FUENTE | ABC Electrónico (07/12/2011) Autor: S. Gutiérrez
Según los investigadores, aquellas mujeres que no comían pescado o lo hacía en ocasiones contadas tenían un 50% más de problemas cardiovascularesa los ocho años de seguimiento del estudio que las que comían pescado con regularidad. En comparación con las mujeres que comían pescado rico en omega-3 semanales, el riesgo era de un 90% más elevado para aquellas que nunca o casi nunca ingerían pescado.
Los investigadores analizaron los datos de una cohorte de población nacional danesa de 49.000 mujeres con edades entre los 15 y 49 años. Los investigadores registraron 577 eventos cardiovasculares durante un periodo de ocho años, incluyendo cinco muertes por enfermedades cardiovasculares en mujeres sin diagnóstico previo de la enfermedad. En total, 328 eventos se debieron a la enfermedad hipertensiva, 146 a enfermedad cerebrovascular y 103 por enfermedad isquémica del corazón.
MUJERES JÓVENES
«Este es el primer estudio de este tamaño que se ha centrado exclusivamente en mujeres en edad fértil», dijo Marín Strøm, del Statens Serum Institut en Copenhague (Dinamarca). El mensaje de este estudio, señaló, es que a pesar de que se pensaba que los beneficios del consumo de pescado rico en omega 3 pueden no ser evidentes durante 30 o 40 años, nuestro estudio muestra que no siempre es así. «Hemos visto una fuerte asociación con la enfermedad cardiovascular en las mujeres que todavía estaban todavía en la treintena».
En este estudio, incluso las mujeres que comían pescado sólo un par de veces al mes se beneficiaron, pero es importante destacar que para obtener el mayor beneficio de pescado y aceites de pescado se debe ingerir pescado como plato principal al menos dos veces a la semana.
El equipo, dirigido por el profesor Lyn Wadley, de la Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica, en colaboración con Christopher Miller, de la Universidad de Tübingen, en Alemania, Christine Sievers y Marion Bamford también de Witwatersrand, y Pablo Goldberg y Francesco Berna de la Universidad de Boston en Estados Unidos, han descrito el descubrimiento sobre los INSECTICIDA en la revista científica ‘Science’.
La ropa de cama antigua fue descubierta durante excavaciones en Sibudu, un refugio de roca en la provincia de KwaZulu-Natal (Sudáfrica), donde Lyn Wadley, profesor de la Universidad de Witwatersrand, ha estado excavando desde 1.998. Por lo menos 15 capas diferentes contienen ropa de cama, de entre 77.000 y 38.000 años. La ropa de cama se compone de capas de varios centímetros de espesor de tallos y hojas compactas de juncos, que se extienden durante, al menos, un metro cuadrado y un máximo de tres metros cuadrados en el área excavada. Christine Sievers, de la Universidad de Witwatersrand, identificó núculas de varios tipos de juncos utilizados en la construcción de dicha ropa de cama.
La ropa de cama, que se encuentra muy bien conservada, consiste en una capa de tallos de juncos y hojas fosilizados cubiertos por una capa delgada de hojas, identificadas por el botánico Marion Bamford como pertenecientes al Cryptocarya woodii; las hojas de este árbol contienen químicos insecticidas, adecuados para repeler a los mosquitos.
El análisis microscópico de la ropa de cama, dirigido por Christopher Miller, profesor de Geoarqueología de la Universidad de Tübingen, sugiere que los habitantes reformaron la ropa de cama repetidamente durante el curso de la ocupación. El análisis microscópico demostró que los habitantes de Sibudu quemaban la ropa de cama después de su uso. «Se quemaba la ropa de cama usada posiblemente como una forma de eliminar las plagas«, explica Miller.
La ropa de cama conservada también está asociada a restos de chimeneas y numerosos depósitos de cenizas. Hace 58 mil años, el número de chimeneas, ropa de cama y cenizas se incrementó dramáticamente; los arqueólogos creen que esto se debe a una ocupación intensiva. En el artículo, los arqueólogos sostienen que el aumento de la ocupación se corresponde con los cambios demográficos del momento, en África; hace 50 mil años, los humanos modernos comenzaron a expandirse fuera de África, sustituyendo a los seres humanos arcaicos de Eurasia, incluyendo a los neandertales.
