Sin embargo, a pesar de que los LIQUIDOS IONICOS están ya revolucionando el mundo de la química y que su mercado potencial se estima en billones de euros, su aplicación en la industria se encuentra aún limitada, principalmente por motivos de coste y pureza. Por eso, requieren de un esfuerzo coordinado en investigación aplicada con estrecha cooperación entre empresas y entidades de I+D.
Este es precisamente el objetivo del proyecto LIQUION, en el que participa la Alianza Tecnológica IK4: investigar y generar conocimiento sobre los LIQUIDOS IONICOS y sus tecnologías de aplicación que permitan obtener nuevos recubrimientos metálicos y otras aplicaciones en sectores como el transporte, la energía, el medioambiente o la biomedicina.
Liderado por la empresa vasca Maier, agrupa a un consorcio formado por 13 empresas líderes en sus respectivos sectores, entre ellas Cegasa, Boeing o Técnicas Reunidas, y por 8 organismos de investigación, entre ellos los centros de IK4 CIDETEC y GAIKER.
El consorcio LIQUION está diseñado con el objetivo de completar toda la cadena de valor de los LIQUIDOS IONICOS, desde los suministradores hasta las empresas usuarias finales, pasando por transformadores e ingenierías.
Está demostrado que lavarse las manos es la medida más barata, eficaz y sencilla para la prevención de las infecciones que se contraen en el ambiente hospitalario (nosocomial)
Fuente: consumer (30 de septiembre de 2011)
Autor: Por MONTSE ARBOIX
Rellenar los dispensadores de jabón líquido con producto a granel es habitual. No obstante, investigadores de la Universidad de Arizona (Tucson, EE.UU.) han concluido que esta práctica puede ser perjudicial: aumentaría el número de patógenos en las manos y sería clave en su transmisión en lugares públicos.
Se ha determinado qué gérmenes contenidos en el gel contaminan las manos de la comunidad estudiantil.
Para ello, se midieron los niveles de microorganismos antes y después del lavado y se detectó que el número de bacterias gram-negativas en las manos de los estudiantes y del personal del colegio se multiplicó por 26 después de un lavado con el jabón contaminado.
Como resultado del estudio los gérmenes de las manos pueden transferirse las superficies de la escuela y ayudar a su propagación.
A modo de solución, se cambiaron los dispensadores alterados por bolsas o cartuchos herméticos con una nueva boquilla por donde sale el jabón, de manera que se repone todo el conjunto.
Después de un año de uso, ni uno de ellos resultó contaminado. Los resultados, publicados en «Applied and Environmental Microbiology», concuerdan con investigaciones anteriores que ya apuntaban que esta práctica de rellenar dispensadores no era correcta.
Para lavarse de manera correcta las manos, primero hay que mojarlas, aplicarse jabón suficiente para cubrirlas y frotar toda la superficie durante unos 20 segundos: la palma y el dorso, sin olvidarse de las muñecas, de la zona entre todos los dedos y, sobre todo, de las uñas (si es preciso, utilizar un cepillo). Hay que enjuagar las manos y secarlas con una toalla limpia y seca. Después, se puede aplicar una loción hidratante.
Con este proceso se consigue eliminar los desechos orgánicos e inorgánicos de toda la superficie de la piel.
La mayoría de los adultos tiene muy interiorizado este hábito y lo hace casi sin pensar.
En los más pequeños, por el contrario, no es así.
Así desde edades tempranas, los adultos deben enseñar la fácil noción de higiene infantil porque la infección se da simplemente por frotarse los ojos, la nariz o la boca.
También es importante que aprendan a hacerlo de manera adecuada, con agua tibia y jabón, y facilitarles el acceso -con un taburete- al agua y a las toallas. Además, hay que insistir en ello, siempre antes de poner la mesa, comer -aunque sea un bocadillo- o tocar algún alimento o utensilio de cocina. Y, por supuesto, siempre después de ir al baño; estornudar, toser y sonarse; estar con un enfermo; jugar al aire libre; al volver a casa; y después de jugar con la mascota.
Una buena opción es llevar toallitas para limpiar las manos cuando, ante estas situaciones, no hay posibilidad de encontrar un baño cerca.
