La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo y ataca principalmente a personas de escasos recursos y con hábitos higiénicos y de alimentación deficientes.
Fuente: esmas.com Educación Médica Contínua S.A de C.V/Redacción
Generalmente es adquirida por la inhalación de la bacteria Mycobacterium tuberculosis que se propaga en el aire al ser expelida por personas que presentan una infección activa.
La tuberculosis se transmite a través del aire por medio de las gotitas de saliva que una persona enferma arroja al hablar, toser o estornudar, por eso esta enfermedad suele atacar a familias enteras.
Posteriormente se multiplica pasando de los pulmones a la sangre y a otros órganos como el riñón, las meninges o cubiertas del cerebro, el hígado, los huesos y la espina dorsal.
Las personas que tienen mayor probabilidad de contraer tuberculosis son, las que no están vacunadas y tienen un sistema inmune débil, mala alimentación y viven en situaciones muy insalubres.
También tienen mayor riesgo los niños y bebés, las personas infectadas con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), o con SIDA, las personas que abusan de drogas, las que padecen cáncer, diabetes mellitus, enfermedades del riñón, las que son muy delgadas o reciben algún tipo de tratamiento médico con corticosteroides.
Entre las medidas preventivas están:
– La vacunación, que se aplica antes de que el bebé salga del hospital.
– La adecuada alimentación, incluyendo alimentos de los tres grupos en cada comida.
– Los hábitos higiénicos.
– Evitar el contacto con personas enfermas.
FUENTE El País Digital (23/10/2007) Autor: Emilio de Benito
Pero lo preocupante es que ya un 15% de las infecciones ocurre fuera de los centros sanitarios, según un estudio de la revista de la Asociación Médica Americana (JAMA), lo que indica que las bacterias han salido a la calle.
La causa del fallecimiento es el llamado estafilococo áureo resistente a la meticilina. Esta bacteria, conocida por sus siglas en inglés MRSA, se ha convertido en un quebradero de cabeza para los centros hospitalarios.
Lo normal es que esas infecciones se adquieran en un hospital. Pero lo grave del caso de Anna es que haya sido fuera.
La MRSA no se transmite por el aire. Hace falta entrar en contacto directo con ella.
Los datos son sólo una aproximación. Ni en Estados Unidos ni en España es obligatorio informar a las autoridades sanitarias de los casos de MRSA (en cambio, sí hay que comunicar las paperas, varicela, sífilis, botulismo o legionela, por ejemplo).
La MRSA es una variante del estafilococo áureo, una bacteria común. La diferencia es que, como ha mutado en centros hospitalarios, lo ha hecho después de ser sometida a altas dosis de antibióticos, por lo que presenta resistencias a la mayoría de ellos.
Por eso, se atribuye su expansión a la falta de higiene del personal sanitario.
La situación es tan grave que algunos hospitales estadounidenses han empezado a investigar y penalizar al personal que no se lava las manos.
El caso de la MRSA es sólo la situación extrema a la que se puede llegar si se abusa de los antibióticos y, sobre todo, si su consumo no se ajusta a lo recetado.
El Ministerio de Sanidad español acaba de lanzar una campaña contra el mal uso de estos fármacos. Estos medicamentos tienen el riesgo de que crean microorganismos resistentes, sobre todo si la gente interrumpe el tratamiento antes de lo recomendado.
Apple pudo haber demostrado que es un verdadero líder industrial con un iPhone ecológico. Ha perdido la oportunidad y el público ha recibido un Apple que no respeta el medio ambiente como había prometido (el presidente de la compañía) Steve Jobs en mayo , afirmó Beau Baconguis, de Greenpeace, a través de un comunicado de prensa difundido en Manila y Amsterdam.
El examen de laboratorio confirmó la presencia de componentes bromados en la mitad de las muestras, incluida la antena , además de PVC de los auriculares.
Steve Jobs ha perdido la oportunidad de hacer del iPhone el primer paso hacia productos Apple más verdes , declaró Sara del Río, responsable de la campaña de Tóxicos, a través de una nota. Parece que Apple está lejos de encabezar el avance, como ya lo está haciendo Nokia, cuyos teléfonos móviles no contienen PVC .