Este descubrimiento se suma a una larga lista de importantes hallazgos en Sibudu en la última década, incluyendo conchas perforadas -utilizadas como cuentas- y puntas de hueso afilado -probablemente utilizadas para la caza.
Las preocupaciones sobre la exposición al ARSENICO se extienden ahora más allá del agua hasta llegar al caso del arroz; el arroz es susceptible a la contaminación debido a su capacidad para extraer el ARSENICO del medio ambiente. «La exposición al ARSENICO durante el embarazo es un problema de salud pública, debido a los riesgos potenciales para la salud del feto», afirma Margaret Karagas, profesora de Medicina en Dartmouth y autora principal del artículo.
«El estudio se basa en una muestra de 229 mujeres embarazadas de New Hampshire, cuya concentración de ARSENICO se midió mediante su orina», explica Diane Gilbert-Diamond, coautora principal del artículo. Las mujeres en el estudio fueron divididas en dos grupos en función de si habían, o no, comido arroz dos días antes de la recolección de orina – también se analizó la concentración de ARSENICO en el agua del grifo de sus hogares.
Las concentraciones urinarias de ARSENICO para los 73 sujetos del estudio que habían ingerido ARSENICO del arroz mostraron una media de 5,27 microgramos por litro, mientras que la media de los 156 sujetos que no habían consumido arroz fue de 3,38 microgramos por litro, una diferencia estadísticamente significativa entre los dos grupos.
Karagas añade que «si bien este estudio revela el potencial de exposición al ARSENICO a partir del arroz, se necesita mucha investigación adicional antes de que podamos determinar si hay efectos reales para la salud debido a esta fuente de exposición».
Según la investigadora del Centro Tecnológico de Investigación del Champiñón (CTICH), Cristina Clavijo, los alimentos con índice glucémico bajo son los más aconsejables para las personas que padecen diabetes porque suponen un menor aumento de la glucemia.
Fuente: agroinformacion.com (27/12/2011)
El índice glucémico del champiñón es tan bajo que apenas puede medirse y, para obtener dicha medida, una persona debería ingerir 1,2 kilos de champiñones en menos de diez minutos, explica Clavijo en un artículo sobre el potencial de los hongos en la dieta del diabético, que publica la revista de la Asociación Española de Cultivadores de Champiñón.
Una dieta con un índice glucémico bajo se asocia a un menor riesgo de diabetes tipo 2, que es la forma más común de la diabetes porque presenta altos niveles de glucosa en sangre.
También se asocia a un menor riesgo de padecer enfermedades coronarias, cáncer de mama o la combinación de estas enfermedades, añade la investigadora del CTICH.
Los hongos son un alimento con muy bajo aporte calórico, con tan solo 26-35 kilocalorías en función de la especie y uno de los hongos con menor aporte calórico es el champiñón.
Los bajos aporte calórico e índice glucémico, junto al gran contenido en agua y considerable contenido en fibra, añade, hacen de los hongos un alimento muy interesante en muchos aspectos.
Los hongos contienen gran variedad de carbohidratos y las variedades blanca y marrón de champiñón contienen 4,5 y 4,6 por ciento del peso fresco de carbohidratos totales.
En peso seco, el champiñón contiene un 60 % de carbohidratos, mientras que hay algunas especies, como la «Pleurotus», que pueden alcanzar el 81,8 %.
Recuerda que la diabetes es un desorden del metabolismo, caracterizado por un aumento de los niveles de glucosa en sangre, que puede deberse a que el páncreas no produce insulina o a que el organismo no utiliza adecuadamente la insulina que recibe.
Esta enfermedad afecta a diferentes órganos y tejidos, dura toda la vida y repercute en el metabolismo de los carbohidratos, los lípidos y las proteínas.
Es una patología que, además, puede causar complicaciones diversas, que afectan a los ojos, riñones, nervios y vasos sanguíneos.