«Hemos acumulado pruebas convincentes e inquietantes», asegura el doctor Carlo Heip, director del Royal Netherlands Institute of Sea Research y coordinador del Proyecto Clamer.
«Todos tenemos que prestar atención a las claras advertencias de los peligros que enfrentamos», en particular respecto al medio marino, cuyos cambios físicos, químicos y biológicos tienen «grave consecuencias».
«Si la temperatura del mar aumenta, esto puede traer consigo más bacterias que pueden afectar a la salud», advirtió Heip, quien subrayó la necesidad que tiene la comunidad científica de comunicar mejor estas «evidencias» para crear más conciencia entre el publico.
El estudio señala, por ejemplo, los altos costes para los sistemas sanitarios que puede tener una intoxicación masiva por ingerir productos de mar contaminados por agentes patógenos transmitidos por el agua.
«Las condiciones climáticas juegan un papel cada vez más importante en el transmisión de estas enfermedades», advierte el estudio, que señala también el incremento de infecciones respiratorias que se han detectado de un tiempo a esta parte.
La promoción de las energías verdes y la reducción de las emisiones de CO2 están entre las soluciones. Heip dijo que países como China e India, que están envueltos en un desarrollo industrial sin precedentes, no tienen la conciencia medioambiental suficiente.
«Las consecuencias se verán dentro de 30 ó 40 años». Por eso, hay que «tratar de parar ahora (las emisiones) antes de que se nos vaya por completo de las manos».
Estados Unidos también podría hacer más, según Heip, quien señaló que a pesar de que el presidente Barack Obama ha tratado de legislar en este sentido no ha tenido mucho éxito.
En cuanto a aquellos que todavía dudan de que el cambio climático exista, Heip aseguró que hay hechos científicos que lo prueban y también que, aunque hay otros factores como las manchas solares que afectan a la capa de ozono, el 95 por ciento es causa del hombre.
El proyecto Clamer, que elaboran 17 institutos marinos europeos, ha recopilado y sintetizado más de 100 estudios financiados por la Unión Europea en los últimos 10 años sobre el cambio climático y sus efectos sobre los océanos, mares europeos y la capa de ozono.
La síntesis de 200 páginas se divulgará en una reunión que mantendrán entre el 14 y el 15 de septiembre en Bruselas, donde, además, presentarán un documental sobre el cambio climático sobre la capa de ozono.
Como cada primavera austral, el agujero de la capa de ozono está empezando a formarse, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Las primeras señales de este fenómeno han empezado a observarse y han sido recogidas en el boletín que durante estos meses la OMM publicará con las mediciones que lleve a cabo.
Las temperaturas registradas y la extensión de las nubes estratosféricas hacen prever a los expertos que el grado de pérdida de ozono este año estará en los niveles medios de la última década.
Fuente: Redacción ambientum.com (25/8/2011)
No obstante, los científicos advierten de que aún es pronto para hacer una valoración definitiva.
A mediados de agosto el agujero era normal comparado con los últimos años, un poco más grande que en 2008 y 2010 pero más pequeño que en 2009.
La OMM seguirá su evolución durante los próximos meses.
Fuente: diarioecologia.com (29/08/11)
Por Fernando Travieso
Al mismo tiempo que la demanda de alimentos no para de crecer, millones de agricultores, en un esfuerzo para expandir sus cosechas, han perforado demasiados pozos para irrigación ocasionando una caída significativa de los niveles freáticos, al punto de que en unos 20 países, donde habita la mitad de la población mundial, los pozos se están secando. La disminución de la cantidad de agua disponible para irrigación en los tres grandes países productores de cereales (Estados Unidos, India y China) es especialmente preocupante y aunque hasta ahora han logrado evitar la caída de sus cosechas, la continua sobreexplotación de los acuíferos podría cambiar muy pronto esta situación.
