Ahora, investigadores de la Universidad McMaster (Canadá) han descubierto que esta resistencia ya existía hace al menos 30.000 años.
Fuente: noticiasdelaciencia.com (1 Sep 2011)
“Se considera que la resistencia antibiótica es un problema actual y que los antibióticos están perdiendo efectividad debido a la propagación de la resistencia en los hospitales”, explica Gerry Wright, director científico del Instituto Michael G. DeGroote de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas de Canadá y uno de los autores principales del estudio.“La pregunta más importante es de dónde viene esta resistencia”.
Los resultados de un nuevo estudio publicado en la revista Nature muestran que la resistencia es un fenómeno natural anterior al uso clínico de los antibióticos. Los científicos descubrieron la existencia de genes resistentes a los antibióticos junto a genes que codificaban ADN de antiguas formas de vida como el mamut, el caballo, el bisonte y plantas del último periodo interglaciar, en el Pleistoceno, hace al menos 30.000 años.
Después de años estudiando el ADN bacteriano extraído de suelo congelado en el permafrost de Yukón, los expertos del Centro de ADN Antiguo de la Universidad de McMaster (Canadá) se centraron en la resistencia a la vancomicina, un grave problema clínico que surgió en la década de 1980 y que sigue asociándose con brotes de infecciones contraídas en hospitales en todo el mundo.
“Identificamos la presencia de estos genes a unas profundidades que coinciden con la edad de otros ADN, como el del mamut”, afirman los autores, que demostraron que, si bien no eran contemporáneos, formaban parte del mismo árbol genealógico. Se trata de la segunda vez que se ha ‘resucitado’ una antigua proteína en un laboratorio.
Así lo indicó el Centro Francés de Investigaciones Científicas (CNRS), en referencia al estudio realizado por científicos de la Universida de Evry (Francia), de Giessen (Alemania) y Viena (Austria). Los autores del estudio -publicado en la revista estadounidense «PLos ONE»- indican que la salmonella accede a las plantas por la superficie de las células vegetales y entra por los poros de las hojas. La salmonella inhibe los sistemas inmunitarios de las plantas gracias a un mecanismo similar al que usa para acceder al de los humanos.
Los investigadores aseguran que las plantas contaminadas por la salmonella son muy infecciosas en las células humanas y se ha constatado también en células de ratones. En el ser humano, la bacteria de la salmonella inyecta con un apéndice, en forma similar a la de un dardo, un cóctel de proteínas que bloquean las defensas inmunitarias y favorecen la proliferación de la bacteria en el organismo.
Se estima que en la actualidad unos 100 millones de personas resultan infectadas por salmonelosis, que es la primera causa de gastroenteritis y de fiebre tifoidea, según recordó el organismo francés.
FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. (05/10/2011) Autor: José Manuel Nieves
Durante cada segundo de cada día de nuestras vidas, los seres humanos estamos expuestos a virus allá donde nos encontremos y hagamos lo que hagamos: dando un paseo, en el coche, comiendo, bebiendo, trabajando, durmiendo…
A pesar de ello, nuestro conocimiento del universo de los virus se limita a una pequeñísima fracción de los que en realidad existen. Hay sobre la Tierra cerca de 1,8 millones de especies diferentes, y todas ellas albergan un número indeterminado de virus únicos y específicos de cada uno de esos organismos. A pesar de ello, solo unos 3.000 virus han sido identificados y clasificados hasta la fecha.
Para explorar por lo menos una parte de esta enorme diversidad desconocida y calcular el número de virus diferentes que puede haber «ahí fuera», los investigadores se fijaron en las firmas genéticas de los virus presentes en las AGUAS RESIDUALES de tres continentes. Y se encontraron, en primer lugar, con 234 virus conocidos, pertenecientes a 26 familias víricas bien diferenciadas. Lo cual, de paso, convierte a las AGUAS RESIDUALES en el «hogar» de la mayor diversidad de virus jamás encontrada hasta ahora.
«Hay teorías -explica Imperiale- que sostienen que podemos ser infectados por virus que no causen enfermedad alguna y que, al contrario, nos resulten beneficiosos». Hay ejemplos de esta clase de virus «benéficos» en el mundo animal. Por ejemplo un virus de herpes en ratones que los hace resistentes a las infecciones bacterianas.