Según la nota, durante el análisis se detectó que la batería del iPhone estaba, inusualmente, pegada y soldada al teléfono. La organización remarca que esto impide el reemplazo de la batería y dificulta su separación para reciclarlas, o gestionarlas adecuadamente, aumentando el impacto que provocan los residuos electrónicos.
Greenpeace señaló que es la tercera vez que analiza en el laboratorio productos de Apple, antes fueron MacBook y iPod Nano, desde el año pasado, y en todos los casos detectó la presencia de retardantes bromados y de PVC en algunos materiales.
Hay división de opinión, según una macroencuesta realizada en el ámbito comunitario. Mientras el 38% de los consumidores europeos asegura que la situación ha mejorado, el 29% considera que se mantiene prácticamente igual. El 28% restante piensa que la situación ha empeorado, sobre todo la presencia de residuos de pesticidas en alimentos.
Del análisis se desprende además que el consumidor europeo se preocupa más por los factores externos que por los que él puede controlar.
El 60% de los consumidores europeos reconocen tener un alto nivel de conocimiento de la normativa europea sobre seguridad alimentaria; seis de cada diez consideran que las decisiones adoptadas por las autoridades sanitarias se basan en criterios científicos; uno de cada dos piensa que se realiza un buen trabajo de información respecto a los riesgo alimentario asociados con los alimentos, y la mayoría no cita las mayores crisis alimentarias sufridas (como el mal de las «vacas locas» o las dioxinas) como una de las mayores preocupaciones.
A grandes rasgos, esta sería la conclusión del Eurobarómetro realizado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en siglas inglesas) y presentado hace una semana.
¿Influyen en la percepción del riesgo alimentario sobre alimentos aspectos socio-económicoy culturales?
Parece ser que sí. Bajo el título Percepción del riesgo alimentario y la seguridad de los alimentos:
¿en qué situación se encuentra el consumidor europeo?, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), junto con la Dirección General de Sanidad y Protección del Consumidor de la Comisión Europea,detalla las valoraciones que tiene el consumidor europeo sobre el riesgo alimentario en la salud, valoraciones a menudo «incoherentes, que rehúyen situaciones de escaso riesgo alimentario », aseguran los responsables del análisis.
«La respuesta al riesgo alimentario parece, a menudo, incoherente, si no completamente irracional. Podemos rehuir situaciones de bajo riesgo alimentario , mientras aceptamos otras de riesgo alimentario más elevado», reconocía en diciembre de 2003 David Byrne, entonces comisario europeo de Salud y Protección del Consumidor.
Para Byrne, de los distintos componentes de la evaluación del riesgo alimentario , gestión, análisis, comunicación y percepción, ésta última es quizás la «más difícil de comprender y evaluar».
A pesar de todo, la macroencuesta presentada recientemente refleja que la opinión general es positiva, así como también lo es el papel que juegan las autoridades públicas en la protección del consumidor.
La mayoría de consumidores europeos relaciona los alimentos con el sabor y el placer, y sólo uno de cada cinco con la salud.
Para los europeos, el alimento se asocia sobre todo con el gusto (31% de los encuestados) y el placer (29%). Sólo uno de cada cinco lo atribuye a la salud.
A la pregunta sobre riesgo alimentario específico relacionado con los alimentos, la respuesta de la mayoría, lejos de lo que podría esperarse, no se ha centrado en algunas de las crisis alimentarias sufridas en los últimos años, como el mal de las «vacas locas» o las dioxinas en piensos, sino que los temas que más preocupan están relacionados con los que provocan los productos químicos, los pesticidas, las sustancias tóxicas y la obesidad.
En este sentido, destacan el hecho de que suelen generar menor preocupación a el riesgo alimentario que están asociados a su propio comportamiento o prácticas. Buen ejemplo de ello es el caso de la obesidad, que muchos de los consumidores europeos la mencionan de forma casi «espontánea» como posible riesgo alimentario, y pocos lo relacionan con su responsabilidad a la hora de prevenirla.