En los Estados Unidos, el área irrigada ha llegado al parecer a su máximo y comenzado a declinar. Una combinación del agotamiento de los acuíferos con la desviación del agua para irrigación hacia las ciudades en rápido crecimiento, ha reducido el área irrigada en los estados de California, Texas, Arizona, Colorado y Florida, donde la agricultura, la más avanzada del mundo, es altamente dependiente de la irrigación. A esto se añaden los problemas que el cambio climático está generando, los cuales, por ejemplo, están causando en estos momentos en Texas una sequía totalmente anormal; esa falta de lluvia combinada con las altas temperaturas que azotan ese estado, además de causar daños al ecosistema y pérdida de vidas humanas, han hecho perder más de 1.200 millones de dólares a su industria ganadera, la mayor de Estados Unidos.
India está enfrentando una situación mucho más difícil que los Estados Unidos. Un estudio del Banco Mundial reportó, en 2005, que la producción de cereales para 175 millones de los habitantes de ese país estaba siendo producida con sobre bombeo de agua, lo que explica que los niveles freáticos estén bajando en varios estados, incluyendo Punjab y Haryana, dos grandes productores de cereales que suplen la mayor parte del trigo y del arroz utilizado para el sistema masivo de distribución de alimentos subvencionados a los pobres de la India. El temido problema de una hambruna en la India podría estar a punto de estallar llevándose consigo el notable desarrollo económico de los años recientes.
La principal preocupación de China es la parte Norte del país, donde la lluvia es escasa y los niveles freáticos están cayendo por todos lados, lo que incluye la altamente productiva Llanura del Norte de China, la cual se extiende desde Shangai hasta más allá de Pekín y donde se cultiva la mitad del trigo y una tercera parte del maíz que se produce en el país; se estima que el sobre bombeo en esta zona hace que 130 millones de chinos estén siendo alimentados con cereales producidos con un uso no sostenible del agua. Por su parte, las ciudades chinas y su creciente sector industrial están usando una cada vez mayor proporción del agua disponible del país, tanto superficial como subterránea, y en muchos casos el crecimiento urbano e industrial sólo puede sostenerse quitándole este recurso a la agricultura.
La escasez de agua está afectando la seguridad alimentaria en el Medio Oriente y lo está haciendo a nivel de toda la región, generando conflictos internos y externos. La situación se ha tornado tan grave que Turquía le está quitando agua, mediante un masivo programa de construcción de represas en las cabeceras de los ríos Tigris y Éufrates, a los sobrepoblados y problematizados Siria e Irak. Por su parte, Arabia Saudita anunció que para el 2013 habrá agotado sus acuíferos y dependerá totalmente de cereales importados, mientras Israel prohibió la irrigación del trigo en el año 2000 y actualmente importa el 98% de su consumo de cereales. La situación de Irán es especialmente grave ya que una tercera parte de su población de 75 millones de habitantes está siendo alimentada mediante sobre bombeo, sin que su gobierno informe sobre el problema ni tome ninguna medida al respecto.
Tal vez el caso más emblemático de América Latina sea el de México, país de 111 millones de habitantes cuya situación simplemente no es sostenible, ya que por una parte, la demanda de agua está superando la oferta y por la otra, más del 50% del recurso es extraído desde acuíferos sobre bombeados, al punto de que en el estado agrícola de Guanajuato el nivel freático está bajando 2 mts. por año, mientras en el estado noroccidental de Sonora, gran productor de trigo, los agricultores que hasta hace poco bombeaban agua del acuífero de Hermosillo a una profundidad de 15 mts., hoy en día la bombean desde 150 mts.
• Estimulan los mecanismos celulares en las capas más profundas de la piel.
• Refuerzan las defensas naturales
• Enriquecen el pelo y la piel con los nutrientes que necesitan para reforzar el sistema antioxidante e hidratarlos.
• En estos productos se pueden incluir ingredientes que se utilizan en los cosméticos como la coenzima Q10, ácido hialurónico, colágeno, aloe vera, jalea real…
El consumidor de nutricosméticos utiliza estos productos como un complemento a los tradicionales cosméticos, no como un sustitutivo. De hecho, tal y como revela un informe de Mintel, “Beauty foods and Beverages”, de todos los productos con propiedades funcionales lanzados al Mercado mundial en 2010 un 8% eran “beauty foods”.