Sin embargo, no todos los virus tienen, necesariamente, que ser malos para nosotros.
En vista del éxito obtenido, los investigadores planean ahora dar el siguiente paso analizando otros ambientes en los que los virus puedan prosperar a sus anchas, como lo hacen en las AGUAS RESIDUALES. Y eso, opina Michael Imperiale, traerá un gran número de nuevos descubrimientos:
Los alimentos orgánicos son aquellos productos agrícolas o agroindustriales que se producen bajo un conjunto de procedimientos denominados «orgánicos». Estos procedimientos tienen como objetivo principal la obtención de alimentos sin aditivos químicos ni sustancias de origen sintético y una mayor protección del medio ambiente por medio del uso de técnicas no contaminantes.
Esta semana destacamos un estudio que comprueba el efecto antimicrobiano de diversos ácidos orgánicos en productos frescos orgánicos. Aunque el uso de ácidos orgánicos como agentes antimicrobianos no es nuevo, sí lo es el hecho de comprobar el potencial antimicrobiano de diversos ácidos sobre productos frescos orgánicos.
Un estudio publicado en el Jornal of Food Sciencie muestra cómo los ácidos orgánicos pueden tener un efecto antimicrobiano en productos frescos orgánicos sin que ello afecte de forma significativa a una de las propiedades más valoradas en estos productos, el color.
¿En qué consistió? Por primera vez los investigadores inocularon manzanas y lechugas con un cóctel de diversos patógenos (Escherichia coli O157:H7, Salmonella Typhimurium y Listeria monocytogenes). Las muestras fueron tratadas con ácidos orgánicos al 1% y 2% (ácido propiónico, acético, láctico, málico y cítrico) durante 0, 0.5, 1, 5 y 10 minutos.
A medida que aumentaba el tiempo y la concentración de ácido, los tratamientos de ácidos orgánicos mostraban una reducción significativa en comparación con la muestra de control, tratada con agua destilada. Los investigadores observaron diferencia entre los ácidos orgánicos al 1% y 2%. Asimismo, destacan que las diferencia del color producida por el efecto de los ácidos orgánicos no fue significativa durante el tiempo de almacenamiento. Los resultados de este estudio demuestran que los ácidos orgánicos tienen un gran potencial como desinfectantes en productos frescos orgánicos.
Desde ainia, llevamos años trabajando para garantizar la calidad y seguridad de los alimentos y ayudando a las empresas en la obtención de productos más seguros para el consumidor.
Ahora, gracias a investigadores de la Universidad de Jaén, también se sabe que el zumo de oliva facilita la defensa del organismo frente a infecciones bacterianas en mayor medida que el aceite de pescado, incluso cuando este organismo se encuentra bajo de defensas.
Científicos de la Universidad de Jaén han descubierto que tanto el aceite de oliva virgen extra como el ecológico son más eficaces para prevenir las infecciones provocadas por bacterias (como, por ejemplo, la E. coli o la Salmonella) que el aceite de pescado, una grasa presente en alimentos como el pescado azul y a la que se le atribuyen cualidades cardiosaludables.
La investigación también ha determinado que esta «protección» se produce, incluso, cuando el organismo se encuentra bajo de defensas, es decir, inmunodeprimido. «El aceite de pescado, por su alto contenido en ácidos grasos omega-3, tiene muy buena actividad antiinflamatoria y sirve, por ejemplo, para prevenir la arterioesclerosis (acumulación de grasa o ateromas en las arterias). Con todo, esa actividad antiinflamatoria reduce las defensas del organismo y eso le deja desprotegido frente a posibles infecciones. Esto, sin embargo, no ocurre con el aceite de oliva que, aún siendo bueno para las enfermedades cardiovasculares, no reduce la respuesta inmune del organismo», explica, a la >Fundación Descubre, el profesor, Gerardo Álvarez de Cienfuegos.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores administraron, a diferentes grupos de ratones, dietas ricas en aceite de oliva (virgen extra y ecológico), de pescado, de girasol y de maíz. Después de cuatro semanas, se les administró un tratamiento inmunosupresor, es decir, fármacos para bajar la potencia y eficacia de sus defensas, y, finalmente, se les inoculó una bacteria patógena, Listeria monocytogenes. A continuación, compararon el tiempo de supervivencia de los animales.
