se destinan «exclusivamente a las personas que desean reducir su colesterol en sangre.
Por lo que, en caso de que se tomen medicamentos para reducir el colesterol, antes de consumir este tipo de productos, se debe consultar al médico. La AESAN informa que no se deben tomar más de tres gramos al día de esteroles o estanoles vegetales añadidos, y que una ingesta superior puede producir efectos potencialmente graves. De hecho, asegura, en cantidades inferiores, su consumo puede reducir el Beta-Caroteno plasmático, por lo que para contrarrestar este efecto, deben tomarse frutas y verduras que permitan mantener los niveles de carotenoides.
Además, advierte que los productos «reduce o ayuda a reducir el colesterol», pueden no ser nutritivamente apropiados para mujeres embarazas y en periodo de lactancia y niños menores de cinco años.
Los esteroles vegetales y los estanoles vegetales -estos últimos se presentan en cantidades mucho menores- están presentes de forma natural, en muchas frutas, verduras, nueces, semillas, cereales, legumbres, aceites vegetales, etc. Ambos, son componentes esenciales de las membranas celulares de las plantas.
Fuente: consumer.es (20 de abril de 2007) Autor: MAITE PELAYO
El sector de la hostelería, que se enfrenta a una gran revolución marcada por la introducción de alimentos de cuarta y quinta gama, debe contar con personal cada vez más profesionalizado (al menos en los estamentos de mayor responsabilidad) que garantice el cumplimiento de las normas más básicas para ofrecer alimentos saludables, como el Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos (APPCC), uno de los sistemas control de alimentos más generalizados.
Los primeros controles de calidad alimentaria aplicados en RESTAURACION se centraron en los análisis de producto final, que se recogía mediante técnicas de muestreo.
Los análisis incluían parámetros microbiológicos y físico-químicos que se completaban con inspecciones visuales que realizaba la autoridad sanitaria.
Estos controles casi siempre se interpretaban más como una amenaza que como una posible vía de mejora, y pronto se observó su ineficacia, ya que detectaban los problemas a posteriori.
Actualmente, el Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos (APPCC) es el sistema de control de alimentos más difundido a nivel mundial.
Fue desarrollado en la década de los 60 por la Compañía Pillsbury, la NASA y los laboratorios del ejército estadounidense para asegurar la calidad sanitaria y la seguridad microbiológica de los alimentos usados en los primeros programas espaciales.
La Food and Drug Administration (FDA) fue la primera en aplicar el sistema en la industria alimentaria, concretamente en la producción de conservas.
En hostelería
El APPCC contempla todos y cada uno de los procesos de producción del alimento
El APPCC cuenta con el reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por su importancia en la prevención de enfermedades transmitidas por los alimentos y fue adoptado por la Comisión del Codex Alimentarius como sistema internacional para estándares de alimentos.
Se trata de un sistema integral de control que revolucionó los métodos hasta entonces conocidos ya que, además de basarse en la prevención, no sólo contempla todos y cada uno de los procesos de producción del alimento sino que puede realizarse «desde dentro», implicando a todo el personal y mejorando la colaboración de éste con la administración.
Sin embargo, no hay duda de que el APPCC, bien aplicado, es una herramienta muy eficaz para garantizar la seguridad alimentaria en todos sus ámbitos, también en RESTAURACION, desde la recepción de la materia prima hasta el consumo final.
De obligatorio establecimiento, los empresarios de hostelería que quieren solicitar cualquier Certificación de Calidad deben incluir el APPCC como requisito indispensable en sus sistemas de gestión.
Aplicación
Esta tecnología es rentable porque concentra la atención y los recursos en los puntos realmente importantes. Además, es un sistema universal ya que puede aplicarse en todos los procesos alimentarios de cualquier zona geográfica.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que debe adaptarse al proceso concreto en el que se introduce, ya que de lo contrario sería inútil.
También requiere conocimientos básicos y planificación previa, así como el compromiso de todo el equipo de trabajo y, de manera especial, de la dirección.
Una vez implantado, el sistema APPCC tiene que aplicarse y actualizarse de forma continuada.
El sistema APPCCconsiste en identificar todos los peligros potenciales que pueden aparecer a lo largo de cada una de las etapas de la cadena alimentaria, valorando su riesgo e identificando las medidas preventivas más adecuadas.