La tendencia es pues focalizar la preocupación en aquellos riesgo alimentario relacionado más con factores externos que con el control. Los estudios realizados hasta ahora han demostrado que las personas perciben el riesgo alimentario de manera distinta, dependiendo de que éste sea voluntario o involuntario o de que aprecien beneficios personales o no.
Esto explicaría, por ejemplo, que los organismos modificados genéticamente (OMG) o la acrilamida generen más alarma que el riesgo alimentario a menudo más real, de Salmonella.
Así, los residuos de pesticidas son los que más preocupación provocan (en un 60%); les siguen los nuevos virus, como el de la gripe aviar; residuos en carnes; higiene alimenticia (fuera del hogar) y contaminación por bacterias, como Salmonella en huevos o Listeria en queso.
Un 65% de los consumidores europeos han mostrado preocupación por la presencia de bacterias en alimentos, de los cuales el 26% se ha declarado «muy preocupado». El grado de preocupación es similar al que generan contaminantes como dioxinas o mercurio.
La UE lleva varios años desarrollando una política legislativa de higiene alimentaria. Para que esta política sea útil, se apoya en programas específicos de salud pública, protección de los consumidores y seguridad de los alimentos (aspecto que engloba campos como el de la sanidad y bienestar animal). En 2002, la UE estableció un nuevo cuerpo científico, la EFSA, un organismo independiente cuya finalidad es asesorar sobre la seguridad de los alimentos.
La encuesta, que se ha realizado en los 25 Estados miembros entre el 2 de septiembre y el 6 de octubre de 2005, muestra que el 61% de los encuestados durante este periodo asegura estar al día de las regulaciones comunitarias en materia de higiene alimentaria, y el 54% afirma además que la UE se preocupa por el riesgo alimentario , aunque existe cierto escepticismo por el hecho de que se dé más importancia a los intereses económicos que a la propia seguridad alimentaria.
En cuanto a los sectores que más confianza generan en el consumidor están las asociaciones de consumidores (32%), los especialistas en medicina (32%), científicos (30%), autoridades públicas (22%) y medios de comunicación (17%). Los productores y fabricantes son los que menos confianza generan.
Una adecuada higiene personal continúa siendo la mejor medida preventiva.
Fuente: cosumer (24 oct.2003)
Los huevos frescos son uno de los principales vehículos de diseminación de Salmonella.
De todos los microorganismos patógenos responsables de toxiinfecciones alimentarias que habitualmente se referencian en la literatura médica, Salmonella es, con toda seguridad, el que ocupa un lugar más destacado. Pero no sólo en los anales médicos copa los índices más altos de incidencia; también en los medios de comunicación es habitual su presencia, sobre todo en verano o coincidiendo con la llegada de los primeros calores.
Y cuando ello ocurre, al menos tres son las preguntas que se repiten:
Salmonella es una bacteria no demasiado resistente a las condiciones ambientales, en especial a la luz solar intensa, la desecación, concentraciones elevadas de sal o altas temperaturas.
Sin embargo, es la responsable de casi la mitad de los casos de infecciones de origen alimentario que se diagnostican en los hospitales españoles.Esta misma situación se describe en el resto de los países de nuestro entorno.
En efecto, cuando llega al intestino de cualquier individuo puede colonizarlo, dando lugar a una infección, o simplemente llegar a un equilibrio con otros microorganismos intestinales, sobreviviendo y multiplicándose en los restos de alimentos que van a ir pasando por el tubo digestivo.
Más de la mitad de toxiinfecciones alimentarias que se registran en España son debidas a salmonella.
Tanto las personas enfermas, como los animales y personas no enfermas pero que tienen Salmonella en su intestino, resultan portadoras por un periodo que puede abarcar desde unos pocos meses hasta años.
Como consecuencia, la materia fecal de individuos enfermos o incluso de los simplemente portadores, contendrá una elevada concentración de este patógeno.