Los resultados mostraron que la tasa de supervivencia de los ratones a los que se había alimentado con una dieta rica en aceite de oliva virgen extra o ecológico era muy superior a la de los ratones alimentados con aceite de pescado. «Ahora nos queda probar la resistencia de los animales frente a otras bacterias y determinar por qué se produce esa supervivencia más alta y qué factores hay implicados».
La investigación, que se enmarca en un proyecto que concluye en 2013, puede suponer importantes avances para la prevención de infecciones bacterianas y las muertes que anualmente se producen por ellas. «Muchas veces no pensamos en el número de personas que fallecen por este tipo de infecciones. Sólo en la provincia de Jaén pueden ser unas 400 al año», afirma Álvarez de Cienfuegos. Según explica el investigador, las personas más susceptibles de contraer una infección bacteriana son aquéllas con un tratamiento antiinflamatorio prolongado, los diabéticos insulinodependientes o las personas de avanzada edad.
El objetivo del estudio de la ONU busca evidenciar diferencias para destacar a las ciudades con mayor esfuerzo salubre y estimular al resto a adoptar medidas, declaran los expertos. España e Italia superan en un 50% el límite de microorganismos aconsejado por la OMS (20µg por metro cúbito) y son los países de Europa occidental que peor aire respiran. En todo el mundo, Botsuana y Mongolia gozan asimismo de ese incierto privilegio, superando diez veces el límite.
El informe global ha buscado conocer los factores ambientales que más dañan la salud y concienciar sobre las medidas que, de tomarse, podrían evitar millones de muertes. Los expertos recusan que pocas ciudades sigan rigurosamente las recomendaciones de la OMS y las de Egipto, Bangladesh, Bosnia-Herzegovina, la India, Kuwait, Nepal, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Senegal, Emiratos Árabes e Irán figuran por encima de los 100µg/m3.
España tiene en Zaragoza y en Granada el peor ejemplo respirable, con 45 y 40 µg/m3 respectivamente, y tiene su aire más limpio en Santiago de Compostela (18µg/m3) y Logroño (18µg/m3), pero está muy por detrás de Francia, Alemania, Dinamarca, Austria o Reino Unido. También supera en un 33% el límite de concentración de partículas más pequeñas, con una media de 12,9µg/m3, frente al máximo de 10µg/m3 recomendado.
Personas con enfermedades del corazón tales como angina, o del pulmón tales como enfisema o asma, pueden ser muy sensibles y ver su condición empeorar hasta tener que limitar sus actividades. Los niños sienten los efectos a niveles más bajos que los adultos y como efecto experimentan más enfermedades tales como bronquitis y dolores de oído.
– El monóxido de carbono es el más nocivo, causando vómitos, mareos, reducción de los reflejos y de la acuidad visual. – Bronquitis, neumonía, enfisema pulmonar, enfermedades cardiovasculares y alérgicas, algunos tipos de cáncer relacionados al benceno y, en casos extremos, anencefalia (ausencia o atrofia del cerebro en recién nacidos) en ciudades con alto índice de contaminación del aire, como Cubatão (SP) y Araucária (PR), hasta no hace mucho tiempo. – El dióxido de nitrógeno causa dolores de garganta, tos, falta de aire, enfisema pulmonar y alergias. – El plomo afecta al sistema nervioso (convulsiones y reducción del aprendizaje en los niños), al sistema renal, circulatorio y reproductivo. – Las partículas más gruesas ensucian calles y tejados, reducen la absorción de los rayos solares, disminuyen la visibilidad y provocan corrosión en los metales. Las partículas más finas, llamadas aerosoles, penetran en el sistema respiratorio, induciendo al asma y a las enfermedades del corazón. – Cuando llueve, esta mezcla de gases y partículas es llevada al suelo, a los ríos y a los lagos, alterando la salud de las plantas y otros animales. – La emisión de estos contaminantes también está relacionada a la reducción de la CAPA de OZONO, a la lluvia ácida y al efecto invernadero, todo esto junto, motiva uno de los mayores dolores de cabeza de todos los ambientalistas del planeta.
