Alimentos preparados MANIPULACION correcta

 alimentos preparados Alimentos preparados MANIPULACION correcta

El riesgo de contaminación de los alimentos preparados es alto, por lo que la elaboración, el envasado y la conservación deben realizarse bajo un riguroso control

Los alimentos preparados son los que han sufrido tratamientos previos como cocción, precocción, corte, pelado o rebanado y, posteriormente, han sido envasados y conservados hasta su consumo.

Las operaciones que debe hacer el consumidor son mínimas: sólo con calentar o cocer, el alimento puede estar listo para consumir.

Todo ello sin pasar por alto ciertos parámetros de seguridad.

Fuente: consumer.es (2 de enero de 2008)
Autor: NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

Los hábitos de compra del consumidor están cambiando, el ritmo de vida de los más jóvenes, el poco tiempo para dedicarse a la cocina de los no tan jóvenes o la comodidad para los más ancianos hacen de los alimentos preparados una cómoda y rápida manera de alimentarse en cualquier edad. Abastecerse de este tipo de alimentación no es malo si no se abusa de ella. Es mejor comer una verdura preparada a no comerla. Sin embargo, comer cada día los alimentos preparados precocinados puede suponer un desequilibrio para nuestra dieta.

Consumo generalizado

Numerosas estadísticas son las que avalan el constante aumento del consumo de alimentos preparados en los hogares españoles. Según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el consumo de los alimentos preparados ha aumentado un 8,2% en relación al mismo período del año anterior y hasta septiembre de 2007.

Los datos confirman que el creciente consumo se ha llevado a cabo en mayor medida en la hostelería y restauración y en los hogares, con un consumo de un 14,3% superior al año anterior.

Al ser alimentos ya preparados y casi listos para consumir, su elaboración debe tener en cuenta todos los parámetros de seguridad. Su almacenamiento requiere también mucha atención, así como su distribución y conservación en el domicilio. Dentro de los alimentos preparados se encuentran las salsas tipo ketchup o mayonesa, los platos precocinados, los platos preparados congelados, los alimentos infantiles, los caldos, las sopas y los postres tipo flanes o muses.

Los dos tipos de platos se componen de alimentos preparados tanto vegetales como animales, con especies y aromatizantes añadidos.

Aún así, existen situaciones en las que queda prohibida la venta o distribución de estos alimentos preparados.

Platos precocinados y preparados congelados

Los platos precocinados congelados son aquellos cuya preparación culinaria no está del todo terminada. Se trata de un tipo de producto que se somete a un envasado, normalmente a bajas presiones, y a un proceso de conservación en frío hasta su consumo. Estos alimentos preparados precisan tratamiento doméstico adicional para ser consumidos. En cambio, los platos preparados congelados han sido sometidos a una preparación culinaria completa, a un envasado a bajas presiones y a una conservación en frío hasta su consumo. A la hora de comerlos, ambos necesitarán las mínimas operaciones.

• Alimentos preparados que no estén en perfecto estado o no aptos para el consumo humano.

• Alimentos preparados elaborados en locales cuya temperatura supere los 12ºC.

• Alimentos preparados que contengan aditivos no incluidos en las listas autorizadas.

• Alimentos preparados que contengan patógenos en cantidad suficiente para provocar toxiinfección alimentaria.

• Alimentos preparados que no estén debidamente etiquetados. En el envase debe figurar el nombre del fabricante o la marca de identidad del producto, así como la fecha de su preparación y su caducidad.

• Envases defectuosos que afecten al contenido o indicios de descongelación así como de recongelación.

Para la correcta elaboración y conservación de los platos preparados se deben seguir distintos criterios. En primer lugar, los envases deben ser de materiales autorizados que no modifiquen las características organolépticas del contenido y debe figurar la fecha de elaboración así como la caducidad del producto. Para su almacenamiento, se congelarán a temperatura inferior a menos 20ºC y durante el transporte se mantendrán a menos 18ºC. Para una correcta manipulación en el domicilio, se deben seguir las instrucciones descritas en los envases. En la mayoría de los casos se calentará el producto o se terminará de cocer.

Preparados alimenticios especiales

Los preparados especiales son aquellos que, sin reunir las condiciones de platos precocinados o cocinados, sirven de alimento para la preparación de distintos alimentos preparados. Entre ellos destacan los preparados para caldos o sopas, los preparados para flanes o cremas o los preparados para desayunos.

Los primeros alimentos preparados para ser consumidos con previa dilución y ebullición del agua.

Generalmente están formados por extractos de carne, sal, grasas alimenticias, extractos vegetales, hidrolizados de proteína, especias, aromatizantes y aditivos autorizados y son los responsables de potenciar el sabor del agua de ebullición.Los preparados de flanes o postres son mezclas de alimentos preparados de molinería y féculas junto con azúcares, leche en polvo o sustancias aromáticas. Pueden contener también colorantes y espesantes permitidos y son los responsables de la elaboración casera de alimentos preparados tales como el flan o las tartas frías. Los preparados para desayuno, por ejemplo el chocolate en polvo, son alimentos preparados para ser consumidos después de la dilución con leche o agua.Constituidos por cereales, fécula, leche en polvo, polvo de huevo así como grasas alimenticias, polvo de cacao y aromatizantes autorizados, son el alimento idóneo para modificar ligeramente el gusto de la leche o el agua. Todos estos alimentos preparados se elaboran con la mezcla de los distintos ingredientes llevados a tratamientos específicos para darles la forma final.