De ahí que una higiene personal adecuada sea la mejor de las medidas preventivas, sobre todo cuando se van a manipular alimentos crudos o procesados para su puesta a la venta o, simplemente, para su consumo inmediato.
Lavarse las manos de forma intensa con agua y jabón abundantes tras la utilización del aseo, antes y después de manipular alimentos frescos o de cambiar de actividad, se convierte en un punto fundamental en el mapa de la prevención de los peligros alimentarios.
No hay que olvidar, por otra parte, que durante la manipulación, la contaminación puede proceder de los propios manipuladores, pero también de los alimentos que se están procesando.
Por ello es recomendable que se protejan las fosas nasales y la boca con mascarillas, las manos con guantes, y el cabello con gorros adecuados, teniendo en cuenta que estos elementos han de ser cambiados con frecuencia. Cualquier resto orgánico puede constituir un vehículo de diseminación o de multiplicación de este patógeno.
El huevo puede llevar Salmonella en su cáscara, ya que las gallinas, al igual que otros animales o el ser humano, pueden ser portadoras.
En este caso, el microorganismo puede llegar a la superficie de la cáscara por contaminación desde la materia fecal de los animales. Cuando la cáscara está contaminada, la bacteria puede pasar al producto tras cascar el huevo y extender la contaminación a cualquier producto que se elabore con él.
Dado que la presencia de este microorganismo en mamíferos de todo tipo es más que frecuente, su erradicación completa se considera como algo prácticamente imposible.
Cuando Salmonella llega a los alimentos, puede multiplicarse en cualquier producto fresco a una velocidad muy elevada, ya que puede duplicar su número cada 15 ó 20 minutos si la temperatura es elevada (superior a 20 ºC). Si los alimentos no se refrigeran rápidamente y a baja temperatura (el límite de crecimiento está en 8 ºC) el microorganismo se multiplicará, con el consiguiente riesgo para los consumidores.
Rápida y fácil adaptación La explicación a este fenómeno tiene mucho que ver con la facilidad con que este microorganismo se adapta tanto a animales como al ser humano.
El informe ‘Alimentos: un eslabón más en la cadena de contaminación química’ ofrece una panorámica de la contaminación en alimentos de ingestión diaria por Sustancias QUIMICAS producidas por el hombre. Algunas de las sustancias más encontradas son el pesticida DDT, los PCB (bifenoles usados en los componentes eléctricos) y los retardantes de llama bromados (usados para reducir la inflamabilidad).
Sin embargo, las Sustancias QUIMICAS también pueden acabar en el medio ambiente por otras rutas distintas: como resultado de derrames durante la fabricación, el transporte o almacenamiento, aplicaciones directas, incluido su uso amplio en productos de bienes de consumo diario como los ordenadores, los televisores o los productos para el cuidado personal. CASCADE, los humanos están «especialmente expuestos a los productos químicos en los alimentos».
Puesto que algunos de estos compuestos son similares a las hormonas,
Para realizar el estudio, la organización analizó 27 muestras de diferentes alimentos – productos lácteos (leche, mantequilla y queso), carne (salchichas, filetes, jamón, chuletas, panceta y pechugas de pollo), pescado (salmón ahumado, arenque y atún), pan, miel y aceite de oliva – adquiridos en supermercados de España, Reino Unido, Italia, Grecia, Suecia, Finlandia y Polonia.
Los resultados ponen de manifiesto la presencia de Sustancias QUIMICAS sintéticas potencialmente dañinas en todas las muestras analizadas: se detectaron ftalatos en el aceite de oliva, los quesos y las carnes; plaguicidas organoclorados – prohibidos ya desde hace años – en el pescado y en la carne de ciervo; almizcles artificiales y organotinas en el pescado y también retardantes de llama bromados en las carnes y los quesos.
En las muestras provenientes de España (jamón curado y queso manchego), se encontraron huellas de algunos tipos de bifenoles policlorados (PCB), de plaguicidas organoclorados (OCP), de retardantes de llama bromados y de ftalatos.