Se determinan cuáles son los puntos de control críticos (PCCs) para incidir en ellos y garantizar la seguridad del producto y se establecen límites críticos que marcarán la diferencia entre un alimento seguro o inseguro en cada PCC y su sistema de vigilancia.
También se marcan las acciones correctoras a realizar cuando el sistema de vigilancia detecte que un PCC no está bajo control determinando.
Y, por último, es fundamental establecer procedimientos de verificación que comprueben que el sistema de trabajo está funcionando correctamente y registrar toda la documentación.
En la mencionada normativa se incorpora la posibilidad de desarrollar Guías de Prácticas Correctas de Higiene GPCH y, si así lo considera la autoridad competente, de disponer de «comidas testigo» convenientemente identificadas y conservadas.
El Reglamento (CE) 852/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a la higiene de los productos alimenticios reitera la necesidad de establecer sistemas basados en el APPCC pero contemplando la flexibilidad en los procedimientos.
Estos sistemas no sustituirán a los controles oficiales que aseguren el cumplimiento de las normas.
Además, este reglamento resalta la importancia de la formación del personal, su responsabilidad en los procesos y la obligada cooperación con las administraciones competentes.
Fuente: el mundo (13 de mayo de 2007) Autor: PACO REGO
Manuela tiene un oído exquisito. En cuanto Mozart suena por los altavoces, ella se pone contenta. Se levanta de su cama de agua, donde minutos antes echaba una plácida siesta, refresca sus más de 300 kilos delante de un ventilador y enfila disciplinada como un soldado hacia la noria de ordeño cercana. Manuela Eddie no son vacas cualquiera.
Son las 14.30 del pasado miércoles y en la peculiar granja de Villanueva del Pardillo, no lejos de Madrid, el calor aprieta (29 grados a la sombra).
Llama la atención el silencio que reina en el lugar.
Ni un mugido.
Relax total.
El segundo turno de ordeño empieza con puntualidad suiza. Y al reclamo de los suaves acordes del Concierto para flauta y arpa en Do Mayor del austriaco Wolfgang Amadeus, acuden en fila Susana Emerson (el primer apellido siempre es el del padre), Conchi Lordlili, Gladys Aaron II… Así hasta 700 frisonas adultas con las ubres a reventar.
¿Dónde estamos?
Nos encontramos en la única granja de España donde las vacas escuchan a Mozart, duermen en colchones de agua o de fieltro individuales, reciben duchas relajantes e incluso cuentan con psicólogo.
Una especie de spa bovino de lujo, repartido en más de 190 hectáreas de pleno campo castellano, con paritorios individuales y sala de fecundación climatizada, del que hoy sólo disfrutan 1.500 reses de raza Holstein Frisian (700 lecheras y el resto novillas y de recría).Estas privilegiadas, descendientes de una «selecta» pareja de frisonas llegadas de Wisconsin (EEUU) en un avión de Iberia, no sólo dan más leche -entre 30 y 35 litros/día frente a los 28 de una res normal-, sino también de mayor calidad. «Las vacas son tontorronas por naturaleza, pero muy agradecida. Si le das confort, se muestra más predispuesta a colaborar», explica orgulloso el portavoz de la granja, Nicolás Sieber, 37 años, de sangre suiza y española.
La culpa -continúa el portavoz y heredero de la ganadería Priégola- la tiene en gran parte un monje francés, de nombre desconocido, quien allá por el siglo XIX y tras observar con monacal parsimonia a su modesto rebaño de la Bretaña, averiguó que la música clásica, en especial la del creador de Salzsburgo, producía un efecto balsámico tal en las vacas que su producción de leche superaba al de las criadas a la antigua usanza. Dicho y hecho.
De aquella enseñanza tomó buena nota el suizo Hans-Peter Sieber -descendiente de una familia de la industria relojera helvética- cuyo amor por una joven cántabra hizo que echara raíces en España. «La leche de aquí no le gustaba nada», recuerda su hijo Nicolás, «decía que no tenía sabor ni olor. Y, claro, si lo dice un suizo… Por eso se propuso recuperar el producto». Mucho después llegarían la música y otros métodos de relax aprendidos de innovadores ganaderos estadounidenses e israelíes.
ENSAYO CLINICO
Y lo que empezó con 20 reses a finales de los años 70, justo donde hoy se levanta esta particular granja, hoy no sólo es escaparate para otras explotaciones (en 2006 fue considerada como la mejor explotación genética de España), sino que despierta el interés de científicos y centros médicos.