Fuente: consumer (19 diciembre 2011) Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
El norovirus se propaga, en su mayoría, de forma muy fácil. Pasa de persona infectada a persona sana por contacto con superficies u objetos contaminados o tras la ingesta de cualquier alimento en este estado. Además, el virus puede sobrevivir varios días en las zonas contaminadas, por lo que las posibilidades de contagio aumentan, y es resistente a los tratamientos físicos y químicos de depuración de aguas residuales, de ahí que las aguas contaminadas sean las responsables de que se propague entre los alimentos, sobre todo, en los vegetales frescos y los moluscos bivalvos.
El norovirus no se multiplica en los alimentos, pero es muy persistente en productos como vegetales frescos
Para reducir la posible presencia del virus en los vegetales, es necesario lavarlos bien y someterlos a un tratamiento con agua clorada. Cuanto más largo es el tiempo de exposición al cloro, más cantidad de patógenos se elimina. No obstante, este prolongado tratamiento no es viable, ya que altas dosis de cloro provocarían cambios sensoriales inaceptables en los vegetales.
Se deben adecuar medidas preventivas y de control a lo largo de toda la cadena alimentaria, desde la granja o el campo hasta la mesa. En una primera fase, los agricultores que cultivan los vegetales y las hortalizas deben controlar la calidad de las aguas de riego y de la que se utiliza para lavar los equipos y los locales de trabajo, además de desinfectar las herramientas de forma adecuada, los envases y, sobre todo, formar a los trabajadores en materia de higiene personal y general.
Por otra parte, los criadores de moluscos deben también garantizar una óptima calidad de las aguas en las zonas de cultivo, de acuerdo a su sistema de control. En cuanto a las industrias alimentarias, sobre todo en aquellas que se dedican a los alimentos listos para consumir, deben tener en cuenta el peligro que supone el norovirus en sus alimentos y tener en constante formación a sus empleados. Han de seguir un estricto plan APPCC que detalle este problema y evaluar el riesgo que supone de acuerdo con sus instalaciones. Para ello, el Codex Alimentarius prepara una completa guía sobre las medidas higiénicas que se deben llevar a cabo para el control del virus en los alimentos.
RECOMENDACIONES DE LA EFSA PARA EVITAR EL NOROVIRUS EN ALIMENTOS
Desde la Unión Europea se proponen una serie de medidas para prevenir el norovirus en los alimentos:
> Asegurar el cumplimiento de los criterios microbiológicos establecidos en el Reglamento (CE) número 2073/2005. Aunque no especifica criterios concretos para virus y tampoco hay una relación directa entre la presencia elevada de microorganismos indicadores o patógenos, su cumplimento garantiza al menos, un riesgo menor.
> Se debe elaborar un plan de limpieza y desinfección específico para situaciones de riesgo, sobre todo para operarios enfermos. Se debe prever que las zonas contaminadas por operarios enfermos y los aseos se han de lavar y desinfectar de manera inmediata con potentes desinfectantes. Los expertos recomiendan productos con dosis superiores a 1.000 ppm de cloro libre durante cinco minutos.
> Garantizar una rigurosa higiene de las manos de los manipuladores para evitar la transmisión a los alimentos o la propagación del virus en las instalaciones o superficies. Los trabajadores deben estar bien informados y conscientes de la importancia de su higiene. Además, debe haber una supervisión que garantice su correcta aplicación y se ha de apartar siempre a los trabajadores enfermos.
> Quizá el factor más importante es la descontaminación de vegetales: deben limpiarse en profundidad y eliminar toda la materia orgánica adherida a la superficie. En caso necesario, se deben descontaminar con cloro o ácido periacético. Sin embargo, no debe olvidarse que la descontaminación no es garantía de riesgo cero, pero si la carga viral inicial es baja, supone casi la eliminación total de los patógenos.
“En los países mediterráneos, el consumo de alimentos característicos de su dieta ha disminuido en las últimas décadas para aumentar el de grasas saturadas, procedentes sobre todo de carnes rojas y bollería industrial. Esto es realmente preocupante”, explica a SINC Mercedes Sotos Prieto, autora principal de un trabajo incluido dentro del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) e investigadora de la Universidad de Valencia.
El objetivo de este análisis, realizado en la Comunidad Valenciana a 945 personas (340 hombres y 605 mujeres) entre 55 y 80 años y con alto riesgo cardiovascular, fue conocer el patrón de consumo de carne y pescado, sus correlaciones con la adherencia a la dieta mediterránea y su asociación con factores de riesgo cardiovascular.