Este otoño, el Parlamento europeo votará una nueva legislación europea sobre Sustancias QUIMICAS (REACH) cuyo objetivo es proteger a los seres humanos y al medio ambiente de las Sustancias QUIMICAS peligrosas producidas por el hombre.
No obstante, a lo largo de su trámite legislativo, la presión de la industria ha dado como resultado que esta propuesta normativa se debilite, lo que conllevará pocas mejoras en la legislación actualmente en vigor.
Los productos químicos (mayormente se usaba trioximetileno o azufre) presentaban numerosos inconvenientes como: las operaciones de desodorización y purificación, no era posible sino después de desalojar los productos, pues los desinfectantes daban lugar a gases muy tóxicos que hacían necesario sellar los locales por más de 48 horas, siendo necesaria posteriormente una aireación intensiva para desalojar los gases. Los métodos de vaporización con productos químicos tenían unos inconvenientes similares.
Posteriormente y todavía se vienen utilizando los rayos ultravioleta para la desinfección de las áreas de proceso y almacenamiento.
Los rayos en la región de espectro de 2800 a 2000 A., generan radiaciones que tienen la particularidad de destruir rápidamente microbios, virus y mohos.
Pero este sistema presenta el grave inconveniente de la nocividad de los rayos ultravioleta para el ser humano al cual le causan lesiones en los ojos y la piel, motivo por el cual este sistema es prohibido por las normas de gestión ambiental y de seguridad industrial actuales.
En la actualidad se ha demostrado que el sistema más eficiente y eficaz es el OZONO, tanto por su reducido costo y fácil obtención, como por los excelentes resultados que produce.
El ozono en los cuartos de proceso y en las cámaras frigoríficas logra los fines perseguidos: La desinfección y la desodorización del aire del local.
En cuanto al primer objetivo el ozono asegura la destrucción de los patógenos que pululan en el ambiente y en la superficie de los vegetales como: bacterias, virus, mohos, etc.
El procedimiento de saneamiento, reproduce exactamente el de la naturaleza y esta demostrada su utilidad desde hace varias décadas.
Estáticamente el OZONO actúa como catalizador, haciendo participar en su acción a todo el oxigeno del aire de la cámara, siendo el mismo oxigeno activado, no deja traza ninguna después de su acción, vuelve a ser oxigeno atmosférico.
Es fácil controlar la regulación en CONSERVACION ALIMENTOS (la apreciación del olfato es perfecta), ya que el ozono se percibe en una diezmilésima parte.
La sensación de frescor de una atmósfera ligeramente ozonizada, la ausencia de todo olor, indica prácticamente que el objetivo ha sido alcanzado, mientras no se llegue a esta sensación, es que aun quedan sustancias en vía de destrucción.
Todos los vegetales: frutas, flores, verduras u hortalizas, a la hora de la CONSERVACION ALIMENTOS y el almacenaje son muy delicados y exigen especial atención y mayores cuidados.
Hay variedad de vegetales que entran en putrefacción en poco tiempo. Contienen un porcentaje de agua del orden del 90%, lo que hace que el ambiente de las dependencias de almacenamiento tengan una elevada humedad relativa, esta, proporciona el medio más adecuado para el desarrollo de colonias de gérmenes, así como el favorecimiento de fermentaciones.
Esta confluencia de circunstancias es la causa de olores desagradables, empeoramiento del aspecto y presentación del producto y proliferación de gérmenes y mohos que contaminan el recinto.
Luego de numerosas pruebas en CONSERVACION ALIMENTOS pudo determinar que:
El OZONO retrasa la maduración entre un 20 a 30%, lo que permite prolongar considerablemente el tiempo de almacenaje.
Por su acción neutralizante y desodorizante el Ozono destruye los gases etilénicos que producen la mayor parte de las especies deteniendo los procesos de putrefacción y maduración.
