
Fuente: EL MUNDO (13/09/2007)
"Este estudio puede profundizar en los mecanismos responsables de la asociación entre la exposición temporal a elevados niveles de contaminación ambiental y la aparición de eventos cardiovasculares agudos [infarto, angina...]", concluye el editorialista, el cardiólogo Murray A. Mittleman.
El nuevo trabajo ha analizado a 20 pacientes coronarios mientras pedaleaban en dos tipos de cámaras: una estancia con aire filtrado o bien con aire contaminado, en unas concentraciones de combustión diésel como las que se producen en una carretera urbana, según los autores.
Tan sólo una hora en esas condiciones (30 minutos pedaleando y los demás en reposo) "exacerba la isquemia miocárdica inducida por el ejercicio [un fenómeno asintomático que se produce con un esfuerzo intenso en pacientes con cardiopatías] y daña la capacidad fibrinolítica endógena [la capacidad del propio organismo para producir sustancias que entorpecen la formación de trombos]", explican los investigadores, procedentes de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) y de la Universidad Umea (Suecia).
La punta del iceberg
"Estos resultados apuntan una posible explicación sobre la observación epidemiológica de que la exposición a la contaminación ambiental está relacionada con los eventos cardiovasculares", apuntan estos especialistas. Sus hallazgos aclararían por qué aumenta el riesgo de sufrir un infarto de miocardio en las horas posteriores a la exposición al tráfico.
El editorialista apunta una serie de limitaciones del trabajo, pues en el ambiente existen muchas otras partículas contaminantes, además de las de la combustión diésel. Asimismo, recuerda que la investigación se centra únicamente en pacientes que habían sufrido un infarto (no ha analizado ni a personas sanas ni a pacientes con otras cardiopatías). Se trata, en definitiva, de un estudio muy concreto que cuenta con ciertas limitaciones a la hora de generalizar los resultados.