PRODUCTOS DIETÉTICOS Y DE RÉGIMEN

Los productos dietéticos han pasado de ser productos para una minoría o para aquellas personas cuya salud los precisaba, a ser una nueva forma de alimentación más generalizada. Sin embargo, la elaboración y las modificaciones a las que se somete el alimento para parecerse al original deben pasar por estrictos parámetros de seguridad.

La composición de estos productos tiene que ser científicamente razonable y autorizada por ley, deben tener un adecuado valor nutritivo y deben estar debidamente designados como alimentos dietéticos. Son alimentos destinados a dietas específicas o también para complementar o sustituir la alimentación ordinaria.

Para llevar a cabo una correcta elaboración y comercialización, los productos dietéticos deben seguir algunos criterios.En primer lugar, las instalaciones y locales de elaboración y almacenamiento, así como los utensilios y envases utilizados deben estar en las condiciones exigidas por la industria alimentaria, es decir, limpias y ordenadas. Los alimentos seleccionados poseerán el mayor grado de calidad del mercado, no obstante, se autoriza la adición de colorantes naturales, sustancias aromáticas y edulcorantes artificiales para hacer más apetitoso su consumo.

El envasado debe garantizar las máximas condiciones de conservación del alimento de acuerdo con la naturaleza del producto y, en las etiquetas, es de obligada declaración la denominación de «producto dietético o de régimen», la composición del alimento por cada 100 gramos de producto y el porcentaje de sustancias nutritivas. En el caso de alimentos con edulcorante artificial añadido, se debe indicar específicamente la cantidad.

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El consumo de alimentos ECOLOGICOS muy por detrás de alimentos con denominación

 alimentos ECOLOGICOS El 33,5% de los consumidores asturianos asegura haber consumido algún alimento ecológico en los últimos doce meses, muy por detrás del 81,5 que asegura haber optado por alimentos asturianos con la denominación de origen como el Queso Cabrales, la sidra o la ternera.

Unos datos que analizan los hábitos de consumo de los asturianos y que se han hecho públicos hoy, como conclusiones de un barómetro de consumo realizado en la región por la Unión de Consumidores de Asturias (UCE).

Fuente: agroalimentacion (3/01/2008)

El precio se encuentra entre las principales razones dadas por los consumidores para justificar porque el bajo consumo de alimentos ECOLOGICOS, seguido por la gran dificultad de distinguir o la escasez de puntos de venta.

En el lado opuesto, el 33,5% que asegura haber adquirido alguno de estos alimentos ECOLOGICOSen el año 2006, esgrime como razón principal que son «más sanos», seguido de lejos por las convicciones de que «son más seguros» y «ayudan a proteger el medio ambiente».

Asimismo, el estudio constata una importante carencia de información sobre este tipo de alimentos, ya que más del 70% de las personas encuestadas considera que recibe «poca o muy poca» información acerca de estos alimentos ECOLOGICOS.

Consciente de esta problemática, el Principado llevará a cabo un plan de difusión y una degustación de estos alimentos ECOLOGICOS en los diferentes centros educativos de la región, a lo largo del primer semestre de 2008.

Asimismo, se está estudiando la implantación, como proyecto piloto, de un menú ecológico, que estará disponible como complementario al tradicional, en centros educativos de la región.

Por otro lado, y según ha revelado el barómetro, menos del 27% de los 480 consumidores entrevistados declara haber comprado alimentos ECOLOGICOS de «Comercio Justo» y dos de cada tres admite no saber lo que son.

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Un equipo del CSIC consigue acelerar el crecimiento y disminuir la cantidad de grasa en cerdos obesos

 cerdos  Han mejorado la dieta de los cerdos con dos aditivos alimentarios naturales.

Los resultados obtenidos podrían servir para controlar la obesidad en humano.

Fuente: CSIC (16 Noviembre ´07)

Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha conseguido acelerar el crecimiento, aumentar el contenido proteico y disminuir la formación de depósitos grasos en cerdos obesos. Para lograr estos resultados han incluido dos compuestos naturales en la dieta de los animales: la betaína, un aminoácido que se encuentra en plantas, como la remolacha, y el ácido linoleico conjugado, presente en los productos lácteos y la carne de herbívoros.

El investigador del CSIC y director del estudio, Ignacio Fernández-Fígares, que trabaja en la Estación Experimental del Zaidín (CSIC), en Granada, explica: “Se trata de dos compuestos modificadores del metabolismo que se administraron conjuntamente como suplemento de la dieta de cerdos genéticamente obesos. El cambio de alimentación provocó que los cerdos depositaran un 23% más de tejido magro y un 14% menos de grasa que los animales a los que no se les administraron estos compuestos naturales”.

El trabajo se ha realizado con cerdos ibéricos de entre 20 y 50 kilogramos de peso. Los animales a los que se les dio sólo uno de estos compuestos presentaron peores resultados que aquellos a los que se alimentó con una dieta suplementada con ambas sustancias.

“Estos resultados indican que la sinergia entre el ácido linoleico conjugado y la betaína puede ser muy beneficiosa en explotaciones intensivas de cerdo ibérico orientadas a la producción de carne fresca”, subraya Fernández-Fígares.

El equipo de investigadores ya ha solicitado la patente para transferir la tecnología necesaria a las industrias interesadas.

La betaína es un aminoácido que participa en la biosíntesis de muchos compuestos esenciales y el ácido linoleico, un ácido graso poliinsaturado esencial para el organismo. Para el estudio se ha utilizado ácido linoleico conjugado que, combinado con la betaína, proporciona carnes más saludables para el consumo humano.