“El consumo de carne roja en esta población alcanza una media de una vez al día y resulta elevado en comparación con las recomendaciones alimentarias”, apunta la investigadora. “Esto podría estar influenciado por las recomendaciones sobre consumir ternera a la plancha en muchas dietas para perder peso”.
Los autores afirman que, a pesar de tratarse de un estudio transversal, que no determina una relación causal, son varios los trabajos que coinciden en que el consumo de pescado, tanto el blanco como, en mayor grado, el azul, se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo 2.
“Se han sugerido varias hipótesis que explican por qué el consumo de pescado podría estar relacionado con el riesgo de diabetes”, indican. “El aumento de los omega 3 en las células del músculo esquelético mejora la sensibilidad a la insulina”.
“Resulta importante conocer el patrón dietético de la población española para saber si los hábitos están cambiando y por tanto, debemos reforzar la educación alimentaria”, subraya Mercedes Sotos Prieto. “Habría que instaurar programas de intervención dietética para evitar alejarse del patrón tradicional mediterráneo, es decir, disminuir el consumo de carne roja y mantener el de pescado”.
El consumo elevado de grasas saturadas procedentes de la ingesta de carne roja y embutidos (7,4 +/- 4,7 veces por semana) fue mayor en el caso de los hombres. Las mujeres demostraron comer más carne blanca, en particular pavo y pollo.
En relación al consumo de pescado (4,5 +/- 2,6 veces por semana), no se encuentran diferencias significativas de género. En general, las mujeres presentaron una mayor puntuación para “patrones dietéticos sanos” o “dietas prudentes” en relación con los hombres. (Fuente. SINC).
FUENTE: CORDIS: Servicio de Información en I+D Comunitario (11/01/2012)
Los resultados proceden del proyecto Nutrimenthe (Efecto de la dieta en la capacidad intelectual de los niños), financiado con 5,9 millones de euros mediante el tema Alimentos, agricultura y pesca, y biotecnología (KBBE) del Séptimo Programa Marco (7PM) de la Unión Europea.
Los pescados grasos son la fuente más importante de ácido graso omega-3 de cadena larga como el ácido docosahexaenoico (DHA), un componente estructural clave de las células y sobre todo de la membrana de las células encefálicas. La Comisión Europea respalda las afirmaciones de que el DHA «puede contribuir al desarrollo normal del cerebro y al desarrollo normal de los ojos del feto y del lactante alimentado con leche materna». (EFSA Journal 2011;9(4):2078).
Gracias al análisis de muestras de sangre de más de 2 000 mujeres en su vigésima semana de embarazo y del cordón umbilical tras el nacimiento, el equipo investigador evaluó los dos ácidos grasos mencionados y el genotipo de 18 polimorfismos de nucleótido simple del FADS. El equipo administró ácidos grasos omega-3 y omega-6 al bebé en desarrollo mediante transferencia placentaria a través del cordón umbilical. Hasta ahora no se había investigado la influencia de los genotipos de los FADS maternales e infantiles en la concentración de estos ácidos grasos.
La Dra. Eva Lattka del Centro Helmholtz de Múnich, el Centro Alemán de Investigación sobre Salud Medioambiental y su equipo descubrieron que los polimorfismos en el grupo genético de los FADS influyen en los ácidos grasos de la mujer en el embarazo. Según los investigadores, la composición de los ácidos grasos en la sangre umbilical precisa de los genotipos maternal e infantil, de modo que los genotipos maternales están sobre todo asociados a los precursores de omega-3 y los infantiles al de omega-6. También descubrieron que la concentración de DHA también estaba asociada con los genotipos de la madre y el niño.
«La contribución del feto a la síntesis de ácidos grasos omega-3 es mayor de lo que se creía y los niveles de DHA dependen de los metabolismos de la madre y el hijo», explicó la Dra. Lattka. «El DHA aportado por la madre puede ser muy importante.»