Pero dentro del mercado mundial hay grandes diferencias entre los distintos países que responden a las diferencias culturales y, sobre todo, legislativas que existen entre ellos. En este sentido, es el mercado asiático el que lidera este tipo de lanzamientos. Del total de nuevos productos con propiedades cosméticas introducidos en el mercado mundial, el 76% corresponden al mercado asiático, mientras que en el mercado europeo se produjeron el 11% de los lanzamientos de este tipo de productos.
De aquí nuestra pregunta sobre si los nutricosméticos son un mito o una realidad. Depende del lugar en el que nos situemos. En el mercado asiático estos productos se encuentran mucho más desarrollados que en Europa. Prueba de ello, es por ejemplo, el lanzamiento de Nestlé en Japón de un Kit-kat con yogurt de aloe vera y con colágeno añadido que desarrolló en colaboración con Tokio Beauty Clinic.
En Europa el mercado no está tan evolucionado al respecto. Para los consumidores europeos todavía no se encuentra tan arraigada la idea de que existe una relación entre lo que se come y la apariencia externa, es decir, que lo que comemos nos puede “hacer parecer más bellos”. Además, las limitaciones legislativas reducen a solo unas pocas las declaraciones saludables autorizadas debiendo enfocarse a declaraciones nutricionales del tipo: “contiene”, “alto contenido en” o “fuente de”.
Son compuestos de flúor y carbono, que se utilizan mucho en detergentes, disolventes, en la industria del teflón para utensilios de cocina, el velcro, como retardantes de llama en muebles o alfombras, y también en algunos tipos de envoltorios y envases.Son productos con un uso muy amplio en la sociedad industrial. Ahora se ha limitado el uso de algunos de estos compuestos, pero otros todavía se están utilizando en gran medida.
Una de las vías principales es el agua. Hasta ahora habíamos comprobado que están presentes en el agua de río y de precipitación, y ahora un estudio reciente del ICRA ha confirmado su presencia también en el agua del grifo de las siete ciudades más pobladas a lo largo del Ebro (Barcelona, Tortosa, Lleida, Logroño, Miranda, Zaragoza y Pamplona).
Las concentraciones más elevadas se han encontrado en Barcelona; era de esperar porque es el área más industrializada. Son, en cualquier caso, porcentajes que no suponen por si solos un riesgo para la salud humana.
Otra vía muy importante es la alimentación, sobre todo por los efectos de los envoltorios, y es eso lo que estamos estudiando ahora, para intentar determinar cuál sería el límite seguro de ingesta de estos compuestos. También nos llegan por el polvo, por aspiración, sobre todo en lugares con mobiliario que tiene retardante de llama.
Depende de varios factores, y el peso es uno muy importante. Un recién nacido tiene mucho más riesgo que un adulto, porque depende de la cantidad de sustancia por kilo de persona. Los efectos se están estudiando, pero uno de los que se ha visto por ahora es que pueden afectar la tiroides. No se puede afirmar que todas las alteraciones de tiroides sean causadas por estos productos, pero sí que se ha visto una relación en algunos casos, sabemos que es allí donde actúan.
Se han empezado a regular los PFCs que se han utilizado más, y los que se ha visto que producían efectos sobre la salud: el sulfonato de perfluorooctano (PFOS) y el ácido perfluorooctano (PFOA). Pero sólo están regulados por algunas agencias, como la agencia europea de seguridad alimentaria (EFSA), que marca el límite diario por kilo de persona de estas sustancias. Pero la directiva marco del agua, por ejemplo, no dice nada. En agua sólo está regulado en Alemania.
En España no tenemos ninguna regulación específica ahora mismo.Y la legislación va muy lenta. Primero hay que hacer las investigaciones y obtener resultados claros, demostrar que hay efectos, y después aún se tarda años hasta que se plasman en leyes. Entre otras cosas, por las presiones de las empresas que fabrican los productos. Y, además, hay que tener en cuenta que cuando se prohíbe una sustancia normalmente se sustituye por otra que, a la larga, también puede resultar tóxica.