NUTRICIÓN HUMANA

El investigador del CSIC añade: “Si consideramos el cerdo como un buen modelo para el estudio de la nutrición humana, los resultados podrían aplicarse para reducir la obesidad en personas con este problema. De hecho, el ácido linoleico conjugado se está utilizando como aditivo alimentario para reducir el peso en humanos, pero los resultados obtenidos hasta ahora no son concluyentes”.

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OZONO en una Granja de CERDOS Vivir de los CERDOS

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Higiene en restaurantes y bares

 higiene Higiene en restaurantes y bares

Los alimentos crudos son los de mayor peligro, “Conseguir alimentos que sean inocuos para el consumidor”. Con estas palabras resume Juan Ramón Hidalgo, abogado y especialista en Derecho del Producto, es la gran responsabilidad que los hosteleros tienen ante la ley y ante sus propios clientes.

Un total de 7.934 casos de salmonelosis notificados el pasado año en España -un cifra que refleja sólo los casos más graves-, según datos de la Unidad de Epidemiología del Instituto Carlos III, evidencian la necesidad de prevenir al máximo las intoxicaciones y las infecciones alimentarias.

Fuente: consumer.es (Octubre 2002)

Los alimentos de mayor riesgo

Restaurantes y bares son dos de los principales focos de toxiinfecciones: patologías producidas por la ingestión de los alimentos contaminados por microorganismos, especialmente bacterias.

José Juan Rodríguez, titular de Nutrición y Bromatología de la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en investigación científica sobre cuestiones de seguridad alimentaria, señala cuáles son los alimentos que pueden producir una infección o una intoxicación a quien los ingiere y los mecanismos de higiene para evitar riesgos.

Los alimentos crudos son los más peligrosos. Tanto los animales como las personas son portadoras de patógenos como la salmonela o la campylobacter, los dos microorganismos que más enfermedades de transmisión alimentaria generan en España.

Si el alimento está contaminado o se contamina en manos del manipulador y no se somete a temperaturas extremas las bacterias no mueren. Si además no se consume en el momento y se conserva en un clima cálido, sin refrigerar, los microorganismos se multiplican. “A partir de esta explicación -señala Rodríguez- podemos encontrarlos en multitud de platos”.

 higiene higiene El huevo crudo que se utiliza para la elaboración de una mayonesa, unas croquetas empanadas, también con huevo, cuyo núcleo ha sido empapado y no ha llegado a freírse, un postre o cualquier otro plato en que se dé el riesgo de que el huevo quede crudo sería susceptible de transmitir la salmonela.

Por eso el especialista recomienda el uso de huevo pasteurizado para la producción industrial.

Las ensaladas, compuestas también por alimentos crudos, que no se consumen en el momento ni se refrigeran, la carne y el pescado crudo, como el sushi o el salmón, conllevan los mismos riesgos. Al igual que ocurre con un solomillo, un entrecot o cualquier otra pieza que se sirva muy poco hecha.

La manipulación de los alimentos

Los pinchos sobre la barra, esa mala costumbre

Queda señalado que los microorganismos pueden llegar hasta el establecimiento hostelero a través del propio alimento e incluso de las personas. De las condiciones del local (la temperatura ambiente, las instalaciones, materiales…) y del buen o mal hacer del manipulador dependerá que las bacterias desaparezcan o se transmitan. Como señala José Juan Rodríguez, los microorganismos de contaminación fecal -los de mayor incidencia como la propia salmonella- se multiplican en climas cálidos.

Por eso este especialista considera que “tener los alimentos sin frío sobre una barra o una mesa es la situación de mayor riesgo que se puede dar”. Esta costumbre permite que se proliferen también aquellos microorganismos que se contagian a través del simple contacto. “El estornudo de un cliente puede transmitir a un pincho una stphylococcus aureos que provoque a quien lo consuma una vomitona tremenda”.

Calentar, sazonar o enfriar los alimentos

El especialista asegura que con el refrigerado, la actividad de los microorganismos y de las enzimas (proteínas activas) se retarda cumpliendo dos cometidos:

“atrasar a su vez la degradación de lo componentes de los alimentos e inhibir la proliferación de los microorganismo patógenos”.

La mayoría de los patógenos son incapaces de multiplicarse por debajo de los 8º aunque lo más seguro es mantener los alimentos por debajo de 4º. Después de la refrigeración, la congelación es el tratamiento que menos modificaciones produce en los alimentos y también elimina los microorganismos: “por debajo de los -18º ya no es posible la proliferación de bacterias”.

Las altas temperaturas a las que se somete un alimento cuando se cocina y la salazón son otros dos buenos mecanismos para destruir las bacterias.

La responsabilidad legal

Según el abogado y especialista en Derecho del Producto, Juan Ramón Hidalgo, hay en España tres grandes normas que afectan a los hosteleros a la hora de asumir responsabilidades en cuanto a la seguridad alimentaria. Existe una normativa sobre higiene y control alimentario; otra sobre elaboración, comercialización y distribución de comidas preparadas y una tercera que atañe a los propios manipuladores. Las dos últimas son del año 2000. Pero todas ellas, según este abogado “son normas abiertas, de mínimos, que se entrecruzan además con otras de salud, de turismo, etc.”.

Para Hidalgo la legislación se simplifica en un objetivo claro: “que los alimentos sean inocuos para el consumidor”. A partir de ahí el hostelero será responsable del producto, del local y de la formación de los manipuladores contratados. “¿Cuándo vendrán los problemas?

Cuando se dé un fallo en la cadena alimenticia. Pero no existe la figura de un controlador.

