LISTERIA crece la AMENAZA

ListeriaListeria crece la amenaza de la bacteria que sobrevive en tu nevera

Conviene no consumir carne cruda y poco hecha para evitar la listeria

La LISTERIA se adapta muy bien a diferentes ambientes, coloniza todo tipo de comidas y se las ingenia para multiplicarse incluso en el interior de la nevera

Por esTo, la listeria es una de las principales causantes de infecciones alimentarias en todo el mundo.

En la mayoría de los casos, esa contaminación no provoca problemas de salud graves y se queda en una leve gastroenteritis.

Pero en otros como ancianos, mujeres embarazadas o personas con afecciones previas, las consecuencias de la infección pueden ser trágicas.

Las autoridades sanitarias británicas informaron de la muerte de tres personas que habían consumido sandwiches contaminados con la Listeria.

Otras tres permanecieron días hospitalizadas por culpa del patógeno, cuya presencia ha mostrado una tendencia creciente desde 2008.

Investigación conjunta del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III ha confirmado que en España los ingresos hospitalarios por listeriosis han aumentado mucho en los últimos años.

Es un problema de salud pública emergente en España se requiere una mayor vigilancia, además de medidas de prevención como la educación en seguridad alimentaria y advertencias a los grupos de riesgo.

Aumento esperanza de vida y problemas asociados a la edad, afecta al sistema inmunitario de las personas, son factores riesgo para esta enfermedad.

También influye en el crecimiento del número de hospitalizaciones, la aparición de cepas más virulentas de la bacteria y aumento del consumo de comida rápida, que por el tipo de manipulación y almacenamiento que lleva aparejada, es más susceptible de contaminación.

Si en los años 90, los brotes de listeria se debían principalmente a la contaminación de embutidos y salchichas, ahora se vinculan, sobre todo, a productos lácteos no pasteurizados -sobre todo quesos blandos- y frutas y verduras crudas (también en forma de zumos).

El último brote registrado por la EFSA, la fuente de contaminación eran productos de pescado ahumado -trucha y salmón- fabricados en Estonia.

La bacteria tiene una gran capacidad para sobrevivir en los alimentos.

Si no existe una adecuada higiene alimentaria y un buen mantenimiento del entorno en el que se preparan los alimentos, la contaminación es sencilla.

Se han realizado mejoras en la vigilancia de las listeriosis, también se han tomado medidas para mejorar los criterios de higiene en cuanto al manejo, por ejemplo, de zumos de frutas y hortalizas no pasteurizados.

Sin embargo, los autores de la reciente investigación española consideran que aún queda un largo camino por andar para mejorar el control del patógeno.

Es necesario una mayor conciencia de las personas y del personal asistencia, para que sospeche de la enfermedad y la contemple en el diagnóstico.

Además, es importante incluir recomendaciones en este sentido en el consejo que habitualmente se da a las embarazadas.

Las mujeres embarazadas tienen una probabilidad hasta 10 veces mayor de padecer listeriosis debido a la alteración del sistema inmunitario que se produce durante la gestación, por lo que, en su caso, sería recomendable extremar las medidas de precaución y no consumir productos de riesgo.

Suele ser una infección leve en la madre, pero puede ser muy severa y provocar abortos espontáneos, muerte fetal o discapacidad en el recién nacido.

Las personas con una listeriosis invasiva suelen desarrollar síntomas entre una y cuatro semanas después de haber ingerido algún producto contaminado.

En mujeres embarazadas, estos signos pueden no ser muy llamativos y parecerse a los que habitualmente acompañan a la gripe.

En cambio, en personas mayores, la enfermedad, que puede provocar meningitis o encefalitis, suele mostrar otros signos, como dolor de cabeza, rigidez en el cuello, confusión, pérdida de equilibrio y convulsiones, aparte de fiebre y dolores musculares.

Para evitar contraer la infección, se recomienda tres pautas sencillas:

lavar bien frutas y verduras,

refrigerar adecuadamente los alimentos,

no mezclar en la nevera las hortalizas y las comidas ya elaboradas,

nunca consumir lácteos y preparados que no hayan sido previamente pasteurizados.

Además, también se recomienda que productos como el melón y se mantengan refrigerados una vez abiertos.

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INVESTIGACION Ozono21

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