La electrolisis del agua es un proceso químico que consiste en descomponer el agua en sus elementos constituyentes, hidrógeno y oxígeno, mediante la aplicación de una corriente eléctrica.
El agua pura es un mal conductor de la electricidad, por lo que se suele añadir algún electrolito, como ácido sulfúrico o hidróxido de sodio, para aumentar su conductividad.
El dispositivo utilizado para realizar la electrolisis se llama celda electrolítica y consta de dos electrodos sumergidos en el agua y conectados a una fuente de energía eléctrica.
Al pasar la corriente, se produce una reacción de oxidación en el ánodo (polo positivo), donde se liberan moléculas de oxígeno y electrones.
Simultáneamente, se produce una reacción de reducción en el cátodo (polo negativo), donde se captan los electrones y se forman moléculas de hidrógeno.
Estos gases se pueden recoger por separado y utilizar como combustibles o materias primas para otras reacciones químicas.