Normalmente sólo sabemos si se ha cometido una falta o una negligencia cuando nos encontramos con las consecuencias”. Aunque no se debe olvidar, como señala José Juan Rodríguez “que el 60% de los casos de infección e intoxicación alimentaria se se producen en los hogares”.

Cómo debe actuar la persona afectada

Un gran número de afectados en una misma comida basta para poner en evidencia las causas de una salmonelosis. Pero ¿quién ampara a una persona, una pareja o un pequeño grupo de amigos cuando sufre una infección de este tipo? ¿Cómo debe actuar? “Los primero es curarse”, recuerda Hidalgo. “Acudiremos a urgencias o a nuestro médico de cabecera y cuando tengamos el diagnóstico podremos decidir si formular o no una reclamación”, añade. Cuando los hechos no son muy graves el afectado puede acudir a su ayuntamiento y exponer el caso. “La administración local cumplirá dos cometidos: informarle sobre cómo debe actuar si quiere interponer una demanda o una denuncia y solicitar a las autoridades sanitarias -sólo si lo considera necesario-, una inspección del lugar en el que se ha generado el brote”. Si se concluye que ha habido negligencia, la administración sancionará a los responsables pero, esto es lo más importante, “no resarcirá al consumidor afectado”.

Si la persona afectada quiere solicitar una indemnización que cubra daños y perjuicios, tendrá que interponer una demanda. Como explica Hidalgo “en el juzgado que le corresponda encontrará una papeleta en la que deberá exponer los motivos para que se convoque a juicio a la otra parte, sin necesidad de recurrir a un abogado”. Cuando el caso es muy grave y el afectado considera que la otra parte ha incurrido en una falta o en un delito podrá presentar una denuncia. “El diagnóstico, la cuenta del establecimiento hostelero implicado -que casi nadie conserva- y los testigos suelen ser de gran ayuda cuando se llega a los tribunales”, explica. El principal problema para el afectado es que cuando la cuantía que se reclama es pequeña, los gastos del abogado harán que no le compense contratarle, ya que, según Hidalgo, aunque gane el juicio, la minuta correrá a cargo del demandante a menos que se demuestre que ha existido temeridad. Pero por otro lado, este especialista en Derecho del Producto considera que, aunque la ley lo permita, es muy difícil para quien no conoce bien las normas defenderse solo. “La mayoría de las veces las víctimas de una intoxicación o infección alimentaria contarán con el apoyo de las oficinas del consumidor que les informarán pero quedarán indefensas ante la ley”, añade.

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Alertan del abuso de exámenes radiológicos en las mujeres embarazadas

 embarazadas Los especialistas no recomiendan efectuar este tipo de pruebas durante la gestación

La Sociedad Norteamericana de Radiología alertó ayer del abuso de exámenes radiológicos a los que se somete a las mujeres embarazadas. En el congreso anual de esta entidad se presentó un estudio, realizado por la Universidad de Brown, que revela que en los últimos diez años se han duplicado las pruebas de diagnóstico que emiten radiaciones. Las ecografías no exponen ni a la madre ni al feto a radiaciones que puedan afectar a sus células.

Fuente: consumer.es (28 noviembre 2007)

Sin embargo, las radiografías y los TAC (tomografías computerizadas) liberan una radiación que, aunque es baja, puede llegar a dañar el desarrollo del feto.

El equipo de la Universidad de Brown comprobó el número de exámenes de medicina nuclear (TAC y rayos X) utilizados en mujeres embarazadas entre 1997 y 2006 para estimar la dosis de radiación y la frecuencia de las pruebas.

En ese periodo de tiempo, los exámenes realizados en embarazadas aumentaron en un 121%. Se hicieron más radiografías, pero sobre todo más TAC, una prueba que emite el doble de radiación que los rayos X. El 75% de las pruebas realizadas se habían llevado a cabo en zonas del cuerpo alejadas del útero, por lo que se reducía la exposición al feto pero ello no significa que estuviera a salvo.

Riesgo para la salud

Los especialistas desaconsejan los exámenes radiológicos durante la gestación.

Sólo se prescriben cuando la madre padece un trastorno grave que puede poner en riesgo su vida. La posibilidad de que se presenten efectos graves en la salud depende de la edad de gestación del bebé en el momento de la exposición y de la cantidad de radiación a la que estuvo expuesto.

Elizabeth Lazarus, doctora de la facultad de medicina de la universidad Brown en Providence (Rhode Island) y autora principal de la investigación, reconoce que los niveles de radiación son bajos, pero no inocuos.

La exposición prenatal más peligrosa es la que se produce en las primeras fases de gestación.

Los bebés son particularmente sensibles a la radiación durante su desarrollo temprano, entre las semanas dos y 15 del embarazo, antes incluso de que la propia madre sepa que está en cinta.

Los especialistas desaconsejan las pruebas radiológicas durante la gestación; normalmente sólo las prescriben cuando la madre padece un trastorno grave

Si la dosis de radiación es elevada, las consecuencias pueden ser graves: retrasos en el crecimiento, malformaciones, daños neurológicos y cáncer.

La investigación

La sospecha de una hemorragia cerebral en la madre, un trombo en los pulmones o una apendicitis puede obligar a recurrir a un escáner pese al riesgo. La prescripción de estas pruebas es poco frecuente, aunque en la última década los especialistas han recomendado realizar un examen radiológico a un mayor número de mujeres embarazadas, asegura Lazarus.