«Muchos estudios sobre diversas enfermedades infecciosas han demostrado el impacto de las carreteras en la propagación de enfermedades. Sin embargo, éste es el primer estudio que demuestra que las carreteras también influyen en la propagación de bacterias resistentes a antibióticos», dijo Joe Eisenberg, co-autor y profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad.
Los investigadores de la Universidad de Michigan, sus colegas de la Universidad San Francisco de Quito y el Trinity College de Connecticut (EE.UU.) estudiaron una región en el noroeste de Ecuador durante cinco años, para centrarse en la resistencia de la E. coli a los antibióticos ampicilina y sulfametoxazol.
«Otros factores importantes que afectan a la propagación de la resistencia son la velocidad a la que se introducen nuevas cepas debido a movimientos desde y hacia la región, así como la mala calidad del agua y de los sistemas de desagüe, que permiten la transmisión de esas cepas resistentes», añadió Eisenberg.
Las cepas no resistentes mueren, pero las resistentes que puedan alojarse ya en el individuo aprovechan el espacio dejado por las desaparecidas, se multiplican y se convierten en las cepas dominantes.
La investigación advierte de que una persona infectada puede contaminar alimentos o agua que pueden estar al alcance de otras personas, por lo que es muy importante controlar las infraestructuras y los sistemas sanitarios.
«Si queremos pensar en cómo lidiar con la resistencia a antibióticos, tenemos que pensar en las condiciones del medio ambiente que causan la propagación de las bacterias de la resistencia a los antibióticos», concluyó Eisenberg.
El equipo de investigación, dirigido por el geomicrobiólogo Kurt Konhauser, hizo su hallazgo mediante la investigación de un vínculo entre los niveles de oxígeno atmosférico y el aumento de las concentraciones de cromo en la roca de antiguos fondos marinos.
«Nosotros sugerimos que el salto en los niveles de cromo fue provocado por la oxidación de la pirita mineral (oro falso) sobre la tierra», dijo Konhauser.
La oxidación de pirita es un proceso químico simple impulsado por dos cosas: las bacterias y el oxígeno. Los investigadores dicen que esto demuestra que los niveles de oxígeno en la atmósfera de la Tierra aumentaron dramáticamente durante ese tiempo.
«Las bacterias aeróbicas disolvieron la pirita, que desprendió un ácido que disuelve las rocas y suelos en un cóctel de metales, como el cromo,» dice Konhauser. «Los minerales fueron trasladados luego a los océanos por la escorrentía del agua de lluvia».
«Nuestro examen de los datos del fondo marino antiguo muestran cómo los niveles de cromo aumentaron significativamente hace 2.480 millones de años», dijo Konhauser. «Esto nos da una nueva fecha para el Gran Evento de Oxidación, el momento en que se manifestó por primera vez el oxígeno en la atmósfera».
El aumento de los niveles de oxígeno atmosférico impulsó el desarrollo de nuevas especies de bacterias. Incluso dicen que el análogo moderno de la primera forma de vida primitiva dependiente de oxígeno en la Tierra todavía está con nosotros.
«Las mismas formas de vida bacteriana siguen hoy aquí, viviendo de la pirita y la sedimentación en las aguas residuales altamente ácidas de las minas en todo el mundo», dijo Konhauser.
Fuente: madrimasd.org (28 junio, 2010) Autor: Miguel Vicente
Los resultados se han obtenido amplificando las secuencias de la región V2 del 16S rRNA presentes en muestras que se tomaron de las madres, poco antes del parto, y de los niños poco después del alumbramiento. Esta región es una zona de un RNA de los ribosomas que se usa para identificar la bacteria de la que procede sin necesidad de cultivarla. Los resultados indican que los niños nacidos de parto natural reciben de sus madres bacterias de las que normalmente habitan en la vagina materna, mientras los nacidos por cesárea son colonizados por bacterias de la flora cutánea, no necesariamente procedentes de las madres.