Son contaminantes persistentes, porque son compuestos muy estables y cuestan mucho de destruir químicamente. Pueden durar años, y van pasando a través de los diferentes estadios de la cadena alimentaria. desde el agua entran en los animales, y siguen la cadena trófica, del pescado pequeño al más grande, para entendernos. Hasta nosotros. Se acumulan en los lípidos, y en humanos hemos encontrado en el suero, el hígado y la leche materna.
Hicimos un estudio con 20 mujeres embarazadas de Barcelona, de manera totalmente voluntaria y confidencial, para analizar los niveles de PFCs en la leche materna durante los 40 días posteriores al parto. Los detectamos, en la mayoría de los casos en niveles bajos. Pero una de las mujeres que participó en el estudio mostraba unos resultados por encima de los límites de riesgo. Descubrimos que se trataba de una persona que trabajaba en contacto con disolventes desde hacía años, y le rrecomendamos que no diera leche materna a su hijo, porque los valores que presentaba, ingeridos por un neonato, estaban por encima de lo que recomienda la EFSA.El estudio también analizaba fórmulas infantiles (preparados de leche para neonatos) y alimentos de cereales para bebés, y también se encontraron PFCs, seguramente provenientes del empaquetado, pero que no superaban los límites marcados por la EFSA.
Ahora estamos ampliando todos estos estudios, en colaboración con médicos y hospitales, para poder determinar como se regularán estos contaminantes.
Una gran mayoría están relacionados con los envoltorios de los alimentos, pero todavía estamos estudiando qué tipos de envases son los que más llevan. De momento no podemos generalizar, pero se puede tratar de reducirlos. Por ejemplo, en el caso de las frutas y verduras, mejor comprarlas al por mayor que no envasadas. Y evitar la comida rápida con muchos envoltorios. También sería bueno reducir el uso de disolventes en la casa, y los productos de teflón. Y con el tiempo, estoy seguro de que los PFCs se acabarán regulando.
No hay que preocuparse por la calidad del agua del grifo, porque pasa muchos controles y muchos tratamientos que garantizan que no conlleva ningún efecto negativo para la salud de las personas. La de río ya es otra cosa, porque se han detectado muchas sustancias que podrían ser un riesgo. Y no es que en Catalunya haya más contaminación que en otros lugares, pero aquí se ha investigado mucho y por eso sabemos más.
En cuanto al agua embotellada, depende. Si va en botella de plástico, hay que tener en cuenta que algunas tienen bisfenol-A, que es un disruptor endocrino, con consecuencias, por ejemplo, como el adelanto de la menstruación en niñas.Varios estudios en Alemania han mostrado que los envases de plástico son perjudiciales, incluidos los biberones. De hecho, ahora ya hay una empresa catalana que está fabricando biberones sin esta sustancia. Para el agua embotellada, pues, es más recomendable el envase de vidrio.
Con los filtros, hay de muchos tipos, y es importante hacer un buen mantenimiento. Pero en principio son útiles para sacar algunas sustancias. Hay que tener cuidado, pero, porque si se sacan demasiado minerales con desionización, hay que remineralizar el agua. No se puede dar un consejo general, hay que mirar caso por caso. Los de carbono, por ejemplo, son buenos para mejorar el gusto. Y sobre todo, es imprescindible seguir las instrucciones de cada filtro al pie de la letra.
Y, repito: el agua del grifo no presenta ningún problema.
Fuente: consumer (13 de abril de 2011) Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
Un estudio llevado a cabo en 1.300 personas ha concluido que toda la población, sin excepciones, está expuesta de algún modo a los trihalometanos (THM), compuestos químicos volátiles que se generan en el proceso de potabilización de agua para consumo o para el uso higiénico en piscinas. Estos son subproductos que se forman por la combinación de materia orgánica y derivados halogenados, como cloro y flúor.
La exposición prolongada a estas sustancias es un factor importante de riesgo en el desarrollo de cáncer de vejiga. Si bien hasta ahora una de las principales preocupaciones se centraba en la ingesta del Agua y exposición a tóxicos, como principal vía de contaminación, el trabajo ha vuelto a poner en evidencia que estos tóxicos también se absorben por la piel o se inhalan en baños, duchas o piscinas públicas.
