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Suplementos dietéticos fraudulentos para perder peso

 dietéticos Suplementos dietéticos fraudulentos para perder peso

¡Píldora mágica que sustituye a la dieta!

¡La grasa se derrite!

¡La dieta y el ejercicio no son necesarios!

La División de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos advierte de que mensajes provocadores como estos figuran en productos que persiguen la pérdida de peso de forma rápida y sin esfuerzo. Se calcula que cada año más de doce millones de estadounidenses recurren a los productos para perder peso con tal fin. En España no se conocen los datos, pero se puede intuir, a tenor de la masiva comercialización de estos productos, que el gasto también es millonario.

Fuente: consumer (11 de agosto de 2011)
Por MAITE ZUDAIRE

La Agencia sanitaria estadounidense ha detectado decenas de productos que se promocionan como complementos alimenticios para perder peso, pero que en realidad contienen medicamentos como la sibutramina u otros compuestos que no se han estudiado de manera adecuada y suficiente en humanos. Según el director de la FDA, Michael Levy, son medicamentos poderosos disfrazados de mensajes confusos como “productos totalmente naturales” o “suplementos a base de plantas naturales”.

A finales de 2010, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), organismo que depende del Ministerio de Sanidad y Política Social e Igualdad, ordenó la retirada del mercado de las pastillas para adelgazar “Fruta Planta/Reduce Weight”, tras haber identificado la presencia de sibutramina, principio activo del fármaco ya retirado Reductil, en cantidades suficientes como para provocar efectos adversos graves, sin que se declare en su composición ni etiquetado.

Una mirada a Internet basta para comprobar que sigue activa una página web a través de la cual se comercializa este producto peligroso para la salud. La aportación de EROSKI CONSUMER fue denunciar en 2008 de manera pública 12 productos para perder peso y 14 complementos alimenticios (la mayoría plantas medicinales) en los cuales se basan para avalar su eficacia, al comprobar la falta de fundamento científico de todos menos uno.

Fraude: medicamentos en complementos alimenticios

La dificultad para controlar el fraude es que muchos de los productos se importan y venden por Internet.

La alarma llega de Estados Unidos después de que las autoridades sanitarias comprobaran cómo más de 40 productos que se comercializan para perder peso incluyen en su composición ingredientes no declarados. Lo más grave es que son medicamentos o ingredientes potencialmente dañinos.

Un producto para ayudar a perder peso “a base de plantas naturales” y “natural” se puede convertir en un peligro para el consumidor confiado, que busca resultados rápidos y fáciles para quitarse kilos de encima. En el último año, la FDA ha detectado ingredientes farmacológicos y compuestos potencialmente peligrosos, no declarados en la lista de ingredientes de los complementos dietéticos ni en la composición:

• Sibutramina: fármaco anorexígeno (Reductil en Europa, Meridia en Estados Unidos) retirado del mercado europeo y americano en 2010 después de demostrarse su asociación con el desarrollo de problemas cardiacos y accidentes cerebrovasculares.

• Rimonaband: fármaco no aprobado en Estados Unidos y retirado del mercado europeo en octubre de 2008 por efectos secundarios psiquiátricos graves.

• Fenitoína: fármaco anticonvulsivo que puede suponer un problema grave de salud para las personas alérgicas o hipersensibles a tal compuesto, según advierten las autoridades sanitarias.

• Fenolftaleína: compuesto que se utilizó como laxante, pero que en 1999 se consideró “no reconocido como seguro ni efectivo”.

• Bumetanida: fármaco diurético que puede provocar serias pérdidas de líquido y electrolitos, elevar las concentraciones de ácido úrico y provocar hipotensión.

• Fenfluramina: droga estimulante y retirada del mercado estadounidense en 1997, después de que las investigaciones demostraran que causó graves daños en la válvula del corazón.

• Propranolol: un medicamento beta-bloqueante que requiere prescripción médica y que puede suponer un riesgo para las personas con asma bronquial y ciertas enfermedades del corazón.

• Efedrina: droga estimulante que se comercializa de forma legal sin receta para el alivio temporal del asma, pero puede suponer un riesgo para las personas con ciertas patologías cardiovasculares.

Mensajes para desconfiar

La dificultad para controlar esta práctica fraudulenta es que muchos de estos productos se importan o venden por Internet. Ello ha llevado a la FDA a instar a los consumidores a que sean críticos y se mantengan bien informados e invita a ver un vídeo para aprender a reconocer los falsos productos reductores de peso y las declaraciones fraudulentas.

Además, advierte de los mensajes engañosos y sospechosos que conviene conocer para no caer en el fraude:

• Promesas de acción rápida como “pierda 5 kilos en una semana”.

• Uso de las palabras “garantizado” o “innovación científica”.

• Afirmaciones extremas como “rápido y efectivo” o “totalmente seguro”.

• Etiquetas o comercialización en un idioma extranjero.

• Comercialización a través de correos electrónicos masivos.

• Productos presentados como alternativa herbal de los fármacos aprobados por la FDA (o por la Máxima Autoridad Sanitaria de cada país, en España la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) que tienen efectos parecidos a medicamentos que requieren prescripción facultativa.

En su página web, la FDA advierte a los consumidores de que desconfíen tanto de los productos acompañados de mensajes exagerados o irreales, como de testimonios personales que alaban los efectos y los increíbles beneficios obtenidos.

PRODUCTOS PARA PERDER PESO INEFICACES

El hecho de que un complemento dietéticos se venda en una farmacia no significa que sea efectivo ni seguro para todas las personas que lo consuman, según constató la investigación llevada a cabo por EROSKI CONSUMER sobre productos para perder peso. Las dietistas-nutricionistas responsables de la investigación comprobaron, tras una exhaustiva y completa revisión de la evidencia científica, que tan solo un producto, el glucomanano, podía justificar desde el punto de vista científico su apoyo en la pérdida de peso por medio del control del apetito y un aumento de la saciedad.

Resultó llamativo que la información al consumidor que ofrecen en sus envases, prospectos o folletos, no estaba contrastada con el rigor que merece. Solo 8 de los 12 analizados explicaban ser un complemento a una dieta de adelgazamiento y que, como tales, no pueden sustituir a esta en la pérdida de peso. Del resto, los mensajes en los envases que aluden a su capacidad de “absorber grasa”, “reducir la grasa”, “quemar grasa”, “quemar calorías” o su “efecto saciante”, propician la interpretación de que es un producto que sirve para adelgazar.

Solo uno informa sobre sus posibles efectos secundarios o reacciones adversas y siete obvian sus contraindicaciones, pese a que son innegables; entre ellos, el chitosan, el té verde, el glucomanano o el fucus vesiculosus.

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