Distribución de las poblaciones de bacterias en madres y neonatos. La gráfica muestra de forma abreviada las características filogenéticas de los aislados de madres y neonatos nacidos por parto natural o cesárea. Las bacterias de los niños nacidos por parto natural, color naranja, se encuentran en la proximidad de las bacterias que habitan la vagina materna, color rojo. Por su parte las bacterias de los nacidos por cesárea, color azul celeste, están próximas a las bacterias cutáneas de las madres, color azul marino. Ninguna de ellas está próxima a las bacterias bucales de la madre, color verde.
Otra de las observaciones que se han realizado es que en todos los neonatos, independientemente de si nacieron por parto natural o cesárea, la bacterias se aprestaron a colonizar las diferentes zonas corporales de forma que la flora presente en ellas era mucho más homogénea que la que vivía en los cuerpos maternos. Como los niños nacidos por cesárea son más propensos a sufrir algunas infecciones, como por ejemplo las producidas por Staphylococcus, los autores interpretan que las bacterias transmitidas a los niños desde la vagina de las madres bien pudieran ser una forma de protección. Los niños nacidos por cesárea, por el contrario no reciben bacterias procedentes de la vagina, sino que son bacterias que pueblan el ambiente hospitalario, y no sólo no son beneficiosas, sino que, por la frecuencia de estirpes resistentes a los antibióticos que hay en algunos hospitales, pueden ser un peligro para el neonato.
Mencionan los autores el dato de que entre el 64 al 82% de las infecciones cutáneas porStaphylococcus aureus resistentes a meticilina (MRSA) que ocurren en recién nacidos se dan entre los que nacieron por cesárea. También se ha comprobado que son más frecuentes los casos de alergia y asma entre los nacidos por cesárea, en los que además la estabilización de su flora intestinal se retrasa con respecto a los nacidos por parto normal. La flora intestinal de los bebés nacidos por parto natural contiene lactobacilos de procedencia vaginal y aunque no es seguro que perduren, se sabe que también la lactancia materna favorece su desarrollo. Correlacionado con esto, algunos datos también indican que la administración de probióticos a los nacidos por cesárea hasta que cumplen el medio año puede estabilizar su flora intestinal con mayor rapidez e incluso disminuir el riesgo de padecer alergias.
REFERENCIA:
M.G. Dominguez-Belloa, E.K. Costello, M. Contreras, M. Magris, G. Hidalgo, N. Fierer, and R. Knight. 2010. Delivery mode shapes the acquisition and structure of the initial microbiota across multiple body habitats in newborns. www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1002601107
Fuente: consumer (5 de agosto de 2011) Por MAITE ZUDAIRE
Una lista elaborada por la Harvard Medical School incluye los diez alimentos considerados como los más eficaces para ayudar a bajar el colesterol. Forman parte de ella desde las nueces y el pescado azul a otros alimentos menos reconocidos como la berenjena, la avena, la okra y algunas frutas. La Fundación Española del Corazón contribuye en el ámbito formativo e informativo con la publicación on line de dos semanas de menús adecuados para quienes tienen hipercolesterolemia. En las distintas comidas de cada día deberían estar presentes los alimentos «aliados», combinados con el resto de los que conforman la dieta.
Avena, cebada y otros granos integrales, las legumbres, la berenjena y la okra, los frutos secos, los aceites vegetales (se podría destacar el aceite de oliva), frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos, la soja, el pescado graso y, en caso preciso, los alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles y los suplementos de fibra se incluyen en la lista de los alimentos «anticolesterol». El mayor interés para el consumidor es conocer los componentes de los alimentos y los modos por los que estos son capaces de reducir el colesterol plasmático y, al mismo tiempo, aprender maneras de consumirlos, con el fin de integrarlos de forma habitual en los menús diarios.
· La avena. Aúna en su composición un conjunto de sustancias cuyo efecto ha demostrado la reducción de las tasas de colesterol plasmático: grasas insaturadas (no mucha cantidad, pero sí de buena calidad, como el ácido graso esencial linoleico), avenasterol, fibra y lecitina. El avenasterol es un fitosterol con capacidad de disminuir la absorción de colesterol en el intestino, al igual que la lecitina.
