Desde hace ya muchos años se viene recomendando, la utilización del OZONO como medida higiénica de seguridad, en los depósitos refrigerados de alimentos perecederos, cámaras frigoríficas de establecimientos mayoristas y minoristas, cámaras frigoríficas de restaurantes, grandes superficies, transportes refrigerados, etc.
Los objetivos esenciales de la ozonización en la conservación de alimentos, son cuatro:
En lo que se refiere al primer objetivo, el OZONO activo asegura la destrucción de los numerosos microorganismos, que se encuentran en la superficie de los productos alimenticios, antes de introducirlos en las cámaras frigoríficas.
Esta contaminación por gérmenes nocivos empieza inexorablemente al iniciarse las operaciones de manipulado y transporte. Manteniendo la cámara de esta manera, en las condiciones más asépticas posibles, se dificulta en gran medida el riesgo de contagio de unas piezas a otras, dentro de la misma cámara.
En cuanto a la disminución en mermas de peso, éstas son debidas a las pérdidas de agua, fruto de la descomposición microbiana sobre los tejidos, tanto animales como vegetales. Al paralizar el desarrollo de los microbios, las pérdidas de peso pueden verse disminuidas hasta en un 75%.
La desodorización de este tipo de locales se consigue gracias a la capacidad del OZONO para oxidar la materia orgánica proveniente de los alimentos que causa olores desagradables bien conocidos por todos.
En cuanto al último objetivo, es fácilmente explicable que el OZONO contribuya a la mayor perdurabilidad de los alimentos, ya que ralentiza en gran medida el proceso de la descomposición de los alimentos durante su almacenaje.
Debido a su amplio espectro antimicrobiano, el ozono es capaz de destruir tanto bacterias, como virus, hongos e incluso formas de resistencia como las esporas.
Mediante el OZONO, al ser destruido todo germen periférico, las mercancías, carnes, pescados, frutas, hortalizas, etc., se conservan perfectamente y, al salir de las cámaras frigoríficas, son muchísimo más aptas para sufrir ulteriores manipulaciones.
La acción del ozono es siempre permanente. No olvidemos que, después de realizar su misión bactericida y desodorizante, se convierte nuevamente en oxígeno al mismo tiempo que permanece a modo de guardián, destruyendo cualquier nuevo foco de contaminación procedente del exterior de la cámara de almacenaje.