El ionizador consigue mejorar la calidad del aire sin emplear productos químicos, mediante la acción de partículas con carga eléctrica. Elimina con éxito malos olores y sustancias contaminantes, generando un ambiente más fresco.
Dado que el polvo, las bacterias, y en general, todos los elementos contaminantes existentes en el aire tienen carga positiva, el uso del ionizador hace que estas partículas se unan a los iones negativos generados por el aparato y al convertirse en partículas más pesadas, caigan al suelo y las superficies.