Los investigadores evaluaron 5. 235 pruebas de 3. 249 pacientes y observaron que durante los 10 años del estudio, el número de pacientes que pasaban por ellas cada año aumentaba de 231 a 447.

Además, el número de pruebas aumentaba cada año. Según los autores, esto representa un 89% de aumento en los pacientes y un 121% en las pruebas a lo largo del estudio.

Los resultados mostraron que el uso de rayos X aumentó una media de un 7% al año, y el de pruebas de medicina nuclear un 12% al año desde 1997. Las tomografías computerizadas o TAC -que producen una mayor dosis de radiaciones que las otras técnicas de imágenes médicas- experimentaron el mayor aumento con un incremento anual del 25%, aproximadamente.

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Grasas Trans la peor grasa para el corazón

 Grasas Trans la peor grasa  La ingesta diaria de cinco gramos de Grasas Trans la peor grasa basta para aumentar un 25% el riesgo de enfermedades cardiovasculares. De un tiempo a esta parte muchos son los estudios que se han hecho eco de los efectos nocivos de las llamadas grasas trans

Aceites parcialmente hidrogenados que se emplean en la industria alimentaria con el objetivo de conferir mayor estabilidad y durabilidad a alimentos de gran consumo.

Fuente: consumer.es (1 de diciembre de 2007)

Aunque hay alimentos como la carne de ternera o de cordero, o incluso la leche, que contienen de forma natural pequeñas cantidades de grasas trans, la percepción de su consumo como un problema de salud pública no se ha producido hasta fechas recientes.

A la mayor concienciación sobre sus riesgos han contribuido dos hechos:

por un lado, su presencia como ingrediente en un mayor número de productos

y, por otra parte,

a constatación de su capacidad para causar alteraciones graves en el sistema cardiovascular.

Grasas Trans la peor grasa se definen como aceites grasas insaturados, principalmente de origen vegetal, que se someten a un proceso físico-químico de hidrogenación parcial con el objetivo de conferirles un estado semisólido. Gracias a este procedimiento, pueden emplearse como ingrediente que dota de estabilidad y consistencia a multitud de productos de gran consumo.

Este es el caso de algunas margarinas, galletas y productos de bollería, palomitas de microondas, pastelería industrial, caramelos, snacks salados y dulces, helados, precocinados, salsas y buena parte de productos englobados en la familia del fast-food.

De acuerdo con un amplio estudio publicado recientemente en la revista The New England Journal of Medicine, el consumo continuado de grasas trans se traduce en un aumento del nivel de colesterol malo (LDL) y la disminución del bueno (HDL).

El consumo continuado aumenta el colesterol malo y reduce el bueno.

Sus efectos son peores que los derivados de la grasa saturada o del colesterol de la dieta.

El exceso de grasas trans

Favorece la aterosclerosis (estrechamiento de las arterias que dificulta el paso de la sangre), por lo que resulta peligroso para la salud del corazón y las arterias.

Energía y corazón

  grasas trans El aporte de grasas a través de la dieta resulta imprescindible para obtener recursos energéticos para el organismo. Pero ni todas las grasas son saludables por igual ni aportan la misma energía.

De hecho, se estima que, del 35% de las calorías totales procedentes de las grasas, las trans proporcionan entre un 2% y un 4%, frente a un 12% de las grasas saturadas, reconocidas también por su efecto negativo sobre la salud cardiovascular.

Y como revela el Nurses Health Study, el mayor análisis epidemiológico publicado hasta la fecha en Estados Unidos, la sustitución del 5% de la energía procedente de ácidos grasos saturados por energía proveniente de insaturados reduce el riesgo coronario un 42%.

Cuando se habla de ácidos grasos trans, el reemplazo de sólo un 2% de la energía procedente de los mismos por energía extraída de grasas insaturadas supone una reducción del 53% del riesgo.

De ahí que el objetivo de las investigaciones actuales y futuras sea determinar el límite máximo de consumo de grasas trans para que la dieta sea adecuada desde el punto de vista nutricional.

La Asociación Americana del Corazón (AHA), la mayor sociedad médica del mundo, se ha posicionado al respecto. Desde 2006 aconseja que la ingesta diaria de grasas trans se limite al 1% del total de calorías, lo que equivale, en una dieta media de 2.000 a 2.500 calorías, a un consumo de 2 a 2,5 g de grasas trans por día.

Colesterol y etiquetas

Más de la mitad de la población española que tiene entre 35 y 64 años (58%) presenta unos índices de colesterolemia (concentración de colesterol) cercanos a 200 mg/dl, cifra considerada como el límite sano.

Un 16% lo supera con creces y se sitúa por encima de los 250 mg/dl, valor que se toma como indicador diagnóstico de hipercolesterolemia, uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.

Las cifras no varían mucho en los países de nuestro entorno.

La clara asociación entre grasas trans e hipercolesterolemia, y de ésta con las enfermedades cardiovasculares, ha llevado a las autoridades sanitarias a aconsejar la reducción de su consumo a la espera de que normativas específicas determinen los límites máximos de ingesta diaria y la industria alimentaria incorpore esta información en su etiquetado. Por el momento, algunos países han puesto en marcha campañas informativas para facilitar un mayor conocimiento sobre este tipo de grasas y sus efectos sobre la salud.

En Estados Unidos desde 2006 es obligatorio declarar en la etiqueta nutricional la cantidad de grasas trans por porción de producto si éste contiene más de 0,5 gramos. Esta valiosa información se suma a la obligación, vigente desde 1990, de informar sobre el contenido total de grasa total, grasa saturada y colesterol. Canadá también exige que se detallen las grasas trans en la etiqueta nutricional de cualquier producto.