De hecho, se está llevando a cabo un estudio conjunto de cuatro años de duración entre la ganadería, el hospital madrileño de Alcorcón y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para que los enfermos operados del aparato digestivo, sobre todo del colon, se recuperen más rápidamente mediante la ingestión de productos simbióticos de esta leche. Estos contienen microorganismos resistentes a los efectos de la digestión que además estimulan el crecimiento de las células del intestino.
Ha pasado algo más de una hora y las vacas de los Sieber vuelven a darse un festín tras ser ordeñadas. Avena, cebada, maíz, soja y microminerales integran la dieta que elabora en la granja su propio laboratorio. Mientras, en la sala de control central, el cerebro de la instalación en la que trabajan 60 personas, el veterinario Pablo Rodrigo chequea de nuevo el estado físico del ganado a través de uno de los ordenadores. Temperatura, peso, ritmo cardiaco… Un sensor (podómetro) anillado en la pata trasera derecha de cada una de las 1.500 reses sirve de chivato.
Registra, entre otros parámetros, el número de pasos que ha dado cada una de las vacas en los últimos nueve días. Curiosa pista.
«Si da un 70% más de pasos de lo que es habitual», explica Pablo, «eso puede significar dos cosas: que está estresada o que se encuentra en celo». Supuesto, este último, para el que siempre hay un semental a medida.
Y, si la pareja falla, la granja cuenta con un banco de semen propio cuyas muestras se guardan a 196 grados bajo cero en un depósito de la sala de reproducción asistida. «Se trata de esperma seleccionado entre los mejores sementales del mundo, de manera que la calidad genética de las reses sea siempre la misma», según Nicolás Sieber.
Las preciadas semillas, con las que se realizan entre 200 y 300 inseminaciones al mes, llegan congeladas en el interior de pajuelas de plástico desde Holanda, EEUU o Alemania.
El de los Sieber es un negocio pionero que, en algunos aspectos, sigue mirando al pasado. De ello dan fe las cifras de distribución: el 70% de sus ventas se realizan por el sistema clásico puerta a puerta (a 1,08 euros el litro), y el 30% restante es distribuido a grandes cadenas de alimentación como El Corte Inglés, Caprabo o Sánchez Romero, donde el precio del litro se dispara hasta 1,30 euros.
En la antesala que da paso a la noria de ordeño esperan turno las últimas frisonas bajo los ventiladores y las duchas de refresco. De fondo, esta vez, suena el Concierto para piano nº 21 de Mozart. Las vacas están quietas, como extasiadas.
En cuanto la enorme rueda echa a andar en sentido contrario a las agujas del reloj, ellas se van acercando, como a cámara lenta, para ocupar plaza. La imagen, casi de videoclip, no deja de sorprender al visitante. Las que ya han cumplido, ahora descansan a ritmo de clásica en sus camas de agua.
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo y ataca principalmente a personas de escasos recursos y con hábitos higiénicos y de alimentación deficientes.
Fuente: esmas.com Educación Médica Contínua S.A de C.V/Redacción
Generalmente es adquirida por la inhalación de la bacteria Mycobacterium tuberculosis que se propaga en el aire al ser expelida por personas que presentan una infección activa.
La tuberculosis se transmite a través del aire por medio de las gotitas de saliva que una persona enferma arroja al hablar, toser o estornudar, por eso esta enfermedad suele atacar a familias enteras.
Posteriormente se multiplica pasando de los pulmones a la sangre y a otros órganos como el riñón, las meninges o cubiertas del cerebro, el hígado, los huesos y la espina dorsal.
Las personas que tienen mayor probabilidad de contraer tuberculosis son, las que no están vacunadas y tienen un sistema inmune débil, mala alimentación y viven en situaciones muy insalubres.
También tienen mayor riesgo los niños y bebés, las personas infectadas con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), o con SIDA, las personas que abusan de drogas, las que padecen cáncer, diabetes mellitus, enfermedades del riñón, las que son muy delgadas o reciben algún tipo de tratamiento médico con corticosteroides.
Entre las medidas preventivas están:
– La vacunación, que se aplica antes de que el bebé salga del hospital.
– La adecuada alimentación, incluyendo alimentos de los tres grupos en cada comida.
– Los hábitos higiénicos.
– Evitar el contacto con personas enfermas.