«Hay muchos estudios que ya han demostrado la asociación de la exposición a estos tóxicos con el cáncer de vejiga. Ahora buscamos otros efectos sobre la salud, no solo relacionados con el cáncer», afirma a Eroski Consumer Gemma Castaño-Vinyals, del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) y líder del trabajo. La investigación forma parte del proyecto nacional EPICURO, centrado en el cáncer de vejiga y publicado en la revista «BioMed Central».
Una de las conclusiones principales señala que beber agua embotellada no salva de la contaminación por THM. El estudio indica que las personas con un mayor nivel socioeconómico reducen la exposición al beber a menudo agua de botella, si bien se duchan durante más tiempo, se bañan con más frecuencia y utilizan más las piscinas que las personas con un nivel socioeconómico bajo. Por este motivo, ambas son susceptibles. No obstante, «es muy difícil valorar qué nivel de contaminación puede conllevar un riesgo, ya que hacer la cuantificación de trihalometanos que entran en el organismo es muy complicado», aclara Castaño-Vinyals.
Otros análisis han detectado «un riesgo pequeño de cáncer de vejiga en artículos que evalúan de forma más específica todas las vías de entrada», por lo que el peligro abarca a toda la población. Aunque el cloro se utiliza para desinfectar el agua, ya que destruye las bacterias, no es inofensivo pese a no añadir grandes cantidades. Tampoco es el sistema más efectivo, pero resulta muy económico.
Los sistemas naturales del agua cuentan con capacidad autodepurativa para eliminar residuos. El problema estriba en que la producción de contaminantes es enorme y pone a prueba la capacidad de las corrientes de agua para librarse de ellos. Numerosos países cuentan con normas para controlar la calidad del agua, pero otros carecen de una normativa adecuada o no la hacen cumplir. Esto implica que el agua pueda ser el principal vehículo para la transmisión de enfermedades.
En la actualidad, más de 2.300 millones de personas en todo el mundo sufren enfermedades relacionadas con este preciado líquido, a menudo más provocadas por patógenos biológicos que químicos. Los niños menores de cinco años, sobre todo, son los más afectados.
Según la experta del CREAL, los resultados de esta investigación pueden ayudar a entender los patrones de uso del agua y a elaborar pautas para la mejora de la salud pública y para prevenir el cáncer u otras enfermedades. Castaño-Vinyals reclama que el Estado intervenga para evitar «la formación de estos contaminantes, mediante el uso de agua para potabilizar que esté limpia de materia orgánica», ya que en caso contrario se generan los THM.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que un 4% de las enfermedades en todo el mundo podrían prevenirse con la mejora en el abastecimiento del agua y en su saneamiento. La clave, asevera la organización, es el desarrollo de herramientas y procedimientos que mejoren y protejan la calidad del agua potable a través de los planes de seguridad del agua.
Los THM se han asociado con neoplasias de pecho en mujeres, aunque sus causas no están muy bien definidas, y tumores de vejiga, uno de los más comunes entre hombres. Datos epidemiológicos han relacionado en varias ocasiones el cáncer de vejiga con estos subproductos y un estudio de 2007, también realizado por el CREAL, informaba de que a partir de 50 microgramos de THM por litro hay más probabilidad de desarrollar este tumor.
Estos niveles están alejados de los permitidos por la legislación española. No obstante, los autores de este estudio hacen hincapié en que los principales factores de riesgo de cáncer de vejiga son el tabaco y los contactos laborales con agentes químicos. Más allá de patologías oncológicas, los THM también se han asociado con bajo peso al nacer y aborto espontáneo. Otros efectos a corto plazo pueden ser daños en el hígado, los riñones y la glándula tiroides.
Hay varias medidas que pueden aplicarse con objeto de minimizar los riesgos: evitar largas duchas o baños con agua caliente, mantener las ventanas abiertas o usar el ventilador durante la ducha o mientras se lavan los platos o la ropa, comprar agua embotellada de fuentes no cloradas, utilizar sistemas de filtración certificados de uso doméstico o dejar reposar el agua al descubierto antes de beberla.
La OMS reconoció en 2001 la tecnología SODIS (desinfección solar del agua) como una opción para la desinfección en el hogar, en el informe «Water for Health: Taking Charge», elaborado con motivo del Día Mundial del Agua de ese año.