A nivel europeo, Dinamarca es el único país que cuenta, desde junio de 2003, con una normativa que obliga a incluirlas en las etiquetas alimentarias. Además, la Administración danesa exige a los productores que no superen el 2% de grasas trans en sus productos, ya sean propios o importados

Es conveniente elegir los productos que no incluyan la expresión «parcialmente hidrogenado» entre sus ingredientes.

En España no hay una normativa específica.

No obstante, desde la Estrategia NAOS (Nutrición, Actividad Física y prevención de la Obesidad), impulsada por el Ministerio de Sanidad y Consumo, se alude a la industria alimentaria y a las empresas de restauración para que disminuyan de forma progresiva los niveles de ácidos grasos trans en sus productos.

Por su parte, varias empresas han comenzado a publicar voluntariamente el contenido de grasas trans en sus etiquetas nutricionales y otras tienen previsto eliminar, en un futuro próximo, el contenido de los aceites parcialmente hidrogenados de sus productos.

Dudas de los consumidores

A pesar de las recomendaciones, los ciudadanos siguen teniendo muchas dudas sobre las grasas trans. Así se ha reflejado en una reciente investigación llevada a cabo por la Fundación del Consejo Internacional de Información Alimentaria (IFIC).

Los resultados han confirmado la visión negativa que se tiene de los productos con aceites hidrogenados, aunque los consumidores no identifican necesariamente los aceites parcialmente hidrogenados con las grasas trans. Como conclusión, el informe destaca que los consumidores, en general, no conocen claramente qué son las grasas trans, qué alimentos las contienen, y aún menos, en qué cantidad.

Todo sobre las grasas trans

1. ¿Qué son las grasas trans?

4. ¿Hay alguna diferencia entre aceite o grasa hidrogenada o parcialmente hidrogenada

5. ¿Se puede calcular qué cantidad de grasas trans contiene un producto que lleva aceite parcialmente hidrogenado?

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Pedos "ECOLOGICOS" hay que PEDOS

 pedos Pedos "ECOLOGICOS" hay que PEDOS

Científicos intentan trasplantar una bacteria al estómago de ovejas y bovinos para evitar la emisión de PEDOS de metano.

Investigadores australianos intentan trasplantar una bacteria propia de los canguros al estómago de ovejas y bovinos con el fin de que sus flatulencias dejen de contener metano, uno de los gases que más acentúan el calentamiento climático junto con el CO2.

Fuente: Agroinformación (11 Diciembre´07)

Gracias a dicha bacteria, los gases de los canguros no contienen metano, al contrario de lo que ocurre a las vacas y las ovejas, cuyas flatulencias pueden representar un alto porcentaje del volumen total de emisiones de gases de efecto invernadero.

“Un 14% de las emisiones de todo origen en Australia vienen de las entrañas de los bovinos y ovinos”, afirma Athol Klieve, un científico que trabaja en un programa desarrollado por el Gobierno del Estado de Queensland.

“En otros países, como Nueva Zelanda, donde la ganadería está más desarrollada, el nivel alcanza un 50%”, declaró.

Los científicos afirman que la bacteria estomacal de los canguros permite una digestión más eficaz de los alimentos y podría suponer un ahorro potencial de varios millones de dólares en costo alimentario para los ganaderos.

“No solamente los animales dejarán de emitir metano, sino que obtendrán de un 10 a un 15% de energía suplementaria con lo que comen”, declaró Klieve.

Los trabajos están en una etapa muy preliminar: el aislamiento de esa bacteria debería llevar unos tres años antes de poder empezar a elaborar una técnica para trasplantarla a vacas y ovejas.

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Sabemos lo que comemos

  que comemos Sabemos lo QUE COMEMOS

Las ‘vacas locas’, el anisakis del pescado o el aceite de colza han provocado graves crisis alimentarias. La seguridad de los alimentos es una prioridad en la UE, que vislumbra con temor al consumidor europeo del futuro: obeso y ansioso.

FUENTE: Expansión (04/12/2007)
Autor: Ana Martínez

El aceite de colza, en 1981; las vacas locas, en 1996; el anisakis, cada verano de los últimos años…

Ni siquiera el agua es inocua: el plomo que contiene, que puede proceder de las tuberías, reduce el cociente de inteligencia de los niños.

Las crisis alimentarias son una amenaza que periódicamente se cierne sobre la sociedad.

Aunque, afortunadamente, cada vez sabemos mejor qué es lo que comemos. Así lo aseguraron en Bruselas los expertos participantes en foro científico De la seguridad alimentaria a las dietas saludables, organizado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).University College Dublin.

Pero tampoco faltó la autocrítica: “Es necesaria una mayor transparencia para los consumidores. A veces damos a entender que todos los alimentos conllevan un riesgo… Porque, claro, si no hay riesgo, no hay fondos para la investigación. Son falsas alarmas que pueden tener graves consecuencias”, señaló Patrick Wall, del Departamento de Salud Pública.

La última amenaza ha sido la gripe aviar, que, por un tiempo, volvió a poner al pollo en la lista negra de alimentos de los ciudadanos, a pesar de que las autoridades veterinarias y sanitarias insisten en que el virus de la gripe no se transmite por la comida.

Durante unos meses, las ventas de pollo cayeron y algunas industrias anunciaron la reducción de su actividad.

“Es el mejor ejemplo de falta de información. Los ciudadanos estaban confusos y no acababan de percibir el mensaje”, explicó Catherine Geslain-Lanéelle, directora ejecutiva de la EFSA.