Los socios de Nutrimenthe organizaron un simposio titulado «Nutrición y función cognitiva» durante el Congreso Europeo sobre Nutrición celebrado en Madrid a finales de octubre. En el consorcio de Nutrimenthe participan investigadores de Bélgica, Alemania, Hungría, Italia, Polonia, España, Reino Unido y Estados Unidos. (EFSA Journal 2011;9(4):2078)
«Nuestros resultados están en sintonía con la dieta que recomienda la Sociedad Americana del Cáncer para prevenir la enfermedad –limita el consumo de carne roja y aquella preparada al horno y a la parrilla–«, ha explicado el principal investigador Carrie Daniel, del ‘National Cancer Institute’ de Estados Unidos.
Fuente: ECOticias.com (30/12/2011)
El estudio, realizado en base al seguimiento de los hábitos alimenticios de aproximadamente 500.000 estadounidenses mayores de 50 años durante nueve años, encontró que los adultos que comían más carne roja que el resto (cerca de 113 gramos diarios) eran más propensos (en un 19%) de padecer cáncer renal que aquellos que comían menos. Así, del número total estudiado, aproximadamente 180 fueron diagnosticados con este tipo de cáncer.
Para realizar el estudio, los investigadores tomaron en cuenta otros aspectos, a parte de la ingesta de carne, como la edad, el consumo de fruta y verduras, el hábito de fumar y beber, y la situación médica, como la diabetes y la presión sanguínea.
Por su parte, el epidemiólogo de la Universidad ‘Health Science Center in Fort Worth’, situada en Texas (EEUU), Mohammed El-Faramawi, ha reconocido que algunas personas que comen mucha carne roja no desarrollan este tipo de cáncer mientras que otras que la ingieren en raras ocasiones caen enfermos.
«La carne roja es una fuente importante de hierro», ha señalado Faramawi, así que «no debes de dejar de comer carne porque esté asociado con el cáncer renal», ha aconsejado.
FUENTE:La Razón digit@l (29/11/2011) Autor: L. Bustamante / B. Muñoz
Los gases de pollos, cerdos y vacas, así como las zonas de estiércol de las grandes granjas influyen en el calentamiento global, por lo que, al menos en Estados Unidos, ya se ha empezado a hablar de los ‘peligros’ medio ambientales de este alimento. De hecho, hasta sus auténticos defensores no se muestran ajenos a las consecuencias de su producción y consumo. Sin embargo, esta situación podría tener los días contados gracias al cultivo de carne de laboratorio. Puede sonar a ciencia ficción, pero lo cierto es que el consumidor podrá saborear este producto antes de lo que se imagina. En concreto, en octubre de este año se ha puesto en marcha un nuevo proyecto de investigación liderado por Mark Post, investigador y director del departamento de Fisiología Vascular de la Universidad de Maastricht (Holanda), cuyo objetivo reside en producir una hamburguesa in vitro dentro de un año y que estará disponible para 2013.
DEL PROPIO ANIMAL
El proyecto es una continuación de un estudio que se inició en el año 2004 para producir tejido muscular a partir de las células madre del músculo de vacas generalmente, aunque también se puede emplear de cerdos o pollos para cultivarlas in vitro. La investigación que fue financiada con dos millones de euros por el gobierno holandés concluyó en 2009 con resultados tangibles: los investigadores fueron capaces de cultivar en placas de Petri tiras de tejido muscular de cerdo de un centímetro de ancho por 2,5 centímetros de largo. Sin embargo, el problema reside en que para que el músculo se desarrolle correctamente necesita que se ejercite de forma regular. De hecho, algunos investigadores que han intentado fabricar carne mediante este método estimulaban su crecimiento con descargas eléctricas, pero aplicar este sistema resultaría muy costoso, sobre todo si de cara a un futuro se llegara comercializar.
POCO SABOR
Por ello, el equipo dirigido por Post es capaz de añadir a la placa de Petri pequeñas tiras de velcro que proporcionarían tensión a la tira muscular. Para que se formen de forma apropiada, el equipo de Post las cultiva en un medio rico en azúcares, aminoácidos, lípidos, minerales y otros nutrientes que esenciales para que se desarrollen correctamente. Si se junta el suficiente número de tiras, alrededor de 3.000 dispuestas en capas con unas pocas bandas de grasa fabricada en el laboratorio se puede obtener la primera hamburguesa de carne cultivada del mundo, aunque como no contiene sangre carece de color. De momento se parece más a la carne de una vieira y no tiene mucho sabor. Lo cierto es que todo son especulaciones porque hasta el momento nadie afirma haber probado la carne de laboratorio. De hecho, algunos investigadores sostienen que por su menor contenido en proteínas su sabor sería comparable al de la carne de cerdo tradicional.