El ámbito alimentario cuenta desde hace años con numerosas medidas de acción destinadas a garantizar la inocuidad de los productos. A pesar de los esfuerzos emprendidos en este campo, algunas investigaciones continúan poniendo en evidencia que la información y las advertencias que llegan al consumidor no se perciben en la mayoría de los casos de forma eficaz. Así lo corrobora un estudio estadounidense, según el cual nueve de cada diez consumidores no conocen con exactitud qué alimentos son los que plantean una amenaza frente a brotes de intoxicaciones y cuál es la mejor manera de manipularlos para reducir este riesgo.
Fuente: consumer.es (18 de octubre de 2007) Autor: MARTA CHAVARRÍAS
La mayoría de los consumidores estadounidenses conocen el riesgo que supone el consumo de alimentos con bacterias patógenas como E.coli o Listeria, la primera de ellas responsable de brotes de intoxicación registrados en al menos diez estados estadounidenses a principios de este mes de octubre.
Según una macro-encuesta realizada por expertos del país, la mayoría de los consumidores conocen las fuentes potenciales del riesgo, es decir, son capaces de identificar qué tipo de alimentos son más peligrosos (huevos, carne y productos crudos), pero desconocen cuál es la mejor manera de cocinarlos y de consumirlos para reducir el riesgo.
Atendiendo a los datos de los centros estadounidenses para el control y la prevención de las enfermedades (CDC, en sus siglas inglesas) desde 2004 han aumentado en un 50% las infecciones por E.coli, y en un 78% las provocadas por el patógeno Vibrio, causadas sobre todo por el consumo de crustáceos crudos.
El centro estima que 76 millones de estadounidenses enferman cada año a causa del consumo de alimentos contaminados.
Localizar el riesgo
Una de las medidas que ya ha emprendido el gobierno estadounidense para poner freno a las consecuencias derivadas de una mala praxis en alimentación ha sido la publicación de la guía Microbiología del producto fresco.
En ella se examinan los riesgos de patógenos a lo largo de toda la cadena alimentaria (cultivo, procesamiento, almacenamiento y venta) en productos frescos, asociados en los últimos meses a distintos brotes de intoxicaciones alimentarias en varias zonas del país, como el provocado por la presencia de E.coli en lechugas hace una semana, y que ha llegado a Canadá, o el provocado por el mismo patógeno en espinacas frescas envasadas en bolsas a finales de 2006 y que afectó a cientos de personas.
Con este panorama, la llegada de la guía podría ayudar en la lucha contra la contaminación de productos vegetales, que constituyen una de las principales fuentes de enfermedades producidas por alimentos. Los últimos datos indican que una adecuada manipulación de los productos frescos reduciría los casos de contaminación.
En la misma línea que la estadounidense se manifiestan también los consumidores británicos, el 67% de los cuales aseguran «no entender» la información sobre la seguridad de los alimentos que se les proporciona.
Este dato quedaría reflejado en las últimas cifras sobre las infecciones producidas por patógenos en alimentos que, lejos de disminuir, o bien se mantienen o aumentan en algunos casos. Así queda reflejado en el informe Las cuestiones relativas al riesgo, publicado a finales de 2006 en el ámbito comunitario en el que se hace especial hincapié en cómo perciben los consumidores europeos el riesgo alimentario y cómo responden a la información que reciben.
En líneas generales, prácticamente la mitad de los consumidores europeos valoran de forma positiva el papel de las autoridades a la hora de informar acerca de los riesgos alimentarios.
CON EL CONSUMIDOR
Las labores para proteger a los consumidores cuentan, desde el pasado mes de julio, con nuevas normas adoptadas por el Codex Alimentarius.
El objetivo es claro: fijar principios para que puedan identificarse los principales riesgos alimentarios y que las autoridades competentes puedan actuar de forma eficaz. Reconocidas por el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), estas normas intentan adaptarse a los cambios en materia de alimentación. Así, algunas de ellas van dirigidas a evaluar ventajas o problemas en campos como el de la nanotecnología, así como a desarrollar líneas específicas para el control de la salmonelosis y la campilobacteriosis en aves.