Es una solución simple, de bajo costo y sostenible, sobre todo para regiones donde el agua no se somete a controles de calidad adecuados o está contaminada, así como en zonas con un acceso complicado. Se llena el agua contaminada en botellas de plástico transparente de politereftalato de etileno (PET) y se exponen a la luz solar durante seis horas. Gracias a la energía del sol, se destruyen los microorganismos. Cuando la nubosidad es mayor del 50%, es necesario dejarlas durante dos días consecutivos para obtener agua segura para el consumo humano. Como las botellas de PET son de fácil acceso para la población y el agua puede consumirse desde las mismas, el método es muy viable.
Otro método cada vez más utilizado es el tratamiento de desinfección con agua electrolizada, también respetuoso con el medio ambiente. El Agua y exposición a tóxicos se desinfecta a través de una solución compuesta por agua, sal y electricidad, con un coste de producción muy bajo.
Canarias «es un referente mundial» en la materia porque hay grupos de investigación que trabajan con algas desde hace 20 años, tanto desde la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria como desde el Banco Nacional de Algas y la institución a la que representa, creada en 1993, destacó el director de la división de I+D del ITC, Gonzalo Piernavieja. El clima de las islas es óptimo para las microalgas, ya que su alimento básico es el sol y el dióxido de carbono.
En la investigación sobre estos cultivos de microalgas invierten las grandes empresas energéticas como: Repsol, Endesa, Acciona e Iberdrola, a las que, entre otros centros de investigación españoles, asesora el ITC, porque a partir de ácidos grasos de determinadas microalgas sus investigadores han logrado producir biodiésel.
Estos hongos pueden afectar a la conservación del producto con expresiones diversas, como su ablandamiento, la descomposición senescente, picadura amarga, pardeamiento y descomposición vascular, entre otros.
El futuro reside en buscar tratamientos alternativos, que sean capaces de sustituir a los fungicidas postcosecha de síntesis química, con ello reducir el impacto en el medioambiente y conseguir poner en el mercado productos más sanos.
Entre los diferentes tratamientos alternativos que hoy día se están estudiando destacamos los siguientes:
• Sales inorgánicas • Tratamientos físicos: calor, Luz UV • Control biológico: Levaduras, bacterias • Nuevos compuestos antimicrobianos: péptidos antimicrobianos • Conservantes naturales: se trata del uso de compuestos naturales como, fitoalexinas • Tratamientos de inducción de resistencia
En el poster de «Investigación en citricultura: Poscosecha de nuestros frutos cítricos» de Alberto Muñoz y Ana Rosa Ballester, del IATA-CSIC podemos ver de una manera gráfica la explicación de algunos de estos tratamientos alternativos.
Las pérdidas por infecciones de hongos en flores, frutas y verduras son muy elevadas ya que una vez recolectadas disminuye su capacidad de protección. Así, existen varios motivos por los que aplicar este tipo de tratamientos post-cosecha en los productos.
• Mejora de las condiciones post-cosecha: aumenta la vida útil de los productos y facilita su exportación en condiciones adecuadas.
• Mejora la conservación de los productos.
• Disminuye el impacto medioambiental: se ajusta a la necesidad que existía de desarrollar nuevos tratamientos menos tóxicos, selectivos y con menor formación de residuos.
• Las resistencias generadas por el uso de fungicidas motivan el desarrollo de nuevos tratamientos.
En ainia tenemos un amplio conocimiento sobre tratamientos postcosecha y experiencia en el asesoramiento sobre la mejor opción, en función de los productos comercializados, teniendo en cuenta la efectividad de los diversos productos del mercado y la legislación vigente.
Ponemos a su servicio nuestra experiencia en tratamientos post-cosecha y conservación alternativos a los químicos, sustitución de fungicidas de síntesis por conservantes naturales o aplicación de tecnologías combinadas, como lavado de la fruta con AGUA OZONIZADA y aplicación de UV, higienización de las instalaciones mediante tratamientos basados en OZONO, así como control de los parámetros de almacenamiento de manera que mejore la calidad de los productos.
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