En cualquier caso, Post sugiere que «si se combinan bien las cantidades de grasa y carne y se adereza, incluso, con sangre de laboratorio se puede obtener un agradable sabor. Además, se puede adquirir carne más saludable con menos grasas saturadas e, incluso más rica en nutrientes». Al parecer, gracias a este producto se podría alimentar a toda la población mundial, unos siete mil millones, durante un año. No obstante, no es oro todo lo que reluce ya que su producción es muy costosa y una simple hamburguesa de laboratorio alcanzaría los 250.000 euros. Su elevado precio se debe, según Post en que «una pieza de tejido está hecha a mano y por eso es tan cara de producir». Debido al avance tecnológico, «en cinco o diez años veremos en el plato una hamburguesa de estas características producida a partir del cultivo de células madre», sostiene el profesor James McWilliams de la Universidad de Texas.
Por ejemplo, a partir de células madre procedentes de un cerdo, son diferenciadas y cultivadas hasta formar unas tiras de carne con una textura muy blanda y húmeda, con menos contenido proteico que la carne convencional. Su producción evitaría enfermedadescomo el mal de las vacas locas o la gripe A, e incluso se obtendría una carne ‘light’.Para el nutricionista del Hospital Jackson Memorial de Miami, Benjamín Oliver, la carne in vitro tiene varias ventajas: «se eliminan las contaminaciones bacterianas y de enfermedades. Están ausentes las hormonas de crecimiento y se puede elaborar con una menor proporción de grasas y colesterol o contenidos altos en ácidos Omega 3.
La carne de laboratorio constituye una alternativa para ahorrar costes, terrenos, agua, así como para combatir el hambre y el cambio climático. Si bien no estará libre de gases invernadero, las emisiones serán mucho menores. De hecho, hasta se podrían reducir un 90 por ciento los gases de efecto invernadero. La organización internacional PETA, defensora de los derechos de los animales, ofreció recientemente un premio de un millón de dólares al investigador que lograse antes de 2012 producir carne de pollo con sabor y textura auténticos. La cifra se escogió por analogía con la del millón de pollos sacrificados cada hora en Estados Unidos.
En 2001 ya se consiguió la primera patente para producir carne in vitro usando una matriz de colágeno que se sembraba con células musculares en una solución nutritiva y, después, se inducía la división celular. Actualmente existen varios grupos que están trabajando en estos temas en diversas instituciones científicas del mundo como la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health de Baltimore, así como investigadores japoneses y escandinavos. De hecho, ya hay un reducido número de animales en Estados Unidos que se emplean para la elaboración de carne. «Se trata de sementales o vacas que producen óvulos para obtener una descendencia con propiedades de producción muy buenas», explica Puigdomènech.
COMIDA ESPACIAL
Resulta curioso que en el año 2001 la NASA financió una investigación similar con el objetivo de que los astronautas pudieran cultivar su propia carne para consumirla en el espacio. Sin embargo, después de obtener unas decepcionantes hojas delgadas de tejido, la NASA se dio por vencida y decidió que sería mejor para sus astronautas seguir regímenes altamente vegetarianos. Optar por esta forma de producción puede contribuir a reducir la matanza de miles de animales en todo el mundo. De hecho, la Sociedad Protectora de Animales de EE.UU. explicó que se evitará el ‘sufrimiento del animal’ y afirma que en la medida que aumente su producción se podrá prescindir de la matanza de animales para el consumo humano. Paul Shapiro, portavoz de dicha organización afirma que «éste sería el acontecimiento más importante en los 10.000 años de agricultura». El aspecto más debatido es la intención de «no matar animales para satisfacer nuestra demanda insaciable de carne. Casi suena demasiado bueno para ser verdad», concluye McWilliams.
Los casos de ALERGIAS a alimentos han aumentado. El informe «Alergológica», elaborado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), ya advertía en 2009 de esta tendencia al alza
Aunque solo una minoría de las reacciones que refiere la población se confirman con un estudio alergológico, se estima que la alergia a alimentos afecta, a día de hoy, a un 5% de la población infantil en edad escolar y al 8% de los adultos.