FUENTE El País Digital (23/10/2007) Autor: Emilio de Benito
Pero lo preocupante es que ya un 15% de las infecciones ocurre fuera de los centros sanitarios, según un estudio de la revista de la Asociación Médica Americana (JAMA), lo que indica que las bacterias han salido a la calle.
La causa del fallecimiento es el llamado estafilococo áureo resistente a la meticilina. Esta bacteria, conocida por sus siglas en inglés MRSA, se ha convertido en un quebradero de cabeza para los centros hospitalarios.
Lo normal es que esas infecciones se adquieran en un hospital. Pero lo grave del caso de Anna es que haya sido fuera.
La MRSA no se transmite por el aire. Hace falta entrar en contacto directo con ella.
Los datos son sólo una aproximación. Ni en Estados Unidos ni en España es obligatorio informar a las autoridades sanitarias de los casos de MRSA (en cambio, sí hay que comunicar las paperas, varicela, sífilis, botulismo o legionela, por ejemplo).
La MRSA es una variante del estafilococo áureo, una bacteria común. La diferencia es que, como ha mutado en centros hospitalarios, lo ha hecho después de ser sometida a altas dosis de antibióticos, por lo que presenta resistencias a la mayoría de ellos.
Por eso, se atribuye su expansión a la falta de higiene del personal sanitario.
La situación es tan grave que algunos hospitales estadounidenses han empezado a investigar y penalizar al personal que no se lava las manos.
El caso de la MRSA es sólo la situación extrema a la que se puede llegar si se abusa de los antibióticos y, sobre todo, si su consumo no se ajusta a lo recetado.
El Ministerio de Sanidad español acaba de lanzar una campaña contra el mal uso de estos fármacos. Estos medicamentos tienen el riesgo de que crean microorganismos resistentes, sobre todo si la gente interrumpe el tratamiento antes de lo recomendado.
Apple pudo haber demostrado que es un verdadero líder industrial con un iPhone ecológico. Ha perdido la oportunidad y el público ha recibido un Apple que no respeta el medio ambiente como había prometido (el presidente de la compañía) Steve Jobs en mayo , afirmó Beau Baconguis, de Greenpeace, a través de un comunicado de prensa difundido en Manila y Amsterdam.
El examen de laboratorio confirmó la presencia de componentes bromados en la mitad de las muestras, incluida la antena , además de PVC de los auriculares.
Steve Jobs ha perdido la oportunidad de hacer del iPhone el primer paso hacia productos Apple más verdes , declaró Sara del Río, responsable de la campaña de Tóxicos, a través de una nota. Parece que Apple está lejos de encabezar el avance, como ya lo está haciendo Nokia, cuyos teléfonos móviles no contienen PVC .
Según la nota, durante el análisis se detectó que la batería del iPhone estaba, inusualmente, pegada y soldada al teléfono. La organización remarca que esto impide el reemplazo de la batería y dificulta su separación para reciclarlas, o gestionarlas adecuadamente, aumentando el impacto que provocan los residuos electrónicos.
Greenpeace señaló que es la tercera vez que analiza en el laboratorio productos de Apple, antes fueron MacBook y iPod Nano, desde el año pasado, y en todos los casos detectó la presencia de retardantes bromados y de PVC en algunos materiales.
Hay división de opinión, según una macroencuesta realizada en el ámbito comunitario. Mientras el 38% de los consumidores europeos asegura que la situación ha mejorado, el 29% considera que se mantiene prácticamente igual. El 28% restante piensa que la situación ha empeorado, sobre todo la presencia de residuos de pesticidas en alimentos.
Del análisis se desprende además que el consumidor europeo se preocupa más por los factores externos que por los que él puede controlar.
El 60% de los consumidores europeos reconocen tener un alto nivel de conocimiento de la normativa europea sobre seguridad alimentaria; seis de cada diez consideran que las decisiones adoptadas por las autoridades sanitarias se basan en criterios científicos; uno de cada dos piensa que se realiza un buen trabajo de información respecto a los riesgo alimentario asociados con los alimentos, y la mayoría no cita las mayores crisis alimentarias sufridas (como el mal de las «vacas locas» o las dioxinas) como una de las mayores preocupaciones.
A grandes rasgos, esta sería la conclusión del Eurobarómetro realizado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en siglas inglesas) y presentado hace una semana.
¿Influyen en la percepción del riesgo alimentario sobre alimentos aspectos socio-económicoy culturales?
