
Fuente: Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET) Universidad Complutense (27 de abril de 2009)
Autor: Joaquín Goyache Goñi
Los subtipos del virus que generalmente circulan entre la población porcina mundial son H1N1, H3N2, H1N2 y H1N3. No es infrecuente que los virus porcinos infecten a los seres humanos (se trata de una enfermedad profesional, que afecta, normalmente, a personas con ocupaciones relacionadas con el sector porcino), aunque, hasta el momento, no parece que en los casos surgidos estos días en México y los EE.UU. con la variante H1N1 exista un vínculo epidemiológico que pueda relacionar a los cerdos con la aparición de este proceso. De hecho, no hay indicios de que haya habido contacto alguno entre los pacientes y el ganado porcino. Tras el análisis genético del virus implicado en estos brotes, se ha determinado que posee segmentos típicos de virus influenza humanos, además de porcinos y aviares norteamericanos.
Además presenta secuencias de virus porcinos euro-asiáticos. Esta cuádruple combinación genética es la primera vez que se describe en el mundo.
Lo que sí se ha podido demostrar es la relación espacial y temporal entre los casos de México y los EE.UU. En cualquier caso, estos hechos son ciertamente inusuales, por lo que es lógico establecer las medidas de vigilancia adecuadas, no sólo en los países afectados, sino, también, globalmente. Debido a la más que probable transmisión persona-persona de este virus, y a la rapidez con la que se viaja en estos días, la introducción del virus en países muy distantes a los mencionados puede producirse en cuestión de horas. Las medidas adoptadas a raíz de la experiencia adquirida tras la aparición del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo y Severo) en noviembre de 2002 y su rápida difusión, y de la Influenza Aviar por el subtipo H5N1 en los años 1997 y 2003 y siguientes, ha permitido reaccionar de forma rápida y eficaz a las autoridades sanitarias nacionales e internacionales. Ahora sólo queda adaptarlas a las necesidades actuales.
Además, si en algún momento este virus fuera transmitido desde algún paciente humano a los cerdos, y se llegara a extender desde ese hipotético momento entre nuestra cabaña porcina, los mecanismos sanitarios de control de enfermedades animales establecidos en España (y en el marco de la Unión Europea) impedirían que ningún producto derivado de un animal infectado pasara a la cadena de consumo. Además, este virus es muy lábil al calor, por lo que un cocinado normal lo inactivaría rápidamente.
Por lo tanto, el hecho de que denominemos al proceso descrito estos días en México y los EE.UU. como “gripe del cerdo” es debido, simplemente, la historia de la evolución de este virus, además de que se ha detectado que esta variante H1N1 incorpora, entre otros, elementos de virus que, tradicionalmente, se han aislado del cerdo.