Ideas de platos con cebada: a la cebada en grano se le puede dar el mismo tratamiento culinario que al arroz, aunque le cuesta más cocerse. Algunas propuestas para probar este saludable cereal son una menestra de verduras salteada con cebada, en ensalada con arroz salvaje, calabacín y bonito o en sopa con lentejas.
· Las legumbres. Algunos fitoquímicos de las leguminosas están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares. Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Además, las legumbres tienen fibra e isoflavonas con efectos positivos demostrados en las dislipemias.
Ideas para consumir legumbres: en ensalada, en sopas, cremas, en forma de paté vegetal como el humus elaborado con garbanzos, guarnición de carnes o pescados.
· La berenjena, la okra y frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos. El efecto hipocolesterolemiante de estos vegetales se debe en parte a su aporte de fibra, un compuesto que limita y retrasa la absorción intestinal del colesterol, al favorecer la mezcla con los ácidos biliares y que el conjunto se elimine por las heces. La okra es una hortaliza poco o nada conocida en nuestro entorno, que destaca por su riqueza en fibra soluble y mucílagos. Se come cocida, cruda en ensalada o deshidratada.
· Los frutos secos, en particular las nueces. Las nueces suponen un aporte interesante de ácido alfa-linolénico, que el organismo transforma en ácidos grasos omega-3 y contiene también fitosteroles, ambos reconocidos por su papel en la reducción del colesterol.
Ideas para consumir frutos secos a diario: además de comer un puñado de nueces a diario (4-6 unidades), hay otras formas apetitosas de incorporar y alternar los frutos secos a la dieta: añadirlos a las ensaladas, a platos de arroz, pasta y cuscús, probar las cremas de untar de frutos secos (cacahuete, avellana, semillas de sésamo), preparar dulces y postres que los lleven (bizcochos, magdalenas, compotas).
· Los aceites vegetales, entre los que destaca el aceite de oliva. Este último es rico en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores.
· La soja. El consumo habitual de soja como leguminosa (o como aceite) aporta una cantidad significativa de grasa de alta calidad nutricional -ácido linoléico y oleico-, lecitina e isoflavonas con repercusiones beneficiosas para el organismo por su eficacia reductora del colesterol sérico. Las isoflavonas, en especial la genisteína, una de las más abundantes en la soja, han demostrado ejercer una acción inhibitoria de la agregación plaquetaria y una actividad antioxidante sobre las lipoproteínas de alta densidad (LDL), lo que ayuda en la disminución del colesterol plasmático.
Ideas para consumirla: la soja en grano se puede preparar hervida o guisada, como cualquier legumbre. A partir de ella se obtienen multitud de derivados como los brotes germinados de soja, la bebida de soja, el tofu, el tempeh, el tamari o salsa de soja, el seitan -que por su aspecto se conoce como «carne vegetal»- o el miso o pasta fermentada, elaborada con las semillas de soja y que da sabor y cuerpo a sopas o cremas.
· El pescado graso. Los pescados azules tienen de media unos diez gramos de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA (docosahexaenoico) y el EPA (eicosahexaenoico), reconocidos por su capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos se postulan como protectores de las enfermedades cardiovasculares. No obstante, su efecto sobre los niveles de LDL-colesterol y HDL-colesterol depende del tipo de paciente y de sus niveles iniciales de colesterol.
Ideas para ingerir omega-3: los expertos nutricionistas aconsejan un consumo de pescado azul fresco de dos a tres veces por semana, de 140 gramos por ración por persona y día. Es obligada la presencia en los menús semanales de pescados azules como las sardinas, boquerones o anchoas, atún, bonito, salmón, verdel o chicharro.
Los alimentos enriquecidos o los complementos dietéticos con esteroles y estanoles y con fibra se pueden contemplar como coadyuvantes del tratamiento dietético para el control de la hipercolesterolemia límite o moderada (entre 200 y 249 mg/dl), siempre bajo asesoramiento facultativo. Conviene saber que al tomarlos no siempre se resuelve el problema y que se deben hacer analíticas periódicas para comprobar la evolución de la dislipemia.
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