Parece ser que sí. Bajo el título Percepción del riesgo alimentario y la seguridad de los alimentos:
¿en qué situación se encuentra el consumidor europeo?, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), junto con la Dirección General de Sanidad y Protección del Consumidor de la Comisión Europea,detalla las valoraciones que tiene el consumidor europeo sobre el riesgo alimentario en la salud, valoraciones a menudo «incoherentes, que rehúyen situaciones de escaso riesgo alimentario », aseguran los responsables del análisis.
«La respuesta al riesgo alimentario parece, a menudo, incoherente, si no completamente irracional. Podemos rehuir situaciones de bajo riesgo alimentario , mientras aceptamos otras de riesgo alimentario más elevado», reconocía en diciembre de 2003 David Byrne, entonces comisario europeo de Salud y Protección del Consumidor.
Para Byrne, de los distintos componentes de la evaluación del riesgo alimentario , gestión, análisis, comunicación y percepción, ésta última es quizás la «más difícil de comprender y evaluar».
A pesar de todo, la macroencuesta presentada recientemente refleja que la opinión general es positiva, así como también lo es el papel que juegan las autoridades públicas en la protección del consumidor.
La mayoría de consumidores europeos relaciona los alimentos con el sabor y el placer, y sólo uno de cada cinco con la salud.
Para los europeos, el alimento se asocia sobre todo con el gusto (31% de los encuestados) y el placer (29%). Sólo uno de cada cinco lo atribuye a la salud.
A la pregunta sobre riesgo alimentario específico relacionado con los alimentos, la respuesta de la mayoría, lejos de lo que podría esperarse, no se ha centrado en algunas de las crisis alimentarias sufridas en los últimos años, como el mal de las «vacas locas» o las dioxinas en piensos, sino que los temas que más preocupan están relacionados con los que provocan los productos químicos, los pesticidas, las sustancias tóxicas y la obesidad.
En este sentido, destacan el hecho de que suelen generar menor preocupación a el riesgo alimentario que están asociados a su propio comportamiento o prácticas. Buen ejemplo de ello es el caso de la obesidad, que muchos de los consumidores europeos la mencionan de forma casi «espontánea» como posible riesgo alimentario, y pocos lo relacionan con su responsabilidad a la hora de prevenirla.
La tendencia es pues focalizar la preocupación en aquellos riesgo alimentario relacionado más con factores externos que con el control. Los estudios realizados hasta ahora han demostrado que las personas perciben el riesgo alimentario de manera distinta, dependiendo de que éste sea voluntario o involuntario o de que aprecien beneficios personales o no.
Esto explicaría, por ejemplo, que los organismos modificados genéticamente (OMG) o la acrilamida generen más alarma que el riesgo alimentario a menudo más real, de Salmonella.
Así, los residuos de pesticidas son los que más preocupación provocan (en un 60%); les siguen los nuevos virus, como el de la gripe aviar; residuos en carnes; higiene alimenticia (fuera del hogar) y contaminación por bacterias, como Salmonella en huevos o Listeria en queso.
Un 65% de los consumidores europeos han mostrado preocupación por la presencia de bacterias en alimentos, de los cuales el 26% se ha declarado «muy preocupado». El grado de preocupación es similar al que generan contaminantes como dioxinas o mercurio.
La UE lleva varios años desarrollando una política legislativa de higiene alimentaria. Para que esta política sea útil, se apoya en programas específicos de salud pública, protección de los consumidores y seguridad de los alimentos (aspecto que engloba campos como el de la sanidad y bienestar animal). En 2002, la UE estableció un nuevo cuerpo científico, la EFSA, un organismo independiente cuya finalidad es asesorar sobre la seguridad de los alimentos.
La encuesta, que se ha realizado en los 25 Estados miembros entre el 2 de septiembre y el 6 de octubre de 2005, muestra que el 61% de los encuestados durante este periodo asegura estar al día de las regulaciones comunitarias en materia de higiene alimentaria, y el 54% afirma además que la UE se preocupa por el riesgo alimentario , aunque existe cierto escepticismo por el hecho de que se dé más importancia a los intereses económicos que a la propia seguridad alimentaria.
En cuanto a los sectores que más confianza generan en el consumidor están las asociaciones de consumidores (32%), los especialistas en medicina (32%), científicos (30%), autoridades públicas (22%) y medios de comunicación (17%). Los productores y fabricantes son los que menos confianza generan.
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