Desde la Dirección General de Sanidad y Protección del Consumidor (DG Sanco) de la UE, cuya principal misión la seguridad alimentaria, así como la protección de los consumidores, se cuestionan cuáles son los principales desafíos a resolver para el periodo 2009-2014.
¿Cuáles son las preferencias a la hora de comprar?
Algunas de las acciones ya emprendidas incluyen la armonización de la legislación, la higiene en salud animal y nuevas reglas de bienestar animal. Ahora, los expertos han identificado aspectos fundamentales de cambio como mejorar la confianza del consumidor y respetar los cambios de tendencia en el consumo que se van produciendo.
Los avances en biotecnología, en nanotecnología y en tecnología de la información tienen el potencial de ayudar a mejorar la salud pública, la seguridad de los alimentos y la salud animal.
Y la gestión del riesgo alimentario está estrechamente relacionada con estos avances científicos. Pero además, y según el informe Future Challenges Paper: 2009-2014, los riesgos alimentarios no sólo deben relacionarse con la seguridad y la calidad sino también con la «educación de los consumidores». Por ello, insiste en mejorar el «conocimiento» que tiene el consumidor del riesgo.
El plomo, el cadmio, el mercurio y el cromo hexavalente, así como dos grupos de retardadores bromados de fuego -el bifenilo policlorado y el éter de bifenilo polibromado- son las sustancias que no podrán incluir aparatos electrodomésticos y otros electrónicos debido a que son considerados perjudiciales para la salud por parte de la UE.
Esta disposición se incluye en la directiva sobre restricciones en sustancias de riesgo que fue aprobada en 2003 y que todos los Estados miembros han transpuesto a sus legislaciones nacionales. Entró en vigor el 1 de julio y afectará a la composición de una amplia gama de aparatos e instrumentos para cuyo uso es necesaria la red eléctrica.
El objetivo de la directiva es eliminar de la composición de ciertos aparatos electrónicos sustancias que suponen un riesgo para la salud humana y para el medio ambiente.
Por ejemplo, la Comisión indicó en un comunicado que el plomo y el mercurio «pueden afectar al cerebro y al sistema nervioso y son particularmente peligrosos para las mujeres embarazadas y para los niños pequeños».
Por su parte, los retardadores bromados de fuego«pueden dañar el sistema reproductivo humano, podrían transformarse en altamente tóxicos y provocar tumores».
Estos compuestos también son «tóxicos en ecosistemas acuáticos, donde también se acumulan y persisten».
De esta forma, sólo podrán adquirirse productos con estas sustancias que se pusieron en el mercado antes de la entrada en vigor de la directiva y las fuentes apuntaron que la responsabilidad de velar por que no sean aparatos de fabricación posterior corresponderá a las empresas encargadas de comercializar estos productos, ya sea como distribuidores o como detallistas.
Fuentes comunitarias indicaron, no obstante, la posibilidad de que los fabricantes demanden una derogación del cumplimiento de estas normas a la Comisión hasta que sean capaces de hallar métodos alternativos para hacer funcionar los aparatos, pero sin las sustancias prohibidas.
La Comisión ya ha estudiado «ciertas» de estas demandas y las fuentes admitieron que es cierto que en «en el campo de la electrónica no se puede lograr una eliminación total de un día para otro porque hay aplicaciones que simplemente no pueden funcionar y hay que adaptarlas».
Explicó que el Ejecutivo comunitario estudia concienzudamente cada demanda, particularmente para asegurarse de que no hay alternativa al empleo de estas sustancias. Sin embargo, advirtió de que no existen provisiones legales en la nueva ley para permitir que una empresa siga fabricando artículos con las sustancias durante el periodo de estudio de su demanda de derogación.
Enfermeras, personal de limpieza y trabajadores de diversas industrias, que pasan gran tiempo expuestos al polvo de látex, a productos de limpieza y a otros reactivos químicos, son algunos de los colectivos más afectados por este trastorno.
Según este trabajo, coordinado desde el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) y el Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) de Barcelona, por cada millón de habitantes hay un mínimo de 250 personas que padecen asma provocada por su entorno de trabajo.
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