Fuente: consumer (25 de noviembre de 2011) Autor: Por MARIA MANERA
Estos son los resultados del estudio «EuroPrevall», presentado en el Simposio Internacional de Alergia a Alimentos, que se ha celebrado en 19 países europeos y seis de otros continentes, con casi 100.000 individuos estudiados. «EuroPrevall» tiene como objetivo evaluar la prevalencia de la alergia a los alimentos, desarrollar nuevos métodos diagnósticos y determinar el impacto de la alergia a alimentos sobre la calidad de vida de quienes la padecen y el coste socioeconómico en la población europea.
Los alimentos que causan más alergia
Todos los alimentos pueden ser sensibilizantes, es decir, tras su ingesta, pueden ocasionar una reacción adversa. No obstante, la mayoría de alergias están ocasionadas por un reducido número de alimentos. Según los resultados de «EuroPrevall», el 35% de los casos está provocado por las frutas frescas, el 22% por los frutos secos, el 14% por las verduras y el 8% por el cacahuete. Los alimentos concretos implicados en las alergias varían según la zona. En España se identifican los siguientes, ordenados de mayor a menor frecuencia: melocotón, leche, huevo, melón, gamba, pescado, kiwi, plátano, nuez, sandía, cacahuete, manzana, tomate, pescado y avellana.
En los niños menores de cuatro años, los alimentos que causan más reacción alérgica son la leche de vaca, el huevo y el pescado.
Mientras que en España frutas como el melocotón y el melón son potencialmente críticas, en el centro y norte de Europa, las causantes principales de las reacciones son la manzana y el apio. En otros países como Estados Unidos, la mantequilla de cachuete constituye la tercera causa de alergia en lactantes. Esto explica por qué los alimentos implicados en las reacciones alérgicas son los más consumidos y por qué las diferentes sensibilizaciones se detectan, a menudo, en el mismo orden de incorporación de los alimentos a la dieta del niño, muy variable entre los diferentes países.
Por esta razón, en los niños menores de cuatro años, los alimentos más reactivos son la leche de vaca, el huevo y el pescado. A partir de entonces, hasta los 14 años, puesto que la alergia a alimentos evoluciona con la edad, es más frecuente a productos como la manzana, la avellana y el cacahuete.
El diagnóstico de alergia a alimentos puede ser complicado, entre otras cosas, debido a las reacciones no alérgicas, conocidas como intolerancias alimentarias (hipersensibilidad alimentaria no alérgica), que a menudo se clasifican como alergias. También pueden interferir en el correcto diagnóstico los denominados test de sensibilidad alimentaria, basados en análisis de sangre y utilizados como pruebas diagnósticas para la detección de posibles alergias e intolerancias alimentarias, así como para tratar la obesidad y muchos trastornos más.
La comunidad científica no ha validado ni estas pruebas, ni los tratamientos dietéticos que se pautan a raíz de sus resultados. Además, representan un desperdicio económico y riesgos potenciales para la salud.
Con el fin de minimizar los riesgos de alergia, es habitual recomendar el retraso de la incorporación de determinados alimentos (pescado, huevos o fresas, entre otros) en la dieta de los lactantes. Según las evidencias científicas actuales, y así lo transmite la reciente «Guía para el diagnóstico y manejo de la alergia alimentaria», del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID) estadounidense, no hace falta retrasar los alimentos potencialmente alergénicos más allá de los seis meses, incluso en bebés con riesgo de desarrollar alergia, ni tampoco son necesarias dietas de exclusión en el embarazo y la lactancia.
COSTES DE LAS ALERGIAS
El coste sanitario de la alergia a alimentos puede llegar a duplicar, incluso a triplicar en el caso de los niños, el precio asociado al tratamiento de la población no alérgica. Estos gastos derivan del abordaje de las consecuencias de la reacción alérgica, que en el 80% de las ocasiones es oral, en el 32% de los casos provoca reacciones cutáneas, en el 26% de los pacientes afecta al tracto digestivo, en el 19% a las vías respiratorias altas y un 7% de las veces puede llegar a causar broncoespasmos.
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