CONFUSIÓN

Gordos, ansiosos y confusos.

Así serán los consumidores europeos del futuro. Por exceso o por defecto, la mitad de la población está aquejada de enfermedades provocadas por malnutrición -falta de nutrientes- o mala nutrición -obesidad-, cuyas consecuencias son dramáticas.

En el mundo, 800 millones de personas padecen hambre, y reducir a la mitad esta cifra para el año 2015 es una de las prioridades de la FAO.

En la UE, la mitad de la población adulta sufre obesidad o supera el índice de masa corporal y, lo que más preocupa a las autoridades, un cuarto de los escolares padece el mismo problema.

Algunos de los expertos participantes en el Congreso de la EFSA coincidieron en una de sus propuestas: la nutrición debería formar parte de los programas escolares desde los primeros años de vida.

“El punto crítico somos cada uno de nosotros. Actualmente tenemos la posibilidad de alimentarnos como nunca lo hemos hecho; otra cosa es que lo hagamos bien”, señaló Robert Madelin, director general de Salud y Protección al Consumidor de la UE.

El pasado 1 de julio se dio un primer paso, cuando entró en vigor el Reglamento Europeo de Declaraciones Nutricionales y de Salud, que estipula que calificaciones como rico en vitaminas, light, sin azúcar añadido o sin materia grasa -cada vez más usadas en la promoción de los alimentos para atraer la atención de los ciudadanos- se basen en evidencias científicas contrastadas.

Las empresas deben demostrar que realmente existe un efecto nutricional o fisiológico beneficioso en el alimento, a través de pruebas científicas internacionalmente aceptadas y que en España regula la Aesan.

Así, gracias a las agencias de seguridad alimentaria, que velan por la salud de los consumidores y la calidad de los productos, cada día aumenta la información sobre lo que comemos. “Estoy segura de algún día terminarán las alarmas que, periódicamente, desatan el nerviosismo entre la población”, concluyó Geslain-Lanéelle.

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En California se convertirá el agua residual en agua potable

 agua potable El agua de las cañerías residuales de Orange County (California) se reciclará hasta convertirse en agua potable y lista para el consumo, proceso que empezará el próximo 30 de noviembre, publica hoy la edición digital del New York Times.

Según los expertos, la nueva planta de este condado, que purifica el agua a través varios filtros, pantallas, componentes químicos y por último el paso del tiempo, será la más grande del mundo dedicada a recuperar el agua de las cisternas para el consumo humano.

Fuente: EFE (28/11/2007)

Para ello, este tipo de técnica, que se practica a gran escala y con éxito en la capital de Namibia, Windhoek; podría ser la solución en aquellos lugares en los que la sequía es una constante, como ocurre en varias zonas de California.

«Este tipo de proyectos van a empezar a verse desarrollados en todos aquellos lugares en los que existe una grave escasez de agua», dijo Michael R. Marcus, director general de los recursos acuíferos de Orange County, en declaraciones al diario estadounidense The New York Times.

En la ciudad de San Diego, también en California, las autoridades aprobaron el pasado octubre un programa piloto para fomentar el reciclaje y posterior consumo del agua de las cisternas y demás conductos residuales.

 agua potable Sin embargo, el alcalde de esta ciudad, tendente a la sequía, vetó esta propuesta, que además de ser muy costosa, tenía pocas posibilidades de contar con el apoyo popular.

Hasta el momento, la mayoría de la gente se ha mostrado siempre reticente ante la idea de que el reciclaje fuera tan efectivo como para limpiar tan bien el agua de sus deshechos, que hasta pudieran beberla.

A pesar del veto, el ayuntamiento de San Diego planea organizar un voto a principios de diciembre para anular la negativa del alcalde.

La planta que se ocupará de esta iniciativa se llama Water Factory 21, la cual, tras una serie de renovaciones, puede procesar casi 265 millones de litros de agua al día y ya ha sido visitada por expertos acuíferos de todo el país.

Según el rotativo neoyorquino, el agua que sale de esta planta no solo alcanza los estándares sanitarios que se requieren para su consumo en EE.UU., sino que incluso los supera.

El agua reciclada, que por ley no puede ser dirigida directamente a los grifos de los consumidores, será inyectada bajo tierra para cumplir dos cometidos básicos.

Por un lado formar parte de la barrera que evita que el agua de mar se mezcle con los recursos de agua dulce y por otro rellenar las reservas acuíferas para el consumo de cerca de 2,3 millones de personas (cerca de un tres cuartos de la población del condado).

La medida cuenta con la mayoría del apoyo popular en Orange County, que está de acuerdo con el tema, además de haberse visto influida por la campaña de publicidad llevada a cabo por las autoridades del agua y de la salud.

Para estos la cuestión no es solo paliar el problema del agua a corto plazo, sino proponer una solución para que los recursos sean suficientemente abundantes para suplir a los cerca de 500.000 nuevos habitantes que se espera vivan en el condado hacia 2020.

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Radiactividad en alimentos

 Radiactividad Radiactividad en alimentos

Radiactividad en alimentos es la contaminación radiactiva en alimentos se produce por la adsorción de radionucleidos desde el suelo o por su deposición en las plantas desde la atmósfera

Las radiaciones de origen natural, por lo general poco intensas, se considera que tienen escasa capacidad para alterar la estructura de un alimento. El aumento de radiaciones de origen antropogénico, sin embargo, está llevando a los expertos a incorporarlas a sus campos de estudio para determinar hasta qué punto pueden ser nocivas.

