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ESPACIOS CERRADOS problema del COVID

ESPACIOS CERRADOSLa idea española para acabar con el problema del covid en el aire en ESPACIOS CERRADOS

Los ESPACIOS CERRADOS son el gran peligro, la clave de la propagación del coronavirus

El SARS-CoV-2 viaja en las gotitas de saliva que expulsamos al toser, al estornudar o al hablar y también en el fluido respiratorio

Al principio no estaba claro, pero las evidencias indican que esas gotitas con partículas del virus son tan pequeñas (se llaman aerosoles) que pueden permanecer flotando en el aire, como el humo del tabaco

Sin ventilación, cualquier ambiente interior es propicio para el contagio, sobre todo si en algún momento alguien se quita la mascarilla.

Los bares y restaurantes han sido los grandes perjudicados de la pandemia, ya que es inevitable quitársela para comer y beber.

También, los colegios son ESPACIOS CERRADOS han tenido que abrir las ventanas todo lo posible. Y por eso algunos le han dado vueltas a la idea de mejorar la calidad del aire a través de filtros HEPA o nuevos sistemas de ventilación que minimicen la posibilidad de contagiarse.

48 horas con un medidor de CO2: identificando los puntos calientes

Tras varios meses de pandemia, ha quedado demostrado que la principal vía de contagio del SARS-CoV-2 se produce mediante los aerosoles, es decir, respirando el coronavirus.

Lo último es un proyecto español que combina la experiencia del CSIC para detectar el coronavirus en el aire y una plataforma tecnológica de la empresa Sener para optimizar su renovación.

Sabiendo qué lugares, momentos y circunstancias son más propensos para la acumulación del virus, los algoritmos que utiliza el sistema pueden incorporar esta información para dar entrada a más aire fresco de manera automática cuando sea necesario.

En los últimos meses, el equipo de Antonio Alcamí, virólogo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO-CSIC), ha trabajado intensamente en el problema de la detección del virus. En colaboración con el Hospital Universitario La Paz y el Hospital Severo Ochoa, los científicos han encontrado la manera de cuantificar la cantidad de coronavirus que hay en el ambiente.

“Es un sistema de filtración compuesto por una bomba que succiona el aire a una velocidad determinada para hacerlo pasar por unos filtros que retienen el virus”, explica a Teknautas. Tras ubicarlos en zonas estratégicas, los científicos recogen los filtros cada cierto tiempo y mediante una PCR digital determinan el número de partículas virales que hay por cada metro cúbico de aire.

Se trata de una PCR más avanzada, que, en lugar de ofrecer un valor alto, medio o bajo, “indica exactamente el número de moléculas del virus, podríamos detectar una sola partícula”.

Los filtros que utilizan para atrapar al SARS-CoV-2 son de teflón y ya estaban en el mercado, pero nadie les había dado este uso. “Son comunes, permiten captar patógenos y contaminantes ambientales, pero nosotros comprobamos que también eran eficaces reteniendo virus, que son mucho más difíciles de detectar y ajustamos el tipo de bomba que hay que utilizar para succionar el aire y la manera de hacerlo, porque requiere la captación de un volumen considerable de aire”, comenta Alcamí.

La detección en hospitales

De esta forma, los expertos del CSIC han sido capaces de detectar picos de coronavirus en el aire de ciertas zonas de los hospitales, sobre todo en Urgencias, algo que no les sorprende, porque este servicio puede llegar a concentrar temporalmente a numerosos pacientes potenciales de covid.

“Hemos avisado a los hospitales en algunos momentos, lo que ofrecemos son datos retrospectivos, pero tener un método que pueda detectar de esta forma el virus ya es un gran avance”, destaca el investigador. Las zonas de triaje también son ESPACIOS CERRADOS con presencia transitoria de SARS-CoV-2.

En cambio, las UCI son muy seguras, porque la ventilación y las condiciones implementadas de cara a la seguridad del personal sanitario son muy eficientes.

El único problema de este método es que retirar los filtros y realizar la PCR digital implica tener los resultados en 24 o 48 horas debido al tiempo de procesamiento que requiere en el laboratorio. Aun así, la información es tremendamente útil: saber qué zonas de un hospital pueden tener picos puntuales de coronavirus ayuda a configurar un sistema de gestión de la ventilación mucho más óptimo para evitar contagios.

Sin embargo, el nuevo proyecto en colaboración con Sener es mucho más ambicioso. La plataforma Respira, de esta empresa, utiliza un sistema de inteligencia artificial que controla la renovación del aire de cualquier espacio interior y se podría aplicar a centros comerciales, estaciones, aeropuertos o escuelas, entre otros. La idea es que tiene en cuenta variables como la temperatura, la humedad, la calidad del aire interior y la eficiencia del consumo eléctrico.

Ahora, la detección de la presencia de virus que aporta el CSIC permitirá incorporar también ese factor para la entrada de aire nuevo cuando sea necesario.

La idea es como la de los test rápidos: no enviar test al laboratorio

Con la medición ‘a posteriori’, los investigadores ya pueden indicarles cuáles son las circunstancias que aconsejan esa renovación para eliminar una alta concentración de virus, así que la empresa puede ajustar los algoritmos para incluir este factor, pero el reto es poder hacerlo en tiempo real, de manera que el sistema reaccione ante la presencia del SARS-CoV-2.

“Es el mismo concepto que se está manejando a la hora de realizar test rápidos en la población, la idea es no tener que enviar las muestras al laboratorio. En nuestro caso, estamos trabajando para que se pueda hacer en cualquier sitio sin equipos complicados. Ya hemos desarrollado nanopartículas que podrían detectar el virus, pero necesitamos amplificar la señal y mejorar la sensibilidad”, explica Alcamí.

Aplicación a otras enfermedades

Aunque la pandemia pase, el sistema ha venido para quedarse, puesto que puede servir para otros patógenos. De hecho, “ya llevábamos trabajando con los filtros cuatro o cinco años y teníamos un proyecto coordinado con hospitales para estudiar la transmisión de virus respiratorios. Pensábamos en el virus respiratorio sincitial o en el virus de la gripe, lo que hemos hecho es adaptarnos al coronavirus”, apunta el investigador.

En las pruebas anteriores, los científicos ya analizaban cualquier elemento implicado en la calidad microbiológica del aire, como bacterias, polen y alérgenos. Este equipo del CSIC había incluido los virus, cuya captación es mucho más compleja. El covid ha hecho que su investigación dé un salto adelante que se podría aplicar a diversas enfermedades.

El investigador del CBMSO-CSIC cree que los aerosoles también podrían ayudar a la transmisión de otras patologías.

El problema es que hasta ahora no se habían realizado estudios en profundidad sobre esta cuestión. “Probablemente, lo que ocurre con la gripe sea muy parecido a lo que estamos viendo con el covid, porque hay mucha transmisión entre la población, mucha gente tiene síntomas, pero es posible que otros no los tengan y que la dinámica de contagios sea parecida”, opina. “Mi impresión es que nunca lo hemos estudiado con tanto detalle”, añade.

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