El problema es que de la contaminación radiactiva en alimentos aún se conoce poco.

Fuente: consumer,es (16 de noviembre de 2007)
Autor: MAITE PELAYO

El Código Alimentario define como alimento contaminado «todo alimento que contenga gérmenes patógenos, sustancias químicas o radiactivas, toxinas o parásitos, capaces de transmitir o provocar enfermedades a las personas o a los animales».

A los contaminantes biológicos se suma ahora un interés especial por los químicos, tanto entre la comunidad científica como entre los consumidores, por su influencia en la aparición de un número creciente de enfermedades, como las alteraciones del sistema inmunológico o la infertilidad.

La preocupación y sensibilización respecto al progresivo deterioro del entorno también incide de manera negativa en la percepción de la naturaleza saludable de las materias primas que se consumen y que proceden de la tierra o el mar. Y aunque en el ámbito divulgativo se habla mucho sobre ambos temas, contaminación biológica y química, hay un punto en la definición sobre el que se profundiza poco: la contaminación radioactiva.

Fuentes de radiación

Un 70% de la exposición humana a radiación procede de fuentes naturales

El ser humano está expuesto continuamente a radiación procedente de numerosas fuentes, tanto naturales como artificiales. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha estimado que alrededor de un 70% de la exposición media total a la radiación por parte de la población española se debe a radiación natural, cuyas fuentes pueden dividirse en externas e internas.

Entre las externas destacan la radiación provocada por los rayos cósmicos y los rayos gamma emitidos por los materiales radiactivos naturales existentes en la tierra y gases como el Radón.

La radiación recibida por vías internas depende de los alimentos y bebidas que consumimos (un 8,7% del total recibidos según los estudios realizados, más de la mitad alrededor de un 60% corresponde al Potasio 40, componente natural de los mismos) y del hábitat de cada individuo.

En cuanto a las fuentes artificiales, destacan los usos médicos, ciertos hábitos de vida (como viajes en avión), actividades industriales que implican utilización de radiaciones, las pruebas nucleares y la industria nuclear.

Los estudios realizados hasta el momento demuestran cómo la población media de España está expuesta a niveles de radiación muy por debajo de los límites de seguridad.

Alimentos irradiados

La entrada de los radionucleidos a los alimentos se produce inicialmente por adsorción desde el suelo o por su deposición en las plantas desde la atmósfera. Posteriormente, pueden incorporarse a las personas por consumo directo de estos vegetales o bien de animales o sus derivados, como la leche, que han sido alimentados con pastos o piensos contaminados. Es lo que se denomina cadena de radiocontaminación.

Aunque la dosis ingerida sea muy baja, la contaminación radiactiva tiene alto interés toxicológico debido a que el cuerpo humano no tiene mecanismos de descontaminación.

Además, algunos radionucleidos poseen afinidad por ciertos tejidos por lo que se acumulan progresivamente en ellos.

Algunos elementos radiactivos se desintegran en periodos relativamente cortos, por lo que suponen un peligro en casos puntuales de accidentes, mientras que otros de vida media o larga pueden permanecer en el entorno largos periodos de tiempo, convirtiéndose en contaminantes permanentes.

Exposiciones intensas o continuadas a radiactividad se relacionan con el desarrollo de enfermedades degenerativas celulares como el cáncer. El objetivo de la vigilancia de radionucleidos a través del estudio de la dieta es disponer de datos sobre su ingesta real a lo largo del tiempo, y contar con una herramienta que facilite la evaluación de riesgos en situaciones particulares.

Un caso particular

Cuando hablamos de alimentos y contaminación radiactiva viene a la memoria el accidente ocurrido en Chernóbil en el año 1986. Lo único positivo que se puede extraer de esta catástrofe nuclear es la experiencia. La Unión Europea estableció, tras el accidente, límites en los niveles de radiactividad para alimentos y adoptó medidas legales de control y muestreo, especialmente en la importación de países terceros, acciones que han ido revisándose y actualizándose. En países como España existe otro tipo de parámetros de referencia que implican unas limitaciones de ingesta de cada uno de los radioisótopos y que se denominan «límites de incorporación anual por ingestión».

Aunque ya se han cumplido más de 20 años desde el incidente, las autoridades sanitarias europeas advierten de que algunos elementos radiactivos (como el Cesio 134, 137) pueden permanecer aún en algunos alimentos de origen silvestre como setas, bayas, animales de caza y peces carnívoros de agua dulce, por lo que recomiendan intensificar su control.

LA RADIACTIVIDAD

La radiactividad es una propiedad natural que poseen algunos algunos elementos químicos. En esencia, consiste en la capacidad de estos elementos para emitir partículas u ondas electromagnéticas. Esta propiedad se debe a la existencia de una descompensación entre el número de neutrones (partículas elementales neutras) y de protones (ídem positivas) del núcleo del átomo, que provoca una inestabilidad y una liberación de la energía acumulada en forma de partículas u ondas.

La radiactividad natural está provocada por elementos que emiten radiaciones de forma espontánea, como es el caso del uranio, el torio o el radón, entre otros. Los radionucleidos son nucleidos radiactivos, y un nucleido es una especie atómica, es decir, un conjunto de átomos iguales, caracterizado por el número de protones y neutrones que posee.

Los radioisótopos, por otro lado, son isótopos radiactivos, y un isótopo es cada uno de los distintos nucleidos que tienen el mismo número atómico (número de protones) y, por tanto, pertenecen al mismo elemento químico, pero que difieren entre sí en el número de neutrones, según define el Consejo de Seguridad Nuclear.

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